18 enero 2010

Artit-tas cuyo lado sórdido desconocías 2: Miguel Ríos y ‘La Huerta Atómica'

Uno de los lemas que rigen mi vida es ‘Siempre hay nuevos grupos de sinfónico cutre que descubrir’. Es una máxima importante, situada justo al lado de ‘Nunca debo comprar un cd de Hans Zimmer por mucho que mole el tema principal’ y ‘Usa la escobilla del retrete, que si en caliente da asco, en frío mucho más’. Esto significa dos cosas: que me rijo por demasiados lemas. Y que necesito ayuda profesional. Pronto.

Pero el asunto es que he vuelto a descubrir un jran disco sórdido donde menos lo esperaba. Sí: yo sabía que Miguel Ríos, ese alabado roquero con más problemas con las ces y las eses que yo mismo, había hecho un LP progresivillo. Yo siempre he tenido un tangencial respeto a este señor. No sólo por su monumental programa y canción ‘¡Qué noche la de aquel año!’ (‘en que aprendimos a tocar con guitarras de futuro’… ¡oh, yeah!), sino incluso por algunos de sus discos de finales de los 80 y, por supuesto, la extrema sordidez ¡¡¡¡ÉPICA!!!! del celebérrimo ‘Himno a la alegría’. A pesar de ello, nunca me dio por escuchar su extraña obra progresiva. Pero para eso están los amigos que aparecen en tu casa con discos duros cargados de pornografía: una vez copiadas las guarreridas, siempre puedes rebuscar en sus carpetas a ver qué encuentras.

En mi caso, saqué en claro, además de toda una colección de señoras con pinta de buena persona jugando con dildos, el disco ‘La Huerta Atómica’. Un descubrimiento mucho más provechoso que todos los otros videos juntos. Con la posible excepción de aquella rubita que… ¡NO! ¡El progresivo cutre SIEMPRE está por encima del sexo! ¡Y eso explica por qué me han ido las cosas de una forma tan chunga en el terreno del ligoteo! Ay, qué triste.

Ríos comenzó su interés por el género freak por excelencia en el disco anterior, titulado 'Memorias de un ser humano' (perdió la oportunidad de llamarlo 'Memorias de un onvre', pero, leñe, tampoco se puede estar en todo). Sin embargo, no se soltó realmente la melena hasta éste. Incluso sospecho que todavía tiene que tenerle cariño al género, pues dos años después volvió a intentarlo con otro LP titulado 'Al Andalus'. Por no olvidar que contrató durante los ochenta a Thijs Van Leer como teclista para sus giras (el sordidazo de Hocus Pocus). Por eso, hay que admirarlo. Y dejar clara una cosa antes de meternos en tarea: a mi, el disco me ha gustado bastante. Lo digo porque luego puede entrar algún fan de Ríos cabreado por el trato otorgado a su ídolo (algo que, teniendo en cuenta que esto es internet y la asociación de este señor con las SGAE, tiene muy poquitas posibilidades de ocurrir). Pero no hay duda de otra cosa:

Que también me ha divertido enormemente.

Comencemos por el concepto. Porque todo buen disco de progresivo TIENE que ser conceptual. Y, si no es así, mejor inventarse un tema para justificar tus alabanzas. Porque un cd sinfónico sin concepto es como una película de Burt Reynolds sin bigotón: puede que no esté mal, pero siempre le faltará algo importante. ‘La Huerta Atómica’ es un relato postapocalíptico en Torrejón de Ardoz. Realmente, transcurre en Ajalvir. Pero qué queréis que os diga: con Torrejón queda más gracioso y, al fin y al cabo, está al lado. Porque si unimos la palabra ‘postapocalíptico’ a cualquier término popular patrio (imagínense: ‘chorizo postapocalíptico’, ‘el postapocalipsis y la virgen de la Macarena’ o, por supuesto ‘Chiquito del Postapocalípsis’), el resultado sólo puede ser, sencillamente, la hostia. Sobre todo para todos los que hemos malgastado horas de nuestra vida viendo las películas cutres italo-españolas del género.

