28 julio 2009

Literatura de humor: La guía del video-cine

Salvando algunas honrosas excepciones, hay dos tipos de libros de cine escritos en español: los que son una puta mierda y los que son una puta mierda onanística. Por eso hace tiempo que no me compro nada publicado en este país. Ya tuve demasiado cuando era adolescente en Algeciras con sólo dos pequeñas librerías de las que alimentarme. ¿El resultado? Que lo que llegaba, me lo compraba. Así acabé realizando épicas adquisiciones atchonburikescas como el diario de rodaje de Beltenebros relatado por el intérprete de inglés. ¿Acaso esperaba rememorar con esas páginas la imagen de Patsy Kensit desnuda? No hay duda: sí.

La falta alarmante de material en mi pueblo era común a los tebeos. Entre la poca variedad y que todo mi presupuesto se iba a videojuegos o a casetes TDK para grabarme discos de Erasure, apenas podía disfrutar de lo que se conoce como ‘lectura de retrete’, un hábito que hoy en día suelo cubrir con comics. Tenedlo en cuenta por si alguna vez nos conocemos y me pedís que os preste alguno.

Así pues, en aquellos años adolescentes apenas pude aficionarme a leer de superhéroes, cosa que lamento y, al mismo tiempo, me alegra a la vista de los cacaos que han formado con sus personajes las editoriales. Así que lo que solía llevarme al baño era algún que otro libro de humor. Y por ‘algún que otro’ quiero decir que ‘algún’ era ‘Cómo tener la casa como un cerdo’ de P.J. O’Rourke y ‘otro’ era la delirante ‘La Guía del Video Cine’ de Carlos Aguilar. El primero de los dos es el libro que más veces he leído en mi vida. Sé que lo normal es que dijera ‘El Señor de los Anillos’. O, si estuviera en un ámbito cultureta, el ‘Ulises’ de Joyce, el libro del que, junto a la Biblia, es del que más se habla pero que menos se ha leído de la historia. Porque la gente que se ha tragado varias veces por gusto y enteros ambos textos merece no sólo un premio, sino también la mejor habitación del psiquiátrico.

Pero hoy no toca hablar de esa maravilla del humor y único libro decente salido de la terrorífica colección ‘El papagayo (Ediciones Temas de Hoy)’ (aquella que nos dio clásicos de la literatura-colonoscopia como ‘Sufro Bucho’ y atención, ‘El lepejuego’). ¡Cuántos jrandes consejos sórdidos atesoraba ese volumen! La tabla de putrefacción escrita por el inmenso O’Rourke es una útil información que todavía sigo hoy con el objetivo de evitar intoxicaciones. Y así me va. Que voy a tebeo cada dos días.

Sin embargo, de lo que trata este post es, no sólo de poner de manifiesto el hecho de que he leído un libro sobre el rodaje de Beltenebros (repitámoslo para que quede claro la vicisitud que produce el hecho), sino de hablar de la inmensa Guía del Video Cine. Pero antes, flash fordward:

Hace unos años, un povre onvre llamado, digamos, Clayderman, llegó a trabajar conmigo a los extintos canales Cinemanía. Con tanta peli rara, solíamos tener a mano el Aguilar y el volumen que supongo que lo inspiraba, la Movie Guide de Maltin (casi escribo Malsteem, por dios), por si la Imdb no era suficiente a la hora de encontrar información sobre ciertas películas clásicas. Fue entonces cuando el joven se dio cuenta de una cosa:

Que me sabía las reseñas más chungas y crueles del Aguilar memoria.

Así que empezó el juego. Cada vez que encontraba un comentario repleto de mala baba, gritaba:
Clayderman - ¡Paco: ‘Halloween 4’!
Yo - “¡Un engendro que no merece considerarse ni película!”.

Clayderman - ¡Paco: ‘Mad Max 2’!
Yo - “¡Nada destacable, al menos desde un punto de vista estrictamente positivo!”.

Así se repetía un ritual que sólo se interrumpía si era viernes y tocaba crítica de G.Sanz. Resulta obvio que, con los canales al borde de la extinción, tampoco es que currásemos mucho. Así que era el momento constante de demostrar cómo perdí media adolescencia leyéndome este libro de manera desordenada como si fuera Rayuela, pero en versión coherente y mucho más interesante.

