Guias turísticas para sórdidos: Cardiff


Cada vez que Sergio Ramos dice que está muy contento porque va a jugar la final de la Champions en Andalucía siempre tiene que venir alguien a aguarle la fiesta diciendo “En Cádiz, no, Sergio… Es en Cardiff”. Y cada vez que veo a alguien repetir esta chorradilla tuitera siempre tengo que recordar que más de media España debe ser Sergio Ramos, porque cuando, hace algunos años, decía a todo el mundo que me iba a trabajar a la capital del País de Gales, todos me preguntaban que qué carallo se me había perdido en Cádiz.

El caso es que, como el fútbol es así, por fin puedo darle utilidad a todas las chorradas y sordideces que aprendí como montador de ‘GT Academy’ en la ciudad que vio nacer a Roald Dahl. Y, durante unos días, este artículo podrá servir de adecuada guía turística a madridistas y finstros del mundo. (A partir del domingo, sin embargo, ya solo servirá para finstros en su fase más duodenal, y no dejará de desentonar entre el resto de artículos de algo llamado Vicisitud y Sordidez).

Vamos allá.

Cómo – y por qué – llegar a Cardiff


Cardiff es una ciudad con aeropuerto. Hecho ante el cual el resto del Reino Unido suele decir “¿por qué?”. Ello hace que volar al corazón del Vale of Glamorgan, en el mejor de los casos, lleve unas cinco horas con escala en Holanda o, en el más habitual, unas dieciocho con escala en Irlanda. Porque Ryanair es así. Por ese motivo, lo mejor es volar a Bristol y, en el propio aeropuerto, pillar un autobús de una hora que deja en Cardiff Central. Easyjet tiene numerosos vuelos directos a Bristol desde Madrid y Barcelona, pero también desde los aeropuertos de Palma, Alicante y Málaga. Que, en la Pérfida Albión, son más sabiamente conocidos como los aeropuertos de Magaluf, Benidorm y Marbella. Porque los británicos saben qué es lo realmente bueno. Y porque con Jesús Gil vivíamos mejor.



Por supuesto, para estas fechas, ya resulta más barato viajar a Sidney que a Bristol, así que la mejor opción, as usual, vuelve a ser ir a Londres y coger un tren de unas tres horas hasta la estación de Cardiff Central.

Ya estoy en Cardiff. ¿Qué coño es esto?


Para los ingleses, Cardiff es lo mismo que Newfoundland para los canadienses: un lugar ignoto, fuera de la civilización, incomprensible y tan fascinante como peligroso. En uno de los episodios de la soberbia serie de ciencia ficción ‘Torchwood’ (ambientada en la capital galesa) la brigada de investigadores de lo alienígena estaban buscando qué especie extraterrestre podía ser la responsable de una serie de atroces sucesos que estaban aconteciendo. Al final, se trataba de un grupo de catetos caníbales de las afueras de Swansea. Lo normal por allí, vamos. ¿O es que se creen que pillaron a un actor galés como Anthony Hopkins para hacer de Hannibal Lecter por puro capricho?

"CSI? CSI Cardiff, that's what I'd like to see!!!"


Y esto podría ser todo lo que necesitaseis saber sobre Gales. Pero a un servidor de ustedes les apetece darles aún más. Por dónde, ya lo saben.

Gales es un sitio en el suroeste británico cuya climatología se describe como “Si ves la cumbre del Clyder Fawr es que va a diluviar en pocos minutos. Si no la ves, es que ya está diluviando”. Su idioma, a su vez, se describe como “dale una serie de hostias aleatoriamente a un teclado – que no tenga jodidas la “y” y la “w” - y te saldrá medio diccionario galés”. Ésta es una opción que defienden expertos en el tema como Chiwetel Ejiofor o Apichatpong Weerasethakul. Y cualquiera que, visitando Gales, haya terminado en el celebérrimo pueblo llamado Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch.

Hay camisetas pero, obviamente, solo en XXXXXXXL


El galés medio, en el ámbito rural, tiene como hobby exclusivo el superar en alcoholismo a Irlanda y Escocia juntas mientras, a su vez, se dedica a la sodomización de ovejas. Lo cual explica el triunfo arrollador del Brexit en el rural galés. En las ciudades como Cardiff, sin embargo, se tiene el alcoholismo y la sodomización de ovejas como hobbys no exclusivos, lo cual deja alguna neurona libre a la hora de votar.

