16 noviembre 2009

Los grandes compositores de música porno: de Gert Wilden a Eddie Van Halen

Todos los que tuvimos a los Teleñecos como compeñeros de infancia no sólo nos aprendimos de memoria el mítico tema “Mah-ná, mah-ná” sino que, además, en las excursiones o en el autobús del colegio no dudábamos en cambiar la letra original de ese tema por “Mah-ná mah-ná/ Me pica un huevo/ Mah-ná mah-ná/ No sé qué hacer/ Mah-ná mah-ná/ Será un bichito, pequeño, peludo/ Con ganas de comer”.

Claro está, con ocho años poco sabíamos la gran razón que teníamos. Y es que Jim Henson era un depravado que, en un alarde de genialidad, no dudó en plagiar un tema que el compositor Piero Umiliani había compuesto para... ¡”Svezia, Inferno e Paradiso”! Un documental guarrote sobre Suecia que, en 1969 exhibía una bella profusión de bares lésbicos a la par que locales de intercambio de parejas.



Está claro: somos una generación cuyo cerebro ha sido lavado por el irresistible ritmo de la música para el porno, sin duda alguna el superior de todos los géneros musicales. Muchos echan la culpa de nuestra presente degeneración cerebral al compositor Klaus Harmony, llamado “El Mozart del porno”. Me gustaría que fuese cierto, más que nada porque Klaus era un alemán setentero con bigotón. Pero la realidad es que Herr Harmony era tan sólo un personaje ficticio inventado por el músico inglés Matthew Strachan.

Eso sí, no esperen que llame al bueno de Matthew “cagao” por proyectar en un alemán lo que él nunca se atrevió a hacer. La realidad es que Mr. Strachan no sólo se dedicó a componer solvente música porno bajo el mito de Klaus Harmony sino que, además, se inventó que, a la que se procedió al proceso de remasterización de la obra de Klaus, se usó la “tecnología de sincronización de ondas cerebrales”. En teoría, esta tecnología es un algoritmo que, aplicado a la música, logra crear una sensación de excitación sexual. Por supuesto, algunas asociaciones ultracristianas se movilizaron para evitar que la juventud descargase esos mp3 y “se crease una nueva generación de pervertidos”. La parte positiva de todo esto es que ¡por fin! lograremos acabar con aquellos estudios tipo “Las vacas dan más leche si se les pone música de Mozart” al reemplazarlos por “Experimentos con palomas demuestran un grado de excitación sexual con la música de Klaus Harmony”. Juro por Peich que dichos estudios han sido realizados.

Pero el mundo del porno no necesita inventarse compositores imaginarios cuando la realidad supera ampliamente el sitio myspace de Harmony. Con todos ustedes, los héroes de la música sin la cual un pene que entra y sale o una bajadita al pilón se convertirían en un mero documental de National Geographic.

Gert Wilden & His Orchestra

Una combinación perfecta de la que esperar LO MEJOR: a) Compositor alemán, b) La palabra “orquesta”, sinónimo de la más gozosa sordidez musical posible y c) película que se vende como un “análisis científico sobre el comportamiento sexual de la sociedad”.

¿Está a la altura el resultado? Fuck yeah!

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, cuando el cine porno comienza su andadura, las películas se ruedan en celuloide y se usan las mismas técnicas de producción y distribución que el cine “normal”, aunque fuese en su versión más cutre. Todavía estaba lejos el vídeo y, como decía Paul Feig, la posibilidad de una cosa llamada Internet, donde conseguir fotos de peña en pelotas sin tener que salir de casa “era más inverosímil para un niño de mi generación que el decirle a alguien de la Edad Media que se lograría llegar a la luna en naves espaciales”.

Por eso, a la que toca hacer una peli guarra, se termina contratando a los profesionales “de toda la vida”. Así, si mi profesor de montaje llegó a pegar los planos de “La frígida y la viciosa”, a nadie debería extrañar que un músico como Gert Wilden, responsable de musicar las adaptaciones alemanas de Fu Manchú, fuese llamado para crear las partituras de una obra histórica: “Schulmädchen Report”. Aquí tienen un montajillo de imágenes con el tema central de la primera parte, un plagio descarado del “On the Road Again” (peli en la que también había fusiladas varias de Zeppelin como “What Is and What Should Never Be” o “Heartbreaker”)



