Vicisitud & Sordidez

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¿Cómo celebrar los 10 años de esta web? ¿Con una foto mía y de Vicisitud en tanga? No, que en la situación política actual cosas así se pueden considerar como actos de terrorismo y no me quiero enfrentar a jueces anclados en el franquismo.

También podríamos hacer la típica recopilación de artículos pasados. O uno de esos ‘redux’ que empecé a publicar hace un año, hasta que me di cuenta de que me divierte más escribir cosas nuevas que añadir chascarrillos a posts de 2006 o 2007. Aquella época en la cual, como sabíamos que nadie nos leía, simplemente redactábamos lo que nos daba la gana sin preocuparnos de su relevancia o que hiciera gracia. No como hoy, que tampoco lee nadie (porque todo dios está en Youtube y haciendo podcasts) y nos esforzamos demasiado en decir tonterías.

Así que he decidido volver a esa época más sencilla, simple y gilipollas en la que escribía pensando que mi público era el propio Vicisitud, La Navaja en el Ojo, el Primo Porno y Supersantiego. Quizá The Devil Rules the World, Dr Elektro o El Perejil. Y alguna búsqueda perdida de google que entraba con las keywords Implantes mamarios acróbatas’. Especialmente para ese genio. Hoy voy a hablaros de algo personal que siempre he pensado poner por escrito, pero que nunca he hecho porque no creo que a nadie le interese. Hoy toca contaros mi propia teoría a la hora de juzgar películas.

Es algo que ha ido apareciendo a lo largo de los años en ente bloj. Por ejemplo, en el mítico artículo del ‘Género va y se acaba’. Digo ‘mítico’ porque en una convención de cierta distribuidora española (comprar su edición de ‘Turbo Kid’ en BR y VHS, por feck) hicieron un vídeo de presentación de su producto y citaron una frase de ese post nada más empezar con una imagen laaaarga de una brote de hierba. Me descojoné.

Mi teoría sobre el cine es extremadamente relativista y simple. Tanto que es aplicable a otros tipos de expresiones artísticas. Incluso a la hora de elegir con qué borracha vas a intentar ligar esta noche sin éxito. Pero es que soy así con todo. Para mí, casi cualquier cosa no científica, sino ética o de gusto, cae en la categoría de ‘depende’. Y eso que no soy gallego. Aunque me gustaría. Básicamente para poder ver reemisiones de Magnum PI en el idioma de Rosalía. Y de Tojeiro. Bueno: dudo que fuera lo mismo lo que hablaban esos dos insignes norteños.

Yo la llamo ‘Teoría de los Valores’. Porque no tenemos suficientemente gastada esa palabra en el blog. No: no se trata de que una peli sea buena en cuanto tenga a un señor con bigotón o defienda que cada cual haga lo que quiera si no le hace daño a nadie (frase que debe guiar vuestra vida siempre; la segunda también). A lo que me refiero es que cada obra artística tiene una serie de valores. Éstos, de entrada, son neutros. Ni positivos ni negativos. Está en la interpretación del que la recibe el aportar los calificativos.

Como el cine es una de las expresiones artísticas más complejas, os pondré el ejemplo de la pintura.
Un cuadro puede tener varios aspectos que hagan que te guste o no. La ejecución. La combinación de colores. La fidelidad a la realidad. El uso de la luz. La temática. Que Jesucristo de joven se parezca a DiCaprio. La historia que cuenta. La composición de la imagen. El lugar en el que lo estás viendo. Y, sobre todo, si lo estás viendo con la chica que te quieres ligar.
¿Quedamos el domingo? - El domingo me suicido. - ¿Y el sábado?
Esto último puede parecer la oportunidad de meter una frase absurda, pero el cómo, dónde y con las ganas que tengas de ir al baño se disfruta de una obra es algo muy importante, porque la primera impresión es esencial. Que me lo digan a mí, que una vez quedé en Buenos Aires con una chica y, a los dos minutos de escucharme decir palabrotas y sordideces, se acordó de que había venido a la fiesta con una amiga. Que no existía. No la volví a ver en toda la noche. Una huida digna de Houdini o Rita Barberá ante una llamada de curro. Esa mujer no es un personaje del Senado: es un cameo.

