24 septiembre 2012

Videofobia edición Especial: La bestia de la noche amarilla

Al grano. ¿Por qué especial? Porque no va a aparecer en el blog. Es un extra del dvd de la película. Esto es, que se vende una cosa filipina de monstruitos y, como material adicional, se pone a dos tipos que hacen un resumen de lo mismo que te has comprado.

¿Y por qué hemos accedido a poner nuestro capítulo en un dvd? No por fortuna y gloria, desde luego. La razón es mucho más simple:

No sé decir que no.

Así que ya sabéis. Si alguna vez habéis pensado en pedirme por favor introducirme a traición una hortaliza por el orto, ya sabéis cuál será mi respuesta.

Así que mis amigos de Versus Entertainment, siempre comprometidos con cine de calidad, decidieron que ya era hora de hacer una colección de cine colonoscopia. Y ahí ha estado Videofobia para apoyarles. Y también Víctor Olid , Naxo Fiol y Aratz Juanes, los cuales contribuyen también a los extras de los dos primeros deuvedeses de la colección. ¡Es como aderezar un zurullo con extracto de sobaco!


La bazofia que comentamos Viruete y yo es ‘La bestia de la noche amarilla’, una película de Eddie Romero realizada justo al final de su época clásica de coproducciones de bajo presupuesto con Estados Unidos sobre científicos locos y monstruos. Y sí sabéis de lo que estoy hablando, pues qué queréis que os diga: comparto vuestro dolor.

Así que, si queréis saber más, compraros esta pedazo de edición. Ya sé que esto de adquirir pelis en formato físico está más pasado que decir ‘viejuno’ e imitar al Risitas, pero hay que apoyar a gente lo suficientemente loca para sacar este tipo de mierda tal y como está el mercado. Además, me comprometo a firmar a todo onvre que se lo compre su edición. Y a toda munhé, su busto. Y la edición. Pero sobre todo su busto.

Y el resto, que no se preocupe: el guión del próximo Videofobia con destino al internet está escrito. Y toca cine italiano y naves espaciales. ¡Pocas cosas mejores en la vida!

Excepto un buen busto.

22 septiembre 2012

Les vamos a retransmitir el GP de Singapur... Profundamente bien. (Esperamos)


Después de la experiencia radiofónica de haber defendido a Garci a capa y espada en Radio 3 (en este link, a partir del 18:18 podrán deleitarse – o no – con este acto de terrorismo radiofónico) nos ha entrado el gusanillo de retransmitir el GP de Singapur COMO PEICH MANDA.

Nuestro amado líder de la liga fantástica.

Aprendidos los errores de Spa – básicamente, no haber definido el formato, hablar con la boca llena, y confiarlo todo a la improvisación – esta vez, va a ser el despliegue total. Con varias voces invitadas – que presentaremos el domingo debidamente a partir de las 13:50 – estaremos pendientes del live timing, de Twitter, de cualquier gaycidad de Lobato, de vuestros comentarios en el dominio .es… ¡De todo! Si de esta no sale bien, no lo repetiremos jamás. Ahí, metiéndonos presión…

Así que ya saben, este domingo, hay una cita con la sordidez – si Grosjean no vuelve a hundirnos el ánimo como en Spa – y la posibilidad de que Maldonado pueda liarla con el mierda y el mierdecilla. Singapur es uno de los mejores circuitos de la temporada: las piñas y los safety están garantizados y, por encima de todo, un mensaje para toda la parrilla:

Allá, desde lo alto, Nelsinho os contempla.

Best team ever.


Ah, y un dato técnico: para oírnos hay que dar play en nuestro reproductor de Ustream (aquí, justo debajo del texto). No fallen a la cita.


17 septiembre 2012

Cine Basura: ¡Comienza la tercera temporada con Charlie Sheen y Carlos Pacheco!

Como siempre, primero los datos: Gratis. El viernes 21 a las 22:45 en la dirección www.canalplus.es/cinebasura y, a partir de las 23:00h, la película en Canal+ Xtra, con los comentarios por el audio 2. Y ahora, al texto:

En los últimos años, hay dos cosas de las que estaba totalmente convencido: de que nunca me depilaría los pelillos alrededor de los pezones y de que no duraríamos más de dos temporadas de Cine Basura. Pues en el segundo caso estaba equivocado. Y el primer caso prefiero mantenerlo en un misterio sin duda tan apasionante como la trama de ‘Holmes & Watson: Madrid Days’.

Gracias a la participación en el chat, la audiencia constante, los retweets y artículos en páginas webs anunciando cada evento, por aquí en el Xtra se han dado cuenta de que, contra todo pronóstico, es un programa que vale la pena. Aunque me dedique a enseñar la barriga cada dos por tres. Así que, por favor: continuad así. Cine Basura sólo existe porque un puñado de perturbados nos apoya.

Para iniciar temporada, Viruete y yo hemos elegido un tema bien relajadito: ¡Ochenterismo exacerbado! En la selección solemos alternar películas desconocidas con mierdas más populares, pero quizá ésta sea una de las de mejor aspecto de producción y con más pedigrí nostálgico videoclubero que hemos emitido: ¡El Aparecido! Una producción desde lo más profundo de la era de los cardados y coloretes en forma de triángulo con uno de los ídolos de ente bloj. Una de las futuras grandes estrellas de la gran pantalla, de la televisión y de las clínicas de rehabilitación: Charlie Sheen. No sabemos si saldrá o no su camello.
Más chutes no... ni más cucharas impregnadas deeeeroína.