Miguel Ríos, por lo tanto, empieza bien. En lugar de torpedearnos con rollos abstractos de viajes al interior o discos conceptuales basados en una frase del Tao, propone una historia concreta y de ciencia ficción. La trama es tal que así: un señor tiene una casa con huerto al lado de la base de Torrejón de Ardoz. Tras follarse a una guiri, una buena mañana escucha un aviso: ha habido un accidente nuclear. Sobre su casa se ha formado una campana atómica (vaya usted a saber por qué) que ha impedido que muera. Por el momento. Mientras espera su fin en plan los viejos de ‘Cuando el viento sopla’ (película de dibujos malrollista, pero con música de Rogelio Inodoros y Genesis en consonancia con las ganas de abrirte las venas que trasnmite él flim), se ve rodeado de fantasmas. Esto es, ¡postapocalipsis y sobrenatural todo en uno!. Al final, todo es un sueño… que parece hacerse realidad. Efectivamente: el mismo final chungo que ‘La invasión de los zombis atómicos’ (repito: pronto en este blog). Lo cual deja claro lo que todos sospechábamos: que la temática nuclear somete al cerebro de los que escriben historias a sesiones intensivas de cutrez narrativa.

El disco comienza, como no podía ser menos, con una introducción narrada, seguida de una canción con unos pianitos que en plan Rick Wakeman, pero menos sórdido. Después, más teclados estilo Gentle Giant borrachos introducen un típico himno progre antiyanki de la época, de titulo ‘Buenos días Superman’. Pero lo bueno llega en el cuarto tema: ‘Yankee Johnny’. Con ese título, ¿qué se puede esperar? ¿Un rockanroll estilo Mike Ríos? ¿Una canción country? No, claro.

Es Miguel cantando en inglés-granadino.

El buen hombre ya había hecho su versión del ‘Himno a la alegría’ y, si investigara con más cuidado para estos artículos, quizá encontrara algún otro antecedente. Pero dudo que sea tan jlorioso como esta maravillosa introducción y primeros dos versos:

Me encanta la frase melódica del comienzo. Y, justo a continuación, ese tremendo ‘My name is Johnny, from Alabama / I´m flying over Spain at 20,000 feet’. Jrandeza y vicisitud todo junto: la esencia de la magnificencia del rock progresivo, pero en Esppppaña.

Tras esta pedazo de canción, llega el momento Je T’aime… Moi Non Plus de Mike. Una balada titulada 'Bienvenida Katherine' con un sonido mucho más parecido a lo que nos tiene acostumbrado. Claro que con ruidos orgásmicos. Algo que mejora toda canción especialmente si tu abuela se acerca al ordenador justo cuando suena:

¡Eso sí que es una corrida ÉPICA! Es interesante notar que Katherine se descojona justo después del clímax. ¿Será su reacción natural? ¿O quizá habrá sido Miguel un Peter North de la vida y lo ha puesto todo perdido? Fascinante...

Tras un tema más cantado en plan rock and roll, pero con teclados sórdidos de fondo, llega la juerga. Se produce la debacle nuclear. La encargada de anunciarlo: Jeannette. Con su acento absurdo mezcla de ‘a ver si me comes toíta enterica’ y ‘si te tiras un pedo a mi lado, me quiebro’, suelta lo que básicamente es un chiste: tras leer una serie de recomendaciones en caso de desastre atómico, acaba con una de esas traducciones que casi no llega ni a nivel de subtítulo de serie americana bajada de Internet:

Entonces, dense un beso en el culo y díganse adiós’.

Normalmente, desaprobaría una traducción en plan babelfish como ésta. Pero dice ‘culo’. Y con eso soy feliz y me río. Sanamente, claro. No de la vergüenza ajena que produce la introducción narrada que va justo a continuación. Otra grande de Espppaña toma el relevo: Massiel. Y, con mucha alegría, suelta:

'Señoras y señores: Bienvenidos al Consultorio Atomico de la Sra. Pum'.

