22 mayo 2008

El ataque de los clones de combate 4: Apocalipsis cerebral

Llega un momento en la vida de todo onvre en el que observa su existencia y se da cuenta de que debería haber follado más. Objetivo que quizá habría alcanzado si no hubiera desperdiciado su tiempo leyendo en internet todo tipo de reseñas de películas malas. Podría decir que yo llegué a un razonamiento similar cuando me planteé hacer la cuarta parte de la temible saga de los clones de combate (Partes 1, 2 y 3). Claro que entonces comprendí la realidad: con 1,68 cm, narizota tezúkica y afición a hacer pelotillas con las cascarrias, perder menos el tiempo en ningún caso habría significado un aumento en el número de polvos. Por lo tanto, desolado ante lo chungo de la realidad, emprendo el camino hacia la culminación de este titánico proyecto.

¿Se acuerdan ustedes que acabé la anterior entrega diciendo que no iba a comenzar la siguiente con los clones de ‘La guerra de las galaxias’. ¡Pues no mentí!

Guarreridas sexuales clónicas:
Mi tío bisabuelo era un paradigma con patas. Gallego que hacía empanadas. Marinero brutote que tenía un tatuaje de una sirena. Y fanático de las películas bélicas. Se las veía todas. No tenía ni idea de directores ni casi de actores. Lo cual le llevó a enfrentarse, confundido a la terrible amenaza para la salud mental de…

¡El blandiporni nazi!

Todavía recuerdo su cara de extrañeza cuando fue a devolver al videoclub ‘Las calientes noches de las SS’ (o algo así). Cualquiera pensaría que, con semejante título, sabía en dónde se metía. Pero no era así. Él sólo quería tiros y se encontró con torturas y tetas.

Huelga decir que la presencia de la palabra ‘tetas’ en la descripción de una película me parece algo interesante. Pero lo de ‘tortura’ ya no tanto. Por consiguiente, el blandiporni nazi es una corriente sub-fílmica que nunca me ha interesado. Ciertamente le eché un vistazo en su momento a un par de las películas importantes del género, por aquello de la culturilla cinematográfica:
Una fue ‘Portero de Noche’, ese coñazo de Liliana Cavani que fue la que le dio el espaldarazo cultureta a la unión de esvástica, tetas y sado en el cine. Algo que tiene que ser como el Emerson Lake and Palmer de los aficionados al sadomasoquismo, a la vista de las curiosas actividades de Max Moxley. Que nos lo confirme el Primo Porno.

Por su parte, el amante de bigotillos adolescentes Pier Paolo Pasolini (también conocido como ‘el director con pinta de yonki’) estrenó el mismo año ‘Saló’, película que nunca he tenido la más mínima intención de ver, por mucho que la gente me reprenda con un: “¿Y tú te llamas cinéfilo y no has visto ‘Saló’?”. Ante lo cual sólo puedo contestar: “¿Qué es un cinéfilo?¿Qué es un ‘saló’?¿Lleva chope?”.

Un año más tarde surgió ‘Ilsa, la loba de las SS’. Las dos anteriores habían sido un éxito, lo cual marca un raro momento en esta saga de artículos, pues es la primera vez que dos pelis de esas que se llamaban antediluvianamente ‘de arte y ensayo’ engendran una legión de clones de combate. El productor David F. Freeman (onvre que auspició las primeras muestras de cine-colonoscopia de Hershell Gordon Lewis) recordó una cosa de nazis y tetas en la que había trabajado en el 69 llamada ‘Love Camp 7’ (la verdadera pionera del infra-género) y decidió repetir la fórmula a lo bestia, mutilaciones genitales (¡uy!) incluidas. El éxito le acompañó. Los italianos vieron que se les habían adelantado. Y atacaron con más desenfreno que colibrí hasta arriba de éxtasis.
Primero llegó ‘Salón Kitty’, otra piedra angular del chungogénero realizada por el guarrete y entrañable Tinto Brass. Todavía contaba con cierta coartada curta, pues tenía como protagonistas a un par de actores recién salidos de ‘La caída de los dioses’ de Visconti. En ésta, por lo que recuerdo, había mucho folleteo, pero pocas palizas. Y bastante aburrimiento.
A partir de aquí, ¡a saturar el mercado con alegría! En el 77 se estrenaron alrededor de 12 de estos finstros fílmicos, con títulos como ‘Tren especial de las SS’, ‘Casa privata per le SS’ (de, por supuesto, ¡Bruno Mattei!) o ‘La Bestia in Calore’, especialmente memorable porque el póster prometía una especia de Bigfoot violando señoras y al final era sólo un tipo unicej bastante feo y con bigotón. Observen, además, cómo la calidad fílmica de estas películas está fuera de toda duda:


Tal exceso de esvásticas prácticamente fulminó la corriente ese mismo año, demostrando que Richard Dawkins quizá esté equivocado cuando dice que no existe un dios misericordioso.

Existieron otros clones de éxitos mamarios, esta vez sin nazis de por medio. ‘Emmanuelle’ fue una de esas películas de visión obligada en Perpiñán. A algunos les despertó su libido. A un tal Bitto Albertini (sí, amigos: director de la apócrifa secuela de ‘Star Crash’), su cuenta bancaria. Este semi-desconocido director del mundo del cine-colonoscopia rodó ‘Emanuelle Negra’, un tremendo éxito protagonizado por la canija pero monilla Laura Gemser (que acababa de participar en ‘Emmanuelle 2’ y, dicho sea de paso, ni siquiera era negra) y una de esas muestras de título consciente de las denuncias por plagio: obsérvese que sólo era necesario quitar una ‘m’ del nombre et, voilá!: casi tantos espectadores como ‘El ultimátum de Bourne’. Eso es más o menos 1.700.000 pajilleros.

Al mismo tiempo, el amigo Joe D’Amato, todavía en los albores de su carrera como perpetrador de clones, estrenó con mucho menos éxito una cosa escrita junto a Bruno Mattei titulada ‘Emanuelle e Françoise’ (‘Venganza de mujer’ fue el título que le dio el poco avispado distribuidor español). Frustrado, le robó a Albertini la protagonista para su propia secuela, creándose la regocijante situación de dos clones de combate compitiendo entre sí. D’Amato ganó y continuó con una tercera entrega. Y cuarta. Y quinta. El resto se las dejó a Mattei, esa especie de D’Amato de segunda. Y pocos insultos más graves que ese se me ocurren.
Por su parte, Albertini intentó abandonar la cutrez y realizó una ‘Emanuelle amarilla’ (título alternativo menos políticamente incorrecto: ‘El mundo de los sentidos de Emy Wong’) que intentaba ser un melodrama serio. A quién se le ocurre.

D’Amato le cogió el gusto al clon guarrete, afición que culminaría en los 90 con sus Tarzan y Aladino porno. Aunque una vez más se le adelantaron con la explotación del truño aquel titulado ‘Calígula’, enorme divertimento consistente en ver a grandes y reputados actores en una producción de tetas y culos. La secuela / remake / desvergüenza del amigo Massacessi se tituló en España ‘Calígula 3, la historia jamás contada’. Yo, no sólo no he conseguido averiguar cuál de los otros clones fue aquí ‘Calígula 2’, sino que no me importa lo más mínimo.

