Vicisitud & Sordidez

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Autor: Jalop
He aquí la esperada segunda parte del recorrido por la historia de la Literatura Española que iniciamos tiempo ha poniendo los puntos sobre las íes y reclamando la debida veneración para Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Respecto al supuesto mejor autor de las letras hispanas, no puedo sino hacer mías las palabras de la gran Jackie Collins: ¿Cervantes? No lo conozco, ¿es bueno? .... Si se pueden crear novelas tan estimulantes como Mujeres de Hollywood sin saber quién escribió el Quijote, pues ahí tenemos la mejor excusa para librarnos del terrible imperativo cultural que supone tener que leer ese ladrillo.

Pero vamos sin más dilación con los grandes autores del otro siglo de oro de nuestras letras, el XX. Las generaciones del 98 y el 27 hacían presagiar lo peor, pero el éxito de la incipiente Editorial Bruguera sirvió de trampolín a grandes talentos: en el mundo del comic, una caterva de dibujantes, entre los que destaca el gran Francisco Ibáñez, llenó de alegría y sordidez la infancia de varias generaciones; pero para los padres de estos niños, la editorial reservaba a dos talentos de la literatura de vanguardia: nos referimos, claro está, a Marcial Lafuente Estefanía y a la todavía mejor Corín Tellado.

Lafuente Estefanía fue un escritor tardío; ingeniero industrial, ejerció su profesión a lo largo del mundo, pero fue su estancia en Estados Unidos lo que inspiró y despertó su talento. En 1942, casi con 40 años, decide cambiar la poco estimulante ingeniería por la máquina de escribir y publica su primera novela del oeste, con el chiquitistaní título de La mascota de la pradera; a ella le seguirían la friolera de 2500 novelitas en formato de octavilla que hicieron las delicias de millones de lectores. En sus obras abundan frases de una belleza tan surrealista como "era de noche y sin embargo llovía", que distinguen la calidad de su narrativa de otros insulsos literatos del oeste. Frente a este éxito apabullante, ¿qué argumentos pueden ofrecer sus detractores? ¿Que unos vejestorios no le concedieron el premio Cervantes? Esto .... ¿alguien recuerda a quién se lo dieron el año pasado? Si por lo menos fuera el Oscar ... ¿Que no se publican tesis doctorales sobre él? Que no se pierda el dinero del estado ni de sus padres en subvencionar a un juerguista de filología que en los domingos de resaca vomite cientos de folios que sólo leerán los parásitos de otra universidad sólo puede verse como un argumento más a favor de Estefanía. Por cierto, entre sus obras de ingeniería se halla el plan hidrográfico de la II República, que luego llevó a cabo Franco. Sí, la frase "Queda ignagurado este pantano" existe gracias al gran Marcial.

Pero las letras españolas y la editorial Bruguera son tan grandes que este genio se vio, aunque sólo en parte, eclipsado por un fenómeno de dimensiones todavía mayores: Socorro Tellado, más conocida por el diminutivo Corín, publica siendo aún adolescente Atrevida apuesta en 1946, la misma época en la que Estefanía empezaba a arrasar con sus historias del oeste. El éxito es inmediato; Corín comienza a escribir compulsivamente para Bruguera miles de obras románticas ambientadas en escenarios de lujo pero de aquí y de ahora, sin recurrir a tópicos de escenografía victoriana, y con un erotismo desgraciadamente recortado por la censura franquista.

En el terreno personal, confieso que la lectura de una de sus novelas, Calumniada, me supuso una experiencia sin parangón y un antes y un después en mi concepto de la literatura. La descripción que en las primeras páginas se llevaba a cabo de la protagonista, Chana Ruiz, me cautivó inmediatamente: era la viva estampa de la juventud moderna, pero en aquel ambiente rústico desentonaba su indiscutible actualidad juvenil, sobre todo cuando la viva estampa de la juventud moderna era vestir pantalones de pana de acuerdo con la moda de 1983. A continuación Chana, con su actualidad juvenil, tenía una charla con el cacique del pueblo al que iba a trabajar como maestra, que ante mis atónitos ojos se prolongaba a lo largo de tres capítulos, y en la que la heroína definía sus objetivos vitales: quiero casarme y crear una familia, pero antes debo dedicarme a los derechos humanos, puesto que la joven debía enfrentarse al cacique que hacía correr rumores sobre ella y así ayudar a que el socialismo modernizara el pueblo y liberara a los campesinos de la opresión, tarea en la que la ayudarían el inevitable gañán de la obra y el señor cura (¡).