¡Y se queda tan tranquila!. Básicamente, su papel es el de contar toda la trama y no volver a aparecer el el disco. Mike toma por fin el relevo con ‘El carnaval de los espectros parte 1’ (¿Lo veis? ¡Hay partes! ¡Es progresivo!), una cancioncilla movida que termina con una especie de pastiche del 'Aleluya' de Händel. Básicamente de coña, la verdad. Todo ello da paso, NO a ‘El carnaval de los espectros parte 2’, sino a otra cancioncilla que comienza un poco aburrida, pero pronto evoluciona a una parte instrumental en plan Steve Howe que da paso a un órgano de iglesia. Porque el tema religioso es necesario en este momento, ya que llega….

¡La canción del MEGACRISTO! (en adelante, siempre en mayúsculas). Sabemos qué es un Cristo. Pero todos nos preguntamos compungidos: ¿Qué es un MEGACRISTO?
Probablemente esto.

Para Miguel Ríos, el protagonista se ha convertido en un martir nuclear. ¿Cuáles serán sus superpoderes? Porque yo he leído tebeos y sé que cualquier tipo nuclear acaba teniendo un poder. ¿Será el MEGACRISTO una especie de Nuclear Man de ‘Superman IV’? La idea me fascina y deprime al mismo tiempo. Mejor acabar como ‘Radiactivo Man’. ¡Me pido ser Fision Boy antes de que Mickey Rooney me quite el papel!. (Efectivamente: una oscura referencia a un episodio de Los Simpsons diseñada para llamar la atención de todos los lectores freaks: cuando no se te ocurre ni siquiera un chiste de caca, es el recurso más socorrido para sacar adelante el artículo).

Esta maravilla conceptual ya no puede ser superada, y el disco se arrastra poco a poco hasta su final (¡¡¡¡ÉPICO!!!!, como es de esperar). La felicidad plena de descubrir una maravilla tanto del progresivo esppppañol como de la vicisitud musical me embriagó e hizo que me a mi lema: ‘siempre hay nuevos grupos de sinfónico cutre que descubrir’ le añadiera la adenda ‘y, sea o no sea así, siempre está la probabilidad de que acabes riéndote un rato’.

08 enero 2010

Nuestras películas favoritas de 2009

En lo personal, este no ha sido un buen año. De hecho, como dijo Miles Vorkosigan, tengo la firme intención de no repetirlo nunca. Pero en lo que se refiere a cine, la cosa no es que haya superado al anterior. Más bien ha cogido al 2008, le ha dado una patada en los cojones y lo ha mandado con billete sólo de ida a Tayikistán.

El caso es que al año pasado decidimos no publicar nuestra lista de pelis favoritas porque ninguno de los dos pasaba de cinco que realmente le convencieran. Vicisitud incluso tuvo la poca vergüenza de colocar su propio Proyecto dos en vista de lo pobre del panorama, mientras que yo me decanté por Postal en la décima posición en vista de que hacían un chiste de caca. Y, por supuesto, por joder. Pero, al final, nada salió a la luz. Esta vez, sin embargo, casi nos quedamos sin puestos para reseñar todo lo que queríamos. Así que decidimos convertir la típica lista de diez entradas en una típica (en el sentido mira-que-guay-soy-que-rompo-las-reglas) lista de catorce. ¿Por qué ese número? Porque catorce fueron las mejores masturbaciones en aquel lejano post que ENTODAVÍA sigue siendo el más visitado. Queda así claro que éste es un mundo maravilloso en el que la gente disfruta al ver al prójimo pasándoselo bien. ¡Qué bonitos son los sentimientos positivos navideños!

La lista de Paco Fox:

Mucho he visto este año. Fuera se han quedado la dolorosa Pagafantas (por lo que nos toca a muchos de reconocimiento de nuestro patetismo), la imaginativa Coraline, las juergas de Star Trek y Zombieland, Richard Curtis demostrando que sigue siendo el mejor con las películas corales o, sobre todo, el bigotín de Vikus Van Der Merew metiéndose en un mecha para repartir leña. Pero sólo estas han llegado al top:

14.-El secreto de sus ojos: A veces, veo una pelicula y me maravillo de lo virguero de la realización. Si además va acompañado de un guión cojonudo, mejor que mejor.

