31 mayo 2011

La liga fantástica de F1 2011. Round 6: Mónaco.

Cuando iniciamos ente vlog, sus aspiraciones fundamentales eran dos. La primera de ellas, ser considerados lo peor y lo más decadente de la cultura occidental – pero, al haber otorgado Fidel Castro dicho galardón a las obras completas de Corín Tellado, nos conformábamos con que la histérica de Curri Valenzuela nos incluya en la secuela de la maravillosa ‘101 personajes que hunden España’.

La segunda aspiración nos hermana no con Fidel, sino con una gran munhé: Oprah Winfrey. Y esta aspiración no es otra que extender, aunque sea un poquito, el amol cósmico por este mundo de Peich. En el caso de la F1, ver el número tan grande de sórdidos que sabe celebrar como es debido la apoteosis de los valores por todos los circuitos del orbe es algo que sigue causándonos vértigo.

Por eso, es todo un orghullo que la firma invitada de hoy – en un artículo que no les decepcionará en su grado de atención al detalle y a los valores – sea una pareja de hermanos, asiduos en los comentarios, cuyo nombre no revelaré por aquello del economato. Y porque no haya gritos de tongo (aunque, en esta España que aupa a gente como Sandokán y Camps en las elecciones… ¡Qué más daría que hubiese corrupción en el blog. Aprendan del 15M los que quisieran quejarse de las ejemplares puntuaciones y practiquen la ultrarrebelde y no menos responsable abstención o voto en blanco).

¿Y el amol cósmico? Sencillamente, la vez que, en los comentarios, se relató el “Y entonces mi hermana, que en tiempos odiaba la F1, me habló del efecto suelo. Y me puse a llorar”. (Me recordó el retrato de Gerhard Berger que yo le dibujé a mi hermana al Plastidecor porque, por aquel entonces, le parecía el piloto más guapo: ahora su héroe es Webber). Onvres, muheres, sórdidos todos hermanados por la F1 que, en Mónaco 2011 ha vivido una fiesta. Con todos ustedes, los hermanísimos (¡no dejen de seguir el ejemplo de Pimpinela!)



Presentación

Brother:

Como aficionado a la fórmula desde tiempos inmemoriales. He sufrido el rechazo e incomprensión de todos los que me rodeaban en un país donde el fumbol siempre es tema de discusión obligatoria. Para gente no aficionada, conductas tales como levantarse de madrugada para ver una carrera, o no tener ni idea de la regla de fuera de juego pero, en cambio, conocerse al dedillo las especificaciones técnicas que impone el reglamento a los coches han sido motivo de exclusión social. Dicho de otra forma los de la fórmula 1 siempre hemos sido unos “freaks”.

Momentos estelares como el Gran Premio de 1997, donde fui la mofa y befa de los jurgoleros por ser ferrarista (no sé a que vino tanto choteo viendo luego los resultados de equipos como el Atleti, el Athletic, la Real, el Sevilla, el Betis, el Depor, el Espanyol…que son sodomizados semanalmente por el BarÇa y el Madrid) habían forjado un carácter que rozaba el integrismo.

Afortunadamente el día que vino mi hermana toda loca a mi cuarto a decirme “TIENES que leer este blog” y me mostró este documento consiguió que se produjera esta transformación….



…y viera las carreras desde una perspectiva distinta y mejor, aparte de apreciar la música y la curtura de forma diferente, y que mi actitud ante la vida, en general, haya mejorado…

Y eso que ha ganado el resto de la humanidad.

Sister:

Yo… sufrí a mi hermano. Literal. Recuerdo no llegar a los 10 años y tener que jugar a las cartas de coches y motos con él, porque todos estaban con los cromos de fumbol de Panini. Así pasaba que yo sabía distinguir de un vistazo un Ferrari F40, de un F50 y de un testarrossa (mi favorito).

¿Consecuencia directa? Que le quitase los coches para subir a mis Barbies sobre ellos (yo fui niña de Barbies, ¡¿qué pasa?!) con la consecuente pelea de “mamiiiii, que me ha quitado el cocheeee”, “pero si no estabas jugando con él!”. Eso y que en un viaje le quitase su gorra de Ferrari (la cual casi pierdo en una travesía en barco… menos mal que cuando se lo dije estaba sentado, sino se me infarta antes de los 30).

Yo era de fumbol, primero porque el número de tíos buenos era superior al de la F1… pero mi interés se fue perdiendo igual que se iba incrementando por otros deportes (y tíos buenos correspondientes… qué? La adolescencia es lo que tiene!). El ser una escritora frustrada y digievolucionar a friki con gusto por las frases que empiezan por “Uy Mari…”, hizo que cuando me pasaron el primer post de este blog, seguido de los continuos comentarios de mi hermano sobre la liga sórdida, me aficionase. Siempre llevándolo a mi terreno, porque soy muy de criticar estilismos (recordemos, fui niña Barbie), no fashion victim, que esas no saben, yo doy el paso más allá, yo observo formas y estilos de los clásicos de la moda y la snob recalcitrante que tengo dentro habla con un “Uy Mari…”.

Eso sí, la culpa la tiene mi hermano. La mayor socializadora es la familia, y yo soy la pequeña. Bueno, él y las series americanas: Barbie no podía con esos tacones salir de compras.


Gp de Mónaco 2011

Update: Debido a una horrible confusión que tuvimos al pasar las puntuaciones al artículo y después de revisar concienzudamente el vídeo, nos hemos dado cuenta que hemos dado los puntos a quien no era en la piña entre Hamilton y Maldonado. Por lo cual, se le despojan con deshonor de los 15 puntos a Pastor Maldonado (que ni siquiera ha protestado por la piña) y se adjudican 12 puntos al mierda por la piña con perjucio del otro, más 5 por el abandono de Maldonado, más 3 de estilo en un intento de adelantamiento que se puede catalogar de "Elefante entrando en una cacharrería".

Asímismo el mierda se convierte en "star of the race" asi que recibe 10 puntos más, mientras que a Checo Pérez se le restan 10.

Por último, comentar que efectivamente Vicisitud puso los puntos al Lotus que no era, es decir al Lotus Tony Fernandes, en vez de darselas al otro Lotus, los ex-Renault...en fín, que los puntos son para los de negro y qué menudo pitoste se ha montado. Se lo he notificado junto con las nuevas puntuaciones para que las suba a la tabla.



“¡¡¡¡Invítennos a unas cañas!!!!” es una frase tradicional de este blog a la que se recurre cuando el gran premio que se está comentando resulta más movidito de lo normal, pero… ¡¡¡¡JESÚS, MARIA y JOSÉ!!!! Qué Gran Premio de Mónaco 2011. Cuando lo ví, recordé el comentario de Vicisitud en el correo de “¡Os lo merecéis!”. Ahora caigo que lo decía mientras soltaba una risotada histérica.

Bienvenidos al gran premio colonoscopia con nombre de marca de colchones.

Pilotines:

El Mierda (48 puntos)

Gran carrera del mierda, que demuestra como en Gran Bretaña puede existir una actitud tan quinqui como en cualquier suburbio español. Al principio de la semana ya dijo que él usaría el DRS donde quisiese y…¿quién tiene la culpa de esto? La FIA los malcría y luego tenemos pilotos dignos de un especial de “Hermano Mayor”.

