Vicisitud & Sordidez

15
Cuando somos niños, hay una gran verdad cósmica que reconocemos como esencial e innegable. Desgraciadamente, muchos reniegan de ella cuando llegan a la edad adulta. Esa realidad última es la siguiente: Los chistes de caca hacen gracia. Y no sólo eso: la caca es un tema de sumo interés. No en vano convive muy pegada a nosotros, sobre todo en el tiempo en el que llevábamos pañales.

Todo esto lo supo ver el insigne autor Werner Holzwarth el cual, demostrándonos una vez más que los alemanes son más sórdidos de lo se nos quiere hacer creer, escribió la obra maestra de la literatura infantil ‘Vom kleinen Maulwurf, der wissen wollte, wer ihm auf den Kopf gemacht hat’. Así dicho, suena muy chungo. Y lo es. Pues esta salvajada fonética se traduce como ‘Sobre el pequeño topo que quería saber quién se lo hizo encima de la cabeza’.
Este libro que, para asombro de Vicisitudysordidez y su novia, no conocía, estaba a la venta en una librería infantil cerca de la calle Génova en su versión inglesa. Pero no era una copia cualquiera. ¡Era una edición especial de coleccionista, con un peluche del topo sonriente con su ñordo como corona!. Lógicamente, mi novia tuvo que regalármelo.

Si ya el muñeco en sí me enamoró, he de reconocer que el propio título en inglés me convenció del todo. Porque el original es bueno, y me recuerda a los títulos de capítulos de las novelas picarescas (nada extrañas el tema de las heces). Pero el inglés es superior: ‘La historia del pequeño topo que sabía que no era asunto suyo’. ¡La sutileza aplicada a un libro para niños sobre un topo al que se le cagan encima!.

La trama del libro sigue la investigación que realiza un topo, con un ahinco que hace palidecer al propio Grissom, sobre la identidad del animal que tuvo la mala idea de dejarle un regalo encima cuando salía de su madriguera. Lo más impactante es que nuestro protragonista no se quita el truño de encima durante todo el relato. ¿Será por mantener la prueba del delito en su lugar o porque le acaba cogiendo cariño?
El periplo del héroe se convierte en todo un viaje iniciático hacia las realidades de las heces. Está lleno de acción (el peligro de una bosta que la vaca echa como prueba de su inocencia), emoción (nuestro amigo contemplando con admiración las mayestáticas deposiciones del caballo), ternura (con las simpáticas cagarrutas de cabra) y venganza. Pero no os voy a destripar el final. Comprad el libro y regaládselo a todas vuestras amistades. Algunas, con suerte, se acojonarán tanto que hasta os dejarán de hablar.

Publicar un comentario en la entrada

La navaja en el ojo dijo... 20 febrero, 2007 22:00

Y la de vocabulario sobre diferentes tipos de cacas que se aprende con el librito. Se ha traducido hasta al gallego.

La navaja en el ojo dijo... 20 febrero, 2007 22:03
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Monsieur Jacobine dijo... 21 febrero, 2007 00:00

Aprovechando el escabroso tema, y como ha sacado en el blog de los Oscars "Cartas desde Iwo Jima", supongo que si ha visto en original la película de Eastwood se habrá dado cuenta de que general en japonés se pronuncia precisamente "caca".

Paco Fox dijo... 21 febrero, 2007 09:13

Por supuesto. No sólo eso (que causa gran regocijo durante toda la película), sino que, encima, el lunes me dio cagalera y estuve acordándome toda la noche del pobre desgraciado con disentería que desaparece de repente.

Charlie dijo... 21 febrero, 2007 11:08

Pues ahora que el santo Uwe ha dicho que está interesado en dirigir la adaptación de Metal Gear Solid y que JJ Abrams quiere hacer serie de la Torre Oscura, creo que es buen momento para que tanto mi hermano como yo sigamos el ejemplo del topo y nos pongamos un buen mojon en la cabeza, por eso de ahorrar tiempo.

Paco Fox dijo... 21 febrero, 2007 12:16

¡Claro!: porque, como al topo, os fascina el mojón y sabéis que acabaréis viendo los productos resultantes.

Stjarna dijo... 21 febrero, 2007 23:17

¿Y esto se supone que es literatura infantil?. La gente está cansada de todo, ¡pero quiero ese peluche ya!.

La navaja en el ojo dijo... 22 febrero, 2007 13:21

El blog del que os hablé, ha cambiado de dirección: http://traduccionydoblaje.blogspot.com/

Miguel Ángel. dijo... 06 marzo, 2007 16:05

Muy tierno me parece la historia y a la vez dramática. Esto me recuerda a una de mis experiencias vitales que más me marcó en la infancia.
Era primavera casi verano, yo estaba en 6 ó 7 de EGB y el colegio nos llevo a todo el curso al apasionante mundo de las granjas escuela durante un par de días.
Mi idea era de dar de comer a los cerdos, gallinas...montar a caballo, etc.. pero nada más lejos de la realidad.
Me toco estar en una jaula en una cuadra, donde había 5cm. de mierda por todo el suelo. Tuve que ponerme botas de agua y mascarilla y tirarme dos días recogiendo mierda con una pala.
Os podéis imaginar lo traumático que fue el asunto.

Paco Fox dijo... 06 marzo, 2007 16:14

Fuiste, por lo tanto, partícipe de la VERDADERA vida en el campo. Porque, señores: la ruralización no son florecitas y el olor de los pinares. No. Lo rural es caca, bichos y barro. Y las ovejas no hacen ¡beee! en plan Copito de Nieve, sino un alarido espectral similar a ¡¡¡¡BBUAAAAERRLLLRR!!!!!!, el cual, proferido bien cerca tuya, es capaz de provocarte una buena arritmia cardiaca.

danixa dijo... 21 mayo, 2007 03:21

me encantó la historia, el post, la sutileza del título en ingles!
un hallazgo realmente! te felicito!

Paco Fox dijo... 21 mayo, 2007 09:12

Gracias, danixa:

El título en inglés de este libro no puede ser más descriptivo del humor británico: mezclar la sutileza con la escatología. Porque normalmente, la risa inglesa se relaciona con la ironía, pero la realidad es que tienen un lado basto de dimensiones heróicas. Cuando ambos se unen es cuando quedan las obras más puras de lo británico. De ahí lo grandes que eran los Monty Python.

Petromás dijo... 01 noviembre, 2007 11:52

Gran lástima que el final de este libro no diera un giro para convertir la historia en un "¡Era yo!". Sería el punto final de la literatura infantil hasta ahora, y el nacimiento de un nuevo canon en la literatura universal.

HansHelm dijo... 14 septiembre, 2010 16:02

Palabra de verificación, "diesso", así que voy a decirlo: acabo de ver a un niño leyendo este libro en el telediario de TVE con motivo de un reportaje sobre la educación en sudamérica, me ha hecho tanta ilusión reconocer esa parcela de sordidez en la vida que he tenido que dejarlo por escrito (en concreto era una página en la que el topo señalaba con el dedo a una cabra).

Loscercarlos dijo... 14 noviembre, 2010 01:46

Mis padres me lo compraron cuando era pequeño, y fue uno de mis libros preferidos. Ahora me das envidia con el peluche, maldito!

 
Subir