abril 2013


En ente vlog siempre hemos sido de expandir y fomentar la sordidez por todos los rincones del orbe. Pero no podemos ocultar que, por motivos obvios, mucho de lo aquí escrito tiene un sabor bastante madrileño (con ocasionales excursiones gallegas y andaluzas que tampoco precisan explicación).


Bien, en esta ocasión cambiamos de derroteros para facer un homenaje a ámbitos en los que también hemos tenido la suerte de conocer ÉPICOS finstros que han convertido nuestra vida en algo mejor y más sórdido: hoy es el turno de América del Sur (en concreto, Chile) y Parchelona (en concreto, el Raval). Por supuesto, lo haremos de la mano de todo un ONVRE: El Sevilla.

"Valors"
Este señor, un jovial habitante del barrio del Raval (con absolutamente TODO lo que ello implica) se levantaba cada día tomando un solysombra y perfumándose con generosos chorros de Varon Dandy. Recién salido de su casa paseaba, normalmente ataviado con sombrero cordobés, exclamando "¡Esta es la ruina de España!" ante según que paquistaníes del barrio. Poco después, comenzaba su peregrinación en pos de ofrecer "seguridad" a alguno de los equipos de rodaje que, a golpe de modernez, se aventuraban por el Raval.

El Sevilla llevando a la ruina a las señoritas del Raval.
Fue durante uno de sus paseos, concretamente por las plazas con mayor densidad de putas, en las que conoció a dos finstros chilenos que estaban haciendo un master sobre documental en Barcelona. Su trabajo de fin de curso era un corto documental titulado 'Konichiwa Kanojo' en la que dos viejunos, emulando a Don Quijote y Sancho, se proponían salvar de la perdición a una prostituta. El atchonburike resultante – dos ancianos recitando a la perfección frases de Cervantes mientras interactuaban con auténticas profesionales de la zona – hizo que un productor se animase a financiarles un largo hecho con el mismo espíritu. Y yo tuve la suerte de que ese productor – con el que había trabajado en 'El segundo nombre' – me encargase el montaje. La terminamos el 2002 y, salvo una mención que tuvo en un festival chileno del 2004, quedó anónima para el mundo.

Hasta hoy.

Arruinando el cine: mejor que la peli hubiese seguido en la sombra...
En un mundo en el que, merced a cosas como #littlesecretfilm, gente como Jordi Costa puede justificar el poner en pie un largo insufrible rodado en un día (¡y defenderlo desde el amor al cine y el francotiradorismo del low cost!) no me da excesiva vergüenza el aprovecharme de youtube - inexistente en el 2001 - para publicar "enta ovra". Así que, con mi clásico ánimo revanchista, he decidido colgar el resultado del delirio de los jrandes Max Lavín y Christian Heisen. Para que la odisea de El Sevilla no se pierda cual Kimi Raicoñen en Interlagos.

Arruinando la navidad para todos los niños de Barcelona
¡La pinícula, titulada 'Chérif' no podía tener otro protagonista que no fuese El Sevilla. La historia arranca como un indigesto western mitológico ambientado en el Raval en el que la variada fauna de la zona – moderniquis, muertos de hambre, borrachuzos, hipsters, algún drogainómano que otro – retratan una sociedad corrupta en la que los jefes del cotarro viven preocupados por una profecía que anuncia la llegada de un "Chérif" que puede hacer que se les acabe el negocio.

James Bond con bigotón postizo en un duelo de Hard-Casio (en serio)
 Vamos, lo que Alejandro Jodorowsky viene contándonos tebeo sí tebeo también. De hecho, durante el montaje, arrastré a los directores a la Feria de Libro para conseguir unas declaraciones del jran Jodorowsky himself que salen al principio de la peli… del documental… de esta cosa. (Así que, completistas, ya sabéis: si fuisteis capaces de ver la ñoña 'The Rainbow Thief', también os toca esto para rematar la filmografía de Jodo).

Hay cosas peores: como comprarse el 'Union' de Yes... O no.
Pero lo interesante de 'Chérif' viene al final del primer acto: el personaje de El Sevilla es devorado para efectuar un viaje místico-digestivo a la región del altiplano para, así, poder encontrar y matar al Chérif. Lo cual equivale a decir: lo cagan en medio de Chile. Y yo puedo sentirme libre para escribir la palabra "caca" y que esto ya parezca del todo un post del blog.

Arruinando el flamenco para el pueblo chileno
A partir de ahí comienza lo realmente bueno de la peli: pongan a un sordidazo del Raval, que sólo es capaz de pronunciar la palabra "indígena" cada vez que ve a un sudamericano, en una road movie mística a lo largo de medio Chile. Y dejen la cámara encendida para ver qué carallo pasa.

Arruinando la exaltación de la amistad etílica (pero... ¡bigotón!)
Y lo que pasa son cosas como entrevistar a la ex-primera dama de Chile para preguntarle dónde cae el altiplano...

Arruinando la diplomacia hispano-chilena

...hacer un anuncio de teletienda para 'Autos Campos' a cambio de que le abarate el alquiler de un coche...

La web autoscampos.cl está caída a día de hoy: El Sevilla les arruinó

 ...hablar – otra vez – sobre los "indígenas" en la televisión chilena...

Arruinando el metalenguaje
...quedarse tirado en medio del desierto sin apenas alcohol para pasar la noche...

Arruinando décadas deliteratura drogainómana
En fin, una epopeya excesivamente mística y excesivamente sórdida hasta para el propio Jodorowsky.

No quiero destripar más, con todos ustedes Chérif: una peli con mil detalles molestos de juventud, que puede resultar la clásica pretenciosidad de film school en más de catorce escenas. Dudo que muchos superen los cinco primeros minutos. In fact, casi aspiro a que el número de reproducciones del vídeo haga que este post se convierta, con el paso del tiempo, en una frikada más oscura que el ya clásico 'Hans Magnus se arranca por bulerías'. Algo TAN duro como 'Chérif' no merece menos.

Vestido con neopreno y terminando de arruinar la Navidad para el resto del género humano.

Pero, personalmente, un ONVRE como El Sevilla logra que yo le perdone TODO. Y, sobre todo, un final *SPOILER* que logra tocar los cojones a todo progremoderniqui que de ello se precie. ¡El Chérif es un sacerdote que se dedica a restaurar templos y con el que se queda a colaborar El Sevilla! Furthermore, quien espere una celebración del indigenismo andino, se va a encontrar cal y arena cuando vea la epopeya cristianizadora a sangre y fuego de los Cañipa. That's the way, a-ha a-ha, I like it: haciendo amigos *FIN DEL SPOILER*


Como dato final realidad-ficción: El Sevilla se planteó seriamente el abandonar su mierda de vida en El Raval quedándose con el Chérif – el punto en el que termina la peli – pero, al final, terminó sucumbiendo de nuevo a la seducción sórdida de su infravivienda en perpetuo estado de derribo, su solysombra, su farmacopea festiva y su Varon Dandy matutino.

Arruinando la amistad con los pueblos indígenas
Sevilla, si doce años después de ello sigues en pie, vuelvo a dedicar un sonoro aplauso a tu Onvría con mayúsculas. Y un abrazo a Max y Christian por lo bien que me lo pasé montando 'Chérif' con ellos. Lo último que supe de ellos, hace ya diez años, es que seguían ayudando al Chérif en el altiplano. Ojalá logren rodar, alguna vez, otro despropósito más gordo todavía.

Con los nervios propios de un estreno, tipo "¿Qué me pongo? ¿Está bien ir desconjuntado con una gorra de Renault y una camiseta de Lotus? ¿Visto a Paco de pit babe de Bahrein con Burka portando bebidas no alcoholicas como el Irn-Bru? ¿Está bien poner temas del DJ Alguersuari en el hilo musical?" casi se me olvida que algún que otro lector NO vive en Madrid o no tiene la posibilidad de asistir hoy a las 19:30 a Santa Engracia 108.

Así que, para animarnos a que la presentación sea todavía MÁS sórdida de lo planificado, hemos decidido hacer un streaming de vídeo por vez primera. ¿Habrá problemas técnicos? ¡Seguro! ¿se agotará la batería del móvil que emita? ¡Más seguro todavía! ¿Se nos quedará abierto el DRS? ¡Tan claro como que Ferrari ha hecho la inversión de su vida fichando a un gafe como De la Rosa!

ACTUALIZADO: Aquí queda, para la posteridad, la demencial presentación que cumplió y rebasó todas mis expectativas. JRANDEZA en la mesa y entre los asistentes. Quien tenga hora y media que perder dejando de fondo este audio podrá disfrutar de mil sordideces vagamente relacionadas con la F1. Sólo vagamente.

