julio 2015

Este blog es muy viejo. Pero mucho. Nivel irse a mirar cómo se escriben otras webs y comentar desde la valla que la mezcla de conceptos no está bien hecha, que así no se colocan los posts y que se va a caer todo a cachos. Así que hay temas que se han ido perdiendo durante años de actualizaciones.

No es el caso de mi gaycidad.

Bueno, un poquito sí. El primer post que hice sobre el hecho de que soy un gay heterosexual mujer lesbiana atrapado en el cuerpo de un enano canoso (parece que no tiene sentido y, obviamente, no lo tiene) está perdido en vaya usted a saber qué año del blog. En él comentaba entre muchas otras cosas lo que me gusta cierto tipo de música gay de los 80. De todos los grupos de esta clase, como cualquier ser con un mínimo de criterio, soy fan de Pet Shop Boys. Pero estos señores nunca han sido unas locas arrebatadas. Sí: escribieron su oda a sus amigos muertos por SIDA ('It Couldn’t Happen Here') al igual que los también sórdidos y maravillosos Communards (‘For A Friend’, quizá una de las canciones más emotivas de la historia). Sí: hablaron de cómo tener novia estando en el armario que te acusa de maricón por no gustarte el rock y bailar disco (en ‘Can You Forgive Her’). Pero nunca con el espectáculo de kitsch y de mariconeo visualmente glorioso de mi grupo favorito del synth pop: Erasure.
¡Vince Clarke con pelo! ¡El acabose!
Erasure, que en mi instituto eran conocidos por algún guay como ‘Ireisha’ y por el resto como ‘Te borro el cerito’, nació después de que el puto amo Vince Clarke saliera pitando de Depeche Mode por ser demasiado poco locas y de Yazoo porque Alison Moyet, una vez más, se estaba poniendo demasiado seria.

Eso no quiere decir que Clark no tenga canciones sentidas y bonitas. Incluso épicas. Y que generalmente esas sean mis favoritas. Pero aquí estamos en Vicisitud y Sordidez. En este sitio vamos a celebrar la GAYCIDAD alegre. Pillad vuestas boas de pluma (que las tenéis y os gustan, pillines) y soltad la loca que lleváis dentro para ver los 9 vídeos más atchon burike de Erasure:

Mención especial:

Como decía, somos un blog viejo...
Recuerdo cuando nació la blogosfera. Recuerdo quedar con otros blogueros. Recuerdo olvidarme mi pin del cajero y pedirles dinero. Recuerdo que dijeron “¡Es realmente así!"
… así que nos saltamos las reglas cuando queremos, como queremos y con la ropa interior que queremos. O en este caso, sin ella. Porque he de colocar algo que no es un vídeo clip, sino un directo. El directo que me traumatizó. Ya lo conté en mi post ‘Memorias de mi gaycidad’, pero lo repito porque en internet las cosas son más caducas que las noticias de magnicidios en países de África.

Una tarde fui a Gibraltar y, aunque parezca imposible, yo no me había planteado que Erasure fuera un grupo gay. A mí me gustaban las canciones, pero la parafernalia me daba igual, sobre todo porque no eran famosos en España y apenas había visto en los 40 Anormales el vídeo de ‘Drama’ (mi primer contacto con ellos fue con este tema y no con la popular ‘Sometimes’). Me hice muy fan del disco ‘Wild’ hasta el punto de escucharlo mientras salía de penitente (religión y mariconeo: algo muy muy andaluz). Aquella tarde, pasé por una tienda de discos del Peñon cuando vi en una tele de la tienda esto:

Una versión de Stand By Your Man… con Andy Bell vestido de vaquero con brillantina.

“Eso es hortera”, pensé.

Cambio a plano trasero. Del trasero.

“Eso es muy gay”, pensé.

Lo peor de todo es que no descubrí hasta segundos después que Pet Shop Boys también lo eran. No quise investigar sobre la orientación sexual de mi otro ídolo del syth pop, Philip Oakley de The Human League… porque me daba igual. Que yo era joven y con esa edad, en los 80 y en un pueblo se es un poco imbécil y te metías con los gays. Pero no contaban con que yo soy muy cabezota con las cosas que me gustan. Y si Erasure eran una cumbre de lo gay, lo gay era bueno. Porque mis gustos son los mejores. Y esta es la historia de cómo la poca homofobia juvenil que pudiera vivir en mí me abandonó y abracé la gaycidad y lo maravillosa que es.

Pero no nos pongamos ñoños. Pasemos ya a la lista:

9.- Solsbury Hill


Empezamos por lo menos sórdido y casi mainstream. Un disco de versiones de Erasure era algo condenado a doler. Y a maravillar. Emputecer canciones es algo bello y maravilloso. Y nadie iba a hacerlo con arreglos de sintetizador como Vince Clarke. Y pillar de single una canción de un disco de progresivo. Vale que es el tema con el que Peter Gabriel gritó que pasaba del sinfónico porque el pop ‘inteligente’ (un término que siempre me ha parecido de complejo de polla pequeña) era lo más.

‘Solsbury Hill’ es el grito de Peter diciendo que era libre de la dictadura de Tony Banks. Una idiotez, porque Tony es un genio, pero la canción acustiquilla mola. Y ya a ritmo de sonidos de sintetizados menos. O más. No lo sé. Al menos es graciosa.

Pero aquí estamos para otra cosa. Para admirar el corpiño de Andy Bell y el pelo naranja de alguien que ha estado demasiado tiempo en Amsterdan dándole a todo tipo de estupefacientes. Entiendo que la maquinaria bombeando es una metáfora del corazón haciendo boom boom boom, pero con ente señor así vestido yo sólo puedo pensar en orgías anales. ¿Por qué? Porque tengo la mente sucia. Por eso es.

8.- Love To Hate You

Curiosamente, a pesar de haber sido ignorados en España desde el hit de Sometimes, la discográfica se gastó una pasta para volver a meter a Erasure en las listas de éxitos con esta canción que es buena de entrada porque homenajea a ‘I Will Survive’, al igual que cosas como ‘Supreme’ de Robbie Williams, el único gran artista pop carismático y creyente en extraterrestres de los 90…

… o, por supuesto, ‘Resistiré’ de El Dúo Dinámico (homenaje no declarado por parte de esos Zipi y Zape en modo plagiador Led Zeppelin ON: sin reconocer la meticulosidad con la que han escrito un plagio)

Andy Bell pone toda su gaycidad en modo ciclado cromado nos vemos en el Valhalla lleno de guerreros de grandes pectorales. Pero eso es lo normal en él. Nadie baila tan amanerado excepto yo con dos Gin Tonics. Lo que más me gusta del vídeo, sin embargo, aparte de los maniquíes con pelucón a la entrada de la inequívocamente inglesa casa, son las señoras taconeando y en la peluquería vestidas con trajes regionales. Lo malo es que, si hubieran tenido el detalle de ponerlas de sevillanas, el vídeo habría estado situado más alto en la clasificación. Menos mal que está ese GLORIOSO piano iluminado volador que haría que Jean Michel Jarre dijera: “Eso lo acompaño yo con un arpa láser y el universo implosiona de molonidad”.

7.- Who Needs Love Like That

Para su presentación como grupo, Erasure eligió una imagen muy clara: un plató del oeste que parece sacado de un capítulo pobre de la tercera temporada de Star Trek. Y dejarse de chorradas. Nada de la cara de duro que gastaba Clarke en el vídeo de ‘Just Can’t Get Enough’ de Depeche Mode. Nada de disfrazarse de doctor loco y Drácula camp como en ‘Don’t Go’ de Yazoo. Aquí se dejaba todo claro desde el cuarto plano, con los dos miembros del grupo vestidos de bailarinas de puticlub decimonónico. Erasure iba directamente de cachondeo y no tenían problemas en anunciar que tenían eso que a Lorca no le gustaba: mariposerío.

(*Nota importante: ésto no lo digo porque lo viera en El Ministerio del Tiempo. Bueno, sí. Pero también está la Oda a Walt Whitman’ de Poeta en Nueva York, poema que siempre me ha gustado porque es el único sitio de prestigio en el que he visto escrita mi palabra favorita para decir ‘homosexual’: CANCO)


Otros elementos a destacar son el sombrero-pamela-sombrilla-capa de ozono con el que Andy abre la primera estrofa y los siempre edificantes estereotipos mejicanos con cara de ser de Croydon como muy lejos. Pero lo importante es lo que supone este vídeo de reivindicación. Mientras que ese mismo 1985 Frankie Goes To Hollywood reivindicaban el hedonismo gay sórdido y seriote en su ‘Welcome to the Pleasuredome’, Erasure irrumpían diciendo: ¡A divertirse, cojones ya!

