Nuevo post autodestructivo: Los seriéfilos

Llevo 25 años trabajando en televisión y ya he vivido cuatro Edades de Oro de las Series”, me decía hace unos meses el ahora ex-director de contenidos de Movistar+. Llevaba yo un tiempo algo gruñón con todo el fenómeno fanboy de las series que se ha expandido el último lustro como hongos vaginales en un retrete del Viña Rock. Esa opinión de la que probablemente sea la persona que más sabe de televisión y series en España fue como Red Bull para mi haterismo.

Al principio, había pensado en usar este artículo para relativizar la importancia de las series y glosar sus numerosos defectos. Pero, al final, como pasa con los darnáis, los seguidores de Trump o los reguetoneros, lo peor no son el objeto en sí, sino sus fanboys. Hay series buenas y flojas. Pero desde hace un tiempo he presenciado por redes y en la poltrona privilegiada de Canal+ (RIP) cómo salían hasta de la portañuela de los calzoncillos chavales de entre veinte y treinta años (y algún maduro despistado) que se llamaban "EXPERTOS seriéfilos" y exhibían muchas trazas más bien heredadas de la peor culturetez cinéfila: superioridad, absoluta falta de conocimientos de lo que hablan y ganas de llamar la atención para poder follar y acabar con su vacío existencial. En otra época te sentías alguien si tocabas los huevos como presidente de aquella tu comunidad de vecinos. O puteando a quien tuvieras debajo en el trabajo. Hoy en día se trata de ser el primus inter pares dentro de los grupos sociales más absurdos. Seré un simple fan de las series, pero soy el más conocido de mis amigos de Twat-ter. Seré un simple fan del rock aternativo, pero me reconocen en las presentaciones de discos de Malasaña a las que van hasta 40 personas. Seré un simple fan de los furries, pero soy el más importante haciendo memes sobre Winnie The Pooh follando con el Osito Paddington mientras el de Tous intenta hacerse una paja pero no le llegan las manos.

Naturalmente, alguien podría buscar ser un experto en cine, ciencia o literatura como objetivo vital diferenciador. Pero, y ahí está la clave, para eso se requieren años de investigación y una verdadera sapiencia. Para autodenominarse ‘seriéfilo’ sólo es necesario tragarse los 20-30 pilotos importantes (anglosajones, por supuesto) de cada año y haberse visto ‘The Wire’ y ‘Los Sopranos’. Puedes seguir algunas series (esencial: al menos UNA escandinava). Las suficientes para concursar en ‘El Rey de las Series’ y ser llamado para escribir en algún blog, sepas o no lo más mínimo de narración audiovisual más allá de que los diálogos de Aaron Sorkin suenan bien y tal porque son SERIOS.
Y, si además llevas barba de talibán, podrás ligar en Malasaña. ¡Cuidado! No saques en la conversación 'Juego de Tronos', que eso es mainstream y peligrosamente entretenido.

Para ser experto en cine hace falta… bueno: saber de cine. Aunque tampoco es necesario: como me enseñaron varios profesores de la ECAM y las tertulias de Garci, hay muchos que de lo que saben es de HISTORIA del cine. No de audiovisual. Pero incluso para eso hay más de 100 años tanto de cine como de series. Amén que no vale con saberse lo que sacan las majors de Hollywood. Hay que ver más. Muuucho más. Cine independiente. Cine europeo. Incluso existe, aunque los seriéfilos se sorprendan, productos audiovisuales de otros países. Atención: anteriores a ‘Los Soprano’. Sí: puede parecer contranatura, pero hay un audiovisual que se producía antes de los 2000. Claro que es muy jodido pedirle a alguien que se va a sentar a ver ‘Twin Peaks’ por primera vez por aquello de poder opinar con la secuela de 2017 que, encima, se vea y analice la influencia de ‘Lou Grant’ en Sorkin, la revolución de las siete temporadas de ‘Canción Triste de Hill Street’ en cuanto a complejidad de tramas y la verdad absoluta de que la mejor serie de comedia de la historia sea ‘Father Ted’.
Aunque el debate está abierto, puesto que eso sería un asunto ecuménico.
Esto es, que mientras que a un experto en literatura se le exige saber lo que es, qué sé yo, ‘Gargantúa y Pantagruel’ (necesario para la formación de cualquier persona de bien por narrar el mayor pedo de la historia con tropezones) y a uno en cine al menos conocer de pasada qué coño pasaba en el cine japonés en los años 50, un seriéfilo sólo tiene que gritar ‘¡¡¡THE WIRE!!!’ en plena Puerta del Sol a la espera de ganar un puesto en el futuro ministerio de cultura de Podemos.

