25 enero 2011

Literatura masoquista: Las aventuras de Blake y Mortimer

Lo he dicho en alguna que otra ocasión: Mi relación con las obras narrativas o musicales es como las pajas o el cagar. Una vez empiezas, estás obligado a terminar. Eso da origen a un afán completista que me lleva a jugar a todos los Civilization, a tener toda la discografía de Gentle Giant o incluso a poseer el Union de Yes, una condición que en psiquiatría se conoce como ‘Tener hasta el Union de Yes’. Una enfermedad menos grave que la al mismo tiempo poco común, pero de terribles consecuencias para la salud, ‘Tener hasta el Union de Yes y escucharlo a menudo’. Por supuesto, la más lamentable secuela de esta compulsión está en la literatura fantástica y sus morrocotudas series. Como ya expliqué en su momento, el ‘cuando haces pop ya no hay stop’ ha hecho que ande ya por el tercer libro de ‘Las Últimas Crónicas de Thomas Covenant’. Una ovra que se caracteriza por tener protagonistas insoportables que se pasan miles de hojas extraordinariamente puteados, no sólo por las jugarretas del malvado Amo Execrable (originalidad en los nombres: ese extraño en el mundo Covenant), sino por el terrorífico vocabulario del autor, empeñado en convertir cada página en un tesauro que, además de hacer la lectura fluida casi imposible, te chulea y te roba la merienda.

Pero hay otro medio muy dado a la adicción masoquista: los tebeos. Yo, que no soy tan pan-freak como parece, nunca he sido mucho de comics. Básicamente porque los baratillos (aparte del ocasional Copito) siempre fueron los de superhéroes, y eso de meterme in media res en una cosa con cientos de tebeos detrás y miles por venir me daba pereza. Por no hablar de esos titanes del aguante anal que son los fans de toda la Patrulla X y sus millones de spin-offs, retrocons y patadas en los huevos a lo largo de las décadas.

A mí siempre me atraía más el tebeo gabacho. De niño, yo era un rendido admirador de Goscinny y Hergé, y una vez me adolescenté, comprobé cómo lo que me llamaba la atención siempre eran cosas europeas, por mucho que mis amigos estuvieran enganchados a Bola de Dragón, otra forma de adicción masoquista que merecería su propia entrada si este blog se escribiera desde la ciudad de R’Lyhe.

Pero había un problema: el tebeo francobelga tiene esa manía de estar editado en tapa dura. Ellos son ARTIT-TAS, y su mierda de cómic tiene que presentarse al público como si fuera el puñetero Libro de Kells. Así que, presupuestariamente era una temeridad engancharte a este tipo de caras ediciones, sobre todo teniendo que gastar el dinero en cosas más importantes, como comer con sueldo de becario, pornografía y, cómo no, completar la discografía de Yes con el Union y, sí, el Open Your Eyes.

Así que no ha sido hasta que he tenido un sueldo decente que he empezado a comprar más cosas europeas. Algo que ha ocurrido hace bien poco.

Concretamente, un buen día en el que estaba dispuesto a ir a ver Ice Age 3, pero una vez llegado al cine me dijeron que tenía que comprar la mierda de las gafas 3D sí o sí a pesar de llevar unas propias. Así que saludé al encargado del cine con el dedo corazón y decidí gastarme el dinero en cualquier otra cosa. Fue entonces cuando recordé las inmortales palabras de Vicisitud:

- "Toma. Este es tu regalo. Es Siniestro de Uwe Boll. Por joder".

Bueno, en realidad no fueron esas. Básicamente porque no fue entonces cuando recordé esa frase. Más bien es algo que tengo en mente absolutamente siempre, acompañado usualmente por un ‘¡Será cabrón!’. Lo que recordé fue:

- "La marca amarilla es uno de los tebeos básicos de la historia del comic franco-belga".

Yo tenía una ligera idea de que la serie de Blake y Mortimer era algo que había ojeado, pero que nunca me había convencido. Así que mi sentido arácnido pitó como loco.

¡Es una trampa!

Con todo, me lo compré. Así, en un pis pas y sin la ayuda de drogas.

Tras leerlo, mi impresión fue ago así como: ¡Ay la leche, esto me ha encantado pero me ha dado una vicisitud tremenda! ¡Es como leer un tebeo de Tintín pero con textos de vicisitud! ¡Es sublime y ridículo al mismo tiempo! ¡Es como el rock progresivo! Y, por supuesto, la usual: ¡Mi dinero! ¡Uno y no más! ¿Pero en qué estaría pensando?

Así que me compré otro.
Y otro.Vamos, que todos.Y el DVD con la serie de animación.
Y como hay poca información en español de esta serie, decidí hacer un post. Pero me es muy difícil expresar en palabras o en eructos los motivos por los que esta serie me hace enrojecer de vicistud.
Los aspectos positivos están claros: su estilo (llamado por los que saben ‘línea clara’) recuerda a Tintín. Feck, el creador, Edgar P. Jacobs, fue colaborador de Hergé, y uno de los encargados de hacer fondos de sus álbumes (desde El Tesoro de Rackham el Rojo hasta El templo del sol) y de redibujar algunosantiguos (destacando sobre todo su cojonero nivel de detallismo en El cetro de Ottokar). Tras separarse de Hergé, comenzó a publicar en la revista de Tintín su propia serie: Las aventuras de Blake y Mortimer. Esta primera historia se llamó El secreto del Espadón. Básicamente, el señor cogió a un par de personajes de su primer tebeo en solitario, un clon de combate de Flash Gordon llamado El Rayo U, y les cambió el nombre. Por el camino, se le olvidó darles un poco de personalidad o, al menos, humanidad.

Claro que esto se trata de un problema menor. Nada más empezar el tebeo, el lector empieza a enfrentarse a la principal característica de estilo de Jacobs y motivo por el que muchos críticos de tebeos se meten con él: el exceso de texto superfluo.

Empezamos con algunas viñetas:
Mnnn’, pensamos, ‘No sé si este texto explicativo aporta mucho’. Pero no puedo dejar de añadir: ¿Quién soy yo para meterme a alguien por verborreico? Además, cuanto más texto, más tardas en leerlo y más se amortizan los 14 euracos. Sí. Soy así de agarrao.

Pero luego pasamos las páginas. Seguimos leyendo y entOOHJODERMECAGOENLAPUTAQUÉESESTO!!!
Leed, leed, malditos.

Ahí tenemos el principal motivo de horror insondable que se tiene al echarle un vistazo a esta serie de tebeos. Inmensas parrafadas extremadamente detalladas que tampoco importan demasiado. Y que acojonan.

La historia de El secreto del Espadón se sitúa en una hipotética Tercera Guerra Mundial iniciada por La Amenaza Amarilla. Tenemos que comprender que, por muy vergonzoso que parezca, estamos hablando de un año después del fin de la II Guerra Mundial. Otros tiempos en los que todo lo oriental levantaba sospechas y daba un poco de miedo. No como hoy, que todo lo oriental recuerda a tentáculos violando a colegialas y, con suerte, a una geisha robot-tanque disparando con sus tetas ametralladoras y peleándose contra una ciudad móvil poblada por un ejército de prostitutas.
Y esa película EXISTE.

Lo gracioso de las primeras páginas del tebeo son dos aspectos de gran atchonburikismo:

El primero es que los orientales conquistan el mundo en 24 horas. Y todo ello lo vivimos, emocionados... ¡porque te lo cuentan por la radio! ¡Es como si el comic fuera una película de bajo presupuesto! La Asylum al menos habría usado un par de planos de CGI cutres de otras de sus películas para hacer un par de escenas de devastación. Pero no Jacobs. Él, como si fuera un Roger Corman de la tinta, se limita a poner unos paneles pequeñitos de monumentos ardiendo (entre ellos, la torre Eiffel, porque no olvidemos la máxima de que en cualquier imagen de París se puede ver a la torre en cuestión).

