Vicisitud & Sordidez

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Tras ser víctima de bastantes pruebas médicas que han ido desde introducirme material radiactivo en el cuerpo hasta meterme cables por la nariz, por fin me han operado de la hernia de hiato. La parte positiva sin duda ha sido que el sistema de la intervención consistía en la introducción de cinco tubos por la barriga. Porque así, ante la pregunta: “¿Le han introducido alguna vez un tubo estando dormido?”, ya puedo responder con orgullo: “Uno, no: ¡cinco!”. Y cualquier onvre no sólo debe sentirse orgulloso de semejante hazaña, sino que además debería plantearse una visita al psiquiatra.

Sin embargo, ha habido una parte muy negativa. No me refiero a las cinco cicatrices que han quedado, pues ahora me siento especial al poder lucir en la playa dos ombligos. Tampoco a las importantes cagaleras que todavía me duran casi un mes después de la operación. No. Lo malo es un efecto colateral de la cura cuya importancia no había calibrado en su justa medida: No puedo eructar.
Desde mi infancia he sido un gran aficionado al melodioso arte del eructo. Mi abuelo solía decir que los regüeldos son “peos con ascensor”. Pero nunca he estado de acuerdo. Bien es verdad que algunos eructos a veces traen una esencia inconfundible. Y que suele ser siempre de chorizo. Da igual que hayas comido fabada, pollo con pimentón o esos atentados estomacales de la comida nacional que son el gazpacho y el salmorejo: siempre huele a embutido. A menudo nos quejamos de la comida mejicana, pero estoy seguro de que estas aportaciones nacionales han cercenado más posibilidades de sexo que todos los burritos del mundo o que cualquier disertación sobre las bondades de ‘Los caballeros del zodiaco’.

Por lo tanto, los eructos malvados suelen ser pocos y de una coherencia en su resultado olfativo que ya quisiera yo para mis deposiciones. Los peos, por su parte, son como las gominolas de Harry Potter: nunca sabes qué tipo de olor va a salir. Pero lo normal es que sea algo realmente repugnante. Por no olvidar el lamentable hecho de que pueden venir acompañados de metralla.

Por otra parte, mientras que los gases traseros suelen ir mano a mano de molestias gastrointestinales de todo tipo, un buen rebutreo aúna la épica sensación liberadora con una situación que, generalmente, tampoco era tan mala para empezar. Por no olvidar esa maravillosa sensación de tomar una bebida con gas carbónico y sentir cómo el eructo te sale no sólo por la boca, sino por la nariz y, en ocasiones maravillosas y de un santaterésico éxtasis, por los lacrimales. La coca cola es muy buena para lograr esa perfección gaseosa, pero la guarrerida con más gas que he tomado nunca es sin duda el Irn Bru, brebaje (pues eso significa lo de ‘Bru’) que vende en Escocia más que cualquier otro refresco y cuyo sabor se puede describir como tomarse una bolsa del bicarbonato de los ‘fresquito’ y sentir cómo se te funde el esmalte de los dientes.

Así pues, eructar es un gran placer desde que nacemos. A cualquier niño que no sea un poco gilipollas le maravilla el momento en el que alguien, probablemente un familiar algo cabrón (aunque en mi caso fue mi vecino inglés), le comenta aquello de que en algunos países eructar es una muestra de respeto. La mente infantil no puede dar crédito a ese primer y maravilloso encuentro con los conceptos de la relatividad y el choque de culturas. No sólo se siente más sabio, sino que además ve cómo puede pasarse de listo y tener una coartada cada vez que sus padres le regañan. Y es que hoy en día, en la zapateril carrera por la unión de civilizaciones, propongo que, en lugar de que se base dicha convergencia en el respeto a velos y otras cosas en contra de los derechos humanos, que todo el mundo eructe melodiosamente en cualquier reunión social. Todos menos yo, que tengo el orificio cerrado. Vaya putada.

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moscacojonera dijo... 31 marzo, 2008 16:18

Pues mire usté, eso de los gases santaterésicos me ha traido otra imagen mistica, con eso de los cinco tubos. Pena de no tener un rato para hacer una imagen igual pero con tubos a la hernia en lugar de puñales al corazon...

Y la putada que he aprendido recientemente sobre las operaciones es que no significan "volver atrás". Sólo significan ir a un sitio distinto al que irías si no te operases... Una putada, en resumen.

Milgrom dijo... 31 marzo, 2008 16:55

Lo siento mucho...Nunca sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Mi más sentido pésame.

