Vicisitud & Sordidez

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Vivimos en una edad muy difícil: de un tiempo a esta parte, se multiplican los mails y los estados de Facebook en los que las fotos de tus amigos, invariablemente, aparecen acompañadas de un bebé. Y nada vuelve a ser lo mismo.

Afortunadamente, nuestros amigos son buena gente – o, simplemente, no sabemos ser objetivos - lo cual implica que no intentan ser abducidos por la nueva situación. Por ello, siguen comprendiendo que hablar durante dos horas de la caca como elemento subyacente en el cine de Bruno Mattei tiene lógica, pero saben que la caca en los pañales de su bebé no da ni para un minuto de conversación. Igualmente, tampoco insisten a la hora de convencerte para “unirte al club”, cosa que sí tiende a hacer la gente con la que menos confianza tienes.

De todas formas, comprendo que ser progenitor es una situación más estresante que la de hacer fotomontajes de Paul Rodgers (aunque no tanto como la de hacer fotomontajes gay con Anthony Hamilton e hijo ante la atónita presencia del propio padre). Por ese motivo, desde ente vlog, queremos hacer nuestra particular aportación/consejo a los padres primerizos. No porque tengamos experiencia de padres, pero sí por tenerla como hijos. Y ese consejo es que, en según qué cosas, se relajen y hagan lo que les salga de los cojones, por mucho que eso escandalice a según qué pedagogos. Estamos hablando, obviamente, de que le hagan sufrir a su vástago, de forma indiscriminada, todo aquello que les gusta a ustedes, sin dejarle voz ni voto. Seriously. Si ser padre no te da derecho a ser paternalista, entonces apaga y vámonos.

Un niño pequeño es, en esencia, un indocumentado: un disco duro al que hay que ir rellenando (y todos sabemos que somos capaces de llenar 10 Teras en una semana, tirando de más cosas que Sasha Grey). Por ese motivo creo tanto que hay que machacarle en la escuela haciéndole aprender delirios como la diferencia entre angiospermas y gimnospermas (lo estudié con 8 años y sigo vivo) como en casa con la tele y la música. Ya tendrá tiempo después de ir ordenando todo lo que tenga dentro.

Lamentablemente, estas nuevas generaciones no tienen una inmensa ventaja que tenía la nuestra: dos únicos canales de televisión pública, un único televisor en la casa y la ausencia de vídeo. Hoy en día, con la TDT y los dvds de Disney, la tentación de ponerle a los enanos aquello “que pidan” (Clan TV y, a pesar del paso de los años, ‘El rey león’) con tal de que cierren la boca ha creado la generación de darnais con la que nos toca convivir. Porque… ¿Qué es un darnai sino un chaval imberbe al que, de pronto, no se le critican sus gustos y se termina creyendo la hostia? Una figura de autoridad que, durante la infancia y la adolescencia, te diga que todo lo que te mola es una puta mierda es lo que realmente ayuda a definir y perfeccionar el criterio.

Es cierto que la batalla audiovisual está perdida: estas nuevas generaciones ya no pasarán por experiencias traumáticas e iniciáticas como verse, un sábado por la tarde, la película ‘Caídos sobre un árbol’, en la que Louis de Funes con pelucón, Geraldine Chaplin y un chavalín están casi dos horas en un coche suspendido sobre un árbol en pleno barranco. ¡Y todos en el colegio nos tragamos aquello porque no había otra cosa que ver! Llámenme depravado pero creo que eso hace más por la personalidad que verse todo Disney.



Sin embargo, hay un territorio en el que los progenitores aún pueden ejercer su autoridad artít-tica. En efecto, se trata de la música que se puede poner en el coche. De momento, sigue siendo muy caro eso de tener un dvd de serie para que los niños se vean sus polleces en el asiento trasero, así que el cd (uséase, la casete contemporánea) sigue siendo la opción fundamental de ocio en el automóvil. Dado que saltar del coche en marcha sigue sin ser una opción para la chavalería, animamos a nuestros amigos progenitores a disfrutar de la última parcela de fascismo artístico que les queda en este mundo. Prohíban a su vástago el hacerse el autista con su reproductor de mp3 y macháquenlo vilmente con lo que les de a usarcedes la gana. ¡Y nada de ponerle al niño lo que pida! Porque la aspiración principal respecto a un hijo NUNCA puede ser que no dé por culo: para eso es más interesante la opción de NO tenerlos.

A continuación, en un post que quiere ser participativo – y joer que si lo va a ser, visto todos los recuerdos de viajes a Benidorm que incitó el monumental post sobre Perales -, paso a facer mi top ten de las canciones que, tanto en el radiocasete de mi padre como en el 8-track (¡no me digan que eso no es la apoteosis del cool!) de mi abuelo, me han marcado como persona, sórdido y onvre. Y por las que les estoy inmensamente agradecido. Luego vendrían esos momentos de adolescencia en los que intentar poner mi música – con alguna victoria, pero siempre se aprendía más del “quita esa mierda” – y a la madurez definitiva que, en mi caso, fue el momento en el que, tras poner los 60 minutos del cd de Santiago Rouco ‘Oye niña’ en un viaje Vigo-Madrid, mi señor padre me dijo, una vez acabó la experiencia: “Vuelve a ponerla” para, acto seguido, poder cantar estribillos tan bellos como “Me ligo a una negrita/ chiquitita y muy bonita/ para que me abanique y me toque la coliiiiiitaaaa”.