El segundo gran aspecto es más chocante para el lector. Verán ustedes: si empiezan a coleccionar esta serie (¿y por qué no iban a hacerlo?), observarán que este primer capítulo es... el número nueve. ¿Por qué harían esto? ¡Si hasta el vergonzoso Tintín en el Congo es el primer tomo de su colección! La respuesta es muy clara: porque los editores lo leyeron. Y vieron la cutrez. Y supieron que la cutrez no era buena.

¿Y cuál es esa cutrez? Pues que, al igual que Hergé, Jacobs volvió a dibujar el tebeo para su edición independiente en 1950. El motivo: por una parte que el dibujo inicial se parecía más a su seudo-Alex Raymond de El rayo U que al estilo que desarrolló en las últimas páginas de la historia, más a lo Hergé. Pero lo más vergonzoso es que... se limitó a hacer las primeras 17 páginas. Así, simpáticamente, llega un punto en que no sólo el dibujo es distinto, sino que Blake y Mortimer también lo son. El pobre profesor Mortimer en particular es enteramente otro señor. Pero no importa, pensaría Jacobs... ¡porque durante gran parte del primer tomo, justo cuando cambia el estilo de dibujo, llevan cascos! ¡Así no se les ve bien!
¿Qué llevaría a un tipo tan cuidadoso a perpetrar tamaña chunguez? No lo sé: no sólo hay poca información en internet sobre Jacobs, sino que además ni soy médico ni entiendo de problemas neuronales.

La segunda aventura de los personajes, y primera en orden de venta, es El misterio de la gran pirámide, un intento de Jacobs de recordar a Los Cigarros del Faraón. El mundo, que había quedado hecho un cristo después de El secreto del Espadón, ya está completamente reconstruido, quizá gracias a la eficacia inglesa, quizá porque a Jacobs le salió de los cojones. Aquí ya están establecidas las personalidades de los protagonistas:

Blake es un gentleman inglés extremada y relamidamente correcto en el habla, así como falto de defectos, sin otra vida que su dedicación al Servicio Secreto.

Mortimer es un gentleman escocés extremada y relamidamente correcto en el habla, así como falto de defectos, sin otra vida que su dedicación a la ¡CIENCIA!. Y dice ‘By Jove!’ de vez en cuando. Porque la serie está plagada de momentos en los que los protagonistas se ponen a hablar en inglés, un recurso que recuerda en su chunguez a eso que pasa en las películas cuando la gente de otros países se pone a hablar entre ellos con acento.

Con el tiempo, Mortimer acabaría convirtiéndose en el protagonista de la serie, pues, al menos presenta una ligera tendencia a la curiosidad que, quiera que no, favorece la acción. Aunque son más las veces que acabamos pensando que tantos conocimientos de física quizá no le hayan dejado espacio para el sentido común.

El tercer personaje principal de la saga también vuelve a aparecer tras ser el antagonista de El secreto del espadón. Se trata del coronel Olrik, un gentleman extremada y relamidamente correcto en el habla, sin otra vida que su dedicación a ser malo. Al menos sí que tiene un defecto: en la gloriosa tradición del Moriarty de los dibujos animados de Sherlock Holmes, sale en casi todas las historias y siempre la caga por no matar a los protagonistas cuando tiene la oportunidad.

Mientras que Blake tiene un imponente bigotón, Olrik es el orgulloso poseedor de un fino bigotillo, lo que automáticamente quiere decir que es el villano.
Curiosamente, el dibujo del personaje se basa en el propio Jacobs. Así es: mientras que Hergé se veía a sí mismo como el amariconado y extremadamente soso Tintín, Jacobs se identificaba con el malo. Lo cual le honra.

El misterio de la Gran Pirámide es una de las mejores aventuras de la serie, a pesar de que al final se pone en plan místico y echa mano de un Akenatón ex machina mágico para resolver la cuestión. Pero lo curioso es que, en lugar de hacerlo de manera eficazmente misteriosa y vaga, Jacobs trata el tema sobrenatural del mismo modo que todo: ¡poniéndose a dar sermones! Aparece un señor que no sólo nos cuenta media historia de Egipto en dos páginas, sino que se dedica a explicar cada detalle de sus invocaciones. Sería una de las pocas veces que Jacobs recurriera a la fantasía en lugar de la ciencia ficción, quizá en vista de lo cutre del resultado.

La siguiente historia fue La marca amarilla. La aventura seminal. Uno de los tebeos más importantes de la historia del comic. LA imágen de portada más popular de Francia y Bélgica.

Que está muy bien a pesar de fallos de eje y nimiedades por el estilo hasta que llega el tercer acto y Jacobs recurre a la mítica figura de... ¡el científico loco! Quizá descontento con la intervención divina del final de El misterio de la gran pirámide, al autor le da por la ciencia ficción para resolver las incógnitas de la trama. Sólo tiene que sustituir a un sacerdote que te cuenta media historia de Egipto por un profesor hipnotizador loco que te rellena dos páginas con seudociencia de la buena.

Un tic palabrero que volvería dos libros más tarde, tras un breve paseo por la Atlántida inspirado en las peripecias de su primer tebeo El rayo U. La verborrea cientificoide retomaría el protagonismo de S.O.S. Metoros, álbum en el que no hay ni un meteoro. Pero sí otra cosa. Porque los protagonistas son… ¡los meteorólogos!

Efectivamente, Jacobs, desafiando todas las convenciones y el sentido común, se marca una historia en la que los héroes son los hombres del tiempo. Lo malo es que NO se trata del tío de la Sexta y sus chistes jloriosos. El humor y los tebeos de Blake y Mortimer se llevan más o menos igual de bien que el chorizo y la nocilla en un bocata de calamares. Lo que tenemos son señores científicos que, sí: lanzan sus buenas peroratas. ¿Qué será después? ¿Un tebeo con bibliotecónomos como protagonistas? No duden de que yo lo compraría. Si lo encontrara barato. O mejor si me lo prestan.

El caso es que S.O.S Meteoros es casi una excusa para que el autor se ponga a dibujar zonas de Francia que le gustan. Hasta hay una web de un perturbado dedicada exclusivamente a comparar lugares reales con los dibujos de Jacobs. La trama: pues que Mortimer se pone curioso, descubre un complot para controlar el clima y lo aborta. Blake anda por ahí buscándole, más o menos reafirmando la estructura de toda la serie.

De hecho, en el siguiente La trampa diabólica, al pobre inglés le dan concretamente por culo y prácticamente no aparece. Es como si Jacobs tirara la toalla y, en lugar de desarrollar y darle un poquito de personalidad al bigotudo militar, pasara olímpicamente de él. En la adaptación animada, al menos, hacen que los dos amigos (o, digámoslo ya: amantes) viajen juntos.

Este tebeo, generalmente considerado como uno de los más flojos por el superfluo detalle de que el plan del malo no tiene mucho sentido, va sobre viajes en el tiempo. Eso demuestra que ‘generalmente considerado’ suele traducirse como ‘no le hagas ni caso a lo que dicen’, porque, como todos sabemos, un viaje en el tiempo mejora automáticamente una historia en un 27%. Lo mismo que la aparición de Nathan Fillion en cualquier producto audiovisual. La trampa diabólica tiene la preciosa distinción de, además, ser el único episodio en el que no sale el malo de siempre, lo cual es de agradecer.

Para la siguiente historia, El caso del collar, queda claro que el autor no sólo está harto de Blake. Es que Mortimer tampoco es el protagonista real, metiendo porque sí a un inspector de policía francés como verdadero personaje principal durante un buen puñado de páginas. Premio al que adivine si se trata de un señor con personalidad o un monigote bienhablado. Y que nadie espere al ver el título el equivalente a Las joyas de la Castafiore en versión Jacobs. Nada de cachondeo metalingüístico. Aquí, por no haber, no hay ni fantasía ni ciencia ficción. Ni policiaco de verdad si me apuran. Lo único que me encontré al leer esta historia fue con catorce euros menos y el planteamiento de que este impulso completista estaría mejor encauzado si lo dedicara a las obras completas de Sasha Grey. Menos la peli de Sordiberg. Menudo coñazo.
Paco Fox: Aprovechando desde 2006 cualquier excusa para poner fotos de actrices porno.

