Vicisitud & Sordidez

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Una de las frases que más se repite en Hollywood es “Pásame una rayita”. Otra es “Las percepciones son más importantes que los hechos”. Con Albert Pyun, la percepción general es que es un manta. Hasta la IMDB lo compara con Ed Wood. Pero, como vimos en la primera parte de este artículo, los hechos lo desmienten. Albert es un artista. Malo como pasar a un padre por la minipimer, pero artista al fin y al cabo.


En el anterior post, dejamos a nuestro héroe hundido debido a las manipulaciones sufridas por sus películas, esas maravillosas odas a los colorines y al ritmo estilo tarde de verano tras una fabada. Pero Albert tenía que comer, así que decidió que, en adelante, probaría a trabajar como mercenario de encargo. Sacrificaría su visión. Sería un artesano.

El resultado, claro está, son algunas de las pelis más insulsas de su carrera. Cosas como ‘Kickboxer 2’, ‘Combate Sangriento’ o ‘Heatseeker’ (nuevo encuentro con los cyborgs) no tienen la alegría y desvergüenza del director: se pueden ver, pero son mediocres y aburridas. Y está claro que lo que hace que hable en ente bloj de Pyun es, precisamente, su locura. No me interesa en absoluto una cosa como ‘Kickboxer 2’, que ya había olvidado cuatro minutos después de verla. Eso a pesar de venir firmada por el hoy famoso David S. Goyer, el cual volvería a trabajar con Pyun en la producción Full Moon ‘Arcade’ (posteriormente, haría mucho más daño a la humanidad con su ‘Blade 3’ y participando en el guión de ‘El Darnái: La Leyenda Renace Arreglándose una Fractura de Columna en Mes y Medio’).


Pero pronto se cansó de ser un artesano olvidable. Quizá alarmado porque algunas de sus películas como ‘Dollman’ o ‘Arcade’ podrían resultarles entretenidas a algunos espectadores, decidió no arrejuntarse más con Charles Band y la Full Moon. Porque, de todas maneras, ¿qué jautor artít-ta querría meterse en esa factoría? La Full Moon es a la cinematografía como el comedor del trabajo a la gastronomía: nunca es lo suficientemente bueno y ni siquiera te da la risa, locura y posterior visita al excusado de un menú doble del KFC.


Así que se preparó para hacer su gran ÉPICA cyborg-cyberpunk-kickboxer. El retorno del Albert de verdad. El de la risa. La peli fue ‘Nemesis’. La quintaesencia de Pyun, por mucho de que, otra vez, se quejase de que perdió en el montaje final.

A ver. Mi recuerdo de la película es difuso como los filtros amarillentos que utiliza. Pero ningún jurado me condenaría. De hecho, es el largometraje que dio origen a mi amenaza favorita que tiendo a soltar a cualquiera que intente trolear el blog: ‘Te obligaré a hacer una tesis sobre el tiempo y el espacio en el cine de Albert Pyun
Repito: Todo lo que hay que saber de cine está en 'La Gran Superproducción' de Jan. Todo.

La película, sobre todo su desorientador comienzo, está llenita de saltos temporales y obtusas subtramas de conspiración. De repente, sin saber dónde estamos ni por qué, te puede aparecer un personaje (recuerdo a Thomas Jane ensañando el culo) hablando muy seriamente de algo que no comprendemos muy bien y que realmente dudo que al final de la peli se entienda del todo. Como 'Prometheus', vamos. Pero en plan un poco mejor.

Aun así, ‘Nemesis’ es, atención, la tercera mejor película de Pyun que he visto. Y, desde luego, la mejor para conocer profundamente el estilo del director. Y sé que esta última frase ha sonado más o menos a ‘La mejor manera de estudiar rigurosamente todas los libros de la Dragonlance’. Esto es, a amenaza.