Nunca antes había leído diálogos de tan disparatada genialidad, y mucho menos aderezados con detalles tan surrealistas como que Chana entrase en su escuela a primera hora de la mañana, y al poco llamara a la puerta de su clase el cura diciendo buenas noches. Maravillado ante la acumulación de todos esos grandes momentos en sólo ochenta páginas y por tan módico precio, llegué a la conclusión de que sólo el talento natural podía hacer brotar de forma espontánea frases como sus piernas enfundadas en finísimas medias de cristal, que los considerados escritores serios no podrían igualar aunque las pensaran durante meses; estaba claro que Calumniada era una obra maestra de la literatura de vanguardia, que rompía con todas las convenciones de espacio y tiempo de la novela convencional, la división en capítulos y todos los cánones narrativos. ¿Que tanta transgresión no era intencionada sino debida a que la novela se habría escrito e impreso en pocos días, o incluso horas, sin posibilidad de revisión? Pues más mérito todavía; si al plasta de James Joyce le llevó años escribir los coñazos que hacía y Corín lograba el mismo resultado en pocas horas, allá quien prefiera sufrir con el Ulises.

Tengo claro que Calumniada no es una excepción, sino una más de los miles de joyas que Corín escribió en su etapa dorada, que se prolongó durante varias décadas; no obstante, debo reconocer que obras suyas más recientes carecen de la misma chispa. Tu pasado me condena, novela de 1995, seguía teniendo grandes detalles, como estar ambientada en Chicago sin que nadie supiera por qué, pero era más insulsa. A pesar de la mala relación de la autora con la editorial Bruguera, con la que mantuvo agrios litigios, lo cierto es que ambas formaron un tandem que no se repetiría en obras posteriores.

Haciendo balance de sus más de cincuenta años como autora de éxito,
la propia Corín - lectora contumaz y conocedora de todas las vanguardias, especialmente Foucault - es la que mejor se defiende frente a las críticas de los mediocres: "Yo escribo para que la gente sencilla entienda lo que escribo. Y luego vienen los que escriben una novela que ellos mismos se la pagan, venden 3000 copias y repartiéndola entre los amigos,... esos son los que te intentan echar tierra". ¿Que Perez Reverte y Javier Marías se sentirán superiores porque nosotros-somos-guais-y-escribimos-en-El-País? Pobrecillos, dejémosles que vivan felices creyéndose que son algo ... Volviendo a auténticos profesionales, a Corín Tellado, aunque no los necesite, no le faltan reconocimientos, como la medalla al mérito en el trabajo, dar su nombre a una calle de un pueblo en Asturias, o el premio del festival de San Sebastián por su único guión de cine. Su obra, la más vendida de la literatura en español, llegó por fin hace pocos años a Cuba, donde, como es natural, arrasó aunque con cierta polémica. El diario "Juventud rebelde" definió sus novelas como lo peor y más decadente del capitalismo. ¡¡Lo dicen como algo malo!! Sería un honor que nuestros lectores opinaran lo mismo del blog.

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Paco Fox dijo... 06 julio, 2006 22:50

Joer, qué pedazo de artículo. Nunca se escribieron las cosas tan claras y, sin embargo, tan sórdidamente.

La navaja en el ojo dijo... 15 julio, 2006 14:26

Buenísimo. No sé qué hago que no estoy bajando ya a comprarme unas cuantas novelillas.

lanavajaenelojo dijo... 15 julio, 2006 14:36

Un biopic sobre esta mujer ya. ¡Con Chus Lampreave!

Panadero dijo... 16 julio, 2006 17:39

Me siento tentado de leer a esta autora; casi doy por sentado que su mal gusto acabará por complacerme, tal como me ocurre con las novelas sórdidas de Juan Madrid o las películas terminales de Lucio Fulci.

Aúpa Sórdidos!

Anónimo dijo... 22 septiembre, 2007 23:38

Estefanía tituló en chiquitistaní con "La Mascota de la Pradera". No lo sabía. Pero hay que hacer justicia, debe reconocerse el mismo mérito a Corín Tellado, que también se adelantó al futuro: "Confundí tu Cobardía", el único libro que me ha regalado mi hermano y que muestro, con el orgullo del poseedor de un incunable, a todas mis visitas.

Rocio dijo... 05 febrero, 2009 02:34

Hola he leido porco sobre esta autora, pero si vi una pelicula sobre una novela de ella, con actores españoles me gustaria poderla conseguir, se llama "Tu pasado me condena", ojala me pudieran ayudar a conseguirla
Saludos
Rocio

 
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