En esto que nosotros vemos un cuadro en concreto. Y empezamos a asignar valores. Me gusta el uso del color porque los tonos verdes me encantan. No me gusta el tema porque va de religión. Me gusta el uso de la luz porque ha usado la técnica de pintar sobre lienzo tratado primero con blanco. Me gusta que sea medieval porque soy fan de los juegos de rol y secretamente querría haber vivido en una época en la que habría muerto de cagalera a los 12 años. Me da igual que los tonos no sean mis colores favoritos. Etc. Etc. Al final, si lo que te gusta sobrepasa lo que te da igual o lo que no te gusta, dices “tá bien”, y pasas a ir al bar del museo a que te cobren por un sandwich 15 euros, dos sacos de trigo y los derechos de explotación laboral de tu primogénito.
Mi cuadro favorito ever porque... ¡PELIRROJISMO!
Eso sería lo ideal: nivelar lo que te agrada y emitir tu juicio de gusto. Pero las cosas no son tan sencillas. Ahora, como dice cualquier director al firmar una superproducción con la Fox, vamos a meternos en terrenos cenagosos. Cenagosos y con alta probabilidad de que te hagan un tacto rectal sin tu permiso expreso.

El caso es que hay algunos valores que unos pueden ver positivos, otros los ven irrelevantes y a un tercero le parece un ‘rompedor de trato’, que se diría en inglés. Algo por lo que no pasa. Todos estos valores pueden ser relativos. Lo que a ti te parecen colores vivos a otra persona le puede resultar un empacho hortera de Thomas Kinkade. La diferencia es que para él la cosa va más allá de no gustar: es que aplica su juicio de ese aspecto o valor a toda la obra. Debido a sólo uno de los valores, todo el cuadro es terrible. Puede ser cojonudo en cuanto a ejecución. Pero si algo le enerva, lo va a aplicar al total del cuadro.

Esto es algo que, por ejemplo, en pintura, no pasa tanto. Porque esta disciplina tiene un número limitado de cosas que puedan gustar o joder al respetable. De hecho, esta teoría de mierda explica el problema del arte moderno. Al ir eliminando elementos del cuadro, la cantidad de valores que te pueden o no gustar se reduce. Por eso crean opiniones tan enfrentadas. Una obra conceptual sólo tiene como único valor el concepto en sí. Si tal enunciación (sea necesaria o no una explicación por parte del pintor) te la trae al pairo, la obra te parecerá una mierda. Si te gusta, una maravilla. El fracaso de las vanguardias no es el haber perdido el contacto con el gusto popular, como decía Félix de Azúa, sino el haber hecho un reductio ad absurdum tal que no queda casi nada que disfrutar de ellas.

Vale.

Pues ahora llevad todo esto al cine. Eso que no sólo tiene imagen. Es que tiene MUCHAS imágenes. Y no un tema, sino tema, tramas y diálogos con o sin chistes de caca. Y ritmo de montaje. E iluminación. Y música. Y, con suerte, a Charlize Theron. La cosa se complica. La probabilidad de que haya un sólo aspecto de los muchos de cada película que a alguien le parezca una maravilla y a otro una auténtica basura empieza a multiplicarse como hongos en la pisha de un asiduo al Tinder.

Y esto da vida al usuario medio de internet. Y lo que es peor: al crítico español de cine.

La crítica española, por lo general, es experta en fijarse en un aspecto que le gusta o le disgusta y multiplicar a nivel hiperespacio su importancia a la hora de juzgar la obra. Algunos, por ejemplo, sólo valoran la originalidad. Y si la peli no aporta nada nuevo, no dudarán en decir que es mala. Otros pueden enamorarse de un personaje. Otros pueden decir ‘un negro muy malo’ y cargarse su ya depauperada credibilidad.

