Vicisitud & Sordidez

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En la recepción del colegio de Jesuitas de Vigo en el que estudié había una estatua de madera de Cristo. Lo reseñable es que su túnica estaba ahuecada, así que mi curiosidad me pudo y me asomé por debajo para ver hasta dónde había esculpido el autor. Como la vista no me daba para ver en esas oscuras simas, estiré mi mano. En ese momento apareció el Padre Requejo portando una botella de agua y una de vino mientras masticaba algo. Para disimular, pregunté “¿Qué está comiendo, Padre Requejo? –Un higo paso. – Ah, creí que era una hostia”. Acto seguido, un amigo que me acompañaba en mi deplorable expedición cristológica se puso a debatir sobre el contenido de “Caballo de Troya” con tan venerable cura.

Creo que esto resume a la perfección mi ambigua relación con el hecho religioso.

Hace muchos años que me he definido como una persona anticlerical pero, a la vez, eclesiástica. Al revés que mucho jipi de mierda que encomia la “espiritualidad esencial” de la religión pero que critica la jerarquía de las “religiones organizadas”, yo siempre he tenido debilidad por la retórica católica y la iconografía eclesiástica, mientras que el perroflauta del “Cristo amigo” siempre me ha repateado. Para entendernos: Dios no existe, pero la Curia sí. Y, aunque gentuza como Rouco Varela o el arzobispo de Navarra puedan hacernos pensar esa simpleza punkarra de “no hay mejor iglesia que aquella que arde”, un vistazo más detenido a las cosas nos muestra lo MUCHO que los sórdidos de pro necesitamos un buen cura en nuestras vidas. ¿O creéis que Buñuel decía lo de “Doy gracias por haber nacido en un país católico” sólo por joder? De hecho, en mis tres primeros cutrecortos hice de cura. El primero, trsitemente, era un spot que anunciaba alzacuellos con myself de prota.

En mi caso, mi lamentable formación religiosa es la obra conjunta de dos grandes religiosos jesuitas: el padre Pedro Juan Azpeitia (q.e.p.d.) y el Padre Pedro Pablo Requejo. Dos polos opuestos que, como en la mejor tradición de la dialéctica Marxista, conseguían que mi espíritu creyese, a la vez, en el Darwinismo y en las psicofonías.

El Padre Azpeitia tenía dos grandes pasiones: los dinosaurios y la fotografía. Ésta última siempre fue objeto de chanza y choteo entre el alumnado, debido a la profusión de bellas fotos de alumnas en poses como muy “de modelaje”. El apelativo “masturmán” estuvo a la orden del día entre los garrulos que infestaban las aulas, aunque un servidor y varios amigos siempre nos opusimos a esa “tesis oficial”. Feck, también nos hizo fotos a nosotros y juro por Peich que ningún depravado lograría machacársela con el triste resultado.

El caso es que el Padre Azpeitia, como tutor nuestro que era, llegó a tener un punto de “confidente” que ni el profesor más enrollado ever hubiese logrado nunca. Llámesele “dominio del secreto de confesión” o lo que se quiera, el caso es que este buen onvre siempre tenía el microdespacho lleno de fistros varios que allí nos reuníamos. Qué queréis: si no te vas a comer nada con las tías ni vas a practicar ningún deporte en e
l campo de fúmbol, ni a emporrarte o empastillarte en el váter (sorry, los psicotrópicos nunca han sido lo nuestro) el despacho de un cura aragonés era un lugar de encuentro tan freak como cualquier otro. En aquel despacho podíamos deleitarnos con relatos sobre lo orgulloso que estaba del puñal de las SS que había conseguido, como premio, en un campamento de la Falange (y es que, puestos a elegir un cura, siempre me han tirado más los de derechas: líbreme Peich de los curas rojillos que quieren ir de enrollados). En aquel despacho nadie se escandalizaba: imperaba un talante que hacía que el Padre Azpeitia pudiese oír mi teoría sobre la “sodomía como elemento subyacente en el Libro del Buen Amor”, o leernos en comandita las historietas del “Dios Mío” del Jueves, o proferir herejías varias que, por parte del Padre Azpeitia sólo recibirían la concisa respuesta de “¡Merluzo!”. Yo decía “No le replico por respeto a sus canas y al clero”, y la sagaz respuesta era “¿Pero cuándo has respetado tú al clero?”. Que, además, por su despacho estuviese trotando una ardilla y hubiese figuras de dinosaurios, era todo un extra. Aquí debajo está un dibujo que, en su momento y con bello bolígrafo bic, hice de aquel ámbito. Es una mierda de dibujo pero, joer, tenía quince años.