6.- Gaudete

Todo grupo decadente saca un disco navideño. Lo hicieron los Moody Blues. Lo hizo Jethro Tull. Lo hizo Jon Anderson. Y yo los quiero por ello. Porque, coño: me encantan las navidades. Son mis vacaciones favoritas.

Y me gustan los villancicos. Pero, en un arranque elitista, NO me gustan los tradicionales españoles. El Chiquirritín y esas cosas me dan grima, quizá por el exceso de exposición infantil a esos discos de voces chirriantes de los 80. Y no olvidemos lo que para mí es el equivalente sónico a leer el Necronomicón para celebrar Nochebuena: los villancicos flamencos. Esos que mi padre se empeña en poner durante el almuerzo de Navidad mientras yo religiosamente me acuerdo de todos nuestros ancestros comunes y la madre que nos parió.

Lo mío son las canciones navideñas típicas del norte de europa. Nada mola más que ‘God Rest You Merry Gentlemen’. Sobre todo en versión METAAAAAL. Por su parte, ‘Gaudete’ (traducido: ‘Albricias y Jolgorios’) es un cántico medieval quizá escandinavo que se popularizó como tema navideño en los setenta con el éxito como single de la mano de Steeleye Span, uno de mis grupos favoritos de folk rock. Que en esa década una canción navideña a capella cantchada en ese latchín especial de atchento inglés llegara al número 14 de las listas es algo que me maravilla en una época en la que la temática principal de los singles más vendidos es el ancho del culo.

Así que Erasure hizo su versión chunda chunda. O chunga chunga. Lo que se prefiera:


Engayzar las navidades como con sus otros vídeos no era lo más adecuado. Así que para evitar las contorsiones de culo de Andy Bell se optó por hacerlo con marionetas en plan especial de Rankin-Bass. Nuestro cantante favorito por triplicado vestido de monje mientra suenan arreglos de hard casio en una maqueta de una abadía en ruinas es algo que me la pone hard. No puedo evitarlo.

5.- Run to the Sun

Ver hombres musculosos en un vídeo de Erasure es tan obvio como ver a hirsutos obreros españoles en un tebeo de Ralf König. Pero en éste vídeo no está cualquier tío cachas. No. Aquí esta EL HOMBRE. Y, en la segunda referencia forzada a Mad Max Fury Road en este post,… cromado:

¡Es Jason Statham! El actor más infravalorado de la actualidad, pues es capaz de repartir hostias como panes y, en un giro interpretativo digno de encomio, repartir leches como camiones. Y también hace comedia. Pero eso no es importante.

Para añadir más gaycidad, el vídeo está rodado en Berlín, lugar de gran movida nocturna gay. Y para añadir relevancia de Vicisitud y Sordidez, la torre que aparece está concretamente en Alexanderplatz, que es el título de la canción favorita de El Ciudadano Soberano de toda la discografía de Franco Battiato.

Me encanta crear un universo absurdo con todo interrelacionado en este blog tan de su padre y de su madre.

4.- Make Me Smile

Volvemos a un territorio mucho más what the fecking feck. De estos vídeos que no sabes si el director estaba intentando ser artista o cachondearse de toda la humanidad. O provocarnos pesadillas. Imagino el pitching:

Director: Tengo el concepto definitivo para vuestra versión de ‘Make Me Smile’
Erasure: Magnífico. Espero que nos de pesadillas
Director: Ahí va: Un tío y una tía vestidos de tiroleses. Él lleva pasamontañas y parece que te va a violar y descuartizar no necesariamente en ese orden. Ambos hacen gestos obscenos con un gnomo de jardín que haría que Terry Prachett llorara de rabia.
Erasure: Diversión y alegría para toda la famila.
Director: Espera, que mejora. Andy volará como un dios hindú de los gnomos y los tiroleses harán ejercicio en el metro. Todo acaba con los tiroleses y vosotros en un prado de ‘Sonrisas y lágrimas’ con gnomos volando hacia los cielos.
Erasure: Esto es un auténtico mojón. Contratado



Resultado obvio:

3.- Always

Durante un brevísimo periodo de tiempo, Erasure fueron por fin famosos en España gracias a esta canción que misteriosamente lo petó.

La idea detrás del vídeo es coger a alguien como Tsui Hark y darle de comer gominolas de colores y zumo de unicornio rosa mientras se le mete peyote en una baticao lapislázuli y se le pide que haga su versión Disney del sueño de una dependienta del chino de la esquina:



El resultado de esta obra maestra sólo puede ser uno:
Deberían inventar una cura para el daltonismo con el fin de poder apreciar esta grandiosidad de vídeo
Quiero un largo entero con esta estética. Y con todos los planos aberrantes como si fuera el ‘Thor’ de Kenneth Branagh.

2.- Heavenly Action

Hacer el podio siempre es complicado. Porque, para mí, lo más alocadamente hortera de la videografía de Erasure es esta explosión de coloretes.

El concepto de unir la parodia de la ciencia ficción casposa con querubines, Vince Clarke con los pómulos de Heidi y Andy Bell de astronauta con las zapatillas de El Mago de Oz no sé si es genial, maravilloso o la hostia en verso. Alguno más gruñón quizá podrá decir que es simplemente glorioso.

¿He dicho que los niños llevan corazones en los pezones?

No sé si sentirme sucio o aplaudir. Mejor aplaudo, qué cojones.

1.- Take A Chance on Me

‘Heavenly Action’ debería haber sido el número uno de esta lista. Pero esto es un blog, así que retomamos el concepto de ‘experiencia personal’. Como todo hijo del VHS, yo tenía mis cintas de vídeos grabados de la tele. Que ponía en el salón con mi familia pasando. Abuela incluida. Y una cosa era ‘Am I Right’, ‘Drama’ o ‘Love To Hate You’ y otra muy distinta era ya esto.


Dando un paso más allá que Martes y Trece, Clarke y Bell optaron no por maniquíes para los tíos, sino por interpretar a ambas parejas. Pero con convicción. Mucha convicción. Y montados en un caballito mecánico. Yo no quería que a mi abuela le diera un chungo al pasar a la cocina.

Así que sólo por ser el único vídeo que TUVE que borrar de mi VHS por pura vicisitud, se lleva el primer puesto. Aunque no te haga vomitar arcoíris.


Y es que me he visto todos los vídeos de Erasure para escribir esto. TODOS. Más colorines que en la fábrica de rotuladores Carioca. Me voy un momento a descansar mis ojos viendo pelis de Nolan mientras purifico mi cuerpo cagando arcoíris con purpurina. Esa purpurina que siempre llevo encima junto a un tanga rojo. Porque nunca se sabe en qué momento pueden poner en un bar Erasure y me den ganas de menear el bullaraque.
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¿Y qué cojones es Faraday? Pues podría decir que la primera y penúltima película en la que salgo, aunque brevemente. Podría decir que es una de las cosas más curiosas dentro del panorama del cine de guerrilla nacional (me gusta más el término que ese de ‘low cost’, porque suena más a tener que matar a gente… que es lo que te dan ganas de hacer cuando no tienes dinero). Podría decir que es una peli dirigida por el único realizador español fan del rock progresivo y, por lo tanto, Héroe del No Follarás en la Vida. Incluso podría recalcar el hecho de que está escrita por dos amigos míos (Pablo y Jimina)

Sí: es en parte un post de lamer pollitas a los colegas.

Pero no: lo que la hace relevante para este blog es que, gracias a mi corta aparición en la película, parece ser que me han llamado en una reseña “Andaluz pseudointelectual impulsor y líder del movimiento de los frikiguayis”. Y por ahí no paso. Pseudointelectual sí. Pero no soy líder ni impulsor de nada. ¡Si ni siquiera consigo alguien que enseñe las tetas en mi película! (vale: Amarna Miller ya lo ha hecho, pero necesito otra… si alguna quiere ser ‘Líder Punk’, por favor que me mande un email: sólo son unas protuberancias mamarias. No pasa nada. Es algo bonito y que hay que mostrar al mundo)

Como decía, creo que lo de  “pseudointelectual” sí podría ser acertado. Lo malo es que no sé lo que significa la palabra. A ver: sé que es falso intelectual. Que tengo eztudioh. Pero desconozco el significado de ‘intelectual’. ¿Se refiere a gente que sale en tertulias de televisión? ¿Personas que publican estudios en revistas universitarias? Cierto es que una vez hice uno para cierta publicación de este tipo argumentando por qué ‘La Comunidad del Anillo’ era un triunfo de las adaptaciones literarias. Pero no me volvieron a llamar. Cierto es también que he dado dos conferencias sobre televisión. Pero en ambas dije la palabra ‘tetas’. ¿Será porque los pseudointelectuales tendemos a epatar? En mi caso no: yo lo hago porque tengo la líbido por encima de mis posibilidades. Pseudointelectual, salidorro y frikiguay.

