Al grano. ¿Por qué especial? Porque no va a aparecer en el
blog. Es un extra del dvd de la película. Esto es, que se vende una cosa
filipina de monstruitos y, como material adicional, se pone a dos tipos que
hacen un resumen de lo mismo que te has comprado.
¿Y por qué hemos accedido a poner nuestro capítulo en un
dvd? No por fortuna y gloria, desde luego. La razón es mucho más simple:
No sé
decir que no.
Así que ya sabéis. Si alguna vez habéis pensado en pedirme por
favor introducirme a traición una hortaliza por el orto, ya sabéis cuál será mi
respuesta.
Así que mis amigos de Versus Entertainment, siempre
comprometidos con cine de calidad, decidieron que ya era hora de hacer una
colección de cine colonoscopia. Y ahí ha estado Videofobia para apoyarles. Y
también Víctor Olid , Naxo Fiol y Aratz Juanes, los cuales contribuyen también
a los extras de los dos primeros deuvedeses de la colección. ¡Es como aderezar
un zurullo con extracto de sobaco!
La bazofia que comentamos Viruete y yo es ‘La bestia de la
noche amarilla’, una película de Eddie Romero realizada justo al final de su
época clásica de coproducciones de bajo presupuesto con Estados Unidos sobre
científicos locos y monstruos. Y sí sabéis de lo que estoy hablando, pues qué
queréis que os diga: comparto vuestro dolor.
Así que, si queréis saber más, compraros esta pedazo de
edición. Ya sé que esto de adquirir pelis en formato físico está más pasado que decir
‘viejuno’ e imitar al Risitas, pero hay que apoyar a gente lo suficientemente
loca para sacar este tipo de mierda tal y como está el mercado. Además, me
comprometo a firmar a todo onvre que se lo compre su edición. Y a toda munhé,
su busto. Y la edición. Pero sobre todo su busto.
Y el resto, que no se preocupe: el guión del próximo
Videofobia con destino al internet está escrito. Y toca cine italiano y naves
espaciales. ¡Pocas cosas mejores en la vida!
Después de la experiencia radiofónica de haber defendido a
Garci a capa y espada en Radio 3 (en este link, a partir del 18:18 podrán
deleitarse – o no – con este acto de terrorismo radiofónico) nos ha entrado el
gusanillo de retransmitir el GP de Singapur COMO PEICH MANDA.
Nuestro amado líder de la liga fantástica.
Aprendidos los errores de Spa – básicamente, no haber
definido el formato, hablar con la boca llena, y confiarlo todo a la
improvisación – esta vez, va a ser el despliegue total. Con varias voces
invitadas – que presentaremos el domingo debidamente a partir de las 13:50 –
estaremos pendientes del live timing, de Twitter, de cualquier gaycidad de
Lobato, de vuestros comentarios en el dominio .es… ¡De todo! Si de esta no sale
bien, no lo repetiremos jamás. Ahí, metiéndonos presión…
Así que ya saben, este domingo, hay una cita con la sordidez
– si Grosjean no vuelve a hundirnos el ánimo como en Spa – y la posibilidad de
que Maldonado pueda liarla con el mierda y el mierdecilla. Singapur es uno de
los mejores circuitos de la temporada: las piñas y los safety están
garantizados y, por encima de todo, un mensaje para toda la parrilla:
Allá, desde lo alto, Nelsinho os contempla.
Best team ever.
Ah, y un dato técnico: para oírnos hay que dar play en
nuestro reproductor de Ustream (aquí, justo debajo del texto). No fallen a la cita.
Como siempre, primero los datos: Gratis. El viernes 21 a las 22:45 en la dirección www.canalplus.es/cinebasura y, a partir de las 23:00h, la película en Canal+ Xtra, con los comentarios por el audio 2. Y ahora, al texto:
En los últimos años, hay dos cosas de las que estaba totalmente convencido: de que nunca me depilaría los pelillos alrededor de los pezones y de que no duraríamos más de dos temporadas de Cine Basura. Pues en el segundo caso estaba equivocado. Y el primer caso prefiero mantenerlo en un misterio sin duda tan apasionante como la trama de ‘Holmes & Watson: Madrid Days’.
Gracias a la participación en el chat, la audiencia constante, los retweets y artículos en páginas webs anunciando cada evento, por aquí en el Xtra se han dado cuenta de que, contra todo pronóstico, es un programa que vale la pena. Aunque me dedique a enseñar la barriga cada dos por tres. Así que, por favor: continuad así. Cine Basura sólo existe porque un puñado de perturbados nos apoya.
Para iniciar temporada, Viruete y yo hemos elegido un tema bien relajadito: ¡Ochenterismo exacerbado! En la selección solemos alternar películas desconocidas con mierdas más populares, pero quizá ésta sea una de las de mejor aspecto de producción y con más pedigrí nostálgico videoclubero que hemos emitido: ¡El Aparecido! Una producción desde lo más profundo de la era de los cardados y coloretes en forma de triángulo con uno de los ídolos de ente bloj. Una de las futuras grandes estrellas de la gran pantalla, de la televisión y de las clínicas de rehabilitación: Charlie Sheen. No sabemos si saldrá o no su camello.
Más chutes no... ni más cucharas impregnadas deeeeroína.
