26 abril 2011

Cine Basura 6: The Mash-up Edition

Esto de los comentarios de películas malas es algo que legiones de nerdos han querido hacer en televisión durante años. La moda se inició en Estados Unidos a finales de los 80, pero no fue hasta la popularización del Mystery Science Theatre 3000 gracias al interné que comenzaron a salir como zombis fans del cachondeo casposo en Esppppaña. En convenciones, reuniones de freaks y otros lugares de perdición, la gente lleva tiempo utilizado micrófonos para, básicamente, ser malas personas y cachondearse del duro trabajo de los demás. Pero es que a veces se lo están buscando. Como dice Noah Antwiler, ‘…because bad movies deserve to hurt back!’.

Cine Basura es, por lo que sé, el primer programa de este tipo en una televisión nacional. No pondría la mano en el fuego afirmando que es el primero de este país entre otras cosas porque ¿para qué coño vas a poner la mano en el fuego? Si es mentira, te quemas. Y si es verdad, también. No win situation. Para demostrar hombría y seguridad sería mejor decir, por ejemplo, “Sacaría la chorra y cantaría Mi Abuela delante de todo el Teatro Real mientras se representa La flauta mágica”. Con eso no te llevas quemaduras de tercer grado. Y todo mi respeto.

Pero existe más gente con ganas de cachondeo suelta por ahí haciendo lo mismo. Los más famosos son ‘Trash entre amigos’. Tras este forsálico nombre (lo cual les honra) están Señor Ausente, Rubén Lardín, Raúl Minchinela y Nacho Vigalondo. Los cuatro, Don José Viruete y yo mismo estaremos el próximo viernes si todo sale bien a eso de las 22:45 horas delante de las cámaras para comentar una película. Y, dado que somos seis y el sofá da para lo que da, hacernos tocamientos.
La putrícula será ‘Stryker’, conocida en varios cines de pueblo de los 80 como ‘Mad Max 3’ o ‘Super Mad Max 3’ o ‘Stryker: Mad Max 3’ o ‘Te van a timar, chaval’. ¿Y de qué va ‘Stryker’? Pues se trata de un clon de combate de ‘Todo es posible en Granada’. Si ya he puesto la respuesta en la primera frase, no sé para qué coño lo pregunto en la segunda.

Os esperamos allí el viernes 29, de gratis en canalplus.es/Cine-Basura o en el canal de audio 2 de Canal + Xtra.

Y la semana que viene... ¡VIDEOFOBIA!

21 abril 2011

Darío Argento, Parte 2. Y con esto ya que si lo digo todo

Pocos saben que Darío Argento hizo una comedia.

Y ahora pasemos a lo que realmente le importa a la gente: los asesinatos y la casquería.

Parte 2: Los títulos con animalesLean aquí la primera parte si hay cojones!)

La primera película de Argento fue ‘El pájaro de las plumas de cristal’. El porqué de este título es algo irrelevante. Si bien hay, contra todo pronóstico, un pájaro en la trama, supongo que el motivo más importante es el muy recomendable concepto de ‘la llamo como me da la gana porque así mola más’. El caso es que fue un éxito morrocotudo, con las temibles consecuencias que los habituales de este blog ya conocen y que sólo pueden compararse a hacer una consumición en la calle Montera sin condón. Efectivamente: clones de combates como hongos.

Realmente, el giallo comenzó a tener éxito con nuestro viejo conocido Mario Bava, el cual fue el primero en adaptar a Italia la moda de los policíacos alemanes. Pero fue ‘El pájaro de las plumas de cristal’ el flim que engendró realmente la oleada de clones a destajo. A parir de aquí solo hacía falta cualquier guión con un asesino misterioso con guantes, un motivo absurdo para matar y un título preferentemente largo y, a ser posible, con un animal. Así tuvimos ‘Una lagartija con piel de mujer’, ‘La cola del escorpión’, ‘La muerte en los ojos del gato’, ‘El vientre negro de la tarántula’, ‘Una mariposa con las alas ensangrentadas’ o, en un momento de despiporre mental inigualable, ‘No se tortura al Pato Donald’.

No, en serio.

En español se tituló ‘Angustia de silencio’. ¡OMG Qué falta de respeto al sentido e inigualable original!

¿Y valía la pena la película como para que se armara tanto jaleo? Pues es una cosa entretenida pero nada sórdida. Y que ya plantea la usual constante en las películas de Argento de alguien que vio un detalle importante a nivel subconsciente, pero que no logra recordarlo. Como en ‘Profondo Rosso’, sólo que aquí Dario no tiene los cojones tamaño satelital de aquella y hace trampa con el recuerdo en sí, no mostrándoselo al espectador realmente hasta el final.

Luego, el propio Dario haría clones de su misma película, con los títulos ‘El gato de las nueve colas’ y ‘Cuatro moscas sobre terciopelo gris’. La primera (y voy a desvelar el final, pero es por vuestro bien) es más o menos entretenida, con, como siempre, sus escenas puntuales rodadas con gracia y sus homenajes a Hitchcock. Pero se va al garete por lo extremadamente oligofrénico del móvil del asesino: un tipo que trabaja en un laboratorio en el que hacen pruebas para comprobar que los asesinos suelen presentar el cromosoma XYY que los predispone a la violencia (lo cual me da a mi que fue más una moda de la época que una realidad). Uno de los doctores descubre que lo tiene. ¿Y qué hace? ¡Pues matar a la gente para que no lo sepan!

A eso le digo yo auto cumplir tu propia profecía. O, en lenguaje de internet, Epic Fail.

Eso sí, en la peli sale mi mito personal del panteón de actores de Hollywood de segunda: James Franciscus. Un señor que siempre me ha caído simpático por dos cosas. Primero, por su espectacular aparición en El Informal que, damn, no he encontrado en Youtube para compartirla con todos vosotros. Segundo, por supuesto, por su nombre. Si te llamas así, tu película es automáticamente mejor. Hagan la prueba: repitan conmigo rápido ‘Yeimsfranciscus. Yeimsfranciscus, Yeimsfranciscus’. Ahoran ya se han dado cuenta de la verdad: Que definitivamente he perdido el contacto con la realidad. Y que no pienso hacer el chiste de Candyman que sin duda alguno de vosotros esperaba.
“-¿Eres Charlton Heston? -¡No! Soy Yeimsfranciscus”

La película que termina la trilogía, ‘Cuatro moscas sobre terciopelo gris’, no sólo tiene título de obra humorística del Museo Reina Sofía (como lo son la mayoría de las cosas allí expuestas... ¿verdad? ¿VERDAD?), sino que además es un festín del ‘podría haber sido’. Podría haber tenido a Deep Purple en la banda sonora. Podría haber estado protagonizada por Ringo Starr. Podría haber sido buena. Podría no haber sido aburrida...