Vamos con ese top 10:


10. Pepe da Rosa – Sevillanas del mundial



Después de los pasodobles, las sevillanas fueron lo único que logró hermanar a toda Esp-p-p-paña. Aunque fuese por lo más bajo. En el caso de Pepe Da Rosa – protagonista de ‘Le llamaban JR’, película que marcó mi infancia, pues no era cosa sencilla el llamarse José Ramón en los 80 – se aplicaron las sevillanas a una de las definiciones más certeras de la miseria nacional. El ridículo del mundial 82 marcó a los finstros que, como un servidor, devorábamos los Mortadelos de los mundiales en los que Calvo Sotelo hacía un fallido saque de honor; coleccionábamos las fichas del Mundial 82 de los tebeos de Bruguera (incluyendo los bigotones de Grame Souness, Satrústegui o Zamora), y que no sólo almacenábamos las monedas conmemorativas de tan magno evento sino que hasta éramos capaces de hacer algo con las promociones de Naranjito que ofertaba la margarina Tulipán.

Después de ver caer a la selección, Pepe Da Rosa me convenció de que sólo a través de una picaresca TAN chunga como la que planteaba – y que hubiese avergonzado a Mariano Ozores – este país podría llegar a algo. Lo cual explica que, cuando el gol de Iniesta, la ruptura total de esquemas nos llevase a tajarnos con hooligans ingleses.

9. Ray Conniff – Mame



Si pueden decirme que, en este planeta, hay tres cosas mejores que el pelucón de Ray Conniff sólo podría decirles que tienen una escala de valores muy averiada. Si, además, tuviesen los genitales de espetarme que esos coros tan sórdidos – y de jran éxito, lógicamente, en Alemania – no mejoraban salvajemente las versiones originales, les diría que la lectura del Rock de Lux – o Mondo Brutto, lo mismo da – les ha aniquilado la zona del cerebro en la que residen los valores. Si me dijesen que, de entre todas las canciones versioneadas por Ray, el hecho de que elija una correspondiente a un musical me convierte en una maricona sólo puedo decirles: vean qué descomunal puta mierda de musical sesentero es ‘Mame’ y, por lo menos, me dirán “Vale, nunca podrás ser una maricona cursi de las de gustarle el musical clásico diciendo que es ‘lo bueno’. Más bien, eligiendo esa cosa, serías un mariconazo leather chungo de los de ‘La ostra azul’ o cualquier garito cutrongo de Hamburgo”.

Y, entonces, sí que tendrían razón.


8. Andrés Pajares – Gigi el amorosso



Y otra canción del 8-track de mi abuelo. En este caso, es otro de esos temas marca “no emigres, que como en casa no estás en ningún sitio” en la onda de ‘Vente a Alemania, Pepe’. Y me producía un tremendo mal rollo que un cómico capaz de obras maestras como ‘Yo hice a Roque III’ (que alquilábamos contumazmente en el videoclub del Corte Inglés) tuviese esas excursiones por terrenos que no eran, precisamente, de comedia. Gracias a esta canción – y al ascazo que me daba cuando Lina Morgan se ponía a llorar y, sobre todo, a películas como ‘El alegre divorciado’ de Paco Martínez Soria – desarrollé mi actual sarpullido hacia cualquier cosa que huela a “alivio dramático” en una comedia. Y, respecto al tema de la emigración, qué quieren que les diga un gallego como yo. Desde septiembre del año pasado ya llevo media vida viviendo en Madrid. Lo que se denomina, según la RAE, un “madrileiro”.


7. Modern Talking – Like a Hero



La discoteca de mi señor padre era un prodigio de eclecticismo: al lado de un maravilloso vinilo con interior ¡troquelado! del ‘Oceans of Fantasy’ de Boney M podía estar el ‘Más Zarzuela’ de Luis Cobos, una antología de los Beatles, el disco ‘James Last y… Olé!”... pero lo que más destacaba era una de esas piruetas musicales extrañas en las que, alguien en casa, regaló a mi padre el maggnífico ‘Romantic Warriors’. Sí, Modern Talking vendrían “del país de los anormales”, pero siempre he creído que mi señor padre haría una excepción respecto a todo aquello cercano al Schlager o, simplemente, al mullet. Para mucha gente, el grupo de Bollen y Anders eran una máquina de producir dos singles y ocho temas de infame rellenazo. Pero mi padre, lejos de hacer caso a esas “verdades comúnmente aceptadas”, decidió grabarse el lp entero y ponerlo en el coche. De esta forma, aprendimos a no disfrutar de lo obvio y ver que hay más cosas que los dos hits con lo que te machacaban. Y que unos titanes de lo sórdido NO hacen jamás relleno, sino que exploran facetas de su personalidad más enigmáticas aún que el “¿Quién carallo es esa Nora que sale en el colgante de Thomas Anders?” (y cuya respuesta más probable parece ser “él mismo cuando salía por los bares de ambiente”). En este contexto, me quedé con la canción ‘Like a Hero’: no sólo su tema más lento, sino también el de más épica contenida. Porque el ‘hard Casio’sirve para todo.

