Vicisitud & Sordidez

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En general, los aficionados al cine suelen conversar sobre directores. Bueno, en realidad no es tanto ‘conversar’ como ‘escucharse a sí mismos’. El caso es que lo de centrarse en sólo una de las figuras responsables de una película y empezar a masturbarse mentalmente con el frenesí de un adolescente ochenteno tras ver a Sabrina Salerno es algo que me aburre. Yo prefiero otro tipo de emociones más extremas. Lo que a mí siempre me ha intrigado es la historia de los productores.

Habitualmente, y sobre todo en España, los productores son gentuza que simplemente ponen dinero y ni tienen criterio ni les interesa tenerlo. Pero de cuando en cuando en la historia del cine aparecen figuras realmente curiosas. A veces, dignas de estudio y admiración (O’Selznick, Goldwyn, Laemmle, Corman, Puttnam, Lucas…). Otras, dignas de estudio, descojone y parálisis mental. Y, cómo no, ahí es a donde queremos ir.

Cannon Films fue la productora más interesante de los ochenta. Un par de empresarios independientes que, en sus años de esplendor, producían o distribuían un número de películas anuales cercano al de un gran estudio. Que tomaban el Festival de Cannes al asalto cual hongos en las duchas de un camping. Que consiguieron algunas de las películas más rentables de la década. Y que, de las 181 flims que componen su catálogo a partir de 1979, apenas un par son realmente buenos. Y con ‘un par’ quiero decir que, ahora mismito, así, de memoria, sólo recuerdo uno.

Menahem Golan y su primo Yoran Globus eran dos productores israelíes que habían tenido cierto éxito con algunas películas en su país. Principalmente, rompieron taquillas con ‘Lemon Popsicle’, una comedia de adolescentes calentorros que se adelantó en cuatro años al éxito de Porky’s. El director de esta visionaria cinta fue un tal Boaz Davidson, que hoy en día es productor casposo por mérito propio (y no uno cualquiera: su nombre aparece en los créditos de ‘Shark Attack III’). Sin embargo, fue el propio Menahem Golan (el apellido es un apodo en homenaje a cierto polémico lugar que todos conocemos) el que dirigió su gran plataforma al mercado internacional: ‘Operación relámpago’. La película, basada en una crisis de rehenes que había acontecido un año antes, no sólo demostraba que Golan ya sabía cómo hacer películas oportunistas, sino que también se llevó una nominación al Oscar a mejor película en habla no inglesa. Voy a decirlo otra vez: Menahem Golan tiene una nominación al Oscar . El fundador de la Cannon. El tipo que creó el mito de Chuck Norris y el del Charles Bronson justiciero. Es como si Sylvester Stallone tuviera una nominación al mejor guión. Que la tiene.

Tras el éxito de ‘Operación Relámpago’, los dos primos se prepararon para invadir los Estados Unidos. Poco sabían en Hollywood lo que les esperaba cuando compraron una pequeña distribuidora, Cannon Films, con el objetivo de cumplir el sueño de, sobre todo, Menahem: construir su propio gran estudio de cine. Porque nuestro héroe no sólo era, como muchos productores, un simple empresario. Menahem era un freak del cine. Uno de esos maravillosos casos como Uwe Boll o Mariano Ozores en los que el amor y los buenos deseos entran en conflicto con una mentalidad empresarial y una capacidad artística al nivel un bocadillo de chope. Esto es, los casos que glosamos en este blog.

Comenzaron por distribuir sus propias películas israelíes y el siguiente filme de Golan como director: ‘El mago de Lublin’, protagonizado por Alan Arkin y que hoy en día no ha visto casi nadie. Tras varios filmes sin distinción alguna, llegaría el primer clásico de la Cannon. Su primer hito de cine cutre: ‘The Apple’, también dirigida por Golan. Un musical disco-religioso-futurista-hortera (esto último creo que es un poco redundante) con fama de conseguir lo imposible: ser mala a todos y cada uno de los niveles. Por supuesto, hoy en día es objeto de culto.