Pero tampoco hay que ser tan malo. Como suele ser habitual en Argento, siempre hay algo que disfrutar a nivel visual. De hecho, según pone la IMDB (pues he de confesar que no recuerdo tal plano), tiene el primer ejemplo de la historia del cine de ‘tiempo-bala’. ¡Y hasta sale Bud Spencer! ¡Y su personaje se llama Dios!

Lamentablemente, si la identidad del asesino fastidiaba su anterior película, aquí el método por el que se averigua quién es el malo hace las veces de patada en los huevos a la calidad del flim. Se trata de que las cuatro moscas del título son la imagen pendular del medallón del asesino grabadas en la retina de uno de los muertos.

¿Gilipollez o no? Hombre, pues gilipollez. No sólo porque el recurso de ‘grabación de la última imagen en la retina’ (tomada de ‘Los hermanos Kip’ de Julio Verne) tiene la misma base científica que la existencia de caballos que excretan limonada. Es que, encima, estamos hablando del medallón más feo de la historia. La policía de la moda debería detener al asesino no por sus crímenes, sino por atentado estético al tener un colgante con un moscardón disecado. Y a Argento por haber considerado que la idea central del título era una idiotez y luego haberse echado atrás y aceptado la tontería.


Parte 3: Gli anni de decadencia

Flash back al post anterior. Después de fracasar en su intento de plantar la gamba en el mercado americano, Argento comienza su estrepitosa carrera hacia la chunguez y, lo que es peor para los lectores de este blog, la mediocridad.

‘El síndrome de Stendhal’ todavía estaba diseñada con la intención de contar con una estrella internacional, pero el realizador pensó que, ya que tenía que poner a la protagonista siendo violada un par de veces, que llamaba a su hija. Seguro que la conversación fue así:

Dario: Hola, cara mía.
Asia: Q’passsa papi
Dario: Oye que tengo aquí un guión en el que a la protagonista la torturan y violan salvajemente y, no sé porqué, he pensado en tí.
Asia: ¡Qué bonito! ¡Cojonudo!
Dario: ¿Cómo anda tu madre? A ver si nos vemos para el próximo puente.

Efectivamente, la pobre Asia la pasa putas en esta película y se dedica a ir por la vida con cara castradora de Michelle Rodríguez. Lo cual es bueno. En lo que se refiere al tema visual, Argento demuestra un interés esteta que había estado ausente en 'Trauma' y que casi desaparecería durante los siguientes años. De hecho, el director acababa de descubrir un nuevo juguete: ¡La infografía! El síndrome de Stendhal es la primera película italiana que tiene imágenes generadas por ordenador, y Argento las utiliza no sólo para hacer cosas lógicas como secuencias oníricas de su hija entrando en cuadros, sino para planos totalmente absurdos de balas metiéndose dentro de los cuerpos. Que es lo que nos gusta.

Sin embargo, la película, que no he visto hace bien poco debido a que desde finales de los 80 la distribución de la obra de Dario en España ha sido bastante pobre, no me gustó demasiado. Por un lado, (¡EJPOILER!) está el
twist final, que es de esos que un fan de este blog se ve venir a kilómetros. (¡YASTÁ EJPOILADO!). Pero sobre todo porque empieza a establecerse la principal rémora del Argento reciente: los actores secundarios del tigre. Jovenzuelos chungos sin personalidad y con la capacidad interpretativa de Belén Esteban con parálisis facial. Algo que afectaba a ‘Ti Piace Hitchcock’ y de manera dramática a ‘Non Ho Sonno’. Porque si bien hay acuerdo en que la primera es lo menos memorable hecho por Dario, la segunda podría haber estado bien. Tiene a Max Von Sidow, un guión lleno de giros como en los viejos tiempos y un primer asesinato rodado con mucho arte. Pero la chavalería que pulula por la pantalla da más grima que una reunión del elenco de todas las secuelas de 'Viernes 13'.

Como bien comentaba nuestro lector Otropaco en el anterior post, lo más lamentable de esta etapa es ‘El fantasma de la ópera’. En vista de que la seudo adaptación que hizo en ‘Opera’ lo dejó algo descontento, Dario lo volvió a intentar. Pensó en qué le faltaba al original de Leroux. Y llegó a la conclusión más lógica:

Que un protagonista ha sido criado por ratas telepáticas.
Ratas telepáticas y Asia poniéndose viciosa: ¿Qué lector se resistiría?

Y, dejando que la potencia de estas palabras se asiente en vuestros cólones, anuncio que no hablaré de ‘Il Cartaio’ porque no la he visto ni de ‘La terza madre’ (secuela de ‘Suspiria’ e ‘Inferno’) porque las palabras no pueden hacer justicia a tamaño festín de tripas, tetas y humor no intencionado. Esa, al igual que ‘Phenomena’, hay que verla para creerla. Puede que te haga gracia. Puede que te parezca una mierda. Puede que te hagas daño en la frente de los violentos facepalms. Esta la dejo en misterio, que no voy a despellejarlo todo, leñe.


Parte 4: Argento, ese productor

Con media Europa llamando a Argento ‘El nuevo Alfred Hitchcok pero con cara de cadáver, ay madre mía, que da más miedo que sus películas’, nuestro sórdido favorito se lanzó en el 73 a hacer su propia serie de televisión según el modelo creado por el orondo y francamente perturbado director inglés. Se llamó ‘La porta sul buio’. Yo desconocía la existencia de este producto, que apenas duró cuatro capítulos, hasta que un buen amigo se la trajo en dvd tras un viaje al extranjero. Junto con otro aficionado a la mierda cinematográfica, nos sentamos a ver un episodio.

Si creen que cogimos uno de los dirigidos por Argento, pasen al párrafo marcado con un ñordo.

Si creen que nos decantamos por uno dirigido por el creador de ‘Star Crash’, pase al párrafo marcado con una didgeridoo.

¿Es que no has aprendido nada de este blog después de cinco años? Un tipo con guantes negros te asalta y te canta los grandes éxitos de Perales. Falleces en el instante. Vuelve a comenzar la aventura.

Obviamente, me conocéis bien. Nos tragamos un desastre aburridísimo de Luigi Cozzi, un señor al que hay que tenerle cariño a pesar de haber hecho ese sopor que es ‘Contaminación: Alien invade la tierra’.

