Vicisitud & Sordidez

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Existen tres tipos de vecinos del infierno. Está aquel que es un mierda en su trabajo y en el orden jerárquico de su casa y luego se dedica a volcar sus frustraciones en las juntas de vecinos en busca de un poco de notoriedad. Luego está la pareja joven que acaba de tener un niño al que le están saliendo los dientes. Nada más que agregar a esa tortura sónica que es el llanto de un bebé diseñado por la madre naturaleza desde tiempos ancestrales para mantener alerta a sus progenitores y con ganas de cagarse en dios a los vecinos de la cueva de al lado. Finalmente, pensaréis, está el que tiene el perrito de 30 cm que ladra todo el día como si le estuviesen practicando la circuncisión, que te hace preguntar si por su tamaño se puede jugar con él al hockey sobre patines. Pero no. Lo tercero más porculero es tener un vecino que esté aprendiendo a tocar la batería.

La gaita sería lo cuarto.

Lo quinto es el saxofón, claro. El segundo instrumento más porculero jamás inventado, el cual en manos inexpertas se convierte en una tortura o, alternativamente, un disco de avant-jazz. Y eso que no sé qué es el avant-jazz. O si me lo he inventado. Pero es que para mí el jazz, si bien no lo considero mala cosa, personalmente, me estriñe. Es un género que en solitario me da un poco por culo. Lo prefiero mezclado con cosas más interesantes, como el comino para hacer más divertido un pollo a la plancha o el spanking para hacer más festivo un polvo.

De las mezclas salen cosas maravillosas, como Natalie Portman o la esclava que va con la Daenerys en Juego de Tronos...
Nunca un potaje de genes salió tan rico rico
…por lo que el jazz mezclado con el rock a menudo puede dar buenos resultados. Y el instrumento por antonomasia jazístico es el saxofón, también conocido como “saxo” o “bramido de elefante con otitis”.

El saxofón es, en una representación clara de que los musicólogos tienen problemas con el cannabis, un instrumento de madera hecho de metal. Que es exactamente como decir que mi edredón de plumas está hecho de guijarros o que la cerveza Skol está hecha de sudor del trasero de Falete después dos horas de bici estática. Bueno, esto último sí que tiene lógica.

La cuestión es que lo de llamar a instrumentos de viento madera, metal o pene no tiene que ver con el material con el que se fabrique, sino, así a lo bruto, con que se toquen usando la vibración de los labios o que lo importante sea  la vibración del aire dentro del cuerpo del instrumento. Algo que no importa en absoluto, porque aquí no estamos para hacer un estudio del saxofón como ya hice con la gaita. Básicamente porque si bien la gaita me fascina en sí, el saxo me gusta por lo que supuso de sordidez a la música de los 70 y su cumbre absoluta como indispensable dentro del soft rock de los 80 y la injusticia de su casi completa obliteración en el pop a partir de los 90.

Porque cualquier canción que se promulgara como nocturna o urbanita en los 80 era una mierda sin un solo de saxofón. Hasta los nuevos románticos lo sabían, y esta gente sólo hacía lo que les mandaba su peluquero. Incluso Black para decir que la vida era maravillosa pero al mismo tiempo melancólica tuvo que meter uno en, y ahora en serio, posiblemente una de mis canciones más personales de mi mediocre vida:


No voy a hacer una historia del saxofón porque no es lo mío. Para eso está la wikipedia. Pero sí que haré un repaso por sus momentos más importantes desde el punto de vista de los VALORES.

Como por ejemplo, éste:


Sí: Luis Cobos, nuestro ídolo del bigotón al que ya le dedicamos un largo artículo, comenzó como saxofonista. Si eso no le da calidad al instrumento yo ya no sé qué más decir.

Naturalmente, el ska-bigotón no es lo que más me gusta ni de lo que estoy hablando. De hecho, para mí este género es como el reagge, los bailes escoceses, las marchas procesionales, las canciones de El Último de la Fila o las tetas de silicona de las actrices porno: no sé distinguir una unidad de la otra.

Aquí estoy para escribir sobre los saxos que me marcaron personalmente. Que para eso estamos en un blog y no en una revista online de artículos centrada en listas para publicitar en facebook o colgar vídeos con el titular ‘Todos se iban a reír de ella pero no creeréis lo que pasó a continuación’.

Esto último, a propósito, me causa más furia homicida que tener de vecina a Cospedal cuidando un perro pequeñito y un bebé de un año mientras hace obras en su casa a las 7 de la mañana y su hijo practica el acordeón con el método de golpearlo contra una batería de cocina.

