Vicisitud & Sordidez

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Lo he dicho en alguna que otra ocasión: Mi relación con las obras narrativas o musicales es como las pajas o el cagar. Una vez empiezas, estás obligado a terminar. Eso da origen a un afán completista que me lleva a jugar a todos los Civilization, a tener toda la discografía de Gentle Giant o incluso a poseer el Union de Yes, una condición que en psiquiatría se conoce como ‘Tener hasta el Union de Yes’. Una enfermedad menos grave que la al mismo tiempo poco común, pero de terribles consecuencias para la salud, ‘Tener hasta el Union de Yes y escucharlo a menudo’. Por supuesto, la más lamentable secuela de esta compulsión está en la literatura fantástica y sus morrocotudas series. Como ya expliqué en su momento, el ‘cuando haces pop ya no hay stop’ ha hecho que ande ya por el tercer libro de ‘Las Últimas Crónicas de Thomas Covenant’. Una ovra que se caracteriza por tener protagonistas insoportables que se pasan miles de hojas extraordinariamente puteados, no sólo por las jugarretas del malvado Amo Execrable (originalidad en los nombres: ese extraño en el mundo Covenant), sino por el terrorífico vocabulario del autor, empeñado en convertir cada página en un tesauro que, además de hacer la lectura fluida casi imposible, te chulea y te roba la merienda.

Pero hay otro medio muy dado a la adicción masoquista: los tebeos. Yo, que no soy tan pan-freak como parece, nunca he sido mucho de comics. Básicamente porque los baratillos (aparte del ocasional Copito) siempre fueron los de superhéroes, y eso de meterme in media res en una cosa con cientos de tebeos detrás y miles por venir me daba pereza. Por no hablar de esos titanes del aguante anal que son los fans de toda la Patrulla X y sus millones de spin-offs, retrocons y patadas en los huevos a lo largo de las décadas.


A mí siempre me atraía más el tebeo gabacho. De niño, yo era un rendido admirador de Goscinny y Hergé, y una vez me adolescenté, comprobé cómo lo que me llamaba la atención siempre eran cosas europeas, por mucho que mis amigos estuvieran enganchados a Bola de Dragón, otra forma de adicción masoquista que merecería su propia entrada si este blog se escribiera desde la ciudad de R’Lyhe.

Pero había un problema: el tebeo francobelga tiene esa manía de estar editado en tapa dura. Ellos son ARTIT-TAS, y su mierda de cómic tiene que presentarse al público como si fuera el puñetero Libro de Kells. Así que, presupuestariamente era una temeridad engancharte a este tipo de caras ediciones, sobre todo teniendo que gastar el dinero en cosas más importantes, como comer con sueldo de becario, pornografía y, cómo no, completar la discografía de Yes con el Union y, sí, el Open Your Eyes.

Así que no ha sido hasta que he tenido un sueldo decente que he empezado a comprar más cosas europeas. Algo que ha ocurrido hace bien poco.

Concretamente, un buen día en el que estaba dispuesto a ir a ver Ice Age 3, pero una vez llegado al cine me dijeron que tenía que comprar la mierda de las gafas 3D sí o sí a pesar de llevar unas propias. Así que saludé al encargado del cine con el dedo corazón y decidí gastarme el dinero en cualquier otra cosa. Fue entonces cuando recordé las inmortales palabras de Vicisitud:

- "Toma. Este es tu regalo. Es Siniestro de Uwe Boll. Por joder".

Bueno, en realidad no fueron esas. Básicamente porque no fue entonces cuando recordé esa frase. Más bien es algo que tengo en mente absolutamente siempre, acompañado usualmente por un ‘¡Será cabrón!’. Lo que recordé fue:

- "La marca amarilla es uno de los tebeos básicos de la historia del comic franco-belga".

Yo tenía una ligera idea de que la serie de Blake y Mortimer era algo que había ojeado, pero que nunca me había convencido. Así que mi sentido arácnido pitó como loco.


¡Es una trampa!

Con todo, me lo compré. Así, en un pis pas y sin la ayuda de drogas.

Tras leerlo, mi impresión fue ago así como: ¡Ay la leche, esto me ha encantado pero me ha dado una vicisitud tremenda! ¡Es como leer un tebeo de Tintín pero con textos de vicisitud! ¡Es sublime y ridículo al mismo tiempo! ¡Es como el rock progresivo! Y, por supuesto, la usual: ¡Mi dinero! ¡Uno y no más! ¿Pero en qué estaría pensando?

Así que me compré otro.
Y otro.Vamos, que todos.Y el DVD con la serie de animación.

Y como hay poca información en español de esta serie, decidí hacer un post. Pero me es muy difícil expresar en palabras o en eructos los motivos por los que esta serie me hace enrojecer de vicistud.
Los aspectos positivos están claros: su estilo (llamado por los que saben ‘línea clara’) recuerda a Tintín. Feck, el creador, Edgar P. Jacobs, fue colaborador de Hergé, y uno de los encargados de hacer fondos de sus álbumes (desde El Tesoro de Rackham el Rojo hasta El templo del sol) y de redibujar algunosantiguos (destacando sobre todo su cojonero nivel de detallismo en El cetro de Ottokar). Tras separarse de Hergé, comenzó a publicar en la revista de Tintín su propia serie: Las aventuras de Blake y Mortimer. Esta primera historia se llamó El secreto del Espadón. Básicamente, el señor cogió a un par de personajes de su primer tebeo en solitario, un clon de combate de Flash Gordon llamado El Rayo U, y les cambió el nombre. Por el camino, se le olvidó darles un poco de personalidad o, al menos, humanidad.