Para cuando publicó el desangelado Las tres fórmulas del profesor Sato (Primera Parte), Jacobs no sólo curiosamente dibujaba cada vez más realista y feo, sino que perdió el interés en sus tebeos. De hecho, tras ver La Guerra de las Galaxias comentó que sus aventuras eran la de la ciencia ficción de un abuelo comparadas con la excelencia lucasiana. Así que alargó la publicación de la segunda parte más que George R.R. Martin y, sí: la palmó. Quiera peich que no le pase lo mismo al gordo de Canción de hielo y fuego. Si eso ocurre, estoy seguro que el universo freak viviría el día como el del Crack del 29, con gente con camisetas de los Stark (o, en el caso de personas de nerdismo profundo, los Greyjoy) saltando por las ventanas.

Pero unos lustros más tarde, la editorial perdió los derechos sobre los tebeos de Asterix. Así que necesitaba otra franquicia. ¿Acaso pensabais que esas cosas sólo se daban en Hollywood? Y, al contrario que los pesados herederos de Hergé, se permitió que se rescatara la serie. Primero con la esperada por algunos perturbados secuela inconclusa de Las tres fórmulas del profesor Sato, la cual terminó de dibujar Bob de Moor, que además de ser otro de los colaboradores más célebres de Hergé, tiene el nombre más chiquitistaní de la historia del tebeo y nada más que por eso es icono de ente bloj justo al lado de Apichatpong Weerasethakul.

Y después, vino lo bueno.

Como resulta que se trataba de una serie mítica, uno de los mejores guionistas del panorama franco-belga, Jan Van Hamme, y uno de los mejores ilustradores, Ted Benoit, hicieron la primera secuela 100% nueva. Una aventura inspirada en Los 39 escalones centrada para variar en Blake y que escondía una sorpresa.

Y es que El caso Francis Blake es… ¡mejor que cualquier cosa del autor original! Y no sólo eso: todos los tebeos posteriores (algunos de Van Hamme, otros de Yves Sente) me gustan muchísimo más. Los nuevos ilustradores mantuvieron el estilo de dibujo de la época dorada de Jacobs, lo cual mejoró las cosas. Pero es que los guionistas decidieron ser fieles al estilo sobrexplicativo y farragoso del original, amén de a sus diálogos en los que hasta los secuaces de los malos hablan como ponentes en un curso de doctorado. Y, sin embargo, consiguieron que la cosa funcionara de maravilla.

O es que yo ya les he cogido cariño a los personajes y me lo trago absolutamente todo.

Probablemente sea eso.

Poco después de la publicación de El caso Francis Blake, los creadores de la serie de animación de Tintín decidieron adaptar las aventuras de nuestros correctos héroes. Los guiones son bastante fieles, con dos cambios: el intentar darle un poco más que hacer a Blake y cambiar al usual expresión de ‘By Jove!’ de Mortimer por la más sonora ‘By the tartan of Clan McGregor!’, en un fútil intento de crear una frase pegadiza para que la repitiera la chavalería. De ilusión también se vive.

Pero como el número de volúmenes de Jacobs no daba como para una temporada completa, hicieron cuatro guiones originales. A continuación, y por el bien de la humanidad, paso a describiros con minucioso detalle cada uno de ellos:

Son una mierda.

Y con esto termino el post. Actualmente, Van Hamme está inmerso en una trilogía, La maldición de los 30 denarios, cuyo primer volumen está bastante bien. Obviamente, me compraré los demás, pero me da cierta pena el haber completado ya una etapa de mi vida obsesivo-compulsiva. Claro que, ahora que lo pienso, Can De Moor también tiene sus tebeos en solitario...

¡QUIETORL, PACORL!

18 enero 2011

Nos invaden zombis atómicos

Y no me refiero a un puñado de tíos con chaqueta, jersey de cuello vuelto y cara de Ciruela Borges California. Bueno sí. Porque, aunque parezca mentira, esos son los elementos principales de ‘La invasión de los zombis atómicos’, título español que supera con creces y épica al triste italiano ‘Pesadilla en la ciudad contaminada’. Dado que se trata de una película cutre hispano-italiana, podemos inferir que:

Los zombis no son atómicos. Ni zombis. Y la ciudad no está contaminada.

Al menos, sí que se trata de una pesadilla. Por la que tendremos que pasar José Viruete, el menda y el realizador Paco Cabezas el próximo viernes 21 a partir de las 22:30 en Canal+ Xtra. Gracias a la impresionante respuesta de todos vosotros, hemos conseguido llegar al tercer programa, el cual esperaba con ansias por un motivo:

¡Esta vez se podrá ver la película en internet! Concretamente aquí: www.canalplus.es/Cine-Basura. Si no eres abonado, ya no tienes excusa para perder este momento histórico. Por supuesto, recomiendo que, además, sus abonéis al canal. No sólo porque me gusta comer, sino porque me estoy partiendo los cuernos buscando películas inéditas en España y haciendo una programación que valga la pena.
Así que comenzaremos el programa presentando la putrícula y a nuestro invitado, para dar paso a la emisión con nuestros comentarios. Como siempre, estaré atento a las intervenciones simultáneas de los espectadores a través del Feckbook.

Respecto al invitado, Paco Cabezas, sólo decir unas cuantas cosas:
- Es un tipo simpático.
- Es un freak. Lleva tiempo celebrando en su casa sesiones de cine-colonoscopia. Y su sueño siempre ha sido hacer un programa como éste en una tele.
- Acaba de dirigir ‘Carne de Neón’, una especie de cachondeo en plan Guy Ritchie que hizo que me lo pasara la mar de bien en el cine.

Son ya tres meses ininterrumpidos. Eso convierte a este programa en un espacio al menos más regular que vida intestinal. ¡Por fin el cine chungo tiene su cabida en la televisión nacional!

11 enero 2011

Post breve de scheisse: La contemplación del ñordo

Novio - ¿Puedo hacerte una pregunta, cariño?
Novia - Por supuesto, amor.
Novio - ¿Tú miras tu ñordo después de cagar?

Esta es obviamente la conversación que debería tener toda pareja si quiere que la reconozcan como tal. Concretamente, que la reconozcamos Vicisitud y yo, porque el resto de la sociedad huiría despavorida. Y probablemente la novia. Que los sórdidos tienden a la soltería por un motivo claro.

Pero no se trata de una cuestión baladí. La contemplación de la propia caca es algo muy importante. Que dice mucho de una persona. Yo no suelo mirar atrás después de defecar. Y eso está mal. Mirar atrás es un acto reflexivo esencial para la psique humana. Y una guarrerida, en este caso. Pero una guarrerida necesaria. La forma en la que nos relacionamos con nuestro ñordo dice mucho de las personas.

De hecho, el eminente filósofo a tiempo parcial y onvre a tiempo completo Slavoj Zizek (de ahora en adelante, y para simplificar las cosas, lo llamaremos ‘Mxyzptlk’) es uno de los principales expertos en reclamar la importancia de contemplar la mierda.

Además de haber estado casado con ésta. Si hablas de mierda, quizá tú también puedas.

No voy a hablar aquí de este jran señor. Básicamente porque me acabo de leer el artículo de wikipedia sobre su ontología y ha sido mismamente como ojear las obras completas de Shakespeare en Klingon. Lo importante de traerlo a colación es que ente bloj NECESITABA tener un post en el que se hablara de él. Porque es un señor que ha formulado la mejor teoría sobre la identidad nacional de la historia del pensamiento. Nada que ver con ‘lo que sale de la tierra’o ‘el sentir de los pueblos’. No. Según Mxyzptlk, se puede conocer mucho de una nación por su relación con la contemplación de la caca.

