26 agosto 2009

Anvil: ¡Apoyad a vuestras bandas!

Lo malo de participar en un blog de humor es que a veces realmente te apetece escribir algo que no se presta a ser objeto de chistes, como, por ejemplo, hondas reflexiones políticas sobre el nacionalismo. Ah, no, que eso ya lo hice.

Empecemos otra vez: Lo malo de participar en un blog de humor es que a veces te levantas, descubres que la taza del retrete está húmeda, te das cuenta de que sólo te quedan calzoncillos que te aprietan los cojoncillos y, encima, te da por escribir acerca de un tema que no ves que de para muchos chistes. Obviamente, siempre se le puede buscar la chanza a todo. Porque el humor es como las cascarrias: si se escarba bien, al final acabará saliendo algo. Una porquería, pero algo al fin y al cabo. Claro que, a veces, bien por falta de inspiración, bien porque tienes las uñas largas...

¿Lo veis? Ya se me ha vuelto a ir el chiste malo de las manos. Volvamos a empezar:

Hoy voy a escribir sobre una cosa sin pensar en hacer gracietas. Así que a joderse todos. Y no sólo eso: voy a reprender a algunos lectores cual viejuno sentado en el banco del parque quejándose de los males de la sociedad mientras observa con mirada lasciva pasar a las chicas jóvenes. Esto es: se trata de un post autodestructivo. ¿Quién dijo que los emo son los únicos con derecho a suicidarse? ¡Que yo también me he leído Death Note y, mire usted por dónde, hoy voy de negro! Opción estética gilipollas con el solazo y los 37 grados que hay en la calle. Pero es que estoy taaaaan mono...

Pero a lo que iba: el otro día vi una de las mejores películas del año. Se trata del documental ‘Anvil: The Story of Anvil’. Una masterpiece sobre un grupo de metal ochentero que sólo me sonaba de las portadas de los casetes cutrongos del catálogo del Discoplay, posiblemente justo al lado del perenne ‘Breaker’ (“qué demonios le están haciendo a esa señora y por qué le han metido un alambre por las orejas”) de Accept. Los pobres Anvil, cuya música me da tal que igual, parece ser que fueron muy influyentes, en parte por tener la gran idea de tocar la guitarra con un dildo durante sus conciertos, algo mucho más divertido que el puñado de bailarines que sacan Madonna, Kylie Minogue o incluso algunos artistas no orientados exclusivamente al público homosexual. En el documental, gente como Lars Ulrich o Slash y seres de otra dimensión como Lemmy hablan maravillas de ellos.
Sin embargo, los pobres no llegaron a tener un éxito masivo, y se han pasado la vida sacando discos de forma independiente y trabajando en empleos de mierda para poder tocar de cuando en cuando en algunos pubs. O sea, la historia de casi todos los músicos. Cuando comienza el documental, una nueva manager les va a conseguir una gira por Europa. ¿Será el comienzo de la resurrección?

Como puede verse, lo que ofrece esta película es la clásica historia alcoyánica del underdog. Pero funciona especialmente porque está pensada y narrada como si fuera una película: es ‘Rocky’ con pelos largos, dos colegas y un cuadro de un retrete con un ñordo de terciopelo pegado (totalmente cierto: forma parte de la pinacoteca del batería Robb Reiner). Lo que todo el mundo ha sacado en claro de de esta emotiva epopeya vicisitúdica es lo de siempre: no dejes de perseguir tu sueño, la pasión no debe desaparecer y ese tipo de chorradas. Pero lo que yo he entendido es lo siguiente:

La vida de los músicos poco famosos es muy chunga. Así que ¡apoyad a vuestras bandas pequeñas, leñe, y dejad de ser unos piratas!

Efectivamente: en tiempos en los que comentas que te has comprado un CD y tus conocidos te tratan de gilipollas pa’rriba, decir esto es un suicidio blogger. Pero es que tenía que soltarlo. Todos conocemos la cantinela:

- Los CDs no son nada. Hoy el dinero se gana en conciertos. Así que yo me bajo el cd para así conocer grupos e ir a sus conciertos. Ah, y ya de paso: ¡La SGAE es una mierda!

Todo ello es en parte verdad. Pero también en parte una gilipollez. Porque depende de quién estemos hablando.

Dejemos a un lado el discurso sobre la SGAE, que ya me tiene cansado y tampoco guarda mucha relación con todo esto. Sólo diré que es una vergüenza que el gobierno deje que una sociedad privada controle un tema tan importante. ¿Qué es lo siguiente? ¿La privatización de la policía a manos del POC y sin un Robocop que nos saque las castañas del fuego y limpiando las calles de gente como, por ejemplo y ya que nos ponemos, Teddy Bautista?

Pero aquí lo importante es la aseveración de ‘el dinero se saca con la música en directo’. Claro, claro. Eso lo hace U2, Springsteen o AC/DC, el grupo que hasta hace cinco años sólo escuchaba un puñado de hard rockers y cuyos conciertos, misteriosamente, están hoy en día llenos de gente que apenas se conocen dos o tres canciones, pero que van porque es lo más que decir en la oficina que tienes entradas, que mira como molo.

Claro que ahora díganme cómo se sacan las perras para pagar la hipoteca los señores que no llenan estadios y graban con independientes. Veamos lo que les pasa a Anvil: los tipos llevan trece discos y no han parado de dar conciertos. Pero trabajan en construcción y en una empresa de catering por aquello de poder comer. Así que eso les deja sólo el tiempo de vacaciones para hacer una gira. A tomar por culo eso de pasarlo con tu mujer, tus hijos y/o tu amante homosexual. Hagan cuentas y busquen la forma de ganar dinero con una gira de dos a cuatro semanas, organizada por un manager semiprofesional por amor al arte y un par de cosas en festivo a tiro de casa. Por no hablar de que las posibilidades de que ese breve tour llegue a tu localidad española son las mismas que las de Badoer de puntuar en un gran premio.

De los últimos cinco CDs que me he comprado, ninguno de los músicos ha venido a Madrid. Nunca. Never. Jamais. Así que, díganme ustedes cómo apoyo a la banda para que sigan sacando discos y no tengan que abandonar la música. Algunos dirán: ¡dona por Paypal! Y yo responderé: ¡cojonudo! Pero, primero, ¿cuántos lo hemos hecho y cuántas veces? Y, segundo: para eso, les compro el CD, que viene con afotos bonicas y, a veces, hasta mi propio nombre.