Claro que esto se trata de un problema menor. Nada más empezar el tebeo, el lector empieza a enfrentarse a la principal característica de estilo de Jacobs y motivo por el que muchos críticos de tebeos se meten con él: el exceso de texto superfluo.

Empezamos con algunas viñetas:

Mnnn’, pensamos, ‘No sé si este texto explicativo aporta mucho’. Pero no puedo dejar de añadir: ¿Quién soy yo para meterme a alguien por verborreico? Además, cuanto más texto, más tardas en leerlo y más se amortizan los 14 euracos. Sí. Soy así de agarrao.

Pero luego pasamos las páginas. Seguimos leyendo y entOOHJODERMECAGOENLAPUTAQUÉESESTO!!!

Leed, leed, malditos.

Ahí tenemos el principal motivo de horror insondable que se tiene al echarle un vistazo a esta serie de tebeos. Inmensas parrafadas extremadamente detalladas que tampoco importan demasiado. Y que acojonan.

La historia de El secreto del Espadón se sitúa en una hipotética Tercera Guerra Mundial iniciada por La Amenaza Amarilla. Tenemos que comprender que, por muy vergonzoso que parezca, estamos hablando de un año después del fin de la II Guerra Mundial. Otros tiempos en los que todo lo oriental levantaba sospechas y daba un poco de miedo. No como hoy, que todo lo oriental recuerda a tentáculos violando a colegialas y, con suerte, a una geisha robot-tanque disparando con sus tetas ametralladoras y peleándose contra una ciudad móvil poblada por un ejército de prostitutas.

Y esa película EXISTE.

Lo gracioso de las primeras páginas del tebeo son dos aspectos de gran atchonburikismo:


El primero es que los orientales conquistan el mundo en 24 horas. Y todo ello lo vivimos, emocionados... ¡porque te lo cuentan por la radio! ¡Es como si el comic fuera una película de bajo presupuesto! La Asylum al menos habría usado un par de planos de CGI cutres de otras de sus películas para hacer un par de escenas de devastación. Pero no Jacobs. Él, como si fuera un Roger Corman de la tinta, se limita a poner unos paneles pequeñitos de monumentos ardiendo (entre ellos, la torre Eiffel, porque no olvidemos la máxima de que en cualquier imagen de París se puede ver a la torre en cuestión).

El segundo gran aspecto es más chocante para el lector. Verán ustedes: si empiezan a coleccionar esta serie (¿y por qué no iban a hacerlo?), observarán que este primer capítulo es... el número nueve. ¿Por qué harían esto? ¡Si hasta el vergonzoso Tintín en el Congo es el primer tomo de su colección! La respuesta es muy clara: porque los editores lo leyeron. Y vieron la cutrez. Y supieron que la cutrez no era buena.

¿Y cuál es esa cutrez? Pues que, al igual que Hergé, Jacobs volvió a dibujar el tebeo para su edición independiente en 1950. El motivo: por una parte que el dibujo inicial se parecía más a su seudo-Alex Raymond de El rayo U que al estilo que desarrolló en las últimas páginas de la historia, más a lo Hergé. Pero lo más vergonzoso es que... se limitó a hacer las primeras 17 páginas. Así, simpáticamente, llega un punto en que no sólo el dibujo es distinto, sino que Blake y Mortimer también lo son. El pobre profesor Mortimer en particular es enteramente otro señor. Pero no importa, pensaría Jacobs... ¡porque durante gran parte del primer tomo, justo cuando cambia el estilo de dibujo, llevan cascos! ¡Así no se les ve bien!

¿Qué llevaría a un tipo tan cuidadoso a perpetrar tamaña chunguez? No lo sé: no sólo hay poca información en internet sobre Jacobs, sino que además ni soy médico ni entiendo de problemas neuronales.


La segunda aventura de los personajes, y primera en orden de venta, es El misterio de la gran pirámide, un intento de Jacobs de recordar a Los Cigarros del Faraón. El mundo, que había quedado hecho un cristo después de El secreto del Espadón, ya está completamente reconstruido, quizá gracias a la eficacia inglesa, quizá porque a Jacobs le salió de los cojones. Aquí ya están establecidas las personalidades de los protagonistas:

Blake es un gentleman inglés extremada y relamidamente correcto en el habla, así como falto de defectos, sin otra vida que su dedicación al Servicio Secreto.

Mortimer es un gentleman escocés extremada y relamidamente correcto en el habla, así como falto de defectos, sin otra vida que su dedicación a la ¡CIENCIA!. Y dice ‘By Jove!’ de vez en cuando. Porque la serie está plagada de momentos en los que los protagonistas se ponen a hablar en inglés, un recurso que recuerda en su chunguez a eso que pasa en las películas cuando la gente de otros países se pone a hablar entre ellos con acento.