Frikiguay.

Tampoco tengo claro lo que significa, pero me gusta ser friki. Llevo siéndolo desde que me compré el primer libro de la Dragonlance y abandoné toda posibilidad de tener una vida cultural rica y provechosa. Y en el instituto era popular o ‘guay’ porque tenía una red clandestina de tráfico de VHS piratas. De hecho, una vez me llevaron a hombros por todo el edificio mientras cantábamos La Internacional y el Himno del Barça. Pero eso es otra historia que no me sirvió para follar y que no tiene que ver con ‘Faraday’.

‘Faraday’ es una de esas películas rodadas con tres pesetas. Algo que admiro. Porque, y hablo por la experiencia, hay que estar muy mal para ponerse a hacer esas cosas. Total: para no ver luego un duro y, debido a las limitaciones presupuestarias, ninguna sea una obra maestra. Al menos, en este caso, es un despropósito en el que hasta salen citas a Platón.

No: los guionistas tampoco son pseudointelectuales. Platón el grupo. Éste:
Yo no lo tenía. Era más de Bros
Ahora toca el momento de que yo haga una reseña de la película. Pero, habiendo presentado esta actualización breve como una comida de pollas, sería ridículo. Sabéis que mi opinión tiene la misma objetividad que toda la prensa escrita española hablando del gobierno. Sólo os puedo aconsejar que le echéis un vistazo y, si eso, la compréis. Porque el DVD, además de tener la mejor película del mundo en la que sale Cacaman con careta y ese onvre llamado Antonio Trashorras gritando ‘¡Post Humor!’, ofrece más extras de lo normal en toda la producción española de este formato que muere poco a poco. Y esa muerte del DVD me da más pena que ver en bucle el inicio de “Up” (la de Russ Meyer, claro). A mí me gusta tener físicamente las cosas que me gustan. Soy viejuno y me encanta poder manipular el objeto en sí. Lo virtual está muy bien para el sexting, pero a la hora de la verdad, prefiero algo que se pueda sobar.

La sobable edición de Faraday es doble. No sólo tiene la peli y un librillo con críticas y textos de los participantes, sino que además va otro DVD con todas las chorradas en las que ha estado envuelto Norberto Ramos además de en celofán untando de mantequilla. Por un lado, está ‘Pepón es guay’, posiblemente el único documental rodado en un día en el que lo mejor es una canción sobre un gato subnormal que ni siquiera canta el protagonista. Por otro lado, está la webserie Obi que, como buen amigo que soy, todavía no he visto. No por nada en especial. Es que va de un gato, y a mí me dan alergia.
Algún día escribiré sobre las fans de los gatos y los cimientos de internet temblarán.
Finalmente, está el videoblog que rodó con Alba Messa y Ana Rujas, que tiene bastante gracia, pero que sé que veréis por puro vicio. So cochinos. Aunque he de reconocer que, por guapas que sean ambas, a mí me realmente me erotiza Diana Gómez, protagonista de, sí: la propia ‘Faraday’. Que es de lo que se trata esta actualización. Porque los extras en una película son como las tetas talla 95B en una mujer: son de agradecer, pero no son lo principal a la hora de la adquisición.

Así que, a la espera de que se estrene la segunda película de guerrilla más lamentable de Esppppaña que estamos haciendo Miguel Ángel Viruete y yo (con Vicisitud de montador), apoyad a los que nos antecedieron y quemaron todas las naves de manera que ya casi nadie se aviene a participar gratis en estos proyectos. Investigad en internet las decenas de blogs y periódicos que ya hablaron de la peli. Y luego, si eso, compradla para tener horas de entretenimiento altamente chorra. Pero muy chorra. Lo cual, por supuesto, es bueno.
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No sé si ha quedado claro, pero estoy haciendo una película. O, mejor dicho, perpetrando una película. Eso implica dos cosas: dolor de estómago constante y que la cantidad de Videofobias ha de ser necesariamente reducida. Menos mal que hemos tenido la ayuda de Antonio Moreno para editar este capítulo. Pero no le echéis a él la culpa de que sea el más largo de la historia de la webserie. La idea es dar más para compensar la espera. Eso o que directamente nos hemos vuelto Michael Ciminos de la vida y no queremos recortar nuestras ovras maentras. El siguiente paso es que Oso se cambie de sexo y ya seremos como directores malditos de Hollywood.

La película es ‘Visitante del más allá’, de la cual ya hablé en este artículo y que se pudo ver con gran éxito en la pasada Cutre Con. Los que ya se han tragado el capítulo lo han llamado ‘cultureta’ por aquello de hablar de gente como Huston, Glenn Ford o Sam Motherfucking Peckinpah. Nosotros creemos que da igual. Quien sepa de cine clásico lo disfrutará. Para quien no esté tan puesto, pues hay tontadas de Campeones o Chiquito de la Calzada. Vamos: lo de siempre. Esperemos que os guste:

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Aquí Paco Fox: Marlow está de vuelta con un ranking: los Unsung Heroes de Juego de Tronos. Efectivamente, puede parecer algo extrañamente popular para alguien como nuestro escocés predilecto, experto en posts oscuros y muy sórdidos. Pero sabéis que aquí no vais a leer la típica lista de un adolescente pajillero obsesionado con el patetismo de Jon Snow. Esto va... de otra cosa. Personajes y sobre todo actores INMENSOS que quizá no conozcas como debes:

10 Ser Barristan Selmy (Ian McElhinney)

El único onvre honrado del mundo de "Canción de Fuego y Hielo," Ser Barristan también destaca por ser totalmente convincente como el mejor guerrero de Poniente a pesar de su avanzada edad...y su enorme panza.
Ser Barrigastan Selfy, Ser Jorah y la Khaleesi
Ian McElhinney - el actor que más veces ha interpretado curas en toda la historia audiovisual del mundo - borda el papel de Ser Barrigastan con su aire de hermano más joven, y más amable...mucho más amable.... muchísimo más amable, que el jran Sean Connery.

De hecho, los productores pensaron en Connery para el personaje, pero el viejo amigo del Clan Marlow era demasiado mayor, demasiado caro, demasiado jubilado y demasiado antipático. Tampoco hay buenos campos de golf en Croacia:

¿A que tu me entiendesh, Sheve?
Es que al final el obstáculo insuperable fue precisamente su legendario seseo (o, como diría Connery, "shesheo") que habría convertido en ridículos todos sus diálogos:

"My name ish Sher Barrishtan Shellfish."

"My shword is at your shervish, Your Graysh."

"We musht ushe your dragonsh and your Unshullied to invade Weshterosh."

"Shershi and Joffrey Lannishter are monshtersh."

(Un trabajo de McElhinney a reivindicar en lo fantástico es "Brond" - excelente miniserie británica y satánica del 87 dirigida por Michael Cateto-Jones (pero no os preocupéis, a pesar de tal lastre es buena de verdad) y que fue el debut de John Hannah (pero no os preocupéis, a pesar de tal lastre es buena de verdad) con magnifica música del muy raro guitarrista prog-pop Bill Nelson,


Una escena muy recordada es la de Hannah haciendo pajas debajo del agua de su bañera, y otra en un burdel con el obeso y diabólico villano recibiendo placer por el ano gracias a una dominatriz con picana eléctrica. Sus tres capítulos  inspiraron a mi perturbada ex-novia alemana a hacer la carrera en Escocia para encontrar novio sórdido en el peor sentido de la palabra (pero no os preocupéis, a pesar de tal lastre es buena de verdad...y ella estaba buena de verdad):


9 Missandei (Nathalie Emmanuel)

Yo no soy Escocesa
La munher más guapa de la serie es, a la vez, la más cercana a una santa en su universo: además de su naturaleza bondadosa, serena y sabia, tiene que aguantar con paciencia infinita pasar temporadas enteras sin mas que hacer que usar su preciosa voz para enumerar todos los muchos y ligeramente absurdos títulos y apodos de la Khaleesi en los cientos de escenas tediosas en Meereen.
Y cuando por fin un onvre se da cuenta que tiene una belleza magna a su lado, y se enamora de ella, resulta que es ¡un castrado!

(Mi ex-novia alemana sadomasoquista y psicópata sabía mucho - demasiado - del tema: me solía contar como los que son castrados antes de la pubertad mantienen su pelo y sus voces infantiles para siempre, pero que los que reciban the unkindest cut of all después de la pubertad siguen siendo capaces de mantener relaciones sexuales y conservan sus voces adultas, aunque sufran la calvicie. No hice ninguna conexión entre sus continuos elogios hacia mi acento varonil escocés y sus constantes confesiones de que le ponían los onvres calvos, pero cuando me compró una entrada para el re-estreno de  "El Imperio de los Sentidos," vi con claridad por donde iban los tiros, o los hachazos, y corté - nunca mejor dicho - con ella.)