Una película delirante que mezcla ciencia ficción, fantasmas, romance juvenil y carreras de coches. Básicamente se trata de un plagio del western de Clint Eastwood ‘Infierno de cobardes’, pero con maravillosas canciones horteras, más laca en los peinados y Sheen como Bengador Gusticiero del más allá.
Como invitado, alguien muy importante en el mundo freak. El amo de los escorzos, los músculos superheróicos y las tetas imposibles. Uno de los dibujantes de superhéroes más importantes de todo el mundo que, además, durante dos meses fue al mismo gimnasio que yo en Algeciras.
Inciso: sí; de joven rompí mi juramento freak un verano para ponerme a tono e intentar follar. El resultado: el de siempre. Cero. ¿Me arrepiento? No, porque aprendí a mover las tetas, algo que siempre me ha hecho muchísima ilusión. Y con esto, en apenas seis párrafos, ya he puesto hablado de tetas y pezones tres veces.
Estoy mal.
Bien, pues ente risueño andaluz es el Exclmo Sr. Don Carlos Pachecho. Un tío que ha estado en Marvel Y en DC. X-Men. Superman. JLA. Los Cuatro Fantásticos. Linterna Verde. Y hasta sus propias series. Y editoriales. Esto es: LA HOSTIA. Y ha aceptado estar en nuestro programilla. Eso le honra y dice mucho de él. Y todo bueno.
Y, como solemos hacer, también habrán premios para celebrar el magno evento. Unos DVDs en los que Viru y yo hemos tenido algo que ver. Ya os informaremos.
Así que preparaos para hacer chistes de ‘Dos hombres y medio’. Estad dispuestos para adoptar posturas en escorzo de los X-Men en honor a Carlos. Y prestaros a enseñar pezones y tetas a todos los que estén viendo Cine Basura con vosotros.
NEWS FLASH! Este martes día 18, a partir de las 20:00
participaremos en el programa sobre cine de Radio 3 'El séptimo vicio'. Por
supuesto, para defender a Garci a capa y espada. En este link podrán seguir el despropósito.
"Yo fui al cine Palafox a ver la de Garci y, de pronto, entraron unos con barbas que pensé que eran de Al Qaeda. Estuve acojonada toda
la proyección". Eso es lo que dijo a una amiga nuestra su fisioterapeuta.
Era, por supuesto, desconocedora del magno evento que congregó a una legión de
finstros para ver la que, independientemente de lo que se estrene de aquí a
diciembre, será la película del año.
Tanto en cinecutre como en doctor somier se han escrito excelsos y documentados reportajes sobre el evento, así que
faltábamos los que lanzamos el guante (por no mencionar "la semana de José
Luis Garci). Y, para no repetirme con estos compañeros de fatiga fílmica y
talibanismo, voy a hacer algo diferente: decir que, a pesar de todo, la
película es… BUENA. Hala.
El principal problema a la hora de juzgar a Garci es que,
como autor sólido y consagrado que es, ha llegado al momento 'Colonia Hugo
Boss' – aunque todos sepamos que José Luis será más de Varón Dandy - que se define en el slogan "Your
fragrance, Your rules". Garci ha creado lo que los críticos de festivales
llaman "su propio sistema de representación", que sirve para explicar
por qué, si te lees los fascículos, puedes aceptar como válidas las cosas que hacen
señores como Kaurismaki, Bela Tar o – sabíais que lo iba a decir – Apichatpong
(aprovecho para recordar que, si el señor Weeresethaul no nos gusta es culpa
NUESTRA, alguien que se llame Apichatpong es un escogido). Por supuesto, este
tipo de argumentos abren las puertas al "todo vale", pero no hay que
olvidar que los "sistemas de representación" oficialmente aceptados
son tan ridículos como que Christian Bale se cure la columna haciendo puenting
casero, que a nadie le manguen el coche después de no cerrarlo con llave, o que
los gráficos de 'Avatar' se parezcan remotamente a la realidad.
Así pues, los diez momentos de 'Holmes & Watson: Madrid
Days' a través de los cuales Garci ha penetrado en el tejido de la realidad y
lo ha convertido en un mantón de manila con bat-compartimentos para las
bat-shurikens y las bat-porrasconchocolate.
1. Gary Piquer… habla
Después de más de cien años de cine se supone que deberían
haberse inventado TODOS los mecanismos para lidiar con la existencia de
múltiples idiomas en una película. De todos ellos el peor, sin duda alguna, es
el policorrecto-comomolalaVO de respetar las lenguas extranjeras y subtitular.
¡Eso supone olvidar que las diferentes nacionalidades existen sólo para hacer
chistes sobre ellas! Hasta la fecha, la opción más feliz – por faltona y
vicisitúdica – era la que había perpetrado David Fincher en su versión de
'Millenium'. En ella, ¡todos! los personajes hablaban inglés con acento sueco,
sonando felizmente como anormales profundos. Sólo se salvaba Daniel Craig por
la opción maravillosamente insultante de que "como era británico, a los
yankis ya nos vale con ese acento raruno. Sin embargo, Garci dinamita todas las
convenciones. Si, en un principio, parece que hay que pensar que estamos ante
la "convención" de que hablan inglés en Inglaterra, todo salta por
los aires en la mítica escena con Víctor Clavijo en la que se ponen con el chip
bilingüe. La mente hace un rebobinado a toda velocidad preguntándose.
"¿Pero es que entonces estaban, cual Aznar con el catalán, hablando un
español de la hostia porque les salía de los santos huevos? ¿Hasta con las
autoridades de Scotland Yard?
