29 diciembre 2007

El ataque de los clones de combate 2 (- Cerebro 0)

Continuamos con el listadillo de clones sonrojantes que no se incluyeron en la primera parte, bien porque ni siquiera me gustaban las películas originales que copiaban, bien porque había tal cantidad de bazofias que me daba la misma sensación de vértigo y mareo que ‘El ultimatum de Bourne’.


Clones cibernéticos: Terminator y Robocop

Justo eso me ocurrió cuando me puse a pensar en estas dos películas. Y es que, por si no teníamos suficientes plagios del flim de Cameron, tres años más tarde Verhoeven se descolgó con otro robot para darle más ideas a miles de productores de serie B.

¿A que no averiguan quiénes fueron los primeros en apuntarse al carro? Premio para los que han pensado en los italianos (y sonoro cachete estilo Bud Spencer para los que no. ¿Es que no habéis aprendido nada a estas alturas?). 'Destroyer: Brazo de Hierro' (AKA ‘Vendetta del Futuro’, AKA ‘Mani di Petra’) no intentaba plagiar la trama de ‘Terminator’, sino que se contentaba en apuntarse a la moda cyborg con un cartel la mar de resultón. Su principal carta de presentación era que el protagonista estaba, por aquellos entonces, disfrutando de un papel relevante en ‘Falcon Crest’, la mejor telenovela de la historia. Podéis leer (y descojonaros) más en este reciente artículo de Viruete y Pedro J. Tena sobre la película.

El segundo clon del que tengo memoria sí que iba más desvergonzadamente a liar al personal. ‘Retaliator’ era el típico título que ponían malandrinamente para que la despistada de tu madre se confundiera a la hora de alquilar la película. Sin embargo, la trama vuelve a no ser el calco habitual en esta serie de artículos. En la película Sandahl Bergman, bailarina conocida por su papel protagonista en el primer Conan, era una terrorista que es capturada por la CIA, convertida en un cyborg y mandada a oriente medio a arreglar las cosas. ¡Eso sí que era un plan, y no lo de Bush y Ansar!

Unos meses antes se había estrenado con resultados muy discretos otra película cuyo título intentaba aprovecharse del éxito de James Cameron. Se titulaba ‘The Vindicator’, y era bastante cutre a pesar de estar distribuida por la Fox (al igual que ‘Vendetta del futuro’ en España. ¿Qué coño se había metido esta gente en los ochenta?) Lo gracioso del tema es que la trama era más similar a ‘Robocop’… ¡un año antes del estreno de la de Verhoeven! Sé que más de uno pensará ahora en rastrear la película por curiosidad, pero no es necesario. En serio. Es de esas cosas que no son ni lo suficientemente entretenidas ni tan cutres como para ser graciosas. Trata de un científico que trabaja en un supertraje chachipiruli y, tras ser eliminado por un rival y quedar hecho una penita, acaba renaciendo en plan Robocop . El cyborg resultante estaba diseñado por Stan Winston, pero contra todo pronóstico era menos memorable que una misa con Solbes de cura. Aunque bien pensado…

A continuación, los indonesios se descolgaron con una tal ‘Lady Terminator’, pero como no recuerdo que tuviera edición española, voy saltármela olímpicamente. Así que pasaremos directamente a una producción de Hong Kong cuyo objetivo era el reciente éxito de Verhoeven, de título Robo Vampire. Esta cosa sí que apareció en una de esas pequeñas distribuidoras que seguían surgiendo como pelotillas umbilicales incluso a finales de los 80. La portada me produjo gran sonrojo, pues mostraba un dibujillo de Robocop cogiendo por el pescuezo a un vampiro mandarín (que son como zombis, pero disfrazados para salir en las instrucciones de ‘Misterios de Pekin’). Según he leído, la cosa fue producida por unos tipos sin escrúpulos especializados en películas de ninjas resultantes de aprovechar material de distintas fuentes. Más o menos como los menús del comedor de mi trabajo y con idéntico resultado nocivo para la salud. La trama viene a mezclar el usual señor que muere y es resucitado como un cyborg (esta vez con un traje que simularía perfectamente metal si éste fuera un material acolchado) con traficantes de droga, vampiros y la coherencia narrativa de Uwe Boll con una indigestión de Bratswurtzs. Naturalmente, tuvo una pseudo-secuela, de título ‘Counter Destroyer’, en la que amortizaban un poquito más los veinte duros que costó el disfraz de robot.

Casi al mismo tiempo, nuestro viejo conocido Bruno Mattei seguía a lo suyo. El mayor experto en plagios de la historia del cine estrenaba 'Robo War'. Y ahora viene lo bueno: si bien el título quiere recordarnos a 'Robocop', en realidad se trata de un plagio de 'Depredador', pero sustituyendo al extraterrestre aironmaidénico por otro señor vestido de lata. ¿Por qué contentarse con un plagio si puedes tener dos? ¡Pero qué grande era Bruno! Esta curiosa filosofía fílmica volvió a ser aplicada en ‘Shocking Dark’, que fue estrenada en medio mundo con el sonrojante título de ‘Terminator 2’. Lo mejor de todo es que el robot asesino de turno aparecía sólo al final de la película, mientras que el resto era un clon de combate de Aliens. Obsérvenlo:



Gracias a dios, esta cosa no pasó por salas en España, por lo que la verdadera secuela de Cameron pudo retener su título original (cosa que no ocurrió con ‘Tiburón 3’, como podéis leer en la anterior parte de este artículo). Pero el descaro italiano de autoproclamarse secuela de una película de otros es algo que me maravillaba. Todavía recuerdo la vergüenza ajena que sentí cuando alguien engañó al Plus para que emitieran una tal ‘Reanimator 2’ que, en realidad, era un finstro dirigido por el mismísimo George Eastman (Giancarlo Montefiori para propósitos fiscales), protagonista de todas las películas postapocalípticas de los 80. Todas.

En el 89 llegaría uno de los clones más recordados:’R.O.T.O.R.’. La cosa, que vi hace bastantes años en, cómo no, una tele local, plagiaba 'Robocop' (el bicho se supone que es policía...) y 'Terminator' (...pero es malo), añadiendo los robots más ridículos a este lado de ‘El Abismo Negro’. El resultado era bastante vicisitúdico, sobre todo porque el androide sólo es un señor de cuero con casco de motero… y bigotón.




