octubre 2014

Aquí Paco Fox: Después de analizar todos los cambios de reparto y guiones por los que pasó Los Anillos del Señor, Marlow regresa con su especialidad: James Bond. La saga de los cabrones que inventaron el brocoli, que como todo fan de los Simpsons sabe, son un enemigo mortal. Os dejo con la primera parte: las chicas Bond que pudieron haber sido: 

Siempre he sido muy fan de la serie de 007.

Me llena de orgullo y envidia haber nacido en los años 60 y haber crecido viendo en pantalla jrande a mi paisano (y viejo amigo del clan Marlow) Sean Connery follar a extranjeras guapísimas, matar de forma convincente a todos sus enemigos, llevar pelucas absurdas, ir de incógnito de forma nada convincente como Japonés y follar a extranjeras guapísimas.
Shoy japonesh
Mientras tanto, en su vida real, le pagaban millones de libras por ser muy antipático en las entrevistas (y rechazar toda petición amable de pronunciar su mítica frase: "My name'sh Bond...Jamesh Bond"), presumir de pesetero, lucir calvo, cultivar bigotones épicos y dar palizas a productores y mafiosos.
I moustache you a queshtion
I was hooked. A pesar de contar con el inepto viejo onvre verde Maurice Binder para los engendros de los créditos, tenían chicas preciosas, directores de buen rollo como Guy Hamilton y Lewis Gilbert, villanos legendarios, y chicas preciosas. Que puede o no que se follara Shon.

La llegada del muy diferente, pero igualmente jrande actor inglés con nombre de pornstar, Roger Moore (en la jerga callejera de Londres suena exactamente igual que "follar más") no cambio en absoluto mi devoción: me daba envidia verle follar a bellezas exóticas, matar a sus enemigos de forma nada convincente,  contar chistes tan malos como los de Paco Fox, ir de "incógnito" de forma menos de nada convincente entre las bandas negras de Harlem, y follar a bellezas exóticas  mientras, en su vida real, le pagaron cientos de miles de libras por ser buena gente y contar en entrevistas sus propios chistes malos a pesar de tener que sufrir la vergüenza de salir como invitado especial en "¿Que Apostamos?" con Ana Obregón y Ramón García solo para pronunciar su mítica frase: "My name's Bond...James Bond."
Con el disfraz de “Q” Roger casi convenció a los malos que era oriundo de Harlem.
I was still hooked: a pesar de seguir contando con el inútil y aun más viejo onvre verde Maurice Binder para los bodrios de los créditos, todavía tenían munheres espectaculares, directores de buen rollo como Guy Hamilton y Lewis Gilbert, canciones inolvidables, villanos entretenidos, y munheres espectaculares.

Por supuesto, I was less hooked, durante los años 80, especialmente la época Timothy Dalton/John Glen y sus pelis con modelos sosas, canciones olvidables y villanos aburridos, pero el tándem Pierce Brosnan/Martin Campbell me devolvió la fe con "GoldenEye". Contaron con el joven y brillante Daniel Kleinman para sus estupendos créditos, una canción memorable (a pesar de ser compuesto por los, por otra parte, inútiles jefes de U2), villanos de primera división, y unas munheres extraordinarias.

Sin embargo, la saga de 007 podía haber seguido otros caminos en los castings de las Bond Girls, y, en este post, vamos a ver que, en unos casos las decisiones de los productores salieron muy bien - lo que seguiremos llamando "Bullets Dodged". Sin embargo, en otros, sus fichajes han sido menos afortunados. Éstos son los "Sitting Ducks Missed".

"Dr No"

La guapa, a pesar de ser inglesa, actriz Julie Christie fue la primera candidata de los productores después de haberla visto en una serie de la BBC. Recibió una llamada de Cubby Broccoli para reunirse con él y la intención del oriundo mogul fue ofrecerle el papel de Honey Ryder. However, Cubby, como Paco Fox, era un "Boob Man" y estar cerca de la bella Julie le dio la oportunidad de observar que le faltaba algo.
"Le falta algo" – Broccoli dixit
Christie fue la primera víctima del mítico Broccoli Tit Test.

Al ver una foto que el muy depravado John Derek había sacado de su joven esposa, Ursula Undress, en camiseta mojada, Cubby dijo "Ella si me pone" y the rest is history.
"¡Deprisa, Sean, que viene tu mujer. Ponte boca abajo y no vera tu erección!"
Resultado de la misión: Bullet Dodged.

"Thunderball"

Voy a sorprender a muchos, pero, en la intimidad, mi amigo Paco no tiene pelos en la lengua. Difícil de creer, lo sé, pero así es. En una comida hace poco con un amigo mutuo, el jran sórdido irlandés Padraig O'Connaugh, les confesé que el mito erótico de mi juventud lejana fue Raquel Welch. Paco insistió que había que hablar claro, y lo que quería decir era que la Welch era mi "mito masturbatorio". Nada fuera de lo común en nuestra amistad, excepto que estábamos en un abarrotado restaurante madrileño lleno de familias y lo gritaba constantemente en voz alta gaditana. De hecho, nada fuera de lo común en nuestra amistad, excepto que, justo después, los dos nos pusimos de acuerdo, también en voz alta, que nos daba envidia el hombre sodomizado por Raquel Welch con su strap-on en "Myra Breckinridge". Mi acento de psicópata escocés impone, sin embargo, y no nos echaron del lugar.

Miento: era otra conversación normal Fox-Marlow.
Mi mito masturbatorio era la candidata única de Broccoli para hacer de Domino en "Thunderball" . Había aprobado el Tit Test con matrícula de honor. However, la Welch es muy celosa, y sabía que saldrían otras bellezas morenas en la peli y no quería compartir protagonismo con ellas, por lo cual prefirió hacer "Fantastic Voyage". Los muy leales Broccoli y Salzman no iban a reemplazar con rubias las otras chicas contratadas, y dieron el papel al casi tan espectacular Francesa Claudine Auger.

Resultado de la misión: Sitting Duck Missed.

"On Her Majesty's Secret Service"

Un desastre en toda regla: La única persona que salió del engendro con un poco de dignidad fue la jran actriz inglesa, y antigua amiga de mi padre, Diana Rigg, pero tal fue el efecto nocivo del bodrio que Dame Diana se acabó refugiando en el teatro hasta que " Juego de Tronos" la requirió siendo ya anciana y acojonante.
¿Mantel? ¿Cortina? ¿Alfombra?
El estúpido director del fiasco, Pete Cunt, era tan tonto que no se enteró de que había que enfundar la joven y lozana Rigg en ropa fetish – razón básica de su por entonces fama mundial en "Los Vengadores" - y el muy payaso la metió en ridículas prendas de la época que han envejecido peor que la reputación de Brigitte Bardot.
De joven, la reina de espinas era, y estaba, muy buena
De hecho, la francesa fascista fue la primera candidata para el papel de Tracy, única esposa de James Bond.

Resultado de la misión: Empate

(Difícil decir cuál de las dos era más sexy en aquel momento, y la Bardot, después de rechazar el papel de chica Bond, salió en la igualmente mala peli fracasada "Shalako" con.., ¡Sean Connery!)

"The Listless Daylights"

El pobre Timothy Dullton no tuvo mucha suerte con sus chicas Bond: son las más sosas de la historia de la saga. (Como Paco es demente, no tiene problema en reconocer que la muy aburrida Carey Lowell - protagonista olvidada de "Licence to Kill" era su mito masturbatorio.  Único caso del mundo cuando la ceguera ha anticipado las pajas)
En un intento vano de salvar su vista, Paco Fox estrena nuevas gafas
Pero, Timotea Dalton casi tuvo mucha mejor fortuna con su primera peli como 007. La primera candidata fue la increíblemente guapa, sexy y sórdida francesa Mathilda May, cuyo exitoso Tit Test había sido todo el metraje de "Life Force" dos años antes.
Veo que te han llamado la atención mis nuevos pendientes.
Timothy no era tan (Dal)tonto como sugiere su apellido, y se dio cuenta que tal mujer cañón, y tal mujer Cannon, iba a robarle todos los planos, y convenció a los productores que había que fichar a no sé quién y me da igual.

Resultado de la misión: Sitting Duck Missed.

"Tomorrow Never Dies"

La primera peli de la saga rodada después de la muerte de Cubby Broccoli. No sé si eran los celos de su atractiva hija Barbara, o la falta de su sabia Tit Test, pero tiene que haber una explicación porque una anoréxica y antipática Teri Hatcher recibiera el papel de Paris Carver y no la preferida de Pierce Brosnan después de las audiciones ¡Monica Belluci!

Italian Job


He aquí la explicación del enfado del normalmente muy educado Brosnan durante todo el rodaje.

Resultado de la misión: Sitting Duck Missed.


"The World is Not Enough"

En su siguiente peli, Brosnan si esquivó una bala. MGM quería imponer a Sharon Stone como Elektra King. Por supuesto, no tengo nada en contra de las drag queens, pero hay que ser honestos y admitir que, con la edad, la reinona Sharon ya empezaba a dejar obvio que era hombre por aquella época.
S. M. La Reinona de Inglaterra – poco convincente como munher.
Michael Wilson, hijastro de Broccoli, se mantuvo firme, (o quizás fue su pene, casi tan grande como el de Stone) y insistió en dar la papel a una mujer, la increíble Sophie Marceau (de las pocas decisiones acertadas de un filme decepcionante).
Resultado de la misión: Bullet Dodged.

MUY convincente como munhé.

"Die Another Day"

El alivio de Brosnan no duro mucho, porque en su siguiente entrega como Bond los de EON si ficharon a un travesti - y uno muy musculoso y masculino - para hacer de profesora de esgrima, o profesora de grima, y ¡hasta le dejaron cantar la canción titular!
MUY convincente…como onvre.
De apodo "Mad Donna" el transformista ahora es solo recordado como el abuelo de Conchita Bratwurst.

Resultado de la Mision: Sitting Duck Missed.