El fin de semana de Bahrein arrancaba de una forma espectacular, sólo resumible con una frase “Fernando Alonso es más rápido... ¡que yo!”. Y es que, en muchos artículos escritos con un ánimo polemista (lo que en castellano se llama "por joder") un servidor de ustedes muchas veces había comentado que existían demasiados países ponzoñosos que organizaban GPs para lavar la cara a sus regímenes de mierda. Y añadía "como, por ejemplo, Bahrein, Malasia… Valencia". Por supuesto burradas como esta aparecían bien en la revista, bien en el blog, dirigidos a un público finstro que sabía bien lo que había. Pero hete aquí que Fernando Alonso ha largado esa misma andanada delante de las cámaras de televisión de medio mundo. Eso es someterme a una humillación como Marx manda, y por ello, se merece 15 puntazos por haber vomitado un ya clásico:



Por supuesto, no fue la única muestra de brillantez por parte del asturiano. Apuntándose a la reciente moda del Redbullying, Alonso decidió practicar un troleo de dimensiones épicas hacia la figura de Frigodedo. Su foto de cena romántica con Mark Weber es ya historia erótico-festiva de la fórmula uno, y se merece tres notorios puntos por ello.

Incluso un gilipollas tan poco creativo como Sebastian Vettel tuvo la necesidad de subir el nivel de su juego para intentar responder a Alonso. Para ello, decidió apuntarse a esta ola de erotismo que está invadiendo la F1 actual (desde La eyaculación acción precoz de Jacques vienes hasta la pintada del pollón en el circuito de Nurburgring). Su replica "sólo me hubiese interesado la foto de Weber y Alonso de haber estado desnudos" merece un punto. Como también merece tres puntos de comicidad taurina su trololó al periodista catalán que le preguntó por la Champions League. Sé que muchos pedirías más por ese desastre de relaciones públicas. peropor divertido que fuese lo que le dijo Vettel al redactor jefe de la revista F1 Racing, NUNCA hay que perder de vista que no existe nada más fácil en esta tierra que trolear a un catalán susceptible. Mientras que Alonso nos regaló una escena a lo dama y el vagabundo memorable, Vettel sigue echando mano de maridos repertorios en pos de una creatividad de troll que merezca buenos puntos en la liga fantástica. Eso sí, como nos demostró George Lucas, todo viaje comienza por un primer paso. Quién sabe, tal vez Vettel termine peleando por grandes cosas en esta liga.

Lo realmente inesperado, pues, de Bahrein, terminó siendo que, con esa ‘head start’ de 18 puntos, Alonso NO lograse ser la Star of the Race. Pero es precisamente así como nacen las leyendas. Ladies and gentlemen, den la bienvenida al olimpo de los escogidos al simpar...

¡GIEDO VAN DER GARDE!

 En pretemporada, un Jrande de la F1 como Taki Inoue predijo que Max Chilton - de momento, todo un bluff - iba a ser su digno sucesor. Poco después cambió de opinión: la pericia de Giedo era realmente lo que seducía a Inoue. Y esta vez sí que acertó.

En los libres, Giedo tuvo uno de esos momentos de iluminación de los que valen 3 puntos cuando dijo “¡Algo se mueve entre mis piernas!”. Y así pasó a llamarse “Giedo Van Der Glande”.



Pero fue en carrera cuando demostró que ese furor falócrata iba a darle grandes dividendos. Sin encomendarse a Marx ni al diablo, Giedo arrolló a Esteban Gutiérrez logrando, en el proceso, la carambola de darle a un Vergne al que había hecho trompear Valteri Bottas (2 puntos para el finlandés). La belleza del despropósito resultante, con us complemento de estilo, fueron 16 puntazos para Giedo. Junto con los 3 de las piernas son 19 y sus 10 puntos por la primera Star of the Race de la temporada. Me da que no será la última. Menos mal que los vientos “renovadores” para el Islam que soplan desde Arabia Saudí no han llegado aún a Bahrein. Me refiero, claro está al abandonar ese paternalismo hacia la mujer que hace que deba cubrirse para no excitar sexualmente al varón, pero que la considera inmune y asexuada hacia la provocación de los hombres. por ello, han expulsado de Arabia a unos occidentales que consideraban que estaban excesivamente buenorros y que ciclaban en demasía a sus señoras. ¡De pasar eso en Bahrein, el paquete de Giedo hubies supuesto su expulsión! ¡La carrera podría haber sido un duelo solitario entre Massa y Vettel (vale, y Maldonado) una vez expulsasen del país al resto, Mark el primero. Si es que dan ganas de graffitearles un pollón en esa cagada de Herman Tilke.
No podemos olvidarnos de otro de los protagonistas de Bahrein: Sergio Pérez respondió de forma autoritaria a Whitmarsh cuando éste le pidió que mostrase más agresividad. ¡Qué mejor forma de hacerlo que impactando, sacando de pista y creando todo un cisma con su propio compañero de equipo! Sólo por eso, se merece el complemento de 10 puntos que sumar a toda su agresión en pista (6 puntos en total por sus toques a Jenson y sus sacadas de pista a Button y Alonso).

Sin embargo, no puedo evitar decir que lo de Pérez - y lo de Webber con Rosberg - son sanciones canónicas según el reglamento. Y me jode no poderles poner 1 punto a cada uno por sanción de la FIA. En su lugar, tengo que darles -5 a cada uno. Si me preguntan mi preferencia, creo que para estas chorradas que apestan a mierdismo, casi sería mejor un ultraliberalismo Randiano en el que los pilotos tuviesen barra libre para hacer todas las animaladas que les apeteciese para ganar o defender la posición.

Jenson, por su parte, saca 4 puntos de todo el rifirrafe con Pérez, aunque no llega al nivel exhibido por Felipe Massa. El brasileño arrancó fuerte desgraciándose su alerón en el proceso de sacar de pista a Sutil (4 puntos). Pero fue la belleza de su contumaz doble pichazo lo que le regaló 6 puntos extra que no le vienen nada mal para mantener intactas sus aspiraciones en la liga. El resto de las migajas serían sendos puntos para Maldonado - su consabida excursión por fuera de pista - y otro para Kimi por vociferar (sin razón) un “¡¿Por qué hemos parado tan pronto?!”.

No me olvido, evidentemente de cinco puntos para el Mierda por haber excitado, junto con Almodóvar,  nuestras imaginaciones hasta lo indecible. ¿Cuál sería el mejor tema para que cantasen juntos? ¿”Quiero ser mamá”? ¿”Satanasa”? ¿”Gran ganga yo soy de En-gla-aaaaaaanndddd?”. Sueños y pesadillas para meses.

En el apartado de equipos Red Bull decidió tomarse un respiro tras su últimas y estelares actuaciones en la liga, dejando que Ferrari recuperase sus mejores y más dramáticas esencias. En una Scuderia donde se mantiene la calma y la continuidad técnica parece que han producido un buen coche. Sólo hay un elemento diferende de un año para otro y ese es...

De la Rosa.

De repente, un equipo que fue un modelo de fiabilidad en el 2012 se ha convertido en una antología de fallos delirantes resultos a leche limpia en los boxes. El psicodrama del doble fallo del DRS de Alonso son 15 puntos en total. Más que suficiente para una carrera que prometía mucho tras la Q3 pero que De la Rosa ha logrado gafar una forma tal que hasta Richrd Dawkins se convertiría en creyente. Si no lo ha hecho ya. Jrandes, dramáticos, incontestables y maravillosos Ferrari. Casi da vergüenza tener que comentar el chistecillo de Lotus con Chuck Norris a costa del endurecimiento de los Pirelli (1 punto) o su pit de mierdecilla en carrera (2 puntos).

La Scudería vuelve a la senda del D-R-A-M-A y los puestos de honor que le corresponden en la liga fantástica. ¿Qué maravilla nos depararán para Barcelona? ¿Cómo recibirán a Vettel los aficionados de Montmeló y los redacotres íntegramente catalanes de la revista F1 Racing, capitaneada por ese portento de los idiomas que le espetó el ‘No, sorry, I’m catalan’ a Friogodedo? Can’t wait!

Últimamente, Vicisitud y yo vivimos una nueva fiebre batiática debido a la publicación, por primera vez en un buen puñado de años, de un disco en español. Porque una parte importante del disfrute de la figura de Battiato más allá de la música y lo puramente físico…
Erotismo de la tercera edad
 ...son sus maravillosas letras. Escuchar lo que dice ente onvre hace que seas más inteligente, mejor persona, que pierdas peso y que se te desarrollen los músculos que permiten mover las tetas. La mayor ilusión de toda persona de bien.

En el pasado post épico en tres partes ya resaltamos algunos de sus ripios más impresionantes, como el mítico “Yo prefiero la ensalada / a Beethoven y Sinatra / A Vivaldi uvas pasas que me dan más calorías”. Quizá se quedaran fuera otros dignos de ponerse en pié, aplaudir, bajarse la bragueta y golpear el pene contra unos timbales, como el mítico “Frederick Nietzche era vegetariano / escribía muchas cartas a Wagner”. También podríamos analizar el profundo significado de frases como “En las calles era Mayo / y caminábamos juntos contando entre bromas manojos de ortigas”: ¿Es esa la forma en la que considera Battiato que la juventud debe divertirse? ¿Son las inflamaciones cutáneas motivo de chanza? Efectivamente, sí, si consideramos que los que caminaban juntos eran los amigos de Zoolander.

