25 mayo 2006

Joseph Linquito me da amor (o "Joe Lynn Turner... ¡Que Dios le confunda!")

Joseph Linquito es la demostración definitiva de que estudiar filología es tirar cinco años de tu vida a la basura. Imagínense la cara de su madre cuando, tras pagarle una carrera, el hijo le dice todo orgulloso que es capaz de leerse ‘La Divina Comedia’ en versión original. “Joder, hijo que ese libro se resume con “Una tal Beatriz hace pasar a Dante por un infierno” y ahora déjate de hostias y vete a trabajar con tu padre a la frutería”.

Pero no, Joseph Linquito no se resignó y decidió que su futuro yacía en el horterismo más deliberado que ningún ser humano conociere. Evidentemente, sus raíces italianas eran problemáticas, así que al igual que su amigo Michael Bolotin se cambió el nombre a Michael Bolton, él decidió ponerse un más pornográfico Joe Lynn Turner
, con lo que todos salimos ganando. O no.

El caso es que, desde sus inicios con bigotillo gay-putero en la banda Fandango hasta la más cruda actualidad, en la que muchas de sus fotos promocionales las realizan profesionales de la fotografía porno, Joe ha recorrido un camino lleno de hard-AOR y puterío. Para muchos, su presencia en bandas legendarias como Rainbow, Yngwie Malmsteem’s Rising Force o los mismísimos Deep Purple sólo ha servido para que estos grupos conociesen su etapa más oscura y hortera. “Lo que hizo Joe Lynn en Rainbow después de que yo me fuese fue una vergüenza” dice Ronnie James Dio o “Joe Lynn es una mancha de ketchup americano en esa camisa de Lores ingleses que es Deep Purple” escupía Jon Lord. En resumidas cuentas, existía en la comunidad metálica un odio hacia Joe Lynn encarnado en la frase del simpar Carlos Molinero “Joe Lynn Turner… ¡Que Dios le confunda!”.

Durante mi época thrashmetaleira viví en la continua lucha interior de rechazar a Joe Lynn por sórdido y hortera y, a la vez, amarlo por los mismos motivos. Para comprar sus discos llegué a subterfugios tan demenciales como dibujarme una estampita de “San Joe Lynn Turner” para los exámenes de Contabilidad Financiera. Antes del examen, le rezaba y, si la zorra de la profesora Montejo decidía aprobarme, entonces tenía que comprarme un disco suyo como muestra de gratitud (sí, el “Difficult to Cure” de Rainbow y el “Slaves and Masters” de Deep Purple fueron adquiridos de esa forma). Un día, comprando el disco “Nothing’s Changed” le dije al dependiente de Hard Vynil “Es para el cumpleaños de un amigo”. “No tienes por qué excusarte. El disco está bien…” y entonces me di cuenta de que ya era hora de salir del armario y proclamar a los cuatro vientos mi amor por Joe Lynn. Fue así como me di cuenta de que yo no estaba sólo en el universo. A mi alrededor, muchos sórdidos salieron del armario hard-AORtera en el que vivían para corear juntos coplillas como “Can’t Let You Go”.

Finalmente, en el 2002 llegó el momento de poder disfrutar de Joe en directo. Era la gira que realizaba con el mítico Glenn Hughes (de Deep Purple y Black Sabbath entre otros, y uno de los mejores cantantes ever) y allí estaba yo para verlos. Pero no estaba sólo: a mi vera estaba el Dr. Who Appletree y mi mítico cuñado, The Monch, que, justo aquel día, y para nuestra tristeza, abandonaba Madrid tras dos años y medio de estancia. ¡Qué mejor despedida que corear junto a él clásicos como ‘I Surrender’, ‘Spotlight Kid’ o ‘Highway Star’! Aquí tenéis unas fotillos del evento.


Dos años después Joe y Glenn volvieron, pero The Monch no pudo viajar desde A Coruña a Madrid para verlos. Tras otro gran concierto, esperamos a la salida para pedirles autógrafos. Mientras Joe me firmaba el “Slaves and Masters” me comentaba. “A Ritchie Blackmore le encanta este disco. Dice que es el mejor de Deep Purple y el único que tiene un buen cantante. Y… ¿sabes qué? ¡Tiene razón!”. Cuando la turba de fans se despejó, el Dr. Who Appletree y un servidor vimos como Joe se dirigía subrepticiamente al hotel acompañado por una medio rubia. Corrimos hacia él cual dos fistros que lleva el diablo y, sin darle tiempo a respirar, le espeté “Joe, mi cuñado es fans tuyo y está deprimido por no haber podido venir… ¿Podrías decirle algo” dije mientras le acercaba mi móvil, con el que había despertado a The Monch a la una y media de la madrugada. Joe cogió el móvil y, demostrando que algo recordaba de su época de filología dijo, en perfecto español “Hola, buenas noches ¿Qué tal?”. The Monch, que es un grande de España, mantuvo su sobriedad y supo lidiar con la situación “They told me it was a magical night –Oh! Thank you!”. Joe pese a haber sido interrumpido camino del polvo, se portó como un señor y aún charló un rato con The Monch hasta despedirle con un “Buena suerte”. Mi cuñado aún nos oía gritarle “You are the best!” a Joe mientras desaparecía hacia el hotel.

Ya veis, igual a cualquiera de vosotros os puede suceder que os despierten de madrugada para poneros a Joe Lynn al teléfono. El mundo es cascada de colores, después de todo. Si alguna moraleja cabe sacar de todo esto es que no hay que hacer caso a la sociedad ni a los críticos: a todos se nos empuja a vivir en el armario del hard-AORterismo. Pero hay que salir de él si queremos una existencia plena de amor. Sonic Youth, Radiohead y similares son música horrible para gente horrible. Joe Lynn, con su huevera de cuero, su lifting y esa permanente marujona que sería la envidia de María Teresa Campos os esta esperando con sus bracillos jamoneros abiertos. ¡Acogedlo en vuestro seno, hostias!

Día del orgullo friki

It is here, it is now! En esta web tenéis todos los detalles sobre qué se puede hacer hoy. Particularmente, recomiendo el ir a la plaza del Callao con una sábana, una pelota o una fruta para participar en el mega Pac-Man. Cada uno que elija su personaje favorito.

En definitiva, el tema es que no es lógico que esté bien visto el poner se una camiseta del Real Madrid y viajar en Autores hasta Alemania para desgañitarse dos horas en un estadio y que te miren raro si te disfrazas de Frodo para ir al estreno de los anillos del Señor.
Como colofón, cito los derechos y deberes del buen friki, procedentes de la web ya reseñada:
DERECHOS IN-ALIEN-ABLES DEL FRIKI
1.-Derecho a ser más friki.
2.-Derecho a quedarse en casa.
3.-Derecho a no tener pareja y ser virgen hasta la edad que sea
----3.1- Derecho a, si tiene pareja, intentar convertirla en friki.
4.-Derecho a no gustarnos el futbol ni el deporte en general.
5.-Derecho a la asociación friki.
6.-Derecho a tener pocos amigos (o ninguno).
----6.1-Derecho a tener todos los amigos frikis que se quieran.
7.-Derecho a no ir a la moda (una camiseta de Homer es ir siempre de moda) .
8.-Derecho al sobrepeso y a la miopía.
9.-Derecho a exhibir el propio frikismo.
10.-Derecho a dominar el Mundo.