Finalmente, y ya bien metidos en los ochenta, D’Amato se marcó un clon algo tardío de ‘9 semanas y media’ titulado imaginativamente ‘Once días, once noches’ (“¡menos días, pero más folleteo!”, pensó Joe). La broma, misteriosamente, volvió a tener éxito, y algunas películas posteriores del mismo director fueron adscritas a la serie (a veces con títulos tan gloriosamente redundantes como ‘Once días, once noches 2: La secuela’, que es como se tituló una tal ‘Top Model’ en el Reino Unido’), hasta que cuatro años más tarde rodó la continuación ‘oficial’, cuya existencia se podría decir que nos importa un carajo.

Creí que nunca iba a escribir esta frase, pero ya no tengo nada más que decir del tema de las tetas. Bueno, al menos de las tetas clónicas de combate. Aunque, ahora que lo pienso, sería un gran título para un porno de ciencia ficción. Lo cual me lleva, de una vez por todas, a…


Las bazofias de las galaxias:
Por fin llegamos, amigos, al clon de combate más adorado y querido por todos los seguidores del cine chungo. ‘Star Crash’ es una de esas maravillosas putrículas que contienen todos los elementos que convierten un visionado en un continuo regocijo. A saber:

-David Hasselhoff.
-Una tía buena en bikini.
-Un tipo con pelos Bisbal que se parece a Jon Anderson y que era un antiguo niño-telepredicador.
-Plagios de pelis de Harryhausen
-David Hasselhoff
-Artistas solventes poniéndose en ridículo (con Christopher Plummer y el compositor John Barry a la cabeza)
-Naves espaciales que lanzan misiles al enemigo. Éstos rompen las cristaleras y, no sólo no explotan ni se hace el vacío, sino que de él salen unos señores pegando tiros.
-David Hasselhoff.

Mucho se ha escrito en la web sobre este flim. Sin ir más lejos, algunos de nuestros lectores más fieles la han abordado. Es más, una de las pocas veces que he hablado en persona con alguien a quien sólo conocía por internet fue porque escuché a un señor decir las palabras ‘Luigi Cozzi’ y ‘Star Crash’. Naturalmente, sólo un tipo de gente muy perturbada puede hablar de esas cosas, y es posible que tarde o temprano hayamos acabado unos en los blogs de los otros.

Así que poco más podría añadir yo. Luigi Cozzi, el director de esta infamia, es un tipo cuya obra me cae simpática. Porque, al contrario de otros compañeros de caspa italiana, se nota que él le pone ilusión y esfuerzo. Los resultados son catastróficos y ensombrecerían en su horterismo al cuadro de la Macarena toreando a una vaquilla que hay en un bar de Triana (sí: en serio). Pero detrás de esas estrellas de colorines y trajes de conde drácula disco hay verdadero amor por el cine fantástico. Y eso es algo que alabamos en este blog.

La secuela antes nombrada y tan citada en los comentarios de otras páginas es una cosa blandiporni llamada ‘Juegos eróticos en la tercera galaxia’, que, según la IMDB, imitaba en tal medida el look de la original que le cambiaron el nombre en algunos países para hacerla pasar por secuela. Lo cual no deja de resultar inquietante por dos motivos: El primero es pensar que alguien tome este despropósito como modelo a plagiar. El segundo, mucho más terrorífico, es que, si algunos países aprovecharon el nombre de ‘Star Crash’… es que la original tuvo éxito. Una visita a los archivos del ministerio me confirma que tuvo tantos espectadores como ‘V de Vendetta’. ¡Ahí es nada! ¡Cozzi es mucho Cozzi!

No menos difundida recientemente por internet es ‘El hombre que salva al mundo” (también llamada ‘La Guerra de las Galaxias Turca’) De esta cosa ya hablamos en el excesivamente extenso artículo sobre los peores diálogos de la historia. Más que de un clon de combate, se trata de piratería cinematográfica, pues toma prestados planos y música de la película original. Tragársela entera es una experiencia única sólo comparable a hacer puenting con la cuerda atada al prepucio mientras Jennifer Connelly te procura placer prostático. Para convenceros, basta que veáis el clímax de la cinta, que nos muestra a un señor saltarín destrozando ositos de peluche king size y momias de papel higiénico mientras que se intercalan planos de la películas de Lucas con la música de ‘En busca del arca perdida’. Es difícil pensar en algo mejor y, al mismo tiempo, más terrorífico:


Único. Una cumbre de la bazofia a la que muchos han intentado buscar hermanos (Una supuesta 'Brazilian Star Wars' circula por You Tube, pero no es más que una parodia infantil al estilo de Enrique y Ana o (¡ups!) 'Buenas noches, señor monstruo'). Aprovechando la popularidad internetera de la no-película, unos señores hicieron una secuela (¡con los mismos actores!), cuya poca difusión demostró que la bazofia hecha en serio es mucho más divertida que la perpetrada a propósito.

Pero por mucho que los turcos rodaran el plagio más desternillante, fueron los italianos (¡una vez más!) los más pródigos en clones. Ya en el mismísimo 77 se rodaron dos cosas: ‘Battaglie Negli Spazi Stellari’ y ‘Anno Zero – Guerra Nello Spazio’, ambas esputadas por un tal Alfonso Brescia, lamentable señor conocido por algunos imbé… freaks como yo aficionados a la espada y brujería por ser el director de ‘Iron Warrior’ (peli no oficial de la saga Ator). El tipo, escudado tras el pseudónimo de Al Bradley, le cogió gusto al género y se dejó caer más adelante con ‘La Guerra dei Robot’, ‘Sette Uomini D’Oro Nello Spazio’ y una guarrilla titulada ‘La Bestia Nello Spazio’, que tenía toda la poca vergüenza de ser un cruce entre ‘La guerra de las galaxias’ y ‘La bestia’ de Walerian Borowczyk (¡intenten memorizar ese apellido!)
Sé que he visto una de ellas, pero no tengo ni idea de cuál. Varias aparecen en uno de esos packs de 50 películas de dominio público que se pueden comprar en los EEUU. Una vez intenté tragarme una con unos señores azules y ritmo exasperante, que era casi como ‘La guerra de las galaxias’, pero sustituyendo el guión por uno de ‘Los mundos de Yupi’. Lógicamente, mi mano se reveló y apagó la tele en contra de mi voluntad. O por mi propio bien.

Sin embargo, el otro clon italiano que, además de Star Crash, conoció una mayor difusión fue ‘El Humanoide’. Por algún extraño motivo, Columbia se encargó de su distribución mundial en video y televisión, por lo que extraño era el videoclub que no la tenía en sus estanterías. El director fue un tránsfuga del giallo con el improbable nombre de Aldo Lado (sus padres tenían que ser unos cachondos). Gracias a colaboraciones pasadas consiguió enrolar a Ennio Morricone en la música, quizá con el oscuro objetivo de compartir con ‘Star Crash’ el hecho de poner en ridículo a dos compositores legendarios. Claro que tampoco podemos olvidar que Ennio, lo que se dice selectivo, nunca ha sido (sólo buscando clones de combate en su filmografía, uno puede encontrar ‘El tesoro de las cuatro coronas’, ‘Holocausto 2000’, ‘Orca’ o ‘Hundra’). Su música abre la película con lo que parece una versión disco del ‘himno de la alegría’. A continuación, cómo no, vemos un plano directamente plagiado de ‘La guerra de las galaxias’. A partir de aquí, tenemos un festín de chunguez en el que, por algún motivo, todos los efectos especiales parecen estar rodados con una gasa de las que le ponían a Sara Montiel para las entrevistas. Tampoco falta el malo con casco de Darth Vader, algo que comparte con la muy querida ‘Yor, el cazador del futuro’. Y por ‘muy querida’ quiero decir ‘película que has visto más de una vez y te sientes avergonzado de ello’.

