Vicisitud & Sordidez

58
Otra vez, me rebelo contra las ataduras de ente bloj. Durante nuestros dos primeros años de existencia, nos dedicábamos a escribir lo que nos daba la gana sin necesidad de que fuera un texto definitivo sobre la materia o una ovra especialmente humorística. Claro que todo lo que se hace en los primeros años de vida no es necesariamente bueno. Más bien lo contrario. De niños, sólo hacemos cosas repugnantes. Excepto mezclar cocacola, fanta, colacao, café y pipas en un vaso infernal y beberlo. Eso puede que sea espantoso para tu hernia de hiato, pero no veas la risa.

Y sí: cuando iba al colegio ya sufría de ardor de estómago. Obviamente.Otra cosa importante de nuestros primeros posts era que, como no éramos muy conscientes de la blogosfera, ni del resto de internet, ni de si llevábamos los calzoncillos al derecho, nos daba exactamente lo mismo si abordábamos un tema sobre lo que ya hubiera escrito otro. Cosa que seguro que ha ocurrido con lo que voy a tratar ahora. Porque durante la primera mitad de los 80, los estudios Disney se volvieron locos y nos dieron como herencia un puñado de películas que algunos describirían como ‘extrañas’, otros como ‘errores’ y toda una generación como ‘trauma’. A ello.

A finales de los 70, el estudio estaba dirigido por Ron Miller, el yerno de Walt Disney. Porque ser un exdeportista y saber dónde meter la polla para tener un buen curro no es algo que inventó Urdangarín. La cosa estaba muy malita, y sus películas de imagen real para toda la familia empezaban a dar a la compañía cierta imagen de estancamiento, con espantos como ‘Se nos ha perdido un dinosaurio’ (que, por lo que recuerdo, tardó unos seis años en llegar a España) o la trigésima secuela de ‘Herbie’. Los tiempos estaban cambiando. Tiburón había triunfado y, a continuación, ‘La Guerra de las Galaxias’ había puesto patas arriba al cine y pene enhiesto a todos los freaks, que empezaban a salir de sus cavernas de la serie B para reclamar Hollywood como SU territorio de caza. Miller vio que había que adaptarse.

Con esta idea, pusieron en marcha sus dos primeras películas que no serían para todos los públicos. Aunque tampoco se trataba de hacer ‘El Imperio de los Sentidos’, claro. El objetivo era buscar una audiencia más adolescente. Se inició así una búsqueda que sólo puede clasificarse de esquizofrénica. Y, por consiguiente, fascinante.

La primera en llegar (que no la primera en ponerse en marcha) fue ‘El Abismo Negro’. Y viene bien empezar por ésta, porque todo el desorden bipolar de los creativos de Disney está representado en ella. Resumiendo: no es una película para niños. Pero es una película para niños. Se trata de un desastre conceptual nivel bocadillo de nocilla con sardinas en escabeche. Veamos su esquizofrenia en tres puntos:

1: Haces una película de naves espaciales para emular a ‘La Guerra de las Galaxias’... ¡pero el modelo temático del guión son ‘2001: Una Odisea del Espacio’ y ‘El Planeta Prohibido’!

2: Quieres ir al público joven… pero contratas a Anthony Perkins, Robert Forster y Ernest Borgnine. Como decía Edward Wright, uno de los muchos chavales que la vieron en su época que hoy la van reivindicando con la sana intención de hacer ostensión de su frikismo, el mismo concepto de tener un muñeco de acción con Ernest Borgnine es fascinante.

3: Tienes una historia con pretensiones metafísicas… ¡Pero colocas a un robot con ojos con forma de pegatinas gigantes!

¿Estás seguro de que no soy un personaje de South Park?
Por lo tanto, los adultos que fueron a ver la película se quedaron estupefactos ante tanto humor infantil cortesía de los robotijos, mientras que los chavales estaban… bueno: a los chavales la cosa les gustaba. Había rayos laser y eso. Qué más da que el prota fuera el tipo de ‘Psicosis’.

Claro que entonces llegó el final. Los niños nos quedamos más estupefactos que cuando fuimos a ver ‘El Señor de los Anillos’ de Bakshi y nadie nos avisó de que no terminaba. Los adolescentes, por su parte, optaron por un sonoro vamosnomejodas, mientras se quedaban sentados esperando que alguna Estrella de la Muerte explotara. Los adultos, que hacía tiempo que estaban dormidos, dijeron: ‘Atchonburike’.

Porque el final de ‘El abismo negro’ es el material del que se hacen las leyendas. Concretamente, todas las que acaban con espectadores gritando ‘¡MI DINERO!’. Una especie de versión tontorrona del clímax de ‘2001’. Tontorrona en el sentido de que está más clara y dura una cuarta parte. Como esto es una película de Disney, la cosa va de blancos y negros: los buenos van al cielo y el malo al infierno en plan pintura de El Bosco… pero un infierno en el que flota abrazado a su robot sirviente… para luego pasar a presidir el inframudno… pero atrapado en el cuerpo de dicho robot… pero… WHAT THE FUCK?

Imagen real de mi cabeza cuando vi la peli con cinco años. Sí: llevaba corbata. ¿Qué pasa?
Como toda película de culto, ‘El Abismo Negro’ es como un buen disco de progresivo: cuando es buena, es realmente memorable. Y cuando es mala, es realmente memorable. Por eso hoy en día tiene legiones de fans y el tipo que dirigió ‘Tron: Legazpi’ quiere hacer un remake. Porque esta película es un modelo claro del tipo de títulos que sí se prestan a una nueva versión: aquellos llenos de elementos estimulantes (como los diseños, convertir a Moby Dick en un agujero negro o la banda sonora de John Barry) que se jodieron por decisiones que parecían una buena idea en el momento. Como no saber distinguir una película de niños de una de adultos.

Pero antes de poner en marcha el primer guión con naves espaciales que rondaba por la papelera de la oficina, Miller le dio luz verde a la adaptación de una novela llamada ‘The Watcher in the Woods’. El perturbado que le colocó la idea le dijo algo así como que “Ese iba a ser ‘El Exorcista’ de Disney”. Pensar que la compañía de Mickey Mouse iba a poner a algo remotamente parecido a niños masturbándose con crucifijos tiene una clara explicación: las drogas.

