Vicisitud & Sordidez

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Como algunos sabréis, tengo un aparato digestivo con sus propias ideas. Que suelen resumirse en un mandamiento principal: jodámosle la vida al Paco. Últimamente, ha decidido divertirse con ese maravilloso juego conocido como ‘me da igual donde estés, tú vas al baño ahora por mis cojones’. Y normalmente, ese lugar es el trabajo. Por lo tanto, últimamente he tenido que pasar más tiempo del deseado en ese extraño y mágico espacio que es el retrete del curro. Donde cualquier cosa puede ocurrir excepto ver a un empleado utilizando la escobilla de la zurraspa.

El urinario y tú:
Como ya hemos dicho muchas veces, una de las grandes verdades de la humanidad es que, aunque te la sacudas como un martillo, la última gota va al calzoncillo. Supongo que por eso existe el concepto de urinario meaenpié: ¿para qué limpiarse con papel la punta del finstro, si de todas maneras vas a sentir el frescor de la última gota según sales por la puerta? (espero que con la cremallera ya abrochada, aunque hay gente muy peculiar a la que le gusta que todo el que pasa por el pasillo sepa qué acaba de hacer). Lo que es más curioso de este tipo de elemento de los servicios públicos es que son una demostración de uno de los grandes misterios de la naturaleza: la anti-alopecia púbica.

Efectivamente, los hombres tienden a sacarse la churrilla con tal fuerza y desparpajo que con todo el vello de los urinarios de una empresa podría hacerse, como mínimo, una peluca. Una muy asquerosa, eso sí.
Lo que es un misterio es que, por mucho que se caiga el pelo del pubis, nunca queda una calva. Muchos hemos hecho la prueba en momentos de extremo aburrimiento (esto es, estudiando física o matemáticas): te rascas, sacas unos pelillos, vuelves a meter mano y sacar sin esfuerzo otra pizca. Repites el proceso. Siguen saliendo pelillos. Te preguntas hasta donde llegarías si siguieras así. Repites el proceso. Te das cuenta de que eres un guarro y que no sabes dónde poner los pelos. Compruebas acojonado que estás en un sitio con moqueta. No quieres saber qué han tirado allí tus antecesores. El mundo se convierte en un lugar aterrador.

El caso es que, por algún motivo, los pelillos púbicos nacen, crecen y se caen más rápido que The Flash con un ataque de colitis. Y los urinarios quedan como repugnantes pruebas de este hecho. Aunque, bien mirado, ofrecen posibilidades lúdicas. Esas dianas que a veces ponen para que apuntes al centro son una chorrada, debido a la facilidad de la tarea. Lo realmente divertido es ir arrastrando poco a poco los pelillos de tus antecesores, guarreando más si cabe todo el… ay. Creo que estoy pasándome de repugnante. ¿Debería parar?

¡Amos ya!, sabéis que no.

Tu peor enemigo:
Jugar a ahogar pelos o borrar zurraspa ajena está bien. Bueno, no. Pero la visita al retrete es para muchos trabajadores que no hacen blogs en su horario laboral un esperado momento de asueto que hay que aprovechar. Pero hay que tener cuidado y no ponerse excesivamente jovial. Antes de jugar con el chorrito, mejor comprobar que todo fluye bien. Nunca sabe cuándo hará acto de presencia ese temible acontecimiento:
La meada bifurcarda.

Una muestra de que la evolución no tiene en cuenta las vicisitudes derivadas de tener una manchilla acuosa en los pantalones. Por algún motivo, a menudo los hombres sufrimos de lo que en algunos círculos de cachondos se conoce como ‘pis estrábico’ o su variedad más peligrosa aun, ‘chorro potente con gotitas sin fuerza que van directamente al pantalón, las muy jodías’.

Supongamos que vamos a reunirnos con el jefe. ‘Un momento’, dices: ‘voy antes al baño’. Y luego apareces con una mancha inmensa a la altura del muslo. No vale la pena intentar decir que el grifo soltó el agua a presión estilo corrida de Peter North (tal y como le ocurrió a Mr. Bean en su vicisitúdica primera película). Primero porque no te creería. Y segundo, porque no sabría quién es Peter North. Que no todo el mundo es tan freak como vosotros, leñe.

Entonces, ¿qué se puede hacer? ¿Echarte agua y convertir la manchita en algo más diluido, pero igualmente incriminatorio? ¿Quedarte y llegar tarde a la reunión alegando una cagalera repentina? ¿Y yo qué sé? Esto no es un blog de soluciones caseras a las vicisitudes de la vida cotidiana. Es de hablar de cochinadas como si los autores fueran mentalmente niños de cinco años. Cosa que es falsa: yo tengo la edad mental de una niña de catorce. Tía, jo tía.


El onvre más guarro: ¿Qué falta en esta secuencia?:
Claro que no toda la guarrería te tiene que pasar a ti. Lo maravilloso del retrete laboral es observar cómo se comporta el resto de la gente y comprobar que no eres tan guarro como tu madre y novia dicen. De hecho, eres el puto amo.

Alguien debería hacer un estudio sobre cuántos hombres se lavan las manos después de hacer sus cosas. El resultado podría ser más aterrador que ver a Darth Vader bailando una sardana. Curiosamente, cuando el retrete está lleno de gente, el lavadero suele tener hasta cola. Pero basta esperar un poquito para comprobar cómo el jabón se convierte en un extraño para muchos. Algo mucho más divertido cuando, además, trabajas con famosetes. Como cierto presentador deportivo al que NUNCA he visto lavarse las manos. Ni siquiera mojárselas. Claro que eso no es nada comparado con… ¡El caso del sonido ausente!

Estando haciendo sus cosas en el servicio, un compañero de trabajo me comentó anonadado la siguiente secuencia de acontecimientos:
-Sonido de pis
-Sonido de puerta abriéndose
-Sonido de papel para secarse las manos siendo arrancado
-Sonido de puerta cerrándose.
¿Qué falta aquí?

Puedo comprender que alguien se agarre la churrilla recién lavada en la ducha matutina y luego pase de lavarse las manos. Pero si tienes que secártelas, es que aquello… se ha mojado. Por el amor de San Feck, échale un poquillo de agua. So cochino.

Y menos mal que se trataba de un pis. Porque tal anécdota me trajo a la cabeza esa conversación que me comentaron sobre las posibilidades de explotación del porno en móvil, con alguien argumentando, con toda la razón del mundo, que un trabajador puede estar aburrido en su despacho, tener un calentón, echarle un vistazo al móvil para no visitar páginas cochinas, e ir a desahogarse en el baño.

Desde entonces, no le doy la mano a la gente con la misma confianza.


La pesadilla del Dog bacon:No es que sea un obsesivo-compulsivo de la vida. Pero me da muchísimo reparo usar un retrete público. Claro que, tirándote en un mismo lugar más de ocho horas y media al día implica que tendrá que ceder o reventar. Sobre todo si acabas de tomar un sandwich de la máquina, esos conglomerados de margarina y guarrería que garantizan visitas al excusado cuales cubatas de evacuol (que diría El Reno Renardo). En mi trabajo, una combinación realmente letal es la de café junto con el maravilloso ‘Dog Bacon’, una cosa hecha con trocitos de salchicha congelada y beicon blanducho que, sí: sabe como suena.

