Vicisitud & Sordidez

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En los últimos meses, hemos visto por aquí cómo ha comenzado a bajar el número de visitas. Como eso no es bueno para el ego, hemos decidido aplicar un remedio infalible: Hablar de masturbaciones. De todas las chorr... quiero decir, artículos que hemos escrito, el único que sigue aportándonos desde hace más de un año decenas de visitas diarias es el clásico ‘Las catorce mejores masturbaciones de la historia’ Todo un campeón que, si bien no creo que atraiga a lectores regulares, hace que el contador suba y que nuestro infantil deseo de ser reconocidos se mantenga de manera un tanto ilusoria.

A partir de aquí, se plantea una duda: ¿quién de todos los colaboradores está más por la labor de ponerse en ridículo cual Paul Feig a la española? Obviamente yo, que ya tengo todo un currículo de exponer mi vicisitúdico pasado en público en cosas como ésta y ésta. De aquí a empelotarse, sólo queda un paso y algunas sustancias psicotrópicas. ¡Cualquier cosa por el entretenimiento de nuestros lectores!
De entrada, soy consciente que no puedo aspirar ni siquiera a llegarle a la altura del prepucio a Paul Feig en su libro ‘Superstud’. Aparte de lo de las visitas de pajilleros despistados gracias a Google, mis objetivos con este artículo son más humildes y discretos. Cuánto más, no lo sé. Principalmente porque no tengo del todo claro cuáles son ni por qué me rebajo de esta manera.

Comencemos por el principio. A partir de ahora, mamá, puedes parar de leer.

No, en serio.

Para.

Bien, sigamos. Todos nos pajeamos. No había (ni hay) nada más triste que escuchar a ese compañero de clase que proclamaba orgulloso que no se entregaba al onanismo de manera compulsiva. ¿A quién puñeta quería impresionar? Y, más importante, ¿para qué? En mi caso, tengo un amigo que a menudo me venía con esas. Lo cual no quita que fuera el encargado de comprar la primera película porno original que tuve (la muy cutre ‘Nunca había hecho esto antes’, con Nina Hartley en el interesante y dramático papel de ‘Señora Coño’). Pero no adelantemos acontecimientos.

Fue gracias a El Perich que descubrí que había un deporte mucho más divertido que el fútbol y, por mucho que los curas intentaran convencernos de lo contrario, menos peligroso que el potro. Se trataba de un chiste que aparecía en ‘De la nada a la miseria’ (uno de los mejores libros de humor la historia, a pesar en caer de vez en cuando en el forsalismo). En él aparecía un señor romántico apuntándose a la sien con un pistolón. “Ella no me ama. ¿Me mato o la mato a ella? O quizá podría hacerme una paja. Sí, sería lo mejor”. Yo entendía qué era el romanticismo y por qué se cachondeaba de los sentimientos exacerbados. Pero eso de la paja no sabía qué era. Efectivamente: el que tuviera conocimientos de historia del arte y no de la masturbación me data irremisible y vergonzosamente como pajillero tardío. Lo cual significó que no hubo ningún problema en recabar información, a pesar de no haber intertet (y, ahora que lo pienso, mucho mejor: no quiero ni pensar en el lío que me habría armado si llego a escribir ‘paja’ en google en aquella época de (más) idiotez y (más) apollardamiento sumo). Un compañero mío, Depeche, me informó convenientemente de qué hacer.

Y, a partir de ahí, se inició mi desenfrenado camino hacia el derroche de semilla compulsivo, ayudado por el hecho de que mi hermano desapareció de mi casa para marcharse a Sevilla y que tenía toda el hogar para mí. Los Interviús que dejó mi padre tras la separación en su mesilla de noche fueron unos interesantes compañeros de aventuras al principio. Hasta que llegaron las revistas guarras de verdad.

Este tipo de publicaciones, tan queridas por menores de edad, trabajadores de taller y, en tiempos, reclutas del servicio militar, entraron en mi vida por la puerta grande. La primera revista hardcore que vi fue un Private. Que no sólo ofrecía su usual ración de mascarilla facial léfica, sino que además incluía un par de fist-fuckings. “Pensé que eso no cabía”, decía yo en voz baja. Porque la primera vez que la vi fue en clase. De historia. Que impartía mi propia madre. Sé que en el futuro tendré que explicarle esto a un psicólogo.
Tras la clase, todos hicimos cola a la salida para echar un vistazo menos furtivo al producto. Luego circuló por turnos entre todos. A mí debió tocarme de los primeros, pues no recuerdo que ninguna página estuviera pegada. Ahí, madre mía, qué asquito.