DEBERES DEL FRIKI (DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO)
1-Ser friki, pese a todo.
2-Intentar ser más friki que otro friki.
3-Si hay alguna discusión sobre algún tema friki, entrar a dar opinión.
4-Salvaguardar todo el material friki de "personas desaconsejables" (niños pequeños, personas limpiadoras compulsivas...).
5-Hacer todo lo posible para exponer el material friki como si fuera un "Museo del Frikismo".
6-No ser friki de todo. Hay que estar especializado en algo.
7-Ir al estreno de cualquier película friki, comprar antes que nadie un libro o DVD friki.
8-Esperar cola ante un estreno friki, aunque haya posibilidad de telecompra de entradas. Y si es disfrazado, o con camiseta friki, mejor.
9-No desprenderse de nada NUNCA relativo al mundo friki, aunque sea un envoltorio arrugado.
10-Intentar dominar el mundo.

22 mayo 2006

Biografías de grandes personajes: El conde Lecquio, auténtico espíritu olímpico

Autor: Jalop
Siempre he pensado en Alessandro Lecquio como la más fiel representación del espíritu olímpico; como soy incapaz de ver ningún tipo de mérito en presuntas hazañas como ser el más veloz en una carrera, recorrer un país en bicicleta (¿para qué están los coches?), o meter una pelota en porterías o canastas varias, el mundo del deporte no me produce ninguna fascinación más allá de las fiestas de los puteros del Real Madrid, las tenistas que triunfan por estar buenas, o la sordidez de antiguos ídolos en decadencia como Maradona: la verdad es que, si el megapijo de Fernando Alonso se estrella un día, a ser posible en compañía de su novia trepa y del resto del Sueño de Morfeo, pues que le lloren en Suiza, donde al parecer se va a ir a vivir para escaquear impuestos.

Mientras los únicos deportes que despiertan mi interés y admiración, que son la lucha libre femenina en el barro y el lanzamiento de atún, no sean reconocidos en los Olimpiadas, no se me ocurre ninguna encarnación mejor del hombre hecho a sí mismo y del ideal olímpico que Don Alessandro Lecquio, máximo prototipo de la tenacidad y la lucha por alcanzar un sueño anhelado durante mucho tiempo.

¿Que dicho sueño consiste en vivir del cuento y de las mujeres? Amigo, eso querrían muchos, y ninguno lo ha conseguido mejor ni con más estilo que Alessandro; además, nuestro compadre no deja de ser una hermanita de la caridad en comparación con los miembros del COI, siempre pendientes de qué posible sede olímpica ofrece los más sustanciosos sobornos, aunque se trate de dictaduras tan corruptas y feroces como la China, los médicos de los deportistas de élite, enfrascados en su carrera por inyectar a los atletas nuevas drogas aún no detectables en los hipócritas controles anti-dopping, los propios deportistas, con sus chanchullos y matrimonios de conveniencia para nacionalizarse en los países donde les garanticen mejores condiciones fiscales, y luego sus familias y los entrenadores, siempre dispuestos a explotar a críos y crías sometiéndolos a todo tipo de torturas y anorexias desde la cada vez más tierna infancia para lograr medallas en gimnasias rítmicas y coñazos similares: a poco que se analice, el mundo de un gigoló como Dado es mucho más sano y ético que el del deporte, mucho más divertido, y también más digno, puesto que no da origen a spots televisivos tan bochornosos como los de la mamá del atleta preparándole a su nene el tazón de Cola Cao.

Pero vamos ya a lo que nos interesa, que es el
repaso por la apasionante trayectoria de este gran seductor. Alessandro aparece en nuestras vidas cuando se enrolla en los últimos años 80 – primeros 90 con Ana Obregón, un personaje de muy poco interés por aquel entonces. La siempre discreta gloria de esta mujer no empezaría hasta años más tarde, cuando su incapacidad para afrontar su edad, unida a su patética autoconvicción de que el saco de huesos, pellejo y silicona que menea intentando llamar la atención de la prensa es un cuerpo atractivo y joven, la convirtió en mofa y befa de todo el país, provocándole humillaciones tan divertidas como ser calificada de Barbie geriátrica por Victoria Beckham en la portada de The Sun, lo que la identificó para toda la prensa internacional como la penúltima pilingui española a la que Beckham se había pasado por la piedra. Es fácil suponer que Lecquio vio el cielo abierto cuando conoció a esta pijilla de pocas luces que ingresaba bastante dinero como presentadora de segunda fila, actriz de tercera y bióloga de cuarta, y que, como buena hidalga castellana ramploncilla, mataría por casarse con un aristócrata. Dado podría haberse conformado con una cómoda existencia de mantenido en casa de Ana, pero, una vez que nuestro inteligente amigo le hizo un hijo a la susodicha para asegurarse el saldo en la Visa para los restos, quedó claro que un espíritu tan sublime e inquieto estaba llamado a mayores cumbres y más interesantes peripecias. Y éstas no tardaron en empezar.

Y es que en España no sabíamos que Alessandro tenía un pasado en Italia, pero en el otoño de 1993 dicho pasado llamó a la puerta. Y con qué gritos llamó. La irrupción como un elefante en una cacharrería de su ex-esposa Antonia Dell’Atte fue el highlight de la época dorada de Tele5, cuando este canal representaba la quintaesencia de la sordidez
berlusconiana con programas tan delirantes como Las noches de tal y tal, Vip, las reposiciones del cine de Martinez Soria y Ozores, Goles son amores, o el nunca bien ponderado Ay que calor, auténtica TV de culto. Cuán lejos quedaba en aquellos felices días el nauseabundo rollito cool de televisión joven y moderna que luce este canal hoy en día, con productos tan nulos como Los serrano, o variantes de la telebasura tan prefabricadas, vulgares y carentes de personalidad como Gran hermano, Crónicas marcianas o Aquí hay tomate.

Pero en aquellos otros tiempos, no resultaba extraño ver en la pantalla amiga un programa tan demencial como La máquina de la verdad, presentado por un Julián Lago de inolvidables peluquín y lentillas verdes, ilumin
ado por su peor enemigo, y flanqueado por invitados delirantes de la talla de Fernando Arrabal o Massiel, por no hablar del mítico profesor Well con su tremenda pinta de borrachín. A pesar de haber emitido programas tan memorables como la entrevista a John Bobbitt, el hombre sin pene, o haberse inventado polémicas tan peregrinas como si Carmen Flores era la hermana o la hija ilegítima de Lola Flores, todo el mundo recuerda merecidamente este gran show televisivo por el sonoro espectáculo proporcionado por Antonia Dell’Atte. Aunque en la actualidad tengamos todos los días en todos los platós a advenedizos que montan números parecidos, Antonia no sólo fue la pionera en el género, sino que fue y sigue siendo un personaje indómito que escapa a cualquier forma de control por parte del presentador de turno. Su forma de arremeter contra caro Dado y su por entonces actual pareja, perfecta puesta en escena de cornuda latina despechada, provocó estupefacción, admiración, y carcajadas sin precedentes. ¡Ya está bien de tanto mito con el cansino sketch de la empanadilla de Martes y Trece! La gran obra maestra catódica española es este programa que todavía no ha sido nunca reemitido ni comercializado en DVD. Imagínense poder disfrutar en calidad digital de una Antonia completamente ida, increpando en primer plano a su exmarido Vergogna, Caro Dado, sei un sinverguenza, o gritando perlas como Ana, tuo figlio è un poco cerdito, o la aún más surrealista, Il filete me lo como io!! ¿En serio alguien prefiere volver a ver La bola de cristal o Verano azul?