Por la misma época llegó un clon japonés. Aunque, claro está, proviniendo de ese país sólo puede ser… distinto. Su personalidad y el motivo por el que la recordaréis es que hay una nave espacial con forma de barco. Sí: con velas y todo (¿verían esta cosa los de 'La isla del tesoro' de Disney?). La película, titulada aquí 'Los invasores del espacio', tiene sus fans, por lo que tendré que poner la mula en marcha. Extrañamente, la trama viene a ser más o menos una mezcla de Lucas (con princesa huyendo) y ‘Los siete samurais’. Y es curioso porque el otro clon de combate de ‘La guerra de las galaxias’ que suele destacarse en este tipo de artículos es ‘Los siete magníficos del espacio’, producción de Roger Corman dirigida por Jimmy T. Murakami. Ésta era directamente un remake, hasta el punto de contar con Robert Vaughn repitiendo su papel de ‘Los siete magníficos’. No sé qué tendrá esta historia que tanto gusta a la hora de hacer caspa galáctica, pues algunos recordaréis cómo la lamentable saga de tebeos que continuaba ‘Star Wars’ la usó para la primera aventura de Han Solo, muy recordada por la presencia en el grupo de mercenarios de un conejo verde gigante y un caballero jedi loco llamado Don Wan Kihotay. Y si con esta descripción no habéis salido corriendo a la tienda de comics a comprarlo, es que sin duda estáis mentalmente más sanos que yo.

Como suele ser habitual en las producciones de Corman de la época, nos podemos llevar algunas sorpresas si miramos los créditos. De entrada, el director fue el responsable de una de las grandes obras maestras olvidadas del cine de animación (y no sólo por contar con un tema de Génesis en la banda sonora. O a lo mejor a pesar de ello): ‘Cuando el viento sopla’. Pero mucho más bonito es darse cuenta de que el guión es de John Sayles, director independientoso pero talentoso que ya ha visitado esta serie de artículos con un par de clones de ‘Tiburón’. ¿Acaso no es fascinante que un hombre sea capaz de hacer ‘Passion Fish’, ‘Piraña’, ‘Alligator’, ‘El secreto de la isla de las focas’ y el guión rechazado de ‘Parque jurásico 4’ con dinosaurios mercenarios inteligentes? Por mucho que me aburriera con ‘Lone Star’, todos tenemos que aplaudir a este jrande.
Corman se gastó muchísima pasta, sobre todo en pagarle a Vughn y George Peppard, así como en los efectos especiales en los que, como en ‘La galaxia del terror’, participó James Cameron.

*Inciso: no puedo resistirme a volver a este clon de Alien. Tras hacer aquel artículo, me dio por verla. La cosa era tan infame como esperaba (incluyendo un ligero ‘¡era yo!’). Pero lo mejor fue descubrir una de las más impresionante frases lamentables de la historia del cine. En un momento de exasperación y frustración, una de las protagonistas grita:

DIÁLOGO DOLOROSO 31:
-‘¡Ojalá me hubiera quedado atascada en el útero de mi madre!’

Y ojalá todas las frases de las películas malas fueran tan gloriosas. Fin del inciso*.

La película fue bien, y Corman estuvo sacando partido de la inversión en efectos durante años, incluyendo un tercer (¡!) remake de ‘Not of this Earth’ en 1998.
El mismo año se estrenó ‘Galaxina’, una cosa que no sabe si es parodia o clon serio que, según he leído, es un tanto rollete y, según veo en el trailer, no parece que la salve ni la presencia de un sórdido con bigotón:


Con todo, tuvo cierta notoriedad por estrenarse cerca de la muerte de la protagonista, Dorothy Stratten, una conejita de Playboy que se supone que estaba destinada a la fama (una afirmación bastante dudosa) y que fue asesinada por el cabrón de su marido y representante (los morbosos pueden ampliar la información con la película de Bob Fosse ‘Star 80’, y, al mismo tiempo, deprimirse un poquito).
El tono de parodia estuvo un poco más conseguido en la jocosa ‘Los piratas del espacio’, protagonizada por Robert Urich y dirigida por el responsable a efectos penales de ‘Mi amigo Mac’. Con Angelica Huston avergonzando el nombre familiar, la película era una inmensa chorrada que se basaba en algo que Lucas no supo ver para las precuelas de la Santa Trilogía y que muchos fans le echaron en cara: darle protagonismo a personajes al estilo Han Solo. En este caso, la cosa no funcionó. Años más tarde, Joss Whedon pensó lo mismo para su (cojonuda) serie ‘Firefly’ y tampoco se comió un gruño. Y es que nadie sabe nada.

Finalmente, y aunque no sea extrictamente un clon de combate, no puedo olvidarme de ‘El abismo negro’. Algo que, sin embargo, llevan intentando hacer todos los involucrados en la película desde que se estrelló en la taquilla allá por el 79. Fue la apuesta de Disney para igualar el éxito de George Lucas en una época en la que la compañía no sabía qué hacer. Todo el mundo la odia, aunque a mí siempre me caerá simpática debido a su esquizofrénica naturaleza: Por un lado, era un producto típico de la compañía con robotijos que tenían los ojos de cartón en la carcasa. Por otro, ciencia ficción de la dura que acaba con todos los protagonistas palmando (y unas extrañas imágenes del infierno que me maravillaron de chiquitín). Fue la primera película Disney que no era para todos los públicos, además de ser un hito en los efectos especiales por ordenador (sí: en el 79). Tenía una partitura memorable de John Barry sólo un año después de la bazofia de ‘Star Crash’. Y, al mismo tiempo, mostraba imágenes de extremo terror estético-narrativo, como Ernest Borgnine en pijama Star Trek, imaginería moralizante chungo-cristiana o un campeonato de videojuegos entre robots.


Tenía previsto continuar esta entrega con los clones de ‘El exorcista’ y ‘La profecía’. Pero creo que me he pasado de extensión. Y tampoco me apetece. La saga culminará con un último episodio en el que tendremos cabezas que giran 360 grados y, como colofón, el resto de morralla en plan batiburrillo. Permanezcan en sintonía (si es que queda algún lector asiduo a la serie) para ‘El ataque de los clones de combate 5: Miscelánea Mortal’.

19 mayo 2008

Post polémico: el equipo de fútbol por antonomasia

"Por antonomasia: loc. adv. Se usa para denotar que a una persona o cosa le conviene el nombre apelativo con que se la designa por ser, entre todas las de su clase, la más importante, conocida o característica."

Los gustos y las preferencias no importan. En música, todos sabemos que, por ejemplo, "el grupo" por antonomasia son The Beatles (que no me gustan, y a los que Pete Townshend se merienda en sus momentos más yonkis) o que "el cantante" es Elvis Presley (aunque todos sepamos que nunca conseguirá tocarnos el tralalá).

Bien, pues una vez me planteé cuál sería "el equipo de fútbol por antonomasia". ¡Y ahí sí que hay polémica! Lo primero, dejar claro que nunca me ha gustado el fútbol: cuando en la guardería tocaba pegarle patadas a un balón durante el recreo, un servidor se dedicaba a la más noble labor de sacar lombrices de la tierra hasta formar ingentes montones de anélidos. De hecho, del fútbol, como ya sabéis, sólo me interesan los bigotones de los años 70-80 y, para qué negallo, los porteros (con Carles Busquets y Rinat Dassaev a la cabeza, pero esa ya es otra historia).

