31 mayo 2010

La liga fantástica de F1 2010. Round 7: Turquía

Por sistema, la gente suele quejarse de los anuncios que nos hacen ver la carrera en una ventana minúscula. Pero, en este último GP de Turquía, hay que reconocer que difícilmente Lobato hubiese logrado un efecto superior al de su propia locución en el sórdido anuncio de Mahou en el que se oía un "¡Qué desastre!" mientras Vettel decidía entrar en modo de ahorro de energía cerebral contra Mark Webber. No sé quiénes hacen esos anuncios ahora – en su época, monté un par de ellos – pero, si siguen siendo mis queridos Ángel y Lucas... ¡Por favor, comenzad a redactar locuciones en las que se celebren los hostiazos del Mierda!

Said that, es una pena que el resultado de la carrera haya sido tan negativo, porque hacía tiempo que no veíamos tanta alegría en cabeza. Especialmente con el nuevo psicodrama que no habíamos presenciado hasta ahora: el ahorro del combustible.

Una rápida explicación de lo que realmente pasó en la maniobra memorable que ha decidido la 'star of the race': debido al elevado ritmo de la prueba, los pilotos comienzan a utilizar una mezcla de gasolina excesivamente rica, lo cual hace que los equipos – McLaren y Red Bull - prevean que pudiese no llegarse hasta el final. En un momento dado, los mecánicos de Red Bull, como ven que Vettel tiene ¡1 Kilogramo! más de gasolina que Webber le dicen que tiene una vuelta para tirar a saco y probar a adelantar al australiano, ya que el Mierda amenaza con lograr pasarle de un momento a otro. Por su parte, el ingeniero de pista de Webber informa a Mark de dicha circunstancia.

Reflexionen ahora un poquito... ¿No les huele esto a McLaren 2007? Pues les huele bien. En efecto, Vettel es un chavalín que representa la apuesta del "proyecto de jóvenes pilotos" de Helmut Marko. El señor Marko quiere justificar todos los dineros invertidos en algo que, so far, lo segundo mejor que ha producido es Alguersuari. De ahí que, en Red Bull, poco a poco, van mostrando su auténtica preferencia: QUIEREN QUE GANE VETTEL. That simple. ¿Acaso no sabían que, tras el GP de España, el garaje de Red Bull parecía un funeral? El círculo de Webber estaba flipando. Menos mal que el equipo, como Dennis en el 2007, dio la orden de poner buena cara cuando nuestro australiano favorito – además de un inapelable cruce entre Superman y Bruce Campbell – volvió a humillar a Vettel en Mónaco.

Pero poner buena cara no significa "no ser un mierda" sino todo lo contrario. Así, en Turquía, la apuesta fue más que clara: usando la excusa de la gasolina, decidieron darle la victoria a Vettel y dejar que el cipote de Mark se defendiese a mala hostia contra Hamilton. Thing is, Mark, cual Alonso de la vida, decidió pasarse las órdenes de equipo por el forro – and rightly so, 5 puntos – así que, cuando Vettel logró emparejarse con él, hizo lo único que cualquier piloto con un mínimo sentido del ridículo hubiese hecho: NO MOVER EL VOLANTE EN PLENA RECTA. ¿Tenía espacio Vettel? Por supuesto: sus cuatro neumáticos estaban en el asfalto. ¿Podía alegar que la fuerza centrífuga iba a desplazar su coche en una dirección? Por supuesto que no: estaba en plena recta. ¿Hubiese desplazado su coche a un lado Webber si éste fuese un eunuco à la Barrichello? Claro que sí: pero Mark es un onvre de los de calzoncillos Abanderado y camiseta Imperio. Más aún: Mark DEBERÍA haber desplazado su coche si aspirase a tomar la inminente curva a una velocidad decente para no ser adelantado por el Mierda en la siguiente recta, pero para Mark el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Peich. El resto es historia de la tontería formulaunística y el accidente más mongolo del año. Si la FIA no le ha metido una sanción a Vettel es porque su hostiazo, retirada y bochorno ya son castigo suficiente. Y porque no hay una normativa de invitar a Mark a Solysombras, dos putazas y cuatro cartones para jugar al Bingo, porque no duden que más de un comisario se rascaría para recompensar a Mark por su onvría y saber estar. Nosotros le damos dos puntillos por ello, oye.