Pero también puede tomarse otra postura: En el documental queda claro que los de Anvil querían ser estrellas. ¡Pues que se conformen con sacar discos grabados con Garageband y curren como el resto de nosotros! Y eso vale para algunos. Pero es muy revelador cuando Lips, el cantante de la banda, se muestra desesperado por la calidad de producción de sus últimos discos, más cercanos a las delicias sónicas del ‘Duck Tales is Awesome’. Sí señor: él es un tipo dedicado a su obra y obsesionado con dar lo mejor de sí mismo. Cuando entran en contacto con un productor de verdad, éste les da el presupuesto para hacer un disco decente... ¡y tienen que hipotecar su casa para grabarlo! Finalmente (spoilers) acaban vendiéndolo por internet. Pensemos en eso después de bajarnos un disco, que nos guste y no nos compremos el original. A lo mejor los pobres señores se han entrampado hasta la melena para grabarlo.

Que sí: que las grandes compañías nos han tomado el pelo durante años. Pero también a los artistas. Cuando subieron los discos de mil a tres mil pelas con la llegada del CD, ¿a que no sabéis cuánto aumentaron los royalties de los grupos? Obviamente, un 8%. Su ansia de dinero ha sido tan culpable de su caída como el nacimiento de los P2P. Pero eso no quiere decir que se deje de pagar por las obras musicales. Ahora, muchas de las bandas venden directamente sus discos desde sus páginas. Y, siguiendo la estela iniciada por Marillion (a los que Vicisitud les compra religiosa y temerariamente todos sus discos), incluso pre-venden los CDs antes de grabarlos. Así que ya estáis todos soltando pasta por vuestros grupos favoritos y, más importante, por aquellos CDs que os habéis bajado y que os han gustado. Por ética y porque no vean ustedes la pechá de llorar que te metes viendo esa obra maestra de redundante título llamada ‘Anvil: The Story of Anvil’. Que, ya puestos, sería mucho mejor si la titularan ‘Anvil, The Story of Anvil: a look at the life of Anvil'. Anvil. Anvvvvil. Vvvvvvino.
Actualizado: Esto no tiene nada que ver con el post. Pero el grupo de mi primo ha hecho su primer video y me apetece colocarlo por aquí. Que no sólo hay que apoyar a los grupos de los que eres fan, sino también a la familia:

38 comentarios:

SuperSantiEgo dijo...

Poniéndonos un poquitín serios, sí: yo también estoy un poco cansado del perroflautismo geek que anda predicando el buenrollismo hipi del tó gratis por la cara y qué guais somos que descargando todo nos vamos a cargar la industria cinematográfica y la musical.

Pues vale: ¿y luego qué? Porque a lo mejor nos quedamos poco más que con los vídeos de aficionados de Youtube y el sonido de lata de las maquetas del grupo de nuestro primo. Luego a llorar.

Ahí tienes toda la razón: estamos hasta los cohone de la industria cultural, pero el sistema de pelis y de música que nos mola, y que sigue prosperando en internet viviendo de las rentas, es ése que tanto decimos odiar. De ahí salió Star Wars, El Padrino, los Who y Led Zeppelin. También mucha mierda, desde luego, y seguro que mucha gente buena quedó fuera, pero yo de momento la alternativa no la veo.

De hecho tenemos la paradoja de que lo que más se descarga es precisamente lo de siempre, en lo que se invierte más en promoción y en lo que se ha metido más pelas. Vale que podemos encontrar frikadas muy chulas, pero eso, en comparación siguen siendo conocidos por cuatro gatos.

SuperSantiEgo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alan dijo...

Bueno, pero es que los grupos que venden su música directamente están teniendo buenos resultados. Ahí está el ejemplo tan celebrado de NIN, que dejaba que la gente descargara gratis las canciones y luego se forraron vendiendo el disco y una caja "edición especial" para coleccionistas y cositas por el estilo.

Yo creo que hay tirar más por ahí, y por vender descargas de alta fidelidad (porque, seamos sinceros, con lo práctico que es tener un montón de canciones en mp3, el formato cd se queda desfasado).

Y eso por no hablar de spotify, que ya está empezando a reportar muchos beneficios.

Anónimo dijo...

¡Genial! Había oído hablar del documental, pero no sabía si ya estaba disponible. En ese mismo rollo, pero ficción pura y dura, podéis ver la película "Siempre locos", no es la mejor de su género, un poco descafeinada pero tiene sus puntazos, y al menos yo no la conocía hasta la semana pasada.

Un poco de WERBUNG!!!

No tenéis nuestro disco, pero nosotros sí que vamos a Madrid. Si nada se tuerce, tocaremos allí el viernes 30 de Octubre a partir de las 20:00 en la Sala Silikona (entrada creo que a 5 euros).

Os recordaré la fecha a una semanita del concierto, pero para que os vaya sonando, que nos haría mucha ilusión encontraros allí y poder devolveros un poco del amor que recibimos en éste vuestro blog.

www.myspace.com/mystereoband

www.mystereo.es

http://www.youtube.com/watch?v=ZIVgMPayq2s

Un abrazo!

(MySTEREO*2)

NtmeC dijo...

Sabía que tarde o temprano hablaríais de Anvil y su peli; la verdad es que es muy del palo de este blog, y lo digo con todo el cariño del mundo hacia ustedes.

Yo también soy un incomprendido que cuando puede se compra algún cedé y, ¡sí!, también vinilos (en este caso el 99% de las veces de segunda mano, lo admito), y si bien no puedo negar que me bajo música (hay discos de metal extremo de Israel que oigan, no encuentro en ningún lado) me parece que rellenar discos duros por el mero hecho de bajar cosas y putear a Teddy y cía. es un poco chungo. Lo que si me cuesta es comprar material de bandas nuevas o discos recién salidos al mercado; en mi afán completista sigo buscando álbumes antiguos.

Dentro del metal se está viviendo una vuelta atrás en el tiempo, y grupos con estética ochentera, sobre todo en lo referente a thrash metal, y bandas que vuelven a traer a la palestra el sonido del metal extremo más primigenio o del heavy metal más clásico están llenando los carteles de festivales y están fichando por grandes compañías, del mismo modo que bandas que en su momento pasaron desapercibidas o no tuvieron mucha suerte (el caso de Anvil me temo) tienen a día de hoy el estatus de culto y son seguidas por mucha gente.

En mi opinión este revival se ha dado en gran parte gracias a que muchos hemos conocido grupos antiguos por el intercambio de información y el acceso a su música en Internet, y me parece a mí que más de una banda se ha reunido porque nuevas generaciones de metaleros ha sabido de su existencia por la Red. Que no todos los internautas somos malos ni comemos niños ni nada.

Kike dijo...