Guybrush dijo... 31 marzo, 2008 18:01

No puedo imaginarlo. En serio.

SuperSantiEgo dijo... 31 marzo, 2008 18:03

Actividades fisiológicas éstas que no sólo son fuente (jiji) inagotable de sordideces, sino que han generado en el idioma dos de sus más bellas palabras: regüeldo (a recuperar también el verbo regoldar) y cuesco.

Regüelda el Rey, se cuesca el Papa, y de olerlo nadie se escapa.

Miguel dijo... 31 marzo, 2008 18:19

Yo tengo una duda fundamental. A mí me han enseñado en la carrera que la simetría es hermosa y fundamental, por lo que siempre pensé que los pedos y eructos eran dos aspectos de una misma realidad. Mi gran duda es:

Si no puedes eructar, ¿puedes seguir echándote pedos?

Paco Fox dijo... 31 marzo, 2008 18:23

No sólo puedo: todo lo que no sale por arriba, sale por abajo. De ahí que mi baja laboral se esté extendiendo. Imaginen la sinfonía que regalaría a mis compañeros.

kanif dijo... 31 marzo, 2008 18:55

De chaval yo admiraba a un amigo que era capaz de eructar a voluntad y además hablar eructando. Yo nunca pude y crecí con esa frustración, que he ido superando poco a poco.
Debe causar gran vicisitud verse imposibilitado para siempre.
¿Se lo aceptarán como minusvalía?

La navaja en el ojo dijo... 31 marzo, 2008 19:24

Ya que se dedican a contar sordideces, yo, aunque sea una dama, también lo haré. Una vez estaba en 1º de BUP en el colegio más pijo y odioso del mundo, donde todo dios era asqueroso y... por supuesto... se reía de mí. Entonces, aburrida, me puse a hacer sonidos guturales (les juro a ustedes que eran guturales) e hice uno que sonó como grrrr, pero desde muy dentro. Todo el mundo pensó que era un eructo y yo me quedé alucinada porque no se me podría ocurrir jamás en mi corta vida tirarme un eructo de forma tan descarada (esa consecuencia de su enfermedad, sr. Fox, es lo mismo que la educación: una putadilla). Nadie me creyó cuando traté de explicarme. En fin. Así me iba.

En otra ocasión, mucho después, en mi viaje a México, fui víctima de la conocida venganza de Moctezuma. Aunque la víctima real fue la pobre mujer que tuvo que compartir la habitación conmigo... ¿Hace falta explicar más? Y lo peor es que no tenía ninguna confianza con ella. Ni siquiera era mi amiga, sino la hermana de mi amiga.

Ya que alguien preguntaba por la simetría, como explica Paquito, por arriba la hediondez es mucho menor.

moscacojonera dijo... 31 marzo, 2008 20:01

Y hablando de eructos... A mí me enseñaron de pequeño a tomar aire (con las manos apoyadas en la pared, tragando aire, etc etc...) para eructar y hablar eructando. Entretenido. Hasta a mi santa le enseñé, otro de sus tesoros ocultos.

Eso sí, con los años hemos perdido la costumbre. Pero todo es ponerse...

Vida Puta y Sin Gazzzzzz! dijo... 31 marzo, 2008 20:10

"pero estoy seguro de que estas aportaciones nacionales han cercenado más posibilidades de sexo que todos los burritos del mundo o que cualquier disertación sobre las bondades de ‘Los caballeros del zodiaco’"


Con este sencillo alarde de humana sapiecia me ha ganado usted, que lo sepa.

Por otro lado, un hospital es gran sitio para tirarse pedos a descreción y no ser crucificado moralmente por ello, no en vano se entiende que los pacientes ya bastante cruz tienen con estar allí y además la mayoría no pueden levantarse a tirárselos al baño, como para encima mirarlos mal por sus aerofagias. Lo mejor es cuando los familiares y visitantes aprovechan para soltar lastre y acto seguido mirar al familiar-paciente, durmiendo, y decir: "probe" o "gutaíno", queriendo dar a entender, hijosdeputa, que han sido ellos...

Mejórese esas cagarrinas, ya que vedado como le ha sido el sumo poder de "regüeldar", que al menos pueda usted pronto volver a excretar ñordas marrones, consistentes y pesturcias como las manda Diox.

El Abuelo dijo... 01 abril, 2008 01:17

SI de una simple operacion (jejeje) haces semejante obra de arte de articulo.. no me da pasao el tiempo por ver que se podrá comentar en estos lares sobre la sordidez del año.
Menuda la ha montado el patron de los moteros de cuatro ruedas!

