29 octubre 2006

ente onvre (parte I)

El maestro Will Eisner – el segundo mejor autor de la historia del cómic después de Osamu Tezuka – en su obra “Invisible People” se dedicaba a rescatar vidas anónimas de entre la multitud que circulaba por la gran ciudad. La lección de Eisner me quedó muy clara: son muchos los que se merecen un pequeño momento en el spotlight, y todos tenemos la responsabilidad de enfocar las luces hacia ellos.

Con este artículo se inicia una serie de duración no determinada en la cual haremos odas a héroes más o menos anónimos que probablemente no merezcan un artículo full-length como María Teresa Campos o Hans Magnus Enzensberger, pero que sí merecen que los tengáis en cuenta durante unos veintiséis segundos de vuestra vida. La saga “ente onvre” nos ofrece tres vidas en un instante, y los elegidos hoy son…

Eduardo Molet

“Dos de cada diez casas de Chamberí las vendo YO”. En Europa no estamos acostumbrados a la egolatría de la publicidad americana (“El honrado Sam te vende un coche de segunda mano”) así que ver la inmensa jeta de este señor acojona como que un poco. No sólo eso: Eduardo Molet se ha erigido como “valedor” del barrio en reivindicaciones al ayundamiento, como locutor radiofónico, y lo que es mejor: en sendas ocasiones envió a TODO el barrio invitaciones al bautizo de su nieto – si algún depravado se lo tomó en serio, por favor quiero ver el vídeo de tal evento – y lo que es peor: ir a tomar las uvas de fin de año… ¡a su agencia inmobiliaria! A las almas solitarias que allí acudieren les digo lo mismo que a las del bautizo. Yo, por mi parte, debo admitir que aún conservo el mini-set de costura que su agencia, Era inmobiliaria, entregó puerta a puerta por todo el barrio: la egolatría conduce a una creatividad bien bizarra.

Spiritual Shade

Si eres de los que estabas hasta los pendexelines de aguantar que todos los músicos callejeros fuesen pesadas flautas andinas desafinadas, o lo que es peor: acordeonistas, o lo que es peor: perroflautas aporreando bongos de etnicidad yonkarra, entonces eres de los que recibiste con los brazos abiertos la figura del señor Spiritual Shade. Los Spiritual Shade fueron un grupo de death metal fundado en Madrid por dos hermanos rumanos que, en un momento de su existencia, decidieron que un lugar como la plaza del Callao era un sitio idóneo para que implacables riffs deathmetaleiros hiciesen convivir a los transeúntes con Satán. Y lo que es mejor: al lado del chavalillo melenas que torturaba la guitarra ¡¡¡posaba impasiblemente su señora madre sosteniendo el carrito de la compra!!! El metal como reducto de frikis irredentos no encontrará mejor metáfora visual que esa. Y Madrid no conocerá mejor música callejera que esa: gracias, señor Spiritual Shade.

El vecino del quinto de la casa de mi amigo Fran
Lo que voy a contar suena a leyenda urbana, pero juro por San Feck que es verdad. Cuando salía de casa de mi amigo Fran en Vigo (calle Manuel de Castro) veía que un sórdido señor mayor en silla de ruedas con cara de homicida le saludaba afablemente. Fran le respondía con un saludo huidizo y asustado. Le pregunté el porqué de su vicisitud y me raltó la historia de su sórdido vecino. Todo comenzó con una uña encarnada: decidió no lavarse y ésta se convirtió en una gangrena que acabó con su pierna. Le recomendaron una higiene extrema para evitar que ocurriese lo mismo en su otra extremidad sana. Como era de esperar, terminaron amputándosela también al muy guarro. Tullido como estaba, un día, en plena discusión conyugal intentó acuchillar a su mujer, pero perseguirla por el pasillo en silla de ruedas era algo muy complicado, con lo cual se quedó solo en su casa y sin un duro con el que pagar la electricidad, que le cortaron. Así pues, pasó a chorizársela al vecino, a la vez que pensaba a qué carallo se podía dedicar en su estado: ¡coño, pues a trapichear! Durante sus trapicheos, a veces intnetó subirse a alguna niña pequeña a su piso con la promesa de algún caramelo. Afortunadamente, sin éxito. Pero las droghas, pese a darle dinero no le proporcionaban la atención personal que el requería. ¿Cómo conseguir asistencia sanitaria gratuita? ¡Pues haciéndose mormón! La penúltima vez que ví a ente onvre una pareja de mormones empujaban su silla de ruedas por la rampa de la escalera. La última vez que le ví, sin embargo, iba con su silla en dirección contraria al tráfico por en medio de la Avenida Castelao. De eso hace muchos años, así que doy como propuesta para su epitafio: “Guarro, tullido, homicida, chorizo, pederasta, trapichero, incívico y mormón”.