Nota de Paco Fox: Aquí debería ir una foto del clímax (clímax muy chungo)de la peli japonesa, pero, joer, Marlow, no queremos que nos cierren el blog. Que quien no la haya visto se informe para entender el último párrafo. Y que le duela.

8 Grand Maester Pycelle (Julian Glover)

El viejo sórdido es mucho más listo de lo que parece y está magistralmente interpretado por el viejo zorro de Julian Glover - el actor que más veces ha interpretado oficiales militares de toda la historia audiovisual del mundo - y el único que ha sido un malo de las sagas de La Guerra de las Galaxias, Indiana Jones, 007 y Dr Who.

El jran Julian es medio hermano de uno de mis ídolos, el genial músico prog de izquierdas Robert Wyatt, de los pocos con suficiente valor a ponerse en contra de la Guerra de las Malvinas durante tal conflicto:

Quien además perpetró, con Carla Bley y el mismísimo Nick Mason, el mejor pastiche de Pink Floyd jamás hecho:


Y el Sr Glover merece una cadena de Maester de verdad: lleva 50 años felizmente casado con la excelente y guapa actriz escocesa Isla Blair, (que sí, que acabo de escribir "guapa actriz escocesa", que no es un sueño) y que siguen siendo una pareja de buenorros en su vejez:
¿Seguro que eres escocesa? 
Como Isla Blair es pelirroja y bajita, y muy dispuesta a desnudarse en la pantalla, se va a convertir en el nuevo mito erótico de Paco Fox.

Un trabajo de Glover en lo fantástico a reivindicar: su oficial militar muy malo - what else? - Coronel Breen,  en una de las ovras maestra del colosal guionista Nigel Kneale: "¿Que pasó entonces?"   ("Quatermass and the Pit"):


7 Thoros de Myr (Paul Kaye)

Aunque no hizo lo correcto cuando tenia la oportunidad, es decir, ejecutar a la insoportable niña Stark, el Cura Rojo es uno de mis personajes preferidos por el mero hecho de que su intérpetre, el humorista Paul Kaye, empezó en la tele hace 20 años como el azote de las superestrellas de Hollywood, Dennis Pennis. Sacha Baron-Cohen le robó el idea, y su co-guionista, para crear a Ali G y Borat, pero Kaye, en vez de meterse con ancianos seniles o paletos norteamericanos, iba a por los famosos vanidosos:






6. Ser Alliser Thorne...in the flesh of Jon Snow (Owen Teale)

Porque es de los pocos que siempre hace lo que le parece correcto, y nadie dice "Bastard" mejor que Owen Teale - el actor que mas veces ha interpretado polis uniformados hijos de puta en la historia de la tele.
¡Bas-turd Snow!
Un trabajo de Teale en lo fantástico también hay que reivindicarlo: "The Knights of God" - interesante serie de los 80 que mezcla las leyendas del Rey Arturo, fanatismo religioso, republicanismo,  teorías de la conspiración y secuaces malos que llevan cascos de moto en un drama para adolescentes:


5 Maester Aemon (Peter Vaughan)

¡Porque casi tiene 100 años de verdad! ¡Y sigue siendo unos de los mejores actores ingleses! (otra forma de decir unos de los mejores del mundo).


Un trabajo de Vaughan en lo fantástico a reivindicar:

El Denethor definitivo en la magnífica versión radiofónica de la BBC de "El Señor de los Anillos". La perfección de Vaughan en el papel os ayudará a superar el trauma de haber visto el inútil y sobreactuado John Noble en las pelis de Peter Jackson:

4. Lord Comandante Jeor Mormont (James Cosmo)

James Cosmo - el jran, en todos los sentidos, actor que más veces ha interpretado viejos aunque letales guerreros en pelis épicas históricas o de fantasía en toda la historia audiovisual del mundo - es de mis Escoceses preferidos.

Exuda tanta masculinidad como nuestros paisanos Sean Connery o Nicol Williamson sin la antipatía del primero o la misoginia y psicopatía del segundo. (De hecho, en los 90 monté una campaña para meterle como Gandalf en las pelis de Jackson.)

Cosmo es literalmente perfecto como el Oso Viejo. Pero me fastidia que los productores no le dejen hablar con su verdadero acento escocés, ni tampoco permitan a Iain Glen, que hace de su hijo en la serie, hablar con su acento de Caledonia. Hasta otro paisano nuestro, Rory McCann, que hace del Perro, tiene que ocultar su voz real. Me imagino que los responsables de la serie temen una sobredosis de onvria similar a la experimentaba la audiencia de "Britain's Got Talent" con cada actuación de Susan Boyle.

¡Por fin una escocesa como Dios manda!
Como jefe de la Guardia de la Noche, y contando con la inestimable ayuda de los arriba mencionados Maester Aemon y Ser Alliser,  Lord Mormont consiguió, después del trabajo arduo de cinco temporadas, lo imposible con su joven aprendiz Jon Snow: convertirle en un buen...actor.

Un trabajo de Cosmo en lo fantástico a reivindicar: "Citadel," soberbia peli de terror contemporánea filmada entre los feísimos edificios satánicos de los peores barrios de Glasgow, y como Cosmo luce bigotón en el papel se va a convertir en el nuevo mito erótico de nuestro ilustre fundador gallego, Don Vicisitud y Sordidez :

3. Lord Roose Bolton (Michael McElhatton)

Ya lo sé, es una elección polémica para ocupar un lugar tan alto en este ranking porque ha hecho una cosa MUY mala en la serie, es decir, no ejecutar a la insoportable niña Stark cuando tuvo la oportunidad, pero no debemos olvidar las cosas MUY buenas que Lord Bolton sí ha hecho en la serie (Spoiler): asesinar a sus igualmente insufribles madre, hermano y cuñada.

Michael McElhatton - el actor del mundo que más veces ha interpretado polis de paisano hijos de putas en pelis y series - es genial en el papel del onvre mas frío del norte.

Un poco como la detestable niña con su deathlist, tengo mi propia lista de personajes interpretados por pésimos actores que espero que Lord Bolton tenga la oportunidad de matar, empezando por su hijo Ramsay, por ser un mal clon de combate del ya por si odioso Matt Smith, seguido de cerca por el inaguantable tipo que hace de Theon Greyjoystick, todos los de Dorne excepto la novia de Oberyn, la de las caras bizarras que protege al Stark más pequeño (ella merece morir dos veces por ser protagonista de "los Refugiados"), el hermano bobo de Lady Stark, y el banquero de Mark Gatiss (buena persona, pero el peor actor de Inglaterra).

1 y 2 Ex aequo a...

Ya lo sé, otra decisión muy controvertida por tener que escoger a dos seres sobrenaturales en vez de humanos pero no hay que olvidar que "Juego de Tronos" es una fantasía y estas gigantescas criaturas mágicas han acompañado a la Khaleeshi en todas sus aventuras desde el principio. No podemos terminar este ranking sin dar al lugar de honor que merecen a...

...¡sus cejas!

http://www.huffingtonpost.com/2013/10/25/how-to-look-like-kaleesi_n_4163465.html
Emilia Clarke recién salida de su sesión de estilismo
Un trabajo de las cejas en lo fantástico a reivindicar: The eyebrows of Thufir Hawat (Freddie Jones) en " Dune" de David Lynch. De hecho, fueron las únicas intérpretes que salieron del bodrio con su dignidad intacta.
La bellísima Emilia Clarke es igual de guapa sin maquillaje.
Un post de: MARLOW

El festival de música de cine Fimucité le dedicó una parte de su concierto del pasado sábado a Andrew Powell y su score para Lady Halcón. El festival de música de cine Fimucité está dirigido por perturbados.

Y yo que me alegro.

En lugar de perder el tiempo con Hans Zimmer y sus tóxicos acólitos o, en contraposición, con algún compositor bueno y de reconocido prestigio, Fimucité ha recuperado la que posiblemente sea la banda sonora más polémica de la historia de la música de cine. De hecho, no recuerdo ninguna otra que pueda considerarse así. Unas gustan más o menos. Pero de pocas se dicen que destruyen una obra como darle una pasada de gotelé a los muros de Notre Dame. Décadas después todavía se habla del supuesto atentado sonoro que Powell hizo con esta espectacularmente potita película.

Pues no. Porque todas estas críticas están equivocadas y la música de Lady Halcón no sólo es buena, sino que tiene pedigrí de sordidez, por lo que la celebramos en ente bloj con alegría.