Así que a Miller se le ocurrió pillar a un tipo que acababa de dirigir ‘La leyenda de la casa del infierno’. Porque nada grita recuerda más a la marca ‘Disney’ como la palabra ‘Infierno’. Pero, por supuesto, después de que se entregara la primera versión del guión, a los capitostes les dio más canguelo que tras beber agua del Manzanares. Así que decidieron dulcificarlo, a pesar de lo cual decidieron cubrirse las espaldas poniendo esto antes de la película:

¡Cuidadín!
Y, una vez más, consiguieron una película que ni era de terror, ni era para niños… ni se entendía especialmente bien. Según parece, para aprovechar la publicidad de los 50 años en la profesión de la protagonista Bette Davis, los efectos de la secuencia final no pudieron terminarse a tiempo. Toda una escena en la que un monstruito y un personaje volaban por otro mundo hasta una nave espacial se quedó sin completar del todo (si bien existe por ahí una versión reducida casi definitiva). Así que la sustituyeron por una conversación al final que aclaraba las cosas. Poco.

A la gente no le gustó el final, entre otras cosas porque aparecía un bicho que muchos no consideraban creíble pero que, visto hoy en Youtube, es puro material de pesadilla para niños de cinco años. Así que decidieron retirar la peli de los cines, rodar otro final más abstracto que ponía columnas de luz en lugar de muñeco infernal y reestrenarla. 
Buen rollo para todas las edades.
El resultado: ni chicha ni limoná. Y, por lo que recuerdo, ni siquiera llegó a cines en España.

Después de gastarse muchas perras en esa rareza llamada ‘Popeye’ (La frase “¡Hagamos una comedia musical para toda la familia y contratemos por lo tanto a Robert Alman!” se estudia en todos los manuales de lógica como el ejemplo más claro de non sequitur de la historia de la humanidad), decidieron hacer la primera película con una palabrota de toda su historia. Una cosa con Bill Cosby llamada “The Devil and Max Devlin” de la que hoy no se acuerda nadie excepto perturbados que escriben en blogs y han leído en la Wikipedia que usaban ‘Damn’ (una vez) y ‘Son of a b…’ (así, sin terminar). ¡El fin de la civilización moral tal y como la conocemos!

Pero pronto pasaron a la siguiente pieza clave de su ciclo de películas rarunas que nadie entendió bien en su tiempo: “El Dragón del Lago de Fuego”. Otro buen fracaso que costó mucha pasta (se unieron a Paramount para financiarla) y que a mí me fascinó de pequeño. Por tres motivos:

-Era anti-religiosa y todo tiene un bonito tufillo pagano. Y yo empecé a ateizarme siendo todavía muy joven
-Salía el mejor dragón de la historia del cine. El mejor. No me extrañaría nada, teniendo en cuenta que Guillermo del Toro es fan de la película, que el Smaug de El Hobbit se le pareciera mucho. Además, se llamaba “Vermithrax Pejorative”, que es el equivalente en nombre de monstruo a “Hans Magus Enzensberger”.
-A la princesa que tenía que rescatar el héroe… ¡se la zampaban! Eso sí que era un punto de giro que hizo que me sacara las cuencas de los ojos y le pidiera a mi madre cristasol para limpiármelas.

Además, me encantaba el póster internacional. Creo que, de hecho, fue culpable de mi frikismo por la fantasía medieval que, como mis problemas de ardor, todavía me acompaña hoy en día.
Es ver esto y babear.
Y no se puede olvidar que fue una de las películas de la época que mejor representó el ambiente la baja Edad Media

O sea: todo tiene la pinta de que da la olor.

Eso sí: ¿A quién cogieron para interpretar al héroe? ¿Quién llevaría el peso de la película sobre sus hombros?

Bizcochito.

O, para los que no vieron Ally McBeal, el tío sórdido de 'Los Cazafantasmas 2'
Pero bueno, un casting atchonburike puede solucionarse con una buena película. Sin embargo, por mucho amor que yo le tenga, no es perfecta. Aparte de muchas situaciones familiares (como Ralph Richardson haciendo de Obi Wan), todo el concepto del clímax nunca me ha parecido que tenga mucho sentido. Vamos, que es un poco estafa.

Con todo, es de esas cintas de las que se dice que son adelantadas a su tiempo. Hoy en día, tanta oscuridad y princesas y curas siendo devorados (¡el sacerdote era Palpatine un añito antes de hacer El Retorno del Jedi!) serían material de masturbación para un buen darnái. Pero la chavalería de la época (menos yo, claro), no respondió bien a una película de Disney llena de detalles chungos. Así que se perdió mucho dinerito, por mucho que hoy tenga un espectacular 81% en Rotten Tomatoes, lo cual la convierte en la película más apreciada de toda la época esquizofrénica.

Después llegó el desastre de ‘Condorman’ (supongo porque 'Pumaman' ya estaba cogido), una especie de James Bond para niños. Una vez más, no comprendieron que James Bond YA era para niños. Para aquellos a los que nos gustaba que el héroe hiciera mucho la prespitación entre hescena de alción y hescena de alción. Lo que pensaron fue algo así como ‘A los niños les gustan los tebeos y van a ver a Roger Moore… ¡mezclemos ambos!’ Naturalmente, como todas estas películas, hoy tiene un minoritario grupo de fans. Pero es que cualquier desgraciado que haga algo audiovisual tiene hoy en día alguien que le defiende. Sin ir más lejos, el otro día un señor amable quiso hacerse una foto conmigo a la salida de un concierto de Battiato. Una foto con un enano que ha contado cómo se hacía pajas cuando era joven. El mundo es raro y, encima, no a todo el mundo le huele el pis después de comer espárragos.

Así que, tras una película llamada ‘Night Crossing’ que recuerdo haber visto, pero que no ha quedado para la historia como uno de los atchonburikes de la era, llegó la gran superproducción. El filme que marca el punto culminante del experimento de Ron Miller. Una de mis depravaciones cinematográficas a pesar de que en esta versión NO salía Olivia Wilde en ropa ajustada: TRON.

Gracias a que en años recientes las majors de Hollywood no dan luz verde a algo que no se base en una IP previa (mirad lo que están haciendo en MGM: NI UNA peli que no sea un remake o una adaptación de algo pre existente – Robocop, Desafío Total, Amanecer Rojo, Carrie, Hansel & Gretel…), hace poco tuvimos esa gran película fascinante que es ‘TRON: Legazpi’. De ella ya hablé en su momento. Y gracias a esta continuación, casi todo el mundo sabe todo de la primera parte, un flin que durante años fue muy difícil de ver (tardó bastante en aparecer en DVD) y cuya popularidad se circunscribió a freaks nostálgicos, convenciones de cosplayers y otros círculos del infierno intelectual.