Por supuesto que como crítico de cine, Aguilar es de esos que se guían exclusivamente por filias y fobias y no se molesta en disimular una mínima objetividad. De ahí la diversión. Especialmente simpático es comprobar lo caliente que, como buen freak de filmoteca, está el señor. Porque una gran parte de las reseñas de cine español de los sesenta o setenta sigue más o menos la máxima de ‘digo tres o cuatro cosas y luego termino hablando de una señora que me pone’. Normalmente, acompañada de las palabras ‘lúbrica’ o ‘turbadora’. Algo totalmente comprensible cuando se lleva meses escribiendo sobre películas lamentables (vistas o no vistas: a veces, suelta directamente frases como la de ‘por lo visto, de lo peor de lo peor’ y se queda tan pancho). El resultado: la vida social y sexual se resiente. Sobre todo si al empeño se une el pensar que Jesús Franco es uno de los mejores directores de todos los tiempos. Sin duda, soltar eso y ponerse a hablar de tu reseña de ‘Las vampiras’ en una reunión social mixta es algo propio de ser un Héroe de No Follarás en la Vida (tm) sólo a la altura de dedicar tu vida al estudio del acordeón.

Además de para comprobar su amistad con Jesús Franco (y odio absoluto a Kubrick y Spielberg) y su calentura vital, la Guía, leída hoy en día, supone un gran espectáculo de viejunismo por lo divertido que es acreditar cómo era ya un señor de inclinaciones arcaico-nostálgicas (estilo ‘ya no se hacen pelis como las de antes’) cuando se publicó el libro. Su corazón está en el cine de género Europeo (sobre todo si salían Jack Taylor o Aldo Sambrell: su presencia SIEMPRE era algo reseñable) Numerosos clásicos de los 80 son estultamente desestimados, bien de manera simplemente airada, bien con mala leche y bastante gracia:

Jungla de Cristal: (...) un ejemplar casi insultante de descaro cinematográfico. El esquema de thriller es utilizado de cara a conformar un comic de acción, carente de otras justificaciones que el despliegue de efectos especiales, la ratificación de los más burdos convencionalismos formales y argumentales y la apología del machismo insustancial propio de los telefilms, Provisto en su cinismo de toques autoparódicos y dilatando su trama (¿) hasta la desesperación, está protagonizada por Bruce Willis y su camiseta.

Esto último todavía lo recuerdo y, de hecho, suelo soltarlo cuando hablo de la peli con gente. De plagios está lleno el mundo de las conversaciones de freaks haciéndose los graciosillos. Y no se crean ustedes que su odio por el cine de género moderno acabó en los 80. Que la última vez que cogí una edición actualizada sólo miré esta muy enojada reseña:

El Señor de los Anillos, la Comunidad del Anillo: ‘(...) Empero, el resultado no es sino un mamotreto sin ritmo ni personalidad, totalmente plano y de estética ramplona a la par que grandilocuente, con una puesta en escena mediocre e intérpretes ineficaces.’

Puede que no esté en absoluto de acuerdo con este señor en la mayor parte de sus apreciaciones. Pero hay que reconocer dos cosas: Que no vean ustedes lo que me hizo reír en mi juventud. Y que parte de mi sapiencia de cine europeo casposo viene de este libro. ¿Dónde si no se iba encontrar a principios de los noventa un comentario sobre películas como ‘Kárate contra mafia’:

D.: Sah-Di-A. I.: Agustín Dennis, Carolina Yao, Pa-Ku-Ba-Koy, Pa-Ku-Lou. Con una de las fichas técnico-artísticas más delirantes de la historia del cine español. Trata de un joven marino, experto en artes marciales, que es atacado por unos contrabandistas. Cuando logra hacerlos huir, llega la policía y le cree uno de ellos. Señalar que, siguiendo con la inenarrable línea de pseudónimos, los decorados corren a cargo de A-Tu-Me.

