2008

La primera liga fantástica y... la primera en la frente. Un mundial para el Mierda ganado en la última curva contra un piloto de una calidad sobrenatural. Me refiero a Alain Prost, pero como se había retirado, tuvo que ganarlo contra Felipe Massa. El momento del año, empero, fue la victoria corrupta de Alonso en Singapur.






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Malasia

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Inglaterra

Alemania

Hungría

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Bélgica

Italia

Singapur

Japón

China

Brasil

Resultados liga fantástica

Hay películas malas. Hay películas malas-colonoscópicas. Y por encima de todas están aquellas cuyo visionado plantea la duda de si su repetida exhibición podría desembocar en una repentina implosión del universo. Aunque los efectos quizá se circunscribieran sólo a nuestra galaxia.

La frase que encabeza este post se puede escuchar en esa ¡ÉPICA! de la vicisitud fílmica que es ‘The Spirit’, justo después de que el villano le calce al héroe un retrete por la cabeza. Uno de los mejores momentos de ésta , la obra cubre de la carrera de Frank Miller. Aunque sólo en el caso de que el dibujante y casi-director fuera un mago adorador de Cthulhu a en busca del fin de la civilización tal y como la conocemos. O como la conoce la gente que no se pasa en internet y jugando a la Play todo el día como yo.

Pero no sólo son diálogos como “Está muriendo más rápido que el papel higiénico”, “Tampoco soporto pisar un chicle en invierno”, “Huele a material de dentista” o “¡Buscadme una corbata! ¡Y que sea roja!” las que hacen que esta cosa sea una obra cumbre de la vergüenza ajena. La realidad es que, exceptuando lo esteta que se ve, todo lo referente al flim es sonrojante y/o hilarante. Desde la dirección de actores hasta la propia trama. ¿En que estaba pensando Miller cuando hizo esa escena con The Spirit colgando de un edificio con pantalones caídos? ¿O al crear esos secuaces que parecen sacados de ‘El milagro de P.Tinto’? Es más, ¿estaba pensando?

Esa, amigos, es la gran duda. Es muy sórdidamente hermoso comprobar cómo un tipo ha sido capaz de hacer tanto ‘El señor de la noche’ como esta película. Sólo Joel Schumacher podría comparársele, y este último ni siquiera ha hecho ninguna cosa reconocida como ‘obra maestra absoluta’ ™. En la escena más delirante del flim, Samuel L. Jackson, vestido de nazi, pronuncia una de esas frases que surgen de la nada y terminan incrustadas en el cerebro: “Estas acabado como Star Trek”. Muchos pensarán que eso mismo podría aplicarse al amigo Frank. Yo, que a esas alturas del metraje ya estaba pensando en cuándo saldría Bigote Arrocet y cómo redondearía el conjunto una aparición de Chiquito, no estoy de acuerdo. Alguien con tan poca vergüenza todavía tiene mucho que ofrecer. Si no a la parroquia de fans del comic o a los cinéfilos, por supuesto que sí a los sórdidos. Porque películas malas hay muchas. Pero, ¿en cuántas se puede ver al héroe preguntando a porteros de hoteles si reconocen una fotocopia del culo de Eva Mendes que ella misma se hizo hasta que, por fin, le contesta afirmativamente un enano? La respuesta está clara: sólo en una, gracias.

Han pasado muchos años desde que, tras el estreno de ‘Robocop 2’, alguien me dijera que seguro que un corbatín del estudio se había cargado el guión original de Frank Miller, que ese sí que es un genio, que tú no lo sabes porque no lees tebeos de superhéroes. Yo le creí. Pero para eso están las fiestas de navidad y año nuevo: para replantearte las cosas que creías ciertas. Y para ir al cine un día 25 a ver una bazofia a sabiendas de en qué embrollo te metes. Porque las viejas ideas pueden cambiar, pero los hábitos de disfrute de cine vicisitúdico son difíciles de abandonar.

Tercer retraso del próximo post épico. Pero por un buen motivo: tenemos una firma invitada. Y no sólo eso: Es de un periodista pofesioná. Y no sólo eso: ¡Es de un periodista pofesioná serio! Y no sólo eso: ¡¡Es de de un periodista pofesióná serio que deja que le toque el trasero cada vez que le veo!! Y no sólo eso: ¡¡¡Es un periodista profesioná serio que deja que le toque el trasero cada vez que le veo y que ha hecho un artículo cojonudo!!!Ente onvre se llama, digamos, Mierdón Herodes Muerte. Es el tipo con el que más me reía en mis tiempos de facultad. De hecho, apareció disfrazado de bebé con barba en mi espantoso corto ‘El ataque de las televisiones asesinas’, producto colonoscópico-audiovisual inconcluso que nunca verá nadie. Hoy en día es un hombre serio y respetado. Una prueba más de que todos tenemos un pasado. Sólo que algunos tienen MUCHO pasado. Y Mierdón, que ha vivido muchas aventuras absurdas, os relatará a continuación algunas de sus experiencias:

Lo confieso: soy la única persona a quien Anne Igartiburu le suscita tres imágenes simultáneas: bingo infantil, agua oxidada y paloma muerta. Y no por afán de describir respectivamente los motivos de su llegada al mundo televisivo, la apariencia de su materia gris y su concepción de la simpatía. Sino porque anunciaba aquello de Marina d'Or, Ciudad de Vacaciones, el mejor lugar del mundo para desparramar nuestros hábitos horteras de hipotecados (nótese la aliteración de la 'h'), una nueva manifestación de la españolada de toda la vida, en plan ladrillazo. Pero, oiga, señora, un sitio muy limpio y muy soleado para alojarse. Aquellos balnearios como subterráneos, los salones de juego, los minigolfs... qué gran diferencia con los tres peores lugares donde he dormido jamás. Anne, no te lo perdono, aunque hablas euskera sin faltas de ortografía, que me lo han contado.