El año siguiente dio a los muchachos su primer éxito verdadero: ‘Enter the Ninja’. Golan llegó a la conclusión que lo que el público necesitaba era una película de artes marciales que sustituyera a Bruce Lee por Franco Nero. Y, como todos sabemos, con un protagonista con bigotón toda película de acción sale mejor. Gracias a este éxito, los hermanos fueron poco a poco subiendo escalafones entre las productoras de serie B. Su siguiente éxito moderado, ‘El último americano virgen’, era un remake de ‘Lemon Popsicle’. De ella sólo recuerdo una escena en la que los protagonistas, después de haber ido de putas, intentan quitarse las ladillas ahogándolas en la piscina pública. ¡Cine de calidad en la época pre-SIDA!

Al mismo tiempo que soltaban esta oda al folleteo adolescente, Golan y Globus tomaron una extraña decisión: querían ser respetables. Así que comenzaron su línea de producción de flims curtos. El objetivo, muy publicitado por el propio Menahem: conseguir la Palma de Oro. ¡Que Cannes se rinda ante Cannon! El problema fue que, como reyes Midas de un universo paralelo, casi todo lo que tocaban se convertía en mierda. O, como mínimo, en fiascos. El primer intento fue una película titulada ‘That Championship Season’, basada en una obra de teatro ganadora del Pulitzer. Y salió regular. Un trabajador del estudio comentaba en una entrevista: ‘Tanto Menahem como Yoram amaban el cine y querían hacer películas con clase, pero su gusto era un poco raro. (…) No creo que supieran en realidad que la mayoría de (sus) películas eran malas”.

En 1983, tras encargarse con éxito del muy sucio trabajo de distribuir en Estados Unidos la coproducción ‘El Tesoro de las Cuatro Coronas’ (copia de ‘En Busca del Arca Perdida’, pero con Anita Obregón en lugar del mono nazi), se produce un encuentro que marcará el devenir futuro de la productora. Uno de esos eventos mágicos que cambian el curso de la historia del cine, como el estreno de ‘El cantor de Jazz’, el encuentro en París de Wilder, Zinnemann, Siodmack y Ulmer o la primera edición de ‘The Golden Turkey Awards’. Cannon produjo su primera película con Charles Bronson. ‘Al filo de la medianoche’, estaba, además, dirigida por el onvre que ejemplifica la caída en desgracia de un director del Hollywood clásico mejor todavía que Richard Fleischer. Y eso que este último rodó ‘El Guerrero Rojo’. J. Lee Thompson, nominado al Oscar por ‘Los cañones de Navarone’ y realizador de ‘El cabo del terror’, habiendo comenzado su declive con las dos últimas secuelas de ‘El planeta de los simios’, formó un tandem con Bronson a partir del éxito de ‘El temerario Ives’. Su nuevo proyecto cayó en manos de la Cannon y el resto es historia, casi siempre lamentable. Director y estrella quedaron ligados a la productora hasta su desaparición, convirtiéndose en la primera de las dos piernas en las que apoyó su éxito. La segunda fue un karateka barbudo situado ideológicamente a la derecha de Charlton Heston. Pero no adelantemos acontecimientos.

Los primos siguieron persiguiendo su sueño de crear un séptimo estudio de cine. Pero, más que perseguirlo, lo hostigaban. Porque hay que echarle cara para comprar para su distribución cosas como ‘La espada salvaje de Krotar’ y el ‘Hércules’ de Lou Ferrigno, financiar ‘Bolero’ con, efectivamente, Ana Obregón, y, encima, tener ínfulas de grandeza. Tampoco cejaban en su intento de hacer cine curto. Así, produjeron un Cassavettes, director cuyas películas son más feas y aburridas que un Amos Gitai protagonizado por los hermanos Calatrava, que ganó en Berlín, y de la que nadie se acuerda ya.