Los últimos estertores de los 80 nos trajeron ‘Alientator’ (cosa espacial con una culturista haciendo de androide asesino en el espacio) y 'Cy-Warrior', clon tardío de ‘Terminator’ que, encima, plagiaba el póster de ‘Destroyer’. Sí, amigos: SIEMPRE se puede ser más cutre. Y aunque las películas originales empezaban a estar lejos en el tiempo, los 90 vieron cómo, gracias a los estrenos de sus secuelas, los plagios seguían apareciendo Pero yo por aquellos entonces sólo estaba interesado en la pornografía y, encima, comenzaba a vivir mi breve Etapa de Inmadurez Cinematográfica Cultureta (E.I.C.C.), por lo que nunca vi cosas como ‘American Cyborg: Steel Warrior’ (Última película distribuida bajo el sello Cannon que copiaba tanto a 'Terminator 2' como a ‘Cyborg’ de Albert Pyun), 'Cyber Tracker', 'The Demolitionist' o la más reciente 'Full Metal Yakuza'. Y, ahora que contemplo esta lista, compruebo que fue para mejor.

Como nota final, vale la pena reseñar un título: Future War. No es que se trate de un clon de combate: es tardía (de 1997) y la trama, si bien incluye sus momentos copiados de 'Terminator', es tan extraña (con dinosaurios, cyborgs y viajes en el tiempo) que no puede decirse que sea un plagio, sino más bien una indigestión. Pero lo mejor es el eslogan:

“Past Predator, Present Alien, Future Terminator”.

Tres por uno. Como una oferta del Carrefour. E incluso rima. Qué jrandes.


Gremlins y otros bichos cachondos:

No había nada más grande en los ochenta que una producción de Spielberg. Ni siquiera Bonnie, la mecánica de ‘El coche fantástico’. Por lo tanto, eran las principales candidatas a ser clonadas. ‘Gremlins’ está entre las ideas más importantes que surgieron de la Amblin. No sólo debido a que fuera novedosa, sino principalmente porque en poco tiempo consiguió que hubiera en el mundo más muñecos de Gizmo y Spike que rayas cinéticas en un manga.
Los clonadores, por supuesto, se pusieron manos a la obra y a la fotocopiadora para intentar aprovecharse de la moda de los bichitos graciosos y con mala leche.

El primero en apuntarse al carro no fue Roger Corman. Ni los italianos. Misteriosamente fue Charles Band y su nueva compañía Empire Pictures. Band nunca ha sido onvre de clones. Y esta película no es la excepción. De hecho, la trama no tiene nada que ver con ‘Gremlins’, y los bichillos ni siquiera son los protagonistas. Pero eso no quita que se cambiara de nombre al proyecto y se promocionara como una comedia de horror, sobre todo en su edición videográfica, en la que aparecía uno de los monstruos saliendo de un retrete con el maravilloso slogan ‘They’ll get you in the end’. Lo cual elevaba automáticamente el interés de la película: ¿Iría la cosa de un truño del infierno presto a reclamar su lugar en el mundo? Aunque esa duda me asaltó durante parte de mi tardo-infancia, curiosamente no ví el flim hasta hace cosa de un año. Una experiencia decepcionante, pues decubrí que no había chistes de caca.
Como fue de las primeras en aprovechar el éxito de ‘Gremlins’, la cosa tuvo tres secuelas que no he visto, pero me consta (esto es, que lo he leído por internet) que la cuarta es tan cutre que sustituyeron las marionetas por unos señores bajitos disfrazados.

Un año más tarde llegó el clon más conocido. Curiosamente, se trataba de una película de bastante enjundia si la comparamos con el resto de truños de los que estamos hablando en esta serie de artículos. ‘Critters’ fue una de las primeras producciones de New Line tras el éxito de ‘Pesadilla en Elm Street’ (y haber participado en ‘Ator 2’. Que es muy divertido recordar estas cosas y pensar que luego hicieron ‘El señor de los Anillos’). Se trataba de la ópera prima de Stephen Herek, un tipo que pasó luego a hacer ‘Las alucinantes aventuras de Bill y Ted’, ‘El Profesor Holland’ y hasta un piloto llamado… ejem.. ‘El joven MacGyver’. El flim no estaba nada mal, y las marionetas eran carismáticas. Gracias a ello, tuvo una secuela para cine y dos para video rodadas simultáneamente. La primera de ese binomio es conocida por tener a Leo Di Caprio y, por lo que recuerdo, era lo suficientemente decente como para estrenarse en salas en España. La segunda iba hacia donde todas las sagas cutres acaban viajando tarde o temprano: a la secuela en el espacio.

Al año siguiente, Roger Corman, apuntándose inusualmente tarde a la moda, produjo ‘Munchies’. Para su propio clon de combate, el tipo contrató como directora a la mismísima montadora de ‘Gremlins’, a la que probablemente conociera por haber salido, al igual que Joe Dante, de su factoria setentera de cineastas. Lo único curioso del proyecto fue que el título y nombre de los bichos viene a traducirse en slang como ‘el hambre que te da después de fumarte un porro’, con lo cual nadie puede acusar a Roger de no ser consciente de lo ridículo de sus producciones.
Nunca he visto el resultado, pues para cuando llegó a mi videoclub yo ya estaba curtido a la hora de oler truños de combate. Algo que hoy en día me habría llevado, precisamente, a alquilarla. O, mejor dicho, bajármela de internet. Según he leído, mis instintos, que otras veces tantas malas pasadas me han jugado (como cuando proclamé orgulloso que esa nueva ‘Whitney Huston’ no llegaría a nada), estaban en lo correcto y la película es chunga. Lo que no quitó para que Corman produjese dos secuelas en las que cambió totalmente el diseño del bicho y el género, pasando la épica saga al terreno de cine infantil cutre con trama plagiada, miren ustedes por donde, de ‘E.T.’. Y con la ayuda de Jim Wynorski, lo cual nos evita tener que verlas para emitir un juicio sobre su calidad.