Porque ya que ando buscándome enemigos y generando posibles comentarios de amigos ofendidos por este post, meto un poco de política para redondear la performance.
Su próximo libro: 'Lecciones filosóficas de Los Serrano'
Resumiendo: que un puñado de personas ha creado una especialidad fácilmente manejable en la que poder llamar la atención. Porque, ¿acaso tiene sentido analizar las series como algo separado del cine?, se preguntaba Paco mientras recordaba sus primeros pasos en esto del audiovisual y luego se avergonzaba por hacerse preguntas mentales de las que conoce la respuesta. Claro que no. Sólo hay que tener un poco de perspectiva para saber que ambos campos están comunicados. Los seriales empezaron con el cine y luego pasaron a la televisión simplemente porque los hábitos de consumo evolucionaron así. Por cuestiones presupuestarias, creadores de televisión y cine han ido yendo de uno a otro según su status o la realidad audiovisual del momento. Recordemos que los 60 en Hollywood estuvieron marcados por una generación de cineastas como John Frankenheimer o Sidney Lumet que se curtieron trabajando en la tele. Las estrellas de series saltaban al cine. Las estrellas en decadencia pasaban a la televisión. Horatio hacía películas con Nicolas Cage y 'Ley y Orden' iba probando y cargándose actores prometedores para que en el futuro los de Watch Mojo tuvieran contenidos de ‘Mira qué joven estaban’. Esas cosas.

Algunos diréis que hoy en día es LA EDAD DE ORO y que eso ya no es así. Primero: que tal afirmación confirma la no diferencia entre ambos campos (por aquel ranciofact de “Se hace mejor cine ahora en televisión”). Segundo, que es mentira hasta cierto punto. Tercero, que no voy a analizar ahora la realidad del medio presupuesto en la actualidad porque en parte ya lo hice en el artículo sobre Uwe Boll. Cuarto, porque aquí estamos escribiendo de los fanboys de las series. Y quinto porque quiero ver el último capítulo de 'Los Medici' y se me va a alargar la escritura de este artículo.
Tú mata, conspira, folla, invierte, pero por tus muertos no celebres una boda, que esas cosas acaban fatal.
Así que tenemos el joven o treinteañero freak. Quiere ser algo, pero los blogs están muertos, nadie puede a superar a Norcoreano en twitter y no da para Youtuber porque no está en la edad, no es un maestro insultando o se le dan fatal los gameplays. Las series, esas herederas de los folletines, están diseñadas para enganchar. Él se engancha. Un profesor de facultad le dijo que era ‘La edad de oro de las series’, justo antes de ponerle las cuatro horas de ‘La puerta del cielo’ y estar a punto de hacerle desear estar en otro lugar o, preferiblemente, tragarse una sobredosis de chiles quetzalzaltenangos y hacer el mannequin challenge de forma permanente . Así que encuentra su camino: ¡Será un influencer seriéfilo! ¡Con suerte lo invitarán a 'Spoiler Hotel'!

Una vez el fan ha escogido “Series” como “Tema de identidad personal” en su “Saber y Ganar” vital, hay que dar el siguiente paso: definir por contraposición. El cine es lo de menos y ahora lo que molan son las series. Menos cuando éstas se parecen mucho al cine. Esto es: que si ve un plano largo en ‘True Detective’ (serie base a la que se le pueden aplicar todos los ranciofacts seriéfilos), es una maravilla. Alguien le recuerda que eso existe desde que el cine se rodaba con manivela y que Orson Nosequé lo hizo una vez mientras se rascaba los cojones con una pata de cordero. ¡Pero ‘True Detective’ es buena porque lo lleva por fin a la televisión! Es la máxima de la serie schrodinger: al mismo tiempo diferente e igual que el cine. No, joer: si antes no se hacían este tipo de cosas era por motivos presupuestarios. Las series se rodaban más rápido y no había un estructura de pay-tv poderosa que apoyara este tipo de complejidades.

Lo siguiente NO es crear un corpus intelectual que reafirme tus gustos frente a lo popular. Por supuesto que no. Es cambiar tu estado de twitter. Que todo el mundo sepa que eres fan de las series. Lo ideal es poner “Estado civil: en una relación con la HBO”, esperando encontrar alma gemela que te permita serle infiel a la HBO con Showtime mientras, por puto aburrimiento, te masajea los genitales a eso de la mitad del tercer capítulo seguido de ‘Boardwalk Empire’ en el que la trama sigue sin avanzar.
Yo veía True Blood por los artículos
Ahora sí: elegir un panteón. Es fácil: lo que todos tus amigos digan que mola y alguna excentricidad. Es esencial aprenderse los nombres de los showrunners, pero eso no supone un problema: con diez tienes suficiente para lanzarte a las redes. Algo que aplaudo, joder. Como finstro más fan de productores o de los Stephen J. Cannel, Stephen Bochco u otras personas menos importantes porque no se llaman ‘Stephen’, me agrada que se reconozca a los promotores de una peli o serie, a menudo olvidados en favor de los realizadores por culpa de los pesados de Cahiers Du Cinema.

Por supuesto, hay que crear niveles dentro de las series. El GRAN ARTE ha de ser serial. Nunca episódico. Eso es para medianías sólo entretenidas como ‘Star Trek’, 'Castle' y ‘Se ha escrito un crimen’. Existe unas importantes excepciones: por ejemplo, cualquier serie para niños que parezca escrita por un tipo que ha mezclado peligrosamente champiñones sospechosos que le dieron en el after con peta zetas.
Porque DROJAS
Si acaso, y por cierta nostalgia de la infancia, ‘Friends’. Pero con un ligero tono condescendiente y de 'placer culpable'. Y, por supuesto, ‘Seinfeld’. Aunque, y esto es muy importante, nunca le haya hecho la más mínima gracia.