Still, no podemos negar a Sebastien su star of the race: sus 6 puntos – Mark no se retiró, pero perdió su victoria – llevan 4 de estilo por sincronía con el anuncio cervecero y 10 de psicodrama por estamparte contra tu compañero. Añadan, además, otros 5 puntos por todos los gestos insultantes dirigidos a Mark una vez se bajó del coche. Webber también participa del sustancioso botín con los ya citados 5 puntos por desobedecer órdenes de equipo y los dos por mantener una trayectoria absurda, y otro punto más por la mano que sacó a Vettel durante el derrapaje posterior al hostión. Red Bull, por su parte, sale herida del envite: como bien apuntó Martin Whitmarsh – y le voy a dar 2 puntos por ello – "¿A qué venían los abracitos a Vettel en el box de Red Bull? Si uno de mis pilotos hiciese eso les echaría una buena bronca.". Así que -5 para Red Bull por su lamentable "Aquí no ha pasado nada". Un -5 que mitigan al haber corrido a boinazos a un periodista que se acercaba a su motorhome (3).

Al lado de esto, lo demás en el GP ha sido anecdótico. Desde el pitstop semicutrongo al Mierda (2x2) al cutrongo del todo de Rubens, a la lamentable forma de celebrar el GP 800 de Ferrari, al incidente de Buemi y Hulkenberg (3 puntos para cada uno), al empate por 'team of the race' entre Hisp-p-p-pania y Lotus merced a sus dobles abandonos y demás chorradas que podrán aprehender en la tabla sin más explicación. Y es que lo importante hoy es que ha estallado la guerra civil en Red Bull de la mejor manera posible. No se a usarcedes, pero esa bebida, gracias al magggnífico 'Vaya Semanita', la asocio a shavá turning de Barakaldo llamado Jonan. Así, cuando vi a Vettel tomándose un Red Bull justo antes de la carrera sólo pude exclamar "¡Ese Sebastieeeeen toooo guapoooo y tooooo ciclaooooo! ¿Que no?". Y joer que si acerté. A partir de Turquía, Christian Horner tendrá que decidir si su equipo va a ser Williams (escuela "Que os den mucho por culo a los dos, panda gilipollas, el próximo año me ficho a Kubica y a Raicoñen) o caerán en el mierdismo de McLaren allanándole a Vettel el camino hacia el título de la forma más chunga.

Temo que ocurra esto último y que el otrora simpático Vettel se convierta en un nuevo Mierda al que ya no riamos las gracias cuando bautice a un nuevo chasis con el nombre de otra actriz porno. El puntillo que le demos por "Randy Mandy" puede ser el último que reciba. Salvo que se saque un "Karina Falagán" de la manga, claro.

Ah, y le seguimos deseando rock'n'roll all nite and party every day a Jessica Michibata allá donde busque alegría lejos de los brazos de Jenson. Nos atrevemos a sugerirle a sta chiquilla que John, el padre, promete ser una epopeya en la cama.



Para quien no lo supiese: Ferrari, salvo una mejora de su F-Duct (que me ha hecho escribir esta semana, en la GPA, sobre Danica Patrick y el strap-on dildo) no trajo NADA a Turquía. Así que no todo está perdido para Alonso. Pero casi.



26 mayo 2010

Ente onvre: Cassius Marcellus Coolidge y sus perros

Todos sabemos que no hay nada más esp-p-p-pañol que tener una gitana de plástico en la mesilla del salón. Y si además se pone al lado un muñeco legionario y un cenicero de porcelana recuerdo de Mallorca, se puede conseguir lo que todo el mundo una vez ha soñado: que un grupo kamikaze de decoradores de interior entre en tu casa y se inmole sobre el sofá de escai por la causa fashion. Una actitud despreciable, elitista y que no puedo suscribir a no ser que además hubiera un cartel de toros con tu nombre enmarcado. Eso no tiene perdón de dios. Hasta yo tengo un límite para la sordidez.

El caso es que en este blog opinamos que la defensa del buen gusto es de gilipollas. Para nosotros, lo importante es amar las cosas con sinceridad. Si te gusta la gitanilla, sé feliz con ella sobre un mantel de croché encima de tu televisión. Lo que me lleva a preguntarme: ¿qué hará ahora el mercado de gitanillas con las teles planas? Una cuestión preocupante que sin duda se debatirá este verano en El Escorial.

Este pensamiento también nos lleva a despreciar el kitsch como movimiento artístico: si haces algo porque piensas que es hortera, eres un mierda. No queremos modernillos que se marquen instalaciones con lo que ellos consideran chungo sólo por epatar. Queremos a gente como Juan inodoros (AKA John Waters) que realmente sea fan de los flamencos rosa y Pia Zadora. Lo kitsch sólo es real cuando la persona que lo hace lo ve como tal, y, así, lo convierte en un simple acto de amor.

Así que la clave es que te guste lo que tenga que gustarte independientemente de que otros lo consideren un arte menor o una copia inferior (que tal es el origen del palabro) Yo soy fan de Rhapsody (¡of Fire!) porque sinceramente me da gustirrinín su ¡¡¡¡épica!!!!, de la misma manera que Viruete, cuando proclama con orgullo que Modern Talking es su grupo favorito, no muestra ni un atisbo de ironía. Ni de decoro. Ni de ganas de follar.