Su venganza contra Michael por la piña de la primera curva, con otra piña en la vuelta 11 (1 punto), se ve complementada por otra contra Masa en la vuelta 34 (1 punto) que lleva un punto (1 punto) de estilo por provocar que Massa tocara a Weber y que se vió penalizada con un “drive through” más que merecido (1 x 2 puntos). Si a esto le añadimos otra sanción (5 x 2 puntos) que traía de la Q3 donde le fue anulado su tiempo por comerse una chicane (total para quedar 6º), veremos a un Hamilton en una de sus mejores carreras.

Update: Como ya se ha comentado arriba se le conceden 20 puntos más por la piña con Maldonado (12 por el ostión y salirse con la suya, 5 por el abandono de Maldonado y 3 más de estilo) y 10 más por ser la "Star of the race".

Para rematar la faena, unas declaraciones culpando de la sanción recibida al hecho ser negro hace que Lewis quede al mismo nivel que Paco León con su muletilla de “…como el Luisma es tonto…” (3 puntos por desastre de relaciones públicas).

“¿Qué? Es porque soy negro, ¿no?, como el Luisma es negro…”



Checo Pérez (29 puntos)



El favorito para ser la “Star of the Race” de esta semana. A su choque no forzado (1 punto), se añade el hecho de no haber podido participar en la carrera (5 puntos), el hecho de provocar la salida de la ambulancia (1 punto), la bandera roja en la sesión de clasificación (8 puntos) y el indiscutible “pa´haberse matao” (10 puntos). Además le damos 4 puntos de estilo por haberlo hecho en el mismo punto que Rosberg y haber conseguido, ahora sí, acertar el muro y, por último, estar de baja en la carrera mítica por excelencia. Con esto, Sergio Pérez se convierte en la Star of the Race (10 puntos) y en uno de los pilotos míticos del trazado monegasco. ¡¡¡¡Olvídense de meapilas como Senna que se limitan solo a dar vueltas!!!!

Tootsie (aka Adrian Sutil) (27 puntos)

Que Tootsie se siente como en casa en Mónaco es algo que sabía desde el principio, pero hoy ha sido realmente la “Reina” de Monaco en lugar de Alberto(Charlene es mona, pero no tiene empaque para el puesto). Es lo que tiene ser bisexual, la semana pasada le tocó hacer de machote en el bar y esta semana quería hacer una conducción de onvres, y no le ha salido.

Su toque contra la valla (1 punto) con el pinchazo posterior y el accidente posterior, añade chorrocientos puntos que paso a detallar porque se van a armar un lío (y nosotros también):
Ø 12 puntos por provocar colisión múltiple
Ø Provocar la bandera roja 8 puntos.
Ø Salida de la ambulancia/grúa/whatever…para atender a Petrov 1 punto.

Añadan 5 puntos de estilo por provocar el brake testing del mierda, joderle el alerón, estar a punto de cancelar la carrera y provocarle casi un infarto a la buena de Oksana (la manager de Petrov) Y verán como Tootsie ha estado otra vez a punto de rozar la gloria en este GP. Si es que no lo duden, cuando vean a Adrian en posiciones delanteras es porque la va a liar.

Entiéndanlo, tras la pelea gitana de la semana fantástica china y el peligro de su superlicencia (puede ser retirada por aquel suceso), tiene que intentar ser recordado por algo. No sabe que su trote pastoril nos hará recordarle foreva and eva. Eso le pasa por no marcarse un momento Bombero del amor cuando salieron a rescatar a Petrov.




Massa (12 puntos).

Por culpa de este blog asociamos la imagen de Felipe con la frase “Siempre serás un eunuco”. En fin. No estuvo del todo mal. Una piña con Rosberg en la vuelta 14 (1 punto) se ve complementada por el choque en el túnel (1 punto) que provocó su abandono (5 puntos) y el primer safety de la carrera (1 punto), además recibe 4 puntos de complemento de estilo por intentar adelantar al mierda por la zona sucia del túnel y encima después de ver los accidentes de Rosberg y Checo Pérez. Unido a su momento con Alonso de “jugamos al fumbol y el chupón es Fisichella, siempre Fischella” hace que el futuro en las relaciones sociales de este muchacho se vea cada vez más oscuro.



Recordemos que dijo que el más feo de la parrilla era en su opinión Maldonado… existiendo Buemi o la opción “todos semos bellas personas” como respuesta Disney, este chico resurge cual donette caducado: parece que va a hacer amigos, pero no. A ver si espabila, aunque sea en esta liga.


Vitantonio Liuzzi (9 puntos).

El bueno de Vitantonio tuvo una actuación destacada en Mónaco. Su piña contra las vallas durante los entrenamientos libres del sábado (1 punto) lleva 6 puntos de complemento de estilo por dejar el coche inservible para la sesión clasificatoria y además impedir que Karthikeyan saliera en la misma, por estar demasiado ocupados los de Hispania en el coche de Tonio como para ocuparse de esa “minucia” que era sacar a Narain a dar unas vueltas para, en definitiva, quedar en la última posición. Añadamos que durante el sábado volvió a sobrevolar el fantasma del 107% sobre Hispania y comprenderán porque Tonio tiene tantos puntos.

Aparte de esto Liuzzi recibe 2 puntos más por la presentación de su casco en un cofre del tesoro de postín (quizás para hacer juego con el presupuesto de Hispania). Los piratas están de moda y Vitantonio tiene todas las papeletas para ser recordado por sus estilismos más que por sus resultados.




Timo Glock (9 puntos).

¡¡¡¡Por fin!!!! Vaya actuación mediocre de Timo en estas dos últimas temporadas, en las que estaba haciendo honor a su nombre. Ahora si parece lo que realmente es, el Curro Romero de la fórmula 1. Capaz de salir en hombros por la puerta grande después de una gran faena o ser despedido a almohadillazos y con escolta policial.



Su salida de pista no forzada en la vuelta 23 (1 punto) fue mejorada con otra más en la vuelta 33 que provocó la rotura de su suspensión trasera al ser presionado por Rosberg y Schumi y su abandono (1 punto, 2 puntos por complemento de estilo y 5 por abandono).


Jaime Alguersuari (5 puntos).

Fin de semana movidito para DJ Jaime. Su toque del sábado con Kobayashi (1 punto) recibe 2 puntos de complemento de estilo por la rotura del alerón de su Toro Rosso. Sin embargo, no recibe puntos por no haber pasado de la Q1 ya que en un mundo donde los reportajes se hacen en 3 segundos o menos, el hecho de no haber cambiado de alerón, cuando había tiempo de sobra para hacerlo, e intentar dar un par de vueltas más para pasar a la Q2, solo puede atribuirse al equipo (ya hablaremos más largo y tendido cuando lleguemos a Toro Rosso y sus puntuaciones).

En cambio, sí reciben un par de puntitos (2 puntos) por sus declaraciones del sábado, poniendo a parir al resto de gente por ponerse en medio cuando intentaba hacer una vuelta cronometrada, y del domingo por dejar claro que se había empotrado contra Hamilton por pegarse a él para ganar posiciones (¿es que no aprendiste nada de Alonso?).