Así que, ahí voy yo, muerto del asquito, a realizar ese complejo ritual de desperdicio de papel que ha acabado con más bosques que el gobierno brasileño: limpieza de la taza, limpieza de la zona en la que podría tocar el dingdingdong, papel rodeando el asiento, papel en el agua por si la cosa chapotea al caer y, muy importante, papel extra colgando en la zona pichal para parar cualquier tintineo del badajo. Que mi madre me enseñó a ser precavido y ‘Mejor Imposible’ que ser obsesivo compulsivo no es óbice para quedarte con la chica, ser felices y comer perdices.

Además, eres consciente de que tú no estás inaugurando el trono. Muchas veces he intentado sincronizarme con la salida de la señora de la limpieza. Pero la magia del Dog Bacon o la maldad de los aceites asesinos que utilizan en el comedor de mi empresa hacen que la probabilidad de estrenar taza recién lavada sea mínima. ¿Reventar o asquito? La terrible decisión de todos los días.


Hasta aquí llega este repugnante post. Tampoco es necesario seguir poniéndonos escatológicos. Todos tendréis vuestras propias vicisitudes laborales que compartir. Como mi amigo Carlitos y ese momento en el que coincidió en el baño con un presentador de informativos que le ponía mucho. Mientras él se lavaba las manos altamente excitado, el buen hombre entró en un retrete y, como no podía ser menos, ¡chof!. Plantó un pino de esos con un olor apocalíptico. El fin de erotismo y la mitomanía en un día conocido desde entonces como ‘La Muerte del Mito’. O el increíble misterioso del rastro de gotas desde el retrete hasta ninguna parte (la teoría de que era una fregona se derrumba al no estar el suelo mojado ni el resto del baño limpio). Un enigma tan complejo que hace que la teoría de cuerdas parezca El Libro Gordo de Petete y que todavía no he sido capaz de resolver.

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Anónimo dijo... 02 diciembre, 2008 09:18

jajaja! me parto el hojaldre...

La situación de la caida del mito es muy vicisitúdica... yo soy incapaz de hacer un chof como el del presentador si en el servicio todavia hay gente que me ha visto entrar al vater. Tengo que esperar a que salgan todos los que saben que estoy ahí para luego poder evacuar en el "economato" :P

MioCid dijo... 02 diciembre, 2008 09:34

Son ustedes muy jrandes

Y ya sé que me repito más que el culo de los pepinos (!) pero es que me dejan sin palabras

José Vega dijo... 02 diciembre, 2008 09:35

Anotnio y yo trabajamos en un sórdido edificio de extrarradio... la gente que puebla ese baño (salvando a algunos honrosos onvres que campan a sus anchas con bigotones de lustre y grandeza) sería digna, muchas veces, de un post en VyS...
El olor de cada día es mezcla de sandwich (con trazas de arenques, sésamo, mostaza o pimiento murciano) y churros de la cafetería más infecta de la historia, sita en el piso 0.

En cualquier caso, gracias por destrozar mi día desde primerísima hora.
Salut!

moshimoshi dijo... 02 diciembre, 2008 09:41

Mis compañeros onvres japoneses tienen además la costumbre de despistarte, mientras te miran la chorra para comparar, dedicándote un sonoro pedo, alzamiento de pierna y guiño acuoso includo

elkapi dijo... 02 diciembre, 2008 09:52

y digo yo:

¿cómo usan los onvres el papel higiénico?

1) poco y doblado cuidadosamente
2) Bola farragosa de medio rollo

Tema delicado

Portrait dijo... 02 diciembre, 2008 10:01

Santa Madonna, con el trozo de los pelos púbicos casi me muero. Pasa lo mismo con los pelos de las cejas.

Lo que me lleva a pensar en unas cejas de vello púbico, o unos genitales con pelos de ceja.

Dios, mire usted lo que nos hace pensar...

ÓsQar dijo... 02 diciembre, 2008 10:35

Hey, me considero entonces onvre afortunado, porque en mi curro las tazas del váter vienen equipadas con un simpático artilugio que distribuye una especie de condón a lo largo de la tabla en la que uno se sienta. Me explico: uno llega, pulsa un botón rojo en la base del váter y el condón gira por la taza, desenrollándose desde un extremo y enrollándose en el otro. Sé que lo estoy liando, pero el efecto es que uno siempre se sienta en una porción presuntamente limpia de plástico.

Recuerdo haber visto también en no sé qué país extranjero una tabla que se autolimpiaba con agua y jabón, pero era bastante probable mojarse las cachas al sentarse.

He dicho.

tere dijo... 02 diciembre, 2008 10:39

Añado una historia sobre caca laboral a su compendio:

Una apacible tarde de primavera, me dirigi al baño de mi trabajo con la intención de hechar una meada rápida antes de irme a casa. Al levantarme del wc, me sentí resbalar golpeándome con la puerta del baño... efectivamente, alguien (y lo peor, en horario laboral) habia cagado en el suelo. Muchas teorias ha acompañado este suceso, lo peor fue descubrir que no había sido la primera vez... y que el cagón se encontraba entre nosotros. En fin, nadie conoce a nadie...

Anónimo dijo... 02 diciembre, 2008 11:25

La relación pendejos-peluca se me ocurrió cierto día en el que hayaba plácidamente cagando. En el tiempo que transcurría mientras mis intestinos se ponían de acuerdo, vislumbré en el suelo gran cantidad de vello púbico sobre el suelo blanco (mal color para el suelo de un baño). Así maté el aburrimiento, soplando y arrimándolos hasta una esquina, sorprendiéndome de su cantidad... y claro, mi compañero es calvo "de arriba" y por la bola de pelo que arrinconé, dentro de poco de abajo.

volga dijo... 02 diciembre, 2008 11:31

Me consta que en este tema de los retretes hay un término muy extendido en las empresas. Siempre hay el típico que vuelve del baño y pregona que se ha hecho un "Perfect". Para el que no lo sepa, un "perfect" es dejar un tronco en el aserradero y al ir a limpiarse, sacar al primer frote el papel higiénico limpio.
Como anécdota, me contó una compañera q trabajó en telecinco como un día entró al baño y justo salía del cubículo la gafe-presentadora Carolina Ferre. Ella entró en el mismo cubículo y se encontró con lo mismo que tu amigo con su presentador mítico. Tú te ahorraste el nombre, yo no. Yo lo digo

Edward Dmytryk dijo... 02 diciembre, 2008 12:07

Best episode ever!

Guybrush dijo... 02 diciembre, 2008 12:30

En mis años de instituto se dio un caso similar al que comenta Tere de cagarse fuera, con la diferencia de que el truño estaba magistralmente repartido por todo el cagadero: taza (dentro), taza (fuera), suelo, paredes y puerta.

Por mi parte, contaría cómo fui capaz de atascar todos los baños que utilicé en un viaje a Estados Unidos, pero es que me da vergüenza.

Anónimo dijo... 02 diciembre, 2008 12:30

A mí lo que me da asco es coger el picaporte para abrir la puerta y salir.. cuánta gente no se lava las manos y lo abre... ay.

angeld dijo... 02 diciembre, 2008 12:32

Esperamos que tu próximo post esté dedicado a "las pinturas rupestres", estas que aparecen en los baños o por falta de papel o porque hay gente que necesita "sacar el artissssta que lleva dentro".

Anotnio dijo... 02 diciembre, 2008 12:44

Deliciosamente escatológica esta entrada, para enmarcar.

Eso sí, que la única amenaza para la integridad olfativa sean los Dog Bacon puede considerarse incluso una suerte; el olor de los sándwiches con nombre cualquiera y trazas incluso de rueda de camión que donde yo trabajo con José se dispensan sobrevive incluso al paso de las voluntariosas limpiadoras, así que el aseo permanece infecto 24 horas al día.