Pero no nos desviemos.

Los 80 decidieron que necesitaban un tipo de música que pegara con el cine porno, que no fuera tan agresiva como el jazz y que se pudiera poner en fiestas de yuppies mientras estos se ponían de coca hasta las hombreras de sus chaquetas blancas. Ahí entra un clarinetista al que le gustaba el smooth jazz, que no sé lo que es, pero teniendo en cuenta que ‘smooth’ me suena al probable tacto del trasero de Charlize Theron, seguro que es algo bueno. Kenny G es la imagen pelopolla del light jazz y el punchline de cualquier chiste en un open mic nostálgico. Y me acabo de acojonar con la cantidad de anglicismos que he metido en una sola frase. Parezco el Fernandisco de antaño.

Yo llegué a tener un disco de Kenny G para la vergüenza de mi familia, pero en mi defensa diré que era de mi hermano y que es buena música para follar. Aunque yo prefiero prespitar al ritmo de ‘Close to the Edge’ de Yes o Pendragon. Lo cual explica muchas cosas de mi neverfuckerismo. Pero al fin y al cabo, Kenny era un onvre de instrumentales. Curiosamente con ninguno que marcara mi infancia. Sí: sin ‘Songbird’, tocado con clarinete en lugar de saxo (aunque el primero es el origen del segundo) no se puede entender un anuncio de colonia de los 80, pero yo me emocionaba realmente con cosas como el glorioso tema de amor de Blade Runner o el 'Lily Was Here` de Dave Stewart interpretado por Candy Dulfer, porque quien diga que no se empalmó viendo a una rubiaca soplando un saxo miente. O es mujer. Mujer MUY heterosexual.

Prefiero, sin embargo, glosar los grandes solos de saxo en medio de las canciones. Esos que te trasladaban a noches lluviosas en grandes urbes aunque tu infancia transcurriera en un pueblo de Albacete. Sofisticación, cocaína, Corrupción en Miami y valores ochenteros.

1- The Year of the Cat

Por supuesto, la moda empezó una década antes. No me voy a poner riguroso históricamente, pero uno de los primeros grandes solos de saxo que tengo como míticos fue idea de un onvre inmenso: Alan Parsons, el tío capaz de sacar montones de discos con su nombre y casi no componer ni tocar en ninguno de ellos. El productor de tres discos de Al Stewart, una especie de cantautor folk reconvertido en profesor de historia que consiguió con esta canción que nada molara más que un solo de saxo.


La letra va de un tipo que está de turisteo en algún lugar moro y se encuentra con una chiquilla que le echa el polvo de su vida. ¿Dónde va colocado el solo? Entre que se mete con la chavala en el portal y se despierta al día siguiente. No se llama SAX por casualidad. Se llama por el apellido del inventor. Pero no me digáis que no suena a instrumento para fornicar a gusto.

2.- Baker Street

Este maravilloso éxito se convirtió en una de mis canciones favoritas ever, pero el primer gran contacto con el solo de saxo fundacional de la mayor parte de una generación y la afirmación de que mejora cualquier canción fue a manos de un tal Raphael Ravenscroft, un músico de sesión al que el MUY alcohólico escocés Gerry Rafferty (¡pleonasmo!) le presentó en el 78 una especie de solo de guitarra de introducción para su canción ‘Baker Street’ y que pensó que, ya que le pagaban, podrían grabarlo con saxo.

El resultado fue llamado ‘El Fenómeno Baker Street’, que por primera vez no tenía nada que ver con Sherlock Holmes y sí con el aumento en la venta de saxofones y el uso del instrumento de manera constante en el pop de la década a punto de entrar. Para mí, era la música de un anuncio de Fortuna, que plagiaron inmisericordemente la melodía principal para hacer que fumar molara.