Es evidente por qué fracasó el matrimonio Lecquio-Dell’Atte; dos personalidades geniales juntas se eclipsan una a la otra, sería como un comic de Superman y Batman a la vez. Aparte de que la unión de dos buscavidas en la que uno pretende vivir a costa del otro no suele salir bien, sobre todo cuando descubren que ninguno de los dos tiene un duro. Alessandro se fue a hacer fortuna a España, y Antonia acabó haciendo lo propio.

Tras la insuperable gloria de su primera aparición, esta mujer vivió otros grandes momentos, como el suceder a la mismísima Ana Obregón como presentadora de Qué apostamos, toda una muestra de sordidez por parte de los organizadores del programa. Anita se cabreó y preguntó, en un gran alarde de demagogia, qué hace una italiana quitándole el trabajo a una española, a lo que Dell’Atte respondió con gran acierto, qué hace una española quitándole el marido a una italiana. Pero Ramón García es tan muermo que ni siquiera la apabullante presencia de Antonia consiguió darle vida a su programa. De mayor interés resultó el debut de esta mujer como cantante, un delirio a medio camino entre el karaoke chungo y las psicofonías en el que nos contaba que He comprato un hombre en el mercato... El último incidente digno de mención en la vida de Dell'Atte ha sido ser demandada por una periodista del cotilleo a la que asestó unas merecidas bofetadas. ¡Dale fuerte, Antonia!

Pero hete aquí que, cuando parecía que Alessandro quedaba eclipsado por su
primera mujer, volvió a demostrar que él era la auténtica alma de la fiesta y que lo mejor aún estaba por llegar. A mediados de los años 90 Dado protagoniza la que probablemente sea la mejor portada de la historia de la prensa nacional retozando en la cama junto con Mar Flores. Pensábamos que Mar era la más grande por haber escalado puestos sibilinamente, empezando por un vejete forrado y ascendiendo hasta llevarse al huerto al tonto del hijo de la Duquesa de Alba, pero la chica acabó demostrando que al lado de Lecquio era una vulgar aprendiz; tras el descrédito, sus posibilidades de entrar en la aristocracia cayeron a cero y bastante suerte tuvo de agarrar a un empresario pudiente en horas bajas; Mar Flores paga muy caro su amor por el conde Lecquio, apostillaron con tino las portadas de la prensa de la época.

Tras esta apoteosis, no creíamos posible que Dado tuviera más que ofrecer; en
ese momento parecía estar estabilizado al lado de Sonia Moldes, una golfilla digna de respeto por algunos méritos como haberse fugado de casa con 14 años para ser groupie de Hombres G, o haber protagonizado un enfrentamiento verbal televisivo con un individuo de los programas de cotilleo con el que intercambió términos tan amistosos como maricón o puta. Pero al margen de estos grandes momentos, la vida de la pareja no parecía dar más de sí hasta que Alessandro volvió a convertirse en perejil de todas las salsas al aparecer detrás del titular Lo nunca visto de Lecquio. ¡El conde en bolas! Para el despelote recurrió, como no, al manido truco de tenerla ligeramente morcillona para aparentar más tamaño. No obstante, esta última campanada lo consagró definitivamente como el personaje más glorioso de la prensa rosa mundial después de Estefanía de Mónaco.

Durante estos últimos años, Dado ha tenido una vida más rep
osada, como corresponde a quien está consolidado y ya no tiene nada que demostrar. Alguna que otra aparición en debates televisivos, alguna otra pequeña polémica cuando hace falta, y algún que otro posado en las revistas, siempre impecablemente vestido de marca como buen italiano. En fin, que todo lo dicho demuestra que hay que ser fan de Lecquio; es uno de los dogmas de fe en este blog, y todo aquel que no muestre el debido respeto por su persona será considerado anatema, y sometido a penitencias tan severas como escuchar entero un disco de Amaral o leer un libro de Javier Marías. Quedan avisados.

21 mayo 2006

¡Ganó el poder del metal!

Autor: Paco Fox
Finalmente todos nos sentimos orgullosos de Europa. Lordi arrasó. Ahora, todos somos un poco más felices, y esperamos con inquietud que empiecen a fluir a You Tube los videos de las locas fans de Eurovisión haciendo puenting sin cuerda. Os dejamos las sabias declaraciones del jefe Klingon finlandés tras su victoria:

¡El fin de la dictadura del pop ñoño! Eurovisión se abre a otros géneros a golpe de hachazo. Quiera dios que pronto veamos un gran comeback de Rick Wakeman tocando una versión hip hop del "Viaje al centro de la tierra". O mejor no.

19 mayo 2006

Hay que amar a Lordi

Autor: Paco Fox

El festival de Eurovisión es algo chungo. Y, por lo tanto, le tengo cariño. Como todos sabemos, se ha quedado como espectáculo de regocijo del colectivo gay-loca. El resto del mundo (incluidos heterosexuales amariconados como yo), esperamos con ansias el comprobar qué país del norte de Europa mandará esta vez a un sórdido para hacernos reir con alegría.
El año pasado creo que fueron los alemanes los que nos crearon gran vicisitud con aquel tipo canijo y las vacas de cartón. También recuerdo con cariño y dolor de estómago la gran 'Otto te ama' el año de Dana Internacional. Durante aquella canción, el tal Otto se lanzó sobre el público y, como si de una película de John Waters se tratara, restregó su paquetín con en la cabeza de un chaval. ¡Qué calidad y amor!
Esta edición, sin embargo, es diferente. No se trata de que los finlandeses hayan mandado a unos sórdidos. ¡Es que han mandado a un grupo de death metal! ¡Qué demostración irrefutable de que los del norte tienen también sentido del humor!
Ayer se celebró una especie de fase eliminatoria, pues a Europa le salen últimamente países nuevos como petisos carambanales a Superlópez. Y no todos caben, pues entonces la gala sería más pesada que un maratón de Theo Angelopoulos. La aparición de los Lordi fue completamente gloriosa:

Gracias al buen juicio de los espectadores, esta panda de cipotes geniales se ha clasificado para la final. Y nuestro deber como gente de bien es apoyarlos. Queremos que Lordi gane ante el estupor de locas y bienpensantes. Así que a ver la gala y a votar. Que no veas la risa al día siguiente en todos los informativos.

Y todo esto, sin hablar de las Ketchup. Gracias a dios.

17 mayo 2006

¡El PP plagia a "Pumaman"! (What the fuck???!!!)

Basta ya de gritos imbéciles como “La Policía tortura y asesina”. Mucho mejor decir “El PP plagia sordideces”. Y es que en este blog el abertzalismo nos da mucho por saco, básicamente por su encefaloplanismo, carencia absoluta de humor y una (in)estética deplorable donde ni por asomo podría aparecer un cardado: sólo tristes pañuelos palestinos. Que les jodan, lo que realmente nos preocupa es el vínculo nunca esperado del Partido Popular con el cine de serie Z.