Breo dijo... 02 diciembre, 2008 13:22

Estimada Tere: leyendo su post pensé que iba a decir: me levanté del baño y golpeándome la cabeza tuve la visión del condensador de fluzo... lamentablemente imagino que su única visión fue la del ñordo cual terrazo.

Lede dijo... 02 diciembre, 2008 13:27

Lo de cagar fuera lo mas espectacular que vi fu en un garito de madrid al que al bajar con un amigo al baño vimos bajar a uno de los chavales que curraba alli, fregona en mano, entro al baño de las TIAS y grito Jooodeeer!!, al parecer a alguien le estallo el culo y macho absolutamente todo desde paredes a echo, el hombre salio a despotricar y un avispada chiquilla entro pensando inaugurar el tema y en vez de eso vio el percal y para rematar la faena vomito del asco. El descojone fue monumental y por supuesto lo considero el peor dia de ese pobre chico.
PD: no se que chica seria la del cataclismo anal pero no me gustaria conocerla....

Patricio dijo... 02 diciembre, 2008 13:40

No puede haber un post escatológico sin que decenas de hombres se acerquen como moscas a la mierda, y se retraten como lo que son: guarros. Yo el primero.

Hay que señalar la importancia de los cagaderos públicos: estaciones de bus/tren, supermercados, etc:
1. Coproarte: un conocido mío trabajo de limpiador en un conocido parque de atracciones de Tarragona. Una vez se encontró, en uno de los urinarios, con un sugerente grafiti realizado como los preescolares pintan con témperas: con los dedos. Y con un material de similar textura también. Y decía: "Limpia esto, puta".

2. Creo importante un post dedicado a ese submundo, altamente sórdido y vicisitúdico, que es el del ¿mariconeo? en los retretes. Esos viejos que se dedican a hacer como que mean, esperando tiernas víctimas a las que mirar el membrete. Y tocar. Y saborear. Y ser saboreados. Para luego irse a sus casas con sus señoras.

Morvran dijo... 02 diciembre, 2008 14:16

Pues hay un excusado en mi empresa que ha de ser la mar de cómodo y acogedor. Sólo un día a la semana (afortunadamente) voy a esa oficina, pero (desafortunadamente) soy testigo de excepción al quedar mi mesa justo al lado de la entrada del fragante rincón :)
Primero suele ir el jefe de departamento, con su periódico gratuito, pongámosle 'diezquince' minutos. El ruido de fondo y la falta deliberada de atención ocultan los detalles acústicos escabrosos, pero no los olfativos a la salida.
Poco después va el 'desarrollador uno', sin periódico pero con PDA (ahora que caigo, vaya nombre para ir con ello al váter). Se toma su tiempo y su oxígeno, hace lo de la pedeá 'diezquince' minutos y sale.
A veces cuando sale ya está haciendo cola 'desarrollador 2', es lo que tienen los procesos habituales, que ya te resultan familiares los 'olores propios' de otros y agilizas los trámites sin necesidad de ventilar o esperar a que se disipen los efluvios. Desarrollador 2 va sin pedeá y sólo se tira 'cincodiez' minutos, aunque para ir sin pedeá es al que más se le oye...
Además, no hay escobilla...
Sobra decir que los otros tres de la oficina sólo utilizamos el retrete en caso de 'memueroperoya'.

ismael dijo... 02 diciembre, 2008 14:41
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo... 02 diciembre, 2008 14:42

Donde yo curro es bastante incómodo el ir al baño. La puerta está justo al lado de la gran sala donde habemus muchos programadores (y alguna programadora). El problema, es que dentro tiene 2 váteres individuales, pero abiertos por arriba (que la pared no llega al techo).

Normalmente eso no sería un problema, pero hay algunos tipos que van al baño sin cerrar la puerta de fuera; por consiguiente, un par de veces al día nos deleitan a los demás con una serenata pedorril digna de Wagner.

sebelo2 dijo... 02 diciembre, 2008 14:54

Y no olvidemos esos angustiosos momentos en los que uno, presa de una colitis irrefrenable, va al excusado cual alma que lleva el diablo para descubrir horrorizado que lo que queda de papel higiénico es sólo un pequeño trozo. En esos casos de horror extremo en los que la posibilidad de que no puedas limpiarte bien las posaderas se hacen realidad, y por tu cabeza pasan dolorosas imágenes que rememoran el siempre molesto picor que deja la mierda al quedarse pegada, hay una solución extrema que una vez me chivó un amigo enfermero: se toma dicho trozo de papel, se le practica un agujero intermedio para introducir el dedo índice, dedo que utilizaremos para hurgar por donde nadie debería entrar, limpiándolo luego con el poco papel que los anteriores usuarios han tenido a bien dejarnos.
Un desagradable proceso que acaba con numerosos lavados de manos para intentar paliar el olor.
Este tema de la mierda siempre saca lo peor de cada uno...es inevitable ;).
Saludetes
Sergio

Miguel dijo... 02 diciembre, 2008 15:09

Jran post! De los de la vieja escuela, y me ha hecho recordar vuestra gran frase "porque ¿cuándo sabe un ciego que ha terminado de limpiarse el culo?"

Sin embargo, aprovecho para deciros, por si no lo habíais visto, que Günther tiene nuevo tema: Pussycat. Además, su web está remodelada, y tiene una entrada gloriosa.

Anónimo dijo... 02 diciembre, 2008 15:11

Yo tambien conozco a gente que no siente vicisitud al plantar un pino en el lugar de trabajo, sino que ademas lo hacen con puntualidad inglesa.

saro dijo... 02 diciembre, 2008 15:18

Aún hay algo peor. Algo peor que las arias anales de Wagner. Algo peor que la incertidumbre picaportil al abrir la puerta. Y es... LAVARSE LOS DIENTES.

Sí, amigos, sí. Cada día me lavo los dientes en la oficina, intentando eso sí que coincida con un momento del día en el que el personal ya ha "fecho" de vientre. Aún así, siempre hay algún irreductible galo que resiste siempre al invasor y entra a compartir las bondades de su tránsito intestinal con los demás.

En ese momento piensas "me voy y luego vengo", pero no, no se puede, siempre te pilla con el cepillo en la boca y a medio terminar, así que intentas darte toda la prisa que puedes. Pero todos los intentos son fútiles. Al segundo movimiento vibratoriolimpiador, la fragancia inunda el ambiente y una cadena de sonoros "aingg" y "chof" te recuerdan donde estás...

Danda dijo... 02 diciembre, 2008 16:53

Vuelve don Paco, el rey de la anécdota escatológica.

Si un día hubiese un "podcast" de V&S, sería imprescindible que el sr. Fox cantase una selección de canciones de ayer, hoy y siempre con la letra cambiada para incorporar unas cuantas palabrotas y procacidades.

Milgrom dijo... 02 diciembre, 2008 17:19

Se que espameo un poco, pero así me ahorro tener que pensar algo divertido sobre caca. Les paso un post épico de mi blog para que sus lectores lean mis opiniones sobre las defecaciones laborales.

http://humanidadsupina.blogspot.com/2008/01/mis-pequeos-ritos-diarios-cagando-en.html

Anónimo dijo... 02 diciembre, 2008 19:51

Viendo las vicisitúdicas reacciones permitidas por el owner del garito, no quiero ni imaginar qué decía el comentario eliminado...