Para él, la mierda representa la manera de pensar. ¡La caca es el pensamiento! Leyendo muchos de mis posts, no tengo ninguna duda de ello. Pero, acojonado, me pregunto: ¿es, por consiguiente, Hamilton la personificación del pensamiento humano? Aterrado, decido no seguir pensando. Que se me da mal.
El que viva en esta casa es, sin duda, un pensador de mierda.

El caso es que existen tres tipos de retretes. Y de cómo trata cada uno a los ñordos se pueden inferir la ideología de cada nación:

1.- En el retrete tradicional alemán, el agujero por el que desaparece la mierda está delante, por lo que el zurullo cae en una superficie en la parte de atrás. De esta manera, el buen germano se encuentra a su zurullo directamente. Como si fuera el mismísimo señor mojón, le habla. Puede inspeccionarlo, husmearlo y, si le cae bien, irse de copas juntos. Es, por lo tanto, el retrete obsceno (alemán, claro) y el más METAFÍSICO: el alemán estudia y contempla.

2.- El retrete francés tiene el agujero más grande y está justo detrás. Así, el excremento cae directamente y desaparece misteriosamente como si Juan Tamarit estuviera contigo en el baño (situación que, obviamente, haría que el tiempo en el retrete fuera mucho más divertido). Nada de quedarse a mirarlo. Por diosss. Qué vulgaridad. Los franceses son, por lo tanto, políticamente radicales: hacen desaparecer lo que no les gusta.

3.- El váter anglosajón es una combinación mucho más guarra. El zurullo (o los zurullos, dependiendo de tu relación diaria con los All Bran y si te has tomado un kivi para desayunar) se queda flotando, pues tiene mucha más agua en la taza. De esta manera, se diluye poco a poco y no se puede ver con claridad. Los anglosajones son transparentes y pragmáticos, pues no analizan el zurullo y dejan que se disuelva poco a poco.

¿Y cómo sería la relación hispana con la mierda? En mi caso, no tengo ni idea. Básicamente porque me da mucho asquito mirar a los mojones. ¿Y si algún día me devuelven la mirada y me gritan un ‘¡Tú qué coño quieres!’? Además del susto, imaginaos el aliento. Por no hablar de que, cuando miro atrás, ya están cubiertos de miles de capas de papel higiénico. Porque no hay sensación menos gratificante que levantarse para ver tus heces y sentir cómo las nalgas restriegan todo lo blando. No. Yo soy mucho más limpito que eso y hasta uso toallitas de bebé. ¿Significará eso que no me gusta enfrentarme a mis propios pensamientos?

Pues no. Porque Mxyzptlk también nos enseña, en su inmensa sabiduría, que hay una relación entre el zurullo, su comportamiento en el retrete… y EL CINE.

Porque el cine es una mierda. No en el sentido de ‘Canino es una mierda más mala que Manos The Hands of Fate porque ni siquiera tiene la modestia y honestidad de esta última’. No. Veamos lo que quiere decir nuestro filósofo checo favorito:

Cuando tiramos de la cadena, los excrementos desaparecen de nuestra existencia (..) hacia un mundo de tinieblas, una realidad primordial y caótica. Y, el horror definitivo, por supuesto, es si los objetos regresan de esa dimensión”.

Esto es: los zurullos se emparentan con el terror zombi. No en vano son las criaturas cinematográficas que causan más pesadillas: son grotescas apariciones que regresan del más allá. ¿Qué da mas miedo y desazón, The Walking Dead o que tires de la cadena, veas desaparecer el zurullo y luego reaparezca de la nada? Yo lo tengo claro: ninguna de las dos cosas. El horror es el mojón flotante que no quiere marcharse por mucho que pulses el botón de la cisterna. Pero eso es otro tema.

Porque lo importante es que nuestro héroe de curioso nombre, en su documental Guía de cine para pervertidos, se descuelga a continuación con el siguiente pensamiento:

Cuando los espectadores estamos sentados en un cine, mirando a la pantalla (recuerden que, al principio es una pantalla en blanco en sombras antes de la peli y, a continuación, se le lanza la luz), ¿acaso no estamos básicamente mirando un retrete esperando a que las cosas reaparezcan? ¿Y acaso no es el espectáculo una clase de engaño que intenta ocultar el hecho de que estamos viendo básicamente mierda?

Sí señores: el cine es una realidad (nuestros propios pensamientos) reaparecida de forma mutada cual Godzilla de la vida. Temible y fascinante al mismo tiempo. Y, por supuesto, no es una realidad intrusiva: es necesaria. Como ese calcetín desparejado que vuelve del mundo lovecraftiano del Monstruo Devorador De Sólo Un Calcetín, la aparición es sorprendente y bienvenida.

Entonces, ¿por qué veo tanto cine y no miro mi propia caca? Por falta de coherencia. Así que ya estoy imbuyéndome del espíritu germánico y analizando toda hez que se me ponga por delante. Incluso si es un zurullo de coña. Pero con cuidado. Que ya nos advirtió Top Secret:

¿Zurullo de coña? Yo no trabajo ese artículo

07 enero 2011

Porra necrológica 2011 y ganadores de la porra 2010)

Salvo que alguien, revisando el post del año pasado, acredite un pleno al 3, los resultados de la porra necrológica del 2010 acreditan un triple empate en cabeza. O, lo que es lo mismo, consagra a tres personas como expertas en mal de ojo. O, lo que sigue siendo lo mismo, convierte a tres personas en entes humanos de los que es mejor no ser enemigo. Los triunfadores son, con dos aciertos cada uno:


Imanpas (Eric Rohmer y Gloria Stuart)

Salvasolarys (Ronnie James Dio y Miguel Delibes)

JAC (Fignon y Fernández del Riego)

Liberando (Teresa Dosaigües Abella y Manuel Alexandre)

¡Gloria y loor a los triunfadores! (aunque, en el caso de Salvasolarys me duele: no vuelva a apostar por ningún icono del metal again, por favor, y use sus superpoderes en cierto piloto de McLaren. Se lo agradeceré).

Ahora toca hacer lo mismo para el 2011 (actualización del 20 de enero: se acabó el plazo para votar, gracias a todos los participantes). Personalmente, después de la terrorífica traca final del 2010 (con ese broche de oro de Bobby Farrell, al que ya se reivindica en el Panteón de Galegos Ilustres, tras sus muchas y memorablemente sórdidas actuaciones en Luar) uno se comienza a dar cuenta de lo viejuno que es. Más que nada, porque la gente que, en tu infancia, tenía edad para convertirse en referente (“¡No hija no!”) y luz en las tinieblas (“Like a Rainbow in the Dark”), ahora mismo ya tiene la edad para recordarte que polvo eres.

Pero polvo sórdido seremos, por lo menos. Nos lo recordó otro ilustre fallecido del 2010 en la película que mejor se cachondeó de todo, hasta de la muerte: Mario Monicelli. Les animo a que voten, pero después de ver esta su mejor secuencia. Y la que, probablemente, sea mi escena favorita de la historia del cine: ahí es nada.



01 enero 2011

Nuestras películas favoritas de 2010

¡Eso justo es lo que esperan que hagamos! Una lista de películas favoritas. La cumbre de la originalidad. Pues no. Nosotros somos diferentes. Nosotros…

Bueno, ya está bien de intentar engañarnos a nosotros mismos.

Un tema tan facilón para actualizar el blog no puede dejarse pasar porque sí. Observen nuestras listas de fin de año y, en los comentarios, póngannos en nuestro lugar. Esto es, en un manicomio.


Mis películas favoritas de 2010 (Paco Fox)

Probablemente, éste haya sido el año de mi vida en el que he visto más estrenos. Y sin duda alguna en el que he visto más películas de esas artít-ticas. Es probable que ello haya generado en mí una reacción de rechazo similar a la que tienen mis intestinos ante un tazón de leche recién ordeñada.
O a la de Clint cuando le dicen que se va al asilo.