"Quantum of Sewage"

Eva Green, descrita por un amigo mío norteamericano como: "con la pinta del típico producto del incesto entre aristócratas europeas,"  había sido la chica Bond en la primera peli de Daniel Craig, pero casi tuvo aún menos fortuna con su siguiente pareja. Juliette Lewis, descrita por todos los europeas como "el típico producto del incesto entre paletos norteamericanos," fue la primera opción.
The Beverly Hills Have Eyes
Tal close call - fue reemplazado a última hora – lo cual explica por qué es la única peli de la serie en la cual Bond no se folla a la protagonista, Olga Kurylenko.

NO soy Juliette Lewis. Evidentemente.


Resultado de la misión: Bullet Dodged.

Mi turno. Después de que Marlow nos hablara de uno de los discos más desganados de Yes y su correspondiente primer vídeo, ahora me ha tocado a mí. Y ataco con otro de los grandes del progresivo: Genesis. Pero el Genesis bueno. El sórdido. El de la etapa PIL.

Como ya dijimos una vez, a nivel personal aprecio la etapa clásica del diletante gafapasta cultureta proto-emo Gabriel. Feck: incluso soy fan de Anthony Phillips. Hasta ese punto llega mi fanatismo por el grupo en sus inicios. Pero esto es Vicisitud y Sordidez y SABÉIS que aquí somos más de PIL Collins, que es el paradigma del gran batería sórdido.

Y, estando en compañía de Keith Moon y Ringo, comprenderéis que esa afirmación tiene cojones. Sin embargo, por un lado Moon era simplemente un perturbado (o más bien ‘eminentemente un perturbado’, porque ‘simplemente’ no es una palabra que se pueda aplicar a un tío que una vez pidió un desayuno y cuando le pusieron la bandeja se tiró con ella de cabeza a la piscina del hotel). Por otro, Ringo era el paradigma del batería cachondo sin talento pero que le da alegría al grupo. Pero PIL es algo más raro que conseguir follar en el Expomanga con la chica que hace cosplay de Ivy de Soul Calibur: Es el batería espectacular que encima se convierte en el líder del grupo y, de paso, lo cambia entero.

Para mal, dirán algunos.

Para la risa, diría yo.

Un poco de historia: después de que Hackett se largara porque no le dejaban poner más canciones suyas en los discos (a pesar de que el último en el que participó es el que tenía más contribuciones hasta el momento), Genesis grabó ‘And then there were three’, que básicamente era el mismo LP que los otros tres, pero con un single de amor que consiguió que, de repente, las mujeres no vomitaran cuando sus novios ponían discos del grupo. Así que sus ojos hicieron el símbolo del dólar y decidieron cambiar. Collins se estaba divorciando, así que se afeitó la barba de bucanero que se gastaba hasta entonces y empezó a aportar baladas al grupo para ‘Duke’. Tanto en éste como en ‘Abacab’ comenzó a brillar la sordidez como apuesta vital de la formación, pero el verdadero valor de PIL todavía no se había impuesto. Y tal valor es el cachondeo.

Hasta entonces, el humor del grupo era esa cosa que ya hemos explicado mucho aquí de ‘whimsical’ (Humor inglés de adultos haciendo de niños de párvulos que no saben contar chistes de caca). Pero tras la marcha de Hackett y Gabriel, quedaban los poco cachondos Mike Rutherford y El Que Nunca Hace Discos En Solitario Que Compre Gente. PIL, el bromista del grupo (que afirma que una de sus mayores influencias musicales es… ¡Ringo Starr!) empezó a tener éxito en solitario con sus baladas ñoñas y, por fin, llegados al disco imaginativamente titulado ‘Genesis’, impuso su visión de la música:

Vídeos sórdidos de canciones cachondas con humor chungo.

Porque PIL es un actor cómico desaprovechado que comenzó su carrera como intérprete infantil. Vale: le dejaron protagonizar un par de pelis (la única de la que se acuerda la gente es ‘Buster’, pero porque tenía la canción ‘Two Hearts’) e hizo un cameo en ‘Hook’, pero ninguno de estos títulos ponía de relevancia el verdadero talento de ente onvre: hacer una comedia estilo ‘Desmadre a la Americana’. Feck, ‘Despedida de Soltero’ habría sido mejor con PIL y su calvo-mullet en ella. Y estoy hablando de una de las cumbres de la comedia ochentera. Sí: esa en la que salen las tetas de Monique Gabrielle y un burro esnifando cocaína. Nada mejoraría esa obra maestra. Excepto PIL. De hecho, Collins es como Paul Rodgers aplicado a la comedia sórdida. Su mera presencia habría hecho todo el cine de los 80 mejor. Mucho mejor que las hombreras. Lo cual es MUCHO decir.

Así que, como un tapón de heces tras cinco días de estreñimiento en el culo de una modelo con el cólon torcido (true story que no contaré aquí), PIL tenía que darle salida a su capacidad para hacer el ridículo. Por supuesto, mediante un vídeo clip.
Disfraz de Halloween low cost
Además, uno de esos de los que a mí me gustan y que ya no se hacen: los que cuentan literalmente lo que dice la letra. Como la trilogía del horror lovecraftiano de vídeos de Dire Straits para el ‘Making Movies’ (echadles un vistazo si tenéis cojones y una puntuación alta en cordura en vuestras tarjetas de personajes). Así que después rodar ‘Mama’, canción de ambiente chungo de peli de terror que está inspirada en una risa de un rapero (las influencias que PIL trajo a Genesis: fuente inagotable de venas cortadas en los foros de talibanes del progresivo), se marcaron su vídeo más sórdido y lamentable.

Y racista, de paso.



Por supuesto, en los ochenta todo el mundo lo vio de lo más normal. Porque recordémoslo: Había MUCHA coca en esa década. Casi tanta como tarjetas negras para cortarla hoy en día. Pero visto con los ojos del nuevo mileno, la gente se escandaliza y tanto el vídeo como la canción están fuera de radios y canales de clips musicales clásicos. Lo cual demuestra poco criterio, porque ignorar a PIL con pelucón y bigotón es un crimen. Otra de las delicias de esta sordidez es ver a Mike y El Que No Ha Tenido Hits En Solitario...
En serio: hasta en Spotify tienen una foto de Collins en la página de El Que No Vende Discos Con Su Nombre

… intentando hacer gracia. Algo que repitieron en el maravilloso ‘Jesus He Knows Me’, que nos permitió ver a Rutherford ligando con un negro y a El Que No Tiene Hits En Solitario con más cara de incómodo que una señora del barrio de Salamanca en Las Barranquillas.

La canción y el vídeo, de hecho, tienen el título y el estribillo equivocados para echar más sal sobre la herida. La cosa no va de lo chungo que es ser un inmigrante ilegal. Trata de lo difícil que es intentar llegar a serlo. Porque no se desarrolla en unos Estados Unidos con los protas huyendo de la migra, sino en Méjico. Un Méjico tan lleno de tópicos que Morris se hubiera sentido ofendido por el tratamiento del pueblo azteca si hubiera tenido que adaptarlo a un BD de Lucky Luke (¡he dicho BD en lugar de Tebeo! ¡Tengo eztudioz!)

Sí: todo es un desastre. El humor es más chungo que el de Aything she knows’, y eso que en éste salía Benny Hill. No, en serio. Y María Whittaker, la de la portada de ‘Barbarian’:

Pero en ente bloj tenemos que defender una clip en el que PIL se despierta y se pone un peluquín mientras lleva un mostacho. Mejor todavía: defender uno en el que El Que No Tuvo Un Hit Ni Con Fish De Cantante sale con un bigotín de policía corrupto. De policía corrupto pederasta. De policía corrupto pederasta y banquero.

Lo que realmente es lamentable en este clip no son los estereotipos. No es la incapacidad de actuar del Único Miembro De Génesis De Carrera En Solitario Fallida. Ni siquiera el error de geolocalización de que no todos los extras lleven bigotones. Lo peor es que se saltan la parte de la letra en la que el protagonista ofrece los servicios sexuales de su hermana para poder pasar la frontera.

Crítica social fina la de Genesis. Fina, fina.

Aquí Paco Fox:
Una nueva colaboración. En el último mes we are on a roll. En este caso, se trata de la madrina del blog. La persona que inspiró la existencia de esta web y la reina absoluta de las vicisitudes. Pero absoluta. El día que decida hacer un libro autobiográfico será aquel en el que por fin alguien venza en vergüenza ajena a Paul Feig y su mítico Superstud. Os dejo con HERMANASTRA:
Disclaimer: no se parece a Hermanastra. De entrada, a Hermanastra no dan ganas de fostiarla.
Yo tenía un blog extinto en bitácoras. Era un blog simpático en el que, con gran obstinación, iba
volcando las distintas vicisitudes que me acometían. ¿Por qué? Catarsis. ¿Por qué dejé de hacerlo? Porque llegó un momento en el que ni el humor era suficiente -a todos suele llegarnos ese momento en el que el humor no es suficiente-. De tanto poner al mal tiempo buena cara, se me iba a quedar cara de imbécil. Y lo dejé. Y muy contenta que estoy.

Aun así, una nerda es una nerda es una nerda es una nerda, y la vicisutud y yo hemos seguido conformando un tándem imbatible. Sólo había una cosa que pudiera hacerme compartir de nuevo mis miserias con el universo, y ese algo es mi amigo Paco (tan insistente en mi vida como la vicisitud misma). Cuando Paco Fox leyó por primera vez El diario de Bridget Jones -¿leyó? ¿POR PRIMERA VEZ?- pensó: 'Esta tipa es una tibia aprendiz comparada con mi amiga hermanastra'. Y
no sé si tenía o no razón, pero aquí estoy, dispuesta a hacer un compendio de mis mayores momentos de ignomia para solaz de los lectores, y del propio Fox.

Comencemos:

1.- Mis vicisitudes vecinales

Los hacedores de este blog sienten un cariño especial hacia mis bragas-tanga de corazoncitos. No mal entiendan. Fue un pequeño incidente con dicha prenda lo que les inspiró la creación de este rincón brillante en delirios. Les cuento: una finca de doce puertas, zona comunal para tender en la azotea, braguitas de corazones rosas que desaparecen,braguitas que vuelven a aparecer, colgadas en el pomo de mi puerta, una semana después. ¿Por qué de entre todas las puertas la conclusión (certera) fue que esas bragas eran mías? ¿Por qué una semana después? ¿Qué pasó en el entreacto con mis braguitas? EN ese justo momento de bochorno y pasmo reside, señores, el origen-concepcion de esta Gran Ovra.