Nico Rosberg (5 puntos)

Hay dos cosas ciertas en el Gp de Mónaco, que Tootsie tendrá un momento de locura durante la carrera y que Nico tiene querencia por las vallas de Mónaco.

Su piña del sábado en los libres (1 punto), tiene 3 puntos de complemento de estilo por provocar la bandera roja en la sesión de libres y, sobre todo, por llamar la atención de los comisarios sobre los resaltos que había el sábado en la escapatoria de la chicane al final del túnel. Imagínense como podría haber sido el choque de Checo Pérez de haber salido volando y estamparse aún más rápido contra las protecciones. Así pues, aunque no afectó a la clasificación de Nico, ya que salió a clasificar normalmente, es necesario puntuar esa capacidad de sacrificio que tanto apreciamos en este blog. Vean sino como Vicisitud se sacrifica no escribiendo en su sección para que gente como nosotros, sus lectores, puedan escribir estas paridas.

Añadan otro toquecito en carrera con Timo Glock, y Rosberg se lleva un botín de 5 puntazos de vellón a la saca.


Michael Schumacher (5 puntos).

Muy felices se las prometía el “Señor Mayor”. Con una buena clasificación y en un trazado que conoce a la perfección, parecía que iba a ser SU carrera. No contaba, con el hecho de que conduce un Mercedes.

Ya en la primera curva su piña contra Hamilton (1 x 2 puntos) adelantaba una buena actuación del Sr. Miscelanea (MSC). Su excelente paso de tortuga y posterior trenecito tuvo su recompensa final justo cuando su coche se paró en la entrada de boxes casi al lado de la mítica Rascasse donde tuvo su momento estelar en 2006 (otra vez) obstaculizando el paso de Alonso (otra vez) el cual le iba a doblar cuando estaba luchando por el primer puesto (otra vez). Por eso, creemos que un puntillo por no dejarse doblar más 1 de estilo (2 puntos) compensa el esfuerzo de tener un mítico revival del mejor Michael.




Este año los estilismos de mierda no se están valorando y en un arranque reivindicativo del savoir faire onvrista, damos un puntito más al “Señor Mayor” por intentar rejuvenecer con unas gafas modelo “Jonan de Baraka, ahí, to’ guapas”, a juego con gorra reflectante. Nos preocupa sobremanera el uso de colores metálicos básicos (a saber: oro, plata y bronce) sin consulta al estilista de cabecera. Si bien Lotus en este tema, como hemos dicho, no tiene parangón, el resto de equipos está demostrando que lo que no tiene es criterio (Alonso también ha dado nociones en este aspecto con la aportación de su jorrendo casco esta semana)…



No sabemos quien está sufragando las gafas este año, pero estamos viendo un desfile de despropósitos que debería ser vigilado por los responsables de este blog y futuros comentaristas. Ellos se protegen los ojos, a nosotros nos duelen las corneas de verlos…

Fernando Alonso (4 puntos).

Recibe un punto (1 punto) por sacarle la mano a uno de los Hispania por no dejarse doblar y otro (1 punto) por salirse de pista cuando trataba de pasar a Vettel en la chicane del túnel (todos los circuitos deberían tener chicanes así).

El momento paranormal del Alonso (también a observar para comentarios venideros) esta semana es que cada semana su cabeza crece más… eso o las gorras tienen relleno para que quepa toda la publicidad en ellas, porque ninguna le baila y son enormes. Un día se pondrá con letras grandes “Santander es tu banco y el de tu colega Botín” en la misma línea y con letras Arial a 48. Es fácil saber quién retomará tras Pepe Navarro, la bella costumbre de ser blanco de chistes de cabezones. Pero esto nos lleva sin más remedio a pensar que cuanto más grande es su cabeza, más se ven los oros que le han puesto en el casco. Tanto dorado junto sólo se vio en los 80 y en el cuello de M.A. Barracus. El casco al sol de Alonso brillando más que la calva de Lobato, merece al menos 2 puntos, uno por resultar un revival ochenteno del peor gusto posible y otro porque nos tememos que las gafas horteras de Schumacher se deben a que cogió lo primero que pilló para protegerse la vista. Era esto o una radiografias de Checo Pérez.



Sebastian Vettel (1 punto).

Seamos sinceros: Vettel, tu antes molabas. Nuestro pequeño niño alemán pasó de ser un tío carismático que pedía cervezas frías en castellano con gracejo singular y poner nombres de calienta pollas de instituto a sus coches, a tener menos gracia que un marcianito de Mars Atacks contando un chiste de gangosos. Demostración de ello es coger a un pobre soldado en formación, que no podía moverse y enchufarle en el gepeto con el champán.

Sí, nosotros pensamos que tampoco tiene gracia, pero nos tememos que si lo más “espontáneo” de esta temporada en celebraciones de Vettel va a ser esto o el yabadabadu de la semana anterior (donde empezamos a pensar que Wilma es Horner por su pelo pelirrojo corporal), puntuaremos con un punto (y sólo uno… y a la cama) este evento fiestero por momento “cabronías por el mundo”… En el fondo, todos lo hubiésemos hecho, porque todos tenemos un cabronías inside.


Petrov (1punto).

Simplemente puntuaremos por momento “flashbacks cinematográfico” sus declaraciones de “No siento las piernas”. Reconozcámoslo, a todos nos ha hecho sonreír las declaraciones tras el sustico del pabernosmatau.



http://www.lasextadeportes.com/formula1/noticias/ver/petrov___no_sentia_las_piernas/362813

Kamui Kobayashi (1 punto).

Tuvo una salida de pista no forzada casi al final, así que un punto le toca.

Paul di Resta (1 punto).

Recibe un punto por un toque con D`Ambrosio en la vuelta 45.






Los Ñapas (equipos):

Lotus Ex Renault (25 puntos).

Este JRAN Premio de Mónaco empezó como deber ser para un lugar digno del escenario de una telenovela. Con un juicio. El de Lotus-Tony Hernandes contra Lotus-Ex Renault que terminó con una condena a favor de los primeros por los derechos de llamarse Lotus. Por lo tanto, es nuestro deber y salvación, querid@s herpan@s, otorgar 10 puntos a Lotus-Ex Renault por instigar acciones contra el equipo de Tony Hernandes y además le damos 5 puntazos de estilo porque, a pesar de todo el lío que nos han montado a todos los aficionados con tanto Lotus, haberlo perdido. Reciben 10 puntos más por ser el Team of the race.

Y es que el antiguo equipo de Flavio (el cual ha prometido volver, eso sí, más delgado que nunca, será de hacer uso del madimonio) ha perdido el norte desde que se fue nuestro Cock Rocker favorito de la F1. Si ya dijimos en las reglas de la liga fantástica que el tabaco y los bancos son una mierda, Lotus-Ex Renault ha dado un paso más allá al colocar una decoración que copia a una marca de tabaco y ¡encima no cobrar un duro por ella! (aunque nos ha permitido deleitarnos con indumentarias dignas de las mejores giras de Abba). En Ferrari al menos tienen la decencia de pasar la minuta a Marlboro por ese pseudo-logo que ponen en el capó del coche.