Todo esto viene a colación de mis problemas para hacer un post de menos de cinco párrafos. Y a lo de las figuritas del plásticos de flamencas. Podría decirse que ese es el referente básico de lo que se considera el horterismo nacional. A tal conclusión llegué un día en el que sin duda estaba bebido. Pero, ¿cuáles son los equivalentes estadounidenses a la hora de decorar el salón? ¿Con qué manifestación estético-sórdida puedes conseguir que el coeficiente de inteligencia de las visitas baje en un 23% nada más entrar en tu casa? ¿A quién le importa?

Tras pensarlo mucho durante dos minutos, hemos llegado a la conclusión que la horteridad más jrande propia de la cultura estadounidense son los cuadros de perros jugando a cartas. Justo por detrás de poner en el pasillo unos neones con la cara de Chuck Norris, algo que más bien sería el equivalente de un cuadro troquelado de la Virgen de la Macarena toreando a una vaquilla. O lo que vienen siendo aproximadamente treinta golpes en el cráneo.

Lo más curioso de todo es que nuestros lectores podrían pensar que se trata de toda una escuela pictórica. Pues no. Toda esta corriente vicisitúdica procede básicamente de un sólo pintor y un sólo clon de combate. Cassius Marcellus Coolidge era un señor que que seguro que se molaba enormemente al creer tener nombre de gladiador. Por supuesto, la realidad es que suena más bien a emperador gay. Además, pintó cuadros con perros jugando al póker.

Ente onvre era un ilustrador que se ganaba la vida primero haciendo caricaturas, y, más tarde, habiendo inventado otro hito de la sordidez: Las tablas de madera tamaño real con agujeros para que la gente meta la cabeza, se haga una foto y luego todos sus amigos quieran morir de la vicisitud cuando se la enseña. Para que nos entendamos: lo que sale al final de Grease (película dirigida por el realizador favorito de John Waters, pero esa es otra historia que se tratará cuando, por fin, Vicisitud haga un post sobre este gigante de la sordidez. Que ya nos vale).

A principios de siglo, una agencia de publicidad le encargó que pintara una serie de cuadros de perros actuando como personas. Y así, con esas simples palabras, se hizo historia de la sordidez. Coolidge escogió el póker como uno de los temas principales. De hecho, de las dieciséis pinturas encargadas, nueve mostraba a perros jugando a las cartas. Cada uno con sus obsesiones. A Coolidge le iba el póker y, gracias a ello, todos los sórdidos del mundo salieron ganando. Algo especialmente estúpido había en esta temática que hizo que se convirtieran en los cuadros más populares de la colección. ¿Qué habría pasado si se hubiera centrado en otras actividades como montar en bici, jugar al tenis o la siempre popular ir con gabardina para enseñar tus genitales mientras cantas ‘Hago zas y aparezco a tu lado’? Sólo el Monstruo Flotante de Espagueti lo sabe. Y no le importa.

La colección fue un éxito, y hoy en día incluso hay una web dedicada al tema. Cada dos por tres, sale una parodia en Los Simpson o en Plagio de Familia. Feck, un par de los originales alcanzaron en 2005 un precio que hace que te replantees tu escala de valores:

Casi 600.000 dólares.

Por dos cuadros de perros jugando al póker.

La prueba definitiva de que cualquier cosa, con el tiempo, se convierte en valiosa. Sí, también las postales con efecto 3D holográfico del Cristo de la Buena Muerte. Seguro. (Y muchas películas hoy llamadas “clásicas” que en la época eran llamadas a su vez “puta mierda”. Pero eso es otro tema que quizá sea abordado en otra ocasión)

Veamos las obras en cuestión:


G.Sanz diría:
A BOLD BLUFF (Cassius Coolidge) ****
Neoyorquino de nacimiento y cuáquero por azar, Cassius C. revela sus cartas en una jugada apta para paladares cinófilos. Maximizando el concepto ya adivinado en su A Friend in Need, el pintor nos ofrece un pre-flop cargado de intensidad y clara voluntad de chicharro. Y, prendado del espíritu utilitario de C. Blurd, entrega una obra de impacto costumbrista pero no sobre lo acostumbrado. Tonos ocres, pinceladas avezadas y un envite de candor para una jugada que sabe a puro y a bourbon.


G.Sanz diría:
WATERLOO (Cassius Coolidge) **
Redivivo tras su éxito en A Bold Bluff, el excuáquero Cassius C. abandona los caminos serenos de N. Rockwell (ex The Washington Post) para apostar por las autopistas de lo dinámico. Sin embargo, el embebecimiento le puede, y acaba confeccionando una secuela sorpresiva pero no sorprendente, en el que la acción estática revela una doble dualidad de farol lúdico y artístico. Actitud, arrojo, pero, ay, exceso, para un cuadro que nos hace soñar con pasadas Stations and Four Aces.