Comprendan ustedes el cariño que hay que tenerle a un libro con datos como estos. Imaginen a un servidor en plena batalla ñórdica en el excusado, leyendo esto y desc... Bueno, mejor no. Que mi imagen ya está suficientemente dañada. Más o menos como todo un desfile de directores de todo tipo que aguantan comentarios como:

(De Jackie Chan en ‘El mono borracho en el ojo del tigre’) ‘con el tiempo, productor y director de sus propias mamarrachadas’.
(De Don Coscarelli en ‘Phantasma 3’):’ Un engendro, de puro desidioso próximo a lo que siempre se ha entendido por estafa’
(De Alain Resnais en ‘Providence’): 'Uno de los peores films de Resnais, incluso ridículo'.
(De Peter Jackson en ‘Mal gusto’):’Pese al aviso del título, puede resultar de mal gusto no sólo al paladar acostumbrado a las consabidas producciones esteticistas, sino también a aquellos que esperan ver un mínimo de profesionalidad cinematográfica
(De Almodóvar en ‘Matador’): ‘Film penoso e insufrible en el que Almodóvar pretende proponerse (...) como cineasta ‘vero e propio’, cuando su ignorancia cinematográfica es poco menos que incalculable (...) Una auténtica vergüenza, y uno de los casos más escandalosos del presente cine español’.
(De Ken Russell en ‘Gothic’): ‘Decididamente, las obsesiones sexuales de Russell no son culpa del espectador’.
(De Kathryn Bigelow en ‘Le llaman Bodhi’): ‘Deplorable thriller de acción, tan adocenado y mimético en cuanto a guión (...) como irrisorio en su puesta en escena, al tiempo incompetente y pretenciosa’.

Sólo le falta decir ‘abrazafarolas’ o, directamente, ‘gilipollas’ para completar esta oda a la mala leche, aunque Carlos es más bien de ‘ínclito’ (normalmente escrito con sorna) e ‘inefable’, palabras que repite aproximadamente una o dos veces por página. En cualquier caso, como podemos ver, el concepto de guía de consulta (esto es, informativa), se la pasa Aguilar por todo lo que es concretamente el sobaco. Claro que es mejor así. Porque para eso ya tenía el Maltin. La guía del video-cine era lo que buscaba cuando quería leer a alguien enfadado que iba a hacer sangre. Y echarme unas risas con momentos atchonburike como la demencial inclusión de algunas películas X como ‘Jo con el Klítoris’ (no: yo tampoco entendí nunca lo de la K. ¿Acaso era un perroflauta anarka pornógrafo el que editó esta cosa? ¿O, simplemente un iletrado?) o comentarios como este:

(Sobre El Hombre Puma): “Uno de los grandes bodrios de los últimos setenta años”.

No seré yo quien le quite razón. Pero, teniendo en cuenta que la película es del 80, ¿qué bazofia se estrenó en 1910 que tanto traumatizó a Carlos como para marcar la fecha exacta? Supongo que su lista personal de grandes bodrios es un ente multicéfalo en constante movimiento, como demuestra su reseña de ‘Super Mario Bros’:

No permite más reflexiones que la sociológica (bien inquietante...) o la semántica (qué diablos es esto? Porque cine, desde luego que no...)’.

Con comentarios como este, queda claro qué tipo de delicias del picotismo esconde la gran obra de Aguilar. Sólo me queda añadir una cosa: que me he leído el diario de rodaje del traductor que trabajó en ‘Beltenebros’. Que quede claro. Quizá hoy en día mi edición de esta cosa valga un dinero en Ebay. Pero, por algún motivo, creo que no hay clubes de fans en internet de ‘Beltenebros’. Y ese motivo tiene un nombre y se llama 'lógica aplastante'.



NOTA: Yo también me voy de vacaciones. Vicisitud pensaba colocar un post de F1 en un descanso de su propio periplo, pero todo lo acontecido es tan ¡¡¡¡ÉPICO!!!! que mejor hacer las cosas apropiadamente.

23 julio 2009

¡Atchón burike!

Recientemente, se ha popularizado la expresión “What the fuck” o su versión más iletrada WTF. En ente vlog, sin embargo, la expresión que preferimos utilizar es “¡Atchón Burike!”, creada por el cósmico Osamu Tezuka – ese post que llevamos tanto tiempo pendiente..- y cuyo significado está explicado aquí.

¿Por qué es esta expresión superior al “What the fuck”? Hombre, pues compárenme ustedes a cualquier anglosajón con una niña-robot que clama tener “dieciocho añoz... ¡zoy tu mujed! Todavía zoy virgen... ¡quiedo delacionez!” y creo que todo queda bien claro.