Concentrado en su carrera como director, Argento no se volvió a acercar a la producción hasta que hizo, de acuerdo con George A. Romero, una edición especial para Italia de ‘El amanecer de los muertos’. El tipo la llamó ‘Zombi’ y creó un montaje con menos humor y más acción y otros elementos que realmente importan. Otra vez, todos juntos:

Los asesinatos y la casquería.

Y se ve que tuvo razón, porque en aquel país la película arrasó. Y, como ya sabréis, supuso otra avalancha de clones de combate y el inicio de la temible moda de muertos vivientes que nos asola. Argento sí que se acercó al tema (más o menos) zombi produciendo ‘Demons’, una película que mezcla metalenguaje, seres demoníacos, casquería, metal (como era normal en Dario en los 80) y, como toda película de bien, un helicóptero atravesando el techo de un cine. Tras una segunda parte que no he visto, Dario pasó olímpicamente del sórdido de Lamberto Bava, director original que nunca conseguiría repetir el éxito de la primera entrega, y le echó el ojo a Michele Soavi, que transformó lo que iba a ser 'Demons 3' en ‘El engendro del diablo’, una película con el mismo poco sentido al que nos tiene acostumbrado el cine de género italiano (¡a pesar de tener según la IMBD ocho guionistas!), pero que no deja de ser curiosa de ver. Por supuesto, que hay que darle las gracias a Argento por ser uno de los mentores de este señor (el otro fue, ¡horror!, Joe D’Amato): tras volver a colaborar juntos en ‘La Secta’, Soavi en solitario hizo una obra maestra del atchonburikismo con ‘Dellamorte Dellamore’, una película que incluye a una mujer siendo devorada por un zombi reprochándole al protagonista que intente salvarla con un ‘A mí me come quién me da la gana’. Lo cual creo que resume todo el sentido de la sociedad de nuestro tiempo. No. No lo creo. Estoy seguro de ello.


Parte 5: Vicisitud extrema

Todo esto escrito y todavía no he dicho que Argento empezó en el cine como guionista. Esto puede que se contradiga con lo anteriormente expuesto sobre la locura de los guiones de sus películas. Pero no se contradice. Más bien se da de hostias y luego, por supuesto, le aplasta la cabeza contra un cristal. Por el amor de peich: fue co-guionista de ‘Hasta que llegó su hora’, una de las mejores películas de la historia del cine.

El caso es que Dario siempre ha trabajado basándose en sus propios guiones (exceptuando sus contribuciones televisivas a ‘Masters of Horror’ de las que no hablaré porque quiero terminar ya el post). Hasta que unos finstros le presentaron ‘Giallo’. Una promesa de homenajear al género que él ayudó a popularizar, escrito por un par de señores con experiencia en monster movies del canal Syfy (-lis cinematográfica). Quizá porque con los años se le había olvidado el inglés, quizá porque… bueno, no se me ocurre ninguna excusa más que no incluya las palabras ‘daño’ o ‘neuronal’. Contra toda lógica no sólo la convirtió en su próximo proyecto, sino que hasta metió mano en el guión. Aquí quedan dos opciones: o lo mejoró, con lo cual queda claro que el original habría tenido mejor uso como papel reciclado para un borrador descartado de 'Sálvame', o lo empeoró. Sea como fuere, el prestigio de este pobre señor ha quedado definitivamente tocado, hundido, pisoteado, meado encima, recogido, batido con mierda de perro, dado de comer a una vaca y utilizado como abono.

Porque 'Giallo' es un espectáculo de la vicisitud como pocos se han visto en un director de prestigio. De prestigio entre freaks, claro. Pero esos son los únicos que cuentan para ente bloj. La cosa es tan chunga que hasta Tobe Hooper se ríe de lo bajo que ha caído Darío.

Asistí a la proyección de esta jran ovra en la pasada y pobretona muestra de fantástico de Madriz. Fue la única sesión a la que fui. Sabiendo muy bien en lo que me metía. Curiosamente, se había preparado para ese mismo día un ‘Trash entre amigos’ con una bazofia de monstruos del SyFy. Pero los que se decidieron por esa cita no sabían que la verdadera risa estaba en la proyección de Argento.

Los rumores sobre la película apuntaban a un jolgorio histórico. Adrien Brody, el protagonista, había paralizado el estreno de la cosa en Estados Unidos. Según él porque le dijeron que la película tenía más presupuesto que el que se encontró una vez metido en faena. Según ese lado oscuro que todos tenemos que tiende a ver teorías conspiratorias por todas partes, porque comprendió tarde que se había metido en una bazofia de las que hacen currículo. Concretamente, de las que hacen que tu currículo sirva como lectura de humor en las visitas al excusado.

Por supuesto que yo tenía ya información de primera mano de que la cosa, más que mala, era de vicisitud. Así se lo hice saber a toda la panda de freaks que nos reunimos en la entrada. Para crear ambiente. Eso iba a ser como una sesión de Cine Basura, pero con 500 personas diciendo burradas.
¡One of us! ¡One of us!

¡Esto NO es una comedia!’ se dedicó a gritar un amigo varias veces durante la proyección. Lo cual generó muchas más risas, claro. Porque era la única respuesta posible a lo que se mostraba en pantalla. El comienzo, sin embargo, es más o menos decente. Quitando los aplausos y las risas por la mera presencia de Elsa Pataki, lo que se pudo ver fue un típico asesinato de la casa, más tipo menú VIPS que Arzak (ese sería ‘Non Ho Sonno’), pero nunca nivel, digamos, tortilla de patatas con trozos de cáscara de huevo.

Claro que, a partir de ahí, todo se va a tomar por culo.
- ¿Cómo de mierda es esto, Dario? ¿Asín?
- No, Nappiato: ASÍN

Lo primero que me llamó la atención de la película fue, sin embargo, un detalle la mar de tonto. ‘Giallo’, miren ustedes por dónde, no es exactamente un giallo. Unos tipos se marcan un homenaje al género, se lo dan a su director vivo más reputado, y no siguen las reglas. Porque lo más importante de este tipo de películas es que siempre se trata de un whodunnit, esto es, una historia de asesino misterioso en plan Agatha Christie. Pero no. Aquí, a eso de la mitad, se nos muestra el asesino.

Que es Adrian Brody con una careta de Rambo de Muchachada Nui.
No me refiero a que el malo sea Manolete (otra obra cumbre de la carrera de este actor durante cuya proyección me regañaron varias veces por descojonarme abiertamente) con doble personalidad. Es que Brody hace dos papeles distintos por algún motivo que sólo Jiménez del Oso podría averiguar.