Si a esto añadimos que desde que se fue Flavio no me dan el más mínimo feeling, tendremos un equipo que vivió etapas mucho mejores. A saber, haber tenido a cuatro de las más Jrandes aportaciones estético-capilares de la F1 en el equipo: Collin Chapman, Emerson Fittipaldi, Graham Hill y Nigel Mansell. Si a esto le añadimos que algunas de las actuaciones de Mansell incluyen dejarle sin gasolina y terminar la carrera empujando el coche a la meta, o romper el depósito del combustible y echárselo por encima para provocarle terribles escozores, estamos ante un equipo que combina una extraña mezcla de dolor, humillación y placer simultáneos. Deléitense con este collage que he preparado (si sus corneas no se resienten por la intensidad del momento)..



En el caso concreto de Graham Hill tenemos que añadir una buena dosis de gaycidad al aparecer de esta guisa delante de sus ´apañeros pilotos y ser nombrado “Miss F1”. ¡¡¡¡Aprende de tu padre, Damon!!!!




Por tanto, llegamos a la conclusión de que Lotus fue uno de los grandes por una combinación de gaycidad, apéndices capilares de jrándísima calidad, disciplina inglesa y el color negro en los coches. Aquí se demuestra que no todos los gays tienen buen gusto (Luis Merlo, ¡discútelo si te atreves!), y que sólo los verdaderos onvres siguen asociando el travestismo con disfrazarse de prostituta, basándose en la creencia que toda mujer tiene una guarrilla bastante petardera en su foro más interno. Aunque en algunos casos no esté tan al fondo.

Desde luego el equipo Lotus de Tony Fernandes consiguió travestir a Richard Branson la temporada pasada (con más o menos gusto, recordemos), lo cual es todo un logro en estos tiempos.

¿Y qué tenemos en Renault? Pues aparte del color negro casi nada. Un capillitas polaco cuyo apéndice nasal no le llega en apoteosis estética a las patillazas de Fittipaldi. Un ruso que tiene como manager a una señora digna de pertenecer a un grupo de señoras de facebook y que además escucha cosas como esto. Si al menos Heidfeld se decidiera a dejarse bigote…

Pero como este es un blog de A-M-O-R (aunque, insistimos, después del momento “lo merecéis”, empezamos a creer en relaciones estables fundamentadas en el tacto rectal), sugerimos que si quieren hacerse verdaderos merecedores de ser llamados Lotus empiecen con una vestimenta para sus mecánicos CON VALORES. Algo parecido a esto.



Solo espero que a la que Antonio Lobato o Jacobo Vega entren en el box de Lotus, se apaguen las luces y….




Hispania (10 puntos).

Se llevan 10 puntos por no ser capaces de poner ninguno de los coches en calificación y bordear nuevamente la regla del 107 % (Total, ¿para qué?).
Red Bull (10 puntos).

No es que los vaya a puntuar por estrategia de mierda, ya que al fin de al cabo les salió bien y terminaron primeros. Con el permiso de Vicisitud me voy a sacar una nueva categoría que se llama “Estrategia manifiestamente SUIZida” y les vamos a dar 5 puntos, porque es el único apelativo que puede recibir estar 40 vueltas con ruedas blandas y siendo tan rápidos en pista como los Toro Rosso. Reciben además 4 puntos más por poner pegados los reportajes de Webber y Vettel y conseguir cagarla. Si es que las prisas no son buenas…

Podríamos dar puntos por invitar a Geri Halliwell a la celebración del premio, pero con lo que acosaron a la muchacha, nos vemos en la obligación de no darlos si ella no hace una escenita tipo “contigo no, bicho”. Pero sí le damos un punto por cuando la Ginger Spice le preguntó a Newey si era él el responsable de cambiar los neumáticos

http://richardsf1.com/2011/05/30/ginger-spice-revs-up-adrian-newey


Mercedes (8 puntos).

3 puntos por fallo eléctrico/hidraúlico de Michael que le favoreció para tener la excusa perfecta para ponerse en medio. Recibe además 5 puntos por estrategia de mierda por el ritmo manifiestamente tan lento de Rosberg y Chumi.

Toro Rosso (5 puntos).

Reciben 5 puntos por estrategia de mierda con Algüersuari, ya que le dejaron dentro del box cuando aún tenía opciones de salir a pasar la Q1, y encima pretendían que fuera con una estrategia de una parada cuando ya hemos visto que Jaime tiene una tendencia a destrozar los neumáticos blandos en 10 vueltas.

McLata (3 puntos).

Se llevan 2 puntos por hacer apaños del alerón de Hamilton en la parrilla que estaba medio descolgado. En mi pueblo normalmente esto supone la retirada de la carrera, pero ya se sabe, estos quinquis….

Añadimos un tercer punto de estilismo dudoso por poner diamantes a los cascos: quedan como strass barato, nadie los verá y, como dicen en la MTV, los strasses son de frikis que se mueren por llamar la atención. En cierto modo, hubiese sido hermoso un accidente y joyeros en el asfalto buscando piedritas por el suelo.


Y, como no hay cuatro sin cinco, Moncho opta por el arte conceptual-yo soy tu padre, para una nueva celebración rectal del dominio de Vettel. ¿Usa el contraluz para no mostrar el estado del dedo? Qui lo sá...


25 mayo 2011

Analizamos la discografía de José Luis Perales. Con dos cojones.

En ente bloj siempre nos hemos puesto de parte de los sucios y de los profesionales del resentimiento en la fórmula 1 y, al mismo tiempo, hemos sido defensores de la sinceridad en lo musical. Podría parecer una contradicción. Pero ambas posturas no son antitéticas, sino que convergen en un bello ‘no bullshit’ que ejemplifica la actitud vital que todos tendríamos que poseer: hacer todo lo que concretamente te salga de los cojones sin preocuparte del ‘qué dirán’, del ‘cuánto se cachondearán’ o, sobre todo, del ‘no creo que mi jefe se tome a bien que enceste cascarrias en la papelera del despacho mientras estamos reunidos’.

Lo importante es que aquí nos gustan los artit-tas que CREEN en su obra y la llevan adelante digan lo que digaaaaan. Los arrebatados de la vida. No hay frase que más nos saque de nuestras casillas que alguien diciendo en una reseña “...y sin un ápice de cinismo” como si fuera algo malo. O que un crítico intente disculpar su amor por Jim Steinman alegando que, en el fondo, el tío va un poco de broma. Y una mierda. Steinman es un romántico aficionado a la ÉPICA adolescente que ni pide disculpas ni lo necesita.

Pero hoy no toca hablar de Steinman. Ni de Rhapsody of Fire. Hoy, como hicimos con Luis Cobos en su momento, vamos a repasar la discografía de José Luís Perales. Un hombre que se atrevió a ser un cantante famoso llamándose José Luis Perales. Un apellido que más bien evoca la imagen de un segundo ayudante administrativo en el ayuntamiento de Albacete. Pero los seudónimos son para tipos inseguros con su verdadero yo que lo único que quieren es que una chica disfrazada de la Princesa Leia en 'El Retorno del Jedi' les pida una foto en el Expocómic.

Dijo Paco Fox.

En fin.