El caso es que, una vez más, se pegaron una moderada hostia en taquilla (sobre todo por tener que lidiar con la competencia de 'E.T.'), a pesar de que la película era la única de toda la hornada que realmente estaba dirigida con acierto al público adolescente sin guiños innecesario al estilo clásico (esto es, subnormal) de Disney. Vale que se puede encontrar un subtexto religioso en la cinta, que presenta una especie de dictadura estalinista en la que se prohíbe el culto a los dioses. Claro que si mi dios fuera Jeff Bridges y se presentara delante de mí con pruebas de que me ha creado de un pelo de su barba, yo también me haría cura.
Reza a El Nota. Sirve para lo mismo que rezar a Cristo, pero al menos con él nos reímos. Un poco más.
Así que los chavales estábamos todo el día jugando a que teníamos motos digitales que surgían de palos, John Lasseter se quedó tan impresionado que pensó en que un día haría Toy Story y Topo Soft acabó plagiando el juego de las motos para un programa de Spectrum. Pero el dinero que entró no fue suficiente como para considerar el experimento (porque esto sí que es verdadero cine experimental, dando un paso más allá en el uso de los gráficos por ordenador ya utilizados en los memorables créditos ‘El Abismo Negro’) como un éxito. Así que en Disney decidieron intentar por segunda vez una de terror para niños, a ver si ahora les salía mejor que con la de Bette Davis.

Y, claro: ‘Something Wicked This Way Comes (El carnaval de las tinieblas)’ vuelve a ser otra película que no sabe exactamente qué hacer. El proyecto, al principio, estaba bien: se decidió contar con el propio autor de la novela, Ray Bradbury (porque poca gente molaba más que Ray Bradbury), y se pilló como director a un señor serio, Jack Clayton, que con ‘Suspense’ había conseguido hacer una película de terror basada más en la sugerencia que en el impacto. O sea: que podría valer para acojonar a los niños. No olvidemos que a los infantes les mola un poco de miedo en sus vidas. No en vano, sólo unos años después, el tipo que hizo la serie de libros ‘Escalofríos’ se hizo rico. Y, muchos años más tarde, acabaron viendo los diseños de ‘Hora de aventuras’ sin mojar la cama.

Pero, contra todo pronóstico, Clayton se apartó de Bradbury e intentó hacer una película más familiar. Si fue por presiones de Disney o porque le salió de las pelotillas de cerumen, no lo sé, porque tampoco hay que creerse a pies juntillas a la Wikipedia. De hecho, parece ser que la compañía se dedicó a hacer lo mismo que con ‘The Watcher in the Woods’. Tras unos pases previos mediocres, metieron algunas escenas adicionales sin permiso ni del director ni del escritor, el cual acabó un poco cabreado con el resultado. De hecho, es fácil saber qué escenas son añadidas por el simple proceso conocido como ‘Efecto Walt de Perdidos’: Esto es, comprobar que el niño protagonista pegó el estirón en el ínterin.

Pero vamos, como muchos ya habréis imaginado, todo este desastre de producción sólo pudo acabar (todos juntos) como un fracaso comercial. Que tampoco recuerdo que llegara a salas en España.

¿Qué demonios hacer ahora? ¿Tirar la toalla? Ni de coña. Disney llevaba mucho tiempo con los derechos para adaptar los libros de ‘El mago de Oz’ en barbecho. Porque, claro, nadie quería tocar un clásico tan hortera y repelente como el original de Victor Fleming. De hecho, la opción iba a caducar. Así que en una reunión, el respetado montador de Coppola Walter Murch dijo que le molaría hacer algo con la saga. Y, lógicamente, le dieron luz verde para una secuela que adaptaría dos de los libros de L Frank Baum.

Un director primerizo… una novela para niños… esto seguro que no iba a tener nada que ver con la nueva moda de películas Disney diseñadas para traumatizar a la infancia.

Pues no.

De hecho, se convirtió en la más chunga de todas.
Dulces sueños
A Murch le dio la vena seria e hizo la versión darnái de Oz, bastante más parecida a ‘Cristal Oscuro’ (con la que compartía productor y colaboración de Jim Henson) que a ver a una adolescente con coletas fingiendo que no le había llegado la regla y cantando himnos gays. De hecho, el casting de una verdadera niña es uno de los motivos por los que, para muchos, ‘Return to Oz (Oz, un mundo fantástico)’ era más fiel a las novelas. Algo que no puedo afirmar porque cuando debería de haber estado leyendo cosas de Oz, andaba más bien con los primeros de la Dragonlance y mirando los interviús de mi padre. Sin embargo, esa ola de gente que, cuando Tim Burton estrenó su ‘Batman’, empezaron a gritar desbocados ‘más fiel al oscuro original’ me convenció de que no me debo fiar de las opiniones sin contrastar que encuentro por ahí. Porque yo he leído los tebeos de Bob Kane. Y son una chorrada acorde a su época. Y a todas las épocas.

Según parece, a Murch le echaron en un momento de la película por chungo. Pero ser un buen amigo de alguien como George Lucas en los 80 era como presentarte en tu curro con la carta de despido en una mano y La Masa y La Cosa a cada lado. No hubo cojones. Así que Murch volvió e hizo esta vez lo que le dio la gana: cabezas cortadas parlantes, señores sórdidos con ruedas en las manos y terror visual en general. Por supuesto, el resultado fue una peli cojonuda en la que los pequeños lloraban sin parar. Una vez más, una cinta para niños que no era para niños. Y otra hostia financiera. Que no se puede comparar con la leche de la última película esquizofrénica de la compañía. Si ‘Oz, un mundo fantástico’ fue una caída desde un quinto piso, ‘Taron y el Caldero Mágico’ fue como si a Feliz Baumgartner no sólo no se le hubiera abierto el paracaídas al saltar desde la estratosfera, sino que además hubiera caído en un orfanato con una bomba de neutrones atada al pecho.

Porque ‘Taron’ (Taran en el original, cambiado para el mercado hispanoparlante porque la gente es rara y toma las decisiones por el método de golpearse repetidamente con martillos en la cabeza a ver qué sale) fue un desastre tan gordo que prácticamente acabó durante más de un lustro con el dominio de Disney en el cine de animación.

La película era el gran proyecto de Disney para revitalizar la alicaída producción animada, con un nivel visual en decadencia continua desde la muerte de Walt. El modelo era ‘La Bella Durmiente’: pantalla panorámica, historia épica y pretensiones artísticas. Un comienzo para una nueva generación de animadores. Una película creada para la chavalería alérgica al cine de Disney más preocupada en jugar a juegos de rol que en tener un futuro social sano.

Sólo que, en palabras de Ron Clements, ‘No estaban preparados para ello’.

Los errores comenzaron con la historia. Miller había comprado los derechos de cinco libros de ‘Las Crónicas de Prydain’, pero, en lugar de ir paso a paso, decidió sacarse del orto la opción conocida mundialmente como ‘La Idiotez Alatriste’. Esto es, meterlo todo (o cachos principalmente de los dos primeros volúmenes) en una sola película sin intención de hacer secuelas.
Los primeros diseños, cumpliendo su misión de molar.
Durante todos los años 70, ‘Taron’ era EL proyecto. La película que iba a suponer el cambio de régimen, de los famosos ‘Nine Old Men’ a la nueva generación encabezada por Don Bluth (pero que tenía además a John Lasseter, Tim Burton y todos los responsables del renacimiento de Disney en los 90). Miller dejaba el tiempo pasar para que los chavales se curtieran y porque, en el fondo, no se fiaba de ellos. Algo que irritó a Bluth, el cual salió escopetado de Disney junto a un buen puñado de amigos para hacer ‘El Secreto de Nimh’ y, más importante para freaks como los que leen este blog, ‘Dragon’s Lair’.