Una película delirante que mezcla ciencia ficción, fantasmas, romance juvenil y carreras de coches. Básicamente se trata de un plagio del western de Clint Eastwood ‘Infierno de cobardes’, pero con maravillosas canciones horteras, más laca en los peinados y Sheen como Bengador Gusticiero del más allá.

Como invitado, alguien muy importante en el mundo freak. El amo de los escorzos, los músculos superheróicos y las tetas imposibles. Uno de los dibujantes de superhéroes más importantes de todo el mundo que, además, durante dos meses fue al mismo gimnasio que yo en Algeciras.

Inciso: sí; de joven rompí mi juramento freak un verano para ponerme a tono e intentar follar. El resultado: el de siempre. Cero. ¿Me arrepiento? No, porque aprendí a mover las tetas, algo que siempre me ha hecho muchísima ilusión. Y con esto, en apenas seis párrafos, ya he puesto hablado de tetas y pezones tres veces.

Estoy mal.

Bien, pues ente risueño andaluz es el Exclmo Sr. Don Carlos Pachecho. Un tío que ha estado en Marvel Y en DC. X-Men. Superman. JLA. Los Cuatro Fantásticos. Linterna Verde. Y hasta sus propias series. Y editoriales. Esto es: LA HOSTIA. Y ha aceptado estar en nuestro programilla. Eso le honra y dice mucho de él. Y todo bueno.

Y, como solemos hacer, también habrán premios para celebrar el magno evento. Unos DVDs en los que Viru y yo hemos tenido algo que ver. Ya os informaremos.

Así que preparaos para hacer chistes de ‘Dos hombres y medio’. Estad dispuestos para adoptar posturas en escorzo de los X-Men en honor a Carlos. Y prestaros a enseñar pezones y tetas a todos los que estén viendo Cine Basura con vosotros.

Tetas.

Arfs.

*Bonus Track: Una entrevista que nos realizaron a Viru y a mí en la radio en la que hablamos del programa. En este enlace, a partir de 1 hora 07 minutos más o menos: http://planetatentaciones10.podomatic.com/entry/2012-09-17T00_50_16-07_00

14 septiembre 2012

Las siete razones por las que 'Holmes & Watson: Madrid Days' es una 'ovra' maestra.


NEWS FLASH! Este martes día 18, a partir de las 20:00 participaremos en el programa sobre cine de Radio 3 'El séptimo vicio'. Por supuesto, para defender a Garci a capa y espada. En este link podrán seguir el despropósito.

"Yo fui al cine Palafox a ver la de Garci y, de pronto, entraron unos con barbas que pensé que eran de Al Qaeda. Estuve acojonada toda la proyección". Eso es lo que dijo a una amiga nuestra su fisioterapeuta. Era, por supuesto, desconocedora del magno evento que congregó a una legión de finstros para ver la que, independientemente de lo que se estrene de aquí a diciembre, será la película del año.

Tanto en cinecutre como en doctor somier se han escrito excelsos y documentados reportajes sobre el evento, así que faltábamos los que lanzamos el guante (por no mencionar "la semana de José Luis Garci). Y, para no repetirme con estos compañeros de fatiga fílmica y talibanismo, voy a hacer algo diferente: decir que, a pesar de todo, la película es… BUENA. Hala.

El principal problema a la hora de juzgar a Garci es que, como autor sólido y consagrado que es, ha llegado al momento 'Colonia Hugo Boss' – aunque todos sepamos que José Luis será más de Varón Dandy -  que se define en el slogan "Your fragrance, Your rules". Garci ha creado lo que los críticos de festivales llaman "su propio sistema de representación", que sirve para explicar por qué, si te lees los fascículos, puedes aceptar como válidas las cosas que hacen señores como Kaurismaki, Bela Tar o – sabíais que lo iba a decir – Apichatpong (aprovecho para recordar que, si el señor Weeresethaul no nos gusta es culpa NUESTRA, alguien que se llame Apichatpong es un escogido). Por supuesto, este tipo de argumentos abren las puertas al "todo vale", pero no hay que olvidar que los "sistemas de representación" oficialmente aceptados son tan ridículos como que Christian Bale se cure la columna haciendo puenting casero, que a nadie le manguen el coche después de no cerrarlo con llave, o que los gráficos de 'Avatar' se parezcan remotamente a la realidad.

Así pues, los diez momentos de 'Holmes & Watson: Madrid Days' a través de los cuales Garci ha penetrado en el tejido de la realidad y lo ha convertido en un mantón de manila con bat-compartimentos para las bat-shurikens y las bat-porrasconchocolate.