Pero no sólo la crítica oficial. También internet. De repente, Mad Max puede ser una maravilla por su realización y su uso de efectos prácticos para unos y una basura para otros porque la trama es, vista superficialmente, simple. O porque no trata temas IMPORTANTES como ‘Spotlight’.

Para mí, obviamente es buena porque sale esto:

Efectivamente: acabo de coger un elemento y justificar con él que toda la película es maravillosa.

Pero el caso es que de muy pocas películas se puede hablar en términos absolutos de que sean buenas o malas. Como ya dije en mi post favorito de todos los que he escrito (“¿Qué es una mala película?”), siempre, siempre, siempre habrá alguien que considere una cosa que tú crees que es indefendible una obra digna. Hasta ‘Al Pereira Vs Aligator Ladies’. Ahora os digo lo contrario: Siempre habrá alguien que considere una mierda una película que tú creas que es una obra maestra. Sin salirse de Charlize o lanzallamas-guitarra, la misma ‘Mad Max: Cojones Inmensos de un Septuagenario’.

¿Entonces cómo evaluar una cinta? Yo siempre lo he dicho. El mejor experto en cine era el dependiente de Videoclub. No eran señores que hablaban en absoluto, sino como predictores de IMBD o Amazon (pero acertando más a menudo), te preguntaban más o menos cuáles eran los aspectos que más te importaban de una película (hostias, por ejemplo), cuáles te daban más igual (interpretaciones, por ejemplo) y cuáles te enervaban (ritmo lento, por ejemplo), y te recomendaban que te llevaras esa de ‘Difícil de Matar’ dado que te había encantado ‘Contacto Sangriento’.

Bien: éste es mi trabajo. Todos los días me enfrento a películas complicadas e intento imaginar si alguno de sus valores pueden suponer ‘deal breakers’ y para qué. Así decido si una cinta es más para un público más reducido o más general. Porque ‘El hijo de Saul’ puede ser intensa, con imágenes poderosas, angustiosa y con ritmo dentro de su género. Pero también puede ser un coñazo supremo tener que ver siempre la nuca de un tío o puede parecer tonta la motivación del prota en su afán por enterrar a su hijo. O, peor todavía: puede ser insoportable exactamente por angustiosa o por su intensidad.

Efectivamente: lo que para unos es bueno, para otros puede ser motivo de salir corriendo. Como yo en pelotas con unos Calvin Klein. Lo que para cierto hombre le hizo plantearse acabar como Ray Milland al final de ‘El hombre con rayos X en los ojos’, para cierta mujer fue digno de un polvo. Es obvio que el primero tenía razón. Pero no me voy a quejar, que los freaks no solemos conseguir muchos aplausos cuando estamos sin ropa. O con ella. O sólo chateando. Lo de por qué, cuándo y en qué circunstancias me vio en calzones un tío y expresó su disgusto es un tema que dejaré para otro artículo. Para el 20 aniversario, concretamente.

Y ahora viene lo peor: la cosa a la hora de juzgar películas se ha complicado recientemente con la introducción, ya conocida en literatura o televisión, de las sagas. Os voy a poner un ejemplo: ‘Los juegos del jambre en los que todos están gordos’ me pareció una película floja. En parte por su longitud, en parte por evitar la sangre por temas del PG13, en parte por la cámara de espasmos en las escenas de acción. Pero yo pillé un aspecto y lo magnifiqué. Le decía a todo el mundo que la peli era un mojón porque la protagonista no tenía que tomar ninguna decisión ética a la hora de matar. Siempre se cargaba a gente en defensa de la vida propia o de sus protegidos.
Las niñas repollo / crecen el el huertoooo
Lo curioso es que perseveré, porque años de leer la Dragonlance o Las Crónicas de Thomas Covenant me han enseñado que las sagas son como tocarte el glande en la ducha: cuando empiezas, ya puestos acabas. Y por fin vi la última parte. Para mi sorpresa, lo más importante de la película es que la protagonista Cara de Repollo Evergloomy decide al final matar a un personaje a sangre fría por motivos éticos. Justo el aspecto que exacerbé a la hora de juzgar negativamente la primera parte.