3.- Born To Run

Pero fumar es un asco y Ravenscroft era un músico de sesión con un nombre de expansión del World of Worldcraft pero sin rostro reconocible. Para mí, la figura definitiva de señor con saxo y ACTITUD se había gestado unos años antes junto a Bruce Springsteen. Era Clarence Clements. Esto es, el negro del saxo. El molar encarnado en soplador. Incluso con su toque sórdido a la hora de elegir modelitos:



4.- Your Latest Trick

Clements me impresionó enormemente un poco tarde, justo cuando empecé a ver vídeos en directo de la E Street Band a la altura de su recopilatorio en vivo creo que sobre el 85, el año de publicación de ‘Brothers in Arms’ de Dire Straits. Faltaba un tiempo todavía para que me hiciera fan del Knopfler y abandonara cualquier opción de ser cool en toda mi puta vida. Pero se me quedó marcada una canción especialmente. Mientras que me maravillaba viendo el vídeo de Steve Barron para ‘Money For Nothing’, el tema que se quedó en algún lugar trasero de mi cerebro no ocupado por datos sobre programadores de Spectrum fue ‘Your Latest Trick’. Una melodía tocada por Michael Brecker, que parece ser que era una luminaria del jazz, el cual ya hizo que LLORARA con el tema ‘Going Home’ de la Banda Sonora de ‘Local Hero’. Brecker fuego fue sustituido en las giras por el habitual Chris White y su pinta de extra de ‘Cita a Ciegas’.


5.- Todo Tim MOTHERFUCKING Cappello

Mientras que Clements tenía era la ACTITUD, la mayor parte de los encargados de los solos de saxo como Brecker, Chris White, Mel Collins o quien quiera que apareciera por el estudio era gente, ora de vestir su chaqueta blanca con camiseta, ora de embutirse en su camisa de flores Chiquitesca. Pero yo os doy a la culminación del saxofonista ochentero. Años de desarrollo, exceso y anabolizantes engendraron al verdadero héroe del género: Tim Cappello.
El taparrabos de leopardo es lo que le da la calidad a la música.
La sordidez gayer aceitera de ente onvre hacía que Manowar pareciera un grupo de heroinómanos. Cappello era un señor que empezó, precisamente, de heroinómano, se pasó al culturismo para cambiar adicciones y acabó trabajando con Tina Turner. Su especialidad era tener aversión a llevar camiseta y vestir pantalones tan ajustados que hacía que soplara el saxo directamente desde los cojones. Mi primer contacto con su anabolizada figura fue a través del vídeo de ‘We don’t need another hero’. Dentro de la gaycidad de la franquicia Mad Max, vi totalmente lógico que apareciera un señor musculoso soplando su instrumento mientras metía empellones de pelvis como si fuera a derribar la Cúpula del Trueno a pollazos. Pero lo que me cogió desprevenido fue su aparición  una vez más enseñando pechamen en ‘Jóvenes ocultos’

¡Mueve tu cucu!

6.- One More Night

Naturalmente, esta sordidez no era lo normal en la época, como demuestra el paradigma de balada ñoña soft rock con solo de saxo que no podía venir de otra persona que nuestro amado PIL Collins. Para ‘One More Night’ pilló a un tío de ‘Earth Wind and Fire’, que ya habían sido una gran inspiración para el muy lamentable disco de Genesis ‘Abacab’. Todo aquel que se mantenía despierto a lo largo de la canción pudo apreciar que si a algo suenan los 80 no es a sintetizadores. Es a este solo:


Reconocedlo: ninguno ha llegado despierto al minuto 4 en el que por fin suena el saxo ¡Si hasta el vídeo se aburre y pone un diálogo de PIL por encima!. Porque todos estaríais pensando que sería más divertido escuchar a otros grupos más fiesteiros como Men At Work y el ‘Who Can it Be Now’ o, por supuesto, Foreigner y ‘Urgent’, formación que empezó con un fundador de King Crimson, pero que abrazó el puterismo desaforado cuando lo echaron justo antes de este disco.


7.- True & Rio

Pero éstas no eran las canciones que le daban vidilla al infante Paco Fox. Yo era de la rivalidad Spandau Ballet / Duran Duran, una mucho más elegante, con mejores pelos y más gel de baño que la francamente aburrida noventera Oasis/Blur. En ese campo yo era más del ‘True’ de Spandau Ballet que del ‘Rio’ de Duran Duran. Claro que con el tiempo he llegado a apreciar el carácter más jovial y putero del grupo de Simon Le Bond, por lo que, por mucho que considere que el solo de ‘True’ es mi infancia musical, el vídeo de este apartado ha de ir para los de Bond… Simon Le Bond.