1. Gary Piquer… habla


Después de más de cien años de cine se supone que deberían haberse inventado TODOS los mecanismos para lidiar con la existencia de múltiples idiomas en una película. De todos ellos el peor, sin duda alguna, es el policorrecto-comomolalaVO de respetar las lenguas extranjeras y subtitular. ¡Eso supone olvidar que las diferentes nacionalidades existen sólo para hacer chistes sobre ellas! Hasta la fecha, la opción más feliz – por faltona y vicisitúdica – era la que había perpetrado David Fincher en su versión de 'Millenium'. En ella, ¡todos! los personajes hablaban inglés con acento sueco, sonando felizmente como anormales profundos. Sólo se salvaba Daniel Craig por la opción maravillosamente insultante de que "como era británico, a los yankis ya nos vale con ese acento raruno. Sin embargo, Garci dinamita todas las convenciones. Si, en un principio, parece que hay que pensar que estamos ante la "convención" de que hablan inglés en Inglaterra, todo salta por los aires en la mítica escena con Víctor Clavijo en la que se ponen con el chip bilingüe. La mente hace un rebobinado a toda velocidad preguntándose. "¿Pero es que entonces estaban, cual Aznar con el catalán, hablando un español de la hostia porque les salía de los santos huevos? ¿Hasta con las autoridades de Scotland Yard?


Por supuesto, como guinda del pastel, la sobrehumana pronunciación de Gary Piquer en ambos idiomas: si contratas a Satriani, es para que te haga un solo, si sacas a Gianna Michaels en 'Piranha 3D' es para que enseñe las tetas… Negarle a Gary su virtuosismo sólo lo hubiesen hecho directores MUY mediocres. Lo que equivale a decir prácticamente cualquier director que no se llame José Luis Garci.



2. El mejor surtido de ibéricos ever

El romanticismo es algo muy trillado. Hasta el propio Garci, en las escenas entre Watson – por favor, intenten pronunciarlo TAN impecablemente como Gary – y Manuela Velasco, cae en ciertos toques formularios que sólo salvan momentos de belleza brechtiana en los que Manuela se atraganta con las frases mientras José Luis decide, con sabiduría, "Repetir toma… ¿pa qué?". PERO – siempre hay un pero – cuando parece que las correrías amorosas de Watson iban a ser el punto débil de la peli, Garci nos sorprende con la expresión máxima del AMOL cósmico. El doctor, regresado a Londres, le monta a su mujer – una enamoradísima Leticia Dolera, que lo contempla con el debido embeleso – toda una exhibición de productos ibéricos ¡en el dormitorio! Ella los mira extasiada a su marido mientras éste le explica el proceso de elaboración del caldo con las puntas del jamón (ya antes le había escrito en una carta que "las porras son el fruto de la sartén"). Al final de todo, Garci saca romanticismo de debajo de las piedras con una de las frases más arrebatadas jamás escuchadas en una sala de cine:


"¿Harías un cocido para mí?".


Con dos cojones.


3. ¿Perros policía o gatos policía?

Ahora que 'The Wire' a convencido a la intelligentsia de que, por fin, conocen como realmente opera la policía, está bien que el tito Garci nos suma en debates históricos que dejarían sin palabras a McNulty y compañía. Que Holmes le diga a nuestro actor 'eye candy' favorito que emplée a mujeres como policías para poder vigilar mejor las correrías de Jack el destripador encaja, más o menos, dentro de los parámetros de cierto tipo de cine progre-histórico reivindicativo. Nada novedoso, pero es que el reino de Garci no es de este mundo. En una pirueta que, cual F1 en estado puro, parpadee y me perdí, la conversación deriva a los ¡perros policía! Y, para añadir complejidad, a un debate entre perros policía y gatos policía. Las butacas del cine se alteraron tanto que muchas señoras cardadas de la calle Fuencarral nos hicieron callar. Con razón.


4. Satán es mi señor

En el mejor tebeo de Tintin – 'Las joyas de la Castafiore' – un Hergé en plenitud nos regalaba 62 páginas sobre un misterio que no sólo no era tal, sino que ya se nos había revelado desde la primera viñeta (una urraca ladrona). Aquí, Holmes ya sabe desde el principio quién es Jack el Destripador (¿tengo que poner SPOILER aquí si no le he hecho con Tintin?). Este no es otro que… ¡el urban renewal asociado a la corrupción urbanística! En efecto, lo que trataban los múltiples Jacks era de hacer asomar a la luz pública lo chungos que eran algunos barrios – Whitechapel y Madrid Centro – para justificar que los derribasen para construir satanes. ¡Garci rojo, reivindicativo y, en palabras de Paco, 15-emero!

They touch my tra-la-la.
Así pues, no es de extrañar que Holmes no tenga ninguna prisa, ni urgencia, ni pollas por resolver el misterio. Él a lo que ha venido aquí es a disfrutar del vicio de un Madrid que está a punto de desaparecer ("El futuro no existe" dice Holmes/Piquer, sólo para decir unas secuencias más adelante "En este nuevo siglo va a haber muchas guerras"). De ahí escenas tan bellas como la de la sauna y de ahí el desconcierto de los que, a la hora de película, no sabían a dónde carallo iba la historia. ¡Que Garci es un vanguardista que hace pelis sin principio no final! Pero, claro, los que no vieron 'Tiovivo Circa 1950' en su día, pues no lo sabían.

Estas vanguardias, ya saben, se las permiten a Thomas Anderson o a Apichatpong, y no a Garci. Y es una pena, porque escenas como la del mago en el cabaret son de puro genio que domina sus recursos. En esa escena, un prestidigitador, armado de una tetera, le pide a la gente que elija qué quiere beber. "Coñac", dice un señor sórdido. Y de la tetera, para admiración del señor y la sórdida concurrencia, sale coñac. "Champagne", dice una señora sórdida. Y sale champagne (no cava, por favor). Y entonces, llega el momento que esperábamos. El mago se acerca a la mesa de Holmes y Watson. Se crean expectativas. ¿Demostrará Holmes su genialidad a costa del pobre mago? ¿Tiene el pobre mago, sin saberlo, la solución al caso de 'Juanito en charcutero' (en sabias palabras de la policía española)?


