Vicisitud & Sordidez

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Vicisitud y Sordidez viaja a Sheffield para plantear un debate candente sobre el mayor satanazo del Reino Unido: los Park Hill flats, actualmente en proceso de renovación para arrebatárselo de sus manos a Satán nuestro Señor. La pregunta que hoy planteamos es: ¿Es posible?

La historia


1961. Los arquitectos Jack Lynn e Ivor Smith, inspirados por Le Corbusier, tienen la gran oportunidad de erradicar un barrio chabolista de Sheffield y construir, en su lugar, una de las viviendas sociales de hormigón más gigantescas de Europa: Park Hill.

Esto es solo la décima parte...
En un primer momento, se celebra la alegría de disponer de calefacción y agua corriente. Y, en un alarde de euforia y utopía, se amplía el housing estate con una segunda parte el doble de alta que los vecinos de Sheffield llamaron, cariñosamente, “la huevera”. Hecha también, por supuesto, de hormigón. Dado que llamarle ‘Park Hill 2 - Cádiz 0’ quedaba muy extraño, fue bautizada como ‘Hyde Park Flats’.

Cada cual hace fotos románticas como le dé la puta gana.

Sin embargo, en pocos años, Park Hill logró que el nombre del barrio chabolista que arrasaron - ‘Little Chicago’, debido a la cantidad de crímenes que allí se cometían - se quedase muy pequeño para la delincuencia y el yonkismo imperantes en las estrisindeskai (esto es, corralas) que interconectaban los 992 pisos de Park Hill. Los atracos y los chutes de caballón en cualquier recoveco se convirtieron en el pan de cada día del estate, así como los incendios de coches lograban que las sirenas de policía fuesen las nanas más habituales para los niños allí residentes.

Mamá... ¿Puedo ir a jugar a los médicos con el vecino del estate?

Situado en lo alto de una colina, Park Hill mostraba con tanta notoriedad su inmundicia a la ciudad de Sheffield que, poco a poco, comenzó a ver como una seria amenaza terminar como sus vecinos Hyde Park Flats (o como los igualmente infames Kelvin Flats o el Norfolk Park Estate, no muy lejos de allí):

Cuando el jormigonaco de tu vecino veas dinamitar, pon el tuyo a remojar.



Un giro inesperado


En una de esas decisiones tan afortunadas como “Si aguantas la respiración durante la eyaculación, no te quedas preñada”, Park Hill, para disgusto de muchos habitantes de Sheffield (empezando por el presidente de los liberal-demócratas de la ciudad, que había convertido la demolición del adifisio en una de las piedras - o bloques de hormigón - angulares de su campaña), logra ser declarado bien del patrimonio inglés. La demolición no es posible así que… ¿Qué hacemos ahora con esta mastodóntico monumento a la gloria de Satán en la tierra?

Como diría Encarna "¿Pues qué van a hacer ahí? ¡Drogarse!"

Es entonces cuando entra en escena el estudio hipster de arquitectura Urban Splash con un monumental plan para salvar Park Hill. Con mucha alegría, y con la intención de salvar todo el hormigón posible plantea que, con la mitad de dinero que se invirtió en restaurar L’unité d’Habitation de Le Corbusier, ellos pueden arreglar un adifisio 4 veces mayor.

Por supuesto, las cuentas les estallan en la cara, y en plena crisis de crédito bancario el proyecto queda paralizado (habían vaciado algunos bloques dejando sólo a la vista la estructura de hormigón) mientras algunas voces se envalentonan diciendo “Si los de Urban Splash ya han hecho la mitad de la demolición… ¿Por qué no aprovechamos para tirarlo todo y eso que nos ahorramos?”.

O venderlo como "arquitectura minimal deconstruída".

Qué negociaciones hubo durante los años que las obras estuvieron paralizadas nunca lo sabremos. Pero el hecho es que la renovación se volvió a poner en marcha y, a día de hoy, el 10% de Park Hill está lleno de colorines y tiene algunos nuevos residentes de pisos puestos a la venta a partir de 100.000 euros. De vivienda social, dicen que harán un porcentaje, pero “luego ya tal”.

Así que, antes de que terminasen las obras, decidí que era imprescindible conocer ese 90% de Park Hill que aún conserva toda su JLORIA satánica y… ¿por qué no? Descubrir si un grupo de hipsters puede arrebatarle a Satán una de sus mejores residencias de invierno en la tierra.

Encofrades y alimañas del inframundo, con todos ustedes la guía turística satánica de Park Hill.

