febrero 2014

Hace unos años escribí el primer post más o menos en serio de la historia del blog. Esto es, que hablaba de caca, pero en cantidades moderadas. Se trataba de una defensa de la compra de música producto de haberme emocionado de sobremanera al ver el gigantesco documental ‘Anvil: The Story of Anvil’ (featuring Anvil with songs by Anvil. Anvvvil.).

Tras posponerlo varios meses, toca otro similar. Esto es: nada de cine-colonoscopia, onanismo animal o mi lamentable vida amorosa. Ni caca. O al menos eso intentaré. El detonante esta vez ha sido triple. Por un lado, la batalla en la que me embarqué para explicar qué cojones había pasado con el estreno de ‘Cabin in the Woods’. Por otro, sendos artículos de supuestos gurús de la red 2.0 que me han cabreado un poquito.

Y es que veo muchísima desinformación en internet. Eso es normal: estamos hablando de un batiburrillo de miles de voces mundiales mezcladas con una cacofonía de maullidos de gatitos monos y la subgente que suelen visitar el foro 4Chan. Lo cual me recuerda que tengo otro post sobre pollas en mente… 

Sin embargo, que la opinión del comentarista común sea errónea no me enfada. Es normal. Otra cosa son los putos expertos.

Como muchos sabréis, los que se autoproclaman expertos, ya sea en economía, en vvvvvino o en vaginas masturbadoras en realidad tienden a no tener mayor idea de lo que escriben que un mono eligiendo frases al azar de libros de Paulo Coelho. En el audiovisual tiende a pasar lo mismo: ha surgido como pelotillas en el ombligo de un chaval de 15 años adicto al Starcraft una generación de popes descentrados, pero que arrastran a miles de seguidores. Estos acólitos están ahí precisamente porque gente como Enrique Dans o Hernán Casciari les dicen exactamente lo que quieren escuchar: que piratear es moralmente impecable y que la industria audiovisual está formada por oligofrénicos que se intercambian mocos mientras se sumergen de cabeza en bañeras de oro, con el dolor y traumatismo craneoecefálico consiguientes.

Enrique Dans enseñándonos cómo va a dejar el orto de los distribuidores españoles
La gente quiere justificar sus malas acciones. Nadie que no tenga una enfermedad mental se levanta por las mañanas, se retuerce el bigotillo curvo y dice “¡Qué grande es ser malvado! ¡Hoy voy a hacer cosas chungas y ser feliz!”. No. Ni siquiera Mourinho. Hasta un corrupto del PP se ha construido toda una filosofía para justificar sus acciones. Si no fuera así, todos nos sentiríamos fatal todo el día. Como yo. Pero lo mío es por ardor de estómago e irregularidad intestinal.

Caca.

Es justo eso lo que hace mal Nolan con sus Batman: mucho que todo es serio, sin humor y realista, y luego los malos son dominamundos genéricos que hacen cosas feas porque sí. Pero no nos desviemos.

Es normal hacer el mal pirateando. Es normal estar cabreado con la industria audiovisual por no tenerlo todo y tenerlo ya. Pero, por dios: relajaos. Freddie Mercury lo quería, pero porque estaba como pa morirse y venía de los 80. Nosotros podemos mirar los hechos, ver la realidad y seguir haciendo lo que queramos. Pero al menos sin intentar justificarnos y sabiendo lo que hay. Así que os voy a contar las cinco afirmaciones más normales de tele y cine que todo el mundo da por ciertas (y que son elevadas a dogmas por blogueros devenidos en supuestos expertos), pero que, en realidad, son un tanto más complejas:

1.- Las películas se estrenan tarde en España porque los distribuidores son dinosaurios imbéciles.


Empecemos por el que más me enfada… porque es el tema del que más sé. O eso creo yo. Que cuando le llamé la atención a Enrique Dans en su web por no querer esperar tres putas semanas para ver ‘Her’, lo único que me pudo contestar que él sabía más que yo y que sólo soy un obrero de andamio. Con todo el respeto a los obreros de andamio.

Esa última frase asquerosamente paternalista a pesar de querer indicar lo contrario no es mía. La dijo él. A mí no me miréis.

Es normal que la gente se enfade porque las películas puedan tardar meses en llegar a España. Nadie es paciente hoy en día, pues vivimos en la era de la inmediatez: si quiero una canción, la tengo. Si quiero porno, lo tengo. Si quiero un montadito de leche condensada con anchoa, mejor me interno en un ala psiquiátrica. A veces, muchas películas tardan en estrenarse (sobre todo en el caso de algunas grandes productoras de Hollywood) un poco porque sí o directamente porque saben que no van a hacer taquilla y la tiran en periodos flojos con más salas libres. Pero eso no es lo normal. Principalmente cuando hablamos, como era el caso de ‘Her’, de distribución independiente.

El espectador piensa que poner una película independiente en España viene a ser algo tal que así:

- Illo, productor americano bien forrado: me de usted una pinícula y repartimos 50/50- Perfecto. Te la mando por wetransfer y la semana que viene la tienes en salas. Los subtítulos te los bajas de aquí.- Vale. ¿Nos vamos de putas?- Perfecto.

Pues no. La cosita es mucho más complicada. Tanto que no sé por dónde empezar. Vamos a ver. Varios problemas:

- No sé si sois conscientes de que cada vez hay menos cines en España. Y que esto no es Estados Unidos: aquí hay que poner mucho cine americano y un buen puñado de películas de otros países que también tienen derecho a ser vistas. Vale. La pregunta es: ¿Dónde? Si un megaestreno copa las pocas salas que quedan, a ver en qué cine pones la tuya. 

¡Pues que se salten la ventana de cine y vaya directamente online! Por supuesto. En primer lugar, somos muchos los gilipollas que consideramos que la mejor forma de ver una peli es encerrado en una sala a oscuras sin que te molesten llamadas, whassups o solicitudes del Candy Crush. Además: el negocio online.

Ese tan boyante. 

Ese que da beneficios como para cubrir gastos y ya está. Vivimos en un país de piratas. Y aun así, son muchas las películas que llegan finalmente directas a este mercado. Compradas, claro está, más baratas que una puta de Desengaño. Porque…

- Las películas no se dan a un distribuidor que llega alegremente porque sí. Hay muchos compromisos. Uno es estrenar en un número determinado de salas. Que, como hemos visto, hay que buscar. Otro mucho más importante que es como unas palabras leídas de un Libro de los Muertos. El terror de los que se dedican al heroico curro de traer pelis a España:

El Mínimo Garantizado. Que no significa asegurar un tamaño adecuado de polla a la hora de ligar en un bar.

Ese chascarrillo ha sido tonto y facilón. Todo el mundo sabe lo que es El Mínimo Garantizado: son las tres primeras palabras de mi grimorio de mago de nivel 12.

Se trata de una cláusula que ponen los distribuidores internacionales o los productores por la cual la distribuidora local paga sí o sí o sí o sí un dinero determinado independientemente de lo que haga la película en taquilla. ¿Que sacas limpios 10.000 euros y tú has comprometido un mínimo de 50.000? Pues ya estás palmando 40.000. Más todo lo que te has gastado en promoción, distribución y doblaje. 