Finalmente, y absurdamente tarde, unos tipos con tres pesetas y un surtido de choped para el catering, se desmarcaron con ‘Hobgoblins’. El finstro es tan malo que se convirtió en uno de los episodios más reverenciados del muy nombrado por estos lares ‘Mistery Science Theatre 3000’, lo cual le ha proporcionado suficiente fama como para ser morador habitual del ‘Bottom 100’ de la Internet Movie Database.
Lo peor del flim es lo increiblemente doloroso de las actuaciones (que acaban de dar origen al término ‘interpretación-colonoscopia’), lo plano de la realización y lo ridículo del ochenterismo desaforado del conjunto. Pero las marionetas también son responsables de la hilaridad que produce la película, pues, como Monchito y Macario en un cuarto oscuro, casi puedes sentir cómo hay alguien metiéndoles la mano por el culo. En parte porque, si bien se suponen que miden lo mismo que un gremlin, tienden a flotar mágicamente a la altura de los pomos de las puertas, tal y como puede comprobarse hacia el final de este video:





La fama de bazofia de culto de ‘Hobgoblins’ ha sido tal en los últimos años, que está pendiente de estreno… una secuela. Del mismo director. Sí, ya lo sé: esto prueba que dios existe y que escribe chistes.

Si quieren ampliar información sobre estas películas y alguna otra que se apuntaron a la moda sin ser clones propiamente dichos, acudan a este imprescindible artículo: http://www.lacoctelera.com/latumbasinnombre/post/2007/05/23/peliculas-bichejos. Yo lo hice. Y lo cloné.


Las películas de The Asylum:

En el anterior capítulo cometí un error: aplazar el apartado referido a The Asylum a la segunda o tercera parte. Pero metí una foto de ‘Transmorphers’. El resultado de cara a los lectores pareció ser como poner la primera parte de un porno de los 80 sólo con Amber Lynn y anunciar que Tracy Lords y Christy Canyon se montaban un dúo lésbico en la secuela.
Obviamente, la gente fue a informarse sobre qué puñeta era esta productora. Y se encontró con unos sinvergüenzas que en el último par de años se ha especializado, precisamente, en clones de combate. Así que seré breve:


The Asylum comenzó sus operaciones como pequeña productora de títulos principalmente de terror en 1997. Pero, un buen día, alguien, quizá por inspiración sobrenatural del dios de la caspa cinematográfica, decidió que la mejor forma de mantener el negocio era sistematizando y monopolizando lo que Corman y media italia habían estado haciendo desde hacía unas décadas. El plan no sólo era rodar clones de combate, sino, sobre todo, estrenarlas en vídeo al mismo tiempo (o incluso antes) que la película clonada. Puede que la idea surgiera a partir de la producción de ‘Way of the Vampire’, lanzada varios meses tras el estreno de la película-colonoscopia ‘Van Helsing’. No es que la trama se pareciera mucho (para empezar, es contemporánea), pero se curraron la carátula con unas intenciones plagiadoras bastante claras. A continuación, el director de la compañía, que siempre había sido fan de ‘La guerra de los mundos’, decidió que el camino a seguir estaba claro. Así nació el primer ‘mockbuster’ de The Asylum (que es como los periodistas actuales están llamando a estas producciones). Con la ligerísima coartada de que se trata de un libro de dominio público y todo el mundo puede acometer su propia adaptación, se lanzó a perpetrar una versión de combate de la novela de H.G. Wells para coincidir con el estreno de la de Spielberg.


El experimento fue un éxito, por lo que a finales del mismo año apareció ‘King of the Lost World’, su segundo clon con estreno simultáneo al de la película de la que se aprovechaba (en este caso, King Kong). Muchas más siguieron: Podéis ver una lista bastante completita en el artículo de wikipedia sobre la compañía (que yo sepa, sólo le faltan un clon de ‘Invasión’ y una tal ‘Exorcism: The Possession of Gail Bowers’, que para mí que tiene algo que ver con el éxito de ‘El exorcismo de Emily Rose’). Es bastante gracioso ver una curiosa combinación de plagios de blockbusters ('Pirates of Treasure Island') con algunos que se fijaron en películas que, al final fracasaron lamentablemente ('Invasion of the pod people'). Sin olvidar la lista de actores de serie B y estrellas A caídas en desgracia que consiguen estos tipos para dar lustre a sus películas, posiblemente para asegurarse algunas ventas en el extranjero.

Lo mejor de todo es que ya tienen preparado el clon de ‘Cloverfield’, de título ‘Monster’. Lo cual es impresionante, teniendo en cuenta que la producción de J.J. Abrahams se rodó casi en secreto y que, hasta hace cosa de un mes, no se sabía ni de qué iba. Vamos: que hay que reconocer que la cosa tiene mérito.




En una reciente entrevista a la revista Empire, Michael Latta, el cachondo de director de la compañía, resumió su filosofía: ”Comparen nuestra ‘Guerra de los mundos’ con con la de Spielberg. La nuestra costó medio millón o algo así; la de Spielberg costó 250 millones. Con ambas películas vas a estar entretenido. Y ¿vas a entretenerte 500 veces más con la versión de Spielberg? Probablemente no.”’. Y no le falta razón. Ni poca vergüenza.

Continúen en sintonía para la tercera entrega, en la que visitaremos a aventureros con o sin látigo, extraterrestres cabreados y guarreridas sexuales. Y, si estoy de humor, ‘Star Crash’.

25 diciembre 2007

Un mensaje de paz: ¡¡¡Hemos conseguido solucionar el conflicto vasco!!!

La gente de “Vaya semanita”, en un alarde de brillantez, nos marcó la dirección a seguir para solucionar el segundo problema más importante del País Vasco: el tema independentista-terrorista (el primer problema, lo poco que allí se folla, tienen una solución mucho más compleja y remota). ¿Cuál era esa dirección? Pues el negarle trascendencia y seriedad al conflicto.

Aún así, los de “Vaya semanita”, pese a su talento, no llegaron a la verdadera genialidad, a LA solución definitiva. Ésta la dio, hace más de veinte años, el jran Pedro Almodóvar. La película, ‘Pepi, Luci, Bom, y otras chicas del montón’. La secuencia: ERECCIONES GENERALES.