¡Bien dicho! Muerte a las SGAE y a los idiotas que no sueltan un chavo por las cosas que aman. Que hay que apoyar a las personas humanas... y a los yunques pues también.

Paco Fox dijo...

Supersantiego y NmteC: Lo bueno de interné es que podemos descubrir buenos grupos aparte del mainstream (o que fueron del mainstream en el pasado) si animamos a la gente a que se esfuerce un poquito y no se coman lo que le dan. Que no se acostumbren a la publicidad de Spotyfy, ni a las recomendaciones de la cosa esa de video que ha puesto la PS3. El siguiente paso es, de facto, comprar la música, y si es al artista directamente, mucho mejor. Pero no descubrir las cosas y quedarse ahí. De los 10 últimos discos que he comprado, 5 han sido cosas que, bien había bajado ya el disco entero, bien había bajado unas pocas canciones (que en el progresivo suele querer decir 'medio disco')

Alan: efectivamente, las ediciones especiales son un buen incentivo para comprar un disco que ya has descargado.

MyStereo: Pues mu bonicas sus canciones del myspace. A Snowymary le han gustado, así que intentaré ir al concierto. No dudes en avisar unos días antes para que no se nos olvide y pueda ponerlo en el blog.

Paco Fox dijo...

Kike: ¡Dí que sí!

NtmeC dijo...

Hace un par de semanas estaba en la Fnac de Sevilla (mi cuenta bancaria maldice al que se le ocurrió montar una Fnac aquí) dando un paseíllo por la sección de música; llega un señor y le dice a uno de los muchachos que te atienden: "mira, es que nos compramos este deuvedé de un concierto, y es que nos lo habíamos bajado antes de Internet y es que resulta que tienen la misma calidad, y venía a devolverlo". Cara estupefacta del muchacho. "...pero...pero...¿Se ve mal? ¿No se escucha bien?". "No, simplemente es que pensábamos que en formato original se iba a ver diferente y es que se ven iguales".

El chaval sigue estupefacto, y empieza a intentar explicarle al caballero que al igual que cuando te bajas un disco y luego lo compras original la diferencia de calidad no es sustancialmente apreciable. El señor continúa su argumentación: "Pero es que además, luego nos enteramos que este mismo concierto lo había emitido una televisión japonesa, y nosotros pensábamos que era inédito". Al final el colega de la Fnac consiguió hacerle entender que las devoluciones solo se hacían en caso de desperfectos en el producto.

Se lo contaba a mi novia y le preguntaba: si el tío que quería devolver el deuvedé se enterase de que yo compro música en formato original que ya he escuchado, incluso en algunas ocasiones compro el cedé y el vinilo... ¿pensaría que soy gilipollas?

Mninha dijo...

Yo compro poca música (casi siempre ediciones tocho-luxe para mi marío, que sí que compra muchos discos), pero también escucho poca, así que no puedo opinar demasiado sobre la vertiente musical del tema de las descargas, pero sí creo que puedo hacerlo sobre la televisiva.

En casa descargamos muchas series, normalmente porque queremos verlas cuándo y cómo se nos antoje (en versión original, a ser posible -o en VO, como dicen los gafapastas-, y sin anuncios), a lo que se añade que nuestros horarios laborales son incompatibles con casi todo lo que pongan por televisión.

Pero cuando se editan en DVD esas series las compramos, porque nos gusta tenerlas a pesar de que ya las hayamos visto y de que las tengamos en el disco duro (y si vienen en edición especial con chorradas variadas, tanto mejor).

Sé que es más romántico darle dinero a un grupo para que siga haciendo la música que nos gusta que dárselo a una productora, pero es la única forma que tengo de manifestar que me gusta su serie y que quiero que siga haciéndola.

Max Rockatansky dijo...

no echaría yo tanta culpa a las descargas de música cuando precisamente el grupo que se coge como ejemplo es uno que ya cayó en desgracia en la era pre-internet y, por tanto, antes de que el emule naciese. Las descargas ayudan, y sobre todo lo hacen, a los grupos pequeños. Es gracias a ellas por lo que el mercado ha dejado de estar compuesto por una minoría selecta de bandas estratégicamente dirigidas a vender millones. Internet ha dado promoción a quienes no tenían voz, cada día se ven más ejemplos de carreras iniciadas a través de este medio y, así por ejemplo, el éxito que está viviendo ahora mismo Anvil es debido en una gran medida a internet por la tremenda difusión que se le está dando a este fantástico documental.

Paco Fox dijo...

No se trata de culpar a nada. El tú eres malo, tú eres bueno no es de lo que se trata este post. Las cosas son siempre mas complejas. De entrada, las usuales afirmaciones sobrelas bandas pequeñas conquistando el mundo es algo de lo que se podría hablar mucho, pero tampoco es esencial para este post. Lo importante es lo que digo en un comentario anterior: está muy bien conocer a bandas bajando las canciones. Pero luego cómprate el disco. Que ellos tendrán que comer. Unos tipos de, digamos, York sacan un disco. Te lo bajas. Te gusta. Y ya está. Normalmente, ahí se para el proceso. En cada disco que sacan, un grupo que me gusta bastante llamado Pendragon incluyen una nota rogando que les compres cosas, que la vida de los independientes es muy dura y que grabar canciones cuesta dinero. De entrada y como mínimo, el de comer mientras estás trabajando en ello.

Anónimo dijo...
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SuperSantiEgo dijo...

¡Y nosotros a vosotros, majos!

Portrait dijo...

Yo, sin embargo, quiero hablar de Anvil.

Puedo afirmar, con riesgo a equivocarme, que la primera vez que vi a Anvil fue la primera vez que paladee conscientemente la vicisitud. O sea, no sabía su nombre, pero sabía que esa sensación me gustaba y que por lo tanto la iba a buscar a partir de entonces.

Hablo de un video del Wacken 98 que compré en el, hoy olvidado, catálogo de Tipo, en el que los canadienses interpretaban su épico Metal on metal.

El headbanging más ortopédico de la historia, tipo muerte del loro, molinillo de brazos, calva a lo monje y el cantante, primo segundo de Alf.

Me callo y lo veis:

http://www.youtube.com/watch?v=AqvwFy5o4yk

Kuljart dijo...

Hola Paco, desde mi perspectiva de músico currante te puedo comentar que... Efectivamente y no.

Todo el mundo que empieza no puede permitirse vivir de su pasión, o al menos no vivir bién. No te queda más remedio que pillarte un curro chungo o a tiempo parcial para poder tirar palante. Pero le pasa lo mismo a los actores, pintores, escultores... etc.