Si el himno del PSOE sonaba como el ‘1492’ de Vangelis, el PP, en un arrebato de calidad, decidió plagiar su himno del subproducto italiano titulado ‘Pumaman’. Aquí tenéis un
link del himno del PP
y otro del tema principal de Pumaman, para que hagáis la comparación y pongáis a prueba vuestra escala de valores. Y es que, ante tal arrebato de sordidez, entiendo que más de uno se plantee votar al PP. No caigáis en esa trampa: recordad que la sordidez del PP siempre va asociada a la poca jovialidad (como los desnudos de Norma Duval van asociados, en el mejor de los casos, al Interviú y, en el peor, al Lib). Vamos, que no les votéis aunque lo de Pumaman sea una tentación. Para quien tenga curiosidad sobre ese fistro de pinícula, puede leer un estudio aquí y otro más largo aquí.

Por mi parte, ya he tomado cartas en el asunto: mi pretensión es conseguir que el compositor,
Renato Serio
, lleve al PP a juicio. ¿Os imagináis toda España preguntándose qué carallo es eso de ‘Pumaman’? Peor aún, la gente comprando Y VIENDO una edición que el listillo de turno, a buen seguro, pondrá a la venta. Si eso no es el caos y la anarquía, lo parece. A continuación, uno de los mails que he enviado a gente del entorno del maestro Renato Serio:

Hello, I am writng to this e-mail address since it is the only mail appearing on www.renatoserio.it, I would be very grateful if you could either forward this mail to il maestro or provide me with his actual mail.

I am a longtime admirer of Renato's work and I have noticed that "Pumaman"'s
main theme (composed by Renato Serio) resembles too much Spain's Partido Popular hymn.

Please, let me know what you think. My belief is that legal action should be taken. Spain is a country WAY concerned with author's rights and this could be a turning point in Spanish legislation.

Yours sincerely.

Podéis continuar vosotros con esta labor. Quién sabe, a lo mejor alguno de nuestros lectores conoce a Renato Serio. Eso sí, debo confesar que, si yo fuese el juez que instruyese el caso, daría la razón al PP. ¿Por qué? Pues porque después de un concienzudo estudio, he llegado a la conclusión de que Rajoy se parece más a un puma que el propio Pumaman, como esta tabla demuestra:


Ahí queda el debate y – ojalá – la demanda por plagio. Mientras tanto, si queréis seguir revolcándoos en el fango, aquí os dejo con una versión bakala del himno de los genoveses. Sois lo peor.

NOTA: Tras la redacción de este artículo he recibido respuesta del mail enviado al músico Guido Mannello: "I'm sorry but i'm not in Italy now and i don't have Renato's e-mail.Good luck!"

¡Pero la lucha continúa! (Ah, y del descubrimiento del tema de 'Pumaman' es culpable PacoFox, que se sepa)

16 mayo 2006

La Fórmula 1 es para sórdidos (y nosotros lo somos)

Siempre he sabido que ver la F1 es algo reprobable. Desde que vi ganar el campeonato a Alain Prost en el 86 tuve claro que el destino de la F1 debía ser el que Telecinco impuso en los 90: emitir las carreras a altas horas de la madrugada, para que los frikis las viésemos a las mismas horas que la porno del plus o el ciclo de Bergman de la 2. Masturbación vergonzante en ambos casos. Y, por supuesto, una sordidez.

Por eso, en plena Alonsomanía, no soy capaz de entender que los que antes comentaban el penalti a Morientes ahora hablen de si Pat Symonds la cagó en su estrategia o si Raicoñen cuida o no la mecánica. Vamos, que ver F1 se puede llegar a ser tan incómodo como que tu padre te diga “No, hijo. Puedes dejar la peli de Traci Lords puesta, y sácate el cimborrio para darle alegría, que a mi no me molesta”. No cabe en mi cabeza.

¿Qué hacer pues, para poder seguir disfrutando la F1 y marcar la diferencia en medio del populacho que, en pocos años, volverá su vista – otra vez – al fútbol? Durante un tiempo, me dediqué a reivindicar la denostada figura de Ralf Schumacher. ¿Por qué? Porque los indocumentados que han aprendido todo sobre F1 con el As, el Marca y – lo que es peor- con Lobato y Serrano, siguieron como borregos a toda esa gentuza que fizieron de Ralf el anticristo, y Ralf es un piloto que merece nuestra admiración y respeto. Primero, porque donde está Ralf hay acción (sí, no sabe adelantar ni defender, sólo correr con la pista libre, pero el ostión y la alegría à la Bruckheimer siempre están garantizados con el hermanísimo). Y segundo y más importante: porque Ralf es un sórdido de libro. Y, si no, comparad a ese fistro de mujer enana, cabezona, gilipollita “superdivine” y con una birria de piernas que canta en El Sueño de Morfeo con este pedazo de alemana de siliconado metro ochenta que es Cora Schumacher
. Ralf, cuando aparece en la prensa es por cosas como “Ralf es gay y su mujer se la pega con su mejor amigo”. Ya me gustaría que Alonso protagonizase esos titulares. ¿Por qué no salen tanto él como Lobato del armario, por ejemplo? Cuando, en el Gran Premio de Europa, un Lobato fascinado por la nueva y “agresiva” imagen de un Alonso barbado le dijo, acariciándole la cara “Por aquí aún no te ha salido”, yo me esperaba que, acto seguido, se lanzase al cockpit para comérsela. Desgraciadamente, esos arrebatos de calidad parecen reservados para Ralf como cuando, asociándose con uno de los gigantes del porno alemán, decidió abrir una cadena de Sex Shops en Eslovenia. ¡Qué grande! Los que, como Alonso, dan su dinero a UNICEF, además de tópicos son unos tristes. Mucho más altruista es darle, por fin a Eslovenia una sex-shop decente. Pocos países tienen tanta cantidad y tan poca calidad. Por supuesto, luego surgieron graciosos que se chancearon de Ralf y Cora llamándoles “Porn Ralf & Hard Cora”, pero gentuza como esa es la que no reconoce a un grande de la F1 aunque les estampe su Toyota en la puta jeta.

Ojo, soy fans de Alonso y no voy a dejar que la turba me lleve a despreciarlo (eso sí, Fernando, aprende de Flavio que mejor es ser un putero recién follao/enfarlopao que el rollo curil de El Sueño de Morfeo y la calva de Ron Dennis, avisado quedas). No voy, pues, a lanzarme a los brazos de Raicoñen como algunos fistros sí que hacen con bastante gracia. Entonces… ¿Cómo marcar la diferencia? Bueno, estuviera yo con lanavajaenelojo y unos amigos pasando este puente de San Isidro en La Mancha cuando, de repente, se me ocurrió lo que una persona sensata con estudios nunca debería haber pensado: “¿Y si vamos a ver la carrera a un pueblo cercano llamado ‘Casas de Fernando Alonso
’?” Sí, amigos, ese lugar existe y, pese al ataque de vicisitud que mi ocurrencia produjo, el viaje al pueblo tuvo lugar.