13.- Malditos bastardos: Tarantino no es tonto. Puede que le guste ver cine-colonoscopia. Y que homenanjee a Antonio Margueritti y al protagonista de La invasión de los zombis atómicos (pronto en ente blog) en esta película. Pero, a la hora de narrar, en quien se fija es en Sergio Leone. Bromas, las precisas.

Ciertamente, ha perpetrado una obra extraña, con un guión verdaderamente atchonburikesco desde cualquier punto de vista (pero de verdad, no como esos sólo aparentemente modernetes estilo Eternal Chunchain). No es un título que recomendar a la ligera, y es fácil ponerse en el lugar de todos a los que les ha parecido una decepción. Pero una cosa está clara: que salgo yo y que soy el personaje secundario más jrande de los últimos tiempos. El evidente parecido entre mi minúscula persona y el inmenso Christoph Waltz me tuvo consternado durante toda la proyección. Una versión políglota y con mala leche de mí mismo. ¡Soy el puto Hans Landa! Siempre, claro está, que el personaje hubiese sido engendrado por el hijo ñoño de Richard Curtis y un Teletubbie en celo.

12.-Si la cosa funciona: El Perich escribió una vez un chiste en el que un señor comentaba: “Con lo que me ha gustado este libro… ¡Espero que tenga una buena crítica y pueda reconocer públicamente que me ha gustado!”. Sospecho que con esta película ha pasado un poco esto. Por algún motivo, flotó en el ambiente el comentario de era un título menor de Allen y que, por mucho que te rieras, no valía tanto la pena. La opinión generalizada es que se trataba de una historia sin una fuerte idea detrás.

¡Pero qué equivocados!

Si incluso está en el título. Whatever Works tiene una filosofía vital mil veces más interesante que la simplona Match Point (¡Oh, la casualidad!) o la nadería de Vicky Cristina Parchelona (esto… ¿las pijas siempre serán pijas?) Woody nos dice que seamos felices con tal de que no le hagamos daño a nadie sin tener en cuenta convenciones morales idiotas. En una época como la que vivimos, con las religiones dando por saco a la primera de cambio, es un mensaje que hay que apoyar. Y, además, me reí. Que de eso se trata una comedia.

11.- Mal ejemplo:El 2007 fue un buen año para las comedias. Y este también. No sólo el cine español nos ha dado risa-realidad con Pagafantas, sino que hasta los americanos, que llevan jodiendo una gran parte de sus películas de humor en el tercer acto desde más o menos los 90, han dado algunos buenos ejemplos. Asegurando que las dos últimas palabras no han salido de mis dedos con la intención de hacer un vergonzoso juego de palabras, sólo puedo decir que esta oda al frikismo y al poder del AORterismo es una de las películas del año.

10.- El hijo de Rambow: Lo malo de estas listas hechas a final de año es que de algunas que vi hace ya varios meses tengo un recuerdo más difuso. Sólo sé que ésta me encantó. Al igual que Mal ejemplo, toda la película giraba en torno al concepto de que es bueno ser freak. Algo que me llega al corazón.

9.- Despedidas: Tuve una conversación curiosa con una conocida sobre esta película:
El menda: Pues he visto una japonesa que me ha gustado mucho.
Conocida: ¿’Still Walking’?
El menda: No, ‘Despedidas’.
Conocida: Ah… pues ‘Still Walking’ es muy dura, de una familia disfuncional.
El menda: Esa no la vi. Es que lo de las familias disfuncionales me parece un subgénero que está más sobao que la churra de Ron Jeremy.
Conocida: Pues es mejor que ‘Despedidas’.
El menda: Mujer, a mi me gustó. Va de un tío que amortaja a muertos y, aun así, es buenrollista y hasta divertida. Le dieron el Oscar y todo.
Conocida: Es que es muy americana, ¿sabes? Ese plano del tipo tocando el chelo al lado de la carretera...