¿Que esto es una mierda y hay que cambiarlo? Pues quizá. Pero el mercado internacional es así. No es que España sea la hez. Tened en cuenta el otro lado. Las películas son muy caras. Y para financiarlas, necesitas dinero de todos los países posibles. Que no todo el mundo va a hacer un crowdfunding para poderle pagar a Bruce Willis el millón de dólares que pidió por Torrente 5 (sé la cifra que le pagaron al final al sórdido de Alec Baldwin, pero no la voy a decir para hacerme el interesante).

Ese mínimo garantizado suele ser prohibitivo para un país en el que todo el mundo se baja películas y la gente no va al cine porque, bien está en el paro, bien con sueldos de mierda, bien oseaosea que me lo veo mejor en un mkv en casa. ¿Qué pasa entonces? Que los distribuidores, que han visto a dos compañías quebrar el año pasado, esperan un tiempo a que baje el precio de la cinta. Claro que, a medida que pasan los meses, más gente se la piratea y menos posibilidades de sacar dinero en taquilla. Y así, hasta llegar a películas que asoman la cabeza por España más de un año después de su estreno en otros países y a menudo directamente en DVD. Otro mercado muerto hasta el punto de que varias majors de Hollywood han cerrado sus operaciones de distribución de formato físico en España y los amigos me miran mal cuando les regalo un bluray por su cumpleaños. Que se jodan. A mí me gusta tenerlos.

Por lo tanto, las películas generalmente se estrenan tarde no porque los distribuidores sean anormales, sino porque es difícil buscar el hueco y porque España es un país en el que es más difícil recuperar la inversión en la compra de los derechos que follarse a un puercoespín. 


2.- Las películas dan beneficios cuando duplican el resultado en taquilla.

Esa es una cuenta de la vieja que se aplica con alegría porque en algún momento de los inicios de internet las webs de cine necesitaban hablar de algo que no fueran fotos nebulosas de gente en el set de ‘La amenaza fantasma’. Así que empezaron a analizar la taquilla, algo que en 1978 no le importaba un pepino a nadie. Pero, claro: hacer las cuentas reales y saber qué ha dado beneficios y qué ha sido un desastre es casi imposible. 

Pero imposible. Lo más que pueden los periodistas es más o menos olisquear la verdad con este tipo de trucos que son menos fiables que una operación del doctor Nick Riviera.


De ahí que muchas películas consideradas fracasos no lo sean si se mira la contabilidad y otros supuesto éxitos lo sean menos. En parte porque las productoras nunca dan datos reales de lo que cuestan las películas DE VERDAD. Pero sobre todo porque el reparto en taquilla es más complejo que una simple multiplicación. Sobre todo si miramos Espppaña. De entrada, en este país casposo, tenemos un bonito IVA del 21%. Luego hay que darle a las entidades de gestión de derechos de autor. Y lo que queda, entre la distribuidora y las salas (y las primeras, a su vez, rindiendo cuentas a la productora) Así que aquí hay que repartir más que Hulk en la batalla de Nueva York.

¿Entonces sólo hay que tomar el porcentaje que se lleva la productora para saber si es rentable? Pues no. Porque las películas tienen gastos y se financian de decenas de maneras. Algunas incluso ya están amortizadas antes de estrenarse (como funcionaba a veces la Cannon en los 80 y algunos productores nacionales en los 90). Porque son demasiados factores en juego que hacen imposible hacer una cuenta fácil como la de 'duplicar taquilla': adelantos de derechos, merchandising, product placement, préstamos con intereses que pagar, retrasos en las liquidaciones y, sí: subvenciones...


3.- El cine Español está sobre subvencionado. Pagamos la entrada dos veces. A ver si aprenden de los americanos, que eso sí que es una industria.

Ésta es muy fácil. Ya lo dejó claro Álex de la Iglesia cuando era presidente de la Academia: el cine español recibe menos dinero en subvenciones que el puñetero Museo Reina Sofía. Y el cabroncete puso el ejemplo con toda su mala leche, porque somos muchos los que hemos ido solo una vez en toda nuestra vida a tal edificio (medio satánico) y no hemos vuelto debido al ataque de risa que nos han provocados obras como ver una silla de clase colgada de la pared o un cocodrilo con un gran lazo rojo.

Pero claro, no puede ser verdad. Seguro que exageraba. Pues nada tan fácil como ir a la página “¿Dónde van mis impuestos?” y comprobar que la partida de este año son 48,2 millones de euros. Muy por debajo de los 134 millones para museos. Que me parecen bien. Sobre todo en comparación con partidas de nombres tan curiosos como “Asesoramiento para la protección de los intereses nacionales”, con 204 milloncejos de nada, que apesta más que un avión Madrid-Bombay después de haber servido a mitad de vuelo almuerzo con curry.

Caca.

Pero, ¿por qué hay que subvencionar el cine o cualquier otro sector industrial? (si partimos del hecho de que la cultura es simplemente industria sin nada más, algo que no sólo pongo en duda, sino que además invito a relamer mi prepucio a todo el que lo afirme) Primero, una sorpresita: 

El cine americano está subvencionado.

Existen numerosos incentivos fiscales para rodar en tal o cual parte que son vitales para que la industria siga dominándonos mundialmente. Aunque, repitamos la pregunta: ¿Por qué?

Pues miren por dónde, resulta que Vicisitud, ahí donde lo ven con sus montajes de buenas comedias románticas, sus calzoncillos slips impolutos y su capacidad para hablar de Phil Collins mientras come un bocadillo de paté sin masticar, resulta que estudió economía. Y nos lo va a explicar:

"Decir que las subvenciones en la actividad económica son intrínsecamente negativas es un ejercicio de defensa del libre mercado para el que hasta Ayn Rand tendría que practicar severos calentamientos. Hace mucho tiempo que se constató no sólo que no existe el mercado de competencia perfecta sino que, además, el libre mercado tiene una tendencia intrínseca hacia el oligopolio (¿Alguno es tan alternativo como para hacer búsquedas en Yahoo o tan hipster como para utilizar irónicamente el Altavista?). Vamos, que conforme creces como empresa comienzas a tener tal ventaja por el uso de las economías de escala que te resulta realmente sencillo despedazar a tus oponentes. ¿La solución? Cualquiera que no sea un enajenado – esto es, defensor de las teorías económicas austriacas o profeta del advenimiento 2.0 – sabe que, mediante la intervención estatal, pueden solventarse dichos desequilibrios y repeler ciertas agresiones. Las fórmulas son muchas (aranceles, tipo de cambio…) y, sí, entre ellas está el subvencionar industrias de tu país para poder generar empleo y crecimiento económico. Y por supuesto, sé que esto esta gritando Neokeynesianismo (ideología en la que milito sin problemas), pero desde la crisis del 29 viene explicando mucho mejor el mundo que el desastre actual en el que vivimos. Y, también, no subvencionar una industria más débil que las extranjeras (que, además, están mil veces más subvencionadas) es una receta formidable para el paro y la contracción económica. Y no digamos si, además, le subes el IVA de golpe, jodiéndoles sus exiguos márgenes con un incremento del 17% de sus costes y ¡obligándoles a ingresarlo en las arcas del estado antes de que puedan cobrar lo que facturan! Eso ya no es ni liberalismo ni pollas: es ir a joder por joder y pedir luego a los internautas que critiquen a los actores que, en los Goya, abran la boca."