Bardo dijo... 02 diciembre, 2008 20:17

Grandísimo post Mr. Fox, me ha recordado enormes momentos vicisitúdicos de mi propia existencia... aquellos días de acampada juvenil haciendo letras con los ñordos conforme iban surgiendo al verdor de la madre natura (formando tras varios días un horrible alfabeto digno del Barrio Sésamo de Sodoma y Gomorra), mi primer ataque de diarrea en el trabajo acompañado de accidente de tráfico con entrañable viejecita al volver al hogar o la eterna pregunta que todo hombre se ha hecho alguna vez: ¿Las niñas guapas cagan truños como puños o jaboncillos con fragancias de pétalo de rosa?... no quieran saber lo que pueden expulsar culos de inmensa belleza.

Sin embargo quisiera compartir con todos ustedes la anécdota del "asesino". Hoy día trabajo en una oficina que tiene un retrete de aprox. un metro cuadrado, donde permanecer más de 30 segundos tras una evacuación horrenda puede dejarte inconsciente al ser la concentración metano/oxígeno muy inferior a la necesaria para la vida humana.
El caso es que durante muchos meses hubo un "asesino" oculto, alguien que cagaba a horas intempestivas y desconocidas, siempre de modo aleatorio y con el mismo modus operandi, de modo que no había modo de evitar sus efluvios y todos éramos víctimas potenciales de su furor anal.
Durante aquel tiempo muchos fueron los estudios, las porras, y las indagaciones para descubrir al "asesino", todos infructuosos, hasta que un día, tal y como vino, se fue... dejándonos a todos una sensación parecida a la de un refugiado que ve que la guerra termina en su país destrozado.
Lo más entrañable de aquellos días fue que compraron un "ambientador" que se podía activar pulsando, de modo que la primera víctima del día (o puede que el propio "asesino" en un acto de civismo) lo pulsaba y liberaba un amplio aroma a rosas silvestres. Entrar en el retrete tras el uso del ambientador era algo parecido a entrar en una casa construida sobre un cementerio indio... todo parecía estar bien, todo era aparentemente normal... pero algo en tu interior te decía que allí dentro habían sucedido hechos horripilantes...

stygyan dijo... 02 diciembre, 2008 20:18

Donde yo trabajaba anteriormente, ocurrió algo muy curioso en el baño de las damas.

Primero, tengamos en cuenta que era un edificio de oficinas, y como tal, los baños estaban compartidos entre múltiples empresas.

Según me contó una compañera, al entrar en dicho aseo, se encontró con la escena dantesca que paso a relatar: Alguien había escrito grafitis en las paredes. Insultando a tó dios. Y ahora viene lo realmente visicitúdico: CON MIERDA FRESCA.

Al parecer se le fue la olla a alguna mujer en un caso de histerismo (no tenemos consoladores a mano en la empresa, ejem), y luego de giñar, se dedicó a utilizar dicho material para escribir.

Curioso cuanto menos.

Otra cosa, menos asquerosa, era el asunto de aguantarse la meada durante horas en dicho bar, porque pese a que íbamos prácticamente todos los días (billares, dardos, etcétera), lo que era el cuarto de baño estaba de un asqueroso que no se podía soportar. Parecía estar limpio, pero el olor que despedía aquello era más penetrante que el sobaco de un gordo sin duchar en el autobús.

Joan dijo... 02 diciembre, 2008 20:52

¡Me parto! ¡Post enorme!

Comparto tu aversión por los retretes públicos. Debo añadir que, cual ley de Murphy, tuve un apretón en un avión transatlántico. Ni loco iba a plantar nada ahí dentro, en ese cuchitril. Además, las consecuencias las veía venir:

- ladeo del avión por pérdida de estabilidad
- apertura de las máscaras de oxígeno
- pánico, etc...

Fueron las 7 u 8 horas más duras de mi vida. Al llegar a Barajas, busqué el baño más alejado de la muchedumbre y aún así, sólo salió gas. Eso sí, tanto o más que en una bombona.

Por cierto, coincido con Guybrush y la alta capacidad que tienen los retretes neoyorquinos para atascarse. ¿¡¡¡Qué coño es eso de al tirar la cadena se llenen de agua hasta el límite!!!? Que ves como la canoa sube y gira, sube y gira, y dices "Cómo se salga, ¿cómo la cojo?". Y al irse para abajo, efecto embudo. Litros de agua, orina, papel y ello intentando pasar por un miniagujero. Bueno, había dicho que no lo contaría.

Un abrazo

Orayo dijo... 02 diciembre, 2008 21:08

Risivo total!

El caso es que a mi me da gustillo cagar en urinarios publicos, siempre que no den asco, por aquello de la sensacion de nerviosismo que ayuda a evacuar facil.

salu2!

Petromás dijo... 02 diciembre, 2008 22:00

Bueno, he de decir que yo, al igual que alguien en los comentarios, no resisto la presencia humana en un servicio público cuando estoy a lo mío.

Por otra parte, recuerdo un detalle hermoso y artístico en un servicio de un pub. Entro yo todo decidido, cuando veo, entre la penumbra y sólo iluminado por un pequeño foco de luz, un bonito cagallón, con forma y disposición renacentistas, encima de la tapa cerrada del WC. Mi primera reacción fue quedarme unos segundos admirando esa obra de arte llena de actitud y amor por las cosas bien hechas. Después salí por patas, claro.

Y para acompañar tan placentero tema, nada mejor que el jrande entre los jrandes, el jrandirmo Screamin' Jay Hawkins y su "Blues del estreñimiento": www.youtube.com/watch?v=sAclTN2eqyQ

Petromás dijo... 02 diciembre, 2008 22:02

Por cierto, alguna entrada sobre este buen hombre YA. Merecería estar en esa galería de retratos que honra el fondo de ente vloj.

Javi dijo... 02 diciembre, 2008 23:55

En mi curro una noche descubrí en el retrete una sorprendente muestra de arte efímero: el derrape adherido al esmalte de la taza consecuente de sacar el tren del tunel no estaba en la rampa de bajada que suele ser su habitat natural... estaba en el reborde de la taza!!! Tras consultar con diversos compañeros llegamos a la conclusión de que tal autografo solo podía haber sido realizado abrazandose los propios muslos y con la cabeza entre las rodillas, empujado todo ello por un más que sonoro PUM que arrojara el troncho a velocidad tal que pudiera marcar donde marcó.

Anyway, nadie ha dicho nada aún sobre el papel higiénico de castigo que hay en los baños publicos:

- Papel reciclao sin grip alguno
- Papel semitransparente con tendencia a romperse
- Papel rugoso extracalor ojetil
- Papel adherente que no resbala
- Papel duro del que hace picos
- Papel rosa
- ...

El Vecino de la Quinta dijo... 03 diciembre, 2008 00:03

He estado llorando de la risa cuando he leido las cosas que han escrito los onvres y mugereh de ente blós.

Esto ya es una auténtica comunidad sórdida en la que los comentaristas alcanzan el mismo nivel de vicisitud que los propios pioneros del blós.

Propongo que haya un "posteador invitado" de entre los comentaristas para goce y regocijo de enta comunidá.

Salut!

Klaus Maria dijo... 03 diciembre, 2008 00:36

Como siempre las culturas milenarias nos llevan una ventaja abisal:

http://www.viajarasia.com/2007/04/23/una-experiencia-profundamente-zen-el-inodoro-japones/

Horas y horas de placenteras sensaciones ;-) Un único consejo, cuando empiece ¡no te levantes!.

Y una duda existencial que arrastro desde entonces ¿qué sensor o avanzada tecnología se emplea para la localización exacta del orificio anal, en tanto el dispositivo no te riega las posaderas si no que acierta de pleno?.