Con el tiempo, Mortimer acabaría convirtiéndose en el protagonista de la serie, pues, al menos presenta una ligera tendencia a la curiosidad que, quiera que no, favorece la acción. Aunque son más las veces que acabamos pensando que tantos conocimientos de física quizá no le hayan dejado espacio para el sentido común.


El tercer personaje principal de la saga también vuelve a aparecer tras ser el antagonista de El secreto del espadón. Se trata del coronel Olrik, un gentleman extremada y relamidamente correcto en el habla, sin otra vida que su dedicación a ser malo. Al menos sí que tiene un defecto: en la gloriosa tradición del Moriarty de los dibujos animados de Sherlock Holmes, sale en casi todas las historias y siempre la caga por no matar a los protagonistas cuando tiene la oportunidad.

Mientras que Blake tiene un imponente bigotón, Olrik es el orgulloso poseedor de un fino bigotillo, lo que automáticamente quiere decir que es el villano.

Curiosamente, el dibujo del personaje se basa en el propio Jacobs. Así es: mientras que Hergé se veía a sí mismo como el amariconado y extremadamente soso Tintín, Jacobs se identificaba con el malo. Lo cual le honra.


El misterio de la Gran Pirámide es una de las mejores aventuras de la serie, a pesar de que al final se pone en plan místico y echa mano de un Akenatón ex machina mágico para resolver la cuestión. Pero lo curioso es que, en lugar de hacerlo de manera eficazmente misteriosa y vaga, Jacobs trata el tema sobrenatural del mismo modo que todo: ¡poniéndose a dar sermones! Aparece un señor que no sólo nos cuenta media historia de Egipto en dos páginas, sino que se dedica a explicar cada detalle de sus invocaciones. Sería una de las pocas veces que Jacobs recurriera a la fantasía en lugar de la ciencia ficción, quizá en vista de lo cutre del resultado.



La siguiente historia fue La marca amarilla. La aventura seminal. Uno de los tebeos más importantes de la historia del comic. LA imágen de portada más popular de Francia y Bélgica.

Que está muy bien a pesar de fallos de eje y nimiedades por el estilo hasta que llega el tercer acto y Jacobs recurre a la mítica figura de... ¡el científico loco! Quizá descontento con la intervención divina del final de El misterio de la gran pirámide, al autor le da por la ciencia ficción para resolver las incógnitas de la trama. Sólo tiene que sustituir a un sacerdote que te cuenta media historia de Egipto por un profesor hipnotizador loco que te rellena dos páginas con seudociencia de la buena.

Un tic palabrero que volvería dos libros más tarde, tras un breve paseo por la Atlántida inspirado en las peripecias de su primer tebeo El rayo U. La verborrea cientificoide retomaría el protagonismo de S.O.S. Metoros, álbum en el que no hay ni un meteoro. Pero sí otra cosa. Porque los protagonistas son… ¡los meteorólogos!


Efectivamente, Jacobs, desafiando todas las convenciones y el sentido común, se marca una historia en la que los héroes son los hombres del tiempo. Lo malo es que NO se trata del tío de la Sexta y sus chistes jloriosos. El humor y los tebeos de Blake y Mortimer se llevan más o menos igual de bien que el chorizo y la nocilla en un bocata de calamares. Lo que tenemos son señores científicos que, sí: lanzan sus buenas peroratas. ¿Qué será después? ¿Un tebeo con bibliotecónomos como protagonistas? No duden de que yo lo compraría. Si lo encontrara barato. O mejor si me lo prestan.

El caso es que S.O.S Meteoros es casi una excusa para que el autor se ponga a dibujar zonas de Francia que le gustan. Hasta hay una web de un perturbado dedicada exclusivamente a comparar lugares reales con los dibujos de Jacobs. La trama: pues que Mortimer se pone curioso, descubre un complot para controlar el clima y lo aborta. Blake anda por ahí buscándole, más o menos reafirmando la estructura de toda la serie.


De hecho, en el siguiente La trampa diabólica, al pobre inglés le dan concretamente por culo y prácticamente no aparece. Es como si Jacobs tirara la toalla y, en lugar de desarrollar y darle un poquito de personalidad al bigotudo militar, pasara olímpicamente de él. En la adaptación animada, al menos, hacen que los dos amigos (o, digámoslo ya: amantes) viajen juntos.

Este tebeo, generalmente considerado como uno de los más flojos por el superfluo detalle de que el plan del malo no tiene mucho sentido, va sobre viajes en el tiempo. Eso demuestra que ‘generalmente considerado’ suele traducirse como ‘no le hagas ni caso a lo que dicen’, porque, como todos sabemos, un viaje en el tiempo mejora automáticamente una historia en un 27%. Lo mismo que la aparición de Nathan Fillion en cualquier producto audiovisual. La trampa diabólica tiene la preciosa distinción de, además, ser el único episodio en el que no sale el malo de siempre, lo cual es de agradecer.


Para la siguiente historia, El caso del collar, queda claro que el autor no sólo está harto de Blake. Es que Mortimer tampoco es el protagonista real, metiendo porque sí a un inspector de policía francés como verdadero personaje principal durante un buen puñado de páginas. Premio al que adivine si se trata de un señor con personalidad o un monigote bienhablado. Y que nadie espere al ver el título el equivalente a Las joyas de la Castafiore en versión Jacobs. Nada de cachondeo metalingüístico. Aquí, por no haber, no hay ni fantasía ni ciencia ficción. Ni policiaco de verdad si me apuran. Lo único que me encontré al leer esta historia fue con catorce euros menos y el planteamiento de que este impulso completista estaría mejor encauzado si lo dedicara a las obras completas de Sasha Grey. Menos la peli de Sordiberg. Menudo coñazo.




Para cuando publicó el desangelado Las tres fórmulas del profesor Sato (Primera Parte), Jacobs no sólo curiosamente dibujaba cada vez más realista y feo, sino que perdió el interés en sus tebeos. De hecho, tras ver La Guerra de las Galaxias comentó que sus aventuras eran la de la ciencia ficción de un abuelo comparadas con la excelencia lucasiana. Así que alargó la publicación de la segunda parte más que George R.R. Martin y, sí: la palmó. Quiera peich que no le pase lo mismo al gordo de Canción de hielo y fuego. Si eso ocurre, estoy seguro que el universo freak viviría el día como el del Crack del 29, con gente con camisetas de los Stark (o, en el caso de personas de nerdismo profundo, los Greyjoy) saltando por las ventanas.

Pero unos lustros más tarde, la editorial perdió los derechos sobre los tebeos de Asterix. Así que necesitaba otra franquicia. ¿Acaso pensabais que esas cosas sólo se daban en Hollywood? Y, al contrario que los pesados herederos de Hergé, se permitió que se rescatara la serie. Primero con la esperada por algunos perturbados secuela inconclusa de Las tres fórmulas del profesor Sato, la cual terminó de dibujar Bob de Moor, que además de ser otro de los colaboradores más célebres de Hergé, tiene el nombre más chiquitistaní de la historia del tebeo y nada más que por eso es icono de ente bloj justo al lado de Apichatpong Weerasethakul.

Y después, vino lo bueno.


Como resulta que se trataba de una serie mítica, uno de los mejores guionistas del panorama franco-belga, Jan Van Hamme, y uno de los mejores ilustradores, Ted Benoit, hicieron la primera secuela 100% nueva. Una aventura inspirada en Los 39 escalones centrada para variar en Blake y que escondía una sorpresa.

Y es que El caso Francis Blake es… ¡mejor que cualquier cosa del autor original! Y no sólo eso: todos los tebeos posteriores (algunos de Van Hamme, otros de Yves Sente) me gustan muchísimo más. Los nuevos ilustradores mantuvieron el estilo de dibujo de la época dorada de Jacobs, lo cual mejoró las cosas. Pero es que los guionistas decidieron ser fieles al estilo sobrexplicativo y farragoso del original, amén de a sus diálogos en los que hasta los secuaces de los malos hablan como ponentes en un curso de doctorado. Y, sin embargo, consiguieron que la cosa funcionara de maravilla.

O es que yo ya les he cogido cariño a los personajes y me lo trago absolutamente todo.

Probablemente sea eso.


Poco después de la publicación de El caso Francis Blake, los creadores de la serie de animación de Tintín decidieron adaptar las aventuras de nuestros correctos héroes. Los guiones son bastante fieles, con dos cambios: el intentar darle un poco más que hacer a Blake y cambiar al usual expresión de ‘By Jove!’ de Mortimer por la más sonora ‘By the tartan of Clan McGregor!’, en un fútil intento de crear una frase pegadiza para que la repitiera la chavalería. De ilusión también se vive.

Pero como el número de volúmenes de Jacobs no daba como para una temporada completa, hicieron cuatro guiones originales. A continuación, y por el bien de la humanidad, paso a describiros con minucioso detalle cada uno de ellos:

Son una mierda.

Y con esto termino el post. Actualmente, Van Hamme está inmerso en una trilogía, La maldición de los 30 denarios, cuyo primer volumen está bastante bien. Obviamente, me compraré los demás, pero me da cierta pena el haber completado ya una etapa de mi vida obsesivo-compulsiva. Claro que, ahora que lo pienso, Can De Moor también tiene sus tebeos en solitario...

¡QUIETORL, PACORL!

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Danda dijo... 25 enero, 2011 10:17

Ostras, los Copitos. Tenía alguno de pequeño, pero es de los que menos me acuerdo. Prefería los Mortadelos, los Don Mikis y hasta los Pumbys. Los de superhéroes, ni olerlos por las mismas razones de ser parte de un continuo sin fin, y porque eran feos (demasiado realistas para mis gustos de entonces).