8.- Maneater

Claro que dentro de los grupos limpios y aseados de los 80, hay un par de finstros que siempre ganan en este blog por un motivo:
Chocolate Sexy
Estos dos señores son un fenómeno curioso. Por lo que recuerdo de mi infancia, sus canciones, al menos en España, eran más conocidas que ellos mismos. En el colegio la gente podía hablar de Duran Duran o Police. Pero nadie sabía quiénes eran Hall & Oates. Eso sí: era poner ‘Maneater’ y que todo el mundo quisiera hacerse mayor, dejarse bigote, echarse Soul Glo y molar. Porque de eso se trataban los 80: de intentar molar. De querer ser Gordon Gekko de mayor y estar rodeado de lujo, furcias y coca. Y si la imagen real de eso iba acompañada de los sintetizadores de Moroder en ‘Scarface’, la imagen idílica en nuestros cerebros siempre tendría el solo de saxo de ‘Maneater’.


9.- Arthur’s Theme (The Best That You Can Do)

Pero dejo para el final la que considero LA canción de soft rock por antonomasia. La que mejor define esa sensación de un pequeño Fox que todavía no ha descubierto el amor por Escocia, La Tierra Media y prespitar en los bosques y que miraba con fascinación el glamour nocturno neoyorkino como aspiración vital sin saber que por aquella época lo que había era delincuencia, drogas y proxenitismo a cascoporro por toda la calle 42. O peor aun: Billy Joel tocando en un bar.

Esa incultura derivaba de que mi madre no me hubiera dejado ver ‘Taxi Driver’. Pero sí ‘Arthur, el soltero de oro’. Y su tema central, cantado por el porcino Christopher Cross es todo lo que yo quería de una canción con mis aproximadamente 7 u 8 añitos.


10.- El peor y mejor solo de la historia: Last Friday Night

Sin embargo, la elegancia con olor a Brummel del solo de saxo fue abandonada cuando llegó el movimiento anti-rexona de los 90. Si volvía a aparecer era solo dentro de géneros marginales o como apoyo sampleado a cualquier desastre rap. Pero ya nunca como el elemento esencial del éxito de una canción. Es como un mundo sin orégano para las pizzas. Tenía que venir una de las más jrandes personalidades de nuestro tiempo para recordarnos lo bueno. Y lo malo.

Por aquello que los 80 han sido un movimiento nostálgico en los últimos años a punto de perecer porque, ya sabéis: las modas (en breve volverá el grunge look pasado por el tamiz de GAP), hace un tiempo Katy Perry (la gran y nunca suficientemente bien ponderada Katy Perry) se marcó un vídeo y canción homenaje. Como tantos otros, diréis. Pero no: Katy hizo algo diferente. Ella no sólo puso un solo de saxo en la canción ‘Last Friday Night’, sino que invitó a tocarlo al mismísimo Kenny G, ya convertido en un chiste generacional.

¿Y sabéis que es lo más hilarante?

Que es probablemente el solo más horrendo de la historia. Suena como un hipopótamo hasta el culo de metanfetamina intentando sonarse los mocos mientras controla con su cola un río de diarrea. Y justo por eso me parece una auténtica obra maestra del terrorismo musical bien entendido.

Como quizá lo fue toda la época del saxo en la el pop. Quizá. Pero yo le tengo cariño.

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Elmer Homero dijo... 12 mayo, 2015 19:30

Si hay algo de lo que he tenido fe en mi puñetera vida es que Kenny G mató para siempre al saxofón en la música pop. Siempre me ha parecido que era un sonido que le daba mucha "elegancia" a las canciones, ya que podía ser bastante festivo (como en la mierdera versión de "Night Boat To Cairo que toca Cobos en este articulo) o super nostalgico como en el tema de amor de Blade Runner. Y eso ya no se hace. Si identifico con algo (no se porque, así que no me pregunten) al sax, es con el diseño del logo de John Player Special. Sencillo, elegante y sofisticado: Dorado sobre negro. Luego sus cigarros daban cancer y sabían a mierda, pero "sofisticado" es la palabra.

Paracosmos dijo... 12 mayo, 2015 22:05

Y cuando menos te lo esperas… ¡el saxofonista semidesnudo untado de aceite! XD

Anónimo dijo... 12 mayo, 2015 23:39

Se llamaba Clarence Clemons.

Jaime dijo... 13 mayo, 2015 14:35

Dios Mío...

Luis Cobos al saxofón...

Tocando "One step beyond" de Madness...

En este momento, no sé si reir, llorar, desertar de la raza humana o darme a la adoración de SubbNigurath...