Por aquella época, la Cannon echó un poco de dinero en ‘En compañía de lobos’. Que es rarita, pero buena. Sin embargo, no era un proyecto suyo. Su verdadera impronta se puede ver, sin embargo, en otra producción de fantasía: ‘El caballero verde’. Y por impronta quiero decir ‘cutrez, aburrimiento y pelucones’. Menahem consiguió para la película que Sean Connery, en horas bajas mientra rodaba ‘El nombre de la rosa’, saliera de cuando en cuando para animar la cosa. Para el protagonista de esta adaptación de un clásico de la literatura inglesa con una trama tan cinematográfica como las instrucciones de un tampax, el director quería a Mark Hamill. Menahem y Yoran impusieron su visión, que respondía al nombre de Miles O’Keefe. Efectivamente, algunos ya os habréis dado cuenta de que cambiaron a Luke Skywalker por Ator, El Poderoso. El resultado, por lo tanto, fue una de esas películas que hacen que aprecies el botón de avance rápido más que un rollo de papel higiénico tras comer en un bufé chino.

Pero todo esto da igual. Estamos ya en 1984, el año del verdadero éxito de la Cannon. En Abril se lanzó, cual escupitajo de rancor , 'Breakin’', un finstro sobre la espantosa moda del break dance que tantos problemas oculares y mentales causó. Pero, por una vez, Menahem tuvo olfato Corman y produjo la película adecuada en el momento adecuado. Y ganó más de 38 millones de dólares y el puesto 18 entre las más taquilleras del año de ‘Superdetective en Hollywood’, ‘Indiana Jones y el templo maldito’, ‘Cazafantasmas’ o ‘Gremlins’, lo cual no es moco de pavo, sino más bien vergüenza ajena. Sin embargo, sólo era una moda y un golpe de suerte. Lo que hizo de verdad grande a la Cannon llegaría unos meses después.

Si la unión de Bronson y Cannon puntuaba alto en el terreno mítico, la de Chuck Norris y la compañía es el material del que se hacen las leyendas. Este hombre, que el corrector de Word se empeña en que llame ‘Check’, ya tenía algunos éxitos sobre sus todopoderosas espaldas cuando llegó a la Cannon. El mismo año del taquillazo de 'Breakin’', firmó un acuerdo para rodar de seguido dos películas bélicas sobre un veterano de Viet-Nam, a la sombra del éxito de ‘Acorralado’. De hecho, este primer ‘Desaparecido en combate’ se adelantó a ‘Rambo’ en su trama de enviar a un veterano a rescatar prisioneros olvidados en la selva. Lo más gracioso de todo es que la película es, en realidad, la secuela. En una de sus escasas decisiones acertadas, Golan y Globus fueron capaces de ver que la prevista segunda parte era bastante mejor que la primera. Así que decidieron estrenarlas al revés. ¡Qué más da!

A partir del éxito de la película, Norris siguió varios años más ligado a la productora. Gracias a títulos como ‘Delta Force’ (probablemente la mejor de las producciones de acción de la Cannon) o ‘Invasión USA’ se consolidó la era de gloria de la compañía como la reina de las películas testosterónicas alimento de los videos comunitarios y de las noches libres de porteros de discotecas de todo el mundo.

Con la situación económica viento en popa, el plan de negocio de la Cannon se afianzó. Fueron de los primeros en utilizar el modelo de prevender las películas a numerosas distribuidoras en todo el mundo, a veces incluso antes de empezar la producción. Con pequeños presupuestos y la compra de una cadena de cines para asegurar pantallas en Estados Unidos (método conocido como ‘pantallas cautivas’, que en este caso se debería denominar ‘pantallas cautivas, torturadas y puteadas’), la cosa funcionaba de maravilla. Pero cometieron el error de intentar ser más grandes y comenzar a financiar su expansión aumentando artificialmente el verdadero valor de la compañía. Así, compraron la compañía británica Thorn-Emi y un edificio de oficinas. Y decidieron lanzarse a las superproducciones. Adquirieron los derechos de una novela llamada ‘Vampiros del espacio’ y anunciaron que iban a producir un éxito de la talla de ‘La Guerra de las Galaxias’, pero con la protagonista en pelotas toda la película….

