30 enero 2008

El ataque de los clones de combate 3: Estoy agotado

Tras dos entradas revolcándome en mugre cinematográfica, mi cerebro necesitaba un descanso. Y no se lo he dado. Porque yo me desvivo por mis lectores. Y porque, en el fondo, me gusta.

En busca del clon perdido

Una de las grandes historias míticas del cine, justo al lado de la búsqueda de Scarlett O’Hara y de las cosas que hacía Don Simpson con dos prostitutas, un dildo, látex y un retrete, es el momento en el que Lucas y Spielberg crearon a Indiana Jones. Los dos barbudos, estando de vacaciones a la espera de las recaudaciones de ‘La guerra de las galaxias’, se dedicaron a charlar sobre ese tema que siempre abordan los freaks que quieren hacer cine: de las películas de su infancia. Que esas sí que eran la leche, no como las de ahora. Spielberg quería hacer su propio James Bond. Lucas, tras haber llevado a cabo su Flash Gordon alternativo, pensó que lo mejor era clonar los seriales de aventuras de los 30 con un poquito de ‘El tesoro de los incas’ (una peli desconocida de Charlton Heston) para animar la cosa.
Por lo tanto, ‘En busca del arca perdida’ nació como un homenaje, que es el nombre científico que se llevan los clones cuando han pasado más de veinte años del estreno de la original. Esta vez la cosa fue extraordinariamente bien. Tras el éxito de película (probablemente el mejor flim de aventuras ever), el resto de productores se lanzaron a revitalizar el género a base de localizaciones donde se transpira mucho, nombres graciosos para los protagonistas, chistes malos y letras inclinadas naranjas. Porque el caso no era plagiar necesariamente la trama de la película de Spielberg. De lo que se trataba aquí era de copiar EL LOGO:
A esta locura por las aventuras exóticas que duró un par de años se apuntó todo el mundo. Según creo, los primeros fueron los habituales italianos (Antonio Margheriti hizo hasta tres clones, comenzando en el 82 con ‘Los aventureros del tesoro perdido’), aunque esta vez casi les gana la televisión con la serie de Donald P. Bellisario ‘Los cuentos del mono de oro’. La cual, en un arranque de lógica comercial que hace que se me humedezca de emoción todo lo que es concretamente el orto, va a ser editada este año en DVD para coincidir con el estreno de ‘Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal’.



20th Century Fox también entró a saco con ‘Tras el corazón verde’, la cual es una de las pocas que, además de ser buena, no plagió el logo de ‘En busca del arca perdida’. Aunque, mire usted qué cachondo, la reciente edición especial en DVD sí lo hace. Justo cuando no es necesario
Tampoco puedo olvidar, entre las primeras producciones de cierta solvencia, ‘La gran ruta hacia China’. Sobre todo porque el protagonista era Tom Selleck con bigotón, el cual, como todo buen freak sabe, fue el primer actor elegido para exudar hombría como Indiana Jones.

Incluso la Cannon lo intentó varias veces. La primera, ‘Sahara’, que sólo es recordada por tener a Brooke Shields en camiseta mojada. Curiosamente, la película no está en la Mula. Pero mire usted por donde, sí que he encontrado esa escena de las transparencias. Internet está lleno de depravados. Como debe ser. A pesar de tener el presupuesto más alto de todas las producciones Golan-Globus hasta la fecha, no hubo manera de estrenarla en un número de salas respetable, pues los exhibidores, turbados ante lo lamentable del resultado, se negaban a comprarla.
Luego llegaría el binomio ‘Las minas del rey Salomón’ y ‘Allan Quatermain y la ciudad perdida del oro’, las cuales presentaban unos estereotipos racistas tan vergonzosos que hacían que ‘Tintín en el Congo’ pareciera un folleto de las Naciones Unidas. La primera, en su febril afán por enlazar ininterrumpidamente aventuras y chistes malos, es todo un clásico del ‘tan lamentable, que es bueno’ que todo sórdido debería ver al menos una vez en la vida. Nada de extrañar, teniendo en cuenta que Golan había contratado como guionista a Gene Quintano, señor que había perpetrado ‘El Tesoro de las Cuatro Coronas’, clon de combate de Indiana Jones que no sólo fue exhibido en 3D, sino que además contaba con el inestimable protagonismo de Paco Rabal y… Ana Obregón. Por favor, que alguien suba una copia a algún servidor.

El último intento de la Cannon fue ‘El templo del oro’, una nueva muestra de cine-colonoscopia cuyo visionado hoy en día no por doloroso deja de ser interesante para todo aquel que padeciera estas navidades ‘La búsqueda 2’. Aunque sólo sea para comprobar que, dentro de un concepto muy similar, los decorados de la producción de Bruckheimer son igual de cutres. Y, encima, la película de Chuck Norris al menos tiene la decencia de situar un templo perdido azteca en la frontera con Méjico, en lugar de la de Canadá.
Muchas más hubo, pero pocas relevantes (aparte de aquello de ‘Gwendoline’, espectáculo de tetas , estética de tebeo gabacho y sadomaso con la pelirroja de ‘Despedida de soltero’, que, en mi calentura, he llegado a tragarme en francés a pesar de mi odio visceral a ese idioma). Las más vicisitúdicas eran las que estaban tituladas con el supuestamente carismático nombre del héroe. Mi favorito siempre ha sido ‘Tennessee Buck’, tanto por aquello de ‘busquemos otro estado con nombre gracioso’, como por las posibilidades que se abrirían ante una oleada de clones nacionales. ¿Se imaginan ‘Extremadura Rodríguez’ o ‘Castillalamancha Lorenzo’? También recuerdo una titulada ‘Jane and the Lost City’, en la que salía el mismísimo Flash Gordon (Sam Jones). Pero todo era baratucho y cutrón hasta que llegó Bruckheimer y ‘La búsqueda’. Que, como habían pasado más de 20 años, dejó de ser clon y pasó a ser homenaje.




Aliens cabreados

En la primera parte me dediqué a glosar los plagios de ‘E.T.’. Ahora tocan sus hermanos con mala baba. Y nunca mejor dicho, pues de fluidos está lleno el mundo de los clones de Alien.

Esta película de Ridley Scott, al igual que la antes referida ‘En busca del arca perdida’ y ‘La Guerra de las Galaxias’ (que sí, que sí: que pronto hablaré de ‘Star Crash’), tomaba elementos de otros flims y lo fusionaba en una obra maestra. Otros llegaron más tarde y se conformaron con copiar lo que les vino en gana para perpetrar sus propias bazofias. Así que antes de volver a acusar a Lucas, Scott o Los Wachovsky (sí, Matrix también es un refrito, que tomó prestado de cosas tan dispares como ‘Blade’, ‘Dark City’ o ‘Hyperion’ de Dan Simmons) de vulgares plagiadores sin imaginación, piensen en las siguientes producciones, que, más que películas, son afrentas.

¿Quiénes fueron los primeros? ¡Venga, hombres! ¿No me digáis que tenéis que pensarlo? ¡Pues los italianos, por supuesto! Aunque, claro: justo es decir que una de las principales inspiraciones de la película de Scott fue ‘Terrore nello spazio’ de Mario Bava. Como también lo es decir que los dos clones que aparecieron en 1980 harían llorar de vicisitud al pobre realizador de ‘Las tres caras del miedo’.

El productor napolitano (nunca una buena señal) Ciro Ippolito fue quien abrió la veda. Y a lo grande. Tituló su clon de combate sobre unos tipos en una cueva acosados por un montón de casquería sin forma ‘Alien 2: Sulla Terra’. Con dos cojones. Aunque nuestro viejo amigo Luigi Cozzi (que sí, que es el de ‘Star Crash’) sólo tuvo un poquito menos de poca vergüenza con su ‘Contamination’, que, si bien no se postulaba como secuela directa en el título (aunque en España tuvieron la gracia de llamarla ‘Contamination: Alien invade la Tierra’), sí que se entretenía trayendo el bicho a nuestro planeta, por aquello de ahorrar en decorados, e imitando lo más posible elementos varios de su hermana (muy) mayor (huevos interestelares y explosiones de tripas incluidos. Que eso era a lo que debía su éxito ‘Alien’. O al menos supongo que así lo creía Cozzi)



El siguiente en la cola de la carnicería cinematográfica (¡Qué poderosa metáfora! ¿Estaré poseído por el espíritu de G.Sanz?) fue Roger Corman. Su flim ‘La galaxia del terror’ es importante por dos motivos. El primero es que se trata de una de las pocas películas de género de las que, extrañamente, no recuerdo nada (ni siquiera una violación extraterrestre que Grabriel me mencionó unas veintiocho veces el otro día para desesperación de mi compañera de mesa, harta de escuchar la inmortal frase "La violación del gusano me la puso troncha" una y otra vez). Por lo tanto, tengo pendiente volverla a ver. Pero no por eso iba a retrasar este artículo. Sólo me dediqué a visionar el comienzo y a pasar por secuencias sueltas para comprobar si se nota la influencia en ‘Aliens’. Y, sí, me habéis leído bien. He dicho ‘en’, no ‘de’. Porque el segundo motivo por el que esta película es relevante es porque en ella trabajaron como técnicos Bill Paxton y James Cameron. Es cierto lo que dice mi novia: ¡La información inútil tiene mi cerebro como un piso patera! Y respecto a esa posible influencia de la que habla Cameron en el making of de Aliens: pues no tengo ni idea. Cuando la vea con calma, seguro que no pierdo el tiempo en hacer otra entrada sobre ello.
El caso es que, por aquello de aporvechar los escenarios, la película tuvo una secuela titulada 'Forbidden World' o, según algunas ediciones, 'Mutant'. Aunque da igual el nombre. Ambos auguran la misma caspa.
Otro flim que gozó de cierta popularidad a lo largo, ancho y chungo de los videoclubes españoles fue ‘Xtro’, película inglesa que vendían como respuesta terrorífica de ‘E.T.’ y que tenía cierta influencia de ‘Alien’. La imagen del bichillo de la publicidad me acojonó bastante de pequeño, por lo que no fue hasta hace varios meses que me puse a ver esta extraña y algo desagradable cosa que incluye desde el embarazo y parto más rápido de la historia (que está en youtube, pero que no incrusto porque requiere registro) hasta un enano vestido de payaso que recolecta los huevos de alien. Porque todos sabemos que esa es la forma preferida de reproducción de los extraterrestres cabreados.