Dejada clara mi no militancia en ningún equipo de fúrbol que no sea el Celtiña o aquel partido del Hércules de Alicante en el que jugó mi abuelo, me dispuese a acometer cuál sería el equipo del futbol por antonomasia. Y la respuesta me la dio la mayor autoridad ética y estética que haya conocido el cine español: Fernando Esteso. Vean el siguiente clip de "El erótico enmascarado" porque la solución al enigma es inapelable.

(Nota: lo de los vídeos flash es de un moñas que uno no da crédito: en todos tumban la grandeza moral de Esteso, y el nudetube no marcha. De momento, les dejo el link de rapidshare para que puedan ver 5 gloriosos megas de Esteso in rock. Pinchen aquí.)


Maravilloso ¿no? Analicemos la frase "Como si estuviese viendo en cueros al Real Madrid". Si hubiese dicho "Como si estuviese viendo en cueros al Bayer Leverkusen", Esteso estaría cayendo en el innoble humor sin gracia de gente como Wes Anderson. ¡Y Esteso nunca lo haría! ¡Él siente lo que dice, sin concesiones a la galería cool!". Igualmente, si hubiese dicho "Como si estuviese viendo en cueros al Celtiña de Vigo", tampoco funcionaría. El amor que da el Celta en bolas es el de ver las tetitas quemadas por el sol de Natalie Portman. En vez de decir "gñfrrrgsss" se dice un cariñoso, preocupado y en absoluto lascivo "pobriña...". Ni me molesto en poner ejemplos con clubes ingleses: ya sabéis que en ese país sólo hay mierdas que quieren crearse sus mitos a golpe de prensa. Feck, ni siquiera ver "en cueros al Inter de Milán" funciona: parece un mamachichismo Berlusconiano en horas realemente MUY bajas. De hecho, en las pelis presuntamente cómicas italianas sobre 'Attila', los bárbaros iban con camisetas del Milán y los únicos chistes que podían hacer eran del tipo "Vamos a ver a la bruja Columbia". Acto seguido, ponían el logo de Columbia Pictures. Vamos, que la goleada de Fernando Esteso es de órdago.

Así que ya sabéis: guste o no, EL equipo por antonomasia es el Real Madrid. Y todo aquel que quiera negarlo, que tenga muy presente que está quitándole la razón a Fernando Esteso. ¿De verdad creéis que se puede vivir con esa losa en la conciencia?

15 mayo 2008

Hard Casio forever!!

EL HARD CASIO, MÚSICA DE LA CONCORDIA

Como todo lo que escribimos en Vicisitud, éste es un artículo de tesis en el que me propongo demostrar con pruebas irrefutables una de las grandes verdades de la vida: el Hard Casio es el género musical que más fraternidad genera y más amor siembra en nuestras vidas. Para no ir más lejos sepan que, aunque algunos lectores piensen que el blog es un era yo en el que un demente autor se disocia en tres personalidades diferentes, aquí publicamos tres sórdidos (cuatro cuando nuestro amigo el señor Panadero colabora) de distintos pelajes que se plasman en diferentes backgrounds musicales. El jebi, que emociona a don Vicisitud y a Panadero, me merece un gran respeto, sobre todo por sus cardados, su cock rock y sus grandes momentos gays, pero no lo vivo con pasión. Por otro lado el rock sinfónico que tanto motiva a mis compañeros me irrita por su pretenciosidad universitaria, su jipismo y sus innobles vínculos con el folk y la ruralidad, mientras que en contrapartida mis amigos sórdidos odian la música noventera. Me parece mal porque Oasis y Blur hacen canciones con abundantes coros de Yeyeye-Oooh – Aaaah, prueba del algodón que distingue a un buen grupo pop, y, aunque el grungerío animó a alguna gente a no lavarse y a Ray Loriga a escribir libros y eso está muy mal, personajes tan venerablemente sórdidos como Courtney Love berreando sobre el escenario I'm eating you, I'm overfed, your milk's in my mouth, it makes me sick, mientras enseña las tetas, cuenta sus miserias e insulta a su público sólo pueden merecer mi aplauso. Además, gracias en buena parte a Kurt Cobain los pijomierdas ochenteros de polo con la bandera de España y fans de Dire Straits de mi colegio pasaron durante unos años al segundo o más bien cuarto plano que les correspondía y hasta vivieron un breve momento de conciencia y vergüenza de su pijerío y su imbecilidad, efímero pero no por ello de menor belleza.

Pero lo que importa es que estas desavenencias musicales se esfuman cuando hablamos de los grandes del Hard Casio, estilo que a todos nos cautiva. Lo mismo ocurrió durante la pasada semana santa, en la que don Panadero, dos sórdidos más y un servidor nos fuimos de viaje al sur en coche; la elección de la música adecuada para el trayecto fue motivo de múltiples y amargas trifulcas y disputas. Dark side of the moon de Pink Floyd provocó grandes rechazos, aunque sus detractores acabamos reconociendo sus grandes valores somníferos y convirtiéndolo en nuestra petición para la hora de la siesta. Grupos de todos los estilos de antes y de ahora fueron sucesivamente defenestrados por unos o por otros; sólo el gran descubrimiento de Panadero con el Super disco chino, un clásico de Enrique y Ana que debería ser recuperado YA como highlight de la noche en las discotecas, provocó el entusiasmo general hasta que apareció por ahí una casete de Depeche mode que trajo por fin el consenso, el sosiego y la unanimidad. Visto el poder de reconciliación del Hard Casio, vivo en la convicción de que si en el próximo encuentro Zapatero – Rajoy a alguien sensato y cabal se le ocurriera poner a Human League de música de fondo se alcanzarían grandes pactos de estado y los problemas de España se solucionarían con gran rapidez.

LOS GRANDES NOMBRES DEL GÉNERO

Nuestra pasión por el Hard Casio no es nada nuevo, buena parte de sus talentos más destacados han tenido ya sus artículos de homenaje chez nous:

  • Sabrina, Samantha Fox y demás divas del pussy pop


Pese a toda esta variedad que prueba nuestra hardcasiofilia, faltan otros igualmente dignos de mérito que, por tener una discografía más breve o de carácter no tan monumental, paso a aglutinar en este artículo. Voy a omitir a grandes como A-ha, Eurythmics, Wham, Pet shop boys o los mencionados Human League o Depeche mode, de los que me parece imposible decir nada en términos que no sean elogiosos pero que siguen presentes en la radiofórmula actual y por lo tanto no necesitan ser objetos de culto sórdido. Naturalmente son todos los que están pero no pueden estar todos los que son porque los 80 dieron para mucho. Si encuentran ausencias tan imperdonables como inevitables, aparte de pedir disculpas les cedo gustoso el apartado de comentarios.


KRAFTWERK

Los integristas de lo sórdido pueden ver mal que un grupo tan afamado en el mundo cultureta tenga su lugar en este blog. Pero a pesar de que su herencia haya sido malinterpretada por odiosos diryoqueis modernillos que pinchan esa música de ascensor a la que llaman lounge, o peor aún, nos torturan con house, trance, progresivo u otro de los diversos nombres que recibe el chumpatachún, los Kraftwerk no pueden considerarse responsables de tal desaguisado. Ellos se limitaron a vivir su sordidez experimentando con sonidos electrónicos y creando un legado que las gentes de las que hablaré a continuación supieron aprovechar con criterio y sabiduría, mientras que idiotas que en el mundo han sido como Chemical brothers o Massive attack convirtieron en aburrimiento. Para los fans del tecnopop sin duda la obra cumbre de Kraftwerk es el album Man machine, pero son igualmente memorables experimentaciones tan sórdidas como Transeurope Express o Pocket calculator.