La figura de Perales fue tan central para la niñez de algunos como 'El Equipo A' o 'Bola de Dragón' para aquellos que hoy en día llevan, con 30 años, camisetas de ‘Me encanta que los flanes salgan bien’ para vergüenza de todos sus conocidos y horror de sus novias. Sólo que no suele reconocerse este innegable hecho. En una época en la que no teníamos criterio musical más allá de repetir ‘Sanchooooo... Quijoteee’ o ‘Soy Willy Fogg apostador’, las canciones de José Luís nos acompañaban y nos recordaban que en algún momento seríamos viejunos como nuestros padres y escucharíamos cosas tremendamente pegadizas pero que no molaban nada. De hecho, yo tenía una relación pueril de amor-odio.
Si bien hoy en día sé que todas las relaciones de este tipo son gilipollas (¡Feck, reconoce con alegría y la pisha al viento que te gusta lo que te gusta!), por aquel entonces tenía una neurona ocupada en los posters de Samantha Fox y la otra en la carátula del 'Barbarian', por lo que tampoco se me podían pedir profundas reflexiones. Por un lado me reía de la pinta del señor, de lo moñas de las letras y en general seguía lo expuesto por mi principal referente cultural de esa época: El Perich, el mejor humorista que ha parío suelo patrio, que solía hacer chistes recurrentes con Perales más o menos con la misma asiduidad que con el Círculo de Lectores. Pero, claro: mi cerebro no paraba de repetir las canciones de ente señor. Si en la radio se escuchaba el jodido barquito llamado libertad, yo dejaba momentáneamente de tararear ‘Sólo pienso en tí’ y rápidamente me hacía peralista. O alababa a nuestro héroe sin saberlo mientras escuchaba a Mocedades cantar su ‘La llamaban loca’. Porque hay un hecho que tengo que aceptar:

Que soy un ñoño. Algo que ya se podía intuir desde que era pequeño. Y que realmente acepté sin reservas cuando le grabé a La Navaja en el Ojo un recopilatorio de Alan Parsons Project. Al ver la lista de temas, en la que pasaba con alegría de cosas como ‘Games People Play’ para meter otras como ‘Time’, The Monch (cuñado de Vicisitud y aficionado al placer falangisto-anal por culpa de Vettel) sólo pudo exclamar:

Paquito es más ñoño que dios.

And proud of it!, añadiría yo.

Pero pasemos ya a analizar la discografía en sí. Una tarea que casi me causa una parálisis cardiaca. Pero no por el hecho de escuchar los discos. Fue más bien cuando decidí firmemente hacer este artículo en plan ‘Challenge accepted!’, me bajé toda la discografía y conté treinta discos. Treinta. Se han dado casos de embolia por mucho menos. Menos mal que un estudio posterior reveló que once de los que creía álbumes normales eran más bien recopilaciones. Lo cual quiere decir que Perales no es sólo una figura mítica de la música española. Más importante, es una figura mítica de las casetes de gasolinera.

Prehistoria: Porque te vas
Los productores musicales tienen que ser gente peculiar. A veces se dedican a sacar discos de Javier Cárdenas o a mutar a una pianista con pinta de travelo en Madonna 2.0. Otras veces ven a un diplomado en electricidad de aspecto difícil que se sabe unos cuantos acordes y le encargan que haga una canción. Una idea absurda y al mismo tiempo feliz que tuvo un italiano llamado Rafael Trebucchelli, productor de ‘El himno a la alegría’ de Mike Ríos. Ver en el joven Perales un diamante en bruto (muy bruto) merece el reconocimiento mundial y la reconsideración de todas las teorías científicas que aseguran que no se puede adivinar el futuro.
José Luis, tímido y cejijunto, no quiso meterse a cantante. Pero le dio una canción.

‘Porque te vas’.

Probablemente junto a ‘Eres tú’ de Mocedades (grupo inspirado por Queen, de los que eran fans), la canción más famosa de toda la historia del pop español. El motivo está claro: sale en el Carlosaurio. Sin duda gracias a ello, el tema ha tenido multitud de versiones. Por ejemplo, un grupo de música para trailers llamado ‘Globus’, que cerró su disco de temas ÉPICOS con su versión cantada con acento de Los Morancos. O una en japonés cantada, vaya usted a saber por qué, por una irano-alemana. Claro que mi favorita es, por supuesto, una en español cantada por una japonesa. Porque la pobre mujer hace lo que puede imitando a una inglesa hablando español. Agréguese el obvio ‘PoLque te vas’ y ahí tienen receta de cachondeo. No como la versión de la actriz porno Laure Sainclair, que tampoco es gran cosa, pero me permite volver a poner una foto de una tiarraca en un post que no tiene nada que ver con el sexo.

Mis Canciones


Podría decir que pocas cosas marcan más la vida que el ser de Castejón, Cuenca. Pero basta con poner la lista de personajes famosos del pueblo según wikipedia:

José Luis Perales, cantante y compositor nacido en Castejón.
Andrés Duro del Hoyo. Premio internacional de poesía Rey Juan Carlos I de la ciudad de Valencia.
(Y ahora viene lo bueno):
Wenceslao, el loco. Pastor del pueblo que mató a unas cabras.
Mario el neta. Arregló una rueda a una del pueblo.
Pacopepe. Se sacó una china del pie con la boca.

He aquí, resumido magistralmente por un editor con ganas de cachondeo pero gran claridad mental, lo que marca ser de un pueblo en la Alcarria. Escuchar este disco me transmite una impresión mesetaria al nivel de un capítulo de 'El Quijote' mezclado con una película de Bardem. El efecto se consigue alternando canciones románticas con otras de un tema esencial: el cotilleo de pueblo de gente que se aburre. Obras como ‘Ecos de sociedad’ o la casi-ranchera ‘Cosas de Doña Asunción’ causan una vicisitud que sólo puede nivelarse por la vergüenza de la aparición, ya claras, de las imágenes favoritas de Perales: Muñecas rotas, marineritos... el equivalente lírico a una estatua de payaso de una tienda de chinos o comenzar una novela con ‘Ella me miró con sus ojos de gata’.

Pero la emotividad del autor está ahí. Él dirá ‘muñeca de salón’, y tú lo repetirás y, si tienes corazón, con emoción. Es una paradoja que ni Sheldon Cooper podría desentrañar.

Claro que el disco tiene un punto de no retorno en el que incluso yo tengo que decir basta. Se trata de esa impresionante introducción hablada de ‘Mañana volverás’ curiosamente comparable a la parte recitada de ‘Madre Soy Cristiano Homosexual’. Que nos susurren palabras más edulcoradas que una Coca cola light podría estar bien. Pero el joven José Luis en plan poeta recitante parece más bien un chaval de 16 años con una indigestión emo de Bécquer. O una indigestión y punto, como demuestra el impresionante ripio de la canción ‘Javier’ que dice, así, sin problemas, ‘En abril ya estás moreno Javier / En Jaén te sienta el aire muy bien’.

En la portada, José Luís pone de relieve su por entonces patente falta de carisma y timidez colocando la foto más pequeña que tenía, pero haciendo gala de un unicej-chic que lo acompañaría durante sus primeros discos y mis pesadillas.