Esto hizo que para ‘Taron y el caldero mágico’ sólo quedaran la mitad de animadores que llevaban un tiempo entrenando para precisamente esa gran película (y, con todo, allí se quedaron los que luego serían directores de ‘La Sirenita’ y ‘La Bella y la Bestia’). El presupuesto empezó a irse de madre, el guión se llenó de secundarios infantiloides y, para rematar las cosas, la dirección de la compañía cambió. Llegó un señor muy mala persona llamado Michael Eisner y un capullete llamado Jeffrey Katzenberg, el cual vio la película y quedó espantado. Lo que le chocó fue precisamente la base de lo que Miller llevaba tiempo probando sin éxito y de lo que va este inexcusablemente largo y falto de humor artículo: Por qué cojones había hecho Disney una película para niños que iba a acojonarlos y que seguro que llevaría la clasificación moral (cómo odio esa palabra) de ‘PG’ (algo así como ‘menores acompañados’). Así que cogió la tijera y empezó a recortar momentos chungos que acercaban más el título a la apertura del Arca del Alianza que a ‘Los Aristogatos’ cantando alegremente jazz. Esto es, lo que la habría hecho mucho mejor.
Pues yo lo flipé cuando vi esto de chaval. Así estoy.
Y, en el proceso, casi hunde económicamente a una compañía que, seamos justos, él mismo reflotaría la siguiente época.

Entre el control férreo de Miller que llevó al cabreo de Bluth y los recortes de Katzenberg, la película quedó como la cumbre de la esquizofrenia de una época maravillosa para los que nos gusta explorar las decisiones absurdas de la industria del cine y productos extraños que mezclan cerdos monísimos adivinos y zombis del averno. Y como su fin. Con la llegada de Eisner, se abría una nueva etapa sin que se consiguiera ningún éxito rotundo ni crítico ni comercial que realizara ese complicado sueño de Miller de equilibrio de cine infantil para adultos. O sea, sin que les saliera ‘Up’.

El régimen posterior de Eisner-Katzenberg está relatado en el libro ‘Disney War’, por si alguien tiene cojones de zamparse como yo las 900 páginas de intrigas palaciegas, hijoputez y gastos estrambóticos de lo que pasó en los 90 en la compañía que hoy en día posee casi todos los sueños del frikismo (Marvel, Lucasfilm, el secreto de por qué el Pato Donald lleva traje pero no pantalones…)

Hoy en día. Porque durante una época no tenía ni idea de a dónde se dirigía, ni qué tipo de películas hacía ni si llevaban los calzoncillos al derecho o la cremallera abierta.

Publicar un comentario en la entrada

Santiago Bergantinhos dijo... 03 abril, 2013 22:16

En los Valle Inclán de Santiago DC creo que tenían el cartel de Abismo Negro como uno de los permanentes de exposición, en plan "Aquí tenemos buen sine".

Sai Deschain dijo... 03 abril, 2013 22:23

Pues en la imdb ponen como título español de Watcher in the Woods "Los ojos del bosque" así que a lo mejor llegó, pero a saber en que circunstancias

Santiago Bergantinhos dijo... 03 abril, 2013 22:52

http://en.wikipedia.org/wiki/Abismo_Negro

El ser humano es extraordinario.

Anónimo dijo... 03 abril, 2013 22:54

siempre grandes títulos a descubrir en este blog

Paco Fox dijo... 03 abril, 2013 22:59

Sai Deschain: 'Watcher in the Woods' apareció en vídeo alrededor de 1988. Quizá de ahí venga el título español. (Uno de los tropocientos datas que he quitado del post para mantener una extensión decente: han caído por el camino otras películas familiares que se seguían produciendo en la época y varias opiniones personales)

Iván dijo... 03 abril, 2013 23:26

Wooo, DragonSlayer, me fascinaba esa peli, creo que toca revisionado con palomitas y mucha guasa.

Sai Deschain dijo... 03 abril, 2013 23:31

No estaba seguro de si era título latino o no, porque para ser sincer esa peli no me sonaba de nada.

Jran artículo, como siempre

Danda dijo... 03 abril, 2013 23:39

¿A quién se le ocurriría exactamente que acojonar a los niños era el camino correcto?

Un artículo muy interesante. Lo malo es que al ser de Disney, no había excusa para poner ¡¡TETAS!!

Alfonso Junquera dijo... 03 abril, 2013 23:45

Pues no habia pensado en ello pero fijo que parte de mi frikismo viene por estos peliculones. De el de Oz no me acordaba pero al ver la imagen de esos bichos con ruedas y cara de mala ostia me ha venido un mal recuerdo de cojones (casi como con el de Nicholson en el resplandor). Y en cuanto a Taron la tengo en mi recuerdo como el peliculon de Disney (cagate) y tengo pendiente de leerme la trilogia para ver si se aprece en algo a la peli (que sera que no pero bueno)

ChoneSinHielo dijo... 04 abril, 2013 00:04

Taron y el Caldero Mágico debió de ser una de las primeras películas que vi en el cine. Debía tener entre 5 y 6 años y la película me encantó. Recuerdo que mi hermana y yo nos hicimos la colección de cromos de Panini. Claro que también pasó lo mismo con Basil el ratón superdetective.... Pero bueno,con esa edad todo lo que fueran dibujos animados eran lo máximo!

Leo dijo... 04 abril, 2013 00:29

Pues yo soy de los que siempre han roto una lanza (nunca mejor dicho) a favor de Dragonslayer (mola mucho más el título original que el "traducido, no me digan que no). Aun con sus fallos, es una peli muy digna. Tron ha sido, es y será por siempre un puto coñazo. De no no existir los freakies de mierda y su manía por la nostalgia gratuita "porque sí", a día de hoy nadie se acordaría de un fistro que ni siquiera tiene el honor de ser "la primera película que utilizó escenas generadas por ordenador", tal como alardean muchos de los que se pajean con ella.

El libro citado al final del texto no lo he leído, pero tiene pinta de molar un millón. Porque es sobradamente conocida la historia de Disney a la llegada de Eisner y sus enfrentamientos con Kazenberg. Tan a la gresca acabaron que cuando el tito Katz se marchó para fundar Dreamworks y producir Shrek, al malo de la peli le pusieron la cara de Eisner y jalonaron todo el metraje de puyas contra Disney...