Llegué a Ciudad de México un 26 de diciembre. Me bajé del avión con las gafas de sol, para que todo el mundo fuera consciente de mi homenaje a Rocío Dúrcal. En el taxi que tomé en el aeropuerto (intenté 'cogerlo', pero determinadas parafilias no suscitan simpatía en según qué países), uno de esos escarabajos verdes que convierten al DF en el lugar más irrespirable del planeta, noté un ligero picor en la nariz que terminó en hemorragia nasal. ¿Sería por la altitud? ¿La sequedad del ambiente? ¿Ya era mujer? Ni idea. El caso es que hice mi entrada triunfal en el hotel más barato que había encontrado, en plena calzada Zaragoza, saliendo hacia Puebla, en la colonia de Santa Martha Acatitla, un lugar conocido por albergar la mayor cárcel de mujeres de México, y con los brazos chorreando sangre como un Cristo. Buena prueba de mi apariencia daba el reflejo de mi imagen en el espejo de la recepción. Imagínate una ventanilla de Hacienda, de esas con el circulillo horadado en el cristal para que te escuche el del otro lado sin que le contagies el dengue, pero del espejo traslúcido que se usa en las ruedas de reconocimiento policial. Estaba reventado y confuso (eran las 2 de la mañana y las 7 de la tarde a la vez) y no me quise hacer muchas preguntas. Me dieron la llave y entré en la habitación, pintada de unos colores que harían saltar la virginidad de Pilar Urbano por los aires. Rosas 'pink flamingos', verdes 'calipo', amarillos 'te juro que no he bebido tanto'.

Un ligero detalle: es verdad que el hotel era barato (unos 15 euros, al cambio), pero de ahí a que no hubiera armarios... ¿Burda estrategia de 'outing' hotelero? En fin, colgué la ropa de las manivelas de las puertas, me di una ducha y me eché a dormir. (Sí, y una mierda para mí). A los 15 minutos, suena por megafonía, en el pasillo: "¡¡245!! ¡¡DOSSSIENTOS CUARENTA Y SSINCO!!" (cito de memoria). No le quise hacer mucho caso. "Cada país tiene sus costumbres", me dije, compaginando el espíritu multiculti con un sueño que te torras. Pero, al poco, oigo: "¡¡125!! ¡¡SSIENTO VEINTISSINCO!!". El resto es fácil de imaginar: me pasé toda la noche escuchando aquellos gritos y aquellos números, mientras pensaba quién sería el guapo que jugaba al bingo a las tantas de la mañana ("Son otras culturas, otros modos de entender la vida"", me rumiaba, mientras deseaba que la Leyenda Negra lo hubiera sido aún más para borrar estos rastros digamos aztecas). Por la mañana, con unas ojeras a juego con la Semana Santa, me acerqué a recepción. Me veía a mí mismo, claro, pero le pregunté a quien estuviera detrás de aquel espejo infranqueable que por qué cantaban los números por megafonía. "Es para el servicio de limpieza". ¿Ein? "Sí, para que sepan qué habitassión acaba de quedarse libre y vayan a asearla". Saca tus propias conclusiones: ¿qué clase de hotel prepara una habitación a las 3 de la mañana? Me sentí de golpe solo, sin perro que me ladrase, para vestir santos, ayudante hetero de Benedicto XVI. En fin, como un alumno castigado del comandante Cousteau: el único que no había mojado.

Otro alojamiento interesante a efectos de autolisis se encuentra aún más a trasmano que DF. Está en Barentsburg, una población minera rusa colgada de las islas Svalbard, a 1.000 kilómetros del Polo Norte, sin aeropuerto, ni carreteras, ni casi gente (y, la que había, salidos de 'Andrómeda Cero'). Un sitio para demostrarte a ti mismo que la vida ya no tiene sentido. De hecho, que lo mejor es que se acabe YA. Llegué después de pasarme 22 días subido en un buque, el Hespérides, dando tumbos por el Ártico, viendo agua, agua, agua y niebla, y aguantando la vomitona del mareo para hablar en directo, con algo de dignidad, para el Hoy por Hoy de la SER. Y, oigue, conviviendo con militares de la Armada e independentistas catalanes (a la vez, a lo bestia). En Barentsburg pensaba hacer un reportaje. El tema: el sitio más feo del mundo. El lugar no es más que una excusa para albergar a hordas de mineros ucranianos que arañan carbón a una tierra helada y con casi seis meses de noche al año, sin una tienda ni un alma por la calle. Eso sí, cómo no: tenía un hotel. Digo, un hotel. ¡Un hotelazo! Un bodoque de cinco pisos en mitad de la calle principal de Barentsburg. Nos recibieron a los tres miembros de la comitiva: un fotógrafo sueco, un camarero de Tarragona que vivía en otra ciudad de la isla (sic) y a menda, con la tradicional hospitalidad rusa: "Son 45 euros por noche y persona, en una triple". Subimos por las escaleras. Creo que a los tres nos vino el mismo nombre a la mente: "redrum, redrum, redrum...". El caso es que dormimos en un cuarto que sería el sueño del director artístico de 'Cuéntame'. La práctica ausencia de mantas y el olor a momia de Lenin hacía desear el aroma de otros cuerpos, con tal de que estuvieran vivos. Eso sí, pudimos cenar antes (por veintitantos euros, no vayas a creer). Unos magníficos guisantes derretidos. Soñé con la deliciosa comida de los astronautas y con la mancha en la frente de Gorvachov. Miento: no soñé nada. No pude pegar ojo en aquel sitio con vistas a una boca de mina negra como mi corazón. Al levantarme, tuve una sensación de lo más hogareño: sentí mis ingles pegadas por el hollín. Pero como no soy nada sentimental me dirigí a la ducha a quitármelo. Craso error. De aquel grifo, de aquella bañera otrora usada para efectuar autopsias a premios Nobel disidentes, sólo manaba agua oxidada. Lo juro. Es físicamente posible. Al menos en aquel maldito y pútrido sitio. Y aun así, hay lugares peores. En una ocasión, en Londres (hablando de alojamientos cochambrosos, esta ciudad no podía faltar), acudí a la boda de una de mis mejores amigas. El caso es que me había gastado toda la pasta en el viaje y le pedí que me alojara. El asunto era: 1º) ella y su chorbo vivían en una habitación, en una de esas casas 'polialquiladas' en las que los muebles de la cocina tienen candado y la luz se mantiene con un contador al que hay que echarle monedas. 2º) Se acababan de casar y resulta habitual en algunas culturas que haya arrejuntamiento carnal esa noche. 3º) Soy idiota y tenía que haber unido los hechos mencionados en los puntos 1º y 2º. Total: que habló con su casero para que pudiera dormir en algún lado. Y el señor le ofreció por una cantidad que ignoro a dejarme una habitación libre, a unas cuantas calles de allí.