Así que la industria cultural, con su pago de impuestos directos o indirectos, de hecho es la que subvenciona al gobierno. Además, con 48 millones no da ni para una peli de Hollywood de las gordas. Feck: sólo ‘Planet 51’ costó aproximadamente eso. Bastante más que un éxito más reciente de animación como ‘Las aventuras de Tadeo Jones’, que según se dice (aunque ya saben lo que son estos datos), sólo costó 8 millones más publicidad. Así que hagan las cuentas y comprueben que lo que aportan las subvenciones a las películas nacionales (cuando las tienen, porque no paro de leer el grito oligofrénico de '¡No con mis impuestos!' aplicado a películas low cost sin subvención alguna) desde luego NO quiere decir que paguemos la entrada dos veces. Y hablando de Tadeo Jones...


4.- Las películas españolas son malas y están hechas por izquierdosos de la ceja que se creen artistas y no saben lo que es hacer cine comercial.

Como se reveló en los Goya cuando los productores agradecieron el premio al jefazo de Intereconomía, “Tadeo Jones” está financiada por gente cercana a la extrema derecha nacional. Obviamente. ¿Acaso no sabéis que para hacer pelis hace falta mucho dinero? ¿Y qué suele votar la gente con dinero? Ya lo sabéis. De hecho, tengo anécdota al respecto. Estaba Víctor García León, director de la muy bien recibida película ‘Vete de mí’, en vaya usted a saber dónde cuando alguien le increpó:

Los del cine español: rojos, maricones o hijos de puta
A lo que en un momento que habría hecho que Chris Hitchens se la machacara de admiración respondió:
Hombre, lo cierto es que tiene razón. Por lo menos una de las tres es verdad siempre”.

Pero abandonemos tópicos tan tontos como éste o el de ‘todas las películas españolas van de la guerra civil’ y centrémonos en uno más oligofrénico todavía: El cine español es una mierda.

Flash back a mi post sobre las falacias lógicas. Una muy común es la de la observación selectiva, que explica la Ley de Murphy. Esto es, que olvidamos los aciertos y recordamos los errores. Pues eso, pero a lo bestia y con ‘Los Amantes Pasajeros’. Si vas a ver un truño americano no sueles decir que todo el cine americano sea un mojón. Pero cada desastre patrio hace más daño al resto de la industria que un dildo de esparto tras una colonoscopia.

Por otra parte, no olvidemos el tema de los porcentajes. Cualquiera que no haya viajado a mercados de cine no es consciente la extraordinaria cantidad de películas que se producen en todo el mundo. Sólo que aquí nos llega una bonita selección. Por ejemplo, últimamente he visto una cantidad de cine francés que se consideraría poco saludable si no fuera porque la mayoría de las películas se las apañan siempre para meter al menos una mujer que hace que una violenta erección me atraviese la mandíbula y me alcance la base del cerebro. Pues a España llega un porcentaje pequeño. Y, aun así, amplio, gracias a las inmensas ayudas que tienen los gabachos a la distribución internacional (en serio: hay fórmulas en las que te dan dinero si las pelis te van mal en tu país). Obviamente, lo que se queda por el camino es una cantidad de medianías que nosotros no vemos pero ellos sí. ¿Van diciendo que su cine es un mojón? Pues claro que no. Hay pelis que les gustan más y otras que menos. Hay cintas de más presupuesto que permiten elementos de cine de género (cada vez menos en España, seamos sinceros, pero por motivos presupuestarios) y pelis más intimistas. Como en cualquier país. Sólo que en el nuestro tenemos la oportunidad de ver casi todo lo que se produce. Incluso ‘El caballero del antifaz’, ‘El Capitán Trueno’ o lo que sea que salga del guión en el que estoy trabajando.

Probablemente una abominación a los ojos de Yaveh.


5.- Netflix es como Spotify y la segunda venida de Nuestro Salvador el Monstruo del Espagueti Flotante.

Y terminamos con otra que me pilla cerca a nivel laboral y la más reciente por cierto artículo en el que el tal Hernán Casciari mintió con dos cojones y no tuvo la decencia de retractarse. Eso sí, me contestó que mi forma educada de escribir era para que todos pensáramos que yo llevaba bigote. Eso es un piropo, cojones ya.


Existe entre los dospuntoceritosesuarles la creencia en Netflix como una especie de panacea para todos los males de internet. Más o menos que es como Spotify: todo gratis desde el primer día con un fondo acojonante de contenidos.

Dejando a un lado el hecho de que Spotify o Deezer apenas dejan dinero en manos de los artistas, dos cosas: Una, que es mentira. No se parecen en nada. La otra, que defender eso es apoyar un modelo de monopolio, algo que me parece graciosísimo viniendo de los dospunteocero que se creen garantes de la libertad en el interné. De hecho, Netflix, esa compañía que para muchos tiene una aureola más grande que el hula hop de Galactus, se comporta como el nuevo rico del barrio impulsando hace sólo unos días el modelo de red en el que paga para que sus abonados tengan una mayor velocidad: esto es, fomentar internet en plan autopista de peaje. ¡Libertad e igualdad en internet amigos!

Uno de los errores más comunes es pensar que las series están completas en Netflix. Todas las temporadas. Pues no. A veces sí, a menudo no, y desde luego difícilmente con las de estreno. Depende de los acuerdos con las productoras, en muchas ocasiones majors, que son las que dictan aquí cómo se funciona. Y llevarles la contraria es como decirle a La Cosa que a ver si te deja clavarle un gancho en la espalda para ponerle un cuadrito.


Esto es, que en el tema de series la cosa funciona igual que en España. Sólo que aquí puede ser incluso mejor. En Estados Unidos, si quieres ver los estrenos de HBO o Showtime, más te vale abonarte a esos canales. Aquí puedes ver online en Yomvi canales premium con series de todos ellos. De hecho, en EEUU y en el Reino Unido, la gente suele estar abonada tanto a la televisión de pago como a la oferta online (como Netflix). Son servicios complementarios.

Muchas también creen que Netflix funciona como Spotify en el sentido de que, si sale el nuevo disco de Mike Oldfield que todos esperamos con erizamiento de escroto por el pánico de su vuelta a las canciones pop, lo tienes ese día instantáneamente. No. Con contadas excepciones (que también se han dado en Canal+ e incluso recuerdo un ejemplo de Nubeox), las pelis no se estrenan allí simultáneamente. También hay un periodo entre el estreno en salas y la tele. ¿Que, como comenté antes, la gente no quiere que exista esa ventana? Pues vale, pues me alegro. Que hagan ellos los planes de amortización de las películas, que son cosas muuuucho más caras de hacer que un disco. Pero aquí no se trata de hablar de cambiar el modelo, sino de lo que la gente cree cierto, pero que es mentira. Y se tiene una idea muy equivocada de lo que es Netflix.

Esto es, como decía claramente un señor en los comentarios del artículo anteriormente nombrado del chulete de Dans, “Es que TODAS las series y TODAS las películas, estrenadas el mismo día que en USA, no las ofrece ningún servicio legal del mundo” Y punto.


Básicamente todo se resume en una cosa: Jotío, lo quiero todo y lo quiero ya y gratis. Una cultura de la inmediatez infantiloide que se da de bruces con uno de mis postulados favoritos: La postergación del placer. No hay que devorarlo todo a la vez e inmediatamente. Crear y alimentar ilusiones es tan interesante como experimentar el hecho en sí. A menudo más. Hay que saber controlarse. Excepto cuando se abre una bolsa de patatas fritas. Misteriosamente, en ese momento se despendola todo autocontrol hasta que se ha acabado. Hasta que se ha acabado en el váter.

Caca.