Jaime dijo... 04 abril, 2013 00:31

Ahora nos querremos hacer los guays con los 80s y demás, pero señores, estas películas, junto con "Olvier y Compañía" y "Basil el Ratón Superdetective" eran las pelis Disney de NUESTRA INFANCIA, la de los "niños del Bra...", este, de los "niños de los 80". Ni el Equipo A, ni Campeones, ni todas esas cosas que, realmente, llegaron en los 90... Sport Billy, el Kiosko (creo que Verónica Mengod explica muchas fijaciones de la gente que tenemos 30 tantos), Los Aurones, Ewoks & Droids... esas son "the real deal", y la mayoría eran cutres de necesidad...

En fin, que me pierdo... Yo recuerdo haber visto la mitad de esas películas de pequeño. El Dragón del Lago de Fuego la vi en un cine de verano y me FASCINÓ, aunque a día de hoy apenas me acuerdo aparte de una escena en el afamado lago, en una cueva...

De Taron tenía el cómic. La vi de nuevo recientemente, y la verdad es que queda una historia muy deslavazada. Tiene detalles muy molones (el diseño del malo es fantástico), aunque la sensación que me quedó es la de un módulo D&D para personajes niv 1 a 4 que se encuentran una espada danzarina y pelean con un Lich y su ejército de esqueletos (1d de golpe)

De "El Abismo Negro" tenía el libro desplegable. De esos que abres la página y te sale el robotete hacia arriba, con una tirita para que se muevan los ojos... Bueno, o el que molaba más, que era el robot rojo malo que movía las cuchillas. Porque, en una peli de niños, el secuaz del malo era un robot con cuchillas que despedazaba! Y salía en el libro! Y se llamaba Maximilliam (tócate los güeros)! El final psicotrópico también salía, y movías una silueta sobre lo que parecía ser un tunel de colores...
Creo que ese libro también explica muchas cosas sobre cómo he salido mal de la cabeza...

"Condorman" también es recurrente. Recuerdo la música, con sus coros de "condorman!", el pelo polla del protagonista (que siempre pensé de pequeño que era el mismo de "El gran héroe americano", sutilezas las mínimas), el comienzo con dibujos animados, y la escena vestido de Condorman cantoso con las alas)

De "Oz, un mundo fantástico", sólo recuerdo que me dió miedo...

Y, por supuesto, Tron, pero esa pilla menos por sorpresa. Lo que siempre me ha llamado la atención es que tengo fijadísima la música de la escena que van "navegando por la red" (a lo Tam Tam Go) en una nave. La vi hace poco y me llamó la atención lo (relativamente) bien que ha envejecido, precisamente por tener un diseño muy específico... De siempre David Warner ha sido "El malo de Tron", salga donde salga, igual que Michael Wincott es "El malo del Cuervo" haga lo que haga...

Es cierto que no se jalaron un colín, pero sin duda son películas interesantes y reivindicar... Gracias por el artículo!

Jaime dijo... 04 abril, 2013 01:02

Por cierto, ¿cómo no adorar una película en la que, además de tener el mentado robot Maximillian, tenemos una nave espacial que se llama Palomino?

Leo, a mí Tron me gusta. Vale que soy un frikazo de los ordenadores, y todo el tema de "el programador" y "los programas", obviamente me llama la atención, y hay ciertos "guiños informáticos". De hecho, podría decirse que es una película más fiel a los ordenadores que muchas otras en algunos aspectos! :-D
Pero ese diseño de juegos retro, los diseños tipo Moebius de la ciudad, ese fosfi neón del club Momento's, ese malo que crece cual últimos 3 minutos de Power Rangers, Cindy Morgan (muy guapa, por cierto) con casco jugando a lanzar un disco de memoria, la música electrónica-sinfónica, esa desintegración en cuadrícula de Jef Bridges (junto con la pinta de jaquer jipi californiano que tiene el susodicho, con sus arcades y demás), ese plano final con el helicócolo que dice "¡80s!"... no sé, a mí me gusta... Y la he vuelto a ver hace relativamente poco, así que no es que me haya quedado con la idea de hace tiempo...

(Mira he encontrado la música que comentaba antes, ese riff lo tengo grabadísimo en la cabeza, vaya a usted saber por qué: http://www.youtube.com/watch?v=dHVx4uNZ4eQ&t=1m15s )

Danda dijo... 04 abril, 2013 01:32

Me he molestado en ver los tres finales de "The Watcher in the Woods" y no entiendo por qué no usaron el del primer enlace, con el viaje a otra dimensión, o al menos la versión acortada. Bueno, sí lo entiendo: por el BICHARRACO (molón) que causaría 10.000 pesadillas a los niños. Pero lo de sacar a la niña poseída explicándote milongas con un fárrago expositorio en voz robótica es PATÉTICO.

Dr. Elektro dijo... 04 abril, 2013 02:55

La de Oz la volví a ver el año pasado y lo flipé. Fairuza Balk está esplendida y la mezcla de efectos especiales, marionetas y demás me parece bastante acertada, tiene ese toque Henson que comentabas. Cuando la ví en su momento en el video comunitario (grandes recuerdos) me gustó pero no me causó impresión...

TheDevilRulestheWorld dijo... 04 abril, 2013 03:38

¡¡Grandísimo artículo!! No me sorprende para nada que sea un tema en el que yo mismo pensase para escribir antiguamente... Y es que la gran mayoría de estas pelis tambien marcaron mi infancia. Joder, aún recuerdo el gigantesco whatthefuck de final de "El abismo negro", que encima volví a ver hace nada y me quedé con rechinar de dientes. Me flipaban los robotitos. Claro que no como "Tron", una de mis pelis favoritas de siempre. Ni nostalgia ni hostias, "Tron" es la polla, y la secuela también, pero menos.
Luego está "Dragonslayer" cuyo poster tambien me la ponía gordísima... la vi en el cine de crío y no entendía nada. Todo era como muy chungo. Pero vista hoy me parece acojonante. Ha envejecido increíblemente bien y el dragon es, efectivamente, el mejor dragón de la historia del cine.
"Retorno a Oz" la perseguí durante toda mi infancia y al final acabé viéndola por primera vez... el año pasado. Y aún tengo pesadillas.
Y "Taron"... recuerdo también verla de crío en los cines de la vaguada y flipar con tanta cosa chunga... pero no la he vuelto a ver desde entonces. Me da entre reparo y repelús.
La pura verdad es que este es un puñado de películas realmente únicas y con las se puede decir sin temor a caer en el cliché que "ya no se hacen pelis así", lo cual no sé si es bueno o malo... Aisss, qué buenos recuerdos blogueros me ha traído este post, sniff.