El mejor premio Darwin de la historia del cine
Pero en este nuevo post vamos a dejar de lado los atchonburikes y nos vamos a centrar en un aspecto mucho más importante en la vida: el fornicio. Me hubiera gustado más hablar de cosas de la olor, pero la caca no es un tema tan recurrente en Battiato y su amigo Manlio Sgalambro como se puede presuponer de unos onvres de su altura. Es sí: en su último disco, nos han dejado esta maravilla en una canción que trata sobre la reencarnación:

“…Y me gustaba todo de mi vida mortal,
hasta el olor que le daban los espárragos a la orina

Aunque ahí han perdido la oportunidad de un verso mucho menos rebuscado como “hasta el olor de mis cuescos al mover las sábanas”, no se puede negar la profundidad filosófica de la frase y los bonitos recuerdos que te trae de meadas mañaneras que requieren el uso del ambientador.

Pero vamos a ello. Sexo. Y quiero que, mientras leáis esta lista, tengáis en mente a Battiato en actitud erótica…
Haciendo guarreridas con Manlio:

De nada.


10.- Letra en cuestión:
He tenido muchas mujeres en mi vida
Y en cada habitación he dejado algo de mi energía
Cuántos hijos del amor he desperdiciado
Encerrados entre cuatro paredes, son ahora basura.

Responsable: Battiato.

¿Pero de verdad que era necesario? Sí

¿Por qué?: Pues ya te lo dice el título del disco: ‘Fetus’. La cosa va de la vida, la procreación, el universo y todo lo demás. En lugar de concluir como Douglas Adams que la respuesta es 42, Battiato se dedica a hacer una metáfora con el desarrollo de un feto. Por supuesto, desde el mismo momento de la procreación, que es lo más divertido y no incluye nauseas matutinas ni necesidad de orinar cada 20 minutos. Y ahí entra la preocupación de Franco por la cantidad de espermatozoides caídos por la patria. Como Tío Gilito de la vida, este desperdicio le obsesiona y volverá a aparecer en esta lista.


9.- Letra en cuestión:
Los aborígenes de Australia se tumban en la tierra
Con un rito de fertilidad
Dejan caer su esperma

Responsables: Battiato y el Manlio

¿Pero de verdad que era necesario?: Obviamente.

¿Por qué?: Una canción que, contra todo pronósito, va en parte de bailar. Y de fumarse petas. Pero en plan indígena, que algo mucho más digno que hacerlo en Lavapiés. Porque si estás con una tribu de pigmeos, después de un duro día de intentar no ser devorado por una bestia salvaje o morir por diarrea, es lógico que, como mínimo, te metas un buen porrito. Y luego, te marques un baile para acabar machacándotela sobre la tierra. Que quedará muy simbólico por la importancia del medio natural y los ciclos de la vida para la subsistencia de las tribus, pero que nosotros sabemos en el fondo que cualquier excusa es buena para hacerse una paja en comunidad.


8.- Letra en cuestión:
Cuando es de noche
En la habitación del hotel
Rumores de cama
Sexo mecánico
Esta gimnasia
Llamada amor

Responsable: Battiato

¿Pero de verdad que era necesario?: A ver… deja que lo piense. Va a ser que sí.

¿Por qué?: Una de las canciones más hard casio de nuestro ídolo por motivos obvios de adecuación con el título. Pero, ¿qué tiene que ver el ordenador personal del título con el fornicio? Cuando era joffen e indocumentado, escuchaba este tema y lo único que imaginaba era una especie de versión porno de ‘Sueños Eléctricos’ con Battiato derramando su amor sobre el teclado, tay y como hacemos todos nosotros cuando nos falla la puntería para horror de las empresas reparadoras de portátiles.

Ahora que soy mayor y algo menos sabio, pero también menos calentorro, veo que la cosa va de Franco poniéndose un poco abuelo cebolleta y diciéndonos que la tecnología no sirve para solucionar los problemas humanos. Y eso nos hace follar mal. O les hace. No se aplica a mí. Yo no follo mal. Follo peor. Que no es lo mismo.

Así que el objetivo en esta vida es entregarse al placer no para perder calorías ni como acto cerebral, sino por pasárselo bien. “No es el trabajo el que lo hace funcionar”, que decía Sammy Hagar en ‘Best of Both Worlds’. Y sí: siento un placer perverso al mezclar en un mismo punto a Battiato y Hagar. Un acto de troleo del que enorgullecerse.


7.- Letra en cuestión:
Volverá la moda sedentaria
De viajes imaginarios y de la masturbación

Responsable: Battiato

¿Pero de verdad que era necesario?: Por supuesto

¿Por qué?: Battiato vuelve a tratar el tema onanístico. Como nos enseñó Woody Allen, sólo los tíos con gafotas y los jrandes de verdad le hacen caso a un acto casi igual de común como el cagar, pero escasamente representado en la historia de la lírica, tan centrada en babosos poemas intimistas de oscuro significado en apariencia, pero cuyo obvio subtexto es “Soy sensible: ¿Quieres follar?”.

La importancia de la paja en ‘Tramonto Occidentale’ es obvia: la canción va sobre algo tan mediterráneo y anti-estrés como disfrutar de los placeres improductivos. ¿Y existe algo mejor y más improductivo que la paja tonta después de venir del trabajo o en una pausa que refresca (y pringa) en medio de los estudios? Algunos dirían que un polvete sería mejor. Algunos se equivocarían, porque follando al menos se hace un poco de ejercicio. Y Algunos se ve que pueden follar. Todos les envidiamos. Queremos ser Algunos. Quiero ser Algunos.


6.- Letra en cuestión:
Las chicas en la casa o fuera en los balcones
Me regalaban hasta tímidas erecciones

Responsable: Battiato

¿Pero de verdad que era necesario?: Me da a mí que sí.

¿Por qué?: Los recuerdos de la infancia son algo tan esencial para Battiato como los son para el Facebook (si es innegable que Youtube desaparecería en el caso de la extinción de los gatos, es igualmente incontestable que Facebook se autodestruiría si nadie hiciera chistes con Goku o Los Caballeros del Zodiaco) En esta canción, Franco sigue con la tradición italiana de chavales calentorros que vimos en películas como Amarcord (donde se hacía bonito ejemplo de paja comunal) y Malena (donde se empatizaba con las tímidas erecciones de los chavales al ver a Monica Bellucci). El estado esencial de cualquier joven es estar todo el día empalmado. Y de cualquier informático. Y de cualquiera que pierde el tiempo escribiendo estradas absurdamente largas sobre sexo en un blog.


5.- Letra en cuestión:
La primera gota blanca, qué impresión
Y qué placer extraño
Y un enamoramiento sin sentido
Por ley natural a aquella edad
(Mesopotamia)

Responsable: Battiato

¿Pero de verdad que era necesario?: ¡No me seas remilgado, cojones ya! ¡Claro que sí!

¿Por qué?: Pues… perdonad el inciso, pero creo que el mundo debe ver esta maravilla de la coreografía:

Bien. Después de esta muestra de baile que haría que Fred Astaire y Gene Kelly se arrancaran los ojos con pinzas para la ropa introducidas desde el orto, aclaremos las cosas:

Se ve que sus primeros escarceos masturbatorios, tal y como ya hemos visto en esta lista, marcaron profundamente al joven Nappiato. En esta canción, el siciliano explora nuevos, sorprendentes e imprevistos territorios:

Se pone sutil.

De niño no presté demasiada atención a eso de ‘la primera gota blanca’. Quizá porque era imbécil. Desde luego, nada hay más importante en la vida de un chaval que la primera derrama, con ese proceso mental extraño de ‘estoy como mareado, esto no lo repito – nueva paja apenas 24 horas después’. Por lo tanto, no debería existir ninguna canción que hable en parte sobre la infancia y la adolescencia que no rememore la primera gota blanca. El día que Justin Bieber cante sobre la primera masturbación, no sólo empezaré a considerarlo como un referente ético, sino que además dejaré de fantasear con si sería o no mona en el caso de tener tetas. Pedirle que lo relacione todo con Mesopotamia, los sumerios y la huella del ser humano en la tierra es algo que ya me parece exagerado, pero no pierdo la esperanza.


4.- Letra en cuestión:
Doscientos cincuenta millones de espermatozoides
En un solo orgasmo
Un solo hombre puede poblar la tierra.
(Tao)

Responsable: Manlio

¿Pero de verdad que era necesario?: ¿Pero de verdad que sigues preguntándolo?