Así que la influencia del jran Casio no debe subestimarse. Mientras que otros pintores apenas logran formar parte de un movimiento creado años antes (y, en el caso de la mayor parte de los pintores vanguardistas actuales, de movimientos creados casi un siglo antes), Coolidge logró la inmortalidad con una propuesta de la que él sólo era el único exponente. Quizá porque el resto de la comunidad pictórica estaba mientras tanto ocupada en descojonarse.

¿Toda? ¡No! Porque años después un tal Arthur Sarnoff, ilustrador cincuentero de prensa, comenzó lo que sin duda era un plan para dominar el mundo a base de lobotomías masivas con una serie de pinturas que mostraban a perros jugando al billar que estaba claramente influida por la obra de Coolidge. Los americanos de los felices 50, sin duda de un ataque común de zombificación cerebral, convirtieron a uno de los cuadros, The Hustler, en el póster más vendido de toda la década. Repito: de TODA. Más que cualquiera de Norman Rockwell.


G.Sanz diría:
THE HUSTLER (Arthur Sarnoff) *
Bebiendo de las fuente del inagotable manantial que es C. Coolidge, el que fuera aprendiz de John Clymer y Andrew Wyeth arriesga sus galardones forjados en la publicidad y la prensa semanal para presentar una colección de desatinos primo-postmodernos. Y, con una tirada que varía el color de las bolas pero no los billares, produce una obra que ni rebasa ni aporta. Ambientes artificialmente limpios (aunque Sarnofsos) y aire infantil para un cuadro que no merece que el comprador vacíe su tronera.

Pero G.Sanz no tendría razón. Porque nos gusten o no los cuadros con perros (los animales me dan alergia; estoy convencido de que estos cuadros también), estamos hablando de la copia más popular durante toda una década. Y si a la gente les gustaba, dejad que sean felices en su sordidez. A ti qué puñeta te importa.

22 mayo 2010

Un podcast desde Raticulín

También conocidos como ‘archivos de audio con gente hablando dicho de forma cool’ en círculos guays y ‘archivos de audio con gente diciendo tonterías cuyo nombre me recuerda a ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ y/o alguna peli de Juan Piquer’ en círculos über-freaks, los podcasts son lo que son: archivos de audio. Y una forma cómoda de actualizar el blog.

Aquí presentamos nuestra participación (y de un puñado de gente más) en una grabación realizada hace cosa de una semana en mi casa por José Viruete (famoso por su afición a comprobar los límites de resistencia de su estómago y, secundariamente, por ser muy alto) para su propia y mítica web. El tema:
Un casete que mi amigo Escipión compró en una gasolinera (sí: gastó su propio dinerillo) hace ya milenios. Y que, cuando se lo mencioné a Viruete, comprendió que merecía más atención que estar encerrado en un armario al lado de mis prismáticos de Darth Maul ganados en los cereales Kellogs. Así que aquí van nuestras reacciones mientras lo escuchábamos por primera vez.

Y, a propósito: Éste NO es el anunciado crossover ¡¡¡¡Épico!!!! Vicisitud y sordidez-Virucom. Ese está todavía en fase de postproducción, grabación, aprobación y muchas cosas bonitas. Por ahora, espero que os guste este... bueno... este archivo de audio cuyo nombre me recuerda a ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ y a una peli de Juan Piquer y que, de hecho, va de ciencia ficción:

 

 Podcast 14 - Las revelacions de Carlos Jesús [71:50m]: Play Now | Download




17 mayo 2010

La liga fantástica de F1 2010. Rounds 5 y 6: Esp-p-p-paña y Mónaco

Y esta vez tocan dos carreras por el precio de una. Para evitar el tedio de redactar dos textos parecidos previos a dos tablas, comenzaremos por un análisis del GP de Mónaco... ¡en vídeo! En su momento, Paco tuvo la ocurrencia de decir que yo estaba muy ocupado recreando carreras clásicas con bastoncillos de los oídos. Y, claro, en vez de decir "Menuda gilipollez ha escrito Paco. ¿Por qué no se contentó con escribir un 'no era un tubo'?" me dije "¿Y por qué no facello?".

Así pues, y recreada con bastoncillos de los oídos – Alonso es la tapa de un bic rojo, que es también una forma reconocida de hurgarse la mugre de las orejas, que ya partía con un 2+3 de estilo por no haber podido llegar ni a la Q1 – hemos recreado un GP ya clásico para disfrute de todos ustedes. ¡Aprecien el despliegue técnico invitándonos a unas cañas con los anuncios!


video







Barcelona

Debí haber escrito esto la semana pasada, pero es difícil cuando se está haciendo malabarismos con dos curros simultáneamente. Lo bueno: que, en un arrebato de prisas, te envíen a Roma a montar un anuncio cuyo prota es el onvre más romano que jamás... mejor me callo y luego pongo un link cuando salga. Lo malo: que, el día que uno vuelve a Barcelona para ver la carrera le dé por dar por culo al volcán Gaylofollen ese. No, no me pidan que respete los topónimos islandeses: ese país de mierda no lo merece. ¡Si la última vez que fui a una librería fina y elegante la dependienta terminó llamando Cheeseburger a Enzensberger!