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Cuando Muse comenzó su andadura, allá por 1999, estaba claro que su líder, Matt Bellamy, quería ser Thom Yorke de Radiohead. Afortunadamente para todos, Matt superó esa fase y, en el 2006, con el excelente disco 'Black Holes and Revelations', el líder de Muse decidió que ya NO quería ser Thom Yorke, sino Freddie Mercury Y Brian May.


BIEN.

Para celebrarlo, nos regalaron uno de los mejores videoclips de los últimos años (y uno de los temas más jodidos de tocar en el tristemente desaparecido Guitar Hero). Y creo que no tengo que explicar dónde reside su Jrandeza.

Así hubiese sido un western de Harry Reems
Pero Matt quería seguir creciendo como artit-ta. A su gusto por el rock progresivo y el 'bombast' (lo que más amamos en ente vlog y lo que más odia la crítica musical), el señor Bellamy añadió un nuevo ingrediente en su disco del 2009 'The Resistance':

Más jrandes que Jerry Bruckheimer


Nada más oír los primeros compases de 'Resistance' media EsP-P-Paña demostró que con una vez que escuches 'Corazón Indomable', el sonido auténtico de la casette de gasolinera pasa a formar parte indisociable de su ADN. Se mencionó en muchos foros y yo me quedé con las ganas de que genios como los de WaxAudio le dedicasen un mashup como Peich manda, y no ciertas caspas que torturaron nuestros oídos en Youtube poniendo un tema encima de otro logrando un amasijo sonoro que, a lo mejor, podría ser del agrado de G. Sanz en los días inspirados en los que escribe sobre pespuntes de folk.

Así que me puse manos a la 'ovra', porque EsP-P-Paña lo necesitaba. Y yo, por EsP-P-Paña…. ¡¡¡la vida!!! (Sí, vista la reciente tendencia del vlog, todos os veíais venir un post sobre Bellamy cagando, pero eso será para otra ocasión).

Disfruten de esta 'Resistencia indomable' (con salidas, por supuesto, a esos dos otros temazos que son 'Knights of Cydonia' y 'Cuando zarpa el amor', lo mejor que jamás fiziere J.A. Bayona).



Aquí Paco Fox: Se avecina una nueva temporada de colaboradores. Al retorno a la blogosfera de un autor esencial hace cosa de un lustro como miembro de este blog (más noticias en breve) se une mi amigo Ángel Codón Ramos, experto en videojuegos y stand up comedian aficionad, que, inspirado por vaya usted a saber qué, nos propone esta reflexión sobre lo que hacer y no hacer a la hora de machacársela y cagar, dos cosas que hacemos todos los días. Y si no es así, es que tenéis, bien problemas de de tiempo, bien de fibra:

Teniendo en cuenta que lo único que conozco sobre Nietzsche es la frase de apertura del “Conan” de John Milius y la admiración que causaba a Hitler (y para esto únicamente me apoyo en un monólogo de humor de Ricky Gervais), introducir su nombre en el título puede parecer un tanto pretencioso, si es que el propio título no lo era ya (que sí lo era). Pero el caso es que esa frase: “Eso que no nos mata nos hace más fuertes” (la cual tampoco era así originariamente, aunque, a quién le importa), tendrá bastante relevancia en el presente artículo, el cual, sin duda alguna, hará al señor Paco Fox pensarse dos veces en el futuro eso de ofrecer colaboraciones a gente como un servidor. Eso sí, me siento honrado hasta el tuétano.

Estamos a punto de adentrarnos en las montañas de la locura y, si sobrevivimos a este viaje, todos saldremos de él mucho más fuertes de lo que entramos. Me dispongo a presentar 10 enseñanzas vitales que ríete tú de Jodorowsky, 10 reflexiones que harían volverse loco a Paulo Coelho (sí, he tenido que mirar en google cómo se escribe).

Me disfrazo ya de Lovecraft y cojo un candelabro con tres velas encendidas con una mano, mientras con la otra aparto las telarañas. Vamos a bajar al sótano de la condición humana, más allá de las vallas blancas y la familia con perrito, más allá del sueño americano. Tal vez lo que voy a presentar no sea tan aterrador como el Pearl Harbor de Michael Bay, pero se queda muy cerca.

1. Nunca masturbarse pensando en un objetivo romántico a no ser que sea por despecho
Reconozco que no soy una de esas personas que necesitan estímulos basados en la realidad para alcanzar el climax. Siempre he evitado pensar en chicas que conozco personalmente para autosatisfacerme, pero sé que es una práctica muy utilizada por ahí fuera.

No recomiendo esta práctica en ningún caso, pero, si se realiza pensando en un objetivo romántico (vamos, más allá del simple deseo sexual) se convierte en un ERROR GARRAFAL. Sentimientos de culpa, una suciedad que no se va ni con tres duchas (que como todo el mundo sabe son las necesarias para quitarte toda la mierda acumulada durante un Viñarock, de lo que puedo dar fe), miradas evasivas e huidizas…

Hazlo y te pondrás en el punto de mira de esas dulces viejecitas que van repartiendo “La atalaya”. O quién sabe, quizá entres por curiosidad en la sede de la Hinglesia de la Zienciolopatía y, como un campeón, de conviertas en un esclavo de gente con mucho más dinero que tú y que ya ha probado tantas cosas distintas que los rollos pseudoespirituales son lo único que los separa de saltar desde el piso 15 de la Torre de Madrid o de vaciar un tubo de pastillas y dejarse caer en la piscina.

2. Masturbarse en semana santa
Hace cosa de un mes actué en la Sala Hebe, en Vallecas, y este tema fue el que más carcajadas arrancó al personal. Yo conozco esas carcajadas nerviosas. Pueden parecer inocentes, pero detrás de ellas hay mucho más que el clásico “es gracioso porque es verdad”.

En este caso, nuestra sociedad se apoya en la moral cristiana y su sentimiento de culpa. Aunque al igual que yo no seas una persona religiosa, sin duda sentirás cierto recelo a masturbarte en Semana Santa. Y no hablamos del lunes o el martes, sino de los días fuertes: jueves, viernes santo… Son jornadas de bajada de rollo general. Todo el mundo va por ahí en plan “dios ha muerto, qué vamos a hacer”. Sí, tal vez sea todo una patochada, pero ahí queda eso. Cuando deberías incluso estar disfrutando de lo pagano y herético que hay en esa acción, en esa fecha, lo cierto es que el sentimiento de “great bajona” lo complica todo.
¿Se puede hacer ESO en memoria suya?
Ante la duda de si es correcto masturbarse en Semana Santa, la respuesta es SÍ, pero al igual que cuando “juegas” a la Ouija, solo debes hacerlo si tienes muy bien amueblados los muebles dentro de tu cabeza. O muy mal…

3. Masturbarse durante, o poco después de grandes catástrofes
Este es un caso muy parecido al anterior, pero no igual. Si cuando estaban cayendo las torres gemelas estabas tocando la zambomba o acariciando al gato y, ya que habías empezado, decidiste acabar, no te tortures. Otra cosa es que, el propio suceso te causara excitación. Por ejemplo, a no ser que seas el Comandante Cobra o un diputado, no es normal que el gran tsunami de Indonesia de 2004 (ese en el que todos conocimos la palabra tsunami) bombera más sangre de la normal a tu miembro viril (haría una analogía para el caso femenino, pero quién sabe cómo funcionan esos miembros que para mí no son otra cosa que un misterio).
Insensibilidad en Vicisitud y Sordidez: ese clásico.
Ahora bien, si tras el tsunami, pusiste esa vieja cinta VHS con la película de Los Goonies grabada para pasar el mal trago con un remember nostálgico, y, tras la película, apareció una porno del año 93 grabada en canal plus y te pusiste tonto, no hay problema. Ron Jeremy es capaz de sacarte una sonrisa hasta en el velatorio de David el Gnomo, y Traci Lords es capaz de… bueno, ya sabéis de qué es capaz Traci Lords.

4. Separar todo lo posible en el tiempo manipulación de chocolate y cagadas “on the road”
¡Vaya cambio de tercio, eh! Menuda cola de vaca os he colado. Menuda finta. Esperabais fluidos corporales blanquecinos y de repente giro de 180 grados. ¡Llegó la mierda!

Para empezar, os preguntaréis qué son las cagadas on the road. Pues no son otra cosa que cagar en wáter ajeno y público lejos de casa. No vale en casa de un amigo, ni el wáter del bar que hay en la calle de al lado de tu casa, no. Las auténticas cagadas on the road son aquellas que surgen un día de agosto a las 15:00 de la tarde, a 40 grados durante tu fin de semana en Roma a 5 horas andando de tu hotel.

Os preguntaréis entonces qué coño tiene esto que ver con la manipulación de chocolate. Bien, pues tal vez os joda el día a alguno, pero, ¿os habéis fijado en lo mucho que se parece el olor de una mancha de mierda y el de una mancha de ciertos chocolates? Podéis pensar que estoy loco, pero es verdad. El peligro de manipular chocolate, es que puedes mancharte a traición en cualquier momento. Manchas que pasas inadvertidas hasta horas después, cuando una vez vista, piensas: ¿qué es esto? ¿Es mierda o es chocolate? Y entonces la hueles y… ¡sigues con la duda! Casi siempre será tan inútil como intentar diferencias a Agustín Bravo y a Andoni Ferreño. En el caso de cagadas on the road esto es muy peligroso, porque cuando cagas on the road vas con mucha prisa. Eres el Usain Bolt de los WCs, y el peligro de mancha se multiplica.
Así que, este verano, cuando estéis paseando por Roma, absteneos de comer esa chocolatina o ese huevo kínder.

5. Mantener la proporción 1 WC por cada 3 personas en viajes de grupo, y siempre que sean conocidos
Empiezo a tener una edad en la que, cuando viajo, lo único que me parece realmente importante es poder cagar a gusto. Atrás quedaron los tiempos de las acampadas y las casas rurales con un solo inodoro. Ahora que está tan de moda el turismo rural, solo debéis cumplir una única regla, la de la proporción 1 a 3 entre tazas de wáter y personas.

Da igual que la casa tenga o no piscina, que haya billar, futbolín, o tele de pantalla grande. Lo importante es tener wáteres disponibles cuando llegue el trámite. Lo mismo se aplica a hoteles, moteles, etc. Eso de los wáteres compartidos es un invento del demonio. Huye de ello, y si no te puedes permitir algo mejor, ahorra para que un día la cosa sea distinta. ¿De verdad quieres estar en agosto, paseando por Roma a 40 grados, dudando si la mancha que tienes en la manga es mierda o chocolate, y que al volver al sórdido motel te toque compartir el wáter con otros 15 culos? Yo creo que no…

6. La perversión llega a Disney. Los protas quieren meter picante en su vida y se abandonan al sexo chungo y el porno alemán
Ojo aquí, que pueden llegar las denuncias de las asociaciones de padres, pero tengo que jugármela para ayudar a aquellos que se hayan hecho preguntas al respecto de este tema: ¿qué pasa después del “The End” de una película de dibujos animados de Disney?

Al igual que en la vida real, llega un momento en el que en la vida de pareja, uno de los dos interesados sugiere que ciertos fluidos del cuerpo terminen en lugares insospechados meses antes, también podría suceder en la dimensión imaginaria de los dibujos animados. Entonces surge la duda: ¿sugerirá el príncipe de La Bella y la Bestia un trío? ¿Convencerá Aladín a Jasmin para que le deje eyacular en su cara? ¿Querrá la princesa Mérida, transgresora y rebelde como es, recibir una buena cagada alemana en el pecho?
Nunca lo sabremos, pero, seamos francos, con tanto príncipe y princesa, han tenido que pasar cosas raras que nunca nos contaron…

7. Ganas de cagar cuando estás comiendo
A mí, cuando vivía en casa de mis padres, los domingos de reseca me gustaba comer los espaguetis recién cocinados (para los demás había paella, pero yo siempre fui un rebelde). Recién salidos del agua, condimentados, y con su salsa por encima. Y me gustaba comerlos mientras veía Los Simpson.

Como todos los que coman la pasta recién hecha (sin pasar por agua fría) sabrán, hay que comerla en el momento. Si se deja reposar más de 10 minutos, se convierte en una pasta poco agradable que te jode el día. Lo mismo pasa con un filete a la plancha, por ejemplo, entre otros platos.

Pues bien, más de una vez y más de dos, tras dar un par de toques sutiles al plato, como de “ojo que voy”, ha surgido una punzante necesidad de visitar el WC. Llega la sinestesia. No puedes pensar con claridad. Si el replicante Roy Batty decía que “es algo horrible vivir con miedo”, yo os aseguro que puede ser peor “vivir con hambre y ganas de cagar simultáneas”. El ser humano no está preparado para ello. La prueba está en enfermedades como el cólera…

No es una decisión fácil. ¿Cómo rápido o intento una cagada flash? Nadie puede cagar rápido un domingo, y no pienso hacer chistes de homosexuales, y cada bocado ingerido empuja el tapón hacia abajo. Te encuentras entre la espada y la pared. Y para colmo, está a punto de llegar ese puntazo del capítulo de Los Simpson que tanto esperas: el Baker Street tocado por el saxo de Lisa. El sudor frío recorre tu frente, y luego tu espalda…

Mi consejo: aunque sea complicado, levantarse pronto y desayunar fuerte. Así, si la providencia está de nuestro lado, puede que el muelle de carga abra antes ese día, hagamos un slapstick en el baño a media mañana, y podamos ver el capítulo de Los Simpson en paz degustando ricas viandas.

8. La relatividad del tiempo: las ganas de cagar y los minutos que faltan para abandonar la seguridad de la casa
Esto nos ha pasado a todos: tenemos que salir de casa en unos 20-15 minutos, y en ese momento nos entran unas sutiles ganas de hacer de vientre (esta expresión es mucho más desagradable que decir simplemente “cagar”, o incluso “descomer”). Cuando salgas pasarás unas horas fuera, sin regresar, pero como las ganas no son claras, lo dejas ir. No problema.

Cuando quedan unos 10 minutos, tienes unas contracciones, pero una vez más, parece una falsa alarma. Sonríes y te dices a ti mismo: podría pasar una semana en el monte sin cagar, soy un superhombre. Obviamente te equivocas, porque cuando quedan menos de 5 minutos para tener que salir, llega el apretón mortal. Llegarás tarde. Puede que incluso sea una sentada larga, de 15M, de pedir antidisturbios. Estás jodido.

Si dudas entre ir o no ir, ve, siempre ve.

NOTA: lo mismo pasa cuando te despiertas con ligeras ganas de mear una hora antes de tener que levantarte. Ve enseguida al wáter, porque así podrás volver y aprovechar los últimos minutos de descanso. Si no lo haces, lo perderás todo, como un ludópata en Las Vegas.