6. Joan Baptista Humet – Clara



Dentro de su hábito de copiarse lps de éxitos del momento a casete, mi padre rara vez se dedicó a cosas como pulsar el “pause” del tocadiscos para quitar uno u dos temas cojoneros. Gracias a esa noble práctica pude disfrutar, dentro de una cinta con temas tan joviales como el ‘Hola mi amor, soy yo tu lobo’ de la Orquesta Mondragón o el sublime ‘Pavo Real’ del Puma (cuya letra sigue fascinándome por críptica a día de hoy), de esta lírica y sentida crónica sobre la vida de una drogadicta. Un tema que entraba cual épica hostia dentro de la selección musical. De pequeño no notaba claramente ninguna referencia a chutarse, pero el mal cuerpo que me dejaban versos como “Clara, a la deriva/ No tuvo suerte al elegir/ La puerta de salida” me debió marcar de una forma inconsciente tal que, pese a trabajar en un mundo tan vicioso como el de la publicidad, decidí no meterme nunca nada. Por no darle todo el mérito a Joan Baptista, y por no salir del Peugeot 505 de esa época, que tanto regocijo nos producía cuando pasábamos por la calle Orillamar viendo a los travelos portuarios, he de decir que ver el silencio con el que mi normalmente locuaz progenitor veía a la gente que bajaba a picarse al río Lagares mientras yo estaba en el asiento del copiloto me marcó probablemente más.

5. Os Resentidos – Pensionismo ou barbarie



Una de las mejores formas de descubrir cosas es por compromiso familiar o de amistad (lo cual explica que, en ocasiones, mi madre tenga la feliz ocurrencia de ponerle mi cortometraje ‘Pederastia 96’ a las visitas, que tienen que ver cómo un onvre con barba vestido de niña logra, merced a la magia del montaje, comerle el rabo a Julio Anguita). En este caso, uno de los compañeros de trabajo de mi madre tenía un hijo que tocaba tanto en Siniestro Total como en Os Resentidos, lo cual dio pie a que le pasase un par de casetes. La primera de ellas, la sublime ‘Bailaré sobre tu tumba’ no necesita presentación. Pero fue la segunda, la demencial ‘Galicia Caníbal’, la que realmente nos marcó. Henchidos por el patrioterismo de ver que un tema como ‘Fai un sol de carallo’ triunfaba en toda Esp-p-p-paña, seguíamos navegando por un disco capaz de llegar tanto a hacer una versión del ‘Proud Mary’ diciendo ‘Lenin en Lalín’ como, por supuesto, a la sentencia que toda la familia coreaba a grito pelado en el Citroën GS de entonces: (traducido) “Una media chepa es la mitad de una chepa/ Pero un medio pensionista no es el 50% de un pensionista”. A día de hoy creo que todos seguiríamos siendo capaces de cantarla entera de memoria.

4. Sara Montiel – Fumando espero



Como buen vigués, mi padre tenía su contrabandista que le permitía fumar, a muy buen precio, cantidades masivas industriales de Winston (marca perennemente asociada a la onvría). Hasta que, un día, le falló. A las cuatro de la mañana, el contrabandista le llamó con un “Lorenzo, que ya tengo tu tabaco”. Ni que decir tiene, mi señor padre le mandó efusivamente al carallo por despertarle a esas horas y, acto seguido, se preguntó que cómo había llegado a esa situación tan absurda. ¿El resultado? Pasar de tres cajetillas al día a cero en menos tiempo del que Sergio Pérez tarda en decelerar en Mónaco.

Por ese motivo, tiene cojones que, recién abandonado el vicio, mi hermana instase a mi abuela a comprar, en un mercadillo de Ourense, la banda sonora de ‘El último cuplé’, con el que Sara Montiel entró con todo el imperium en nuestras vidas. De la misma forma que soy del espíritu de ‘Mame’ antes que del de ‘Cantando bajo la lluvia’, también tengo que decir que, el día que me rompí en brazo, iba a ver ‘Orígen’ y terminé escayolado en casa viendo ‘La violetera’. In retrospect, he de decir que, fílmicamente hablando, mi lesión fue toda una suerte. Y todo comenzó con esa casete de Sara en la que, además, había demenciales intentos por cantar en francés – que superaban, incluso, ese “Tumbada en la cheslón” – sembraron, en mi mente infantil, las semillas de lo que luego sería el idioma mundial.


3. Joan Baez – Te recuerdo, Amanda



La peor aportación de la bachata en los 90 y el reggaeton en los 2000 fue el hacernos olvidar los jrandísimos momentos que la música sudamericana aportó en nuestras vidas. La lista es interminable: desde el 8-track de Luis Mejía Godoy induciendo experiencias psicotrópicas con “Son tus perJúmenes mujer, los que me sulibellan” hasta Carlos Gardel cantando sobre la drogaína, entremedias cabía todo el drama de los boleros – sí, me gustan mucho ¿pasa algo? –o, mejor aún, el culebrón épico de mis idolatrados Pimpinela.