En ese momento, di por concluida la conversación. Nunca dos puntos de vista estuvieron tan enfrentados. No sólo porque esa escena en concreto me encantara, sino porque es difícil responder cuando alguien dice que, porque una película te deje buen sabor de boca, es, sabes osea, una americanada. Que estamos hablando de una historia de UN AMORTAJADOR. Hay que ser todo un pisha para que, con semejante tema, te salga un flim como éste. Y, nada más por eso, y a pesar del un tanto pesado tercer acto, la sitúo entre mis favoritas de año.

8.- El desafío: Frost contra Nixon: Como Despedidas, otra película que triunfa a pesar de ella misma. ¿Cómo es posible que un film basado en una serie de entrevistas sea tan entretenido? Me da igual que manipule lo que realmente pasó allí (parece ser que, al contrario de lo que da a entender la película, la confesión de Nixon no fue un derrumbe, sino algo estratégicamente planeado por el chungo señor). Lo importante es lo fascinante que fue todo el metraje.

7.- The Visitor: Un tipo soso descubre lo bonito de la vida tocando el tambor. Odio a los que tocan la percusión como instrumento solista. Y, sin embargo, salí encantado con esta película. Eso puede dar una idea de lo cojonuda que es. Y el director ha rodado el piloto de Juego de Tronos: los freaks estamos en buenas manos.

6.- Sicko: Hoy en día, cualquier cosa que haga Michael Moore será tachada tanto por conservadores como (y ahi está la gracia) por progres de ‘mierda manipuladora’. Y, de paso, se dirá que el director habla de los que se mueren de hambre mientras que el está gordo. En serio: aunque hiciera un documental diciendo que Hitler no era realmente un gran tipo, saldrían cientos de personas denunciándolo por manipulador. Gente que no tiene ni idea de lo que es cine de no ficción.
Con tanta tontería global, su mejor película se estrenó con un retraso importante y pasó con mucha pena por la cartelera española. Una pena.

5.- In the Loop: En el año de Christoph Waltz, otra película ha dado uno de los mejores personajes del cine reciente. Mientras que el nazi demostraba su maldad calculadora tras una sonrisa ladeada y cuatro idiomas perfectamente hablados, Malcom Tucker imponía su presencia con un método más simple:

A base de palabrotas.

Y lo que me reí con él sólo es uno de los muchos atractivos de una película de acelerado ritmo que se cachondea de la clase política como pocas.

4.- Exaequo Viejo con niño chino: Up y Gran Torino: Utilizo estaobservación, que no soy el primero en hacer, para hacer trampa y meter más películas en la lista. Siempre hemos defendido en este blog que una de las frases más gilipollas que existen es ‘Que se retiren ya esos viejos’. ¡Un respeto a los mayores!

Up es una de las películas de animación con más cojones de todos los tiempos y, gracias a sus tremendos quince primeros minutos, será punto de partida de traumas de cientos de niños. Un arranque que deja en una nadería al drama de Bambi y que, si se une en sesión doble a los perros vampiros y la falsa madre de Coraline, convertirá a los infantes en carne de sicólogo o del Arkham Asylum. Alternativamente, si se somete a los niños al aburrimiento supremo de Donde viven los monstruos, pueden acabar traumatizados y autistas. ¡Cine infantil!

Gran Porcino, al igual que Malditos Bastardos, no era la película que los trailers anunciaban (parece ser que ha sido Michael Caine el que se ha encargado de hacer de viejo vengador en una tal Harry Brown que, por lo que sé, todavía no tiene distribución en Esppppp-paña).Pero no importó. Clint es capaz de hace una gran película con material de partida de telefilm. Y cantar como el culo la canción de los créditos. Porque es Clint y le da la gana. A ver quién le lleva la contraria. Yo no.

3.- Resacón en Las Vegas: Por fin la respuesta de esta generación a Despedida de soltero. Aunque algo distinta. Mientras que la ochentena mantenía un tono continuo festivo y de empelote, aquí se muestra un ambiente más reprimido, pero con explosiones de salvajismo. Lo cual también está bien. Sobre todo si dichas explosiones incluyen a un chino, cola al aire, saltando de un maletero. O sexo simulado con animales salvajes. O, más maravilloso todavía, una cita a Phil Collins. Lo dicho: un año de comedias magggggníficas.