Esta serie de trece películas, bajo la excusa de realizar un análisis científico de “Cómo se comporta la juventud alemana” a cargo del investigador Günther Hunold (¡Tiembla, Kinsey!) se dedicó a empelotar a muchachas adolescentes para goce de un público que todavía no sabía que el ver acción de verdad de la buena estaba a la vuelta de la esquina. De momento, a los siete millones de espectadores que tuvo la primera peli de la serie, les llegaba con ver Wolkswagens, escenas de ducha y moda ABBA y con oír frases de Schoppenhauer tipo “¿Por qué hay que tener en tan alta estima el honor de una mujer, cuando éste sólo está situado a cinco centímetros de su ano?”. La verda, a mí también me llega y me sobra. Por eso, técnicamente, no podemos hablar de música porno. El propio Wilden lo dejaba claro con la frase por la que pasará a Peich sabe qué enciclopedias de historia (eso sí, yo las compraré todas): “Si estos actores pueden fingir el acto sexual en la gran pantalla ¿Por qué no voy a componer yo para ellos estando completamente vestido?”.

Nico Fidenco y el porno de cantautor

Si Gert Wilden, con su easy-listening psicodélico hizo que la exploración de los hirsutos vellos púbicos alemanes se convirtiese en el viaje alucinante que realmente dicha exploración era, Nico Fienco, en cambio, aporta un dramatismo claramente mediterráneo a sus composiciones para el mundo del erotismo festivo.

Y por dramatismo mediterráneo no me refiero a cantar estreñido, sino a la desgracia de terminar componiendo música para películas-colonoscopia después de haber grabado el primer single de la historia de la música italiana en superar el millón de copias vendidas (Legata a un granello di sabbia ).

Y no, no acabó musicando la serie de Emmanuelle Negra por haber sido tan feo que las portadas de sus singles eran protagonizadas por putanas en vez de por su poco erótica jeta. Qué va: fue algo mucho más sórdido. ¡Nico se lanzó a los brazos de gentuza como Joe D’Amato tras haber sido eliminado en la final del Festival de San Remo! ¡Y haciendo un dueto con Cher! Injusticias como esa son las que te llevan por el camino del hardcore. Ya ven: estamos un paso más allá de Gert Wilden, aunque la categoría de “hardcore” se la ganase el deleznable D’Amato a golpe de introducir cuatro insertos de penetración en un culo de una doble que antes podría ser mío que de Laura Gemser.



Se comenta que Nico también terminó llegando al hardcore convencional, pero sin conseguir la más mínima notoriedad. Esto es, que si en todo Internet puede haber dos perturbados capaces de analizar la banda sonora de Emmanuelle en América, ni siquiera hay uno capaz de saber si la banda sonora de Bocca Nera Bocca Bianca – con el mejor travelo ever, Ajita Wilson – estaba compuesta o no por Nico Fidenco.

Una duda con la que, afortunadamente, puedo vivir.

La troupe de Gerard Damiano

Si no fuese porque hemos usado la palabra “porno” en el título de este post podríamos seguir engolfándonos con la obra de señores que, con un poco menos de talento, siguieron la senda de Gert Wilden. Ahí tendríamos gente como Gerhard Heinz, apodado “el John Barry austriaco”, porque siempre daba un puntillo James Bond al empelote. O multitud de fistros italianos que escribieron múltiples partituras con el orto para películas que tenían la palabra “Mondo” en el título y que, por lo chungas de encontrar que son, harían las delicias de todos los seguidores del Jordicostismo.

Sin embargo, no vamos a hacerlo. Y eso es así por un motivo muy sencillo: a día de hoy, prácticamente todas las bandas sonoras de pelis eróticas de finales de los 60 y principios de los 70 que puedan publicarse son la definición canónica del peor de los gafapastismos.

Piénsenlo: música ambient-lounge-jazzy de discos casi “imposibles” de encontrar y de pelis cutre-erotiquillas que pueden ser llamadas “kitsch” o “vintage” pero sin pollas taladrando bocas, coños y culos. Que eso es lo que consumen los camioneros. ¿Es o no es eso el sueño de los cuatro gafapastas que presumirán de haberse comprado por 70 leuros el disco de la “Peter Thomas Sound Orchestra”? No es de extrañar que sean discográficas indie las que recuperen estas bandas sonoras, o que grupos como Pulp usen samplers de Peter Thomas en sus discos (obviamente, me refiero al “This is Hardcore”).

Por ello, me alegra que, por fin, los penes estén donde tienen que estar y que, con el éxito de “Tras la puerta verde” y “Garganta profunda”, el porno iniciase su llamada “edad de oro”. No tanto por lo que algunos llamasen “calidad” – los que ente vlog firmamos preferimos ver a Ginger Lynn en videazo cutrongo antes que a Linda Lovelace en 35 mm. – como por el hecho de que las pelis porno, en plena revolución social, fueron bien consideradas por muchos medios de comunicación “normales”.