Generalmente se suele atribuir esta partitura no a su compositor, sino a su productor: Alan Parsons, conocido por los de cierta edad por ‘Eye in the Sky’ y por los de otra cierta edad por…


Parsons se ha labrado un nombre poniendo su ídem a un grupo lleno de canciones que no había hecho él y sin saber casi componer ni tocar decentemente ningún instrumento. Vamos: lo que se conoce en mi pueblo como un genio o, en términos académicos, “Puto Amo”. En lo que sí sobresale este ahora orondo señor es en ser un productor con todas las palabras. No porque hiciera sonar bien algo tan aburrido como ‘Dark Side of the Moon’ (hatemail incoming in 3...2...1…) o simular que un tipo tan soso pero que tanto me gusta como Al Stewart lo petara comercialmente durante tres discos. Sino más bien por haber sabido rodearse de gente cojonuda. No hablaré hoy de cómo fagocitó al verdadero compositor jefe de ‘The Alan Parsons Project’, Eric Woolfson, sino de cómo se hizo, gracias a sus arreglos para la mega-canción sobre follar en Marruecos ‘The Year of the Cat’, del orquestador Andrew Powell.
Me llamo Alan Parsons y me acabo de comer a Alan Moore
Él fue el responsable de todos los pasajes orquestales que le dieron personalidad al grupo. Momentos de chunda chunda luiscóbica con influencias de la música clásica que interrumpían canciones chorras como “Winding Me Up” para convertirlas en cumbres neoclásicas del “¿Pero que cojones ha pasado de repente!”. El caso es que Richard Donner, mientras estaba con su equipo localizando los exteriores de la película, andaba poniendo Alan Parsons en la fragoneta. Y ya sabemos que escuchar mucho rock progresivo hace cosas raras con tus neuronas. Así que decidió que no podía entender su película sin los atronadores y ¡¡¡¡ÉPICOS!!! pasajes arreglados por Powell. Llamó a Parsons, éste convenció a su colega y el resto es historia. Historia del cabreo de crítica y público.

Porque entender batería, hard casio y guitarra eléctrica en una película de fantasía medieval es como admitir que a la sobrasada se le puede y debe echar miel.

Por supuesto, la sobrasada SÍ que va bien on la miel. ¿Y el puterío con el romance medieval? Pues si ya colaba el chungo de Matthew Broderick en el reparto, ¿por qué no unos sintetizadores sórdidos? A mí de pequeño me importó un carajo. Me parecía ¡¡¡¡ÉPICO!!! y maravilloso. De niño no tenía ni un ápice de cinismo. Ni de oído. Ni de cordura.

Los críticos no opinaron lo mismo. Pero os voy a contar un secreto: esta banda sonora no es de rock. Pero ni de coña. De hecho, si se escucha con atención, apenas un 20% es rock, mientras que el resto es orquestal estilo Hollywood e incluso algo de música de la época en la que se desarrolla la historia.

Pero, claro: esa parte rock, por pequeña que sea, se da de hostias con la fantasía medieval, dirán ciertas gentes que luego no tienen problemas para imaginarse cabalgando dragones al son de Rhapsody of Fire. Quizá. Pero apliquemos nuestro tan querido escepticismo al caso:

La música tradicional hollywoodiense al estilo John Williams de los 80 es heredera de la de Eric Wolfgang Korngold en los 30-40. Que a su vez era básicamente discípulo de la escuela vienesa de finales del XIX. Vamos: que el rock de Powell es música separada apenas medio siglo de la tradicional para el cine medieval de Hollywood. El razonamiento es simple: Si estamos contando una historia del siglo, digamos, XII, ¿qué son cincuenta años arriba o abajo de desarreglo musical frente a alrededor de 700 años? Si nos ponemos puristas, la banda sonora de toda peli medieval tendría que tener instrumentos medievales. Y NO queréis eso. Suenan todos como un ornitorrinco con problemas intestinales.

Y, con todo, la música se llevó (y sigue llevándose) un buen rapapolvo. Nadie dice que el score de ‘Las Aventuras de Robin Hood’ suena viejuno, pero el 99% de los encuestados claman que lo de Powell y Parsons se carga la película. Todo ello a pesar de contar con momentos tan tan bonitos como el tema de Isabob. Y es que nada que acompañe a la presencia de Michelle Pfeiffer puede ser feo: estoy seguro que si ponemos un plano de Michelle y luego uno de una  bosta de vaca, el efecto Kuleshov hace que parezca la caca de whasapp

Este tema es digno de Jerome Moross, joder. Pero nada. Powell sólo pudo hacer una película más y desapareció de esto de las bandas sonoras y el rock progresivo para dirigir orquestas, con lo que suponemos que será más feliz, pero follará menos. Alan Parsons, por su parte, se separó de Eric Woolfson y se dedicó a sacar varios discos con su nombre en solitario que, miren ustedes que casualidad, tenían menos canciones escritas por él que los LPs firmados como banda. Su gran acierto, con todo, fue ya hace cosa de una década cuando decidió meter en su formación como cantante a un tal P.J. Olsson.

Ay, P.J.

EPÍLOGO DE ESTE MINI POST:

¿Cómo expresar con palabras una personalidad escénica como ésta? En el primer concierto que lo vi, al que acudí con Vicisitud y poco interés, salió dando vueltas al escenario como un Pequeño Pony propulsado a pedos de arcoiris. Sí: puede parecer que esta descripción destila cierta homofobia. Pero creedme cuando os digo que es ADMIRACIÓN. No hay nada como ver la verdadera PASÍON, gaycidad y afectación con la que P.J., del que nos hicimos fans en el mismo momento, cantaba cada tema. Buscad algún concierto de la época pre- ‘A Valid Path’ y gozad. Gozad tanto como yo gocé de pequeño viendo ‘Lady Halcón’ con esa música tan putera y, al mismo tiempo, estremecedora, que hoy en día todavía hace que me den ganas de irme a Los Ángeles y acosar como fan enamorado a Rutger Ha… Perdón. A Michelle. Quería decir Michelle Pfeiffer. O Isabob, que es para mí quien siempre será la que probablemente sea una de las cosas más bonitas que ha andado sobre la tierra por encima incluso de una tostada de sobrasada con miel.

Tengo hambre.

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Nota de Paco Fox: Este texto era en principio un encargo para la web http://gotcha.es/. Pero pasó lo peor: estoy desbordado en el trabajo y con la preproducción de Cine Basura: La película a tope. Así que le pedí por favor a quien me lo encargó que me dejara ponerlo también aquí, algo a lo que accedió encantado. Espero que disfrutéis con este tema algo raro para la temática de ente bloj, pero muy querido por mí. Y no os preocupéis: el nivel de morcillas no es tan loco como de costumbre, pero el texto está plagado de chistes malos. Disfrutad con mi música favorita:


El concepto de ‘folk progresivo’ es, a primera vista, tan oximorónico como ‘silencio atronador’, ‘comida de Taco Bell digestiva’ o ‘dirigente del PP valenciano honrado’. El folk es un tipo de música que por definición es simple y con estructuras muy rígidas. El progresivo, para los críticos y fans que lo analizaron después de su momento de gloria, es aquel que se basa en progresiones musicales, aunque en el fondo todos sabemos que se trata de toda música popular a la que se le hace algo interesante e inesperado. Generalmente largo. Pero no siempre. Que no todo es Yes y por ahí hay mucho Gentle Giant con canciones de cuatro minutos de composición más intrincada que entender a tu novia cuando te dice responde ‘Nada’ a la pregunta ‘¿Te pasa algo?
Justo este disco no está por el crimen contra la humanidad cometido en él por Blackmore hacia 'El Lago de los Cisnes'
Así que, para definir ‘Folk Progresivo’, me quedo con una frase que leí hace mucho tiempo en los albores de internet cuando el género empezó a propagarse tras años de oscuridad: se trata de coger melodías tradicionales y hacer algo interesante y distinto con ellas. Sí: una definición muy inclusiva, pero yo soy del tipo del fan prog anti-talibán. Con tal de que un grupo se me pase de la estructura de estrofa-estribillo o me componga en un compás rarete, ya estoy dispuesto a recibirlo con los brazos más abiertos que a Alexandra Daddario desnuda. O en sujetador. O vestida. O que no sea Alexandra Daddario. Una mujer, por favor.
Una mujer que te hace hablar como un dadaísta
Antes de empezar, un par de menciones especiales aparte de otras muchas que haré en cada entrada porque contenerse, cual señora con Teena Lady, nunca ha sido lo mío. El subgénero tiene una frontera muy difusa. Es difícil establecer quiénes son folk rock, quienes son folk psicodélico y quienes son ya prog. Lo que sí sabemos es que ninguno llegará a follar tanto como un miembro de Motley Crue. Esto es un género para gente dedicada y amante de trotar por el campo. O simples chavales que se hacían sus discos hippies de 99 copias para los colegas. Dentro de este último grupo, siempre me ha gustado mucho Ithaca y su LP ‘A Game for All Who Know’. Que tiene flauticas y eso, pero está diseñado más bien para fans de los Moody Blues. También, como uno no tiene tiempo para todo en esta vida, hay grupos que escuché una vez y tampoco volví a ellos, pero que los expertos suelen elevar a los altares. Es el caso de los vascos Haizea y su ‘Hontz gaua’, que me he puesto mientras escribía este párrafo y, mira: está muy bien.