Lo gracioso es que tuvo una secuela bastantes años más tarde, la cual no tenía nada que ver con el original. Esta vez se trataba de un plagio de ‘Aliens’ bastante entretenido, que ostenta un lugar de honor en mis recuerdos al ser una de las tres películas que he visto en toda mi vida en una tele local (las otras dos son ‘R.O.T.O.R.’ y ‘Rabia’, pues para este tipo de cosas deberían existir estas televisiones, y no para retransmitir procesiones y partidos lamentables de regional preferente) Hubo incluso una tercera parte que, una vez más, volvía a no tener nada que ver con las otras dos. Tras realizarla, el director de todas, Harry Bromley Davenport, decidió cambiar de registro y dedicarse a la comedia. Esta vez, intencionada.

En el 85, William Malone, el temible realizador de ‘Miedo.Com’ y reconocido fanático del cine de ciencia ficción que ya había copiado el diseño de ‘Alien’ en su anterior y muy desconocida ‘Scared to Death’, se descolgó con ‘Creature’, una que no he visto a pesar de que la dieron gratis con ‘Tiempo’ o ‘Época’ y que, por lo tanto, debería de estar copando todas las cajas de DVDs a tres pesetas en el rastro. Sale Klaus Kinski, por lo que, al menos, tiene que tener su punto de fascinación. Enfermiza, no lo neguemos.



En el 87 llegó ‘Creepzoids’, tercera película del muy gay David DeCocteu (el de la mítica ‘Doctor Alien’: sí, esa muestra de cine de calidad en la que a un chaval le sale una antena de la cabeza que pone calentorras a las señoras). También se pudo ver (o, más bien, se intentó ver sin abrirse las venas) ‘Alien Predator’, estrenada aquí como ‘Cosmos Mortal’, obviando extrañamente lo lamentablemente clónico del título americano. El responsable a todos los efectos fue Deran Sarafian, un director de extraña carrera que ido desde este tipo de bazofias hasta alguna producción presupuestariamente solvente (‘Velocidad Terminal’), acabando como habitual de ‘House’, ‘CSI’ y ‘Perdidos’. El flim se rodó en el 84, pero se ve que nadie tenía la vergüenza de estrenarlo, y (atención: sorpresa) se trata de una coproducción con España con el jran director de ‘El fontanero, su mujer y otras cosas de meter’, Carlos Aured, manejando los hilos.

Los ochenta culminaron (es un decir) con ‘Alien del abismo’, de un Antonio Margheritti tomándose un respiro entre sus clones de combate de ‘Acorralado’ (‘Indio’ e ‘Indio 2: La revuelta’). El título era un inteto de recordar a ‘The Abyss’, si bien no hay nada de mar y sí mucha cueva y selva. Lo mejor de ésta era lo desvergonzado del plagio de diseño del extraterrestre en cuestión. Una práctica que también se perpetró en otros productos ligeramente menos derivados como ‘Segundo sangriento’ (¡Con Rutger! ¡Y que vi en el cine!), 'Species' (para el que el propio H.R. Giger hizo unos aburridos diseños), 'Metroid' o el 'Gryzor/Contra' de las recreativas. Y de los cojones. Porque hay que ver lo difícil que era el jodío juego.

En los noventa llegarían cosas que no he visto como ‘Shocking Dark’ de Bruno Mattei (conocida como ‘Terminator 2’, y de la que hablamos en la anterior entrega), ‘El lado oscuro de la luna’, ‘Dead Space’, ‘Dark Universe’ o ‘Alien Terminator’ (que no tiene mucho que ver con la de Cameron y sí un poquito con ‘Species’. De hecho, el título británico es ‘Alien Species’, dado que ‘Alien Terminator’ estaba ya cogido allí por una italiana llamada ‘Top Line’. Por no decir que hay OTRO ‘Alien Species’ del mismo año. Y que me está empezando a doler la cabeza.). Todos estos son clones tardíos que no tienen ni siquiera el valor de ser ‘de combate’, por lo que supongo que tienen menos razón de existir que un tampax de esparto.


Abyss: Bichos y agüita

Las películas de extraterrestres submarinos del 89. Hete aquí una curiosa lista de clones. Se trata de una de las más comentadas a la hora de hablar de plagios, pero lo más curioso del caso es que el que sean o no clones es algo que no tengo nada claro. Por eso no pensaba dedicarle un apartado. Pero tres cosas hicieron que me replanteara mi decisión. La primera es que así pospongo el capítulo de ‘La Guerra de las Galaxias’ y tengo que escribir menos. La segunda es que, con toda su popularidad, dos de los títulos son, en realidad, clones de combate de Alien, por lo que tiene sentido que los comente como epílogo a la anterior entrada. Y la tercera es que en uno de los flims sale Pocholo. Y creo que esta última vale por todas.

En enero y marzo de 1989 se estrenaron dos películas de terror submarino: ‘Profundidad 6’ y ‘Leviathan’. Se supone que ambas son clones de combate de ‘Abyss’, de Cameron. Pero la génesis no está del todo clara. La primera era un guión que se vendió al mismo tiempo que el de ‘The Abyss’. Es posible que el productor quisiera competir con la película de Cameron, pero eso es algo que suele ocurrir mucho en Hollywood (de cuando en cuando se anuncian proyectos rivales, como los de ‘Volcano’ contra ‘Dante’s Peak’, ‘Outbreak’ contra ‘Crisis in the Hot Zone’ o los dos Alejandro Magno). Por lo tanto, no hablamos de una producción cutre intentando engañar al consumidor, sino de unas películas solventes en cuanto a medios que intentan más bien pelearse de tú a tú. Claro que no sé qué se habían fumado en Carolco cuando decidieron que Sean S. Cunningham, director de ‘Viernes 13’, podría hacerle sombra a Juanito Camarón.
Algo similar puede decirse de ‘Leviathan’. Auspiciada por la MGM y la familia DeLaurentiis y con gente como Stan Winston, Ron Cobb y David Webb Peoples involucrados, la cosa tenía sus miras altas.
Por supuesto, al final ambos entregaron clones chungos de ‘Alien’ y, a pesar de lo aburridillo de ‘The Abyss’ y de que llegaron primero a las salas, perdieron en la taquilla. Porque se ve que por lo de ‘extraterrestres + bajo el mar’ que anunció Cameron no significaba, como sin duda pensaban, ‘otra caza de bichos + bajo el mar’.

Mucho más divertida es, sin embargo, ‘La grieta’, de nuestro viejo conocido J.P. Simón. Al igual que proclama que el guión de ‘Los nuevos extraterrestres’ era anterior a ‘E.T.’, también asegura que esta película no tenía nada que ver con la de Cameron. Yo le creo. En serio. No, de verdad.
Otras fuentes no del todo fiables dicen que la idea original era ambientarla en el espacio, pero que los productores obligaron a situarla bajo el mar. La historia tenía que ver con unas plantas mutantes que se comían a la gente o algo por el estilo. Sinceramente, casi no me acuerdo. Ésta la vi un viernes hace siglos en ‘Alucine’, espacio de cine fantástico que coincidía los viernes por la madrugada con la porno del Plus. Todos los fines de semana me quedaba despierto, bien para ver la pisha doblada de Marc Wallice o las dramáticas interpretaciones de Jeanna Fine, bien para grabarlas y ponerme a ver la peli de terror si era interesante. O, si no lo era, pues también.
Bajo una iluminación fosforito de Juan Mariné (que nos dijo en clase una vez que era algo en plan experimental con fluorescentes, aunque para mí que parecía un capítulo de Los Lunnis fotografiado por Mario Bava hasta arriba de fresisuís) desfilaron ante mis ojos:
- Jack Scalia: ¡Que salió en Dallas!
- R. Lee Ermey: ¡Que protagonizó ‘La chaqueta metálica’!
- Ray Wise: ¡Que salía en ‘Robocop’ y hoy en día es el diablo en ‘Reaper’!
- Emilio Línder: ¡Que salía en ‘Al salir de clase’ e, incluso, enseñó sus cosas en varias pelis S!
- Pocholo Martínez Bordiú: ¡Que es Pocholo!¡Pocholo!... ¡Pocholo!

¡Pocholo!

Claro que, en aquellos días, yo no sabía quién era ese señor. Me fascinaba más ver al sargento de ‘La chaqueta metálica’ en una peli española. Que, además, ganó un Goya a los mejores efectos especiales. Aunque vencer a ‘Amanece que no es poco’ o ‘El sueño del mono loco’ tiene que saber a muy poco. Pero seguro que para el tal Colin Arthur, autor de los bichos de látex, tuvo que ser un punto culminante en su carrera. Sobre todo porque su siguiente trabajo fue algo tan estimulante como fabricarle la polla de plástico a María Barranco en ‘Las edades de Lulú’. Por no decir que trabajó para la Cannon en 'Allan Quatermanin'… ¡Todo está conectado!

¡Pocholo!

Con todo, la única que responde al cien por cien a la definición que de ‘clon de combate’ formulé en el primer artículo de esta serie, es una que no suele incluirse en las listas. El responsable fue esta vez Roger Corman, y no los italianos, pues para el 89 su industria de clones de combate empezaba a agonizar. Se trata de ‘Lords of the Deep’. No recuerdo su título en español, aunque sí que tuvo distribución por aquí. Podría buscar un Fotogramas antiguo y echar un vistazo por la época en la que salió en video. Podría.

Según he leído, la trama no tiene vergüenza en copiar a Abyss totalmente, con la insignificante excepción de que la pareja protagonista, en lugar de estar cabreada, era feliz en su maaatrimoooonioooo (¿La traería su marido un ramito de violetas? Estos chistes cada vez se vuelven más oscuros. Mejor lo dejo ya).

Hasta aquí el capítulo de hoy. Una vez más, no he hablado de ‘Star Crash’. Sin embargo, prometo que en ningún caso encabezará la próxima entrega.