Lo serial ha pasado de ser la marca de las telenovelas a ser el marchamo de calidad. Pero como el Seal of Quality de Nintendo, no significa absolutamente nada. Lo episódico se practicaba más antes porque gran parte del consumo y amortización de las series venían, en EEUU, de la venta a sindicación, que requería autoconclusividad. Ahora, con el consumo del tirón (esencial: usar palabros como ‘Binge’ o ‘BoxSet’ para MOLAR MÁS) en VOD o piratón, se pueden continuar historias sin mucho dolor de bolsillo.

Pero, repito, aquí no estoy para narrar la historia de la televisión. De eso se encargan seriéfilos que se han graduado ya de proto-blog en El País desde el que se mostraban orgullosos de poner enlaces a webs de descargas a dar alguna conferencia y escribir algún libro. No hace falta que los leáis: pilláos ‘Everything bad is good for you’ de Steven Berlin Johnson que además habla de reality tv y videojuegos.  En él se explica muy acertadamente cómo M.A.S.H, por ejemplo (¿Ha dicho ‘Smash’?, dirá el seriéfilo), era tremendamente simple a pesar de su éxito masivo y cómo en las pasadas tres décadas la complejidad de tramas se ha acentuado porque las largas narrativas así lo permiten y el espectador está más resabido que un bloguero bajito y canoso que escribe en el salón de su casa porque nadie le ha llamado esta tarde para tomar un té. ‘Breaking Bad’ es más compleja que la primera serie que realmente introdujo las tramas numerosas, ‘Canción triste de Hill Street’. Huelga decir, y más viniendo de un fan del rock progresivo, que complejidad no significa necesariamente una mejora. Que se lo digan a un talibán de ‘In the Court of the Crimson King’ que se compró el ‘Thrakattak’. Evidentemente, ‘El señor de los anillos’ plantea también más tramas y personajes simplemente por tener más tiempo para desarrollarlos.

Serial o episódico son formas de narrar. ‘Fahrenheit 451’ no es mejor o peor que ‘Crónicas Marcianas’ por el hecho de que uno sea una novela y el otro un conjunto de relatos. Claro que ninguno supera a ‘Libro de Buen Amor’, porque en este último hay chistes de follar y violaciones de señoras unicejas, algo que alegra cualquier narración.

Pero, ya que estamos con lo de serial, permitidme que hable del tiempo como cuando te encuentras con el consejero delegado de tu empresa en un ascensor y se te escapara un cuesco. La longitud. Las ocho o diez horas de contenido. Ahí está el mayor aliado y el peor enemigo. Aliado del seriéfilo porque podrá pontificar sobre lo desarrollados que están los personajes que, de todas maneras, llega un punto en el que se han convertido en tan extremos que deseas con todo tu corazón que venga Negan y les dé un besito con su Lucille. Pero también el mayor enemigo. Porque las series son una inversión. A veces la cadena no tiene dinero para financiar tanto capítulo (como pasó con la segunda temporada de Walking Dead) A menudo, la historia no da para más y hay que alargar para llegar a una temporada. En el peor de los casos, hay que tirar dos temporadas más porque tres como que saben a poco. La mejor opción es poner en la trama un personaje (normalmente femenino) que joda y obstaculice la evolución del protagonista. Y, finalmente, está la opción apocalíptica: lo que sea que hicieran los que planificaran ‘Perdidos’.

El seriéfilo, en un nuevo arranque de ranciofact, te dirá muy convencido la frase definitiva de nuestro tiempo. Eso sí, tras mirarte con desaprobación por decir que te quedaste dormido durante todo el segundo y tercer capítulo de ‘True Detective’ tras las tetas de Alexandra Daddario.
Y, así como quien no quiere la cosa, van dos posts con fotos de esta niña.

Ese momento temido es el que todos hemos vivido. La frase mortal es: “Tú aguanta cuatro capítulos, que luego mejora”.

Máxima más o menos al nivel de decir “Yo soy liberal en lo económico y de izquierdas en lo social” o “Ni machismo ni feminismo: igualdad”.

¿Cuatro capítulos? ¿Casi cuatro horas de narración? ¡En ese tiempo los hobbits están ya a medio camino de Mordor y Gandalf ya ha resucitado! ¡Katniss está ya en la resistencia! ¡Y ‘LAWRENCE DE ARABIA’ YA SE HA ACABADO! Luego esa misma gente nunca ha visto ‘Érase una vez en América’ por larga y tal.
No sería buena serie porque hay más de dos personas hablando a la vez.
Qué idiota estoy. El seriéfilo pro no tiene por qué saber quiénes son David Lean o Sergio Leone. Oye, que quizá sí. Pero no se le requiere. Lo cual es un error: todo son historias y sería bueno conocer a los que las han contado bien y no porque tenían un guión de cuatro horas y Netflix les dijera que, para eso, hacían ocho horas y metían una gorda con gafas que desaparecía en la zona oscura y no tenía ninguna relevancia para la trama y a Minona Ryder histérica durante unas cinco escenas repetitivas.
No os confundáis: no va a tener segunda temporada: va a tener una secuela
Que, mejor aclararlo, forman parte de una de las series que más me han gustado en los últimos años y la única vez que he visto más de dos capítulos seguidos de una. Lo digo porque luego pasa como con el artículo de los darnáis e, igual que la gente sigue creyendo que odio a Nolan y ‘El Caballero Oscuro’ (no), tras esta cosa polemista todo dios va a pensar que casi le prendo fuego a la tele tras el cuarto capítulo de ‘Mr Robot’ (bueno, eso sí).