Eso sí, como los álbumes eran tan caros nunca llegué a tener ninguno y tenía que ir a la biblioteca pública a leer los números que tuvieran de Asterix y Tintín, o si no había, de Lucky Luke o los Pitufos. Curiosamente, no leí nunca nada de Blake y Mortimer, salvo un artículo en el fanzine "El Wendigo" poniéndolo a parir por sus ladrillos de texto y sus saltos de eje. Yo creo que tuve suerte, o ahora estaría también cubierto de álbumes.

Kike dijo... 25 enero, 2011 10:58

Lo de que los comics mejoraran con la muerte del autor no es tan raro... Iznogoud, siendo adorable en su etapa clásica, me parece muy superior en la versión explotation.

A mi, de todas formas, todo lo que venga de francia me produce un poco de vicisitud. Sobre todo si viene de la francia de Vichy, como los tebeos de Hergé.

tenacioso dijo... 25 enero, 2011 12:35

Soberbio, no lo conocía, con lo aficionado a Hergé que era.

Y yo que me creía extraño por seguir completando la colección de "Diego Valor" heredada de mi viejo. X-D

Anónimo dijo... 25 enero, 2011 12:53

Don Paco Fox, impecable como siempre.

Me extraña que no haya comentado lo más vicisitudico de todo esto: que si los astros se alinean como es debido, Álex de Iglesia igual rueda una adaptación ¡en Alicante! con Hugh "Dr. House" Laurie en el papel de Mortimer y Kiefer "Jovenes Ocultos" Sutherland en el de Blake

Aparece ampliamente comentado en internet, hasta en la wikipedia.

Un saludo, de un fiel seguidor que nunca había comentado.

Sr. Diamante, (Alicante, capital mundial del crimen)

hijoeputa dijo... 25 enero, 2011 13:24

Yo tengo una colección imcompleta desde hace años, bueno dos. Sólo me faltan unos pocos números para completar todas las aventuras de Tintín y de Asterix, pero el tiempo va pasando y nunca me pongo.

pastoso dijo... 25 enero, 2011 13:50

+Y la visicitud que genera la forma de vida de la pareja? Una bonita casa en Londres, con sus asistenta, dumiendo en pijama....

Peter dijo... 25 enero, 2011 13:58

Joer, mi tio que coleccionaba comics tenía unos cuantos de esos y nunca fui capaz de leérmelos. Eso si, del tal Van Hamme me molo mucho la serie de Thorgal que también tenía ¿have you read it?

Y hablando de tebeos gabachos, Blueberry es obligadísimo!

Hale, ahi queda eso.

Paco Fox dijo... 25 enero, 2011 14:07

Sr. Diamante: iba a hacer una mención. De hecho, por mi trabajo, supe del proyecto mucho antes de que se hiciera público y, además de lo que me dijo Vicisitud, fue un motivo esencial para que me comprara La Marca Amarilla.

Pero el párrafo cortaba un poco el fluir del artículo y hacía, como en la edición especial de Aliens, que se entrara muy tarde en faena. Así que lo corté. Anyway, los chistes de House y Jack Bauer tampoco me quedaron demasiado bien.

Creo recordar que, al principio del proyecto, se sugirió a Kenneth Branagh, pero no me haga mucho caso. Lo mismo lo confundo con otra cosa.

Paco Fox dijo... 25 enero, 2011 14:08

Peter: Sólo he leído un número de Thorngal, y me gustó. Pero nunca me he puesto con ello, sobre todo porque me lío cuando los veo y nunca sé cuál es el primero. Pero en vista de lo que me gustó aquí el trabajo de Van Hamme creo que debería intentarlo seriamente.

padawan dijo... 25 enero, 2011 15:15

Yo me he comprado alguna serie mala, mala de fantasía completa pero lo de Thomas Covenant es como el Amo: execrable. Lo peor que es me lo recomendó muchísimo un compañero del instituto :S

También estuve a punto de comprar buena parte de la saga de Shannara a un euro cada libro... y eran unos 20 o así. Aún me siento satisfecho de no haber tirado esos 20 euros a la basura.

Lo malo es que después malgasté diez euros en otra trilogía del escritor de Shannara, la del reino mágico de Landover http://en.wikipedia.org/wiki/Magic_Kingdom_%28Terry_Brooks%29

Anónimo dijo... 25 enero, 2011 15:55

En realidad algo de vida tiene el profesor... sin destriparle nada a nadie, en los últimos tomos se le intenta dotar de una historia personal e incluso de alguna aventura con mujeres en su juventud (antes, por supuesto, de conocer al capitán Blake ;)).

Y además se ve a una chica pelirroja cerca de casa de su antigua amante, con edad apropiada para ser ...

Anónimo dijo... 25 enero, 2011 15:57

Y lo del desorden en la publicación española de tomos de origen francés es antológico. Todavía estoy intentando entender cómo se hicieron la paja mental que se hicieron para publicar aquí Blueberry xD

Paco Fox dijo... 25 enero, 2011 16:11

Anónimo: Pero el Mortimer como terror de las nenas es una aportación de Ives Sente para su trilogía de 'Los sarcófagos/El santuario'. Jacobs seguía la línea momosesuarl de Holmes y Watson, Batman y Robin o, por supuesto, Roberto Alcázar y Pedrín.