Pronto deseé más. Y entraron en mi vida las maravillosas ‘Ratos de Cama’ (con unas historias hilarantes en su uso de los términos ‘chumino’ y ‘porra’) y ‘Gozo’, que era como el Private, pero en pobre. Pocas veces utilicé el famoso ‘Climax’, revista a la que Vicisitud llamó con gran acierto ‘la paja proletaria’.

El problema era esconderlas. Eso para mí era una gran obsesión, sobre todo desde aquella vez que mi madre llegó algo pronto a casa y tuve que guardar el Interviú que estaba utilizando debajo de su cama. Como había llegado pronto, nos fuimos al cine a ver ‘Wall Street’. Y yo me pasé toda la película pensando en un plan de acción para recuperar el cuerpo del delito que ni el Equipo A. La misión resultó un éxito. Pero, desde entonces, me di cuenta de que tenía que ser más cuidadoso. En mi ayuda llegó el mejor aliado de los pajilleros de la segunda mitad de los 80:

El nuevo formato del Micromanía.
Por algún motivo que se me escapa, la gente de Hobbypress decidió convertir el manejable tamaño A4 en una sábana de periódico que siempre acababa rompiéndose. Hasta se gastaron dinero en un anuncio de televisión (con una ‘Turbo girl’ real: sabían que sus lectores eran unos pajilleros). El resultado: no sólo un escondite cojonudo, sino que permitía mirar las guarreridas, aun las de amplio formato, con total tranquilidad ante visitas inesperadas. ¡Hasta podías llevártelas al retrete sin levantar sospechas! Lo dicho: el mejor invento de mi adolescencia.

Más tarde llegó el interés por las imágenes en movimiento. Con el abono al Plus un poco lejos todavía, al principio tuve que depender de mi amigo Depeche para el suministro de material. Naturalmente, era el más alto de los de clase, por lo que se trataba de el único que podía alquilarnos películas en el videoclub. Y como mi casa era bastante más solitaria que la suya o la de otros alumnos del colegio, solía plantarse allí para verlas. A mí, ese momento Amarcord de hacerse manolas en compañía nunca me ha gustado. Así que permitía ver un poquito y, luego, al baño. Sólo una vez mi amigo llegó especialmente caliente y no cejó en sacársela delante de mí a pesar de mis protestas. Aquello me traumatizó porque:
a) Tenía un buen pollón. Muy deprimente para mi pichulín.
b) Se la machacó alegre y rapidísimamente. A continuación, tiró de sus calzoncillos hacia arriba, se limpió su vileza, se levantó y se marchó a devolver el flim al videoclub y a hacer unos recados. No dudo de que, cuando llegó por fin a su casa, los gayumbos tenían que estar más duros que el diamante. No he vuelto a ver una guarrería mayor en toda mi vida. Y he vivido en un piso de estudiantes.

Mi casa se convirtió, por lo tanto, en todo un pajilleródromo. Esas tardes de soledad quitaron la urgencia y presión de ‘la paja de ya que estoy sólo’ (tan conocida y popular como ‘la paja tonta de estoy estudiando’) y, cuando me ponía a ello, lo hacía con gran parsimonia. Tanta que una vez andaba tan relajado, con la ventana abierta y el finstro enhiesto, cuando sonó que alguien entraba antes de tiempo. Rápidamente, pegué un bote para subirme los pantalones y quitar la película, momento en el que me golpeé (o mejor dicho, incrusté) todo lo que es concretamente el glande con el pico de aluminio de la ventana. Obvia decir que no sólo vi las estrellas: es que tuve un conocimiento profundo del universo que ni El Increíble Hombre Menguante al final de la película. Con todo, me dio tiempo a ocultar todas las pruebas incriminatorias y aparentar la más absoluta serenidad.