Pero, si hubo una casete que realmente me marcó, fue el disco ‘Gracias a la vida’ de Joan Baez. Le insto a que se lo descargen y disfruten cada uno de los temas, absolutamente épicos y desatados en su dramatismo – ‘Vengo con tres heridas/ La de la amor, la de la muerte, la de la vida’ – pero, por encima de todo, a mi impresionable mente infantil, lo que le marcó fue la versión del tema de Víctor Jara ‘Te recuerdo Amanda’. Rojerío, revuelta social, amor desatado y esa mujer, mirando a la fábrica donde trabajaba Manuel. Ya de pequeño entendía bien lo de las manifestaciones y las pelotas de goma por aquello de tener un padre trabajando, en plena reconversión industrial, en el sector naval (feck, si a veces me asomaba por la ventanilla del coche – Renault 5 naranja por aquel entonces, creo – para gritar “Oz de Azcón, non zomoz tedodiztaz, quedemoz zoluzión”). Así que, el final de la canción, con ese “Muchos no volvieron/ Tampoco Manuel” hizo que, junto a mi querencia por la sordidez y el erotismo festivo Marianozoril, haya otro amor igual por el grito de guerra “¡Drama y sufrimiento!”, que es lo que hizo que me lo pasase tan bien montando ‘Sin tetas no hay paraíso’ ¿O es que alguien se creía que yo no lloraba con las desventuras de la pobre Jessi, esa pelirroja bondadosa que arrastraba a sus amigas a la drogha y la prespitación? De hecho, son muchos los que, al verme montar, me dicen que lo llevo todo al drama desatado operístico. Y tienen razón. Pero sigo orgulloso de haber logrado que el departamento de guión de ‘Sin tetas…’, tras oirme repetir, día tras día, mi grito de guerra, pusiese ente cartel en su puerta:



2. Louis Clark - Hooked on Classics

Sé que queda cutre que un talibán de Luis Cobos como yo ponga este disco en vez del ‘Capricho ruso’. ¡Pero Louis Clark llegó primero a las tiendas y al coche de mi padre! Y, por mucho que me duela reconocerlo, es más que posible que su dominio del Hard Casio – y también del Grindcore Casio – sea todavía superior al de Luis. He aquí una muestra:



Cuando, después de esta experiencia extracorpórea, descubrí que la música clasica de verdad, seria y respetable, no contemplaba la utilización de los botones de ritmos del Casio sólo pude sentir pena por el pobre Mozart… ¡Lo feliz que hubiese sido naciendo en una época suficientemente desarrollada tecnológica y moralmente como para poder componer en un PT-1 en vez de en un cutrongo clavicordio! Ese contraste entre esta alegría de vivir y los hologramas que escuchan a Brahms – si alguien te dice que es fan de Brahms, bien no es una persona de verdad, bien es un agente de la CIA – fue lo que, en última instancia, me empujó a la sordidez militante. Pero con criterio. Ya de pequeño, sabía que el broche de oro que cerraba el disco de Louis Clark, el terroríficamente titulado ‘Hooked on Can-Can’, provocaba el que yo dijese “Hasta ahí no llego”:



(Mecagüenlahostia, sí que llego. Ha sido darle play al youtube y sentir el impulso de ponerme pololos. ¿Me acabará gustando el disco equivalente que grabó Werner Müller, en el que me parecía que lo que había hecho con el tema más sórdido jamás compuesto – la marcha Radeztky –superaba todos los límites de lo chungo? Es una posibilidad que me aterra…)


1. La Trinca – Quesquesésemerdé



Este disco sólo puedo mencionarlo en la misma frase que ovras maestras como ‘The Wall’, ‘Tommy’ o ‘Killroy Was Here’. La obra conceptual absoluta de la Trinca tradujo sus mejores temas del catalán, añadiendo algunos nuevos y, con ocho o nueve años, terminó por marcarme a fuego la visión actual que hoy en día tengo del mundo: las luchas sociales como una manera que tiene el proletariado de exigir su bidet para poder tomar baños de asiento sin perder la dignidad; la crítica a una falocracia que no llega ni a los diez centímetros; el votar como algo tan serio como desvirgarse (que aprendan algunos…); la desmitificación de la épica del 23-F y el bigotón de Tejero; la mitificación de quién sí lo merece: el papel higiénico (“en prueba de buena fe/ Te juro que nunca más usaré/ Las ásperas hojas del ABC”); la educación religiosa como épica pederasta; la teoría de la evolución como verdad innegable, sólo que provenimos de la patata; la zoofilia como una opción vital; los Apocalipsis del cambio climático explicados como “Y serán las tempestades una inmensa lavativa/ Y del cielo lloverá diarrea radiactiva”.



En suma, un disco que me blindó forever frente a actitudes como “Usted no sabe con quién está hablando” o “Me parece fatal que os riáis de alguien por llamarse Apichatpong”. Ahí es nada.



Ahora es cuando les toca a usarcedes compartir todo su acerbo. Y a todos aquellos que comiencen esa nueva fase en la vida, concienciarse que el cd-mp3 del coche es un espacio que implica un gran poder y una mayor responsabilidad. Ejerzan el paternalismo autoritario, es lo que toca. ¿Se imaginan qué mundo tan maravilloso podrá ser el de una generación marcada, en el asiento de atrás de un coche, por un “Ohhhhh, you Couch my tra-la-la. /Mmmmmmmm… mu ding-ding-dong…”?


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Paco Fox dijo... 06 junio, 2011 10:28

Extrañamente, no comparto muchos traumas infantiles más allá de 'Clara', canción que podría haber estado escrita por Perales. ASÍ DE BUENA ES.

Lo mío ya lo comenté en algún otro post: ser andaluz comparte con ser gallego el paro y la emigración, pero además se une el agravio de tener que escuchar el folklore propio por todas partes. Por lo tanto, la radio de mi coche alternaba el Carrusel Deportivo (resultado: odio el furbo a no ser que sea ESPPPPAÑA) con sevillanas de Romero San Juan (resultado: no odio el romero, pero sí las sevillanas y a los santos) y un tipo espantoso que se llamaba Rafael Del Estad. Y las chirigotas. Oh, el horror. Las chirigotas.