La apoteosis de esta consideración fue, sin duda, el momento en el que el director Gerard Damiano decidió presentar su peli “Garganta profunda” ¡a todas las categorías de los Oscar! Se incluía, por supuesto, la banda sonora de la que, ironías de la vida, a día de hoy se sigue desconociendo su autor (bueno, yo, después de tres horas de búsqueda en Internet no he logrado sabello). ¿Será Alden Shuman, el compositor de otro hit posterior de Damiano “The Devil in Miss Jones”? En cualquier caso, una composición musical que merece pasar a la historia por los cojonazos de Damiano y por comenzar a firmar la sentencia de muerte del aburrido softcore: esas pelis que sólo sirven para que el público de bien cite la inmortal frase se Sammy Hagar en ‘Finish What Ya Started’: “MY BALLS ARE BLUE!!!!”.


Klaus Schulze y el LSD electrónico

La batalla del porno no sólo se libró en Estados Unidos. En Europa, el director Lasse Braun luchó por la descriminalización del género logrando un triunfo que sería la envidia de Damiano: ¡Sus películas ‘Sensations’ y ‘Body of Love’ fueron presentadas en el Festival de Cannes!

Para añadir aplauso, la banda sonora de esta última peli venía firmada por Klaus Schulze: un señor que no era otro compositor Jazzy-Lounge más, sino un sórdido alemán en toda la regla que se apuntó al grupo electrónico menos cool que se pueda imaginar.

Tangerine Dream.

Sí, los que pusieron música a la cabecera de ‘Halcón callejero’, el sórdido clon de combate de ‘El coche fantástico’ pero con moto. Por ello, no es de extrañar no sólo la cantidad masiva industrial de LSD que exuda la banda sonora sino también su carácter de coito electrónico en el cual fundirte en el hiperespacio – una vez más – como un buda cósmico cristalizado.

Para variar.



Flexi-sex

Demostremos por enésima vez la superioridad de Francia sobre Inglaterra: mientras los gabachos tenían todos esos polvazos cósmicos en su festival de Cannes, los británicos tenían que hacer frente a una legislación que impedía mostrar sexo explícito en las revistas para adultos.

Como la necesidad es la madre de la invención, un fistro anal de los que siempre hay en las editoriales tuvo una idea con la que pasar a la historia (no digo “anales” por no repetir un palabro en la misma frase) de la sordidez. Dicha idea era “Vale, no dejan mostrar imágenes de pollazos, pero... ¿Dónde está escrito que no podamos vender “sonidos” de guarreridas?”.

Esta ocurrencia, que podría haber supuesto para su autor un golpe en la sien con el canto del libro de resguardo de albaranes de mensajería (en todas las empresas españolas conocido como “carallo”) fue recibida, sin embargo, con alborozo. Y así nacieron los “flexi-discs” que acompañaban a múltiples revistas guarras inglesas.

Antes de que muchos digan “¡Qué gran idea, así no hay que ver callos ingleses y, a lo mejor, te puedes imaginar que esas tías estaban buenas!” me anticipo y respondo que el acento inglés es la cosa más cateta, cacofónica y destrempante que nadie pueda echarse a los oídos. Así que, salvo que el que esto lea sea británico, viejuno, lector de las revistas Rustler y Whitehouse, y quiera rememorar la experiencia mítica de las pajillas adolescentes, recomiendo huir del Cd ‘Flexi-Sex’: una antología, con fondo musical, de los comentarios más cerdos e “inspirados” de esas revistas.

Pero que cada cual se la machaque como quiera.

Ron Jeremy & Friends: Pornosonic

“Un culo relajado es un culo feliz”. A un disco que así comienza, con ese recitado de Ron Jeremy, se le puede perdonar todo. Especialmente que sea, otra vez, “la jugada Klaus Harmony”.

Sí, todas las presuntas bandas sonoras setenteras creadas por el colectivo Pornosonic son, en realidad, películas que nunca existieron. Algo extraño cuando un actor como Ron es parte de dicho colectivo. Así que sólo podemos suponer un arrebato nostálgico por las bandas sonoras funky que se debieron haber hecho y no se hicieron: algo es algo.

De todas formas, si perdemos el tiempo con Pornosonic es por haber sido los protagonistas de uno de los mejores anuncios de la historia. Un anuncio que, por sí solo justifica la existencia de este post: el porno sin música no es porno ni es ná: "You can't dance to it. You can't drink to it. There's only one thing left".