Y sí: las heridas profundas en el capullo pueden curarse y no dejar cicatriz.

Lo cierto es que nunca me pillaron. Ni a mí ni a ningún amigo que visitó mi pajilleródromo. Porque yo siempre he sido un buen tipo, y si algún compañero pedía asilo onanístico, yo me iba a jugar al ordenador mientras lo dejaba a su suerte. Era una alegría eso de tener una casa grande. Porque mi hogar constaba, en realidad, de dos pisos unidos. Y estaba en frente de un hotel. De hecho, desde varias zonas se podía ver bastante cerca la ventana del cuarto de baño de una de las habitaciones. Lo interesante del caso es que era semi translúcida, estaba justo en la ducha y llegaba hasta la cintura de una persona de altura normal. Lo cual quiere decir que me tiré media vida con espectáculo continuo y variado totalmente gratis. Es cierto que a menudo se trataba de señores gordos y señoras con tetas a la altura de las rodillas. Pero aprendías a abstraerte cuando aparecían esos huéspedes y a concentrarte cuando llegaban chicas jóvenes.
Una tarde de invierno, tenía a mi amigo Gamba visionando lo que probablemente fuera una escena lésbica mientras yo vagaba por la casa. El hombre se ve que no tenía intención de ponerse en faena. O bien la película era chunga. El caso es que me llamó para que contemplara el espectáculo del hotel. Había una figura de pelo corto magreándose los pezones. La duda existencial era si aquello era o no una mujer, pues la ventana se cortaba justo en el púbis. En el caso de ser fémina, aquello tenía menos pechos que Rosarillo. Pero ¿por qué esa afición por las propias tetillas? Yo marché en busca de mi cámara de vídeo para usar el zoom y aclarar tan intrigante misterio. Cuando estaba sacándola de estuche, Gamba comenzó a gritar como un descosido. Efectivamente: de las regiones inferiores había surgido cual serpiente marina una larguísima verga que estaba siendo acariciada con gran decisión. El hombre terminó en unos segundos. Tanto con su cometido como con mi espectáculo gratuito. Porque, desde entonces, siempre miré con pavor la ventana del hotel.

Hoy en día, ya con una edad, el onanismo no tiene tanta gracia como en la adolescencia. Se pueden conseguir ingentes cantidades de pornografía con sólo un click. Además, el fin del reinado de las hormonas, el estrés y mis continuos dolores de estómago le han quitado la gracia y la magia al momento pajillero. Porque yo ya no me masturbo. No tíos, en serio. Que soy fuerte. De verdad.

A quién pretendo engañar.

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Troy McClure dijo... 25 febrero, 2008 09:07

Como diria Michael Bay.....

AWESOME!

Unai dijo... 25 febrero, 2008 09:17

"Porque la primera vez que la vi fue en clase. De historia. Que impartía mi propia madre."

Que dramatismo, que control de las pausas. ¡Como escarpias se me han puesto!

"me golpeé (o mejor dicho, incrusté) todo lo que es concretamente el glande con el pico de aluminio de la ventana."

Horror, he empatizado totalmente con tu dolor, compañero...

kanif dijo... 25 febrero, 2008 09:44

Ja Ja Ja... Ay Ay Ay!!! "...me golpeé (o mejor dicho, incrusté) todo lo que es concretamente el glande con el pico de aluminio de la ventana."
Jrandísima vicisitud.
Te mereces un millón de visitas.

Portrait dijo... 25 febrero, 2008 09:48

Que grande, precisamente ayer escribí un post sobre Paul Feig y lo que me está suponiendo leer Superstud.

Y es que este finde tras advertir a una amiga de que iba hacer algo potorricamente lamentable, ella tuvo que abofetearme con el grito de, ¡No eres Paul Feig!

Por supuesto pasé de su juicioso comentario.

Anónimo dijo... 25 febrero, 2008 09:52

‘la paja de ya que estoy sólo’ (tan conocida y popular como ‘la paja tonta de estoy estudiando’

Dios mio, ¿estoy leyendo un blog omirandome en un espejo?

Filomeno Cajoles dijo... 25 febrero, 2008 10:21

Ya me había olvidado de la gran utilidad social de la Micromanía como escondrijo.

