16 mayo 2012

Cine Basura mayo de 2012: Zombie 4 (After Death)

Como siempre, para que no os perdáis, los datos CLAROS: El viernes 18. En Canal+ Xtra o  GRATIS en www.canalplus.es/Cine-Basura o www.canalplus.es/cinebasura (tanto monta, monta tanto). A partir de las 22:45. Señor José Viruete, Maese hobbit Paco Fox e invitado al que habremos engañado. Con chat en directo para que todo sea como una reunión de muchos amigos.
Ahora: el comentario de la jugada que puede o no tener que ver con el evento:

El otro día fui a ver, sin que me obligaran, ‘Infiltrados en clase’. Hay un momento curioso en el que los protagonistas se dan cuenta de que los estereotipos de instituto de toda la vida han cambiado. Ellos culpan a Glee. Y no seré yo quien les quite la razón. De repente, ser un poquito (sólo un poquito y de una manera casualoseaosea) nerd es lo guay. Ser una minoría mola. Ser negro gay. Ecologista convencido. Y seguro que todo el instituto está lleno de fans de los zombis.

Para muchos, eso sería el disparo de salida para renegar de los muertos vivientes. Porque están pesados. Oh sí. Mucho. Hay tanta novela de zombi que ya sólo nos falta una serie de tres libros de 800 páginas sobre Pequeños Ponys zombis Vs Osos Amorosos Vs Ash (lo veo: un oso atravesado por el vientre por un brazo de un muerto con los colores del arco iris cagado por un pony con los ojos inyectados en gominolas rojas mientras que Bruce Cambell les vuela la cabeza a los dos con su palo de fuego. Dirigido todo, por joder, por Jafar Panahi vía satélite).

Pero, ¿significa que los freaks de toda la vida tenemos que renegar de estos bichos?

¡Feck, no!

Porque nunca hay que caer en el culturetismo freak. Cuando nuestras cosas se hacen populares hay que alegrarse, leñe. ¿Qué ya no es nuestro dominio exclusivo? ¡Pues mucho mejor! Ya me gustaría a mí que Thomas Dolby se convirtiera en ídolo musicales que abarrotara estadios al grito de ‘SCIENCE!’ y que Videofobia se emitiera en la pantalla gigante de Callao.

Pero claro: como freak viejo, mi cariño no está con esta ola de neozombis. Yo le tengo más amor a los vergonzosos muertos vivientes ochenteiros. Cuanto más incoherentes, mejor. Porque ‘Dawn of the Dead’ está bien, pero donde se pongan zombis bromistas italianos capaces de dejar su cabeza en la nevera para salir volando en el momento en el que alguien quiera coger un cocoacolo, que se quite el comentario social de Romero. Denme un ‘Manden… más… cereeeeebros’ antes que todo el melodrama barato de ‘The Walking Dead’ (la serie). Que veo religiosamente, claro. Joder: va de zombis. Y no seré yo el que deje de apoyar algo así sólo porque ahora sea mainstream. Mejor eso que ‘Anatomía de Grey’, digo yo.

Todo esto para decir que el viernes 18 se emitirá en Cine Basura ‘After Dead’, más conocida internacionalmente como ‘Zombi 4’, por los que la han visto como ‘Estoy malgastando mi vida’ y por la comunidad gay como ‘Jeff Stryker despechugado, pero sin enseñar la barra de pan’.

El director de este despropósito es nuestro amado Claudio Fragasso, firmante de ‘Troll 2 (They’re going to eat me!)’ y guionista (es un decir) de la mayor parte del cine (es otro decir) de Bruno Mattei durante sus años de gloria (es otro otro decir). Así que ya sabemos lo que hay: la coherencia y claridad discursiva de un redactor de La Razón unida al nivel de producción de un especial de Estrellas de la Copla de Onda Algeciras Televisión.