En lugar de mantener el misterio sobre la identidad del asesino, Argento alterna diálogos de risa, flashbacks de trauma del protagonista rodados como si fuera un anuncio de Timotei de los ochenta y escenas en las que el malo-gañán tortura a las féminas. Pero Dario entiende el género del torture porn a su manera. Y la manera es esta:

Elsa Pataki atada a una mesa gritándole al asesino ‘¡¡¡ERES FEEEEEO!!! ¡¡¡ERES FEEEEO!!!’ sin parar.

Convirtiendo, por lo tanto, toda la escena de tensión en el Primer Festival del Humor de Mortadelo y Filemón. Claro que si esta escena se me quedará grabada hasta el fin de los tiempos, tampoco creo que olvide el momento en el que Emmanuelle Seigner, que interpreta a la hermana de la Pataki, se da cuenta de la clave para identificar al asesino. Si creíais que lo de ‘Cuatro moscas sobre terciopelo gris’ era para abrirse las venas con maquinilla eléctrica, esperaos a esta revelación:

Una de las víctimas aparece medio muerta. Lo único que dice es ‘¡Giallo! (Amarillo)’. Así que, en un momento determinado y porque sí, Emmanuelle sintoniza con el espíritu de Octavio Aceves y deduce la verdad. Podría referirse a la pintura de la puerta de la casa. Al color de su coche. Al color de su tinte. Al de sus gayumbos. Pero la verdad es otra: ¡es que tiene la piel amarillenta porque sufre un problema de hígado! Así, porque la primera palabra que se le pasa a una azafata por la cabeza al escuchar ‘Amarillo’ es ‘Ictericia’.

Fueron estas y muchas otras vicisitúdicas razones que os invito a descubrir las que consiguieron que, por una vez, viera una película colonoscopia y me sintiera mal no por mi tiempo perdido, sino por todos los involucrados en el desastre. De verdad: me dio tanta pena por Argento y compañía que ni haría un Videofobia con la peli.


Lo próximo: Drácula 3D, producida junto a Enrique Cerezo y, según la IMDB, un tal Antonio Tentori en el guión. Un paseo por su filmografía y, ¡zas! ¡Hilaridad!: es el tipo detrás de ‘La isla de los muertos vivientes’ y ‘Zombie: La creación’ de Bruno Mattei. Argento se tira años escuchando como los guiones de sus películas nunca están a la altura de su fiesta visual y contrata a un guionista de Bruno Mattei (originalidad cero) y el último Lucio Fulci (lógica cero).

Ya el hecho de contar con el presidente del Atleti, productor de ovras cumbres de la chunguez nacional como ‘Franky Banderas’ o ‘La venganza de Ira Vamp’ y ex compi de negocios de Jesús Gil es un detalle que eleva el coeficiente sórdido del proyecto. Pero leer la sinopsis lo confirma definitivamente. Un documento que ha llegado a mis manos por medios secretos y que causa desazón por lo poco interesante de lo que cuenta y porque parece estar escrito utilizando babelfish. Según lo que me ha parecido entender, se trata de una simple adaptación del montón, con dos particularidades: La primera, que todo ocurre en Transilvania (así me gusta: ahorrando en localizaciones; con suerte, hasta pueden reciclar decorados de Ira Vamp). La segunda, que la última frase es: ‘... pero su espíritu está flotando sobre sus cenizas en el aire, que, formando una gran sonrisa de murciélago burlón... FIN’ (añado inmenso sic. No, en serio. SIC), lo cual me ha dado una extrema vicisitud tanto por lo chungo del recurso como por recordarme al final de ‘Van Helsing’, uno de mis mayores momentos de risa histérica en el cine. Que espero que se repita cuando pague 10 euros por ver mi primer argento en 3D. Con la clara expectativa de que, aunque el basarse en un clásico no invite a ello, haga todas las gilipolleces con la cámara que se espera de él. Que para eso vemos sus películas.

Para eso, y para hacer posts de doce páginas. Está claro que, como Argento, no tengo mesura. Ni vergüenza.

18 abril 2011

La liga fantástica de F1 2011. Round 3: China

La firma de hoy es un onvre que, desde pequeño, y gracias a la presencia de su señor padre como comentarista en todos los eventos automovilísticos de la época, se dedicaba a cosas como desayunar con Fangio o tomarse cañas con Fitipaldi. En épocas más recientes, decidió sumirse en las peores fosas de la F1 a la hora de contactar con un servidor de ustedes tanto para colaborar en la revista Grand Prix Actual como para participar, junto con Paco y lanavajaenelojo, en varios programas de 'Hoy comienza todo' en Radio 3.

De todas formas, si algo he de destacar de José Manuel, además de sus sabiduría y sus ganas de llevar la sordidez al ente público (y el haber fundado el PCDC - "Partido Comunista Duro de Cojones") es, indudablemente, su...



¡Todo un onvre con valores del que me enorgullece presentar su magggnífico análisis del GP de China!


EL AUTOR... IN HIS OWN WORDS

Una vez calculé cuántas horas me había pasado en mi infancia/adolescencia sumergido en libros de carreras de F1. Me aburrí enseguida y decidí que la cifra más exacta era "muchas". Se trataba de una actividad solitaria, como la del quinceañero que se tira horas aporreando una guitarra. Quizá si yo hubiera optado por el R&R en lugar de la F1, hoy sería una estrella y, con toda probabilidad, bisexual. Fui un chaval sano porque me hacía pajas como todos los demás de mi edad. Bueno, en realidad muchas más. Tranquilos, era capaz de discernir que el reportaje de Miss Agosto 86 y una foto del sórdido Eifelland del 72, con Stonmelen tras el periscopio, me producían sensaciones distintas.


Esto sí que es un diseño brillante
y no las chuminadas
de don Adrian.


Al final, todo aquel tiempo perdido sirvió para algo. Podré contar con orgullo a mis nietos que, a los 15 años, logré la plusmara de 27 pajas en un solo día y que una vez, ya entrado en la cuarentena, escribí un texto para Vicisitud y Sordidez. Pasen y vean, amigos..

ME TOCÓ LA "CHINA".