El día que Azpeitia murió, siempre recordaré la frase que mi amigo Miguel me dijo por carta “Recordaba al doctor Manhattan en Watchmen, cuando decía que la vida y la muerte eran una abstracción, y que un cuerpo vivo tiene el mismo número de moléculas que uno muerto. Pero, veinte pitillos después, ví que aquel razonamiento no servía”. No puede ir al entierro, pero meses después, en medio de vicisitudes sexuales demasiado sórdidas como para relatar en este blog, en las mentes de todos los que visitábamos aquel despacho estaba el pensar “Qué pena: seguro que el Padre Azpeitia nos hubiese sabido asesorar en estos momentos aciagos de vicisitud y coñac”. O le hubiésemos dado otro infarto. La carta al director de un compañero nuestro, publicada en el Faro de Vigo, bajo el título "Se ha ido un hombre bueno" es una forma tan simple como eficaz de resumir su legado.

Por su parte, su amigo, el Padre Requejo, frente a la sequedad maña del Padre Azpeitia, tenía una mayor jovialidad asturiana. Dicen las malas lenguas que él era el cura de la “jet” de Gijón y que escándalos sexuales con una señora de la alta sociedad de tan noble ciudad propiciaron su exilio vigués. Muy “Father Ted”,
la verdad, pero además de no creérmelo, la faceta sexual – su importante carisma le hacía estar siempre rodeado de muchachuelas – nunca fue lo que más me interesó del Padre Requejo. Lo realmente importante es que estamos hablando de un onvre que aparece citado en libros de JJ Benítez y que ha participado en varias conferencias del celebérrimo parapsicólogo jesuita known as Padre Pilón. Aquí lo podéis ver citado, y en la imagen de debajo podéis verlo protagonizando una historieta dibujada por un servidor antes de decidir que el Rotring no era lo suyo. Es un fistro mal fecho con demasiados chistes privados del momento y con recursos visuales chungos. Pero, joer, tenía dieciséis años.


(Update: nada, blogger no amplía las imágenes centradas, así que, a petición de Vitijito, aquí tenéis los links para descargar la página 1 y la 2. Si es que a algún depravado le apetece)


Las clases de religión con Requejo jamás giraron en torno a la Santísima Trinidad. ¿Para qué perder el tiempo con polladas si puedes hablar de viajes astrales? Cuando de los viajes astrales al polo norte pasamos a las psicofonías, fue cuando un alumno, replanteándose todo lo aprendido en preescolar, dijo “Entonces… ¿Los fantasmas existen?”. Mi natural escéptico me hacía rechazar todas y cada una de sus teorías, pero entonces llegó el día en el que el Padre Requejo nos narró su avistamiento OVNI. Bueno, el decía “Ofni”. Traumatizados ante la evidencia de visitas extraterrestres, en la siguiente clase, todos acribillamos a preguntas al Padre Azpeitia. Éste, con su talante científico, iba desmontando todas y cada una de las teorías de su amigo Requejo. “Es que es un crédulo”. Pero Requejo jamás se retractó. Antes bien, le metió un gol por la escuadra cuando salió, en la primera cadena, explicando… ¡Su encuentro con extraterrestres! Éstos, en su charla con él le relataron cosas como que lo que más les gustaba de la Tierra era la sabana africana. Luego, antes de despedirse, le dijeron que, en media hora, iba a llover. “Parecía increíble, porque el cielo estaba muy despejado. Pero, en efecto, a la media hora se puso a diluviar”. Cosas como éstas son las que hacen que, en mi inconsciente, la cara de Cristo sea como la de un Íker Jiménez con barba. Recordemos el discurso fundamental del Padre Requejo respecto al hecho alien: "'Lo importante es el mensaje de amor que nos transmiten estos seres y la propia experiencia".

Otras perlas de sabiduría hacen, curiosamente, que el discurso de Requejo se aproxime al de Carlos Jesús. Me refiero al día que, en plena clase de religión, nuestro cura asturiano favorito proclamó que "Ghost" es la película que se aproxima de forma más rigurosa al hecho del más allá. Claro que Carlos Jesús decía "Có" en vez de "Ghost"... ¡Pero Requejo lo dijo antes! Así que pensáoslo dos veces cuando os apetezca cagarsus en la obra "de maduréz" de Jerry Zucker. Sin embargo, de entre todas las enseñanzas del Padre Requejo, una es la que destaca. Frente a las amenazas de Mázinger y opusinos varios, él tenía un mensaje tranquilizador sobre el más allá. “Yo he tenido esa experiencia. He visto lo que hay más allá y sólo puedo deciros que no tenéis nada que temer. Estad tranquilos”. Como él decía “Nos quedaremos flosh”. Ya veis, el consuelo que Alan Moore no nos supo dar tuvo que venir a ofrecérnoslo un jesuita. Ésa, y no otra, era la enseñanza de “El Exorcista”.

Así que cada vez que caigáis en la tentación de fusilar a todos los curas de España, pensad que, en un momento de la historia, dos onvres buenos aportaron luz y color a un mediocre mundo que tan frecuentemente confunde el progresismo con la chabacanería y la desvergüenza.


(O a lo mejor esta mierda de artículo no os convence de nada, pero, joer, es que tengo treinta y tres años...)

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La navaja en el ojo dijo... 02 junio, 2007 13:27

¿Sabes esa sensación que teníamos leyendo el libro de Paul Feig de que a su mujer se le tenía que estar bajando muchísimo el rollo y de que Paul Fag haría mejor en no hablar del pasado con tanto detalle? Bueno, pues eso.

Vicisitud y Sordidez dijo... 02 junio, 2007 13:29

...Y cosas mucho peores podría contar.

Lo cierto es que es verdad que la lectura de Paul Feig trastorna. No se puede explicar de otra forma este descenso a los infiernos del género autobiográfico.

Problem is, cuando lo escribía no me parecía estar incurriendo en cotas de vicisitud superiores a la media. ¿He superado el punto de no retorno?

La navaja en el ojo dijo... 02 junio, 2007 13:31

Bueno, es que también he visto la foto sin recortar. Pero quizá el polfeiguismo mayor iría por aquí: "Qué queréis: si no te vas a comer nada con las tías ni vas a practicar ningún deporte en el campo de fúmbol, ni a emporrarte o empastillarte en el váter (sorry, los psicotrópicos nunca han sido lo nuestro) el despacho de un cura aragonés era un lugar de encuentro tan freak como cualquier otro."

SuperSantiEgo dijo... 02 junio, 2007 14:04

Pues yo las clases de religión de 1º de BUP me las pasaba estudiando otra cosa, las de 2º haciendo dibujitos y las de 3º en unos billares oyendo a AC/DC y echando partidas.

Mis conocimientos teológicos son puramente autodidactas, y asi me va.

La verdad es que la imaginería y el rollo religioso, el católico en especial, da para un sinfín de inspiraciones literarias y cinematográficas. Todo lo que es sórdido y retorcido cunde desde el punto de vista artístico, y si no que me lo digan a mí, que uno de los protagosnistas de mis primera y publicada novela es un cura particularmente pervertido.

carrascus dijo... 02 junio, 2007 14:46

A lo mejor no tiene nada que ver, pero leyendo el anterior comentario de "la navaja" me he acordado de una cosa que nos pasó sobre curas y fútbol. Aquí en Sevilla estaba (no sé si está aún) el colegio Altair, del Opus, que tenía uno de los mejores campos de fútbol. Y por un amigo que tenía yo podía ir allí a jugar cuando quería. Un día fuí con otros dos y en ello estábamos, uno de mis amigos de portero, yo de central y el otro p'alante; los demás supongo que serían alumnos de allí y gente del círculo de la Obra. Como estábamos dominando el partido mientras mi equipo atacaba, atrás estábamos solos yo y el portero, de charleta. Cuando vemos que el árbitro pita sin motivo aparente, hace señas con los brazos y todos se reúnen a su alrededor, incluyendo a mi otro amigo que, desde lejos, parecía tan extrañado como nosotros dos. Estuvieron un rato allí todos en círculo (más o menos) hasta que llegamos el portero y yo a ver que coño pasaba, y nos los encontramos a todos rezando... Eran las doce y el árbitro había parado el partido para rezar el ángelus!!!!!

Milgrom dijo... 02 junio, 2007 16:40

Supongo que todos los que hemos ido a colegios de curas, tendremos anécdotas sórdidas por un tubo. Lo mio es un poco más fuerte, porque yo incluso hice confirmación y grupos de posconfirmación. Hoy en día me considero agnóstico, pero con tendencia a creer. Pero bueno, yo he vivido momentos muy sórdidos, y he sentido en ocasiones unas vicisitudes muy fuertes, tanto con los curas como con los hermanos del colegio. Y lo cierto es que lo recuerdo con cariño.

jalop dijo... 02 junio, 2007 18:15

Siento no tener la magnanimidad y benevolencia que exuda este artículo. Yo, como buen gallego y por lo tanto profesional del resentimiento (la única frase brillante y acertada que le he oído jamás a Aznar), odio a la iglesia en general y a cada cura en particular; no soy un Kevin Williamson o un Paul Feig de la vida que guste de relamerse las heridas del pasado, pero si me preguntan diré con naturalidad y sin inmutarme que seré feliz si algún día veo el colegio de mierda en el que transcurrieron los hechos que aquí se narran reducido a escombros, o mucho mejor, convertido en estudios de cine porno.

Dicho esto, no puedo sino ser fan de la religión cuando entra en el terreno del frikismo desenfrenado. Los anacoretas, los que ven a la Virgen, los que peregrinan para ver como se licua la sangre del santo de turno, los monjes y monjas de clausura, los que tienen estigmas y los que levitan contarán siempre con mi aprobación, el resto de los cristianos, sobre todo los "creyentes pero no practicantes", viven en mi opinión en la tierra de nadie y la mediocridad mental y espiritual. Por último, los traumas que causa la culpa cristiana han dado origen a los más sublimes y sórdidos psicodramas de la historia, lo cual es no poco mérito.

Vicisitud y Sordidez dijo... 02 junio, 2007 18:17

Milgrom:

Un servidor siempre ha militado en el ateísmo anquilosado en el no creerse NADA. Pero la desfachatez intelectual jseuítica siempre me ha fascinado. Como esos momentos en que, para evitar una respuesta negativa a la pregunta "¿Puedo fumar mientras rezo?" la reformularon a "¿Puedo rezar mientras fumo?".

Lo eclesiástico siempre me ha podido, como el día que niño yuntero - esporádico participante en este blog - nos pusimos a departir amigablemente con el opusino e ilustrado cura de Lopera. O cuando me puse a hablar sobre el cleriman (uséase, alzacuellos) con un cura en la cúpula de St. Paul's Cathedral. Éste me terminó contando sus conquistas sentimentales en Ourense. Vivir para ver.

carrascus:

¿No le pareció algo bellísimo? A mi sí.

supersantiEgo

Esa música satánica le descarrió. Y otro punto de convergencia: en mi único intento (inacabado, para el bien de la humanidad) de novela, el ambiente era eclesiástico. Y salía el padre Azpeitia, of course. Problem is, también salían Freud, Sartre, Corto Maltés, Xan Carallás, Babeuf, Cocó Chanel... y para porque ya todo el mundo se habrá hecho una idea de la ponzoña que era aquello.

Vicisitud y Sordidez dijo... 02 junio, 2007 18:21

jalop, hemos posteado a la par.

No niego que ese colegio, overall, merezca tal destino (aunque más de un profesor sea referente vital suyo) pero matar a todo cura (remeber Simón del Desierto) sería el equivalente a afirmar que el universo NO tiene catorce dimensiones espaciales y dos temporales.

Y, sí, lo de Paul Feig es un acto de masoquismo desenfrenado, pero creo que en este caso se puede hablar más de fascinación que de heridas. ¿O no le conmueve que los extraterrestres le diesen un mensaje de amor a Requejo?

Vicisitud y Sordidez dijo... 02 junio, 2007 18:23

Eso sí, me apunto a matar a todos los "creyentes pero no practicantes". Como dijo Sammy Hagar en uno de sus pocos arrebatos de sabiduría "Come on baby finish what ya started/ I'm incomplete/ That ain't no way to treat the broken hearted/ Come on baby, finish me"

La navaja en el ojo dijo... 02 junio, 2007 18:41

Iba a poner un asterisco, pero se me ha olvidado. Paul Fag (véase comentario nº 17 de este post: http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2007/05/paul-feig-cmo-convertirse-en-un-virgen.html).

jalop dijo... 02 junio, 2007 18:49

Amigo Vicisitud, no hay nada más mediocre que caer en lugares comunes como decir que "hay de todo" o "hay excepciones", ser extremista es mucho más divertido. TODOS los curas merecen la muerte, punto y final. El mensaje de amor extraterrestre a Requejo podría conmoverme contado así, aislado y sin contexto, pero pensar en Requejo también me trae a la mente recuerdos de niñas en cuya habitación entraba el susodicho sin llamar antes para ver si las pillaba semidesnudas, por lo que vuelvo al axioma principal, todos los curas merecen la muerte. Las excepciones: Santa Teresa, San Juan de la Cruz y Sor Agnes Blannbekin, la monja que materializaba en su boca el prepucio de Nuestro Señor durante sus éxtasis.

miguelrivero dijo... 02 junio, 2007 19:19

No soy un tipo especialmente emotivo, pero este post me ha puesto los pelos de puta (sic), además de traerme gratos recuerdos sepultados en lo más profundo del agujero negro de mi memoria (la ardilla, me había olvidado de la ardilla!!!)
Yo compartí esas vivencias con el autor del texto, y fueron como se cuentan y peor, doy fe: cuando con catorce años te interesan Sartre y Teillhard de Chardin es que algo no funciona bien ahí dentro... y de aquellas lluvias estos lodos.
Cuanto a la polemica conyugal, y ya que estoy en ello, si quieres mando fotos de los catálogos escolares de nuestro BUP para que le eche una ojeada al material femenino circundante de aquella (por no hablar del bajo nivel de rendimiento neuronal de la mayoría de las susodichas)... Cuánto mejor no estábamos en aquel despacho, con aquel laboratorio anexo lleno de objetos tan estrafalarios que ríete tú de Harry Potter y la madre que lo parió!)
Abrazo saudoso.
Mick

Vicisitud y Sordidez dijo... 02 junio, 2007 19:32

¡El laboratorio! Comenzando por aquella caja de "Peladillas de primera" a la cual el paso del tiempo le había desdibujado gozosamente el "pe" y terminando por el épico esqueleto con el sistema circulatorio cutremente acoplado (de peli de Bruno Mattei, oigan) era un bello ámbito para estar. Needless to say, ese gran "nivel" de la educación jesuítica hizo que las visitas al laboratorio fuesen inexistentes (y, las pocas que se produjeros incluían gente bebiendo ácido clorihídrico por accidente). Mick, ojalá sigas comentando y no tenga que recurrir a posts de este tipo para ello. lanavajaenelojo me agradecerá que no vuelva a hacerlo.

Amigo jalop, comparto contigo, al igual que con Paco Fox que el generalizar el insulto al prójimo es una actitud divertida y cuasi obligatoria. Pero me seduce la defensa de lo eclesiástico, qué le voy a hacer. Y, sí, Requejo tenía un reverso tenebroso sexual, pero los grandes "artistas" nunca han conocido la pureza moral. We all know.

Por supuesto, un mundo sin religión sería un mundo mejor. De acuerdo, perderíamos a Santa Teresa, pero siempre hay que pagar un precio por todo. Feck, yo en su momento acepté un mundo sin cock rock.

La navaja en el ojo dijo... 02 junio, 2007 19:43

Creo que ya viera yo esos catálogos... Muy favorecido/a no salía nadie, pero también eran los peinados y ropas de esa época.

Leon dijo... 02 junio, 2007 20:30

Acojonante post, lo que me he reído, la verdad es que en los jesuitas de coruña había una fauna parecida. Realmente lo has clavao.

Anónimo dijo... 03 junio, 2007 00:48

proba,proba... los microfonos

Paco Fox dijo... 03 junio, 2007 11:51

¿Así que citando a Espilberg en la segunda página del tebeo, eh? ¡Así me gusta!

Vicisitud y Sordidez dijo... 03 junio, 2007 13:00

¡Se ha leído voace eso!

Pero tengo una "excusa" megafriki que me redime. Cuando dibujé esa cosa NO había visto "Encuentros en la tercera fase" (que tiende más bien a ser tremendo coñazo), pero, evidentemente, sabía que era EL referente de encuentro extraterrestre. Still, mi conocimiento de esa peli obedecía, simplemente, a ver los suplementos de la enciclopedia Larousse - en concreto, buscar el palabro "cinematografía" - cuando me llevaba esos voluminosos tomos al váter para tener lectura. De ahí fusilé la afoto.

Como puede ver, Espílber NUNCA tendrá un lugar en mi corazón (feck, antes que "El diablo sobre ruedas" siempre estará, con años luz de ventaja "Los caraduras"). Sólo mi respeto esporádico.

SuperSantiEgo dijo... 04 junio, 2007 08:45

Yo, encuentros cercanos con lo eclesiástico, creo que desde los 10 años na de na.

Eso sí: en Santiago tuve un compañero de Mugardos, ateo de convicción, que el primer año se metió en un colegio mayor de jesuitas, el que está cerca de la Plaza de Cervantes para que os hagáis una idea. No sólo eso, sino que además se fue con ellos a un retiro espiritual a Oseira.

Masoquismo de manual, pero bueno, sarna con gusto no pica.

Era realmente épico sus descripciones de cómo se reunían a altas horas de la mañana en la sala de la televisión, para ver pelis porno, naturalmente con turnos para hacer de vigía. En una de las ocasiones que se acercó el señor jesuita, y advertidos por el vigilante, escondieron la cinta pero por caída del repetidor no consiguieron sintonizar ningún canal, y cuando el tonsurado llegó allí se encontró a media docena de muchachos en pijama mirando fijamente y sin parpadear a una pantalla en la que sólo se veía la famosa nieve, con el característico zumbido que la acompaña. El cura estuvo también un rato mirando en medio de ese silencio, y se marchó. Como decía mi colega, fue un verdadero momento Dimensión Desconocida.

Camilo de Ory dijo... 04 junio, 2007 11:12

Qué suerte haber estudiado con curas.

Yo hice los parvulitos en un colegio de monjas, hasta que mi hermano se cayó de un católico tobogán en el recreo y se partió le crisma, si es que la crisma es la cabeza, que no sé, porque eso es lo que se partió, el cráneo por dos sitios.

Yo lo vi caer, oh, sí.

Ahora está en la cárcel, aunque no estoy seguro de que exista una relación directa entre ambos hechos.

Luago ya todo fue laicismo y buen humor, y ningún cura tuvo la oportunidad de intentar abusar de mí, aunque una vez, inducido por mi madre, casi me invento que el de física me había querido meter mano.

Camilo de Ory dijo... 04 junio, 2007 11:13

FE DE ERRATAS:

Donde dije:

"Luago"

Quise decir:

"Luego"

Gorgonsola dijo... 05 junio, 2007 09:12

Veo que la mayor parte de las víctimas de los colegios de curas, como yo mismo, tenemos algo en común: los traumas.
He conocido curas que sé o sospecho borrachos, puteros o con vertiente política que es significativamente peor.
Lo que no es posible es acabar con un respeto hacia la iglesia después de ver semejante elenco de personajes a la cual más sórdido.

Per lo que más les agradezco es un ateismo y mis ganas de conocer otras religiones en mi búsqueda personal de ver si todas eran tan absurdas, lo cual me lanzó al ateismo.

Vicisitud y Sordidez dijo... 05 junio, 2007 10:48

Así acabamos todos: en el ateísmo. ¡PERO CON FUNDAMENTO! No soporto a los punkarras con frases estereotipadas hablando sin saber exactamente qué critican.

Pero, como supersantiego nos indica, los curas nos ayudan no sólo a milirtar en el ateísmo, sino también en el cine de arte y ensayo. Esa sesión colectiva de "niebla de televisor" me parece bellísima.

Admitir debo que, cuando hablé este sábado con una compañera del colegio sobre este post, me dio una perspectiva femenina del asunto con más aristas respecto a lo que he narrado. Así, la mayoría de los encuentros con Requejo incluían un obligatorio cruce de brazos, ya que - decía - a veces, algún dedo de la mano que agarraba el brazo tenía tendencia a ser viajero. Asimismo - decía - alguna sesión de fotos de Azpeitia incluía frases como "con más escote".

Pero son hechos no vividos en primera persona, asín que yo aprovecho la experiencia como me viene en gana y ejerzo de revisionista de la historia ¡hombre ya!

turonio dijo... 05 junio, 2007 13:22

Pero como non vamos estar todos pirados se pasamos pola peneira dunha serie de curas ben peculiares? Era ou perderse por un lado ou por outro.
Pero aínda houbo quen se perdeu de todo e rematou xurando os votos, habería??
Creo que como muito houbo un que dixo si e logo non.

Milgrom dijo... 07 junio, 2007 11:55

Parece que está semana vamos de coles de curas. Prestad atención al artículo de Pyjamarama en la página de viruete.

http://www.viruete.com/pyjamarama/2007/06/el_opio_del_pueblo.html

Pornosawa dijo... 08 junio, 2007 02:13

El norte de España, ese receptáculo glorioso de curitas carlistoides, ha dado pie al tremendismo escritoril. Sin duda esta mayestática entrada no sería nada sin ello.

Me congratulaa que tus experiencias con los Curas fueran freaks, en un relato que me ha recordado mucho a lo que comenta Alex de Iglesia de los jesuitas vascos. Cuánto le debe El Día de la Bestia a esas experiencias, a los catedráticos de Deusto ultra-mega-sonados que explicaban a Descartes para negarlo.

Como consecuencia...si uno cree en Dios...en los UFOS, que no dejan de ser ángeles en naves espaciales como ya decía aquel tipo tan chispa de AL ATAQUE.

De todos modos yo no tuve grandes experiencias curiles. Me expulsaron del Opus al año. Engañé al cura en la pequeña charla que tuvo conmigo, en la cual me insistió en la confesión. Yo, en una extraña madurez, afirmé que no me sentía preparado y que lo haría con 18 años. Evidentemente, todavía no me he confesado. Y entiéndase confesar en un sentido amplio...que las películas de Woody Allen no dejan de ser la Regenta en Nueva York sólo que cambiando psicoanalista por cura, y la sidriña por el Guijki.

Esto me lleva a enlazar con este párrafo:

“jet” de Gijón y que escándalos sexuales con una señora de la alta sociedad de tan noble ciudad propiciaron su exilio vigués"

Joder, ya está bien con La Regenta. Plataforma curas casados en Asturias ya!

aDrIaN dijo... 08 junio, 2007 04:46

Mi mayor visicitud con la religión tuvo lugar cuando un tutor en la universidad que era de la Obra, me recomendaba leer a Santo Tomás de Aquino entre alardeo y alardeo de que se había comprado unas pistolas en Andorra...

Milgrom dijo... 08 junio, 2007 10:26

Creo que el único cura raro que he tenido yo en el cole era un hermano que fumaba en pipa y se pensaba que la cuna de la modernidad eran los Pink Floyd (estamos hablando de 1993). Además nos hacía escuchar una canción llamada "Circulos Concéntricos" que era una especie de progresivo cristiano que a bien seguro haría las delicias del señor Vicisitud. Por lo demás, aparte de mis experiencias en grupos de confirmación (donde íbamos más que nada a pillar cacho, porque era el único sitio donde se pillaba en mi cole) mis experiencias han sido bastante normales.

PD. Me llegó hace dos dias el pack completo de Feig (Kick Me, Superstud y los guiones de los 9 primeros episodios de Freaks & Geeks). Empecé por Kick Me, por lo de seguir un orden cronológico y cabe decir que estoy seguro que ese onvre y yo hemos llevado en algunos aspectos vidas paralelas, pero por lo que cuenta de momento no es nada por lo que no haya pasado un gran número de niños en el cole, pasado por el punto de vista hispano cañi, claro...Eso si me encanta su manera de escribir, entre resignado e indolente.

Vicisitud y Sordidez dijo... 08 junio, 2007 10:41

"Kick me" es menos aristotélico que "Superstud" (que es una crónica sentimental unificada por la búsqueda del fin de su virginidad). En ese sentido es más blogueiro y, sí, las cosas que narra no es que sean extraordinarias: pero es su resignación a la hora de escribir lo que cautiva. ¿Leíste lo de su lamentable disfraz de elfo?

Creo que la mayoría de los asistentes a este blog también tendrían esa sensación de "vida paralela".

Lo de comprar los guiones de Freaks and Geeks ya es de nota. eso sí, si comprar la excelente edición en dvd se te pasa de caro, en bittorrent está disponible ese PEACHO OBRA MAESTRA. Go'n'get it!

Milgrom dijo... 08 junio, 2007 16:26

Ya leí lo del disfraz de elfo. Estoy por cuando va a clase de gimnasia.

Lo del disfraz y lo de salir tranvestido a la calle por lo de su madre, me han parecido hilarantes.

Lo de los guiones es defecto profesional simplemente. Por supuesto que la serie caerá sea como sea. Si hace falta la ruedo aquí usando los guiones jeje

La navaja en el ojo dijo... 08 junio, 2007 21:57

Milgrom: me alegro de que le gusten los libros de Feig (lleig). Es cierto que más que disfrutar con su estilo literario lo que produce es identificación. Precisamente porque no cuenta nada que no le haya pasado a un montón de gente es por lo que tiene ese valor. Me refería al valor del libro, pero más bien es valor de valentía el que tiene al recordar y encima narrar todas esas vicisitudes.

Y lo que quería comentar cuando he entrado: empezaste tratando de hacer un post conciliador, pero en vista de la cantidad de respuestas y de rechazos al colegio de compañeros tuyos de estudios que han comentado aquí y de otras que nos lo dijeron de palabra, parece que no lo has logrado, sino todo lo contrario.

Tocotó dijo... 14 junio, 2007 21:12

A mi colegio (de monjas) alguna que otra vez invitaban al padre Requejo a darnos charlas durante las clases de religión. La verdad es que era genial, mucho mejor un señor majete que nos hablaba de que a José le volvía loco María porque llevaba las sandalias que estaban de moda y demás maravillas que os podéis imaginar, que la profesora con dentadura postiza y peluca que no le entendía ni su madre. Aun recuerdo cuando en un lapsus mental le solté ala susodicha:

- que no debemos celebrar fiesta los días festivos sino también los ordinarios.
- fefffteira, ¿eref de Ponteareaff? (yo entendí, ¿tu rezas?)
- por supuesto, claro (y una mieeerda)
- pero ereff de Ponteareaff?
- no, no, no

Nunca pasé del suficiente en religión... ¡¡¡Aupa Requejo!!!

Anónimo dijo... 03 septiembre, 2007 23:56

Yo soy más viejo, tengo 46. La religión, la iglesia y la curia me la pelan absolutamente, pero tengo recuerdos muy buenos de Azpeitia, Requejo, Jaureguizar, Castejón y algún otro cura del colegio, que están ,sin ninguna duda, entre los pocos buenos tipos que he conocido . En cambio, había algunos curas rojetes y colegueadores que, aunque en teoría podían tener más afinidad ideológica conmigo, me parecían todos unos gilipollas.

Y, claro, había un par de pederastas, pero sólo les metían mano a los que se dejaban. Y es que siempre hay alguien que está deseando traumatizarse

Caride dijo... 02 julio, 2013 09:07

Hoy me han dicho que ha muerto el padre Requejo y me han pasado este post. No se habría ocurrido homenaje mejor, especialmente el final.

 
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