Por supuesto, como guinda del pastel, la sobrehumana
pronunciación de Gary Piquer en ambos idiomas: si contratas a Satriani, es para
que te haga un solo, si sacas a Gianna Michaels en 'Piranha 3D' es para que
enseñe las tetas… Negarle a Gary su virtuosismo sólo lo hubiesen hecho
directores MUY mediocres. Lo que equivale a decir prácticamente cualquier
director que no se llame José Luis Garci.
2. El mejor surtido de ibéricos ever
El romanticismo es algo muy trillado. Hasta el propio Garci,
en las escenas entre Watson – por favor, intenten pronunciarlo TAN
impecablemente como Gary – y Manuela Velasco, cae en ciertos toques formularios
que sólo salvan momentos de belleza brechtiana en los que Manuela se atraganta
con las frases mientras José Luis decide, con sabiduría, "Repetir toma…
¿pa qué?". PERO – siempre hay un pero – cuando parece que las correrías
amorosas de Watson iban a ser el punto débil de la peli, Garci nos sorprende
con la expresión máxima del AMOL cósmico. El doctor, regresado a Londres, le
monta a su mujer – una enamoradísima Leticia Dolera, que lo contempla con el
debido embeleso – toda una exhibición de productos ibéricos ¡en el dormitorio!
Ella los mira extasiada a su marido mientras éste le explica el proceso de
elaboración del caldo con las puntas del jamón (ya antes le había escrito en
una carta que "las porras son el fruto de la sartén"). Al final de
todo, Garci saca romanticismo de debajo de las piedras con una de las frases
más arrebatadas jamás escuchadas en una sala de cine:
"¿Harías un cocido para mí?".
Con dos cojones.
3. ¿Perros policía o gatos policía?
Ahora que 'The Wire' a convencido a la intelligentsia de
que, por fin, conocen como realmente opera la policía, está bien que el tito
Garci nos suma en debates históricos que dejarían sin palabras a McNulty y
compañía. Que Holmes le diga a nuestro actor 'eye candy' favorito que emplée a
mujeres como policías para poder vigilar mejor las correrías de Jack el
destripador encaja, más o menos, dentro de los parámetros de cierto tipo de
cine progre-histórico reivindicativo. Nada novedoso, pero es que el reino de
Garci no es de este mundo. En una pirueta que, cual F1 en estado puro, parpadee
y me perdí, la conversación deriva a los ¡perros policía! Y, para añadir
complejidad, a un debate entre perros policía y gatos policía. Las butacas del
cine se alteraron tanto que muchas señoras cardadas de la calle Fuencarral nos
hicieron callar. Con razón.
4. Satán es mi señor
En el mejor tebeo de Tintin – 'Las joyas de la Castafiore' –
un Hergé en plenitud nos regalaba 62 páginas sobre un misterio que no sólo no
era tal, sino que ya se nos había revelado desde la primera viñeta (una urraca
ladrona). Aquí, Holmes ya sabe desde el principio quién es Jack el Destripador
(¿tengo que poner SPOILER aquí si no le he hecho con Tintin?). Este no es otro
que… ¡el urban renewal asociado a la corrupción urbanística! En efecto, lo que
trataban los múltiples Jacks era de hacer asomar a la luz pública lo chungos
que eran algunos barrios – Whitechapel y Madrid Centro – para justificar que
los derribasen para construir satanes. ¡Garci rojo, reivindicativo y, en
palabras de Paco, 15-emero!
They touch my tra-la-la.
Así pues, no es de extrañar que Holmes no tenga ninguna
prisa, ni urgencia, ni pollas por resolver el misterio. Él a lo que ha venido
aquí es a disfrutar del vicio de un Madrid que está a punto de desaparecer ("El
futuro no existe" dice Holmes/Piquer, sólo para decir unas secuencias más
adelante "En este nuevo siglo va a haber muchas guerras"). De ahí
escenas tan bellas como la de la sauna y de ahí el desconcierto de los que, a
la hora de película, no sabían a dónde carallo iba la historia. ¡Que Garci es
un vanguardista que hace pelis sin principio no final! Pero, claro, los que no
vieron 'Tiovivo Circa 1950' en su día, pues no lo sabían.
Estas vanguardias, ya saben, se las permiten a Thomas
Anderson o a Apichatpong, y no a Garci. Y es una pena, porque escenas como la
del mago en el cabaret son de puro genio que domina sus recursos. En esa
escena, un prestidigitador, armado de una tetera, le pide a la gente que elija
qué quiere beber. "Coñac", dice un señor sórdido. Y de la tetera,
para admiración del señor y la sórdida concurrencia, sale coñac.
"Champagne", dice una señora sórdida. Y sale champagne (no cava, por
favor). Y entonces, llega el momento que esperábamos. El mago se acerca a la
mesa de Holmes y Watson. Se crean expectativas. ¿Demostrará Holmes su genialidad
a costa del pobre mago? ¿Tiene el pobre mago, sin saberlo, la solución al caso
de 'Juanito en charcutero' (en sabias palabras de la policía española)?
Pues no. Watson pide "café". El mago comienza a
servirlo desde su tetera y, entonces, el doctor añade un "con leche".
