Vicisitud & Sordidez

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En el capítulo 8 de Sas tetaaaaaaaas! Jessi decide subir el nivel de su negocio de prostitución accediendo a gente de más estatus y respetabilidad social que los mafiosos de su antiguo barrio. Fortuitamente, descubre que, en un congreso médico, hay muchos señores con un buen dinero dispuestos a gastárselo en mancebillas.

Cuando el canal recibió el capítulo, un comentario hacía referencia a que no se veía la suficiente "clase" en los figurantes, y que, por ello no se entendía bien el "nuevo giro en el negocio de Jessi". Me volví a ver la escena del congreso médico en el hotel y, además de recordar el dicho "el dinero no da la clase", sólo pude decirle al director: "Chus, estos planos del congreso son LA PERFECCIÓN absoluta píxel a píxel. No hay nada fuera de su sitio".


(La escena médica está en torno al minuto 4)
¡Y es que los congresos médicos son así! Que se sepa ya: si ejerces la medicina, hay un 90% de probabilidades de que seas un sórdido de pro. Sí, tú: el que está aún a vueltas con el MIR. ¡Eres un sórdido! (¿Qué harías aquí, si no, by the way?) ¡No me importa tu camiseta moderniqui! ¡Estás abocado a las más gloriosas cotas de la caspa sin H&S que lo remedie! (Esto no se aplica a las señoras: su batalla contra la caspa es épica. Curiosamente, todos mis amigos que ejercen la medicina son mujeres. 'Nuff said).

Toda esta introducción viene a cuento de que, a la que remontaba esa escena – y otra que hay más adelante en el capítulo, (min. 4) - me dio un súbito arrebato Proustiano.

Ni que decir tiene que si te da un arrebato Proustiano que te haga recordar tu vida a la que te tomas un té con una magdalena, lo más probable es que tu vida sea un soberano peñazo (y que tengas la osadía de rellenar los volúmenes más aburridos de la historia de la literatura con ella). Por el contrario, si te da un arrebato Proustiano con una escena de las tetas, es que tu vida es de una sordidez más allá de lo lamentable. Pero sólo rellenarás un pequeño post de un sórdido blog con ella, lo cual aporta más a la humanidad, o la hace sufrir menos: elijan ustedes. ¡Soy mejor que el prota de "Por el camino de Swan"! ¿Cómo debo sentirme?

El caso es que ese arrebato me retrotrajo a una época en la que Paco Fox y un servidor estábamos juntos en la Escuela de Cine haciendo unas prácticas para un lamentable canal temático ya extinto llamado Medicina televisión.

En dicho canal, yo intentaba animar mortecinas piezas sobre congresos médicos con eternas entrevistas a señores de nula fotogenia realizadas por presentadores de no muy superior presencia física (¡aunque uno de ellos lucía un magnífico bigotón!). Cada vez que había una entrevista en torno al siempre fascinante tema del pene – y eso ocurría con inusitada frecuencia, no crean – yo siempre hacía un corte a primer plano con raccord en el eje cada vez que el entrevistado decía "pene" con claridad. Acto seguido, pasaba a un plano de reacción del entrevistador que mostraba notorio interés ante el órgano masculino. Nadie dijo nunca nada.

Por su parte, Paco demostraba todavía peor oficio que yo. Él trabajaba en producción, y el 90% de sus decisiones se basaban en el puro y simple amiguismo. La peor de ellas vino el día que me dijo "Oye, como necesitas dinero urgentemente, he decidido que hagas una labor para la que NO está capacitado: ir de auxiliar de cámara a un congreso médico". Reflexioné durante una décima de segundo: como montador, los rodajes me dan urticaria, soy incapaz de cargar peso y, probablemente, acabaría apuntando mal todos los códigos de tiempo, a la par que me olvidaría del material y de las cintas por ahí (cosas que, evidentemente, ocurrieron). Mi respuesta fue clara: "Allá voy".

A la que entré en el hall del hotel de congresos, mis ojos se nublaron por la emoción: una pancarta rezaba "IV congreso nacional de ecografía del escroto". Piensen durante un año en un título para cualquier cosa con más gancho que ese. No lo hay. No, ni siquiera "Natalie Portman facialized gets two dicks in the ass muffdiving outdoors free download": todos sabemos que eso es spyware del chungo, mientras que la nobleza de la ecografía del escroto sería un proyecto por el que George Lucas pagaría un buen dinero. Luego, claro, se preguntaría por qué yo soy el único en la sala del cine.

Pero a lo que íbamos: el ambiente en las salas del congreso era EXACTAMENTE el mismo que habéis visto en las tetas, salvo por la evidente desventaja de que ni Amaia Salamanca ni María Castro pululaban por ahí. Ni siquiera hubo una crisis farlopera de Vane o un horterismo más allá de tus peores pesadillas valencianas por parte de Cris Baby. Y ojalá hubiese sido así: lo que había en aquellas salas era una colección de casposos – y pocas señoras - con un refinado sentido del humor. Por refinado me refiero que, a la que ponían una diapositiva de un escroto tremendamente inflamado, el comentario que se producía a la décima de segundo era "Éste tiene un problema de cojones...". Y yo que me asombraba con el "For sale"...