Juls dijo... 25 enero, 2011 17:19

Soy el avergonzado-orgulloso (depende de con quien hable) propietario de La Marca Amarilla y El caso del Collar, y tengo que decir que me gusta más el estilo francés más desenfadado de Goscinny, al estilo Asterix en Hispania, genial comic que podría haberse titulado perfectamente: Asterix en Méjico.

Ahora soy muy fan de Trolls de Troy, con un humor mucho más gamberro en un mundo de fantasía. El mejor plato para un troll: Campesino a la brasa.

Pero gracias a Dios tengo el instinto completista bastante atrofiado.

¿Para cuándo las fotos de tí con tu colección de porno pajillero?

Paco Fox dijo... 25 enero, 2011 18:25

¡Lanfeust de Troy es una jran ovra! Trolls de Troy también está bien, pero nada supera al final de Lanfeust, probablemente la mejor conclusión de la historia del tebeo que no espoilearé aquí.

Grupo NT dijo... 25 enero, 2011 18:34

Bueno bueno... este artículo tiene de todo. Afición malsana por tebeos dudosos, alusiones a una enfermiza afición por Yes (cuyos directos del Union a mi me parecen una cima de la vicisitud), Sasha Grey... Vaya, pues parece que ahora la señora Grey no se me quiere ir de la cabeza...
Bueno, eso... bonito artículo, me voy a pornotube.

Tertius

Palabra de verificación: PUTICARG

Loscercarlos dijo... 25 enero, 2011 20:56

Gran post, no tenía ni idea de qué iba esta serie tan desconocida. No sé por qué te extrañas de que los personajes sean correctos y perfectos, les costó mucho empezar a hacer personajes profundos, con sus problemas, etc. Para mí el más repelente de todos es Rip Kirby, ése sí que era odioso por lo perfecto que era, siempre lo sabía todo, el plan de los malos, dónde están las armas, qué le tengo que decir a la rubia para que me deje hacerle guarreridas...

Anónimo dijo... 25 enero, 2011 22:40

Mi nombre es Kevin Saavedra, revisé tu página www.vicisitudysordidez.blogspot.com y me pareció muy interesante, estoy seguro de que un intercambio de enlaces sería beneficioso para ambos con el fin de mejorar nuestro posicionamiento en los buscadores.
Mi página contiene temas sobre poemas de todo tipo, si estas interesado yo colocaría tu enlace en alguna ubicación favorable.
Si estas de acuerdo porfavor envíame la siguiente información de tu web/blog: kevin_21k@hotmail.com
Saludos.
Gracias.

Artalòge dijo... 25 enero, 2011 23:06

No sé cuántas veces he cogido de la estantería de la biblioteca el primer tomo del misterio de la gran pirámide. No sé cuántas veces me lo he leido, entre espantado y expectante, por ver si mejoraba; y no sé cuántas veces he cogido el segundo volumen y he empezado a leerlo...

Y no lo sé porque cuando, en el segundo volumen, (SPOILER, si es que a alguien le importa que le estropee esta bazofia) llegan por fín a la dichosa cámara y empiezan a ver cocodrilos (FIN SPOILER), mi cerebro se encoge en el fondo del occipital y se autoprotege provocándome una amnesia permanente que me impide recordar el final del dichoso volumen doble.

TRUE STORY

Mañana mismo me voy a la biblio a cogerlos otra vez...

De todos modos, nadie como Homer supo definir este estado de esquizofrenia entre "oh Dios mío sácame de aquí" y "sí, sí, más, más":

Khlav Khalash!!

Illuminatus dijo... 26 enero, 2011 00:26

También yo soy fan de estos dos sórdidos roboces franco-belgas. Sobre todo porque, obviando el sinofobismo de la trilogía original, carecía de los rancios detalles del bujarrón hergeniano. Y qué coño, que a más fantasía más divertido.

MasHardware dijo... 26 enero, 2011 12:29

El que tenía 'El secreto del Espadón' NO ERA YO! Era el vecino con el que comparatía tebeos! Y para mayor vergüenza de tus hijos... reproducíamos los diálogos en voz alta!!!!

COLCHONERO dijo... 26 enero, 2011 15:23

siempre tiré de mortadelo y superlopez, después algo de marvel, pero esta panda de dibujantes fascistas nunca me han agradado, una pregunta... habeis ojeado las viñetas de SUPERMAÑO? eso si es acojonante!!!

padawan dijo... 26 enero, 2011 15:51

Por cierto, me he sentido lamentablemente reconocido en esta frase "Quiera peich que no le pase lo mismo al gordo de Canción de hielo y fuego. Si eso ocurre, estoy seguro que el universo freak viviría el día como el del Crack del 29, con gente con camisetas de los Stark (o, en el caso de personas de nerdismo profundo, los Greyjoy) saltando por las ventanas."

Y es que no sólo tengo una camiseta de los Greyjoy si no que, cuando no había mucho merchandising de la saga esta dibujé a mano el kraken de los Greyjoy en la bandolera que usaba para ir a clase.