En un clásico bar en la plaza del pueblo contemplamos la apabullante victoria de Alonso y, a la que yo fuera al váter a defecar, un señor español de los de puro, coñac y palillo se giró hacia la mesa donde mis tres inocentes y desafortunados acompañantes estaban y les dijo: “Perdonen, no sabía si preguntárselo… Ustedes han venido aquí porque son aficionados de Fernando Alonso ¿verdad?” (sonrisas nerviosas, silencio embarazoso) “Se esperaban más ambiente ¿no? Es que, claro, es la hora de comer, pero luego todo se anima más” Diérales penilla aquel pobre hombre avergonzado del discreto show que su pueblo nos proporcionó. “¿Son de Madrid? Yo tengo dos hijas estudiando allí. Claro, eso es otra cosa…”. A la salida del pueblo, Pacofox y un servidor nos fizimos esta foto de recuerdo. Pero no sería nuestro único souvenir. Por la noche, viendo el telediario de Antena 3, Pacofox nos llamó a todos enfervorizados. Matías Prats leía “…Lo que muchos no saben es que, en La Mancha existe un pueblo llamado Casas de Fernando Alonso…” Ante nuestros atónitos ojos contemplamos a los parroquianos que hace unas horas habíamos visto por la calle comentar cómo “A ver si se pasa por aquí. Claro, está muy ocupado y tampoco se le ha sobornado bien”. El coche de plástico azul con pegatinas de Renault que vimos a un padre sacar del almacén del bar cobraba vida en plena plaza mayor pilotado por su hijo pequeño, y así mil detalles.

He estado en Montmeló en varias ocasiones (en una de ellas asalté a Fernando Alonso, entonces probador, a la salida del váter al grito de "Toda Asturias está contigo" con mi acento gallego ¿estarían limpias las manos con las que me firmó el autógrafo?) pero nunca he vivido un Gran Premio de España como este último. La Fórmula 1 sigue siendo un placer culpable.

11 mayo 2006

Pussy-Rock


Recogiendo el testigo del magnífico artículo de jalop sobre pussy-pop, paso a intentar cumplir una reivindicación de lanavajaenelojo: definir un nuevo género musical, el pussy rock.

En esta sociedad patriarcal en que vivimos, el acceso de la mujer al rock sigue siendo muy restringido, por eso el hecho de ver a una señora cantando cual Robert Plant nos parece un acto feminista, positivo y reivindicativo; mientras que oír a Robert Plant diciendo “baby, te voy a dar cada centímetro de mi amor” provoca vicisitud. En consecuencia, la definición de un pussy rock válido pasa por que la mujer proyecte su sexualidad de una forma igual de incómoda y agresiva que el cock-rocker. No llega con que una hembra toque rock, y menos aún si el grupo consiste en un marujón con sus dos hijas como en caso de Sherock (vése foto). Cierto, que una mujer pase de ser el objeto del deseo a demostrar que tiene iniciativa, por sórdida que ésta sea, siempre es una (gozosa) provocación a la basura de cultura cristiana en que vivimos (“no desearás a la mujer de tu prójimo”, claro, la mujer sólo es una puta que provoca con su olor, pero es incapaz de poder desear al marido ajeno). Por eso, una buena pussy-rocker siempre será considerada más políticamente correcta que un cock-rocker, aunque lo que pretendan es hacer lo mismo cambiando el género de la palabra “baby”.

Años 70: Inicios del Pussy Rock.

La primera, tímida y proto-pussy-rocker es Suzi Quatro. No componía sus canciones y, pasado el furor de sus éxitos iniciales como la excelente ‘Can the Can’ se desdibujó. Su relevancia radica en que demostró que una mujer chiquitilla podía coger un bajo, enfundarse en un ceñido traje de cuero y gritar sus coplas con la misma chulería y “marcacoñerío” que un Paul Rodgers de la vida. No es poco.

Pero lo mejor estaba por llegar. En torno a 1975 se forman dos grupos clave para dar forma al pussy-rock: The Runaways y Heart.

The Runaways: Jóvenes, salvajes y sin sujetador


Cuenta la leyenda que un avispado productor musical vio, en el exterior de una discoteca, a unas chiquillas fumando, empastillándose, potando y tirándose a alguno en un coche y decidió que un grupo formado íntegramente por mujeres macarras sería una gran idea. Y así nacieron The Runaways. Éste video sirve para darse cuenta de la revolución que estas niñas, en su momento, provocaron.



Ver en 1975 a un grupo de tías que parecían unas delincuentes juveniles bolleras con tres kilos de maquillaje y las tetas embutidas en tops de poliéster que aún tendrían restos del bourbon y la farlopa de la noche anterior fue un shock brutal. Sus letras decían joyas como ‘Parezco la vecinita de al lado/ Soy la zorra que estabas esperando/ Hola papá, hola mamá, soy vuestra bomba de cereza/ Hola, mundo soy tu niña salvaje/ Soy tu bomba de cereza’.
Su carácter pussy-róckico es indiscutible si tenemos en cuenta que sus héroes musicales del momento incluían a Gene Simmons, Robert Plant y Paul Rodgers. Hasta entre sus primeras demos se encuentra una versión del ‘All Right Now’ de Free, lo cual demuestra que la palabra ‘baby’ es tan fácilmente cambiable de género como lo es el marcar paquete. Robert Plant y Ritchie Blackmore llegaron a ser groupies de las Runaways, habiendo suma jovialidad entre ellos y las muchachuelas tras los conciertos. Por favor, no me vengáis ahora con lo del falo agresor: cuando se folga con alegría, lo pasan bien las dos partes, sin entrar en debates sobre si fue Donna Kirkpatrick la que se tiró a Plant o viceversa. El sexo es alegría sin teoría: si no entiendes esto no entenderás ni el cock rock ni el pussy rock. Ni el rock, joer.

Tras su disolución, de alguna de ellas no se supo nada, aunque sus admiradores deseamos que no vivan con varios críos en un apartamento de mierda, sino que conduzcan borrachas por Las Vegas mientras un novio que tenga la mitad de su edad les haga una bajadita al pilón. Pero, ojo, hubo dos miembras de The Runaways con una interesante carrera en solitario.

La primera de ellas era la guitarrista, Lita Ford, que se reconvirtió, a golpe de cardado, en una competentísima guitar-hero del metal. Con una mano se cuentan las acróbatas del mástil, y Lita Ford, claro, no podía seguir el camino trillado. Algunos consideran su look metálico como una reivindicación feminista, otros creen que sólo da carnaza a los adolescentes metaleiros que desean ver su fantasía de chica-objeto-salvaje à la Barbarian. Ahí queda el debate, pero su valentía, y esta foto, merecen nuestro aplauso.

La otra señorita de The Runaways que sí que arrasó en solitario fue Joan Jett. Sí, la de ‘I love Rock’n’Roll’. Su filopunkismo, amistad con los Sex Pistols y oído para las buenas melodías le depararon tanto éxito comercial como crítico. Es por ello – por el éxito de crítica – por lo que mi corazón estará más con el cardado y la incomprensión metálica de Lita Ford. Al fin y al cabo, los críticos son todos gentuza y gafapastas que no merecen su consideración dentro del género humano (salvo los de SuperPop y su hermana metálica Heavy Rock, que jamás dirían polleces como que Massive Attack no son un coñazo). Volviendo a Joan Jett, pues eso, que es uno de los pilares básicos del pussy rock, aunque su “respetabilidad” nos huela mal. Por lo menos, su look tiorro es un buen contrapunto especular del look femenino de grandes cockrockers como David Lee Roth.