Por otro lado lo de las giras aqui es mucho más sencillo porque España no es tan grande como EEUUdeA y cualquier finde te pones en Cadiz o en Barcelona en 6 horitas. Y si se quiere tocar más en serio siempre están los festivales nacionales o incluso internacionales que también suelen ser en fin de semana.

Después está el dineral del estudio, pero también hay productores que están en la misma situación que nosotros y por un precio mucho más reducido pueden hacer cosas muy buenas. Vale que no es la calidad de un estudio profesional pero yo no dejo de escuchar discos impresionantes de grupos famosos que están producidos como el culo, y tampoco pasa nada.

Finalmente alegaré que estamos en un periodo de cambio, y estos periodos son complicados. En un futuro habrá portales de música especializados, la gente podrá entrar y escuchar grupos nuevos fácilmente gracias a algoritmos predictivos (como por ejemplo el de pandora) y si les mola el grupo, podrá donar dinero fácilmente, comprar merchandising solicitar un concierto por su zona y hacer publicidad secilla gracias a las redes sociales.... etc.

Así que como colofón y orgasmo SPAMcial te dejo el enlace de mi grupo donde todos somos currantes, a ver que te parece.

http://www.nonecares.com

Nuestro Facebook:
http://www.facebook.com/nonecares

Y nuestro primer videoclip:
http://www.youtube.com/watch?v=l6iESoRBj0A

Un abrazo y gracias por hacerme partir el culo cada vez que te leo... menos esta vez ;-D

Paco Fox dijo...

Kuljart: España es más sencillo que Canadá, desde luego. Pero hay un detalle importante: tú mismo dices que 'todo el mundo cuando empieza...' Efectivamente. El problema es mantener ese estilo vital el resto de tus días. Llega un punto en el que muchos no pueden más.

Respecto al futuro, repito lo dicho con anterioridad. No me fío del todo de las promesas democráticas de los Pandora y Spotify del futuro, pero eso no es algo de lo que hablar ahora: sobre la libertad y la distribución de contenidos en internet está planteándose hacer un estudio serio mi hermano El Ciudadano Soberano, así que lo dejo para más adelante, cuando haya leído más. Pero la clave es lo de 'podrá donar dinero fácilmente'. Yo invito a la gente a que lo haga. Ahora mismo puede hacerlo, y, si no hay paypal para donar, puede comprarse el CD. No hay que esperar al futuro: hay que hacerlo ahora y evitar situaciones lamentables como NtmeC en su comentario.

Danda dijo...

Cuando vi el trailer por primera vez pensé que se trataba de una banda inventada. Vamos, si encima uno de ellos hasta se llama Robb Reiner, a una letra de distancia del director de "This is Spinal Tap"...

Ser músico profesional es una ruina. Por eso, yo he renunciado a ganarme los garbanzos con eso y me he dedicado a una profesión seria de persona adulta (traducir videojuegos). Pero vamos, por falta de ganas no es.

¿Donar por PayPal? PayPal es una mierda, una estafa organizada a lo grande muy poco seria (una vez conocí a alguien que trabajó para ellos) y que te cobra comisiones innecesarias absolutamente por todo. Sí, para el usuario es muy cómodo, pero cuando yo vendía cosillas por internet prefería que no me pagasen por PayPal porque sabía que me iban a descontar comisión doble, la suya y la de eBay (que son ellos mismos).

La justificación moral que uso para bajarme música es que no quiero pagar un pastón para algo que luego no voy a querer escuchar en la puñetera vida. Al fin y al cabo, así también se descubren grupos a los que no habría escuchado jamás. Eso sí, luego soy consecuente, y si un disco me gusta siempre me lo acabo comprando. Alguno hasta dos veces.

SuperSantiEgo dijo...

Lo de donar por peipol (eufemismo de pasar la gorra), me parece un aciago destino para el pobre trabajador artístico, de cabeza al lumpemproletariado. En los negocios serios se trabaja a precio fijo después de aceptar un presupuesto y se cobra por adelantado, como la prestitución.

Además, donar en España. En países más civilizados puede que sí, pero aquí con una economía sumergida del más del 20%, chiringuitos financieros y laborales y la ley de adorno, si donas en vez de bajártelo por la cara y lo dices en voz alta, igual te echan al río.

einbahnstrasse dijo...

Mi novia, un amigo y un servidor tuvimos el enorme privilegio de asistir a una sesión de la peli en Nueva York. Al acabar la peli, se encienden las luces y un tipo anuncia que Lips y Robb y el director Sacha Gervasi están ahí para responder a preguntas (y vender unos cuantos discos y camisetas, of course). Casi lloro de emoción, y eso que hora y media antes Anvil eran poco más o menos que un nombre de esas enciclopedias de historia del rock que me leía de adolescente. Al salir pasamos al lado de Lips y me dio un impulso de darle un abrazo. No me atreví. Me arrepiento. Lo digo sin ninguna ironía, y con mucho amor.

Una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo.
El momento del ñardo pintado es insuperable. Pero hay tantos otros...

cronopista dijo...

La verdad es que últimamente le he estado dando muchas vueltas al tema de la piratería, más que nada porque llevo tres semanas de Rodríguez y uno acaba dándole vueltas a cualquier cosa. Básicamente, se trata de uno de esos casos en los que "la Entraña", que diría Steven Colbert (y el que no lo conozca que lo busque, el tipo es un genio, para primerizos ver su definición de “truthiness”) me dice una cosa, y “la Cabeza” -siempre tan elitista- me dice otra. Yo querer cosas gratis, hunga bunga, pero los argumentos pro-piratería nunca terminaban de convencerme. Lo de “los artistas tienen derecho a cobrar por su trabajo” no me sonaba tan falso a pesar del asquito me dan los que lo dicen, y eso de que “los que se llevan la pasta son las productoras” me parecía un subterfugio, un detalle, que olía a excusa a kilómetros. Pero el otro día, a raíz del caso de Pirate Bay, me encontré en la BBC este discursito de Rick Falvinge, líder del Pirate Party de Suecia en el que hablaba de la polémica que precedió a las primera bibliotecas públicas. Entonces se estimó que el derecho del pueblo a la cultura estaba por encima del derecho de los artistas a cobrar por sus obras. Y eso ya me sonó mejor y me hizo reexaminar lo del derecho a cobrar: y llegué a la conclusión de que no existe. Uno se puede tirar años trabajando en una obra, y si la obra no encuentra un mercado, no gana un duro. Y si no que se lo pregunten a cualquier poeta “profesional”, que son el paradigma del artista que curra de gratis. En la mayoría de las ocasiones su producción lleva al menos tanto trabajo y tiene más calidad que la de los músicos que venden, y sin embargo subsisten de conferencias y articulillos, cuando subsisten. Aquí no hay derecho que valga, es una cuestión puramente mercantil. Y lo que pasa es que el mercado ha cambiado: antes los artistas y sus productores controlaban los medios de distribución, y ahora esos medios se encuentran en manos de todos. Y su respuesta, avariciosa y egoísta, es pelearse contra el progreso del resto, tecnológico y cultural. El argumento de que una buena obra requiera altos valores de producción (uséase, pasta), tampoco me parece muy honesto: ahí está el caso extremo de Malviviendo, que es una de las pocas series españolas que se deja ver, y el segundo episodio les costó 140 euretes. De hecho, me atrevería a decir que los “altos valores de producción” pueden ser un problema, porque invierten el proceso creativo natural: las obras, en vez de surgir de una idea que produce entusiasmo en su creador y sus amiguetes, tienden a hacerse por encargo, por asalariados y con fechas límite, a quienes sólo se exige que terminen a tiempo con un grado meramente aceptable de calidad.
Así que en conclusión: mi más cálida bienvenida a los artistas de todo tipo al sórdido mundo (en el mal sentido, no en el del blog) de los poetas, donde sólo se entra por vocación y las ambiciones económicas se dejan en la puerta. El arte sólo ha sido un negocio de forma accidental en la historia del hombre (frasecita lapidaria), y con esto y un bizcocho, he calmado mi conciencia durante, por lo menos, otro mes.