Pues no. Watson pide "café". El mago comienza a servirlo desde su tetera y, entonces, el doctor añade un "con leche". El mago pausa y, cuando reanuda el servicio… ¡sale café con leche! ¡Y la escena se encadena – como TODAS – con la siguiente! Y Garci demuestra que es un genio mientras los espectadores nos quedamos boquiabiertos. ¡Eso es jugar con la narrativa y lo demás es demagogia!

5. Dominio absoluto del empelote

Quien quiera tetas, que pague entrada.
En esa misma dinámica se halla la escena de amor entre Víctor Clavijo y Macarena Gómez. En un larguísimo y lento travelling de retroceso, Clavijo le cuenta la historia de su vida a su novia. Al minuto ocho – sé que eran menos pero Garci es un gran autor que, al igual que Pyun, logra una percepción extraña del tiempo – uno se pregunta cuándo terminará, se pregunta para qué sirve. Y Paco me responde: "¿No te das cuenta que, conforme la cámara retrocede, va deslizándose milímetro a milímetro la sábana que tapa los pechos de Macarena Gómez?". Y todo cobra sentido, como pleno sentido tiene también el plano de una chiquilla en pelotas al inicio de la ya inmortal secuencia de Holmes y el constructor corrupto en la sauna.

Cultura ferroviaria esPPPañola
Ni que decir tiene, el empelote es sólo uno de los múltiples recursos visuales que un ya consagrado Garci domina con tranquilidad. Por poner otro ejemplo, tendríamos las secuencias en el vagón del tren. Lo que muchos no saben es que, para 'Holmes & Watson: Madrid Days' (¿Lo he pronunciado bien, Gary?) se diseñó un sistema específico para hacer el traqueteo del tren antiguo. Sin embargo, al igual que Visconti cuando llenaba los armarios cerrados con caros ropajes para nunca abrirlos, Garci deja, durante una larga secuencia, el tren absolutamente parado. Cuando le preguntaron "¿Por qué no se mueve el vagón en el viaje de ida?" José Luis respondió, con una seguridad y sobriedad que le envidiaría hasta Clint Eastwood, "Es porque estaba detenido en Venta de Baños".

Con dos cojones.

6. Haciendo amigos

Internet, en su conjunto, suele ser tan predecible como el perro de Paulov. Genera ciertos estímulos – como hablar de la Ley Sinde o sugerir que habría que usar la bandera española de la plaza de Colón para azotar públicamente a Guardiola en la Puerta del Sol dándole un latigazo por cada vez que fue internacional con la selección – y lograrás una repercusión gigante. Una repercusión, eso sí, más nociva que una teta pixelizada de Leticia Sabater, pero repercusión al fin y al cabo.


Por eso, admira y emociona que alguien que no conoce Internet – ni falta que le hace – haya respondido con donaire y alegría al tipo de gente que llena las portadas del menéame: toros e independentismo vasco (por cierto, las postales del todo a 100 para narrar el viaje son toda una osadía estética que deja a Mallick amarillo de envidia)




7. El mejor 'planting' ever

 En teoría del guion se denomina 'planting' a todos aquellos elementos que son "plantados" durante la historia, como quien no quiere la cosa y que, llegando al final, terminan siendo muy relevantes. Los buenos guionistas logran que no se note nunca que están "plantando" datos. Pero los geniales – como Garci ¿había que decirlo? – alcanzan dimensiones desconocidas.

La escena más justamente celebrada de 'Holmes & Watson: Madrid Days' (mi única razón para escribir un título tan largo y no H&MMD es que me resulta imposible quitarme la voz de Gary Piquer de mi cabeza) es, sin duda, la aparición de Gallardón en el papel de la barba de Albéniz. Y la razón de que, en el estreno, llevásemos esas pintorras que tanta inquietud crearon a los espectadores de bien en el cine Palafox. Por supuesto, todas las alarmas saltaron cuando comenzamos a aplaudir en el crédito de "Con la participación de Telemadrid". Nos chistaron con toda la razón y, más avanzado el filme, una señora gritó "¡Ya está bien de tanta risita!". De esta forma logró mantenerse el decoro hasta la escena de Gallardón. Su primera aparición es en plano general, mientras le interpretan su composición 'Asturias'. Pensando que eso es todo lo que quedaría de Gallardón en el montaje, aprovechamos que, ya que en la película Albéniz era aplaudido, por qué no íbamos a sumarnos nosotros. Lo que ocurría es que Garci jugaba al despiste, porque, poco después, en bellísimo plano sostenido de perfiles enfrentados ¡Holmes hablaba con la barba de Gallardón! Ambos se profesaban admiración mutua y deseaban, en un futuro, poder tocar juntos: Albéniz dirigiendo la orquesta y Holmes al violín. La escena, ni que decir tiene, era la cumbre absoluta del "Repetir toma… ¿pa qué?". Y con razón: puede que, con 20 años de actors studio Don Alberto llegase al nivel de Leticia Sabater, pero… ¿Y la frescura? ¿Y la magia? ¿Y la standing ovation que le dedicamos?