GIORGIO MORODER


Nacer en un pueblo de Italia en el que se habla alemán, recibiendo así la herencia de los dos países más sórdidos del mundo, sólo puede llevarte a lo mejor y Giorgio es excelente prueba de ello; reúne todas las condiciones, bigotón incluido, para ser santo patrón del blog. Fue uno de los pioneros en ver que la electrónica no debía ser campo reservado al culturetismo sino que su lugar estaba en la pista de baile y el deleite de las masas. I feel love, en el que Giorgio animó a la pacata Donna Summer a cantar en plan guarrilla, fue el primer casiohit en arrasar en las discotecas; aunque los tontainas de los yanquis nunca han sabido gozar de los placeres del tecnopop, el avispado productor Jerry Bruckheimer sí apreció los valores éticos y estéticos del nuevo estilo y lo consideró óptimo para ilustrar los psicodramas de Paul Schrader que tenía la imprudencia de producir. Richard Gere conduciendo su cochazo de noche en busca de algo o alguien que le redima del mundo de vicio y prespitación en el que está sumido mientras suena un frenesí Hard Casio convierte a American giggolo en historia del cine. Volcado en el celuloide, Moroder sería una pieza clave en una de las grandes obras de los 80, Flashdance, y tras años de encadenar un exitazo tras otro desaparecería del mapa en plena cumbre dejando como canto del cisne la bellísima balada Take my breath away de Top gun.









MODERN TALKING

A nadie le importa cómo se llaman los ministros del actual gobierno ni cuáles eran los diez mandamientos, pero quien no se sepa de memoria los nombres de los componentes de este compacto dúo sí debería avergonzarse: Dieter Bohlen (pronúnciese Dita para mayor sordidez) era el rubio y el cerebrito que componía las canciones, mientras que el moreno, Thomas Anders, ponía la imagen con sus melenas, hombreras y pantalones la arruga es bella, siempre bajo la máxima de el maquillaje nunca es demasiado. Sus discos alcanzaron la perfección en su germánicamente milimetrada fórmula: siempre cinco canciones por cada cara, de entre tres minutos y tres minutos veinte segundos de duración, con una balada romántica en medio y dos temas marchosos antes y después; en unos y en otros el estribillo se cantaba una vez en tono normal y luego se repetía en falsete. Sus románticas letras, por otra parte, siempre hablaban de broken dreams, lonely hearts, frozen tears y no tenían problema en repetir my heart, my soul el número de veces que hiciera falta.

Aunque se admiten réplicas, considero que de su etapa dorada, que constó de seis álbumes (luego hubo un revival al final de los 90), la obra cumbre es el tercero, Ready for romance, no sólo por tener la portada más bella sino porque es el único que consiguió incluir dos superhits, los magistrales temas Brother Louie y Atlantis is calling. Además de este gran legado en lo estrictamente musical, los Modern dejaron para la posteridad no pocos enigmas por resolver: primero, ¿por qué Dieter llevaba siempre una guitarra en sus vidrioclises y actuaciones televisivas si las canciones eran Hard Casio? Segundo: ¿quién era la Nora cuyo nombre figuraba en el famoso colgante que siempre lucía Thomas? ¿Se trataba de su mujer, de su amante, de su madre o de él mismo por la noche? Tercero: ¿por qué el vidrioclís de Brother Louie incluía escenas de Érase una vez en América? Recordamos también que Dieter bifurcó su ingente talento y creatividad componiendo para la gran C. C. Catch y, tras la separación del dúo con Thomas, para su propio grupo, Blue system. Su video más sublime, absoluta cumbre del audiovisual europeo, es este Geronimo's cadillac.






SANDRA


Esta sordidilla también alemana, como no, captó la atención del público europeo (los anglosajones excluidos, para variar; ellos se lo pierden) en el año 1986 con su excelente album The long play. Su voz un tanto empalagosa y sus pendientes gigantescos, no menos épicos que sus hombreras y cardados, convirtieron en bombazo al single (I'll never be) Maria Magdalena. Su segundo vinilo, Mirrors, que aportaba más bien poco respecto al anterior, pasó tan desapercibido que la radiofórmula no germánica la llevó al ostracismo y a que fuera ignorado un tercer disco más variado e interesante y un inevitable Greatest hits que sonaba a despedida. Cuando ya parecía que Sandra era una one hit wonder a la que sólo unos cuantos gays decadentes seguirían la pista y elevarían a la categoría de minidiva, su marido y pigmalión, el productor francés Michel Cretu, uno de los grandes nombres del género, la convirtió en voz de su sórdido proyecto Enigma, con el que el Hard Casio marcó, gracias a una aparente fusión con el new age de moda, su mayor gol internacional durante los adversos años 90 (en España, afortunadamente, disfrutamos también de la feliz irrupción en el mercado de Camela, que han mantenido la llama hardcasiana viva hasta nuestros días).










ONE HIT WONDERS



Siguiendo la estela de estos grandes, muchas estrellas efímeras, principalmente de los 80, se valieron del Hard Casio para triunfar en listas de éxitos; por razones variadas no consiguieron consolidarse ni durar en el tiempo pero sí amenizaron muchos programas televisivos de la época, en especial el mítico Entre amigos de José Luis Moreno, por el que pasaron casi todos ellos poniendo con sus playbacks la más adecuada guinda a las intervenciones de Macario o Rockefeller. Sólo un sórdido realmente pata negra sería capaz de dar los títulos de una segunda canción de estos artistas; hagan la prueba y vean si están a la altura:


  • Empecemos por Baltimora, rey del Italodance con su Tarzan boy. ¿Cuántos de ustedes saben que intentó repetir éxito con otro tema llamado Boogie boogie?

  • ¿Y qué me dicen de Limahl, el recordado intérprete de La historia interminable? Al año siguiente grabó otro tema, Colour all my days, atreviéndose con una versión en español, No lo pienses más, que nadie ha cometido aún la osadía de colocar en You tube. Con el pelo corto y sin las delirantes mechas que habían sido sus señas de identidad no consiguió triunfar.

  • Ni siquiera la mismísima Estefanía de Mónaco consiguió sustraerse a la llamada del Hard Casio y, ayudada por su inaudible voz, perpetró la grabación del album Live your life. Todos los treinteañeros recuerdan su aparición en el programa de Pedro Ruiz cantando su gran hit Irresistible / Ouragan; creo recordar que para estar a la altura en horterez pedrito le regaló un caballo en agradecimiento por la entrevista. Stephanie tuvo un segundo single también de gran calidad, One love to give /Flash, y volvió a intentarlo años más tarde con otro LP titulado Foreign affair, pero esta vez ya no sonó la flauta.


  • La más orgullosa aportación española al hard Casio ochentero, aparte de los memorables Luis Cobos y Azul y negro, la llevó a cabo Iván, catalogado sin problemas en el glorioso Italodance pese a su origen. Fotonovela triunfó en distintos países y muchos franceses todavía se acuerdan de este hombre, aunque no tanto como de otros grandes de nuestra patria como Joselito, Luis Mariano o Marisol. Al verano siguiente logró un segundo exitillo con Baila e incluso llegó a creerse que no había dos sin tres y en 1986 se animó a editar Hey mademoiselle, con la que ya no se comió ni medio rosco.



Voy a dejarlo aquí porque al hurgar en el pop ochentero estoy abriendo una caja de Pandora llena de sórdidos demonios que me temo que me incitarán a escribir una continuación hablando de la segunda fila del Hard Casio, algo que suena muy duro y lo es todavía más. Sólo con buscar un poco en el Intenné aparecen cosas tan innombrables como este dúo llamado Diseño; y seguro que hay más, mucho más ... si se creían que la pesadilla tecnopop se había acabado, aquí estamos los sórdidos para resucitarla.