¿Y quién será el invitado? Pues no serán zombis. Ni plantas. Vienen dos finstros: Julián González Almazán, autor de los tebeos 'Madonna no existe' y 'Marica tú'. Esto es, muy apropiado para cantarnos las alabanzas del Sr. Don. Mr. Exclmo Jeff Stryker. Y, para qué engañarnos: es que es amigo desde hace tiempo de Viru. Yo lo conocí en un Expocomic junto a su amiga Eme Dj, que me pareció un encanto de finstro de munhé. Así que, ya que todos somos colegas... ¿por qué no venir los dos? Pues eso: También hemos invitado a esta ilustre figura del mundo de la música electrónica. Porque estas sesiones de Cine Basura son lo que son: un montón de amigos reunidos tanto en el estudio como a través del chat. Una comunión freak de proporciones cada vez más épicas.

08 mayo 2012

...Y Moncho correrá con Vettel por todos vosotros

Cuando comenzamos en esto de la blogosfera hace más de seis años, el principal motivo para dejar un comentario en un blog ajeno era el decir, cual actor español de la vida "Hazmecasohazmecaso… ¡visita mi blog!". El bello efecto colateral es que, pasado el spam desvergonzado, terminabas conociendo a gente posiblemente no muy apreciada por el conjunto de la sociedad, pero sí por nosotros. La lista es larga, but you know who you are.


Pero, claro, pasan los años, y el Feisvuc y similares consiguen satisfacer todo el chafarderío blogueril sin la necesidad de tener que parir posts kilométricos. Lo cual no nos parece mal, pero tiene el daño colateral asociado de ver cómo los comentarios en el blog caen en picado y, para qué negallo, también un poco de nuestra motivaçao.

Por ese motivo, nos llena de orgullo y satifasción ver que, cuando llegan las grandes ocasiones… (sí, voy a ponerlo en otro párrafo y con mayúsculas)

SOIS LA HOSTIA


Porque cooperar con una buena causa, como es la investigación científica (más en esta época, en la que Rajoy enarbola la bandera del "¿Para qué dar fondos a la ciencia, si ya existe Punset?") está bien, pero una causa sórdida superior se impone: vuestra reacción ante la posibilidad de poner, entre todos, la foto del Moncho con camiseta de Toxeiro en el coche de Vettel ha sido tan abrumadora que nos ha hecho olvidar que existiese, hace tiempo, una "era dorada de la blogosfera". Y, por ese motivo, queremos compartir esta secuencia de imágenes con vosotros.





Porque, en Silverstone, el coche del Mierdecilla, será nuestro. Onvre ya.


Por último, un mail que es para todos vosotros. Y que sigamos extendiendo la sordidez por la F1 y por el orbe en general por muchos años.
 

JRACIAS.


04 mayo 2012

Entos onvres: Cuando los científicos tienen más cojones que Chuck Norris

Los científicos locos son una figura social tan importante como Perry el Ornitorrinco. Pero mentiría si dijera que de pequeño mi mayor ambición era dedicarme a la ¡ciencia! Yo quería, obviamente, ser un superhéroe capaz de ligar con todas las chicas del colegio. Sin embargo, todos sabemos que una película es tan buena como el malo y, por supuesto, la presencia o ausencia de Nathan Fillion.

A pesar de ello, y como muestra de que los primeros párrafos de todo lo que escribo siempre son inútiles, hoy NO voy a hablar de científicos malvados con la intención de dominar el mundo. Aunque sean figuras divertidas que entroncan con las aspiraciones secretas de todos los lectores y redactores de ente bloj, esta panda de pequeños déspotas ilustrados en potencia. Hoy toca escribir sobre un par de científicos brillantes y, al mismo tiempo, perturbados. Del tipo que practica XTREME-SCIENCE, deporte consistente en poner tu propia vida en riesgo en beneficio de la cegar a todos con la ¡ciencia!, que diría Thomas Dolby. Y uno de ellos se lleva bonus points no sólo por jugarse su propia vida. Pero vayamos primero a lo que realmente importa. Éste era John Scott Haldane:

Efectivamente: ente onvre ya se habría ganado el derecho de aparecer aquí aunque sólo fuera por ese bigotón, una megaconstrucción en la que se podría rodar la versión cinematográfica del 'Sabre Wulf'. Y como la mayoría no sabéis qué puñetas es el 'Sabre Wulf', me ahorraré el chiste del 'Mine Mare' que iba después.