Anónimo dijo... 04 abril, 2013 09:14

OVRA? me duele leerlo.
Sobre el artículo, me trae recuerdos.

Paco Fox dijo... 04 abril, 2013 09:27

Alfonso: Yo siempre he considerado leerme los libros de Taron, pero nunca me he atrevido por sospecha de que fueran muy infantiles.

ChoneSinHielo: Recuerdo perfectamente el día que fui a ver Taron. Y el póster que tuve durante un año en mi habitación.

Leo: DisneyWar tá muy bien, pero aviso que es una lectura muy dura y técnica sólo para aquellos a los que les gustan temas de puñaladas traperas en las productoras de Hollywood. O sea, más estilo 'Down and Dirty Pictures' que 'Raging Bulls, Easy Riders'.

Jaime: Creo que 'Dragonslayer' aguanta mejor la nostalgia que Taron. A mí me pasó lo mismo: cuando la volví a ver a raíz de su postergado estreno en DVD, me llevé un pequeño chasco, porque de pequeño me parecía la hostia. Y.... ¿cómo se me ha pasado hacer un chiste de caca con lo de Palomino? Demasiada información que dar en este post, demasiado poco espacio.

Danda: Lo de los tres finales es fascinante. De hecho, no descubrí el original-original (con la veve espacial) hasta que no empecé a escribir el artículo. Así de raro es: ni siquiera está en el DVD descatalogado que sacaron en EEUU.

TheDevilRulestheWorld: ¿En quién te crees que pensaba cuando ponía que seguro que alguien había escrito ya sobre esto? Sospechaba que tú podrías haberlo hecho, pero tampoco me puse a confirmarlo. Te pega mucho escribir sobre este mismo tema. ¡Debería de haber sido un post conjunto!

Paco Fox dijo... 04 abril, 2013 09:30

Anónimo: lo de 'ovra' es una especie de broma recurrente de este blog (que normalmente escribimos como ente bloj). Se me olvidó poner cursiva. Lo haría ahora, pero cada vez que me meto en el artículo, se me descojonan las fotos por vaya usted a saber qué mierda de html.

Anónimo dijo... 04 abril, 2013 09:40

Ok Paco, al no verlo marcado de ninguna forma (como con bloj) lo daba por un error.

Franz Dwermann dijo... 04 abril, 2013 10:17

Muy interesante como siempre, sólo un apunte, serían "gastos estrambóticos", con "m". Un saludo.

Palimp dijo... 04 abril, 2013 10:31

A mis hijos (4 y 2 años) les encanta taron y el caldero mágico. Es otra generación...

Paco Fox dijo... 04 abril, 2013 11:23

Gracias, Franz. Mierda: otra errata. Bueno, aunque se me despanzurren las fotos, me voy a meter a corregirlo y así pongo también "ovra" en cursiva.

Otis B. Driftwood dijo... 04 abril, 2013 11:28

No he visto Taron, no he visto Dragonslayer, El Abismo Negro me pareció ya la primera vez una gran chusta, pero, pero, PERO... Tengo Condorman en DVD. Qué pasa?

Lo interesante es que tras esos intentos fallidos de adultizar el cine Disney, parece ser que alguien en la compañía (el propio Miller?) se dio cuenta de que el problema estaba, precisamente, en el "Walt Disney Presents". Así que se inventaron la marca Touchstone para ese nuevo tipo de cine y hala, a sacar tetas y culos (pocos, que de todos modos seguíamos bajo el reaganismo pertinaz):

http://en.wikipedia.org/wiki/Touchstone_pictures

No se pierdan sobre todo el párrafo de "Background", que explica muchas cosas.

Joder, que no es broma, que tengo "Condorman" en DVD.

Paco Fox dijo... 04 abril, 2013 11:37

Efectivamente, Otis: todo el párrafo que hablaba de Touchstone (y Hollywood Pictures), así como unas breves palabras sobre Splash lo quité por aquello de mantener la extensión manejable.

Condorman en DVD. Eres UN SÓRDIDO.

Elperejil dijo... 04 abril, 2013 11:38

Siempre me ha gustado mucho Disney (hasta las clásicas, sí, qué pasa) y conocía, más o menos, está curiosa etapa... pero jamás había leído un análisis tan preciso y divertido (y en tan pocas líneas). Lo mejor, el símil Urdangarín-Ron Miller. Brillante.

De las citadas solo vi una en cine: "Condorman". Era un inocente crío y supuso una revolución en mi forma de ver el cine. Hasta ese momento creía que había pelis para mayores (esas me aburrían) y pelis para niños (esas me gustaban)... Con Condorman, además de descubrir lo que era la vergüenza, también descubrí que podía haber pelis malas... El fin de la inocencia.

Anónimo dijo... 04 abril, 2013 12:04

Soy man, Condorman. Quiero alpiste batido, no revuelto.

E. Martin dijo... 04 abril, 2013 13:25

Ehhh, que Tron SÍ es la primera película con secuencias generadas por ordenador, que es distinto de películas en las que aparecen pantallas mostrando gráficos generados por ordenador (Star Wars, Mundo Futuro...). Yo creo que ha aguantado bien el paso de los años porque a pesar de esa deriva infantiloide que me tiene es eso que llaman un "espectáculo visual" y una peaso banda sonora de Wendy Carlos.

Por cierto, el DVD trae una escena eliminada de cibersexo entre Tron y Lori que ilustra muy bien esa esquizofrenia de la que hablas.

TheDevilRulestheWorld dijo... 04 abril, 2013 13:49

Me olvidaba de "Condorman"!! Otra favorita de mi infancia que me da miedo volver a ver... Quiero, pero no quiero.
Y no me tientes con artículos conjuntos, aún tengo unos cuantos por aquí que me da pena no haber llegado a escribir, pero cada vez que me pongo pienso "¿blog nuevo? ¿blog antiguo? blog nuevo=pereza, blog antiguo=ascopena... y así pasan los días...

Raúl Cifuentes dijo... 04 abril, 2013 14:15

Una época fascinante esta de Disney. Yo diré que con Tron y El Abismo Negro (que las vi en VHS, era demasiado pequeño para verlas en cines) flipé en colores. Diré que Taron no la he visto nunca, que Drangonslayer me parece un tipo cojonudo, que esa que es como de terror sin serlo es aceptable (pero muuuuy aburrida...), que Oz es un tostón y que Se Nos ha Perdido un Dinosaurio es LA PEOR y MÁS ABURRIDA película que vi de niño jamás en un cine, amigo. Con eso lo digo todo. Mi madre, pensando: "mira, una de Disney para el chaval...", en una sesión doble con Mary Poppins, me metió a ver ESA ABERRACIÓN INFECTA y casi me muero en el cine Ciudad Lineal de Madrid........ Un artículo cojonudo. Un saludo!!!