Cómo llegar


Esta visita sencilla, en la que resulta imposible perderse, sólo plantea un pequeño problema… ¿Qué justificación puede tener un ser humano para poner sus pies en Sheffield? ¿Y cómo liar a otra persona para que te acompañe? El único argumento que se me ocurre es decir “Onvre, que se trata de una ciudad famosa por Sean Bean, Def Leppard, el acero, los trabajadores del acero en paro, Sean Bean, los strippers masculinos, Joe Cocker, los cuchillos de acero de Sheffield en tu garganta y Sean Bean”.

Aunque te extrañe, este argumento no suele convencer a nadie,

No cuela, pero supongamos que han logrado decidirse a ir. Desde cualquier lugar de Inglaterra, les recomiendo pillarse un billete de tren en thetrainline para obtener un buen descuento. Y también porque, desde la estación de tren, esto es lo que se ve:

Curiosamente, no he encontrado aún una postal turística de Sheffield así.

Desde dentro de la estación, se coge el puente que atraviesa y te deja justo al lado de los tranvías. Afortunadamente, aún no ha prosperado la propuesta de una empresa ferroviaria de vallar toda la estación y que sólo se pueda acceder con ticket, con lo cual se complicaría la visita. Pero también tendría el deseable efecto satánico de aislar aún más a los residentes de Park Hill, fomentando así la delincuencia y drogaína tan del agrado de Nuestro Señor.



Cruzadas las vías del tranvía, toca subir una colina a la que Urban Splash ha añadido unas bellas escaleras de… ¡acero corten! ¡No había otra opción! Óxido de Sheffield para peregrinar como Satán manda:



Al final de las escaleras, desembocarán en South Street. Allí podrán reflexionar sobre una de las máximas que se utilizan para vender los nuevos pisos renovados: “Las mejores vistas de Sheffield”. Y es cierto. El único problema de tener las mejores vistas de Sheffield es que… se ve Sheffield.

Nadie contó con ese pequeño detalle.

Pero oye, si las tienes desde Park Hill también es cierto que… ¡no se ve Park Hill!

Que comience la fiesta.


Bloques de Talbot Street


Por aquello del respeto sacrosanto a la cubierta plana de Le Corbusier (a pesar de lo mucho que llueve en el norte de Inglaterra) se decidió que Park Hill debía ser una muralla recta que amenazase el horizonte de Sheffield. Debido a lo irregular de la colina, el conjunto de viviendas empezaría con bloques de cuatro pisos y terminaría con bloques de catorce. En esta zona disfrutaremos de los bloques más pequeños, lo cual debería significar “más acogedor”.

O no.

El caso es que, pese a su menor tamaño, logran seducirnos por su creativo uso de pasadizos interiores, múltiples rampas de disparatados recovecos...



....y, por qué no decirlo, el seguir siendo fieles a pintar todo el metal que se pueda con el clásico rojo putón tan característico de los años 70:

Sí. En tu ciudad también hay una barandilla así pintada.


Además, al ser de la misma altura que las casa más tradicionales inglesas de la acera de enfrente, se puede disfrutar de ese placer de “ver a la arquitectura moderna dialogando con el entorno” que nunca pasa de moda. Diversión garantizada.

Aquí inventaron la expresión 'Wrong side of the street'.


La impresión, a día de hoy, es bien chunga. Prácticamente todos los pisos están sellados con placas de aluminio esperando ser vaciados y remodelados. Eso sí, 90 finstros, oliéndose que la obra iba a durar más que un alicatado en cualquier piso esP-P-Pañol, han decidido seguir viviendo allí.

En Sheffield también tienen galos irreductibles.

El absoluto silencio en el que, en general, está sumido este estate fantasma le otorga una atmósfera entre “fascinante” y “me estoy haciendo caquita”. Especialmente cuando uno se anima - es un impulso satánico imposible de resistir - a subir por las escaleras y visitar las…

Estritsindeskai de Rhodes Street


Los cierres por obras actuales impiden plantearse la visita COMO DEBERÍA SER. Que no es otra que arrancar en el punto más alejado de una estritindeskai y recorrerse TODO el estate pasando de un bloque a otro a través de unas estetas pasarelas de hormigón.

La felicidad y la utopía eran esto.

De todas formas, existen varias calles del cielo practicables, y la torre de escaleras del final de Rhodes Street (cerca de South Street) invita a subir por ella sin necesidad de usar el ascensor. Y sí, ya me gustaría que me petasen el cacas allí, como en los buenos tiempos de Park Hill, pero ya no están en funcionamiento.

Pero como urinario siguen en funcionamiento.