Paco Fox dijo...

Cronopista: Muy interesante tu reflexión. Permite sacar el tema relativo del alcance de la música (o libros o cine) que no está en circulación comercial. Algo que defiendo. Sin embargo, plantea problemas.
Más de cosideraciones utópicas de otro tipo de sociedades, ¿acaso cualquier persona no merece que se le pague por su trabajo? Entonce, ¿por qué el del artista ha de ser menos? Y si empezamos a considerar que los músicos hagan su trabajo por amor al arte (que quien quiera hacerlo, me parece muy bien), de ahí se desprenden dos problemas:
- Que la calidad y cantidad baja. Por no hablar de aplicarlo a otros medios parientes como la literatura (la próxima en caer). Yo escribo aquí por amor al arte, pero cada vez puedo hacerlo menos y supone un esfuerzo importante. The point of Anvil es que se dedica (ban) a la música a costa de poner en peligro su familia y a no poder alcanzar mejor nivel de vida. Y com respecto a la calidad, no empecemos a pensar en el cine. Imaginen que sólo se pueden hacer películas sin presupuesto. ¡Sólo pelis de zombis y Angelopoulos en los cines!
- Es peligroso considerar qué artes son las que no se remuneran. ¿Música sí y arquitecto no? Es más, dentro de la definición de Félix de Azúa de qué es el arte (cualquier cosa que está bien hecha y nos da gusto a los sentidos - más o menos, que no tengo el libro a mano), ¿poeta no y alfarero sí? ¿Cantante no y jardinero sí?

SuperSantiEgo dijo...

Yo ya he hecho alguna reflexión sobre el asunto y aunque hay gente dispuesta a discutirlo serenamente también hay todo un sector geek perroflauta que se encabrita ante cualquier objección al modelo hiji-floerpower internetero.

Efectivamente: cuando nadie pague por ver una peli, ¿qué? Está claro que a los que ahora ven cine iraní subtitulado y van a recitales de poesía no les va a faltar nunca de los suyo, pero cuando un estudio invierta 300 millones de dolores como con Avatar, y no lo recupere, nos veo viendo pelis de Meg Ryan de bajo presupuesto y hechas directamente para televisión, con suerte.

Sobre la poesía, el símil es cojonudo si no fuese porque a día de hoy, como antaño, a los poetas no los lee nadie ni aunque regalen sus poemarios en la Feria del Libro. Pero a Stephen King hay millones de personas que quieren leer y pasarlo bien con lo que escribe. ¿Por qué no se va a forrar el buen hombre? Porque para que lo lean porque sí, a lo mejor se habría quedado de profesor y habría escrito de vez en cuando, como mucho.

Shakespere, Lope de Vega y Moliere hacían obras de teatro porque vivían de ello y a la puerta del teatro se cobraba una entrada, si no se habrían dedicado a otra cosa. Y como dijo una vez Paul McCartney, ganarse una pasta era un buen estímulo para la creatividad. La versión del arte de cronopista está bien, pero es la del Romanticismo de La Boheme, y precisamente también una versión relativamente moderna del arte como algo puramente espontáneo y espiritual, y de dedicación casi trágica. Cervantes, Velázquez y Mozart eran, básicamente, unos currelas que dependían de sus ingresos, ya fuera por mecenazgo o cobro de entradas, como luego Wagner y Verdi. Romanticismos y mariconadas, las justas.

Lo que más gracia me hace de esto es el tufillo justiciero y medio anarcoide de "vamos a cargarnos la industria cultural". Claro, como si eso fuese a cambiar algo, mientras los grandes oligopolios comerciales y financieros siguen como si nada. Es una revolución de vía estrecha, como si tirar de los pedestales al star system de la música y del cine nos fuese a causar alguna mezquina satisfacción.

Que yo no tengo nada en contra de los espectáculos de marionetas o el tío tocando la guitarra en el metro, pero también nos hemos aficionado a eso que para bien o para mal se llama industria cultural, y que como toda industria invierte pelas y quiere obtener unos retornos.

Que el sistema de industria cultural tiene sus muchas perversiones nadie lo niega, pero su desarrollo coincide precisamente con el Romanticismo en el que muchos artistas se desligan del mecenazgo y ponen directamente su obra al alcance del público, pero no regalándolo, que el poeta también come. Cargarnos ese sistema podrá tener sus ventajas, pero pueden aparecer distorsiones mayores si cabe, es decir: nuevos mecenas que quizá no sean tan ingenuos como los anteriores. Quizá veamos películas gratis, pero las producirá el Estado o las grandes corporaciones, y a saber qué mensajes nos meterán en ellas, y en el caso de la música que el canal sea el mismo para todos no quiere decir que la Britney Spears del futuro ocupe mucho más de ese canal que muchos otros con más mérito, porque la promoción, que es lo que hace que el producto llegue al público, seguirá costando pasta, y es al fin y al cabo inversión.

pistolas dijo...