9. Miedo a ser atropellado cuando te estás cagando
Este es uno de mis miedos más personales. Cuando voy por la calle andando de camino a casa y me entra un apretón, empiezo a caminar serio como un torero, arriesgando en los pasos de cebra, intentando arañar décimas al reloj, como Indurain intentando batir el record de la hora con la espada… Y entonces el horror toma mi cabeza. Tengo pánico a que me atropellen cuando me estoy cagando.

Porque sé que me cagaré encima. Voy al límite, así que al mínimo cambio de planes, me cagaré. No me preocupa la posibilidad de ser gravemente herido, o incluso muerto, no. Lo que me preocupa es cagarme encima. Imagino morir atropellado, cagado del cuello a los tobillos. Imagino cómo se evitaría el tema en el velatorio. El horror… El horror…

Moraleja: mirad a los dos lados de la calle al cruzar, sobre todo si te estás cagando.
Moraleja 2: es mejor cagarse encima con tranquilidad y paciencia. Si eres lo suficientemente “James Bond”, podrás llegar a casa disimulando como un verdadero espía que me amó…

10. ¿Qué cantidad de heces implica “cagarse encima”?
¿Quién no ha tenido una mancha en su currículum? Y cuando digo currículum, me refiero a la ropa interior. Este punto viene muy bien para cerrar este escrito enfermo y para completar el punto anterior.

¿Cuánta canela puede acumularse en las prendas delicadas para que no se considere una cagada en toda regla? Este es un tema controvertido. Tan espinoso que haría falta una nueva guerra mundial para que, el bando ganador, haciéndose con todos los científicos del bando perdedor, lo estudiara durante años.

Si me preguntan a mí, creo que la cantidad necesaria para levantar la bandera y señalar el fuera de juego es el “doble tachado”, el raya sobre raya. O lo que es lo mismo: una y no más…


Tal vez tengas la impresión de que este artículo no es para ti (pero vaya si lo es). Algunos reconoceréis casi todos los puntos, aunque solo admitiréis uno o dos. Mal: esa es la actitud que hace llorar a John Milius. La frase que Nietzsche dijo en realidad fue “Lo que no te mata te hiere de gravedad y te deja tan apaleado, que luego aceptas cualquier maltrato y te dices a ti mismo que eso te fortalece”. Como podréis ver, escojáis la versión que escojáis, podéis sacar algo (no diré que bueno) de este post.

Te preguntarás a ti mismo: “si me veo reflejado en alguna de estas sentencias, o si acepto alguna de estas enseñanzas vitales como un camino para el futuro, ¿soy un enfermo mental?”. Tranquilo, no te tortures.

La respuesta es SÍ.

Artículo perpetrado por: Ángel Codón Ramos.

Dado que la blogosfera está prácticamente muerta, hay que celebrar que Vicisitud y Sordidez cumpla ocho años. No por habernos mantenido imperturbables ante un mundo que se derrumba, sino porque ahora nos sentimos de verdad donde siempre hemos querido estar: como en una película post-apocalíptica.


O, en su defecto, como en una de zombis. Lo cual también es bueno, porque pocas cosas están más de moda que los muertos vivientes con la excepción de imputar a jueces. Con películas como castores zombis o partidos de fútbol zombis…

¿Os creíais que me lo estaba inventando?
… la moda ha llegado ya al más completo de los absurdos.

Que es algo que llevamos practicando desde hace ocho años. Llagar al absurdo, no jugar al fútbol con zombis. Básicamente porque si hiciéramos una pachanga con muertos, ninguno nos pillaría para su equipo por ser demasiado freaks, lentos y torpes.

Las absurdeces que más nos gustan son aquellas en las que narramos las vidas de héroes de la sordidez poco conocidos. De onvres y munheres que merecen nuestra admiración. Hace un par de semanas estaba hablando con dos fans de Videofobia. En un fútil intento (sí: decir “fútil” me revela como fan de Strar Trek) por hacerme el simpático, con cada tema que salía yo me descolgaba con un “pues yo conocí a un tipo muy sórdido…”. Aquello, sin duda, me hizo parecer más o menos esto:

Estabais esperándola
Un señor contando batallitas y pensando que puede parecer interesante hablando de personas anónimas que a las interlocutoras sin duda no les interesan. Tras volver a casa (obviamente sólo), sin embargo, me di cuenta de que el cotillear de onvres y munheres sigue siendo parte esencial de la vida de Vicisitud y mía y, por lo tanto, del blog. Vale que enlazar sin parar historias de extraños personajes no es la mejor manera de llamar la atención de las mujeres. Pero yo ya me he presentado en público con pantalones de dos tallas menos y camiseta de rejilla rosa.

Si con esto no ligo… será totalmente comprensible
Así que hemos decidido celebrar el aniversario con la votación to end all votaciones. Vamos a elegir el OVRE O MUNHÉ del blog. El ente definitivo cribado de todos los artículos de nuestra saga ‘Ente Onvre’ o de los ganadores a "Onvre del año". Así que voten. Es posible que el elegido se incluya en el fondo de nuestra web si alguna vez llegamos a terminarla.

Por orden alfabético, allá vamos. Pinchad en el nombre para ir al post original, aunque, dado que sé que tenéis cosas más importantes que hacer como depilaros los pelos de los pezones, os dejamos una breve descripción que a veces incluye nuevos e interesantes datos sobre los nominados:

Ariel Santamaría:  Ente señor fue un político-cantante de Reus que solía vestirse de Elvis y que consiguió ser concejal de esa ciudad. Un onvre que hizo más por la imagen de una Cataluña no-gafapasta y con sentido del humor de verdad que cualquier cómico de tercera categoría de La Sexta. Desconozco si sigue hoy en día en su cargo, pero aquí está su web para quienes queráis investigar: http://www.arielsantamaria.com/biografia/index.html

Blanco: El segundo onvre de la historia del blog fue un post de nuestro antiguo colaborador Dillinger. La esencia del freak que vive en su propio mundo. Un paradigma en el que se verán reflejados todos los lectores a los que NO quiero conocer.

Cassius Marcellus Coolidge: El creador de la corriente pictórica más importante del siglo XX. Cuando sus contemporáneos más artít-tas le daban a pseudo Pollocks y performances conceptuales, Cassius supo ofrecerle al público lo que realmente quería: cuadros de perros jugando a las cartas. Su herencia pictórica llena de orgullo a todos los estadounidenses de bien que no se han quedado ciegos mirando cuadros de Thomas Kinkade (también votable en esta porra; faltaría más)

ARTE
Cecilia Giménez: La única ganadora indiscutible y sin votación a “Munhé del año”. Cuando nos planteamos las elecciones de 2012, Vicisitud y yo sabíamos que la autora del Ecce Homo no tenía rival. Era como un partido de baloncesto entre Marc Gason y un equipo formado por nosotros dos y tres zombis mancos y cojos. Cualquier votación ese año era inútil.

Chuck Testa: Ahora que los canales de la TDT están desapareciendo tras un desaguisado político que demostró que Zapatero podría haber jugado en nuestro equipo de baloncesto formado por zombis, pero sólo como sustituto, todo se llena de teletiendas. Pero en España nos falta algo para que ver estas tonterías sea provechoso: es necesaria la aparición de gente como Chuck Testa. Sin esa actitud, ningún presentador de anuncios chungos nacionales llegará nunca a ser un meme. Y así nos va.