12 mayo 2008

La liga fantástica de F1. Round 5: Turqía (poca alción)

Muy, muy pocas "hescenas de alción" en este gran premio de Turquía. Lo más notorio, desde el punto de vista canónico hay que concedérselo, mal que nos pese, al mierda: incluido un adelantamiento que hace que Massa herede aquel dicho que yo aplicaba a Fisichella: "Serás un eunuco toda tu vida". ¿Qué fue del Massa cipote que, antes de dejarse adelantar por Alonso, provocaba una colisión? ¿Quiere abandonar la lucha por esta liga tan pronto? Pero desde el punto de vista sórdido, que es el que nos interesa, pocas carreras podrán aportar menos que este Gran Premio de Turquía. Aunque sólo sea por una cuestión de timing: ¡Qué bello hubiese sido que el perro saltase a pista durante la carrera de F1! (Y, en efecto, no sé cómo carallo puntuaría que le mordiese a Anthony Hamilton ¡pero pagaría por verlo!).

Así pues, como ocurrió en el pestiño español, los puntos de vuelven a ganar FUERA de pista.
Y de qué forma. Cuando la leche de Heikki en Montmeló, Paco y yo decidimos dar 100 puntos por muerte. Menos mal que fuimos así de fríos y calculadores, porque ver a un equipo palmarla antes del final de la temporada era algo a lo que ya estábamos desacostumbrados. Nos da pena, porque Super Aguri fue un equipo milagroso desde el primer día, capaz de gestas que levantaban tanto el aplauso en el fan como la vergüenza ajena en sus rivales (léase Honda el año pasado).

El caso es que un terremoto asola esta nuestra liga, con lo cual éstas son las decisiones tomadas ante estos tiempos difíciles:
Todos los poseedores de Super Aguri se llevarán un impresionante botín y that's it: su equipo ya no puntuará hasta el fin de la liga. No crean que es tan mal trato. Los poseedores de Sato y Davidson se quedan sin puntuar en esta carrera pero, DEJANDO UN MENSAJE EN ESTE POST, podrán cambiarlos por pilotos del mismo valor.

Me he ido coordinando con el abuelo para poder hacer esto. Así y todo, caso de que, por pura desesperación, queramos circuncidarnos con la tapa de un yogur, me guardo la Salomónica potestad de sustituir a Takuma por Nakajima y a Davidson por Button y a tomar por culo. El que avisa no es traidor, aunque sí un poco gilipollas.


Pasemos, pues, a los pocos puntos repartidos.

PILOTOS:


1. Giancarlo Fisichella: 32 puntos


Magnífico ejemplo de cómo acostumbrarse a la opción "frenado automático" de las consolas. La desaparición de Super Aguri y su sanción de tres puestos en parrilla (5) hicieron que Giancarlo se lanzase cual poseso a dejar de ser el farolillo rojo. Que no nos venga con excusas de que si Bourdais frenó o cambió dos veces la trayectoria: si sales el último, vas directo al embudo y hay que ir con cuidado. Pero Giancarlo decidió que su asalto a los puestos de cabeza, iniciado en Montmeló, va muy en serio: a la colisión múltiple en salida (7) se agregan 4 puntos de estilo por pasar por encima de Nakajima, 1 por provocar la salida del safety car y, last but not least, otros 5 puntos por implicar en la colisión a su compañero de equipo.

Añádansele los 10 puntos de star of the race y Fisico se lleva 32 puntazos que demuestran que nunca es tarde para uno de vuestros favoritos.


2. Heikki Kovalainen: 5 puntos

Si su salida hubiese sido algo menos patética hubiese gritado "¡órdenes de equipo!" y el bueno de Heikki hubiese visto reducida su ventaja al mando de la tabla. Pero no fue así: su calamitoso arranque fue coronado con una sutil colisión con Kimi que terminó arruinando su neumático y su carrera. 5 puntos para un líder que se escapa.


...y ...¿y qué más se le va a pedir a una carrera en la que terminan 17 coches? Pues nada, un pequeño desastre donde sí tienen cabida dos puntuaciones negativas.

Quien me conoce sabe bien que no tolero hacer el cipote en la carretera ni los atentados contra seguridad vial o seguridad en general. La única muestra de onvría al volante que acepto es la de no tener carnet o la de preguntarse por qué a veces la línea blanca del centro es continua y por qué a veces no. Y al que se dedique a hacer el Gilles Villeneuve por las carreteras, les deseo su mismo destino. Qué coño, y si estoy muy ocioso iré a descojonarme de su familia al entierro. ¡Pónganse el cinturón, leches! Cuando Jackie Stewart propuso que los pilotos de F1 usasen el cinturón de seguridad, muchas voces le llamaron, directamente mariquita. Bien, pues hoy, para mi, el equivalente a esas voces son los pilotos que se niegan a participar en la GPDA, la asociación de corredores que vela por la seguridad y que cobra sus cuotas. Hay gente que, como Raicoñen, son cipotes asociales a los que todo se la suda ¡pero pagan esas cuotas! Frente a eso, hay gentucilla que se inventa patéticas excusas para no participar y no pagar. ¿Os suenan los que se meten con la sanidad pública? ¿O los fans de la Espe en general? Bueno, pues dos sujetos se han refocilado en tan lamentable actitud:


Lewis Hamilton: -2 puntos

Sus 5 puntos negativos son mitigados por los tres puntos con los que, con bello candor infantil, hizo terminar una rueda de prensa: "¡Tengo que ir al baño!". Hasta el mierda tiene sus momentos. Y es que la mierda, a veces, es sinónimo de la caca.


Felipe Massa
: -5 puntos


Que, encima, el impulsor de la GPDA fuese su mentor Schumacher. Anda que...



EQUIPOS:


1. Super Aguri:106 puntazos

Pegaron un motor Honda al lado de un chasis del año de la pana ¡y a correr! Encima, Takuma rodó por delante de varios coches. Que el equipo creado por Honda, con dos duros, para que Japón no se les echase a la yugular por echar a Takuma Sato hiciese eso en su primera carrera, para mi, supone una de las páginas doradas de la sordidez en la F1. Que al año siguiente, corriesen mejor que Honda, logrando hasta el adelantamiento del año (Sato a Alonso en Canadá) fue un triunfo de los sórdidos frente a los encorbatados que hundieron Honda.
Pero como la mediocridad es muy rencorosa, múltiples sabotajes de Honda (y Peich sabe qué chungas jugadas en despachos) han acabado con la muerte del equipo que, relamente, sustituyó a Minardi en nuestros corazones.

100 puntos por la muerte, más 1 por sponsor ignominioso que no pagó (SS United), más 5 puntos por los insultos de Aguri Suzuki a Nick Fry "¿Quién es? ¿El CEO de Honda? ¿Por qué hace declaraciones o dice nada? ¡Yo no tengo nada que ver con él!
Still, no puedo darle "Star of the race" a alguien que no disputa la carrera - entonces, en Montmeló hubiese ganado Mosley - pero el botín de 106 puntos es una renta que no debería despreciar los poseedores de este equipo. ¿Os habéis fijado cuántos equipos se quedan a 0 en muchas carreras? ¡Tenéis una renta de casi 10 puntos por carrera!