Yo también quiero hablar de Anvil, banda que muchos han tomado a coña, a raíz del documental, y que, descubrí allá por los 80, con su Forged On Fire. Discazo que inició la antesala al thrash metal que vino después con Metallica y demás. Siempre merecieron una consideración mayor de la que recibieron. Supongo que el ser de Canadá, no obró muy a su favor. Recuerdo ver al batería de Anthrax, en una de sus visitas por aquí, en la FNAC buscando Cds de Anvil, y escuchar su Metal On Metal de música de ambiente, cuando tocaron Skid Row en la Riviera hace unos años.

Para mí, Anvil, junto con Riot son dos bandazas de heavy metal, que siempre merecieron mucha mejor consideración que cosas como Blind Guardian y similares.

Espero que se edite por Spain el documental. Yo debo ser de los pocos elementos raros que se pilló el último disco de Anvil por internet. Siempre me pillo sus discos religiosamente.

pistolas dijo...
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El hombre del trabuco dijo...

A mí los de la SGAE, igual que a todo el mundo, me caen como el puto culo. Pero putear a los artistas por ello es como si hubiera dejado de pagar impuestos porque Aznar me parecía un cabronazo.

eulez dijo...

Esta es una de las discusiones más interesantes que me he encontrado últimamente en un blog. Felicidades. Me alegro también de que haya posts "serios" en este blog alguna vez.

Sobre el tema, estoy bastante de acuerdo con Cronopista. SuperSantiEgo da vueltas en círculo sobre el mismo argumento de el "derecho a lucrarse". Supongo que eso nadie lo niega, pero es que todo eso del CD está un poco anticuado. Yo no quiero un CD, ocupa espacio y no lo puedo meter en el iPod sin ripearlo. Es así de sencillo. Si tengo que ripearlo, me es más fácil bajarlo de internet. Si los autores quieren ganar dinero con esto, tienen que ofrecer sus trabajos en mp3 y descargables desde la red. El problema de esto es que el formato se distribuye por la red a toda velocidad, por tanto, es imposible pensar que toda esa gente se vaya a comprar el album, por muy concienciados que estén. No hay vuelta atrás a esto. El sistema de distribución ha cambiado de forma radical.

Es decir, la premisa "compra el CD" es inútil. En cuanto a los conciertos, no tengo ni idea de cuanto puede ser el gasto que tenga un grupo por ir de gira. Pero supongamos que un grupo cobra 20 € por persona (barato) y reune a 1000 en un local (grupo minoritario de mediano éxito gracias a Internet). Entonces gana 20.000 € por concierto. Si la mitad se pierde en gastos, transporte y alquiler del sitio (10.000!), aún así ganarían 10.000 € por concierto. Si son 5 miembros, 2000 € por persona en un día. A mi no me parece un mal sueldo, si hacen 2 actuaciones a la semana durante un verano, serían 3 meses x 4 semanas x 2 x 2000 = 48.000 € por componente...

Desde luego no da para lucrarse, pero más quisiéramos muchos tener un sueldo así anualmente. ¿Que no se forran y por tanto va a haber menos producción? Pues mira, que se le va a hacer. No hace falta un "Avatar de James Cameron" para nada (aunque este sí que se va a forrar). Y la gente que sepa y quiera hacer buena música la va a hacer de todas maneras y va a querer compartirla con los demás. Así, de un plumazo, nos quitamos la horrible costumbre de las discográficas de publicar discos de 10 canciones en los cuales solo hay una que merezca la pena.

Anónimo dijo...

1000 personas... grupo minoritario de mediano éxito... me parece que es una estimación muy optimista. Un grupo como los Pendragon que menciona Paco Fox montarían una gran fiesta si fueran capaces de reunir a 500 personas cada vez que se dejan caer por aquí. Y llevan una docena de discos editados desde los 80's. Sólo es un ejemplo pero aquí hay un escalón muy grande. Si el criterio para garantizar la supervivencia es poder reunir a 1000 personas por concierto, nos estamos cargando al 90% de los autores. Y además dentro de ese 80% está escondida la gente que algún día podrá reunir a 100.000 personas en un estadio. Una banda como REM en la gira de su álbum Green (el anterior al archifamoso Out of Time) tuvo unas audiencias por aquí muy reducidas. ¿Deberían haber desaparecido entonces?

SuperSantiEgo dijo...

Yo tampoco soy un especialista en cifras de conciertos, pero igual que los grupos se quejan de la industria musical tampoco es que tiren cohetes con los organizadores de conciertos. No recuerdo si fue Ñu o Leño que contaban que de una gira en todo un verano a finales de los 70, al final no vieron ni un duro. Vamos, que si por conciertos es, se puede seguir dando por saco a los creadores a base de bien, porque de los promotores y organizadores que se terminan llevando en muchos casos la parte del león no te libra nadie. Desde luego yo conozco el caso de más de un grupo que no sólo no ganaban ni un duro en los conciertos, tenían que hacerlo igualmente por amor al arte, o incluso llegaba a costarles pelas, además de otros gastos. No era como lo de los Blues Brothers en Granujas a todo ritmo cuando se meten en el bar country, pero casi.

Además que desaparezca la industria de la música en soporte no quiere decir que lo que haya después vaya a estar de puta madre. Conciertos había hace veinte años como ahora, y se denunciaban otras cosas que siguen pasando. Por ejemplo, por lo menos en España, muchos conciertos están subvencionados, sobre todo por los ayuntamientos en fiestas (y se siente, pero seguirán contratando mucho más a Bisbal y similares que al grupo de puta madre que conozco yo y mis cuatro colegas). Y hubo sospechas de que algunos grupos, dependiendo de sus filias o fobias políticas, eran más o menos contratados en según qué ayuntamientos, o que se veían digamos que "moralmente obligados" a participar luego de gratís en algunos eventos políticos cuyo único reclamo eran los conciertos y otros espectáculos.

Si tomamos también grandes ciudades como Madrid y Barcelona, ¿cuántos conciertos anuales, de puro libre mercado, pueden soportar al año, con audiencias suficientes? Unos cuántos buenos y a precios elevados, desde luego, pero lo demás es cutrerío o pura pachanga. Del resto de las ciudades, ni hablemos, pues como bien dijo Paco bien difícil es que llegue a tocar en España un grupo chulo de Estocolmo, o de Colorado, a no ser que sea un exitazo del carajo.

Y si no fijaos en el mismo ejemplo de Anvil: eran bastante conocidos en el mundo del metal, que no es nada pequeño, y además cantan en inglés. En principio, podrían haber estado todos estos años viviendo cómodamente de conciertos y giras mundiales, pero no ha sido así, sino que se han tenido que promocionar por un sistema que, no lo neguemos, se basa un poco en dar pena y presentar su caso a lo historia de superación personal tipo Rocky Balboa. Me parece estupendo que les salga bien la jugada, pero no deja de ser un poco triste.