Yo también me estoy leyendo "Superstud". Una recomendación genial, sí señor (también ayuda el haber visto "Freaks & Geeks" y saber que es una serie estupenda).

EC-JPR dijo... 25 febrero, 2008 11:50

Gramdísimo artículo, sí señor. Y estoy con Vuecencia en que la práctica del onanismo ha perdido parte de su atractivo: desde que uno ya no se queda ciego por hacerlo, no tiene que ocultar las VHS, y puede conseguir material de calidad a un clic, esto ha decaído mucho...

A este respecto es de obligada lectura el artículo de Gonzo en El Sentido de la Vida "Las pajas" (y 2).

Que la fuerza os acompañe.

Kalifer dijo... 25 febrero, 2008 12:25

Como decían los Siniestro Total: "Dios es la tercera cosa más importante del mundo después de las pajas y Maribel Verdú", jajaja, ¿qué decía tu madre cuando se acababa tan rápido el papel del culo, las servilletas y los clinex en tu casa?

Paco Fox dijo... 25 febrero, 2008 13:14

El papel del culo no levantaba sospechas por un motivo simple: siempre ha cagado mucho. Pero mucho.

The Devil Rules the World dijo... 25 febrero, 2008 14:30

¡¡¡Pacooooo!!! ¡¡te vi en los oscars!! jajaja, joder, que sorpresón... y encima todavía te salieron vocablos como "dedicado a los onvres y los freaks..." Madre mía, cuando te vi, empecé a gritarle a mi hermana ¡¡yo le conozco, yo le conozco!! jajaja... A ver si vas escalando posiciones y algún año te dejan comentar la gala a tí y nos libramos del Jaume y los de siempre. Yo me ofrezco como enviado especial.

Equiman dijo... 25 febrero, 2008 16:00

Porque yo ya no me masturbo. No tíos, en serio. Que soy fuerte. De verdad.

Claro claro... yo te creo. Yo tambien la deje. Juasss.

Aunque no soy buen escritor como este onvre, yo tambien dedique un espacio de mi blog a mi primer amor... ahi les dejo pro si lo quieren leer.

http://equiman.blogspot.com/2007/11/mi-primer-amor-es-una-prepago-y-que.html

Milgrom dijo... 25 febrero, 2008 16:16

Paco, en mi caso se unen dos factores vicisitudicos en mi onanismo. Tener novia y que esta no te deje masturbarte. He vuelto, con 30 años, a sentir la emoción de la paja furtiva adolescente.

Randy dijo... 25 febrero, 2008 16:33

"desenfrenado camino hacia el derroche de semilla compulsivo"
xDDDDDD
Ahí has estado sembrao, valga la inredundancia.

Samoth Erbauer dijo... 25 febrero, 2008 17:21

Kalifer, cualquier onanista consagadro debe saber que los tres elementos que comentan se pegan, sólo el papel de cocina da la absorción adecuada.

Por todo lo demás, "Todos Somos Paco". Aunque una vez más eres el más jrande.

Tepes dijo... 25 febrero, 2008 17:32

¡Dios! ¡Cuantos recuerdos ha despertado este post! Jrande, jrande...

Y como decía un buen amigo mio (lo cual suscribo completamente): "Oye, aunque tenga novia... a mi, mis dos pajas diarias no me las quita ni Dios."

Furu dijo... 25 febrero, 2008 17:50

::: joder, la micromanía ... no he escondido Ratos de Cama, Gozos y las de Amantes, otras que tal ...

::: sobre el tema de las ventanas, en mi barrio hay mogollon de casas de estudiantes y en particular hay una que en verano estan con la ventana abierta y en invierno cerrada pero sin persianas... madre mia que espectaculos...

Guybrush dijo... 25 febrero, 2008 18:15

"Yo pensaba que cuando me tirase a María dejaría de hacerme tantas pajas... pero ahora me hago muchas más recordándolo..."

De la colección Grandes Descubrimientos de la Humanidad

Paco Fox dijo... 25 febrero, 2008 19:00

¡Aarrgg! ¡Alguien me vió en la tele! ¡Vicisitud!

La navaja en el ojo dijo... 25 febrero, 2008 19:25

Pues lo que tienes que hacer es pedir el material y colgarlo en el blog, igual que Vicisitud colgó su locución del spot de Renault. Que yo no te vi y quiero verlo.