Así pues, humildemente hacemos hoy nuestra aportación al género del Atchón Burike fotográfico. No llegamos – ni pretendemos llegar - a las cotas de gloria de sitios como el Failblog, pero alguna salida teníamos que darle a las gilipolleces que han ido llenando, durante los últimos meses, las tarjetas de memoria de nuestros móviles. En ocasiones, hay series de fotos que dan pie a posts (como Hierro y Albero). En otros casos, se quedan perdidas en el disco duro. Hoy recuperamos varias. Aquí las tienen:

La papelería que les obligará a peregrinar a la calle Ríos Rosas:


Fast food francés con criterio:


La primera calle que vimos nada más llegar en tren a Bruselas. Así, sí.


Sabía que ZP, en su corrección política, no suele compartir los valores de las pelis de Antonio Garisa. Un champú anticaspa era la opción lógica:


Puede que, en algún idioma, "Jierda" signifique "Estos zapatos son la apoteosis del cool". Espero.


"Un buen trabajo". Usted lo ha dicho. Vuelve el agromán.


En la acera de al lado sí que se puede extorsionar.


Asturias: una tierra superior hasta en las campañas cívicas. (Podríamos hacer un "Miren Impertérritos Esta Ridícula Demostración Atchonburikosa")


Me parece bien que tu seguro se llame "Estrella". Pero los de márketing podrían haberse currado otro nombre.


Para qué andarnos con rodeos. Los compramos y, en efecto, lo eran.


No hay que pagar un huevo por pornazos de importación con lechefilia. En Gante, pueden ver a este señor barbado haciendo el cerdo en plena vía pública.


Un power point viral denunciaba el robo del niño Jesús. Al día siguiente, lo encontré abandonado en el cubo de la basura. Dos horas después, al salir del bar, un alma caritativa se había hecho cargo de él.

Esto fue un post en la prehistoria del blog. No me resisto a volver a ponello:


¿El cartero tunero?


Si alguien es/conoce a alguien de este pueblo, que me aclare si están o no histéricos con campañas de reciclaje para lavar su pésima imagen.


Aplauso para el genio que, en pleno centro de Madrid, vendía packs de velitas con nombres tan castizos como "Joan", "Laia", "Joel" o "Jordi". ¡Le invito a unas bravas y a un bocata de calamares por cachondo!

Fue verlo, entrar, y comprar una pisicola. Uba se lo merece.



Cuando el señor Acevedo le encarga un cartel para su tienda al friki del sobrino... pues pasan estas cosas.


Citando al inmortal Parada. "Hombre, me dices paquete... Me dices paquete...". Pues, en este caso, no es un paquetíns.


Apasionante juego: un niño setentero se aliena como en las pelis de Carlos Saura (al loro las patillazas) con un juguete que consiste en... ¡ver cómo un transbordador va de un lado a otro! Acción y adrenalina a raudales en el juego que hizo que Theo Angelopoulos tirase a la basura su barco pirata de Playmobil.


Una agencia de viajes promociona la cultura andina con esta sugerente flauta. Desde luego, dan ganas de llevársela a la boca.


Alcantarillas marca "Shag" (así, con comillas). Uséase, alcantarillas marca "follar". Soberbio.


Un bar que puede que llegue a cerrar - si no lo ha hecho ya - sin que nos hayamos aventurado en un crossover tan alucinante como el que propone.


...Y con esto me declaro oficialmente en vacaciones estivales durante un par de semanillas. As usual, habrá que tener la misma paciencia con los resultados del GP de Hungría que con el propio GP de Hungría. Felices vacances a todos.

16 julio 2009

Best artists ever: Los flatulistas

Alguna vez se ha dicho por aquí que la definición de “idiota” es la de “aquel freak que cree que Lucas tenía planeada ‘La Guerra de las Galaxias’ como una hexalogía desde el principio”. Hoy añadiré una nueva: la de “idiota, estúpido y cretino”, que es concretamente “aquel que no sólo no se ríe, sino que encima se ofende, con los chistes de pedos”.

Así que recomiendo a todo idiota, estúpido y cretino que esté leyendo este post que lo deje ahora mismo. Porque vamos a hablar de la mejor ocupación artística que ha conocido el ser humano: la de flatulista.