Y esto es todo por hoy, emplazo a Paco Fox para que hable de gente como el presidente del club de castidad, a jalop para que lo haga del gran Blanco o a Panadero para que nos glose la vida y milagros de Ángel Espíritu Libre. Muchos son los onvres que esperan un poquito de vuestra atención. Dádsela.

19 octubre 2006

¡¡¡A Carlos Saura le gustó 'Carlosaurio'!!!

“No sé si te gustará” decía un mail que recibió Eulalia Ramón – mujer de Carlos Saura – que incluía un link a nuestro mítico artículo “Carlosaurio. Lo que no sabía la remitente del mail era que, en ese momento, Eulalia estaba trabajando en la preparación de una exposición de fotografías pintadas de Carlos Saura titulada “Fotosaurios. O que, ya hace años, existía una foto de Carlos Saura con su hermano Antonio posando ante un esqueleto de dinosaurio (por fin exhibida en este post). Como dijo la novia de Paco Fox “Estas coincidencias me dan hasta mal rollo”. El caso es que Eulalia le puso los vídeos a Carlos Saura y, en contra de la imagen que tan severa que la gente tiene de este director, le encantaron. Como consecuencia de esas repercusiones tan marcianas que tiene Internet, recibimos un mail de Carmen Tatché (dueña de la galería donde se exponían los Fotosaurios ) en el cual nos invitaba a la inauguración – a la que asistió el mismísimo Gallardón – porque los Saura querían conocernos. Después del shock, no cupimos en nosotros del gozo.

Lamentablemente, jalop – residente en Vigo y talibán de obras como ‘Ana y los lobos’ o ‘Elisa, vida mía’ – no pudo asistir (tranquilo, amigo, serás recompensado soon), así que, el día de ayer, Paco Fox, La navaja en el ojo y un servidor nos presentamos en la galería. Una amabilísima y maravillosa Carmen Tatché nos presentó a Carlos Saura. Y ahora es cuando tengo que decir que toda la imagen de hiperserio, severo, artista encumbrado o demás tonteridas que la gente quiera atribuirle al maestro Saura son tamaña milonga. “Era todo mentira
, que dirían nuestros Pimpinela. Carlos estuvo as jovial as it gets. Entrando en el juego del carlosaurio – “mis antepasados” – nos comentaba, incluso, que su apellido tiene más acepciones: “Al Saura era el diario iraquí más fiel a Saddam”. Acojona. Descubrí también que compartía mi pasión por la fórmula 1 al ver un bello fotosaurio de Michael Schumacher (jarl, este domingo será su última carrera). En una alarde de generosidad, nos regalaron unos magníficos y voluminosos catálogos de la exposición que Saura himself nos dedicara incluyendo dibujo. Cuando se lo dedicó a Paco Fox, Saura dijo “Paco ¿cómo?” a lo que su niña pequeña respondó “Fox, papá, como la Twenty Century Fox” “¡Sí! ¿Mi mote viene de ahí!” dijo un emocionado Paquito. Pero lo mejor aún estaba por llegar.

No sólo me propuso Eulalia Ramón trabajar como montador en un pequeño documental sobre los fotosaurios (qué queréis, un fans de ‘La prima Angélica’ y ‘Mamá cumple cien años’ como yo alucina ante la perspectiva mitómana de compartir créditos con el clan Saura) sino que Saura himself se prestó a convertir el “Carlosaurio” en algo muuuucho más grande. No queremos desvelar excesivos datos, pero estamos dispuestos a que un nuevo “Carlosaurio” sea el falso documental del 2007. Como el ‘Forgotten Silver’ de Peter Jackson, pero en mejor. Joder, cómo va a poder competir un pionero australiano con la grandeza de un José Luís López Vazquez o un Andrés Pajares. Olvidemos los complejos de inferioridad: España siempre gana con o sin Gasol
. No sólo se prestó a colaborar: hasta nos sugirió el (glorioso) chiste final para este documental. La cosa llevará su tiempo, pero será MUY grande. Y vosotros seréis los primeros en saberlo.

Por mi parte reitero mi agradecimiento hacia toda la familia Saura y amistades por el trato tan caluroso que nos depararon, a la vez que conmino a todos los lectores a que admiren a este gran señor. Muchos son los artistillas
del tres al cuarto que se ofenden ante que alguien no se tome con gravedad su obra: no Carlos Saura. Con su sencillez y humor uno no diría que está ante uno de los directores españoles más premiados y reputados de la historia (sólo Buñuel y Almodóvar pueden comparársele). Eso es ser un grande de España, y no un gilipollita de esos que tanto abundan por el mundo de la “cultura”.

Vayan al videoclub, alquílense todos sus hits – especialmente de la era Querejeta además de ‘¡Ay Carmela’ y ‘El séptimo día’ – gócenlas y, a continuación, piensen dónde podría haber dinusarios. Dígannoslo: el nuevo y definitivo Carlosaurio ha nacido y tiene que crecer. Y sólo puede hacerlo devorando todo a su paso. Cuidado…

15 octubre 2006

Sí, fuimos al concierto de Pimpinela ¿Qué pasa?