John Scott era conocido por sus amigos como “El señor don míster sir John” y por su hijo como “El cabrón de mi papá”, por motivos que pronto desvelaré. Demostrando más desprecio por su propia vida que una mujer que se convierte al islamismo, se hizo famoso por inventar una máscara de gas que salvó numerosas vidas en la Primera Guerra Mundial, importante escaramuza de la que nadie se acuerda ya porque básicamente no había ningún malo con bigotín de Chaplin y nadie sabía exactamente por qué puñetas estaban masacrando a miles de personas. Para desarrollar su invento tomó la ruta directa: ir directamente a las trincheras cada vez que había un ataque o si Biff Tannen le decía “Eres un gallina, McScott”. Porque este escocés (claro) ya tenía experiencia en meterse en cámaras selladas y ponerse a respirar la primera guarrerida gaseosa que le metieran dentro, incluyendo cosas tan terribles como cócteles de varios gases letales, monóxido de carbono a tutiplén y botellas abiertas de Irn-Bru. Así, el onvre y sus testículos establecieron la base del conocimiento científico de los efectos de los gases durante todo el siglo pasado.

Pero la parte divertida de ente señor era que no sólo le importaba un carajo lo que le pudiera pasar a sus pulmones. También pasaba enormemente de los pulmones de otros animales: De hecho, fue quien ideo lo de meter canarios en las minas para avisar a los trabajadores del exceso de monóxido de carbono mediante el método de comprobar que el bicho había estirado la pata porque, bueno: que le den por culo a los canarios, que no sirven para hacer videos adorables por internet como los gatitos.

Y si se hubiera parado ahí, todos tan contentos menos los de la protectora de animales. Pero eso no daría para un post en ente bloj. Scott también decidió que ponerse él mismo en constante riesgo de intoxicación no era suficiente, y que todo es mucho más divertido en compañía.

Así que regularmente utilizaba a su hijo.

El sutil método consistía en meterlo en una mina llena de metano y otros gases inflamables y obligarle a recitar Shakespeare hasta que se desmayaba y sin dejarle hacer ningún chiste de pedos, el muy cabrón.

Lo simpático es que el niño, J.B.S Haldane, llegó no sólo a ser un científico con un número anormal de iniciales en su nombre, sino que además continuó la tradición de su padre de varias maneras.

La primera, dejándose su buen bigotón:

La segunda, continuando los experimentos sobre la presión atmosférica en el cuerpo humano.

La tercera, dedicándose a la tradición familiar de experimentar consigo mismo porque, qué coño: las aficiones paternas marcan. Si, por ejemplo, a tu progenitor le gustan las sevillanas de Romero San Juan, tú sólo tienes dos opciones. O te conviertes en independentista andaluz o te tragas un litro de lejía como opción vital menos dolorosa.

Así JBS (AKA Jack Big Scrotum), convencido Marxista guiado por la máxima vulcaniana del bien común, se dedicaba a meterse junto con varios colaboradores con idéntico respeto por su propio bienestar en cámaras de descompresión para comprobar los efectos en el cuerpo en condiciones extremas de presión. Porque ¿para qué pasar tu tiempo libre jugando al Skyrim cuando puedes divertirte mucho más sufriendo convulsiones resultantes en un vértebra con más rajas que la cara de Ramón de Pitis?

Claro que todas esas lecciones le daban igual a Jack. Parálisis parcial por daños en la columna, colapsos pulmonares… llegó a un punto en la vida en el que seguro que, más que andar, utilizaba sus cojones como pelotas saltarinas. Porque pocos científicos han molado más que JBS. Sobre todo después de que, tras perforarse varias veces los tímpanos en aras del bien común, soltara una de sus frases inmortales (no tan famosa como su “Sospecho que el universo no sólo es más extraño de lo que suponemos, sino más extraño de lo que PODEMOS suponer”, pero mucho más acojonante):

El tímpano generalmente se cura; y si de todas maneras queda un agujero en él, aunque uno se queda un tanto sordo, puede sin embargo expulsar humo del tabaco por la oreja en cuestión, lo cual es todo un logro social”.

Amor por la ¡ciencia! y por entretener a las amistades. Está claro que con solo esta frase, Jack Haldone se habría ganado un papel protagonista en “The Expendables 3”, demostrando al mismo tiempo que sin duda era tan la hostia que podía inseminarse a sí mismo mientras le metía un dedo por el culo a Chuck Norris.

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