Entre las polémicas estaría mi alergia a de Incredible String Band, que son los favoritos de muchos críticos gafapastings o, ya siendo muy extremo, el no meter el muy mítico ‘Liege and Leaf’ de Fairport Convention, disco fundacional del renacimiento de la música tradicional aplicada al rock. Pero el caso es que siempre he considerado ese LP como el inicio del folk rock inglés más que un disco de progresivo, por mucho que dure la repetitiva ‘Tam Lin’. Así que vamos a lo que vamos. Veinte grandes del folk progresivo que recomiendo escuchar. Aunque todavía estás a tiempo de hacerte fan del folk metal o de ACDC si lo que quieres es poder entablar conversaciones con mujeres. Aquí entramos en un camino irónico: el de la música muy ñoña, pero sólo para neverfuckers:

20.- Trees: The Garden of Jane Delawney

Digamos que Trees son los hermanos pobres de Fairport Convention o Steeleye Span, con apenas dos discos. Pero mientras que los grandes grupos del folk rock se solían quedar en su área de confort, Trees eran bastante más abigarrados. Haciendo sus versiones de canciones tradicionales como ‘The Great Selkie’ o ‘Polly on the Shore’ en su segundo disco, pero siempre adornadas con guitarras más agresivas e influenciadas por la psicodelia. Además, tienen una balada de su propia autoría que es de lo más bonico que he escuchado en mi vida. De esas que consiguen que la palabra ‘delicado’ deje de relacionarse en mi mente con lo que puedes poner en la lavadora o con la situación de mi estómago:


19.- Harmonium: Si on Avait Besoin D’Une Cinquème Saison

...O cómo hacer una obra de rock sinfónico con instrumentos acústicos. Si bien la primera cara del disco son canciones cortas que, por mucho que las escucho, se me olvidan siempre (excepto la sórdida dedicada al verano, que me da un poco de vergüenza ajena), la segunda cara (¡Los tiempos en los que había dos partes hasta en los discos de Samantha Fox!) es una composición instrumental gloriosa. Conceptualmente rara: cuatro temas dedicados a las estaciones y un quinto a una quinta estación que vaya usted a saber lo que significa. Pero, por feck, qué bonita que es:


18.- Gwendal: A Vos Desirs

Lo de las dos caras del LP se repite en este clásico del grupo de rock bretón más conocido de los setenta. Al  menos en España entre ciertos perroflautas que había en Sevilla cuando yo era estudiante por allí (uno de ellos, al que siempre le daba 20 duros cuando me tocaba alguna de Gwendal, me salvó una vez de un ataque de dos yonkis con jeringuillas sidosas: de ahí mi amor al perroflautismo).

La formación fue evolucionando de inicios más puros de música celta hasta ir incluyendo poco a poco elementos del jazz. Su tercer disco tiene en su cara B una suite la mar de maja que marcó su transición hacia caminos más experimentales en sus siguientes dos discos y, a menudo (sobre todo en el quinto ‘Locomo’), más coñazos. Pero aquí estaban sembrados:


17.- Anthony Phillips: The Geese and the Ghost

Mirad esto:

¿Se puede ser más pastoral que esta portada?  Es la ñoñería de la arcadia medieval hecha LP. La música que va dentro no es exactamente algo como Gryphon, que llenaba sus primeros discos de melodías tradicionales sacadas de las sucias profundidades del medievo, sino una reinterpretación idealizada de… bueno: básicamente esta ilustración. Junto con sus ex compañeros de Genesis Mike Rutherford (especialmente, ya que co escribe algunas pistas) y Phil Collins (poniendo la voz cuando se necesita, que es siempre - porque Pil mejora todo disco), Phillips, el que realmente creó el aspecto más pastoral de la música del famoso grupo, debutó en solitario años después de abandonarlo con esta obra que hace que te den ganas de irte a un estanque a darle de comer a los patos mientras un juglar toca a tu lado. Sí: sé que mola más la sensación que te da Manowar de ir a cortar cabezas y acabar en el Valhalla, pero algunos también apreciamos un poco de paz de vez en cuando:


16.- Circulus: The Lick On The Tip Of An Envelope Yet To Be Sent

La línea entre el folk progresivo y el folk psicodélico es tan nebulosa que necesitas el telescopio Hubble para distinguirla. Básicamente porque nunca entendí muy bien lo que era eso de la psicodelia más allá de rock progresivo antes del rock progresivo y que no tenía mucha estructura porque las drogas no permiten que pienses claramente. De los grupos de folk psicodélico más o menos recientes, los mejores con diferencia son Circulus. Sobre todo porque visten así:
Se abre el debate: ¿Qué da más calidad: los sombreros o las poco medievales gafas?
Como ya dije hace tiempo, hacer un grupo de música medieval vestidos con faldas es el verdadero punk de nuestros días. Es realmente ir a contracorriente. Sí: cierto tipo de folk estilo Vashti Bunyan o Nick Drake ha sido reivindicados por los rockdeluxianos. Pero sus seguidores son lo que toda la vida de dios se ha llamado catautores, sólo que, como son acústicos, se les dice que son folk. Pero la música tradicional ha de tener, qué se yo: elementos tradicionales. Y aquí hay. Vaya que si hay. Desde instrumentos medievales hasta temáticas paganas. Por el amor de dios, si esta gente inicia este disco con un tema cantado en inglés antiguo. Ese que no lo entienden ni los ingleses. Son tan medievales que en su tercer disco tenían una canción tradicional pagana que sale en ‘The Wicker Man’. No la de Iron Maiden. Tampoco la peli de Nicolas Cage. Me refiero al clásico de culto con Christopher Lee vestido de la Pantoja
Marinero de luces con hoz y de amarillo cruzó la bahía / Y quemó a un tío en un hombre de mimbre
Ese tercer (o cuarto, depende de cómo se mire) es mi favorito porque mezcla todo eso con… ¡una historia conceptual sobre extraterrestres en la Edad Media! Sin embargo, he pillado el primero (o segundo… es que el verdadero primero es otra cosa; tampoco voy a explayarme más) para dar caña con uno de los arranques de CD que más me han ciclado en toda mi vida:


15.- Comus: First Utterance

Volviendo a ‘The Wicker Man’. En esa película se utilizan canciones folk para hacer un contraste con el mal rollismo pagano. Pero lo que realmente me habría gustado es que un grupo como Comus se hubiera encargado de esas canciones. A menudo la música de terror se relaciona con grupos de metal gore, black metal, John Carpenter o Melendi. Pero realmente la única canción que en toda mi vida me ha causado desazón es de Comus. Un grupo que parece sacado de una sesión de sacrificios humanos a la luz de la luna. El que tenga melodía y esté a un paso de ser música alegre y normal hecha por tu amistoso vecino y no se trate sólo de gritar o de usar estructuras dodecafónicas es precisamente lo que me acojona más que Górecki o Burzum. Sobre todo cuando en sus canciones trataban temas tan bonitos como la violación. O la necrofilia. No sé de cual de las dos cosas va este tema, pero nada bueno se cuece ahí. Mi canción favorita para Halloween:


14.- Los Jaivas: Alturas de Macchu Picchu

Creo firmemente que en cada lista que se confecciona de cara al público (no como las que te haces de ‘tías feas que dan para paja’ en Pinterest) ha de haber una posición reservada para algo que no te gusta, pero sobre lo que hay consenso entre los que saben. Por ejemplo, tendría que poner en ‘Mejor práctica sado maso’ el lamer los pies, si bien como no soy Tarantino y nunca le he visto la gracia. En el caso de este compendio de folk progresivo, es mi misión divina hacer caso a la intelligentsia y añadir ‘Alturas de Macchu Picchu’, obra cumbre del folk prog andino.