25 enero 2008

Rick Astley, Kylie, Bananarama ... vote su artista favorito de Stock, Aitken y Waterman

Los intentos fallidos de desarrollar una constitución europea deberían llevar a nuestros representantes a las conclusiones adecuadas acerca de lo que realmente nos une a todos los europeos de distintas nacionalidades: la exitosa supervivencia del incombustible Festival de Eurovisión a lo largo de cincuenta maravillosos años prueba de forma irrefutable que la pachanga y la sordidez musical son la mejor forma de hermanar a los pueblos. La clave de la superioridad indiscutible de nuestro continente sobre Estados Unidos no es pues la cuestión política; reírnos de que allí tengan a un ceporro integral como George Bush por presidente, cuando a este lado del atlántico pajarracos como Aznar, Tony Blair o Sarkozy tienen millones de votos, me trae a la mente cierto refrán acerca de la paja en el ojo ajeno; no amigos, Europa es superior por ser la orgullosa patria del tecnopop: mientras aquí Sabrina y Modern Talking son un pilar de la memoria histórica y sentimental de todo el continente, en USA apenas saben quienes son Depeche Mode, imagínense que vida tan triste.

- Antecedentes históricos de Stock, Aitken y Waterman

Este glorioso estilo se empezó a gestar como movimiento vanguardista durante los años 70, en buena medida gracias a la gran labor de los pioneros Kraftwerk, que enseguida atrajeron la atención de los culturetillas de la época; pero los sonidos electrónicos eran y son demasiado sórdidos para el gafapastismo puro: entonces desde Alemania el ilustre Giorgio Moroder, que pronto se convertiría en autor de la mejor banda sonora de la historia, American Gigolo, y de hits ochenteros tan épicos como Flashdance o Take my breath away, puso las cosas en su sitio introduciendo el nuevo estilo musical en las discotecas. En una delgada línea fronteriza entre la modernidad y la pachanga se situaron grupos como OMD, Yazoo, unos incipientes Depeche Mode, o los injustamente olvidados Visage, que alternaban inglés, francés y alemán en sus canciones para resultar no se sabe si más chic o más sórdidos. Con la ebullición del Casio, la new wave y el afterpunk perdieron la poca respetabilidad que habrían podido tener: los ochenta habían comenzado.

La intelectualidad de la época despedazaba a grupos como Spandau Ballet y Duran Duran en un vano intento de frenar la expansión de los teclados en todas las radios del continente; como ha ocurrido desde siempre, la Super Pop tenía razón mientras que en Popular 1 y Rock de Lux no se decían más que gilipolleces. Aunque el género es de origen alemán, pronto los británicos lo hicieron suyo; no obstante, de todos los países llegaron réplicas que llenaron las listas de éxitos de jovialidad y horterada erótico-festiva a raudales: Noruega aportó a A-ha, en Italia uno de los personajes más célebres y respetados del blog, Franco Battiato, se sumó al movimiento, y hasta más allá del telón de acero la juventud polaca o checa disfrutaba también de Laura Branigan o Eurythmics.

La pátina de pretenciosidad y vanguardia de los primeros años del tecnopop desapareció mediada la década, y con ella también la vergüenza. La sordidez empezó a campar a sus anchas en una cuesta abajo de desenfreno Casio que vivió sus momentos más gloriosos con personajes como Baltimora, las divas del pussy pop o los pinitos musicales de Estefanía de Mónaco. Y ya a finales de los ochenta, cuando en buena lógica la sordidez debería de haber tocado techo, o fondo, tres reyes magos de la música demostraron que quedaban todavía nuevas y gloriosas cumbres por alcanzar: hablo, por supuesto, de Stock, Aitken y Waterman (véanlos en foto), reyes del chicloso estilo que batió records de ventas en toda Europa durante esos años.

- Grandes artistas surgidos de SAW

Como es natural, no voy a plantear un debate sin sentido como si estás a favor o en contra de la fun factory de SAW; la disidencia no es posible: la gente sin sangre en las venas que no esté con ellos y prefiera a plomos como Bruce Springsteen o Mark Knopfler debe ser expulsada de la comunidad sórdida y a ser posible exterminada en favor del bien común. La polémica que sí se admite es quién fue el talento más sublime surgido de esta factoría: no vale salir del paso con obviedades como que todos los artistas de los que voy a hablar son sensacionales; eso ya lo sabemos, pero sólo yo como moderador del debate puedo permitirme ser ecuánime. Los sórdidos del mundo deben mojarse y votar por sólo uno de ellos:

Opción 1: Kylie Minogue

Buque insignia de la factoría SAW. Su curriculum en las listas británicas es para dejar con la boca abierta al más pintado, como pude descubrir visitando con asombro una Kylie exhibition que tenía lugar en el mismísimo museo Victoria & Albert de Londres; ¿se imaginan aquí al Reina Sofía albergando una exposición con discos y trapos de Marta Sánchez? Stock Aitken y Waterman diseñaron a Kylie como una simpática girl next door: pero nuestra amiga pronto se cansó de ser una niña buena y quiso convertirse en fuenorra: en su tercer album renunció a la sordidez extrema de los videoclips de hits como I should be so lucky o Hand on your Heart: Better the devil you know, una de sus obras maestras, presentaba a una Kylie más sofisticada que unos meses más tarde acabaría de soltarse el pelo zorreando un poco bastante en compañía de su entonces desconocida hermana Dannii en el vidrio de What do I have to do que pueden disfrutar aquí mismo. La apoteosis del grungerío y el britpop le hizo sufrir durante los años 90 una travesía en el desierto en la que sus discos cayeron en la descatalogación y ella, un tanto a la deriva, intentaba conseguir respetabilidad colaborando con tontorrones de prestigio como Nick Cave o Manitrimprichers; pero el nuevo milenio la hizo resurgir logrando, quien lo iba a decir, su mayor éxito y su tema más perfecto, Can't get you out of my head, flirteando además con el pussy pop al ofrecer una foto desplegable de ella en plan maciza quasi en bolas con el CD. Este pelotazo tuvo un efecto de sanación en la raíz convirtiendo a sus discos descatalogados de pachanguilla ochentera en Kylie classics. Votar por ella es la opción más conservadora pero, teniendo en cuenta que es la única de la lista que logró sobrevivir triunfalmente a su etapa Stock, Aitken y Waterman, no puede haber nada que objetar.

Opción 2: Rick Astley

La otra alternativa más segura y lógica para quien no quiera descender a los infiernos aún más profundos que vienen a continuación es este pelirrojo que, al igual que Kylie, arrancó su carrera en quinta con el single más vendido de su año en el Reino Unido, Never gonna give you up. Los otros cuatro sencillos de su primer album no tuvieron mucho que envidiarle; ¿se pueden creer que, a pesar de tal arrase, le negaron el Grammy al mejor artista revelación de 1987 para dárselo a la coñazo de Tracy Chapman, una negra camionera de la época a la que sólo le faltaba regalar junto con sus discos la cuchilla para abrirse las venas? Que mundo tan injusto; el caso es que, al observar la bajada de ventas en su segundo LP, Rick intentó cambiar de estilo en el tercero, un olvidable disco “adulto” en el que se dejaba el pelo largo para romper con su imagen de yerno modelo y al que tuvo el mal gusto de llamar Free, como si se hubiera sentido cautivo en su etapa SAW. El público castigó merecidamente esta ingratitud, similar a la de Miguel Bosé al renegar de Don Diablo, Super Superman y varios de sus temas más épicos. Nunca más se supo de él, salvo esta afoto reciente que me he encontrado y que, si no es un gran trabajo del photoshop o del botox, prueba que este hombre sigue igual de lozano y buen mozo que hace veinte años. Enhorabuena, Rick.


Opción 3: Jason Donovan

Todavía más modosito y con cara de no haber roto un plato que Rick Astley, Jason fue la pareja perfecta para Kylie, con quien compartía protagonismo en el culebrón Neighbours antes de empezar su carrera discográfica; juntos grabaron Specially for you, tal vez el mayor bombazo romántico de toda la factoría SAW. Su perfecto album Ten good reasons, de fulgurante éxito, contaba con una versión de Sealed with a kiss y con su primer y mayor hit, Too many broken hearts. Como buena estrella venida a menos, ha publicado recientemente en Inglaterra una apasionante autobiografía en la que narra psicodramas como su dolorosa ruptura sentimental con Kylie, su adicción a estupefacientes varios o sus dificultades para que alguien creyera en su sorprendente heterosexualidad. ¿Otras razones para votar por él? Una bastante buena es que salga tocando una guitarra absolutamente inaudible en este vidrioclip que, como toda la música de la que hablamos, es una apoteosis del Casio.


Opción 4: Bananarama

Estas tres sórdidas ya tenían una carrera con unos cuantos éxitos antes de que SAW se cruzaran en sus vidas; el encuentro fue pura sinergia: una versión de Venus, que fue su primera colaboración, supuso un decisivo impulso internacional a la carrera de las tres mozas mientras que sus productores también saltaron a la primera división; en este caso es difícil saber quién hizo famoso a quién. Las bananas merecen su voto además por haber introducido a los hombres objeto en los vidrioclises pop, en los que hasta el momento salir medio en bolas perpetrando coreografías inenarrables era algo reservado sólo a las chicas. La estabilidad del trío peligró cuando una de sus componentes se casó con Dave Stewart y las abandonó; la reemplazaron por una especie de Elisenda Roca de nula expresividad que aportó un aire patoso al grupo.


Opción 5: Samantha Fox

Aunque tengamos el corazón dividido entre ella y Sabrina, la señora Fox es una de las mayores autoridades morales, éticas y estéticas de este nuestro blog. Como referente en nuestras vidas vapulea a cualquier otro de la lista, pero recordemos que aquí se trata de valorar nada más los frutos de su colaboración con Stock, Aitken y Waterman. Huelga decir que estos no eran nada tontos y no intentaron domesticar a Samantha ni emprender la imposible tarea de convertirla en una simpatiquilla asexuada como sí hicieron con Kylie: respetaron su sordidez y nos permitieron disfrutar de Fox at her best en obras maestras como Nothing's gonna stop me now. Le consintieron además que alternase sus producciones con las de otras gentes, por lo que sus trabajos conjuntos son singles esporádicos. Sam ha seguido sacando discos durante estos últimos años con menor repercusión, entre los que destaca la versión de su clásico Touch me al lado del gran Günther, con el que lograron el número 1 en las listas suecas.