En honor a los prohombres que sustentan este edificio virtual, voy a contribuir al mismo con otra anécdota reciente de similares características. That´s real love.

2.- Mis vicisitudes con los autobuseros

Mediados de junio. Hermanastrafea sale, somnolienta, de hacerse unos análisis de sangre. Hora criminal para hermanastra, hermanastra zombie. Los intentos frustrados han dejado un brazo medio tonto, con la vena rota, hay que tenerlo un ratillo estirado. En el brazo sano, una carpeta (contundente) con el historial médico. Camino por la principal (y casi única) avenida de mi ciudad natal en hora punta. Llevo una de esas faldas indias que van sujetas sólopor un nudo. El cierre del bolso se engancha a la lazada y la falda cae.

Recordemos que iba zombie. Transcurren dos o tres segundos de un frescor inquietante. Mente zombie piensa: 'Esto que noto en los tobillos, ¿no será la falda, verdad?' Un rápido vistazo al hemisferio sur lo confirma. Es la falda. Rápida y languidamente -con ese actitud de 'no, aquí no ha pasado nada, ¿qué ocurre, es que nunca han visto a una tipa en bragas caminar por la calle?'-, intento subirme el sari. Ortopédicamente, por supuesto, porque trato de no doblar el brazo con el codo masacrado y que no se me caigan, a la vez, los papales que llevo en la carpeta en el otro brazo -labor inútil, pues terminan desparramándose a mis pies-.
En ese momento justo -recordemos: hora punta- pasa un autobús por mi lado. De los grandes, de gusano. Y el condutor pita.
Sí, lo sé. El corte podría servir para anunciar 'Desigual. La vida es chunga'.

3.- Mis vicisitudes médicas:

Incidente que me lleva a: médicos. Uno de mis temas favoritos. Para los médicos, soy un monstruo -y puede que también para la ciencia médica, pero esa es otra cuestión-. Mis males se han dedicado a maltratarme un poco bastante, un bastante con saña. Y yo he devuelto la hostia con fuerza. A lo que fuera. A lo primero que se movía. 'Con Dios', saludan las enfermeras cuando me ven al fin desfilar camino a casa. 'Tanta paz lleves como paz dejas'. No es de extrañar. Ese otro yo monstruoso que me posee en la enfermedad es capaz de tirar los expedientes del puesto de enfermeras al suelo cuando paso en camilla porque la anestesia ha hecho mal efecto, no puedo mear y nadie me hace caso; puede vomitar  radiografías o informes por la puerta de la habitación -no le escatimes a
nadie, nunca, su dósis de morfina- o berrear sin descanso en plena noche. Toda la noche. Noche tras
noche. Cual esposa oculta en el ático: '¿Puedes dejar de gritar que te estamos matando? Estás asustando a los demás enfermos'. También he empleado otras tácticas. Por ejemplo, pasear cansinamente, arrastrando una percha de suero que chirria, delante de la puerta de las enfermeras. 'No funciona, elefantito -me decían-. No mires así, no te vamos a quitar la sonda gástrica'.
(Voluntariamente, al menos, porque una mañana pegaron un tirón a la funda de almohada con la sonda prendida con esparatrapo. Se llevaron por delante almohada, media sonda, sangre, mucosa y creo que parte humores cerebrales, como dirían los antiguos).

La sonda gástrica ha sido siempre un coñazo. Especialmente, porque a veces te araña la garganta y no puedes hablar. Uno no puede evitar pensar que es un efecto secundario -el de tenerte muda, ensondada y pegada a la pared por un aspersor- que el personal médico tiende a no desestimar. En uno de mis lejanos ingresos, mis amigos, apiadados, me compraron una pizarra Vileda para que pudiera comunicarme sin problema. Lo cual terminó convirtiéndose en un espectáculo en sí mismo: una tipa muy cabreada, y muy impedida, escribiendo con letra convulsa en una pizarra con un Winnie The Pooh sonriente en la esquina afirmaciones como: 'No llaméis a las enfermeras, me odian, sabéis que quieren matarme'. 'No os riáis, no seáis cabrones'. 'Por favor, ¿no os doy pena?'. 'Iros a la mierda'. En ese momento, por ejemplo, podía llegar el médico y aportar a la escena (#truestory) declaraciones tan joviales como esta: 'Vaya, qué energía, qué buen aspecto... ¡Cualquiera lo diría viendo las radiografías!'

4.- Mis vicisitudes amorosas:

Otro campo en el que mi torpeza y yo solemos destacar bastante es en el de las habilidades sociales. En muchas ocasiones, se juntan el hambre -la inutilidad intrínseca- con las ganas de comer -las poco amables circunstancias-. Por ejemplo. Encuentro de periodistas culturales en Sevilla. Justo la víspera, mi entonces novio (que vivía en Gafapastown) me llama para decirme que lo nuestro se había acabado, puede que con razón -lo que marcaba una diferencia con otras veces, que no había tenido siquiera el detalle de avisar-. Machacada a partes por la impotencia, el dolor y el arrepentimiento, decido pillar un avión en cuanto acabe el conciliábulo y colarme en sangre en su casa.  A ver si había alguna-oportunidad-por -pequeña-que-fuera-de-salvar-lo-nuestro. A drama queen no me gana nadie.

Si en general estos contubernios de colegas me resultan indiferentes cuando no insufribles, imaginen en esa situación, con mi mente en modo obsesivo y lacrimoso a full. Así pues, ahí tenemos a Hermanastrafea, lejos de todos (quiere estar lejos de todos), bebiendo y revolviendo panchitos con los dedos en la barra. Se acerca un tipo a pegar la hebra, deseoso por compartir con alguien los detalles de la Barcelona medieval. No escucho nada. Recuerdo muy difusamente algo relacionado con documentos mercantiles escritos en italiano. Mi cara de corcho debe ser importante porque el hombre termina preguntándome qué me pasa. Le suelto un somero: 'Me han dejado y estoy hecha polvo. Mañana voy a defenestrarme cogiendo un avión para ver si tengo alguna opción'.
El tipo hace algunos comentarios amables. Le doy penica.

Al día siguiente, por supuesto, los dinámicos chicos de la intelectualidad catalana y yo coincidmos en el avión. El tipo amable y la menda se sientan juntos. A mí, la contención me llega ya a lo justito y, en cuanto el avión despega, el modo María Barranco-terrorista chiíta copa todo mi ser. Entre lágrimas, le confieso al pobre hombre lo mucho que "quiedo y quiedo" -mocos, mocos- al objeto de mi pesar y lo estupendo que es él, y lo estupendos que somos los dos, y lo injusto que sería que todo se acabara -el hombre le pide a la enfermera un vasito con agua, que bebo a atrangantás-. Me pregunta su nombre. Se lo digo con el apellido: '¿Charming? -por decir-. ¿Prince Charming? No jodas, yo le he dado clase'. '¿Ah, sí?'. 'Sí... un chico majo, alto... escribía algo enreversado...', 'Sí, es él', confirmo. '¡¿Charming?! -cada vez más escandalizado. 'Que sí, cuerno'. '¿Tú y Charming?', 'Que sí, qué pasa'. 'Que no sé... algo farragoso... atormentado' 'Pues a mí me gusta'.

Un rato después, los dinámicos chicos de la intelectualidad catalana intercambiaban unas palabras
junto a la cinta del equipaje.
-Y nada, que ha venido a ver si puede arreglarlo con el novio.
-Joder, ¿y si la deja tirada?
-Le he dicho que me llame, que hay sitio en casa.
-Ufff... hay gente suicida.
-Qué cosas.
-Hoy es la final de Liga, difícil para encontrar hotel.
-Pobreta.
-¿Estaba muy alterada esa chica, no?

5.- Mis vicisitudes paranormales:

Bien, habilidades sociales. Prosigamos. He de confesar que la mitad de mi ciudad podría llevar una
camiseta con la leyenda: 'Yo también he sido becario de Hermanastrafea'. Y eso que, como tutora, soy infame -me lo ha dicho alguno, con el par de copas de alguna cena navideña-: incapaz siquiera de recordar sus nombres cuando acaba el verano. Sí recuerdo, perfectamente bien, el nombre del siguiente beca. Uno de esos que lo son (becario) sólo por denominación: muy poco por edad y aún menos por desempeño.

Cierta madrugada, nos tocó volver con un taxista distinto al habitual del políngano en el que trabajábamos. El hombre, con el cerebro machacado por las horas de trabajo y las horas de Milenio 3, comienza a contarnos sus experencias con extraterrestes poco antes de entrar en el núcleo
urbano.

-Y yo lo vi, ¿sabéis? Claramente -insistía-. Una especie de albóndiga en tomate flotando en el cielo.

No sabéis lo que cuesta no descojonarse. NO sabéis lo que se acuerda una de Taxi Driver. Y de Raticulín. Tras escuchar esa frase, el becario aprovechó el semáforo para abrir la puerta y escapar (estábamos cerca de su parada). Durante unos segundos, antes de salir corriendo, pegó la palma de su mano a mi ventanilla y se despidió con ojos brillantes.
Todo buen rollo y confianza.
El taxista de Raticulín y yo llegamos a casa. Me tuvo tres cuartos de hora parada frente a la puerta
hablando de experiencias paranormales. Aquí la menda no tenía cojones de hacerle callar.
-Y cuando usted ve a esos seres en su cuarto, señor Fermín, ¿está solo?
-No -ufano-, estoy con mi mujer.
-¿Y ella no los ve?
-No, y se pilla buenos cabreos si la despierto.
-¿Y qué le dice?
-¿El alienígena...? Que es normal que mi mujer no lo vea, porque está en un frecuencia inferior.
-No, no, qué le dice su mujer.
-Que si me llevan no chille mucho.
-Claro, claro.