Empezar un disco como éste citando, aunque sea de pasada, el puto ‘El Cóndor Pasa’ es como tocar la marcha nupcial en una boda o entrarle a una tía diciendo ‘¿Estudias o trabajas?’. Una auténtica vergüenza de la obviedad. Por no hablar de que me hace sentir como si estuviera el metro de Madrid. Pero vamos: no me meteré demasiado en comentar un LP que sólo he escuchado un par de veces. Yo os lo dejo y vosotros juzgáis:


13.- Carol of Harvest: Carol Of Harvest

A los fans del progresivo en general les encanta, como a cualquier cultureta que se precie (porque los sinfónicos eran los gafapastas de los 70), encontrar bandas oscuras de la hostia que resultan ser gemas perdidas. En la era de la explosión del género gracias a internet salieron reptando hacia la luz como Gollum buscando su tesssoro muchas bandas olvidadas que sacaron un disco y desaparecieron. Es el caso de este extraño grupo alemán que cantaba en inglés y que editó este LP con dos canciones largas que enmarcaban tres baladas folk muy etéreas. Guitarras generalmente lentas, pero con sus explosiones vibrantes. Un disco muy apreciado por los amantes de lo que suele llamarse Lo-Fi Psych Folk Ejande Narl E Peich.


12.- Mostly Autumn: The Last Bright Light

Grupo escocés que comenzó mezclando sin mucho orden y concierto la música celta con la influencia de Pink Floyd y Camel, para poco a poco ir abandonado flautas y gaitas a medida que avanzaron los años. Los tres primeros discos vienen a ser muy similares, pero creo que el tercero es la cumbre del grupo como folk progresivo (la cima como progresivo a secas vendría hace un año con su último CD ‘Dressed in Voices’).

Aquí va uno de los pocos temas en los que mezclaban (si bien al final) un instrumental celta con guitarra eléctrica. Y basado en Tolkien, lo cual hace que sea un 23% mejor que las demás canciones:


11.- Pererin: Haul Ar Yr Eira

Porque toda lista tiene que tener un disco verdaderamente raro para que el autor se quede tranquilo epatando a los que saben un poco del tema. Si Carol of Harvest era un grupo desconocido, los galeses Pererin son ya el equivalente en extrañeza a un señor mayor cantando ‘Esta no es mi vieja yegua gris’ por la calle con los pantalones bajados.

Se trata de una formación llamada originalmente Bran de prog regulero muy poco memorable que abrazó el folk galés mezclándolo a veces con una guitarra eléctrica inspirada en Camel y cambios de ritmo en medio de los temas muy bien arreglados. Como en la canción que abre el disco, titulada ‘Haul Ar Yr Eira’ que, como todos sabemos, significa en galés ‘Dame el paráguas que en Cardiff llueve la hostia’:


10.- Carmen: Fandangos in Space

No todo va a ser folk británico (aunque para qué engañarnos: el progresivo es un movimiento que nació en ese país) o andino. Existieron una gran cantidad de discos de flamenco prog. Como andaluz atípico (pecoso, anti-reuiniones masivas familiares, anti-taurino, anti-feria y anti-cuñado gracioso), siempre odié la música de mi tierra. Lo cual no me impidió apreciar cosas como el disco de  Cai  “Noche Abierta” (no sólo por los cojones de ponerle ‘Cai’ al grupo de Cádiz) o el de Imán: Califato Independiente. Pero como con Triana verdaderamente no puedo, tengo que darle su puesto a una auténtica sordidez. Si el flamenco popular se exportó a nivel mundial con una formación francesa (los inenarrables Gypsy Kings), el flamenco prog más conocido es… angloamericano. El grupo Carmen nos regaló joyas del espanglish en tres discos que mezclaban palmas, español, inglés y una sección rítmica que convertían al grupo en una especie de versión andaluza de Jethro Tull. No en vano el bajista acabó pasándose a la formación de Ian Anderson, y su estilo se dejó notar en su trilogía de obras maestras del folk prog de las que hablaré más adelante. Aquí tenemos la primera canción de su primer disco y su mejor momento. Nada podía superar tanta jrandeza como la letra “Anda jaleio jaleio / en la cueva de Granada / The get down al tiroteio” o “Tus hitanos son primores / que le hassen a la hitana / en el pelo caracoleh

Obsérvese la inmensidad de los pantalones sobaqueros del bailarín del bigotón, el sombrero morado con abrigo de plumas del líder del grupo y lo extraordinariamente guapa que era la bailaora, a la sazón hermana del cantante:

Y sí: al final de este vídeo sale Bowie, pero básicamente porque era amigo del grupo, a los que le cedió su productor habitual Toni Visconti. El mundo musical británico de la época era muy endogámico. Y así salían las cosas que salían.

9.- Strawbs: -From The Witchwood.

Strawbs son uno de esos grandes olvidados de la historia de la música. Prácticamente desconocidos más allá e Inglaterra. De hecho, sólo tienen un fan acérrimo español.

Vamos: yo.

Perfectamente comprobado en el crowdfunding de la autobiografía del líder del grupo Dave Cousins, en cuya lista de mecenas sólo aparecen dos personas de la península y uno tiene nombre de claro expatriado anglosajón. In fact, en la primera reunión del club de fans de internet del grupo (en los albores de los Yahoo Groups, esto es, el pleistoceno), un joven Paco Fox desenfocado, con gafas y el pelo negro viajó a Londres para encontrarse con varios señores mayores:
Fox, hace unos 15 años, estrangulando a su novia para que no huyera despavorida
El grupo empezó como una formación folk junto a la mítica Sandy Denny. Y por mítica ya podéis imaginar lo que se quiere decir: que palmó joven. Ella se fue a Fairport Convention, mientras que Strawbs empezó su evolución ya desde su segundo disco hacia ser un poco más pretenciosos de la habitual. Elegir qué LP de su discografía de los 70 se podría poner en esta lista es muy complicado, ya que desde casi sus inicios (en canciones como ‘The Battle’ o ‘The Vision of the Lady in the Lake’) el folk se empezó a poner épico y progresivo. Pero he seleccionado ‘From the Witchwood’ porque es el disco que marca la transición de ser principalmente folk inglés a rock progresivo. Y por ser uno de los dos en los que militó en la formación Rick Wakeman, mi borracho favorito del sinfónico. El LP combina algún tema flojo de Richard Hudson (la democracia nunca le sentó bien a esta formación) con ciertos clásicos del grupo que abordan temáticas muy del género como lo bonico que es trotar por el campo (‘A Glimpse of Heaven’), el trotar y follar por el campo (‘The Shepherd’s Song’) y el trotar por el campo y encontrarse con una bruja, que es la que pongo de ejemplo por ser la de fantasía. Que como desgraciado que se ha leído ‘Las Crónicas de Thomas Covenant’, es lo mío:


8.- Pentangle: Basket of Light

Palabras mayores. Bert Jansch y John Renbourn eran dos magos de la guitarra si por ‘magos’ se entendiera ‘gente que toca de puta madre’, en lugar de ‘chavales con bufanda que juegan sobre escobas’. Ambos se unieron para hacer el grupo que llevaría al folk rock inventado por Fairport Convention un paso más allá, mezclándolo con blues, música barroca, orientalismos, comino, chope, pipas churruca y todo lo que le pudieran echar a la olla.

Igual que Fairport o Steeleye Span siguieron el esquema de tener una cantante, curiosamente de tono muy parecido a Maddy Prior (la cual acabó grabando un disco casi prog con todo el Jethro Tull su mejor periodo). Jacqui McShee también componía y aunque el grupo es más famoso por sus aventureras versiones de canciones tradicionales como ‘Once I had a Sweetheart’, yo os dejo con este tema que abre el disco que tiene todo lo que hace a un fan del prog manchar las sábanas y dejarlas acartonadas: cambios de compases que van del 5/8 y el 7/8 pasando por el 6/4 simplemente para joder a los que se nos dan mal las matemáticas:


7.- Horslips: The Tain

La gran institución del rock irlandés. En serio. Nadie los conoce en España, pero allí son referencia incluso de Bono, el cual tituló su canción para la peli ‘Gangs of New York’ con un homenaje a uno de los temas más populares del grupo.

Ellos solitos inventaron el rock celta con su disco ‘Happy To Meet Sorry to Part’, pero pronto decidieron que lo que molaba era hacer grandes obras conceptuales. La primera fue ‘The Tain’, un disco basado una en las leyendas del héroe Cú chulainn (que se pronuncia ‘Kujulan’, pero retiraré la palabra a todo el que no diga ‘Cuchuláin’, que queda infinitamente más gracioso). La cosa va de cómo se arma un pifostio bélico por el intento de robo de un pedazo de toro inmenso del reino de al lado. Vamos, la demostración de que Galicia e Irlanda son exactamente lo mismo.