George Sampler: el último jran setentero

Entre la gente que tiene el valor de hablar con un nivel de seriedad digno de un buen darnai sobre el cine poln-no, hay un consenso a la hora de afirmar que “la era dorada de la pornografía” termina con la película ‘Debbie Does Dallas’. Como el coñazo de ‘Boogie Nights’ intenta hacernos creer, el videazo ochentero terminó con la alegría de vivir setentera.

Un servidor sólo puede decirles “¿A quién prefieren hacer caso? ¿Al pretencioso y fusilable Paul Thomas Anderson o a su propio miembro viril y las alegrías adolescentes que éste pasó con las producciones de Serenna y Vivid?”. Elijan, pero creo que la pregunta contiene la respuesta: es algo así como hacer un test e incluir la opción “no era un tubo” entre las posibles soluciones.

Still, debemos incluir a George Sampler en la lista, no sólo por su encomiable labor en la igualmente encomiable ‘Debbie Does Dallas’ sino por haber sido de los últimos capaces de firmar – aunque quiero creer que lo de “Sampler” reinventa el salchicherismo en los seudónimos – una banda sonora guarrindonga.



Luego vendrían los ochenta y la honradez. O lo que es lo mismo: el darse cuenta de que un Casio improvisando sobre ritmos de electric marimba superaría la labor de cualquier músico: comenzando por John Williams y acabando por Santiago Rouco. O si no, vean ‘American Psycho’ y díganme qué película porno no MATARÍA por tener en su banda sonora un clásico del Hard Casio como el ‘Sussudio’ de nuestro reverenciado Phil Collins.



Mike Oldfield: ¡piratéenme!

Dentro de las multiples sordideces que ente vlog trató a la hora de abordar un finstro del calibre de Mike Oldfield, se quedó en el tintero la vertiente porno de ente jran artit-ta.

No se me confundan: Mike nunca compuso oficialmente nada para el porno, pero puede que nos hallemos ante el músico más delirantemente pirateado dentro de este nobilísimo género. En el caso de películas ‘S’ como ‘La escandalosa historia de una joven libertina’ de Roger Vadim, los productores tuvieron el descaro y la jovialidad de poner “Music ‘Tubular Bells’ by Mike Oldfield”. Teniendo en cuenta que ese disco es famoso por ser la banda sonora de “El exorcista” uno sólo puede pensar que qué carallo de calidad tendría la obra de Vadim para publicitar el pirateo del psicópata de Oldfield como uno de sus principales valores.

De todas formas, lo que REALMENTE nos seduce aquí es el caso del director Warren Evans quien, con toda la jeta, se calzó música de Oldfield (directamente, sin molestarse en mezclarla con jadeos) en dos pinículas: ‘Pandora’s Mirror’ y ‘Hot Dreams’ . En éstas, el tema fusilado es la inmensa y épica primera parte del ‘Ommadawn’.(me quedo con 'Hot Dreams', donde la escena está montada correctamente respecto a la música y donde los encuadres de cielo y mar en movimiento respetan la ÉPICA del tema; furthermore, el rodar en el mar justifica el no utilizar sonido directo). Quien conozca 'Ommadawn' se compadecerá de los pobre actores y actrices que tuvieron que estar a la altura de la orgía de campanas tubulares que corona la obra cumbre de Mike. Para entendernos: sólo Peter North, tras un trimestre de abstinencia, podría aspirar a estar a la altura. Al resto de pobres mortales que deambulan por el porno la responsabilidad les podría tanto que sólo lograrían un tremendo gatillazo.

Y entonces habría que dejar de piratear el ‘Ommadawn’ y chorizar, en su lugar, coplas de la épica chill out ibicenca. El horror.

Los 90: Dino & Earl Ninn, Liam Howlett & 3D: porn goes bakala

Los que arrancamos ilusionados los 90 gracias al señor Berth Milton y sus producciones de Private poco nos suponíamos que, tras el fulgor de estrellas como Tania Russof, acabaríamos llegando a un ciberporno con señoras vestidas y maquilladas de plateado en deshumanizados mundos virtuales que no nos invitaban a soñar.

Invariablemente, nos hicimos viejos: descubrimos que nos gustaban más las historias cercanas y entrañables de deshollinadores o guerreras bárbaras que aquellas cosas horribles que pasaban a protagonizar las portadas de ‘Pirate’ o ‘Triple X’.