Así que nos aventuramos - sí, "aventurarse" es el verbo indicado - por las escaleras...

...o como hacer un mashup de 'Stairway to Heaven' y 'Highway to Hell'.


para así ir accediendo a pasarelas a distinta altura, cada cual más satánica que la anterior. Aquí la primera...




Y aquí el elevamiento y derrumbamiento espiritual de la segunda:




Desde arriba, aparte de las ganas de suicidarnos, también podemos apreciar una serie de instalaciones para la infancia en las plantas bajas. Allá que vamos.

Infancia en Park Hill


En la parte baja de nuestras escaleras está el Grace Owen Nursery School. Como tantos jardines de infancia en satanazos (como, por ejemplo, el de Asunción Cuestablanca en Madrid, obra de Miguel Fisac), los desaprensivos profesores intentan llenar de color como buenamente pueden la agresión del hormigón para evitar depresión en la infancia.



Probablemente la depresión de ellos se la curarían en la Parkway tavern: un cubículo de hormigón adosado a la guardería y que ya ha sido demolido. Pero que sobrevive en Google Maps:

Benditos bares.

A destacar otro de los elementos para “crear comunidad” con la chavalería. Un campo de fútbol bien diseñado a medias. Seguramente, los vecinos esperaban un resultado como el del España-Malta, pero sin el gol de Malta. Porque doce balonazos contra un muro estaba bien, pero, viendo donde estaba la otra portería, estaba claro que ese gol del honor terminaría destrozando un cristal.

¡¡¡Gol de Señooooooooor!!!


Soportales


En esta zona del complejo, gracias a la mayor altura, ya podemos disfrutar de zonas comunes con soportales. A su magggnífica cualidad amenazante hay que añadir detalles de calidad como los súbitos tabiques que rebajan la altura del techo a ver si te endiñas. Bien.

"Peligro de incendio". Por favor, no den ideas...




Porque una cosa es que la estrisindeskai sean una seña de identidad más característica de Park Hill, y otra que haya que renunciar a un elemento satánico de eficacia yonkísitca probada como los soportales. ¡Hasta ahí podríamos llegar! ¡No seamos snobs!

Asómate al balcón, carita de azucena


Y, desde luego, daría un aplauso al juglar que sacase romanticismo de asomarse a esas zonas en las que el hormigón ha demostrado con mayor claridad todas sus miserias. Y donde ha disparatado el presupuesto de la restauración claro:


Sus ojos no les engañan: las farolas TAMBIÉN son de hormigón. 



Salvo que el trovador fuese Joe Elliot de Def Leppard cantando cualquier tipo de guardada, o Joe Cocker totalmente borracho, o los Arctic Monkeys persiguiendo a una chav por Park Hill para que les venda unas rulitas.

Me acabo de dar cuenta de que, a los balcones de Park Hill, les sobran los juglares. Y también de que… ¿Realmente hay balcones? Porque, visto desde abajo, lo que parecen muchos de ellos es, en realidad… ¡otra miniestritindeskai para que, en tu propia casa vayas por una pasarela exterior del salón al váter!

Amosnomejodas.


Háganse una foto


En zonas como esta, nunca viene mal poner a prueba la capacidad de observación y los límites de la vergüenza propia y ajena. ¿A quién de las pocas personas que se aventuran por estos patios interiores desiertos le voy a dar mi móvil para que, si me hacen la foto en vez de mangármelo, explicarles que “The giving of the horns comes from an article called ‘Satan is my lord’”.




Bueno, pues lo conseguí. Y ustedes, si hacen la visita, deberían hacer lo propio. Porque los satanes también se merecen la pleitesía del turismo dominguero.

Clare Middleton, I love you. Will U marry me?


Si los adefesios satánicos parecen obligar a sus residentes a punta de pistola a que los graffitéen compasivamente, Park Hill tenía que ir un paso más allá.

Un finstro llamado Jason, que llevaba saliendo con una tal Clare Middleton durante un año, le dijo “Claire… ¿Quedamos en el portal para ir a ver una peli esta noche?”. Ella respondió afirmativamente y, cuando se reunió con Jason, éste señaló hacia arriba y dijo “Mira”:

Me río de los candados de Moccia y su 'Tu y yo 3MSC'.

Descolocada, Claire dijo “Yeh”. Jason pensó que había quedado seducida por su romántica hazaña de haber superado su miedo a las alturas y graffitear una declaración de amor en una pasarela de hormigón del mayor satanazo de Inglaterra.

A los tres meses cortaron, así que Claire debió de haber pensado otra cosa.