Heart: del hippismo feminista al cardado dominatrix (uséase, las mejores)

Lo primero, debo decir que, erótica y musicalmente, no conozco mejor combinación que Ann Wilson (cantante de Heart) en sus años mozos. Así que quien ose decir algo malo de esta mujer – aunque luego, avanzados los ochenta tuviese problemas de obesidad que derivaron en una operación de reducción de estómago – se expone a mi ira divina. A Ann Wilson sólo se le puede reverenciar y, si aún no has oído el primer disco de Heart, ‘Dreamboat Annie’, ni te estás planteando bajártelo de la mula ahora mismo, entonces eres un pedazo de excremento humano. ¡Fuera de este blog! ¿Ah, que ya lo estás bajando? Así me gusta, no te arrepentirás.



Tampoco se arrepintieron los millones de personas que, en 1976, descubrieron con ese disco que una señora podía cantar como Robert Plant sin mayor esfuerzo. Mejor aún que Robert Plant, leñe. Y más guapa. La revolución de Heart fue la de ser “unos Led Zeppelin con faldas”. Al lorito, que estamos derribando uno de los pilares del cock-rock. Y cómo. Donde The Runaways carecían de cierta finura musical, Heart era un grupazo de hard rock capaz de himnos como Magic Man, donde relataban sin tapujos el placer erótico que sentían aprovechándose de un señor (‘Es un hombre mágico, mamá/ Tiene manos mágicas’). A la par, eran capaces de impresionantes baladas como ‘Dog and Butterfly’ donde un lado romántico más femenino marcaba las diferencias. Quizás ese matiz hippy aleje a Heart de la mayor sordidez pussy-rockica de The Runaways pero, ojo, las hermanas Wilson (sí, Ann tenía una hermana llamada Nancy que tocaba la guitarra) aún guardaban un cartucho que hace que podamos ser megafans de ellas como mujeres y como sórdidas: su reconversión en los años 80.

Y es que, después de sus explosivos primeros discos, Heart entró en un imparable declive comercial. Se imponían medidas drásticas, y éstas llegaron en 1985 con el discazo ‘Heart’. Del jipismo pasamos a los cardados más desmesurados imaginables y al número 1 de la copla ‘These Dreams’. Las hermanas Wilson eran la mayor oda a las hombreras, los corsés que más marcasen tetas y Nancy, que vagó por los 70 con un desafortundo look tiorro, se reconvirtió en una erótica tronca cuasi-heavy capaz de las más procaces poses con el mástil de su guitarra. Jimmy Page enrojecería, como también lo hizo el cenutrio sureño de ZZ Top cuando se le ocurrió decirle “Tocas bien la guitarra, para ser una chica”. Nancy, muy de Seattle ella, le respondió “Tú también tocas bien, para se un chimpacé”.

Últimos coletazos de los 70

Huelga decir que Heart y The Runaways abrieron una vía para muchas pussy-rockers que no vamos a citar en su integridad, pero sí reseñar alguna de ellas.

En primer lugar, viene a nuestra mente la hipersexualidad de Tina Turner, capaz de realizar desagradables sonidos de succión salivar en medio de algunas de sus coplillas setenteras. Lo que ocurre es que, la sumisión al pérfido Ike hace que la consideremos más como una víctima de malos tratos que como una legítima pussy rocker en posesión del control de su feminidad. Su emancipación se produjo en unos tardíos 80 y lo hizo realizando un pop adulto poco pussy-rockico. A pesar de todo, te queremos Tina. Y que venga Ike, que lo inflamos a hostias.

Bonnnie Tyler, en su carácter de “reverso femenino” de Meat Loaf no sabemos si englobarla en el erotismo festivo o en el freak show, pero su voz, a día de hoy, sigue acojonando más que la de vuestras madres cuando realmente se cabrean con vosotros.

Dentro de la variante arena-rock, tenemos a Pat Benatar. Todos la conoceréis por canciones más en una onda new wave como ‘Love is a Battlefield’ o ‘We Belong’. Pero cuando la amiga Pat quería gritar, no dudaba en echarse la mano al coño y hacer que temblasen los estadios. Una recomendación personal: escuchad su escalofriante canción sobre pederastia titulada ‘Hell is for Children’ y os haréis una buena idea acerca de la gran pussy rocker que Pat pudo haber sido y no fue.

El cambio de década: el punk-rock

¿Aceptamos la variante punk en el pussy rock? No queda más remedio. Es un hecho consumado que el papel de la mujer en el rock se sigue circunscribiendo al puesto de cantante, existiendo bastante poca pericia instrumental en comparación con el género masculino (Lita Ford o Nancy Wilson son la excepción, recordemos). Es por ello por lo que el punk se convierte en un vehículo muy adecuado para rockear sin mayores requisitos: al fin y al cabo, el prepunkismo de The Runaways era manifiesto, y ya vemos cómo evolucionó la carrera de Joan Jett. Dentro del propio periodo punk dos son las señoras que brillan con luz propia.

Wendy O. Williams: akan de morl

Ríanse de Sid Vicious, lo de Wendy O. Williams, líder de The Plasmatics no tiene parangón. Eran una banda ignominiosa, en la que Wendy cantaba en pelota picada tapándose sólo con cinta aislante negra o rociándose sus vergüenzas con crema. A mitad de concierto, disparaba sobre el público con balas de fogueo, incendiaba coches en el escenario y destrozaba un maniquí lleno de sangre con su motosierra mientras el guitarrista se golpeaba su cabeza con la guitarra hasta lograr hacerse importantes heridas. Wendy era frecuentemente detenida por indecencia, pero eso no le impidió seguir realizando shows sexuales en vivo, rodar pelis porno y lograr que se le prohibiese actuar en Inglaterra. De entre su lamentable legado discográfico se debería destacar su EP grabado con el gran Lemmy de Motorhead (su chorbo por aquel entonces) y su LP WOW, producido por Gene Simmons y donde tocan todos los miembros de Kiss. ¿Alguien dudaba del pussyrockismo de esta gran señora? A los 48 años, Wendy se suicidó y el planeta Tierra se convirtió en un lugar un poco más mediocre. Por cierto, lo mejor que tenía esta mujer es que, si su baby se quería tatuar sus iniciales, ya sabía que lo tendría que hacer en las nalgas.

Deborah Harry: ¿A máis ghrande playmate?

Jerry Bruckheimer, con su escena de strip-tease en el ‘Bar Coyote’ a ritmo del ‘One Way or Another’ de Blondie, nos demostró que el poderío y la actitud de Debbie Harry, constantemente colocada y desaliñadamente semiempelotada en directo, se merecen un lugar de honor en nuestro particular olimpo.

Debbie fue conejita playboy entre muchos otros trabajos que le permitían mantener al drogadicto de su novio. El nombre Blondie (rubita) lo sacó de la frase que le gritaban muchos camioneros “¡Hey, rubita, ven a aquí a hacerme un pajote!”. Me parece una actitud. La maravillosa voz de Debbie es una cumbre del guarrismo que sólo puede merecer una reverencia religiosa. ¡A bajarse todos de la mula el ‘Paralel Lines’! ¡Indocumentados!

Las Vulpess: Spain is Different

1983 era algo tarde para el punk, pero el Madrid de la movida se guardaba un as en la manga con el que, por una vez, desde España pudimos mirar a Europa sin complejos de inferioridad. Se trataba de la mítica actuación de Las Vulpess en TVE.



Eso sí que son los minutos de fama Warholiana. En este
link podéis ver el monumental cristo que se montó entre un sector de españoles que no encajaban bien el libertinaje al que el PSOE estaba conduciendo el país. Como diría Encarna Sánchez “Los socialistas confunden el progresismo con la chabacanería… ¡Y la desvergüenza!”.