El mago pausa y, cuando reanuda el servicio… ¡sale café con leche! ¡Y la escena
se encadena – como TODAS – con la siguiente! Y Garci demuestra que es un genio
mientras los espectadores nos quedamos boquiabiertos. ¡Eso es jugar con la
narrativa y lo demás es demagogia!
5. Dominio absoluto del empelote
Quien quiera tetas, que pague entrada.
En esa misma dinámica se halla la escena de amor entre
Víctor Clavijo y Macarena Gómez. En un larguísimo y lento travelling de
retroceso, Clavijo le cuenta la historia de su vida a su novia. Al minuto ocho
– sé que eran menos pero Garci es un gran autor que, al igual que Pyun, logra
una percepción extraña del tiempo – uno se pregunta cuándo terminará, se
pregunta para qué sirve. Y Paco me responde: "¿No te das cuenta que,
conforme la cámara retrocede, va deslizándose milímetro a milímetro la sábana
que tapa los pechos de Macarena Gómez?". Y todo cobra sentido, como pleno
sentido tiene también el plano de una chiquilla en pelotas al inicio de la ya
inmortal secuencia de Holmes y el constructor corrupto en la sauna.
Cultura ferroviaria esPPPañola
Ni que decir tiene, el empelote es sólo uno de los múltiples
recursos visuales que un ya consagrado Garci domina con tranquilidad. Por poner
otro ejemplo, tendríamos las secuencias en el vagón del tren. Lo que muchos no
saben es que, para 'Holmes & Watson: Madrid Days' (¿Lo he pronunciado bien,
Gary?) se diseñó un sistema específico para hacer el traqueteo del tren antiguo.
Sin embargo, al igual que Visconti cuando llenaba los armarios cerrados con
caros ropajes para nunca abrirlos, Garci deja, durante una larga secuencia, el
tren absolutamente parado. Cuando le preguntaron "¿Por qué no se mueve el
vagón en el viaje de ida?" José Luis respondió, con una seguridad y
sobriedad que le envidiaría hasta Clint Eastwood, "Es porque estaba
detenido en Venta de Baños".
Con dos cojones.
6. Haciendo amigos
Internet, en su conjunto, suele ser tan predecible como el
perro de Paulov. Genera ciertos estímulos – como hablar de la Ley Sinde o
sugerir que habría que usar la bandera española de la plaza de Colón para azotar
públicamente a Guardiola en la Puerta del Sol dándole un latigazo por cada vez
que fue internacional con la selección – y lograrás una repercusión gigante.
Una repercusión, eso sí, más nociva que una teta pixelizada de Leticia Sabater,
pero repercusión al fin y al cabo.
Por eso, admira y emociona que alguien que no conoce
Internet – ni falta que le hace – haya respondido con donaire y alegría al tipo
de gente que llena las portadas del menéame: toros e independentismo vasco (por
cierto, las postales del todo a 100 para narrar el viaje son toda una osadía
estética que deja a Mallick amarillo de envidia)
7. El mejor 'planting' ever
En teoría del guion se denomina 'planting' a todos aquellos
elementos que son "plantados" durante la historia, como quien no quiere
la cosa y que, llegando al final, terminan siendo muy relevantes. Los buenos
guionistas logran que no se note nunca que están "plantando" datos.
Pero los geniales – como Garci ¿había que decirlo? – alcanzan dimensiones
desconocidas.
La escena más justamente celebrada de 'Holmes & Watson:
Madrid Days' (mi única razón para escribir un título tan largo y no H&MMD
es que me resulta imposible quitarme la voz de Gary Piquer de mi cabeza) es,
sin duda, la aparición de Gallardón en el papel de la barba de Albéniz. Y la
razón de que, en el estreno, llevásemos esas pintorras que tanta inquietud
crearon a los espectadores de bien en el cine Palafox. Por supuesto, todas las
alarmas saltaron cuando comenzamos a aplaudir en el crédito de "Con la
participación de Telemadrid". Nos chistaron con toda la razón y, más
avanzado el filme, una señora gritó "¡Ya está bien de tanta risita!".
De esta forma logró mantenerse el decoro hasta la escena de Gallardón. Su
primera aparición es en plano general, mientras le interpretan su composición
'Asturias'. Pensando que eso es todo lo que quedaría de Gallardón en el
montaje, aprovechamos que, ya que en la película Albéniz era aplaudido, por qué
no íbamos a sumarnos nosotros. Lo que ocurría es que Garci jugaba al despiste,
porque, poco después, en bellísimo plano sostenido de perfiles enfrentados
¡Holmes hablaba con la barba de Gallardón! Ambos se profesaban admiración mutua
y deseaban, en un futuro, poder tocar juntos: Albéniz dirigiendo la orquesta y
Holmes al violín. La escena, ni que decir tiene, era la cumbre absoluta del
"Repetir toma… ¿pa qué?". Y con razón: puede que, con 20 años de
actors studio Don Alberto llegase al nivel de Leticia Sabater, pero… ¿Y la
frescura? ¿Y la magia? ¿Y la standing ovation que le dedicamos?
Una vez terminó la escena, todos pensamos que era otra
secuencia de "visitas turísticas" más, sin relevancia alguna en la
trama.
Little did we know…
"John Williams... ¡retírate!"