Opción 6: Mel and Kim

Estas dos hermanas son dignas de mención y de posible voto aunque sólo sea por el estribillo de su mayor éxito, we're never gonna be respectable, lema con el que evidentemente nos identificamos en el blog. Éxitos como este Respectable o Showing out hacían presagiar una gran carrera que se truncó por el éxito de otros productos SAW como Kylie o Rick y por la trágica enfermedad y prematura muerte de Mel. Kim siguió luego en solitario logrando algún que otro éxito y al parecer tiene un nuevo tema que se puede descargar por el Intenné.


Opción 7: Sinitta

Si son ustedes sórdidos impenitentes y Kylie les parece demasiado light, entonces Sinitta es lo suyo. Para las gentes indocumentadas esta genuina estrella del pussy-pop a la que conocí con una teta fuera en The Sun es solamente aquella que cantaba Toy boy; su ignorancia les priva de una larga lista de canciones memorables: algunas de exaltación de valores correctos como GTO (mi novio tiene un cochazo grande y rojo), otras sentidas baladas como I don't believe in miracles o Lay me down easy o temazos variados como este Cross my broken heart. Aprecien el simpar vidrioclip que reúne the best of both worlds: una desvergonzada apoteosis gay en su vertiente más trash con decorados rosas, dos amigas contándose cotilleos en un burger y un macizorro por el que se pelean ambas mezclada con planos detalle de toda la anatomía sinittiana que harán las delicias de cualquier hombre hetero que se precie.


Opción 8: Big Fun

Si Kylie, Rick o Jason llegaron a gozar de gran popularidad, recordar a Big fun le certifica a uno como sórdido de pata negra. Se trataba de tres fuenorros que cantaban en falsete; por si alguien tenía alguna duda de que estaban imitando a los Bee Gees, hacían música disco y su principal hit fue una versión de un tema setentero de los Jackson five, Blame it on the boogie. No consiguieron imponerse a los, por otra parte muy inferiores, New kids on the block y su éxito fue efímero pero no se convirtieron en juguetes rotos como Jason Donovan; en la actualidad uno de ellos sigue en el mundillo musical y ha trabajado como manager de la mismísima Geri Halliwell, mientras que los otros viven felices con sus novios en Londres.


Opción 9: Sonia

Entre tanta chica cañón, SAW decidieron probar con una auténtica girl next door que las niñas pudieran ver como su mejor amiga. Sonia logró un número 1 con su hit You'll never stop me from loving you y redondeó su carrera concursando en Eurovisión, donde quedó en segundo lugar. Está claro que es un personaje con boletos para ser concursante de reality en estos tiempos y efectivamente participó en 2003 en Reborn in the USA, una segunda oportunidad para cantantes ingleses que eran desconocidos, y por lo tanto no estaban quemados, en los Estados Unidos. ¿Tanta sordidez la hace merecedora del voto de nuestros ilustres lectores? Juzguen ustedes.


Opción 10: Cliff Richard

Richard ha conseguido por su sordidez lo que Phil Collins y muy pocos más: no tener ni pizca de prestigio (bueno, al menos lo han nombrado sir) a pesar de sus muchos años de éxitos y millones de discos vendidos. ¿Por qué no nos interesamos por él y le dedicamos un post? Pues porque no nos aporta nada que no nos den con creces artistas que nos resultan más próximos como Raphael, Yulio Iglesias o Camilo Sesto, pero en Inglaterra sí es una figura imprescindible. A finales de los 80 vivió un nuevo rerenacer musical tras uno de sus liftings fichando por nuestro trío favorito; este encuentro entre gigantes no cambió la vida de ninguna de las partes pero sí produjo uno de los temas más perfectos de SAW, y eso es mucho decir: I just don't have the heart.


Opción 11: Donna Summer

Otro ejemplo de artista que quiso poner la guinda a una exitosa carrera anterior grabando con SAW grandes temas como This time o Love's about to change my heart. Esta nueva cumbre en su carrera se vio empañada por rumores de declaraciones homófobas por parte de Donna, que al parecer consideraba al SIDA como un castigo divino. Al ver que las ventas de sus discos caían en picado, nuestra amiga debió llegar a ciertas conclusiones acerca de esos chicos tan arreglados de camiseta apretada de la primera fila de sus conciertos que, curiosamente, siempre iban a verla en compañía de amigos y no de sus novias: ¿¿pero qué público pensabas que tenías, mujer de Dios?? Al caer por fin de la burra, intentó dar marcha atrás y llevar a cabo conciertos benéficos para las víctimas de la susodicha enfermedad; la verdad es que se le vio un poco el plumerillo y que probablemente su coeficiente intelectual no esté muchos puntos por encima del de Curry Valenzuela, pero esta mujer puede presumir de haber sido musa a la vez de Giorgio Moroder y Stock Aitken y Waterman, por lo que merece sobradamente el respeto y el posible voto de los lectores.


Opción 12: Mandy Smith

Esta guarrilla se ligó al no menos salido rolling stone Bill Wyman cuando sólo tenía 13 años y él 47. Pero su amor, pese a lo que puedan pensar las malas gentes, era puro y del bueno, acabaron casándose seis años más tarde, aunque sórdido, se divorciaron dos años después. Mandy tuvo tiempo de empezar una prometedora carrera musical con el bello tema I just can't wait, pero una escandalizada Inglaterra le negó un apoyo que no le faltó en el continente. Algún tiempo después los ingleses se reconciliarían con ella y reconocerían otras de sus virtudes dándole el premio al mejor culo británico del año en 1994. Es el momento de recuperar o dar a conocer todos los méritos de Mandy.


Y estos son sólo los más destacados miembros de la factoría SAW; existen muchos otros, junto con alguna colaboración aislada de lujo como la mismísima Divine, que pueden descubrir buscando el imprescindible recopilatorio Stock Aitken Waterman Gold. Por mi parte no les quiero complicar más la difícil tarea de elegir su favorito; opten por el mejor y el más sórdido.

22 enero 2008

¿Saben de quién es la locución del último anuncio de Renault...?



La respuesta no puede ser otra que una mítica frase de este blog:

¡¡¡¡¡ERA YO!!!!!

Así que ya saben: cuando digo que me emociono ante alguien parecido a Freddie Mercury (y más si es un obrero de la construcción con tremendo bigotón), REALMENTE lo siento. Y también lo de los
Playmobil, para qué negallo.

Que mi debut en este mundo de la locución se produzca en el que va a ser uno de los anuncios del año – o “el” anuncio del año – es un privilegio que tengo que agradecer a dos terroristas publicitarios como Fabio y Marcelo, entre cuyas máximas está el desprecio por el locutor clásico (o por el locutor tipo “¿Te gusta conducir?”). En efecto, ciertos señores sólo serían creíbles declamando “Me emociono cuando oigo el ‘Cara al Sol’” (o cuando Wong Kar Wai encuadra estupideces, lo mismo da que da lo mismo). Y está claro que Fabio y Marcelo querían una “voz de la calle” que veramente sintiese las sordideces.

Asumo que, dentro del mundillo, me pondrán a feder y puede que con razón, pero... ¿hay algo más grande que una madre llamándote emocionada porque ha oído tu voz en la tele? Que digan lo que quieran. Como Fabio me dijo una vez (pongan acento argentino) “Para mi, triunfar no es que te den premios en Cannes, sino que, haciendo un anuncio, Richard Calyderman decida sacar un grandes éxitos titulado ‘En su piano sin control’. Ahí es cuando realmente has hecho algo por la cultura popular”. Alguien que dice algo así – me importa un carallo lo que muchos denigren a la publicidad – es alguien que, cual Günther, conoce los auténticos valores.

Por supuesto, aplauso para Renault, elegido varias veces como el mejor cliente publicitario de España. Que tales locuras cuenten con su apoyo (incluyendo al sórdido que las declama) demuestra por qué sus anuncios son los más recordados frente a los de otras empresas MUY grandes con las que toda la profesión sabe que “nunca podrás hacer nada bueno”.

18 enero 2008

¿Qué están haciendo en Vicisitud y Sordidez?

Algunos lectores asiduos (que haberlos, haylos) se estarán haciendo algunas preguntas: ¿Por qué los recientes artículos son tan cortos? ¿Por qué se actualiza el blog con menor asiduidad? ¿Por qué Vicisitud y Paco Fox están algo ausentes en los comentarios? ¿Por qué Oliver Aton tardaba veinte minutos en cruzar el campo de portería a portería?

Pues la respuesta a las tres primeras preguntas es, ni más no menos que:

¡SE ACERCA ‘CARLOSAURIO: THE MOCKUMENTARY’!

Algunos recordarán la gran ovra audiovisual en dos partes titulada ‘Carlosaurio’, que ha asomado su vicisitúdica cabeza unas cuantas veces por el blog. Embelesados por la perspectiva de seguir haciendo el gamberro con la obra de Carlos Saura, y animados por el propio director en nuestra tarea, proyectamos realizar un corto documental sobre el tema. El exceso de trabajo de Vicisitud le ha impedido ponerse a ello. Viendo que éste iba a pasar a engrosar la larga lista de proyectos magistrales nunca realizados (justo al mismo nivel que ‘Megalópolis’ de Coppola, ‘Napoleón’ de Kubrick y el monster-mash ‘Freddy vs Jason vs Burt Reynolds vs el Señor Barragán’), decidí darle un empujoncito. Le propuse al Plus que se rascara un poco el bolsillo para hacer una pieza sobre Saura para acompañar un próximo ciclo dedicado al director en DCine Español. Y ese reportaje sería… ‘Carlosaurio - The Mockumentary (short version)’.