¿Por qué?: Porque es verdad. Eso sí: el señor tendría que tener un control prostático de la hostia para ir lanzando espermatozoides uno a uno. Tampoco me voy a meter en ver qué relación tiene esto con el Tao, debido a que no estoy dispuesto a dedicarme a investigar sobre filosofías orientales porque, bueno, uno tiene una vida y eso. Ahora, disculpadme, que voy a negarle a doscientos cincuenta millones de espermatoziodes la posibilidad  de repoblar la tierra y sí la de habitar por unos segundos en algún lugar del teclado de mi personal computer.

Sí: sé que es la segunda vez que hago este comentario en el post. Pero es que estoy seguro que los reparadores de ordenadores tienen una luz de esa de CSI para ver cuánta lefa deja la gente en lo que le traen.


3.- Letra en cuestión:
Fornicamos mientras que las flores se abren
en la mañana y de nosotros tomamos placer,
Sí, uno del otro. Libres.
(…)
Quiero respirar entre las eyaculaciones del verso -
Y rosarios hechos de gajos de naranja,
Y la brisa del mar,
Y el olor a podrido de un viejo puerto,
Y al igual que la podredumbre pescado podrido.
(Fornicazione)

Responsable: Manlio, ese viejo verde.

¿Pero de verdad que era necesario?: Pues en una canción que ya de entrada se llama ‘Fornicación’, lo que habría que preguntarse si era necesaria la existencia de toda ella. La respuesta está clara: Nunca hay suficientes canciones llamadas ‘Fornicación’.

¿Por qué?: Porque fornicar es mejor que endrojarse. Es la verdadera salud, la felicidad. A pesar de la olor. Por favor, decidme que se trata de una metáfora oscura y que Manlio no está hablando de lo que creo que está hablando en los últimos dos versos.

POR FAVOR.


2.- Letra en cuestión:
Era la puta más gorda
que nunca hubiese visto,
la mujer más gorda que hubiese mirado.
Tenía un vestido de seda con aguas
collar de cuentas, abanico de plumas,
manos delicadas.
Uno le dijo: "asquerosa montaña de grasa"
riendo meneó el cuerpo como diciendo sí,
¡Jesús!, claro que sí.
Hacerlo contigo no debe ser cómodo,
eres gorda como tres...

Responsable: Manlio

¿Pero de verdad que era necesario?: No sólo necesario. El mundo era peor antes de existir esta canción.

¿Por qué?: La cumbre atchonburike de Manlio. Después de demostrar en ‘El paraguas y la máquina de coser’ (no, en serio: el disco se llama así) que era un digno sucesor como letrista del propio Battiato retomando constantes como la preocupación por el número de espermatozoides en una corrida, Sgalambro se asentó con toda su cara de Puertourraco y su cuerda en la cintura con ‘La Emboscada’. En ese disco coescribió la mejor canción de amor de la historia de la humanidad ('El cuidado') y, ya en solitario, su letra más acojonante. Decir esto de alguien que había firmado ‘Fornicazione’ es algo que puede parecer atrevido. Pero, qué puñetas: leedlo otra vez. Maravilloso. Cierto es que la parte cómico-taurina-cochina (“Hacerlo contigo no debe ser cómodo”) no aparece hasta ya entrada la canción. Pero he tenido que dejar todos los versos anteriores para apreciar la grandeza de la frase. Sólo un maestro de la poca vergüenza puede hacer un crescendo escrito de insultos hasta llegar a esa apreciación a medio camino entre la sorna y lo punible con penas de prisión si el mundo estuviera lleno de bienpensantes.

Pero en ente bloj sabemos ver más allá de las apariencias, y Manlio no estaba haciendo chistes de ‘eres tan gorda que cuando te das la vuelta en la cama cambias de zona horaria’. Aquí de lo que se habla es de lo relativo de la belleza, de la felicidad y de “Yo tengo una niña en los descansos que me acaricia los blancos cabellos y los años se vuelven dóciles con su toque”. Porque las ñoñerías más efectivas son las que van precedidas de una burrada salvaje.

Esto es, la historia de mis relaciones. Creo que mi técnica de insultar a las mujeres para luego decirles un abigarrado piropo explica mi ratio de resultados: +10 de estilo, +10 de vicisitud, -10 puntos a posibilidad de follar y transporte automático a la zona de Perdido en el Tiempo y en Espacio.


1.- Letra en cuestión:
Es un sentimiento nuevo
Que mantiene alta mi vida
(...)
Todas tus inhibiciones no forman parte del sexo.
Los apetitos míticos, de cortesanas libias,
la posesión, las formas de amor pre-alejandrinas.
Y tu voz igual que el coro de las sirenas de Ulises me encadenan.
Y es hermoso el perderse en este milagro.
Y los músculos del cuerpo, prestos al acoplamiento,
en la patria de las geishas se abandonan a su fuerza.
Todas tus inhibiciones, el placer desencadenan.
El sibarismo asiático, testigo dionisiaco,
La lucha pornográfica de griegos y latinos.

Responsable: Battiato

¿Pero de verdad que era necesario?: Es el primer puesto. ¡Joder, claro que sí!

¿Por qué?: ‘Fornicazione’ de Manlio adoptaba un acercamiento un tanto decepcionante al hecho de perpetrar una canción homenaje a la alegría del follar… porque Battiato ya tenía una anterior mucho más idiosincrática. Con todas las características de su obra que tanto gustan a mayores y a niños. Porque un infante que no disfruta de frases como ‘La gesta erótica de la india Piel de Luna’ no sólo no es un niño feliz, sino que además es probable que no le roben la merienda en el colegio. Franco en los 80 no era nadie si no metía referencias históricas en sus canciones. Ahí está toda la retahíla del ‘Centro de Gravedad Permanente’ (‘Jesuitas en acción vestidos como unos bonzos en antiguas cortes con emperadores de la dinastía de Ming’), que demuestra que se puede llegar a ser número uno en ventas y que el común del público sólo pueda decir en tus conciertos:

¿Lo qué?

‘Sentimiento nuevo’ es una canción jovial sobre algo tan jovial como el sexo. Una maravilla de la vida a practicar sin inhibiciones. O que practicar y punto. Yo me conformo con eso. O con que me dejen mirar. Con lo que sea. Por favor.
A lo largo de la historia se ha follado mucho. Y eso ha sido bueno, como bien relata la canción. Sólo me ha causado siempre estupor lo de ‘La lucha pornográfica de griegos y latinos’. Veo mucha gaycidad ahí. Claro que, si lo piensas bien, seguro que la hay. ¿Por qué no? ¿Acaso la lucha grecorromana no es el deporte más homosexual que existe? Dos hombres musculosos y sudorosos restregándose las minonas en los culos. Eso está muy bien. ¿O es que entre tanta geisha y cortesanas libias no iba a haber sitio para un buen enculamiento, pero sin mariconadas?

Yo digo que muy bien. Celebrar el fornicio con una canción tan buena es lo máximo a lo que puede aspirar un músico. Eso o practicarlo. Pero no veo yo a Battiato rodeado de groupis como Gene Simmons. O SÍ.

Ante la FE-NO-ME-NA-LE victoria de Alonso, aparte del consabido "¡invítenme a unas cañas para celebrallo!" uno tiene la alegría añadida del ver cómo se iguala el récord de victorias de Nigel Mansell. No tanto por el rollo friki-obsesionado-por-las-estadísticas (que también) como porque me permite poner la foto de uno de los mejores bigotones que el automovilismo conociere:

Never gets old.

Cuando Alonso alcance las 41 de Senna no haré tanta celebración. Me conformaré con un sobrio "Si es que siempre dije que era mejor" seguido de un poco creíble "Y no lo hago por trolear". Aunque sea cierto. Pero, si hay que pensar en el futuro, la carrera de hoy nos pinta un 2013 bastante apetecible.
Antes del GP de China, la gran pregunta que todos nos hacíamos era cómo iba a gestionar Red Bull el desastre de gestión de recursos humanos – por otra parte, muy habitual – de Malasia. La respuesta la hemos tenido muy clara y era la que todos nos esperábamos: un ejemplar castigo para el deslenguado piloto australiano por haber osado perturbar la paz mental de Frigodedo. En la Q2 le dejaron sin combustible (podrían haberle hecho abortar la vuelta y parar en boxes ante la evidencia de que no había gasolina at all, pero le dejaron seguir). 2 puntos + 3 de psicodrama vengativo conspiranoico + 1 sanción FIA, 6 puntos para Red Bull. En carrera, también se emplearon a fondo: si bien no considero "estrategia de mierda" el apostarlo todo a un safety car con la parada de Webber en la vuelta 1, sí que celebro el cutreatornillamiento de la rueda, que pudo haberla liado parda. Otros 4 puntos para el equipo austriaco que, unidos al puntillo por el cutrecambio de neumáticos de Vettel, hacen que puedan reclamar con justicia los 10 puntos extra de Star of the Race.
Por supuesto, el culebrón de Webber también genera puntos para los pilotos. Vettel arrancó su fin de semana con un punto negativo por enrocarse en su mierdismo malayo. Sus explicaciones del "sí pero no" lograron, para maravilla de todos, dejar en nada a la coherencia de María Dolores de Cospedal.