En cualquier caso, una vez allí, se encontrarán rodeados por las personas más dicharacheras, joviales, amables y simpáticas de todo el Reino Unido. Con diferencia. Y no serán capaces de decirles no si les ofrecen una oveja. Porque los jodíos tienen todo el arte. Y sus ovejas también.

Vale, ya sé todo lo que hay que saber sobre Gales. Ahora… ¿Qué visito en Cardiff?


Dos personas son las que explican la historia pasada y presente de Cardiff: el marqués de Bute y el Doctor Who. Empecemos por el más sórdido de los dos. Aunque no sea una elección fácil.

El marqués de Bute fue un sórdido millonario escocés que supo capitanear el auge de Cardiff gracias a la explotación del carbón. Sí, aquella época en la que se sacaban más pesetas de las minas que del petróleo.  Ése es el motivo por el cual casi todo se llama ‘Bute’ en la ciudad (empezando por los soberbios parques que rodean en río Taff y acabando por la larga avenida de uno de los polígonos más chunger a los que yo iba a trabajar). Y el marqués de Bute también el motivo por el que ese “castillo” que hay en el centro de la ciudad resulte tan… extraño.

¡ÉPICA!
En efecto, solo un trozo central del castillo tiene algún valor histórico. Todo lo que le rodea, sin embargo, es una mezcolanza Exincastillosa recreada por un hortera de bolera escocés. Lo cual explica por qué entre los animales esculpidos a sus alrededores hay… un oso hormiguero, entre otras lindezas. Eso sí, hasta el propio marqués se dio cuenta de que había que fijar un límite cuando le propusieron esculpir un caballito de mar. Oddly enough, no hay ovejas.

Pero, entre el petróleo y la Thatcher follándose viva lo que qudaba de la minería, Cardiff no tuvo más remedio que reinventarse. Con el recuerdo del jran galés Tom Jones como último héroe de la mina, Cardiff apostó por ser el segundo centro audiovisual más importante del Reino Unido después de Londres. Y uno de los principales responsables fue un genial gay de dos metros proveniente de Swansea llamado Russell T. Davies.

De Russell ya hemos hablado en nuestra oda al gayfrikismo, pero la ciudad de Cardiff debería hacerle una estatua YA mismo – no lo harán, supongo, debido a la rivalidad futbolera con el Swansea, la segunda ciudad más grande de Gales – por haber logrado que la BBC rodase ‘Doctor Who’ en la capital galesa. Y, una vez la serie hubo triunfado, lograr que también rodasen allí los spin off de ‘Torchwood’ y ‘The Sarah Jane Adventures’. Así hasta el día de hoy, donde también se ruedan ‘Class’, ‘Casualty’ y ‘Sherlock’.

Ello implica, en primer lugar, que si cogen el autobús Baycar podrán bajarse en una parada tan cool como ésta:



Es la parada de un frikódromo terminal como la Doctor Who Experience que, desgraciadamente, cerrará sus puertas este verano. ¡Así que ésta es una de las últimas oportunidades para visitarla! Y no me vengan con que les da miedo ver a toda la gente travestida que hace cola, desde las chicas disfrazadas de Tardis hasta émulos de Colin Baker haciendo cola para entrar al baño. ¡Cojones! ¿Es que eso de ir con la camiseta y bufanda de tu equipo no es también cosplay? ¿Y que es eso de que en tu camiseta ponga “CR7”? ¿Significa que tienes el perímetro de siete Cristianos Ronaldos?

Gordo de mierda.

Volviendo al Doctor: su marca en la ciudad es inmensa. Básicamente TODAS las putas calles de Cardiff son, de una forma u otra, escenarios de las aventuras del Doctor o del capitán Jack Harness comandando Torchwood.

Jamás seré la millonésima parte de cool que Jack.

Así, en Cardiff Bay – el cutre pero charming intento galés de tener un Maremagnum como el de Barcelona – podrán ver esa fuente ante el teatro de la ópera que el capitán Jack Harness usaba como ascensor. Igualmente, a pocos metros, en el muelle, está el memorial dedicado a Ianto Jones. No dejen de visitarlo, aunque les advierto que ver alguna de las prendas de ropa interior galesa allí colgadas cambiarán su vida para siempre.

Las mismas bragas, con tres años más de roña encima, siguen hoy allí.