Lo que me gasté en el rotulador dorado para tela lo considero una de las mejores inversiones que he hecho y mi experiencia más cercana al cosplay

Tirano En Proceso dijo... 27 enero, 2011 13:42

Lo que me extraña del señor Fox, con su pasión por la fantasía ÉPICA, es que a parte de Thorgal (que es como mezclar la discografia de Amon Amarth y los discos de marcianos de Ganma Ray), no sea lector compulsivo de "El Mercenario" de Segrelles (que es como mezclar la discografía de Manowar con los discos de marcianos de Gamma Ray).

http://3.bp.blogspot.com/_ZtpXZgtY_vM/Sgmv25N02bI/AAAAAAAAAA8/vG4DrOa_M7w/s1600-h/MercenarioSegrellesLR.jpg

En cuanto a mis vicisitudes comiqueras, resaltar que yo si tuve mi etapa de comics de superheroes, perotuve que dejarlo por la tendencia a que colección que empezaba colección que paraban al año de empezar a publicarse, o cambiaban los dibujantes/guinistas y se convertía en una hez o tenía una periodicidad de quinquenios (Celso, si lees este blog, me estoy refiriendo a Fanhunter)...

Por lo cual, dejé los comics...y me metí a Warhammer 40.000,que es como dejar los porros pasándose a la coca directamente...

Paco Fox dijo... 27 enero, 2011 14:29

Pues alguna vez he contemplado la posibilidad de escribir sobre esa muestra de 'cómo no producir una adaptación' de la versión nacional animada de 'El Mercenario', titulada 'El guerrero sin nombre'

ANTONIO NAHUD JÚNIOR dijo... 27 enero, 2011 23:35

Me gusta tu blog. Enhorabuena.
Venga ver mi blog brasileño sobre el cine clásico.
Saludos
www.ofalcaomaltes.blogspot.com

Perro Harkonnen dijo... 28 enero, 2011 22:14

Ya que nombráis "Canción de hielo y fuego" ¿No creéis que eso si que es una tortura de adicción?
Lo empece a leer antes de navidades y me acabo de terminar el segundo libro. Nunca había leído nada tan farragoso y angustioso y que a la vez enganche tanto. gracias al "interné" y a los lectores electrónicos ya tengo en pista de lanzamiento las dos partes del tercero y el cuarto, pero, antes de que continúe esta locura, por favor QUE SE MUERA GEORGE R.R. MARTIN no se si podre soportar mas ladrillos de milipico paginas con semejante capacidad de absorción. ¡Cuando me duermo sueño con matanzas medievales, ya basta de sangre, por dios! Si alguien se siente identificado conmigo, por favor, que me lo diga, a ver si va a ser que estoy enfermo...
Por cierto el cómic franco-belga siempre me ha parecido de culturetas ¡Make me marvel!

Rodrigo dijo... 30 enero, 2011 16:59

Lo de que el post sea tan verboso, farragoso y largo, ¿supongo que es en homenaje a la onvra?

Admiro el valor y el afán de coleccionismo compulsivo. (Anthony) Blake y Mortimer (Melada) es el típico tebeo del que he visto mil veces las portadas, me han atraído, las he abierto, he ojeado el interior, y lo he vuelto a dejar en la estantería. Y a la de un tiempo, otra vez, GOTO 20.

Pero bueno, para eso están las bibliotecas, ¿no? No todo va a ser comprar comprar comprar...

jab dijo... 30 enero, 2011 19:58

Paco, si te quieres enfangar aún más en la linea clara, te recomiendo la colección de Yoko Tsuno. El autor, Roger Leloup, también trabajó como machaca de Hergé, dibujándole casi todos los aviones a Tintín. Cuando se "independizó", creo a Yoko, que es una japonesita de buen ver que con dos amigos Belgas corre mil aventuras, la mayoría de ellas englobadas en el género de la ciencia-ficción dura. El dibujo es espectacular, aunque algo frío para algunos, y las correrías de los protas se siguen con bastante interés, en especial las relacionadas con extraterrestres.

Desgraciadamente solo se publicó en España a principios de los ochenta, por lo que si uno no quiere tener que rebuscar en mercadillos y pagar un pastizal, hay que recurrir al cbr. Existen veintitantos números.

Un saludo

Anónimo dijo... 31 enero, 2011 03:36

¿Pero es que nadie va a decir nada de Corto Maltés?

HansHelm dijo... 31 enero, 2011 15:19

No tengo ni la más remota idea de comic, y del francés (el comic, se entiende) ni mucho menos. Sólo quería comentar una cosa:

¡Civilization!¡Lo sabía!

hijoeputa dijo... 01 febrero, 2011 21:24

No tiene nada que ver con esto. Pero es que acabo de ver el telediario de la Sexta y ya se que fuera de temporada no sigo mucho la F1, pero es que flipado en colores al ver que Vettel y Weber siguen siendo compañeros.

Amarok dijo... 02 febrero, 2011 17:52

Yo tengo de esa época todos los 1984-zona 84, cimocs, comix internacional, kirks y por supuesto asterix i tintines, pero nunca me atreví con blake. En la biblioteca de mi pueblo tienen algunos números pero cuando intento leerlos me empiezan a dar grima. Supongo que ya no tengo edad para esas cosas...