El ciclo de canciones unía temas tradicionales con composiciones propias y breves interludios instrumentales. Vamos: lo que viene siendo tu disco conceptual de toda la vida. El tema más popular es una adaptación rock de La Marcha de O’Neill llamada ‘Dearg Doom’ sin el que no se entiende el rock irlandés:


6.- Mellow Candle: Swaddling Songs

Llevamos varios grupos oscuros, pero los héroes ocultos del folk progresivo por antonomasia son Mellow Candle. Son tan jrandes que unen culturas freak. Un día hablando con el muy irlandes Padraig O'Connaugh durante la celebración del día de Escocia en casa de nuestro colaborador Marlow (leyó un poema de Robert Burns escupiendo su idioma y luego clavó un cuchillo en el haggis, lo cual no mató la capacidad de ese endiablado alimento de causar festividades valencianas en mi ano), me preguntó que qué música irlandesa me gustaba. Yo, sabiendo que el tipo era un finstro, me atreví diciendo: “A mí lo que me pone es un grupo que sólo sacó un disco llamado ‘Mellow Candle’”. A O’Connaugh se le iluminó más aún su enrojecida por el alcohol cara irlandesa y me abrazó.

Ese es el poder de este grupo. Sólo un disco para Deram, la compañía que básicamente creó el progresivo al encargar ‘Days of future passed’ a The Moody Blues, y se hundieron en el olvido, hasta que internet se encargó de rescatarlos porque se corrió la voz de que los coleccionista pagaban minolles por el vinilo. Y, por una vez, valía la pena. Las claves son una sección rítmica muy al estilo de Jethro Tull mezclado con dos voces que quedan especialmente bien el el tema que abre el disco:


5- Gryphon: Red Queen to Gryphon Three

Tener el fagot como instrumento principal de tu grupo de rock no te convierte sólo en un Héroe del No Follarás en la Vida. Te convierte en un héroe nivel Cohen El Bárbaro. Una figura épica e inmortal de la música.

De eso iban los simpáticos Gryphon, que empezaron con un disco de temas medievales a menudo tocados con instrumentos de la época (os recomiendo que gocéis escuchando ‘Kemp’s Jig’, canción con la que te dan ganas de ir por trotando por caminos de tierra asaltando a bellas damas y violando a aguerridos caballeros). Pero para su tercer disco ya estaban bien aposentados en la corriente de progresivo y se marcaron una obra en cuatro partes que es de lo más recordado no ya del folk prog, sino del sinfónico en general.

El líder acabó haciendo bandas sonoras, pero lo importante es que a mí lo que siempre me ha gustado más de esta obra es la portada:


4.- Dave Cousins: Two Weeks Last Summer

¡Trampa! El fan alocado de Paco Fox repite un disco de Strawbs para reivindicar su grupo de cabecera.

Sí.

‘Two Weeks Last Summer’ es el LP en solitario que grabó el líder del grupo justo en plena transición hacia un sonido más rock tras la marcha del único remanente de la formación folk original (Tony Hooper, nombre que ya habéis olvidado). Para ello usó temas antiguos que se habían quedado por el camino y algunos nuevos. Entre ellos, su obra maestra como compositor. Con el viejo amigo Rick Wakeman tocando los teclados como un puto dios, Roger Glover de Deep Purple al bajo y arreglos para cuerda de Robert Kirby (muy querido por los rockdeluxicos por su asociación con el ya nombrado cantautor maldito Nick Drake - efectivamente: también murió joven), creó uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. La canción Blue Angel sin duda sería parte de mi top 5 (porque, como nos enseñó ‘Alta fidelidad’, todos los perturbados hacemos listas). Tanto me gusta que, la primera vez que conocí a Cousins, le presenté a mi novia y le dije:
“This is Nieves, my blue angel”.
“My best song”, contestó él.

Años después en los foros me enteré de que es posible que su oscura letra aparentemente romántica vaya sobre la muerte.

Muy bien, Paco. Muy bien.


3.- Camel: Harbour of Tears

Para el podio me he dejado tres grupos que no han sido prog folk durante toda su carrera. Más bien tres pesos pesados (sobre todo Mike Oldfield con, MUY pesado con sus putas secuelas de Tubular Bells). Pero no nos adelantemos. Primero toca Camel.

Ya he dicho que Strawbs es uno de los grandes olvidados de la historia de la música. Camel es, sin duda alguna, EL grupo más infravalorado que ha existido. Y no solo a nivel de composición: como guitarrista, Andrew Latimer es capaz de varufackear a cualquiera que se ponga por delante. Cualquiera. Sea de blues, de rock, flamenco o se dedique a tocar la guitarra con las uñas de los pies. Nadie hace que el instrumento suene tan apasionado y hermoso como el líder de Camel.

En plena fiebre por lo celta de los 90, varios reputados artistas se apuntaron a hacer canciones sueltas, colaboraciones o discos enteros con influencias irlandesas. Eran tiempos en los que Enya o The Corrs dominaban en las listas de éxitos y yo era feliz por partida doble: la música que me gustaba por fin era popular y podía ver vídeos de morenazas eróticas de ojos claros. Otra cuestión es que también había que tragarse al calvo de Carlos Nuñez (un puto amo de su instrumento) o a Hevia, cuya gaita sonaba, tal y como proclaman Un Pingüino en mi Ascensor, “a un cruce entre Darth Vader y una harmónica”.

Camel, que estaban renaciendo como grupo tras desintegrarse ante la indiferencia general de prensa y público hacia mediados de los 80 (a pesar de que ‘Stationary Traveller’ es de lo mejor que se compuso en toda la década), se apuntó al tema y creó un disco conceptual sobre la emigración irlandesa por la hambruna que sufrió ese país y que hizo que todos los policías de Boston sean hoy en día originarios de algún lugar entre Connemara y Dublín.

Todo el CD es una maravilla. Al menos para mí. Que soy el que está haciendo esta lista. Así que hacedme caso. Elegir sólo un tema me es casi imposible, así que me decanto por uno de los que más suenan a canción de trabajo celta. Acompañado en el vídeo de Youtube con imágenes de camellos y el desierto porque la gente es muy peligrosa con un editor de vídeos en sus zarpas:


2.- Mike Oldfield: Ommadawn

El mejor disco de todos los tiempos. Ya está. Así de fácil. Y lo pongo el segundo. Porque, si bien nada puede superar a esta obra cumbre del capullo de Mike Oldfield, el número 1 está reservado a un LP que define mucho mejor el género.

Para todo el mundo, ‘Tubular Bells’ es la quintaesencia de Oldfield. Pero su verdadera obra maestra es este tercer disco, para el cual reunió a un impresionante grupo de músicos (entre ellos sus dos hermanos, el gaitero mejor y más feo de la historia - Paddy Molón-ney- y Clodagh Simmonds, fíjense ustedes por donde, una de las cantantes de Mellow Candle.

El resultado es glorioso hasta el punto de haber sido utilizado como banda sonora de una peli porno de los 70 y funcionar perfectamente. Es un disco que vale para ciclarse con su clímax, para volver a ser un niño con su final, para sentirse retozando por el bosque o, más importante, para que te salga el corazón por la uretra de felicidad sónica.


1.- Jethro Tull: Songs From The Wood

En el folk prog no sólo es importante la música. También las temáticas que se abordan en las letras. Porque sí: existen canciones que no van de amor, de tener el trasero gordo, de droga, de lo triste que estas, de follar o de joder al establishment. En la música se puede hablar de otras cosas. Por ejemplo, Jon Anderson de Yes nunca ha hablado de absolutamente nada y, al mismo tiempo, de todo. Por su parte, Ian Anderson, durante tres maravillosos discos, eligió escribir sobre el campo. Sobre canciones del bosque. Sobre fornicio rural. Sobre caballos de tiro olvidados por los tractores. Sobre flautistas y de fiestas paganas. Y sobre fornicio rural.

Ya sé que he repetido una dos veces. Pero es que el tío salido le dedicó hasta tres canciones al tema.
¿Alguien quiere cantar 'Rema Rema el Marino? (Premio al que pille la oscura referencia de este pie de foto)
Como dijo Dave Pegg, miembro de Fairport Convention y durante una etapa posterior a esta trilogía (completada por ‘Heavy Horses’ y el más oscuro ‘Stormwatch’) bajista de Tull, “Jethro Tull fue un grupo de folk mucho más exitoso de lo que nunca lo fue Fairport”. Viniendo de una de las cabezas más visibles del grupo de música tradicional inglesa por antonomasia, es el mejor de los halagos.

Y, feck: tenía razón. La perfección alcanzada sobre todo por los dos primeros discos de la trilogía nunca ha sido igualada en el género este del que me ha dado por hablar y al que tan tan poca gente le importa un carajo.

En mi emoción, no puedo poner sólo una canción. Ahí van tres maravillas:

Canciones del bosque que te hacen sentir mejor:

Damas de alta alcurnia que te violan en el campo (la versión más femdom de las historias de serranillas de El Libro del Buen Amor):

Y de amor no correspondido. Pero EN EL BOSQUE:

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