Muchos sabréis que opino que lo mejor que puede hacer una persona en esta vida, aparte de lavarse el prepucio antes de pedir una felación, es hacer que otra persona se ría. Y el descojone ante las expulsiones de gases intestinales es algo universal. ¡Qué mejor, entonces, que especializarse en dominar el arte de tirarse pedos! Porque eso es lo que hacen los flatulistas. Peerse.

Para todos los freaks, los profesionales del cuesco más famosos son Terrance y Phillip, los dos personajes de la película de South Park que cantan la gran y sentida tonada ‘Eres un cabrón hijoputa’. Pero estos dos monigotes tienen un problema: son ficticios. Lo magnífico es que sí que han existido expertos en pedos que se han ganado la vida con su habilidad.

No es que conozca muchos casos. Pero eso precisamente convierte a los pocos elegidos flatulistas en épicos héroes del humor. Ya en la edad media, la ventosidad era un elemento que solía hacer sonoro acto de presencia en el ámbito festivo. El juglar favorito de Enrique II de Inglaterra era el apropiadamente conocido como Roland Le Pettour. La obra cumbre de su espectáculo era el momento conocido como ‘un brinco, un silbido y un pedo’. Su dominio gaseoso llamó la atención del rey, supongo que porque en aquella época en la que un monarca podía mear en las cortinas del castillo si le apetecía y en la que lo más parecido al jabón era el amasijo de cascarrias que tendría debajo de su trono, lo del olor era un término relativo. Enrique, encantado con que el buen hombre pudiera hacer tonadas con su orto, le concedió 30 acres de tierra con la única condición de que todas las navidades se pasara él o sus descendientes a tirarse cuescos en su real presencia.

Este número particular de entretenimiento se recoge también en una de las cumbres de la literatura sórdida, ‘Gargantúa y Pantagruel’ del muy cachondo François Rabelais, un onvre dispuesto a todo para hacer un chiste. Concretamente, es el personaje de Panurge quien interpreta tan simpático ‘brinco, silbido y cuesco’ en honor de Pantagruel. Su amigo intenta devolverle el favor (en el mundo sórdido de esta novela, un pedo es mejor homenaje que todas las coronas de flores del mundo; y quizá en el mío). Sin embargo, su ventosidad alcanza tal potencia y fertilidad por culpa de la tonillería, que de ella nacen unos cuantos miles de seres feos y bajitos a los que acaba llamando... ejem... pigmeos. ¡La corrección política no existía en el siglo XVI! (o al menos en la traducción al inglés que he leído yo)

Pero para conocer al mayor flatulista de todos los tiempos, el mundo tuvo que esperar con impaciencia hasta que Joseph Pujol revolucionara el negocio del entretenimiento a finales del XIX. Este francés (¡Qué pena! ¡Con la tradición de cachondeo sobre la mierda que tienen los catalanes!) demostró desde pequeño esa curiosa habilidad nacionalmente conocida gracias a Camilo José Cela de poder absorber agua con el ano y expulsarla violentamente, creando al mismo tiempo hilaridad y un desastre que luego a ver quién era el guapo que limpiaba.

Cuando descubrió que también podía absorber aire a voluntad, hizo lo que todo hombre de bien haría: peerse constantemente en la panadería en la que trabajaba y decir que estaba tocando un instrumento. Aquello no creo que colara, pero desde luego la gente se descojonaba. Y, según parece, no era malo para el negocio, pues la habilidad más importante de un buen flatulista es expulsar gases inodoros. Esto es, que no se trataba de comerse una cassolette (plato-tortura gabacho consistente en una mezcla de fabada, salchicas, panceta e incluso pato que es perseguido por las Naciones Unidas como la más peligrosa arma química conocida) y esperar a que los intestinos te llamen ‘¡cabrón!’. El método consiste más bien de usar el ano como la boca. O sea, como Esperanza Aguirre, pero estéticamente más edificante.

El siguiente paso de Joseph fue montar su propio espectáculo, para el cual adoptó el nombre de ‘Le Pétomane’, esto es, ‘El pedomaníaco’. Como toda persona de bien disfruta de un buen flatulista, el señor tuvo éxito y acabó en el mítico Moulin Rouge. Donde, en vez de cantar como loco éxitos del pop junto a Nicole Kidman, se dedicó a tocar ‘O Sole Mio’ y ‘La Marsellesa’ con una ocarina pegada al culo. Lo cual es, por supuesto, mucho mejor.