Klaus Maria dijo... 03 diciembre, 2008 00:36

Como siempre las culturas milenarias nos llevan una ventaja abisal:

http://www.viajarasia.com/2007/04/23/una-experiencia-profundamente-zen-el-inodoro-japones/

Horas y horas de placenteras sensaciones ;-) Un único consejo, cuando empiece ¡no te levantes!.

Y una duda existencial que arrastro desde entonces ¿qué sensor o avanzada tecnología se emplea para la localización exacta del orificio anal, en tanto el dispositivo no te riega las posaderas si no que acierta de pleno?.

Klaus Maria dijo... 03 diciembre, 2008 00:36

Como siempre las culturas milenarias nos llevan una ventaja abisal:

http://www.viajarasia.com/2007/04/23/una-experiencia-profundamente-zen-el-inodoro-japones/

Horas y horas de placenteras sensaciones ;-) Un único consejo, cuando empiece ¡no te levantes!.

Y una duda existencial que arrastro desde entonces ¿qué sensor o avanzada tecnología se emplea para la localización exacta del orificio anal, en tanto el dispositivo no te riega las posaderas si no que acierta de pleno?.

Anónimo dijo... 03 diciembre, 2008 09:34

Yo tengo dos trucos con el servicio de la oficina.

Primero, nunca cague ud. en el servicio de su propia planta, desplácese a otra planta u ala de la oficina, así evitará la vergüenza que supone salir del water después de haber dejado un hediondo monumento y encontrarse con un compañero con cara de pasmo o asfixia

Segundo, cuando una gota refulge solitaria en el pantalón, lo mejor no es agrandar la mancha con agua por que resaltará aún más tu impericia. Mi truco es lavarme las manos tocándo las palmas, así, donde antes hubo una salpicadura ufana en su soledad, ahora hay cientos, será tan dificil de identificar la de pis como un Wally en un cuadro sin Wally. Así, nadie pensará que ud. se ha meado, sino que ha cometido un exceso de celo al limpiarse, con lo cual quedará hasta bien entre los compañeros, aparte de atraer la mirada de alguna fémina a su entrepierna.

Milgrom dijo... 03 diciembre, 2008 10:25

Por cierto, ¿alguien ha cagado o lo ha intentado en un tren de esos que van de Galicia a Catalunya? Es para compartir experiencias y saber si el pudo acertar en la diana.

Paco Fox dijo... 03 diciembre, 2008 11:32

Joer! Me tiro un día sin conectarme a internet porque me meten (¡otra vez!) un tubo y me encuentro 41 comentarios. Gracias por las felicitaciones. Emocionado estoy.

Moshimoshi: jaaaajajarrrggsfss!!!! Tras una noche casi sin dormir, este comentario me ha alegrado la mañana.

elkapi: Yo, cuidadosamente doblado. Algo lógico si se tiene en cuenta que tengo mis 1000 Cds por orden alfabético y de fecha dentro de cada artit-ta.

ÓsQar: En mi curro también teníamos el 'condón tazal' al principio. Pero supongo que los recortes de gastos hicieron mella.

Volga: Vicisitud y yo llamamos a esas heces 'cacas catúlicas'.
La identidad del presentador en cuestión es fácil de averiguar...

Dmytryk: ole tus huevos por ese nick imposible de escribir. Cuando tenía becarios en el curro, les hacía tres preguntas. La última era sobre la identidad de Edward Dmytryk. Nadie acertó.

Patricio: Yo tuve un bonito encuentro con un ojeador de urinario en la estación de autobuses de Sevilla. Lo mejor es que me puso nervioso y no me salía el chorrito. Yo, en vez de cagarme en sus muertos, le dije: 'Perdona, pero yo así no puedo'. El tipo, educadamente, dejó de mirar y pude echar el pis. Luego siguió en su lugar y se dedicó a contemplar al siguiente.

Sebelo2: ¡¡¡¡¡¡aaaaaaarrrgggg!!! Gracias por tan maravilloso consejo.

Saro: ¡Es verdad! Es una vicisitud que olvidé totalmente.

Javi: Pues mira por donde, en un párrafo hablaba del papel higiénico asesino de ojetes. Pero no encontraba palabras para describir ese horror.

Vecino de la Quinta: Es verdad. En este post en concreto es glorioso leer los comentarios. Yo me estoy descojonando.

El gafapasta ojiplático dijo... 03 diciembre, 2008 11:51

Todas estas vicisitudes se incrementan exponencialmente si tienes (como yo) la costumbre de echar microsiestas encerrada en el baño de la oficina, en momentos de gran sordidez laboral o de resaca insostenible.

Tomás dijo... 03 diciembre, 2008 15:29

que risas tio! xDDD confirmo lo que dices en el sentido del comportamiento masculino pero tambien te digo que aqui donde curro (ESADE) limpian el WC 3 veces cada dia y a no ser que vayas justo destras del cabron que caga en el suelo (un dia me encontre un zurullo delante de la taza... increible) o el que tira ladrillos dentro (es que no entiendo como pudo hacerlo) suelen estar impecables y da mas gusto que cagar en casa!!

Anónimo dijo... 03 diciembre, 2008 18:41

Hay un par de cosas que se han pasado por alto:
1. Nadie ha nombrado los pros y contras de cagar:
-"a pulso":pies en el suelo y piernas flexionadas sin llegar a tocar la taza con los muslos, la postura ha de ser suficientemente baja para que el ojete se abra y la cagada sea lo mas limpia posible, bastante incomoda.
-"pies en taza": sin duda la mas arriesgada, de jovencillo curre de fontanero y cuando una taza se rompe los cortes pueden llegar a ser bestiales, no recomiendo ni que busqueis fotos en google.

2. Los multiwateres.

Es decir, entras a un aseo donde hay varias cabinas juntas, por muy buena que sea tu estrategia siempre vas a acabar cagando con alguien en la cabina contigua. Estos wc estan separados por una lamina de madera que si te agachas le puedes ver los pies al de al lado, a partir de aqui se crea una complicidad, ya que tras aguantar el concierto hay que salir, pero claro, a ver quien es el que pone cara a ese pino, diarrea, pedorreta...Se puede optar por esperar "ya saldra el otro" y cuando se vaya salgo yo, pero claro , eso mismo puede estar pensando el socio. Como recurso se puede optar por "marcar los tiempos", es decir, hacer sonar fuerte el rollo de papel, echarlo al wc, tirar de la cadena y bajar la tapa haciendola sonar, todo esto con firmeza, y entonces salimos...Tened por seguro que el otro tipo no saldra del suyo hasta que no hayais acabado de lavaros las manos y os hayais ido...

Charles dijo... 03 diciembre, 2008 19:25

¡Jajajajajajaja!
Pues yo os informo: si encima se tiene el colon irritable, uno se acostumbra no ya sólo a cagar en cualquier sitio (creedme: en cualquier sitio) sino a llevar siempre encima toallitas húmedas (en paquetes de 20 del Mercadona, nuestro mejor aliado) y siempre, siempre, siempre, un par de paquetes de clinex por si las moscas.....
Gracias al colon irritable, descubrí que en Madrid todavía quedan sitios que por vater quieren decir "agujero en el suelo". Y las mujeres llevan años de desarrollar sus piernas para mear sin tocar la taza, pero los hombres no, y no sabemos cagar en cuclillas ni de coña.....
El colon irritable mezclado con un buen vino peleón te pueden incluso llevar a extremos como cagar entre dos cubos de basura en pleno centro histórico de Granada.
Y un "conocido" realizador de televisión y de cortos intentó un día saludarme efusivamente en un baño después de mear, con sus manos llenas, pero llenas llenas, de meo, a lo que mi respuesta fue "no no no no no, mejor un abrazo, que tienes la mano llena de meao", en esos casos me sale toda la sinceridad por la boca....