En esta soberbia web podrán visitar TODAS las localizaciones del Doctor para frikarse como es debido. Personalmente, sin salir de la zona de la bahía, podrán solazarse en Bute Esplanade con la casa que Matt Smith regalaba a Amy y Rory. Y no excesivamente lejos, en el chungo barrio de Grangetown, podrán ver el paso de cebra en la que el padre de Rose era atropellado y resucitado en una paradoja espacio-temporal. Ya saben: si les apetece morir atropellados y vivir para contarlo en una dimensión paralela, ése paso de cebra es una elección inexcusable.

Vale, ya acabo de salir de la estación de tren ¿Qué puedo ver sin moverme mucho del estadio?


Dado que los británicos no saben vivir en sociedad, sus ciudades tienden a expandirse en aburridas viviendas unifamiliares de nulo interés para cualquier turista. Ello hace que sus center of town, con la excepción de Londres, tengan un tamaño ridículo que puede visitarse en quince minutos. Con Queen Street, St. Mary Street y The Hayes se habrían liquidado todo el centro, usando, eso sí, todos los bellos arcades victorianos que unen estas calles, mejores que ningún arcade que haya visto en Londres, en serio.



It's Tony rock'n'roll
Pero no han llegado a estas alturas de la guía para escuchar semejante obviedad. Así que pongámonos un poco más gourmets con Cardiff centro. Dentro de Castle Arcede, no dejen de visitar la librería de segunda mano Troutmark books: decadentismo, carteles del Doctor a tutiplén y la garantía de que quedarán encerrados en ella si no han salido a la hora de comer. También por la zona, es recomendable la calle Womanby Street, con su ambiente alternativo y su bareto rockero Fuel (no intenten entender el acento galés imposible de sus camareros: la contraseña de la wifi es “gimmefuel”). No faltarán nunca buenos conciertos rockeros. La última vez que pasé por allí estaba Graham Bonnet, pero lo inolvidable fue ver a Tony Wright de Terrorvision en un concierto cuyo tema principal era “Creo que los de Bradford nos tajamos más que los de Cardiff” con una exhibición en la que el guitarrista que le acompañaba tenía cada vez mayores dificultades para mantenerse en pie. Terminó el concierto tocando ‘Alice What’s the Matter’ arrastrándose por los suelos.

Todos los pubs en la zona, son en general, excelentes. A destacar el Zero Degrees, el Bunkhouse o el Gravity Station. Y, por supuesto, frente al castillo, no falta ese frikódromo que es Forbidden Planet. ¿Adivinan de qué tienen toneladas de merchandising?



¿Qué hay más allá del centro de Cardiff?


Ya hemos hablado de Cardiff Bay (hay autobuses, un trenecillo o la opción de un paseo satánico de 20 minutos para llegar). Pero Cardiff tiene varias opciones alejándose un poco del centro.

En primer lugar, cruzando el río, estaría el barrio de Canton, vertebrado por la calle Cowbridge Road. Sus tiendas son una oda a lo mejor del cutrerío chamarilero británico, con su olor a fritanga y curry y con el recuerdo constante de que, en los 80, éste era un buen barrio al que ir a comprar caballón. Actualmente, se ha reformado jugando la carta un poco más alternativa. Aunque, casi exclusivamente, la ha jugado con el edificio llamado Chapter: un centro social satánico reconvertido a una enrome cervecería, teatro, y cines de arte y ensayo. La mezcolanza entre culturetas y sórdidos del barrio es tan soberbia como las cervezas que allí sirven. Visita obligada.


Por su parte, el pijo barrio de Roath, ofrece multitud de tiendas y café en la calle Pen-y-Lan (sí, hay posters de los Beatles colgados por doquier) entre las que destaca, con autoridad, el Rainbow Bargain. Se trata de una iglesia reconvertida a… ¡chino cutrón! Para un esPPPPañol, acostumbrado a que la Santa Madre Iglesia, mande quien mande, nos robe cada año más en su mamandúrrica existencia, el hecho de desacralizar edificios santos nos parece ciencia ficción. Pero es lo que aquí se estila. Eso cuando no dedican los propios curas la mitad de su capilla a ser una cafetería-paraíso-de-la-formica.

En el barrio de Roath también está, posiblemente, el parque más agradable de toda la ciudad, con su desmesurado estanque. Así y todo, el pijerío de la zona no evita todos los parques y jardines galeses esté colonizado por una colección de aves de desmesurado tamaño que no dudarán en asaltarte en pos de comida. ¡Acción!



Si tienen ánimo mercadillístico, una visita a Splott les reverlará un macromercadillo que no tiene nada que envidiar a lo más arrastrado del Magreb y… ¡qué carallo! Siempre hay interés por visitar un barrio del cual los habitantes de Cardiff dicen lo mismo que… el resto del Reino Unido dice sobre Cardiff.