La estrella de aquellos años bakalas fue Michael Ninn. Cierto, el hombre se gastó sus dineros y puso su esmero en cosas como ‘Shock’ o ‘Latex’ logrando obras con valores, aunque no fuesen enteramente los nuestros. En el proceso, recuperó el título de crédito del músico. Y aquello fue una labor titánica: si van a la web de los prestigiosos AVN awards verán que, en el apartado musical, su base de datos pone “Actor/actress” en vez de “musician”. ¿Quiere eso decir que sólo aceptarán a los músicos que, en palabras de Gert Wilden, dirijan a la orquesta en pelotas? En ese caso, apoyo al jurado de los AVN.

Michael, cual Coppola del porno, enchufó a sus hermanos a componer y, lo que es más sorprendente, logró una “dignificación cool” para el género que, finalmente desembocó en que dos pesos pesados como Liam Howlett (Prodigy) y 3D (Massive Attack) participasen en una producción PRESTIGIOSA de Private llena de SOFISTICADOS efectos especiales. Lástima que no se diesen cuenta del INGENIOSO juego de palabras del título “The Uranus Experiment 3”. ¿Lo pillan? ¿Tienen ganas de gritar “¡For Sale!”?



Detalle curioso sobre estos artit-tas que musicaron esa peli definitiva sobre la sodomía en gravedad cero: Massive Attack se han declarado de siempre fans de Mike Oldfield, juzgando – con razón – que ‘Ommadawn’ es su obra maestra. Ya ven: de cierta forma depravada todo encaja y todo cobra sentido.

Eddie Van Halen

Credit where is due: si Michael Ninn bakalizó el porno de mala manera, el mismo Ninn fue el responsable de traer a la pornografía al más jrande entre los jrandes. Sí, my friends, Eddie se compuso tres temazos para la película ‘Sacred Sin’. En el proceso, logró superar su triste fase de dejarse perilla y posar al lado del mantas de los Smashing Pumpkins en pos del “reconocimiento respetable en los 90”. ¡Si hasta dijo que se avergonzaba de las letras de Sammy Hagar! ¿Qué tiene de malo decir “Yeah, the wetter the better / We'll do it til we're black and blue, ow!”? Afortunadamente, Eddie, llamando a Ninn “El Spielberg del porno” colaboró con este género sin pedir perdón a nadie.

La única pena es que lo hiciese antes de esta última gira de reunión, porque... ¿Se imaginan algo MEJOR que los guitarrazos de Eddie mientras Diamond Dave se dedica a gemir histéricamente sobre las elegantes imágenes de cine histórico de ‘Sacred Sin’? Si la respuesta es que sí se imaginan cosas mejores sólo puedo enviarles a visitar hospitales infantiles con Lewis Hamilton mientras se hacen fotos con estos niños para la prensa.




Seguro que, en sus comentarios, son capaces de glosar a alún gran músico más. O recordar el maravilloso disco de techno que grabó Traci Lords. O las bandas sonoras jazzísticas de Jess Franco. O el camino inverso de los aplaudibles Rammstein: ¿Por qué tontear de forma cool con el porno cuando puedes, directamente, follar como un descosido en el videoclip a la par que lanzar la única edición especial de un disco que tiene una utilidad real?

Mientras nos deleitan, les dejamos con un podcast de Radio 3 en el que abordamos este tema centrándonos en músicos famosos que se dedicaron al porno, incluyendo casos como el del guitarrista de Bob Dylan Mike Bloomfield. El pobre Ángel tuvo que emplearse a fondo para que ni lanavaja, ni Paco ni un servidor de ustedes dijese algo impropio de un servicio público en Radio Nacional de EsP-P-P-P-P-aña.

No lo logró, claro.


video

12 noviembre 2009

Ente onvre: Graeme Souness

Hoy vamos a publicar una nueva firma invitada. Esta mañana ha llegado a Bigotón Watch un artículo bastante más largo de lo normal que me ha parecido la mar de jachondo. El remitente me ha sorprendido: era mi amigo .Marlow, un escocés experto en literatura de un nivel de frikismo excelso conocido por mis otros amigos por sus apasionadas disertaciones sobre James Bond y Martin Campbell. Por no hablar de su pasión por el excelso guionista Nigel Kneale y, para desgracia de su mujer, por el rock progresivo. Un señor con buen ojo (demostrado en el hecho de llamar a Vicisitud 'polemista' justo a los tres minutos de conocerle) que nos ha dado esta inesperada sorpresa que he decidido promocionar al blog padre:

Desde la Edad Media, en Escocia presumimos de tener a la gente mas ruda, agresiva y masculina del mundo. Pero no quiero seguir hablando de nuestras mujeres.