¿Cómo sería un espectáculo de este señor? Gracias al maravilloso mundo del cine y, concretamente (y como no podía ser menos), a Italia, tenemos una recreación en la película ‘Il Petomane’, protagonizada en 1983 por Ugo Tognazzi. Y distribuida en Estados Unidos por... ¡LA CANNON! Nunca unos expertos en cine-colonoscopia estivieron tan cerca del culo:

Pujol abandonó el Moulin Rouge después de que la gerencia lo denunciara por haber hecho una representación gratuita para ayudar las ventas del puesto de jengibre de un amigo. ¡Los métodos gilipóllico-empresariales no son cosa de ahora! Imagino el juicio:

Fiscal: Entonces, ¿expulsó usted gases en el mercado de forma melódica?
Joseph: Bueno, yo solté aire.
Fiscal: ¡El acusado acaba de confesar su culpabilidad?
Abogado: ¡Protesto! ¡Podría ser que hubiera comido casolette!
Juez: ¡Protesta aceptada! Señor fiscal, más le vale demostrar que lo que salió del culo de monsieur Pujol no fue una irrefrenable carga de metano mortal.

Podría haber sido mejor todavía que el juicio de Chiquito contra Florentino (‘¿Ha dicho alguna vez las palabras ‘jarl’, ‘no puedorl’ o ‘finstro’ en un medio de comunicación?’). Pero finalmente, la denuncia se retiró cuando el Moulin Rouge sacó una ‘Mujer Petomane’ que fue a su vez denunciada por Pujol. Sobre todo porque hacía trampas y utilizaba un pequeño fuelle. ¡Y eso es un inaceptable insulto a la prestigiosa profesión de flatulista!



Esta épica historia no sólo ha generado el largometraje italiano de Tognazzi, sino también dos cortos (Éste y otro dirigido por el realizador habitual de los Monty Python), un musical y una nueva muestra de literatura infantil de vanguardia, verdadera heredera de la épica historia del topo al que se le había hecho vileza encima. The Fartiste, de Kathleen Frull, Paul Brewer y Boris Kulikov incluye hermosos dibujos del gran Pujol apagando una vela y frases de calidad como:
“One minute, by chance, he was flexing his gut
The next, he had sounds coming out of his butt’

Pueden imaginarse regalos más peligrosos para un niño. Por ejemplo, un kit de plutonio para crear tu propia bomba nuclear. Pero no hay duda del riesgo inherente a darle este libro a un niño impresionable con ganas de llamar la atención. Me imagino los problemas de limpieza de calzoncillos que surgirían mientras que el chaval intentara imitar a su nuevo ídolo. Porque no dudo que Pujol sería ipso facto más importante en la vida del infante que Ben 10 y Hannah Montana. Lo cual, recordémoslo, sería bueno desde un punto de vista educativo.

Joseph se retiró con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Su trono (no-hacer-chiste-fácil; no-hacer-chiste-fácil) quedó vacante. Si bien ya en vida le salieron plagiadores, ser un clon de combate de este hombre es complicado. Intentar imitar a un pétomane puede traer el mismo resultado que el de copiar una película de alto presupuesto: lo que sale tiene todas las papeletas para ser una mierda. Sin embargo, Pujol tuvo un imitador, Mr Lesfires, que incluso dejó constancia grabada de su arte. Algo que un perturbado ha compartido con todo internet gracias a Youtube:


Pero básicamente, la guerra nos privó de un gran arte. Durante años, muchos recordaron a Joseph. Incluído Mel Brooks, creador del momento de cuescos más famoso del cine en ‘Sillas de montar calientes’, que es esa misma película interpretó a un personaje llamado William J. Lepetomane. Algunos, como Roger Waters (¿Pensábais que era un músico alejado de la sordidez? Recordemos: ‘The Wall’ está en la lista de Discos Con Valores), intentaron incluir ventosidades en sus obras (concretamente en el caso de Rogelio Inodoros, en ‘Music from The Body’). Pero nadie de entidad ha surgido hasta la llegada de... Mr, Methane.