Autor: Vicisitud y sordidez

“¡Pimpinela
vienen a Madrid! Habrá que ir… ¿no?” Ese es uno de esos momentos decisivos de la vida en los que tienes que definirte como persona. Porque es muy fácil canturrear aquello del “¿Quién es? Soy yo..” en momentos semiétílicos. Pero ir a ver a Lucía y Joaquín en directo es la gran prueba de fuego. Es como decir ¿Eres un auténtico sórdido, de los que se emocionan sinceramente al oír “Ese hombre” o sólo eres un puto wannafreak? Bien, pues el día jueves 5 de octubre, decidimos que era el momento de militar, DE VERDAD, en lo mejor y más grande de la sordidez. ¡Pimpinela, allá vamos!

Mi amigo Vitijito y un servidor de ustedes nos personamos en el mítico Joy Eslava - ¿había un lugar mejor para acoger el evento? – y, nada más ubicarnos en la tercera fila, sentimos que no había ni vuelta atrás ni nada de lo que arrepentirse. La niebla artificial comenzaba a ambientar el escenario, atrezzado como en los mejores momentos de “Luar” o “Noche de Fiesta”. Los músicos, con sus mejores galas de “orquesta de lujo” ocuparon sus lugares y comenzó a sonar ese sonido reminiscente del Casio que pone los pelos tan de punta como la entrada de batería y teclados del Highway Star de Deep Purple. Entonces entraron Lucía y Joaquín, y fueron más grandes que todo lo que nos podíamos haber imaginado. El primer tema, del último disco, nos era desconocido: pero la maestría de los dos hermanos sobre el escenario logró que coreásemos el estribillo cuando lo repitieron por primera vez. Feck, incluso coreamos la canción anticipando cuáles iban a ser los siguientes versos: son las ventajas de ser los reyes del ripio. Y que conste que ADORO el ripio: todo sacrificio que se haga por la rima nunca es suficiente – que se lo digan a Nacho Cano cuando perpetró el genial “Pero es un ardid/ Y estoy loca/ por irme a Madrid" – y Pimpinela son unos maestros de la rima previsible que consigue que deseemos gritarla a la voz de YA, sobre todo en temas tan punkis como “Ojalá que no pase nada
. En esta canción, en plena (como no) discusión conyugal, Joaquín le dice a Lucía que la abandona por otra mujer que le va a satisfacer plenamente, como ella nunca podría hacerlo. Ante tal bravata, Lucía le desea que, cuando esté en la cama… ¡Tenga tremendo gatillazo! Más caña que Slayer, sin duda. Y véanse esos versos finales: “Ojalá, ojalá que no pase nada, /Que te mueras de la vergüenza, /Que se ría de ti en la cara, /Cuando vea que tiene a un hombre, /Que de hombre, no tiene nada. . .” El último verso es previsible, pero… ¿Quién no está esperando para espetárselo al pobre Joaquín en la cara? Evidentemente, después de un verso así, Lucía no podía hacer otra cosa que abandonar airada en el escenario, con el aplauso enfervorizado de un público que jalea su victoria mientras el pobre Joaquín queda solo, indefenso, y con la ingrata tarea de recibir todo el desprecio que su conducta de vil hombre merece. Eso sí, siempre había alguno que, en medio de las canciones, gritaba “¡Pero respóndele, Joaquín!”.

El segundo tema fue ya un clásico: “Mañana”. Otro himno de autoafirmación personal que deja al I Will Survive de Gloria Gaynor a la altura del betún. Cómo el colectivo gay sigue prefiriendo esa tonterida en vez de los épicos versos de Pimpinela es una prueba de que el pensamiento débil afecta a todos los estratos de la sociedad. Vean que joya de final, cuando Joaquín, ante el hecho de que su mujer le deje para recuperar su dignidad perdida, le dice: “Jamás volverás a verme aunque me lo pidas” sólo para que Lucía le destroce con un “Te juro sólo con eso ya soy feliz”. Mutis por el foro y nueva histeria colectiva del público. Público en el cual, la nobleza obliga a decirlo, también tenía el colectivo gay su notoria representación. Básicamente eran casi todos los tíos que no acompañaban a las numerosas jovencillas de la sala (las marujas de “Luar” debieron haberse quedado en su casa). Por supuesto, entre los hombres también debería haber numerosos fistros como un servidor de ustedes y Vitijito, pero era difícil distinguirlos de las locas. Y nos lo aplicamos: los momentos en los que nos abrazábamos para gritarnos la letra de “Valiente
a la cara seguro que forjaron una clara imagen de nuestra “relación” entre los que nos rodeaban. Pero es que resulta muy difícil no dejarse arrastrar por el torrente de sentimientos que desbordaba el escenario.

