25 mayo 2012

Ente onvre: Garringo el perturbado del western y El judío sindicalista

Pronto ocurrirá un acontecimiento de una importancia cósmica similar a los Cantores de Híspalis cantando en japonés. Dentro de un tiempo indefinido, ente bloj se mudará definitivamente a su propio dominio y yo me mudaré definitivamente de calzoncillos.

Ello implica que cambiaremos un poco la forma de trabajar e intentaremos quitarnos la presión de que cada post tenga que ser ÉPICO y la hostia en verso. Queremos recuperar los artículos cortos y totalmente gilipollas de nuestros comienzos, destinados, como ‘Hans Magnus se arranca por bulerías’, a los cero comentarios.

Porque, como dijo el sabio, este es mi blog y me lo follo como quiero. O sea, de ninguna manera, porque todos los que nos conocen saben que nuestros intentos de cara al sexo son tan lamentables que convierten a mi amigo que apareció en una fiesta llena de mujeres solteras con una hebilla del cinturón en forma de logo gigante de Transformers en un mero aprendiz de Héroe del No Follarás en la Vida ™.

Así que voy a volver a utilizar el genérico de ‘Ente onvre’ como en los viejos tiempos: para hacer mini-semblanzas de gente anónima que realmente me fascina.


Garrrrrringo: El perturbado de los spaguetti-westerns

Hace unos años, cuando trabajaba en Canal Cinemanía, las chicas que estaban en recepción tomaron la sana costumbre de pasarme a todos los que llamaban preguntando por cosas de cine y que no sabían muy bien a quién endosar. Un día llamó un señor de edad indeterminada, con acento de Jaén o por ahí, pidiendo que emitiéramos más spaguetti-westerns. Ese género en el que todas las películas van sobre alguien que se venga de alguien (como 'Tronak el kárbaro') y nadie se lava ni se afeita mucho. Un mundo de cine-colonoscopia que nunca he investigado mucho más allá de mi fascinación por la etiqueta ‘butifarra-western’ que se aplica a las producciones de los Hermanos Balcázar rodadas en Esplugues de Llobregat. Porque siempre me ha interesado y aterrado la idea de un tipo diciendo, ‘¡Ostras, tú, saca las pistolas, tú!’.

Pero como uno tiene su cultura cinematográfica, pude hablar un rato con él. Memoricé la película que más quería que emitiéramos (‘Dos cruces en Danger Pass’) y nos despedimos. Tres años más tarde, vi el flim en un listado, la compré y la emití. Y el señor volvió a llamarme. Fue el inicio de ocho años en los que me da un toque más o menos cada dos meses. Siempre pidiendo lo mismo: que ponga más spaguettis. O chorizo-westerns. Lo que sea, pero con pistolas y que no sea americano.

El señor es lo que se conoce como un harcore-freak. En serio: una auténtica máquina de su friquismo. Un profesor de matemáticas que vive para ver a señores a caballo con barba de tres días. Hubo una época que, después de poner un buen puñado de westerns en DCine Español, empecé a repetirme. Él no dudó en llamarme y pedirme cosas raras de verdad. Y yo creía que sabía de lo mío. No. Lo de ente onvre es innormal. Conocía todos los spaguettis rodados. TODOS. Feck: una vez yo le fui leyendo películas y él hizo la selección de todo el año porque, qué coño: entre uno y otro a mí me da absolutamente igual. Pero el placer que me daba ir soltando títulos y que me contestara sin dudarlo:

“Un dólar de recompensa”: Mu güeeena, Paco, esa mu güeeena. Con Peter Lee Lawrence.

“Apocalipsis Joe”: Mu güeeena, esa, pero ya la tengo. Anthony Steffen. Con Eduardo Fajardo.

Daba igual la peli. Se sabía el prota de todas y casi siempre eran mu güeeeenas. Excepto 'Bang Bang Kid'. Ahí tuvo que decirme:
Eeeesaaa… la del robó… esa es mala. Para niños.

(Una western con un robot gordo con papada, gente vestida de medieval y rodada en el castillo de Manzanares El Real. Y EXISTE)
Mis compañeros ya se descojonan cada vez que pillo el teléfono y digo: ¡Hombreeee!. Saben que al otro lado (tanto del teléfono como de este universo) está mi amigo conocido por todos como ‘Garrrrrrrringo’, por su afición a esta película. Últimamente, en vista de que el número de títulos que yo puedo ofrecerle se está viendo reducido, ha pasado a la acción: ahora ya va directamente a los distribuidores. Como buen onvre al que nada puede detener en pos de la realización completa de su obsesión, Garringo llama sin ningún problema a todas las distribuidoras de España y se sabe el nombre de todos los encargados de ventas. A veces mejor que yo. Hasta consiguió hablar con Arturo Marcos, mítico productor español de películas de Jesús Franco, que ya está cerca de los 90 años. En la primera conversación, le mandó al carajo. Pero Garringo, como empanada de chorizo, siempre regresa, y a la segunda consiguió una promesa para que, en caso de pasarse por Madrid, le grabara unos DVDs sólo para él.

Porque ente onvre no se contenta con una mierda bajada por internet. Él quiere una copia de calidad. Por supuesto que también busca el Santo Grial. Y no puede dejar de fascinarme una persona que vacila con sus amigos con estar a punto de conseguir un western de séptima categoría. Un mundo en el que el prestigio de una persona en su comunidad se mide por su capacidad de conseguir un DVD de “Cuatro balazos” es un lugar en el que quiero vivir.

Leñe: en su búsqueda por ser el mayor espagueteiro del mundo hasta consiguió convencerle para que le diera el teléfono de un amigo mío agente de ventas. Mi colega, tras escuchar atónito una disertación comparando las ecuaciones de tercer grado con los spaguetti westerns, decidió que no tenía más remedio que ayudarle. Que estas gentes son las que dan alegría a la vida.

Como él mismo, por otra parte. Porque mi amigo es…


¡El judío sindicalista vallecano!

Ya hablé de él una vez, pero su jrandeza me obliga a dedicarle al menos un par de párrafos para él solito. Una de las personas más poliédricas de la historia, ente onvre demuestra que el universo tiene doce dimensiones espaciales y dos temporales y que en ninguna vas a conseguir una cita con Charlize Theron. Nuestro héroe es:

- Agente de ventas de películas.

- Sefardí

- De Vallecas. Con acento. De ese que no quieres escuchar en un callejón oscuro a las tres de la mañana.

- Aficionado a ver todos los viernes cine-colonoscopia. A ser posible, nacional

- Judío observante. Pero mucho: entre mis vicisitudes y estomacales y sus vicisitudes religiosas, invitarnos a comer juntos es una tarea comparable a organizar la defensa de Desembarco del Rey. Es capaz de levantarse durante una proyección de ‘Fuga del Bronx’, ponerse la kipá y dedicarse un par de minutos a sus cosas mientras que en la pantalla Marco Gregorio pone poses gays.

- Sindicalista a la vieja usanza. De los de ir a canearse con quien haga falta porque, en sus palabras, “acabábamos de salir de tomarnos unos cafés, vimos jaleo y, ya puestos, pues nos liamos”.

 - El mayor experto en este país en cine bélico de la Europa del Este. Porque siempre hay gente especializada en ámbitos del conocimiento que tú no creías que existieran. Como mi antiguo becario Enrique Pita, que hizo su tesis fin de carrera sobre ‘Las sectas religiosas en el Irán medieval’. OLE SUS HUEVOS.

- Comunista convencido. Para él, unas vacaciones ideales son irse a Polonia a ver edificios satánicos. Da igual lo que peligre su integridad física. Porque por allí hay muchos fachas. No en plan los de aquí de Intereconomía, sino esos que dan miedito. Como cuando mi buen amigo se metió en un bar con una camisa del ejército israelí y escuchó poco a poco a media parroquia decir: “¡Judío! ¡Judío!”. Pero lo suyo es la Europa de la lucha obrera, compañeros. Unos gilipollas no le van a detener. Entre otras cosas porque sospecho que ente onvre, que ha sido capaz de encararse con miembros del servicio de seguridad El Al en un aeropuerto, no le tiene miedo a nada. Ni a skinheads ni al decoro de saber vivir en democracia. Porque es de estas personas tan metidas en su idiosincrasia, que se pone antes de las manifestaciones su propia música de calentamiento para ir entrando en situación. Una selección que llama ‘Música que Impulsa y Anima’. Como Rocky, pero con coros militantes. Ahí que pasa cerca un compañero de trabajo y le dice de cachondeo:

- ¿Qué, tú, escuchando los coros del ejército ruso?

A lo cual contesta, con toda su candidez, ganas de compartir su sabiduría y falta de reconocimiento del sarcasmo:

- No, hombre: Son marchas del Partido Obrero Unificado de Polonia.

Momento en el que se dio cuenta, tarde, muy tarde, de que tampoco había que dar tanta información. Porque el verdadero freak, el sórdido al que adoramos aquí, es del tipo que no se cosca de cuándo le están haciendo un chiste o hablando del tiempo. Es esa persona que siempre está dispuesta a propagar su frikismo. Aunque dé miedo o genere un momento de extraña vicisitud.
Música de los camaradas israelíes de los 30 y 40. En serio.
Mucha vicisitud. Y luego, ganas de montar un soviet:


 

21 mayo 2012

Guías turísticas para sórdidos satánicos (2): El gran derby londinense, Robin Hood Gardens vs. Balfron Tower


"La pesadilla comenzaba a los pocos segundos de entrar en el vestíbulo… El olor a orina, cerveza y sudor rancio emergía de entre las sombras, las luces habían vuelto a ser destrozadas y el pasillo, destruido, estaba totalmente a oscuras. El silencio reinante no significaba que no hubiese nadie allí. Caminar era escuchar botellas rotas y jeringuillas crujir bajo tus pies. Con suerte, uno de los tres ascensores de la torre podía no estar estropeado. Graffiti fresco, condones usados o un vagabundo desmayado era lo que solía esperar en su interior cuando las puertas se abrían."



El inicio de ese maggggnífico artículo de The Guardian se refiere a la auténtica torre de los horrores de Londres. No esa gilipollez que están pensando, con los Beefeaters, cuervos y las joyas de la corona, sino a una de las ovras cumbre del arquitecto Ermo Goldfinger: la Trellick Tower.


Pero en este guía no voy a hablar de la Trellick, sino de su hermana fea – o guapa, cuando se trata de arquitectura satánica uno ya no sabe que pensar – la Balfron Tower. Y, gracias a que está a cinco minutos de distancia de otra creación mefistofélica del mejor satanismo – los Robin Hood Gardens – esta pequeña guía turística puede ser definida como "el Gran Derby Londinense": dos pesos pesados frente a frente. Al final del post, tendrán que elegir usarcedes al vencedor.

Tenía previsto que la segunda ruta – tras el estreno con la Mairie d'Ivry – fuese española, por aquello de ser "satanes que el dinero puede comprar" y también por ser más accesible para la mayoría. Thing is, escribo este post tras visitar múltiples satanes en mi último día de curro en Londres, y la emoción por adorar a nuestro señor me embriaga. I just can´t help it. Y, feck, ¿de verdad que Londres les parece un destino turístico raro e infrecuente?

Mapa de la ruta


As usual, éste es el link de descarga  de la ruta en Wikiloc y éstas son las aplicaciones de Wikiloc para Android y para iPhone para quien quiera seguirla en su teléfono móvil. Es un trayecto corto – contando transporte y todo no debería ocuparles más de hora y media - y es mil veces más recomendable que un paseo por la anodina Oxford Street. Eso sí, la ruta exige contemplación y una buena dosis de jeta (amén de falta de respeto por la propia integridad física, but you knew that already).

Cómo llegar


Si van a viajar a Londres, nuestra primera recomendación sería que, de cara a elegir el hotel, opten por ese maravilloso sitio en el que nuestro amigo Abad pasó una de las mejores noches de su vida: en un post memorable nos explicaba cómo su cama estaba cubierta por una sustancia indescriptible, cómo las ventanas estaban rotas, cómo en el suelo había una paloma muerta y cómo termino pasando la noche de bar en bar invitando a copas a las putas del barrio. ¡Eso sí que es ponerse en situación para visitar satanes la mañana siguiente!

Sin embargo, por algún motivo nos da por pensar que la mayoría de las personas – incluso las que se plantean visitar satanes – prefieren dormir en un hotel más céntrico y normal: uno en el que tolerar la biodiversidad de las moquetas de baño inglesas pero en el que, por lo menos, se note algo la diferencia entre dormir en una cama o debajo de un puente. Así pues, para todos ustedes, la indicación es que se cojan un metro hasta la estación de Bank y, una vez allí, tomen la línea DLR hasta la parada de Blackwell.

El trayecto del DLR es corto y al aire libre. Gracias a ello, la profusa cantidad de streets in the sky – perdón, estritsindaskai – que verán les irá preparando para la maravilla que les aguarda. O no. Nadie está suficientemente preparado.


Robin Hood Gardens

Nada más llegar a la parada de Blackwell, uno presencia esta maravilla:
Ante esto, lo normal NO es bajarse

¡Los Robin Hood Gardens con la Balfron Tower al fondo! ¿Puede alguna parada de metro en el mundo presumir de algo así? ¿Le interesa a alguna parada de metro en el mundo presumir de algo así? No sé la respuesta, pero salí escopetado cantando "Que alegríiiiiiiiia cuaaaando me dijeeeeeroooon vamoooos aaaal encueeeentrooo de Sa-tááááááááááán"

Lo bueno de esta visita es que no hay que complicarse mucho dando indicaciones de calles u hostias así. Llega con decir "¿Ve usted al adifisio? ¡Pues vaya to recto, si hay huevos!".
¿Que no hay huevos?
La primera impresión es de absoluto cutrerío y pésimo estado de conservación: los proyectos para derribarlo son muchos, y escandalizan a bastantes arquitectos.
Un gatito acaba de morir

Pero en una cosa estoy de acuerdo con ellos: lo que quieren construir en su lugar es una puta mierda sin gracia satánica alguna. Tanto, que hasta tienen que… ¡hacer cuadros puntillistas homenajeando a Seurat para vendernos su ponzoña!
Los impresionistas se revuelcan en su fosa común

Obviamente, toca meterse en el jardín interior, abierto al público – con toda la sordidez que ello implica. El efecto de ver un bloque frente al otro es de arrobamiento místico. Como cuando a Santa Teresa le penetra un ángel bellísimo con un dardo dorado. O así.
Hasta Santa Teresa hubiese cambiado de "Señor"

Si se sube a la colina que hay en el centro del jardín se tiene una vista inigualable, que incluye la Balfron al fondo. Si Satán quisiese instalar su trono en la tierra, éste no sería un mal lugar (gocen, aquí debajo, del despliegue tecnológico que es la primera foto panorámica exhibida en ente vlog: Satán todo lo merece).


En el jardín hay también objetos para intentar crear un entorno más "amigable", pero es un empeño vano.
Demasiado lenta para huir
De pronto, me di cuenta de que hacer fotos poniendo sólo la mano en primer término no me satisfacía, así que decidí desafiar todas las normas del decoro y pedirle a un pobre transeúnte que me hiciese la "foto clásica". Había quién me preguntaba "¿Pero la gente no se acojona cuando le pides que te haga una foto y, acto seguido, te ciclas gritando Sa-tááááááán cuernos al aire?". La respuesta – ahora por fin puedo darla – es que la gente se acojona cuando les pido que me hagan una foto con esos espantos al fondo, lo que pase luego ya como que parece hasta normal. Por eso, cuando pido la foto, pongo una cara sonriente del tipo "Soy un guarro y lo sé, pero tu vida no corre peligro a mi lado. Creo". La misma cara que ponía aquel doctor que, en el congreso de ecografía del escroto, nos explicaba el apasionante mundo del divertículo testicular.
"No, si la foto es para un amigo..."
 Para rematarlo, la foto no me gustó y le pedí al pobre onvre – un empleado de la limpieza de la zona de Tower Hamlets – que me hiciese otra en la que se viese más el edificio. Un cartero comercial de color – negro – que pasaba por allí le dijo al amable señor que me estaba haciendo la foto "¿Qué, currando horas extra para que te paguen la priva?".
Algo mejor, pero no para pagarle unas cañas.
 Quedé más contento teniendo la foto, pero yo sabía que, en este adifisio, me estaba faltando algo. Y estaba claro qué era: la obra cumbre del matrimonio Smithson suponía la presentación en sociedad del término… ESTRITSINDASKAI.
Los Smithson inventan... la corrala
Es de todos sabido – y si no lo saben, se lo digo –que todo satanista de pro tiene que hacer, al menos una vez en la vida, una peregrinación de rodillas por una estritindaskai. Cualquiera vale pero, joer, en el caso de los Robin Hood Gardens, estamos hablando de LA MADRE de todas las estritsindaskai. Ergo… ¡tenía que subir!
La original: rechace imitaciones
La técnica básica suele ser esperar a que algún vecino entre o salga para poder meterse, acto seguido, por la puerta. Me encaminé, pues, a través del parking, a uno de los portales.
"Mamá... ¿Quién es ese freak que nos está acechando?"
Una vez allí, tuve el cuajo de preguntarle a un amable señor con chilaba y bigotón, que acabada de meter a su hijo en el centro infantil/mezquita de la planta baja, si era residente en el edificio y si podría permitirme subir a la segunda planta a ver la estritindaskai. Enfebrecido, tuve los cojones de largarle que era un arquitecto español. Worst thing is, me dejó entrar. Y esto fue el resultado.

No hay palabras para describir la sensación, pero escribo unas palabras porque las fotos quedan así mejor maquetadas.
Residentes africanos = puertas de colores
Mi trayecto terminó cuando, al final de la estritindaskai, un guarda de seguridad me largó por vía de apremio. No existen muchos edificios que tengan seguratas de ese tipo, y menos aún con la diligencia del "ya te vi merodear por abajo". Todo un síntoma de que algo no debía funcionar en el maravilloso estate de los Smithson.
¡A hacer el pijo a la calle (pero no la del cielo)!
De todas formas, la lección que me dio no era mala: hay una entrada principal en la que solicitar la visita. Deben estar acostumbrados a algún fan fatal de los Smithson que otro…
Cumbre del diseño
Saliendo del edificio, cogí Cotton Street camino a la Balfron: una calle en la que pude disfrutar de este sublime "aislamiento acústico".
Michael Scoffield was here
Una caca que sólo sirve para exacerbar el aspecto más satánico de los Robin Hood Gardens: desconectarlo, con la excusa del "ruido circundante", de todo su animado vecindario. Y terminar convirtiéndolo en un ÉPICO pozo de inmundicia: una familia normal no tiene por qué estar viviendo la "utopía" día a día.



Balfron Tower

Again, no doy indicaciones. Si ven el adifisio – que lo van a ver – caminen hacia él. Si hay indigentes tirados por el suelo, joer, pues esquívenlos, que hay que decirlo todo.
This is England
La Balfron es una de los mejores diseños satánicos de Ermo Goldfinger. Como más de uno ha podido sospechar, Ian Fleming – el autor de las novelas de James Bond – era vecino suyo. Y se llevaban como el culo, de ahí el nombre del villano Bondiano más memorable. Curiosamente, pese este background, en la Balfron no hay precisamente Martinis y tías buenas, pero sí licencia para matar. Más que licencia, obligatoriedad.
Jaaaaa me maaaaaateeen
La "foto clásica", en esta ocasión, me la hizo una amable señora hindú. Mientras se reía, la mujer hacía un esfuerzo para intentar justificarme. "It's a very big tower", me dijo. Le sonreí y di las gracias – feck, la foto es muy buena, y hasta se tomó el esfuerzo de arrodillarse para sacar a ese Satán que es la Balfron en toda su gloria – así que no le expliqué en que consiste el "satanismo". Nadie se merece eso.
To er mundo é güeno
A diferencia del rollo desproporcionado y delgaducho de la Trellick Tower, la Balfron es más ancha y forma parte de un complejo más amplio de bloques (unidos entre sí por pasadizos in the sky, faltaría más). Ni que decir tiene, el espacio público que definen es absolutamente lamentable, lleno de recovecos de hormigón chorrentoso de utilidad absolutamente incomprensible (aunque me da que los de siempre ya le habrán buscado las utilidades de toda la vida).

¿Urinario?

WTF?

WTF?????!!!!!!

De entre los delirios me quedo, de calle, con "el tobogán de Satán". Es el único uso que se me ocurre para este despiporre, y toda una oda a la paternidad irresponsable.
Lijando las almorranas
Pero ahora tocaba, embriagado por mi semiéxito en las estritsindaskai de los Robin Hood Gardens, encaminarme a la entrada principal.
Que luego no digan que no te han avisado...
Las ovras de Goldfinger destacaban por esas maravillosas torres de escaleras/ascensores, que sólo se conectaban con el bloque principal en los pisos impares. Evidentemente, me dije ¡quiero subir ahí! ¡Aunque, históricamente, los ascensores de la Trellick y la Balfron hayan sido famosos picódromos y sus escaleras cobijo habitual de camellos y violadores! ¡El culto a Satán es el culto a Satán!
Era un tubo
Así que esperé pacientemente a que una anciana señora – que, asín a bote pronto, tenía poca pinta de violadora – entrase para poder colarme con ella.
El chungo del barrio... ¡Era yo!
Acto seguido, caté las escaleras, en las que se manifestaba el gusto de Goldfinger por "mimar hasta el último detalle del diseño". Básicamente, una hilera de gresite blanco en el hormigón chorrentoso.
Localización para el próximo anuncio de Cilit Bang
Al llegar a la tercera planta, tuve la suerte de ver a un padre de familia salir del ascensor. Gracias a ello, pude colarme en los pasadizos (tienen, al igual que la puerta, código de acceso: la seguridad tuvo que evolucionar MUCHO desde los diseños originales de Ermo). Y,  feck santo, valió la pena.
Sin cheats, no pasas este nivel
Desde el pasadizo in the sky se pueden contemplar los otros bloques del estate. Lamentablemente, varios de ellos estaban en obras, con la doble desgracia que ello implica: no poder ver la Balfron adecuadamente y que futuros visitantes dejarán de disfrutar de chorretones con solera.
Vistas inmejorables


Finalmente, salí de la torre y me encaminé al metro Blackwall – pasando, again por supuesto, por los Robin Hood Gardens – con esa pregunta que todos los fans de las Spice Girls TENEMOS que hacernos: "Si pudiera tirarme a una, y sólo a una… ¿A cuál elegiría?". Pues eso, ayúdenme – no, no tirándose a las Spice restantes por mí – y participen en la siguiente encuesta:


Nos vemos en la próxima guía satánica, que, esta vez sí, será en ESP-P-P-PAÑA.

16 mayo 2012

Cine Basura mayo de 2012: Zombie 4 (After Death)

Como siempre, para que no os perdáis, los datos CLAROS: El viernes 18. En Canal+ Xtra o  GRATIS en www.canalplus.es/Cine-Basura o www.canalplus.es/cinebasura (tanto monta, monta tanto). A partir de las 22:45. Señor José Viruete, Maese hobbit Paco Fox e invitado al que habremos engañado. Con chat en directo para que todo sea como una reunión de muchos amigos.
Ahora: el comentario de la jugada que puede o no tener que ver con el evento:

El otro día fui a ver, sin que me obligaran, ‘Infiltrados en clase’. Hay un momento curioso en el que los protagonistas se dan cuenta de que los estereotipos de instituto de toda la vida han cambiado. Ellos culpan a Glee. Y no seré yo quien les quite la razón. De repente, ser un poquito (sólo un poquito y de una manera casualoseaosea) nerd es lo guay. Ser una minoría mola. Ser negro gay. Ecologista convencido. Y seguro que todo el instituto está lleno de fans de los zombis.

Para muchos, eso sería el disparo de salida para renegar de los muertos vivientes. Porque están pesados. Oh sí. Mucho. Hay tanta novela de zombi que ya sólo nos falta una serie de tres libros de 800 páginas sobre Pequeños Ponys zombis Vs Osos Amorosos Vs Ash (lo veo: un oso atravesado por el vientre por un brazo de un muerto con los colores del arco iris cagado por un pony con los ojos inyectados en gominolas rojas mientras que Bruce Cambell les vuela la cabeza a los dos con su palo de fuego. Dirigido todo, por joder, por Jafar Panahi vía satélite).

Pero, ¿significa que los freaks de toda la vida tenemos que renegar de estos bichos?

¡Feck, no!

Porque nunca hay que caer en el culturetismo freak. Cuando nuestras cosas se hacen populares hay que alegrarse, leñe. ¿Qué ya no es nuestro dominio exclusivo? ¡Pues mucho mejor! Ya me gustaría a mí que Thomas Dolby se convirtiera en ídolo musicales que abarrotara estadios al grito de ‘SCIENCE!’ y que Videofobia se emitiera en la pantalla gigante de Callao.

Pero claro: como freak viejo, mi cariño no está con esta ola de neozombis. Yo le tengo más amor a los vergonzosos muertos vivientes ochenteiros. Cuanto más incoherentes, mejor. Porque ‘Dawn of the Dead’ está bien, pero donde se pongan zombis bromistas italianos capaces de dejar su cabeza en la nevera para salir volando en el momento en el que alguien quiera coger un cocoacolo, que se quite el comentario social de Romero. Denme un ‘Manden… más… cereeeeebros’ antes que todo el melodrama barato de ‘The Walking Dead’ (la serie). Que veo religiosamente, claro. Joder: va de zombis. Y no seré yo el que deje de apoyar algo así sólo porque ahora sea mainstream. Mejor eso que ‘Anatomía de Grey’, digo yo.

Todo esto para decir que el viernes 18 se emitirá en Cine Basura ‘After Dead’, más conocida internacionalmente como ‘Zombi 4’, por los que la han visto como ‘Estoy malgastando mi vida’ y por la comunidad gay como ‘Jeff Stryker despechugado, pero sin enseñar la barra de pan’.

El director de este despropósito es nuestro amado Claudio Fragasso, firmante de ‘Troll 2 (They’re going to eat me!)’ y guionista (es un decir) de la mayor parte del cine (es otro decir) de Bruno Mattei durante sus años de gloria (es otro otro decir). Así que ya sabemos lo que hay: la coherencia y claridad discursiva de un redactor de La Razón unida al nivel de producción de un especial de Estrellas de la Copla de Onda Algeciras Televisión.

¿Y quién será el invitado? Pues no serán zombis. Ni plantas. Vienen dos finstros: Julián González Almazán, autor de los tebeos 'Madonna no existe' y 'Marica tú'. Esto es, muy apropiado para cantarnos las alabanzas del Sr. Don. Mr. Exclmo Jeff Stryker. Y, para qué engañarnos: es que es amigo desde hace tiempo de Viru. Yo lo conocí en un Expocomic junto a su amiga Eme Dj, que me pareció un encanto de finstro de munhé. Así que, ya que todos somos colegas... ¿por qué no venir los dos? Pues eso: También hemos invitado a esta ilustre figura del mundo de la música electrónica. Porque estas sesiones de Cine Basura son lo que son: un montón de amigos reunidos tanto en el estudio como a través del chat. Una comunión freak de proporciones cada vez más épicas.

Related Posts with Thumbnails