Lo de ‘Tú aguanta, que luego mejora’, aparte de falsa promesa antes de una eyaculación precoz, me hace pensar que la relación del seriéfilo con su objeto de deseo es un poco de Síndrome de Estocolmo. Pero bueno: si te haces adicto con el tiempo, tampoco haces daño a nadie. Me alegro que la gente sea feliz con su frikismo. Por supuesto, eso se aplica al espectador medio y la mayor parte de los que hayan llegado hasta aquí y no se hayan sentido ofendidos. El SERIÉFILO que busca su lugar en internet es más bien una especie de preso. Ese que lanza otro tipo de ranciofacts como "Me voy a casa porque todavía me quedan tres series que ver". Y luego nos quejamos de los deberes escolares. ¿Qué pretende conseguir con eso? ¿Hacer ver que es más fanático que nadie? ¿El más pro? No hay excusa para esta frase a no ser que lo digas cuando una morena de ojos claros te pida sexo violento. Entonces te convertirías en todo un Héroe del No Follarás en la Vida y tendrías todo mi respeto.

Pero voy a ir concluyendo. Que empecé con este post impulsado por cierto haterismo y las votaciones de gente en twitter que querían leerme polemizar en lugar de loando a Hedy Lamarr (no desesperen los tres que saben de quién hablo: llegará en el próximo artículo) y he terminado pensando en hacer moraleja de buen rollo como en la última escena de ‘Cine Basura: La peli’ (ejem... 25 de enero, preestreno en el Palacio de la Prensa... reserven las entradasejeeeem):

No hay que ser ‘experto seriéfilo’. Hay que hablar de lo que te gusta y no correr a intentar ser líder de una manada que ni siquiera tiene sentido de existir. Da igual cómo se presente la narrativa audiovisual. El caso es disfrutarla porque te gusta, y no para ganarse un rinconcito en internet como pseudo crítico y conseguir el aplauso de la tribu. No valen la pena envidias, troleos o pelearse con quién del grupillo de gente que escribe sobre el tema han puesto a votar sobre series en qué medio online. Estudiad, reflexionad y, si no os da la gana de hacer nada de eso, al menos no seáis pesados y miréis por encima del hombro a los tarados que dicen que ‘Un Paso Adelante’ mola más que ‘The Wire’.

Básicamente porque es verdad.
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Me ha encantado la parte en que comentas Canción triste de Hill Street. Para muchos es la serie de policías por antonomasia y para que engañarnos es una de las que han marcado en gran parte las serie que luego llegaría a nosotros, para muestra solo hay que ver blue bloods. Pero es que hay mas atrás, Canción triste de Hill Street invento el genero "policias polis"?, no. Si tuviera que irme a una de las series primigeneas tendria que decir Dragnet.
Personalmente Cancion triste de Hill Street es de las series mas tiernas sobre polis, es humana, te da siempre esperanza y buen rollito... es como si el guionista lo hubieran tenido encerrado en una cueva con que bello es vivir durante 5 años y luego le pidiera que escribiera sobre policias de Nueva York.
No podemos concebir la series de medicos sin MASH pero es que si ves series anteriores como the doctors o el buque insignia que es Hospital General comprendes mucho mejor ese tipo de series.

Puedes especializarte en un campo de serie (accion), epoca o genero.

P.D. para ganarme algun enemigo. Para aquellos que dicen que Hannibal es una joya visual que se vean la primera temporada de twin peaks y que dejen que Linch haga su magia.

Afilando las hoces y guadañas y prendiendo antorchas por lo de 'El libro del Buen Amor'. ¡Sobra "El" y sobra la "L" (de, no del)!

Aparte de eso, un post coherente y con sentido ¿común?

Hay seriéfilos que ven los capítulos a velocidad 1.5 (a más no porque se pierden el sonido, no porque sea un disparate) porque TIENEN QUE ver todos los capítulos de las 250 series que siguen y si no, no llegan... y lo cuentan henchidos de orgullo; pero no les preguntes si han visto "Los pájaros", que no saben ni de qué hablas.
A mí no me molestan en general, sólo me crispan aquellos que me señalan por qué me gusta EN REALIDAD X serie y lo equivocada que estoy con Y serie, por eso y porque son PESADÍSIMOS.

Perfecto el post que desmonta al lord de barra de bar que te mete el comentario de la edad de oro entre siete u ocho recomendaciones de series a ritmo de la ametralladora de John Rambo.

Cuánto daño ha hecho Pablo Iglesias con sus comentarios pedantes sobre "Juego de Tronos". Recuerdo cuando contó que al final de cada episodio intercambiaba mensajes con sus correligionarios sobre si tal personaje representaba la teoría de Fulanovsky sobre el pacto de los poderes frente a la masa y paja paja paja... no sé qué posibilidad da más vergüenza ajena, que fuese una fantasmada o que de verdad lo hiciera.
No sé si Paco te-sigo-y-te-leo Fox acepta peticiones de temas cual DJ en verbena gañana, pero conociendo su amor por los viajes en el tiempo... ¿para cuándo un comentario sobre esa maravilla llamada "Timeless"?