Anónimo dijo... 03 diciembre, 2008 21:19

Y qué me dicen de las cagadas en plena calle, en el descampado del barrio? Yo obviamente no lo he hecho, pero el amigo de un amigo me contó que un día, con un épico apretón se puso a cagar en la calle sin pensar las consecuencias. Cuando se dió cuenta de que no podía limpiarse con nada excepto escombros, opción nada recomendable, decidió quitarse uno de los calcetines y proceder a la limpieza. Evidentemente, tiró el calcetín junto a su vástago y se fue.

Dr. Elektro dijo... 03 diciembre, 2008 21:31

Este está siendo uno de los post mas descojonantes del año, que gran calidad en los comentarios!!!!

Yo en el comer y el descomer soy igual: Me tomo mi tiempo, que se puede medir por eras geológicas. Al acabar, claro, siempre queda la zona en cuarentena.
No habeis comentado la típica situacion del peo con "final twist".Uno esperaba que fuera del elemento aire y acaba expulsando el quinto elemento...

Me han contado una anecdota de caca que no puedo dejar pasar:
El señor en cuestión plantó un pino de consistencia y regularidad tal que cayó de pie en el borde interior de la taza y al caer hacia adelante le rozó los cojoncillos PLIM! como un badajo!!!!

Anónimo dijo... 03 diciembre, 2008 22:08

En ocasiones, si el autocontrol del esfínter permite llevar el ritmo, se puede cagar "silenciosamente" respecto a los demás presentes en el cuarto de baño, todo gracias a la sensibilidad del secamanos (sobretodo si hay niños, que les apasiona este aparato).
Es útil, a mí me sirve.

Patricio dijo... 03 diciembre, 2008 23:19

Viendo como crece el número de comentarios queda una cosa clara: la mierda es algo que une. Tiene un nosequé atractivo y travieso, potenciado por ese tabú que tiene lo sucio y maloliente.

Y es que si hay algo que nos hace parecidos unos a otros es que todos cagamos. Y como es frecuentemente es difícil que no se acumulen anécdotas.

Ya lo dice el poema: caga el rey, caga el Papa, sin cagar nadie se escapa...

Rubén dijo... 03 diciembre, 2008 23:32

Enorme post, sin duda.

Me pregunto si soy el único que, al verse obligado a exteriorizar el interior habiendo alguién más en el baño, lo que más teme es que con el primer impulso, no sólo caigan los correpondientes sedimentos sino que además se escuche el inconfundible estruendo de una trompeta. En mi caso da igual si el que me acompaña me haya visto entrar en el baño o no, en el fondo pienso que escucharme me identifica irrefutablemente, sea cual sea el orificio por el que salga el sonido.... llámenme loco.

DrDoyle dijo... 04 diciembre, 2008 00:38

Que máquina!

Terrans dijo... 04 diciembre, 2008 10:40

Me ha encantado descubrir un nuevo concepto con la cagada perfect. Debo añadir para los que no la cocnozcan, la cagada "guadiana", que es aquella que desaparece según cae. Por algún misterio de la coprohidrodinámica es capaz de escurrirse directamente dejando sólo un ligero rastro. Si se presenta junto a la perfect, la experiencia resulta increíblemente placentera, a la par que ecológica al no ser necesario usar ni papel ni cisterna. Sólo una vez tuve el placer de evacuar semejante perfección, fué sentarme, cagar y levantarme. Vini, vidi, vinci

Milgrom dijo... 04 diciembre, 2008 12:56

Una pregunta, ¿cuantos de ustedes se miran la caca al acabar?

saro dijo... 04 diciembre, 2008 16:05

¡Horreur! ¡He vivido en mis propias cannes la experiencia que cuenta Paquito! Andaba yo "faciendo jierces" en el excusado laboral cuando oí la cerdil secuencia de las 4 Pes:
Pis.
Papel de secar manos.
Puerta abriéndose.
Puerta cerrándose.

Y lo peor, ¿sabeis quién ha tenido que abrir la puerta después? ¡Era yo! :S

TalesLoscer dijo... 05 diciembre, 2008 00:21

Este debe ser el mejor blog de la historia!! Absolutamente todos los posts hacen que me parta la caja sin remedio. ENHORABUENA.

moscacojonera dijo... 05 diciembre, 2008 14:00

Me están tentando con enlazar un video de scat de una guapa francesa que vi... Pero vamos, hay también de brasileñas, o el famoso 2girls1cup, etc etc etc...

Quique dijo... 05 diciembre, 2008 14:13

Milgrom, yo la miro pero porque en el curro de ahora tenemos el mitico (en tiempos pasados, yo solo lo habia visto en casa de mi bisabuela) Retrete Plataforma. Es un inodoro en apariencia normal pero a media taza tiene una plataforma, de tal forma que al evacuar no solo queda el producto a escasos centimetros de tu cuerpo (puedes sentir hasta el calor...), sino que al levantarte te realiza una maravillosa presentacion de consistencia, color, etc etc
Otro tipo de inodoro mitico es el que se comenta mas arriba, el vetusto agujero en el suelo. Los habia antes en algunas facultades de la Complutense y los llamabamos los "Retretes Lanzadera", porque la postura a adoptar, agarrado a dos asas al uso que habia en las paredes, era identica a la de la famosa atraccion del Parque de Atracciones.

Tremendo este post. Solo he echado de menos que se hablara del signo inequivoco por el que sabes que el que se dispone a mear al lado tuyo es un verdadero ONVRE: el escupitajo previo. Haced la estadistica en gasolineras, bares y demas, sale la cosa a un 90% o mas de gente que echa el lapo antes de empezar.

moscacojonera dijo... 05 diciembre, 2008 14:51

Una francesa (o con mucho acento francés) y scat: http://www.myfemdomclips.com/play.php?vid=223

Allá cada un@... por eso lo pongo asi. Quien quiera tiene que copiarlo, pegarlo, etc... no será algo automático :)
¿quizás la cosa es hablarlo pero no verlo?

a los admin... si lo ven fuera de lugar, of course, borren borren. No problem atol.

Joan dijo... 05 diciembre, 2008 20:44

Deberíamos también distinguir a los que se limpian sentados o de pie. Y en el caso de hacerlo sentados, si es por delante o por detrás (más la ya conocida separación apuntada anteriormente de hazer bola con el papel o plegarlo).

Don Mierda dijo... 06 diciembre, 2008 00:57

El año pasado trabajaba en una empresa en la que existían unos enormes baños en la planta donde yo estaba. Había unos seis compartimentos. No llevaba allí una semana cuando descubrí cómo funcionaba el asunto:

Los compartimentos no garantizaban el anonimato del deponedor, ya que, por la parte de abajo asomaban los piececitos. A veces, al entrar al baño a lavarme las manos o hacer tiempo porque no me apetecía trabajar, descubría por el rabillo del ojo unos piececitos que retrocedían hacia atrás acobardados, para tratar de ocultar la identidad de su dueño. Alguna vez llegué incluso a oir unos leves ruiditos, de alguien que iba rasgando milímetro a milímetro del papel higiénico.