El Post-punk: Riot Grrrl

Pasan las décadas y el neopunk sigue teniendo el mismo tufillo misógino que el punk original. Así que, inspirado por Suzi Quatro y The Runaways, surge el movimiento Riot Grrrl. Básicamente, todo es mucha conciencia feminista y abordar muy seriamente el abuso sexual, la imposición de una imagen, la homosexualidad… Sus grupos más relevantes fueron Bikini Kill y Bratmobile, y su personaje más distinguible la cantante Kathleen Hanna. Personalmente, me parece que esta chica es feílla y viste fatal: rebelarse contra la estética no tiene por qué merecer el mismo aplauso que el cardado de Ann Wilson. Que Franco también era un rebelde, hombre. Su único momento de jovialidad a ser apoyado es cuando ella – y otras – se escribían lindezas como SLUT (puta) por el cuerpo, a modo de provocación hacia la clásica mentalidad machista, pero poco más. Y es que la excesiva militancia política, además de carente de humor, no me parece adecuada para el cock-rock o el pussy-rock. Lo siento, no me da amor el Riot Grrrl. Denunciadme.


Los años 80: ¡¡¡¡El Metaaaaaaaaal!!!!

Muñequita de cuero/ Ahh, cómo me pones el siruelo/ Me pones a cien/ Cuando chupas tu poster de Dave Mustein/ Pero qué buena estás nena/ Qué cartucheras/ Hija de puuuuuuuuuuta” cantaban unos inspirados Gigatron. Desde la era de Judas Priest, esta “muñequita de cuero” es la imagen que, en el heavy, se suele tener de la mujer. Pero, excepcionalmente, surgen personajes especiales – como Lita Ford - que se ganan, a berrido limpio, la categoría de “tronca” y, con ella, la admiración y el respeto de toda la comunidad metálica. Por ejemplo, una moza como Alannah Myles (la de la foto) fue vilipendiada por el colectivo jebi, que sólo la consideraba una posturitas más pendiente de sus poses de guapita ñoña que de sentir fluir por sus venas el poder del metal. Que te den, Alannah, el olimpo de las troncas lo han conquistado, por méritos propios, estas grandes señoras que ahora glosamos.

Doro Pesch: la más pequeña pero la más mujer (¡¡¡y sin cardado!!!)

Ni el rollo glam-rock de Joan Jett, ni el rollo 60s-girl-band de Blondie, ni el Hair-Metal apastelado de los yankis. En plenos 80, Doro Pesch irrumpió en el power metal alemán y demostró que una tronca con el coño bien ceñido en sus pantalones de cuero era capaz de cantar coplillas sobre dragones y mazmorras con la misma convicción que un Ronnie James Dio. Cuando sonaron las primeras notas del ‘All We Are’ de su banda Warlock, todos caímos postrados a sus pies. Y, vale, en nuestro corazón de jebis adoradores vergonzantes del cardado, sabíamos que C.C. Catch era más guapa que Doro, o que, siendo igual de bajita, Samantha Fox era mucho más apta para… para eso. Pero, leñe, de Doro se habla con el mismo respeto que de una madre. Ved esta foto de la Pesch con Dave Mustaine: no es la muñequita de cuero que “chupa el poster de Dave”, sino que ese peso pesado del thrash metal la eleva del suelo hacia las alturas a las que pertenece, cual virgen de Murillo. Doro, forever, será la tronca por antonomasia.

Girlschool: Maiden con tacones

1980: de la nada surgen miles de bandas de heavy británico, especialmente Iron Maiden y Saxon. En medio de ese campo de nabos, Girlschool le echaron un par de ovarios para triunfar con la copla ‘Demoliton Boys' donde, oh sorpresa, aparecería en las letras del heavy el concepto de hombre-objeto por vez primera (de la filogay “London Leatherboys” de los alemanes Accept prefiero no hablar). La actitud de estas chorbas les hizo ganarse el fanatismo de sus compañeros de generación a resultas de lo cual grabaron el mítico single “Please Don’t Touch” con el gran Lemmy. La forma de cantar de Kelly Johnson es lo más barriobajero y macarra que jamás nadie podrá echarse a la cara. Al mancebo que esta mujer se llevare a su catre de arrabal puede quedarle la certidumbre de que no habría “más que un peta entre los dos”.

Los mejores cardados del metal ochenteiro: Vixen y Phantom Blue

La superioridad de la mujer sobre el hombre se manifiesta en muchos aspectos de la vida. Pero, en este blog, al que más atención prestamos es al cardado. Y es que, a la que las Vixen tomaron los ochenta por asalto, la belleza de su estilismo capilar pondría amarillo de envidia al mismísmo David Coverdale. Al igual que Girlschool, eran todas tías, pero ninguna tronca. Claro, eran americanas y eso, en los 80, significaba sonar como Bon Jovi, cosa que hicieron sin menor problema y (casi) con el mismo éxito.

Phantom Blue, quienes probablemente irían a la misma peluquería (mataría por oirlas hablar de punteos con las Vixen mientras una nube de laca flotaba sobre sus cabezas) no tuvieron el mismo grado de éxito, pero citar a este grupo me permite poner una foto de sus cardados, lo cual es motivo suficiente para que se ganen mi admiración.

Por supuesto, con la llegada del grunge, los grupos de laca-metal (como Warbride, en la foto) desaparecieron del panorama. Pero, pasada esa moda, el afán de las pussy-rockers por expresar su visión del mundo según su entrepierna y a través del poder del metal no desapareció. EL METAL NUNCA MORIRÁ. Me cago en la putaaaa…

El metal contemporáneo: menos laca, menos melodía, más troncas

Paradójicamente, aunque la voz femenina es la que mejor se adapta a los excesos vocales del metal, en esta época nefanda en que vivimos, las nuevas troncas se han apuntado a sonar como un retrete deathmetaleiro, lo cual también tiene su gracia.
Destacaría a grupos como
Kittie, Arch Enemy, Otep, My Ruin o Astarte (éstas últimas no son famosas, pero es que su estética de fantasía épica me puede: nunca serán como Doro pero da su amor ver a alguien fracasar tan estrepitosamente en el intento).

El reducto femenino más importante, empero, en el metal contemporáneo, es el de todos estos grupos góticos con cantante femenina que salieron a la luz pública a raíz del éxito de Evanescence. Si bien esta banda no me gusta y su cantante me parece excesivamente lánguida y anoréxica para ser una buena pussy-rocker, sí que hay otras bandas como Nightwish o The Gathering que merecen más atención.

Quien sí que merece toda la atención es la italiana Cristina Scabbia, de Lacuna Coil. Su técnica vocal es un cruce entre Ann Wilson, Stevie Nicks y Bruce Dickinson, uséase que es la mejor. Y no sólo lo pienso yo, sino también Franco Battiato. Pese a tener una mayor sofisticación que Doro, ha logrado el respeto de los fans, que no osan enseñarle el miembro en directo. Bueno, uno sí lo hizo una vez, pero Cristina se desovarizó de tal forma que ese pobre fistro no se quitará la vergüenza el resto de sus días. Más aún, ser elegida “Hottest Chick of Metal”, en vez de escandalizarle por la caspa – como haría una Kathleen Hanna de la vida – le hizo entender que es lógico que una revista venda más por una portada tan inusual que poniendo la foto de un gincho borracho. “No me he operado las tetas, ni soy alta y delgada como una modelo; pero no le veo sentido a vestirme como un tío o disimular que pueda estar buena. Es agradable ser un objeto de deseo
”. Bien dicho, Cristina, ese es el espíritu de una buena pussy-rocker y, además, debo añadir que el reportaje fotográfico que, en su día realizó la revista Metal Hammer, de herself y Angela Gossow, de Arch Enemy me parece el más bello ejemplo de Metal-meets-SuperPop-meets-Hola. El momento en que se llevan a ambas de compras para ver qué prendas elige cada una mientras hablan de heavy metal me parece algo que Cosmopolitan TV sólo podría soñar.