Próximamente, la segunda parte de la épica historia de la Cannon: las superproducciones lamentables, el proyecto fallido de Spiderman, el encuentro con Van Damme, ejecutivos puteros, contratos en servilletas, peleas entre parientes y la definitiva bancarrota. Incluso hablaré de las películas de Lambada. Seguro que a alguien le interesa el tema. Que hay gente para todo.

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mr.softie dijo... 01 julio, 2007 18:47

Gran post.

Me recuerda a la situación y el ego de la mafia inmobiliaria de este país. Como paralelismo perfecto podriamos tomar a Astroc o Polaris World. Unos caraduras q especulan con todo lo q pueden, cosa q no tiene nada q ver con hacer viviendas... lo mejor de todo es q ahora estamos viviendo su caida en directo, la de Cannon era yo muy pequeño como para acordarme.
De lo que nunca me olvidaré es del cartel promocial de Lifeforce.

Niño Yuntero dijo... 01 julio, 2007 18:58

Excelso y riguroso análisis, como siempre. Debo confesar que he tenido que reprimir una lágrima al comprobar la alta consideración que te merece Delta Force, película que vi en el cine de verano de mi pueblo (con el año de retraso preceptivo, of course). No recuerdo demasiado del argumento pero, ¿a quién le interesa cuando la retina conserva con tanta vividez esos coches tuneados, esas motos que disparaban cohetes? Sin duda fue el mejor trabajo de Chuck, aunque yo siempre me quedaré con la rata vietnamita que mata a dentelladas en Desaparecido. Un saludo respetuoso.

Paco Fox dijo... 01 julio, 2007 19:52

niño yuntero:
Gracias por su felicitación. Le aseguro que la segunda parte será más profunda todavía, pues toca 'Superman IV', 'Masters del Universo', 'Yo el halcón' y la abortada 'Spiderman', que son unos temas que dan para mucho.
Delta Force no sólo tiene a Chuck en pleno esplendor, al gran Lee Marvin y música hortera de Alan Silvestri (gran concierto ayer en Madrid en el que conocía a...¡The Devil Rules the World!. Una pena que no pudiera localizarlo a la salida). Además, la película ha sido un BOMBAZO de audiencia en sus pases de prime time en Canal + Acción el mes pasado. Por algo será.

Mr. Softie: No sé mucho de economía (ni quiero: odio el tema), pero la táctica de financiación de la Cannon (y más tarde de Carolco) tiene algunos puntos en común con las tácticas dudosas de contabilidad de ciertas empresas. Lo de sobreestimar las ganancias futuras y el valor real de la compañía incluso me recuerda al caso Enron.

the devil rules the world dijo... 01 julio, 2007 22:55

Grande el comienzo de lo que será un peacho artículo, sin duda alguna.

¿Por dónde empezar? pues por el grande de Chuck, sin duda. A mi "Delta Force" me encanta, lo confieso sin excesivo rubor, porque además suelo revisarla cada pocos años y sigue aguantando el peso de los visionados. Y esa música... ayer, mientras nos dejábamos las palmas aplaudiendo en busca de unos bises que nunca llegarían, sólo podía soñar con la imagen de Slvestri despidiendo a la orquesta para salir al escenario él sólo con un Casiotone y empezar a tocar el tema principal de "Delta Force" (compuesto en el mismo año que "Regreso al futuro").
De Chuck, la verdad, es que me gusta casi toda su etapa Cannon... los desaparecidos (bueno, el tercero, es algo dudoso), Invasion USA (sólo un hombre puede evitar que los terroristas se hagan con el país), la cachondada de "El templo del oro" (mucho más graciosa que cualquier piratas del caribe) y la sorprendentemente buena "El heroe y el terror", en la que Chuck incluso se permite una interpretación medio decente (glorioso el momento en el que se desmaya ante el inminente nacimiento de su hijo en la mejor linea de un Ben Stiller cualquiera)...
Espero que le guardes un pequeño hueco en el artículo a Michael Dudikoff y sus "American ninja" que tanto alborozo causaron en mi infancia. Por cierto, que "Cobra" tambien está producida por ellos, lo cual es sorprendente porque no tiene ese aspecto casposo de otras producciones suyas.