Anónimo dijo... 25 febrero, 2008 20:20

Joder con los bits...a mi las portadas de Azpiri me ponían berraco berraco. Esos escotes, esas gluteos apenas adivinados

Por cierto, lo del accidente con la ventana me ha llegado al alma

Maelstrom dijo... 25 febrero, 2008 21:31

Lástima, yo ya me esperaba encontrar un krámpack al final del artículo, pero no.

Gracias por ponerme el listón tan bajo para mi próximo artículo, Paco...

Max Rockatansky dijo... 26 febrero, 2008 00:05

Qué grandes recuerdos nos brinda el onanismo adolescente. Yo también fui un pajillero contumaz, pero mira tú que hoy le estoy muy agradecido a aquellos años de esplendor hormonal y paja a discreción. No es que en su día tuviese por qué avergonzarme de nada, al fin y al cabo yo al igual que Paco sabía que todos compartíamos esta afición por lo que únicamente me propuse serme fiel a unos principios básicos en todos los sentidos, pero había momentos de intensidad tales que invitaban a la reflexión, colegios del opus de por medio y alguna que otra cosa que limitaban el gozo. La cuestión es que hoy es el día en que, aparte de entregarme a esta disciplina libre de cualquier tipo de prejuicio, tengo la masturbación asociada a tantos y tantos recuerdos y situaciones memorables por cachondos o delirantes que a ella le debo muy buena parte de los gozosos ratos de disfrute, aunque a veces de tristeza también, que me procura la nostalgia adolescente. Películas alquiladas siendo menor y a las que arrancaba el no recomendado para menores de 18 de la pegatina por si me la pillaban, los Totems y Zona 84 de mi padre en general y Druuna y El Clic de Manara en particular, el poster de Conquest de Jenna Jameson que me dieron en un videoclub y que guardé en la mochila con la que siempre salía a alquilar porno, las pelis porno que me pilló mi madre y su frase de la realidad no es así, hijo mío, el tonto pero mayor de edad que nos alquilaba pelis porno, mi tarjeta de Videobank sin el código de menores para alquilar porno a saco, la peli gay que por error cogí precisamente con el videobank cuando aún no tenían portadas de previsualización... Qué momentos joder, para cuándo un teacuerdas.com del pajillero?

Hilario dijo... 26 febrero, 2008 00:49

Grandísimo post. Ahí le has dao. Aunque la verdad es que yo siempre he sido poco mitómano y poco visual, me he sentido totalmente identificado en el uso de la Micromanía (en la era pre-internet, sin foros, sin blogs... tendías ha pensar que eras el único perturbado que hacía según qué cosas).
Gracias por dar un espacio público a mi amigo Max. Ya era hora de que alguien más que yo soportase el peso de sus aventuras de gran pornógrafo.
Después de su comentario, sobra decir que deberían Vds. contar con él para próximos pornoposts.

a2metal dijo... 26 febrero, 2008 01:11

Como me he reído, que dolor de estomago, no entiendo como ha podido disminuir el número de visitas, pero seguro que con la llegada de la F1 esto volverá a subir.
Animo y a seguir igual, que sois JRANDES

Paco Fox dijo... 26 febrero, 2008 08:41

Max: Tuve una experiencia similar: alquilé de un video bank sin previsualización un flim que acabó incluyendo una escena con un travelo. Fue aterrador.

A todos: Jracias por los halagos.

PD: Cachondeo que hay aquí en el curro esta mañana por haber dicho en directo las palabras 'Onvres Freaks'.

mitsuhirato dijo... 26 febrero, 2008 11:49

¡Cuelgue su pantallazo, señor Fox! Haberme perdido esa difusión pública y masiva del idioma mundial hace que lamente no tener tele.

Magno post, verdadrament. Lo del Micromanía me ha llegado al alma. Cuantas veces no me habrá excitado más alguno de sus dibujos que las hidras lúbricas que aparecen en las revistas de carne propiamente dicha.