Apenas recuperados de “Mañana”, el guitarrista se arrancó con un punteo decididamente metalero que se transformó en una solemne marcha militar, con unos ominosos redobles de batería que anunciaban otro clásico del dúo: la canción más épica de su abultado catálogo. El vello se nos erizó cuando Lucía, cargada de razón como pocas veces, proclamaba: “Catorce de julio/ Se declara la independencia de mi corazón”. Esa canción deja pequeños conceptos como “por la puerta grande”. En mi prepotencia, me dejé arrastrar por el furor de Lucía e intenté corear el estribillo. Mis desaforados gallos hicieron que Vitijito me propinase un codazo. Y es que las cosas que hace Lucía son más propias de Bruce Dickinson o Rob Halford que de Rosas de España y demás chillonas sin criterio, sin AORterismo y sin poder del metal.

A la sexta canción, decidimos que todos los absent friends también debían disfrutar del concierto, así que comenzamos a tirar de móvil para que el amor se extendiese por media España. Nuestro jalop, el gran ausente, pudo disfrutar de “Sólo hay un ganador”, descomunal versión del “Winner Takes It All” de ABBA, mientras que Nacholo no podía dar crédito a “Una estúpida más”, coplilla que puso en el manos libres para deleite culpable de todos aquellos que le acompañaban en el restaurante (Nacholo, sé que hubieses venido…). También un creativo publicitario argentino cuya agencia ha sido responsable de míticas fistreces como Prosikito
, escuchó “Ese estúpido que llama”, y, decepcionado por no poder asistir ya que se hallaba en pleno rodaje nocturno – “¿Era hoy lo de Pimpinela? ¡Me cagaste!” – me envió este mensaje al móvil que atestigua su calidad humana. Por cierto, el final de esa canción/discusión es el siguiente “Por favor, no digas nada, ya no gastes más palabras, La mentira terminó, Ese estúpido que llama, con quien te ibas a ir mañana, Ese estúpido... fui yo...” ¡¡¡¡¡Era él!!!! ¡Pimpinela bordan otra aportación de oro a nuestro género favorito! Ah, y se me olvida la mejor de las llamadas de móvil: a lanavaenelojo, quien en aquel momento se hallaba en pleno acto cultural/familiar. En aquel ambiente elevado, recibe una llamada en la que escucha “Valiente” y, luego, “Sólo hay un ganador”. A la que llevaba dos minutos partiéndose de risa sin decir ni pío, la familia le preguntó “¿Qué te está contando tan gracioso?” “Nada, nada”, dijo ruborizada, negándose a comentar ante sus padres que su respectivo había ido a un concierto de Pimpinela en vez de a una exposición fina a la par que elegante.

Y, de pronto, llegó el momento álgido de la noche. Joaquín coge el micrófono y dice “Esta canción es poco conocida, pero Lucía y yo nunca hemos podido quitarla de nuestros conciertos, porque es una historia real, triste y muy especial para nosotros”. Vitijito y yo nos miramos, deseando que fuese “Yo, la dueña de la noche”. ¡¡¡Lo fue!!! Por favor, bajáosla aquí
, y escuchadla mientras continuáis la lectura. Es la historia de un marido que ama mucho a su mujer – “tranquila, mi amor, tranquila” – pero ella, enferma de celos, decide que “Era todo mentira”, y que ella era la dueña de la noche pero no de su vida. Así que mata al marido a cuchilladas, sólo para que éste, desde el cielo, la perdone y ella, en puro ataque de vicisitud, se dé cuenta de que nada era mentira, que sí la quería, y que ya “era la dueña de su vida pero el ya no vivía” mientras sigue resonando en su cabeza el “tranquila, mi amor, tranquila”. Todo esto narrado por Lucía en camisón y con un cuchillo. Al final de la coplilla, ella se tiraba al suelo, y Vitijito inició carismáticamente un “Lu-cí-a, Lu-cí-a” que fue coreado por todo el público. Ni un solo ojo seco entre el público. Los nuestros tampoco, claro. Con una canción así, y en camisón, no hay lugar para la ironía: o entras o te echan a patadas. Y nosotros entramos. Y todo el resto del público, joder.