Fui arrastrando mi maleta de ruedas por unos adoquinados. Las farolas serían eléctricas, pero la luz que daban era de gas. No había gatos. Ojalá hubiera habido gatos. El motivo lo explicaré enseguida.
Resulta que llegué a la casa, la típica 'shitty brickhouse'. Carecía de llaves de la puerta principal. Llamé al timbre durante unos diez minutos. Ya me veía yo volviendo a casa de mi amiga, en plan "disculpad que interrumpa lo que es este coito, pero es que hace mucho frío". El caso es que al final apareció un tipo, clavadito al señor Ropper. Llevaba una bata como de guatiné. Lo recuerdo bien porque no podía aguantar su mirada de bibliotecaria del III Reicht. Me franqueó el paso y subí mi maletón por esas escaleras tan estrechas y llegué a la puerta de la que sería mi habitación. Estaba abierta. Con la triste luz azul que entraba por la ventana (con un encantador cristal roto, y estábamos a 0ºC), busqué el interruptor. Di con él al cabo, pero para qué, si no había electricidad. La moqueta del suelo no es que tuviera bultos, es que hacía olas. De las paredes colgaban decorativas telarañas. Me consolé pensando que eran demasiado viejas como para que todavía vivieran sus propietarias. La cama estaba cubierta de polvo. Soplé y descubrí con horror que bajo el polvo había algo así como un betún incrustado en la colcha. En fin, la cosa era dormir. Con la ventaja que eso tiene: ser inconsciente durante unas horas del asco de sitio donde estaba. Además, la habitación tenía una ventaja incontestable: no había ni un solo búho. Eso sí, tampoco había gatos. Y qué bien me habrían venido. Porque así se habrían llevado de allí la paloma muerta que me aguardaba en el suelo justo al apoyar mi pie descalzo para meterme en la cama. Me metí en el saco de dormir diciéndome a mí mismo: no te muevas mucho ni te salgas de él, no vayas a tocar con la cara el betún de la almohada. Pensé en ese capítulo de Oliver Twist donde tiene que dormir rodeado de ataúdes, aunque sin palomas ni betunes. ¡Tú sí que lo vales, Oliver!

Sobra decir que al día siguiente preferí NO DORMIR. Me tiré toda la noche en un café de Piccadilly, hablando con unas putas rusas un rato y pidiendo cada media hora la consumición más barata posible.

En resumen, Anne Igartiburu, qué suerte tienes con tus destinos, y no lo digo sólo por presentar el mejor programa que se haya hecho jamás en España.

(Lamentamos comunicar un nuevo retraso en el anunciado post épico. Les dejamos con un interludio clónico-lamentable)

Vale. Si hasta yo sabía que volvería a hablar de clones. Sobre todo porque, tras tan larga saga, se ha instalado en mí un cierto sentimiento de responsabilidad. Cada vez que veo un nuevo caso de plagio, siento la necesidad de compartirlo con todos vosotros. Algo así como aquello de que no has practicado realmente el fornicio hasta que se lo cuentas a los amigos.

Sí: acabo de comparar las pelis malas con hacer la prespitación. Y no: no me siento orgulloso de ello.


Una nueva compañía clonadora: Halcyon pictures
Justo cuando me planteé hacer la serie original, se puso de moda hablar de ‘The Asylum’, la compañía especializada en clones. Les dediqué su correspondiente apartado, pero sin ponerme a ver ninguna de sus bazofias. Al fin y al cabo, tengo otra vida aparte del blog: ser el habitante del Refugio 101 en busca de mi padre en el Yermo Capital (mierda: tengo que dejar el Fallout 3 antes de que me afecte cual Bender de la vida).

Lo que pasa es que, a excepción de ciertas cosas de bárbaros, los plagios americanos no me transmiten tanto cariño como los lunáticos clones italianos. Rogué al cielo para que los del país de la bota volvieran a hacer cine de género en lugar de esas cosas de pandilleros napolitanos a los que no se les entiende hablando. Pero como soy un ateo perdido (la mia mamma dixit), ningún dios me hizo caso. Así que lo que descubrí fue una nueva compañía americana. Y, por lo que se adivina, más cutre todavía que The Asylum.

Estos desaprensivos se llaman Halcyon International Pictures. Claro que por ‘International’ quieren decir ‘hechas en el patio trasero de la casa de alguien’ y por ‘Pictures’, ‘caspa rodada en video con efectos digitales de un Amiga’. ‘Halcyon’, a propósito, significa ‘idílico’. No voy a ser yo el que le saque punta al nombre de la compañía, no vaya a ser que el nivel de sorna haga que este blog se autodestruya. Al menos los de ‘Asylum’ tuvieron el detalle de no engañar a nadie con el nombre.

El genio detrás de esta empresa es el viejo conocido Brian Yuzna, anatema de este blog. El motivo es muy sencillo: fue el principal responsable de que Vicisitud no montara ‘Romasanta’, y, desde entonces, tiene mi odio eterno. Bueno, por eso y por haber perpetrado ‘Bajo aguas tranquilas’, esa maravilla de cine-colonoscopia en la que David Meca consigue una interpretación que, sorprendentemente, es peor cuando actúa de zombi que cuando hace de ser vivo.

Su catalogo es una maravilla de la vergüenza ajena. Aparte de haber relanzado la antigua caspa medieval ‘Quest of the Delta Knights’ (‘Magos y hechiceros’ en los videoclubes noventeros españoles) con portada-clon de ‘El señor de los anillos’, se ha especializado en distribuir chungueces con mucha peor pinta que las películas de la finiquitada Fantastic Factory.

De entrada, tenemos ‘Pirates of Ghost Island’. La cosa se vendió como ‘Lost + Piratas del Caribe’. Una muestra del porqué prefiero a los italianos. Esta gente te pone una carátula para que te confundas, pero no tienen el valor ni la poca vergüenza de hacer una película de piratas con tres pesetas. En lugar de ello, se marcan una de zombis con adolescentes en una isla desierta. ¡Lo que habría hecho Luigi Cozzi en su lugar! Pues una mierda, claro. Pero seguro que más divertida.

También ofrecen un clon de ‘Starship Troopers’ titulado ‘Battlespace’ que apuesto a que ni siquiera tendrá la gracia de esa terrible tercera parte directa a video (‘Marauder’) en la que un señor es devorado por un bicho con forma de coño gigante. Además, al contrario de los productos de The Asylum, aquí hasta la portada de vicisitud. ¿Soy yo o la chica tiene las proporciones descuajeringadas de un dibujo de Todd MacFarlane? Menudo cabezón.