Así que Vicisitud ha enrolado a varios sórdidos procedentes de la publicidad y de vaya usted a saber qué otros lugares de perdición y está enfrascado en la realización de esta gran ovra. Él, como Stroheim de la vida, quiere que dure 55 minutos. Yo, cual Menahem Golan de la chunguez, lucho por los 25. Una choque de opiniones más apocalíptico que el de Aguirre y Gallardón. Y mucho más importante. ¡Hombre, ya!

12 enero 2008

Best-Christmas-Present-Ever!!!

Como algunos asiduos al blog sabrán, mi hermano, el Ciudadano Soberano, se pasa media vida en los Estates llevando a cabo sesudas investigaciones sociológicas y comprándose DVDs de Alf. Ente sórdido onvre tan sobresaliente, cuya vida y milagros se cubrieron en este artículo, es bastante dadivoso, y por navidades apareció con un maletón más cargado que Pete Doherty en las Barranquillas. De entre los muchos regalos que repartió, sin duda el que se llevó el premio a la mayor chunguez fue éste:

Mr.T. es una figura esencial en mi vida. No sólo por el polo de cocacola con su forma que solía devorar cada vez que iba a Gibraltar, sino porque protagonizó la segunda entrada de nuestro querido blog. Este maravilloso llavero es un complemento ideal para todo sórdido, pues reproduce seis grandes frases de nuestro ídolo:

- I pity the fool (Me apiado del loco que…): esencial si alguien intenta hacerte una colonoscopia)

- Don’t gimme no back talk, sucka! (¡No me contestes, mamonazo!): para las quejas a los teleoperadores.

- Quit your Jibba Jabba! (¡Para de decir gilipolleces!): para discusiones matrimoniales.

- Don’t make me mad… grrrrl!!! (¡No me cabrees… grrrrlll!): para acojonar a los del Círculo de Lectores.

- Shut up, fool! (¡Cierra la boca, idiota!): para reuniones con tu jefe.

Sin olvidar mi favorito, esta jrandísima frase de afirmación personal que llega al corazón de todos los que hemos cambiado nuestro nombre por un mote:

video
“Nombre: Mister. Apellido: Punto. Segundo apellido: T”.

Para algunos, la sordidez de este gran regalo podría haber sido superada por este otro:

Pero la realidad es que nada puede con Mr. T. Quiera dios que su leyenda chunga continúe y el papel de M.A. en la película de John Singleton no vaya para Ice Cube.

07 enero 2008

La porra necrológica

Pidiendo disculpas por el retraso, queremos hacérles partícipes de una tradición que nos fue transmitida por ese "onvre" que es Manolo Lunar: la porra necrológica.

Sabemos que adivinar quién va a nacer durante un año es más alegre, pero se lo aseguro: es más difícil. Así que, para que tengamos posibilidades, lo que tendremos que apostar es quién va a morir en 2008. No vale su casero, su jefa o su profesor... por supuesto tampoco vale votarnos a nosotros o acólitos. Y, lógicamente, no valen enfermos terminales ni condenados a muerte.

Decidan ustedes tres (¡¡¡¡sólo tres, hombre ya, que se ponen a desear la muerte a gente y no paran!!!!) nombres de famosos que estén cerca del umbral (ése murió este año, ¿ven qué buen ejemplo?) que les llevará a la otra vida.

Tienen ustedes hasta el día 20 para votar en los comentarios. Tengan cuidado con no dejar el comentario como anónimo, pues no valdrá para nada. Échenle una firmita, aunque sea inventándose un alias, quienes no lo tengan ya. Una vez recopiladas las votaciones, comenzaremos a dar puntos. Piensen que la originalidad también cuenta, por ejemplo, no fue lo mismo adivinar a Wojtyla que a Oriana Fallaci y, créanme, con los dos acertó un servidor.

02 enero 2008

Las mejores pinículas del 2007

ATENCIÓN: la lista ha sido editada con la selección de David G. Panadero, que podrán encontrar al final de este largo post.


LAS DE PACO FOX

Sórdidos, sórdidas, resto de personas del mundo y miembros del foro de la familia, les presento mis películas favoritas del 2007:

10 Rocky Balboa:

No es una gran película. Más bien se trata de una estupefaciente anomalía: El punto de partida bordea lo demencial (no como, por ejemplo, ‘La búsqueda 2’, que más que bordearlo, se mete de lleno y le introduce el puño), pero, inesperadamente, Stallone consigue que cuele. Es prácticamente un remake de la primera parte, pero parece nueva. Y, quitando el oliverstonismo del final, encuentro fascinante que una pelí rodada como en los 70 se deje ver tan bien hoy en día. Lo dicho. Una de esas que, como Rocky, triunfa contra todo pronóstico. ¡Rocky!¡Rocky!¡Rocky!

9 Un funeral de muerte:

Primera de las grandes comedias de la lista en el mejor año para este género en lustros. Frank Oz necesitaba alejarse del desastre corporativo de ‘Las mujeres perfectas’ y lo logró con una comedia británica que, debido a la falta de actores de renombre (¿por qué no pusieron a Colin Firth de protagonista?) tuvo una taquilla discreta a pesar del siempre agradecido reclamo de tener culos al aire en el póster.

8 Stardust:

Cuando se encendieron las luces, todas las adolescentes del cine aplaudieron, se levantaron, y empezaron a bailar. Yo miré a mi amigo Carlitos y supimos que ambos pensábamos en lo mismo. Y no era en hacer cosas ilegales con las menores (que acabo de ver ‘Kinjite’ y ya sé lo mal que acaban los pederastas si Charles Bronson está cerca). Más bien nos dimos cuenta de que mentalmente somos niñas de 13 años. Y, ¿cómo no amar un flim con Robert DeNiro bailando en enaguas? Algunos, abrumados por la vicisitud, enarbolarán esa escena para condenar la película. Y quizá tengan razón.

7 Sicko:


Sé que no se ha estrenado en España, pero mis compañeros de blog se han saltado la regla con alguna película, así que yo no puedo ser menos. ‘Sicko’ es el mejor documental de Moore. Está más centrado (al contrario que ‘Bowling for Columbine’). Elige una perspectiva inteligente (no como en ‘Fahrenheit 9/11’). Tiene ritmo y el humor nunca es ofensivo (como ocurría a veces en ‘Roger y yo’) Habla de una vergüenza nacional estadounidense que clama al cielo. De hecho, si el Ciudadano Soberano me consiguiera empleo allí, la falta de seguridad social haría que me lo pensara. Pero sólo un poquito.

6 Cartas desde Iwo Jima:


La peli encogecorazones del año. Cuenta lo de siempre (la guerra es mala y estúpida) pero estupendamente bien. Y tiene el momento de los suicidios con granadas, sin duda la mejor escena dramática del año.

5 Persépolis:

Estructuralmente, el tebeo era difícil de adaptar. Pero eligieron ser fieles y, curiosamente, funciona. Por no hablar de que la única escena nueva no sólo está muy bien situada y hace gracia. Es que, además, cantan ‘Eye of the Tiger’. Lo cual indica que los directores tienen criterio.

4 Más extraño que la ficción:


En los 80, Don Simpson creó la ‘High Concept Movie’. En los 2000, Charlie Kaufman inventó la ‘High Cultureta Concept Movie’. El objetivo de ambas es exactamente el mismo. Sólo cambia el público objetivo. El concepto logró que muchos se despistaran (incluida la Academia de Hollywood) y aclamaran el defectuoso guión de ‘Eternal Sunshine of a Spotless Mind’ (resumiendo: la estructura flashback hace que el conflicto del segundo acto sea irrelevante y las subtramas no están bien integradas). Mientras tanto, esta película, que sí lograba unir un High Concept postmoderno con un guión redondo, pasó desapercibida un año después. Injusticias…

3 Supersalidos:

La gente asegura que, de las dos películas relacionadas con Judd Apatow que han barrido en taquilla este año, ‘Lío embarazoso’ es la mejor. Pero están equivocados. Se dejan llevar por lo supuestamente seriote del la trama en relación con lo aparentemente banal de ‘Supersalidos’. Pero ‘Lío embarazoso’ es larga y tiene la típica moralina evidente de la comedia reciente americana. Mientras que su hermana menor es mucho más graciosa, con mejor ritmo y con el mejor subtexto del año, que no revelaré por si alguien no la ha visto. Y, por supuesto, McLovin. El mejor personaje de la temporada. Y lo más grande que ha dado la comedia adolescente.


2 El Libro negro:


Verhoeven sigue siendo un grande de la sordidez. No sólo huye del maniqueísmo tan habitual al tratar la segunda guerra mundial, sino que lo hace incluyendo fornicio, acción, violencia, caca y teñido de vellos púbicos… ¿cómo no apreciar esta gran película?


1 Hot Fuzz (Arma fatal):

En ‘Shaun of the Dead’, Simon Pegg y Ed Wright lograron algo inesperado a estas alturas de la vida: crear un nuevo subgénero cinematográfico. Eso sí, más difícil de explicar que el sex appeal de Javier Madrazo. Se podría definir más o menos como “comedia paródica cuya trama no es sólo una acumulación de gags y que sigue funcionando como película del género del que se ríe”.

Ahí lo llevan.

La segunda película del equipo mantiene el impresionante nivel de su predecesora. Y presenta uno de los mejores repartos del año. Desde Bill Nighy hasta Jim Broadbent, pasando por Bill Bailey, Steve Coogan, Paddy Considine, Edward Woodward, Martin Freeman… o un gran Timothy Dalton con bigotón.


Menciones especiales:

Al contrario que el año anterior, esta vez sí que he salido satisfecho del cine en numerosas ocasiones. Ausentes en la lista están ‘Hairspray’, una buena adaptación que sólo necesitaba un director con más inventiva; ‘Los Simpson: La película’, un milagro de calidad después de casi 20 años en antena; ‘Dos días en París’, vilmente vilipendiada y yo aquí, sin entender el porqué; ‘La maldición de la flor dorada’, esteticismo y épica mezclados con un dramón teatral; y, como no, ‘Encantada’. Que ya lo he dicho: tengo la mente de una niña de 13 años.



LA LISTA DE VICISITUD, QUE NO ES LO MISMO QUE LA LISTA DE LA VICISITUD ¿O SÍ?