Yo me acuerdo de cuando en un artículo de periódico se anunciaba la llegada de La Edad de Oro de las Series. Hablaban de El compromiso de Shannon y de La pasión de Gabriel. Así que imaginaos.

También me hace gracia la gente que habla de "series de culto" refiriéndose a El Equipo A y El coche fantástico. Aparte de que entonces la veía TODO el mundo, con audiencias cercanas al 100%, de modo que cuando en el patio del colegio decías "¿Ayer visteis la tele?" nadie preguntaba qué cadena, la experiencia era totalmente unánime, me parece que ha cambiado mucho el significado de "de culto" desde la última vez que lo miré.

Algunas series son poco más que culebrones glorificados, y en muchas se ve que una vez agotada la premisa inicial no saben ni cómo continuar, como en Utopia o Perdidos. Es la gran lacra de las series: cuando empiezan sólo saben que quieren que las renueven y así no hay quien se centre, por lo menos en las que son tipo culebrón. Inluso series que están bien sufren por ello. Si en Breaking Bad, pese a que está bien, hubiesen sabido desde el primer momento cuántos episodios iba a durar y cuántas temporadas, no habría algunas digresiones y capítulos de relleno.

También aprovecho para mandar un cariñoso saludo a todos los que ven los capítulos de las sitcoms con subtítulos amateur que tienen los chistes mal traducidos y totalmente desincronizados, y dicen que les encantan, porque suyo será el reino de los cielos.

¿Morenas?
Yo es que soy más de rubias.

Qué grande eres.

Me gustan todo tipo de series. Respeto los gustos de los demás. Odio a los haters, a los fanboys y a los que hablan sentando cátedra.

Aplaudo tu artículo.

Yo sufrí en mis infantes carnes cuando quitaron El Equipo A de las tardes de la primera
Después de eso hice callo.

Yo he dicho alguna que otra vez lo de "aguanta que luego mejora", y luego me lo agradecieron.
También opino que vivimos una auténtica edad de oro de las series porque nunca hubo tanta cantidad y calidad: plataformas como Netflix, Amazon y Hulu están pegando muy fuerte. Lógico si una subscripción mensual cuesta menos que ver El mojón suicida en el cine.
Soy un cuñao cinéfilo, !qué le vamos a hacer!. Eso sí, yo no soy de los que dan vara a los demás. Es proselitismo se lo dejo a otros.

Ver series es la mejor forma de perder horas de tu vida a lo tonto, mientras te cuentan en 35 horas algo que te podían contar en 3 como mucho (breaking bad, no te escapes).
Creo que las dos únicas series que he visto enteras son Hermanos de sangre y Roma, cortitas y con final cerrado.
Con todas las demás, a los tres capítulos empiezan a meterte relleno hasta que te sale por las orejas. Para eso me veo capítulos sueltos de Colombo, que por lo menos sé seguro que van a tener un final bien pensado

Para imprimir y enmarcar esta entrada... Si no fuese por el palo gratuito a QUE JRANDE ES EL CINE. Supongo que lo de no tener ni puta idea irá por Torres-Dulce y tu amigo Prada.

Yo lo que no entiendo de unos cuantos seriéfilos que he conocido es que te alaben cualquier puta mierda que venga de USA y luego les hable, por ejemplo, de Curro Jiménez y lo que supuso tanto a nivel mediático como a nivel técnico (rodaje con técnicas de cine, las localizaciones son cojonudas, la música de Waldo de los Ríos es maravillosa... tal vez lo único que falle sea el sonido) y se lo tomen a guasa sin hacer el mínimo esfuerzo de revisión o contextualización.

Justamente Torres Dulce. El tío vino a darnos una clase a la ECAM y, cuando empezó a decir que 'John Ford inventó el fuera de campo', mi amigo Tito (el tío que más sabe de cine de España) y yo directamente nos levantamos y nos largamos.

Torres dulce tiene más obsesión con Ford que yo con unas tetas bien gordas.
En lo que dura los soprano, te puedes ver 40 grandes películas, 40 historias distintas bien contadas (si eliges bien).
Ya vale de alargar series hasta el infinito

Abby no es un robot

Aplaudo totalmente, nabo incluido, este excelso artículo.

Me da la sensación de que muchas series parten de una buena premisa que da para una temporada, o a veces incluso para una miniserie, pero que queman en su aburrimiento al tercer o cuarto capítulo: "Blindspot", "The following"

Llevo mucho tiempo harto de los listillos y que básicamente se limitan a elevar a los altares un par de series correctas pero con un márketing excelente detrás. Y aún más harto de su condescendencia cuando servidor elogia antiguallas como "La niñera, "Las chicas de oro", "Roseanne" o "Alf" como series muchísimo más amenas que "Mad men"... de la que por cierto apenas aguanté media hora en su sopor.

Por no decir la eterna y asumida inferioridad de la comedia respecto al drama en las mentes de todos los críticos de mercadillo. "Modern family" o "Mom" ahora mismo tienen unos guionistas que podrían darle sopas con hondas a medianías que enrevesan tramas y colocan aquí y allí una frase para que el responsable de Calidad de tu empresa la ponga en la pizarra del cuarto de empleados, o para que la gente que cree en cosas como los coaches y los libros de autoayuda se la ponga de estado de WhatssApp.