Enfervorizadas las masas, muchas comenzaron a gritar a Joaquín: “¡Ese cuerpo, ese cuerpo eh, eh!” a lo que nuestro sufridor favorito respondió con un contoneo de caderas. El bajista, avispado, comenzó a tocar el mítico “You Can Leave Your Hat On” y los sudores fríos se desataron. Creo que un strip-tease de Pimpinela sería excesivo incluso para mí. Afortunadamente, no mancillaron su imagen, y entraron en una fase del concierto en la que abandonaron un poco la disputa conyugal para ampliar su abanico temático. Con “Pasodoble te quiero” dieron una lección de profesionalidad, ya que, a sus espaldas, se proyectaba un tremebundo videoclip con el que ellos ¡sincronizaban perfectamente todas las labiales! Eso es oficio, señores. Ya un técnico de sonido me dijo que tuvo que grabarles unas sesenta cuñas radiofónicas y ¡las hicieron todas del tirón sin cometer la más mínima equivocación! ¿Pueden Missy Elliott, Björk o The White Stripes decir lo mismo? Claro que no. Como tampoco podrían decir “Pasodoble, te quiero/ Porque estando en tierra extraña/ Tú me traes el recuerdo/ De aquella madre que tengo en España” ¡Y Olé! Otros temas fueron “La familia”, esa canción sobre ellos dos llamada “Hermanos” o la dolorosa “Se van”, donde se plantean que sus respectivos hijos, Rocío y Joaquín Francisco tienen que abandonar el hogar (todo ello con el fondo de unos vídeos caseros superglow proyectados detrás de la banda).

Y así, después de reír, llorar y jalear, llegamos a la traca final del concierto. Primero, tocaron la mítica “Una estúpida más”, cuyo vídeo os ofrecemos:



Y entonces, entonces fue cuando Joaquín nos dijo “Todos los hombres van a cantar conmigo y las mujeres con Lucía”. Ya no había vuelta atrás: aquello era un conciertazo. Como dijo Vitijito – conspicuo freak del rock sinfónico – “Al lado de esto, Peter Gabriel es una puta mierda”. Y Lucía comenzó a cantar “Hace dos años y un día que vivo sin él…”. El delirio se apoderó del Joy Eslava, y sólo puedo decir que quien no haya coreado con Lucía y Joaquín el “-¿Quién es? – Soy yo…” no ha experimentado la música en directo. “Yo estuve en Madrid cuando los Beatles” “Y yo vi a Pink Floyd en Venecia” “Y yo a los Rolling en Atlamont” “Y yo a Björk en Bratislava” “Y yo a Bernardo en la plaza mayor de Puertollano”. Señoras y señores, si no han entonado el “¡Vete!” con Pimpinela, no han visto NADA. Por mi parte, sólo puedo decir que, después de aquello, he cumplido como ser humano y como sórdido.

A la salida, recordamos las palabras que Lucía nos dijo sobre su proyecto del Hogar Pimpinela para la niñez
: ese hogar para acoger a chavalucos que necesitan “un poco de amor”, y no pudimos evitar colaborar. Por 20€ nos dieron un saco superfashion que no tiene nada que envidiar a las jipieces que te puedan estafar en el barrio de Gracia o en Lavapiés. En su interior, el siguiente contenido:

-Una camiseta de Pimpinela talla L
-Un mechero de Pimpinela
-Un llavero de Pimpinela
-Una foto firmada de Lucía y Joaquín
-Un bono del hogar Pimpinela para apadrinar a un niño
-Una gorra de Pimpinela

¿Qué más se puede pedir, eh? No como tú, joputa, que te gastaste 40 lerus en la camiseta de Radiohead sólo para que el Tom Yorke de los cojones se enfarlope un poquito más. Además, Vitijito también compró lotería de Navidad de Pimpinela. Seguro que le toca.

A la salida, nos repartimos el botín. En un momento dado, me dijo: “Bueno, ahora me llevo el llavero y ya me das tú mañana la foto cuando nos veamos en la autoescuela, que ahora se me va a arrugar”. Luego pensó en qué sucedería si, llegando a la autoescuela, saco la foto y se la entrego ante toda la clase. “Toma, Vitijito, aquí tienes tu foto de Pimpinela”. That’s gay.


Naturalmente, mi familia se enteró de lo de este concierto, y mientras mi madre se lo tomó con la misma jovialidad que cuando le eché telefilméircamente en cara que nunca me enseñó a limpiarme el culo
, mi padre dijo “¿Para eso te pago una educación? ¿Para que acabes yendo a ver a Pimpinela?”. No puedo condenarle.

Por cierto, una semana antes, también acompañado por Vitijito, y también en el Joy Eslava, fuimos a ver a Lacuna Coil – recordad, donde canta la gran pussy rocker
Cristina Scabbia, the hottest chick in metal – y, qué queréis que os diga: está muy buena (“Cinco freaks y una jamona" Vitijito dixit), pero aún le queda un largo camino por recorrer para llegar a la grandeza cósmica de Lucía. Ojo, están en el buen camino: son un grupo donde canta una pareja de exnovios que no renuncian a lo mejor de su herencia italiana – ese Raffaellacarrismo sesuá… - y que, en su registro vocal, al igual que Lucía, siguen el camino de Bruce Dickinson. Detalle curioso: cuando llegaron al Joy, quienes se hacían fotos con Cristina no eran los hombres salidorros, sino las mujeres que la admiraban cual modelo a seguir. Lo mismo que ocurrió en esa misma sala con Lucía. Sé que Lacuna Coil cantarán algún día “It’s been two years and a day that I live without him…” y todas las siniestras de hoy gritarán mañana “Who’s there? It’s me…”. Y es que Pimpinela y el metal tienen algo en común: EL AMOR.



01 octubre 2006

Biografías de grandes personajes: María Teresa Campos

Autor: Jalop
Ahora que se encuentra ya retirada, o tal vez sólo disfrutando de un descanso, es el momento adecuado para repasar la trayectoria de una mujer que es icono y referencia de este nuestro blog. El título de sus sin duda apasionantes memorias, Mis dos vidas, resulta idóneo para reflejar la naturaleza dual de esta mujer, a la vez maruja y feminista, folclórica y moderna, puesto que, como Heráclito, María Teresa Campos cree que el progreso se alcanza mediante la tensión dialéctica entre ideas tan opuestas como sórdidas. Populista y ambiciosa, se ha movido con soltura en medio de la lucha por la audiencia haciendo concesiones a las que nunca habrían cedido otros gigantes de la pequeña pantalla como las nunca bien ponderadas Raffaella Carrà o Mayra Gomez Kemp, pero siempre dentro de la televisión que a ella le gusta hacer, sin llegar a cegarse y caer en el todo vale de Mercedes Mila con Gran Hermano 8, y aunque pueda habérsela saltado alguna vez, para ella en su profesión existe una dimensión ética, un concepto absolutamente desconocido para Javier Sardà, Ana Rosa Quintana, la caraconejo de A tu lado, y tantos otros cuyo nombre no merece ni siquiera mentarse.

María Teresa no llega a la televisión hasta los años 80, precedida de una larga trayectoria en las emisoras de radio malagueñas. A su llegada a Madrid, la cojonudita de Málaga, como se la empieza a conocer entre los compañeros, lleva a cabo varias colaboraciones en TVE, la más importante en el mítico programa matinal Por la mañana conducido por Jesús Hermida. Allí empieza a destacar entre un harén compuesto por la pizpireta Miriam Díaz Aroca, la inefable Nieves Herrero, la igualmente víbora e igualmente tonta Irma Soriano, que luego protagonizaría uno de los programas-anuncio más trash jamás vistos, Consejos de Cola Cao, y muchas otras. Ante su evidente superioridad frente a la competencia, María Teresa, que empieza colaborando en pequeñas secciones, entre ellas el muy sórdido miniculebrón Intriga matinal, trepa rápidamente puestos hasta convertirse en la mano derecha del jefe, y finalmente en su sustituta, puesto que se hace cargo de A mi manera, el programa vespertino que por entonces tenía Hermida, en 1989.

El éxito es tal que A mi manera se convertirá al año siguiente en Esta es su casa, y más adelante, ya por la mañana, en Pasa la vida. Campos se convertirá en reina de la matinée televisiva durante doce estupendos años, primero en TVE, y más tarde en Telecinco, que cambia el título del programa a Día a día. La decadencia comienza cuando superTeresa decide pluriemplearse y trabajar por la mañana en la tele y por la tarde en la cadena COPE, que nunca ha remontado el vuelo desde la pérdida de la insuperable Encarna Sánchez, y que vivió un ligero remonte contratando a nuestro ídolo para luego sumirse en los fangos en los que, como todos sabemos, se arrastra en la actualidad, con gentuza cuyo fascismo fácil, chillón y grosero, opuesto al barroco y genial delirio de Encarna, no tiene gracia ni como parodia.

La calidad de los programas de Teresa se resiente ante tanta ubicuidad, aunque, como siempre ocurre, el descalabro no llega hasta que nuestra amiga se pasa a la muy gafe Antena 3 con el programa Cada día, donde no puede competir con la falta de escrúpulos de su competidora, Ana Rosa Quintana, cuyo evidente desprecio y condescendencia de pija hacia sus espectadoras no impide que triunfe, ni con la campaña en su contra por parte de sus exjefes y el resto de gentuza de Telecinco, los cuales, a través de Aquí hay tomate y demás esbirros, comienzan el acoso y derribo a la que un año antes fue su compañera y les hizo ganar dinero a espuertas. Viendo el trato que le dan a una profesional de bastante más talento y versatilidad, Ana Rosa haría bien en ir poniendo sus barbas a remojar, no querría yo estar en su pellejo cuando le baje la audiencia ...

Por otra parte, la menos conocida faceta literaria de nuestro ídolo incluye obras menores como un manual para echar a los hijos talluditos de casa, de la rancia colección de libros de sordidez prefabricada El papagayo, y el más recomendable Agobios nos da la vida, algo más parecido a la guía espiritual camposiana que tantos esperábamos.

A los que enarquen la ceja con superioridad o desprecio ante un personaje tan insigne como María Teresa, aparte de no darles nuestro amor, les sugerimos que dejen este blog y se vayan a escuchar discos de Pablo Milanés, o a ver películas de Sofia Coppola, Michael Haneke y demás pseudointelectuales de moda. En cambio, a las gentes de bien no iniciadas en su fascinante obra que no comprendan qué la distingue de tantas otras presentadoras de magazines y la convierte en autora, pero que por la nobleza y sordidez de sus corazones les interese saberlo, es un placer iniciarlos en las claves de su universo.

El universo Campos (I): Las secciones

Aunque en un programa diario de tres o cuatro horas de duración son inevitables los altibajos y lugares comunes, el espectador de Pasa la vida o Día a día podía estar seguro de asistir a algún momento cumbre en el que Campos traspasaría la delgada línea que separa la exaltación del mundo del ama de casa con la entrada en el bizarrismo y la transgresión, en una muy posmoderna experiencia sólo comparable a la de ver una actuación de Pimpinela, uno de los más grandes grupos jamás habidos.

Buena prueba de este equilibrio entre lo convencional y lo surrealista son varias secciones de sus programas, comenzando por el celebérrimo Apueste por una, donde María Teresa hacía su papel de mujer progresista enfrentada en un minidebate a la carca de turno; muy sabia ella, supo rodearse de adversarias progresivamente más tontas, comenzando por una tal Purita, siguiendo por Patricia Ballestero, y acabando en conservadoras de la talla intelectual de Cuca García y Marina Castaño, para que sólo espectadoras muy oligofrénicas pudieran identificarse con unas ideas tan consistentes como El papa no lo permite ... , y de esta forma el socialismo saliera siempre triunfador.

El gusanillo de la confrontación de ideas la llevó a construir más adelante todo un parlamento catódico en Si las mujeres mandaran o mandasen, apartado en el que parte de las colaboradoras del programa se alineaban en el partido político de las Mujeres Progresistas, capitaneado naturalmente por la propia Campos, mientras otras elegían la tradicionalista agrupación Romeas (románticas españolas asociadas), o las que no querían mojarse, como Terelu, se enrolaban en Mujeres Prácticas, el partido de centro. Proyectos de ley sobre qué tipo de bocadillo había que dar en la merienda o el horario más idóneo para hacer las compras se debatían en una experiencia televisiva tal vez feminista, tal vez próxima a un gallinero, pero incuestionablemente sórdida.

La siempre down to earth Teresa volvió a demostrar su identificación con su audiencia y su gusto por mezclarse con el pueblo en los Monólogos de la plancha, en los que sacaba su acento andaluz comentando diversos temas mientras repasaba cuellos y puños. La afición a este tipo de teatrillos se perfeccionó también en El aperitivo, que tomaba al lado de su marido catódico, Paco Valladares; más adelante la familia aumentaría con la incorporación de Rociíto, que encarnaba con una no muy dulce voz a la hija del matrimonio.

El tendedero, por su parte, era la sección de cotilleos de Pasa la vida, en los olvidados tiempos en que los programas, en lugar de consistir únicamente en eso, tenían una sección de cotilleo semanal de media hora. Campos se asomaba, cargada con la colada para tender, a su balcón en un patio de luces de atrezzo, y lo mismo hacían dos periodistas en las ventanas de enfrente, como buenas vecinas que se ponen al día de los chismes.

Con los años, durante la etapa en Telecinco, algunos de estos delirantes apartados se conservaron, pero otros fueron reemplazados por secciones más convencionales, como el médico responde, o ya decididamente vulgares, como el repaso a los cadáveres del día en Crimen y misterio, o El corrillo, una emulación de Crónicas marcianas con chusma de tercera o cuarta categoría berreando a favor o en contra de los concursantes del Gran Hermano, es decir, el tipo de televisión habitual en Telecinco sin especiales signos de autoría.

En medio de tanta oscuridad, brilló la luz en la Mesa de debate, en la que periodistas un poco más de verdad comentaban los asuntos políticos y sociales del día. En principio la idea no parece original ni gran cosa, pero en su contexto, durante la etapa más dura del PP, en la que TVE no se distinguía precisamente por su pluralidad, era el único lugar en la televisión nacional donde se podían contrastar puntos de vista. Menos sordidez, pero otra prueba de la ductilidad de María Teresa.