Forza_Fisi dijo... 06 junio, 2011 10:58

Toda mi infancia escuchando a Julio Iglesias, Demis Roussos, la orquesta de Frank Pourcel y ahora, con el Mp3, tengo que escuchar lo que imponen los niños: Hannah Montana, Paulina Rubio, y babosadas por el estilo... Lo único bueno es que como yo soy el que carga las canciones, introduzco, a modo de publicidad subliminal algunas de mis cancioncillas entre los grande éxitos de Rosa León.

La navaja en el ojo dijo... 06 junio, 2011 11:07

Lo mío era buenísimo (aparte de los boleros, que no cuentan porque están muy bien): lo que escuchaba creo que supera en sordidez a todo lo mencionado. Se trataba de un sistema para enlazar canciones, una especie de "medley" que llamaban "El continuado" y que creo (por búsquedas en Google) que hacía un tal Cuarteto Imperial. Las letras eran grandiosas porque eran las típicas cosillas picantes, dichas de forma que no se entendían claramente. ¿Alguien conoce esto, sabe de lo que estoy hablando?

SnifoAzufre dijo... 06 junio, 2011 11:09

Mi padre me torturó durante más de un lustro con Juan Luis Guerra... todos los Viernes y Domingos durante el viaje de ida y vuelta al pueblo... 2h de Don Juan Luis todas las semanas, la letra de la pecera la llevo grabada a fuego en la cabeza -_-

Después llegaron mis hermanas poniendo las Spice, los Take That e incluso Bisbal... Al menos en ese caso yo ya disponia de un buen hi-fi y contrarrestaba con Pantera y succedáneos.

Queco dijo... 06 junio, 2011 11:19

No me lo puedo creer... "Caídos sobre un árbol", las fichas del Mundial de los mortadelos (grandísima colección de bigotones, mi favorito era un kuwaití llamado Faisal Al-Dakeel), el "Clara" de Humet (de la que mi padre en un momento de extraña inspiración vicisitúdico-cómica inventó una inaudita coreografía-representación), La Trinca... todos míticos momentos de mi infancia que me han hecho derramar la lagrimita. Snif.

De lo que ponían mis padres en los viajes en el coche hay taantos recuerdos… Para empezar yo con un año no paraba quieto en los viajes, hasta que descubrieron el truco de que si me ponían boleros de Los Panchos me dormía irremediablemente. A partir de ahí, cientos de cintas que fueron la banda sonora de mi infancia: María Dolores Pradera, Dyango, La Bullonera, Nuestro Pequeño Mundo, por supuesto Perales, Ana Belén, los primeros de Sabina, el “Rock&Ríos”… Me marcó bastante el "Castillos en el aire” de Alberto Cortez, otro clásico.
Y luego teníamos la discografía casi completa de Serrat, Víctor Manuel y Mocedades, incluyendo su versión del “Somebody to love” que merecería entrada aparte.
Y discos de Charles Aznavour y Abba ¡cantando en español!
Y cumpliendo la cuota de música sudamericana nosotros teníamos a Los Calchakis, con ese disco genial que era (y es) “El canto de los poetas revolucionarios” que hace que aún se me ericen los pelos del cogote cuando oigo a un grupo tocando la flauta andina en la calle, pero el disco aún era más genial por el hecho de que lo teníamos grabado en el espacio que había sobrado en una cassette después de grabar un disco de Richard Clayderman, lo que nos obligaba a tragarnos lo del pianista para poder llegar a las canciones que de verdad nos gustaban.
Y, a modo de ruptura musical, para que no todo fuera tan solemne, también tuvimos una cinta de Puturrú de Fuá, que creo que nos la sabíamos entera.
Una pena que casi todas aquellas cassettes se perdieran el día que se volcó una lata de barniz en el interior del cajón donde se guardaban.

Juls dijo... 06 junio, 2011 11:25

Uf, yo tengo empezado un post exactamente con este mismo tema.

Mis padres, al ser de Cuenca, en mis viajes estivales de 8 horas al pueblo no podía faltar... exacto: Perales.

También mezclado con Julio Iglesias, José Vélez, y algunos más... impagables viajes de calor, dolores musculares, y pitido de oídos.

Fer dijo... 06 junio, 2011 12:10

Juan Pardo a la ida y Juan Pardo a la vuelta. Y de vez en cuando la cinta del negro y las chicas que ya en la adolescencia descubrí que eran Bonney M.

Spacialace dijo... 06 junio, 2011 12:22

Recuerdo con especial dolor que a mi padre solía prestarle casetes el dueño de la bodeguilla que había debajo de casa. El buen hombre, (tal vez por ser gallego y regentar una bodeguilla llamada "El Riojano") tenía un cruce de cables musicales bastante considerable, y entre los horrores que tuve que tragar (una vez grabados por mi progenitor, claro) estaban las cintas con chistes de gangosos y mariquitas de Arevalo, que encima tenían risas de fondo lo que los llevaba muy cerca del concepto "Arevalo Comes Alive". Tambien recuerdo con especial desagrado a una señora de pelucón rubio, creo que muy famosa en Galicia, llamada Ana Kiro y que cantaba a voz en grito una cosa terrible que sonaba más o menos (que me perdonen los gallegos) así: "Miña teeeerraaaa queridiiiiñaaa non te podo olvidaaaaaar".
Y como olvidar a esos Ray Conniff, Mantovani, James Last, etc. que me llegaron por medio de un tío mio que es inglés. Jrandes entre los jrandes. Por cierto: desde hoy soy fan del tipo que, en el video de "Mame" aparece hacia el minuto 1:06 haciendo un bailonguillo mientras le lleva el trombón al lider de la banda. Eso es estilo, coño.