No quiero dejar de dirigir unas palabras al barrio que me acogió en mi primera estancia galesa, por supuesto. Me refiero a Grangetown (entre Canton y la estación de tren). Un lugar cuyo nombre, al ser pronunciado, suele crear una mueca de asquete entre una parte sustancial de la población de Cardiff. Si se animan a pasear por ese pozo de inmundicia, no dejen de visitar el número 84 de Court Road y saludar a su dueño Matthew. El efluvio a perro mojado que emanará de su moqueta será lo primero que les reciba y, si tienen suerte, puede que el que les ara la puerta sea un enjuto señor con pinta de ser su camello. Cómo pude residir en su habitación tanto tiempo es un misterio galés superior a chorradas como el Yeti, el triángulo de las Bermudas o por qué Rajoy será presidente vitalicio de EsPPPPaña.

Por dentro es una sordidez
Hacia el norte de la ciudad está Llandaff, famosa por su iglesia y por ser el lugar de residencia de Roald Dahl. Allí transcurren algunos capítulos de su descomunal libro ‘Boy’, lo cual ya es motivo para hacer visita. Y, por supesto, en esta iglesia se entrentaba Matt Smith a una horda de zombis del imserso galés en su primera aventura como Doctor. ¡Todo son ventajas!

Moviéndose un poco más, no dejo de recomendar el coger un tren de carcanías a Caerphilly para visitar uno de los mejores castillos de todo Gales (que ya es deicr: más de la mitad de los castillos del Reino Unido están aquí) en el que se han rodado innúmeras secuencias de esa serie que ya saben. Y, sí, los patos y demás bichos gigantes del foso volverán a dirigirse amenazadoramente hacia ustedes.



Como colofón – y, qué carallo, como promesa si gana su equipo la final – pueden ir hasta Penarth y visitar su célebre Pier (junto con Brighton y Clevedon, el más famoso del Reino Unido). Por supuesto, la promesa será arrojarse desde lo alto del Pier. O decirle a ese cuñao tajado que os acompañaba “Oye, vete junto a ese grupo de galeses y diles “Beeeeee…”. Y ya ellos harán el resto.


¿Vale Cardiff para el turismo satánico?


A un fans del brutalismo británico y su hormigón chorrentoso como yo le duele el alma al reconocer que Cardiff es bastante sub-par en este aspecto. El único housing estate decente en el que poder ser atracado, violado y asesinado (aunque no necesariamente en ese orden) estaba en Penarth y ya fue demolido (los principales housing estates que quedan en pie están en Bute Town y Gabalfa, pero no son ni por asomo tan amenazantes). Lo que queda en pie es cierto putamierdismo de hormigón justo a la salida de la estación… ¡que también está siendo arrasado! Porque, coñe, ahora que el Principalty Stadium ha puesto a Caerdydd (hala, hasta en galés lo escribo para no repetir tanto el palabro) en el mapa… ¿qué sentido tendrá el recibir a los visitantes con un muestrario de lo peor y más cutre de tu ciudad? Así pues, lo que vas a ver, a día de hoy, son las obras de un desmesurado complejo para la BBC. Eso sí, de momento, son gigantescas estructuras de hormigón. Así que, como metadona del satanismo, puede servir.



Sin embargo, sí que hay un excelente exacta en a las afueras de Cardiff. Me refiero a los estudios de la ITV en Culverhouse Cross. ¡Precisamente donde tuve que ir a trabajar en la primera temporada que monté de GT Academy! La frase con la que me recibieron fue “¿Ves ese tenue cuadradito claro que Se ve al fondo del pasillo donde pones salida de emergencia? Pues míralo bien, porque será la única luz que verás a lo largo del día”. Y casi fue: ese gigantesco búnker de hormigón logró el objetivo que se le pedir a todo buen satán: convertir mi vida en un infierno. No dejen de peregrinar allí.


¿Dónde viven los padres de Gareth Bale?


En la zona noroeste de la ciudad, en el barrio de Whitchurch, próximo a un bello parque/bosque llamado Forest Farm Country Park, siguen recibiendo los padres del señor que más ha hecho porque se conozca la palabra Cardiff en toda España. Podrían comprarse una mansión, sí, pero ellos mismos han dicho que no encontrarían un vecindario mejor. Yo añadiría ”o un un vecindario que supiera tolerar mejor vuestra pinta de galeses militantes”. Y lo digo como algo bueno.