Y mira que, en algún momento perdido de mi cabeza, tenía lo de "un paso adelante"... Aunque sólo fuese porque me lo recordó un cantante en las fiestas de Azuqueca de Henares que se plantó a "tocarla" llevándola programada en el Casio y él sólo se dedicaba a la guitarra rítmica y a decir "un paso adelante". (Era un tío muy curioso, conocido por la zona al parecer, que era una especie de Pe Wee Herman cantando canción melódica)

"Lily was here" es un temazo. De ascensor y para poner "mientras tomamos la penúltima". Pero temazo de música ambiental...

Hay otros temazos en la lista que me encantan, que si Maneater, Year of the Cat, Baker Street (que es un rollo folkie que de repente entra el saxofón como un elefante y cacharrería y SE VIENE ARRIBA TODO)

Pero hay que reseñar también ese clásico cinematográfico de los 80 y primeros 90:
EL SAXOFÓN LLORANDO EN LA NOCHE
Esa ciudad iluminada con el neón y ese saxofón pedorro, quizá con nuestro héroe deambulando, quizá con un plano aéreo...

Vamos, esto mismamente
https://www.youtube.com/watch?v=j4ueaD22hg8
(puntos extra por ir con traje blanco y camiseta)

Y, porqué no, al sucesor de todo esto....

el EPIC SAX GUY
https://www.youtube.com/watch?v=gy1B3agGNxw

(mi video preferido es este...)
https://www.youtube.com/watch?v=YKOSzRaANYE

Anónimo dijo... 13 mayo, 2015 16:12

El jazz es onanismo musical. Una jam sesion de jazz son cuatro tíos peleando por ver quién se hace la paja más grande y un grupo de degenerados aplaudiendo.

Elmer Homero dijo... 13 mayo, 2015 19:47

fe de erratas:
Por cierto me equivoqué: Efectivamente es "One Step Beyond" y no "Night Boat"

Cao Wen dijo... 13 mayo, 2015 20:58

Al anónimo del 13 de Mayo a las 16:12.

Los degenerados que aplaudimos las jazz sessions también nos hacemos pajas, claro es, no al mismo tiempo, aunque... ya puestos...

abobriga dijo... 14 mayo, 2015 16:12

Gracias por el artículo y, a la lista, solo añadiría el Careless Whisper de George Michael.

Your latest trick, Baker Street, Born to Run y Arthur´s Theme los llevo muy adentro...
Por cierto, curiosa la historia de Peter Allen, que pasó a la ídem por una frase: "If you get caught between the moon and New York City"

Primer esposo de Liza Minell, sale del armario y acaba muriendo de sida en el 92.

hueylewis dijo... 15 mayo, 2015 11:59

Mi lista de solos de saxo compilada con mucho cuidado desde hace unos años.

http://open.spotify.com/user/jcbermu/playlist/1K8eI400UwMYLwf7dcdbMa

Amarok dijo... 15 mayo, 2015 14:48

El mejor sólo de saxo, le pese a quien le pese és Dick Parry en "Us and Them" de Pink Floyd.

Luego lo recuperaron para division bell y lo llevaron de gira con ellos...

Anónimo dijo... 17 mayo, 2015 22:30

Totalmente de acuerdo con amarok.

Max Watermelon dijo... 20 mayo, 2015 17:37

Qué mito el saxofonista de Jóvenes Ocultos del que un colega diría aquello de "sonar no suena mal, pero es difícil de ver".

Y nuevamente, un post vicisitúdico que me pone en aprietos en el curro por aquello de que está feo reirse cuando debes estar trabajando seriamente.

Anónimo dijo... 21 mayo, 2015 10:39

Perdón, he leído algo sobre la esclava de GoT y he venidFAPFAFAPFAPFAP

Ahora leo el artículo.

Langas dijo... 21 mayo, 2015 20:13

Puedo decir con orgullo que toco en un grupo con saxofonista. Con orgullo, digo, porque no lo toco yo. Diox me libre.

Es duro tocar sólo durante 20 segundos en cada canción. El pobre se aburre como una ostra en los ensayos. True story.

Jaime dijo... 27 mayo, 2015 14:01

Me acabo de acordar que en ese jlorioso YMNO del NuncaFollarásEnLaVidismo que es "At Seventeen", si bien no hay solo de saxofón, hay solo de trombón, que también cuenta...

https://www.youtube.com/watch?v=lhFnOAwr96o

Está claro que es más extravagante. Nunca me imaginaría un tío cachas sin camiseta tocando el trombón...

Y, sí, estuve aprendiendo a tocar el trombón durante 6 meses... Me quitó TODO el glamour que alguna vez pudiera haberme dejado el jugar a D&D...

 
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