Una vez terminó la escena, todos pensamos que era otra secuencia de "visitas turísticas" más, sin relevancia alguna en la trama.

Little did we know…

"John Williams... ¡retírate!"
Justo AL FINAL de película – sí, después del surtido de ibéricos de Watson – Holmes se encuentra con Irene Adler (una Irene a la que, por cierto, no le importa lo más mínimo tener acento andaluz). En su apoteosis romántica, Holmes coge el violín – que llevaba tanto tiempo sin tocar – y le dice a Irene: "Escucha". Desde el Stradivarius de Holmes comienza a sonar 'Asturias', las ¡castañuelas! se suman al sonido, entra toda la orquesta, sube el volumen, el plano se encadena con un dibujo antiguo de Baker Street coloreado con rotuladores Carioca a mala hostia. Esto es la…

¡¡¡ÉPICA!!!

Nunca la música elevó más el final de una película. Nunca un planting generó más preguntas que respuestas. Especialmente la turbadora "Cuando ahora te la folles… ¿Vas a pensar en Gallardón con barba postiza?".

O sin ella.



Estos son, en suma, los desafíos de un autor en plena madurez como Garci. Una ovra maestra que nos regala para que nos la tomemos con calma. Sí, su hora y media puede hacerse más larga que 'El retorno del rey', pero no olviden que esta es una peli que siembra para luego recoger. Y joer que si recoje.


Con esta reseña ponemos punto y final a enta experiencia Garci 2012. El martes, en el programa de Radio 3 'El séptimo vicio' podrán oírnos, a partir de las 20:00, dar todo un señor epílogo a la par que declaración de amol a este jrande del cine. Allí les esperamos.

10 septiembre 2012

Albert Pyun y yo: Part 3-D


Lean si se atreven la parte 1 aquí.

Lean si tienen instintos suicidas la parte 2 aquí.

¿Por dónde íbamos? Ah sí: Pyun cambiaba de década algo perdido en productos desconocidos. Se acercaba la época más dura de su carrera. Productores chungos. Rodajes directamente en video. Pero antes, disfrutó de un último momento de distribución en salas cinematográficas. Al menos en algunos países.

Y, sí: he puesto como encabezamiento del post una foto de Juan Manuel de Prada. Pero de eso hablaré más adelante. Me temo.


En el 2001, mirando las revistas de cine, me encontré con una sorpresa: Filmax (¡Filmax PRESENTA!) anunciaba el estreno de 'Tiempo límite', una peli dirigida por Albert Pyun. El shock no fue tan grave como para que perdiera el conocimiento, porque el reparto del flim en cuestión era inesperado: estaba protagonizado por Steven Seagal en su etapa de transición entre simple gordo a inmenso tapón de alberca. Esto es, justo antes de esos productos directos a video en los que ya sólo pegaba tiros y los extras tenían que acercarse a 10 centímetros para que les quitara la pistola, no fuera a ser que Steven sudara un poco y le diera un ataque al corazón. Eran unos  tiempos en los que el actor empezaba a ser pasto de videoclub en Estados Unidos, pero todavía podía estrenar en Europa con cierta repercusión. De hecho, al año siguiente, y a pesar de haber trabajado con Albert Pyun, todavía consiguió un colar un peli más en salas a nivel mundial.


Pero aquí no hablamos de Seagal, entre otras cosas porque todo indica que es un capullo. Aquí estamos por Pyun, que todo indica que es un buen señor. Así que nuestro héroe se encontró, de repente, con una especie de cosa de bomberos (en el sentido Mortadelo y Filemón de la palabra) con Dennis Hopper repitiendo su papel en ‘Speed’ (¡y en sólo un día de rodaje!) y Tom Sizemore sacando unos cuartos para ir de putas luego. Una gran oportunidad. Si no fuera porque a eso de la mitad del rodaje, los productores decidieron cortar el presupuesto a la mitad porque, qué coño: ya le habían dado un buen dinero a los actores. El resto de la película tenía que salir sola.

Así que lo que quedó fue un rollete con poca marca del estilo de Pyun que tanto me fascina, pero que se ve mucho por las televisiones españolas. Básicamente porque los programadores de otros canales no tienen el conocimiento del cine de mierda que tengo yo. O lo tienen y les da igual.

Por mi parte, nunca he sido capaz de verla entera. Y eso que está producida por Avi Lerner, prófugo de la Cannon que recientemente se ha convertido en un héroe freak por haber propiciado ‘Los Mercenarios 2’. Y, que, alrededor de algún momento posterior al rodaje de esta peli, se pilló un rebote importante con Seagal que explica por qué nunca lo veremos en la saga de Stallone. Por eso y porque para lo único que podrían utilizarlo hoy en día es para cortarlo por la mitad y meterse dentro en plan Tauntaun de El Imperio Contrataca si ruedan en Alaska. Todos los actores. Y el equipo técnico.

Lo sé, lo sé: hacer comentarios hirientes de gordos es fácil. Pero nadie ha dicho que este sea un blog inteligente y elevado. Así que me voy preparando algunos más para más adelante. Recordad la foto de encabezamiento del post.