No se puede llevar la faena pensada desde el hotel. Este fin de semana he comprobado de nuevo la veracidad de este dicho taurino (sí, estoy hablando de toros nada más empezar. Lo hago para dar emoción a este texto que forzosamente va a ser un poco soso, habida cuenta de que el GP de la India 2011 ha sido un coñazo superlativo en términos de Liga Fantástica. Además, me estoy cascando unas subordinadas largas y absolutamente innecesarias demostrando como NO se debe escribir. Ahora, amable lector, tienes que buscar en la segunda línea la continuación a la frase que he dejado colgada.) que no sé quién pronunció. No me extrañaría que hubiera sido Juan Belmonte, el pasmo de Triana. Yo me relamía cuando pensaba en este fin de semana. Estaba seguro de que Alguersuari, mi favorito eterno, iba a hacer de las suyas. Tras la Calificación del sábado me sentí un poco mal. El DJ más hortera de la historia de la música había logrado su mejor puesto en parrilla, un sorprendente séptimo lugar, además de batir a su compañero de equipo. En la sobremesa me vine arriba. Se me apareció la nítida visión de una carambola patriendo el pelotón en dos provocada por una bella embestida de nuestro Jaime a Buemi. En ese estado de felicidad consumé las horas previas a la carrera. Estaba seguro de que ocurriría. Quizá he puesto demasiadas esperanzas en el piloto de Minardi....perdón, de Toro Rosso...perdón, de Red Bull “B”.


¡¡¡Subidóóóón!!!

Y es que China no ha ido como esperábamos. (De nuevo, he mostrado un vicio de escritor malo. ¿Por qué coño hay tanto seudo analfabeto que empieza sus frases con un innecesario “Y es que” o similares?). Además de la siempre dolorosa victoria del boñiga, nos hemos visto privados de acción de la buena. Ha habido adelantamientos de carrera de motos, de esos que no sirven para nada, de esos que ha hecho Alonso a cascoporro en las tres primeras carreras del año. Es decir, de esos de los de adelantar en pista y luego la cago a saco con la estrategia y me vuelvo a encontrar con el mismo que he pasado hace 20 vueltas. Mucho adelantamiento “low cost” y muy pocos incidentes de calidad. Pasemos a referirlos.



LOS PILOTOS

Por indicación vicisitúdica le adjudicamos un puntito a Alonso por violencia verbal pasivo agresiva en las declaraciones post carrera. No se puede justificar la clara estrategia de mierda de Ferrari y que, encima, la caballuna Nira Juanco te ponga contra las cuerdas poniéndote el ejemplo de la carrera de Massa. Nuestro exacerbado alonsismo ha detectado en la sonrisilla de Fernando un brillo irónico mientras decía que “antes de la carrera no se sabía cuál era la estrategia buena”. Ya volveremos a este asunto en el apartado de los equipos.


Otro punto para Felipe Massa por su elegante salida de pista sin consecuencias segundos más tarde de ser sobrepasado por el delicado Nico Rosberg.


Muy bien colocado ha estado Liuzzi, que recibió un drive through (1 punto) por saltarse la salida ¡con un Hispania! Es enternecedor comprobar el hambre de carreras de Vitantonio que contrasta con la actitud de su compañero y de su equipo, que sólo quieren terminar GP's. Liuzzi se lleva 5 puntos de complemento de estilo por ello. Total: 5 + 1= 6 sólidos puntos.

Este el Liuzzi por el que hemos luchado


Un poco más arriba nos encontramos a Petrov con 7 puntos, merced a la calamitosa gestión de su incidente en la Q2. Dejó el coche en mitad de la pista, lo que provocó una oportuna bandera roja que, entre otras cosas, hizo posible que Jaime saliera séptimo, con todo el abanico de maravillosas posibilidades que eso ofrecía. Además, el recuerdo de Schumi aparcando en la Rascasse en Mónaco '06 convierte el sainete de Petrov, otro de nuestros favoritos, en un guiño nostálgico que debemos valorar debidamente, tal y como hemos hecho.


Di Resta, en una tardía acción, se lleva 8 puntos por colisionar con Heidfeld en las postrimerías de la carrera. A eso, hemos de añadir 3 puntos de psicodrama al convertir al pobre Nick en un pim pam pum a lo de la Rosa, ya que esa era la segunda vez que le golpeaban. 11 puntos le otorgan a Paul un inesperado lugar en el tercer escalón del podio.


Durante mucho tiempo Jenson Button pareció camino de una sorprendente primera victoria. Su equivocación en el primer repostaje al pretender que los mecánicos de Red Bull le cambiaran las gomas colocan en su casillero 4 puntos por gañanería en zona de boxes. El hecho de recordarnos la maniobra que hizo que Jaime ganara su primera Liga Fantástica y el haber perdido posición con respecto al boñiguilla le dan la friolera de 10 puntos de complemento de estilo. Le hemos dado el máximo por “ser vos quien sois”, un piloto poco dado a los errores y menos de este tipo, más propios del zurullo con el que comparte box. 14 puntos para Jenson con objeto de ayudarle a entrar en el lado oscuro de la fuerza, que es el que mola.


El merecidísimo Star of the Race va a parar a Checo Pérez. Su primer toque con Heidfeld se lleva 8 puntos + 1 por el drive through con el que lo castigaron por esa genial maniobra. Gracias al segundo se lleva muchos más. Primero porque causó la ruina del pobre Tootsie, lo que ya le da 12 puntacos y la victoria sin contestación. Una nueva sanción, un stop & go, le procura otro puntejo, con lo que suma ya 22. La plasticidad y limpieza del segundo golpe y el hecho de completarlo mientras estaba bajo investigación del primero no nos dejan otra opción que adjudicarle 10 puntos más de complemento de estilo. Así que el bueno de Pérez se lleva 32 + 10 puntacos por ser Star of the Race. Estos 42 puntos para el mexicano de Sauber nos hablan bien a las claras de su calidad. Esperemos que esto sirva para que Maldonado espabile y siga el ejemplo del Checo.

Un sicario con cara de niño



EQUIPOS


Aquí sí se cumplieron nuestras expectativas. Todo el mundo sabía que un equipo iba a meter la gamba con la estrategia y así ocurrió. Empecemos con los 2 puntitos de Lotus, digo Renault, o sea, Renault Lotus, es decir, los coches negros que copian en cutrongo la maravillosa decoración JPS de la escudería fundada por el Adrian Newey de hace 40 años, Colin el gorras Chapman. Puntúa por la avería de Petrov en la Q2 tras su vuelta buena, preludio del numerito de Vitaly con los botoncitos y del abandono del monoplaza en mitad del asfalto.


La ignominiosa vestimenta de los pilotos de McLaren el sábado le da a su escudería 5 puntos. Ese estampado semejando un tatuaje homoerótico hará que el mono rojo que lució la hez en la Calificación consiga un precio récord cuando lo subasten por alguna siniestra obra de caridad.