Un concurso de pililas en la que, el que obtenga la mayor puntuación de largoXgrosor, GANA y puede HACER LO QUE QUIERA CON QUIEN QUIERA. Más sabiduría, imposible.

Décadas después, Internet nos permite realizar el sueño de Almodóvar aplicándolo a la convulsamente cansina situación de Euskadi. ¿Cómo? A través de esa maravillosa web llamada “Hot or not”. En ella, uno crea su cuenta, envía su foto, y deja que los internautas voten tu deseabilidad sexual del 1 al 10. Vamos, lo que hemos hecho todos en la adolescencia. Y ya sabéis que la edad adulta es un cúmulo de falsedades: en darle un 10 a la tetona de tu clase está la verdad y en aguantar estoicamente los atropellos de un jefe está la mentira. That simple.

Así pues, busqué fotos de los principales líderes políticos vascos que no cantasen a rollo “celebrity” (las prohibirían) y donde todos saliesen razonablemente bien para lo que ellos son. Acto seguido, fueron subidas al Hot or Not...

Cuando le comenté lo fecho a Paco Fox y a Dillinger, ambos aplaudieron la iniciativa. Más aún: en este blog – no vamos a ocultarlo – nos produce inmensa urticaria el nacionalismo independentista, pero, por ejemplo, Paco estaba dispuesto a asumir una victoria de Arnaldo Otegui que daba por prácticamente segura. “Es que Otegui es muy mono...” confesaba un turbado Paquito que reconocía de tal forma su seducción por el reverso tenebroso. Por su parte, lanavajaenelojo, horrorizada por las fotos enviadas, daba por segura la victoria de Ibarretxe, juicio con el que también coincidía Dillinger. Of course, todos sabíamos que Rosa Díez estaba MUY lejos del triunfo.

Así pues, Internez ha tenido la palabra: a día de hoy de hoy, como regalo de paz navideño, podemos afirmar que QUEDA SOLUCIONADO EL CONFLICTO VASCO. Éstos han sido los resultados:

7. Ibarretxe



El único de los candidatos que no llega al aprobado, y mira que es difícil. Normalmente, los del Hot or Not usan una extraña ponderación que logra inflar los resultados. Quicir: que son buena gente y buscan no deprimir a nadie. Pero, en el caso del lehendakari, ni siquiera su look Spock ha conseguido la adhesión del sector friki (ése que, en teoría, domina Internez).

Ergo, Ibarretxe NO tiene razón: su ambiguo plan no ha convencido a nadie e Internez le da la espalda. Más le valdría apostar por un look Günther.

6. Rosa Díez

Las mujeres son mucho más votadas que los hombres, de ahí que lograr una buena puntuación sea más difícil (feck, subí una afoto de Grabriel y arrancó con un 9: lo que hacen los muestreos estadísticos insuficientes). Rosa Díez, con su aprobado raspadillo - que, ojo, incluye algún 10 - TAMPOCO tiene razón, pero puede quedarse con la satisfacción de no haber sido el farolillo rojo. Y es que definirse “por oposición a” tampoco ha puesto mucho a la gente...

Pero, pobrecilla, ella ni siquiera tenía la opción de lucir escotazo como hacen muchas furcias con menos morbo que hacerle un beso negro a Txiqui Benegas y que sacan notas en torno al nueve.

5. Patxi López

Arrancó las votaciones en tercera posición sólo para irse desinflando paulatinamente: la orientación que ha dado al PSE-PSOE es una tierra de nadie que no termina de erotizar a los internautas. Y es que la mayoría de la gente prefiere saber si te gustan más las almejas o los caracoles.

Patxi NO tiene la razón, y añadiría que el partido de alguien tan mono como José Luis es capaz de ofrecernos algo mejor.




4. María San Gil

Con un mastodóntico muestreo de casi 700 votos (los señores apenas tienen 100: ya sabemos lo que ocurre en la red...) María San Gil logra un meritorio 6,7.

Podríamos comenzar a decir que la candidata del PP tiene ALGO de razón. Pero de nada sirve: en estas crueles erecciones generales, al igual que en ‘Los Inmortales’ o en cualquier sala de cine donde proyecten una peli de la Cannon, “sólo puede quedar uno”. (of course, en el caso de la Cannon, ese uno sería Paco Fox).

3. Patxi Zabaleta

Os lo creáis o no, el líder de Aralar arrancó su marcador con un 9,2 y opciones serias de triunfo. Lo cual nos mueve a la reflexión.

¿Se debe todo ello a su look Lauren Postigo meets independentismo no violento? En ese caso... ¿Tendría la razón Lauren Postigo si se presentase a las elecciones vascas? ¡¡¡Sin duda alguna!!!

Patxi Zabaleta es un triunfo del tesón y de la peluquería y merece que le reconozcamos BASTANTE razón. Pero no la suficiente. ¿La lección para Aralar? ¡Contraten al hijo del difunto Lauren Postigo! El mañana les pertenece...

2. Arnaldo Otegui

Arrancó en cuarta posición, pero Otegui (el jefe en la sombra de esos partidos con la misma credibilidad democrática que Don Pimpón diciendo que no es un pederasta) ha sido el único que ha ido mejorando implacablemente su nota conforme las votaciones avanzaban.

Nunca entenderé cómo el paladín del independentismo terrorista no lleva mullet, pero, en fin, los paladines del metal, Iron Maiden, tampoco usan el doble bombo, lo cual vuelve a demostrar que el universo tiene catorce dimensiones espaciales y dos temporales.

Debemos concluir, pues, que por mucho que nos repugne a la par que erotice el personajillo, que Otegui tiene MUCHA razón. Internet ha apostado antes por el fistfucking del independentismo que por las frígidas medias tintas del PNV.

PERO... Sólo puede quedar un vencedor, y ese no es otro que...

1. Javier Madrazo

¡Un aplauso, ladies and gentleman! Manteniéndose en la sombra, cual Kimi Raicoñen, el líder de IU ha logrado ganar de calle estas erecciones generales (empezó con un 9,8).

La primera reacción, evidentemente, ha sido de tremenda sorpresa. Aluego, como en toda buena reunión de cúpula de discográfica, se pasa a explicar de forma racional el éxito de “Macarena”. Esto es, demostrar que, aunque no sabes analizar el mercado a priori (para lo que te pagan) eres un genio explicándolo a posteriori (tu corbata y tu farloperío logran disimular tu absoluta incompetencia).

La explicación más convincente es el de la solvencia filogay de la foto de Madrazo y que ningún onvre heterosexual vota a otros onvres. Furthermore, ninguna mujer vota a otro onvre, porque están muy ocupadas despellejando las fotos de otras señoritas que ellas juzgan tremendas furcias.

Otra explicación, peor intencionada, es que la gente piense que la foto de Madrazo la ha puesto un cabrón a tración, y la gente ha decidido castigar a ese cabroncete dándole dieces a don Javier por pura pena a la par que por puro instinto maternal.

Yo, por mi parte, debo ser coherente y decir “Internez ha hablado y Javier Madrazo les pone porque está asín de fuenorro”. Así pues, proclamo:

JAVIER MADRAZO ES EL ÚNICO EN POSESIÓN ABSOLUTA DE LA RAZÓN Y PUEDE HACER LO QUE QUIERA CON QUIEN QUIERA.

Desde luego, para este señor tan acostumbrado a pactar con quien gane a cambio de un sillón, debe ser una situación tan nueva como desconociada. Y para el resto de la humanidad.

Así que, señores parlamentarios, es la hora de acatar la VERDADERA voluntad popular: all the power to Madrazo, y con esto quedan concluidos los tediosos debates, el terrorismo y demás calaña y gente de mal vivir.

Madrazo, ahora te toca a ti. Hasta que llegue el vástago de Lauren Postigo.


(Nota final: todo comentario a este post que se desvíe de la VERDAD del Hot or Not para repetir los debates de toda la aburrida vida, incluyendo estulticias como “putos españolistas” será debidamente borrado. Pueden discrepar de las fotos y habar de erotismo. Y de follar también, claro. Para quien tenga valor)

(Incluyo también los trackers html del Hot Or Not, para que se vea la transparencia de la votación. Los resultados pueden moverse algunas décimas conforme lleguen los últimos votos, pero no debería tratarse de desviaciones significativas)




20 diciembre 2007

¡Feliz Navidad! (ding dong)

Dos horas de rodaje. Una de montaje. Otra de postproducción. El resultado: nuestra ÉPICA felicitación navideña gunterizada.
Claro que no están todos los que son. Como cualquier aficionado a los cortos patateros sabe, coordinar a un buen grupo de amigos para una fecha determinada es más complicado que hacerle la cera a Don Pimpón. De ahí que Dillinger is Dead o Panadero no estén presentes físicamente, aunque sí moralmente.

Dedicamos este HERÓICO video a todos los lectores y, como no, al jran Günther. Os deseamos feliz navidad, próspero año nuevo y muchos dildos Jeff Stryker por Reyes.

video


11 diciembre 2007

Bigotón Watch: VUESTRO blog (UPDATED!!!)

Una cosa que nos hace sentirnos profundamente afortunados es el inmenso nivel de los comentarios en este blog. Muchas veces, algunas entradas han sido debidamente reeditadas para incluir alguna información jugosa. Otras veces, se ha añadido un “¡¡Por favor lea los comentarios!!” para que la experiencia fuese completa de verdad.

Con este espíritu hemos creado un nuevo blog que no es nuestro, sino de todos vosotros. Porque todos sois gente de bien que admira la grandeza moral del bigotón.

El blog en cuestión se llama “Bigotón Watch” y es un lugar en el que CUALQUIERA puede publicar. Pero no cualquier cosa: sólo vale hacer antología de bigotones. Entre todos, podemos lograr la más bella base de datos jamás veída en internez.

Para publicar, deberéis enviar un mail con el post a la siguiente dirección de correo: bigotonwatch@gmail.com


El formato del mail será el siguiente:

El título del artículo debe ser el título del mail.

El texto del artículo será el texto del mail.

La(s) foto(s) serán los attachments del mail (y, así, serán publicadas al principio del artículo). Alternativamente, se puede poner en el cuerpo del mail un código de embed de un vídeo de (no era un) youtube.

Una o dos veces a la semana, chequearemos el mail y publicaremos los artículos. Si se quiere, se puede poner un link a un artículo más extenso (autobombo plenamente permitido). Igualmente, estaría bien que, en el cuerpo del texto del mail, firmen el artículo con su nombre y/o link a su blog.

¡Al ataquer! Queremos que nos sorprendáis.

Porque todos queremos gozar. Y que nos toquen el tra-la-la. Y el ding ding dong. Pero esa es otra historia.

O no.

PD: Gracias mil a Supersantiego por haberme iluminado con este formato de publicación.

04 diciembre 2007

El ataque de los clones de combate. Parte 1.

Hace un tiempo realicé uno de los artículos de los que me siento más orgulloso. (Es verdad lo que dice mi novia: ¡con qué poco me contento! Y yo diría más: ¡ella también!) El caso es que en él hablaba de pasada de un fenómeno en el que todavía no he querido entrar. Sobre todo, por miedo. Se trata de las películas amateur grabadas en video. Pocos imaginan los horrores que pueden esconder estas palabras. Como, por ejemplo, el siguiente trailer:



Esta gran oda al potochop de título ‘The abominable… ’ tiene la estupefaciente cualidad de ser un clon de combate que hace que sintamos nostalgia de la calidad de los productos de este estilo de Roger Corman e, incluso, Joe D’Amato. ¿Y qué es un clon de combate? Pues a ello vamos.

Dícese de aquella película producida como respuesta instantánea al estreno (o, incluso, rodaje) de otro título de mayor presupuesto, del que plagia el mayor número de elementos posibles que no haga que un ejército de abogados acabe dejando a sus responsables friendo los huevos con saliva.

Claro que plagios los ha habido siempre a lo largo de la historia del cine. De hecho, en los primeros años del mudo era la mar de normal coger un cortometraje de otro y copiarlo tal cual. No digo que plano por plano porque por aquellos entonces el número de tomas era más reducido que en un maratón de Angelopoulos. Pero ya me entienden. Además, no me voy a poner a hablar de esos tiempos prehistóricos, pues no quiero que nuestros lectores huyan despavoridos ante la mención de todos los plagios de ‘Asalto y robo al tren’. Yo lo haría.

Por otra parte, la falta de originalidad tampoco es algo nuevo. Lo de apuntarse a una moda y no aportar nada es algo ha ocurrido desde esas películas de ‘viejo caserón’ de finales de los 20 y principios de los 30 ('The Cat and the Canary', 'Seven Keys to Baldpate', 'The Old Dark House'…), pasando por los spagetti westerns más grimosos, y terminando en todos estos artit-ta que se dedican a montar las películas de manera juguetona sólo porque les gustó ‘Memento’.

Así que estableceré unas reglas. Más que nada por acotar un poquito el artículo y que no haya que publicarlo por fascículos:

Tienen que ser finstros que copien una determinada película de éxito de manera sonrojante y, por supuesto, baratucha. No valen clones que, más que respuesta a un blockbuster, sean ya parte de subgéneros asentados. Tal sería el caso de todos los slashers post-Halloween o los productos AIP generados tras el éxito del ‘Dracula’ de la Hammer los cuales, en vez de centrarse en plagiar el original, se contentaban simplemente con apuntarse a la moda. Y algunas incluso salían bien. Por lo tanto, sólo valen aquellas producidas con el único interés de que alguien muy, muy despistado se equivocara al cogerla en video y que poseyeran una trama que, normalmente, fuera un plagio sonrojante de su hermana mayor. Algo así como la versión en producto videográfico de un juego Falomir.

El término ‘clon de combate’ lo acuñó probablemente Roger Corman. Y, si no fue él, da igual, porque aunque lo hubiera inventado otra persona, el onvre se lo habría plagiado y lo habría dicho antes incluso de que la expresión saliera de la garganta del que lo pensó primero. Porque así era Rogelio. Al igual que otros grandes de la poca vergüenza como Menahem Golan, era capaz de sacar sus perritos calientes de flims a más velocidad que The Flash con un ataque de diarrea. Sobre todo aprovechando modas, como hizo al estrenar‘War of the Satellites’ apenas un par de meses tras el lanzamiento del Sputnik.

Clones de combate hay muchos. Y, si bien empezaron muy prontito, fueron los 80 la década clave de su desarrollo. Pensando sobre ello un poco (no mucho, pues a estas alturas del año mi cerebro tiene las mismas posibilidades de quedarse colgado que un Windows 3.1), he llegado a la conclusión de que hay dos motivos:
El primero es que estos plagios suelen circunscribirse a películas de género. Que, hasta que llegaron ‘Tiburón’ y la Santa Trilogía, eran casi exclusivamente material de serie B. Por lo tanto, más que calcos específicos de un solo título, todas se copiaban entre sí. Por supuesto, antes de mediados de los 70 se hicieron bastantes cosas que podrían considerarse clones de combate. Pero su actitud no era siempre de plagio sonrojante, sino de ladillismo consumado. Que parece que es lo mismo. Y quizá lo sea.

El segundo motivo es la inmediatez. Los éxitos de antaño no eran tan clamorosos. Lo creáis o no, antes de la llegada de ‘Tiburón’ las películas se estrenaban en un puñado de salas y se iban expandiendo poco a poco. No se jugaba tanto con el hype ni se creaba esa expectación meses antes del estreno. Por lo tanto, muchas de las pelis que podrían considerarse como clones tardaban demasiado en llegar, por lo que perdían un poquito lo de ‘de combate’, pues no peleaban tan claramente por el dinero de la hermana mayor. Cosa que sí sucedió a partir de los ochenta gracias en parte a los videoclubes, principales aliados de este tipo de películas-colonoscopia.

Es altamente probable que por cada flim de gran éxito desde mediados de los 70 que nombres se pueda encontrar un clon cutre. Por lo tanto, este listado no pretende ser exhaustivo. Lo cual es una forma de decir que no me da la gana de investigar en profundidad (con lo de la Cannon ya tengo bastante) y que no sólo voy a tirar exclusivamente de la memoria, sino que además voy a poner los ejemplos en el orden que quiera. Sé que no soy aristotélico, pero el universo tiene catorce dimensiones espaciales, y en todas ellas se rompen los condones.


Goldfinger:
A pesar de lo dicho en el párrafo anterior, empezaré ortodoxamente. Podría decirse que uno de los primeros éxitos clamorosos que generó clones parecidos a los de la era dorada de los videoclubes fue Goldfinger. Por supuesto, una película de género. No van a aparecer clones de combate de ‘Sonrisas y lágrimas’. Aunque, ahora que lo pienso, una versión con Julie Andrews enseñando a cantar a una prole de zombies infantes mientras devoran a soldados nazis habría sido toda una joya.

Pero no nos desviemos del tema con ensoñaciones sin duda febriles. La tercera parte de las aventuras del espía orejudo arrasó en taquillas afianzando la primera gran franquicia de alto presupuesto antes de que nadie supiera qué era eso porque Lucas todavía estaba en Modesto explotándose granos. Y, claro, por todas partes empezaron a salir agentes secretos. Sobre todo de Europa. Y casi siempre con nombres de arma secreta de Mortadelo y Filemón: ‘Agente 3-S-3’, ‘Agente X-1-7’, ‘Agente Z-55’, ‘Agente H.A.R.M’ (juro por San Feck que son títulos reales). Hasta Isasi Isasmendi hizo uno patrio, titulado ‘Estambul 65’, que algunos nostálgicos de la época recuerdan con cariño de la misma manera que hablarían del tonto del pueblo. Porque la verdad es que ni siquiera Carlos Aguilar, ese maestro del humor, tiene a bien hacerle una reseña positiva en su ‘Guía del Videocine’. Y estamos hablando de un hombre que tiende a encontrar virtudes en las películas de Jesús Franco.


Bruce Lee:
He aquí una pequeña anomalía histórica que quizá sea reseñable. No se trata de clones de combate destinados a copiar una película determinada, sino a confundir al personal plagiando… a una persona. Porque la verdad es que lo de calcar un flim de artes marciales es algo complicado, principalmente porque, por aquella época, todas tenían la misma trama.
Así pues, lo que generó el rápido éxito de Bruce Lee fue una legión de imitadores que intentaban dar gato por liebre. Incluso se hizo, tras la muerte del luchador con cara de cabreado, una película llamada ‘Los Clones de Bruce Lee’, protagonizada por los grandes:

Bruce Le
Dragon Lee
Bruce Lai
Bruce Thai

Pero había más: también tuvieron su momento gentecilla como Bruce Li (que se supone que era el mejor), Conan Lee o, incluso, un tal Bronson Lee, cuyos legados cinematográficos sólo sirvieron para ser carnaza de aquel glorioso programa de Coral Bistúer en Antena 3, cuando la selección cinematográfica de películas de ese canal parecía estar hecha, bien por un interno del Arkham Asylum, bien por un perturbado cuyo plan para conquistar el mundo fuera fundir el cerebro de la población.

Lo mejor de todo es que la mayoría de estos personajes llegaron a hacer películas con el nombre de Bruce Lee en el título. A veces con el pretexto de continuar la incompleta ‘Game of Death’ (‘Bruce Lee, el rey del Kung Fu’ o las dos verdiones del filme que utilizaban material rodado por Lee), otras aprovechando las leyendas absurdas que rodearon a la muerte del mito (‘Quién mató a Bruce Lee’, ‘Death of Bruce Lee’, ‘Bruce Lee fights back from he grave’, esta última con uno que firmaba ‘Bruce K.L. Lea’) o, simplemente con poca vergüenza (‘Bruce Lee contra los halcones negros’, ‘Reto a muerte a Bruce Lee’). Lo mejor de todo es que, si miras algunas de estas películas en la base de datos del Ministerio de Cultura (y hay muchas más de las que he puesto aquí), algunas de ellas listan al propio Lee como protagonista. Hasta ahí llegó la desvergüenza de entonces. Para nuestro regocijo de ahora.


Superman:

El superhéroe de los calzoncillos rojos tiene ya experiencia con esto de los clones. Y no, no me refiero a la dolorosa saga que hicieron tras ‘La Muerte de Superman’, esa cosa que hasta incluía un SuperTerminator y que es el equivalente en tebeo a una estafa piramidal en la que, además, te practica la circuncisión sin anestesia. Estoy hablando de ese finstro llamado ‘Capitán Marvel’, que, aparte de llevar una capa que más bien parece un babero del Papa, incluso fue objeto de demanda por plagio.

Como era de esperar, en cine también aparecieron muchos hijos espirituales de Superman tras el éxito de la película de Richard Donner. Varios productores decidieron que ellos también podían hacer su película de héroe en pijama. Con un uno por ciento del presupueto, claro.
Los primeros (por poco) fueron los turcos, cuya desvergüenza a la hora de plagiar sólo ha sido conocida por estos lares gracias a esa maravilla llamada internet y la popularidad que su copia de ‘La guerra de las galaxias’ (que dejaré para la segunda parte del artículo) ha alcanzado en Youtbe. El título de la película fue, curiosamente, ‘Superman Returns’, inaugurando la tendencia de hacer falsas secuelas que en realidad son remakes que más tarde retomaría Bryan Singer. Obsérvese lo entrañable del logo hecho en clase de trabajos manuales de un colegio de educación especial y el madelman que utilizan cuando Superman vuela:




Casi al mismo tiempo, un español, que no será la primera vez que aparezca por aquí, de nombre J. P. Simon (la ‘P’ viene de ‘Piquer’, pero el buen señor quería vender sus películas como americanas sin tener que abandonar a su nombre real. Una integridad que siempre me ha fascinado) se puso manos a la obra en su taller de Valencia, segueta en mano, para producir una de las cosas más recordadas por todo español aficionado a la caspa: su propia épica de superhéroes de título ‘Supersonic Man’ (más información, por supuesto, en Viruete: http://www.viruete.com/articulos/2004/supersonicman.htm)

Los italianos tampoco podían quedarse atrás, y en 1980 estrenaron ‘Pumaman’, conocida ya en este blog tanto por alguna de sus tremendas frases como por tener un tema principal con un sospechoso parecido al himno del PP.



El mismo año hicieron de Terence Hill un superhéroe en ‘El superpoderoso’, pero como no le pusieron pijama casi no cuenta. Y así más o menos quedó la cosa. Pero, misteriosamente, en el 87 los indios se descolgaron con su propia versión del Superman turco. Esto es, de desvergüenza cinematográfica pura y sin vaselina, con sus robos de efectos especiales, música, trama y rizo en la frente. Y, por supuesto, canciones y aportaciones de inigualable comedia. Observen este gran momento de humor inteligente con un tipo cagándose con el baño ocupado:



Madre del amor hermoso.


Tiburón:
La película que inauguró el Hollywood moderno fue víctima de uno de los clones de combate más interesantes. Cuando el filme de Spielberg triunfó, le salieron varios semi-clones que tenían al menos la vergüenza de cambiar al animal: ‘Orca’ (ballena cabreada), ‘Tentáculos’ (pulpo cabreado), ‘El desafío del búfalo blanco’ (búfalo cabreado), ‘Alligator’ (cocodrilo gigante cabreado), ‘Grizzly’ (Oso gigante cabreado), ‘Piraña’ (pececillos con hambre. Y cabreados)… Pero en Italia se perpetró la más descarada. El muy amado en este blog Enzo G. Castellari dirigió una película llamada ‘L’Ultimo Squalo’ con a) un tiburón blanco gigante, b) una playa en temporada alta que los políticos no cerrarán a pesar de las muertes, c) un barco medio hundido… bueno, básicamente todo ‘Tiburón’, con algunas cosas de ‘Tiburón 2’ para aderezar la acción.

Sin embargo, Enzo, como buen artesano que es, lo dirigió todo de manera bastante aceptable. Tanto que la distribuidora americana sacó la billetera y se gastó una pasta en promocionarla y, según he dicen por ahí, estrenarla con un buen número de copias.
Al poco tiempo, alguien de Universal la vio. Y denunciaron a la distribuidora. Ganaron la demanda y obligaron a la retirada de la película.

En España, sin embargo, sí que se llegó a estrenar. Y la llamaron… atención… ‘Tiburón 3’. ¿No se ha preguntado nadie por qué ‘Jaws 3’ se exhibió aquí como ‘Jaws 3 (D) El Gran Tiburón’? Pues porque los distribuidores de la peli de Enzo ya habían pillado el título. Yo mismo caí en la trampa. Y lo más triste de todo es que creo que fue la primera película que alquilé en video en toda mi vida, cuando sólo tenía el aparato un tío mío que lo utilizaba exclusivamente para ver pelis bélicas y clones de combate de ‘Salón Kitty’ (efectivamente: próximamente en este blog). Aunque, bien pensado, no es lo más chungo del asunto. Lo peor es que me tragué que era una secuela de la película de Spielberg. Diantre, era joven, sin criterio y los actores parecían americanos. De hecho, el prota era James Franciscus, lo cual eleva automáticamente la calidad sórdida de la película un par de puntos.

A pesar de la demanda, los italianos siguieron haciendo más plagios. Lamberto Bava rodó en el 84 ‘Shark, Rosso Nell Oceano’, Joe D’Amato atacó en el 89 con ‘Sangue Negli Abissi’ y nuestro viejo amigo Bruno Mattei se descolgó con el poco disimulado título de ‘Cruel Jaws’ en el 95, tomando prestados planos de las película de Castellari, D’Amato e, incluso, ‘Tiburón’ y ‘Tiburón 2’. Con un par. Aquí podréis disfrutar de un análisis de una escena de la cosa.

Lo más curioso del tema es que siguen haciendo clones de una película que, simplemente, no da para más. Hablo de la conocida saga ‘Shark Attack’, nuevos clásicos de la vicisitud fílmica de cuya tercera parte ya hemos hablado en este blog.

Nota final para completistas: sé de la existencia de una película americana llamada ‘Barracudas’. Pero parece ser que más que un plagio de ‘Tiburón’ es una película de conspiraciones con unos cuantos bichos de por medio. Eso sí, cabreados.


E.T.:
En una época en la que no era tan rematadamente ñoño, Spielberg decidió hacer una película cuya trama consistía en una familia acosada en una cabaña en el bosque por un grupo de sangrientos extraterrestres. Al final, los bosques se mantuvieron, pero el grupo de violentos bichos se redujo a un enano arrugado con voz de vieja y gusto por el alcohol. Steven decidió convertir su película de terror en una fantasía familiar y todo el mundo fue a verla (excepto yo, que disfruté de uno de esos lamentables videos piratas tomados de la pantalla del cine. Algo que todos creíamos superado. Pero todas las cutreces acaban regresando).

A J. P. Simon le pasó algo parecido, pero a la fuerza. Según asegura el director valenciano, su película ‘Los nuevos extraterrestres’ también empezó como un filme de terror con aliens. Pero los productores, en un intento por convertirla en un clon de combate del éxito de Spielberg, obligaron a cambiar el guión. ¿Hicieron ellos también que el monstruo fuera una enano disfrazado de oso hormiguero al que le brillan los ojos? Quién sabe. De decisiones absurdas está lleno el mundo.
La película, que padecí de pequeño, se ha convertido en un habitante perenne del ‘Bottom 100’ de la IMDB gracias a su emisión en el programa clásico americano ‘Mistery Science Theatre 3000’. De hecho, puede que sea más conocida allí que aquí, quizá porque los infantes españoles de la época todavía se estaban recuperando de la impresión de ver cine patrio como ‘Las Aventuras de Enrique y Ana’ y ‘La loca historia de los tres mosqueteros’.



Sin embargo, mi recuerdo más vivo de un clon de combate (esto es, una cosa tan desvergonzada que me causaba vicisitud hasta de niño) fue la tremenda ‘Mi amigo Mac’. Un plagio de ET que, encima, tenía la desvergüenza de llegar seis añitos después del hecho, haciendo que toda la operación fuera más ridícula todavía. Si eso era posible, porque de lo que se trataba era de hacer un gran anuncio de Coca Cola y MacDonalds (siempre he pensado que son la misma compañía). De ahí lo del nombre del extraterrestre. En serio. Se supone que son las iniciales de Mysterious Alien Creature. Esto es, como lo de que el GIL era ‘Grupo Independiente Liberal’.

Lo extraño de los clones de ET fue que, con la excepción de la película de Piquer Simón, los más descarados tuvieron en común el inusual hecho de aparecer bastante tiempo después del hecho. Si bien la popularidad de la película de Spielberg se mantenía, esto casi hace que no incluya este capítulo en el artículo. Pero cómo perder la oportunidad de hablar del bicho adorable más desagradable que jamás haya desgraciado una pantalla de cine. O, en este caso, un VHS. ¡Más feo que un Lunni con problemas de sobrepeso! ¡Más repugnante que un teletubbie tras diez horas al baño maría! ¡¡¡Nukie!!!



Esta coproducción entre USA, Reino Unido y (atención) Sudáfrica, con un co-director alemán y una falta de vergüenza sólo comparable a un disco de grandes éxitos de Santiago Rouco, tenía prevista su realización en 1988, al mismo tiempo más o menos que ‘Mi amigo Mac’. Pero no llegó a terminarse hasta 1993, haciendo que sea el clon de combate más inútil y absurdo de la historia. Claro que no se trata del más ridículo. Porque para eso siempre estarán los turcos. Finalizamos este paseo por los clones de combate de E.T. con la versión oriental de rigor, de título Badi. Acojona, tronco, acojona:



Conan, Mad Max y Rescate en Nueva York:

¿Y qué tienen que ver estas tres películas? ¡Pues que ya les he dedicado varios artículos a sus hijos bastardos, entre los cuales hay algunos clones de combate! Visiten ustedes:

- http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2006/04/ator-y-su-pandilla.html
- http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2006/08/mi-novia-est-haciendo-un-mster-y-yo-me.html
- http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2006/11/mi-novia-est-explotada-en-el-trabajo-y.html

Y si ya conocen esos artículos, no desesperen. Sigan con nosotros para la segunda parte, en la que tendremos, entre otros, a gremlins, aliens, exorcistas y, por supuesto, los directos a video de The Asylum, la productora especializada en clones de combate que consiguió vergonzosa fama este verano al lograr sacar ‘Transmorphers’ una semana antes que… bueno, no sé ni para que me voy a molestar en decirlo.

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