6.- Finalmente, mis vicisitudes laborales o de cómo me convertí en leyenda:

Y ya que sale el tema del trabajo. Cerve en un bar después del curro. Dos redactores jefe, un
subdirector, dos jefes de sección y una compañera -sí, mi compañera y yo éramos (seguimos siendo) los únicos foot soldiers de la compañía. Uno de esos detalles fortuitos en los que siempre me fijo porque soy una feminazi y no hago más que delirar con el patriarcado y tal-. Hablábamos, no sé por qué, de habilidades extrañas. De poder saber quién está mintiendo o de que te cambie el sabor de la comida según el humor, cosas así. En medio de toda la charla, cada uno a su movida, suelto sin pensar:

'Pollimetría'.

Alguien farfulla: '¿Cómo?'

Yo, que lo había dicho más bien para mí misma y aún estaba como medio perdida en mi copa de verdejo insito: 'Pollimetría'.

Se hace un silencio lo suficientemente denso como para golpearme en la nuca.

-Mi don es la pollimetría -continúo, carraspeando un poquito-. No sé bien si por fisionomía o por sentido arácnido, puedo hacerme una idea bastante aproximada de cómo puede tenerla un tío.

Creo, pero no recuerdo con exactitud -todo está en una nebulosa, quería que todo ese momento pasara o yo misma me desvaneciera-, que se me pidieron ejemplos, y que los di.

Mis compañeros tragaron saliva y casi diría que dieron un pasito atrás.

-Pero... ¿aciertas siempre?

Y tratando de suavizar la situación, por supuesto, la empeoré:

-Sólo te digo una cosa -solté, encogiéndome de hombros, porque soy así de sobrada-: nunca me he
llevado una decepción.

Así se forjan las leyendas.

Pequeños.

Internet es para los locos de las conspiraciones como una alfombrilla de baño de piso de estudiantes para un campo de hongos tamaño aldea pitufa: El ecosistema perfecto. Como escéptico declarado (porque no todo lo que voy a aseverar aquí va a tener que ver con caca o mi incapacidad de ligar), soy de los que se ríen bastante de las conspiranoias. Porque ya lo sabemos: ¿qué es más fácil: que todo sea una invención o que cientos de personas estén de acuerdo para ocultar una verdad? Por el amor de dios, si hasta no hay manera de que un grupo pequeño se una para votar si cambiar el motor del ascensor en mi comunidad de vecinos. Si en cualquier reunión de amigas, en cuanto alguna se folla a alguien, la ciencia nos dice que en un máximo de 4,7 horas se habrá enterado la abuela de la vecina del primero que no quiere cambiar el motor del ascensor. La muy puta.

Lo cual no quita que las conspiraciones sean divertidas. Es como ser un ateo de mierda como yo y que me guste ‘En Busca del Arca Perdida’. Una de las pocas teorías chorras de las que he leído mucho es, por supuesto, la principal en lo que se refiere a cultura popular. No me refiero a lo de Kubrick y la Luna, porque eso involucra al gobierno y tampoco es que puedas salir a la calle y pedirle a cualquier espectador medio de Telecinco que te diga quién dirigió ‘La Chupa de Chapa’. Estoy hablando de la de Paul MacCartney muerto (Vale: un chaval adicto a Gran Hermano puede que no sepa lo que es ‘un MacCartney’, pero quizá a alguien le suene por haber puesto una canción en los créditos del Destiny o por haber leído algún link cachondo en Facebook sobre señores que parecen viejas lesbianas)

Pero aquí no estamos para hablar del puto mejor músico pop de todos los tiempos y esa locura que dice que le sustituyeron por otro que, mira la fecking casualidad, también hacía canciones espectacularmente buenas. ¿Por qué irnos a Inglaterra cuando hay una historia similar mucho más cerca?

Sí: en Esppppaña tenemos nuestro propio Maccagate. Os presento el MARISOLGATE.

La cosa lleva un tiempo rondando por internet, pero yo lo descubrí gracias a una mujer HINMENSA que suele bailar imitando a Ian Anderson con la pata en alto mientras limpia la casa ante la atenta y lasciva mirada de su vecino. Y no: no la comparto, panda de salidos. Es sólo para mí. Cuando me mandó el primer vídeo sobre el tema no cabía en mi gozo:

Os presento a Remedios Olaya.

El reclamo de fama de enta munhé es que… ella es la verdadera Marisol. En un sentido mediometraje documental, un experto la entrevista y explica cómo, después de las dos primeras películas que protagonizó, su padre la metió en un colegio de monjas que, por lo visto, tendría que ser como Guantánamo. Así que tuvieron que buscar a una sustituta para promocionar el estreno de los títulos. La elegida fue Pepa Flores, que acabaría protagonizando las demás películas de Marisol. Y el resto sería historia de la cultura pop si esto fuera EEUU y el vídeo hubiera acabado en 4Chan.

En la imprescindible (en el sentido ‘Imprescindible como ver vídeos de gatitos devorando armadillos muertos’) web de la Reme podéis ver el vídeo en cuestión. Con una constante ominosa música de guitarra y mucho dramatismo (spoiler alert: hay llantos; muchos), la heroína cuenta su historia, acusa a Pepa Flores y el autor del documental demuestra que es un genio del humor involuntario.

Autor que un simple vistazo a internet revela que, aun firmando con otro apellido, es el hijo de la susodicha. No tengo dudas de que tiene ‘AMOR DE MADRE’ tatuado en un testículo. O en dos. O, viendo lo estupefaciente de la web y sus reclamaciones, en tres.

Lo primero que llama la atención de la página es la ristra de términos en el encabezamiento para posicionarse bien en buscadores. ¡Este tío sabe lo que se hace! De hecho, en Vicisitud y Sordidez vamos a cambiar la parte de arriba de la portada para poner ‘bigotón sórdido chope platelminto cucamonga’. No servirá para tener tantas visitas como escribir ‘porno tetas milfs’, pero no veáis la risa.

La página de la biografía se dedica sólo a contar la conspiración, por lo que no sabemos qué hizo Reme después de salir del colegio de monjas. Como todo buen complot, esto abre la puerta a la imaginación: ¿Se metió ella a novicia? ¿Estudió mecanografía? ¿Acabó de consejera de Bankia? Todas las posibilidades están abiertas.

Tras visitar una galería de fotos de Marisol y de Reme comparadas en las que se nota un increíble parecido en el hecho de que ambas tienen, cuidado, IDÉNTICA marca de agua, pasamos a la páginas de vídeos que vienen a ser como los extras del corto documental que abre la web. Todos estos vídeos son algo así como la versión 4.2 de las viejas webs que comparaban el verdadero y el falso MacCartney con divertidos gifs trucados. La mayoría inciden en el concepto de la edad, pero hay uno sencillamente maravilloso:

Pepa Flores NO era Marisol porque… ¡Canta una jota! Algo totalmente prohibido para una malagueña. Y es que, como dice la web, “No existe en toda la historia 1 (sic) solo cantante andaluz que haya cantado Jotas o Muñeiras”. Y yo añado: ¡Por desgracia! Si viéramos a Chiquito de la Calzada cantando y bailando una muñeira, el mundo tal y como lo conocemos se autodestruiría incapaz de soportar tanta jrandeza. Y viceversa: exijo que en el próximo concurso de castellets se suba una señora a la parte de arriba y se marque un taconeo mientras canta ‘Me casé con un enano salerito’ mientras los de abajo acaban todos en el hospital. De la risa.
Pedobear estaría dispuesto a discutirlo.
En la siguiente pestaña tenemos vídeos de canciones de Marisol y el primer momento en el que mi yo sarcástico y algo cabrón empieza a flaquear. Porque uno no es cruel, y en el fondo este tipo de perturbados me dan cierto cariño. De hecho, suelo quejarme de la gente que abusa a la hora de cachondearse de los Youtubers más perturbados. Junto a canciones de Marisol, está el apartado que me llegó al corazón:

Mis canciones de mayor’.

Esa frase. Para muchos de lo más normal. Y lo entiendo. Pero no para mí. El tono infantil de poner ‘de mayor’. Ahí está la clave. Hay algo en cómo está escrita que me da mucha ternura. Ternura por una perturbada, pero suficiente como para sentirme un poco listillo de internet aprovechándose de una mujer con probables problemas mentales.

Pero qué coño: os dejo el vídeo. Que yo soy de reírme de mí mismo, pero un poco de vicisitud con otras personas es terapéutico a veces. O al menos eso dice mi psiquiatra. Bueno, eso no. Lo que suele espetarme es algo así como ‘déjate de tonterías y relájate un poquito, Paco, leches ya’. Lo cual yo interpreto como ‘A ver si follamos más’, pero eso forma parte de mis vicisitudes mentales y de eso NO va este post. Irá el próximo. Así que el vídeo:



La siguiente pestaña, tras una de filmografía, es una ampliación mayor del tema conspiranoico. No me voy a dedicar a resumirlo todo, porque no os quiero privar del placer de leerlo vosotros mismos. Pero lo mejor de todo este festival de fechas confusas, fotos y, una vez más, jotas aragonesas es que tiene un efecto mucho más divertido:

Ha generado la existencia del canal de Youtube “Todos Contra Reme”.

Sí: frente a la conspiración, hay desacreditadores que se han dedicado a montar vídeos echando por tierra las prueba de Reme y su leal hijo. ¡Guerra en internet! Alguien le ha dedicado un tiempo anormal a realizar un buen puñado de vídeos desmontando las supuestas pruebas de la conspiración. ¿Amantes de la verdad? ¿Fans de Pepa Flores? ¿Maruenda con mucho tiempo libre? Sea como fuere, sacamos una conclusión:

Que hay gente con demasiado tiempo libre. Tanto como para escribir un post sobre esta perturbación en la fuerza del Cine Español. Ahora que con ‘El nene’, ‘La isla chiquitilla’ y ‘Torrente 14’ we are on a roll, exigimos la gran epopeya cinematográfica que cuente la conspiración de la Reme y Pepa Flores.

Pero, por favor, con ambas cantando el tema principal a dúo en la banda sonora. Y Chiquito de fondo bailando una jota. Fracaso en taquilla seguro. Pero sería casi más divertido que ‘Holmes & Watson: Madrid Days’. Casi.