Pero yo también estuve en el otro lado. Una vez, estaba dispuesto a salir del compartimento, cuando escuché que alguien entraba en los baños. Contrariado, encogí las piernas, esperando que el inoportuno visitante terminase pronto su visita. Estaba el visitante 1 secándose las manos, cuando entró un segundo visitante. ¡Mierda, había pillado la hora de máximo tráfico y me había quedado atrapado! El visitante 1 salió, pero el visitante 2 se demoró en sus pises, y en lavarse las manos. Estaba en esto, cuando, ¡horror! oi entrar a un tercer visitante. ¡Y se introdujo en el cubículo al lado mio! Me dije que si no salía de allí pronto, no lo haría en toda la tarde. Y creedme que la tarde era el peor momento, después de la comida, para usar aquel baño. Digamos que era cuando "subía la marea". En cuanto el visitante 2 salió por la puerta, volé a lavarme y secarme las manos. La puerta hacía ruido al abrirse, y había veces que no sabías si alguien acababa de salir o de entrar. El visitante 3 no debió tenerlo claro, porque en cuanto abrí la puerta para salir, mis oidos fueron sorprendidos por la típica fuga de aire amplificada por la caja de resonancia de la taza. "PFFFFFFFFF".

"¡Suerte con eso!" pensé.

Anónimo dijo... 06 diciembre, 2008 12:17

Una anecdota que nunca olvidare fue la vez que un colegilla de juventud salio corriendo a cagar hacia su casa como alma que lleva el diablo, se conoce que iba tan al limite que que entro al water con los pantalones ya semibajados y la tortuga asomando la cabeza, asi pues a mitad giro para encararse con la taza no pudo retener mas el ciruyo que salio describiendo una trayectoria parabolica debido a la inercia y que fue a aterrizar justo
en la tapa y caer dentro, como si de un tiro de "Magic Johnson" se tratara O_o.

Anónimo dijo... 06 diciembre, 2008 13:24

Qué me vais a contar vosotros de anécdotas mierdiles! Yo tengo una "enfermedad", aunque más enfermedad es un desajuste intestinal. Tengo lo que viene siendo un mega-colon. Mi colon es mucho más grande de lo normal, y eso hace que pueda estar una semana sin siquiera tener un ligero aprentón... pero claro, la cosa se va acumulando y acumulando... hasta que dice allá voy! Y os aseguro que no querríais estar cerca cuando eso pasa. Cuando yo hecho el tronco en el aserradero, es lo más literal que jamás haya podido ser esa frase. Es SEGURO que no se lo lleva la cisterna como no lo partas MINIMO en 3 trozos (el cómo mejor lo dejamos estar...) y más de una vez he tenido que levantarme del trono porque si no no entra.
Eso sí, la ventaja que tengo yo sobre vosotros es que puedo aguantar el tiempo que quiera cuando me viene la inspiración. Vosotros tenéis que salir corriendo jejeje.

Javi dijo... 06 diciembre, 2008 17:14

Charles:
Cuidadin con las toallitas humedas ojetefresco del mercadona!!! Son autocopiativas!!! Prueba a doblarlas antes de empezar y desdoblarlas tras el primer frote...

aldolo dijo... 06 diciembre, 2008 19:59

Recordaré toda mi vida el día que mi padre entró a casa como alma que pilla el diablo al grito de "¡Me cago! ¡Me cago!" entrando diréctamente al baño, y a los diez minutos me pide que le pase unos calzoncillos y ¡unos pantalones! limpios.

Naturalmente dejó el cuarto de baño como si hubiese pasado la banda de Loca academia de policía 2.

Y por cierto, estoy deseando entrar al blog y encontrarme con "La madre de todos los posts" sobre la película de La familia Stupid de Tom Arnold, ese Onvre.

Jefe Brody dijo... 06 diciembre, 2008 22:11

Retrete, mierda, vicisitud... símbolos perpetuos de hermandad. Como ya ha comentado el insigne Patricio, las anécdotas escatológicas unen como pocas.

En mi caso trabajo para una multinacional, cuya sede europea se encuentra en el Reino Unido. Ello me obligaba en ocasiones a acudir allí a reuniones de trabajo.

Los visitantes que no disponemos de despacho propio usamos una zona común que se encuentra al lado de los despachos de los jefes. En ella están también, obviamente, los retretes.

En cierta ocasión, y preveyendo que el día iba a ser largo, desayuné vigorosamente en el hotel, disfrutando de la típica comilona inglesa, bacon y salchicas incluidos, a las 6 de la mañana. Lógicamente, los nervios y la madre naturaleza hicieron que un par de horas más tarde necesitara con urgencia tomar asiento.

Después de un trabajo muy, muy concienzudo, me encontré con la desagradable sorpresa de que, como mencionaba anteriormente Guybrush, allí también usan la famosa técnica del remolino/piragua de mierda. Y digo desagradable porque, en aquella ocasión, el retrete estaba atascado y el agua fue subiendo sin parar hasta, al fin, detenerse en el borde mismo de la taza como en una película de suspense. Casi me parecía oìr la música de psicosis mientras el tiburón daba vueltas y se retorcía nerviosamente.

Lógicamente, me entró el pánico, pensando en lo que podría pasar si uno de mis jefazos entraba en ese momento y me veía enmedio de tamaña vicisitud.

Así que, como los culpables de las pelis, huí rápidamente del lugar del crimen y me encerré en el despacho con la cabeza enterrada en el teclado.

Me pasé el resto del día convencido de que alguien podría leer "criminal escatológico" en mi cara. Desde entonces, he salido siempre del hotel con las tareas hechas.

Para que luego digan que los españoles no exportamos nuestra cultura allende los mares...

el viajero impresionista dijo... 07 diciembre, 2008 11:54

Un derivado laboral serían las vicisitudes en la mili.En una marcha por tierras toledanas me encontré uno plantado sobre un extraordinario especimen de ortiga de unos 80 cms de alto al que le habían dado la formita de las cacas de broma de carnaval. La planta aguantaba con fortaleza y dignidad el peso de semejante tocado. Una obra de arte, para enmarcar.

el viajero impresionista dijo... 07 diciembre, 2008 11:54

Un derivado laboral serían las vicisitudes en la mili.En una marcha por tierras toledanas me encontré uno plantado sobre un extraordinario especimen de ortiga de unos 80 cms de alto al que le habían dado la formita de las cacas de broma de carnaval. La planta aguantaba con fortaleza y dignidad el peso de semejante tocado. Una obra de arte, para enmarcar.

Anónimo dijo... 07 diciembre, 2008 12:49

Este blog se divide entre posts sobre el mierda, historias sobre la mierda, y artículos sobre películas y series de mierda. Emocionante coherencia temática, hoygan.

Dr. Pegasus dice dijo... 08 diciembre, 2008 01:23

Querido anónimo, eso es exactamente lo que buscamos cuando visitamos este blog: mierda. Vicisitud. Sordidez. Paco Fox. Sin olvidar la Fórmula 1.

De hecho, yo monté un periódico gratuíto sobre esta temática (mierda) pero la gente se lanzó con tal furia sobre los repartidores que no encontré un equipo con dos cojones para tales menesteres. Luego llamé a una seccióm Metro y a la otra 20 minutos.

Y Aunque no venga al caso, yo a los 14 años, en Inglaterra solté tal mojón en un vater inglés (de la casa donde viví) que tuve que partirlo con la escobilla para que lo tragara el wc. Mi cagada adolescente era capaz de atascar un vater donde cagaba un operario anglosajón, uno a cero. Esto que cuento es más importante de lo que parece, y tiene su eco en la eternidad: los ingleses siempre nos han jodido por envidia, sus melifluas cagaditas de oveja no son comparables a nuestros superlativos truñacos hispanos: por eso nos robaban el oro de las colonias. Joderos.