Pero fue Webber el que, en carrera, decidió dar una respuesta a Helmut Marko, en plan "Tus niños del programa Red Bull que metes a pilotar en Toro Rosso se apartan en cuanto ven al Mierdecilla… ¿no? ¡Pues como sé que conmigo no lo hacen, mira por dónde me voy a pasar al Yanpol Vergné!". Su rabia al estamparse absurdamente contra el francés de Toro Rosso son 12 puntos a los que sumar 5 de estilo vengativo psicodramático y por lograr que su rueda, cuando se desprendió, estuviese a punto de… ¡impactar contra Frigodedo! De, propina, otro punto por su sanción para Bahrein. Seguro que la FIA emitió un voto particular "pero entendemos que no lo hizo por gañán, sino por estar hasta los cojones". Dos stars of the Race consecutivas para un Mark que está sembrado. Un par de GPs más en este plan y la liga puede haber quedado sentenciada.

Y eso que parecía que iba a ser imposible derrotar la foto de perfil de Twitter de Pastor Maldonado. En un acto de apoyo a la revolución Bolivariana, el vigente campeón de la liga fantástica se adhirió al movimiento reivindicativo #bigoteobrero.

Son 10 puntos porque no hay auténtica capilaridad, pero con 5 de estilo porque, puestos a asociar el bigotón a causas nobles, hacerlo con la lucha obrera me parece más valiente que cosas como el cáncer de próstata del Movember. ¡El bigotón es lucha no apta para los tibios de corazón!



Dentro del territorio del endiñamiento ilustrado, toca también aplaudir el talentos – que ya íbamos adivinando – de Esteban Gutiérrez. Puestos a dar por detrás a un piloto de la parrilla, elegir a Tootsie demuestra todo un grado de sabiduría en el piloto mejicano: a los 12 puntos añade 3 de estilo por afecto homosexual y uno más por la sanción de 5 puestos de la FIA para Bahrein. Y, como Esteban es generoso, deja que el escozor anal le rente 4 puntos a Tootsie por fueguecillo en boxes (sin olvidar 2 puntos por la forma en la que sacó jovialmente de pista, sin mayores consecuencias, a su compañero de equipo). ¡Todo son ventajas! ¡Amar es compartir!

No me olvido, evidentemente, de otro momento esteta de la carrera: la apuesta aerodinámica de Kimi son 2 puntos por el toque con Sergio Pérez – again: donde hay Méjico hay acción – a los que añadir 5 por creatividad aerodinámica que ¡terminó funcionando! Ya sea porque mejoró el flugo de aire para el doble DRS pasivo, o porque le refrigeró mejor los pendexelines a The Ice-Cream Man, Lotus renunció a usar cinta americana para realizar un arreglo en boxes al estilo de 'There, I fixed it". ¿Qué nuevo merchandising sacará Lotus ahora de esta última genialidad de Raicoñen?



Como últimas migajas de pilotos, un punto para Massa por su comportamiento de macarra en el cuello de botella de la salida de boxes. Es una pena que, en sus dos encuentros con Vettel, se comportase como el clásico eunuco. Pero, qué se le va a hacer: tras el espejismo de sus cuatro derrotas a Alonso en la Q3, ya hemos vuelto a la normalidad.

No me olvido de Alonso, claro: después del choteo de "me preocupa lo de Massa, pierdo el sueño y se me cae el pelo", se llevó un punto por hacer creer a la prensa británica que tenía problemas de alopecia. En carrera, su 'I'm not pushing' también fue merecedor de un punto. Pero, claro, no estuvo a la altura ni de la calidad de David Coulthard queriendo apuntarse a la orgía con la Kashputina ni, mucho menos, a los tres puntazos que se marcó Ferrari por el viaje al paquete que un mecánico se marcó en plena euforia por la victoria. ¡Así se celebran los triunfos, haciendo realidad uno de los mejores temas de Siniestro Total!

Mercedes, por su parte, se llevó 5 puntos por el abandono de Rosberg y, aunque es de lamentar que no los ampliaran con el factor Mierda, demuestran que son una escudería a tener en cuenta en la liga. De la misma forma que Sauber demuestra que no quieren perder su momentum, como lo demuestra el lamentable repostaje (4 puntos) al que sometieron a Hulkenberg para hacerle perder posición con Frigodedo.

Estamos, desde luego, de celebración y con las ganas de ir al mismo chino cutrongo en el que le compraron los trofeos a Fernando Alonso. Tenemos una jran temporada por delante en la que dedicarnos a apostar en qué vuelta logrará Red Bull sodomizar sin piedad a Webber y en la que, para qué negarlo, emocionarnos tanto o más que Lobato con los triunfos de Alonso. ¿O soy el único que ha notado que qué pasión hablaba de "Exprimir hasta la última gota de las gomas" o qué buen prescriptor de la serie 'Con el culo al aire' era mientras Alonso veía cómo Hamilton llenaba su cuello con la espuma blanquecina del champán?

Lo dicho, relajemos el orto, disfrutemos de este mundial y, ya que estoy… ¡invitennos a unas cañas para celebrarlo!


¿Existe lugar en el mundo para dos artículos sobre visitas al urólogo en un mismo blog? Pues, teniendo en cuenta que vivimos en un planeta en el que hay gente que escribe poemas de amor en alemán, sí. El terror es algo muy importante en nuestras vidas. Así que, cuando nuestro colaborador escocés Marlow me propuso relatar su experiencia médica, sólo pude decirle: The more, the merrier.

Así que presento hoy un nuevo punto de vista de esa experiencia que a los hombres nos aterra tanto como tomar el Agua de la Vida para ver si nos convertimos en el Kwisatz Haderach. El  primero, escrito por el espontáneo colaborador ‘El Gamba’, se centraba en el amor rectal. Algo que tampoco es tan grave. De hecho, mi proceso mental durante mi primer tracto rectal fue tal que así:

“Relajaelculorelajaelculo… uy. Por ahí no entra ni el bigote de un mosquito. Mi culo es un agujero negro. Mi orto es un horizonte de sucesos. Ay. Madre, que se acerca. Concariñoconcariño… ¡madremíadelamorhermoso! ¡Nonono! ¡Para ahí! ¡Más dentro n…! Eeeehhh… pues sí que caben dos dedos. ¿A ver? Sí que era mona la enfermera. Pues mira que esto tampoco está tan m… ¡Nononono! ¡Pero no me los saques ahora!”

Marlow, por su parte, nos habla de tres cosas: de Escocia (obviamente), de su capacidad para no saber vivir en democracia troleando a los médicos y de sus vicisitudes onanísticas. Pero vamos a ello:


Marlow ya tiene cierta edad, y hace poco tuvo que visitar a un urólogo. Esta es su historia…

Como todos los practicantes de esta especialidad médica (incluidas las urólogas jóvenes), la imagen de respetable señor octogenario es una mera fachada. El objetivo de todo urólogo es perpetrar fechorías sexuales depravadas. Pero uno tampoco es inocente – he estudiado a fondo las crónicas de Paco Fox (solo superadas en sordidez por las Crónicas de Thomas Covenant) – e iba preparado. O esto es lo que pensaba.
Glamurosa uróloga pelirroja escocesa - va por tí, Paco
Sabía que el muy pervertido diría que habría que bajarse los pantalones para, primero, coger  mis dos testículos y tirar fuertemente de ellos. Esta práctica terrorífica no tiene nada que ver con problemas del la vejiga, pero a los urólogos les pone, y siempre fingen que es imprescindible. Pero no sabía con quien trataba, y, cuando me lo hizo, en vez de soltar tacos de espanto y dolor, puse cara de éxtasis y grité “¡¡¡Sííí!!!! ¡¡¡¡Otra vez, por favor!!!! ¡¡¡Estoy a punto!!!” “¡¡¡No pares!!!”. Lo suficiente alto para que todos los ancianos en la Sala de Espera se cagaran. Al menos los heterosexuales.

A lo mejor, no tengo cita hoy...
Justo después, me soltó la clásica frase de ligar de todos los urólogos:

“¿Alguna vez le han hecho un tacto rectal?”

Entonces, en un alarde de agilidad mental, le sorprendí con un:

“Miles, pero en mi juventud.”

Argumentó que era muy extraño que a un hombre joven le hiciesen tal procedimiento y pidió más detalles. Le expliqué, muy amablemente y en mi más perfecto acento cerrado de angloparlante troleante, que, en mis años de preso en el centro penitenciario de máxima seguridad de Peterhead en mi Escocia natal, y dado que jamás he sido fumador, dedicaba mi ración semanal de tabaco, que las autoridades reparten para amansar a los más violentos, a comprar este servicio a los reclusos que hacen de mujeres.