El flim fue protagonizado por una columna con patas llamada Olivier Gruner, que iba a ser el nuevo Van Damme, pero se quedó en 'dame aaaargo, paaayo'. Posiblemente porque, en lugar de tener apellido de ir repartiendo hostias, sonaba más bien a movimiento intestinal. Eso sí: tuvo el privilegio de protagonizar en esta cinta uno de los momentos cumbres del cine de bajo presupuesto de los 90, cuando, estando atrapado en una habitación, se las arregla para bajar varios pisos disparando círculos sucesivamente en los suelos de cada uno. Un fuck yeah que hasta fue copiado en otras películas con el paso del tiempo. ¡Albert como innovador! Por eso lo queremos. Disfrutadlo en el minuto 4:10 de este video:

‘Némesis’ engendró una camada de secuelas deformes y pobretonas que ni siquiera tenían a Olivier Gruner. Así que pasaré de ellas y me iré directamente a su siguiente proyecto de envergadura, saltándome su película con Andrew Dice Clay porque no quiero borrar mi recuerdo de ‘Las aventuras de Ford Fairlane’. ¿De qué iba su nueva producción de cierta solvencia y con algún actor decente?

Vamos, nenes, que estáis tontos: ¡De cyborgs, claro!


‘Knights’ es digna de ser reseñada por varios motivos. Por un lado, tuvo una distribución decente en nuestro país (¡por la Fox!). Por otro, es una de las pocas películas más o menos entretenidas de Pyun. Protagonizada por un Kris Kristofferson al que doblan hasta para estornudar en el papel de un cyborg que busca matar a otros cyborgs-vampiros (no preguntéis), el flim tiene incluso ritmillo. Además, está rodado con ese brío de steadycam y lentes de ojo de pez que permiten, por supuesto, que los planos se vea molones y, más importante, que todo esté enfocado. Como en el porno gonzo, pero con Lance Henriksen. Así ahorras en días de rodaje y presupuesto. La cinta hace además gran uso de uno de los recursos favoritos de Albert que aparecerá sin interrupción en sus siguientes películas: el subjetivo del disparo o arma arrojadiza. He de reconocer que es un plano que me encanta, y que rebobinaba la peli varias veces para repetirlo. Claro que, para cuando ya lo había utilizado unas ciento treinta veces más en ‘Adrenalina’ u ‘Omega Doom’, sus dos siguientes películas de cierto empaque, ya estaba de ellos hasta concretamente la parte interior del escroto.


A propósito: Ay, ‘Omega Doom’.

Ay.

Pocas veces una película ha conseguido ponerme en un estado de desesperación nerviosa tal que me ha dado cagalera. Ésta es una de ellas. Decir que su visionado es sólo frustrante es como llamar 'pelusilla' al bigote de Tom Selleck. Si ‘Knights’ era una muestra de las ligeras virtudes de Pyun, ‘Omega Doom’ es un catálogo de sus horrores. El finstro, protagonizado por Rutger Hauer, es una ovra totalmente personal del director. No sé si recordaréis que ya comenté su amor por Toshiro Mifune y las películas de samuráis. Unámosle su gusto por Sergio Leone. Así que un día se levantó de la cama, se tomó un café sin sacarina, se golpeó la cabeza contra un muro de hormigón y gritó: ¡Ya sé cómo mejorar ‘Yojimbo’ y su remake ‘Por un puñado de dólares’! ¡Con… CYBORGS!

Nadie puede negarle a Albert que tenga una ovra con constantes claras.

No sé si en ese momento decidió también hacer la misma historia con sólo tres personajes en cada uno de los bandos enfrentados alrededor de un patio derruido de Europa del Este. O si también llegó a la conclusión de que donde fallaban Kurosawa y Leone era en la patente falta de flamenco en la banda sonora. Quizá vio que, para que le tomaran en serio, la película realmente tenía que ser lenta como uno de esos pedos silenciosos que salen pausadamente, crean un eterno momento de incomodidad durante una partida de ‘La llamada de Cthulhu’ que parece no acabar nunca y luego hacen que el ficus de tu salón se suicide.


Si has visto cualquiera de las versiones de esta historia (de las cuales, por supuesto, la mejor es la de Walter Hill con Bruce Willis porque es la que tiene más disparos por minuto de metraje), no hace falta contar mucho. Pero sí es interesante reseñar el uso salvaje de la pantalla verde obvia y esteta al principio y el final de la película, un recurso que adelanta lo que dominará la obra de Pyun en años recientes. Para nuestro regocijo y horror. Es curioso señalar también que la peli era tan personal que fue el canto del cisne del director como guionista (co guionista en este caso, ayudado por el escritor de ‘Troll’ y ‘Cariño, he encogido a los niños’). Y cualquiera que haya escuchado a un cisne cantar sabe que suena como más o menos una trompeta con problemas de flema.



Adrenalina, por sus partes, es una película extraña dentro de la obra de Pyun. No porque sea buena, válgame feck, sino porque básicamente no tiene trama. Es lo que se conoce como ‘porno de túneles’: un grupo de policías futuristas (creo que ninguno es un cyborg) se mete por unos subterráneos a perseguir a un mutante que cumple la famosa regla de teletransportación de Jason Voorhees. A continuación, festival de subjetivos de disparos y tontadas varias. ¡Pero al menos sale Chrislanbert! Cualquier película con Connor McCleod siempre tiene algún mínimo interés, aunque sea 'Beowulf'. O más bien no. Pero quizá en ello pensaba Albert cuando se le ocurrió darle el papel más o menos protagonista de 'Mean Guns'.


Su mejor película.

¿Es porque su banda sonora está compuesta de temas de mambo a toda hostia mientras la gente se lía a tiros?

Pues claro que no, leñe. Eso es básicamente insoportable.

Pero, por mucho que me pese decirlo al ser fan de 'Cromwell, Rey de los Bárbaros', 'Mean Guns' es la joya escondida en la filmografía de nuestro rotundo héroe. Lo voy a decir claro: si esta película estuviera dirigida por John Woo, Quentin Tarantino llevaría años dando la tabarra diciendo que es una de las mejores de la historia. Claro que para Tarantino TODAS las películas que podrían aparecer en ente bloj son las mejores de la historia. Y las del resto de blogs también. Y de todo internet.

La película es una de esas ideas surgidas de una limitación presupuestaria: Pyun tenía unos tres días para rodar algo en una prisión a punto de abrirse. Así que se le ocurrió la siguiente trama: un grupo de mafiosos que han traicionado a la organización principal son reunidos en una prisión a instancias de Ice T. Gracias a peich no les canta un rap, sino que les da un montón de armas y les dice que se maten los unos a los otros. Los tres que queden en pie, ganan el perdón y un premio.

Y, a partir de ahí, a liarse a tiros.


Al contrario que en 'Adrenalina', hay algunas subtramas de cada personaje rodadas como si tuviéramos que tomárnoslas en serio. Pero da igual. Aquí la cosa va de copiar el cine de tiros de Hong Kong. Y vaya si se divierte Pyun haciéndolo. Una pena que la peli no esté editada en Widescreen (formato de todo el cine de Pyun) para comprobar el amor que le puso el director a esta cinta. Que además saliera decente con sólo unas horas de rodaje fue un milagro. Coñe: a Christopher Lambert, el puñetero protagonista, sólo lo tuvo en el set durante dos días. Disparando sin parar a un puñado de extras que, sí: mueren varias veces. Pero no importa. El caso es que mola y está rodado todo con alegría. Con muchos colores y unos altibajos extrañísimos de ritmo. Pero a esta altura del artículo no es que esté acostumbrado a estas dos constantes: es que si no fuera así la película, me cabrearía.


Pero el flim tampoco fue a ninguna parte. Como la propia carrera de Pyun. Intentó rodar una película más con vistas a cierta distribución cinematográfica: ‘Postmorten’. Una especie de clon de combate de ‘Seven’ bastante más contenida de lo normal para Albert, y con Charlie Sheen antes de convertirse en un chiste para toda la prensa mundial y un héroe para ente bloj. De hecho, era una época en la que intentaba que lo tomáramos en serio entre noviazgos con actrices porno y denuncias a ‘Guinea Pig’ por ser una peli snuff. Así que, en un movimiento que me parece entrañable por recordarme a otro similar de Mike Oldfield, la firmó como ‘Charles Sheen’. Por qué eligió a Albert Pyun para relanzar su carrera como actor serio es algo entre él y su camello habitual.

Rodada en Escocia en apenas diez días, la película parece un poco mejor de lo que debería teniendo en cuenta su presupuesto. El guión es rutinario, pero decente y la cosa se puede ver y olvidar. Recuerdo que incluso algún crítico nacional intentó recomendarla como una pequeña joya perdida por culpa de la mala percepción que se tenía de su director. ¿Sería el inicio del renacimiento de la carrera de Pyun?

Pues claro que no, joder. Después de esto, cerró la década de los 90 con una bastante ignota trilogía de pelis de negros con Ice-T y, a veces, Snoop Dog. Que no pienso ver porque lo que realmente tengo ganas es de pasar al presente siglo y poneros al día de lo que ha estado haciendo Pyun durante los últimos 12 años.

Un breve adelanto:

Hostia. Hostia puta.

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Queco dijo... 27 agosto, 2012 19:34

Así que "Mean guns" está hecha en tres días. Eso explica muchas cosas.

Paco Fox dijo... 27 agosto, 2012 20:01

Es probable que recordara mal el número de días de rodaje. Posiblemente fueran 4, teniendo en cuenta también las escenas del principio que no ocurren en la cárcel. No que cambie demasiado las cosas, claro...

Llop de Ferro dijo... 27 agosto, 2012 22:09

Me has llegado al corazón con la referencia a Jan. Ese cómic tendría que ser de obligada lectura para cualquiera que se quiera hacer cine o se conforme con vivir criticándolo.

Ahora, ha esperar la tercera parte. Ansío leer el final de tan magnífica hovra.

Anónimo dijo... 28 agosto, 2012 17:46

Cualquier película gana enteros si aparece Niceforo el butanero del barrio o la prota sólo se viste si lo exige el guión.

Ya va siendo hora de releer las peripecias del mítico Marcelino Vinopán. xD

Maroto77

Amarok dijo... 29 agosto, 2012 09:28

Supongo que ya estareis enterados, pero por si caso os dejo este enlace del festival de cine "peor... Imposible"

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/28/actualidad/1346163609_106516.html

A disfrutar....

aldeayeah dijo... 29 agosto, 2012 13:24

Como osáis decir que la mejor versión de Yojimbo que existe es la de Bruce Willis cuando existe la de Van Damme!?

dh44t dijo... 29 agosto, 2012 19:18

Pues hombre yo vi Nemesis con 13 años y me pareció una película enormemente buena, una joya. (No creo que haya envejecido muy bien, así que no sé si me anime a verla de nuevo).

Fue tan buena que termine viendo un par de sus continuaciones, de las cuales tengo difusos recuerdos, en una de ellas había cyborgs en una selva tropical y creo recordar alguna escena en un avión bastate chula, esta que creo que es la segunda sigue en algo la trama de la primera y la otra que no tenía nada que ver y que creo recordar se saltaba la numeración era sobre una fisico culturista rubia bastante jovencita y muy bella (ahora que me acuerdo me recuerda mucho a Ronda Rousey, la actual campeona femenina de StrikeForce) que vivia en el desierto y era algo así como la ultima esperanza de la humanidad por no sé que genéticos diantres

elchicodelamoto dijo... 30 agosto, 2012 10:51

Ahora en serio, ¿qué es una scriptgirl?

Sandra Montes dijo... 31 agosto, 2012 19:43

Hola
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Shirokuri dijo... 01 septiembre, 2012 03:25

Tras esta pausa de publicidad, sigamos con los comentarios. Sepa usted que vi hace un tiempo "Knights" ¡y me gustó! Ahora que veo que es de lo "mejor" del amigo Pyun, no sé si que me gustara es bueno o malo...
Por otra parte, quiero confirmar que "La jran superproducción" es el mejón livro sobre el cine de la historia. Me costó de encontrar, me compré un Superhumor sólo por él ¡y no me arrepiento! Quien pueda echarle una ojeada, que lo haga, que vale la pena.

Yoyurovich dijo... 01 septiembre, 2012 20:32

Jran articulo sobre un jran omvre, es como John Woo mezclado con el lado cutre de Roger Corman y metiendo filtros toh wapos.

Gracias a tus articulos, me has animado a descargarme varias de las grandes obras imprescindibles de ente omvre que aun no he tenido el placer de ver, como Malas armas o El Capitan America... ¡Y me las pienso ver de corrido, en el mismo día, así, a lo bestia!

Eres muy jrande, Paco Fox, muy jrande.

Paco Fox dijo... 01 septiembre, 2012 20:58

Comentarios como este me animan a terminar la tercera parte, que se me está yendo de las manos en lo relativo a la extensión, pero que estará terminada para después de... "La Semana José Luis Garci", que emperará probablemente el lunes.

 
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