2. Ferrari: 21 puntos


Se ha hablado de estrategias de mierda (5) en esta carrera. Creo que la única parada de Honda era una bella apuesta desesperada por el safety car, y que la de tres paradas de McLaren, si bien procede de la incapacidad del mierda a la hora de cuidar sus neumáticos, se mostró al final como un acierto. ¡¿Pero por qué el peso extra en el coche de Raicoñen?! Hubiese hecho la pole y, libre del cristo con Kovalainen, hubiese ganado la carrera. Vivimos días extraños.


Still, la grandeza vino por parte de Baldiseri cuando se quejó de lo poco que Massa había logrado retener al mierda. Y con razón. Quien haya visto a Alonso contener a Schumacher en Turquía 2006 sabe que, si no eres un mediocre, puedes lograr que no te pasen. Y más aún llevando un Ferrari. "Dos vueltas más y hubiésemos hecho un doblete". Los 5 puntos del insulto a Massa llevan un punto de estilo extra al haber sido dirigidos al vencedor. "Vince la gara e parla così?" . Y 10 puntos por star of the race.

3. Toro Rosso: 9 puntos

La fiabilidad les persigue, pero en Toro Rosso son más rápidos. Su respuesta a poder sufrir el mismo destino que Super Aguri ha sido otro problema mecánico más. Esta vez,para Bourdais. Lo dicho: si no les hubiesen sacado tan pronto de pista en España, los puntos por consecutividad en las roturas ya serían mareantes. Pero no sólo de motores vive Toro Rosso: la manguera de combustible que no funcionaba y que obligó a Vettel a parar dos veces también se lleva sus cuatro puntazos.

4. Honda: 0 puntos


Los 10 puntos que gana Nick Fry por instigar acciones contra Super Aguri (directa y macarrísticamente, pedir que no entrasen sus camiones en el paddock) los pierde en su integridad con un -10 de estilo. Nick, mediocre, sí, tu, el que hundió a Honda largando a Geoff Willis: cargarte al equipo que te humilló el año pasado no te hace más eficiente. Simplemente subraya el hecho de que, bajo tu gestión, y gastándote unas pelas en Ross Brawn, tu equipo sigue dando pena penita pena.

Los demás, sosos. ¿Para cuándo Flavio comenzará a lanzar perlas sobre Nelsinho? Y estoy ha sido todo por hoy. Los que tengan a Sato y a Davidson, ya saben. A espabilarse.


07 mayo 2008

That was my life: "IV Congreso Nacional de Ecografía del Escroto"

En el capítulo 8 de Sas tetaaaaaaaas! Jessi decide subir el nivel de su negocio de prostitución accediendo a gente de más estatus y respetabilidad social que los mafiosos de su antiguo barrio. Fortuitamente, descubre que, en un congreso médico, hay muchos señores con un buen dinero dispuestos a gastárselo en mancebillas.

Cuando el canal recibió el capítulo, un comentario hacía referencia a que no se veía la suficiente "clase" en los figurantes, y que, por ello no se entendía bien el "nuevo giro en el negocio de Jessi". Me volví a ver la escena del congreso médico en el hotel y, además de recordar el dicho "el dinero no da la clase", sólo pude decirle al director: "Chus, estos planos del congreso son LA PERFECCIÓN absoluta píxel a píxel. No hay nada fuera de su sitio".


(La escena médica está en torno al minuto 4)
¡Y es que los congresos médicos son así! Que se sepa ya: si ejerces la medicina, hay un 90% de probabilidades de que seas un sórdido de pro. Sí, tú: el que está aún a vueltas con el MIR. ¡Eres un sórdido! (¿Qué harías aquí, si no, by the way?) ¡No me importa tu camiseta moderniqui! ¡Estás abocado a las más gloriosas cotas de la caspa sin H&S que lo remedie! (Esto no se aplica a las señoras: su batalla contra la caspa es épica. Curiosamente, todos mis amigos que ejercen la medicina son mujeres. 'Nuff said).

Toda esta introducción viene a cuento de que, a la que remontaba esa escena – y otra que hay más adelante en el capítulo, (min. 4) - me dio un súbito arrebato Proustiano.

Ni que decir tiene que si te da un arrebato Proustiano que te haga recordar tu vida a la que te tomas un té con una magdalena, lo más probable es que tu vida sea un soberano peñazo (y que tengas la osadía de rellenar los volúmenes más aburridos de la historia de la literatura con ella). Por el contrario, si te da un arrebato Proustiano con una escena de las tetas, es que tu vida es de una sordidez más allá de lo lamentable. Pero sólo rellenarás un pequeño post de un sórdido blog con ella, lo cual aporta más a la humanidad, o la hace sufrir menos: elijan ustedes. ¡Soy mejor que el prota de "Por el camino de Swan"! ¿Cómo debo sentirme?

El caso es que ese arrebato me retrotrajo a una época en la que Paco Fox y un servidor estábamos juntos en la Escuela de Cine haciendo unas prácticas para un lamentable canal temático ya extinto llamado Medicina televisión.

En dicho canal, yo intentaba animar mortecinas piezas sobre congresos médicos con eternas entrevistas a señores de nula fotogenia realizadas por presentadores de no muy superior presencia física (¡aunque uno de ellos lucía un magnífico bigotón!). Cada vez que había una entrevista en torno al siempre fascinante tema del pene – y eso ocurría con inusitada frecuencia, no crean – yo siempre hacía un corte a primer plano con raccord en el eje cada vez que el entrevistado decía "pene" con claridad. Acto seguido, pasaba a un plano de reacción del entrevistador que mostraba notorio interés ante el órgano masculino. Nadie dijo nunca nada.

Por su parte, Paco demostraba todavía peor oficio que yo. Él trabajaba en producción, y el 90% de sus decisiones se basaban en el puro y simple amiguismo. La peor de ellas vino el día que me dijo "Oye, como necesitas dinero urgentemente, he decidido que hagas una labor para la que NO está capacitado: ir de auxiliar de cámara a un congreso médico". Reflexioné durante una décima de segundo: como montador, los rodajes me dan urticaria, soy incapaz de cargar peso y, probablemente, acabaría apuntando mal todos los códigos de tiempo, a la par que me olvidaría del material y de las cintas por ahí (cosas que, evidentemente, ocurrieron). Mi respuesta fue clara: "Allá voy".

A la que entré en el hall del hotel de congresos, mis ojos se nublaron por la emoción: una pancarta rezaba "IV congreso nacional de ecografía del escroto". Piensen durante un año en un título para cualquier cosa con más gancho que ese. No lo hay. No, ni siquiera "Natalie Portman facialized gets two dicks in the ass muffdiving outdoors free download": todos sabemos que eso es spyware del chungo, mientras que la nobleza de la ecografía del escroto sería un proyecto por el que George Lucas pagaría un buen dinero. Luego, claro, se preguntaría por qué yo soy el único en la sala del cine.

Pero a lo que íbamos: el ambiente en las salas del congreso era EXACTAMENTE el mismo que habéis visto en las tetas, salvo por la evidente desventaja de que ni Amaia Salamanca ni María Castro pululaban por ahí. Ni siquiera hubo una crisis farlopera de Vane o un horterismo más allá de tus peores pesadillas valencianas por parte de Cris Baby. Y ojalá hubiese sido así: lo que había en aquellas salas era una colección de casposos – y pocas señoras - con un refinado sentido del humor. Por refinado me refiero que, a la que ponían una diapositiva de un escroto tremendamente inflamado, el comentario que se producía a la décima de segundo era "Éste tiene un problema de cojones...". Y yo que me asombraba con el "For sale"...