El resultado ha sido una lista hecha reclamando el cine bien hecho y que da mucho gusto de ver. Nada de películas que ‘mira qué buena, pero no la volvería a ver, que es un poco rollazo’. Ni siquiera si son postapocalípticas y con Vijo Mortensen. Este año me he propuesto escribir sólo sobre los estrenos que me han asombrado o me han transmitido amor. Nada de ser ecuánime. Esta es mi lista de películas favoritas. De las que salí del cine la mar de contento. Y digo películas, porque lo que realmente más me ha gustado de toda la temporada ha sido el Informe Robinson del Mundial. Una auténtica obra maestra del audiovisual que está a la altura de Rocky y Anvil (ganadora en mi lista del año pasado) como narración emotiva sobre el espíritu de superación. ¡ESPPPPAÑA!


Menciones especiales:

Hace casi dos años vi en un mercado Phillip Morris: Te quiero. CASI DOS AÑOS. Llegado este fin de 2010 ya ni me acuerdo de la película más allá del impresionante chiste con Ewan MacGregor escupiendo lefa por la borda del yate y Jim Carrey recriminándole con un ‘¡Ah!¡Ya no me quieres!’. Por no hablar de contener el único twist ending que recuerdo en años en el que NO era él. Claro que la alegría con la que salí de la sala hace tanto tiempo se ha disipado y, por algún motivo, he acabado dejando este peliculón fuera de esta lista, las cuales suelen ser cosas fogosas que reflejan lo que viste hace más bien poco tiempo. Y para mí, esta peli es ya de hace dos años ¡Me cago en todos los homófobos de mierda que retrasaron el estreno de esta ovra de gran amor anal!

Me gustaría también citar la inédita Faq About Time Travel.No es que sea the milk in verse, pero esta película (que probablemente traiga yo a Espppppaña a través de Canal+) es un buen ejemplo de cómo el frikismo se hace pajas con la serie B de hace años e ignora películas tan tremendamente nérdicas como esta. Hecha con dos pesetas, esta ovra concentra en 80 minutos de sólo tres tipos en un bar más amor que bazofias como Canino, que, por algún motivo que sólo podría entender un lector de Sutter Cane, va a acabar en las listas de best of no sólo de críticos culturetas, sino de numerosos darnáis faltos de un par de galletas para que se les quite ya tanta tontería.


10.- Ex aequo sólo por joder a En tierra hostil y Tron: Legazpi

En tierra hostil no sólo es una película distribuida por una lectora de ente bloj. Es además uno de los montajes más acojonantes que he visto en toda mi vida. Sin duda digno de ganar un Oscar. No como el guión. Que también ganó. Pero nadie entiende muy bien por qué. La película son escenas prácticamente aisladas. Y no hay evolución del personaje principal: comienza como un suicida adicto al peligro y termina dándose cuenta de que, sorpresa, es un suicida adicto al peligro. Pero nunca diría que es un mal guión. Sólo uno no especialmente relevante.

Por otro lado, tenemos una película con un diseño acojonante, una realización pensada, motos de luz, batallas de discos y una banda sonora de bajarse los pantalones y dejar que un dúo de tecno y encima francés te descubra los placeres prostáticos...

Y el presupuesto de trajes mejor gastado del año....

...Con un guión que no es nada del otro mundo. Pero tampoco una bazofia ofensiva. Sólo que no es la hostia.

Una gana el Oscar y la otra es puesta a caer de un burro incluso por lectores de esta página (que, obviamente, demuestran gran inteligencia sólo por pasarse por aquí). Pero, almas cándidas: que no todas las películas tienen que ser puñeteras revelaciones artísticas que te dejen en éxtasis. A muchos se les llena la boca de hayquevertío, que cómo molan las pelis ochentenas, tron, y luego les dan motos y aviones de luz y resulta que lo suyo es Canino. Anda ya. A ver si los darnáis aprenden a disfrutar un poquito y no ir al cine a despellejar a las películas hechas por y para ellos.

9.- Best Worst Movie

Un documental que dudo mucho que se estrene en salas en España. Como fan del cine-colonoscopia, no puedo hacer otra cosa que encontrar fascinante esta película sobre el fenómeno ‘Troll 2’ (conocida por el equipo de rodaje como ‘Goblins’ y como el resto de la humanidad como ‘Ay dios mío no me puedo creer qué enn ennto’). Seguir al carismático protagonista de la película convertido en simpático dentista que aterroriza a sus víctimas no sólo con el torno, sino con historias sobre cómo hizo una bazofia es divertido. Pero mucho más ver la cara de desconcierto de Claudio Fragasso cuando se queja de que la gente se ría en los momentos que no debería. Su pasión por defender su película es tan atchonburikante como la actitud de albañil del audiovisual del bigotón con músico debajo que pone extractos de la banda sonora. Un documental bueno a muchos niveles. Y ninguno sano para tu cordura.

8.- El discurso del rey

Me gustaría conocer al productor al que le entró un buen día un guionista y le dijo:
“Tengo una peli sobre un rey británico y tartaja al que le enseñan a hablar”.

Y, automáticamente, concluyó: “Apasionante: todo el mundo querrá ver a un pijo gesticulando. Ni una butaca vacía en la sala”

Pero el cine es raro. Y, a veces, de las premisas menos interesantes salen películas básicamente perfectas. Pocas faltas se le pueden poner a esto. Salvo la pena de que Colin Firth vaya a ganar un Oscar por hacer de Colin Firth con tara (‘because he doesn’t go full retarded’, que dirían en Tropic Thunder) en lugar de hacer de, bueno, William Darcy. Que es el papel que lleva interpretando toda su carrera.

7.- Kick Ass

Con excepciones que revelan mi profunda gaycidad, en estas listas tiendo a ensalzar año tras años a las comedias. Porque no hay nada más jodido que hacer reír a la gente. Ni nada más loable. Denme un buen chiste de caca antes que la trigesimocuarta reflexión sobre las dinámicas familiares pijas como en el pestiño terrorífico de Io Sono L’Amore.

Sin embargo, en esta temporada la comedia ha andado un poco floja. Con algunas excepciones (Rumores y Mentiras casi se cuela en la lista), este año no ha brillado por sus risas. Woody Allen nos jode la lista haciendo su peor película en años, que, además, está adscrita al subgénero ‘Va Y Se Acaba’, tan de moda en el cine actual y que también hace acto de presencia en NEDS, un inmenso películón hasta que el guión empieza a dar vueltas, hace una metáfora final y, efectivamente, va y se acaba.

Así que con lo que más me he divertido este año es con un poquito de nuestra vieja amiga la ultraviolencia (que diría Alex DeLarge). Qué le vamos a hacer. Claro que Kick Ass es algo más que humor de hostias. Es el mejor bigotón de Nicolas Cage en años. Y eso no debe ser subestimado.

6.- Origen

A ver: no es que no me guste Nolan. Yo me meto con los darnáis por haber perdido las ganas de ver películas simplemente jachondas. Contra el propio autor no tengo nada. Hacer un blockbuster tan complejo tiene cojones, si bien es verdad que me deja un poco desilusionado el hecho de que el mundo onírico que propone este señor sea una calle, un hotel, un nivel del Call of Duty y una playa llena de satanes. ¡Lo que habría hecho Terry Gilliam!

5.- Exit Through The Gift Shop

La segunda película de la lista que habla de la obra artít-tica así en general. Pero es un auténtico milagro que un documental que parte del graffiti, una disciplina que me produce nauseas, diarrea y ganas hacer el pinopuente cantando ‘Rasputín’, me haya parecido tan estupendo. El secreto es que NO habla de la in-cultura grafitera. De lo que va es de todo un ONVRE. Que quizá sea o no real, puesto que hay dudas sobre el que esto sea un falso documental como la bazofia esa insoportable de Joaquín Phoenix. Pero la clave es que da absolutamente igual. Lo maravilloso es ver la odisea del protagonista, un tipo que quiere ser artit-ta y que acaba montando una exposición como la de Homer Simpson cuando se le cayó la barbacoa en el cemento. Desde Pecker de Juan Inodoros no veía una reflexión sobre el hecho de la creación más interesante. O desde las declaraciones de Claudio Fragasso en Best Worst Movie. Que tampoco hay que ponerse hiperbólicos.