En cambio, para YES estoy hecho un chaval... y si el "open your eyes" te parece vicisitudico, prueba el "Yes active", una especie de cd-rom con dos versiones de temas del open... y el resto son videos de carnaza para fans del grupo. Impagable.

Palabra de verificación: bulla

Vortex dijo... 03 febrero, 2011 10:58

De Blake & Mortimer poco puedo comentar. Tintín me da grima, osease que B&M son para mi como rascar una pizarra con los dientes. De todas formas, agradezco el esfuerzo por desentrañar los misterios de semejante engendro. Cualquier resquicio de curiosidad ha sido eliminado.

Curiosamente, también he de dar las gracias al Donaldson y sus primeras Crónicas, ya que consiguió que mi resistencia al masoquismo se viera considerablemente mermada. Cuando acabe de leer la primera trilogía tuve una profunda crisis existencial, que se puede resumir de la siguiente manera:
¡COMO COÑO HE PODIDO TRAGARME ESTA MIERDA! ¡QUE PERDIDA DE TIEMPO!

En una época en que mis objetivos vitales eran escuchar Heavy, tirarme horas jugando con el Espectrum, mirar revistas porno y hacer campana en el cole, es todo un éxito que unos libros provocaran semejante reacción.

Eso no ha evitado que cometiera otros errores, tipo cómics de mutantes, Yes (aunque también he padecido esta filia, NO tengo el Union), o mi actual afición hacia los Hawkwind. Pero al menos, cuando veo algo con un indice de mierdez tan alto, el instinto de supervivencia se activa y salgo por patas.

Venga, a seguir dando caña.

jaimixx dijo... 04 febrero, 2011 10:57

Pues por ahí debo tener el videojuego basado en la Trampa Diabólica que salió en 1997

Anónimo dijo... 14 febrero, 2011 03:57

Pon en la lista a mentalman, un comic en el que las parrafadas son tan elaboradas que no tienen ningún sentido. Por ejemplo imagina que pongo algo como ¨mentalman es un comic celeberrimo, la vida, sofisticación, extrañeza, el mundo debe sobrevivir¨. Pues las conversaciones son algo así como si el lector tuviera que usar una máquina enigma para descifrarlo todo.

http://www.todocoleccion.net/mentalman-numero-uno-dolar-dibujos-joan-boix~x14309630


Por cierto que cada vez que me acuerdo de Corto Maltés me acuerdo de Querelle de Brest, el marinero marica y homicida representado en la peli de Fassbinder. Lo siento pero no me lo saco de la cabeza. En todo caso las aventuras de querelle serían más del estilo querelle enamora a una marica vieja-querelle la mata para robarle la pasta junto a un colega-querelle mata al colega/le tiende una trampa y lo entrega a la pasma-vuelve al barco tras finalizar su permiso vuelve a otro puerto y de vuelta al primer punto. No sería mala hacer un comic sobre él como una especie de Corto Maltés ¨malo¨. ;)

Anónimo dijo... 14 febrero, 2011 04:00

Sobre el creador de mentalman hay un articulo en el mondobrutto 20. Creo que aparece tb en la página de frunoflik para descargar.

Paco Fox dijo... 14 febrero, 2011 09:23

Anónimo: me pasa EXÁCTAMENTE lo mismo con Corto Maltés. Es verlo y, automáticamente, pensar en gaycidad.

Anónimo dijo... 09 septiembre, 2011 15:27

Pués cuando descubras a Jacques Martin con Alix, te vas a volver loco, ja, ja, ja ....

Anónimo dijo... 14 abril, 2012 17:17

¡Joder! Yo también tengo el Union y los B&M. ¿Qué pasa con "La maquinación Voronom"? Para mi gusto la mejor historia de todas.

Anónimo dijo... 14 julio, 2012 10:47

mola mucho mas la coleccion de junior que la d e norma.La de norma es mas grande pero los colores chillan¡¡¡¡

Ciudadano Postmoderno dijo... 06 enero, 2013 02:19

jajaja te faltan... ¡¡¡los videojuegos!!!

Sí, en 1999 publicaron un cd-rom interactivo de La Trampa Diabólica que para completar la colección te recomiendo encarecidamente adquirir. Aunque suene a spam te paso un post de mi blog en el que hay unas pocas imágenes del juego (ni en google ni en youtube hay)

http://corredoscorre.blogspot.com.es/2012/03/retroanalisis-la-trampa-diabolica-pc.html

Si por algún casual necesitaras jugarlo, puedo subirlo a la red, sólo tienes que pedírmelo. Tengo la edición en castellano, y la francesa de por si es, repito, muy muy difícil de encontrar.

Por otro lado, en 2011 salió otro juego de la serie para móviles que todavía me queda por jugar:

http://www.youtube.com/watch?v=t39bu1ZTXu4

¡Saludos vulcanianos!

Paco Fox dijo... 06 enero, 2013 11:16

¡A buscarlo en Android! (Aunque dudo que tenga suerte)

Ciudadano Postmoderno dijo... 06 enero, 2013 13:08

jaja a ver qué te parece

 
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