De todas formas, al final se logró llegar a Barcelona... Y la carrera, as you all know, estuvo a la altura de las circunstancias. Lo cual es sinónimo de "Sí, un GP en Barcelona es un coñazo tan soberano que te invita a abrirte las venas con un boniato. Pero good things come to tose who wait". Y vaya si vinieron las cosas buenas.

La primera fueron los problemas de frenos de Vettel (4 puntos para Red Bull), que le brindaron el podium a Alonso. Fue el primer momento en el que la grada se animó de verdad. Porque, antes de eso, ver cómo De la Rosa arrastraba, literalmente, su Sauber por el asfalto merced al neumático destrozado por Buemi (6 puntos más cinco de estilo para el suizo por joder al piloto local) le dio cierto bajonazo al respetable. Y eso que, gracias a la baja velocidad, se podía disfrutar de la bella visión de "¿Es eso un anuncio de Burriquín?" (1 punto más 6 de estilo estético para Sauber por su presentacion de esponsor: por cierto, lo perdieron para Mónaco después del show español. Apunten otro puntillo por eso para la carrera del principado). Igualan así el maggnífico anuncio de Vodafone (4 puntos) de "cuanto peor es el malo, mejor es la peli". No sabían la razón que les iba a dar el GP...

Para los que disfrutaban la encomiable carrera de Alguersuari, ésta comenzó a venirse abajo cuando en Toro Rosso le hicieron un pitstop de mierda (4), pero el periquito se puso a tirar de tal manera que no pudo menos que recibir 7 puntos por su delirante doblaje a Chandokán, jodiéndole el alerón al cerrarse tanto. ¡5 puntos de estilo para Jaume por animal y por atentar contra un Hisp-p-p-pania en Montmeló!. Un bonus track merecido de un drive through (1) redondeó su puntuación. Su compañero le hizo una parecida a Trulli – aunque menos sangrienta – y también se apuntó a animar la actividad del carril de boxes con otro drive through (1).

Ese doblaje nos lleva a nuestro bienamado equipo Hisp-p-p-pania. Estando en el circuito, uno se maravillaba al ver cómo el Virgin de Di Grassi – que eligió arrancar con los neumáticos duros – no era capaz de acercarse a nuestro amado Chandokán. Esto debió animar como nunca al indio, que adoptó una postura de "no voy a perder tiempo dejándome doblar, ahora que estoy aquí". Su cerrojazo a Felipe Massa cascándole un poco el alerón se lleva 1+2+5 de estilo. Si lo de Alguersuari hubiese sido su culpa, estaríamos ante una star of the race por pura reincidencia. Still, lo que le pedíamos a Hisp-p-p-pania, que era dramatismo en los doblajes, comienza a cumoplirse con alegría. Más me descoloca Bruno Senna: si eres el coche más lento de la parrilla... ¡¿Qué carallo haces saliéndote de pista en la tercera curva?! 2 puntos más 3 de estilo por atchonburikismo.

En el terreno de los equipos tenemos múltiples y variadas sanciones para Virgin (2) e Hispania (1) por tocar la caja de cambios, abandono del Lotus de Kovalainen (5), el cambio del logo "subliminal" de Marlboro (1) de Ferrari y la multa por el incidente en boxes Alonso-Rosberg (1) – magggnífico Alonso en un arranque de macarrismo playero cuando, desafiante, dice "A ver si me sancionan a mí después de no haberlo hecho con Hamilton" (1) -.

Pero el duelo por ser team of the race se disputó en boxes. El pitstop de mierda de Button es, principalmente, atribuible a Jenson (4). No así esa OBRA DE ARTE que hizo Mercedes con Rosberg. "¡Espera! ¡Espera! ¡Vuelve atrás que te apretamos la tuerca!". Si eso no es un 4+10 que venga Peich y lo vea. Still, McLaren se guardó un as en la manga para contrarrestar la maniobra de Mercedes. Al parecer, una tuerca no debidamente apretada en el coche del Mierda comenzó a generar un comportamiento extraño en su neumático delantero izquierdo (4x2)...

Y eso es "The greatest thing for tose who wait". Ésta fue la reacción de la grada:


Y esto, para enmarcallo, se titula "Es un mierda (parte CDLXXVII), acrílico sobre lienzo".