La lucha por la victoria ha estado mucho más apretada en los equipos que en los pilotos. Sólo la excelencia del vencedor posibilitó que el resultado fuera el esperado. 11 puntos se llevaron los equipos de la bebida alegal, lo que les colocó a las puertas del triunfo. El abandono de Alguersuari le da a Toro Rosso 4 puntos por gañanería en zona de boxes al no ajustar bien la tuerca del Pirelli trasero derecho más 2 por ser la razón del final de la carerra para nuestro Jaime. Y otros 5 puntos de complemento de estilo por el vuelo del neumático, de cierta estética al conseguir más altura de la inicialmente prevista, además de que casi se lleva por delante a un comisario. Lástima que Alguersuari sólo fuera el pasajero en este precioso lance.

Desde el punto de vista estético,

lo mejor de China 2011


La estrategia de mierda del zurullito, que impidió su segura victoria, inaugura el casillero para Red Bull. Eso son 5 puntos. Los monoplazas austríacos se llevan 5 más por la estrategia de mierda de Webber en la Q1, sacándole a pista con unas duras usadas que condenaron sus posibilidades de pase a la Q2. Y un puntito más por los juegos florales del Kers. Que si sale humo del monoplaza de Mark, que si Seb tarda cinco minutos en salir del coche tras hacer la pole por si el Kers le daba por achicharrarlo, que si lo usan, que si no lo usan, etc,... Aunque no nos creemos ni la mitad de las chorradas que se dicen sobre este tema, genera el suficiente ruido como para que se vea reflejado en la Liga Fantástica.


La clave de la victoria de Ferrari se encuentra en el complemento de estilo. Los 10 puntos de las dos estrategias de mierda para Massa y Alonso no hubieran sido suficientes para derrotar a los enérgeticos, tanto mayores como menores. Sin embargo, hay que reconocer que la contumacia del equipo dirigido por Domenicali en no acertar nunca desde el muro de boxes posibilitan que le otorguemos 5 puntos extra. Ni en Abu Dhabi, ni en Australia, ni en Malasia, ni en China han sido capaces de, siquiera, igualar a los demás. Muchas veces el que comete este tipo de errores es el equipo con el mejor coche. En ese sentido, hay que recordar los años de Schumi & Ross vs. Mac, en los que Michael siempre les hacía la pirula a Mika y cía. No recordamos ningún caso tan claro de insistente paquetez en una escudería que necesita igualar con planteamientos brillantes sus prestaciones con respecto a los coches más veloces. 15 puntos ha cosechado Ferrari más otros 10 por ser Team of The Race, que arroja un resultado total de 25 chicharros. Sucede de esta manera Sauber y a Hispania, los dos primeros ganadores de esta temporada 2011.

Ferrari, un equipo con valores

En un penúltimo giro de maldad pongo esta otra foto de Juan Belmonte, el más grande matador de toros de todos los tiempos.

Lo que viene siendo

un pase de pecho y tal

Como colofón llamo la atención del lector sobre otro detalle de técnica literaria. Igual que al final de las películas de hoy en día se dice que ningún animal ha resultado herido, en este texto no se ha escrito ningún “pero”, la palabra más usada (creo) en el español moderno.


Y ahora me voy a tomar unas cañas porque, como cantaba Gardel, “esta noche me emborracho, me mamo bien “mamao”, p'a no pensar”.


¡A vuestra salud!

13 abril 2011

Dario Argento. Y con eso está dicho todo (Part uno)

Era de esperar: lo de los cocos en Abisinia me dejó más seco que 24 horas en manos de Debi Diamond. Así que, después de atender a vuestra imposible y perturbada petición, voy a escribir de concretamente todo lo que es lo que me da la gana.

Y por algún motivo, me apetece Dario Argento. Un tío con esta cara:
¡Bú!

Yo tampoco me entiendo a veces.

Dario Argento es un director italiano que se diferencia del resto por dos motivos:

El primero y esencial es por considerar que el rock progresivo mejora cualquier banda sonora. El segundo, por haber tenido de hija a Asia Argento. O sea, esta chica:
Recordemos que con esta cara:

La genética es a veces una cachonda.

Para el que no lo sepa, Argento es, además, el principal maestro de la cinematografía mundial en otras dos cosas: en el cine de género italiano y en haberse puesto en ridículo en los últimos años a un nivel que ni un hijo mezcla de material genético del Inspector Clouseau, Mr Bean y Juancarlitros podría alcanzar. Porque la carrera de ente señor es fascinante en el sentido que a mí me gusta: capaz de alcanzar las más altas cotas desbocadas de maravilla fílmica al mismo tiempo que subir a la cumbre de la vicisitud cinematográfica. Rara vez mediocre, frecuentemente fascinante, consistentemente vicisitúdico. Efectivamente: Argento es el Rick Wakeman del cine terror.

Parte 1: Las películas tituladas con un latinajo. Y Profondo Rosso.

Qué pasa. Puestos a hacer capítulos, los hago absurdos. En homenaje al cine de este director y al fantástico italiano, dirían unos. Por inventármelos una vez escrito medio artículo, diría yo mismo.

Yo entré tarde en el mundo de Dario y en el giallo en general. Para quien no lo sepa, ‘giallo’ es el término que aplican los italianos a su narrativa policiaca, y se deriva, como todo listillo fan del género no dudará en contarte ante tu obvia indiferencia, del color amarillento de las páginas de las novelas chungas policiacas populares antaño por allí. En Espppaña éramos más de Marcial Lafuente Estefanía y Corín Tellado, lo cual, como también todos saben, es algo para enorgullecerse. Sólo que no delante de desconocidos. O de conocidos. O del gato.

El caso es que de joven tenía la impresión de que películas como ‘Rojo profundo’ o ‘Suspiria’ me iban a aterrar. De adolescente era de esos que ciertas pelis me daban tanto miedo que me cagaba en los pantalones de otras personas. Sin embargo, me grabé una vez en mis tiempos de instituto, granos y vicisitudes amorosas (¿me atreveré a hacer alguna vez ese post? Claro que no) la película ‘Inferno’. Que es la segunda parte de una trilogía conocida por muchos como ‘Las tres madres’ (y por los que han visto la propia ‘Inferno’ y ‘La tercera madre’ como ‘Sus putas madres’).