Justo AL FINAL de película – sí, después del surtido de
ibéricos de Watson – Holmes se encuentra con Irene Adler (una Irene a la que,
por cierto, no le importa lo más mínimo tener acento andaluz). En su apoteosis
romántica, Holmes coge el violín – que llevaba tanto tiempo sin tocar – y le
dice a Irene: "Escucha". Desde el Stradivarius de Holmes comienza a
sonar 'Asturias', las ¡castañuelas! se suman al sonido, entra toda la orquesta,
sube el volumen, el plano se encadena con un dibujo antiguo de Baker Street
coloreado con rotuladores Carioca a mala hostia. Esto es la…
¡¡¡ÉPICA!!!
Nunca la música elevó más el final de una película. Nunca un
planting generó más preguntas que respuestas. Especialmente la turbadora
"Cuando ahora te la folles… ¿Vas a pensar en Gallardón con barba
postiza?".
O sin ella.
Estos son, en suma, los desafíos de un autor en plena
madurez como Garci. Una ovra maestra que nos regala para que nos la tomemos con
calma. Sí, su hora y media puede hacerse más larga que 'El retorno del rey',
pero no olviden que esta es una peli que siembra para luego recoger. Y joer que
si recoje.
Con esta reseña ponemos punto y final a enta experiencia
Garci 2012. El martes, en el programa de Radio 3 'El séptimo vicio' podrán oírnos,
a partir de las 20:00, dar todo un señor epílogo a la par que declaración de
amol a este jrande del cine. Allí les esperamos.
Lean si tienen instintos suicidas la parte 2 aquí.
¿Por dónde íbamos? Ah sí: Pyun cambiaba de década algo
perdido en productos desconocidos. Se acercaba la época más dura de su carrera.
Productores chungos. Rodajes directamente en video. Pero antes, disfrutó de un
último momento de distribución en salas cinematográficas. Al menos en algunos
países.
Y, sí: he puesto como encabezamiento del post una foto de
Juan Manuel de Prada. Pero de eso hablaré más adelante. Me temo.
En el 2001, mirando las revistas de cine, me encontré con
una sorpresa: Filmax (¡Filmax PRESENTA!) anunciaba el estreno de 'Tiempo límite', una peli
dirigida por Albert Pyun. El shock no fue tan grave como para que perdiera el
conocimiento, porque el reparto del flim en cuestión era inesperado: estaba
protagonizado por Steven Seagal en su etapa de transición entre simple gordo a inmenso
tapón de alberca. Esto es, justo antes de esos productos directos a video en
los que ya sólo pegaba tiros y los extras tenían que acercarse a 10 centímetros
para que les quitara la pistola, no fuera a ser que Steven sudara un poco y le diera
un ataque al corazón. Eran unos tiempos
en los que el actor empezaba a ser pasto de videoclub en Estados Unidos, pero
todavía podía estrenar en Europa con cierta repercusión. De hecho, al año
siguiente, y a pesar de haber trabajado con Albert Pyun, todavía consiguió un
colar un peli más en salas a nivel mundial.
Pero aquí no hablamos de Seagal, entre otras cosas porque
todo indica que es un capullo. Aquí estamos por Pyun, que todo indica que es un
buen señor. Así que nuestro héroe se encontró, de repente, con una especie de
cosa de bomberos (en el sentido Mortadelo y Filemón de la palabra) con Dennis
Hopper repitiendo su papel en ‘Speed’ (¡y en sólo un día de rodaje!) y Tom
Sizemore sacando unos cuartos para ir de putas luego. Una gran oportunidad. Si
no fuera porque a eso de la mitad del rodaje, los productores decidieron cortar
el presupuesto a la mitad porque, qué coño: ya le habían dado un buen dinero a
los actores. El resto de la película tenía que salir sola.
Así que lo que quedó fue un rollete con poca marca del
estilo de Pyun que tanto me fascina, pero que se ve mucho por las televisiones
españolas. Básicamente porque los programadores de otros canales no tienen el
conocimiento del cine de mierda que tengo yo. O lo tienen y les da igual.
Por mi parte, nunca he sido capaz de verla entera. Y eso que
está producida por Avi Lerner, prófugo de la Cannon que recientemente se ha
convertido en un héroe freak por haber propiciado ‘Los Mercenarios 2’. Y, que,
alrededor de algún momento posterior al rodaje de esta peli, se pilló un rebote
importante con Seagal que explica por qué nunca lo veremos en la saga de
Stallone. Por eso y porque para lo único que podrían utilizarlo hoy en día es
para cortarlo por la mitad y meterse dentro en plan Tauntaun de El Imperio
Contrataca si ruedan en Alaska. Todos los actores. Y el equipo técnico.
Lo sé, lo sé: hacer comentarios hirientes de gordos es
fácil. Pero nadie ha dicho que este sea un blog inteligente y elevado. Así que me
voy preparando algunos más para más adelante. Recordad la foto de
encabezamiento del post.
Tras ‘Tiempo Límite’, Pyun las pasó canutas. Tres años sin
rodar para un señor que se hacía tres o cuatro películas en los 90 tenía que
causar síndrome de abstinencia. Así que se metió junto con un sospechoso
productor llamado John Laing en un lío que acabaría lamentando. Juntos pidieron
un préstamo al gobierno de Guam, una isla del Pacífico que hay que ser
concursante de ‘Saber y Ganar’ para situar en un mapa en blanco. El objetivo de
los lugareños era que la película ayudara a crear una infraestructura
cinematográfica en el país.
Que pensaran para ello en un directo a video cutre de Albert
Pyun es algo entre el gobierno de Guam y el camello de Charlie Sheen.