Pero la parte épica aún estaba por llegar: a los técnicos allí presentes – todos ahora con currículum cinematográfico – nos llevaron a una sala donde proceder a las entrevistas con los molt honorables expertos en ecografía del escroto.

Y entonces, una falta de profesionalidad nunca vista (ni en UPA dance, oigan), hizo acto de presencia.

Entrevistado tras entrevistado, iban dejando caer perlas que nos iban adentrando de forma turbadora en el apasionante e ignoto mundo del escroto. Cuando un onvre comenzó a hablar del "divertículo testicular" y "la túnica vaginal" que separaba al escroto del testículo, todo el esfuerzo por contener la risa fue pasado, literalmente, por el forro de los cojones (¡anda! ¡también yo sé hacer humor médico! No soy mejor que ellos, pero sigo siendo mejor que Hamilton...). La risa claro, intentaba ser ahogada como buenamente se podía. Yo, personalmente, tomaba notas de códigos de tiempo tapándome la cara con el hombro, en una pose tan artificial que hubiese merecido el aplauso de Jesús Hermida himself.

El entrevistador, mesándose el bigote, nos echó una bronca tremenda, pero no sirvió de nada. El siguiente entrevistado, con una media sonrisilla de "Soy un depravado y lo sé" hizo un apasionante disertación que podría resumirse en "El escroto: ése desconocido". Feck, creo que hasta llegó a usar esas palabras. El entrevistador, a la que veía a los de fotografía colocar su jeta tras los focos – sin lograr ahogar del todo la risa – casi interrumpe la entrevista. Cosa que casi – siempre casi – volvió a hacer cuando otro médico hablaba del epopéyico descenso del testículo al escroto, en el que uno de los dos testículos lleva siempre la clara delantera. Por no hablar del drama que supone el no lograr bajar del todo (me ha tocado montar alguna porno en la que el actor sufría ese impedimento y la vicisitud me resultara MUY grande). La tos nerviosa que le entró al de sonido obligó a repetir la pregunta.

Llegó a haber altercado verbal a la que el entrevistador descubrió que, en el parte de códigos de tiempo, me había dedicado a dibujar a la mascota "Scrotty", muy celebrada por los técnicos de sonido.

Pero en la vida, la risa y las lágrimas van de la mano. Un sobrio y afable doctor catalán, en su intervención, nos demostró que no todo es cachondeo. Y eso lo hizo recordándonos la absoluta certidumbre de que "Llega un momento en que es inevitable que el hombre sea sometido a un tracto rectal". Nuestros anos se contrajeron sobremanera, para qué negallo.
Y eso fue lo único que se obvió en esas escenas de las tetas. ¡Para que luego digan que es una serie sin valores! ¡Ahí nadie se dedica a recordarte que te van a practicar un tracto rectal!

Eso sólo lo hago yo. Qué cabrón.

Lorenzo Silva habla sobre Proyecto Dos



04 mayo 2008

Meme musical

Hace varios meses recibí un meme que me hizo muchísima gracia, a pesar de lo evidentemente chorra de la idea. Pero claro, basta cualquier idiotez para hacerme más feliz que un tonto con una gorra a cuadros. (Un momento: ¡yo tuve una gorra a cuadros y me encantaba ponérmela! Ahora me pregunto, acojonado, de dónde vendrá ese dicho popular…)

Una vez redactado, decidí guardármelo para épocas flojas en las que realmente no me apeteciera escribir otra cosa. Y, como salmonelosis en periodo estival, ese momento ha llegado.

Se trata de crear tu propio grupo y disco. La forma es simple cual trama de peli porno:

1.- Vaya a Wikipedia (la adecuada según el país del que quieras que sea tu grupo. Yo elegí la inglesa porque quien me mandó el meme era escocés. Pero la italiana puede dar muchas alegrías. Porque todos sabemos que en italiano y gallego todo es mejor).

2.- Pulse ’Página aleatoria’, ‘Random article’, ‘Utvalda artiklar’ o como sea en el idioma elegido. Lo que salga es el nombre de tu grupo / artista.

3.- Repita la operación (¡Aviso importante!: NO es necesario cerrar internet y volver a entrar. ¡Con empezar otra vez en el paso dos es suficiente!) El resultado es el título del disco.

4.- Repita para obtener la primera canción.

5.- Repita hasta logar un número de temas satisfactorio. Si hace rock progresivo, puede incluso quedarse en tres. O, mejor todavía, tres temas con ocho partes cada una.

Yo quería hacer un LP de la lamentable época de transición de los sinfónicos a la chunguez pop o, en el mejor de los casos, al INEM. Y salió:

Artista: Kay Hammond (no, en serio: fue totalmente casual).

Ex teclista de ‘I Said No’ conocido por su afición a tocar el ukelele eléctrico. Posiblemente sea, en realidad, un hombre, aunque su madre no ha querido hacer comentarios al respecto. Sus solos de Casio en los 80 destruyeron su carrera, por lo que hizo una gira con Keith Emerson y Tony Kaye. La cual la hundió un poquito más. Acabó componiendo bandas sonoras para videojuegos de la Sega Mega CD, lo cual lo llevó a su ocupación actual como probador de tampones.

Disco: 240 mm Trench Mortar. (1979)

Se trata de un LP conceptual sobre la violencia, que es una respuesta tardía a 'The Gates of Delirium' de Yes mezclado con citas al Theusz Hamtaahk de Magma. Es, sin duda alguna, el mejor disco de su año en el que se utiliza la pandereta como instrumento de viento.

Track 1: The Riot Squad. Homenaje al grupo pop inglés homónimo uniendo todas sus canciones en una pieza para hammond y kazoo de un minuto de duración. The Riot Squad nunca fue un grupo muy variado.

Track 2: Virtual Air Traffic Simulation Network. Influido por la melodía preprogramada del Casio VLTONE, se trata de un intento de incluir sintetizadores y referencias modernas en su obra que no acaba de cuajar, debido al inapropiado uso de la melodía principal de ‘Sonrisas y lágrimas’ arreglada en progresiones basadas en Stockhausen.

Track 3: Phlyctimantis verrucosus. Pieza corta cuyo título se refiere al mote que tenía Kay cuando formaba parte del grupo I Said No, 'The Frog', por su alegre afición a eructar la melodía de Barrio Sésamo entre canciones en los conciertos.

Track 4: Airport community. Pista experimental con ruidos de helicópteros y perros de juguete sobre el miedo universal a sufrir una endoscopia durante el rapto de un avión.

Track 5: Lake Izabal. Breve interludio pastoral que sustituye toda la percusión por cencerros.

Track 6: George Khoury. Sentido homenaje al inventor de la laca, con un solo de triángulo cortesía de Phil Collins. Fue editado como single junto con el tema instrumental ‘African Snipe’ (una pista atonal inédita de su etapa experimental compuesta sólo por dos acordes) en la cara B, llegando al número 132 en las listas de éxito de San Marino.

Track 7: You Ching. El tema más largo del disco, que ocupa 13 minutos de la cara B y las dos caras de un maxi extra, el cual hoy en día es el santo grial de los coleccionistas de progresivo del Asilo Arkham. Basado en un haiku escrito por Ken Russell y con arreglos para orquesta de cámara de David Bedford, explora sonoridades urbano- mesianico- oligofrenico- battiatico- pastorales con un especial énfasis en el uso del mellotron para evocar el estado espiritual al que se llega cuando te arrancan a traición un pelo del escroto.

Bueno: éste es el meme. Si alguien está real, realmente aburrido, que recoja el guante. Por ahora, ahí va la aportación de Vicisitud: