29 octubre 2007

¡Por fin! El mundo sórdido de Ian Anderson

En este blog hemos dedicado ya artículos a casi todos los referentes culturales totémicos de Vicisitud y mío. Desde Battiato hasta Paul Verhoeven, nuestros grandes héroes comunes han sido convenientemente loados. Pero teníamos un gran vacío que rellenar. Uno de nuestros más admirados sórdidos que sólo se había asomado por aquí como postdata a otro artículo. Y este vació va a solucionarse. Hoy hablaremos del muy jrande y rural Mr. Ian Anderson.

Ente onvre es el líder del grupo Jethro Tull. Porque, como ya nos explicaba alguno de los ciento treinta guionistas que metieron mano en ‘Armageddon’, Tull no es el nombre del líder del grupo, sino de la formación en sí. Está tomado del inventor de un tipo de arado. Puestos a poner un nombre chorra a tu grupo, al menos que sea de algo culturizante que permita en años venideros a todo escritor de tres al cuarto rellenar dos líneas de su artículo. Que se lo digan si no a Van Der Graff Generator.

Si le dices a una persona: ‘Jethro Tull’, ella pensará:

a) En un 70% de los casos, que eres un perturbado con problemas de dicción.
b) Un 15% reconocerá a un grupo setentero, y te agradecerá que cambies de tema.
c) Un 10%, exclusivamente gente de más de 40, se hará la imagen mental de un tipo extraño, con pinta de haber abusado de todo tipo de estupefacientes, en bata tocando la flauta a la pata coja.
d) Un 3%, principalmente mujeres de entre veintitantos y treinta y tantos, reconocerán el nombre por haber sido los autores de la canción por la que Rosie O’Donell insulta a Michael Rapaport en ‘Beautiful Girls’.
e) Un 1’999% se declarará fan del grupo muy a su pesar, y hablarán de lo heterogéneo de su carrera, de la calidad de su música, de lo variado de sus letras y, por supuesto, de cómo fue el primer grupo de rock en escupirle a una flauta (junto con Focus, otros maestros del progresivo chungo de los que ya he hablado)
f) Un 0’001% (esto es, Vicisitud y yo mismo) dirá que es el grupo de Ian Anderson y que el buen señor es un sórdido.

Porque es verdad que Anderson es un gran músico que tocó muchos temas en sus letras. Algunos incluso de gran seriedad. Pero nunca dejó de lado su verdadero espíritu chungo ni sus ganas de cachondeo. Ya lo hemos dicho por aquí muchas veces, pero voy a repetirlo: Es mucho más digno de encomio aquel artista que une la sordidez con la calidad que, bien aquellos que se lo toman todo demasiado en serio y hacen siempre las mismas letras sin riesgo, bien los que van de graciosos pero hacen canciones con menos valor compositivo que ‘Star Party, la fiesta eres tú’.

Así pues, les ofrezco una lista con los cinco temas más sórdidos que han aparecido en las letras de Anderson. Y, en homenaje a que andan reeditando sus CDs con canciones extras, añado un bonus track.


5: ¡CHUNGUEZ Y PEDERASTIA!

La canción más famosa del grupo (que, curiosamente, no fue chinguel) es ‘Aqualung’, una oda a la figura de los vagabundos aficionados al Don Simón. En ella, Anderson mezcla imágenes repulsivas con sentimiento y calidez. Claro que, para esta lista, nos quedamos con lo primero. Así comienza la canción:

Sentado en un banco del parque
Mirando niñitas con malas intenciones.
Un moco le baja por la nariz
Dedos grasientos ensuciando ropas raídas.
Secándose en el frío sol
Mirando cómo corren los pantis con adornos
(Aqualung)

Pues sí, se nos presenta al buen señor como un gorrino con afición chichoterremótica a mirar lascivamente a las niñas jóvenes. Curiosamente, esta letra está acreditada a la que entonces era mujer de Ian. Años más tarde, el autor ha comentado que de eso nada. Que era más bien un regalo a su señora porque una serie de fotos realizadas por ella le inspiró. Que le debería estar devolviendo los royalties. ¡Hombre ya!

Es curioso reseñar que la edición de este disco se pospuso en España por motivos de censura. Y no: no fue por la pederastia implícita. Tampoco por hablar de una puta quinceañera en su segunda canción. Ni siquiera por el continuo ataque a la iglesia en la cara B. Fue por este verso de ‘Locomotive Breath’:

El máximo perdedor lo tiene agarrado por las pelotas

Está claro que, en los almorránicos oídos de los censores, esa imagen de Dios no es la más favorable. Pero hay que ser imbécil para prohibir un disco por una canción… ¡que ya había salido en otro LP! (concretamente, en el pseudo-recopilatorio ‘Living in the Past’)


4: ¡FORNICIO RURAL!

Una temática común entre todos los músicos que me gustan es su afición al escapismo. Hace unos meses hablaba por aquí de una pandilla de tipos que se dedica a vestirse de medieval y hacer discos por y para duendes. Su fantástica elección vital es pasar sus vidas en la naturaleza en su propio mundo imaginario. Ian Anderson, por su parte, dio un paso más, y en el inmenso ‘Songs from the Wood’ y su secuela ‘Heavy Horses’ postuló que no sólo hay que vivir en la naturaleza, sino, sobre todo, que hay que follar en ella:

Te haré el amor
En todos los buenos lugares
Bajo montañas negras
En espacios abiertos
(Acres Wild)

Puede ser haciendo guarreridas rurales con alegría o dejarse violar por una dominátrix terrateniente:

Botas de cuero relucientes y espuelas del tamaño de mi dedo gordo.
Esta cazadora de alta cuna tenía gustos muy extraños
Pasión desenfrenada: Empecé con arrojo
Ella sobre mí, yo debajo arrodillado
(Hunting Girl)

El caso es revolcarse en la hierba. Poco importa que una familia de hormigas se mude a tu orto para comenzar una nueva vida. Da igual que tus pelotillas se llenen de barro cual Chuarchenaguer al final de Depredador. Si desde este blog siempre hemos defendido el cagar al aire libre, ¿por qué no el fornicio rural?:

¿No quieres tener mi compañía? Sí, tómalo en tu mano
Baja sobre el terciopelo verde, con un hombre del campo
El cual gusta a las jóvenes y es el sueño de las viejas doncellas
Dile a tu madre que caminaste toda la noche sobre terciopelo verde
(Velvet Green)

Unos años antes, Anderson ya había abordado esta penetrante temática de soslayo en una canción del disco ‘Warchild’:

Sobre las montañas y bajo el cielo
Cabalgando sobre grises y sucios caballos vamos tú y yo
Apareándonos a cualquier oportunidad, copulando con alegría
(Sea Lion)

Nadie sabe qué significa el tema completo (unos dicen que sobre la sociedad americana, otros que sobre el comunismo: ¡qué simpático espectro de posibilidades!), pero estas imágenes de la vida en el campo son, sin duda, poderosas.

Claro que Ian no sólo ha cantado las virtudes de hacer cositas en la naturaleza. También gusta del ñoco-ñoco urbano: Ejemplos más que evidentes son el "Fraulein Botella Gorda, pon tu peso sobre mí''/ le dijo el cerdo de mí a la puta (de ‘Baker St Muse’) o lo de Respiración desesperada / provocando con la lengua al pezón (de ‘Black Satin Dancer’, curiosamente del mismo disco, en el que Anderson andaba claramente muy caliente), pero no son esas imágenes las que me llegan al corazón. Porque un tipo que trota por los escenarios a la pata coja TIENE que follar en el campo. Y si esta afirmación parece no tener sentido, releedla varias veces y descubriréis que, efectivamente, no lo tiene.


3: ¡FELACIONES!

Si bien ha quedado claro que a nuestro héroe aprecia la belleza de un buen polvo, no es menos cierto que no se trata de la única práctica sexual que defiende con alegría. No fue hasta el disco 'Rock Island' que Anderson dedicó toda una canción al fermoso arte de la mamada:

Willie se levanta y Willie cae
Willie agacha la cabeza tras grises paredes de fábrica.
Ella es una buena simpática, pero cuando es mala es mejor
Yo y Willie no podemos evitar correr cuando ella llama
Ahora ella está besando a Willie (Mi mejor amigo, Willie)
(Kissing Willie)

Y por si algún incauto piensa que, quizá, el tal Willie es sólo un amigo, que le eche un vistazo a este video, el cual hace que Günther parezca sutil a la hora de plantear símbolos fálicos en sus producciones.


2: ¡ESCATOLOGÍA!

‘Bad-Eyed and loveless’ comienza como otra canción de fornicazione:

Soy como levadura y florezco en su compañía

Pero Ian prepara una sorpresa para la siguiente estrofa:

Ella es un cálido pedo en Navidad.
(Bad-Eyed And Loveless)

¡Qué poesía! ¡Qué savoir faire! Nunca nadie hizo una metáfora amorosa tan inadecuada y, al mismo tiempo, tan maravillosa. Porque todos sabemos que es muy fácil decir ‘Ellas es como una brisa fresca en verano’ o ‘Ella es todo lo que necesito-youdontknowwahtyoumeantomeforeverandeverforeternity’. Pero Anderson le echa cojones y telerrealidad al asunto metafórico y se atreve diciendo lo que nadie osa reconocer: que un alegre pedo bajo las mantas en las noches de frío es más gustoso que cien bolsas de agua caliente. Siempre que no menees las sábanas.

Ponerse escatológico es algo común en grupillos de broma o tíos chungos de Death Metal que sacan señoras con zurullos en la portada (y no: no voy a poner un link a tal afoto). Pero el verdadero valor está hacerlo en una sentida pieza acústica como esta. O, mejor todavía, incluir el tema en un pretencioso disco conceptual. Tras vender como loco copias de ‘Thick as a Brick’, Anderson quiso realizar otro ambicioso LP en el que planteaba una metáfora entre hombres y animales. Concretamente, unos bichos que hacen cola para ir al excusado:

Nuestro gato se zampa la cena cuando un repentino canguro
Emerge de la maleza y pide usar el retrete
(Look at the animals)

Ni que decir tiene que no pudo terminar el disco y acabó escribiendo unas letras distintas para lo que finalmente se llamó ‘A Passion Play’. Algo sobre la vida y la muerte que prácticamente nadie entiende. Pero para el que retuvo la gran frase Y la inmaculada virginidad de tu hermanita se va volando sobre los huesudos hombros de un caballo llamado George que se coló clandestinamente en su clase de repaso de geografía. Y que, además, tenía bailarinas y canguros gigantes. Aunque de eso hablaré más adelante. Sintiéndolo mucho.

No olvidemos tampoco que, en el clásico ‘Aqualung’ también es prolijo en temas cochinos. No sólo por el sórdido moco que comentaba al principio. Sino por cómo describe la forma que tiene el vagabundo protagonista de calentarse en invierno:

Baja al retrete
Y se calienta los pies
(Aqualung)

¡Meándose en ellos! Claro que hay que tener en cuenta que esta letra es más bien un análisis de una realidad social. Sórdida, pero real. No se trata de algo gratuito. Para eso tenemos el vídeo de ‘Too Old to Rock and Roll, Too Young to Die’, que nos regala, sin venir a cuento, una bonita vomitona en el minuto 1:34:



1: ¡PAJAS!

Tras voyeurismo, fornicio y felaciones, sólo faltaba una cosa: la masturbazione.

Antes de nombrar el que sin duda alguna es el mejor pareado jamás escrito por Anderson, permitidme un inciso. Como hombre de nuestro tiempo, Ian no sólo ha hablado de la masturbación masculina. Con ánimo integrador, también ha cantado las maravillas lúdicas de una buena paja femenina

Ya sabes lo que te pone en marcha en la madrugada
Cuando no hay nada en el contestador automático
Y si no sacas suficiente de ese amor eléctrico, no intentes pasar
Móntatelo sola, móntatelo cuando nadie escucha
(Roll Yer Own)

Lo mejor de todo es que esta canción fue la elegida para acompañar una entrevista al compositor en un programa de marujas de la BBC Radio 2. La presentadora le pidió que hablara sobre el tema. Anderson no quería, pero la señora insistió. Ante lo cual sólo pudo decir: “Lo siento, pero estoy buscando desesperadamente palabras en mi vocabulario que eviten que use la expresión ‘masturbación femenina’ en vivo en la BBC a esta hora del día”. La presentadora se cabreó y echó a Anderson del estudio. En lugar de comentar lo acertado o no de las pajas solitarias en la vida del ama de casa, que es sin duda algo más interesante que los cotilleos de a quién se folla el príncipe Guillermo o qué no ha comido Victoria Beckham últimamente.

Claro que nada puede superar en interés esta maravillosa imagen post-onánica que aparece en los mejores versos escritos por nuestro héroe:

Puedo hacerte sentir, pero no puedo hacer que pienses
Tu esperma está en la alcantarilla, tu amor está en el lavabo.
(Thick As A Brick)

Una cosa está clara: Anderson presupone que toda la gente que se la machaca se lava luego las manos. Y a mí me gustaría creer que es cierto. De verdad que me gustaría.


0: BONUS TRACK: La liebre que perdió sus gafas

Este vídeo, rodado para proyectar durante la gira (¡con bailarinas!) de ‘A Passion Play’ es una prueba que confirma la chunguez absoluta de Anderson y que no hace falta consumir estupefacientes para perpetrar cierto tipo de cosas que cualquier persona de bien se avergonzaría no sólo de hacer, sino sobre todo de mostrar en público. Claro, que nosotros no. Faltaría más.
‘La liebre que perdió sus gafas’ no sólo es una canción absurda. Es que, además, le ha proporcionado a Tull una excusa perfecta para que, a lo largo de los años, aparezca en escena un señor vestido de conejo que aprovecha (el muy picarón) que Martin Barre se agacha a coger sus gafas para hacerle un asalto anal. Claro que el pobre guitarrista también suele sufrir en los conciertos el asalto de Anderson que, flauta en mano, tiende a acercarse por detrás para que pruebe las delicias de la flauto-colonoscopia involuntaria. Así, no es de extrañar que en las actuaciones la gente se ponga sexualmente activa, como le ocurrió a una señora muy extraña que quiso restregarse con nuestro amigo Carlitos hace varios años en la sala La Riviera. Claro que ella no sabía de la gaycidad del tipo. Ni yo tampoco.
Pero estoy desvariando. Lo cual no es una novedad. Así que vean ustedes el maravilloso vídeo de la liebre y maravíllense de las cotas de sordidez que puede alcanzar el rock progresivo unido a lo audiovisual.

25 octubre 2007

Los diez momentos más bochornosos de la historia de la F1 (y por qué Lewis Hamilton será un mierda toda su vida)

“Más de cien millones de espectadores / Y yo sin poder / Rascarme los cojones”

Los versos de Siniestro Total en su histórica coplilla “Me pica un huevo” describen a la perfección lo que es un momento bochornoso DE VERDAD: todas las miradas están puestas en ti, tienes una reputación de no ser precisamente un inútil pero, así y todo, en un momento crucial de tu existencia, tu cerebro decide desconectarse mientras media humanidad te contempla.

En plena euforia formulaunística tras la carrera del domingo, he decidido repasar los momentos en los que pilotos de campanillas han protagonizado maniobras marca “Tierra trágame”. O marca “Ron Dennis va a buscarme una excusa, pero yo voy a convertir negativos en positivos mientras mi papá le cuenta a la prensa lo chachi que soy”.

Me ceñiré únicamente a maniobras de monoplazas (con lo cual Ron Dennis no tendrá por qué monopolizar la lista) realizadas por pilotos que, como mínimo, sean vencedores de una carrera (en muchas ocasiones, además, han resultado ser campeones del mundo). Además, huiré de maniobras que hayan sido, simplemente, polémicas: el ridículo es una cosa y las ganas de insultar al gran Michael Schumacher son otra bien distinta.

Desabróchense los cinturones, metan la marcha equivocada, aflojen las tuercas de sus neumáticos y pisen el acelerador con el semáforo en rojo y con el coche apuntando en la dirección equivocada... Con todos ustedes, los diez momentos más bochornosos de la historia de la F1.


10. Fernando Alonso se vuelve daltónico

De todas las banderas que se usan durante una carrera, la que se utiliza más veces es la amarilla. Dicha bandera indica la presencia de algún obstáculo en pista (partes de un coche, aceite, suciedad...) y sirve para que los pilotos extremen sus precauciones en esos sectores. Igualmente, mientras hay banderas amarillas está terminantemente prohibido adelantar. Un caso extremo es de la “doble bandera amarilla”. Ésta significa “Por la gloria de tu padrer... vete bien lento porque puede que un camión de la Central Lechera Asturiana esté cruzado en medio de la pista”.

¿Por qué explico todo esto? Porque durante el GP de Brasil de 2003 Fernando Alonso dio muestras de no distinguir el color amarillo. En dos ocasiones le cayeron sendos drive-through por adelantar bajo banderas amarillas. Uno creía que habría aprendido la lección pero, a la que Mark Webber se estrelló dejando la pista impracticable, Alonso bien se volvió daltónico bien interpretó la doble bandera amarilla como “si acelero aún más antes de que salga el coche de seguridad, igual gano la carrera”. Este fue el impagable regalo que nos dejó a los aficionados.



Creo que es el primer tercer clasificado de la historia que no se sube al podium.

9. Jean Alesi echa en falta la tercera neurona

Vuelta 31 del gran premio de Australia 97. Jean Alesi tiene que parar a repostar y, en ese momento, yo me acuerdo de aquella teoría que dice que los caballos sólo tienen dos neuronas: una para comer y otra para no cagarse en los desfiles. Cualquier otra actividad supone dejar de hacer una de las dos anteriores. Bien, en el caso de Jean Alesi ocurre lo mismo: una neurona la usaba para pilotar increíblemente rápido y la otra, más que probablemente, para no cagarse en el monoplaza. De esta manera puede explicarse su tendencia a estrellarse después de hacer una vuelta rápida. Y de esta manera puede explicarse también por qué, a la que Briatore le dijo “Jean, para a repostar en esta vuelta”, Alesi no pudiese procesar tan elementales palabras. En la vuelta 32, se lo volvieron a gritar, ya de peor tono. Y Jean seguía sin entrar. En la 34, sacaron una pizarra donde estaba escrito F-U-E-L. Así, con guiones, no fuese que el esfuerzo de leer algo no deletreado perturbase una de sus dos neuronas. Bien, pues Alesi debió decidir que no cagarse en el monoplaza era algo muy importante, porque en la vuelta 35 tuvo que aparcar su Benetton-Renault vacío de combustible para shock mayúsculo de Flavio (en el vídeo, en el segundo 45).


¿Por qué no paró? ¿Tenía miedo a los históricos repostajes del equipo Benetton?


Eso sí, Jean no se cagó dentro. Creo.

8. Alain Prost decide que la vuelta de formación “no cuenta”

Peich santo, lo que me duele escribir esto de mi piloto favorito... Pero la vergüenza ajena y vicisitud que me produjo ver la vuelta de formación del gran premio de San Marino de 1991 aún hace que me sonroje. Sí, la pista estaba mojada, y Gerhard Berger también se salió (aunque fue capaz de regresar a la carrera). Pero Alain, pilotando un Ferrari, y delante de miles de tifosi, decidió que la vuelta de formación – que, además, se da a velocidades bien bajas - “no cuenta, así que hago lo que quiera”, o que “ayer, aquella curva no estaba”. Éste es el momento por el que algún ferrarista aún quiere lincharlo.



Después de aquello, Prost decidió que ya todo le daba igual y se dedicó a lanzar perlas del tipo “Para llevar esta porquería de Ferrari, podría conducir un camión”. Una forma de hacer las paces con el equipo que demuestra por qué Fernando Alonso es el discípulo más aventajado del “profesor” Prost.

7. Ayrton Senna intenta marcar la vuelta rápida en Mónaco

1988: Senna tiene la carrera del principado prácticamente en el bolsillo. A no muchas vueltas del final, le saca casi un minuto de ventaja a su archirival Alain Prost. Éste último, en un momento de cachondeo, decide probar si Senna tiene una cuarta neurona (sí, Ayrton, a las dos de Alesi añadía una tercera para odiar desaforadamente a Prost). De esta manera, Alain marca la vuelta rápida de la carrera. Dennis informa de este hecho a Senna, el cual decide demostrarle al “profesor”, a golpe de vuelta rápida, que “mejor que no lo intentes, aunque estés a un minuto”. A la siguiente curva...



Eso sí, Senna no se cagó en el coche.

6. Vittorio Brambilla celebra su victoria

Este gran señor italiano sólo ganó una carrera en toda su ídem: el gran premio de Austria de 1975. Además, tiene el récord de pasar de la gloria al ridículo en menos décimas de segundo de la historia. En el momento que cruza la meta, Vittorio levanta sus brazos con alegría para festejar su épico triunfo. Al hacerlo, pierde el control del coche - ¡en plena recta! – y se estampa contra el muro.



Su Victoria siguió contando, pero los aplausos que los aficionados iban a dedicarle se transformaron en un sonoro “¡¡¡Gaaañaaaaaan!!!”


5. Fisichella tiene morriña

En el 2002, Flavio Briatore decidió reemplazar a Giancarlo Fisichella por Jarno Trulli. Así, Giancarlo abandonó un prometedor equipo Renault para apuntarse a un equipo Jordan que iniciaba su imparable decadencia. En el primer gran premio de la temporada, durante los entrenamientos, Fisichella paró para que le cambiasen los neumáticos. Pero, en vez de unos Bridgestone nuevos, lo que se encontró fue con las caras de los atónitos mecánicos de Renault preguntándole “¿Pero tú que coño haces aquí? Tu box es más al fondo”.

Años después volvería al equipo de Flavio, pero sus discretas actuaciones – probablemente acomplejado después de ese épico pitstop – le hicieron digno acreedor de la aquella frase pronunciada en Golfus de Roma: “Serás un eunuco toda tu vida”.

Sí, tengo un autógrafo de Fisi. ¡Del 2002!

4. Nigel Mansell saluda al público

Canada, 1991. Mansell se dispone a dar la última vuelta de una carrera que ya tiene ganada. El segundo clasificado, Nelson Piquet, está a casi un minuto de distancia. Saboreando la contundencia de su inminente victoria, Nigel reduce el ritmo y se dedica a saludar al público. Lo que el bigotón de Mansell no supo calcular es que la caída de revoluciones de esa reducción del ritmo hizo que el coche se calase. Su enemigo íntimo, Piquet, en el declive de su carrera, no podía creerse que Nigel le regalase una victoria simplemente por saludar a una pandilla de canadienses.



Ah, y de no haber perdido esos puntos, Nigel hubiese tenido opciones de ser campeón ese año. Pero, bueno, también las tuvo en el 86 y, en la parrilla de salida del GP de Méjico, se le olvidó meterle la primera marcha al coche. Los ingleses son así.

(Y creo que a la que Nigel ocupó una neurona luchando contra el cambio de marchas...)

3. Mika Hakkinen da lecciones de psicodrama escandinavo

Como hemos visto en esta lista, tirar una carrera prácticamente ganada a la basura es algo que han fecho muchos de los grandes. El bicampeón Hakkinen hizo lo propio en Monza en 1998, al tomar esta chicane de una forma tres pasos más allá de lo lamentable.



Mika, entonces, cual gran actor bergmaniano, sale corriendo del coche a adentrarse en las espesuras del bosque. ¿Para qué? Pinchen en el siguiente vídeo (hacia la mitad):



¡Sí, para llorar desconsoladamente! Las cámaras logran invadir su intimidad y, en un momento genial, el realizador de la televisión italiana, corta al box de McLaren par amostrarnos un serio y bergmaniano primer plano de su señora viendo llorar a su marido. Probablemente estaría repitiendo las palabras dirigidas a Boabdil el Chico: “Llora como mujer lo que no pudiste defender como bisexual”.


¿Por qué ese realizador no repitió en el GP de Brasil de este año para regalarnos planos de Anthony Hamilton? Ah, preguntas...

2. David Coulthard para a cambiar neumáticos

Frank Williams y Patrick Head, además de ser los dueños de la escudería Williams, son dos señores de mentalidad ingenieril que piensan que los pilotos son gentuza. Lo único importante es el coche y, si éste es lo suficientemente bueno, puedes meter a cualquier cretino dentro: la victoria seguirá siendo algo seguro. O así pensaron hasta conocer a David Coulthard...

En su primera carrera con Williams, David abandonó en la vuelta 32 con problemas eléctricos pero sus vueltas anteriores estaban siendo lamentables porque... ¡tenía dolores ya que nunca había dado más de 30 vueltas como piloto de test en un F1!

Cuando, en 1995, decidieron despedirlo a finales de año, Coulthard empezó a conducir realmente bien ¿Por joder? Be the judge... Eso sí, éste fue el bello regalo de despedida que David le dejó a Sir Frank Williams a la que entró a repostar en el GP de Australia de 1995.



David dijo que un programa electrónico instalado en el coche le había impedido frenar. La prensa inglesa fueron los únicos en creérselo. De esta forma, durante doce años, éste pitstop fue considerado el momento más bochornoso de la F1.

...Hasta hoy...


1. Lewis Hamilton Sanganchao y sa’reseteao

Si a Alain Prost le dijesen “Hay un piloto que, a dos carreras del final, tiene 12 puntos de ventaja sobre el segundo y 17 sobre el tercero”, el profesor respondería “En esta época, donde apenas existen las averías mecánicas, ese piloto tiene el mundial ganado”. Si le dijesen que ese piloto sólo logró dos puntos y que el tercer clasificado fue campeón sólo podría decir “¡¡¡¿¿¿¿Cooooomoooorl????!!!!”

Estas imágenes del GP de China 2007 son ya patrimonio cultural audiovisual de toda España



Al lado de esto, la entrada de Coulthard se queda en nada por un motivo fundamental: estaba en juego un campeonato y Hamilton no tenía necesidad de arriesgar tanto. Por si algún anglófilo quiere decirme que, en el estado que estaban sus ruedas, era difícil tomar la curva de entrada a boxes, sólo puedo remitirles a este link donde pueden ver a Gilles Villeneuve y Kimi Raicoñen respectivamente llegar a boxes con sólo tres ruedas. Vamos, una maniobra que le daría a Lewis un lugar de máximo honor en nuestra lista de inútiles.

Pero un primer puesto en nuestras listas no se consigue así como así. Lewis se consagraría en el GP de Brasil al plantearse una pregunta clásica que lo hermana con grandes héroes de ficción como Homer Simpson y Mortadelo. La pregunta en cuestión es:

¿PARA QUÉ SIRVE ESTE BOTÓN?


Todos sabéis la respuesta:



Antes de la carrera, Anthony Hamilton había acompañado a su hijo a mear. Si se la agarró o sólo vigiló que no se la sacudiera muchas veces, es algo que nunca podremos saber, pero sin duda algo debió descolocar a Hamilton. Y es que ya en la salida Lewis Carl nos había dado muestras que su pitstop de China no era flor de un día. Maravilloso oír a los locutores de este vídeo decir “No se tiene que enloqueser Lewis...”



Durante la carrera, tanto Paco Fox como Snowymary como lanavajaenelojo me tuvieron que silenciar a cojinazos debido al nivel de las barbaridades que estaba diciendo, pero el color blancuzco con el que quedó pintado el televisor del matrimonio Fox da prueba de que vivimos un gran premio único (como ese anuncio de hamilcard procedente del blog amigo "Todos con Fernando"). Tales cotas de bochorno tardarán décadas en ser superadas, no lo duden.

Y es que, en contra de lo que muchos deseábamos, ni siquiera hubo que esperar a que Alonso sacase de pista a Hamilton aposta, ni que un neumático reventado dejase tetrapléjico al niño de oro de los ingleses. No: su propia estulticia fue la causante de su fracaso. Vamos, ni siquiera ese Andresito Montes tontaco que es su hermano sería capaz de resetear su silla de ruedas mientras cruza por un paso de cebra en Oxford Street. Y por eso hoy podemos decir, más alto y más convencidos que nunca que:

Lewis Hamilton será un mierda toda su vida


Y un detalle final que, de vomitivo, ñoño y azucarado ni siquiera encontraría su lugar en “Patch Adams: the director’s cut”: los mecánicos de McLaren, con sus propias manitos, le hicieron a Ron Dennis un trofeo de “Ganadores del mundial de constructores”, para que, por lo menos, el calvorota pudiese poner las manos en un trofeo “que justamente merecía”.

“Estoy conmovido por el gesto de los mecánicos”

¡Patético!

L-O-S-E-R-S.

21 octubre 2007

A Lewis Hamilton le dedico esta canción...



…more to follow.

19 octubre 2007

Vicisitudes personales: Memorias de mi gaycidad

Un fenómeno muy ligado a la vicisitud es la evolución de los gustos musicales. Cuando somos niños, nos contentamos con repetir y memorizar cualquier cosa que nos ponen por delante. Yo recuerdo escuchar un recopilatorio de cuatro discos que tenían mis padres cuyo punto culminante, al menos para mí, era el tema de ‘Don Quijote de la Mancha’. A veces incluso ponía un LP de Objetivo Birmania que le habían regalado al Ciudadano Soberano. Todavía me pregunto si su poco espíritu musical es una secuela de que su primer disco fuera éste.

Más tarde, como muchos otros, empecé con lo de hacer cintas VHS grabando de la tele todo lo que me apetecía. Y la cosa iba de José Luis Perales a Samantha Fox, pasando por George Harrison, Francesco Napoli y Franco Battiato. Esto es, una especie de casoulette musical con resultados igualmente indigestos para cualquier persona con un poco de sentido común.

Con los primeros ataques virulentos de granos comenzó la degustación más consciente de discos. Si esto de la música te tira, empiezas a pasar el poco tiempo libre que te dejan las pajas (y, en mi caso, las pajas y el Spectrum) en investigar el universo musical. Y en aquella época pre-mula, las fuentes de información principales eran Los 40 Subnormales y los compañeros de clase.

Por aquel entonces, un buen puñado de mis amigos escuchaban principalmente un grupo: Depeche Mode. Uno de ellos me prestó varias cintas de música techno para que viera qué músicos me gustaban más. Yo, en lugar de quedarme con esa gente seria cuyo directo estaba siempre entre los discos más vendidos en la lista de Rockopop, me decidí tanto por The Human League como por ir completando toda la discografía de… Erasure.

Con esa edad, para mí la música era la música y punto. No me interesaba como fenómeno social de rebeldía. Y, por supuesto, la orientación sexual era un mundo totalmente aparte. Ni me planteaba que tal o cual cantante fuera una reivindicación viviente de los derechos de los homosexuales. Para mí, Boy George no era más que ese tipo hortera y simpático que salía en el mejor capítulo de la historia de El Equipo A. Claro que todo mi mundo se derrumbó una tarde de paseo por Gibraltar.

Erasure era un grupo prácticamente invisible en España. Unos años antes de mi etapa musical habían tenido el éxito el chingle ‘Sometimes’. Pero a eso del '89 no había manera de ver un video suyo por la tele. En nuestro país, claro. Cosa que no es Gibraltar. Iba yo aquel día acompañado de un amigo mirando las tiendas de CDs cuando, oh sorpresa, una de ellas tenía puesto un video del grupo. En el que salía el cantante. Vestido de cowboy. Azul. Se dio la vuelta. Terror: el culo al aire.

- ¡Vaya por Dios! – Dije – Ahora sólo falta que me digan que los Pet Shop Boys también son mariquitas.

La vicisitud no sólo se mostró en el rostro de mi amigo. Más bien lo tomó al asalto y reclamó su derecho de por vida a ese territorio.

- Estooo…

Y, con esto, comenzaron mis aventuras en la gaycidad. ¿Tenía que preocuparme? ¿Dejar de escuchar a ambos grupos? ¿Sería Phillip Oakley también homosexuarl? ¿Tendría todo esto que ver con que en el colegio casi sólo me relacionaba con mujeres, pero seguía siendo más virgen que el culo de Escrivá de Balaguer? Decidí que nada de esto debería perturbarme. Yo era un onvre de tetas y seguiría siéndolo. Erasure tenían una capacidad melódica envidiable. Y ¿qué pasa si me gustaban más los temas de Freddy que los de Brian May? Por no decir que el Red de Communards era un disco bastante interesante. Oh dios....

Así pasé el instituto, demasiado ocupado en intentar pillar cacho y ver todas las películas que pudiera (incluída la porno del Plus) como para pensar en estas cosas. Luego llegó la Universidad. Volví a rodearme sólo de féminas y esta vez, sí pillé cacho. Al principio a ella le obnubilaba el amor. Poco a poco, fue comunicándome sus preocupaciones. Sobre todo en las fiestas. Porque entonces me reveló el que sin duda era el motivo por el que no ligaba en las discotecas:

- Paquito, bailas como un maricón.

Es cierto: cuando me muevo tengo la manía de centrarme en menear el culo y me vuelvo una loca. Estoy convencido de que, si me viera bailando, pediría una orden de alejamiento de mí mismo. Doy mucha vicisitud. Aunque se ve que no lo suficiente para que la chica me dejara. Sospecho que la clave de nuestra unión puede ser… su propia gaycidad. Porque hace un tiempo se produjo este diálogo:

Ella: El caso es que yo lo de acostarme con otro tío me da cosa. Para eso, preferiría una mujer.

Yo: ¡¡¡BOLLERA!!!

Esto, unido al hecho de que es la única persona que entendió la convulsa narrativa de ‘Bloodrayne’ (con guión de una lesbiana y protagonizada por dos que (se dice) que también lo son) y que aprecie de una manera extraña a Cristina Scabbia, me hace pensar que son nuestras gaycidades las que nos unen.

Pero, volvamos al pasado. En aquel tiempo tenía un par de amigos muy cercanos. Uno de ellos, cuando nos vinimos a Madrid, salió del armario. Tenía novia, pero seguía Eurovisión y mostraba orgulloso su colección de discos de Barbra Streisand. Lo tendríamos que haber visto venir. Y, sí, sé que es ‘Barbra’ y no ‘Barbara’. Y también sé que es debido a un error de impresión en su primer single. ¿Es gay tener ese conocimiento? Efectivamente.
(*Nota absurda: ¿sabían que Barbra salió con Pierre Trudeau? ¿Qué opinaría Mecano de eso?)

Pero bueno. Un buen amigo mío era gay. Normal.

Nada más llegar a Madrid trabé amistad con un tipo excepcional en la escuela de cine. Un chaval que no sólo tenía dos dedos de frente, sino que no era pijo y poseía todos los discos de Erasure y una gran colección de pornografía. Y, un par de años más tarde, resultó gay.

Al poco tiempo, estuve viviendo con uno de mis cuñados. De toda la familia de mi novia, es con quien mejor me llevo. Compartimos gustos y cosmovisión. Y había venido a la capital, sin que yo lo supiera al principio, a salir del armario.

Bueno, ya valía. ¿Era tan mariquita que con quienes me llevo bien son en su mayoría homosexuales y mujeres? Parecía ser que sí, ya que, encima, comencé a leer y a descojonarme con Ralph König. Pero a mí seguían poniéndome exclusivamente lAs pelirrojAs. La prueba es que nunca me atrajo mi amigo El Gamba, a pesar de su pelo colorao y esos pantalones marcatraseros que se empeñaba en ponerse cuando iba a la facultad. Y, sí: el anterior comentario también es muy gay. ¿Qué diría King Missile de todo esto?

Pues no sé qué diría el cantante. Pero me consta que, durante mi primer año trabajando en Josecable, algún compañero estaba convencido de mi homosexualidad. Quizá incluso habiendo conocido a mi novia. Y es que no creo que ayudara machacar con mi curioso credo cinematográfico, que incluye la creencia de que ‘Ghost’ no es mala película y de que ‘Notting Hill’ es magnífica. Sobre lo de declarar continuamente ‘ojalá emitamos alguna vez Pretty Woman’ lo dejamos para otro momento. Porque ahora estoy muy ocupado. Un amigo del departamento de compras me ha llamado consternado:

- Paco, ¿otra vez has seleccionado ‘Tal como éramos?. That’s gay.

Pero no. Tras muchos años de vivir en la gaycidad me doy cuenta de que lo de los gustos homosexuales innatos tiene que ser una falacia. A mi cuñado le gustaba Mike Oldfield, y tras un mes de paseo por Chueca había cambiado ‘Tubular Bells’ por Kyle Minogue. La influencia del ambiente en el que te mueves es algo que, como el poder de la fuerza, no debe subestimarse. Pero nunca me he creído mucho eso de que el que te vaya el tra-la-la o el ding-ding-dong condicione tus gustos artísticos. Mas que nada porque, en ese caso, seríamos muchos los que, como mínimo, tendríamos que ser luteranos. Esto es, que le diéramos tanto al útero como al ano.

18 octubre 2007

¡Güntherizate!

Lanavajaenelojo: Vicisitud se ha ido a Barcelona a montar un anuncio. Cuatro días y el muy vago no se ha llevado la maquinilla de afeitar.

Paco Fox: Entonces... ¡Podrá dejarse bigotón!”


Ya ven, eso e
s lo primero en lo que piensa la gente. Ya lo dije una vez: no me sale pelo por la zona central, así que, el bigotón, en mi caso, es una quimera. Pero, después de varios días de trabajo, y ya con una barba muy poblada, lanavajaenelojo (que nunca ha olvidado que, otrora, me maquillé de Gene Simmons) me dice “Pues ya que te vas a afeitar, podrías probar a ver cómo te queda el look Günther”.

¡No vean lo que cuesta dejarse un mostacho así de finillo! Éste fue el demencial resultado:


Desde luego, las gafas y el glamour son imprescindibles si no se quiere parecer un facha (que fue el resultado inicial, para qué negallo). Aunque para otros oscilaba entre parecerme a un gay de peli de Ozores o un pederasta de Miami. Dos opciones más que respetables.

Ahora, desde este sórdido blog, sólo podemos decir a nuestros amadísimos – you rock - lectores: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡GÜNTHERICENSE!!!!!!!!!

¿No hicieron todos lo propio cuando la tonterida de los Simpson? ¡Pues antes que reírle las gracias a una franquicia repetitiva y en decadencia (además, yo soy más de “Family Guy”) qué mejor que rendirle homenaje a una fuerza de la naturaleza como Günther! ¡Vale usar Photoshop! Eso sí, que lo que hagáis tenga champagne, glamour, sexo y respeto.

Fáganlo, aquí se pondrá link y, si lo desean, también se editará este post para poner sus fotos. De este blog sólo puedo decir lo mismo que Nanni Moretti del Par
tido Comunista Italiano: “¡Tomadlo! ¡Es vuestro! Questo... sentimento... popolare... nasce da mecaniche diviiiiine...”.

¡ACTUALIZADO!

Aquí está mi gunterización hecha con ayuda del potochop y las hábiles manos del Dr. Elektro (cuya afoto esperamos con impaciencia). El retoque era necesario sobre todo por... ¡el mullet!:
To be continued... by you!

15 octubre 2007

Bigotón 3: Günther nos toca el tra-la-la

“Ohhhh… You touch my tra-la-la…”. Günther, el “onvre del placer” deja caer sensualmente estas perlas de poesía desde las comisuras de sus tentadores labios coronados por un bigotón de los que reescriben la historia de las Bellas Artes. Sí, era inevitable: Günther nos toca nuestro tra-la-la. ¿A quién no? A continuación el vídeo de su smash-hit “Ding Dong Song” para ir poniendo las cartas, el bigotón y el taparrabos (o ausencia de él) sobre la mesa.



Sí, sé que los vídeos de dance salchichero con guarrillas reprietas es algo que traspasa los umbrales de lo sórdido para ir a refugiarse en el corazón del polígano. Pero Günther trasciende el género con la intención

de “Cambiar el mundo para que pensemos de una forma sexual. Es la ‘moda Günther’”. Los cuatro principos fundamentales sobre los que Gúnther sustenta su filosofía son “Champagne, Glamour, Sex and Respect”. Impecable: sólo el PP no se apuntaría a ese consenso, pero eso sería porque no se han oído su disco “Pleasureman”.

Günther, pese a ser sueco, tiene el alma alemana – aunque viva en Portland y se considere un “ciudadano global” – y eso significa que sólo conocerá las más altas cumbres de la calidad en el mundo del dance. Desde Boney M viene siendo así y eso no va a cambiar ahora. Hasta G. Sanz lo sabe. Y si te gustan ponzoñas como el Madchester es que en realidad eres un bakala con complejo de inferioridad. Vamos, que te crees más guai por haberse comprado ropa más cara que una bomber, por haberte metido rulas igual de infectas pero que valen el triple y porque ves a ciertas “musas” (léase, calorras qua abandonaron sus lorcillas en pos del ser unas Kate Moss con tripillas) pasear lánguidamente su estupidez por discotecas – perdón, “clubs” - cuya decoración es menos fallera que los templos bakalas de extrarradio. Osése, carente de gracia.

Günther es el más grande artista que la música dance en general y el universo del bigotón en particular han conocido en tiempos recientes. Analicemos, pues, las constantes ético-estético-musicales de un onvre sin
parangón:

El bigotón.

Indudablemente, el motivo primordial por el que Günther es reverenciado aquí. Un bigotón tan pleno de sordidez que nos hace pensar si no será Sacha ‘Borat’ Baron Cohen luciendo un nuevo disfraz, híbrido entre su locaza austríaca llamada Bruno y su más célebre bigotudo kazajastaní.

Hardest thing is: ente onvre me ha sido descubierto… ¡por otro onvre mentado en este blog! ¡Por Grabriel, el neojebi del Cacaolat! Además, Grabriel ha propuesto una interesante iniciativa que será nuestro próximo post (suspense…).

Pero, volviendo al bigotón de Günther (¿es que alguna vez nos habíamos ido?) hay que decir que una cosa es tener bigote y otra muy distinta – y muy ghrande – obligar al cámara estar pegado a éste. No sólo eso, una vez la cámara te dedica planos detall
e que parecen sacados de “La Moustache”, te dedicas a poner morritos para que el respetable público disfrute de tus flexiones de bigotón. El maravilloso vídeo de “Tweeny Weeeny String Bikini” es otra muestra de ello. Oh la, la!




No cantar: que lo hagan mis lobas

Aprendida la lección del señor de Boney M, Günther no permite que el intentar dar notas agudas le despiste de lo primordial: la actitud impertérrita para gozar del champagne, el glamour, el sexo y el respeto. Cantar es lo mismo que poner cara de culo, y en la visión sexual de Günter sólo hay cabida para sentencias filosofales como “Mamma Mia, give me a sangría”. Feck, si Frank Sinatra no cantó en su vida, sólo hablaba, y le llamaban “la voz”… ¿Pues qué no será entonces Günther?

Castañuelas

Dillinger reivindicaba el ahhh ohhh y coros a varias voces como elementos esenciales de una buena canción. Günter no sólo cumple esos principios, sino que añade otro fundamental: cada sentencia filosofal que enuncies tiene que ser subrayada por unas castañuelas.

Y es que nuestro sueco favorito no es de los que se pierde en frases largas como Marcel Proust. Eso sólo enmascara la carencia de un discurso (como Marcel Proust), y Günther es un onvre con principios sólidos que sólo enuncia proclamas tan concisas como incuestionables. ¡Y eso sólo puede concluir con castañuelas! Más si dices cosas en español como “Bananas (plano de paquetín)/ Melonas (plano de tetas)” en su imprescindible himno “Tutti Frutti Summer Love”. ¡Atentos a su clímax final!




Günther habla a todos los ciudadanos


Frente a la deleznable oferta musical dance del continenente americano (desde el reaggetón hasta el hip hop) donde las mujeres son meros cachos de carne al servicio del maromo de turno, el universo Günther es una fiesta para los sentidos donde todas las tendencias sexuales quedan satisfechas. Las Sunshine Girls
– las que cantan con Günther – tanto se acarician mutuamente los pechos como gozan de los ceñidos e impolutos calzoncillos blancos de los chiquillos que ellas llevan en moto. Los chicos por su parte, enmarañados en las orgías del Günther palace se ponen voluntarios a cualquier palabra o gesto amoroso venga de quien venga.

Günther sabe vivir en democracia, make no mistake.

Günther elige bien a sus maestros

Camela, unos jrandes de este nuestro blog, demostaban ser gente de principios morales inquebrantables cuando decían “Nuestro artista favorito es Sergio Dalma”. Santiago Rouco decía lo mismo de Julio Iglesias. Bien, pues Günther muestra idénticas dosis de buen criterio cuando elige como maestro a… ¡¡¡Samantha Fox!!! No sólo eso sino que, además, lo demuestra grabando un sobrenatural dueto del mítico “Touch Me”.



Paco Fox, a la que vio este vídeo, dijo “Me he vuelto a enamorar”. No pasan los años por Samantha ni por su talento ni por el fervor con que sus fans la admiramos. Ya lo decía Pimpinela “El amor no se pued
e olvidar”.



El Mullet

Sí, la forma en la que Günther lleva colocados sus pelos tiene un nombre más corto que “ese medley de lolailos con mechas y pelo poblado arriba como Julia Otero cuando empezó, que suelen llevar los alemanes en Mallorca”. Ese nombre es “mullet”, y Günther, al combinarlo con el bigotón, logra las más altas combres de la plasticidad capilar. Y nos toca el tra-la-la.

Hagan la prueba, pongan "mullet" en la búsqueda de imágenes de Google y los seres más feos del planeta aparecerán ante sus ojos. Pero si su ordenador se queja de diarrea, no nos eche la culpa (por si no se atreven, de aquí al final les dejo otros dos ejemplos, además de la colección googleliana).


Günther ama a España

“I go to la playa/ viva la summer holiday”. “Hola Hola Rata-rata-ra”. Rimar fiesta con siesta. Günther es y será un alemán de corazón, lo cual implica que, para él, el referente sensual-veraniego siempre van a ser las Baleares, con todo lo que ello implica. Personalmente, he de decir, que cada vez que veo un inglés por Mallorca, quiero estrangularlo, pero cuando me topo con un alemán en tanga, con bigotón y con tripilla cervecera sonriéndome afablemente, entonce pienso que el mundo es un lugar mejor.

¿El Günther del futuro?

Günther padece la misma maldición que genios como Modern Talking: ha encontrado muy pronto la absoluta perfección en su estilo. Y, claro, la evolución no resulta fácil. ¿Qué añadir a lo que ya es perfecto sin correr el riesgo de desvirtuarlo?

Intentando no repetirse, Günther buesca expandir sus horizontes en su nuevo single, “Suntrip”. Ahora, lejos de su torre de marfil, Günther se sumerge en una playa dominguera española, intentando una difícil convivencia con el populacho: los balones de los niños le golpean, se turba cuando, intentando colocar su clásica pose de “pongo morritos para lucir mi bigotón” se topa con un culo...

Mención aparte merece la lucha con bronceador de las Sunshine girls, que termina con una bella mancha blanca en la comisura de los labios de Günther. Éste, impactado at first, prosigue con su pose clásica. ¿Autoironía? ¿Se lanza Günther a las peligrosas aguas de la autoparodia?


Afortunadamente, a partir de la mitad del vídeo, Günther nos regala con un striptease “banana split” que demuestra que sus jugos creativos siguen en plena ebullición”. El final es una emocionada declaración de principios que nos deja mirando a un horizonte de alegría, esperanza, bigotón, champán, glamour, sexo y respeto.

Sunshine Girl: - Oh, Günther, me obligas a hacer estas cosas tan locas que jamás haría en casa…

Günther: -Siempre estaré en topless para ti”.


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