Paco Fox dijo... 04 abril, 2013 14:35

TheDevilRulestheWorld: Hay una tercera vía: ¿Blog existente?=curiosa experiencia sin ataduras. Siempre que quieras hacer un artículo, aquí tiene sitio.

Raúl Cifuentes: Yo, milagrosamente, no caí con lo de 'Se nos ha perdido un dinosurio', que vi en tele años más tarde. Recuerdo que se estrenó con su campaña de anuncios en televisión y todo. ¡Esa época en la que te metían una peli con más de 6 años de antiguedad y nadie se daba cuenta!

francesc dijo... 04 abril, 2013 15:06

A mi me sigue flipando Abismo negro, me flipa que alguien tuviera los santos huevos de hacer una película así...
Dragonslayer en cambio cuando era crío no la soportaba tal vez porqué el dragón tardaba un montonazo en salir y cuando salía ya me había aburrido, aunque la volví a ver hace todo y me pareció bastante interesante.
Lo que me flipa de muchas de estas películas (salvo tron, Dragonslayer y Oz) es que eran películas de los 80 pero que parecían mucho más viejas..
Abismo negro es del mismo año que Alien y parece una película de los 60

Juan dijo... 04 abril, 2013 16:07

Un ejcalofrío nostálgico me ha recorrido la espalda. Creo que esa es la grandeza de estas pelis, que hoy, treintatantos años later no te acuerdas de ellas, no están presentes en tu memoria como Star Wars, Indy y similares, pero ha sido simplemente ver el póster de Dragonslayer y FLASH, un torrente de información ha salido de algún oscuro rincón de mi cerebro y me lo ha recordado todo al instante. La tenía olvidada, sí, pero causó tal impresión que aún puedo cerrar los ojos y verla. No creo que las pelis actuales para maybe-niños-maybe-padres al bulto corran el mismo destino, esa jrandeza no volverá.

Por otro lado, joder, Abismo Negro me marcó profundamente. La vi hace no demasiado y sí, es muy WTF pero coño, hay cosas que jamás olvidaré, desde la infinitamente molona Cygnus a la banda sonora, pero ante todo, el concepto de agujero negro, atractivo y aterrador por igual, recuerdo perfectamente que a ese pensamiento le di muchas vueltas con mi lógica infantil, porque nunca supe si era bueno no malo, o qué coño pasaba dentro del susodicho, ya que no me enteré de nada en el final... que aún así es mucho mejor que bastantes Space Operas de 500 putas páginas.

Gracias Paco, otro artículo de sentar cátedra (pero insisto, dale forma: ponle nombre, una frecuencia, canales de distribución y véndete ya leñe, que es buen producto y hay mucha gente deseando comprar)

Leo dijo... 04 abril, 2013 16:29

Que no, Martin, que no. Que la primera película en estrenarse con una secuencia enteramente generada por computadora fue Star Trek II. Concretamente es aquella en la que aparece una demostración del Proyecto Génesis terraformando un planeta. La peli es también de 1982, pero se estrenó como un mes antes o así. La secuencia de marras costó un Potosí, y para la tercera película la productora estableció tales recortes que tuvieron que reutilizar elementos de la anterior: la estación espacial que aparece en ST III es la misma de la II... puesta boca abajo.

Henry Mo dijo... 04 abril, 2013 21:46

Tengo un colega que inexplicablemente adora fervientemente esa época de Disney...
por cierto, no faltaría roketeer?

Paco Fox dijo... 04 abril, 2013 23:09

Rocketeer ya es bastante posterior, dentro del plan de conseguir franquicias propias para Touchstone, una parte importante de la historia tratada en el post que dejé fuera para no alargarlo demasiado.

otropaco dijo... 05 abril, 2013 00:24

Grande (o Jrande)el artículo
Confieso que no conocía muchas de las pelis...y que leer la sinopsis de The watcher in the woods es una experiencia desconcertante y dolorosa (aunque supongo que no tanto como verla),desapariciones, casas misteriosas, seres de otras dimensiones y/o extraterrestres,y luces(???)
..y con guión de Brian Clemens (WTF!!!)
uno se pregunta que clase de sustancias consumirian los creadores de esto....

Por cierto -y aunque no viene a cuanto- tal empanada mental de sinopsis me recuerda a ese maravilloso horror de película que es Stridulum...que me pregunto si habeis visto

Anónimo dijo... 05 abril, 2013 01:14

Y con todo lo que hablas de tu ardor de estomago, ¿te han hecho una prueba de aliento (creo que se llama)? Yo tenia ardor desde hace unos diez años, me hicieron la prueba y en un par de semanas de tratamiento 'curado', que un estomago jodido diez años no se arregla en un dia. (no pongo tildes porque no me sale/no me acuerdo, ¿algun problema?)

Anónimo dijo... 05 abril, 2013 01:20

Es porque ya tengo curiosidad por tu situacion estomacal. (el mismo de antes). Es que 'sufri' un par de endoscopias y me 'amenazaron' con una colonoscopia, deje el medico.

Paco Fox dijo... 05 abril, 2013 08:46

Anónimo: tengo pendiente escribir sobre Stridulum, pero no me decido: no sé si hacerlo sobre la peli en sí o sobre ls carrera coloniscopia de John Huston como actor.

Lo mío de la tripa está ya testeado por todas partes. Resultado: mezcla de estar mal hecho y problemas nerviosos. ¡Pero qué bonito es que se preocupen por uno!

Paco Fox dijo... 05 abril, 2013 08:47

Ah,coñe: que el que puso lo de Stridulum fue nuestro habitual Otropaco. Demasiado temprano y mi cerebro funciona peor de lo habitual...

TheDevilRulestheWorld dijo... 05 abril, 2013 12:57

Coño Paco, pues igual te tomo la palabra con esa tercera vía si encuentro algún artículo especialmente sórdido. Sería todo un honor compartir blog, desde luego!!

kalebh dijo... 05 abril, 2013 23:38
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
kalebh dijo... 05 abril, 2013 23:39

señor paco, por si esta informacion no habia llegado a sus manos:

http://www.lashorasperdidas.com/index.php/2013/04/05/jon-spaiths-escribira-para-disney-el-remake-de-el-agujero-negro/

stratum16 dijo... 06 abril, 2013 17:03

Jo, Abismo negro, la vi allá por los 80, imagino que cuando la vi me quedó cara de lulz, pero conservo un buen recuerdo de ella, de esas pelis que ves una sola vez y siempre te dices "a ver si vuelvo a verla un día". Y acabo de revisitarla, oh maravilla de maravillas, si hasta se ven los hilos con los que hacen "volar" a los robots, ahora entiendo la deriva de mi vida...