4.- Toy Story 3

Yo nunca he sido mucho de Toy Story 3. Entiendo la importancia emocional de la franquicia para todo aquel que fue chaval cuando salió la primera parte. Pero para mí Pixar es esa gente que hace obras oletuscojones como Wall-E, Monstruos S.A. o Up!. Con todo, no tengo nada que objetarle a este milagro que consigue la extremadamente rara hazaña de hacer una tercera parte que no sea desastrosa. Eso y El Gancho. Pocos momentos más jrandes ha dado el cine este año.

3.- El escritor

Clasicismo cinematográfico del güeno-güeno. Una de esas películas muy bien hechas y que da mucho gusto ver. Y ya está, que vamos por la tercera posición y no vamos a alargar más el post.

2.- Buried

Hay que ser muy bueno para hacer una película de un tío metido en un ataúd y que resulte entretenida, emocionante y, en una palabra más simple, la hostia.

1.- Sherlock Holmes

Yo soy un tipo al que le gusta mucho la fantasía victoriana. El steampunk me puede. Y Sherlock Holmes me encanta. Aquí tenemos una película bien contada, con gracia y con vidilla visual. Cuando mire atrás a este año y vea los DVDs que me he comprado para una tarde tonta en la que apetece ver algo repetido, no dudo que éste será el que pille. No es una obra que cambie el mundo ni que haga que te replantees el lugar del hombre en el universo. Pero, como diría Steven Seagal en Machete: ¡Puñeta! ¡Ésta sí la vi con alegría, los ojos bien abiertos y como si no fuera el tío chungo y cínico que soy!

Ya estoy hasta el güito de películas con planos feos en los que durante cinco minutos un tío feo se folla a una tía fea en una habitación fea. ¡Pensemos un poco en el espectador! Cuando yo cuento una historia, no me pongo tal que:

- Y, entonces, vale, el coche va por la carretera… y viene una curva. Luego, sigue la carretera. Pero… ¡atención! ¡Que viene un cambio de rasante! ¿Vendrá luego otra curva o seguirá recta la carretera? ¡Suspense!

Pues de esas me he visto varias. Y luego he comprobado cómo aparecen en conversaciones y periódicos como peliculones. Pues no. En un año que me he encontrado asolado por diletantes, me rebelo y reclamo la importancia y la juerga del entretenimiento bien hecho.
Puñeta.


Mis 10 películas favoritas (Vicisitud y sordidez)

De tantas veces que me he repetido “Este año, cinematográficamente, es un puta mierda” he terminado por creérmelo. Sin embargo, una vez que consulto la lista, descubro que la cosa no era TAN apocalíptica. Cierto, sólo una peli de las que he visto puede ser considerada “Obra maestra”. Y, sí, la comedia – por lo menos, la comedia voluntaria – no ha conocido cotas tan épicas como en años anteriores (‘Hot Fuzz’, ‘Resacón en Las Vegas’, ‘Role Models’, ‘Supersalidos’, ‘In the Loop’…). Y, vale, muchas de las grandes esperanzas blancas del año han sido toda una decepción (te estoy mirando a ti, pedazo de estulticia llamada ‘Scott Pilgrim’).

PERO la clave para poder disfrutar del 2010, para mí, ha estado en ver hacia donde nadie estaba señalando. O, quién sabe, ver lo que no había que ver en las películas. Algunos flims que se han quedado fuera del top ten me parecieron canónicamente buenos (‘The Road’, con un deslumbrante Viggotón Mortensen; ‘An Education’, gracias a la cual superé mis prejuicios hacia Nick Hornby, ‘La cinta blanca’, que me reventó los esquemas después de que, tras haber sufrido ‘Funny Games’ hubiese pedido la pena de muerte para el anormal de Haneke; ‘Un Prophete’, donde Audiard logra el milagro de que nos parezca cool ese bigotillo-pelusa del prota; ‘Un tipo serio’, donde los Coen – que normalmente me dan sarpullido – despellejan toda la tontería judaica a través de uno de los mayores atchonburikes del año; ‘El escritor’, donde Roman Polanski demuestra cómo un director sobrenatural puede redimir un guion de mierda; ‘Acantilado rojo’, peli que gracias a un excelente remontaje que le quitó dos horas de mierda logró cabrear a los darnais y regalarnos al resto todo un espectáculo de acción chorra nunca vista desde los buenos tiempos de Brut Kanlaster).

Otras pelis que se suponía que eran “las buenas” y “las que iban a revolucionar el cine” me parecieron, aunque no malas, sí cuestionables. En primer lugar, tengo que hablar – darnaitismo obliga – de ‘Origen’. La peli tiene muchas cosas buenas e interesantes – y satanes ya ni te cuento - pero el señor Nolan ha profundizado en su política comercial llamada “Si no eres un darnai, mejor no entres”. Lo cual está bien: le ha proporcionado un taquillazo y ha dejado contenta a su parroquia. Pero yo no puedo menos que decir que la forma de narrar de Nolan me parece… (ponga el adjetivo que más/menos le ofenda según pertenezca o no a la feligresía darnai). Llamar “final abierto” a que un señor decide escamotear datos al espectador – para luego írselos dan por cuentagotas en los foros de Internez – es, directamente, una soplapollez (aquí ya me pongo facha y no dejo elegir palabro). Como lo es los famosos cuatro fotogramas fugaces de Guy Pearce en 'Memento': una estrategia para que adolescentes se crean la hostia por encontrar “la solución” en un foro (¿Acaso no es esa la definición del darnaitismo?). SPOILER ¡Pues claro que es todo un sueño organizado por Michael Caine con la ayuda de Juno! Y no lo digo por tonterías tipo “¿En qué plano lleva DiCaprio el anillo puesto?”. Lo digo, sencillamente porque, si no fuese así, el guion sería una mierda (¿Qué pintaría en todo, si no, Michael Caine? entre otros muchos motivos). FIN DEL SPOILER.

Otra peli “definitiva” era ‘La red social’, también considerable “fenómeno darnais” por aquello de las expectativas que se autocumplen. Así, como Aaron Sorkin – el de ‘El presidente y Miss Wade’ – está en el guión de una peli en la que se habla MUCHO, sus diálogos son lo mejor jamás escrito en este planeta. (Entonces… ¿Habría que considerar ‘In the Loop’ una experiencia ultraterrena?). Feck, el pobre David Fincher, después de rodar interminables diálogos – de una historia, por cierto, cuyo desarrollo ya te ves venir desde el minuto uno – con una puesta en escena que haría dinámica la de ‘Hostal Royal Manzanares’, tiene que terminar desfogándose con una desquiciada escena de una regata que no sabes qué coño pinta allí en medio. (Joer, qué mal redactada está esa frase, pero paso de reescribirla. Sigan leyendo). Eso sí, la peli tiene un inicio espléndido, con la frase que debería aniquilar la buena conciencia geek: “No ligas porque seas un friki. No ligas porque eres gilipollas”.

‘Buried’ también fue otro fenómeno. Y, aunque creo que está estupendamente rodada – y que tiene un guion muy inteligente – lo cierto es que, al final, termina haciendo muchas aguas: SPOILER como la mayoría de la crítica es imbécil – Y Rodrigo Cortés un tío muy inteligente a la par que simpático – el director les ha hecho repetir el mantra de “Esto es una peli de suspense Hitchcockiano”. ¡Y ha colado! Precisamente el tío Alfred hubiese dicho que el final de ‘Buried’ es, canónicamente, basura. Se meten en un jardín del que se sale a golpe de darnaitsmo – “mola” que muera el prota – y de prepotencia – se cachondean del pobre Ryan Reynolds al que han tenido sufriendo tanto tiempo FIN DEL SPOILER. De todas formas, es una buena película que demuestra que sólo hay una cosa más terrible que estar enterrado vivo, y esa cosa es intentar realizar un gestión telefónica.