“Pero que conste que no soy gay: son guapísimas. Y más femeninas que las escocesas” añadí.

Es la única forma de garantizar que los sádicos urólogos procedan con mucha precaución y “tacto” de verdad cuando te hacen la dichosa exploración. Mío era el triunfo. Momentaneo. Porque, al final, quien iba a reírse el último era él. A punto de salir victorioso de su consulta, se vengó de mi con la petición de un último test bajo el nombre inofensivo de “Prueba de Stamey”. 

Puso sobre la mesa cuatro botes a la vez que me entregó esta fotocopia cutre:
Diversión garantizada.
Publicidad engañosa - Dave Stamey no te da ningún masaje prostático
Intenté otra vez cosnternarle simulando dificultades idiomáticas al decir: "Me suena la palabra 'masturbación' por leer artículos del blog del erudito gallego, Don Vicisitud y Sordidez, ¿pero Usted me puede explicar en qué consiste?"

Balbuceó una respuesta de “manual” medico hasta que dije: “¡Impresentable! Usted me está  pidiendo el pecado de Onan, estrictamente prohibido por la Iglesia Calvinista de Escocia.”

De acuerdo, ¿pero tiene algún efecto negativo?
A continuación añadí: “Aunque si insiste, necesito un recipiente más grande para mi semilla sagrada.”
Camino a casa, releí las instrucciones y empecé a cavilar como iba a saltar todos los obstáculos para correr  n esta carrera:

1) ¿Qué excusa le iba a dar a mi mujer esta vez?
2) ¿Cómo iba a aguantar cinco días de abstinencia?
3) ¿Tendría suficiente puntería?
4) Soy muy decadente, pero la lluvia dorada no va conmigo, y esto de mezclar orina y semen no me pone.
5) En circunstancias tan pocas románticas, y a las 7 de la mañana (¡en día laboral, para más inri!), ¿Quién le pide a la parienta que le eche una mano?
6) ¿Dónde encontrar inspiración entonces?

Ya se me ocurriría una respuesta a los 4 primeros. De la quinta, ni hablar. Debía centrar todos mis esfuerzos en la sex-ta. ¿Pero donde localizar a una tía buena capaz de levantar – en sesión matinal - la moral de un servidor obligado a nadar contracorriente?

¿La famosa más guapa de mi país?
NOOOOOOOORRRRRL!!!!!!!
Pero volví a pensar en la glamurosa uróloga de Dunfermline. Dunfermline, capital del reino de Fife en Escocia. En toda su larga historia tiene que haber visto nacer a una persona atractiva que me ayudase a tocar mi flauta. Joder, no me venía a la cabeza ninguna celebridad de Dunfermline excepto el mito erótico de Paco Fox en sus momentos de gaycidad:
Progressive What the Folk? NOOOOOOORRRRL!!!!
A punto de tirar la toalla, y, por primera vez en mi vida, de suspender un test (el carnet de conducir la primera vez no cuenta - tienen cupo), encontré la aguja que estaba buscando en el paja(r). Skin Diamond.

Por increíble que parezca, descubrí que de la horrible ciudad post-industrial del deprimente este escocés, después de siglos de guerreros atroces bigotudos feos, dio al mundo a una diosa que me iba a dar el placer que buscaba: que se joda Stamey. Mío es el triunfo. Y el bote lleno.

Ahora, si me disculpan, voy a buscar una tartera para meter los cuatro recipientes de meados y semen. Una tartera de titanio. Que luego meteré en una bolsa. Y luego en una caja. Y que llevaré al médico protegido con guantes. Dos guantes. Con un condón en cada dedo.

Otra vez, me rebelo contra las ataduras de ente bloj. Durante nuestros dos primeros años de existencia, nos dedicábamos a escribir lo que nos daba la gana sin necesidad de que fuera un texto definitivo sobre la materia o una ovra especialmente humorística. Claro que todo lo que se hace en los primeros años de vida no es necesariamente bueno. Más bien lo contrario. De niños, sólo hacemos cosas repugnantes. Excepto mezclar cocacola, fanta, colacao, café y pipas en un vaso infernal y beberlo. Eso puede que sea espantoso para tu hernia de hiato, pero no veas la risa.

Y sí: cuando iba al colegio ya sufría de ardor de estómago. Obviamente.Otra cosa importante de nuestros primeros posts era que, como no éramos muy conscientes de la blogosfera, ni del resto de internet, ni de si llevábamos los calzoncillos al derecho, nos daba exactamente lo mismo si abordábamos un tema sobre lo que ya hubiera escrito otro. Cosa que seguro que ha ocurrido con lo que voy a tratar ahora. Porque durante la primera mitad de los 80, los estudios Disney se volvieron locos y nos dieron como herencia un puñado de películas que algunos describirían como ‘extrañas’, otros como ‘errores’ y toda una generación como ‘trauma’. A ello.

A finales de los 70, el estudio estaba dirigido por Ron Miller, el yerno de Walt Disney. Porque ser un exdeportista y saber dónde meter la polla para tener un buen curro no es algo que inventó Urdangarín. La cosa estaba muy malita, y sus películas de imagen real para toda la familia empezaban a dar a la compañía cierta imagen de estancamiento, con espantos como ‘Se nos ha perdido un dinosaurio’ (que, por lo que recuerdo, tardó unos seis años en llegar a España) o la trigésima secuela de ‘Herbie’. Los tiempos estaban cambiando. Tiburón había triunfado y, a continuación, ‘La Guerra de las Galaxias’ había puesto patas arriba al cine y pene enhiesto a todos los freaks, que empezaban a salir de sus cavernas de la serie B para reclamar Hollywood como SU territorio de caza. Miller vio que había que adaptarse.

Con esta idea, pusieron en marcha sus dos primeras películas que no serían para todos los públicos. Aunque tampoco se trataba de hacer ‘El Imperio de los Sentidos’, claro. El objetivo era buscar una audiencia más adolescente. Se inició así una búsqueda que sólo puede clasificarse de esquizofrénica. Y, por consiguiente, fascinante.

La primera en llegar (que no la primera en ponerse en marcha) fue ‘El Abismo Negro’. Y viene bien empezar por ésta, porque todo el desorden bipolar de los creativos de Disney está representado en ella. Resumiendo: no es una película para niños. Pero es una película para niños. Se trata de un desastre conceptual nivel bocadillo de nocilla con sardinas en escabeche. Veamos su esquizofrenia en tres puntos:

1: Haces una película de naves espaciales para emular a ‘La Guerra de las Galaxias’... ¡pero el modelo temático del guión son ‘2001: Una Odisea del Espacio’ y ‘El Planeta Prohibido’!

2: Quieres ir al público joven… pero contratas a Anthony Perkins, Robert Forster y Ernest Borgnine. Como decía Edward Wright, uno de los muchos chavales que la vieron en su época que hoy la van reivindicando con la sana intención de hacer ostensión de su frikismo, el mismo concepto de tener un muñeco de acción con Ernest Borgnine es fascinante.

3: Tienes una historia con pretensiones metafísicas… ¡Pero colocas a un robot con ojos con forma de pegatinas gigantes!

¿Estás seguro de que no soy un personaje de South Park?
Por lo tanto, los adultos que fueron a ver la película se quedaron estupefactos ante tanto humor infantil cortesía de los robotijos, mientras que los chavales estaban… bueno: a los chavales la cosa les gustaba. Había rayos laser y eso. Qué más da que el prota fuera el tipo de ‘Psicosis’.

Claro que entonces llegó el final. Los niños nos quedamos más estupefactos que cuando fuimos a ver ‘El Señor de los Anillos’ de Bakshi y nadie nos avisó de que no terminaba. Los adolescentes, por su parte, optaron por un sonoro vamosnomejodas, mientras se quedaban sentados esperando que alguna Estrella de la Muerte explotara. Los adultos, que hacía tiempo que estaban dormidos, dijeron: ‘Atchonburike’.

Porque el final de ‘El abismo negro’ es el material del que se hacen las leyendas. Concretamente, todas las que acaban con espectadores gritando ‘¡MI DINERO!’. Una especie de versión tontorrona del clímax de ‘2001’. Tontorrona en el sentido de que está más clara y dura una cuarta parte. Como esto es una película de Disney, la cosa va de blancos y negros: los buenos van al cielo y el malo al infierno en plan pintura de El Bosco… pero un infierno en el que flota abrazado a su robot sirviente… para luego pasar a presidir el inframudno… pero atrapado en el cuerpo de dicho robot… pero… WHAT THE FUCK?

Imagen real de mi cabeza cuando vi la peli con cinco años. Sí: llevaba corbata. ¿Qué pasa?
Como toda película de culto, ‘El Abismo Negro’ es como un buen disco de progresivo: cuando es buena, es realmente memorable. Y cuando es mala, es realmente memorable. Por eso hoy en día tiene legiones de fans y el tipo que dirigió ‘Tron: Legazpi’ quiere hacer un remake. Porque esta película es un modelo claro del tipo de títulos que sí se prestan a una nueva versión: aquellos llenos de elementos estimulantes (como los diseños, convertir a Moby Dick en un agujero negro o la banda sonora de John Barry) que se jodieron por decisiones que parecían una buena idea en el momento. Como no saber distinguir una película de niños de una de adultos.