Así y todo, la pintada consiguió tal potencia irónica que el estudio Urban Splash la reconvirtió en luminoso neón que, por la noche era la declaración de amor de Park Hill a toda la población de Sheffield.


Periódicamente, la peña va graffitenado nombres a la izquierda del 'I love you'.


Si, cuales Jason de la vida, conseguirán o no su propósito, es lo que veremos a continuación.

Park Hill o el payaso Micolor


Dentro de todas las manifestaciones del movimiento moderno en arquitectura, el Brutalismo se caracterizaba por coger la célebre frase de Gigatrón “Amarraos a esa chati que os la pone de hormigón armado, con dulzura… ¡pero con huevos!” y quitarle la dulzura poniendo, a cambio, extra de hormigón y de huevos.

Los señores de Urban Splash se han apuntado a una manifestación diferente del moderneo: han renunciado a la virilidad brutalista para abrazar la moda del Micolorismopayasil.




De justicia es reconocer que su capacidad de análisis cromático supera la de los espantos de los adifisios del este. Que es lo mismo que decir que, gracias al primer fascículo de los cursos de guitarra CCC, lograrás tocar con más sentido del ritmo y de la armonía que ‘Los Mendas’. Incluso puedo admitir a debate quién me diga que los colores tienen orden y concierto, estando por encima de la media de vergüenza ajena que siempre aporta el Micolorismopayasil.



Lo que es innegable, eso sí, es su TRAICIÓN desaforada a los principios del Brutalismo. Esas texturas del ladrillo convenientemente ennegrecidos por las minas de carbón, la lluvia y la contaminación de Sheffield, hasta el punto de que no distinguiésemos que eran de colores diferentes… ¿De verdad creen que pueden cambiarlos por brillantes láminas de aluminio de colorines y que crean que, como mínimo, no les vamos a llamar rajados, medias nenas y horteras de bolera? ¡Por traiciones menores ha perdido el PSOE la mitad de su base electoral, coñe ya!

¿Ven? Ya no le queda ni la "S" de "socialista ni la "O" de "obrero".

Perdone, señora…


Cual Encarna Sánchez de la vida, me acerqué a preguntarle a las gentes qué opinaban de su nueva vivienda. En líneas generales, me dijeron que estaban contentos. Incluso nadie llamó a la policía cuando me dirigí a unas chiquillas de 15 años, que me dijeron que apreciaban del MicolorismoPayasil de su bloque por lo mucho que contrastaba con la chunguez de al lado, aún pendiente de reforma. En eso sí que ha triunfado Urban Splash: dejar clarinete que lo de ahora NO tiene nada que ver con lo de antes. Si eso era su intención, ya no lo sé.



Pero, desde luego, han creado un sentido de comunidad: nadie me dejó ver cómo eran las nuevas estristindeskai. Sólo una señora que no sabía nada de inglés me dejó pasar al descansillo de los ascensores.





También es cierto que hay voces discordantes: uno de los 90 finstros que vive en Park Hill todavía tiene un blog  en el que se caga alegremente en varios aspectos de la reforma. Especialmente en la dificultad de limpieza de muchas áreas acristaladas y la conspicua ausencia de lavadoras en varios pisos. Lo cierto es que no he localizado ninguna en las fotos de interiores promocionales de Urban Splash. Y también que en el estudio no respondieron a mi mail cuando le solicité una visita (en su descargo, tampoco tenían por qué descomponer su gesto cuando les confesase que yo soy un adorador de Satán).

Alrededores


Siempre con la amenaza de vallas al lado de la estación que aíslen Park Hill (que esa colina sea el lugar adecuado para hacinar a casi mil familias es ya otro debate) lo cierto es que se ha hecho un esfuerzo por mejorar los parques circundantes. Pero, parece que por aquello del “legado industrial” de Sheffield, los señores de Urban Splash siguen conservando espacios como el que protagoniza esta chimenea, lleno de callejones sin salida y recovecos chungoman.




Ahora mismo, el bloque de viviendas operativo de Park Hill no deja de ser la clásica caja de cerillas commie-block en la que no hay que pensar demasiado. El verdadero desafío será el poner a funcionar TODO eso, con los recovecos realmente Jloriosos que vienen a continuación.

Duke Street


Girando a la derecha al final de la zona habitada, veremos una zona de obras a la que, a día de hoy no hay acceso. Una madre cabal te respondería “Y lo hacen por tu bien, hijo”.

...Y las madres siempre tienen razón.

El desnivel de Duke Street permitió, en su momento, una creatividad brutalista que regalaba la vista con rincones imposibles para los que las personas con problemas de próstata o de civismo encontraron una utilidad adecuada.