Frente a todas esas “grandes pelis”, el 2010 ha apostado por ser un JRAN año para el cine finstro. Perdón, pongan “FINSTRO” manteniendo pulsado el Bloqueo de Mayúsculas. Pocas veces he gritado “¡Atchon Burike!” en tantas ocasiones en un sala de cine. Thing is, la gente que no conoce esa palabra suele gritar “¡Puta mierda!” (expresión que debería estar reservada a crueles torturas hacia el espectador como la mongoloide y risible ‘Cruzar el límite’ de Xavi Giménez o esas dos horas y pico de santería para modernos disfrazada de análisis solcial moral-apocalítico que es ‘Biutiful’ de Iñárritu).

Antes del top, aprovecho para instaurar una nueva tradición: el premio al mejor “¡¡¡ERA YO!!!” del año. Para otorgar dicho premio se valora lo rápido que se ve venir que el prota era él/ella y la relevancia que dicha “revelación” tenga para el final de la película. Si el año pasado SPOILER ‘Shutter Island’ nos fascinó con una historia en la que yo me pasé dos horas diciendo “Joer está tan claro que es él que espero que la sorpresa final sea lo contrario” FIN DEL SPOILER este año nos ha regalado con una peli que creo que corrige y mejora el despropósito de Scorsese: amantes del género “¡¡¡ERA YO!!!” no pueden, por nada del mundo, perderse SPOILER ‘The Tourist’ FIN DEL SPOILER. Una experiencia de incredulidad y maravillamiento que les hará olvidar que la peli no tiene ni gracia ni ritmo y está rodada con el culo. Detalles sin importancia.

Allá va el Top Ten, dejando claro que no está la magistral ‘Nausicaa’ de Miyazaki por aquello de que es demasiada jeta poner un reestreno – por muy arreglado que esté – ni tampoco la sobrenatural ‘Qué fue de Jorge Sanz’ porque Paco me ha dicho que es televisión, a pesar de que yo pagase entrada por verme las cuatro horas del tirón en el cine Berlanga. Bueno, más bien me dijo:

- Yo quiero poner de segunda ‘Qué fue de Jorge Sanz’.
- No. Es trampa.
- Pero… ¡Jorge Sanz!
- No.
- Pero… Jorge…
- No.
- Sanz…
- No.


10. Skyline

¿Se le puede pedir al cine algo más que salir FELIZ de la sala, sin necesidad de recurrir a armas de destrucción masiva como que Megan Fox o Burt Reynolds se sienten a tu lado y pierdan su bolígrafo en tu regazo? Está claro que no. ‘Skyline’ se plantea como una seria rival de ‘Transformers’ al título de “Peli mala buena definitiva”. Un envoltorio de acción bien resulta, con ritmo y sin tiempos muertos sirve para que la película analice, con espíritu de entomólogo, el diario quehacer de un grupo de anormales terminales. O, dicho de otra forma: nunca unos personajes TAN patéticos pronunciaron más gilipolleces por segundo. O nunca deseaste más que los alienígenas se cargasen a esa gentuza. Los mejores momentos de dramatismo incluyen interpretaciones histéricas en la que la “chica fina y elegante de NY de visita en el zafio LA” – pero con labios operados y novio gincho tatuado – pide a una zorra siliconada ¡en pleno atque alien! lo siguiente: “¡Deja de fumar! ¡Estoy embarazada!”. Acto seguido, se pone a llorar y el cine arranca a aplaudir. Y así TODO el rato. No es de extrañar que, a la salida, mientras los espectadores decían “Es la mayor puta mierda que he visto en mi vida” lo hiciesen con una sonrisa de oreja a oreja que sólo demostraba que Burt Reynolds o Megan Fox habían encontrado, por fin, su bolígrafo.

9. Balada triste de trompeta


Un análisis racional del guion de enta ovra encontraría más problemas de coherencia y de construcción que los diálogos de Ramoncín en ‘Adolescencia’. Alex de la Iglesia lo sabe y opta por una estrategia tan inteligente como poco sutil: golpear violentamente el cerebro de los espectadores hasta que esos problemas de narración sean irrelevantes. Y vaya que si lo consigue. ‘Balada triste de trompeta’ logra los que pueden ser los momentos más FINSTROS del cine español desde ‘Locura de amor’ de Juan de Orduña: Santiago Segura maquillado de payaso y vestido de niña mata fachas a golpe de machete (¡Aprende, Robert Rodríguez, puñeta!); Carlos Areces huyendo de la Guardia Civil en pelota picada termina viviendo como un salvaje en el bosque comiendo a dentelladas un ciervo que cae en el agujero en el que se refugia; Carlos Areces, convertido en perro que recoge perdices en las cacerías aprovecha para morder al Caudillo de Espppppaña por la gloria de Dios cuando éste se acerca a él en un arrebato de caridad cristiana; Carlos Areces, en pleno atentado contra Carrero Blanco, pregunta a los etarras que huyen en un coche “¿Vosotros en qué circo trabajáis?”; Carlos Areces y Carolina Bang bailan en la cripta del valle de los caídos mientras, en las paredes llenas de esqueletos, se proyectan las imágenes de Raphael – “gran artista y mejor persona” – cantando ‘Balada triste de trompeta’ vestido de payaso triste. En serio… tras tal apoteosis del FINSTRISMO ¿De verdad quedan neuronas en pie para analizar el guion? ¿Es relevante que esta peli sea “buena” o “mala”? ¿Alguien puede decir que la Guerra Civil o el tardofranquismo son temas “acabados” (mientras por cierto, se dedican a ver OTRA de zombis con esa tontería de ‘The Walking Dead’)?

8. Ni en sueños

Directamente estrenada en DVD, esta peli es un golpe en plena línea de flotación – que viene, normalmente, a estar a la altura de los testículos – al lloriquerío friki. Partiendo de la premisa “¿Puede un 5 aspirar a un 10?” se plantea la circunstancia de que a un pringao más bien feo le toque la lotería (en este caso, Alice Eve, a la que no hay nada que objetar). Lo que hace jrande a esta peli es que, de cara a crear un conflicto, no convierte a la chica en una zorra o en una desequilibrada. Antes bien, TODO el problema está en la mierda que el chaval tiene en su cerebro: sus inseguridades, su complejo de inferioridad… Él solo es el responsable de cagarla de forma integral. Que esta peli pase desapercibida mientras se le presta atención a una tontería como ‘Two Lovers’ – por ser “seria” y tener a un Joaquin Phoenix que es nominalmente “bueno” pero que está como el culo – demuestra que la peña sólo reacciona ante las apariencias y que el cartel de ‘She’s Out of My League’ desagrada tanto a los fans de ‘Canino’ como a los de ‘Inception’. Reprimidos…



7. Kick-Ass

¡Por fin, un producto über freak hecho con criterio! No sólo la acción tiene gracia y salero, no sólo la ultraviolencia es divertida, no sólo no se condena esa ultraviolencia, sino que, además, se jalea con toda la alegría… Es que, además, la forma que tienen de esconder la trama principal haciéndola secundaria durante la primera mitad de película es brillante. Tanto como el bigotón de Nicholas Cage. Y un destello de realismo freak: el prota, a la que consigue follar, nota perfectamente que está con una anormal (¡Ese momento impagable en la que la chica lamenta la muerte de un camello que ha estado a punto de matar a su novio diciendo el clásico “Era tan bueno…”!). ¡Pero a nuestro héroe le da igual mientras logre mojar el churro!