Juan Roures dijo... 07 abril, 2013 13:47

Fantástico artículo de una etapa muy sorprendente de Disney en la que la calidad suele brillar por su ausencia. Personalmente, no soporto El abismo negro y Tarón y el caldero mágico, entre otras, pero creo que hay algún que otro film salvable, como El dragón del lago de fuego, que tuvieran simplemente mala suerte en taquilla. Un saludo.

Marlow dijo... 07 abril, 2013 15:01

Mu interesante, Paco.

Siendo el abuelo del blog, era ya un poco mayor cuando salieron esas pelis para ir a verlas, y malgastaba mi tiempo buscando chicas atractivas con quienes ligar en el Escocia de principios de los 80 (tarde mas de 30 veranos en encontrar una).

Solo he visto, "Something Wicked This Way Comes" hace poco con mis hijos. Las actuaciones de Jonathan Pryce y Jason Robards son magnificas, pero el resto del conjunto no me impresiono.

De vez en cuando he dado una oprtunidad a alugunas, tipo The Black Hole" "Oz" y "Dragonslayer" pero todas me parecieron tan aburridas y/o feas, que ni he durado media hora, y he buscado cosas mucho mas sordidas, como pelis de John Huston de actor.

Tienes que hacer este articulo, Paco, hice una breve mencion a el en mi post sobre Ringo.

Anónimo dijo... 08 abril, 2013 15:16

Off topic sin dudas: cómo es que ente bloj no ha hecho el correspondiente homenaje a Sarita Montiel a la de YA!!!

Firmado: Hanónimo

Wanabegafapasta dijo... 09 abril, 2013 21:36

Lo mejor de EL ABISMO NEGRO es el acrónimo del robot V.I.N.CENT: "Vital Information Necessary CENTralized".

Ahí, con dos cojones. XDDD

PD: Las voces de los robots eran las de Roddy McDowall y Slim Pickens (sí, el que termina cabalgando encima de una Bomba H en TELÉFONO ROJO?).

Anónimo dijo... 10 abril, 2013 13:42

Otro off-topic, ahora que no nos lee nadie. Soy amigo del buen señor que os pidió una foto tras el concierto de Battiato (foto que recibí por y wassap y conservaré con veneración). Pues para que vean ustedes cómo es la vida, al día siguiente me crucé con Pacofox a la altura de la Plaza de Neptuno... y me arrrepentí de no haberle pedido otra. Porque de que le reconozcan a uno en un concierto al que seguuuro que iba a ir a que sea en un lugar random va un paso... ¡Rockanroll star!

Paco Fox dijo... 10 abril, 2013 14:36

¡Quiero esa afoto! Ponla en Feckbook o algo asín. Para qué vamos a negarlo: que a un mindundi como yo, que te pidan una foto es el momento cumbre del día. O de la semana. O del mes. Si ese mes no has cogido una teta, claro. Eso lo supera a todo.

Si me viste por Neptuno, es áltamente probable que fuera de cicerone con el mítico Ciudadano Soberano, de visita por unos días. ¡Habría sido un dos por uno!.

Mario Domínguez Soler dijo... 20 abril, 2013 20:39

Decir que de esta etapa me fascina, no ya por el resultado global de la historia, síno más bien por el trabajo de diseño y técnica de animación, Taron y el Caldero Mágico, una pena que la peli no fuera más de lo que llegó a ser, hubiera sido un clasicazo Disney muy interesante.

Y me ví hace poco Dragonslayer y personalmente coincido, qué pasote de historia, dragón y aventura, de lo más épico que le he visto hacer al Disney de la época. Ese final metiendo puñaladitas traperas a la iglesia y a la sociedad... una pena que no diera para secuelas, el bueno de Bizcochito al menos se esforzaba. XD

Y coño, Retorno a Oz me resulta verdaderamente interesante, es una ida de olla, pero una ida de olla endiabladamente ingeniosa y llena de barbaridades que harían vomitar al guionista japonés más retorcido. Ya la sola existencia de la cabeza de Alce reconvertida en cama volante te hace replantearte tu propia percepción de las cosas y tu sentido de la existencia.

Domingo dijo... 20 abril, 2013 21:02

¿Qué me dices de "El Zorro y el Sabueso"? (o "Tod y Toby" como también se le llamó). También pertenece a esta época.

Y a tí, Leo... ojalá no te agarre dentro de veinte años acordándote con cariño de cosas de esta época, porque también te voy a insultar por "nostálgico de mierda" y te lo merecerías.

Disney dijo... 22 abril, 2013 11:12

No conocia esa epoca de Disney!! Muy interesante el articulo :D Siempre esta bien aprender algo nuevo
Saludos
Aurora

Judith Chamizo dijo... 20 mayo, 2013 02:08


Me he partido con el artículo, aunque reconozco que la mitad de pelis ni las he visto por que como era una cagada de pequeña (lo sigo siendo), mi hermano mayor no me dejaba ver las películas que has mencionado con él. Pero y bien que hacía, por que si ya solo con ver la jodida película de Retorno a Oz estuve seis meses que no dejé dormir a nadie, no me quiero imaginar qué hubiera pasado con el monstruo de ‘The Watcher in the Woods’. Vaya traumazo con las cabezas parlantes de Oz (que si no recuerdo mal después de 20 años había un momento que se ponían a gritar todas juntas) y los bichos de las ruedas en las patas. Me he puesto mala de leerlo en este blog, menudo perla al que se le ocurrió esto como idea brillante para críos.

Eso sí, Taron la recuerdo con cariño y mira que no hay manera de hacer memoria de ni una sola escena. Pero trauma trauma lo que es trauma pues no me provocó.

En fin, que muy buen artículo; muy interesante, culturilla general y unas risas.

Astoroth dijo... 20 febrero, 2014 10:01

Me he reído mucho, pero no cambiaría esta época de Walt Disney por nada del mundo. ¿O preferís el actual ciclo de High School Musicals y derivados?
Yo no, vamos.

Anónimo dijo... 26 abril, 2014 00:59

Cuando vi tron, flipe en colores. La he vuelto a ver como treinta veces más, por lo menos. El abismo negro es cojonuda, cuando la vi por primera vez en VHS disfruté como un enano (tenía siete u ocho años) Solo vamos a cenar - le dijo la araña a la mosca. Esta frase me quedó grabada como antonomasia de la ironía. Lo de los traductores de titulos es de juzgado de guardia, tanto costaba llamarla "el agujero negro", PEDARF(parte externa del aparato reproductor femenino) o sea, ¡¡COÑO¡¡.

Anónimo dijo... 05 junio, 2014 16:09

Me ha gustado y me ha parecido bastante interesante el artículo sobre la época más oscura y desconocida de Disney. Eso sí, tiene muchos chistes internos. Aún así, lo compartiré en mis redes sociales.

 
Subir