Shadow Warrior dijo... 06 junio, 2011 14:11

Manda carallo, in the night. Que grandes Os Resentidos ;)

Anónimo dijo... 06 junio, 2011 14:57

Lo mío se movía cuando ponía las cintas mi madre entre Mª Dolores Pradera, que me sigue gustando y Yulio, que a quién no le puede gustar...
Otra cosa era mi padre, sus hits eran. Miguel Rios con el Vuelvo a Granada, siento nauseas cada vez que vuelvo a escucharla sintiendo el olor de la tapicería de polipiel del Chrisler 1500... Jenifer Russ (Creo que le ponía palot).
Franco Battiato y su "Yo Quiero verle dansar como los síngaros del desssierto..." y los candelabros encima y demás que me fascinaba sino fuera por mi padre cantando encima.
Además de las cintas de "La misa campesina" con varios artistas que cantaban en ella como la sórdida Elsa Baeza. O los indios Tabarajas. O el colmo de la bajona, la cinta de Mercedes Sosa y su "Ya no son los españoles los que nos hacen llorar...." Que me daba cosica el saber porque coño lo sespañoles hacíamos llorar a esa mujer tan grandulona... bueno, y muchas más, las tengo localizadas esas cintas gracias a que mi padre no tira nada en preciosas fundas multicinta de polipiel.

El Gato Insensato dijo... 06 junio, 2011 15:03

¿Y nadie menciona a Roberto Carlos, el del millón de amigos???

(Primera intervención aquí después de meses de esconderme)

Paco Fox dijo... 06 junio, 2011 15:08

Yo soy más de 'El gato que está triste y azul'. Pero sí: Roberto Carlos se hacía a veces un hueco entre tanta casete de carnavales y sevillanas. ¡Ese pelazo!¡Esas chaquetas blancas!¡Elegancia!

José Viruete dijo... 06 junio, 2011 15:14

Falta él. EL OTRO. Serrat. En mi caso era Serrat + Perales + Parchis y sus amigos + El cuentacuentos o la cinta de canciones de superhéroes

Petromás dijo... 06 junio, 2011 17:18

En mi caso, era también Juan Pardo: en mi familia, cuando alguien tiene el día pesado, recibe como justo castigo que todo el mundo le cante "No me hables, no me hables". También éramos mucho de cantar todos, sin casette ni nada. Aunque desgraciadamente también nos tragábamos el Carrusel Deportivo, que me hizo odiar el fútbol forever and ever.
Y a veces nos poníamos exquisitos y sonaba una cinta de Carlos Gardel. En mi casa los tangos siempre gustaron mucho, cosa normal, porque como buenos gallegos tenemos media familia en Argentina. Esos tangos que todos cantábamos a voz en grito en el Renault 7 eran sórdidos de cojones, no como los boleros, que son aburguesados y aburridos. Y es que no se puede mejorar una canción como "Cambalache", que empieza diciendo "el mundo fue y será una porquería nada más".

Por cierto, acabo de consultar por curiosidad la letra de "Pavo real" del Puma, que no conocía, y estoy anonadado por el amor interracial que transpira el tema. ¡Gracias, Vicisitud!

Petromás dijo... 06 junio, 2011 17:20

Perdón, "que el mundo fue y será una porquería ya lo sé", así empieza Cambalache... ^^

Danda dijo... 06 junio, 2011 17:33

Yo no puedo compartir muchas experiencias sórdidas. A mi padre le gustaba el rock...

Ese vídeo de "Gigi el amoroso" me va a causar pesadillas. Qué burdo, qué intento más chungo de manipular, "vas a sufrir en Alemania, como en España en ningún sitio". Al verlo, de hecho, me han dado incluso más ganas de quedarme en Alemania.

Palabra de verificación: apouta. Sin comentarios.

Bio dijo... 06 junio, 2011 17:46

A mi sólo me traumatizaban con las Rocios (Jurado y Durcal), Perales y Juan Pardos varios, reconozco que me sé todas las canciones, sólo cintas originales y teníamos pocas.

Ahora si le haces algo parecido a tus críos seguro que aparece un educador social a corregirte... así no puede continuar la corriente vicisitúdica y sórdida.

Creo que no hemos salido tan mal, no?. Bueno, este top ten explica muchas cosas... mezclar la copia mala de siniestro con la trinca es normal que produzca efectos secundarios, terciarios y blogs de éste estilo...

Pd.- Palabra de BERIFICAZION:
Illogan (hoygan en escritura illogan).

Luis-Hito dijo... 06 junio, 2011 19:04

Algunos imprescindibles:
-Cualquier cosa de Manolo Escobar.
-Cintas de grupos de rancheras (recuerdo especialmente al "Dúo Gala")
-Canciones de Nana Mouskori (o como se escriba) en castellano.
-En un determinado momento, tuvo cierto éxito en el radiocasette paterno La Década Prodigiosa.
-El tractor amarillo...

Sobre lo de las rancheras, tengo un auténtico popurrí en la cabeza, que haría llorar a cualquier oriundo de Oaxaca...

Paco Pérez dijo... 06 junio, 2011 21:23

El gato que está triste y azul!!! Qué trauma, jajajaja..... a mí también me va a causar pesadillas haber visto el vídeo de Pajares y su Gigi. Alguien ha recordado también las casettes de Arévalo, #1 en gasolineras durante lustros!! Pero mi mayor trauma infantil, con el que incluso lloraba cuando la escuchaba, era "La vida sigue igual" de Yulioooo....aggggg :) Excelente post, por otro lado ;)

key dijo... 06 junio, 2011 22:44

Libertad, para tí, ya podrás volar de nuevooo...