Creo que, si se acercan a la foto, pueden percibir la olor.

Tan disparatado era el tema que terminaron, ya en los 60, instalando unos urinarios a pie de calle...


...a los que, claro, les pasó lo que a todo buen urinario con puerta a pie de calle le puede pasar: ser un refugio yonkarra con la misma calidad que los recovecos mejor estudiados de las estritsindeskai. Este señor lo explica mejor que yo y que nadie:

video


Por supuesto, estos urinarios están chapados ahora mismo, lo cual no es óbice para que, en la hierba de enfrente, se haga el clásico y poligonero uso del papel de plata.



Eso si, también advierten a los chavalillos que, cada septiembre, hacen "la vuelta al cobre", que ya no queda ningún metal que chorizar en los pisos vacíos.



Pero no seré yo quien tire la primera piedra. Un diseño como el de esta zona me empujaría a hacer, si no fuese por mi aversión a la drogaína, lo mismo que Antonio Flores en su tema ‘Me chutaría’. Sobre robar coches, ya carezco de discurso, pero parece que, por aquello de no perder las tradiciones esenciales, en Park Hill el porcentaje de choriceo de y en automóviles es superior a la media de Sheffield.



¿Cuál será la propuesta de Urban Splash cuando tengan que hacer algo mucho más difícil que una caja de cerillas? ¿Cuál es su propuesta para la demencial planta de Park Hill y su disparatado número de residentes? ¿Una verja altísima que circunde todo el perímetro? Sería gracioso porque, así, los ÚNICOS servicios que funcionarían, para los que se alquilan oficinas con la esperanza de crear una adecuada vida de ciudad, son los de South Street. Una calle, qué curioso, que es lo que más se aproxima al urbanismo clásico decimonónico en su relación con Park Hill. Food for thought, señores.

Espacio para jugar... al Teto.

En cualquier caso, estoy abierto a que Urban Splash me sorprenda. Eso si el gobierno conservador no les cierra definitivamente el grifo.



Ponga un Park Hill en su vida: ¡¡¡SORTEO!!!


Como buen gallego, no he respondido concluyentemente al debate. ¿Hay salvación para Park Hill? Y, la verdad, con todos los peros que se quiera, Urban Splash ha vendido la integridad del Brutalismo a cambio de la supervivencia. Responder “depende” a si Park Hill puede abandonar la seducción del maligno es lo que garantizará una inmortalidad que no tuvo ni el Hyde Park Estate ni los Kelvin Flats. Responder “ni digo que sí ni que no ni si subo a bajo la escalera” es lo que hará que las discusiones sobre Park Hill sean como las de si los árbitros favorecen al Madrid o al Barça. Sin fin ni solución.

Y, dentro de esta eternidad, queremos ofrecerle algo a nuestros lectores para que Park Hill forme parte de sus vidas.

Se trata de que dejen su opinión sobre este debate satánico - ¿Existe la salvación para Park Hill? - en la entrada de la web oficial de Satán es mi Señor. No solo podrán ver allí todavía más fotos sino que, además, el comentario más valorado por la comunidad se llevará…



… ¡¡¡Un cacho de hormigón de Park Hill de regalo!!! 

¡Basta de estupideces de muro de Berlín! ¡Es necesario desarrollar reliquias satánicas que puedan competir con el prepucio de Cristo!  Sobre todo para evitar cosas como el “Con la cantidad de fragmentos que hay de la cruz de Cristo podrían haberlo crucificado tres mil veces”. Con Park Hill sólo podrían decir “Con la cantidad de cachos de hormigón de ese estate que se veneran, no se podría ni comenzar a hacer una de sus pasarelas”.

Repito, vayan a la entrada de la web SEMS y participen en el debate. Esta reliquia bien lo merece.

¡Que Satán sea con ustedes!

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Charlie Marlow dijo... 26 septiembre, 2014 22:20

Justo cuando había empezado a pensar que los del este de Europa eran los preferidos de Satán, me has devuelto la fe en mis paisanos británicos. Uno tiene ganas de volver a visitar Sheffield ya después de leer este post épico y magnifico.

Juanlu dijo... 09 octubre, 2014 11:38

Tuve la suerte de vivir un tiempo antes de la reforma a metros de este monumento, en el difuso Erasmus que pase en la satanica Sheffield. Con razón mi habitación era tan barata aunque he de decir que milagrosamente nunca me paso nada. Os recomiendo ver el evocador videoclip de la canción “when the sun goes down” de Arctic Monkeys, con temática yonkarra propia del lugar.

 
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