Por aquellos entonces yo todavía no había tenido la revelación espectacular que es el descubrimiento consciente de que hay una cosa llamada ‘rock progresivo’ que aporta belleza, sordidez y no follar a tu vida, así que el hecho de que Keith Emerson pusiera su horterismo al servicio de la banda sonora sólo se tradujo en mi mente como “¡Pardiez!¿Por qué se pone la música a gritar como loca ‘¡¡¡¡Maaaater Suspirooorum, Tenebraaarum, Lacrimaaarum!!!! a todo volumen mientras que sólo vemos a un tipo andando a gatas ligeramente interesado por lo que le rodea?”.
¡Qué inocente, indocumentado e imbécil era! Así que con lo que me quedé (y lo único que recuerdo, porque nunca la he vuelto a ver) fue con un par de muertes muy coloridas y con la vaga impresión de que las cosas pasaban porque sí. Como la escena en la que la protagonista hace un agujero en el suelo de su piso y descubre que la planta de abajo está inundada y con cadáveres.

Y, obviamente, se lanza a nadar.

Porque sí. Porque esa es la lógica de Argento. La tomas o la dejas.

Yo la dejé.

Pasó el tiempo. Y seguía sin ver las dos películas que tanto respeto y miedo me causaban. Pero una tarde me levanté del sofá, me di cuenta de que ya estaba demasiado mayor para gilipolleces, salí a la calle, volví a la casa, me puse el cinturón, volví a salir, me abroché la bragueta y me encaminé hacia el videclub que había cerca del Conde Duque, conocido entre mis amigos como ‘El Freak Solidario’. Allí, en lugar de mi ración habitual de bazofia ignota, alquilé Rojo Profundo, cuya portada con un muñeco con pinta malrollista me atraía como la contemplación del propio ñordo.

Dos horas más tarde, llegué a varias conclusiones. La primera, que el tipo de la banda sonora tenía muy poca vergüenza a la hora de plagiar el Tubular Bells de Mike Oldfield. Lógicamente, ahora soy fan y estoy escribiendo esto con música de Claudio Simonetti, el señor en cuestión, de fondo. La segunda, que Darío estaba perturbado y que sus películas iban a ser, cuanto menos, curiosas de ver.

Lo que más me gustó de aquel flim fue, por supuesto, los cojones con los que Argento mostraba al asesino. Porque, en un alarde de valentía que haría que Chuck Norris, acomplejado, se dejara sodomizar por Woody Allen, el director no sólo daba pistas para saber quién era el malo: es que ponía directamente su cara poco después del crimen. Otra cosa es que tú te coscaras. El resto del metraje era un festín de progresivo, movimientos de cámara y giros de guión porque sí de los que convierten a una película en una juerga. Todo basado en una idea recurrente en la filmografía de Argento: que siempre hay algo oculto en lo que recuerdas del momento importante de la trama. Como ‘Blow Up’ de Antonioni (David Hemmings incluído), pero, cómo lo diría yo... ¡ah, sí!: en PELÍCULA. Que lo de este supuesto clásico es mejor dejarlo para fans del 60’s Swinging London. Yo, para eso, me quedo con Austin Powers, thankyouverymuch.

Ya inmerso en el culto sórdido a Dario, inmediatamente pasé a la que muchos consideramos su obra maestra: ‘Suspiria’, la primera parte de la nombrada trilogía de Sus Putas Madres. Con una banda sonora en la que un perturbado se dedica a tararear ‘La la la’ como un gremlin y a gritar ‘Witch, Witch’ con la intención de que acabar con tus nervios, la película trata de una escuela de bailarinas en la que todas las chicas están apollardadas (herencia, según se dice, del guión original escrito para niñas pre-adolescentes) y unas brujas manejan el cotarro. Concretamente, una especie de momia muy vieja y sórdida que, según dice Argento, era una prostituta anciana que se encontró por la calle en Roma. ¡Casting de calidad!

Curiosamente, el hecho de que uno de los pocos bailarines que pululan por los fermosos encuadres sea Miguel Bosé no es el principal atractivo de la película. Aquí lo que importan son los colorines que mete Argento, inspirándose en Mario Bava, un señor mucho mejor considerado por un motivo: sus películas son más viejas. Y, curiosamente, hizo dos flims sin las cuales hoy no existirían ni ‘Alien’ (¡Tragedia!) ni ‘Viernes 13’ (¡Tra... eeer... bueno... gedia?.)

Pero no es el momento de hablar de Bava. Y mucho menos de su hijo Lamberto. Que ese sí que es un sórdido peligroso que acabó trabajando junto a Argento. De lo que se trata aquí es de poner de relevancia una verdad innegable: que ‘Suspiria’ es una de las mejores películas de terror ever. De hecho, contiene el asesinato más absurdamente complicado de la historia del cine, en el cual no es que maten a una muchacha: es que la matan MUCHO. Va tal que así: la chica se acerca a una ventana. Aparecen unos simpáticos ojillos flotando. Una mano pelúa como Robin Williams rompe el cristal, agarra la cabeza y empieza a estrujarla con
tra el vidrio hasta que lo rompe. Se ve que esto lo hace por joder, porque a continuación le mete un navajazo en el vientre, otro en el pecho (como a Mario Postigo) y uno de bonus a medio camino. Al mismo tiempo, una amiga corre como loca buscando el origen de los gritos. Luego, el señor agarra una cable suelto (porque en las escuelas de ballet siempre hay cables por ahí, no vaya a ser que se necesite matar a alguien), la ata por la cintura, la coloca sobre una vidriera y se entretiene dale que te pego con el cuchillito otras seis o siete veces. Debajo de la vidriera aparece la amiga. Naturalmente, los cristales ceden, por lo que la chica cae un par de pisos. La buena noticia es que por suerte no llega al suelo. La mala es que el cable se sube de la cintura hasta el cuello y la ahorca. Y la peor es que, ya para hacer carambola, puntuación doble, vida extra y publicar el archivement en el muro del Facebook, los cristales se caen encima de la amiga partiéndole la cara por la mitad y haciéndole una operación de hernia de hiato gratuita.

Y luego Dario se queja de que le digan sádico misógino. Bueno, no. Que yo sepa le da absolutamente igual.

El resto de la película sigue la línea de desmelene, llegando a su cumbre al final con una chica zombi, la vieja prostituta, rayos y centellas en general que hacen que a muchos les parezca todo demasiado exagerado. Incluido algún lector de ente bloj cuya opinión respeto. Pero no les hagáis caso. Un buen sórdido sabe que 'Suspiria' es una ovra maentra.

Lo malo es que, partiendo de aquí, mi completista viaje por la filmografía de Argento sólo podía llevarme en la misma dirección que la de una chica guapa en una película del director: a meterme cabezazos contra los cristales. Durante años pensé que esta última afirmación era exagerada. Hasta que hace unos días me tragué su más reciente producción. La primera vez que veo una bazofia y me siento físicamente mal por todos los involucrados en ella. Pero no adelantemos acontecimientos.