La isla entró en modo ‘Bienvenido Mr Marshall’ y recibió a
Hollywood como si fueran a rodar ‘Gladiator’ en lugar de una cutrez de kickboxing llamada ‘Max Havoc: La maldición del dragón’. Que no he visto,
porque si me trago una más de esas soy capaz de abrir un nuevo ventanal en mi
salón a cabezazos.
Obviamente, Laing no devolvió el préstamo de Guam.
Pyun, por su parte, no cobró un duro y salió por patas sin
terminar la peli. Por lo que sé, no era culpable de la situación. De hecho,
creo haber leído que hasta se dedicó a grabar gratis algunos reportajes de
promoción del turismo porque Albert es tan la hostia que es capaz de rodar una
peli, hacer un video, mandar dos mensajes de móvil, escribir un guión y echar
un polvo todo al mismo tiempo.
Lo que no quita para que al pobre todavía lo insulten por
foros de internet algunos habitantes de Guam por el escándalo. Pero para eso
estamos aquí: para reclamar que nunca nadie más se metan con Pyun por el asunto
Max Havoc. Que quieran su cabeza los que pagaron por ver ‘Omega Doom’ ya es
otra cosa. O ‘Invasion’. Que a ella vamos ahora.
Es éste el momento en el que Pyun decide producirse en
adelante sus películas para no tener que lidiar con gentuza. Y en el que entra
en juego una señora llamada Cynthia Curnan. Ahora, Pyun había encontrado el
amor, se iba a dejar de gilipolleces e iba a digievolucionar al modo Pyunartít-taSumo que tantas alegrías y hemorragias cerebrales ha producido.
Invasion (AKA Infection AKA Alien Invasion AKA No Me Puedo Creer Lo Que Estoy
Viendo) fue su segunda reunión con Curnan, esposa, productora y guionista de
sus últimas producciones, amén de psicoterapeuta en su tiempo libre.
Y no diré nada más sobre su profesión. Ni de las sesiones
gratis que me debe por ver la peli.
He dicho ‘segunda reunión’, pero es algo que no tengo claro,
dado que en la IMDB aparece una peli anterior llamada ‘Sorcerers’ de la que no
he conseguido encontrar nada en absoluto. Y eso, en el mundo de la regla 34 y
que puedes encontrar artículos sobre gente a la que le gusta ver dibujos de
personas poniendo huevos de insectos por el culo, me hace pensar que no existe.
La idea de ‘Invasion’ era hacer una peli en plano secuencia.
Pero de verdad. Sin trucos de corte. Y con la cámara fija encima de un coche.
De noche. ¡Que le den por culo a 'El Arca Rusa', rodada en palacios y con tres
montadores acreditados! Joder: nada más que por los cojones tamaño pequeño
exoplaneta del sistema solar más allá de Plutón, fue la primera de Pyun que
realmente tuve ganas de ver en muchos años.
Famosas últimas palabras.
Yo andaba por la época en la que se estrenó un poco perdido
en temas pyunicos. Mis intereses emuleros estaban más enfocados a películas de
bárbaros y postapocalípticas de los 80. Pero ahí que me enteré de lo
experimental del finstro y lo comenté con Snowymary. ‘Tengo cierta curiosidad,
pero seguro que es terrible’ - dije. ‘¡No! ¡Bájatela, que quiero verla!’-
exclamó ella.
Cuando una mujer te insta a bajarte una película de Albert
Pyun rodada en plano secuencia, comprendes que el mundo es un lugar
imprevisible, sin sentido y en el que probablemente se te acabe el papel
higiénico cada vez que cagues en casa ajena.
¿Y qué hizo el director con su espectacular idea? Han pasado
ya 6 años, pero esto es lo que recuerdo: Poner a un coche subiendo por un
camino de tierra. Luego, de vuelta al llegar al final. A continuación, anda un poquito
más. Se baja del coche. El plano se mantiene sin absolutamente ningún cambio
visual, con sólo diálogos en la radio. Calculo que unos 15 minutos. Pero yo los
percibí como 15 minutos en los que notas que poco a poco estás perdiendo la
razón. Se veían unas figuras espectrales que se acercaban. Y ya no me acuerdo
de más. NI QUIERO.
Apasionante
Tras sentirse a gusto consigo mismo al hacer ‘Invasion’,
Pyun rueda ‘Cool Air’, de la que hablaré más adelante, y se va a Argentina para
otra película grabada en video. Una de las más terribles de su carrera.
Que ganó un premio. El segundo de toda su carrera tras uno
en los 80 a ‘Sueños radiactivos’. El de mejor director en el La Semana de Cine
Fantástico y de Terror de Estepona. Málaga. Andalucía. Esppppaña. El Universo.
El Festival de Estepona es un evento extraño. Los premios
que entrega son siempre, cuanto menos, curiosos. Y por ‘curiosos’ quiero decir
‘hilarantemente sórdidos’. Fueron ellos los que organizaron el combate de Uwe
Boll y le dieron un galardón a nuestro salchichero favorito. Fueron ellos los
que homejearon por toda su carrera a Dolph Lundgren (‘Ya iba siendo hora’- dijo
al subir al escenario- ‘Sobre todo porque vivo a 20 minutos de aquí’). Y, más
sórdido todavía, fueron ellos los que premiaron por partida doble a nuestro Carlosaurio.