La dirección exacta, por supuesto que no la voy a dar. Porque no me apetece gastarme dinero en abogados. Pero la casa es tal que asín. Sí, en su visita, vamos para decir ”viva la madre que parió a tu hijo” o “tu hijo es más blando que la caca de Paloma”, eso ya es algo que queda entre ustedes y el repartidor del butano.




¿Debo aventurarme en el mundo de la gastronomía o me lo traigo todo de casa?


En ente vlog, donde arriesgamos nuestra vida haciendo videos de consumiciones de productos rusos, la respuesta que tenemos quedar es ¡¡¡atrévanse con la comida galesa!!!

Una primera recomendación, a muy buen precio, sería la hamburguesería The Grazing Shed. La carne es de primera, el peligor está en sus dispensadores de salsas y refills a voluntad. Todo lo que te pase será culpa tuya.

Si nos queremos poner exquisitos, sin embargo, NADA puede superar el ir a comer a The Klinck. Se trata de una caridad que propone la rehabilitación de presos galeses a través de la cocina. Una experiencia única y también un desafío para aquellos que, de una forma u otra, gustan de tocar los cojones en los restaurantes. ¿Admitirán veganos? Muero por saberlo.

Subiendo el listón de la aventura, también pueden probar el mítico “double chip combo” de la cantina de Culverhouse Cross. O el “Award Winning Fish and Chips” de Cardiff Bay. Este último tiene la innegable ventaja de que coma Una vez ingerido, lo recordarás durante la cena. Y puede que también durante la comida del día siguiente. Todo eso que ahorrarás.



¿Puedo follar por la noche?


El cine y la televisión nos han vendido que los galeses pueden ser esto:



La realidad, sin embargo, es más próxima a esto:



Sin embargo los galeses, con gran sabiduría, han decidido que no hay picor que una buenas ales, unas pocas pastillas y muchísimas ganas de follar no curen.

Es por ello por lo que coger un tren con destino a Cardiff un sábado noche sea a la par toda una fiesta y toda una agresión para los sentidos. Si han visto el reality show ‘The Valleys’ se habrán podido hacer a la idea pero lo que supone Cardiff para todos los catetos de los valles que circundan esta ciudad. Y habrán comprendido por que la marcha de Cardiff un sábado por la noche estoy libre en todo el Reino Unido, ridiculizando incluso propuestas tan sugerentes en su chonismo como las de Essex.

Así, el acuerdo de la cabeza media está gritando ”si me he molestado en coger un tren desde tan lejos es porque esta noche voy a follar seguro”. Y usted, oh visitante, podrá disfrutar de ello sin necesidad de tener que irse al extrarradio. El propio centro de Cardiff es de una efervescencia superior a la de Magaluf. Solo con adentrarse en la plaza del Brewery Quarter será recibido por porteros de discoteca ataviados sólo con pajarita y pantalón de pinzas. El resto, puro culturismo al mejor gusto de José Luis Moreno. Ya más avanzada la noche, lo que verá serán agentes de policía repartiendo chancletas a galesas profundamente tajadas incapaces de mantener sus lorzas en equilibrio sobre tacones de 20 cm. Más que nada, porque evitar el ingente gasto sanitario de roturas de huesos por caídas. What’s not to love?

En resumidas cuentas: SÍ, vas a follar. 100% garantizado. Sin duda. La cuestión es donde está tú listón. Pero ya sabemos lo que obra la euforia de la victoria o la depresión de la derrota.

Así que ya lo saben: puede que su billete de vuelta a España sea para el domingo, pero Gales logrará perjudicarles de tal forma que,  indefectiblemente, perderán su vuelo. Y, gracias a ello, podrán seguir en Cardiff un poco más para sacarle todo el provecho posible a esta guía. Y darse cuenta de que viajar a las islas para visitar chorradas como Londres, Edimburgo o Bath es una tontería.

Hen Wlad Fy Nhadau!!!!

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tambien se puede llegar desde londres con megabus por una libra,tres horas y te sirven una lata de irn-bru de beber........(mi primera vez,sniff,sniff y me acorde de vosotros)

Jajaja ojala hubiera leido esto hace dos años me hubiera ido muy bien. La noche en Cardiff, totalmente asi como lo cuentas. Brutal

Lo del megabus es para pensarselo XD

Qué soberbio.

Felicidades por el artículo. Sólo he echado de menos alguna mención al barrio estudiantil de Cathays, un lugar donde bermudas y chanclas es la indumentaria más habitual incluso en pleno mes de enero.

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