2.- Ponyo en el acantilado: Miyazaki es la leche. Sólo él es capaz de aplicar la lógica de pensamiento infantil, hacer que un pueblo se inunde, cientos de marineros se pongan en peligro y, aun así, que todo el mundo sea feliz. Y tú tan contento. Porque acabas de ver a una niña corriendo sobre miles de peces gigantes. El atchonburikismo hecho arte.

1.- Anvil: The Story of Anvil: En principio, se supone que no debería haber incluido esta película, dado que no se ha estrenado en ente paí. Pero pocas veces veo un flim y tengo la necesidad de escribir un artículo relacionado con él.

Una versión documental de Rocky, pero con el poder del metal en vez de gente dándose leches. Y con un cuadro con un ñordo de terciopelo en lugar de Adrian. Yo lloré.


La lista de Vicisitud:

Me veo obligado a reiterar lo dicho por Paco: doy jracias a Peich por un año tan magggnífico en el que podría hasta elegir 25 películas con las que me lo he pasado muy bien. La cosecha de comedias ha sido, como en el 2007, espléndida y, lo que es mejor: ha sido un año en el que lo mejor no siempre ha venido de donde nos decían que tenía que venir. Más bien al contrario.

Así, frente a los que ya les habían dicho decir – antes de verla – que la “revolución del cine” iba a ser la tontada new age de ‘Avatar’, que si la peli de agriculto iba a ser el pestiño de ‘Déjame entrar’, que si el actor del año iba a ser Luís Tosar – estupendo, hoygan – que sí Judd Apatow iba a lograr, por fin, hacer una peli en la que la mitad de lo rodado no fuese un pestiño... Al final, todo ha saltado por los aires y una nueva realidad mejor, más sórdida, se ha impuesto ante nuestros ojos.

Para empezar, una peli tan infumable como ‘No es tan fácil’ de la temible Nancy Myers nos ha regalado la interpretación masculina de la década. Sí, Alec Baldwin se ha ganado a pirolazo y panzón limpio un lugar en el sacrosanto olimpo de la sordidez. Concretamente, justo al lado de Michel Piccoli teniendo una erección post mortem en ‘Paris Tombuctú’. Y podríamos seguir con sorpresas tan inmensas como que Paco Fox se convierta, a las órdenes de Tarantino, en un hideputo puto autosuficiente. Pero mejor las dejo para mi lista.

14. ‘2012’

Nos empeñamos en decir que el cine es una cosa que dura un par de horas – media hora arriba, media hora abajo – pero, si decidiésemos que el cine durase sólo diez minutos, pocas cosas mejores he visto que ese Apocalipsis que arranca conduciendo cual Kamui Kobayashi mientras la ciudad se hunde y que termina despegando de un Los Ángeles que se sumerge mientras un Woody Harrelson fumao enuncia las famous last words de la humanidad.

Eso si el cine durase diez minutos. Porque, si durase sólo un plano, no habría NADA mejor – de hecho JAMÁS se ha rodado nada más bello – que el momento en el que la cúpula de San Pedro del Vaticano arrolla a todos los capillitas allí reunidos. Incluido el primer ministro italiano que, en un giro incomprensible de guión decidió quedarse rezando en vez de ir a Villa Certosa. ¡Y Emmerich lo rueda con alegría, espectáculo, gozo y sin el atisbo de dramatismo que le pondría un Spielberg de la vida! Aprendan de Roland, señores: llega con comparar cómo se derrumba su Cristo de Corcovado (ni Le Corbusier podría construir algo más feo) con las danzas tribales de la peli esa en la que los pitufos con problema de tiroides se conectan con su coleta USB a la madre internez para entender el savoir faire de Emmerich.