Por eso no se deben evaluar demasiado duramente películas que están pensadas para formar parte de una saga. Nunca sabréis si ‘La Brújula Dorada’ era tan mala como decían, porque no solo cortaron el final de la primera novela, sino que, sobre todo, no podremos evaluar si los cambios realizados iban encaminados a mejorar ciertos problemas del segundo y tercer libro. Que pueden ser problemas para mí o, sobre todo para Marlow. Otros los considerarán obras maestras literarias.

Y no me voy a meter a hablar de los personajes de 'El Despertar de la Fuerza', porque casi me han pegado varios amigos virtualmente en internet. Y en vivo cuando quedemos a tomarnos un café. Que soy bajito y muy fostiable.

Efectivamente: todo es relativo. Desde el juicio de gusto de cada película hasta tu juicio de gusto a la hora de tirarte a ese o esa que has conocido por facebook. Excepto si eres un bloguero que pasa sus fines de semana escribiendo tonterías sobre crítica de cine en un blog. Entonces follas a la primera oportunidad que se presenta. O sea: NUNCA.
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Epicureo dijo... 07 marzo, 2016 09:34

Usted sí que sabe, don Paco.

Yo creo que la gente no entiende que una película pueda ser buena y mala a la vez, como Mad Max: WTF. Tienen que ponerle la etiqueta.

Epicureo dijo... 07 marzo, 2016 09:37

Ah, y me encantaría que nos hablara de los personajes (?) de "El despertar de la fuerza" (o "lo que me suele ocurrir media hora después del café y el cigarrito"). Aunque entiendo que tema usted por su integridad física y mental. Yo también temería.

Paco Fox dijo... 07 marzo, 2016 09:41

Es sencillo: no puedo decir si Rey es o no es una Mary Sur hasta que no vea su evolución en las otras dos películas. O si la relación entre Finn y Poe es decente si no veo que acaba como debe acabar: en un apasionado beso con lengua

Anónimo dijo... 07 marzo, 2016 10:56

Yo había pensado lo mismo: Ojala Rey sea la auténtica prota de esta nueva trilogía y no sólo de la primera, para quedar bien. Me alegra ver que no soy el único perturbado.

Y ya que estamos, yo no entiendo una puta mierda de cine, pero siempre que me preguntan si una peli es buena o mala, yo contesto: "a mí me gusta" o "a mí no me gusta". Y Mad Max me gusta. Imperator Furiosa, más.

Anónimo dijo... 07 marzo, 2016 11:06

Felicidades de verdad, Compruebo que el cumpleaños de esta página está cercano en el tiempo al mío, que fué el pasado viernes. Otro motivo más para que sean alabados ante el creador... Y les digo una cosa, aunque comente poco les digo que les sigo desde casi el principio y que aportan alegría a mi persona humana...
Rafa

Anónimo dijo... 07 marzo, 2016 14:52

Bueno, y ahora que me he mirado el post tengo que decirle que estoy totalmente de acuerdo.

Rafa

Jorx dijo... 07 marzo, 2016 16:44

Tu argumentación me ha parecido muy válida, pero no comento por eso.
Ánimos para seguir escribiendo muchos años más. No sabes lo que se agradecen estos posts cuando estás aburrido en el trabajo, donde no puedes poner sonido para podcasts y youtube

juan spypblog dijo... 07 marzo, 2016 17:50

No he leído el post pero me alegro mucho de que sigas escribiendo después de diez años sin leerte.

¿does it matter? dijo... 08 marzo, 2016 00:00

Tiene vd. razón. Lo peor es que expone vd. de una forma tan clara y breve el meollo del "me gusta/no me gusta" que explica perfectamente por qué llevo pensando años que para saber si una película te va a gustar o no tienes simplemente que preguntar a (o leer la crítica de) alguien que tenga gustos parecidos a los tuyos.
Y no me había dado cuenta de por qué el sistema me funcionaba tan bien hasta leerle este sublime post.
Feliz aniversario.