Como el personaje que interpretaba Paul Reubens en ‘Mystery Men’, Mr. Methane es un superhéroe de las ventosidades. Utiliza la misma técnica que Le Petomane y se dedica a salir en programas sórdidos de televisión. Aquí lo tenemos poniendo ‘Art into fart’ en el ‘Britain’s Got Talent’. Uno de los jueces es tan idiota, estúpido y cretino que vota para que lo larguen ANTES de que empiece. Pero la chica es peor: es idiota, estúpida, cretina y falsa, pues también vota en contra, pero luego no para de descojonarse. ¡Coherencia, señora!:

Mr, Methane ha llegado a grabar tres discos (uno de ellos, navideño). Y ahora viene lo bueno: uno de esos momentos de coherencia que hacen que pienses que hay una fuerza cósmica que da unidad al universo y que, sin duda, está borracha: Los tres están producidos, interpretados y parcialmente escritos por el (mejor) ex-batería de Jethro Tull, Barrimore Barlow. El grupo que cantaba ‘Ella es un suspiro de champán en una noche estrellada / Ella es un cálido pedo en Navidad’. Obviamente.


Así que disfrutad de la risa ante un buen pedo. No seáis cretinos como los presentadores de ‘Britain’s Got Talent’. Reíd con un buen pedo, aunque de la olor. Que ya lo dijo Rabelais:

Amigos lectores, que este libro leéis,
Despojaos de toda afección;
Y, en la lectura, no os escandalicéis:
No contiene mal ni infección.
Es verdad que hay poca perfección
Que aprender, sino más bien reir;
Otro argumento no puede mi corazón elegir,
Visto el duelo que os carcome;
Mejor es la risa que de lágrimas escribir
Porque reír es lo propio del hombre
.

Así que: A reírse, leñe:

14 julio 2009

La liga fantástica de F1 2009. Round 9: Alemania

Un servidor se dirige feliz e inconsciente al palacio de deportes para ver a Sammy Hagar en directo. Mientras me acerco al ámbito en cuestión canturreando himnos sobre el cipotismo en carretera del calibre de “Can’t Drive 55” o “Bad Motor Scooter” me encuentro con que el concierto había sido cancelado. Me cago en todos los dioses de cock rock, encamino mis pasos de vuelta a la boca del metro de Goya y... ¿Qué me encuentro? ¡Un escenario donde van a “actuar” De la Rosa y Hamilton llamado “Kilómetros contra el alcohol”! Un sudor frío análogo al sentir la mano de Esperanza Aguirre ayudándome a desenredar el vello púbico del prepucio se apodera de mi y me pongo a correr hacia el metro.

Y menos mal, porque, frente al “Más Tequila” de Hagar, la oda antialcohólica de Hamilton volvió a ser otra apoteosis del Mierdismo con mayúsculas. Que si él estimaba mucho a Alonso, que si “a los dos nos gusta mucho jugar a la Playstation”, que si “el 2007 fue un año fantástico”... -10 puntos que auguraban que NO iba a ser la star of the race en esta ocasión.

Sin embargo, conforme avanzaba el fin de semana, el Mierda iba acumulando méritos. Especialmente con el desastre de relaciones públicas de dar un pilotaje de exhibición con el McLaren de Senna. Como dije en el artículo publicado en este número del GPA, “alguien como yo, ateo y talibán de Alain Prost, siente el impulso de santiguarse cuando el McLaren de Senna decide autoinmolar su motor antes de que Hamilton le ponga sus manos encima.”. 3 puntos y 5 de estilo. Por aquello de que NI Senna acepte desde el más allá a un meapilas como el Mierda.

En carrera, la tónica continuó. Me he repetido varias veces la salida y esto es lo que ocurrió: el Mierda pulsa el botón del KERS y adelanta a varios coches de un tirón. Cuando quiere cerrarse para recuperar la trayectoria se echa tan encima de Webber que su neumático trasero roza levemente el alerón del Red Bull. Contrariamente a lo que quiere imaginarse la prensa inglesa, ahí no se produce el reventón ni el desequilibrio que impide al Mierda tomar la curva, no. Lisa y llanamente, entró tan pasado que, pese a blocar neumático, no pudo tomar la curva. ¿El veredicto? 1x2 por salida de pista con 2 puntos de estilo por imbécil. Y 5x2 por el reventón, ya que la colisión con Webber es enteramente culpa suya. ¿Balance final? -10+3+5+2+2+10= 12 puntos.

En teoría, llegaría para convertirle en star of the race (una vez más...). Sin embargo, por donde menos se lo espera uno, surge algo que invade tu boca y puede que fuese un tubo.

No. No era un tubo. Era Sebastien Bourdais proclamando “No me toquéis los cojones. Claro que voy a disputar el GP de Hungría” (1 punto). Acto seguido, tras una gris carrera en Alemania, Toro Rosso decide sustituirle por un chavalín que apenas ha rodado 200 km. En un F1. Y creo que todos en línea recta. En cualquier caso, allá van los 25 puntazos de despido de Sebastien. ¡Y Alguersuari añade leña al fuego diciendo que “nunca lo dio todo”! (añadiendo “Tiene una hija y ya ha ganado la Champ Car”...) Añadan 3 puntos para Jaime, que será el piloto que tengan ahora los afortunados poseedores de Bourdais. Auguro piñas sistemáticas. O las deseo, lo mismo da.



Por supuesto, si todo esto es mentira, cambiaré las puntuaciones, pero esperen otro festival de puntos para Hungría... ¡Donde no es segura la presencia de Nelsinho! La liga se va a volver loca. Por lo pronto, Flavio, en otra muestra de grandeza, a la que le preguntaron si Nelsinho estaría en el R29 en Hungría, respondió “Igual en esa carrera soy yo el que conduce el coche” (3). Todo un esfuerzo de rediseño aerodinámico para que Briatore entrase en el cockopit. Pero valdría la pena.

Si quieren seguir el psicodrama de Nelsinho en directo, éste es su twitter.

Otros hechos reseñables de la carrera fueron las psicodramáticas declaraciones de Barrichello contra su equipo. Del tipo “No sólo te digo puta, sino que, además, voy a describir en detalle toda la fauna de tu sucio felpudo”. Uséase, bronca de la que rara vez se espera uno reconciliación. O, por lo menos, yo nunca he oído la frase “No Ross, cuando yo decía que tu madre sólo experimentaba el placer sexual cuando era capaz de defecar un solo excremento continuo de gran longitud, como quien pela la naranja de una sola vez, en realidad iba de buen rollo”. El caso es que a los 5 puntos les doy 10 de estilo. Porque lo del “Ni quiero oír lo que tengan que decirme” supera cualquier momento histérico de las tomas falsas del primer Gran Hermano.

Por supuesto, la elegante réplica de Ross Brawn lleva 5 puntos por dar a entender, con sutileza, que Rubens es una histérica y que su único problema era que su ritmo en carrera era ridículo (“No se puede ganar una carrera haciendo el undécimo mejor tiempo”). No son los únicos puntos del equipo: sus estrategia de mierda (5 y 5) son redondeadas, a su vez, por un patético repostaje para Rubinho (4). Poniendo la venda antes de la herida...

Enhorabuena, por cierto, para todo un onvre como Mark Webber que se merecía la victoria hacía mucho tiempo. Su recital de gritos incoherentes le suponen 3 puntos como también suponen puntos su descerebrada colisión con Barrichello (1) y su merecidísmo Drive-through (1). Su compañero de equipo, más anodino en la pista gana 3 puntos por demostrarnos lo difícil que es para un alemán que no sea músico indietrónico berlinés el militar en el gafapastismo. Red Bull se unió a la fiesta con una multa por dejar salir peligrosamente a Vettel de su repostaje. ¡Alegría!

Por lo demás, ecuánime reparto de puntos para Raicoñen y Sutil en su piñazo (3 y 3) y unos puntillos para Alonso por su trompo en entrenamientos (1) y en la vuelta de formación (1+2). Será la alegría de haber protagonizado el título más forsálico de la prensa deportiva italiana en mucho tiempo. Ferrari se lo merece.


¿El momento de la carrera? Sin duda se produjo cuando, reunidos Paco, lanavaja y Snowymary ésta última dijo “Pues me he apuntado a lo de Johnny Walker para que, si gana Hamilton alguna carrera, pongan mi nombre en su casco”. Segundos de estupor y consternación. Paco comienza a poner su cara de “Esta noche no follas ni de coña”. Yo pregunto “¡¿Pero por qué, Snowymary, por qué?!”. Y me responde contundentemente: “¡Para que ese hombre, por lo menos, tenga una cosa buena, aunque sea escrita en su casco¡”.

Excelsior.

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