Tras ‘Tiempo Límite’, Pyun las pasó canutas. Tres años sin rodar para un señor que se hacía tres o cuatro películas en los 90 tenía que causar síndrome de abstinencia. Así que se metió junto con un sospechoso productor llamado John Laing en un lío que acabaría lamentando. Juntos pidieron un préstamo al gobierno de Guam, una isla del Pacífico que hay que ser concursante de ‘Saber y Ganar’ para situar en un mapa en blanco. El objetivo de los lugareños era que la película ayudara a crear una infraestructura cinematográfica en el país.

Que pensaran para ello en un directo a video cutre de Albert Pyun es algo entre el gobierno de Guam y el camello de Charlie Sheen.

La isla entró en modo ‘Bienvenido Mr Marshall’ y recibió a Hollywood como si fueran a rodar ‘Gladiator’ en lugar de una cutrez de kickboxing llamada ‘Max Havoc: La maldición del dragón’. Que no he visto, porque si me trago una más de esas soy capaz de abrir un nuevo ventanal en mi salón a cabezazos.

Obviamente, Laing no devolvió el préstamo de Guam.

Pyun, por su parte, no cobró un duro y salió por patas sin terminar la peli. Por lo que sé, no era culpable de la situación. De hecho, creo haber leído que hasta se dedicó a grabar gratis algunos reportajes de promoción del turismo porque Albert es tan la hostia que es capaz de rodar una peli, hacer un video, mandar dos mensajes de móvil, escribir un guión y echar un polvo todo al mismo tiempo.

Lo que no quita para que al pobre todavía lo insulten por foros de internet algunos habitantes de Guam por el escándalo. Pero para eso estamos aquí: para reclamar que nunca nadie más se metan con Pyun por el asunto Max Havoc. Que quieran su cabeza los que pagaron por ver ‘Omega Doom’ ya es otra cosa. O ‘Invasion’. Que a ella vamos ahora.

Es éste el momento en el que Pyun decide producirse en adelante sus películas para no tener que lidiar con gentuza. Y en el que entra en juego una señora llamada Cynthia Curnan. Ahora, Pyun había encontrado el amor, se iba a dejar de gilipolleces e iba a digievolucionar al modo Pyunartít-ta Sumo que tantas alegrías y hemorragias cerebrales ha producido.

Invasion (AKA Infection AKA Alien Invasion AKA No Me Puedo Creer Lo Que Estoy Viendo) fue su segunda reunión con Curnan, esposa, productora y guionista de sus últimas producciones, amén de psicoterapeuta en su tiempo libre.

Y no diré nada más sobre su profesión. Ni de las sesiones gratis que me debe por ver la peli.


He dicho ‘segunda reunión’, pero es algo que no tengo claro, dado que en la IMDB aparece una peli anterior llamada ‘Sorcerers’ de la que no he conseguido encontrar nada en absoluto. Y eso, en el mundo de la regla 34 y que puedes encontrar artículos sobre gente a la que le gusta ver dibujos de personas poniendo huevos de insectos por el culo,  me hace pensar que no existe.

La idea de ‘Invasion’ era hacer una peli en plano secuencia. Pero de verdad. Sin trucos de corte. Y con la cámara fija encima de un coche. De noche. ¡Que le den por culo a 'El Arca Rusa', rodada en palacios y con tres montadores acreditados! Joder: nada más que por los cojones tamaño pequeño exoplaneta del sistema solar más allá de Plutón, fue la primera de Pyun que realmente tuve ganas de ver en muchos años.

Famosas últimas palabras.

Yo andaba por la época en la que se estrenó un poco perdido en temas pyunicos. Mis intereses emuleros estaban más enfocados a películas de bárbaros y postapocalípticas de los 80. Pero ahí que me enteré de lo experimental del finstro y lo comenté con Snowymary. ‘Tengo cierta curiosidad, pero seguro que es terrible’ - dije. ‘¡No! ¡Bájatela, que quiero verla!’- exclamó ella.

Cuando una mujer te insta a bajarte una película de Albert Pyun rodada en plano secuencia, comprendes que el mundo es un lugar imprevisible, sin sentido y en el que probablemente se te acabe el papel higiénico cada vez que cagues en casa ajena.

¿Y qué hizo el director con su espectacular idea? Han pasado ya 6 años, pero esto es lo que recuerdo: Poner a un coche subiendo por un camino de tierra. Luego, de vuelta al llegar al final. A continuación, anda un poquito más. Se baja del coche. El plano se mantiene sin absolutamente ningún cambio visual, con sólo diálogos en la radio. Calculo que unos 15 minutos. Pero yo los percibí como 15 minutos en los que notas que poco a poco estás perdiendo la razón. Se veían unas figuras espectrales que se acercaban. Y ya no me acuerdo de más. NI QUIERO.
Apasionante
Tras sentirse a gusto consigo mismo al hacer ‘Invasion’, Pyun rueda ‘Cool Air’, de la que hablaré más adelante, y se va a Argentina para otra película grabada en video. Una de las más terribles de su carrera.

Que ganó un premio. El segundo de toda su carrera tras uno en los 80 a ‘Sueños radiactivos’. El de mejor director en el La Semana de Cine Fantástico y de Terror de Estepona. Málaga. Andalucía. Esppppaña. El Universo.