Que no, que no, yo me pongo a pensar, que no vale la pena trabajar...

Todo es de color , todo es de color...

Anónimo dijo... 06 junio, 2011 23:04

Eternos viajes Donosti-jalizia.
Seat 1430 por las llanuras castellanas con enormes rectas y millones de baches.
Y el carchuto 8 pistas con:
Los tamara.(A Santiago voy ,ligerito caminando....)
La tuna.
Los panchos.
Rancheras...
Que tiempos.
La radio OM ,se oia fatal pero por lo menos no se perdia (la FM era ciencia-ficcion, se perdia a los pocos kilometros).
Que tiempos!
Palabra verificacion: sputhe
¿eiñ?

Curro 27 dijo... 06 junio, 2011 23:15

Cinta 1: Tunas.
Cinta 2: Tangos.
Cinta 3: Marchas Militares.

Y Santa Pola a 500km con el Seat 124.

hijo de onan dijo... 07 junio, 2011 02:09

Has puesto fotos de míticos coches de la españa de despeñaperros pero te olvidas el mitico RENAULT 12!!!. Mi padre tuvo ese coche y te puedo asegurar que nunca vi un cacharro más próximo a un coche de juguete que ese. Hasta los del scalestric tenían mejor acabado.

Cinta 4: música regional
cinta 5: george dann
cinta 6: pasodobles

grasas dijo... 07 junio, 2011 06:08

Como cualquier hijo de vecino de nuestra generación, Los Panchos. Cualquiera de sus encarnaciones. Que en su momento como a muchos nos horrorizaban pero ahora poder cantar cualquier bolero es un asset (en el Toni 2 de madrugada). Ahora lo agradezco.
La lección es doble: te hace sufrir de pequeño y aprendes, te hace parecerte a tus padres de mayor perpetuando los genes.

El Tipo de la Brocha dijo... 07 junio, 2011 07:50

Para casetes, El Golfo y El Golfo II. En viajes de 700 kilómetros lo de saltar del coche en marcha de pronto no parecía tan mala idea.

Danda dijo... 07 junio, 2011 10:36

Vaya, acabo de recordar que aunque mi padre tenía buen gusto musical, mi madre y mi abuelo eran mucho más clásicos con sus cassettes.

Navaja, yo sí que tenía la cinta del "Continuado" del Cuarteto Imperial, pero supongo que debía de ser un niño muy espeso, porque nunca le había encontrado ningún contenido sexual a "Santa Marta, Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía" ni a "Se va el caimán", que era lo que cantaban esos señores.

Mucho más sórdido sería esto (escúchalo sin ver el título del vídeo for full effect), que era uno de los singles que tenía por casa.

Langas dijo... 07 junio, 2011 12:57

Si tuviera que hablar de todas las casetes del coche de mi padre, saldrían Paul Anka, Adamo, Serrat, Mecano... pero si tuviera que elegir UNA de entre todas esas casetes, la más escuchada y querida por todos los componentes del vehículo, esa sería... "Quesquesé se merdé". Ver ese pedazo de disco en el nº 1 me ha emocionado sobremanera.

Milgrom dijo... 07 junio, 2011 13:18

En mi coche hubieron dos vertientes. La musical: Juan Pardo, Mocedades y el Consorcio, Sergio y Estíbaliz, Mecano, Fausto Papetti y su versiones infernales de bandas sonoras al saxo porno-guarro y sobre el que alguien debería hacer un post épico. La puta Ocarina que se puso de moda a principios de los 90, Nana Mouskouri, otra que se merece un postazo, versiones de los Beatles por la Royal Philarmonic Orchestra de Londres, Gurruchaga si mis padres estaban de humor rockero, Enya, Clannad, The Chieftains, y música celta new-age. A mi hermano ya le pilló la etapa en que yo era un poco más mayor y me dejaban poner alguna cinta, como la de la Keoma, la de Opus y su Life is Life (que fue la canción que más veces escuché con 10 años). Y La TRINCA, que como a vos, ha sido parte de mi educación musico- cómica y más siendo catalán, con lo que tuvimos accesos a sus hiperprogramas "No pasa res" y "Tariro, Tariro" que cualquiera que ame la sordidez debería ver YA y dejarse de Ultrashows

Luego estaban las de las cintas de chistes. Eso sí, chistes para todos los públicos. Pero es que daba igual, con 8 años tampoco me enteraba de los chistes verdes. Marianico el Corto, Paco Gandía, Eugenio, Manolito Royo, Manolo de Vega fueron compañía de nuestros viajes por la Nacional 640 hasta el pueblo.

Anónimo dijo... 07 junio, 2011 15:07

Amigos, no comparto lo de los garitos chungos de Hambuego, que los hay , por supuesto, pero ya quisiera para si cualquier ciudad alemana tener la marcha y diversidad que tiene Hamburgo, incluso Berlin, lo que sí tengo claro, es que las maravillosas pajas con Bellezas al agua, han muerto señores, da miedo y a la vez pena ver lo que digieren los chavales.

J. Arce dijo... 07 junio, 2011 21:29

Mi madre daba la brasa con María Dolores y Julio, pero yo contraatacaba con el Made In Japan y siempre ganaba, una y otra vez. Pero una canción que me marcó fue el "Bellotero Pop" de Esteso. Sublime.