Sí, señores, la alegría no adulterada ¡y a vuelta y media del final! Por ello ganan TANTOS puntos: el 4x2 del pit y el 2x2+10 de estilo de la hostia. ¿Por qué 10? ¡Feck, porque yo estaba allí para disfrutarlo! ¡Y en la última vuelta del GP de España! ¡Y vibrando con una grada llena de malas personas! Valió la pena luchar contra el volcán Gaylofollen. Valió la pena pagar ocho lerus por un mini de sangría para ir celebrando el trayecto del circuito al cercanías mientras canturreaba "Give me some lotion/ To get emotion/ I take a shower/ It's happy hour/ Mamma mia!/ Bring me a sangría!" al lado de los fans de McLaren. Confieso que, en un primer momento, tuve la tentación de echarle la culpa al Mierda del accidente, bien por joder los neumáticos, bien por pillar porquería de pista. Pero parece que el equipo es el responsable: a Martin y al tío Ron – presente en boxes para presenciar AQUELLO – les dedico este revival de la foto que, en su momento, me hice en el GP de Valencia.


Por supuesto, confieso que, aunque la star of the race de esta carrera haya sido para Jaume, yo se la hubiese dado a este finstro de la toalla: clásico freak inglés ¡con amigo indio! Pero las reglas son las reglas...


Uno puede ser científico, dawkinsiano y ateo. Pero ya son dos de dos que lanavaja y un servidor vamos a un circuito y ocurren cosas tan bellas (o, como dice mi amigo Víctor "No sólo tenéis poderes, sino que, además, sois mala gente y unos hijos de puta. No quiero ser vuestro enemigo".)

Os dejo, ergo, con parte del último párrafo del artículo para la Grand Prix Actual, en el que arremeto contra el pensamiento mágico, la religión, Uri Geller y la pulsera holográfica – llamando, ya que estamos, desequilibrado a Barrichello por haber anunciado eso (4 puntos para Rubinho por anormal risible ¡claro que sí!):

" De todas formas, hasta un servidor de ustedes tiene un punto débil y, como gallego educado desde la infancia en el "habelas, hainas", termino creyendo en la fuerza negativa del meigallo. Por eso, en las dos últimas carreras que he presenciado en vivo, he conseguido emitir una energía tan chunga que, además de teñir la tribuna del negro, ha logrado que el innombrable perdiese una carrera en el pitstop (Valencia 2009) y reventase un neumático a dos vueltas del final (Barcelona 2010). Si tiene que haber un resquicio en el universo por el que las leyes de la física se vayan a tomar viento, mejor que sea yo creándole desgracias a «ese» y no Uri Geller doblando cucharas ¿no?. Amigos formulauneiros, si tenían pensado gastarse su salario en la pulserita holográfica de las narices, les sugiero que mejor harán en ingresármelo en una cuenta para que un servidor viaje por medio mundo amargándole la vida al niño mimado de Dennis. Y si cuela, cuela."

Wait... ¿No le falta un detalle a esta colección de fotos del GP de España?


Ah, claro.




PD: Ronnie, Antonio. Jamás os podremos olvidar. Es imposible volver a escuchar un "Hloly Diver!" o "¡No, hija, no!" sin ponerse a llorar.

09 mayo 2010

Mi experiencia en un bodorrio: Todo lo que es concretamente una tradición sórdida

Al final de esa obra maestra que es ‘Star Trek IV: Misión salvar la Tierra’, Scotty pronuncia desde el fondo de su barriga la inmortal frase “La burocracia es la única constante del universo”. No seré yo quien le lleve la contraria a tan eminente respiro cómico. Pero sí que me gustaría añadir: “Y quizá también los bodorrios”.

Las celebraciones de boda son el acto social más vicisitúdico al que se pueda atender justo por debajo de un concierto del Tito MC. O al menos esa es mi sensación. Hay un algo de sordidez y vergüenza ajena en tales acontecimientos que ha hecho que rechace invitaciones para bodas incluso de parientes cercanos. Claro que si es mi hermano el que se casa, no os quepa duda que también le haría el feo y no haría acto de presencia. Sin embargo, mi madre, con ojos de Gato con Botas, me pidió que no dejara que viajase sola.Foto real de mi madre tomada en el momento en el que me convenció para ir a la boda.

Así que tuve que ir al lugar de procedencia de la novia en el cual se celebraba el bodorrio. Una especie de gigantesco polígono industrial deteriorado en medio del desierto. Mexicali.

Una ciudad que ha desbancado a San Agustín (El Ejido) como el sitio más feo en el que he estado nunca (El tal San Agustín es, a propósito, el pueblo de mi propia munhé. ¿Pero qué coño nos pasa en nuestra familia?)

Así que lo que toca ahora es, como ya hice en otra ocasión, utilizar este blog para lo que usualmente existe el medio: como relato personal. O, en términos más claros, para llorar las propias desgracias y que dos o tres te den unas palmaditas virtuales en la espalda. O un par de hostias por no publicar las anunciadas actualizaciones épicas de hace un par de posts.