El Festival de Estepona es un evento extraño. Los premios que entrega son siempre, cuanto menos, curiosos. Y por ‘curiosos’ quiero decir ‘hilarantemente sórdidos’. Fueron ellos los que organizaron el combate de Uwe Boll y le dieron un galardón a nuestro salchichero favorito. Fueron ellos los que homejearon por toda su carrera a Dolph Lundgren (‘Ya iba siendo hora’- dijo al subir al escenario- ‘Sobre todo porque vivo a 20 minutos de aquí’). Y, más sórdido todavía, fueron ellos los que premiaron por partida doble a nuestro Carlosaurio.

Cada año, la selección es una mezcla de atchonburike y sorpresas que hacen que los asistentes se rasquen la cabeza hasta llegar más o menos a la altura del nervio óptico. Todo ello suele venir de la mano de una mezcla de ansia por premiar a quien sea que haya consentido en pasarse por el festival y de las ideas que salgan de la mente del eterno presidente del jurado:

El hombre pera.
El terror de los buffets libres.
El insigne presentador de Intereconomía que dos veces me retiró el saludo cuando supo que era de Canal+. 

Juan Manuel de Prada.

Obviamente, ahora toca que yo me meta con este adalid de la caverna y la derecha neoconservadora más chunga. Pero NO LO HARÉ. El motivo está claro: Juan Manuel es el mayor defensor de Albert Pyun en España. Y me atrevería decir que en todo el mundo. Y alguien que alcanza ese nirvana de fintrismo ha de ser alabado en ente bloj. Aunque nos joda.


Así que cuando tocó poner ‘El Maldito Oeste’, no dudó en premiar la película. Con dos cojones. Otra cosa es que la cinta fuera buena. De hecho, si situamos un medidor de la calidad de la cinta entre la Tierra y Marte, representando nuestro planeta la máxima puntuación y el planeta rojo la mínima,  el western de fantasmas de Pyun estaría situado más o menos a la altura de Saturno.

Intentaré transmitir la sensación que produce ver la película: es como si Pyun se hubiera descargado una aplicación de edición. De las gratuítas, claro. Y, según termina el rodaje, se pone a utilizar su nuevo juguete A FONDO: congelados, superposiciones, virados de color… sólo falta la cortinilla de estrella para hacer una trabajillo fino, fino.

El punto estilístico más memorable (en el sentido ‘memorable como cuando descubrí a mi abuelo haciéndose una paja’) es que se dedica, cada cinco o seis planos, a congelar la imagen un par de segundos antes de cortar a la siguiente toma. ¿Se trata de un agudo comentario sobre el visionado de películas con una conexión a red de un mega? ¿O es que el cerebro de Pyun ya no tiene memoria temporal suficiente? Sea como sea, al final queda como un grandioso ejemplo de lo que en todas las escuelas de cine se llama ‘recurso cinematográfico aleatorio no diegético’. Esto es: hacer lo que sea por los santos cojones. O eso, o es que toda la peli estaba contada por un tartamudo y es que yo no me entero de nada.
Paco Fox no pudo soportar ver tanta peli de Albert Pyun
Porque lo de enterarse de los entresijos narrativos de la peli, a estas alturas de la carrera de Pyun, es algo que no espero. Ni casi deseo. Aquí Pyun y su novata guionista, en un genuino momento de ‘voy a utilizar todos mis libros con las reglas del cine para liar porros’, se pasa lo de ‘show don’t tell’ por la entrepierna y da un paso más: todo lo que es información importante lo da una voz en off, para luego ser apoyada por montajillos a base de flashazos que no se entienden y que harían que Tony Scott se tirara de un puente.

Uy, lo siento. Era demasiado fácil.

La historia que cuentan al principio de la peli viene a ser más o menos así: una prostituta estaba enamorada de un predicador en un pueblo de Nuevo Méjico que, por la vegetación, debe de estar situado más o menos a 20 kilómetros de Buenos Aires. El cura la deja, por lo que ella y sus amigas matan a todo el asentamiento. ¿Por qué? Pues será porque en el oeste no había lexatín. De todas maneras, “¿por qué?” es la expresión menos adecuada para plantear mientras se ve esta película. Eso sí, al menos tiene su… no sé…

… ritmo y tensión va a ser que no…
… subtexto interesante… amos, no me jodas…
… bueno... se podría decir que hay una fotografía que no es del todo de video de BodaBautizosComuniones y cierto interés por desarrollar a los personajes y que la película progrese normalmente.

Cosa que no tiene ‘Tales From the Ancient Empire’ ni de lejos. Ni de MUY lejos. Ni de MUY MUY lejos. Lejísimos. Mucho. A tomar por culo de lejos.