Pero todo esto no importa nada. El LP contenía el primer éxito de Perales como solista, ‘Celos de mi guitarra’, una oda a todos esos pesados que se traían la guitarrita en las excursiones del instituto en un vano intento de atraer a alguna fémina. O no. Probablemente no.


El pregón

Desde su título, Perales parece seguir intentándonos convencer de que lo suyo no es sólo el romanticismo-aspartamo y que juega a ser la voz de los pueblos de ESPPPPAÑA. Curiosamente, es en canciones como ‘Mi pueblo’ cuando el chaval se pone más jovial. Como alguien nacido en Algeciras, me es difícil simpatizar con esta actitud. Pero se ve que él era feliz en su pueblo. Con todo, el fuerte de Perales no es ser el Víctor Manuel mesetario. Gracias a dios. Más bien intenta ser el Serrat alcarreño, como demuestra en todos sus primeros discos con su forma de decir palabras como ‘muer-re-ta’ o ‘dor-ro-mida’ y el sospechoso parecido de la canción que da título al disco con ‘Mediterráneo’. Pero con corneta. Y sin nombrar a Algeciras en la letra. Ergo gana.

Pero no sólo se encuentra alegría en ‘Mi pueblo’ o ‘Cuando dejé mi tierra’: incluso en sus momentos románticos, ‘El pregón’ muestra a Perales intentando ser menos melancólico y más jovial. Este hecho, unido al uso de diminutivos y la inclusión de una canción navideña con coros de señoras de misa y, sí, con marineritos incluidos, hace que éste sea el Disco Ned Flanders de nuestro héroe. Una faceta que brillará más adelante en su carrera. Junto a Enrique y Ana (‘Baila el Hula Hop’) y Parchís (‘No sé por qué’).


Para vosotros canto


Con cara de problemas intestinales, pero en una poderosa afirmación del unicej-chic se presentó este tercer disco, que volvió a darle un megahit con ‘Y tú te vas’, que podría conocerse como ‘Porque Te Vas 2: The Dark Side of the Acordeón’ Una canción fundamental en mi infancia y probablemente una de las más arrebatadas de Perales, con su vals en crescendo que hace que se pongan los pelos como escarpias. O que se te caigan.
Aparecen por primera vez ese horror cthuluniano que son los coros infantiles en la canción ‘El ciego’. El resto de temas son cubiertos por la mezcla a la que ya debería acostumbrarme: amor, melancolía y el pueblo. Para dar un poco de variedad, le da por hacer una canción humorística. Sí: sé que suena a decir ‘una comedia de Michael Haneke’, pero Perales demuestra en ‘El snob’, como ya hizo en algún tema de su primer álbum, que tiene un escritor satírico dentro de él. Muy dentro. Mucho. Pero al menos hay que darle un Progresa Adecuadamente por intentarlo.

Más serio se pone con la crítica social de ‘El amo y el mozo’ y ‘Mi pueblo se está muriendo’. Pero lo verdaderamente inquietante desde el punto de vista psico-social es la propia ‘Para vosotros canto’, que profetiza el posterior ‘Que canten los niños’ de la misma manera que el Libro de las Revelaciones profetiza el fin del mundo.


Por si quieres conocerme

Perales sigue siendo un onvre humilde, que nos pide con timidez si queremos conocerle. Miles de fans dicen: ¡!. Yo digo: ¡pues si no tengo nada mejor que hacer! La declaración del título me recuerda a ese chaval que le graba la casete de música a la chica guapa del instituto con mínima y patética esperanza de triunfo. O sea, a mí.

José Luís, sin embargo, se pone un poco más erótico en la portada y, si bien muestra un semblante más en el estilo de un personaje de Pedro Vera que de seductor, ya tiene una pose ligeramente en plan foto del Facebook buscando rollo. Lo que se refleja en las canciones. El victormanuelismo reivindicativo, con la excepción de la poco relevante ‘El labrador’ (versión tralalá de ‘La ciudad no es para mí’), se da en este disco por vencido: cual klingon escuchando Manowar, el hard-ñoñismo toma el control de la situación con violines y flautas de fondo y cantando ‘La-lala-lalalá-lalalala-la-la-la’.

Mención aparte merece su incursión en el tópico apañó con su ‘El torerillo’, con una guitarra española más perdida que un black metalero en la calle Génova y su gran estribillo: ‘Torero. Capote. Sombrero. Cipot… (perdón) Y Olé’, que de lánguido comunica la misma pasión por los toros que por un torneo de petanca.
El gran hit del disco es ‘Quisiera decir tu nombre’, bastante pegadiza, pero menos arrebatada que ‘Y tú te vas’. De hecho, parece más bien una canción para cualquier tonadillera presta a hacer un playback en ‘Sábado noche’.La producción se moderniza ligeramente, pero los 80 todavía están lejos y el casio no es una opción.


Como lluvia fresca

El diseñador de las portadas perálicas sabe que este señor nunca podrá erotizar estilo Yulio Iglesias. Así que opta para la carátula de este disco por comerse un bocata de manteca y, aluego, pasar las manos por el objetivo de la cámara.

Nos encontramos con el Perales introspectivo y menos centrado en romanticismo salvaje. El disco se abre con José Luís metido a redentor y sintiendo pena por pobres, enfermos, putas y puteros y se marca dos canciones más sin decirle a nadie que le ama. Es como ver una película de Pajares y que no sala una teta hasta el segundo acto. Por lo demás, poco destacable en un disco que vuelve a ensayar el tema ‘La ciudad no es para mí’ con ‘Pequeño gorrión’ con frases como ‘desde el cielo pudo ver /la gente sin amor’ que prefiguran su éxito ‘Un velero llamado libertad’ y sus ya nombrados trabajos como compositor de música infantil. Porque algunos escucharían esto lo acusarían de infantiloide y vicisitúdico. Yo también.


Tiempo de otoño

Perales decide editar un disco en alemán. La experiencia, obviamente, resulta traumática, por lo que su siguiente disco…

Un momento. Perales en alemán. Un idioma en el que decir ‘Te quiero’ suena más o menos igual a ‘Me están rebutreando los chorizos’. Veamos:
¡En alemán, hasta José Luis suena a schlager!

Como decíamos, la experiencia debió de resultar traumática, porque su siguiente disco presenta un cambio con respecto a su anterior etapa. ‘Tiempo de otoño’ abre paso a… ¡la guitarra eléctrica! El disco comienza en primera con un solo de introducción que presenta el hit ‘Me llamas’. Es el sonido Perales definitivo que marcará a toda una generación como ET haciendo volar una bicicleta (en lugar de traer una lejía del futuro, como sería más lógico). La producción se empieza a emputecer: las flautas se van de paseo, la batería se impone y los violines parecen de música disco tardía en temas como ‘El soñador’. Lo cual es bueno, claro.


Gracias a ‘Me llamas’, ‘El amor’ y, por supuesto, ‘Un velero llamado libertad’, el disco arrasa en España, que queda unida en la armonía del ñoñerío y mantiene al LP en el número uno de los 40 Subnormales durante todo un año.
También lo peta en Iberoamérica, quizá ayudado por la censura a la frase ‘y que encontró un lugar en otra cama’ de ‘Me llamas’. ¡Perales con guitarra eléctrica y entrando en el club de los censurados como Los Rolling Stones y Jethro Tull! El electricista conquense se ha convertido en referente musical global. Y compone a continuación una canción para un disco de los pitufos. Esto no tiene absolutamente nada que ver con lo anteriormente dicho. Pero estáis en Vicisitud y sordidez: necesitáis ese dato.