PD: Aprovecho para pedirle licencia para usar la expresión onvre en un folletín que quería publicar (como blog, claro, no en papel de verdad) y que pensaba titular, con la venia, Un onvre de provecho. Trata sobre un devoto de Onán que busca su lugar en el mundo. Mi única intención es como ya sabe difundir el idioma mundial, por cuyo advenimiento todos rezamos, y me daba cosa usarlo sin el permiso de sus legítimos padres.

Culontxi dijo... 26 febrero, 2008 12:58

Estimado Paco Fox:

Como lector de este insigne blog vía RSS agradecería que recibiéramos un pequeño resumen introductorio en lugar de un texto cortado.

En muchos casos paso de leer el artículo cuando repaso mis RSS. Es muy frustrante encontrar un texto semivacío, cortado y que no dice gran cosa.

Besitos

Paco Fox dijo... 26 febrero, 2008 13:04

Hola, Culontxi:

No sé cómo funciona eso. ¿Se supone que pilla la primera frase del artículo? ¿Hay manera de que sea otra cosa?

Calvin Clifford B. dijo... 26 febrero, 2008 15:13

Magnifico post.

Dos cosas me hacen identificarme especialmente:

1. La Micromanía como tapadera

2. La paja tonta de estoy estudiando: yo tenía un amigo que llegaba al extremo de marcar sus apuntes con una P indicativa de recompensa onanística cada tantas páginas. Todo empezó a complicarse cuando pasaron los años y aparecieron otros vicios que empiezan por P. Así el código cambió a A (pAja), I (pIti) o E (pEta).

El Gran Trentino dijo... 26 febrero, 2008 15:33

Buen texto.

La vivencia del cinco contra uno en la cama de su madre y la revista escondida allí debajo me ha hecho recordar un episodio personal que ya tenía olvidado.

Tendría unos 18 años y vivía en la parte de arriba de un dúplex que era la casa de mis padres. Al tener mi propio baño particular había simplificado tanto el ritual que me la cascaba directamente sobre la bañera. Así al acabar echaba un chorro de agua y todo quedaba limpio (bueno, el pincel con el consabido papel higiénico en su segundo uso más aceptado después de defecar).


En una de las múltiples incursiones de aquel entonces en las enseñanzas de Onan, cuando ya estaba descargando me sobresaltó un "¿Qué haces?". Mi hermana pequeña me observaba desde la puerta del baño extrañada, mientras yo, minga en mano y, afortunadamente, tapada por la cortina de la bañera le expliqué que acaba de orinar con cierta mirada traviesa que trataba de justificar mi pequeña fechoría...


Imagino que el hecho de que mi hermana no tenga una polla impidió (o eso creo) que realmente se diera cuenta de qué ocurría. Nunca lo hemos vuelto a hablar.

Hacía ya tanto tiempo que había olvidado esta bella historia...

Culontxi dijo... 26 febrero, 2008 20:21

No estoy muy seguro sobre cómo se configuran las entradas RSS en blogger. Supongo que habrá alguna opción para aumentar el número de líneas. Desconozco si se puede incluir un resumen.

En estos momentos se reciben tres líneas. Me parece normal que no incluyáis el artículo al completo, ya que normalmente suelen ser extensos.

En cuanto al tema onanista, compruebo una vez más que los integrantes de esta web sucumben a los vicios terrenales con extrema facilidad. Es mi deseo que purguen sus atormentadas almas con el cilicio de rigor.

Monolito Lunar dijo... 26 febrero, 2008 23:02

Ante tan magno despliegue de vicisitud, sólo puedo reproducir una conversación entre dos amigos.

Amigo 1: ¿Sabías que en cada eyaculación hay alrededor de 300 millones de espermatozoides?

Amigo 2: Dios mío, soy un genocida.

estanli cuvric dijo... 27 febrero, 2008 15:55

Gran y nostálgico post, ya lo creo.

En 7º de EGB teníamos un profesor de música que impartía su clase en el auditorio del colegio, por eso de ser un melómano y tal.

Por aquél entonces en mi escuela nos enseñaban rudimentos básicos de flauta dulce (la famosa honner). Si algún día acudíamos a la clase sin el instrumento de viento, el melómano profe nos mandaba a la última fila de la platea, envuelta en tinieblas, para que no molestásemos a aquellos que "sí tenían interés por tocar la flauta".