Pero la parte épica aún estaba por llegar: a los técnicos allí presentes – todos ahora con currículum cinematográfico – nos llevaron a una sala donde proceder a las entrevistas con los molt honorables expertos en ecografía del escroto.

Y entonces, una falta de profesionalidad nunca vista (ni en UPA dance, oigan), hizo acto de presencia.

Entrevistado tras entrevistado, iban dejando caer perlas que nos iban adentrando de forma turbadora en el apasionante e ignoto mundo del escroto. Cuando un onvre comenzó a hablar del "divertículo testicular" y "la túnica vaginal" que separaba al escroto del testículo, todo el esfuerzo por contener la risa fue pasado, literalmente, por el forro de los cojones (¡anda! ¡también yo sé hacer humor médico! No soy mejor que ellos, pero sigo siendo mejor que Hamilton...). La risa claro, intentaba ser ahogada como buenamente se podía. Yo, personalmente, tomaba notas de códigos de tiempo tapándome la cara con el hombro, en una pose tan artificial que hubiese merecido el aplauso de Jesús Hermida himself.

El entrevistador, mesándose el bigote, nos echó una bronca tremenda, pero no sirvió de nada. El siguiente entrevistado, con una media sonrisilla de "Soy un depravado y lo sé" hizo un apasionante disertación que podría resumirse en "El escroto: ése desconocido". Feck, creo que hasta llegó a usar esas palabras. El entrevistador, a la que veía a los de fotografía colocar su jeta tras los focos – sin lograr ahogar del todo la risa – casi interrumpe la entrevista. Cosa que casi – siempre casi – volvió a hacer cuando otro médico hablaba del epopéyico descenso del testículo al escroto, en el que uno de los dos testículos lleva siempre la clara delantera. Por no hablar del drama que supone el no lograr bajar del todo (me ha tocado montar alguna porno en la que el actor sufría ese impedimento y la vicisitud me resultara MUY grande). La tos nerviosa que le entró al de sonido obligó a repetir la pregunta.

Llegó a haber altercado verbal a la que el entrevistador descubrió que, en el parte de códigos de tiempo, me había dedicado a dibujar a la mascota "Scrotty", muy celebrada por los técnicos de sonido.

Pero en la vida, la risa y las lágrimas van de la mano. Un sobrio y afable doctor catalán, en su intervención, nos demostró que no todo es cachondeo. Y eso lo hizo recordándonos la absoluta certidumbre de que "Llega un momento en que es inevitable que el hombre sea sometido a un tracto rectal". Nuestros anos se contrajeron sobremanera, para qué negallo.
Y eso fue lo único que se obvió en esas escenas de las tetas. ¡Para que luego digan que es una serie sin valores! ¡Ahí nadie se dedica a recordarte que te van a practicar un tracto rectal!

Eso sólo lo hago yo. Qué cabrón.

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Diego Calleja dijo... 08 mayo, 2008 15:09

Desde el "no era un tubo", muchos teníamos muy claro que la medicina era un mundo de vicisitudes insospechadas.

El Perro Mistetas dijo... 08 mayo, 2008 15:24

Hola, te he enlazado y te he copiado un trozo. :)
Y ya no mé sé más.

SuperSantiEgo dijo... 08 mayo, 2008 15:43

Siempre me pareció tierna y entrañable esta definición del escroto: "El escroto es aquello que permite hacer la paella". ¿Por qué? Pues porque para hacer la paella se necesitan las dos manos, y si no existiese el escroto tendría que utilizarse siempre una para sujetar los cojoncillos.

kanif dijo... 08 mayo, 2008 16:11

Hablando de escrotos y de cine, tengo entendido que Nick Nolte, ya maduro, se sometió a una operación de esa parte concreta, porque tenía tal laxitud que se sentaba en sus propios cojones, con las molestias que esto debe ocasionar. ¿Alguien sabe que hay de cierto en esta historia?

La navaja en el ojo dijo... 08 mayo, 2008 19:29

¿Se quejaban de los figurantes del congreso (perfectos, por cierto) y no del vestido que lleva Amaya Salamanca? ¡¡Dios mío!! ¿Pero dónde tienen los ojos?

Anónimo dijo... 09 mayo, 2008 01:55

Efectivamente, la medicina es un nido de sórdidos de agarrate y no te meneès. Lo sabré yo, que soy enfermero...
Podría contar sienes y sienes de anécdotas de urólogos contando chistes verdes al tiempo que operan. O de cirujanos que se zampan la comida de los demás cuando no les miran. O médicos al borde de la senectud tirándoles los trastos a enfermeritas de 20 años....
Por cierto, lo del vestido es verdad. ¡Que se lo quite ahora mismo!