Hace un par de días un amigo mío, orgulloso de su majestuoso bigotón, lanzaba una reflexión sobre el mundo Erasmus visto desde la perspectiva holística de aproximación filosófico vital conocida como potorrismo. Para ampliar el estudio acerca de los guiris borrachuzos que vienen a nuestras ciudades a follarse a nuestras mujeres y a ser folladas ellas, por otras hordas de guiris; habría que adoptar también un análisis desde la vicisitud de lo que es el hecho en sí para tener así una visión totalmente global del fenómeno. Y que mejor que, yo, excelso neverfucker, para aportar información de primera mano. Porque yo no me he ido de erasmus nunca, pero he vivido en una de las ciudades con mayor recepción de estudiantes guiris de toda Europa, y no: no he follado. Principalmente por culpa de ser jevi, rolero soltero y heterosexual en Gafapastown.
Estas cosas existen aunque en tu entorno no lo quieran ver

Barcelona ha sido siempre, por su cosmopolitismo encantador, paraíso guiri por antonomasia. Su proximidad al infecto Mar Mediterráneo (paraíso de condones, compresas y jeringuillas) y su conversión en parque turístico internacional, provocó durante finales de los 90 y principios de los 2000, una auténtica avalancha de hordas, nórdicas en su mayoría, que venían a estudiar a la soleada ciudad. Ésto, para un grupo de jóvenes estudiantes (jóvenes sí, estudiantes ya os digo yo que es un eufemismo) podría haber sido sinónimo de despertar sexual, grandiosas fiestas en pisos de extranjeras y un festival de amigos de diferentes paises a los cuales visitar durante las vacaciones, ahorrando pasta en alojamiento. Sin embargo, el factor picoto inherente en nuestras jóvenes mentes, provocó lo que fue nuestra futura perdición y conversión en treintañeros adolescentes.



Durante los primeros años de Universidad fuimos una prolongación de lo que éramos en el Instituto: unos cagones intimidados por las mujeres, que abusaban del alcohol como catalizador de nuestra timidez intrínseca. Además, cualquier invasión de nuestro círculo íntimo por parte de elementos ajenos a él, era visto como una amenaza hacia la sólida cohesión del mismo. Así que, cada vez que alguien traía a sus nuevos amigos de la Facultad de fiesta con nosotros, solían pasar dos cosas: O que susodicho individuo fuera motivo de escarnio por el mero hecho de ser sangre nueva con la que todavía no nos habíamos metido (nuestra relación de amistad en el grupo es un compendio de insultos y batallas dialécticas que buscan dejar en ridículo al contrincante, es lo que pasa cuando todos nosostros tenemos Coeficientes Intelectuales entre 120 y 140 -esto no es ironía, es un dato cierto-); o, que visto el nulo nivel de capacidad de aproximación de las mujeres hacia nosotros huyera despavorido en busca de grupos de potórricos. Así es amigos, nosotros estábamos más cerca de los pardos de Freaks and Geeks, que de los triunfadores folladores de Porky's. De hecho, cuando salió American Pie, no pudimos sentirnos más identificados con una peli, en la que los protagonistas eran cuatro pardales de marca mayor que intentaban perder la virginidad antes de ir a la Universidad, la diferencia era que nosotros queríamos hacerlo antes de acabar la carrera.

Así por un lado empezamos a ver a los Erasmus como una invasión de nuestro terreno conocido. Cuando ves que grupos de rubias buenorras (estoy generalizando ya que también había morenas buenorras que venían de Italia) salen todos los jueves de fiestorra y que los viernes, tus colegas potórricos de la facultad te contaban que se habían liado con una sueca, una belga, una francesa o una holandesa; sólo nos quedaban dos alternativas. Unirnos a ellos o cerrarnos en banda en un endogámico círculo en el que nos excusábamos diciendo que lo nuestro era lo mejor.

En un primer momento, motivados por la envidia, decidimos lanzarnos a catar las mieles Erásmicas. Así, empezamos a salir a las fiestas Erasmus, pero claro, no era nuestro ambiente. Vivíamos con nuestros padres ya que al ir a la facultad en nuestra ciudad natal, no teníamos la necesidad de compartir piso, así que desconocíamos a la mayoría de la gente, ya que en su mayoría todos se conocían o bien porque venían juntos de fuera o porque se conocieron al compartir piso. Además el único que hablaba inglés con asiduidad era yo, así que mi dominio del inglés era tan inútil a nivel de enlace con las guiris como Cañita Brava de Helpdesk informático. Divertido pero totalmente deprimente. Luego estaba el hecho, desconocido por nosotros y por muchos de los supuestos follaguiris, de que las guiris sólo follan o tienen relaciones erótico-festivas con guiris. ¿Para que va a tirarse una italiana a un español de aspecto landiano, si puede tirarse a un sueco clavadito a Ljunberg? o ¿Porqué va a tirarse una sueca a un español de aspecto Estesiano si puede tirarse a un fashion-italiano? Pues eso. Así que nuestras cuitas fueron en terreno hostil y encima fuimos usados de pardillos en muchos casos como aquel en que estuve media hora calentándole la oreja a una bella americana, para que cuando yo ya pensaba que podía irme a lo oscuro acompañado, apareciera un italiano conocido mío para que se la presentara. Mi confianza en mi mismo era tal que, capullo de mí se la presente, aprovechando para ir a por una copa. Cuando volví, a los dos minutos, la tronca ya le estaba palpando la traquea con la lengua.



Con experiencias como estas, finalmente, desarrollamos una animadversión contra todo lo Erasmus, ya que no nos sentíamos incluidos en ese ambiente. Cada vez que alguno de nosotros proponía dar una vuelta o salir a tomar algo por el gótico, centro potórrico erásmico barcelonés; una sonora colleja le devolvía a la realidad. Una realidad donde las partidas de mus, las canciones de heavy hispano, los melenudos bebiendo en cuernos, las partidas de futbolín, y el miedo a las tías buenas estaban a la orden del día y cada vez que escuchábamos la palabra Erasmus alguien gritaba:
-
"Maldito sea tu nombre"

Aquí Paco Fox: seguimos con colaboradores. Esta vez, el habitual (y escocés) Marlow con uno de nuestros temas más queridos. El género musical freak por excelencia. O al menos el de los freaks sórdidos. Ese estilo que en el pasado fue popular, moenno y estiloso y luego se convirtió en el cachondeo de hipsters, roqueros e incluso personas de bien en general. Pero nosotros no somos personas de bien. Así que... hablemos de PROG:

Primer Movimiento (de vientre): Yes - Don't Kill the Whale


El 77 había sido un año estupendo para Yes.

Por fin despidieron al caniche suizo, Patrick "Poodle" Moraz por haber sido lo suficiente imbécil como para felizmente tocar las horrendas (des)composiciones hippies de "Tales of Topographic Oceans" en directo (canciones tan malas que hasta daban vergüenza a Rick Wakeman) y, lo que es aun peor, ayudarles a perpetrar la feísima fusión del Jazz Rock y el Prog Sinfónico que son las tres piezas inaguantables de "Relayer".
Caniche suizo con Patrick Moraz debajo
Así que convencieron a Rick Wakeman para que volviera al grupo. Algo que resultó bastante fácil dado el fracaso de su demente disco conceptual "No Earthly Connection", donde presumía de estar en contacto con extraterrestres fans del rock progresivo que nos iban a salvar or something like that. Y también por el desastre de sus bandas sonoras para perturbadas pelis sobre compositores clásicos - siempre interpretados por Roger Daltrey con unos pelos absurdos - que son atacados por pollas gigantes mientras Wakeman ataca la música de Lizst con su gran órgano or something like that, a las órdenes de Ken "Geriátrico enfant terrible" Russell.
Cock Rocker y Thormato

Sacaron un disco realmente cojonudo, aunque muy mal producido, "Going for the One" con cinco canciones entre muy buenas y Ovras Maentras: magnificas melodías y harmonías, arreglos de buen gusto, energía y, incluso unas letras de Jon Anderson riéndose de si mismo.

Encargaron la portado del disco al genio Storm Thorgerson de Hipgnosis, que, a su vez, encargó la portada a los genios Onvre Vicisitud y Paco Fox, que explica su fusión radical del satanismo y la gaycidad.


Por supuesto, vendieron millones de copias del vinilo.

El 78 fue otra historia

No tuvieron una sola idea musical mínimamente buena en el horripilante y hortera - y mal producido - disco "Tormato".

Wakeman empezó su época de mal gusto con los teclados, etapa que, por supuesto, aun perdura, y decidió a basar su sonido en un engendro nuevo, el Birotron, de cuya empresa de fabricación era el accionista principal. Dicho artilugio sonaba como unas avispas furiosas, aunque algo amaneradas, atrapadas en una botella vacía de whisky que el alcohólico virtuoso había dejado al lado de la carretera después de mear en ella.
Birotron
Anderson volvió a "escribir" sus temidas letras whimsical (única palabra de la lengua inglesa que asusta a un servidor Braveheart escocés) en bodrios como "Circus of Heaven" - donde dejo cantar a su propio hijo pequeño, que casi era tan ñoño como su papa.

Para la portada, el genial Thorgerson fue sobornado por unos envidiosos Pink Floyd para garantizar que Yes saliera como tontos. La foto principal es un batería decapitado - ¿un comentario sobre la falta de talento del legendario Alan Shite? - con unos tomates. La contraportada es aun peor, los peaceniks del grupo fingiendo ser unos rockeros duros con sus nuevas chupas de cuero y gafas de sol.

THORmato
Los de Hipgnosis también dirigieron el videoclip del primer sencillo, "Don't Kill the Whale". Seria la primera canción de Yes con un mensaje político-sosiá, todo un alegato a favor de la protección de los nobles leviatanes de los océanos. Una causa muy querida tanto para Chris Squire, baja+ista de Yes, como Ken Russell, dado que los dos habían sido alcanzados varias veces por arpones mientras se bañaban en el mar en sus vacaciones:
Ballena Blanca...
...y Moby Dick
El resultado del estreno mundial del videoclip fue, como había que esperar, fue cataclísmico:



A pesar de incluir la primera versión de la mítica fusión de calvicie y mullet que es el peinado de Alan Shite, la retransmisión de tal videoclip inepto para tal canción incompetente tuvo efectos no deseados: millones de socios de Greenpeace dimitieron de la organización por la vergüenza de ser asociados con tal crimen audiovisual.