Nido de águilas

(O
, si tienes ganas de cachondeo y de sordidez)

Perales es feliz, como demuestra su foto de portada en el mejor estilo Ciudadano Soberano. Así que, en busca del chingle que pueda hacer que su anterior éxito masivo tuviera continuidad, se marca un ‘Te quiero’ épico y jovial al mismo tiempo que viene a decir algo así como ‘Años 80: Yo no te gusto y vosotros no me gustáis. Pero voy a ser vuestro referente’.

La jovialidad romántica del disco queda también perfectamente representada en los arreglos de ‘No soy uno más’. Lo que en los 70 hubiera sido una canción lánguida con unos violines y punto, aquí se transforma como Optimus Prime en una brutalidad con unos disco-violines y un ritmillo galopante de batería que parecen producidos por Alan Parsons con las neuronas convertidas en una masa de caldo primigenio debido a echarse la laca de Luis Cobos.
Pero la locura más cercana a los Petersellers que al propio Perales se establece definitivamente en el quinto tema, ‘Pequeño Superman’, que me fascinaba de pequeño con su intro estilo banda sonora de ‘Puma Man’, su cita a los Bee Gees y su estribillo a lo disco de Los Pitufos:

Viste como quieras, toma Coca Cola,
vuela por Iberia a Nueva York.
Fúmate un Malboro, tómate un Martini,
viste Cimarrón.

No, en serio:

La cosa sigue de delicia sórdida (saxofón) a vicisitud supina (esos sonidos de organillo de fondo a lo ‘Six Wives of Henry VIII’ en ‘Ella y él’ y ‘Por ti’), en el disco de Perales que suena más a Parchís, a pesar de la queja que se marca al final en una de sus canciones más impresionantemente chungas:

Es la verdad de nuestra profesión / hay que vivir siempre de buen humor / hay que cantar poniendo el corazón / pero a quién le preocupa en realidad si eres feliz o no.


Entre el agua y el fuego


¿Cómo superar la perfección de ‘Tiempo de otoño’? ¿Cómo se
puede llegar a la altura de ‘Me llamas’ y ‘Te quiero’? Muy sencillo: con la mejor frase de la historia del pop español:

¿De dónde es? ¿A QUÉ DEDICA EL TIEMPO LIBRE?

Perales compuso ‘¿Y cómo es él?’ para nuestro amado Yulio Iglesias, pero la compañía supo que sólo a Perales podían ponerle los cuernos y reaccionar preocupándose por las aficiones del otro: “Dime, cariño: después de bajarte al pilón, ¿suele jugar a la petanca?

¡Perales es un pedazo de pan y un santo!

El resto del disco marca una relajación de la locura de arreglos hard casio de ‘Nido de águilas’ y se centra más en lo que realmente sabe hacer bien: amar con amor amoroso de amante amador (o de padre amoroso). Lo cual hace que, la primera vez que escuches ‘Y soñarás’, a la que suelta que ‘Y soñará / con una de catorce que le toque un día’ te pienses que Perales se ha convertido en Humbert Humbert o Dúo Dinámico de la vida. Pero la cosa va de quinielas. Espero.
El conjunto da mucho menos risa, entretiene bastante menos, pero al menos no hace que quieras limpiarte los tímpanos con cristasol.


Ameneciendo en tí

Hay discos con los que no puedo tener una distancia crítica. ‘Amaneciendo en tí’ es EL disco de mi infancia, por encima de la banda sonora de 'Heidi' y el ‘Tormeta a las diez’ de Objetivo Birmania. No recuerdo específicamente a mis padres poniendo este LP a menudo, pero ha sido volver a escucharlo y sentir ganas de encender el Spectrum, jugar con los muñecos de la Secret Wars y comprarme un frigo dedo. Me sabía todas las canciones de memoria. Hasta esa oda a las putas llamada ‘Samaritanas del amor’. Por algún motivo, era la que más me gustaba de niño. Y ese motivo está claro: niño, sí. Morboso de mierda, también.

Con el paso del tiempo

Entre el 84 y el 85, Perales se pone a trabajar más que el equipo de negros de César Vidal y le hace sendos discos a Raphael y a la Pantoja (obviamente, ‘Marinero de luces’). En el 86, cambia de discográfica y vuelve con más o menos lo mismo, pero con una acompañamiento orquestal que refleja la fe de la nueva compañía en Perales. Claro que el disco para mí es como el ‘Symphony of Enchanted Lands 2’ de Rhapsody: vale, ahora hay una gran orquesta extremadamente competente. Pero, si bien no hay CASI nada que reprochar (¡incluso aparece algún arreglo cercana a la ¡ÉPICA!), la magia estaba realmente en los discos anteriores. Los cuales, además (y esta es la clave), no tenían el equivalente musical a irse a follar a un cementerio indio mientras se lee el necronomicón: ‘Que canten los niños’. Una canción incapaz de despertar a Cthulhu y todos sus amiguitos no por falta de horror insondable, sino porque los Antiguos prefieren quedarse en casa aterrorizados ante el nivel de depravación al que puede llegar la raza humana.


Sueño de libertad

Si habéis llegado a esta altura del post, seguro que estáis a punto de limpiaros las córneas con un rastrillo. Pero quizá también estéis esperando el momento en el que se me acaben las formas de decir ‘Perales canta una canción de amor ñoña’ y recurra, sí, a la parodia de G.Sanz. Pues ahí va:

El que fuera pupilo de Trebucchelli compone un disco desde el salón de su casa que bien podría ser una secuela a su anterior intento de impolutas baladas. Y, apoltronado en su tribuna cheslón, ofrece la habitual ración de amores con puntuales excursiones a las habitaciones de los parados o al excusado de las bizarrías futbolísticas de su segundo memento a Aldeas Infantiles, un ‘Los guerreros’ que suena a Oliver Aton pasado por Guido & Maurizio de Angelis. Tango cañí, baladas pantojiles y un guiño al coral-hymn power de Mocedades para un disco que dice soñar con estadales al aire libre, pero que se queda en la comodidad del nido.


La espera

Si todo ‘Amaneciendo en tí’ resumía mi infancia feliz, la canción ‘La espera’ marca mi principal trauma. Como nunca me gustó 'Bambi', y ‘E.T.’ me la tragué en esa copia pirata de VHS que rulaba por debajo de los mostradores de videoclub, yo no tengo el mismo trauma joven que el resto. No. El mío es la letra de esta canción.

Un señor, todo feliz y acicalado espera al amor de su vida. Como un gilipollas, se tira año tras año poniéndolo todo bonito para la señora. Que nunca aparece. Nunca. Mi incipiente proto-ñoño-romanticón incluso juraría que la canción acaba con el tipo palmando. Escuchada hoy en día otra vez veo que no es así. Pero implícito queda. Y yo traumatizado.
El disco, en general, está en la línea de la primera canción: se inscribe en el infra-género hard-melancólico, alcanzando desgraciadamente importantes cotas de vicisitud en ‘El loco’, equivalente en cuanto a la letra a una poesía ganadora de un concurso de centros de la ESO.