Pero antes de poner en marcha el primer guión con naves espaciales que rondaba por la papelera de la oficina, Miller le dio luz verde a la adaptación de una novela llamada ‘The Watcher in the Woods’. El perturbado que le colocó la idea le dijo algo así como que “Ese iba a ser ‘El Exorcista’ de Disney”. Pensar que la compañía de Mickey Mouse iba a poner a algo remotamente parecido a niños masturbándose con crucifijos tiene una clara explicación: las drogas.

Así que a Miller se le ocurrió pillar a un tipo que acababa de dirigir ‘La leyenda de la casa del infierno’. Porque nada grita recuerda más a la marca ‘Disney’ como la palabra ‘Infierno’. Pero, por supuesto, después de que se entregara la primera versión del guión, a los capitostes les dio más canguelo que tras beber agua del Manzanares. Así que decidieron dulcificarlo, a pesar de lo cual decidieron cubrirse las espaldas poniendo esto antes de la película:

¡Cuidadín!
Y, una vez más, consiguieron una película que ni era de terror, ni era para niños… ni se entendía especialmente bien. Según parece, para aprovechar la publicidad de los 50 años en la profesión de la protagonista Bette Davis, los efectos de la secuencia final no pudieron terminarse a tiempo. Toda una escena en la que un monstruito y un personaje volaban por otro mundo hasta una nave espacial se quedó sin completar del todo (si bien existe por ahí una versión reducida casi definitiva). Así que la sustituyeron por una conversación al final que aclaraba las cosas. Poco.

A la gente no le gustó el final, entre otras cosas porque aparecía un bicho que muchos no consideraban creíble pero que, visto hoy en Youtube, es puro material de pesadilla para niños de cinco años. Así que decidieron retirar la peli de los cines, rodar otro final más abstracto que ponía columnas de luz en lugar de muñeco infernal y reestrenarla. 
Buen rollo para todas las edades.
El resultado: ni chicha ni limoná. Y, por lo que recuerdo, ni siquiera llegó a cines en España.

Después de gastarse muchas perras en esa rareza llamada ‘Popeye’ (La frase “¡Hagamos una comedia musical para toda la familia y contratemos por lo tanto a Robert Alman!” se estudia en todos los manuales de lógica como el ejemplo más claro de non sequitur de la historia de la humanidad), decidieron hacer la primera película con una palabrota de toda su historia. Una cosa con Bill Cosby llamada “The Devil and Max Devlin” de la que hoy no se acuerda nadie excepto perturbados que escriben en blogs y han leído en la Wikipedia que usaban ‘Damn’ (una vez) y ‘Son of a b…’ (así, sin terminar). ¡El fin de la civilización moral tal y como la conocemos!

Pero pronto pasaron a la siguiente pieza clave de su ciclo de películas rarunas que nadie entendió bien en su tiempo: “El Dragón del Lago de Fuego”. Otro buen fracaso que costó mucha pasta (se unieron a Paramount para financiarla) y que a mí me fascinó de pequeño. Por tres motivos:

-Era anti-religiosa y todo tiene un bonito tufillo pagano. Y yo empecé a ateizarme siendo todavía muy joven
-Salía el mejor dragón de la historia del cine. El mejor. No me extrañaría nada, teniendo en cuenta que Guillermo del Toro es fan de la película, que el Smaug de El Hobbit se le pareciera mucho. Además, se llamaba “Vermithrax Pejorative”, que es el equivalente en nombre de monstruo a “Hans Magus Enzensberger”.
-A la princesa que tenía que rescatar el héroe… ¡se la zampaban! Eso sí que era un punto de giro que hizo que me sacara las cuencas de los ojos y le pidiera a mi madre cristasol para limpiármelas.

Además, me encantaba el póster internacional. Creo que, de hecho, fue culpable de mi frikismo por la fantasía medieval que, como mis problemas de ardor, todavía me acompaña hoy en día.
Es ver esto y babear.
Y no se puede olvidar que fue una de las películas de la época que mejor representó el ambiente la baja Edad Media

O sea: todo tiene la pinta de que da la olor.

Eso sí: ¿A quién cogieron para interpretar al héroe? ¿Quién llevaría el peso de la película sobre sus hombros?

Bizcochito.

O, para los que no vieron Ally McBeal, el tío sórdido de 'Los Cazafantasmas 2'
Pero bueno, un casting atchonburike puede solucionarse con una buena película. Sin embargo, por mucho amor que yo le tenga, no es perfecta. Aparte de muchas situaciones familiares (como Ralph Richardson haciendo de Obi Wan), todo el concepto del clímax nunca me ha parecido que tenga mucho sentido. Vamos, que es un poco estafa.

Con todo, es de esas cintas de las que se dice que son adelantadas a su tiempo. Hoy en día, tanta oscuridad y princesas y curas siendo devorados (¡el sacerdote era Palpatine un añito antes de hacer El Retorno del Jedi!) serían material de masturbación para un buen darnái. Pero la chavalería de la época (menos yo, claro), no respondió bien a una película de Disney llena de detalles chungos. Así que se perdió mucho dinerito, por mucho que hoy tenga un espectacular 81% en Rotten Tomatoes, lo cual la convierte en la película más apreciada de toda la época esquizofrénica.

Después llegó el desastre de ‘Condorman’ (supongo porque 'Pumaman' ya estaba cogido), una especie de James Bond para niños. Una vez más, no comprendieron que James Bond YA era para niños. Para aquellos a los que nos gustaba que el héroe hiciera mucho la prespitación entre hescena de alción y hescena de alción. Lo que pensaron fue algo así como ‘A los niños les gustan los tebeos y van a ver a Roger Moore… ¡mezclemos ambos!’ Naturalmente, como todas estas películas, hoy tiene un minoritario grupo de fans. Pero es que cualquier desgraciado que haga algo audiovisual tiene hoy en día alguien que le defiende. Sin ir más lejos, el otro día un señor amable quiso hacerse una foto conmigo a la salida de un concierto de Battiato. Una foto con un enano que ha contado cómo se hacía pajas cuando era joven. El mundo es raro y, encima, no a todo el mundo le huele el pis después de comer espárragos.

Así que, tras una película llamada ‘Night Crossing’ que recuerdo haber visto, pero que no ha quedado para la historia como uno de los atchonburikes de la era, llegó la gran superproducción. El filme que marca el punto culminante del experimento de Ron Miller. Una de mis depravaciones cinematográficas a pesar de que en esta versión NO salía Olivia Wilde en ropa ajustada: TRON.

Gracias a que en años recientes las majors de Hollywood no dan luz verde a algo que no se base en una IP previa (mirad lo que están haciendo en MGM: NI UNA peli que no sea un remake o una adaptación de algo pre existente – Robocop, Desafío Total, Amanecer Rojo, Carrie, Hansel & Gretel…), hace poco tuvimos esa gran película fascinante que es ‘TRON: Legazpi’. De ella ya hablé en su momento. Y gracias a esta continuación, casi todo el mundo sabe todo de la primera parte, un flin que durante años fue muy difícil de ver (tardó bastante en aparecer en DVD) y cuya popularidad se circunscribió a freaks nostálgicos, convenciones de cosplayers y otros círculos del infierno intelectual.

El caso es que, una vez más, se pegaron una moderada hostia en taquilla (sobre todo por tener que lidiar con la competencia de 'E.T.'), a pesar de que la película era la única de toda la hornada que realmente estaba dirigida con acierto al público adolescente sin guiños innecesario al estilo clásico (esto es, subnormal) de Disney. Vale que se puede encontrar un subtexto religioso en la cinta, que presenta una especie de dictadura estalinista en la que se prohíbe el culto a los dioses. Claro que si mi dios fuera Jeff Bridges y se presentara delante de mí con pruebas de que me ha creado de un pelo de su barba, yo también me haría cura.
Reza a El Nota. Sirve para lo mismo que rezar a Cristo, pero al menos con él nos reímos. Un poco más.
Así que los chavales estábamos todo el día jugando a que teníamos motos digitales que surgían de palos, John Lasseter se quedó tan impresionado que pensó en que un día haría Toy Story y Topo Soft acabó plagiando el juego de las motos para un programa de Spectrum. Pero el dinero que entró no fue suficiente como para considerar el experimento (porque esto sí que es verdadero cine experimental, dando un paso más allá en el uso de los gráficos por ordenador ya utilizados en los memorables créditos ‘El Abismo Negro’) como un éxito. Así que en Disney decidieron intentar por segunda vez una de terror para niños, a ver si ahora les salía mejor que con la de Bette Davis.