Pero las cosas se ponen duras de verdad a partir de aquí. Tras un finstro cuyo póster parece un clon de ‘Doomsday’ (pero que parece ser un remake de 'House of the Dead'), aparecen cosas mucho más vergonzosas. Al fin y al cabo, la trama de la de los piratas no era un plagio, y cualquiera está en su derecho de hacer una peli de soldados espaciales. Pero hay que tener mucha poca vergüenza para sacar plagios rodados en video de Iron Man y The Dark Knight. Bueno, poca vergüenza y valor, porque con lo beligerantes que son los fanboys de esta última, me imagino las amenazas de muerte que pueden recibir los jefes de la compañía por haber osado tomar el nombre de Batmannolan en vano.

La de Iron Man, titulada ‘Metal Man’ (el eslogan podría ser: “¡No es hierro!¡El nuestro es más genérico!”) tiene además la poca vergüenza de copiar el póster original sin muchos problemas. Es sin duda la que más me ha llamado la atención, pues el trailer me ha traído recuerdos de plagios de ‘Robocop’ como ‘R.O.T.O.R’. Perdón. Recuerdos no. Quería decir pesadillas.


La de ‘The Black Knight Returns’ gana puntos extra de estilo por utilizar la palabra 'Knight' y por intentar el doble mortal del engaño de hacerse pasar por una secuela mediante un ‘Returns’ absurdamente colocado en el póster con otra tipografía.

Pero no van a parar ahí. Para el futuro tienen previstas nuevas cosas, quizá diseñadas por las compañías productoras de antiácidos con el fin de aumentar sus ventas:

Por un lado, tenemos un clon de Star Trek que, lógicamente, tendría que estar preparadita en Mayo. Dado que en la web sólo pone que se encuentra ‘en preproducción’, no hay que ser un mago de la producción cinematográfica para darse cuenta de que el resultado sólo puede ser uno: una bosta. El título es ‘StarQuest’. Está claro que los directivos de la compañía siguen un complejo plan de clonación consistente en coger el título de la película original y cambiar una de las palabras por un sinónimo. ¡Cuántos genios del marketing sueltos por el mundo merecedores, como mínimo, de una hondonada de hostias!
Claro que, ¿qué hacer cuando la peli a plagiar sólo tiene una palabra en el título? La respuesta está clara como una charca en Las Barranquillas, y se enuncia tal que así: 'Alien Uprising'. Lista para ser estrenada en 2009. Crisis económica y clones desfasados. Vaya perspectiva de futuro. Este año no alegra la nochevieja ni unas campanadas presentadas por Xosé Toxeiro borracho y con la capa de Ramón García.


Zodiac meets Fassbinder’s friend:
El principal trabajo del productor de clones es elegir qué película plagiar. Los estudios, malandrines ellos, no paran de ponérselo difícil produciendo cosas espectaculares con superhéroes, lo cual supone una molestia a la hora de rodar versiones con el presupuesto de una visita al Mac Donalds. Así que no vean ustedes la alegría que les tienen que dar las majors de Hollywood cuando se ponen a hacer una superproducción basada en hechos reales más o menos contemporáneos. No sólo no hay que molestarse en hacer efectos digitales cutres, sino que encima… ¡puedes incluso ponerle el mismo título!

Ahí entra ‘Zodiac’, esa extremadamente aburrida película del próximo ganador del Oscar David Fincher (o eso dicen). Con un título que no se puede registrar y una historia al alcance de todos, no es de extrañar que surgiera la absurda cifra de tres clones de combate.

Para ser justos, tengo mis dudas de que ‘The Zodiac’, dirigida por un tal Alexander Bulkeley, sea un clon. Ciertamente, a pesar de que se estrenó antes, podría haberles dado tiempo a rodarla desde que se anunció la de Fincher años antes. Pero hay una cosa que me escama: no es del todo mala. Tampoco se trata de la película más original o maravillosa de la historia, pero parece estar hecha con cuidado.

No puedo decir lo mismo de ‘Zodiac Killer’ o ‘Curse of the Zodiac’, ambas (sí: AMBAS) dirigidas por Ulli Lommel, conocido casposo que, curiosamente, nunca había aparecido en este blog. La carrera de este tipo es de lo más simpática: protegido de Fassbinder durante varios años, se marchó a Estados Unidos y realizó un par de películas producidas por Andy Warhol. A continuación, hizo ‘Satanás, el espejo del mal’ (The Boogeyman), una especie de mezcla de ‘La noche de Halloween’ con temas parasubnormales que funcionó la mar de bien. Pero no tanto como para que se haya pasado el resto de su carrera anunciando en las carátulas de sus DVDs ‘Del director de Boogeyman’. Últimamente el tipo se ha especializado en realizar caspa a destajo: 16 películas en cinco años (¡chúpate esa, Jesús Franco!), la mayor parte de ellas sobre asesinos psicópatas. Uno pensaría que, con tanta repetición, al menos le cogería el tranquillo al género. Pero, según parece, no.

La existencia de este señor se puso de relevancia hace poco en España gracias su clon de combate de ‘La Dalia Negra’, el cual tuvo una impresionante y ubicua distribución nacional que me hizo recordar todos mis traumas con Falomir juegos: ¡cuántos cayeron en la trampa mientras buscaban su ración de DePalma!. El truco para ahorrarse realizar una película de época como la de Brian fue hacer que la suya estuviera protagonizada por unos asesinos imitadores en la actualidad. Ahí tienen una hermosa paradoja metalingüística ¿Será que es un… artit-ta?

Lommel volvió a utilizar esta trampa en ‘Zodiac Killer’ (también conocida, por supuesto, como ‘Ulli Lommel’s Zodiac Killer’). Se ve que no quedó del todo satisfecho con ella (número 23 en el bottom 100 de la imdb, superando incluso a su compatriota Uwe Boll), por lo que más tarde rodó ‘Curse of the Zodiac’. Esta vez sí que se dedicó a hacer una película sobre el caso real, pero agregando los que Fincher no tuvo el genio de añadir: una protagonista con conexión psíquica con el asesino.

Tengo que reconocer que no he visto ninguna película de este tipo. Ni siquiera su, ejem, clásica ‘The boogeyman’. Pero mi deber es avisaros. O convenceros para que seáis vosotros los atolondrados que acaben perdiendo el tiempo con estas cosas. Pero aviso: todo lo que he leído apunta a que Lommel es el peor tipo de director-colonoscópico: el pretencioso. Ya me contaréis. Si sobrevivís. Por mi parte, me voy a dar un paseo por Washington postapocalíptico en busca de la fábrica de Nuke-Cola. A ver si esta vez no me salta otro bug de los que plagan este puto juego.