6. Dream

Otra peli que va directa a DVD: Kim-Ki-Duk, que demostró ser un maestro del género Dillinger con pelis como ‘Hierro 3’ (Cádiz 0) o ‘El arco’ se marca una comedia romántica que es lo más finstro del cine asiático desde ‘Agua tibia bajo un puente rojo’ de Imamura. ¿El argumento? Un onvre descubre que las cosas que él sueña son ejecutadas por un munhé en estado de sonambulismo. Si resulta que sus sueños consisten en estar chinado con que su ex novia le engañó con un cabrón que… ¡resulta ser el exnovio de la pobre munhé sonámbula! el resultado es que ente onvre obliga a la pobre muchacha a ir a casa de su ex a follárselo. Y el el ex seeee pusieeeeeraaa voluntario a cualquier palabra o gesto amoroso. Una vidente les sugiere lo obvio: “pues probar a enamoraros entre vosotros y así todo queda arreglado”. Sin embargo, los muy cipotes prefieren hacer barbaridades como intentar lograr prolongados periodos de insomnio a golpe de automutilación, con lo cual la peli recorre todo el espectro desde ser un manga romántico de Rumiko Takahashi hasta ser un despelote de gore onírico. ¡Y sin despeinarse! Impresionante…

5. En tierra hostil

Cuando los montadores de ‘En tierra hostil’ (‘The Hurt Locker’) recogieron su merecido Oscar, no me extrañó lo sórdidos y fuera de lugar que estaban intentando encajar en esa ceremonia. Y es que, enfrentarse a un ratio de material de 100 a 1 para montar la mejor peli de Kathryn Bigelow te exige cierto grado de psicopatía cerebral a paso y medio del alcoholismo o el abuso de psicotrópicos. Créanme que lo sé. Para montar cierto anuncio tuve un ratio de ¡960 a 1! Y terminé diciendo cosas como “Pues como no frote mi pene contra el teclado del Final Cut…” delante del equipo técnico de la casa de postproducción. El caso es que el resultado de ‘En tierra hostil’ fue asombroso y, aunque la historia avance unaaaa coooosaaaa normal (segunda referencia a Toxeiro bastante próxima a la anterior: es cierto, el montaje funde el serebro) cada escena, por sí sola, es todo un ejercicio de tensión que tuvo el justo (y gay) premio de dejar sin Oscar a tu ex marido.

4. Louise – Michel

Ahora sí que sí: LA PELI FINSTRA DEL AÑO. Y la peli que debería ver ZP – o Elena Salgado – a la hora de afrontar la crisis. Cuando los patronos cierran, por sorpresa, una fábrica textil en Amiens, las empleadas discuten qué hacer con la ridícula indemnización por sus 20 años de trabajo. En una escena que merece pasar a la historia del cine, las obreras levantan la mano hieráticamente cuando proponen juntar el dinero de todas para intentar levantar, de cero, una pequeña empresa. Entonces, Louise – que es, en realidad, un señor que se cambió de sexo durante su estancia en la cárcel – propone que, con el dinero, se puede contratar un asesino a sueldo y matar a todos los directivos de la empresa. En plano general, sin inmutarse, y con el mismo hieratismo de antes, todas levantan la mano para votar a favor. A partir de ahí, a muchos nos dio un ataque de risa y tos nerviosa en el cine que ya no se pudo detener cuando cada escena era más demencial que la anterior. Un momento bello es aquel en el que están sitiados por la policía después de haber realizado una masacre. Ajenos a ello, los protagonistas bailan mientras la radio de los agentes dice: “Están solos en el salón. Bailando. No muy bien”. Una cita del final dice “Mataremos y a los ricos y haremos hachís con ellos”. Me lo apunto: es un buen consejo mientras los sueldos de los altos directivos han subido un 16% en el 2010.



3. Les aventures extraordinaires d'Adèle Blanc-Sec

En mi adolescencia, ser un freak de los tebeos implicaba, además de que te hincharían a collejas, que te leías TODO aquello que tuviese viñetas: de John Byrne a Art Spiegelman y de Giardino a Frank Miller. Gracias al darnaitismo eso ya no es necesario: con un selecto puñado de frikadas yankis - y alguna japonesa - que, además, tienen un sector de la crítica que las ensalza, ya puedes sentirte perfectamente a gusto como ente humano. En este panorama, ‘Adèle y el misterio de la momia’ no podía tener peor acogida. No sólo es un tebeo francés que no conoce casi nadie en Esppppaña sino que, además, es todo lo contrario de una obra darnais: donde ciertos yankis no dejan de ser unos catetos de mentalidad adolescente jugando a hinchar de importancia sus delirios, Jacques Tardi es un señor culto que, de repente, le da por hacer una obra chorra y folletinesca para pasárselo bien. Porque, en Francia, los tebeos ya están más que asentados desde hace décadas y ya no tienen nada que demostrar.

Luc Besson ha respetado el espíritu de la Adèle de Tardi: puro despelote narrativo, folletines que acumulan un giro disparatado tras otro en un clímax continuo, chistes chorras, nulo respeto a Francia y sus instituciones y, por supuesto, recrearse en lo bello que es ver volar a un pterodáctilo en el París de principios de siglo. ¡Y la cantidad de bigotones es apabullante! ¡Hasta Adèle se anima con uno!


El mejor momento erótico-festivo del año.

2. Ens veiem demà

Porque ente vlog no sólo tiene por que ser un monumento a la vergüenza ajena sino también a la poca vergüenza. O a la falta absoluta de vergüenza. Y porque si, en Días de Cine ponen una peli catalana de Agustí Villaronga como de lo mejor del año, a ver por qué no voy a hacer yo lo propio. Onvre ya.


Y porque la peli es cojonuda e hizo llorar a mi madre y a mi hermana, qué carallo.

1. Toy Story 3

Podría hablar de los aplausos que provocó el momento “¡El gancho!”, o de la magnífica interpretación de Ken, que le valdría el Oscar a la mejor actriz secundaria (muy a su pesar, pero mejor es eso que competir con el cósmico Anthonio Banderas en la última de Woody) o de la apoteosis flamenca de Buzz Lightyear…


Todo eso la justificaría como la mejor peli del año. Pero, honradamente, tengo que admitir que yo soy de ese sector del público para el que la saga 'Toy Story' está hecha a medida. Y su tercera parte es la mejor de todas. Al fin y al cabo, la primera era sólo el trauma del juguete que dejaba de ser “el favorito”, la segunda era el trauma de los juguetes que se veían venir el “qué sentido tiene serle fiel a un chaval que sabes que te va a abandonar” (mucho más poderoso, y con la escena más cruel que he visto en mi vida) y la tercera es, por fin, el momento en el que la infancia se acaba y los juguetes se van a tomar por culo (aquí ya tenemos psicodrama del bueno, bueno). Y, lo confieso, un servidor de ustedes de pequeño tenía un pedazo de camión de bomberos de juguete que le encantaba. Era enorme y estorbaba mucho, así que me convencieron de que se lo regalase a los niños de la aldea (Eido da Ribeira, donde, de pequeño, iba algunos fines de semana). Al final, acepté. A la hora y cuarto de habérselo regalado, vi el camión, tirado a la puerta de un establo, descompuesto en cachos más pequeños que el Renault de Nelsinho en Singapur. Me quedé blanco y sin aire. Por ese motivo, no es de extrañar que, cuando en el catártico final SPOILER los juguetes logran un destino digno FIN DEL SPOILER estuviese llorando media hora del tirón. Soy más ñoño que Paco, lo sé, pero, por lo menos no me invento movidas de mecánica cuántica para justificar mi lista (Sobre todo, porque Jordi ya lo ha hecho tan bien que sería un plagio lamentable).

De todas formas, tanto Paco como yo SABEMOS que la mejor película del año no está en nuestras listas. Y es ésta:


No la hemos puesto por no haber aguantado más de 40 minutos. Pero sabemos que el problema es estrictamente nuestro. No puede haber nada erróneo en la ovra de alguien que se llame Apichatpong.

Feck, mi teclado acaba de ronronear de gusto por el mero hecho de haber escrito su nombre. Voy a hacerlo otra vez.

Apichatpong.

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