A mis amigos

Uno de esos discos para cubrir el expediente. De entrada, se abre con un homenaje a tiempos pasados de sonido gasolinera en los arreglos. A continuación se dedica a alternar nuevas canciones con versiones propias de varias composiciones originales para otros cantantes. Sí: se llama 'A mis amigos', pero también podría ser algo así como ‘Eh, pishas, que estas tan famosas también las escribí yo’. Perales y molarse no es un concepto con el que nadie pueda estar agusto. De esta manera, pierde en la comparación. Enfrentarse a Mocedades (en ‘Le llamaban loca’) quitando la ÉPICA de los coros es un suicidio. Y hacer olvidar ese estilo ‘soy tímida, pero hago garganta profunda’ de Jeanette es imposible. Además, no tiene la disculpa del acento para seguir pronunciando su propio ‘Porque te vas’ como ‘¿Por qué te vas?’. Ni perdón de dios por versionarla a ritmo de rumba. ¡Lo de Perales no es dar risa!


América

¿Perales haciendo un disco conceptual? Desgraciadamente, no. Más bien se trató de una estratagema comercial para vincularse con los festejos del 92. Y, por supuesto, de un guiño como el que haría el bigote de Luis Cobos un par de años después hacia el mercado trasatlántico para ir asegurándose el plan de pensiones en vista de que, con la llegada de los 90, lo suyo no era vestirse de Kurt Cobain. Sobre todo porque NUNCA podré imaginarme a Perales sin estar bien aseado.

‘America’ the song es una colección de tópicos que incomprensiblemente se convirtió en uno de sus últimos éxitos. El otro momento americano viene de la mano de ‘Ahora que te has ido’, tema principal de una telenovela de aquellos lares, que desde luego no puede competir con la arrebatada grandeza de ‘Mi vida eres tú’.

En lo que se refiere al resto de los temas, hay que destacar que estoy a punto de mandar a la mierda el artículo y dejar de escuchar más discos. Además, extrañamente, vuelve a introducir la rumba, lo cual genera en mi mente la imagen de Perales bailando y taconeando mientras hace figuras con la muñeca. Ala. Ya os he dado material para vuestros sueños eróticos durante un par de meses.


Gente maravillosa

Hasta el más aguerrido fan de Los Ramones sabe que repetir más o menos los mismos acordes y más o menos las mismas letras tiene un límite. Bueno: ellos no. Y un fan de Perales tampoco. Que este señor no está en la música para hacer experimentos. Sin embargo, tras un puñado de discos que básicamente son el mismo, Perales se pone en plan Sabina. Pero con mejor voz y menos pagado de sí mismo. De hecho, en el título que da título al disco hasta hay guitarras estilo ese Sabina Mark 2/”me mola Mark Knopfler pero no lo digo” que es Fito y los Fitipaldis.

Los temas son, por lo tanto, de lo más variado: la música, la droja en el colacao, el buenrollismo, las influencias musicales (¡Perales citando a los Rolling, a Madonna y a Prince!), la inmigración, el Madriz castizo/rancio y los homenajes a ese maníaco perturbado llamado San Pablo, que dejan claro que nuestro ídolo es un capillitas. Un defectillo de nada que le perdonamos cristianamente.


En clave de amor

'Era feliz como cualquier marido junto a su mujer / pero su vida no era tan intensa como en Falcon Crest’. Perales vuelve a centrarse en amores y desamores para el aburrimiento general, pero siempre es capaz de darnos alguna letra a la altura de los hermanos Cano.

De todas maneras el resumen de este disco de arreglos sin un ápice de arrebatamiento o al menos sordidez, lo hizo Snowymary cuando exclamó desesperada: “¡ohú! ¡El amor eterno de los huevos! ¡Ya está!


Quédate conmigo

Hoy me pongo a escribir con pies de plomo / para no repetirme / (…) Si escribo la palabra gaviota / o el rumor de la lluvia en el jardín / si escribo de una golondrina / o recibo el otoño (…) Eso ya lo has cantado / Eso ya lo has cantado.

No, si él mismo lo dice. A estas alturas, con Perales lejos del éxito masivo y tranquilo en su idiosincrasia, lo único que se puede hacer es al menos sacar una cita representativa. ¡Y qué cita! Hasta José Luis es consciente de que se repite más que un bocata de chorizo con ajetes y mojo picón. Con todo, es un disco que he podido escuchar una sola vez, porque mi odiada caribefilia hace acto de presencia en más de una canción, y mi médico me ha dicho que no me cabree más de lo necesario.


Me han contado que existe un paraíso

Perales no sólo comparte con Battiato el haber cantado en varios idiomas (ambos sórdidos: el ya mencionado alemán y el portugués), sino también la bolsa escrotal tamaño aspiradora industrial de sacar su primer CD de los 2000 con una duración de 38 minutejos. Decisión que no puedo dejar de aplaudir, porque a estas alturas de revisar su discografía, doy gracias a Odín por no tener que enfrentarme a obras de 70 minutos.

¿El disco? ¡Amos hombre! Si tenéis duda de cómo suena el Perales de este siglo están claras dos cosas: que no habéis atendido a la lección que imparte este post y que realmente no habéis entendido la lección que imparte este post.


Navegando por ti

Vaya. ¿Queda todavía un disco? Ay, por San Feck.
Ya con una edad, Perales se toma con calma volver a editar música. Para hacer tiempo, se publica el único de los miles recopilatorios de su carrera con cierto interés por contar con algún dueto. Uno de ellos es el ‘Porque te vas’, con unos arreglos simpáticos, pero con una Amaia Montero que demuestra que una mujer puede cantar este tema y que no sólo NO te den ganas de volver con ella, sino que quieras, como bonus track, mandarle una mierda a domicilio y hacerte maricón.
Esta unión con un grupo de moda no supone el redescubrimiento por un nuevo público (eso llegará con la publicación de este magno artículo), así que espera con calma a 2006 para sacar su por ahora último disco.

La mera expresión del término ‘jazz latino’ hace que mis movimientos intestinales se conviertan en la II Guerra Mundial. Pues la mayor parte de las canciones de ‘Navegando por ti’ (José Luis: ¿es que no has aprendido de tu propia letra de hace unos años?) se podrían inscribir en este subgénero. O en cualquier registro policial. Sólo tenemos al Perales de antaño en ‘Una canción para la paz’, con sus familiares alusiones a la libertad y su vidilla de sus sordideces sónicas para Aldeas Infantiles. Pero lo que entonces habría estado envuelto en sus buenos sonidos horteroquestales, aquí se presenta con un ritmillo de fondo y punto.

Prácticamente todo el resto de canciones parecen la misma. Sé que eso podría decirse de muchos de los discos de Perales. Pero no olvidemos un elemento clave: es el decimonoveno disco. Todos escuchados en un periodo de dos semanas. Algunos varias veces.

Varias veces.

Toda la discografía de Perales.

Con dos cojones.

Con dos cojones.

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