Capitán Spaulding dijo... 08 diciembre, 2008 19:32

La eterna cuestión de lavarse después de...Y ¿por qué no lavarse antes de?, me pregunto angustiado. Las manitas suelen estar sucias debido al contacto con miiiles de cosas durante el día. Personalmente (y creo que buena parte del resto de la gente también lo hace) llevo mis genitales limpios. No crean con este comentario que me la cojo con papel de fumar, no se trata de eso. Es más una cuestión de principios.

Nordes dijo... 09 diciembre, 2008 08:51

Hummm, veo que falta técnica a la hora de usar un vater qu eno es el propio. Vale, forrar el vater de papel higiénico no nigo que sea una solución, pero es laboriosa, tediosa y no del todo satisfactoria.

Hace un años un amigo me enseñó la técnica del "posadero del águila". Es sencilla (a no ser que tengas un exceso de peso evidente), no require tiempo, y sobre todo, es eficaz:

Es una evolución perfecta de la "técnica del pulso", solo que se optimiza el esfuerzo, simplemente hay que:

1) Levantar la tapa con el pie. (Nunca las toco con las manos)

2) Quitarse pantalones y gallumbos, colcarlos en la manilla.

3) Subirse a la taza, y ponerse en cuclillas en ella. (Efecto águila, propiamente dicho).

4)Obrar con tranquilidad.

... el resto ya no hace falta explicarlo.....

PD: NO se que dirán las muheres pero a mi me parece igual de eficaz para onvres que para muheres.

El gafapasta ojiplático dijo... 09 diciembre, 2008 13:16

Ustedes hablan con mucha tranquilidad de la mierda porque nunca han sufrido una inundación marrón en su propia casa. A mí me pasó. Cuando ves que lo que has depositado y olvidado en el retrete se alza en tu contra y te persigue por tu propia casa, aprendes lo que es el miedo.

penyaskito dijo... 15 diciembre, 2008 20:58

Ha sido ir por la mitad de los comentarios y venir un olor a mierda que no veas. Cabrones.

Anónimo dijo... 15 diciembre, 2008 21:35

"Cagá feliz,
cagá contento,
pero por favor,
cagá adentro."

Leído en la puerta del baño de un bareto de barna.

Anónimo dijo... 22 diciembre, 2008 19:01

Una variante, como han dicho anteriormente es la de las historias de la antigua mili.

Yo tenía un cabo primero al que gustaba de clonarse con la puerta del cubículo abierta, para poder seguir bronqueandote mientras daba lo mejor de sí. Curiosamente, cuando salíamos al campo, gustaba de ir acompañado a estos menesteres (!) y era escena de gran sordidez ver como, a pocos metros donde las huestes descansaban, había dos maromos departiendo sobre la actualidad mientras expelían su valor.

En el tema de los modelos, en nuestro servicio patrio disponíamos de lo que llamábamos, el "simulador de motos", que consistía en un agujeraco en el suelo, y un cubículo tan pequeño que para no perder equilibrio tenías que abrirte de codos, pareciendo la postura afín a la de un motorista sin montura. Era lo más cerca que ibas a estar de las motos del cuartel, osea.

Makoki dijo... 25 diciembre, 2008 19:38

En ese tipo de "agujeros militares", cagó un tipo con el mono de trabajo en los tobillos.
Cuando acabó y se subió el mono no se limpió las manos. Se tuvo que limpiar el cogote. . . .

Dani dijo... 28 diciembre, 2008 13:04

Es genial, la reproducción de una conversación de hace tiempo convertida en monólogo. Falta un apéndice sobre el manejo del vater con el dingdingdong en acción :P. Un saludo.

Mike dijo... 08 enero, 2009 00:09

Paco, es la tercera vez que lo leo. No me canso de hacerlo, creo que es lo mejor que has escrito en mucho tiempo. Deberías hacer monólogos, es cojonudo!

Mike dijo... 08 enero, 2009 00:17

Por cierto, en ese mismo baño del que hablas tengo una anécdota:

Una buena mañana de mayo, entré en el baño y cual fue mi sorpresa que a los pocos pasos hacia el lavabo esuché: "puuuuuuuurrrrfffff, puf, puf!!" seguido de un " aaaaaah!" con sinónimo de gusto.
Repentinamente, el sujeto provocador de esos ruidos se sintió sorprendido en su oculto refugio y cayó en un profundo silencio avergonzador.
Tras unos instantes, un ruidito traicionero vino a delatarle: "$&·$%·"%$%$&%$ (sonido de radio) ·$%·$&%&·$& Paco, Paco, acude a la puerta cinco, cambio".

Sin duda alguna, el baño de la empresa da para mucho

Fraude dijo... 13 enero, 2009 20:29

El baño de empresa/instituto etc...

Ese gran deconocido para algunos

dani dijo... 24 enero, 2009 17:27

Vaya tranchete de artículo... madre mía hacía tiempo que no me reía tanto... casi se me escapa la mierda de tando reir...

Por cierto, una curiosidad: ojo con dejar los cepillos de dientes a menos de 2 metros del water... se ve que al tirar de la cadena el agua suscitada tras el tiramiento de cadena sale propulsado a dos metros de altura, impregnando así los cepillos de dientes... ya decía yo que hay gente que les huele el aliento como si se hubiesen cagado en su boca...

Uriah dijo... 11 febrero, 2010 17:34

Seguid así y aquí. Si fueráis una revista, a saber en que acabaríais mutando. Gracias mil por los ratos de alegría, sois la polla...nunca mejor dicho.

Solamente he echado en falta una revisión a los baños que están en pleno pasillo estrecho del núcleo de trabajo de la oficina y pegando a muchas mesas. Las caras de culpabilidad que he visto allí, tras la faena, son legendarias.

Lo dicho, grandes.

Rebeca dijo... 07 septiembre, 2011 22:55

Hacía tiempo que no leía un post y he de decir tres cosas:

-Cagarme, no, pero mearme, casi.

-En España es hablar de mierda y todo el mundo se apunta, incluido mientras se come (¿curioso? ¿paradójico?).

Tengo dos anécdotas:

1) En 5º e EGB presencié como, mientras me lavaba las manos, a una compañera la explotaba el váter. Sí, explotó. Y salió echa un gotelé. Si ya es una edad hijaputa para todos los niños, imaginad se sales llena de frenazos de un cubículo.

2) Mi mejor amiga, a quien le diré que lea este post para sentir que hay mucha gente como ella, y que no está sola en su vicisitud, hizo un trasvase ñordesco para poder evacuarlo adecuadamente en un váter cuya cadena sí funcionaba, y que obviamente no era el que ella había elegido en primer lugar para plantar el pino.

El vikingo dijo... 21 mayo, 2015 17:18

Si, se que es una entrada vieja, pero ando con muchos ratos muertos en el curro y el lunes comencé a leer desde la entrada más vieja y... ya ni memolesto en frenar las risotadas.

Esta entrada si, me hizo recordar la vicisitud de entrar al "toilette" del curro (que es eso, un cuartucho con un único vater, lava manos y poco más) y ver que el usuario anterior, a falta de papel, decidió que lo propio era hacer pinturas rupestres en la pared de al lado; y tampoco veas cómo quedó el jaboncito.

 
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