Concluye el 2007 y con el un muy buen año de cine, plagado de grandes, depravadas y sórdidas películas entre las cuales cuesta elegir un top 10. Destacar que, sin duda, éste ha sido el año del “¡¡¡Era yo!!!”. En su momento, tuve que hacer mucha memoria para sacar una exhaustiva lista del género, pero... ¡¡¡es que este año ha habido nada más y nada menos que 18 películas de “Era yo”!!! (y sólo ‘Naboer’ era buena...).

Por supuesto, me quedan películas por ver que prometen bastante (‘Tristram Shandy’ o ‘Deseo Peligro’), a la par que otras grandes obras se han quedado fuera de la lista por poco (‘Propiedad Privada’, ‘La maldición de la ‘Shoot ‘Em Up’ o la primera hora de esa maravillosa cumbre del Dillingerismo que es ‘Soy leyenda’). También he de confesar que esta lista se ha elaborado bajo la alargada sombra de ‘Transformers’. ¿Merecía o no figurar en ella “la peli mala buena definitiva”? Duro debate, pero he de decir que salí del cine diciendo “He presenciado algo histórico”.

Así pues, con el permiso de Michael Bay, paso al top ten, que para eso pagáis...



10. Barrage (de Brian de Palma)

Redacted’, como conjunto, es un poco una nadería, con varias escenas ridículas y con un final magnífico. Entremedias, las cortinillas de vídeo que nunca llegaron a usar en Eurovisión o Aplauso por sórdidas, nos demuestra que Brian no tiene miedo a nada ni a nadie y, de paso, que sabe hacernos felices a los que nos gustan las emociones estéticas fuertes. Pero, oh sorpresa, a los 20 minutos de película... ¡Brian se descuelga con un cortometraje hecho en plan Godard y con voz en off en francés! Tras el título “Barrage: un film de Pierre et François Climent” (directores ficticios), encuadres pausados y pretenciosos se suceden al compás de “Saraband” mientras yo intentaba ver si era la víctima de una cámara oculta. Brian viaja a los 60 y nos ofrece cine político depravado del de verdad. Del que se tiene que hacer en gabacho.

9. El ultimátum de Bourne (de Christopher Rouse)

¿El guión es una mierda o sólo es el ajustado vehículo para hilvanar secuencias de acción? Personalmente, creo que ‘Bárbara la bárbara’ tenía una trama más elaborada que ‘El ultimátum de Bourne’. Pero me parece bien: Matt Damon es un infra-actor y las dos partes anteriores un monumental peñazo. En ésta, quitando el ridículo y absurdo final, todo es una auténtica fiesta: acción sin parar como pocas veces he disfrutado y una escena en la estación de tren que me veré mil veces: la estudiaré y terminaré diciendo “Así se monta”.

Ah, y decirle a Paul Greengrass que Michael Bay rueda las persecuciones de coche mucho mejor que él.

8. El romance de Astrea y Celadón (de Eric Rohmer)

“Voy a adaptar una novela del siglo XVII sobre unos galos de la época romana. Y la voy a ambientar de la manera en la que en el siglo XVII se imaginarían esa época”. Y, en vez de pegarle al abuelote Rohmer, van y le producen la película. Olvidaos de la serie Z: en todo el siglo XXI es difícil enontrar una película más fistra que ésta: Astrea, una pija del siglo XVII se enfada con Celadon (un Ashton Kutcher gabacho pero en más mariquita) y le dice que no le quiere volver a ver. Celadon, desesperado, se suicida, pero es salvado por unas ninfas del bosque que, de paso, se lo quieren tirar. Pero él huye, porque es fiel a Astrea. Problem is: como no quiere faltar a la promesa que le hizo a la chiquilla de “no volverla a ver”, se convierte en un Dillinger de los bosques. Un druída se encuentra a Celadon y, además de explicarle con detalle las tesis de la contrarreforma, le propone un astuto plan sacado de una película de Alvaro Vitali: disfrazarse de mujer para que estar con Astrea. Así, al no ser reconocido, no falta a su promesa.

Los 20 minutos finales son historia de la depravación: Astrea le dice al travestido Celadon que “quiere ser su mejor amiga”. A partir de ahí pasan el día juntos, mientras los onvres del pueblo que pretenden a la bella pijilla le dicen Anabotéllicamente lo de las peras y las manzanas. Sorprendentemente, Astrea faze una proclama lésbica siglo XVII-style que me hizo buscar la cámara oculta en la sala una vez más. El colofón de la película es una escena con cuatro personajes en el que Celadon debería dormir solo (está vigilado, además, por una celosa ninfa) pero en el que, con malas artes, pide a Astrea que le ayude a ponerse el camisón. Frases como “Sus besos y caricias eran correspondidas con mayor intensidad de la que existe habitualmente entre amigas” leídas en off – y lo que es más sentencioso, en francés - mientras Celadon se va poniendo progrsivamente palote sólo son superados en bollerío cuando la celosa y despechada ninfa espeta a la pareja de amantes “¡Pues podéis hacer lo que os venga en gana, que aquí tengo yo una pastorcilla con la que divertirme!” mientras corre la cortina de su cama.

Qué avanzados han sido siempre los franceses. ¿Cuatro siglos de ventaja?





7. The Host (de Joon Ho-Bong)

Como nulo aficionado al cine de género que soy (más bien me repatea) aplaudo esta maravillosa frikada en la que los descerebrados protagonistas tienen que luchar más contra la sociedad que contra el Godzilla de turno. Que los malos sean los americanos y la solución estuviese en un cóctel molotov anti-globalización no me dejó de tener su coña. La escena del funeral en el gimnasio, para la historia. ¡Aprende, Spielberg! (y métete por el orto tu guerra de los mundos...)

6. Más extraño que la ficción (de Zach Helm)

Me remito a lo que dicen Paco Fox y lanavajaenelojo: si prefieres un Charlie Kauffman a esta maravilla metaligüística es que los árboles no te dejan ver el bosque. Léase: que te quedas en el detallito de tal o cual planito pretencioso o tal o cual drogainómano que asoma por allí mientras que te pierdes la visión de conjunto. Y el conjunto es un guión glorioso y una película que poner en clases de ghión hasta el fin de los días.

5. Persépolis (de Marjane Satrapi)

Un cómic magistral adaptado magistralmente. La receta de la obra maestra. Ante unos Pixar formularios y en decadencia (me da igual lo bien hecha que esté ‘Ratatouille’: su historia está más trillada y acabada que la Falange) se demuestra que hay más tipos de animación, que Marjane Satrapi es la hostia en verso y que, si ves las películas en una iglesia reconvertida a cine como ésta...

...todo se disfruta una vez más.

Again, Francia nos da un bello ejemplo de qué carallo hacer con el patrimonio eclesiástico. Y nos vuelve a recordar los cuatro siglos de ventaja que nos llevan...

4. Zwartboek (de Paul Verhoeven)

Comentada en el blog en el día de su estreno, este film en el que Paul hace escarnio de los “héroes” de la resistencia, es el peliculón que esperábamos de él. Sordidez, caca e incorrección política en un alarde de cine clásico del bueno. De ese que John Ford no tenía intelecto para hacer. (Y Michael Bay tampoco, pero sí tenía helicópteros).



3. La Moustache (de Emmanuel Carrére)

La comenté in depth en su momento: una obra sobrenatural, feérica y telúrica de la que aún no me he repuesto (y que me hizo tener pesadillas en las que mi señor padre se afeitaba su bigotón). Decir que, justo después de vibrar con ‘La Moustache’, me ví otra película basada en un libro de Emmanuel Carrére, ‘L’Adversaire’ ¡y también era una peli Dillinger! En ella, Daniel Auteuil fingía que tenía un trabajo y luego se dedicaba a aparcar su coche en la cuneta y hacer el Dillinger. Claro, luego mata a toda su familia.

Sean fans de Carrére. Léanse toda su obra. Feck, si tiene hasta una sobre Philip K. Dick en su etapa LSD en la que se encerraba endroghao en su cuarto para... sí, para hacer el Dillinger.

Qué maravilloso año de cine francés. Es verdad que ‘La Moustache’ no se ha estrenado en España ni se estrenará, pero, en un alarde de vanidad, en este blog consideramos que la hemos estrenado nosotros. Y, probablemente, consiguiendo el mismo número de espectadores que conocería con una distribución normal.

2. Supersalidos (de Judd Apatow, Seth Rogen & friends)

La única cosa más difícil que meterle a Acebes un balín engrasado por el culo es poder ver una buena comedia. Si, además, en el mismo año tenemos DOS cumbres absolutas de la historia del género, es para pensar que hay fuerzas sobrenaturales que nos controlan.

El grupo de amigos del gran Paul Feig ha rodado la peli adolescente definitiva: los personajes son de verdad. Sufren, padecen, los quieres... Si en el plano de la escalera mecánica, en el que los dos amigos se separan, no echaste una lagrimita, es que eres un heterosexual de mierda.

Y, si no te apetece cambiarte tu nombre por el de McLovin pues... también.

1. Hot Fuzz (de Edgar Wright y Simon Pegg)

Con ‘Spaced’ y ‘Shaun of the Dead’, Simon Pegg y Edgar Wright demostraron ser jrandes entre los jrandes. Si, en la ecuación incluyes el homenaje a Jerry Bruckheimer el resultado es la perfección absoluta. Historia de la comedia on the making. ¿Mejor que Wilder? ¡Sin duda! ¿Un guión tan o más delirante que los de Woody Allen? ¡Sí! ¿Se podría tomar un café con ‘Un pez llamado Wanda’? Por supuesto, y John Cleese invitaría a una copichuela de coñac.

Redondéenlo todo con el mefistofélico bigotón de Timothy Dalton – y no es el único de la película – y homenajes filogays a Michael Bay y entenderán que hemos experimentado el mejor año de la historia de la comedia.

Voy a volvérmela a ver...

DILLINGER'S WAYS:

Aunque cada vez esté más vago para ir al cine, y por lo tanto la muestra de pelis que voy a arrecomendar no tiene valor estadístico, sí son todas las que están; puede que no estén todas las que son y que haya grandes obras, depravadas a ser posible, que falten y que los lectores puedan aportar.