Los 90: en el grunge también puedes marcar shosho

El gran problema de los 90 es que fueron una década políticamente correcta. Esto es, caldo de cultivo para cosas tan aburridas como el Riot-Grrrl. De pronto, todas quisieron ser como Patti Smith: rocker, pero no pussy (¿Os imagináis a David Coverdale recitando sus pretenciosidades?). Así que hubo que aguantar subproductos “serios y respetables” como su mala imitadora PJ Harvey.

Pero hasta en los 90 hubo lugar para que, en el corazón del grunge, surgiesen bellos comportamientos pussy-róckicos: esos que producen sonrojo en hombres y mujeres y que, al igual que la salida de teta de Sabrina, difícilmente podrán ser incluidos como ejemplos a seguir en el manual de conducta para la buena feminista. Cosas como cuando la cantante de Never the Bride dice en un concierto al que asistí “Al que compre todos los cds del grupo, luego le dejo hacerme una bajadita al pilón en el camerino”. Cuando salía de la sala, vi a un friki gafotas con cara de pajllero contumaz sostener los 3 cds del grupo en sus delgadas manos. No quise saber más.

L7: ¡no, a mí no me lo tires!

Era yo un mozo vigués que, recién llegado a los Madriles, podría padecer un poco el “síndrome Paco Martínez Soria”. Bueno, pues lo que pudiera quedarme de pueblerino lo perdí cuando vi, en mi primer concierto en la capital, a las L7. ¡Qué troncas! Ver cómo se desprendían de sus chupas vaqueras para marcar pezonada ante el delirio del público y, a la vez, ser perfectas dueñas de la situación, me demostró que el mundo era un lugar mejor. Semanas después, cuando contemplé su aparición en el film del inconmensurable John WatersLos Asesinatos de Mamá’ marcando labios vaginales me quedó meridianamente claro que L7 fue una de las mejores cosas que los 90 ofrecieron al mundo.



No puedo despedir a L7 sin recordar su mayor momento pussy-róckico. Estuviera la cantante Donita Sparks incómoda mientras deshilachaba su vaquero en el escenario y, en una de éstas, se equivocó de hilo y, mira tú, se sacó el támpax en pleno concierto. Tras unas milésimas de turbación, decidió que el código de honor del rock’n’roll le obligaba a arrojar su tampón al público, cosa que hizo sin vacilar. Algún cultureta proclamaba que era un gran acto reivindicativo de su feminidad no aceptada por la cultura patriarcal. Personalmente, creo que hasta Sammy Hagar la miraría con admiración. Ningún cock-rocker, en su campo, ha hecho algo tan grande y sórdido.

Courtney Love: que se joda Kurt

Si Nirvana son la tristeza seguida del suicidio, todos debemos estar agradecidos a Courtney de que acabase con ese muermo de señor. Al fin y al cabo, desaparece una banda y surgen dos mejores: el salto a la megafama de Hole y de Foo Fighters.

La oda a la vergüenza ajena y la vicisitud que constituyen todas las apariciones públicas de la señora Love, a la par que sus esfuerzos por lograr una estética cutrelux que implica cientos de kilos de maquillaje mientras enseña las tetas en el escenario o se lanza sobre la peña para que la soben a base de bien, merece nuestro aplauso. Más que grupos de tías como Babes in Toyland, 7 Year Bitch o Cycle Sluts Form Hell ¡Que aplaudáis ya, joer!


¿Pussy Rock hoy? ¿Y en el futuro?

Si bien el cock-rock está un poco muerto y enterrado, mientras no haya una plena igualdad entre el hombre y la mujer, ver a una Sammy Hagar con faldas, pese a ser sórdido, seguirá teniendo un sentido. De entre toda la oferta actual (ya hemos hablado del metal). Hay tres bandas a destacar.

Nashville Pussy: In Lust We Trust

“Dejad que coman coño” reza el título de su primer disco, cuya portada encabeza este artículo. Para muchos, esta portada es de una zafiedad insuperable y merece ser quemada. Para nosotros, la portada es de una zafiedad insuperable y merece ser llevada a los altares.

Musicalmente, la banda practica un Psychobilly desfasado, como los Cramps, pero con más gracia, y creo que las fotos dicen todo lo que hay que decir sobre esta oda al fornicio y descerebre que es Nashville Pussy. Si tocan en la plaza mayor de vuestro pueblo, preparaos para la experiencia de vuestras vidas. ¿Cómo reaccionaría un gañán ibérico ante estos gañanes sureños? ¿Habría hostias o la catarsis de la verbena? Ah, preguntas…

The Donnas: ¿Las Nuevas Runaways?

“Ya hemos ido al cine/ Ya hemos ido al centro comercial/ llévame a tu asiento trasero”. Lo más interesante de este grupo, aparte de la jovialidad con la que se revuelcan en el zorrerío, es que, en pocos años han recorrido toda la historia del pussy-rock. Si bien empezaron en un rollo más punki-indie, intentando imitar el rollo Ramones/Runaways, al final su joven edad se impuso y se acabaron convirtiendo en la versión femenina de los héroes cock-róckicos de sus ochentenas infancias. Donde The Runaways reverenciaban a Plant, Rodgers o Simmons, The Donnas querían ser como Motley Crue o Judas Priest. Dejemos que los progres debatan interminables horas sobre si la actitud de The Donnas es aceptable o no. Nosotros seguiremos militando en el cock y en el pussy porque nos da la puta gana.

Rockbitch: Ya no va más

De todos es sabido cómo el lesbianismo se ha integrado en el movimiento feminista hasta llegar al extremo de desvirtuarlo. Dado el carácter “agresor” del falo, no conseguían abordar una relación sexual con un hombre “sana” y que no “degrade”, con lo cual la opción lesbiana se hallaba a la vuelta de la esquina. En fin, debates aburridos que dejan de serlo cuando la militancia feminista-lesbiana se lleva a cabo a través del metal extremo, el paganismo furibundamente anticristiano, y los shows sexuales en vivo. Todo eso, y mucho más, es Rockbitch, de las cuales os ponemos el mítico vídeo del fistfucking:



Sobran palabras. En Inglaterra, al parecer, tienen prohibido actuar, pero, si os encontráis en un país donde sí les dejen realizar sus lluvias doradas y demás ¿os las vais a perder?

Y ya estoy hasta el coño de glosar tantas y tan variadas bandas. Ahí os dejo todo un nuevo mundo por explorar. Pido perdón por las omisiones cometidas (alguno opinará que la guitarrista de Bangles debería salir, o que Janis Joplin sí que es rockera y no bluesera o…) pero he de decir que sí son todas las que están y que, gracias a ellas, nuestras vidas son más completas. Son tus troncas del metal, son sus támpax en tu jeta, son tu bomba de cereza.

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