El próximo post ¡ÉPICO! se está retrasando un poco. Pero no os preocupéis, que aquí no somos George R.R. Martin. Tarde o temprano, llegará. Así que, por aquello de no tener en portada la imagen de una obra de Duchamp, os dejo mientras tanto con dos cosas que vi hace un tiempo y me parecieron hilarantes. Y lo mejor es que no sé muy bien explicar el porqué.

Primero tenemos este fotograma:

Es de la película ‘The Order’ y, sí: es Jean-Claude Van Damme.

Luego os ofrezco un video maggggnífico. Lo curioso es que los autores han estado rastreando todas y cada una de las copias que fueron colgadas en youtube a lo largo del año para eliminarlas. Cuando lo vi por primera vez en verano, había cerca de siete versiones del video. Pero hoy, cuando lo he buscado, ya no quedaba ni rastro. Ni siquiera en Google. Pero los muy simpáticos siguen teniéndolo en su web para iluminar a los visitantes de su página. Quizá piensen que sólo se ríen de él aquellos que no buscan la jracia de Jesús. Y tendrían razón en parte: estoy seguro de que los que la buscan también se tienen que descojonar. Porque es verdad que pienso que dios probablemente no exista. Pero siempre me ha gustado la frase de John Ritter en ‘Una cana al aire’ cuando exclama: “¡Dios existe! ¡Y escribe chistes!”.

Aseguraos de llegar hasta la parte final. El baile que se marca el señor es imprescindible.
http://www.theway.org/Current/M07/Mar07Flash4.html *

(*El link directo a veces no funciona, pero debería de ir bien si se usa un corta-pega en el navegador)

Como algunos sabréis, tengo un aparato digestivo con sus propias ideas. Que suelen resumirse en un mandamiento principal: jodámosle la vida al Paco. Últimamente, ha decidido divertirse con ese maravilloso juego conocido como ‘me da igual donde estés, tú vas al baño ahora por mis cojones’. Y normalmente, ese lugar es el trabajo. Por lo tanto, últimamente he tenido que pasar más tiempo del deseado en ese extraño y mágico espacio que es el retrete del curro. Donde cualquier cosa puede ocurrir excepto ver a un empleado utilizando la escobilla de la zurraspa.

El urinario y tú:
Como ya hemos dicho muchas veces, una de las grandes verdades de la humanidad es que, aunque te la sacudas como un martillo, la última gota va al calzoncillo. Supongo que por eso existe el concepto de urinario meaenpié: ¿para qué limpiarse con papel la punta del finstro, si de todas maneras vas a sentir el frescor de la última gota según sales por la puerta? (espero que con la cremallera ya abrochada, aunque hay gente muy peculiar a la que le gusta que todo el que pasa por el pasillo sepa qué acaba de hacer). Lo que es más curioso de este tipo de elemento de los servicios públicos es que son una demostración de uno de los grandes misterios de la naturaleza: la anti-alopecia púbica.

Efectivamente, los hombres tienden a sacarse la churrilla con tal fuerza y desparpajo que con todo el vello de los urinarios de una empresa podría hacerse, como mínimo, una peluca. Una muy asquerosa, eso sí.
Lo que es un misterio es que, por mucho que se caiga el pelo del pubis, nunca queda una calva. Muchos hemos hecho la prueba en momentos de extremo aburrimiento (esto es, estudiando física o matemáticas): te rascas, sacas unos pelillos, vuelves a meter mano y sacar sin esfuerzo otra pizca. Repites el proceso. Siguen saliendo pelillos. Te preguntas hasta donde llegarías si siguieras así. Repites el proceso. Te das cuenta de que eres un guarro y que no sabes dónde poner los pelos. Compruebas acojonado que estás en un sitio con moqueta. No quieres saber qué han tirado allí tus antecesores. El mundo se convierte en un lugar aterrador.

El caso es que, por algún motivo, los pelillos púbicos nacen, crecen y se caen más rápido que The Flash con un ataque de colitis. Y los urinarios quedan como repugnantes pruebas de este hecho. Aunque, bien mirado, ofrecen posibilidades lúdicas. Esas dianas que a veces ponen para que apuntes al centro son una chorrada, debido a la facilidad de la tarea. Lo realmente divertido es ir arrastrando poco a poco los pelillos de tus antecesores, guarreando más si cabe todo el… ay. Creo que estoy pasándome de repugnante. ¿Debería parar?

¡Amos ya!, sabéis que no.

Tu peor enemigo:
Jugar a ahogar pelos o borrar zurraspa ajena está bien. Bueno, no. Pero la visita al retrete es para muchos trabajadores que no hacen blogs en su horario laboral un esperado momento de asueto que hay que aprovechar. Pero hay que tener cuidado y no ponerse excesivamente jovial. Antes de jugar con el chorrito, mejor comprobar que todo fluye bien. Nunca sabe cuándo hará acto de presencia ese temible acontecimiento:
La meada bifurcarda.

Una muestra de que la evolución no tiene en cuenta las vicisitudes derivadas de tener una manchilla acuosa en los pantalones. Por algún motivo, a menudo los hombres sufrimos de lo que en algunos círculos de cachondos se conoce como ‘pis estrábico’ o su variedad más peligrosa aun, ‘chorro potente con gotitas sin fuerza que van directamente al pantalón, las muy jodías’.

Supongamos que vamos a reunirnos con el jefe. ‘Un momento’, dices: ‘voy antes al baño’. Y luego apareces con una mancha inmensa a la altura del muslo. No vale la pena intentar decir que el grifo soltó el agua a presión estilo corrida de Peter North (tal y como le ocurrió a Mr. Bean en su vicisitúdica primera película). Primero porque no te creería. Y segundo, porque no sabría quién es Peter North. Que no todo el mundo es tan freak como vosotros, leñe.

Entonces, ¿qué se puede hacer? ¿Echarte agua y convertir la manchita en algo más diluido, pero igualmente incriminatorio? ¿Quedarte y llegar tarde a la reunión alegando una cagalera repentina? ¿Y yo qué sé? Esto no es un blog de soluciones caseras a las vicisitudes de la vida cotidiana. Es de hablar de cochinadas como si los autores fueran mentalmente niños de cinco años. Cosa que es falsa: yo tengo la edad mental de una niña de catorce. Tía, jo tía.