Buf, lo siento, Paco, pero este artículo no me ha llegado. Creo que te metes con los seriefilos porque sí.

Además, yo es que veo el tema de otra forma. Puede que haya un pequeño subgrupo de PESAOS que dan la matraca con alguna serie, una "mejor serie de la historia" que cada año cambia, que primero es "Lost" (que ahora se ha quedado, sí, "perdida"), luego es "True Detective" y el mes pasado era "Stranger Things". Pero el problema es que la gente que traga series es legión, y yo tengo otra teoría.

Yo lo que creo es que las series son a los dosmildieces como la heroína a los ochenta. El mundo da más asco que nunca y la gente quiere una dosis regular de evasión placentera. No hay más. Y, de la misma forma que no me metería con un yonqui (simplemente saldría corriendo), paso de meterme con los seriéfilos. Que además, bastantes son parados y algo tendrán que hacer con tanto tiempo libre.

Bueno, vale, pero la mejor serie cómica del mundo mundial no es Father Ted, es Soap (Enredo).

Danda: Creo que no has pillado la diferencia, que me parece que he especificado bien implícitamente en el texto, del que ve series y los que se definen por ellas y las usan para aspirar o para ser una especie de élite crítica similar a los que se autodenominan 'cinéfilos' y pululan buscando ganarse la vida o hacerse famosos con ello. Vamos: como la mayor parte del focoforo en sus tiempos a nivel de cine.

Estoy hablando de chavales (en general son jóvenes) que pululan por la red, antes en blogs y ahora alrededor de posibles programas de televisión. A mí me coje cerca por estar en el Plus y por conocer a gente periférica a este gremio.

Yo soy de la legión de gente que ve series. Pero la clave es que lo he sido desde siempre, como absolutamente todo del mundo, sin necesidad de inentar crear un corpus vital alrededor de ellas ni, por supuesto, mirar con condescendencia como si fuera una letra de Billy Joel a quien no comparte mis gustos, a menudo dictados por un cierto ambiente que, como pasa con cierto tipo de cine cultureta, dice qué es lo que hay que alabar en cada momento.

Añadido junto al del vino a la colección de "cosas que me gustaría haber dicho a mí pero ya las ha dicho otro por mí y posiblemente mucho mejor"

¿No tiene esto que ver un poco con ese digamos "lado oscuro" del friquismo en el que uno no disfruta tanto con algo muy concreto sino que disfruta más del hecho de erigirse en experto de ese algo con la seguridad de que buena parte de la gente que le escucha/vea/lea carece de los conocimientos necesarios para detectar la impostura?

Ya, será que en Madrid estás en el epicentro del rollo ese. Yo conozco a muchos adictos a las series, pero lo llevan totalmente en silencio, entrando discretamente a diario en "esas webs", diciendo "ah, ya está el nuevo Westworld", haciendo un clic y a descargar, sin más jaleo. Para mí eso de "oye, ¿te he dicho ya que soy fan de las series/runner/vegetariano?" es sólo un chiste cansino de internet.

Voy a añadir una cosa. Lejos de arrogancia o pedantería, lo que suelo ver ahí es resignación de oficinista, una dependencia y casi diría que frustración por tener que preocuparse de esta al día con un buen número de series, sin las que su rutina no está completa. Por eso yo lo veo de forma tan prosaica como una simple adicción.

Claro que es un chiste cansino de internet: el ambiente de este paradigma de persona es precisamente la red. Te parecerá que está muy lejos, pero el otro día mismo un tipo, ya con sus pelos en los huevos, le soltaba a Manuel Bartual por twitter el ranciofact seriéfilo de "Dime una peli de los últimos 5 años mejor que 'Breaking Bad'... ¡Ninguna!". Casi muero de vergüenza al leerlo.

Existen. No son Legion, pero son ruidosos.

A mí me has ganado sólo con hablar de pasada de "Crónicas marcianas", la serie que me dio a conocer a Ray Bradbury y al libro que he leído como diez veces...

Pues yo sí se un ejemplo de serie en la que merece la pena aguantar los primeros capítulos de mierda: Cosas de Casa, que hasta el cuarto episodio no salía el Steve Urkel.

edad de oro de oro de las series = partido del siglo

Criticar al seriéfilo ya está demodé.

Aprende a hacer un post polémico, Marlow.

Yo no me he encontrado esos gafapastas cansinos que describes en el artículo, pero estoy convencido de que existen, es mi escasa vida social la que me hace no conocerlos...

Fuera aparte yo sí creo que estamos viviendo una burbuja seriéfila (que algún día explotará y quedarán las cadenas más fuertes, no es normal tanta cantidad de series caras), no añoro tiempos pasados. Las series que veía de chaval, como El equipo A, El coche fantástico, Trueno azul, El halcón callejero, Falcon Crest, Autopista hacia el cielo, etc. eran un auténtico sebo de becerro, las veía porque no había opción, pero ni me gustaban en su momento ni las voy a idolatrar por nostalgia. Destacaban muy pocas, tipo Norte y sur, Juncal, Verano azul... pero por cada una memorable había tres docenas chunguísimas.