Wannabegafapasta dijo... 08 junio, 2011 01:07

Por fin alguien que también tuvo que sufrir en la tele "Colgados sobre un árbol"!

En cuanto a los viajes, comparto muchas de las ya dichas por los anteriores onvres (y muhés): Juan Pardo, Mocedades, chistes de Arévalo... Recuerdo con especial cariño una cinta de DISCOLANDIA con canciones de Parchís, Los Nins, Regaliz..., y con especial vicisitud una de chistes de monfloritas, de autor desconocido, con una cuña cantada entre chiste y chiste que era "Las maripooosas, que bonitas esta-bán, de lo más delica-dás y misteriooosaaaass". Repito, cantada ENTRE CHISTE Y CHISTE.

Palabra de verificación: prove (prove del que se ha currado el post).

Marcialvicious dijo... 09 junio, 2011 11:50

En mi caso, es una casette, LA casette. Viaje transibérico de costa a costa (norte a sur, de Jalisia al Aljarve). Casi mil kilómetros ida, y otros tantos de vuelta. Con tan poca previsión, que la única cinta que hay en el coche es... Bandido, de Miguel Bosé, con la radio portuguesa como alternativa.

Resultado: aún hoy en día me sé TODAS las canciones de memoria, desde amante bandido a Sevillaaaaah

Anónimo dijo... 09 junio, 2011 11:50

No viene a cuento, pero es muy Jrande:

http://www.youtube.com/watch?v=JvNLlwkwP64

"The Italian Spiderman"

Campanilla dijo... 09 junio, 2011 21:52

Jajaja, casi me caigo de la silla cuando he leido lo de la Década prodigiosa y el "continuado" ese... Teníamos unas cintas de cancioncillas del verano en modo continuado, así que de una sentada escuchabas 10 canciones en una, pero sin tener que oirlas enteras.
También sufrimos Julio Iglesias, Nana Mouskouri, rancheras varias, José Vélez, y en los últimos tiempos, Gloria Stefan.
Un día de estos saco el walkman... x_)

Loscercarlos dijo... 10 junio, 2011 10:20

Tremendas las sevillanas del mundial y Gigi el amoroso...

Anónimo dijo... 10 junio, 2011 17:17

Mi padre me privó de tales recuerdos, ante su maldita manía de llevar la radio y JAMÁS poner una cinta en el coche; para colmo, el dial era intocable, y sólo se oían noticias.
Por suerte para mi hijo, yo le aplico una severa dieta de ACDC, Danko Jones, Ted Nugent, Dream Evil, Rush... sólo aliviada por una extraña manía que desarrolló (esto debe ser algo cuasi-genético): en el coche pide la banda sonora de La Guerra de las Galaxias (las viejas, nada de mindungueces modelnas), y va tarareándolas.

Artalòge dijo... 11 junio, 2011 18:50

Mis padres no nos ponían cintas en el NSU, no. Mis padres CANTABAN! Habaneras, corridos, marineras...

La primera vez que fui en el coche de mis tíos de vuelta del pueblo a la capital y descubrí que había gente que no cantaba en el coche sufrí un shock del que aún no me he recuperado.

Así que sí: yo también cantaré a mis hijos en el coche

Paco R dijo... 12 junio, 2011 13:39

Mi señor padre nos ponía a los Ecos del Rocío y a Manuel Orta en el R21, en el atasco cuando volvíamos de la playa.

la reina del hielo dijo... 12 junio, 2011 20:24

Lo que hay que hacer a los niños es como mis padres: desconcertarte y machacarte a base de no saber qué te van a poner. Un día mi madre se levantaba y ponía en casa (o en el coche) a la Pantonja y al día siguiente ponía Queen a todo trapo.

Yo a mis hijos les seguiría poniendo "los Calchaquis" (que yo también escuché muchas veces)y haría cedeses megamix con todo lo que se me ocurriese: de los Dire Straits a Mocedades pasando por Pimpinela y Pantera. Y eso de oir Hanna Montana en el coche nada, mi coche es el coche del fascismo musical materno, he dicho.

letto dijo... 13 junio, 2011 22:56

Veo que nadie sufrió a los puntos, con sus hits Tierra Cristiana y Llorando por Granada. Cosas de tener un padre que salió de Granada a los dos años para venirse a Valencia. Dejo un par de links por si queréis sufrirlo como lo hacía yo en el CX que tenía mi padre entonces.
http://www.youtube.com/watch?v=o__JsXW7P0Y
http://www.youtube.com/watch?v=PNLJdEruceU

Spacialace dijo... 13 junio, 2011 23:41

Pues a mi me gustan Los Puntos...
"Llorando Por Granada" me parece una buena canción

Wannabegafapasta dijo... 15 junio, 2011 00:28

Acabo de escuchar LLORANDO POR GRANADA por primera vez... ¿Seguro que Los Puntos no son clones de Dchingis Kahn?

Beatriz dijo... 08 abril, 2013 15:32

Paco Fox, shiquillo!!!! Que la rotunda y sublime "CLARA" ("perdida entre la gente, mirada ausente", "para hincarse fuego una vez más", "al abrigo de otra lucidez", y muchas frases maravillosas más) joya de nuestra historia musical, podría haber estado escrita por Perales (que seguía con imágenes taaaan desgastadas como: "Y en aquellos ojos empezó a llover"????). Decir eso es un auténtico sacrilegio...

 
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