El Ciudadano Soberano: El único onvre de la lista que ha llegado a escribir para el blog. Lo cual tampoco era tan difícil si tenemos en cuenta que es mi hermano. Pero no debemos subestimar la influencia que sus pensamientos, palabras, obras y cacas ha tenido en Vicisitud y Sordidez. Sin él, no existiría La Teoría del Vicisitud Andaluza ni nuestra fascinación por Alf. Por no hablar de que todos seríais peores personas porque no seríais conscientes de que todo ser humano de bien ha de cagar en cambios de rasante. Y, si se está en casa, con la puerta abierta. Aunque esté su hermano por allí. Y su mujer. Y vistas. ¿No saber vivir en democracia o demostrar la importancia de la libertad individual? La respuesta está clara: depende de la olor.

¡Compren el libro de El Ciudadano para que se le suba el ego por perder siempre conmigo al FIFA!
Daniele, el onvre de las pizzas y los pedos: Una de las cosas que más me gusta de viajar es conocer a gente nueva. Extrañamente para un freak, soy un tipo obsesionado con socializar, aunque paradójicamente me ponga nervioso cuando estoy con gente. No con Daniele. Su onvría me tenía fascinado. Desde que se escribió ese post, he vuelto a quedar con él un par de veces más. En una de ellas, fuimos a un conocido asador cerca del viaducto de Madrid. Todos nos pedimos nuestras carnes, pero Daniele quiso… buey para tres personas. Recordemos que el onvre en cuestión está delgado y viene a medir lo que yo. Tras terminar con su zampa, el camarero, con gran cachondeo, preguntó si quería de postre un solomillo. Daniele, sin cambiar de cara y en su ingleñol impecable, pidió un vacío de ternera. El camarero se río. Daniele le miró. El camarero dejó de reírse. Y, mientras todos tomábamos nuestras tartas y café, el italiano se zampó otro cacho de carne. Sin patatas, claro, que tampoco hay que abusar.

DJ Ozma: No hace falta que volvamos a decir quién es ente onvre. Para reclamar su valía como posible ganador del título, sólo hay que volver a ver su mejor video clip. Y luego, pillar cristasol para las córneas y una vaporeta para darle una pasada a vuestros cerebros:


Eduardo Molet: La egolatría de la publicidad americana llevada a España. Si bien Chuck Testa nos enseñó que en España nunca llegaremos al nivel de Estados Unidos, Eduardo Molet es un serio candidato. Por no olvidar el cariño que se le debe a alguien que fue el primer onvre de la historia del blog.

Garringo el perturbado del western: El perturbado que me llamaba todos los meses para pedirme la emisión de spaguetti-westerns en DCine Español… ¡sigue en activo! La semana pasada me reuní con un vendedor de películas. Llevaba en la mano un lote de westerns italianos para una reunión posterior con otro canal. Al verlos, comenté algo y pasé rápidamente a imitar la voz de Garringo. “¡Un momento! ¿A ti también te llama el profesor andaluz de matemáticas!”. Efectivamente: el cruzado de los espaguetis sigue con su cruzada. Y no cejará en su empeño hasta que no asalte los archivos de TVE y se haga con todas las películas que guardan allí. Espero que con poncho, dos pistolas y un puro.

Grabriel, el neojebi del cacaolat: Grabriel sigue siendo uno de mis amigos más peculiares. Y por ‘peculiar’ quiero decir que cuando entró en un trabajo tras su paso por el Plus, le pusieron como mote ‘El Bowling’, por miedo a que la oficina acabara en plan ‘Bowling for Columbine’ un día que se le cruzaran los cables. Lo gracioso del tema es que él ya tenía otro mote antes cuando estaba en mi trabajo:

“El bowling”.

El mismo. Sin comunicación entra ambas empresas. ¿Tendrá algo que ver su afición por hablarles a todos de su colección de cartas de asesinos en serie? ¿O serán conversaciones como la siguiente en mi pasado cumpleaños?: 

Piotr Andropov (mi amigo que, como podréis imaginar, no es precisamente de Torrelodones): Encantado. Soy Piotr.


Grabriel: Así que tú  eres ruso. Yo sé identificar muy bien los acentos rusos. De hecho, el otro día estaba hablando con una chica y le dije que era rusa. Ella me preguntó que cómo lo había averiguado. Yo le contesté que sencillo: Porque iba mucho de putas.

Grabriel: Siendo un Héroe del No Follarás en la Vida y asustando a mis amigos desde 2003.

Graeme Souness: Un gran bigotón no podía faltar en la lista. El primer artículo de nuestro colaborador Marlow para el blog fue una colaboración para el extinto ‘Bigotón Watch’ demasiado buena como para no promocionarla al blog principal. Y contiene la que considero mejor primera frase de artículo de la historia de Vicisitud y Sordidez.

G. Sanz: Icono indispensable de ente bloj, Gerardo Sanz inspiró más de un artículo y su cultureta sombra se proyectó sobre muchos otros. Esto es, que cada vez que escribimos sobre música y no sabemos qué decir, hacemos una parodia del jran Sanz.  Reconozcamos su maestría con un extracto de su última crítica publicada:

"(....) su tercer álbum no prescinde de un verbo infectado del putillismo de Raekwon y la poética callejera de Kool G. Rap pero prefiere impartir magisterio en la producción. Mezclando el influjo de Beatminerz y RZA con mucha mano para la sampladelia (SIC) setentera y la extracción de loops vocales al estilo de J. Dilla, sirve en bandeja bases de un minimalismo casi claustrofóbico para el lucimiento de Ka, Action Bronson, Oh No o The Alchemist y anhelo de su dicción relajada, esponjosa y nasal".

Un mito inigualable.

H’Angus The Monkey: Aquí hablamos poco de política, pero cuando la mascota de un equipo de fútbol gana una alcaldía, sabemos que estamos ante los verdaderos valores de la democracia.

Hal Yamonouchi: Todo el mundo habla con nostalgia de Al Leong, el chino con bigotón que aparecía en todas las pelis de acción de los 80. Pero los conocedores amantes de la caspa italiana tenemos un lugar en nuestro corazón para Yamanouchi, el oriental oficial de todas las películas italianas postapocalípticas y fantásticas de la era dorada del VHS. Su presencia hacía que tuvieras una cosa clara: que te habían timado y que estabas viendo un mojón transalpino. Y que tu aparato de vídeo estaba a punto de coger cáncer

Jackie Wright, el héroe ignoto de la comedia:  El calvo de Benny Hill. ¿Hay que decir más?


Jean-Patrick Narcisso: El recuerdo pajillero de ‘Venus TV’ en TVE no pasaría de ser un clon de combate de las tetas de la primigenia Telecinco (cuando era buena) si no hubiera sido por la presencia de ente onvre y su ‘Narcisso Show’, segmento que nos enseñaba que se puede combinar francesas hermosas con señores grimosos con pinta de pederastas.