En fin, qué nostalgico me pone todo este tema. Para mí, la Cannon está ligada a la imagen de las islas que servían como cabecera para la distribuidora española Izaro Films y que iban precedidas de una interminable serie de anuncios sobre salas de fiestas (cleofás!! en pleno centro de Madrid!!) y otras cosas igual de horribles.

Por cierto, que yo tambien te anduve buscando a la salida, pero iba con otra gente con cierta prisa, así que no me dejaron entretenerme mucho, en cualquier caso fue un placer conocer al mito (o a una parte de él) en un contexto tan propicio (pelos de punta con la fanfarria de "Juez Dredd"). A ver si otro día lo planeamos para tomar algo con calma.

un saludo!

Starman dijo... 02 julio, 2007 08:37

Lo de estos productores me ha recordado una frase de un libro escrito por dos integrantes de Les Luthiers. "Usted, que ama la música y ve que su amor no es correspondido".

Paco Fox dijo... 02 julio, 2007 09:35

Starman: ¡Joder, qué frase más buena!

Devil: No he visto 'El templo de oro'. Estoy esperando a que llegue el catálogo Cannon a mi trabajo para pedir una copia.
Dudikoff es el que arranca la segunda parte. Siempre le he tenido un poquito de cariño, pues también me hizo mucha audiencia con 'El guerrero americano' cuando la compré para Cinemanía y, encima, salía en 'Despedida de soltero'.
Lo que pasa con 'Cobra' es que es una co-producción con Warner, de ahí el cierto nivel. Toca para la parte 2.

Pera mí, 'Cannon' también es sinónimo de 'Izaro films', lo cual la une extrañamente con las pelis de Esteso y Pajares. En la época de esta primera parte, las películas solían estar distribuidas aquí por C.B. Films, pequeña compañía que desapareció en los 90. Ízaro se hizo con los derechos sobre Cannon justo coincidiendo con el fin de la primera parte del artículo (Lifeforce todavía era C.B., mientras que 'El guerrero americano' ya fue Ízaro.
Y, sí: a ver si quedamos un día de esto. Yo tenía a amigos cerca que, para los bises, empezaron a reclamar 'Van Helsing'. ¡Esa guitarra en plan Steve Howe'! Cuántos depravados me rodean...

chimp dijo... 02 julio, 2007 10:28

Cuando era un infante y me tragaba alguno de los productos Cannon, cuando aparecía el nombre de MENAHEM GOLAN, yo solía visualizar a un poderoso hombre de piedra de 5 o 6 metros de altura...
Era un productor que con sólo mentar su nombre ya disparaba mi imaginación.
Ah, y yo disfruté como un cabrón YO, EL HALCÓN en el cine. Shame on me.

Gorgonsola dijo... 02 julio, 2007 10:57

Si estos tipos son los que hicieron posible películas como Delta Force o produjeron sin reparo a Anita Obregón no puedo menos que inclinarme ante tal sordidez.

Gran post, pero estoy deseando ver la continuación!!!!

v a n i a dijo... 02 julio, 2007 11:20

Gran post, sí señor. Has pasado muy de puntillas por Delta Force, esa joya del infracine con el main theme más pegadizo de la historia de los videoclubs ochenteros, lo grande que es Silvestri. Y nunca entendí cómo Chuck Norris y Lee Marvin podían caber en el mismo plano.

Si hay una película que merezca el calificativo de judiada, es ésta.

Saludos.

Milgrom dijo... 02 julio, 2007 15:57

La Cannon y la Orion han estado ligadas siempre, en mi subconsciente, a horas de diversión en estado puro. Los 80 tuvieron sobretodo para mí diversión 3 grandes referentes: Ízaro Films, Orion y la Cannon. Orion aún hizo filmes más memorables a nivel técnico y de mejor calidad, pero en definitiva sus peliculas, eran entretenimiento puro y duro. La Cannon yo siempre la vi como la explotaition de la Orion, de hecho de pequeño las confundia.