El universo Campos (II): Los colaboradores

Resulta obvio decir que el mundo de autor de Teresa no se podría haber construido sin los colaboradores adecuados. Entre todos los personajes que pusieron su grano de arena en Pasa la vida y Día a día, destaca el gran José Manuel Parada, si bien es cierto que, aunque su saber estar ya se percibía, la alargada sombra de María Teresa le impedía dar rienda suelta a todo su talento, que se desplegaría sobradamente con posterioridad en Cine de barrio, clásico a imitar y gran ejemplo de televisión de autor. Y es que un freak NO es un calvo gordo de perilla con camiseta negra que se gasta trescientos euros al mes en comics y monigotes de El señor de los anillos, porque de esos hay cuarenta mil en cada ciudad; un auténtico freak es un ser único como Parada, que, aparte de programar semana tras semana películas que, aun para el ultrasórdido estandar medio de la comedia española del franquismo, son inenarrables, se emociona al encontrar una copia de la descatalogada primera versión de La tonta del bote y junta en su programa a las dos tontas del bote, Josita Hernán y Lina Morgan, para celebrarlo. Y si su idea de televisión transgresora es el presuntamente gracioso Gran Wyoming y su complaciente Caiga quien caiga, pues puede usted disfrutar de programas con un espíritu revulsivo similar en Los Lunis o La hora de Bill Cosby, ¿dónde está el riesgo en predicar para el ya converso?: Parada en cambio coló con gran éxito de audiencia en TVE durante casi toda la era PP el programa más gay de la historia de la televisión mundial, con el imposible Pablo Sebastian al piano, las folclóricas más petardas como invitadas, y un decorado que hacía parecer masculina a la película más chillona de Almodóvar, con cuadro de Rocío Jurado incluido. Tal pérdida de aceite deja en pañales a una loca convencional y domesticada al gusto burgués como Boris Izaguirre, el típico mejor amigo de las mariliendres de clase alta. ¿Cómo pudo sobrevivir Cine de barrio durante la era Urdaci? Gran misterio, aunque era inevitable que alguien se diera cuenta de la depravación, y Parada acabara viéndose reemplazado por la mucho más inocua Carmen Sevilla.

Otro grande de las mañanas televisivas era el ya mencionado Paco Valladares, marido de Maria Teresa en la ficción durante varios años. Juntos se dedicaban, en la sección antes comentada El aperitivo, a buscar y comentar las noticias más delirantes de los periódicos del mundo, mucho antes de que Manel Fuentes descubriera la pólvora haciendo lo mismo en Crónicas marcianas con menos gracia, aunque bastante más que los miles que a su vez lo imitan a él en todos los programas en la actualidad. Paco y María Teresa leían sin pestañear, frente al aperitivo del mediodía, delirios como se casan tras cambiarse ambos de sexo, o encera el suelo para que su novio paralítico resbale con la silla de ruedas, pero es ella quien resbala y se queda también paralítica.

Y entre las más ilustres presencias del universo camposiano no puede faltar la muy respetada en este blog Paloma Gómez Borrero, antigua corresponsal de TVE en el Vaticano, que en una de las más longevas secciones del programa, Paloma viajera, proporcionaba informaciones sacadas de la actualidad de la prensa italiana o llevaba a cabo pequeños reportajes turísticos de los países que había recorrido acompañando a Su Santidad: sus fuentes documentales o su inventiva, eso sí, no eran tan brillantes como su cardado, y la hacían amenizar al espectador con datos tales como su contacto en un ascensor con Fray Piccolo, el fantasma del Vaticano, o perlas del calibre de los aborígenes australianos son una raza muy antigua, viven desde hace unos tres mil millones de años, y el corazón les late a sólo 100 pulsaciones por minuto, en vez de las 250 normales. Por algo Siniestro total, cuando eran buenos y cantaban Me pica un huevo, antes de volverse gente ignominiosa que hace discos de homenaje al blues, mentaban a Paloma como su ídolo y primera influencia.

Del resto de colaboradores, conviene dedicar un cariñoso recuerdo al bigotón pianista Don Emilio, a Chari Gómez Miranda, la mítica Doña Adelaida especialista en telenovelas, a la surrealista Ketty Kaufman, una mujer disfrazada de mujer, como diría John Waters (se adjunta prueba gráfica), y, como no, a Terelu, que, aparte de conseguir no desmerecer al lado de Parada, con quien solía presentar los concursos del programa, actuó con una gracia y desparpajo que hicieron crear unas expectativas incumplidas luego en Con T de tarde y La granja: volar sola sin mamá le queda un poco grande. Eso sí, Terelu dio sopas con onda a todos los hijos y hermanos de famosos que plagaron el programa en sus últimos años, entre ellos Andrés Caparros Jr, Alexandra Prat, Carmen Janeiro, más popularmente conocida como Jesulina de Ubrique, Rociíto, etc. Eso por no hablar de toda la gentuza de periodistas de cotilleo, famosos de tercera, grandes hermanos y demás, exceptuando, claro está, al gran Alessandro Lecquio, cuya participación sólo puede calificarse de anodina de todas formas, en la decadencia de los últimos años, cuando María Teresa quiso ponerse a la “altura” del resto de Telecinco.

Y en el futuro, ¿nuestro ídolo hará suyas las palabras de Mayra Gómez Kemp yo ya fui número uno, ahora que lo sean otros, o morirá con las botas puestas? La respuesta la veremos, o la echaremos de menos, en nuestras pantallas.

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