Con tanta criba, he visto pocos bodrios. De hecho, creo que el único es Caótica Ana: la historia de una rastas que vive en Ibiza en una cueva haciendo dibujos jipiosos y que es descubierta por una cazatalentos y llevada a una residencia de pijillos perroflautas donde les dan clase de pintura y bodrioarte en lugar de exterminarlos por el bien de la humanidad. ¿Sienten ya ganas de vomitar? Pues todavía no les he hablado de Bebe y sus agudos y sutiles diálogos de la talla de jo tía, el mundo está lleno de cerdos opresores machistas. Ni la presencia de la gran Charlotte Rampling puede enmendar un despropósito como este; Medem parece más que perdido para la causa, aunque empelotar continuamente a la actriz por los motivos más peregrinos en una peli teóricamente feminista le da un punto de sordidez que juega a su favor; otra decepción, aunque sea una peli infinitamente mejor, fue Fur, estrenada aquí con el telefílmico título de Retratos de una obsesión, la nueva peli de Steven Shainberg, autor de Secretary, la comedia romántica más frikoide ever.

Como pelis simpáticas pero que no llegan a estar entre lo mejor del año, podríamos poner Más extraño que la ficción, o Dos días en París, que al parecer la prensa ha masacrado; no me extraña teniendo en cuenta que Julie Delpy es guapa, habla inglés, dirige, escribe, compone música y canta, todo ello más que medianamente bien, mientras que sus detractores va a ser que no se parecen a ella en ninguna de esas cosas. Pero vamos sin más dilación con las grandes pelis del 2007:



7. La moustache

Ni es del 2007 ni se ha estrenado, pero ya que Vicisitud me ha dicho que la va a poner en su lista, le copio y me apunto a la reivindicación de una de las obras más dillinger y depravadas nunca vistas. Me fascinó hasta el punto de leerme el libro (que al parecer algún temerario llegó a traducir al español y todo) que, como se dedica a contar lo que pasa por la esquizofrénica cabeza del prota, se entiende bastante más que el flime. Vicisitud ya analizó en su día en profundidad la importancia de esta obra en el subgénero bigotón, así que no tengo nada que añadir salvo un mensaje de amenaza: Emmanuel Carrère no ha dirigido por ahora más pinículas pero sí tiene otros libros en su haber, y uno de ellos, La classe de neige, es lectura obligatoria en algunas escuelas de idiomas, así que si creen que están a salvo, se equivocan.

6. El libro negro

El nunca bien ponderado Paul Verhoeven tuvo que volver a Holanda para llevar a cabo una versión corregida y aumentada de uno de sus primeros éxitos setenteros, Eric oficial de la reina. La probable razón de tal exilio es que nuestro amigo se acerca a la segunda guerra mundial con su ambigüedad e incorrección política habituales. No se limita a hablar superficialmente de las heroicas hazañas de la resistencia holandesa contra la invasión nazi sino que escarba en los entresijos de esta lucha sacando punta a conflictos de difícil solución: si la resistencia descubre que van a matar a no sé cuantos judíos que intentan huir del país, ¿hay que dejar que los maten o intentar salvarlos arriesgando la supervivencia de toda la estructura de disidentes y con ello la salvación futura de otras muchas personas? La peli es de acción, tiros y abundante sordidez, pero pone también sobre la mesa estas y otras cuestiones que suelen estar ausentes o mucho peor tratadas en las obras respetables sobre el Holocausto. Y la heroína es una judía que se prostituye con jovialidad para los nazis para sacarles información; nada edificante, pero tampoco sorprendente conociendo la trayectoria de Paul.


5. La vida de los otros


Sebastian Koch se convierte en el hombre del año al salir tanto en El libro negro como en ésta; aunque tenga óscares, se trata de una peli alemana ambientada en los 80 con vestuario y maquillaje ad hoc, así que no puede evitar ser sórdida aunque parezca pretender ser fina y elegante. Un tanto larguilla pero con intriga, conflicto moral y más que digna de ver.


4. Next door / Naboer

Le pusieron título en inglés para despistar, pero se trata de un flime noruego, y cómo no, de una bella muestra de psicodrama escandinavo, mezclado además con thriller, terror y subgénero era yo, la combinación más perfecta y sórdida imaginable. 80 minutos de chunguez y depravación en las que brilla con luz propia la bella secuencia en la que una muhé un tanto viciosilla intenta que el prota le pegue tomando ella la iniciativa. Cuando el onvre ha recibido ya unos cuantos guantazos, empieza a contestar y ambos se enrollan mezclando sus sangres con otros fluidos, lo que a la chica le da pero que mucho gustirrinín. Digamos que no es el tipo de película para ver en familia en estas vacaciones.


3. Promesas del este

Sé que algo estará haciendo mal Cronenberg para recibir tanto aplauso del mundo cultureta, pero lo cierto es que tanto esta su última pinícula como la anterior, Una historia de violencia, se apartan de los caminos trillados a los que sus argumentos y personajes parecen arrastrarles. Pese a insertos gore adolescentoides que quedan muy fuera de lugar, la (in)corrección y frialdad cronenbergianas brillan, no precisamente por su ausencia.


2. Persépolis

Esta peli sí la puede uno ver con su señora madre; no es nada sórdida, pero no puedo sino arrecomendarla y lamentar que se haya vendido como producto culturetoide en lugar de promocionarla debidamente y convertirla en un superhit, que podría haberlo sido fácilmente; nos cuenta la historia de Irán en los últimos treinta años a través del culebroncillo personal de una chica que intenta vivir allí su frikismo pero que, con la revolución islámica, le resultará un tanto difícil. Y es que parecía que la dictadura del Sha era lo peor pero siempre hay quien gana. Una peli de dibujos que se sale de la chorradilla y que se atreve a quitarse el lastre de querer atraer al público infantil es todo un regocijo.


1. Lemming

La aparición de un ratoncillo noruego (porque eso es un lemming) en el desagüe de un matrimonio pijín formado por un ingeniero y una mujer sin mucha sangre en las venas es el misterio con el que arranca este psicodrama / thriller sobrenatural que confirma a Dominic Moll, autor de Harry un amigo que os quiere, como uno de los grandes del cine actual. Sobre todo porque al poco rato aparece Charlotte Rampling, que, tras treinta años de fiel y constante militancia en la sordidez, es una de las grandes heroínas de este blog, y, como no podría ser de otra manera, arma una de las gordas desencadenando una retahíla de amargas recriminaciones, sentimientos de culpa, comportamientos esquizoides, suicidios, apariciones fantasmagóricas, posesiones y chunguez comme il faut. Búsquenla en el videoclús y, si no está, tiren de Emule: al igual que un disco de Luis Cobos, se trata de un deleite para los sentidos.


INVITADA ESPECIAL: LA NAVAJA EN EL OJO

Mención especial, comedia gamberra del año: Supersalidos

Lo siento, Dillinger, pero para psicodramas ya está la vida real. Al cine se va a evadirse y reírse. Por eso aparece aquí una comedia adolescente y con un título que ha echado para atrás a más de la mitad de la población a la hora de acercarse a la taquilla... además de ser una película que, por incluirla en la lista, en otro blog me despellejan... Lo mejor de todo: McLovin.


10. Siete mesas de billar francés


La película 100% española mejor del año y la mejor de su directora, Gracia Querejeta. Las actuaciones de las dos protagonistas, Blanca Portillo y Maribel Verdú, son para quitarse el sombrero. Y el drama está bien llevado, a pesar de que lo que cuenta podría considerarse lo mismo de siempre. Superando la frialdad de anteriores films de la autora, transmite perfectamente las emociones de todos sus personajes.


9. La zona


Como película de acción o de cacería humana quizá no tenga especial interés, pero me resultó muy impactante la crítica social que lanza, exactamente contrapuesta al mensaje de Shyamalan en El bosque. Protégete de los que te protegen sería la manera de resumirlo. Creo que viene bien que nos sacudan de vez en cuando, pues casi todos estamos sumamente adocenados.


8. Zodiac


Una narración impecable nos traslada un caso de la vida real. Aunque parezca mentira, es la película que más me gusta de David Fincher, ya que considero que anteriormente hacía encuadres preciosos, pero que no era igual de hábil a la hora de contar las historias que trataba o no le interesaba la parte narrativa. Y en este caso, como si hubiese madurado, sí ha aunado ambas aptitudes.


7. Persépolis

De forma nada panfletaria ni maniquea, el film de animación nos cuenta la historia de su autora a la vez que pone de manifiesto la situación política de un país que dio clara marcha atrás cuando ella era una niña. A través de unos dibujos de corte naíf, muchas de las cosas que se narran son terribles acontecimientos, pero siempre se mantiene la idea de esperanza.

6. Hana


Se trata de una película sencilla, mínima, si se quiere; en la que no ocurre otra cosa que el devenir cotidiano de una comunidad. Esto normalmente no sería de mi agrado y, sin embargo, el film de Hirokazu Kore-eda, autor de la también magistral Nadie sabe, me llega, gracias a sus personajes, a su colorido y su humor y por ese mensaje pacifista y positivo que se desprende de ella.


5. Tristram Shandy: A Cock and Bull Story


Un film extraño y, por supuesto, no perfecto, pues ya nos hemos bajado del podium. Pero sí un ejercicio muy curioso que otra vez juega con el metalenguaje. Personajes de gran carisma y más desfile de rostros de series británicas se rematan con el retrato de una cinéfila cultureta tan acertado que provoca la risa. Una mezcla extraña entre ficción y realidad, entre film de época y película contemporánea. Un retrato sobre el ego de los actores… Tristram Shandy tiene muchos valores y destaca por encima de todo el resto de la filmografía de Michael Winterbottom.

4. 'Promesas" del Este' ('Eastern" Promises')
Con un guión clásico e impecable, Cronenberg introduce sus marcas de fábrica que alejan el film de ser lo de siempre. La frialdad de las relaciones y los tipos humanos tan extremos también contribuyen a que no sea una más. Casi sin que te des cuenta, los personajes y la historia se te van metiendo dentro, como si no te estuviesen contando nada y, de repente, te encuentras involucrada hasta la médula en una historia en la que los buenos y los malos se confunden en unos tonos grises muy matizados.