No, el escoces mas duro de todos es el genial futbolista y psicopata Graeme Souness, capitan de la seleccion nacional, y del Liverpool invencible, de los años 70 y 80. Suele ser numero uno en rankings de los grandes jugadores mas bestiales de todos los tiempos (de tal fama proviene unos de sus muchos apodos - "666" y "Death Star"), y sus innumerables candidaturas para "la entrada mas terrorifica de la historia del futbol" se distinguen por siempre haber sido siempre a proposito, y por tener como victimas a niñatos que se creian "tough guys" antes de conocer las botas, puñetazos y cabezazos del gran Graeme - tipos debiles como Daniel Passarella, por ejemplo.

Su talento para el futbol y la violencia le convirtio en heroe nacional y Escocia le concedio su honor mas prestigioso - ser la imagen durante años del refresco nacional, Irn-Bru (literalmente, "Potaje de Hierro") con el lema "Ambos hechos en Escocia de vigas de acero". (Dicha bebida, que sí contiene hierro y sabe exactamente como la medicina para niños "Dalsy" inyectada con dosis peligrosas de gas y azucar, es consumido por todos los escoceses en cantidades de locura a diario, pero rechazado con horror por todos los demas humanos que lo han probado. Hasta que Don Paco Fox se convirtio en el primer extranjero en sobrevivir la prueba y ahora es su mejor defensor.)

Pero no debemos olvidar, sin embargo, su legendario bigoton, que en combinacion con su maldad en estado puro y su indiscutible liderazgo en todos los equipos donde jugaba, daba origen a otros famosos seudonimos suyos: "Saddam" y "Stalin".


Tenia fama de ser un "babe magnet" que atraia a mujeres guapas, y en gran parte esto explica su salida de Escocia con solo 16 años - que no hay mujeres guapas en todo el pais que no sean turistas on inmigrantes extranjeras. Su fan femenina mas famosa, sin embargo, no era precisamente una belleza - Margaret Thatcher (aun la unica figura de la politica que ha dado nombre a una enfermedad - Mad Cow Disease). Y Souness se declaraba admirador de su politica, otra prueba de su valentia porque Thatcher era (y es) la persona mas odiada por todos los escoceses en la larga y muy rencorosa historia del pais.

Despues de conquistar a 3 Copas de Europa, 5 ligas inglesas y una Coppa Italia y a mujeres que no eran feas, era obvio que otros jugadores escoceses iban a buscar el secreto de su exito. El caso mas llamativo es John Wark, el centrocampista del Ipswich Town de Sir Bobby Robson, y de la seleccion nacional escocesa, y estrella (sic) de la obra maestra sordida del cine que es "Evasion o Victoria" del inmenso John Huston. Aunque el intento era noble, no le llevo a the Champions League de gloria y mujeres, mas bien le dejo con el aspecto del bajista de un grupo menor del rock sinfonico de los 70, no, precisamente, un pasaporte a follar.

Souness sigue como entrenador, pero en un moment of madness, se afeito el bigote y, claro, no ha tenido exito con sus equipos.

Firmado por: .Marlow

10 noviembre 2009

Post autodestructivo: Los darknights

¡Allá vamos! ¡Por fin, llegó el post autodestructivo definitivo! ¡Un discurso viejuno que no sólo es innecesario, sino que además me hará parecer más sermoneador que Fidel Castro en el aniversario de la revolución! Agárrense el refajo y limpien sus fosas nasales, porque llega... ¡el post de los darknights!

Como ocurre con toda categoría gilipollas sacada de la manga, definir a los darknights (antes conocidos por mí y Vicisitud como Los batmanbeguínicos), es complicado. De entrada, son fans del cine de género (enfermedad mental que yo mismo sufro y que en muchos casos suele ir acompañada de afición a los tebeos y variación del síndrome de tourette consistente en repetir sin parar la palabra ‘¡NI!’). Pero se distinguen del resto por su vehemencia a la hora de abordar la trascendencia o importancia de las películas.

El rasgo principal de enta gente es su creencia de que los flims fantásticos, de terror o de señores con disfraces que darían risa en el mundo real han de ser siempre serios y trascendentes.

Está claro que el cine de género (o, en menor medida, la literatura) ha sufrido a lo largo de los años el escarnio por parte de ese tipo de personas, aficionadas a los palos metidos por el orto, que realmente creen que es lícito que el programa de música orquestal de La 2 se llame ‘Música Culta’. En pocas ocasiones se ha considerado una de sus obras como un elemento representativo de la alta cur-tura. Por lo tanto, mucho aficionado ha visto la llegada de Nuestro Señor Nolan como la oportunidad para reivindicar sus gustos, en un ataque de complejo de inferioridad que no se recuerda en todo el universo desde que intenté ligar con una chica diciendo que yo era muy bajito, pero que al menos me lavaba más que el resto de compañeros de clase.