A día de hoy, los gobiernos de Japón y Noruega siguen contestado a todos las protestas en contra de su política de masacrar las ballenas para fabricar las velas que se venden como "ecológicas" en tiendas New Age de todo el mundo con la emisión del videoclip.

Las consecuencias para Yes fueron devastadoras:

Wakeman tuvo que abandonar el grupo y volver a cometer sacrilegios con la música culta para pelis dementes de Ken "enfant terrible mas geriátrico todavía"  Russell con Kathleen Turner interpretando prostitutas sadomasoquistas de lujo con unas pelucas absurdas, y dando masajes prostáticos a policías con sus propios porras (es decir, que el cine de Russell había mejorado mucho en un par de años):
Mientras tanto, la Turner está amenazada por Anthony Perkins armado con un dildo metálico grande mientras Wakeman amenazaba la música de Dvorak con su gran órgano.

Insertar Exprimidor de platanos
Anderson tuvo que abandonar el grupo y aceptar unos encargos aun mas humillantes que los trabajos de Wakeman para Russell - tuvo que cantar como vocalista invitado en los discos conceptuales en solitario de.... Rick Wakeman.

Si cabe, el destino de Yes fue mas terrible todavía de los de Anderson y Wakeman:

Alan Shite no tuvo que abandonar el grupo.

Al menos reclutaron a Trevor Horn como nuevo cantante y productor. Un genio de tal magnitud que ha sido capaz de hacer tres discos muy buenos con Yes, incluso con Alan White tocando los tambores, y uno con Tony “Monstruo de Frankenstein con pelo blanco” Kaye tocando su órgano con una sola mano.
¿Alan White y Yes-sica Rabbit?
Kathleen Turner es Yes-sica rabbit

El cine gitano. Ese gran desconocido. Pero en plan 'ese gran desconocido que duerme en el portal de mi casa y huele a orines'. Un subgénero de cine hecho en vídeo que se ha convertido en una referencia para la caspa nacional. Siempre barato, siempre raudo a tomar prestadas bandas sonoras famosas en plan el Star Wars turco, sus obras van desde películas de tiros hasta hombres lobos gitanos, pero lo más usual son las producciones religioso-evangélicas alabado sea Yahvé, ay payo.

De toda la caterva de cine gitano que se puede encontrar en Youtube, la película más mítica que ha alcanzado los niveles de adoración por parte de cinco perturbados como yo es 'Mis quejas hacia dios'. Una épica llena de ángeles, demonios y viajes en el tiempo en el que un señor con pinta de Paquirrín dentro de 10 años está a punto de perder su casa por la hipoteca. ¡Realismo sociarl! Cuando su fe flaquea y el diablo le tienta con que mande a dios al mismo sitio al que toda España quiere mandar a Ana Mato (esto es, a Alcorcón), llega un ángel que le acompaña a conocer al santo Job. Y acontece uno de mis planos favoritos de la película. Os dejo con él:


Siga al autor de ESTO en Twitter:

Aquí Paco Fox: Con la visita a Sitges por mi parte y con Vicisitud trabajando en Cardiff, estas semanas se están convirtiendo en un festival de colaboradores. Hoy le toca el turno a Enrique Dueñas, que antaño comandó con sus músculos de acero (acero nivel Iphone 6) el timón de 'Poder Friki', uno de los blogs de referencia de la época en la que surgió también Vicisitud y Sordidez. Lamentablemente, lo abandonó hará un par de años para ser más feliz y, sí: follar.

Hoy vuelve porque, como antaño, ha hecho un videojuego. Al estar jugando sólo cinco minutos y leer unos veinte chistes absurdos, SUPE que tenía que publicarlo en ente bloj. Así que no esperéis bigotones, satanes o referencias usuales a V&S. Pero sí mucho humor freak que, ciertamente, tiene que ver con los valors de ente bloj. Os dejo con Quique:


Hace 10 años protagonicé, junto a algunos de mis mejores amigos, una absurda función escolar llamada "La batalla de los Pacowaklos". En ella se narraba la épica lucha entre las fuerzas luminosas o "Paco" contra el poder del mal o "Waklo". Hoy quiero regalar a la humanidad un homenaje a tan magno evento, pero no en forma de poema o vídeo conmemorativo, sino, sino un pedazo de RPG.

¡Seis héroes únicos que pueden subir hasta el nivel 99! ¡Más de treinta hechizos y habilidades diferentes! ¡Más de quince mapas repletos de tesoros y peligros! ¡Docenas de armas y armaduras! ¡Multitud de terribles enemigos y jefes finales!

¿Qué peripecias, chistes y cameos os esperan? Eso, amigos míos, debéis descubrirlo vosotros mismos.

El juego puede completarse, con todas las misiones y secretos, en una hora y media (bastante menos de lo que dura "El hobbit") aunque los jugadores con más dificultades o los más minuciosos podrían tardar el doble (que sigue siendo bastante menos de lo que dura "El hobbit").

Aquí tenéis tres enlaces distintos desde los cuales descargar el juego (por si alguno no funciona correctamente).

El archivo ocupa unos 250 mb. Es tan sencillo como pinchar sobre él y descomprimir el contenido en cualquier carpeta. ¡¡A partir de ahí, comienza la diversión!!

http://we.tl/XBjgw58sdX

https://www.sendspace.com/file/bsg30r

http://www.filedropper.com/pacowaklos_1

Los controles son muy simples. Se mueve con las flechas del teclado y el botón de acción es "enter". Al menú se accede con "esc" y se puede forzar la salida del juego con F12. Para cualquier otra duda, estoy a vuestra disposición.

Os recomiendo jugar con el sonido a todo volumen, porque la selección musical lo merece.

Y por si todo esto fuera poco, aquí os dejo la caja oficial del juego, por si queréis meterlo todo en un bonito dvd.

¡¡Espero sinceramente que disfrutéis tanto jugando a esta cosa como yo he sufrido haciéndola!!

Aquí Paco Fox: Ahora que Marlow es redactor casi tan prolífico de ente bloj como yo mismo, hacía tiempo que no teníamos un colaborador sorpresa. Y, aunque parezca mentira, esta vez se trata… ¡de una munhé! Por fin una visión femenina en este campo de nabos. Después de que Vicisitud se atreviera con Luis Cobos y yo mismo con José Luís Perales, nuestra amiga y lectora Cava Baja asalta sin armadura ni tapones del oído y con los tímpanos más dañados que los de Justin Bieber la ovra del poeta de toda una generación pija nacional. Os dejo con Cava Baja Vs David Summers. FIGHT!:


Como mucha gente que suele no reconocerlo en público, conozco bastantes canciones de los Hombres G. De hecho, he ido a varios de sus conciertos y me lo he pasado como una enana. Si encima, alguno de los depravados que lea esto ha tenido la experiencia caspo-religiosa que es visitar el garito que uno de sus integrantes tiene en Madrid, entenderán perfectamente que esos cuatro señores representantes del pijismo ilustrado de los años ochenta son, al tiempo, un dolor de muelas y una sublimidad absoluta.

Los Hombres G terminaron, y luego tuvieron que volver para tratar de comerse algún rosco más en el deleznable mundillo musical español. A su vuelta, todos contemplamos con una mezcla de risa y retortijones que se habían alejado bastante del estilo de sus últimos tres discos (probablemente lo más destacable de toda su carrera), tratando de volver a la música pop que en tiempos les había hecho famosos pero que, a día de hoy, los hace parecer un tanto trasnochados.

Pero, ¿qué ocurrió en aquellos años en los que los Hombres G ya no formaban parte del panorama musical? ¿Qué hicieron? ¿A qué dedicaron el tiempo libre? Hoy nos ocuparemos, al menos, de uno de ellos. David Summers, el líder, bajista, compositor, voz principal de la banda y poster child de una generación aficionada al nasal-pop.
Líder de opinión de una generación.

Mientras sus compañeros se dedicaron a tocar (se) o producir música e, incluso, montar un bar, David tenía claro que deseaba continuar con sus composiciones, dando rienda suelta a sus inquietudes artísticas sacando discos y lanzando al aire sus canciones como quien suelta misiles contra la población civil.

Los últimos discos de Hombres G habían supuesto un cierto cambio en el estilo y las aspiraciones musicales de Summers. En pocas palabras, el chico que cantaba por la tocha estaba madurando, le estaba cambiando la voz y tenía nuevas ideas que expresar, tratando de salir de su mundo interior tardo-adolescente y preocupándose de lo que le rodeaba. Quizá el mejor ejemplo sea el disco Esta es tu vida, para cuya promoción incluso se dejó barba, como todo un señor. No en vano, alcanzó el puesto 61 de la célebre lista de Discos Con Valores De Vicisitud y Sordidez. Esa estela es la que nuestro héroe trató de desarrollar en su etapa en solitario.

Pero bueno, dirá más de uno, esta introducción es muy maja y, en cierto modo, muy docta; pero ¿dónde está el problema? Porque a estas alturas de este irregular y desquiciante blog ya habréis supuesto que siempre hay algún problema. Efectivamente, y ahora sí que vamos a ello.
A pesar de que puedan resultar musicalmente interesantes, en mi opinión David Summers y los Hombres G siempre han tenido el mismo defecto: como Julio Salinas, nunca rematan. Quiero decir con esto que sí, que tú escuchas un disco y, a ratos, algunos temas son buenos, consigue resultados y puedes atisbar cierta calidad: Sin embargo, no suelen estar a la altura de las expectativas que generan. Y esto, además, se observa en las letras de sus canciones, que son, en la mayor parte de los casos, una cosa rara entre lo pretencioso y lo pueril que pone un poco de los nervios a un oyente atento y que hace que se relama de gusto el oyente sórdido.