Como os podéis imaginar al cabo de un par de semanas, un nada desdeñable porcentaje de la clase (todos machos) estábamos en aquella última fila (años más tarde sabría que la llamaban "de los mancos") tocando otro tipo de flauta.
O sería más correcto decir dando un concierto de zambombas con intervíus, privates, globos y clímax a modo de partituras.
La música, un lenguaje internacional.

Joss dijo... 28 febrero, 2008 15:29

Creo, mister Fox, que debemos tener un conocimiento cuántico del universo muy parecido. Aunque yo adquirí los míos cuando me pinché un testículo con una afilada astilla de madera. Nunca me he desmayado, pero esa fue la vez que más cerca estube de conseguirlo.

Por mi parte, uno de los momentos álgidos del mercadeo pornográfico en EGB fue el año en que aparecieron las fotocopias pornográficas de Dragon Ball. No había carpeta que se preciase que no guardase en su interior una pequeña colección de ellas. Incluso teníamos la papelería “oficial” donde hacíamos las fotocopias porque el folklore particular del colegio decía que en ella el dueño no ponía pegas a fotocopiar ese tipo de material. ¿!?

En cuanto a pilladas in fraganti por hermanas, la mía descubrió un día el escondite donde guardaba mis "hustlers", "cherry" y alguna que otra "playboy". Durante meses estubo aplicándome un diezmo de varios cientos de pesetas a la semana a cambio de mantener el secreto frente a mis padres. Finalmente decidí que me era más rentable deshacerme de mi colección, dejar que me acusase sin pruebas materiales, y pasado el juicio recomenzar con la colección. La cual, debo decir, ya tenía suficientemente vista.

Paco Fox dijo... 28 febrero, 2008 15:35

¡Extorsión onanística! Creo que hizo usted bien en renovar el material y escapar del chantaje. ¡Tenga usted hermanas para esto! Siempre da cosa tirar la pajoteca que tanto esfuerzo ha costado reunir, pero es un paso necesario de todo ser humano. Hasta que, años mas tardes, te matas a buscar aquellos mismos Privates o películas de Serenna o Vivid por internet. Pero ya no es por onanismo desenfrenado, sino por nostalgia. Por pajas nostálgicas, quiero decir.

Postdata: ¡Qué jranmdísimas historias en estos comentarios! Son de obligada lectura.

Milgrom dijo... 28 febrero, 2008 18:22

Yo, de pequeño, pensaba que hacerse una paja era introducirse una pajita, de esas de sorber la bebida, por la uretra y orinar por ahí.

Tiburcio Santurce dijo... 28 febrero, 2008 21:38

Nunca el enlace "Menéame" al final del post tuvo tanto sentido.

El pornógrafo gafapasta dijo... 29 febrero, 2008 22:12

Lo de las fotocopias pornográficas de Dragon Ball es ya un clásicom jajajja
FAntástico post y, por supuesto, fantástico blog.
Un saludo

Steam Monkey dijo... 01 marzo, 2008 03:43

"de las regiones inferiores había surgido cual serpiente marina una larguísima verga que estaba siendo acariciada con gran decisión" Eso es lo más bonito que he leido en todo el día.

Y he descubierto la palabra "pajilleródromo"... la he puesto junto a follódromo de "El año de la garrapata"

Anónimo dijo... 03 marzo, 2008 19:58

Muy chungo: yo mis primeras pajas, que fueron muy muy tempranas, como con siete años, me las hacía con la "historia del arte Salvat", con las esculturas, los dibujinos, buf, me acuerdo y todavía me pongo cachondo.... Carlitos

Anónimo dijo... 09 marzo, 2008 02:16

Tranqui milgrom. A mi también me llevó un tiempo comprender que no había diferencia entre "hacerse" una paja y "cascársela". Yo creía que lo primero era una especie de preparación del instrumento, algo que la gente podía hacer en clase o en el autobús, y el machacársela ya sería lo propiamente pecaminoso.

Anónimo dijo... 13 marzo, 2008 18:08

Solo un pequeño inciso:
Poner:
"Ya no me masturbo"
y justo debajo:
"Meneame" en rojo..

¿Va con segundas?