Así que me fui de viaje al desierto. El pueblo en cuestión está en la frontera entre Méjico y California. Así que los que la fundaron tuvieron un ataque de originalidad digno del equipo creativo de zumos Pascual y le puso ‘Mexicali’. Lo cachondo es que la localidad en el lado gringo se llama, en otro arranque de branding de calidad, ‘Caléxico’. ¿Cuánto molaría que Gibraltar se llamara ‘Andaluspaña’ y La Línea de la Concepción ‘Espándalu’? Efectívamente: nada.

Allí llegué dos días antes del bodorrio porque previamente a la celebración oficial habría una boda civil. Concretamente en California, porque en esa maravillosa y pintoresca nación de mariachis les pedían un bonito soborno para agilizar los trámites. Cabreado por el viaje y porque mi hermano no hubiera optado por la opción sórdida natural de casarse en Las Vegas, llegamos tarde (cosas de la frontera y el apollardamiento general de la pareja de novios) a un sitio llamado El Centro (con el consiguiente cachondeo y confusión de avisar a la gente, estando en Mexicali, de que había boda ‘en el centro’, cosa que tal ciudad, de espantoso urbanismo, tampoco es que tenga)
Uno de los invitados a la boda. Otra cosa no, pero Méjico es un paraíso de bigotones.

Tras una espartana ceremonia y posterior almuerzo en un lugar con este letrero...
...me dediqué a aburrirme pensando en las mil maneras en que mi estómago podría explotar gracias a la comida local. Al menos, haciendo turismo por Mexicali, me di cuenta de detalles en los que ninguna persona normal recaería. Claro que ninguna persona normal iría de turismo por Mexicali. Lo más sabio es quedarse en el hotel y ver la tele. Mejor que enfrentarse a calles inmensas por las que no se puede pasear a pie. Al menos, ofrecen ciertas diversiones, todas ellas surgidas de la impresionante franqueza de los letreros de los comercios. No tanto por el restaurante chino llamado ‘El rincón de Paco’ justo en frente del hotel. Sí, eso dio risa. Pero mucho más divertido fue el hecho de que varios bares proclamaban con orgullo ser ‘Bar Turístico’. Esto es: “aquí te vamos a sangrar, gringo gilipollas, mientras miras las tetas de una bailarina con pompones en los pezones con la bandera de Méjico”. Otros, con color más local (el de neones sórdidos), proclamaban ser ‘Bar-Antro’. Aquí no engañan a nadie.

El resto era como pasear por una Almería de 1971 que misteriosamente hubiese adoptado el urbanismo poligonero de Los Ángeles tras un terremoto. Que hubo. Varios. Pero yo del segundo no me enteré, porque estaba en mi habitación viendo ‘Rocky III’.

¿A que pensabais que iba a hacer un chiste de caca?

Tranquilos, que ya llegará.

En nuestros paseos atascados cinco personas (más conductor) en un taxi con olor a refinería del Campo de Gibraltar, contemplábamos extasiados edificios con más grietas que Geraldine Chaplin, centros comerciales con cachos derruidos y señores vendiendo en el semáforo marionetas de El Chapulín Colorado y el Chavo del Ocho. ¿Para cuándo un crossover multiestelar entre El Chapulín, Espinete, Caponata, Don Pimpón y La Chilindrina? Quiera dios que para nunca.

El día del bodorrio (con el 100% de invitados y un seudo-cura calvo) comenzó con un mal augurio: no habría mariachis. Mi inicial decepción se atenuó cuando pensé que, en el fondo, eran buenas noticias. Si bien todo grupo musical con trompetas y bigotones es una cumbre de la sordidez, las delicias que pueden deparar una banda normal hard-casio de bodasbautizosycomuniones en Méjico tenían un potencial aún mayor.

El evento se celebró al lado de una piscina con una gran y escandalosa fuente. Lo cual ofreció dos ventajas: que el padrino pudiera comentar por lo bajo su afán de tirar al pastor a la piscina con mi hermano intentando aguantar la risa y que no se escuchara ni pijo del larguísimo sermón religioso más allá de continuas referencias a tener descendencia, que para eso está lo de casarse. Y yo creyendo que era para poder tener 15 días de vacaciones en el curro...

El tema religioso-sectario-folklórico-bombertorero se elevó a altas cotas de vicisitud cuando el buen señor pidió que las cuatro filas de invitados extendieran su brazo derecho, palma abierta, para bendecir a los recién casados. Espero sinceramente que mi hermano no ponga el video de la boda antes de editarlo delante de su familia política, pues lo único que se me ocurrió es, amparado por el escándalo de la fuente, gritar al micro ‘¡Sieg Heil!¡Sieg Heil!’. Adiós a mis buenas relaciones con mi nueva familia política. Que, por ahora, eran las que tiene que tener cualquier persona de bien: inexistentes.