Anónimo dijo... 09 mayo, 2008 10:12

¡jajajajajajaja! qué recuerdos, qué cutre era Medicina Televisión, y qué bien nos lo pasamos. Tengo un par de amigos médicos y un par de amigos visitadores médicos, y todo lo que contáis es verdad, incluido lo de las putas, aunque normalmente no hacen falta, porque ahora hay tantos médicos como médicas (palabra atroz), y si en una sala juntas a 100 personas que trabajan 20 horas diarias y que no tienen vida propia, lo normal es que acaben follando con el primero que pasa. Carlitos

Joss dijo... 09 mayo, 2008 11:00

Siempre me ha intrigado qué oculto motivo puede mover a alguien a especializarse en alguna de esas partes nobles de la fisionomía humana.

Urología, proctología, podología, ginecología... Joder, parecen ganas de desmitificar de manera cruda y atroz esas partes del cuerpo que para los demás son motivo de culto, adoración y/o tabú...

Tyrion dijo... 09 mayo, 2008 11:19

Juer, me ha encantado el artículo, pero básicamente porque me trae recuerdos. Y es que a mi ... me han hecho una ecografía del escroto.

La verdad es que es un poco "acongojante" estar encima de una camilla, tirando de una especie de papel de cocina que te envuelve los mismísimos para que se mantengan erguidos y lozanos mientras un tipo (que por cierto tenía bigotón) te pasa un scanner por toda la superficie escrotal después de habértela embadurnado de gel.

Si el tracto rectal es aún más humillante, como que no me apetece mucho. Aunque por edad, ya me va tocando ... ¡glups!.

Pablo dijo... 09 mayo, 2008 12:03

Impagable.

Se supera por momentos, se me han puesto los pelos del escroto como escarpias. Qué jrandes momentos de risión nos ha deparado (y deparará) ente bló. Con su permiso, le pongo una velita a Santa Catalina de Siena para que le procure una larga y sórdida vida, libre de tractos rectales.

Un lector agradecido.

Render dijo... 10 mayo, 2008 06:45

Mis revisiones de próstata no volverán a ser lo mismo, gracias.

Pregunta: tengo un vidrio que merece aparecer en este blog. Juro que lo tiene todo: es de los 80, es sórdido, tiene jamonas contoneándose con poca ropa, chuloputas de un macho que te cagas y (al loro) UN ONVRE CON TUPÉ, MULLET Y BIGOTÓN SIMULTÁNEAMENTE.

¿A quién he de mandar esta joya para que todo el universo conocido que lee ente bloj pueda difrutallo?

Perdón por la osadía, pero el vidrio en cuestión merece tanto descaro o más.

Paco Fox dijo... 10 mayo, 2008 10:10

Pues creo que lo mejor sería publicarlo en 'Bigotonwatch'.

Render dijo... 10 mayo, 2008 12:57

Hombre, el bigotón era un actor secundario que ha cumplido su misión de llamar la atención, pero vale, reitero la pregunta versión "Bigotonwath".

¿Qui jago, qui jago?

Paco Fox dijo... 10 mayo, 2008 14:24

Las instrucciones están aquí:
http://bigotonwatch.blogspot.com/2009/12/blog-abierto-todos-cmo-publicar.html

Milgrom dijo... 10 mayo, 2008 14:29

Poco a poco ente blog se va pareciendo a un compendio de anécdotas médicas, y eso, pa lo hipocondríaco terminal que estoy hecho, no se si es bueno para mi salud. Leyendo el post mis testículos han vuelto a retraerse hasta a su posición fetal primigenia y ahora no quieren bajar de su cavidad inguinal.

seth dijo... 11 mayo, 2008 15:15

Tracto rectal y enema, palabras malditas, pero no se dejen llevar por el miedo. Narroles una edificante historia que ilustra los riesgos del panico:
estaba yo en el hospital compartiendo habitacion con un onvre bastante ente desesperado ante el tipico caso de estreñimiento hospitalario que sufria, tema que puso en conocimiento de los profesionales. Los laxantes no surtieron efecto y el onvre estaba muy preocupado por, cito textual, una posible "explosion intestinal". La respuesta profesional fue clara. Si no evacuaba esa noche, al dia siguiente le pondrian un enema. Esto elevo tanto los animos defecatorios del sujeto que paso esforzadas horas de meditacion, consiguiendo solo una hernia inguinal. Y no se libro del enema.

Samoth Erbauer dijo... 15 mayo, 2008 09:40

Tengo que dejar de leeros en el trabajo, escribo rodando bajo la mesa, se nota demasiado. Jrandes.

La anecdota del pene-plano-contraplano demuestra que además de sórdido eres un poquito cavro.

Saludos desde debajo de la mesa.

Kalifer dijo... 26 mayo, 2008 12:16

La media sonrisa de "Soy un depravado y lo sé" lleva horas y horas delante del espejo, lo digo por experiencia. XD

Anónimo dijo... 13 febrero, 2009 18:57

IV congreso nacional de ecografía del escroto de Paul Rodgers

Anónimo dijo... 18 febrero, 2014 23:15

No puede ser, no es posible parar de reir con sus vicisitudes.

¡Onvre!

 
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