No voy a entrar aquí en los primeros discos de la banda de los ochenta, donde encontramos glorias épicas como “Tomasa me persigue hasta la NASA”, “Se me jode el coche,/ me deja mi novia./ Me mareo cuando subo a la noria”, o “Yo era el enano número uno./Yo me llamaba Torrebruno” –sólo por poner un par de ejemplos-, más que nada porque estamos hablando de unos trabajos inmersos en una época en la que las poéticas musicales tendían hacia el absurdo, la cultura pop, el juego,  la experimentación  y la oligofrenia. Su valor radica en hacerlas sin ningún tipo de vergüenza, con un par de amígdalas y ganas de hacer algo nuevo. El caso de un David Summers maduro, casado, con dos churumbeles y ganas de afirmarse como un artista serio alejado de la imagen de pijo ídolo de las niñas adolescentes ochenteiras, resulta mucho más curioso, con discos que en lo musical son interesantes, pero caen en una serie de errores líricos nivel doble facepalm.

Joer, Jean Luc, yo que pensaba que sólo las rimas de Mecano eran chungas...
Lo dicho, pretenciosidad y puerilidad a partes iguales en la mayor parte de su discografía en solitario. Comenzamos con el primer disco.

1. David Summers (1994)

Simplemente, con su nombre y apellidos. Así se nos presentaba el señor Summers en la que fue su vuelta a la música tras dejar el grupo que lo había hecho famoso. La portada es sencilla y austera, mostrando a un hombre intimista, sensible, que busca desesperadamente los botones para abrocharse la chaqueta.

Lo primero que llama la atención al abrir el librito de las letras será una constante a lo largo de todo el disco. Todos los versos están plagados –y cuando digo plagados quiero decir infestados hasta el punto de que ni los Cazafantasmas tendrían cojones a entrar a cara de perro en semejante antro de perdición- de puntos suspensivos. Con respecto al uso de este signo de puntuación, la RAE lo deja bien claro: por lo general, sirven para expresar interrupciones de un discurso, que pueden ser debidas a dudas, titubeos, etc. También se añade un uso en el que se desea enfatizar una idea, con intención de alargar la cadencia de un texto. En mi opinión, el señor Summers debió pensar que este último uso era bueno para la poesía, y que era muy bueno meterlo como reflejo de una frase sensible, dicha así en bajito, con un tono intimista y profundo. Lógicamente, esa orgía ortográfica que parece creada por un transmisor morse con Párkinson expresa más vicisitud que sensibilidad. Más aún cuando tampoco tiene un reflejo real en las canciones. A veces pienso que se ha pasado más tiempo escribiendo puntitos que letras, lo que no nos da demasiadas esperanzas con respecto a lo demás.

Vamos con las letras: este disco pretendía un sonido cercano al de cantautores estadounidenses como James Taylor o Harold King (en palabras de Joaquín Luqui), de corte intimista, en el que todo son baladas y canciones cargadas de reflexión. De nuevo, David se basa en su mundo interior y sus vivencias. La primera canción, llamada “Todo el mundo grita”, sería la excepción. Comienza el tema como una expresión de cansancio y hastío vital ante las injusticias y maldades del mundo. “Hoy me derrumbo…como un edificio viejo…/ Voy dando tumbos… sin ganas de vivir/”. Aparte de los puntos suspensivos sin orden ni concierto, vemos otra marca de la casa: rimas llenas de ripios. Desde luego, la imagen de derrumbarse como un edificio viejo queda completamente desacreditada por la rima: “derrumbo” y “tumbos”. Pero si seguimos, encontramos otra marca made in Summers que no nos abandona a lo largo de toda su producción: “Cuando pensaba, que estaba todo hecho…/ he perdido para siempre… el centro de mí/”. De entrada, la coma delante del “que” relativo no la entiende nadie, pero ¿qué me decís del hecho de retorcer un verso como un chicle para rimar “vivir” con “el centro de mí”? Pues a partir de ahora acostumbraos, porque las rimas entre “mí”, “ti”, “aquí”, “así” y verbos terminados en –ir entremedias por no repetirse más de ocho veces por canción también están presentes en este alarde de poesía mierdera.

Summers suele decir que le gusta escribir como habla, para resultar más cercano al espectador, y no lo dice en vano. Frases como “No me hago preguntas de si estoy haciendo pop, rock, hip hop o… su puta madre. O sea, me da igual”, dan una idea de cómo este jombre es capaz de estar hablando de temas serios y supuestamente sesudos y, de pronto, soltarte una macarrada. Sigue la letra de la canción, después del estribillo:

“Bienvenidos todos… a la soledad./ Gastad vuestro dinero… en la línea de la amistad./ Intentad subir primero… y sin dejar pasar/ al show de la justicia y a la máquina de la verdad./ Pero ellos te dicen que… eres libre de elegir/ con tu cara de huevo, y tu mano de pedir./ Y tú que como todos… piensas sólo en ti/ Tú ya nunca gritas… sólo quieres dormir/”.

Para empezar, nos damos cuenta de que lo de David no es sólo cosa de los puntos suspensivos, sino que lleva mal todos los signos de puntuación, porque ni las comas las pone donde debe, o las pone cuando no procede. Además, rimas con verbos en infinitivo, que son un ripio más que reconocido –aunque, como esto es poesía popular, tampoco nos vamos a cebar demasiado-; y lo que se lleva la palma, las imágenes. Lo de gastar el dinero en la línea de la amistad ¿qué carajo significa? ¿Que debemos gastarnos el dinero con nuestros colegas en los bares? ¿Que los amigos sólo te quieren por tu dinero? ¿O que tiene muchos amigos en La línea de la Concepción y se lo pasa bomba gastando dinero a su costa? No menos críptico resulta el siguiente pasaje, una crítica hacia la gente que pisa a las demás para ascender, pero… ¿sin dejar pasar al show de la justicia y A LA MÁQUINA DE LA VERDAD? ¿Qué significado pueden tener estas líneas arcanas? ¿Un homenaje a Julián Lago? ¿Una profecía de los tejemanejes de Bárcenas? ¿O una clara incapacidad para ordenar sus pensamientos con corrección, como le ocurre a cualquier alumno de sexto de Primaria?
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De pronto, la conspiranoia se cierne sobre nuestras cabezas, y aparece el pronombre “Ellos”, como en un panfleto de los biodáncers del 15-M, que te dicen que eres libre de elegir con tu mano de pedir y tu… ¿CARA DE HUEVO? ¿Cómo cojones es una cara de huevo? ¿Es un insulto de la Movida madrileña que ya no podemos interpretar correctamente? ¿Significa que la gente está, en realidad, frita pero blandita y sedosa en el centro, como los actuales votantes del PP? ¿Es una crítica veganista? ¿Es una chorrada? Creo que no podremos saberlo nunca…

El resto de las canciones del disco van más bien de amor, o de desamor y peticiones de  reconciliación. En algunas, hay buenas imágenes –quizá la más destacable sea “El beso y el perfume”-, pero yo me quedo con ripiazos como “Quiero que tú seas para mí…/ Quiero también yo ser de ti…/” o “Ámame dos veces hoy…/ Bésame que ya me voy…/ Una por mañana y otra más por hoy…/”, porque cuando no sabemos con qué más rimar, nunca está de más volver a poner las mismas palabras en lugar de invertir nuestros ahorros en un buen diccionario de sinónimos. Que Summers SABE que el mejor verso de la historia del pop español es “No hay marcha en Nueva York / Y los jamones son de York” y, naturalmente, ansía alcanzar esas cotas de jrandeza.

Termino con este disco reproduciendo los últimos versos del tema “Ámame dos veces”, que son de nuevo un despropósito de signos de puntuación puestos por unos alumnos de educación especial del grupo de tripitidores como Froilán:

“¡Ámame dos veces…! Hoy.
Ámame dos veces hoy…
Ámame dos veces hoy.”
Misma frase. Distinto concepto. Idéntico dolor de cabeza.


2. Perdido en el espacio (1997)

Segundo disco, de nuevo con una portada que da muestras de que David Summers es un señor interesante y profundo, que vive perdido en el espacio. Algo dentro del librito y en las fotos me hace pensar en Hellraiser. ¿Cómo hubieran quedado los dibujos de hombres atléticos portando figuras matemático-astronómicas con clavos en el torso? Preguntas sin respuesta.

Una buena noticia es que los puntos suspensivos parecen habernos abandonado, lo que da un respiro a nuestras retinas, aunque por poco tiempo.

Sin duda, creo que este disco es el más pretencioso de los tres, lo cual siempre significa que es el que mejor, pero refleja la idea que dije antes de que nuestro amigo Summers no remata. En muchas de las canciones encontramos títulos sugestivos o melodías pegadizas que, como siempre, no llegan a ninguna parte o nos recuerdan a los poemillas carpeteros de las adolescentes.

Aparte de lo que he dado en llamar la rima summersiana, que encontramos en todo el disco: “Siempre le acabo hablando de ti/Le digo cuánto te quiero, cuánto he llorado por ti”, “Y la luz de las estrellas me recuerda más a ti/ Y los ojos de la Tierra que se cierran para mí”, “Ya no depende de mí […] Estoy enamorado de ti” “Y ahora sé lo que es estar sin ti/ Puedo verlo claramente desde aquí”. Lo que más llama la atención de este disco son las imágenes que, por pretenciosas, resultan maravillosamente absurdas. Todo sazonado con “uh uh úhs” y “ah ah áhs” que tampoco es que ayuden mucho al lirismo del álbum.

La primera canción, “La luna es mía”, viene a decir que aunque David no se coma un rosco y las chicas no le llamen le importa todo tres cojones porque la luna es suya y a ella le cuenta sus penas de amor. En “Si sí… o si no” (Creo que le dolía físicamente no meter algún punto suspensivo en todo el disco), el comienzo parece algo profundo: “Dime tú si sí o si no/ Si es verdad que Dios existe/ Si fue con el corazón/ todo lo que dijiste”. O sea, que el hecho de que Dios exista o no es absolutamente irrelevante para el resto de la historia, porque todo lo demás va de una pareja que se rompe, y la chica tiene que resolverle dos dudas filosóficas: debe darle un tratado de teología comparada y, luego si eso, decirle si continúan o no con su relación de pareja.