Marcialvicious dijo...

Algunas cosillas, desde el punto de vista de consumidor de música.

Supongo que todos tenemos claros que nuestros recursos económicos son limitados (felicidades a quien no) y mayormente escasos (ídem), como para comprar toda la música que nos gustaría. Que o bien nos dejamos el sueldo entero en discos, o bien limitamos lo que adquirimos para poder comer. Y que a muchos nos gustaría pasarnos el día conociendo grupos nuevos, pero requeriría de un montón de dinero o de medios distintos a la adquisición -léase préstamo, difusión pública o distintos medios de latrocinio, como hacíamos en los 80-, que tienen todos sus contrapartidas, como que hasta ahora resultaba difícil elegir qué escuchar en la radio. Bien. Con esos conceptos claros, cada uno hace una elección racional sobre qué compra y por qué. Y como todas las decisiones que toma un consumidor, eso tiene consecuencias. La principal, que el hecho de comprar o no sus productos “encumbra” a quien los produce, y le permite ganar más o menos dinero. Es decir, a determinados niveles, subsistir o no en el negocio.

Pero desde otro punto de vista, por lo poco que conozco de las interioridades de la música en si (la relación con miembros de algunas bandas y una colaboración para una portada de un disco, ayudar a organizar festivales independientes...), dedicarse a hacer música no es fácil. Vivir de ella, casi imposible. Como tampoco ser futbolista profesional, o tener éxito en otras facetas personales que se podrían nombrar.

El hecho de comprar un disco del grupo que nos gusta no significa que lo saquemos de pobres. Pero si que los vamos a ayudar a serlo un poco menos y, posiblemente, a continuar adelante y sacar otro más. Ya he visto tantos y tantos grupos dejarlo, porque no les resultaba rentable o, porque simplemente, el desánimo acaba siendo mayor que las ganas de dejarte la vida en el empeño de crear algo. Hablo de casos en los que incluso los grupos surgidos del disuelto sí han tenido reconocimiento -e intuyo que dinero-, con mucha menos calidad que el proyecto que quedó atrás.

Porque el éxito de un grupo mediano, o pequeño, no es juntar 1.000 personas en una sala y cobrar 20 euros de entrada. Para muchos de ellos, juntar 300 personas en un tugurio es un éxito. Recuerdo el concierto de Ratos de Porao en Praga en el año 2000. Un grupo de culto, que juntó a unas 150 personas -si es que había tantas- en un local en una residencia universitaria, pese a tener un precio más que asequible -creo que 500 pelas-. Los tíos habían venido de Brasil, y se estaban recorriendo Europa en una furgoneta. Desde Praga seguían camino a la mañana siguiente hasta Eslovenia (780 km para dar un concierto), y seguirían así durante más de un mes y medio hasta llegar a España. No sé lo que cobraban, sospecho que no mucho, ni a cuantos de nosotros nos compensaría estar en su lugar y pasarse 7 horas y media encerrado en unos pocos metros cuadrados con otros 5 tipos y parte del material de concierto, para berrear durante dos horas hasta las tantas, y a la mañana siguiente volver a hacer lo mismo.

Y hay casos incluso peores, en grupos mucho menos conocidos, como algunos amigos que, por muy buenos músicos que sean, y reconocidos en “el mundillo”, se han tenido que conformar con tocar para menos de 20 personas, a altas horas de la madrugada, y con temperaturas que hacían que el escenario resultase una pista de hielo. Y a tocar como si de ese concierto dependiese su vida. Porque así es. Tienen un grupo para poder vivir, no de él, sino con él. Llenar sus vidas con la música, por el placer de hacerlo, sabiendo que ni van a ser estrellas, ni a ser multimillonarios, ni tan siquiera pretenderlo. Su “mundillo” no son muchas más de esas 20 personas que se saben el repertorio del concierto incluso mejor que la propia banda. Por mucho que sueñen con ampliar su público, son conscientes de que eso está al alcance de muy pocos, que o son muy buenos o tienen muchos medios. Y que suele significar dejar de hacer lo que quieres, y hacer lo que te mandan.

marcialvicious dijo...

Volvamos al tema de las decisiones de mercado. Alguien cree que un grupo como Ratos de Porao es un buen negocio? Pese a llenar el local donde tocaban, su concierto resultó un fracaso comparado con el de AC/DC, que costaba al cambio 7.000 pelas de las de entonces en un país con una renta media inferior a la de España. Todo esto sucedió en los menos de 500 metros que separan el estadio donde actuaron los australianos del sótano donde tocó Gordo y su banda. Significa que uno es mejor que otro? Cuánto mejor? Que Ratos de Porao deberían haber desaparecido hace años, en vez de seguir tocando? Qué habría sido entonces de Sepultura y tantos otros grupos a los que influenciaron? En términos económicos, Ratos de Porao no tiene mucho sentido, salvo que ames lo que haces. Pero ahí están, y creo que se merecen mi reconocimiento por ello.

No creo que la música sea pura economía. Me niego a pensarlo, porque eso es precisamente entregársela a las multinacionales. Con nuestras decisiones, sobre lo que descargamos y lo que compramos, influimos más de lo que pensamos en el futuro de esos grupos. Yendo a sus conciertos, comprando sus productos, incluso animándolos a seguir. No creo que los autores de este blog se planteasen continuar adelante sin el apoyo de sus lectores, salvo como terapia. En cambio, el reconocimiento que reciben les anima a seguir -porque no creo que los clicks en la publicidad sirvan para mucho, me equivoco?-.

No todos los grupos tienen que ser megaestrellas. Hay más vida en la música, y generalmente mejor, que los dinosaurios asentados. La tecnología, en la actualidad, nos permite tener a nuestra disposición a un montón de bandas, a un solo click. Internet es una forma estupenda de conocer grupos que no se comercializan en España. También puede ser un método estupendo de venta, además de promoción. Y me imagino que obligará a las compañías a reformularse el hecho de que un CD con una carátula cutre y NADA MÁS, sin letras, ni fotos chulas, ni dedicatorias del grupo, ni púas de guitarra dedicadas, ni una noche con Genne Simmons, cueste 18 euros o más. Hay, por supuesto, grupos que se autoproducen, y que admiten que se copien sus CD's, porque lo que les interesa es el mensaje político de sus canciones. Pero no todos los grupos son iguales, no todos consiguen sus beneficios por los mismos medios (conciertos, merchandising, venta de discos), y a muchos de ellos, comprarles un disco les supone una diferencia importante.