Cada año, la selección es una mezcla de atchonburike y
sorpresas que hacen que los asistentes se rasquen la cabeza hasta llegar más o
menos a la altura del nervio óptico. Todo ello suele venir de la mano de una
mezcla de ansia por premiar a quien sea que haya consentido en pasarse por el
festival y de las ideas que salgan de la mente del eterno presidente del
jurado:
El hombre pera.
El terror de los buffets libres.
El insigne
presentador de Intereconomía que dos veces me retiró el saludo cuando supo que
era de Canal+.
Juan Manuel de Prada.
Obviamente, ahora toca que yo me meta con este adalid de la
caverna y la derecha neoconservadora más chunga. Pero NO LO HARÉ. El motivo
está claro: Juan Manuel es el mayor defensor de Albert Pyun en España. Y me
atrevería decir que en todo el mundo. Y alguien que alcanza ese nirvana de
fintrismo ha de ser alabado en ente bloj. Aunque nos joda.
Así que cuando tocó poner ‘El Maldito Oeste’, no dudó en
premiar la película. Con dos cojones. Otra cosa es que la cinta fuera buena. De
hecho, si situamos un medidor de la calidad de la cinta entre la Tierra y
Marte, representando nuestro planeta la máxima puntuación y el planeta rojo la
mínima, el western de fantasmas de Pyun
estaría situado más o menos a la altura de Saturno.
Intentaré transmitir la sensación que produce ver la
película: es como si Pyun se hubiera descargado una aplicación de edición. De
las gratuítas, claro. Y, según termina el rodaje, se pone a utilizar su nuevo
juguete A FONDO: congelados, superposiciones, virados de color… sólo falta la
cortinilla de estrella para hacer una trabajillo fino, fino.
El punto estilístico más memorable (en el sentido ‘memorable
como cuando descubrí a mi abuelo haciéndose una paja’) es que se dedica, cada
cinco o seis planos, a congelar la imagen un par de segundos antes de cortar a
la siguiente toma. ¿Se trata de un agudo comentario sobre el visionado de
películas con una conexión a red de un mega? ¿O es que el cerebro de Pyun ya no
tiene memoria temporal suficiente? Sea como sea, al final queda como un
grandioso ejemplo de lo que en todas las escuelas de cine se llama ‘recurso
cinematográfico aleatorio no diegético’. Esto es: hacer lo que sea por los
santos cojones. O eso, o es que toda la peli estaba contada por un tartamudo y
es que yo no me entero de nada.
Paco Fox no pudo soportar ver tanta peli de Albert Pyun
Porque lo de enterarse de los entresijos narrativos de la
peli, a estas alturas de la carrera de Pyun, es algo que no espero. Ni casi
deseo. Aquí Pyun y su novata guionista, en un genuino momento de ‘voy a
utilizar todos mis libros con las reglas del cine para liar porros’, se pasa lo
de ‘show don’t tell’ por la entrepierna y da un paso más: todo lo que es
información importante lo da una voz en off, para luego ser apoyada por
montajillos a base de flashazos que no se entienden y que harían que Tony Scott
se tirara de un puente.
Uy, lo siento. Era demasiado fácil.
La historia que cuentan al principio de la peli viene a ser
más o menos así: una prostituta estaba enamorada de un predicador en un pueblo
de Nuevo Méjico que, por la vegetación, debe de estar situado más o menos a 20
kilómetros de Buenos Aires. El cura la deja, por lo que ella y sus amigas matan
a todo el asentamiento. ¿Por qué? Pues será porque en el oeste no había
lexatín. De todas maneras, “¿por qué?” es la expresión menos adecuada para
plantear mientras se ve esta película. Eso sí, al menos tiene su… no sé…
… ritmo y tensión va a ser que no…
… subtexto interesante… amos, no me jodas…
… bueno... se podría decir que hay una fotografía que no es
del todo de video de BodaBautizosComuniones y cierto interés por desarrollar a
los personajes y que la película progrese normalmente.
Cosa que no tiene ‘Tales From the Ancient Empire’ ni de
lejos. Ni de MUY lejos. Ni de MUY MUY lejos. Lejísimos. Mucho. A tomar por culo
de lejos.
A veces me he preguntado cómo es posible que un director
como Jesús Franco, después de años y decenas de películas, no haya aprendido ha
dirigir aunque sólo sea por pura insistencia. Pero que Pyun haya, de hecho, retrocedido a niveles de amateur con esta cosa me parece mucho más fascinante.
Casi más que lo conseguido por Garci en ‘Holmes & Watson: Madrid Days’. Lo
extraño es que es una película sobre la que ya tenía control autoral completo.
Se supone que, si bien contaba con poco dinero, al menos podía hacer lo que quisiera.
Y lo que quiso era torturar al respetable. Aunque el público de esta película,
incluido yo, no es que sea respetable. Me explico:
Sobre la génesis del título y su condición de secuela de
‘The Sword and the Sorcerer’ ya hablé en este artículo. Lo importante es que
era la película de Pyun con más expectativas creadas de desde los 80. El
frikismo estaba mirando. Y, en la era de internet, Albert deja, por motivos que
pronto averiguaré, pero que sospecho tiene que ver con obligaciones
contractuales por preventas internacionales, que se estrene en Tailandia. En
una versión que no es que esté sin terminar: es que los efectos quedarían feos
en un Amiga. Y falta un actor. Un personaje entero. Que encima es el propio
Talon, prota de la primera parte. En una peli que ya de por sí no acaba y
termina en un cliffhanger con imágenes de la secuela. Justo, todo sea dicho,
cuando por fin iba a empezar la acción. Todo lo visto es una simple introducción
muy, muy larga (la primera secuencia dura 30 minutos... de una peli de 65). Y muy, muy lamentable.