John Scott Haldane y su hijo: Desde hace unos años, paso el poco tiempo libre que me deja mi afición a mover las tetas escuchando y leyendo cosas sobre ciencia. De esta manera he conseguido saber que este aparentemente serio mundo está lleno de sordidez que no alcanza al público general, demasiado preocupado por postear en Facebook noticias sobre quién sale del armario o en dónde van a hacer el próximo ERE. De todo lo aprendido, no me quedo con saber un poco más sobre la Teoría de Cuerdas o el onanismo animal, sino con haber conocido la existencia de estos dos señores. Uno, experto en tener los testículos de tal tamaño que se tomaban como referencia para medir la eclíptica del sol, que se dedicaba a experimentar con todo tipo de gases en él mismo. El otro, su hijo, por seguir la tradición familiar de meterse en cámaras de descompresión como principal entretenimiento. Perturbados. Genios. ONVRES.

José Raúl Díaz Viera, El Canario: El único tipo de artista bohemio que puede aparecer en ente bloj. Esto es: el que pone en su biografía las palabras “Nace el 18 de Mayo de 1954, es pintor, poeta, músico y figurante de películas premiadas en Hollywood, Berlín y San Sebastián, colaboró de Auxiliar Artístico en 1977 y 1978 con TVE, ha trabajado al lado de Esteso en “Aplauso”, en “300 millones” con Olga Guillot, en las “1001 estrellas” con Luís Aguilé, colaboró en pequeños papeles con Nadiuska y en películas de López Vázquez, ha publicado más de 100 títulos”. SÍ.

El judío sindicalista vallecano: De Vallecas. Sindicalista. Del Partido Comunista de los Pueblos de España. Sefardí. Y judío observante. Pero al punto de ponerse a rezar mientras estamos viendo ‘Fuga del Bronx’. O en un descanso mientras está en Polonia viendo satanazos. Y yo estoy orgulloso de ser su amigo.

Lash Larue: El western es un género muy macho. De hecho, decir ‘me gusta el western’ es la declaración de intenciones más espanta-mujeres que pueda hacerse, justo por detrás de declarar tu amor al rock sinfónico y de decir que reconoces el acento ruso por ir de putas. Y de ahí salió un héroe impoluto y con nombre de caniche con lacito en la cabeza: Lash LaRue. El cowboy del látigo. Una estrella olvidada que todos tenéis que amar.

Mark Gormley: Durante una breve época, Gormley fue uno de los iconos indiscutibles del blog. Pero como le pasa a otras fugaces figuras de internet como Wendy Sulca, el gordo del vídeo del Episodio 1 o Paco Fox, la atención pronto busca otros nuevos pastos. Generalmente con gatitos. Pero eso no puede ocurrir. Porque Gormley, como dice su web, es un dios entre onvres. Recordemos su vídeo y asombrémonos de lo que es ACTITUD:


A mí me encanta esta canción. Y lo digo sin ningún tipo de ironía. Que a veces hablo sin ser sarcástico. Pero sólo en la intimidad y cuando no estoy follando.

Megan Mariah Barnes y su ex: La flamante ganadora de munhé del año 2013, superando por poco al mismísimo Bárcenas. Pero es que los lectores no se pudieron resistir a esta historia. No por la imprudencia temeraria de depilarse el púbis mientras se conduce, sino por una figura menos reconocida en las noticias, pero más épica: el ex marido que tomó mientras tanto el volante y que la acompañaba a la cita con su nuevo novio. ¿El mayor pagafantas de la historia? No, porque existo yo.

Nick Rotundo: Llamarse Nick Rotundo y ser director de cine de acción es de una coherencia tan grande que me hace creer que dios existe y que escribe chistes. Si tuviera un niño, le pondría Nick Rotundo Chiwetel Ejiofor. Y si fuera una niña, Nick Rotundo Chiwetel Ejiofor. O no tengo imaginación o soy un cabrón desalmado. O las dos.

El padre de Vicisitud: El primer ganador del premio Onvre del Año fue, con autoridad, el propio padre de Vicisitud, el cual en un mítica vídeo hoy desaparecido demostraba que, de tanta idiosincrasia, debería de haber sido el progenitor de El Ciudadano Soberano para que el universo implosionara de tanta presencia sórdida. Una versión más light de él se pudo ver en el mítico vídeo del barrio de infancia de Vicisitud, pero yo os digo que es mucho más. Mucho más. Mucho. Más.

Yo no quiero ir a Galicia para ver las bonitas rías o los bares portuarios chungos de Vigo como cualquier persona de bien. Yo quiero ver al padre de Vicisitud.

Ronnie Cutrone: Otra muestra de que el universo lo dirige un cachondo, de que tu nombre determina tu vida o de que nada tiene sentido y lo mejor es siempre hacerse una paja. Ronnie Cutrone no sólo existe: es que además es artista pop. Por favor, lean otra vez su historia. Vale la pena.

El Sevilla: En el pasado mega- cumpleaños de V&S (porque estamos tan compenetrados que lo celebramos siempre juntos y tocándonos los paquetes y los de todos los asistentes) pusimos de fondo tanto ‘Liztomanía’ como la película de El Sevilla. La estupefacción fue épica, sobre todo con medio equipo de redacción de CineCutre invitado maravillado ante semejante despropósito.

Spiritual Shade: Uno de mis primeros recuerdos de Madrid es pegarme una hostia contra una puerta de la cafetería Nebraska cuando tenía 5 años, justo antes de ir a ver ‘Las Aventuras de Enrique y Ana’ en el Capitol. El siguiente es, años después, venir a vivir a la capital y ver en Callao constantemente a este chaval tocando heavy junto a su madre. Eso es AMOR.

Thomas Kinkade: Uno de los poquísimos obituarios que hemos hecho en el blog. Pero no podíamos dejar pasar el homenajear a un onvre que representa, frente a Cassius Coolidge, el principal FUCK YOU al establishment artístico del siglo XX. Pintores comerciales. ¡Qué ordinariez! Pues sí. Y a mucha honra. Si aquí adoramos a Michael Bay, tenemos que aplaudir la sinceridad de su equivalente pictórico.

¡COLORINES!
El tío del bigote detrás de Mourinho y Tito Vilanova: Llegamos a otro meme convertido en Onvre del Año. Ganador en 2011, el bigotón más imperturbable de la historia reciente de Esppppaña se hizo con la mayoría de los votos impulsados por el ardor del momento. ¿Logrará ganar otra vez? No hay duda: a él le da igual.

El vecino del quinto de la casa del amigo Fran: Antes de que existiera ente bloj, Vicisitud ya tenía algunos de sus posts formados en su cabeza. Como un buen cómico, narrador o vendedor de huevos masturbadores, el creador del blog tenía sus propias historias ensayadas que soltaba con cada vez más pericia ante un público entregado. Recuerdo que ésta fue una de las primeras que me contó. Y quién soy yo para resumirla. Entren y léanla ustedes.

I., la munhé del vodka y la psicomagia: o cómo una teórico fiestón se reconvierte a una reunión en la que Vicisitud y su novia aguantaban a una munhé llorar los desaires amorosos de un poetastro que pasaba de ella. Y de cómo Vicisitud llama a unos amigos para reconvertir ese despropósito en una sesión de psicomagia Jodorowskiana que casi termina con el incendio del edificio.

Víctor Fraiz: ... Y ésta es otra de las rutinas de cuentacuentos favoritas de Vicisitud en su época pre-blog. Que la persona existía antes que este rincón de internet (rincón equivalente a un cuarto oscuro del Strong, pero rincón al fin y al cabo), pero el personaje se fue desarrollando con el tiempo y eclosionó aquí como pus saliendo de grano aplastado.

Somos unos poetas.


¡Voten! En esta ocasión, pueden elegir VARIAS respuestas. La desmesura del cuestionario lo permite.

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