Fernando Sancho dijo... 01 abril, 2008 08:39

Tranquilizate Paco que esto que te pasa es pasajero. Según reza en esta

Uno de los efectos secundarios de la cirugía que te han hecho es, a saber:

Dificultad para eructar o para vomitar que ocasiona una sensación de hinchazón por gases después de las comidas. Esto se presenta en aproximadamente un 40% de los casos, pero gradualmente mejora en la mayoría de los pacientes y rara vez se prolonga mucho.

De manera que pronto podrás recuperar tu simetría vital y el orden volverá al universo conocido.

Paco Fox dijo... 01 abril, 2008 09:16

Jracias a dios que es pasajero. Porque tengo previsto celebrarlo todo con mi primera coca cola en 14 años cuando llegue mi cumpleaños.

En lo referido al patrón de la F!: ¿Cómo puntuar esa maravilla de la vicisitud? ¿20 puntos testimoniales para todos los equipos?

Portrait dijo... 01 abril, 2008 09:48

Bienvenido Paco Fox! Un gusto ver que ya está usted mejor. Yo tambien estoy de post-operatorio, y tambien estoy vetado de realizar una de mis actividades preferidas: la masturbacion.

No obstante compartiendo estas vicisitudes se llevan mucho mejor, desde luego.

Anónimo dijo... 01 abril, 2008 09:51

Que la operación te haya cercenado esa forma de expresión tan natural es un atentado cultural y filosófico ¿acaso eructar y pederse no es la concrección odosonora del existencialismo?
Mientras tanto vaya usted ensayando eructos falsos o va a quedar muy mal en las reuniones familiares ("ya está haciendose el finolis el que viene de Madrid, como si no eructara y se tirara pedos como todo el mundo...")ahora, en compensación, será ud. el alma de todas esas reuniones con la historia de su operación, hasta que aparezca el de la ernia...

La navaja en el ojo dijo... 01 abril, 2008 11:30

Post-operatorio, ¿el doble sentido era intencionado?

monsters&jhonsons dijo... 01 abril, 2008 12:38

jajajjaja, muy bueno. A mi me han metido un tubo para lo de la endoscopia, y lo peor es que estaba despierto...un peaso experiencia!!

Respecto a lo de rutear, yo siempre he pensado que es mejor por arriba que por abajo...si estas en un bareto en plena conversación nada mejor que soltarlo dentro del vaso de tubo con tu combinado favorito, sin que falte la cola o el rebul...veras como humea!! ah, que ya no puedes eructar...oooh,q pena, hala, hala.

Fernando Sancho dijo... 01 abril, 2008 12:41

Lo del patrón de la F1 no es que merezca puntos para todas las escuderías, que los merece, pero son irrelevantes. Merece un post monográfico por parte de sus señorías.

Hikari dijo... 02 abril, 2008 07:53

Me uno a la petición de fernando sancho , en cuanto leí la noticia me acorde de vosotros.
Un aperitivo..http://es.youtube.com/watch?v=oWo1rPyHeZU
Las vicisitudes de Mosley in a sex dungeon!

Sórdido del año ya !!

La navaja en el ojo dijo... 03 abril, 2008 20:04

Sí que lo merece, siempre que encontréis las fotos que han retirado. Paquito: te animo a que lo hagas tú, ya que Vicisitud, como siempre, está liado. Y se va a pasar de actualidad el tema.

Anónimo dijo... 05 abril, 2008 19:02

pseeeeeeeeee
seguro
tu debes tener el orificio mas abierto que la boca
marica de playa!
que te den por culo hediondo!

Aixa dijo... 06 abril, 2008 22:19

Hace unos dias que me hicieron una "estupenda" gastroscopia y me han dicho que tengo Hernia de Hiato. Y habia pensado en operarme, pero se me han quitado las ganas...

Ana dijo... 07 abril, 2008 18:05

o_O!!! ese vecino inglés, pudiera ser, quizá, conocido de mi persona? un día me vas a matar a disgustos...la sordidez va estrechando su círculo en torno a mi...empezamos por Gwendolyn, seguimos por Layla y ahora esto...

¿Cómo sigue la barriguita alienígena?

Besitosss

Paco Fox dijo... 16 abril, 2008 15:03

¡Era él! Fue comiendo en Alfonso XI cuando usted era sólo un bebé...

 
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