Supongo que la siguiente pelicula de Tarantino, consistirá en un "plagio-homenaje" a alguno de estos títulos de la Cannon, que de golpe y porrazo se verá megareivindicada como los "Grindhouse" o cines de reestreno, que fueron languideciendo sin que a ningún ministro de cultura le importase lo más mínimo.

La navaja en el ojo dijo... 02 julio, 2007 20:44

Devil y Fox ya se conocen, que era el encuentro más esperado. Pero de todas formas, hay quien trata de organizar una quedada bloguera en Madrid. Por si os interesa.

Caronte dijo... 02 julio, 2007 23:28

aplaudo este post! genial! la de tardes que he pasado viendo bazofias de la cannon, jajaja, cada vez que veía golan-globus me frotaba las manos...

espero ansioso la segunda parte.

1 abrazo.

v a n i a dijo... 03 julio, 2007 04:40

Ah, y una corrección: en España, los productors NO ponen dinero y en efecto no tienen criterio, pero están convencidísimos de que sí lo tienen. Y uno muy grande.

Paco Fox dijo... 03 julio, 2007 09:02

¡Qué gran verdad, vania! Que se lo digan a Vicisitud...

aDrIaN dijo... 04 julio, 2007 03:20

Yo también tengo grabado en la retina el momento rata-bolsa en la cabeza del bueno de Chuck. Que peliculón Desaparecido en combate.
De sus ultimas actuaciones me gustó su cameo en Padre de Familia:
http://www.youtube.com/watch?v=vX1xe4_teR8

caronte dijo... 04 julio, 2007 12:55

vicisitud y sordidez: ha sido leer "cannon" y empezar a babear como el perro de Paulov, y ya lo creo que he disfrutado con la lectura de los artículos de su amigo, un gran blog el vuestro, si no os importa en la próxima actualización os pongo en la lista de enlaces.

Paco Fox dijo... 04 julio, 2007 13:32

Gracias, Caronte. Acabo de terminar la segunda parte, que se me ha ido de las manos de extensión. Sin embargo, al igual que con el artículo de cine malo, la verdad es que he tenido que cortar... ¿Me atreveré a hacer un libro sobre el tema? ¿Soportaré ver más pelis de la Cannon sin derrames cerebrales de por medio?

Hanasu dijo... 13 julio, 2007 11:01

Pues que se sepa en el mundo entero que aún tantos años después, la mierda de la Cannon sigue salpicando. Hace relativamente poco tuve que pasar por la experiencia de traducir "Breakin'". Según me dijo el jefe de producción, sólo tenían una copia de la peli y otra del guión "porque las compran al peso" (palabras textuales, lo juro).
En fin, que leyendo el post me he dado cuenta de que aunque me fuera a la cama llorando cuando me tocó traducir aquello, tengo que dar las gracias por que haya sido la única de entre todas sus "joyas".
¡Salú!

Paco Fox dijo... 13 julio, 2007 11:05

Hola, Hanasu:

¿Para qué tipo de explotación has hecho la traducción? ¿Para tv? ¿Quién anda comprando eso? ¡He de saber!

Javi de Málaga dijo... 31 julio, 2007 12:21

Bravo Sr. Fox!!
Buen análisis!
Yo siempre he flipado con Delta Force, con esos visos de patriotismo americano barato, con esos intentos de los Sres. Golan/Globus de vendernos el cosmopolitismo integrador y salvador de USA, y sobre todo con ese héroe absolutamente individualista que desoye las órdenes del alto mando y se desmarca del grupo constantemente para deslumbrar al espectador con sus malabarismos temerarios... Pero qué sobrao era 'tito Shuck'!!!

Saludos!!

otropaco dijo... 17 septiembre, 2009 12:49

El artículo es espectacular...
Para cuando el libro??
Necesitamos saber más de la Cannon..Como es posible tener en nómina al mismo tiempo a Cassavetes, a Godard, a chUck Norris y a Bruno Mattei??
A quien se le ocurre filmar una peli en 3d con ana obregón y un tío llamado Tony Anthony??

Perdona Paco, pero recientemente he visto los Hercules de la Cannon y bueno aún estoy en shock...

Un saludo

 
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