No creo que en los 90 mejorara mucho la cosa, los mayores éxitos seguramente fueron Expediente X, Urgencias y Buffy, y ninguna me entusiasma. Para mí el cambio vino con A dos metros bajo tierra, era la primera vez en muchísimo tiempo que veía una serie que destacaba tan claramente de las demás. Luego vinieron el ciento y la mare... Pero eso es bueno, hay para todos los gustos, la cuestión es no caer en el absurdo completista/obsesivo de quererlo ver todo, porque entonces te agobias, es tan simple como seleccionar lo que te resulta más atractivo, ir abandonando las que no cumplen expectativas, y a gozar.

¡Ah! por cierto, a mí tampoco me hacen mucha gracia las procedimentales (excepto el afortunado híbrido que es The good wife), pero las seriales tampoco son mis favoritas; me quedo con el camino intermedio, las que te cuentan una historia por temporada, como Fargo o Stranger Things, tienen la ventaja de tener espacio suficiente para profundizar pero no tanto como para inundarlo de paja. Y al final me he puesto yo también un poco gafapasta...

No creas: no es cultureta que te gusten las más cerradas (añade la del asesinato de Kennedy de James Franco). Es que son las que tienen menos problemas de relleno y la mejor salida para productos de medio presupuesto o adaptaciones complejas (ésta que digo o JdT) que no tienen cabida en salas.

> no desesperen los tres que saben de quién hablo:
> llegará en el próximo artículo

Señor Paco Fox, le HAMO.

Bromas aparte, leer uno de tus posts para un newbie dente bloj como yo, es como coger el DeLorean. He pinchado en el link de los darnáis para leerlo y he vuelto a 2009, con ¡comentarios sobre el estreno de Avatar!, fotos de una Morena Baccarin jovencísima ("¡anda! pero si ésta es la de Homeland T1 y Deadpool, ¡pero qué peaso bombón!") y de una serie que desconocía (ahora entiendo por qué vi un día de hace mil años en la tele una peli titulada Serenity, recuerdo que me gustó mucho, pero no entendí ni la mitad...)

¿Sabe, Sr. Fox, que ha hecho que ahora tenga que ver sí o sí nosécuántos capítulos de esa serie, en la que salen Castle y Jessica Brody? ¿Sabe cuántas horas voy a pasarme delante de la tele? ¿Y si me convierto en seriéfilo por su culpa?

Espero que se redima en el susodicho artículo de pronta publicación ;-)

Qué descubrimiento tu blog. Es un gusto leerte y aprender contigo. La próxima vez quizá me anime a comentar más largo y tendido, que hoy ando con prisa (me quedan dos capítulos de Downton Abbey y me pueden las ganas ;-)

Miguel Ángel: 'Firefly' es lo más jrande: Baccarin sobre todo, pero también hay dos capítulos con Christina Hendricks guapérrima y, personalmente, se me caía la baba con Jewel Staite. En otros terrenos menos importantes, tiene la ventaja de haber sido corta y episódica, con ningún capítulo de relleno y, lo mejor de todo, con FINAL gracias a la peli 'Serenity'. Como dato freak, Nathan Fillion aquí inspiró la creación de Nathan Drake para la saga 'Uncharted', lo cual explica que se contratara al compositor de 'Firefly' para esos videojuegos y que Nolan North forme parte de la troupe de Fillion, apareciendo en la webserie 'Con Man' de Alan Tudyk.

Si es que se me da cuerda y no paro.

Anómimo: No es por colgarnos medallas, pero lo mejor de ente bloj es navegar por más de diez años de artículos. Aseguro que se encuentran joyazas. Pruebe la etiqueta de Highlights Sórdidos.

Maravilloso artículo, lo necesitaba, en serio. Hablamos de alguien licenciado en Información que se quita el sombrero ante quien ha sabido plasmar en poco espacio su mismo pensamiento sobre estos plastas.

Sin ir más lejos, tengo cierto individuo agregado en cierta red social al que siempre, siempre le entusiasma cualquier seríe con unas mínimas connotaciones frikis. Es la típica persona que se define a si mismo como friki, ejercer de ello es parte de su vida, de forma casi antinatural. Serie de moda --> bombardeo con post y memes sobre el tema --> adquisición de merchandising ---> pasamos a la siguiente con la que nos taladre la maquinaría de marketing, que no puedo quedarme atrás en la carrera de ser el más friki.

Y mira que son ámbitos temáticos en los que muchas veces soy fan como el que más, pero me asombra que existan personas que no sean capaces de salir de esa endogamía de comics-pelis de superheroes/fantásticas-series "frikis" y mucho heavy.

No se, no pasa nada por abrir un libro del XIX o escuchar algún grupo punk. No van a marginarte en la partida de rol por ello.

Eso si, no alberguemos esperanza alguno que, como Paco acertadamente ha señalado, adquieran conocimiento sobre todo aquello anterior a esta autoproclamada "edad de oro" de las series. Esto va de actualidad, de estar siempre al día y tener un vacuo tema de conversación con gente similar cuya cultura general o inquietudes no dan para más.

Luego mencionas cosas como Black Adder, Black Books o Garth Marengi's....por mencionar algunas no muy lejanas en el tiempo, y pasa lo que pasa.