Rifle dijo... 25 octubre, 2008 02:37

Llevo tiempo leyendo este jrandísimo blog (creo que desde las Güntherizaciones), y de vez en cuando buceo por las profundidades de su archivo... y hoy me he topado con este jrande, maravilloso y onanístico post.

Es sencillamente GENIAL. Hacía mucho que no me reía tanto. Gracias, Paco, gracias :_)


Yo recuerdo perfectamente una pregunta que me hizo un colega una noche que estábamos los dos solos en su casa viendo una porno, en una escena en la que la mujer era empalada por detrás por el señor de turno:

- ¿Tú crees que grita de dolor o de placer?

Creo que no llegué a contestar.


Puestos a compartir historias, yo he de decir que también fui pajillero tardío, pero a lo tonto... ¿recordáis una colección de la Interviú sobre los equipos de fútbol? Daban unas hojas con datos sobre el equipo blablabla... tendría yo 11-12 años por esa época, me compré una (por la colección, ojo) y, camino a casa, me vio un compañero de clase, que me preguntó si le daba la interviú (evidentemente, no por la colección). Mi respuesta me llena de vergüenza todavía: "Si la quieres... yo quiero lo de la colección y ya está, el resto no". Suerte que tardé poco en descubrir cuán equivocado estaba en aquella respuesta. No hace mucho busqué esa misma revista en un momento de nostalgia, pero no la encontré (el coleccionable sí, válgame Dios).


Grande la paja de estoy estudiando. La ex-novia de un ex-compañero de piso la practicaba en cantidades industriales. Era muy sórdido ver al chaval comentarte que su novia era capaz de "desestresarse" hasta 6-7 veces en una sesión de estudio.


Historias...

Paco Fox dijo... 25 octubre, 2008 09:10

Jracias, rifle. Menmociono...

A mí también me gustaría encontrar algún interviú onanístico por nostalgia. Debería haber un archivo online de tetas del pasado...

Un amigo me comentó una vez que conocía a un tipo que marcaba en sus apuntes los momentos de la pajilla tonta del estudio.... qué dedicación de documentación.

Al Chemone dijo... 27 octubre, 2008 10:40

La de momentazos y recuerdos q me está dando este hilo :_)

Para empezar me enorgullece decir que rifle (anterior posteador) conoció este blog gracias a mi Güntherización ^^ (por cierto, tengo un bar, y voy a celebrar el cumpleaños de Günther con una fiesta para bigotudos ^^)

En segundo lugar, yo también me reconozco pajero tardío.
Me avergüenza reconocer un dia con un primo y mi vecino, no se de que hablabamos, y me dijeron algo así como "ahora te haras una paja", y yo, inocente de mi, les dije "éso es imposible" pensando que una paja seria una automamada.

También recuerdo un amigo del colegio. Todo un jrande donde los haya. El tio se la pelaba en clase. Y se metía debajo de la mesa y le refrotaba el cipote a la tia q tuviera delante sentada xDDD
recuerdo un dia q presentamos unos trabajos de historia, y en el recreo, se quedó en clase y se corrió en el trabajo de uno q le caia mal xDDDD
o verlo correr en pelotas empalmao detras de unas tias q nos venian a ver entrenar.
o un dia q le castigaron al pasillo con otra tia. la moza sentada en el suelo. el otro, pelandosela en su cara. a escasos centimetros. muy grande

jangod dijo... 23 mayo, 2010 03:02

Llego tarde, muy tarde, pero tenía que dejar este comentario: si después de este post el número de vistas no se elevó a niveles epopéyicos es que algo anda muy mal con la humanidad.

Todavía me estoy riendo, que jrande.


P.D.: geypersa??? hasta las captchas tienen sordidez en este blog

martincx dijo... 14 febrero, 2014 23:44

Diablos, no puedo dejar de leer artículos de este jran onvre.

Voy 4 y quiero más. No es recomendable leer en el trabajo.

Genial, como siempre.

Paco Fox dijo... 15 febrero, 2014 12:19

¡Qué bonito es que se lean y gusten artículos viejos! Soy feliz, martincx

Paco Fox dijo... 15 febrero, 2014 12:19

¡Qué bonito es que se lean y gusten artículos viejos! Soy feliz, martincx

 
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