“Todo va a cambiar”  y “Al lado del mar” son un despropósito de rimas con verbos en infinitivo, en este caso de la primera conjugación, lo que denota un estilo más infantil si cabe que las rimas anteriores. “Pan de oro” es otro título pretencioso donde la imagen sólo se utiliza para decir que el yo poético quiere “cubrir de pan de oro/ lo que hay entre nosotros”, no sabemos si para darle el carácter de relación valiosa, o para hacer ver que es un marco muy bonito para su bonita relación, o que es un hortera como los que se ponen lámparas de ese mismo material en el programa de las casas de la Sexta. “Las murallas de Jericó” sería el típico poema que escribe un chaval con ínfulas de escritorzuelo después de una aburrida clase de religión para impresionar a una chati: “Busco esa nota de jazz/ que nunca falla./ Que con su fuerza destruirá/ nuestra muralla/ de Jericó”. Es decir, que aquí “nota de jazz” puede ser intercambiable con “acordes de castañuela a dos tiempos”, y “murallas de Jericó” pueden ser “la puerta de Brandemburgo”, y no hubiera pasado nada de nada.

Sin embargo, el colmo del cutrerío neoadolescente lo tenemos en la preciosa balada “No sé qué mide el infinito”. La reproduzco entera por si algún chavalillo que nos lea quiere copiarla con típex en la agenda de la chavala que le gusta, y luego decorarla con “Holis” y corazones de colorines:

No me preguntes de política, ni ideologías,
de nada tan vulgar,
por no saber no sé ni música, te digo esto
para empezar a hablar
Yo no sé nada sobre si el mundo se acaba
solo que tú estás aquí
sé que mi alma es una estrella que se apaga
si no te tengo junto a mí.
No sé qué mide el infinito
pero mi amor por ti no tiene fin.

Solo sé algo sobre ti
y aunque es muy poco
es del todo fundamental
sé que te quiero hasta morir
a cada beso que tú me das.

No sé qué mide el infinito
pero mi amor por ti lo cubrirá.

No entiendo las palabras
si tú no me las cantas al oído
no quiero aprender nada
no comprendo la vida sin tenerte conmigo
no le encuentro ningún sentido
no sé qué puede ser la eternidad.

Bien, queda claro por esta letra que David Summers es un auténtico artit-ta que no hace caso del mundo ni de sus avatares –y casi mejor, porque ya vimos cómo le salen las letras cuando tira por esa vía-. Él sólo conoce el mundo a través del amor, y mira por los ojos de su chorba. Y el infinito y todo eso no son más que chorradas para nerds y frikazos siderales. Porque lo que cuenta a la hora de la verdad es que su amor puede cubrir hasta el infinito. Aprended, chavales, Summers nos indica LA verdad: no seas un tío cultivado y deja de leerte a Chuck Palaniuk y los mitos de Cthulhu. Dile que la vas a cubrir y entonces, sólo entonces, puede que llegues a follar.

3. Basado en hechos reales (2000)

El año dos mil trajo auténticas patochadas como el famoso efecto de los ordenadores o la canción de Cristina del Valle (¿No la conocéis, almitas del Señor? No pasa nada. Os la enlazo aquí). Pero nada tan depravado como el último disco de David Summers en solitario, que se supone que es una especie de juego de palabras con la expresión que se usa en las películas de por la tarde después de comer y el hecho de que nuestro humilde poeta siempre nos da un poco de sí mismo en cada ripio que esputa por su boca.

Sin duda, creo firmemente que este es el mejor disco de los tres. Básicamente, porque es el más esquizofrénico con diferencia. Por un lado, encontramos temas del tipo sensible de los discos anteriores; pero por otro, las macarradas vuelven con especial fuerza y falta de vergüenza, de tal suerte que, queriendo o sin querer, este álbum resulta el prólogo perfecto para la nueva etapa de Hombres G, que llegaría unos pocos años después.

En la portada, Summers aparece alejado de su imagen de señor serio, profundo y atenazado por graves irregularidades intestinales. Con la cara llena de espuma de afeitar, se pasa la cuchilla con rostro amenazante. Dentro del librito de letras, objetos cotidianos: cuchillas de afeitar, peines, mecheros, tubos de pasta de dientes por la mitad, café y colillas, en una sutil referencia a la cagada mañanera de café y cigarro. O sea, que ya podemos olvidarnos de las chorradas anteriores, porque esta vez Summers vuelve más genuino y más de andar por casa que nunca.

Lo primero y principal en las letras de este disco es que… ¡Vuelven nuestros amigos los puntos suspensivos! O sea, que lo del disco anterior no era buen gusto, sino castración artística. Ahora David está desatado, y la carencia de puntos suspensivos en su anterior trabajo hace que en este nos los traguemos en mitad de los versos, al final, en medio de las canciones y hasta en los pelos de su escroto. ¡Todo debe llevar puntos suspensivos! ¡Qué se ha creído esa gentuza! ¡Jamás nos quitarán la libertad creativa!

Las canciones de este LP se pueden dividir en dos bloques: las moñeces de siempre, canciones de amor y desamor en las que las imágenes son más pueriles si cabe que las anteriores, y las idas de olla monumentales que no sabemos muy bien qué pintan ahí. Aparte de las rimas summersianas básicas, encontramos que el compositor ha encontrado un nuevo pronombre con el que entretenerse: además de “ti” y “mí”, llega la innovación radical con “tú”, que está muy presente en la mayor parte de las canciones, a veces de una forma reiterativa y claramente innecesaria, como en “Cuando lloras tú”.

En el apartado de destacados, incluimos “Échame un cable”, donde el yo poético pide a su amada “Anda, nena, échame un cable… pero un/ cable de verdad…/ que me lleve a donde estás…”, en lo que creemos es una velada y sutil alusión a las correas de perro; el tema “No puedes detenerme” donde el protagonista de la historia llama a una mujer que no le coge el teléfono, la fríe a mensajes en el contestador, la sigue hasta la puerta de su casa y la espera en el portal, alegando “Yo te quiero dar mi corazón… y tú no puedes detenerme”, lo que me parece muy bonito, porque los acosadores y los pesados babosos de Facebook y del mundo también necesitan canciones con las que identificarse.
Dentro de las rimas summersianas destacamos la totalidad de la canción “Creo en ti”, con versos como “Creo en tus ojos… y en ti/ y no puedo verlos así/ Voy a sacarte de aquí…”; y “Dentro de mí”, que llega hasta límites insospechados dentro del cansinismo y la repetición: “Fuera en la calle nada ha cambiado sin ti/ Lo que dejaste sigue estando igual aquí” “La tempestad cuando te perdí/ sé que sólo está dentro de mí/ El bien y el mal, la imagen de ti/ sólo están aquí… dentro de mí”.

Finalmente, pasemos a las macarradas, que de esas hay unas cuantas y muy buenas en este disco. Obviando otras moñeces como “Diciembre”, dijimos que este disco es David Summers puro y duro, basado en hechos reales, y nada tan real como destrozarte el hilo de un disco entero insertando tacos que, si bien es cierto que no son tan divertidos como “cara de huevo”, descolocan en medio del ambiente de baladitas, amores y desamores. En “Tu mejor amigo”, David hace una revisión de la vida y lo malvada que es la gente, aconsejando a otra persona: “Piensa que tú eres tu mejor amigo”, y que no debe dejarse hundir y esas cosas, jo tronco, que la vida éh mu dura.

En “Volar hasta las estrellas”, canción que está bastante bien, el lirismo de “Voy a volar  a las estrellas/ y a vivir una tormenta en el mar,/ voy a andar sobre la arena… y a sentirme en libertad” queda totalmente roto con el verso “Voy a escapar de esta mierda de ciudad”. En “Miedo”, comienza el yo poético afirmando “Tengo miedo de asumir que mi vida es un puto infierno” (¿De nuevo un homenaje al Rambo de Esta noche cruzamos el Mississipi? ¿Qué veía en la tele este hombre, por Dios?) para, más adelante, dejar claro que “sigo pensando en ti y lo demás me importa un huevo”. Pero el premio canción macarra metida con calzador del año se lo lleva, sin duda, “Tú me entiendes”. Al parecer, era una vieja canción que Summers había escrito en sus años mozos en los que se sintió atraído por el punk, y que en un momento de enajenación mental transitoria, decidió incluir en el disco para rellenar y hacer que los demás nos partamos el culo. “Cabreado”, “coño”, “te puedes ir a mamar” y demás lindezas son incluidas sin pudor ni sentido del ridículo, en una canción que se sabe una expresión de rabia chulesco-madrileña de un chavalín de… ¿cuánto? ¿Dieciséis años? Un poema de pseudomacarrismo tardío que nos hace muy felices, aunque los tacos resultan más graciosos cuando aparecen el mitad de canciones a las que se intenta aportar intensidad y donde el taco resulta extraño, no porque seamos pacatos o nos escandalicemos, sino porque en medio de tanta moñez y rimas infantilonas, meter un taco suena como el niño que se cree muy mayor porque fuma a escondidas en el patio del colegio. Los tacos son bien en muchos contextos, pero en este caso son puro atchonburike.

Y por último, este disco tiene la única canción que me parece realmente lírica dentro de toda la producción de nuestro amiguete: “Atrás en el tiempo” es moñas, pero muy bonita, y expresiones como “la arboleda intacta”, “Veo a mi padre aquí conmigo quemando la distancia”, o la sutil referencia a la persona que ha debido dañar a la voz poética para decir que la ignora (“Y a ti, te busco y no te encuentro, ni siquiera lo intento,/ estoy volviendo atrás…/ en el tiempo”), dan como resultado un tema bastante redondo que realmente queda muy bien, y que hace que las burradas y los tacos resulten más sorprendentes todavía.


Y hasta aquí, es todo lo que puedo decir de la poétika miérder de David Summers, mina de pasatiempos y sarpullidos sin fin. Como postre, dejo la canción “Tú me entiendes” para que todos cantemos a coro y sin ambages un nuevo himno a la rabieta de los niñatos de instituto: ¡Te puedes ir a mamaaaaaaaaaar a otra parteeeeeeee!

Sean felices.

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