Y, claro: ‘Something Wicked This Way Comes (El carnaval de las tinieblas)’ vuelve a ser otra película que no sabe exactamente qué hacer. El proyecto, al principio, estaba bien: se decidió contar con el propio autor de la novela, Ray Bradbury (porque poca gente molaba más que Ray Bradbury), y se pilló como director a un señor serio, Jack Clayton, que con ‘Suspense’ había conseguido hacer una película de terror basada más en la sugerencia que en el impacto. O sea: que podría valer para acojonar a los niños. No olvidemos que a los infantes les mola un poco de miedo en sus vidas. No en vano, sólo unos años después, el tipo que hizo la serie de libros ‘Escalofríos’ se hizo rico. Y, muchos años más tarde, acabaron viendo los diseños de ‘Hora de aventuras’ sin mojar la cama.

Pero, contra todo pronóstico, Clayton se apartó de Bradbury e intentó hacer una película más familiar. Si fue por presiones de Disney o porque le salió de las pelotillas de cerumen, no lo sé, porque tampoco hay que creerse a pies juntillas a la Wikipedia. De hecho, parece ser que la compañía se dedicó a hacer lo mismo que con ‘The Watcher in the Woods’. Tras unos pases previos mediocres, metieron algunas escenas adicionales sin permiso ni del director ni del escritor, el cual acabó un poco cabreado con el resultado. De hecho, es fácil saber qué escenas son añadidas por el simple proceso conocido como ‘Efecto Walt de Perdidos’: Esto es, comprobar que el niño protagonista pegó el estirón en el ínterin.

Pero vamos, como muchos ya habréis imaginado, todo este desastre de producción sólo pudo acabar (todos juntos) como un fracaso comercial. Que tampoco recuerdo que llegara a salas en España.

¿Qué demonios hacer ahora? ¿Tirar la toalla? Ni de coña. Disney llevaba mucho tiempo con los derechos para adaptar los libros de ‘El mago de Oz’ en barbecho. Porque, claro, nadie quería tocar un clásico tan hortera y repelente como el original de Victor Fleming. De hecho, la opción iba a caducar. Así que en una reunión, el respetado montador de Coppola Walter Murch dijo que le molaría hacer algo con la saga. Y, lógicamente, le dieron luz verde para una secuela que adaptaría dos de los libros de L Frank Baum.

Un director primerizo… una novela para niños… esto seguro que no iba a tener nada que ver con la nueva moda de películas Disney diseñadas para traumatizar a la infancia.

Pues no.

De hecho, se convirtió en la más chunga de todas.
Dulces sueños
A Murch le dio la vena seria e hizo la versión darnái de Oz, bastante más parecida a ‘Cristal Oscuro’ (con la que compartía productor y colaboración de Jim Henson) que a ver a una adolescente con coletas fingiendo que no le había llegado la regla y cantando himnos gays. De hecho, el casting de una verdadera niña es uno de los motivos por los que, para muchos, ‘Return to Oz (Oz, un mundo fantástico)’ era más fiel a las novelas. Algo que no puedo afirmar porque cuando debería de haber estado leyendo cosas de Oz, andaba más bien con los primeros de la Dragonlance y mirando los interviús de mi padre. Sin embargo, esa ola de gente que, cuando Tim Burton estrenó su ‘Batman’, empezaron a gritar desbocados ‘más fiel al oscuro original’ me convenció de que no me debo fiar de las opiniones sin contrastar que encuentro por ahí. Porque yo he leído los tebeos de Bob Kane. Y son una chorrada acorde a su época. Y a todas las épocas.

Según parece, a Murch le echaron en un momento de la película por chungo. Pero ser un buen amigo de alguien como George Lucas en los 80 era como presentarte en tu curro con la carta de despido en una mano y La Masa y La Cosa a cada lado. No hubo cojones. Así que Murch volvió e hizo esta vez lo que le dio la gana: cabezas cortadas parlantes, señores sórdidos con ruedas en las manos y terror visual en general. Por supuesto, el resultado fue una peli cojonuda en la que los pequeños lloraban sin parar. Una vez más, una cinta para niños que no era para niños. Y otra hostia financiera. Que no se puede comparar con la leche de la última película esquizofrénica de la compañía. Si ‘Oz, un mundo fantástico’ fue una caída desde un quinto piso, ‘Taron y el Caldero Mágico’ fue como si a Feliz Baumgartner no sólo no se le hubiera abierto el paracaídas al saltar desde la estratosfera, sino que además hubiera caído en un orfanato con una bomba de neutrones atada al pecho.

Porque ‘Taron’ (Taran en el original, cambiado para el mercado hispanoparlante porque la gente es rara y toma las decisiones por el método de golpearse repetidamente con martillos en la cabeza a ver qué sale) fue un desastre tan gordo que prácticamente acabó durante más de un lustro con el dominio de Disney en el cine de animación.

La película era el gran proyecto de Disney para revitalizar la alicaída producción animada, con un nivel visual en decadencia continua desde la muerte de Walt. El modelo era ‘La Bella Durmiente’: pantalla panorámica, historia épica y pretensiones artísticas. Un comienzo para una nueva generación de animadores. Una película creada para la chavalería alérgica al cine de Disney más preocupada en jugar a juegos de rol que en tener un futuro social sano.

Sólo que, en palabras de Ron Clements, ‘No estaban preparados para ello’.

Los errores comenzaron con la historia. Miller había comprado los derechos de cinco libros de ‘Las Crónicas de Prydain’, pero, en lugar de ir paso a paso, decidió sacarse del orto la opción conocida mundialmente como ‘La Idiotez Alatriste’. Esto es, meterlo todo (o cachos principalmente de los dos primeros volúmenes) en una sola película sin intención de hacer secuelas.
Los primeros diseños, cumpliendo su misión de molar.
Durante todos los años 70, ‘Taron’ era EL proyecto. La película que iba a suponer el cambio de régimen, de los famosos ‘Nine Old Men’ a la nueva generación encabezada por Don Bluth (pero que tenía además a John Lasseter, Tim Burton y todos los responsables del renacimiento de Disney en los 90). Miller dejaba el tiempo pasar para que los chavales se curtieran y porque, en el fondo, no se fiaba de ellos. Algo que irritó a Bluth, el cual salió escopetado de Disney junto a un buen puñado de amigos para hacer ‘El Secreto de Nimh’ y, más importante para freaks como los que leen este blog, ‘Dragon’s Lair’.

Esto hizo que para ‘Taron y el caldero mágico’ sólo quedaran la mitad de animadores que llevaban un tiempo entrenando para precisamente esa gran película (y, con todo, allí se quedaron los que luego serían directores de ‘La Sirenita’ y ‘La Bella y la Bestia’). El presupuesto empezó a irse de madre, el guión se llenó de secundarios infantiloides y, para rematar las cosas, la dirección de la compañía cambió. Llegó un señor muy mala persona llamado Michael Eisner y un capullete llamado Jeffrey Katzenberg, el cual vio la película y quedó espantado. Lo que le chocó fue precisamente la base de lo que Miller llevaba tiempo probando sin éxito y de lo que va este inexcusablemente largo y falto de humor artículo: Por qué cojones había hecho Disney una película para niños que iba a acojonarlos y que seguro que llevaría la clasificación moral (cómo odio esa palabra) de ‘PG’ (algo así como ‘menores acompañados’). Así que cogió la tijera y empezó a recortar momentos chungos que acercaban más el título a la apertura del Arca del Alianza que a ‘Los Aristogatos’ cantando alegremente jazz. Esto es, lo que la habría hecho mucho mejor.
Pues yo lo flipé cuando vi esto de chaval. Así estoy.
Y, en el proceso, casi hunde económicamente a una compañía que, seamos justos, él mismo reflotaría la siguiente época.

Entre el control férreo de Miller que llevó al cabreo de Bluth y los recortes de Katzenberg, la película quedó como la cumbre de la esquizofrenia de una época maravillosa para los que nos gusta explorar las decisiones absurdas de la industria del cine y productos extraños que mezclan cerdos monísimos adivinos y zombis del averno. Y como su fin. Con la llegada de Eisner, se abría una nueva etapa sin que se consiguiera ningún éxito rotundo ni crítico ni comercial que realizara ese complicado sueño de Miller de equilibrio de cine infantil para adultos. O sea, sin que les saliera ‘Up’.

El régimen posterior de Eisner-Katzenberg está relatado en el libro ‘Disney War’, por si alguien tiene cojones de zamparse como yo las 900 páginas de intrigas palaciegas, hijoputez y gastos estrambóticos de lo que pasó en los 90 en la compañía que hoy en día posee casi todos los sueños del frikismo (Marvel, Lucasfilm, el secreto de por qué el Pato Donald lleva traje pero no pantalones…)

Hoy en día. Porque durante una época no tenía ni idea de a dónde se dirigía, ni qué tipo de películas hacía ni si llevaban los calzoncillos al derecho o la cremallera abierta.

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