A veces me he preguntado cómo es posible que un director como Jesús Franco, después de años y decenas de películas, no haya aprendido ha dirigir aunque sólo sea por pura insistencia. Pero que Pyun haya, de hecho, retrocedido a niveles de amateur con esta cosa me parece mucho más fascinante. Casi más que lo conseguido por Garci en ‘Holmes & Watson: Madrid Days’. Lo extraño es que es una película sobre la que ya tenía control autoral completo. Se supone que, si bien contaba con poco dinero, al menos podía hacer lo que quisiera. Y lo que quiso era torturar al respetable. Aunque el público de esta película, incluido yo, no es que sea respetable. Me explico:

Sobre la génesis del título y su condición de secuela de ‘The Sword and the Sorcerer’ ya hablé en este artículo. Lo importante es que era la película de Pyun con más expectativas creadas de desde los 80. El frikismo estaba mirando. Y, en la era de internet, Albert deja, por motivos que pronto averiguaré, pero que sospecho tiene que ver con obligaciones contractuales por preventas internacionales, que se estrene en Tailandia. En una versión que no es que esté sin terminar: es que los efectos quedarían feos en un Amiga. Y falta un actor. Un personaje entero. Que encima es el propio Talon, prota de la primera parte. En una peli que ya de por sí no acaba y termina en un cliffhanger con imágenes de la secuela. Justo, todo sea dicho, cuando por fin iba a empezar la acción. Todo lo visto es una simple introducción muy, muy larga (la primera secuencia dura 30 minutos... de una peli de 65). Y muy, muy lamentable.
Obviamente, esa es la copia que circula por internet y que se ha visto alegalmente todo el mundo, yo incluido. Claro que, por mucho que se trate de una ovra inconclusa, está claro que poco más se puede sacar de allí. No sólo por el lamentable casting de chavalas con pinta de camareras californianas y la inclusión de vampiros en una historia de fantasía heroica por aquello de estar de moda. No es por los escenarios de porno Vivid. Es por la absoluta falta de ritmo, la planificación de emporrado y la alocada estructura por capítulos que, nadie entiende muy bien por qué, apenas duran a veces unos cuantos planos y ni siquiera separan secuencias, sino, con suerte, escenas.

Al final, salió una edición más cercana a lo que quería Pyun, con Michael Paré haciendo de Talon y que otra vez fue modificada por la distribuidora. Quizá para bien. Pero está mal juzgar una película incompleta. Algo con lo que Pyun se ha enfrentado varias veces en los últimos años. Por ejemplo, con 'Road To Hell'.

Una vez más, Albert dejó que se proyectara una película inconclusa y con un personaje de menos. Y, claro, ya tiene mala fama antes de ser vista. Quizá merecida por lo que yo sé. Pero antes, explicaré qué puñetas es 'Road to Hell'.

En 2008, Albert se reúne con el antes mencionado Michael Paré, probablemente celoso del monopolio que Uwe Boll ha tenido sobre la carrera reciente de este actor, y decide hacer su propia continuación de una de sus pelis favoritas: ‘Calles de fuego’. Apócrifa, claro. Pero incluso consigue que Deborah Van Valkenburgh, que interpretaba a la hermana de Paré en la peli de Walter Hill y que ya había aparecido en ‘Mean Guns’, repita también su personaje. No quiero hablar de la trama de la película porque, si todo va bien, lo dejaré para la cuarta y última parte de esta saga de posts una vez la vea. Sólo me queda claro que suena tanto a ‘Calles de fuego’ como ‘It’ de Stephen King a un capítulo de ‘Los Lunnis’.


Así que en 2008 Pyun rueda la peli… y se le jode todo lo grabado por problemas de cámara. Y se tiene que tirar años intentando arreglarlo todo. Ya que está en ello, se dedica a sacar versiones de trabajo de sus montajes de ‘Cyborg’ y ‘Capitan America’ en la que el fan de verdad de Pyun puede disfrutar de ligeros cambios de tramas y encuadres con una calidad de imagen de VHS de tercera generación. Eso sí: con banda sonora nueva. No sé si con ello consiguió dinero, pero el caso es que, tras proyectar una versión medio restaurada de 'Road To Hell' y ante elcachondeo del público, decide rodar nuevas escenas con todo un personaje nuevo: una cantante hija del protagonista. Para así poder meter música de Jim Steinman que, reconozcámoslo ya: es lo que mola de la peli original.


Así que Pyun termina la película y la presenta a Estepona de la mano de su amigo Juan Manuel de Prada. Y ahí que la ve una de mis fuentes anónimas y casi le da un patatús. Se la pasa al jefe del festival alertando que eso no puede ni ir a concurso. Y yo llevo tres años acudiendo a Estepona. Sé que el nivel allí es más o menos igual de largo que la falda de una adolescente de polígano.

El director ve la cinta y le da el sudor frío. Y la rechaza. Repito: de Estepona. Repito: que premió ‘El maldito oeste’.

Es como si en Eurovisión descalificasen a una canción por ser demasiado gay.
Va a ser un peliculón
Tal desplante al perenne jefe del jurado, Don Juan Manuel de Prada, me fascina tanto que me pongo a escribir sobre toda la carrera de Pyun, con esta anécdota como final culminante. Pero el futuro es imprevisible y cuenta chistes. Así que, justo antes de empezar a redactar la segunda parte, me entero que el director ha cedido y ha aceptado la película fuera de competición. Eso sí, proyectarán a concurso la antes nombrada ‘Cool Air’, que también lleva siendo retocada por Pyun desde el 2006.

Esa me la perderé, dado que está programada para el miércoles. Porque Pyun va este año de invitado. Y, si nada se tuerce, yo voy para allá a hablar con él y a ver ‘Road to Hell’, que clausura el festival. Y, con esto, lo que iba a ser un post ¡¡¡¡ÉPICO!!!! en dos partes, que luego se convirtieron en tres, acaba de mutar en cuatro.


Madre del amor hermoso. Tengo que hacer algo con mi vida.

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