Porque realmente hay un impulso dentro de nosotros que nos empuja a decir inconveniencias en los momentos más supuestamente emotivos. O, al menos, eso es lo que me pasa a mí. Quizá será porque, si bien hay gente que se emociona en las bodas, yo no soy gay. Prefiero eventos como el casamiento de El Gamba, en la que el señor, en un arranque de frikismo descontrolado, sólo se le ocurrió ir al altar con un tema de ‘La Guerra de las Galaxias’. NO del ‘Episodio IV’. NO del ‘Episodio V’. Sino de ‘Memorias de Naboo’ (AKA’ El Ataque de los Cojones’). Eso sí que es actitud. Y quizá una deferencia a los invitados más nérdicos para que nos divirtiéramos intentando averiguar qué banda sonora era la que iba a sonar más tarde (¿era eso ‘Ben Hur’?¿Tendrá los cojones de que suene el final de’ Flash Gordon’?¡Madre de Dios, acaba de citar ‘Señales’ en su discurso en el altar!) Así SÍ que se ambienta una boda.

Intentando pasar desapercibido entre los invitados (algo complicado cuando eres el único rostro pálido con pecas), atendí escudado tras la cámara de vídeo al primer gran topicazo del bodorrio: las fotos de los novios por parte del profesional de turno. Ese ataque visual a nivel de tarjeta de comunión pero para gente con muchos más pelos en la entrepierna que, en esta ocasión, en lugar de irse al usual jardín bonito de la ciudad, se tuvo que hacer en una habitación al lado de la piscina. Porque era de noche y porque tampoco había ningún sitio bonito en esa ciudad al que acudir, por supuesto.

Más tarde, llegó la gran sordidez y momento cumbre de vicisitud de toda boda: el banquete. Y allí estaba la banda. Compuesta de bajo, caja de ritmos y Hard Casio. El señor del sintetizador se arrancó con el inicio de ‘A Whiter Shade of Pale’ mientras hacían las pruebas de sonido, lo que me dio un rayo de esperanza. No en vano, en Mexicali se celebra uno de los festivales de progresivo más importantes del mundo. Pero no iba a ser. El repertorio consistió sobre todo en los equivalentes locales a los grandes éxitos de Perales y Paquito el Chocolatero. Con un coro de dos tíos y dos tías:
Ellos se movían siempre dando el mismo paso (paso adelante, brazo flexionado arriba; paso atrás, brazo abajo) y con la misma cara de aburrimiento de un cliente de los cines Golem. Ellas, moviendo las manos vaporosamente (paso adelante, brazo extendido arriba moviendo cinta atada a la muñeca; paso atrás, brazo pa’bajo). Pero sólo cantaba uno. Ni siquiera hacían coros en los estribillos. Yo, sentado cerca de ellos, sentía cierta vergüenza al mirar a los pobres con cara de ‘madre mía, a ver si me gano unos pesos y me voy luego a un antro’.

En general, todos los bodorrios mundiales son más o menos lo mismo. El mundo no está unido por ideologías, el amor o la afición a meterse con los de la capital, sino por la sordidez. Las bodas multitudinarias son una sucesión de saludos a gente que no conoces ni volverás a ver y, sobre todo, un puñado de tradiciones firmemente ancladas en el sano deporte del sonrojo constante. Aquí se dieron casi todas: cortar el pastel para dejar constancia fotográfica de que los novios saben manejar un cuchillo. Tirar el ramo para que lo pille alguien deseando pasar el resto de la noche siendo torturada por todas las invitadas de más de 60 años o con aquellos con la misma imaginación para conversación ligera que una alcachofa. El baile de apertura que demuestra dolorosamente que las clases de baile apresuradas no sustituyen el talento natural. El grupo musical interpretando el Thriller con caretas de tienda de los chinos:
No, en serio. Esta foto es del banquete.

Y, por supuesto, el tema de la liga. De hecho, habría dado dinero, mi colección de CD’s y cacho de médula ósea por no contemplar el momento en el que mi hermano le quitó la liga a su mujer con la boca. Sólo hubo una cosa que no aconteció: el momento en el que el típico cuñado gracioso se pone a decir gilipolleces. Pero yo estaba demasiado concentrado en que la comida picante no convirtiera mi orto en el martillo de Thor, y nadie tomó mi relevo. Para cuando me quise dar cuenta de que YO era el cuñado imbécil que se dedica a cortar la corbata y a gritar inconveniencias al micrófono, ya estaba felizmente en mi habitación del hotel leyendo El Jueves en el váter. Y pensando en que dos días de viaje y un dineral en el billete de avión al menos había servido para tener algo que escribir en el blog a la espera de terminar el próximo proyecto épico. La primera parte está terminada. Va a ser la leshe.

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