El onvre más guarro: ¿Qué falta en esta secuencia?:
Claro que no toda la guarrería te tiene que pasar a ti. Lo maravilloso del retrete laboral es observar cómo se comporta el resto de la gente y comprobar que no eres tan guarro como tu madre y novia dicen. De hecho, eres el puto amo.

Alguien debería hacer un estudio sobre cuántos hombres se lavan las manos después de hacer sus cosas. El resultado podría ser más aterrador que ver a Darth Vader bailando una sardana. Curiosamente, cuando el retrete está lleno de gente, el lavadero suele tener hasta cola. Pero basta esperar un poquito para comprobar cómo el jabón se convierte en un extraño para muchos. Algo mucho más divertido cuando, además, trabajas con famosetes. Como cierto presentador deportivo al que NUNCA he visto lavarse las manos. Ni siquiera mojárselas. Claro que eso no es nada comparado con… ¡El caso del sonido ausente!

Estando haciendo sus cosas en el servicio, un compañero de trabajo me comentó anonadado la siguiente secuencia de acontecimientos:
-Sonido de pis
-Sonido de puerta abriéndose
-Sonido de papel para secarse las manos siendo arrancado
-Sonido de puerta cerrándose.
¿Qué falta aquí?

Puedo comprender que alguien se agarre la churrilla recién lavada en la ducha matutina y luego pase de lavarse las manos. Pero si tienes que secártelas, es que aquello… se ha mojado. Por el amor de San Feck, échale un poquillo de agua. So cochino.

Y menos mal que se trataba de un pis. Porque tal anécdota me trajo a la cabeza esa conversación que me comentaron sobre las posibilidades de explotación del porno en móvil, con alguien argumentando, con toda la razón del mundo, que un trabajador puede estar aburrido en su despacho, tener un calentón, echarle un vistazo al móvil para no visitar páginas cochinas, e ir a desahogarse en el baño.

Desde entonces, no le doy la mano a la gente con la misma confianza.


La pesadilla del Dog bacon:No es que sea un obsesivo-compulsivo de la vida. Pero me da muchísimo reparo usar un retrete público. Claro que, tirándote en un mismo lugar más de ocho horas y media al día implica que tendrá que ceder o reventar. Sobre todo si acabas de tomar un sandwich de la máquina, esos conglomerados de margarina y guarrería que garantizan visitas al excusado cuales cubatas de evacuol (que diría El Reno Renardo). En mi trabajo, una combinación realmente letal es la de café junto con el maravilloso ‘Dog Bacon’, una cosa hecha con trocitos de salchicha congelada y beicon blanducho que, sí: sabe como suena.

Así que, ahí voy yo, muerto del asquito, a realizar ese complejo ritual de desperdicio de papel que ha acabado con más bosques que el gobierno brasileño: limpieza de la taza, limpieza de la zona en la que podría tocar el dingdingdong, papel rodeando el asiento, papel en el agua por si la cosa chapotea al caer y, muy importante, papel extra colgando en la zona pichal para parar cualquier tintineo del badajo. Que mi madre me enseñó a ser precavido y ‘Mejor Imposible’ que ser obsesivo compulsivo no es óbice para quedarte con la chica, ser felices y comer perdices.

Además, eres consciente de que tú no estás inaugurando el trono. Muchas veces he intentado sincronizarme con la salida de la señora de la limpieza. Pero la magia del Dog Bacon o la maldad de los aceites asesinos que utilizan en el comedor de mi empresa hacen que la probabilidad de estrenar taza recién lavada sea mínima. ¿Reventar o asquito? La terrible decisión de todos los días.


Hasta aquí llega este repugnante post. Tampoco es necesario seguir poniéndonos escatológicos. Todos tendréis vuestras propias vicisitudes laborales que compartir. Como mi amigo Carlitos y ese momento en el que coincidió en el baño con un presentador de informativos que le ponía mucho. Mientras él se lavaba las manos altamente excitado, el buen hombre entró en un retrete y, como no podía ser menos, ¡chof!. Plantó un pino de esos con un olor apocalíptico. El fin de erotismo y la mitomanía en un día conocido desde entonces como ‘La Muerte del Mito’. O el increíble misterioso del rastro de gotas desde el retrete hasta ninguna parte (la teoría de que era una fregona se derrumba al no estar el suelo mojado ni el resto del baño limpio). Un enigma tan complejo que hace que la teoría de cuerdas parezca El Libro Gordo de Petete y que todavía no he sido capaz de resolver.

Si se conceden premios por los motivos más chorras, ¿por qué no galardonar a quienes realmente contribuyen a un mundo más sórdido y feliz? Sin duda entre estos se encuentran quienes cada mañana cardan sus cabellos por el bien de la humanidad, especialmente de la comunidad sórdida.

Lamento que mis conocimientos de peluquería sean tan escasos como los de un hombre heterosexual sobre la discografía de Mónica Naranjo y ello impida que mis comentarios tengan el nivel técnico adecuado, pero si nuestros respetables visitantes son tan amables de disculpar mi amateurismo y sumarse a la iniciativa, les propongo que voten para otorgar entre todos los Vicisitud Awards a los más bellos y perfectos cardados en las distintas categorías:


FINALISTAS AL MEJOR CARDADO NACIONAL


1. Pilar de Borbón, el cardado monárquico

Lo de ¿por qué no te callas? estuvo francamente bien, pero el blog no podrá ser realmente monárquico mientras el rey no se deje bigotón y mientras la reina no empiece a aprender de sus cuñadas, en vez de de andar por ahí diciendo estupideces de vieja beata. Una corona encima de un pelo sin volumen es algo lamentable, y tanto la infanta Pilar como su hermana Margarita lo tienen muy claro, véanlas que guapas ambas. ¡Hola! es testigo de que estas mujeres jamás salen de casa sin mostrar en su peinado sus firmes convicciones.

2.Paloma Gómez Borrero, el cardado vaticano
No en vano Siniestro Total, cuando eran buenos y hacían música con valores, proclamaron a Paloma como su gran ídolo y referente en sus vidas. Su cardado sin parangón en el mundo del periodismo y sus relatos acerca de las apariciones de Fray Piccolo, el fantasma del Vaticano, y otras noticias rocambolescas de Italia eran uno de lo momentos más esperados del mítico programa de María Teresa Campos. Y es que ¿pueden ustedes concebir subirse en el Papamóvil sin ir bien peinada y cardada? Claro que no.
3. Mayra Gómez Kemp, el cardado televisivo
¿Cuál fue el secreto para que el Un dos tres se convirtiera en un hito catódico nunca igualado? Tengo meridianamente claro que, sin un buen cardado, no se habrían logrado audiencias tan millonarias; y una profesional como Mayra no se presenta delante de todo un país sin un pelo correctamente lacado y levantado.
4. Lola Herrera, el cardado teatral

¿El pelo corto y el cardado son incompatibles? Para Lola Herrera es evidente que no; la alambicada arquitectura y geometría de su cardado, en el que cada pelo mantiene una ondulación diferente sin osar salirse en ningún caso de su sitio, compensa sobradamente lo reducido de las dimensiones. Las muchas horas invertidas en mantener diariamente esta obra de arte deben recibir su recompensa: el título de mejor cardado de la escena española, y tal vez de todo el país.

5. Rocío Jurado, el cardado folclórico
Como les ocurre a otros gigantes como Raphael, Camilo Sesto o Yulio Iglesias, no siempre sus canciones han estado a su altura, pero cuando el tema sí lo estaba sólo ella podía dar vida a letras del calibre porno de Si amanece y ves que no estoy llena, ámame otra vez con la misma fuerza de la primera vez. Por supuesto que no se puede cantar algo así sin llevar un excelente cardado que puede ahora verse reconocido con un premio póstumo; la más grande tiene que ser también la mejor peinada.

6. Pitita Ridruejo, el cardado mariano

Como ya he expresado en otros posts, si se llama usted cristiano y no se echa al monte a comer grillos y realizar prácticas ascéticas para mayor gloria del Señor, ni tiene usted estigmas, ni visiones, ni es capaz de levitar, háganos un favor a mi y a la humanidad metiendo la cabeza en el váter y tirando de la cadena. Ahora, si se le aparece la virgen y lleva un cardado tan magnífico como el de Pitita, será usted digno/a de respeto y veneración. ¿Está en la laca el tercer secreto de Fátima? Y es que antes eran otros tiempos, pero con los avances actuales en peluquería hoy en día una virgen que se precie no se va a aparecer ante unos pastorcillos despeinados; veremos si los votos divinos hacen que Pitita sea vencedora.

FINALISTAS AL MEJOR CARDADO INTERNACIONAL

1. Joan Collins Alexis Carrington de Dinastía fue probablemente EL personaje de soap opera ochentera; vale, JR y Angela Channing molaban, pero no dirigían una multinacional con mano de hierro mientras desayunaban champán en la bañera (con baño de espuma, naturalmente). Luego llegaba el gañán de turno, ella lo recibía envuelta en la inevitable toalla, y la escena acababa con la toalla cayendo al suelo. Por no hablar de sus peleas en el barro con Krystel ... pero antes de que me inunden recuerdos ochenteros de alto calibre gay merecedores de un post independiente, la cuestión es que un personaje así no se concibe sin un buen cardado.
2. AnnaLynne McCord


AnnaLynne representa la esperanza y la renovación en el cardado entre las nuevas generaciones. Además siempre hace de superzorra; salir en Nip Tuck, la serie más sórdida de la historia, indica que tus valores son los correctos. Mientras tantos otros acaban aterrizando en esta magistral serie cuando su carrera alcanza la zona crepuscular, ella arranca directamente en quinta. ¿A qué esperan para hacerse fans?
3. Paquita la del Barrio


Su música, que según un acertado comentarista debería escucharse arrodillado sobre guijarros de río, nos remite a la imagen de una mujer bien cardada; cuando por fin pude ver a Paquita in the flesh, no me decepcionó. La dominación femenina nunca había sido tan sórdida ni tan digna de aplauso antes de obras monumentales de pura catarsis como Rata de dos patas. ¿Me estás oyendo, inútil? es un disco que todos ustedes deberían conocer y disfrutar.

4. El Puma


Un referente ético y estético del blog, además de la gran esperanza masculina en cuanto a cardado. Esta portada lo dice todo: señores, atrévanse a cardarse.
5. Elizabeth Taylor

Amiguísima de Montgomery Clift, Rock Hudson y Michael Jackson entre otros, ella fue un mito gay antes de que se inventara el término y de que cualquier cantante pedorra quisiera subirse al carro. No menos interesante resulta su ajetreada vida amorosa y sus siete matrimonios; lo último que supe de ella fue un novio que se había echado y que antes había estado con otra ricacha muerta en circunstancias extrañas ... Sus cincuenta años de militancia en el cardado y la sordidez merecen su premio.
6. Margaret Thatcher
Vale, muchos objetarán reparos morales a la inclusión de este personaje. Lo entiendo, pero ya hace algún tiempo de sus tropelías y además las hizo en Inglaterra. Comparada con pajarracos como Espe Aguirre, por lo tanto, lo de Thatcher es pecata minuta; por lo menos esta mujer colaboró, ironías de la vida, en la lucha para la protección de la capa de ozono, probablemente por su sentimiento de culpa al sentirse responsable de al menos la mitad del agujero por esos cardados tan espléndidos.

FINALISTAS AL MEJOR CARDADO POP-ROCK

David Coverdale (Whitesnake)
Como me hizo ver don Vicisitud, Coverdale merece sobradamente ser finalista por su coherencia y su militancia constante procardado a lo largo de las décadas. Sin él no tendrían sentido recopilatorios del tipo Burning heart y el mundo sería sin duda un lugar peor.
Sigue Sigue Sputnik
Evidentemente las crestas punkies son una de las más gozosas apoteosis del cardado. Y acompañadas de música hard Casio y de mallas inenarrables la combinación es imbatible. ¿Qué tal un disco homenaje bajo el título Hairdo Missile?
Robert Smith (The Cure)
Si el punk llevó el cardado a la cumbre, el afterpunk lo mantuvo allí durante unos cuantos años. Robert Smith ha sido fiel militante a lo largo de varias décadas; el pesado de Tim Burton no es más que un imitador.
Joey Tempest (Europe)

No necesita mayor presentación; lamentablemente su moral no era lo inquebrantable que debería y se ha alisado el pelo, pero en los 80, a pesar de la durísima competencia, fue de los más grandes.
Tina Turner
Las mejores piernas del rock, dicen; por supuesto que sí, pero ¿¿y qué hay de su cardado?? Aunque siempre ha estado guapísima, su época de mayor esplendor fueron los álbumes Private dancer y Break every rule, que motivaron la parodia de Martes y trece con una maceta encima de la cabeza. Además, Tina ha conseguido lo imposible: una cantante femenina con un público muy variado, pero mayormente masculino y heterosexual. ¿La clave de este fenómeno reside en el cardado? Indeed.
PELÍCULAS FINALISTAS AL MEJOR CARDADO DE LA HISTORIA DEL CINE