Aquí se revelan dos tipos de darknights. Por un lado, aquellos curtidos en mil y un spinoffs de Star Trek que han conocido los tiempos malos en los que el cine de superhéroes estaba representado en las mentes de los no iniciados por la serie de televisión de Spiderman y lo más cercano a algo con un mínimo de reconocimiento crítico era ‘2001, una odisea del espacio’. De nada servía gritar por la calle las excelencias de ‘Watchmen’. No sólo por el lógico terror que provocaría en los transeúntes, sino sobre todo porque todavía quedaban algunos años para que la gente que no había pillado un tebeo desde que le salieron pelillos en el pubis fuera por la calle con ejemplares de Maus para parecer más culta. Así que, en un afán de revanchismo que se llevaría 5 puntos de estilo en la Liga Fantástica, han abrazado el prestigio crítico que ha traído Nolan con un ardor similar a Woody Allen rodando una escena con Scarlett Johansson. Lo malo es que por el camino han olvidado que también tiene derecho a existir un cine de género de alto presupuesto con ganas de cachondeo y sin necesidad de demostrar que la tiene mucho más grande que Wittgenstein y Freud juntos.

Por otra parte, están los chavales que no han conocido otra cosa. Aquellos que ya han vivido en la comodidad de que no se cachondeen (demasiado) de uno por ver películas de superhéroes o leer varias veces ‘El señor de los anillos’. Con el radicalismo de ideas propio de ese estado que los científicos denominarían ‘shavalería’ si no estuvieran ocupados en ser unos freaks, se convierten en émulos nérdicos de los culturetas. Garantes de la pureza y trascendencia del género que no han sufrido en sus carnes el visionado en salas de ‘Superman IV’ o ciertas películas iraníes. Gente falta del desarrollo por el que debe pasar todo aficionado al cine para alcanzar el nirvana. A saber:

- Inicio en las pelis entretenidas y jachondas.
- Descubrimiento y exploración del cine cur-to.
- Revelación lucasianobruckheimeriana en la que reconoces todo lo bueno de ‘La Roca’ al mismo tiempo que disfrutas de las oportunidades cachondas que ofrece Bergman.

Lamentablemente, son muchos pobres que se quedan en el segundo paso y nunca vuelven a salir de los cines Renoir. Pero los darknights de nuevo cuño (esos que pueblan los foros de la IMDB) ni siquiera han pasado por ese estadio. Por lo tanto, se convierten en culturetas del frikismo que, en lugar de llevar gafas de pasta, portan orgullosos camisetas nérdicas de diseño llenas de referencias a Tarantino. ¡Seguro que así las posibilidades de follar se multiplican, como mínimo, por cero!

Y, de esta manera, tenemos entre manos una legión para quienes la oscuridad, la dualidad y el cinismo se convierten en LOS valores. Todo lo demás es indigno. Y, por supuesto, siempre tienen razón.

A la hora de disfrutar una película, cada cual prioriza un tipo de valor al que suele darle más importancia. Algunos, por ejemplo, se centran sobre todo en la novedad. Lo cual puede llevar a callejones sin salida. Como es el caso del adicto al porno que, de tanto ver guarreridas extremas alemanas, ya sólo le parece interesante el sexo transexual con armadillos. Otros, por ejemplo, no sólo consideran como obra maestra cualquier película sobre cenobitas sadomaso, sino que además disfrutan de una cómoda posición como perturbados oficiales en su grupo de amigos. Que le temen. Mucho.

En lo que se refiere a los darknights, la oscuridad y las dobleces son lo más. Por supuesto, no quiero decir que estas características sean algo indeseable. Pocos acusarían ente blos de falta de, por ejemplo, cinismo. O pudor. U oligofrenia. Sin embargo, lo que pasa aquí es que este afán eclipsa cualquier otro tipo de valor. Y genera comentarios como ‘tal película era muy entretenida y me reí mucho, pero es buena porque es muy oscura’. No. Es buena porque es entretenida y es buena porque los elementos oscuros están muy bien integrados y representan ideas interesantes. Y porque salen muchos desnudos. Una cosa no supera a la otra. Excepto que las tetas sean grandes y naturales. Toda película es mejor con tetas grandes y naturales.