Por simplificarlo con un ejemplo cercano a ellos, es como ir de heavy por la vida, pero en la práctica conocerte solo los de siempre (Slayer, Maiden, Megadeth, Judas y cia) y una pleyade de rancios grupos del norte y centro de Europa y que luego les menciones unos Forbidden o Tygers of Pan Tang y no sepan ni de que estás hablando.

Un poco exagerado este artículo, últimamente estáis más haters que de costumbre...

Con todo, echo en falta un dato que le da aún más sentido a todo el asunto: Para ser un "seriófilo" (Argh!) no hay que tener ningún talento ni hacer NADA.

Solo necesitas tiempo, y eso a muchos les sobra. ¿No tienes plan para el viernes? (y de paso, ni para el sábado ni mucho menos el domingo) Pues a chuparse 20 horas de series, cosa que no implica ningún puto esfuerzo y encima sacarle rédito intelectual. Un 2x1 en toda regla.

Y ojo, que conozco a alguno que vive en pareja y están al día de 20 series a la vez, lo que significa que hablan entre ellos lo justo. Y follar me imagino que ni olerlo.

Maravilloso post. Lo de contraponer a los seriéfilos tipo "Tu aguante que luego mejora" con aquellos incapaces de ver Érase una vez en América "porque dura mucho" (básicamente los mismos que se vanaglorian de no ver peis anteriores a 2000 "porque son antiguas") casi hace que me descojone: no hay mejor forma de definir a una gente que es, esencialmente, absurda.

Hasta hace unos años yo practicamente no veía series: lo que me ha gustado desde siempre es el cine y si ahora veo alguna serie que otra es por mi novia (ya se sabe, lo que no logre una de buenas tetas...), pero sin perder la perspectiva. Algo que me ha hecho perder incluso amigos (o supuestos amigos) por decir cosas como que a Breaking Bad le sobra la última temporada, que The Wire es soporífera (que lo es; no acabé la primera temporada), que American Horror Story es una basurilla con ínfulas o que, en el colmo del atrevimiento, Juego de Truños no es más que una soap opera yanki de los ochenta como Falcon Crest, pero con más tetas y sexo para pajilleros, de esos tripones que llevan camisetas presuntamente freakies y no perdieron la virginidad hasta los 27. Y porque les debían algún favor.

En resumen: que lo de las series y esa pretendida calidad que se le presupone a todas básicamente por ser series, es ya muy cansino. En realidad siempre lo fue, pero ahora lo es más que nunca, joder.

Un saludo:
Leo Rojo
www.elspectrumhoy.es

Amén a todo el artículo (sobre todo a lo de la Daddario...si no llega a salir ella, no aguanto el rollazo de True Detective noi de coña, que era todo puesta en escena y NADA MÄS)

Anónimo del 14 de diciembre, creo que en realidad el objetivo de este artículo es más meterse con los cansinos que se creen que tienen una licenciatura en cine por ver mogollón de series que meterse con las series en si, que las hay bastante buenas y el que escribe el artículo confiesa que las devora también. Hasta cierto punto es normal, todos tenemos nuestros momentos de debilidad y nos gusta alimentar o que nos alimenten el ego un poco, y como todo el mundo ve series y es más fácil, rápido y popular que leer libros, pues ya está, mezcla perfecta para destacar en reuniones.

No creo que haya que darle mayor importancia, la abundancia per se no es mala, yo disfruto de varias series, descarto la mayoría por desinterés y, sobre todo, porque quiero hacer algo más que ver series, y ya está, disfruto de la porción que me interesa. Y doy gracias a la burbuja seriófila por permitir que exista la continuación de Evil Dead sin suavizar el gore descacharrante. Por cosas así vale la pena.

Primero decir que todos tus artículos me parecen interesante y no he escuchado nunca un podcast en el que no me haya reído muchísimo y a la vez haya aprendido algo. Pero este artículo no me ha acabado de convencer para que dices que la gente que no tiene un máster y no puede tener opinión valida en lo que le gusta y en lo que no.

No sé, yo creo que si alguien quiere ver muchas series y opinar que sabe mucho del tema y escribir en un blog lo que opina no hace mal a nadie. La palabra "experto" en Internet a estas alturas todos sabemos que no significa nada.

Yo no tengo ni puta idea de cine ni de series pero sé que prefiero ver "the wire" por 3ª o 4ª vez a "stranger things" y la saga de películas "fantasma" me aburrió igual que cualquier episodio de relleno de "The Walking Dead" y no puedo pensar en ninguna pelicula que me haya hecho reír mas que algún episodio de "The South Park". Si eso me convierte en un inculto, o un pedante.. pues bienvenido sea.
Un saludo

Creo que no has entendido el artículo. Cada cual puede dar su opinión de series como lo puede dar de pelis, libros, cuadros o maneras de explotar barrillos en la cara. El asunto está precisamente en los que se venden como expertos. En los que se llaman seriéfilos invocando cierta pátina de legitimidad por el simple hecho de haber visto mucho, pero sin saber nada de narrativa o cine. No sé si lo cuento en el post (hace ya tiempo que lo escribí), pero hace tiempo impartí una clasa a gente que quería producir audiovisual y todos eran GRANDES SERIÉFILOS, pero no tenía ni idea de historia del cine ni de series viejas. Eso es pura incultura en un café y da igual, pero si vas de pro, quieres producir o escribir profesionalmente del tema, más te vale saber de qué demonios estás hablando.

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