Anónimo dijo... 08 marzo, 2016 13:18

He aquí la prueba que corrobora las tesis de este artículo:

http://www.eurocultav.com/html/10_reasons_why_star_crash_is_b.html

Gerardo dijo... 15 marzo, 2016 20:12

Yo afino un poco más, también para artes narrativas en general, que son las que conozco un poco: mi manera de juzgar es suponer, adivinar, conocer la intención del autor o autores y determinar si la obra cumple o no con esa intención. Creo que es lo más justo. Supongo que chocaría muchas veces con tu punto de vista, aunque está claro que coincido en que a veces algo que no era intencionado o principal enriquece o salva la obra, siempre suele haber muchas facetas, que hablamos de cosas complejas.

Esto me lleva a juicios, que defiendo tranquilamente, como que Spiderman es una peli decente, ya que cumple con su cometido; pero Babel no, porque quiere ser profunda y es solo una cursilada simplona. Mucha gente siempre daría más puntos a la segunda porque es "seria".

Ya que estamos: me molesta mucho, y es una plaga en internet, cuando se pretende hacer una crítica de Spiderman, Batman, X-Men, Avengers...) como si fueran Babel u otra cosa "seria". No lo son, qué manía de forzarles supuestas profundidades, mira que se leen tonterías. Hay que juzgarlas como lo que son. Y Thor no es Shakespeare ni lo será jamás. Para mí ahí hay un complejo tremendo: ¿qué pasa, te da vergüenza que con 40 años lo que más te gusta en realidad son los superhéroes? Pues acéptalo, pero no pretendas vestirlos de cine adulto, porque no lo son. No, Nolan tampoco.

Y sigo desbarrando: ¿puede un solo aspecto muy fallido echar a perder una película? Yo creo que sí, por ejemplo cuando te "expulsa" de la película (en una en la que eso sea malo, que las hay para reírse), como una interpretación muy molesta de alguno de los actores Como Cruise, Reynolds, Gosling...

Qué rajada, me acabo de quedar a gusto. Cómo se nota que debería estar estudiando.

Paco Fox dijo... 16 marzo, 2016 14:44

Un solo aspecto por supuesto que te puede echar a perder una película. Pero no sólo algo que una mayoría de la gente pueda calificar como negativo (por ejemplo, ciertas interpretaciones), sino, y ahí va parte del meollo, cosas que generalmente se pueden interpretar como positivas. Por ejemplo, 'Mirrormask' es una película que tiene todo para gustarme: fantasía, Gaiman, Henson... PERO ODIÉ ODIÉ ODIÉ la banda sonora. Tanto que no he vuelto a ver la peli. Lo curioso es que es una música circense que tiene cierto eco en los diseños de McKean. O sea, que es intencionado y puede ser bueno. Pero para mí fue un deal breaker.

May dijo... 30 marzo, 2016 10:57

Lo primero felicidades.

De lo segundo... por extenderme algo, Mad Max se tiene que disfrutar en su conjunto ¿Que es un guión plano? Si. ¿Que Max pasaba por alli y se podría llamar Pepe, Max o Keith? También.

¿Y?

Los coches molan. Las hostias son creibles. El guitarrista lanzallamas es sublime. La fotografía utiliza una paleta de colores con unos contrastes brutales. La ambientación del futuro apocalíptico es cruda, lo esperado.

Que la peli es una fantasmada queda reflejado en el hecho de que a nivel técnico se ha llevado todos los premios habidos y por haber (acepto que puede haber sido provocado por el hecho de estar rodado a la antigua, con el mínimo de efectos CGI), pero en el apartado artístico ha sido un erial.

Vuelvo a repetir. ¿Y?

Quizás es lo que algunos necesitamos. Una peli de cerebro en percha. De zampar palomitas, abrir la boca de vez en cuando con un "Ooooooh" de admiración y volver a casa. Joder, es que todo no puede ser Darren Aronofsky y estarte dos días pensando en "¿Que coño ví el otro día?" hasta que dejas de darle vueltas.

He dicho.

 
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