Pero no nos desviemos. El caso es que ahí entra el sentimiento de inferioridad darknight. Para ser tomados en serio, han de recalcar exclusivamente los aspectos que normalmente se consideran de esa manera. De ahí la asombrosa falta de cariño hacia el humor más cacaculopedopis o los protagonistas mentalmente estables. Lo cual quiere decir que sólo tenemos que dejar de hacer chistes de caca para que tanto Vicisitud como yo... ¡podamos convertirnos en personajes de una nueva peli de superhéroes! Ya lo estoy viendo: Supersórdido, el primer superhéroe perturbado capaz de nombrar en una misma frase sus cuescos, Hans Magnus Enzensberger y ‘Sin Tetas No Hay Paraíso’ y su colega ‘El Capitán Chope’, el único bengador gusticiero maníaco-depresivo cuyo poder reside en explotar de vergüenza ajena cuando le cuentan historias de ligar. (*nota importante para no acojonar a los lectores: Ya no soy maníaco-depresivo. Abandoné la parte de ‘maníaco’ porque me cansaba mucho. Y es que soy vago hasta para estar enfermo).

Un rasgo secundario de los darknights, que a menudo comparten con lo que se conoce como ‘fanboys’, es el llevar a rajatabla la máxima de que las películas son obras maestras o putas mierda antes de que se estrenen.

Ellos saben que su opinión es esencial para el bien de la humanidad y la estabilidad de todas las dimensiones conocidas. Por lo tanto, se preocupan de ponerla de manifiesto en todo foro de internet que se ponga a tiro. Da igual que la película no se haya estrenado: han de posicionarse. Olvidando, como no, esa antigua máxima proveniente de los escritos de la Grecia Clásica que dice que “antes de hacerte pajas con una película o utilizarla para limpiarte el culo, mejor le echas un vistazo primero, ricura”, no dudan en arropar con todo su frikismo cualquier cosa que parezca que va a dar lustre y esplendor a la causa nerd frente a la intelligentsia de turno. El nuevo salvador que les enseñará que los superpoderes también son cur-tura. Así que, ganchitos de queso en una mano y teclado en la otra, se lanzan a martillear los foros, las actualizaciones del facebú o el puto twitter con orgásmicas odas hacia cosas que son una obra maestra simplemente porque se sospecha que hay un zeitgeist que así lo dice. Un afán que llega al paroxismo con los constantes artículos y/o cuentas atrás en los blogs, y a la oligofrenia aguda con la puntuación masiva de dieces en la IMDB. O de unos. Porque el zeitgeist también puede animarle a la bonita tarea de dedicarse a hundir en la miseria todo lo que le parezca una chorrada sin demasiado interés más allá del entretenimiento. Que eso no es serio y es un insulto a la calidad de la serie/tebeo/animación original. Ya veo el futuro, con hordas de darknights unidos haciendo furiosos comentarios en los foros: ¡Dios mío! – escribirán - ¡Han osado realizar una adaptación de Candy Candy en la que no han tenido en cuenta la compleja profundidad psicológica del personaje de Annie y la simbología de los caballos en las relaciones amorosas de la protagonista! ¡OMG! ¡Esto va a ser una puta mierda!

Así que desde aquí ofrecemos una amorosa recomendación a los darknights: relajaos. Hay que ver las películas buscando todos sus valores, y no obcecarse en que todo tenga que ser ‘Gran Cine’ (tm). Olvidad esa sensación que tenéis de que, cada vez que habláis de un flim, vuestro prestigio crítico personal nérdico está en juego: no tenéis la necesidad de sentar cátedra con cada juicio. No queráis ser Jordi Costa. No, en serio. Os aseguro que no queréis.

Sabed que también se puede disfrutar en su justa medida del ‘Jran Cine’(R). Hay que abandonar la vehemencia exagerada y no dejarse llevar por el barullo previo e inmediatamente posterior al estreno de una película. Esto es: hay que abrir un poco el orto. Y disfrutar en su justa medida de las incongruencias de ‘Indiana Jones y el reino de la cagalera’, la falta de originalidad de ‘Outlander’, la intrascendencia de ‘Los cuatro fantásticos’, el alma infantil de 'Speed Racer' o la total ausencia de personajes y el amor por la ¡¡¡¡ÉPICA!!!! cutre en cualquier ovra de Roland Emmerich. Son ese tipo de películas las que, años más tarde, acaban poblando los blogs de los niños de ahora. Que no toda visita al cine tiene que suponer una nueva revelación mística que nos permita demostrar con nuestras amistades nuestra madurez y nuestro certero análisis de la dualidad humana.

Y todo esto sin decir en ningún momento qué opino de ‘El Caballero Oscuro’. Porque es irrelevante. Y porque ya una vez escribí sobre la religión y más de uno se cabreó.