1. Armas de mujer

Sin duda Joan Cusack sale vencedora en esta competición de ochenterismo. Ella se mantenía en la sordidez mientras su amiga Melanie Griffith renunciaba al cardado, o al menos lo menguaba, para trepar, constatando una vez más lo que ya sabíamos: cardarse es, por encima de todo, una opción moral.
2. Las brujas de Eastwick
No uno sino tres cardados realmente espectaculares en esta apoteosis ochentera. Como cualquiera, Jack Nicholson se veía incapaz de elegir entre la rubia (Michelle Pfeiffer), la morena (Cher) y la pelirroja (Susan Sarandon). Como no todo puede ser perfecto, vean como las pacatas fotos promocionales muestran este ménage-à-quatre con cuidado milimétrico para evitar cualquier contacto lésbico.
3. Cabeza borradora
Ya comenté en su día que Cabeza borradora tenía todos los ingredientes que definen una película realmente buena: psicodrama, dillingerismo, era yo, ataque a la familia y la paternidad .... Y como guinda un cardado para el que sencillamente no tengo palabras. David Lynch retrasaba cada día una hora el rodaje para que la peluquera produjera esta obra de arte y el actor estuviera listo para meterse en el personaje. Las fotos evidencian que la espera valía la pena.
4. Grease

Todos sabemos que el momento más emocionante de Grease es el final, cuando por fin la chica deja de ser una frígida monjil para convertirse en una “tronca” sórdida. Su cardado era símbolo de su liberación y nuevo estatus, lo que convierte al film en referente moral para este blog.

5. La novia de Frankenstein

Frankenstein no necesitaba tanto una novia como una buena sesión de peluquería. El sabio doctor se dio cuenta y se aseguró de no equivocarse por segunda vez y dotar a la mujer de su creación de un apoteósico cardado. Por mucha penita que diera Frankenstein, lo cierto es que su novia tenía razón al rechazarlo: ella era GUAPÍSIMA como pueden ver y su congénere, con esa birria de peinado, no tenía nada que hacer.

FINALISTAS AL TÍTULO DE REY DEL JUST FOR MEN

Quitando el apartado musical, está claro que las mujeres ganan por goleada. Y es que el cardado no es cosa de onvres, pero cuidado, eso no debe entenderse como una inferioridad estética masculina. Mantener a los taitantos años un pelo negro ala de cuervo puede considerarse a todos los efectos como un equivalente onvril a los cardados de las señoras. Amigos, a un onvre de verdad nunca lo verán ustedes con canas sino con un tono moreno esplendoroso de reflejos azulados; tanto si su pelo era en origen negro como si era rubio, un cambio de color que aumenta todavía si cabe la vicisitud.

Este, no es, por lo tanto un premio de consolación sino un reconocimiento a la grandeza del just-for-men. Una vez expulsado de las candidaturas Gosemaría Aznar por impresentable, atorrante y auténtica deshonra tanto del just for men como del bigotón, elijan al mejor.
1. José Bono

Que uno tenga poco pelo no es incompatible con ser todo un rey del just for men, amigos. No en vano este hombre consiguió la fidelidad en el sufragio de la mujer con más criterio de España a la hora de definir su voto, que es doña Sara Montiel: yo voto por Felipe; Aznar no tiene ni medio polvo. Vean a Bono en cambio que guapo y resplandeciente, y háganse bonistas como Sara.

2. Georgie Dann
Además de intérprete de uno de los pocos éxitos con secuela de la música pop (Mami ¿qué será lo que tiene el negro? dio paso en el verano siguiente a El negro no puede), el señor Dann nos solía deleitar en los veranos ochenteros con un nuevo hit cada año, aunque siempre con el mismo pelo negrísimo y el mismo coro de sordidillas que le acompañaban con coreografías inenarrables.

3. Yulio Iglesias
Su música, su estilo y todo él nos hacen pensar en un perfecto rey del just for men; es más, hasta diría que lo era incluso cuando el negro de su pelo era natural. Y es que no es lo que tiene, es lo que es.

4. Los del Rio Encabezar el bottom hundred de VH1 de los éxitos más horteras de la historia convierte a este dúo en todo un orgullo nacional. Pero está claro quién es el más onvre de los dos y por quién apostaríamos en caso de que cada uno empezara su carrera en solitario.

5. Rolling Stones
Aunque haga ya varias décadas que sus conciertos sean punto de encuentro anual de todos los pijomierdas de las grandes capitales que van a ver el gran acontecimiento que los certificará como gente de buen gusto y amantes del rock según el criterio de El País Semanal, sus melenas sin rastro de una cana (salvo un disidente) consiguen redimirles del pelotón de fusilamiento y colocar a sus satánicas y teñidas majestades en la recta final de un Vicisitud Award, y como ausencias inexplicables en la lista de los 25 hombres que parecen viejas lesbianas.

APÉNDICE VERMIFORME:

Leídos los votos de nuestros ilustres lectores, la comunidad sórdida concede los siguientes Vicisitud Awards:

Vicisitud Award al mejor cardado nacional: Pitita Ridruejo

Avalancha absoluta de votos para Pitita y mayor unanimidad que en ninguna otra categoría; no obstante, Pilar de Borbón y el perro de Pitita, que han recibido unos cuantos sufragios, estudian la posibilidad de impugnar el premio ya que la ayuda de la Virgen supone competencia desleal.

Vicisitud Award al mejor cardado internacional: Margaret Thatcher

Aunque nos duela, hay que reconocer que la ultraderecha se carda mejor que la izquierda. Eso sí, El Puma ha perdido por un solo voto, por lo que se le concede un accesit.

Vicisitud Award al mejor cardado Pop-Rock: Tina Turner

Sin competencia posible. Tina forever.

Vicisitud Award al mejor cardado cinematográfico: Armas de mujer

Aquí es donde la comunidad sórdida se ha encontrado más dividida, los votos se han repartido casi por igual entre las cinco candidatas. Pero Joan Cusack ha convencido a las masas.

Vicisitud Award al rey del just-for-men: Georgie Dann

Bono lo intentó con dignidad, pero no hay quien pueda con el Barbacoa power.

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