La supuesta trilogía que comenzó con 'Suspiria' e 'Inferno' sobre tres deidades de maldad y puteo general a la humanidad tardo lustros en terminarse. Eso sí, el señor se dedicó mientras tanto a sacar películas cuyo título se parecía lo suficiente a los anteriores como para c
onfundir al respetable que se espera otro festín absurdo de terror. Lo cual es tonto: a ver quién es el guapo que, después de ver 'Inferno', no se espera que cada película del director no sea un festín absurdo de terror.

La más divertida de ellas es Phenomena, rodada en 1985. Una de esas historias que es imposible de contar, pues contiene comunicación telepática con insectos, más mujeres rompiendo cristales con la cabeza, Mötorhead, un niño deforme asesino, Iron Maiden y monos con navajas. Por no hablar del malestar que genera no la usual violencia, sino el sentirse un punto pederasta por mirar con alegría a Jennifer Connelly adolescente. No es de extrañar que sea, de su filmografía, la película que más le gusta al propio Argento. Viejo verde.
Otra cinta con título que parece secuela de ‘Suspiria’, pero que no lo es, fue ‘Tenebre’, de 1982. ¡Por el amor feck, Argento! Si ‘Suspiria’ iba sobre la tal Mater Lacrimarum, y se supone que hay una Mater Tenebrarum, ¡hay que tener ganas de confundir al personal! ¡Deja esas cosas para The Asylum!

Ésta supuso un cierto regreso del director a sus tres primeras películas (de las que hablaré luego debido a la caótica estructura de este post, que empieza a parecerse más a un guión de Lucio Fulci que de Argento). Y, si bien no era visualmente tan divertida como sus películas fantásticas por una absoluta falta de filtros que nunca aprobaría Michael Bay, poseía algunas cualidades positivas. Como un guión que, extrañamente, tenía sentido e incluía (ahora jodo el final) un bonito ‘Era él’ que extrañamente no me vi venir (ahora dejo de joder el final, pero seguro que la mayoría lo habéis leído: sus fastidiáis). Por otra parte, tampoco es una película que diera especial miedo. De hecho, quizá Argento era consciente de ello, y en la banda sonora se dedicó a poner una voz sórdida de sintetizador que no paraba de gritar en italiano ‘¡Miedo!¡Miedo!¡Miedo!’. Imaginaos, por ejemplo, cualquier comedia de esas de Globomedia con Javier Cámara en la que la música incidental tuviera a Joselito gritando ‘¡Descojonarsus, descojonarsus!'. Efectivamente: mejoraría enormemente.
Y, como se ve en este video, otro cabezazo a un cristal. Si Argento otra cosa no, pero temas recurrentes…

Siguiendo su línea de monosílabos, llegó en el 87 ‘Opera’. Una especie de versión de ‘El Fantasma de la Ópera’ en la que el director lo dio absolutamente todo. Pero entre que por aquellos entonces estaba separándose de Daria Nicolodi, su novia de cara rara coguionista de ‘Suspiria’, que una actriz lo dejó plantado, que un actor murió durante el rodaje, que técnicamente fue una pesadilla y que Christina Marsillach (Sí: la de 'Adolescencia') fue un coñazo en el día a día, el tipo acabó cogiéndole un poco de manía. De hecho, años más tarde hizo una adaptación directa de la obra de Leroux para desquitarse. Una película esta última que pone de acuerdo a todos los fans del director:
Es una puñetera mierda. Yo no la he visto, pero estoy seguro de que todos los que dicen que es la peor película de Argento se equivocan. Seguro que no han experimentado ‘Giallo’. Pero, una vez más, no adelantemos acontecimientos.

Tampoco recuerdo mucho de ‘Opera’. Sólo que la vi un verano en el que estuve completamente sólo en el trabajo durante una semana. Además de jugar al Doom, resulta que había varias películas por ahí rondando, y entre ‘Emmanuel 2: La antivirgen’ y ésta, pues me decidí por más muertes a ritmo de Heavy Metal. Todavía no me explico el porqué.

Lo importante de la película, y por lo que es más recordada, es por la broma que le gasta al asesino a la protagonista: le pone agujas debajo de los ojos para que no los pueda cerrar y vea cómo mata a la gente. Un método Ludovico harcore que refleja lo poco que le gusta a Argento que la gente no se regodee en las escenas violentas de sus películas, que en el fondo es lo que más le importa de toda la fiesta.

Como ese peaso de supergrupo llamado Asia, Argento se empeña en que la mayoría de los títulos de sus películas (y los nombres de las películas) tengan que terminar en ‘A’. Así que en el 93 se marcó ‘Trauma’. Total: la mayor parte de sus personajes están traumatizados. Y la mayor parte de los espectadores, by the way.

Se trató del segundo intento de Argento de hacer una película en Estados Unidos después de su divertido episodio con Harvey Keitel del binomio ‘Los ojos del diablo’. Pero lo que salió fue más bien una cosa con pinta algo menos alocada (quizá porque ya había abandonado el amor por los colorines que tanto gusto me dieron en Suspiria e Inferno, quizá porque alteró su estilo para alcanzar el éxito en América, quizá porque el guión no parecía estar hecho por un puñado de sicópatas con problemas de retentiva). Digo que un poco menos. Porque que rara vez se puede decir que una película de este señor sea normal. De entrada, pocas cintas sobrias recuerdo con tanta cabeza cortada. Ni que una de ellas hable una vez en el suelo. ¡Las cosas que tiene mi Argento, siempre empeñado en sabotear su propia obra! Y es que lo principal de 'Trauma' no es su trama (¡for sale!), sino el haberse inventado un aparatito. Al igual que en ‘Opera’ todo era una excusa para poner a una chavala con alfileres debajo de los ojos, aquí todo parecía estar construido para utilizar una especie de utensilio de bricomanía infernal diseñado para cercenar cabezas poco a poco.

Lo malo es que, debido quizá a que no era ni un Argento puro ni un thriller normal de Hollywood, 'Trauma' fue un fracaso. Argento no dio el paso al cine americano, y no volvería a trabajar allí hasta sus divertidas contribuciones a la serie 'Masters of Horror'. A partir de ese momento, comenzó una nueva etapa marcada por títulos de más de una palabra. Hasta que llegó 'Giallo'. La ovra vicisitúdica definitiva.

De la que hablaré en la segunda parte de este post ¡ÉPICO! Que hacía tiempo que no tocaba uno de éstos.

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