Obviamente, esa es la copia que circula por internet y que
se ha visto alegalmente todo el mundo, yo incluido. Claro que, por mucho que se
trate de una ovra inconclusa, está claro que poco más se puede sacar de allí.
No sólo por el lamentable casting de chavalas con pinta de camareras
californianas y la inclusión de vampiros en una historia de fantasía heroica
por aquello de estar de moda. No es por los escenarios de porno Vivid. Es por
la absoluta falta de ritmo, la planificación de emporrado y la alocada
estructura por capítulos que, nadie entiende muy bien por qué, apenas duran a
veces unos cuantos planos y ni siquiera separan secuencias, sino, con suerte,
escenas.
Al final, salió una edición más cercana a lo que quería
Pyun, con Michael Paré haciendo de Talon y que otra vez fue modificada por la
distribuidora. Quizá para bien. Pero está mal juzgar una película incompleta.
Algo con lo que Pyun se ha enfrentado varias veces en los últimos años. Por
ejemplo, con 'Road To Hell'.
Una vez más, Albert dejó que se proyectara una película
inconclusa y con un personaje de menos. Y, claro, ya tiene mala fama antes de
ser vista. Quizá merecida por lo que yo sé. Pero antes, explicaré qué puñetas
es 'Road to Hell'.
En 2008, Albert se reúne con el antes mencionado Michael Paré, probablemente
celoso del monopolio que Uwe Boll ha tenido sobre la carrera reciente de este
actor, y decide hacer su propia continuación de una de sus pelis favoritas:
‘Calles de fuego’. Apócrifa, claro. Pero incluso consigue que Deborah Van Valkenburgh, que interpretaba a la
hermana de Paré en la peli de Walter Hill y que ya había aparecido en ‘Mean
Guns’, repita también su personaje. No quiero hablar de la trama de la película
porque, si todo va bien, lo dejaré para la cuarta y última parte de esta saga
de posts una vez la vea. Sólo me queda claro que suena tanto a ‘Calles de
fuego’ como ‘It’ de Stephen King a un capítulo de ‘Los Lunnis’.
Así que en 2008 Pyun rueda la peli… y se le jode todo lo
grabado por problemas de cámara. Y se tiene que tirar años intentando
arreglarlo todo. Ya que está en ello, se dedica a sacar versiones de trabajo de
sus montajes de ‘Cyborg’ y ‘Capitan America’ en la que el fan de verdad de Pyun
puede disfrutar de ligeros cambios de tramas y encuadres con una calidad de
imagen de VHS de tercera generación. Eso sí: con banda sonora nueva. No sé si
con ello consiguió dinero, pero el caso es que, tras proyectar una versión
medio restaurada de 'Road To Hell' y ante elcachondeo del público, decide rodar nuevas escenas con todo un personaje nuevo: una cantante hija del
protagonista. Para así poder meter música de Jim Steinman que, reconozcámoslo
ya: es lo que mola de la peli original.
Así que Pyun termina la película y la presenta a Estepona de
la mano de su amigo Juan Manuel de Prada. Y ahí que la ve una de mis fuentes anónimas y casi
le da un patatús. Se la pasa al jefe del festival alertando que eso no puede ni
ir a concurso. Y yo llevo tres años acudiendo a Estepona. Sé que el nivel allí
es más o menos igual de largo que la falda de una adolescente de polígano.
El director ve la cinta y le da el sudor frío. Y la rechaza.
Repito: de Estepona. Repito: que premió ‘El maldito oeste’.
Es como si en Eurovisión descalificasen a una canción por
ser demasiado gay.
Va a ser un peliculón
Tal desplante al perenne jefe del jurado, Don Juan Manuel de
Prada, me fascina tanto que me pongo a escribir sobre toda la carrera de Pyun,
con esta anécdota como final culminante. Pero el futuro es imprevisible y
cuenta chistes. Así que, justo antes de empezar a redactar la segunda parte, me
entero que el director ha cedido y ha aceptado la película fuera de
competición. Eso sí, proyectarán a concurso la antes nombrada ‘Cool Air’, que
también lleva siendo retocada por Pyun desde el 2006.
Esa me la perderé, dado que está programada para el miércoles. Porque Pyun va este año de invitado. Y,
si nada se tuerce, yo voy para allá a hablar con él y a ver ‘Road to Hell’, que clausura el festival. Y,
con esto, lo que iba a ser un post ¡¡¡¡ÉPICO!!!! en dos partes, que luego se
convirtieron en tres, acaba de mutar en cuatro.
Madre del amor hermoso. Tengo que hacer algo con mi vida.
Si pasa delante de un edificio que le haga gritar "¡Satán es mi señor!", hágale una foto y compártala con nosotros (haga clic en la imagen para seguir el enlace).
Vean el último Videofobia
Participa en el blog Cultureta Watch
Envía las pedanterías ajenas siguiendo estas instrucciones
Participa en Bigotón Watch, esa página de Facebook.