3. Hot Fuzz


Tronchante, podría ser la definición. Una película en la que no cesé de reírme ni un momento. Y al mismo tiempo era consciente de que el film iba tan rápido que me estaba perdiendo varios momentos divertidos y que tendría que volver a verla. Ayuda, por supuesto, ser fan de los actores y de sus series y películas anteriores, pues sólo con el desfile de caras conocidas ya se pasa el rato. Ni siquiera se me hizo pesada la primera parte que es la que se suele decir que resulta lenta.


2. The Host


El director Joon-ho Bong es un maestro de la mezcla de géneros, claro que este tono intermedio no a todo el mundo le parece logrado y esto es lo que ha hecho que a muchas personas no les haya gustado nada el film. En mi opinión, sí lo consigue, aunque sea por los pelos, y gracias a ello nos brinda una película original y soberbia, aunque no tan buena como su Memories of Murder.

1. Más extraño que la ficción

Me parece una película deliciosa, pero el hecho de que me haya gustado más que ninguna quizá es una debilidad mía especial porque incluye términos sobre la escritura de guiones y la creación en general. Creo que integra de maravilla la historia que se cuenta con los aspectos metalingüísticos y que el final, que es lo que más críticas ha recibido, es el que tiene que ser por lo que se dice antes de llegar hasta ahí. Considero que está muy infravalorada, pero ya digo que puede deberse a mi particular apreciación de esos elementos.

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Sé que hay películas que me podrían haber gustado, pero que aún estoy pendiente de ver —como Deseo, peligro o La soledad—, y seguro que también hay muchas que me podéis recomendar y que no me he planteado.

Además, puede haber películas que os extrañe no encontrar aquí y sean buenísimas, por ejemplo Cartas desde Iwo Jima o Propiedad privada. Esto se deberá, probablemente, a que se encuentren situadas a partir del puesto diez de la lista. Tened en cuenta que he visto más de 150 películas de las que se han estrenado este año. Libres sois de preguntar qué me ha parecido alguna de ellas y en qué lugar la habría colocado, si hubiese hecho un ranking completo hasta el final.

Por supuesto, también os invito a que incluyáis en los comentarios vuestro top ten (o del número de películas que queráis) del año 2007.


RECOPILANDO, QUE ES GERUNDIO:


La única película que aparece en todas las listas es Persépolis, respectivamente en los puestos 5, 5, 2 y 6.

La gran ganadora es Hot Fuzz por obtener dos números 1 (como habría dicho Luqui) y estar en un podium. Además, la persona que no la ha votado, no la ha visto.

Más extraño que la ficción obtiene un número 1 y está incluida en dos listas más, en las posiciones nº 4 y 6, además de obtener una mención especial.

El libro negro está bien situada con la inclusión en tres listas, en los puestos 2, 4 y 6.

Supersalidos, en los puestos 10, 3 y 2 también aparece en tres de los rankings. De nuevo, la persona que no la ha incluido, no la ha visto, al menos, que yo sepa.

Las películas que aparecen en dos listados son The Host y La Moustache. Cartas desde Iwo Jima tiene una mención especial, además de estar en un ranking, y Dos días en París obtiene dos menciones especiales, sin entrar en ninguna de las cuatro listas.

Un añadido del última hora introduce Promesas del este en una lista más y casi estoy segura de que también se podría incluir en la de Vicisitud, así que el film de Cronenberg aparece entre las ganadoras de la recopilación.



Hasta aquí las coincidencias entre los cuatro bloggers. ¿Y vosotros? ¿Coincidís? ¿O nos recomendáis otras cosas?




ACTUALIZACIÓN: LOS VOTOS DE DAVID G. PANADERO:

En breves líneas, comento algunas de mis películas favoritas de 2007. He tenido que rebuscar, eh, que la cosa no está para tirar cohetes…

Zodiac. Tras sentar las bases del thriller de psicópatas con Seven, David Fincher deja a un lado esteticismos, afán sensacionalista y esa mitomanía que envuelve a este tipo de películas para hacer una interesante incursión en el cine semi-documental. Las mejores bazas de Zodiac son, pues, su aire aséptico, casi de informe policial, y la falta de sentimentalismo a la hora de reconstruir los pasos del asesino. Se percibe pues Zodiac como una película personal en la que el autor de éxitos de taquilla como El club de la lucha hace ahora pocos aplausos a la galería. Pese al buen pulso, le acaban por traicionar el afán excesivamente minucioso, la nula capacidad de síntesis, a la hora de recrear el hecho real.

Memorias de Queens. Dito Montiel debuta con esta cinta esencialmente autobiográfica en la que, tras muchos años en Los Angeles, ha de volver al barrio neoyorquino en que nació para ver a su padre, que está gravemente enfermo. Montiel demuestra una capacidad prodigiosa para captar el ambiente de sus calles, para recrear esos personajes y hacer que hablen y se relacionen de manera espontánea. La frescura y naturalidad de la cinta nos hace rememorar clásicos del cine independiente americano como Malas calles. Y al igual que muchos de los cineastas neoyorquinos que nos acercan a la vida en los barrios, Dito Montiel nos habla de la imposibilidad de la redención. Si bien la historia no es demasiado original, acaba por convencer por la pureza y sinceridad con que está contada.

Transformers. El Hollywood actual ya no solo nos suministra secuelas, remakes y adaptaciones de videojuegos; ahora llegan también películas sobre juguetes famosos. No hace falta más que ver el cartel para percatarse de que aquello no puede dar mucho de sí. En todo caso, el film no resulta tan catastrófico como pudiera parecer, gracias a la intervención de Spielberg en la producción. De esta manera, destaca especialmente el ambiente nostálgico de monster movie y el protagonismo de un adolescente de vida gris, que se verá inmerso en la gran aventura y conseguirá a la chica de sus sueños.

El buen pastor. Robert De Niro se vuelve a situar tras las cámaras para contarnos cómo se gestó la CIA. Si el film se observa desde una perspectiva historicista se antoja tranquilizador y quizás algo adocenado; ahora bien, observado como el espectáculo que es, supone una gran aportación, equiparable en su neo-clasicismo a los trabajos de Clint Eastwood. El cineasta se atreve con algo que generalmente ha sido pasado por alto: la vida interior de un agente secreto. Todo ello abordado con un tono decididamente crepuscular, en el que apenas llegamos a ver la luz del sol. Y con un ritmo marcadamente ceremonioso, presenciaremos desde los primeros pasos del servicio de inteligencia, dentro de la sociedad secreta “Skull & Bones”, hasta la crisis de los misiles en Cuba. Cabe reprochar a la película un exceso de rigor, que la lleva a querer abordar demasiados asuntos. Y de paso, a dilatar el metraje algo más de la cuenta. Con todo, se trata de una obra a considerar, que elude con habilidad lugares comunes como el fácil decorativismo al recrear ambientes o los empachos de nostalgia que, al parecer, tanto gustan a Steven Soderbergh.

Goodbye, America. Al brasileño Sergio Oksman le ha tocado en suerte dirigir esta producción de Elías Querejeta, que se sirve del encanto de Al Lewis (el Abuelo Munster), retratando su actividad política izquierdista y los conflictos que vivió en tiempos de la célebre Caza de Brujas. El documental es más bien precario. Asistimos atónitos durante cerca de hora y media al camerino donde maquillan al anciano actor mientras éste cuenta sus batallitas de abuelo, sólo interrumpidas por desgastadas imágenes de archivo sacadas de contexto. Ni los limitadísimos recursos audiovisuales bastan para amenizar la función ni adivinamos que tras ésta haya alguna tesis que defender, pues la película parece más bien producto de la improvisación más descarada. Al margen de valoraciones sobre la calidad artística del producto, uno se pregunta para qué se ha hecho, destinado a qué tipo de público –aparte de los coleccionistas compulsivos- o de cara a qué vías de difusión…

Mataharis. Icíar Bollaín dirige esta cinta de mujeres detectives que desarrolla especialmente la vertiente intimista: cómo trabajan, cómo viven y cómo se desarrollan las tres detectives protagonistas. Destaca el pulso realista y documental, de la obra, que recrea ambientes cercanos. Y sobre todo, destaca el retrato de la profesión, muy lejos de idealizaciones y sentimentalismos, que arroja una imagen del detective como mero asalariado, con escasa capacidad para intervenir y juzgar moralmente aquello que investiga. Pese al rigor que se advierte en la cinta, con todo, acaban llamando la atención algunas situaciones en exceso forzadas, como la improbable relación que mantienen Tristán Ulloa y Najwa Nimri.

REC. Paco Plaza y Jaume Balaguero firman esta astuta cinta, de producción barata, que ha conocido una más que notable repercusión en público y crítica. La idea consiste en desarrollar una historia de posesiones y canibalismo en clave de documental televisivo, cámara al hombro, saltándose las reglas de la ficción cinematográfica. Como resultado, tenemos una cinta muy directa, con momentos de violencia gráfica sorprendentes, que sabe aunar con inteligencia su carácter hiperrealista con el humor berlanguiano y costumbrista, en lo que viene a ser una amena revisión de las clásicas Historias para no dormir.

El taxista ful. El cineasta barcelonés autodidacta Jo Sol recrea un suceso real en forma de documental, empleando para ello al verdadero protagonista. José R., ya entrado en la cincuentena, casado y con un hijo, se ve sin empleo y sin posibilidad de medrar en el mundo laboral, así que cada noche roba un taxi para devolverlo al día siguiente, con el único de fin de ganarse el pan. Este documental se beneficia de la singularidad de su protagonista, un hombre humilde de ideas claras dentro de su enajenación, que sólo aspira a recuperar su condición de obrero. Y pese a lo insólito del caso y todo el interés que alberga, por desgracia el cineasta cae en la tentación de politizar el asunto buscando polémicas, cuando lo más interesante de la cinta está en su desaprovechada vertiente costumbrista.

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