13. ‘Si la cosa funciona’

Woody hace suya la máxima de Ron Jeremy “Un culo relajado es un culo feliz”. Todos estamos excesivamente hartos que, desde la iglesia o desde la progresía new age se nos diga lo que hay que hacer. Por eso, cuando después de varios chit-tes memorables, se nos dice que, mientras no inflemos a hostias a nadie, hagamos whatever works para disfrutar algo de esta vida yo sólo fui otro más de los presentes en la sala que se puso a aplaudir.


12. ‘The Visitor’

Esta peli es un milagro: lograr emocionarme y llenarme de buenrollismo... ¡a golpe de tambores afrobeat! ¡A mí! Eso rebasa las fronteras de lo inverosímil y, sin embargo, esta peli lo consigue. Si este director, en su próxima obra, logra que eche una lagrimita con la epopeya artit-tica de un gangsta rapper, lo consideraré definitivamente como el mejor de la historia.


11. ‘Revolutionary Road’

Pocas pelis me producían más perecilla de ver que ésta – nunca he sido fan de Mendes ni antes ni después – pero me encontré con un señor psicodrama que pone muy en su sitio a todo aquel que quiere creerse que es excesivamente la hostia. Y la secuela con Paul Rodgers a ritmo de electric boogaloo es igualmente imprescindible.



10. ‘Malditos bastardos’

Odio los dos Kill Bill y también Death Proof. Pero aquí Quentin ha destapado el tarro de la mejor sordidez. Para mí, Tarantino ha cogido los elementos imprescindibles para contar una chorrada de Castellari (tampoco hacen falta muchos) y cada uno lo ha desarrollado en una escena larguísima. Y le funciona: el atentado contra el Hitler más cutrongo jamás visto desde ‘Megavixens’ de Russ Meyer es la perfecta excusa para que Paco haga del mejor actor ¿secundario? del año.



9. ‘In the Loop’

Todos queremos ser Peter Capaldi/Malcolm Tucker y tratar a la gente como se merece. También nos gustaría ser Fernán Gómez, mandar a todo el mundo a la mierda y, en el proceso, poner a toda España de nuestra parte. Lamentablemente, nos toca estar en el otro lado, pero en ‘In the Loop’ proyectamos, como adultos, la fantasía infantil de llevar el traje de Spiderman para dar de hostias a todos los que se metían con nosotros. “Suck my sweaty balls you fat fuck!”.



8. ‘Up’

Gracias al doblaje pude aguantar la presencia de un personaje 3D inspirado en el actor que más odio de la historia. En serio: veo la cara de Spencer Tracy y sólo quiero dejarla irreconocible a leche limpia. Pero, merced a la voz de Luís Varela pude disfrutar de la peli lacrimógena del año. No tanto por el prólogo destinado a traumatizar todas las infancias como por el malvado, manipulativo y terriblemente eficaz momento del “Gracias por esta aventura”. Entre las lágrimas te olvidas del feo detalle de que Pixar también caiga en el tópico de retratar a un malo con bigotón.

7. ‘Mi nombre es Harvey Milk’

Será la edad, pero ya ven que este es el año de desmontar los prejucios: afrobeat, Spencer Tracy, Tarantino, Mendes, Spencer Tracy, Larry David... y, ahora, toca la pereza que me da un director con tremenda cantidad de pestiñazos a sus espaldas unido al género más trillado y aburrido de todos: el biopic. La peli roza la perfección, está impecablemente montada y, a lo mejor, la debería ver un político madrileño antas de que, el año que viene, hagan desfilar en la cabalgata de los reyes magos a una carroza que alerte a los padres sobre la ingente cantidad de maricones que está dispuesta a sodomizar a sus hijos. Still, por encima de todo, Harvey Milk está en este top porque es, de calle, la peli con más y mejores bigotones del año. Joer ya.