Cuando compro un disco, además de la cuestión económica, procuro que sea tan emocional como racional. Cuánto me gusta el producto, y de qué va a servir? Además, estoy seguro de que eso tiene repercusiones insospechadas. No creo que a AC/DC le importe que ni me haya comprado sus últimos 5 discos, ni siquiera me los haya descargado. Ellos ya tienen la pensión asegurada, aunque no vaya a sus conciertos. Pero a Iggy le he pagado, sin lugar a dudas, la mitad de la hipoteca. Por eso ha tocado ya dos veces en mi ciudad. Le compensa. Y como a él, a tantos otros que tienen el riñón mucho menos cubierto y el hígado igual de destrozado. Por eso, SUPPORT YOUR LOCAL BAND.

marcialvicious dijo...

Perdón por la chapa

Ferrim dijo...

Me sorprende que nadie haya mencionado aún una cosa.

¿Cómo que "participar en un blog de humor"?

¡Por Peich! ¡Que ente vlog es una cosa muuuuuuuy seria!

Dani dijo...

Está totalmente en lo cierto, señor Fox. Todo esto tiene que ver más con la patibularia y endémica costumbre ibérica de ser "más listo que naide" que otra cosa. Hay que "vengarse de la SGAE"."Pa que voy a compral.lo si puedo bajal.lo, pa chulo yo" "Ellos ya tienen mucha pasta"...
Y así nos luce el pelo: como siempre, arriba en las listas malas, abajo en las buenas.Somos 3os del mundo en piratería. Ole nuestros huevos.
Para acabarlo de arreglar los putos anuncios de antes de las pelis en DVD no han hecho más que poner más leña al fuego. Creo que hay gente que le ha dado aún más ganas de copiar.
Señores, copiar es robar, así de claro. Hemos de sentir que estamos haciendo algo malo, pero no malo como espiar a la vecinita mientras se cambia, sino del tipo ponernos un chandal y coger una jeringa e ir a atracar viehas en cajeros.
Así de simple. Como blogger ya me han robado varios artículos (lo supe gracias al gran Jorge de "¡Que grandes son las pelis cutres!") y sabeis una cosa: JODE CANTIDAD.
Hasta que no te pasa no lo sabes de verdad.
Moraleja: ahora que nos sobra información, ya no tenemos que comprar a ciegas y descubrir en casa que "Coda" de Led Zeppelin es un cagarro infumable. Escuchad, seleccionad y COMPRAD. O nos quedaremos sin cine, sin literatura y sin musica.
Os imaginais un mundo sin eso? Con Rajoy, Espe, ZP, la Esteban y el Cantizano en canales de 24 horas non-stop porque no hay nada mas que ver ni oir?
"No se a ustedes, pero a mi me pone los pelos como escarpias", que diría Lloyd Bridges en Hot Shots.

Anónimo dijo...

si, pues si llegais a ver el reportaje del nuevo cantante de saratoga ayer seria digno de publicar post musical, es admirable escuchar a este señor como dignifica a este grupo, esto y a la asistencia de la epopeya de mago de oz hace unas semanas en granada, porque claro, ir a ver a este grupo ya es para mirarselo, pero comenzando el concierto a las 11 de la noche y despues de que 3000 jevos se emborracharan y anunciarles a las 2 de la mañana que no actuarian por problemas tecnicos creó una batalla campal digna de alguna escena de peckinpah, lo mejor se aproxima con otro de azrael.

Dirk Angry dijo...

Supongo que me voy a ganar el que me llamen perroflauta geek, jipiflowerpower, y gafapasta de propina, pero: La cuestión no está en la grabación (que se puede pagar un estudio sin depender de una), sino la distribución. Lo que internet ha hecho obsoleta es la dependencia de los grupos de las discográficas para la distribución, no para la grabación. Y no veo que ninguna empresa española esté poniendo mucho interés en venderme música sin obligarme también a comprar un trozo de plástico que cuesta 5 veces más que la canción, y a pagarle la gasolina al camionero que lo llevó a mi casa, cuando hoy en día, no hace falta ni un trozo de plástico, ni un camionero, ni un camión, para llevar música de de donde la graban a mi casa.

Nótese que no es necesario mencionar a la SGAE y sus secuaces, ni pensar que la música deba ser libre y gratuita, para darse cuenta de que están manteniendo un sistema de distribución mucho más caro para el usuario final de lo necesario (no entro las razones porque son evidentes).

Dani dijo...

Buen artículo y comentarios interesantes.

Como alguien comenta por ahí, las épocas de cambio no son fáciles, y estamos en una de ellas. Si hay algo evidente es que el CD está obsoleto y que Internet es un medio muy potente de difusión para la música. Precisamente por esto serviría para hacer más directas las relaciones entre los artistas y sus seguidores. Y supongo que por ahí irán los tiros a partir de ahora.

Parece que están cambiando las afinidades musicales, y se desplazan de grandes grupos que todo el mundo conoce a pequeñas bandas con un público más restringido, lo cual me parece bien, que con unos Led Zeppelin y unos Rolling Stones ya tenemos bastante. Podemos prescindir de la industria que los ha levantado y así dejar de alimentar intermediarios. Cuando haya alguna alternativa electrónica más sólida y barata que el CD (vaya paradoja) la gente se animará.

En cuanto al caso de Anvil, es uno de esos grupos desgraciados que nunca consiguen gran éxito a pesar de ser buenos (o decentes). Me recuerda al caso de Saxon y Metallica. Éstos teloneaban a Saxon al principio y ahora Saxon, siendo un grupo genial en directo, se va quedando sin fama ni público. Porque la industria discográfica ha hecho cosas buenas y malas, pero si algo está claro es que cae inevitablemente. Prefiero pensar que los grupos no lo harán.

Kuljart dijo...

Acaban de publicar en 20 minutos una entrevista a Fito de los Fitipaldis. Para muestra un botón:

"¿Cómo ve el negocio musical de cara al futuro?
Está claro que el CD se va a ir a tomar por culo. ¿Cuál va a ser el soporte?, ¿un archivo? No lo sé. Eso me la pela. Todos los cambios nos dan miedo, y éste no tiene por qué ser necesariamente malo. Que desapareciera la industria discográfica tal y como yo la conozco me daría pena, porque yo tengo la costumbre de ir a tiendas, comprar discos o simplemente mirarlos. Pero si te pones a pensarlo fríamente... como si desaparecen los discos. Como si no hay. Hace 200 años no había ni Internet, ni CD, ni vinilos ni singles. Había bandas que tocaban. La música no necesita a la industria discográfica. La música es música y sólo necesita músicos."

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