6. ‘Gran Torino’

La gente imberbe y sin idea de cine ha dicho que el tío Clint ya está viejuno y que rueda demasiado “evidente y subrayado”. Lo que no entienden es que la madurez consiste en tener los cojonazos de planificar así: plano detalle de un panfleto de residencia geriátrica – plano detalle ¡con zoom¡ de la tarta de cumpleaños – primer plano de Clint gruñendo – plano general de los hijoeputa de sus hijos salido cagando cerillas de su casa. Y así toda una peli impecable que termina insultando a casi todas las etnias que osen hacer tuning en su Ford Gran Torino. Sofia Coppola lo hubiese considerado una actitud de “apertura hacia la nueva cultura tribalista urbana”. Clint le llama a las cosas por su nombre y nos recuerda que hay valores a los que no se puede renunciar: que cambien los demás, que están equivocados. Porque todavía hay muchos por ahí que confunden el progresismo con la chabacanería y la desvergüenza.

5. ‘Mal ejemplo’

Una de las películas de mayor grandeza moral del año. Frente a un millón de putas mierdas fílmicas que te convencen de que la madurez consiste en renunciar al frikismo, casarse con una mujer castradora y abrazar a nuestro señor Jesucristo en una boda por la Iglesia, ‘Mal ejemplo’, simplemente, te invita a no ser un mierda: la madurez es abrazar el frikismo, practicar el rol en vivo y enseñarle a los niños de nueve años que Kiss son lo más grande porque decían que su polla era su arma del amor. La declaración de amor final, cantando el tema ‘Beth’ de Kiss es uno de los momentos más emotivos de esta década. Por lo menos, para mí.

4. ‘Pagafantas’

Que nadie os diga que lo del “humor por identificación” es una cosa fácil de hacer. Mentira. Todos lo intentan y todos fracasan miserablemente. Por eso, cuando una película me ha tenido retorcido en el asiento durante toda la proyección – no recuerdo si llegué a darle un mordisco histérico a Paco en algún instante - y me ha hecho salir de cine totalmente shaken and stirred, sólo puedo calificarla de puta obra maestra. Y, a quién no le haya llegado por haber pagado pocas o ninguna Fanta en su vida, sólo puedo decirle: enhorabuena.



3. ‘Resacón en Las Vegas’

Podría decir “Mike Tyson cantando ‘In the Air Tonight’” y no habría más que explicar. Y creo que es lo que voy a hacer, hala.


2. ‘Anvil. The Story of Anvil’.

Para los que crecieron en los 90, con el metal firmemente instalado en el mainstream y con las pijas animándose a oir el Black Album, la estimable ‘Some Kind of Monster’ es su película: la demostración de que, tras el éxito, las cabezas están muy mal. Para los que tuvimos un infancia en la que el metal era el mejor refugio de los Freaks and Geeks, la crónica de la lamentable existencia de Anvil está llamada a conmovernos como pocas cosas en la vida. Aunque nunca nos atrevamos a entrar a nadie con una frase tipo “Yo era aquel loco que tocaba la guitarra con un vibrador”.

1. ‘Ponyo en el acantilado’.



Si, con esta canción, hay alguien que no se haya puesto a dar palmas y saltar como un gilipollas por la habitación, es inútil que malgaste palabras y haga un vano ejercicio de lógica para convencerle de que, en toda la historia del cine, no hay diez pelis mejores que ésta. Simplemente, llámenos infantiles, o inmaduros o cualquier insulto de esos que descalifica más al que lo emite que al que lo recibe. Nosotros lo ignoraremos y celebraremos la obra cumbre de Miyazaki. Es una niña peeeeeeeeez.

Despedimos, pues un año lleno de valores y nos adentramos con miedo en un 2010 que arranca con una Irlanda – país que intenta robarle a Polonia su pole position europea actual para que Francia realice allí todas sus pruebas atómicas – volviendo a la Edad Media 2.0 con su demencial legislación contra la blasfemia.

Podría escribir cientos de páginas picotas sobre el tema pero prefiero darles lo que están pidiendo a gritos: que parte del libro de estilo de ente vlog sea terminar los post con una blasfemia. Aquí dejo la primera del año:

Me cago en todos los santos metidos en una garrafa con Cristo de tapón.

Aporten sus blasfemias más floridas e irán siendo publicadas. Feliz año.

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