noviembre 2015

Ya he dicho en otras ocasiones que odio a los que se erigen como guardianes de la moral. Por lo tanto, todo esto de las clasificaciones morales de películas me parece un tema bastante sospechoso. Sospechoso y peligroso. Sospechoso, peligroso e imbécil.

Porque como demuestra mi amigo Rodrigo Caro, un chaval encantador y sin taras mentales que a los 8 años ya había visto ‘Suspiria’ y a los 13 ha rodado un mediometraje inspirado en el giallo y sabe perfectamente lo que era '2 Girls One Cup', no pasa nada por ver cine de terror cuando se es niño, del mismo modo que no pasa nada si dices palabrotas con cinco años. Sí: alguno puede cagarse de miedo y mojar la cama durante un par de días dependiendo de que vea qué cosa. Pero también me pasaba a mí lo de no sacar los brazos fuera del límite del colchón después de ver un póster de ‘Viernes 13’ (porque de pequeños todos sabíamos que había una barrera invisible de láser que nos protegía) y no me hacía falta ver la peli para ello.

La teoría de que si un niño ve un acto violento en una peli (o juega a él en un videojuego) y luego debido a ello se pone a matar a gente tiene la misma base científica que la creencia de John Harvey Kellogg de que tomar copos de maíz tostados eliminaba el deseo de la masturbación. Lo curioso es que durante muchos años esto no sólo se creyó a pies juntillas, sino que caló tan a fondo en cierto país como para tener una de las censuras cinematográficas más feroces de la última mitad del siglo XX. ¿Estados Unidos? No: allí había autocensura, pero estaban demasiado entretenidos produciendo porno con dinero de la mafia. ¿Italia? Entretenidos produciendo películas gore con dinero de la mafia. ¿Francia? Entretenidos produciendo porno con música clásica de fondo. Lo sé. Fue una de las experiencias onanísticas más anti eróticas de mi infancia. Tener que machacársela mientras una chica se mete el palo de la escoba por allí mismo al ritmo de Vivaldi no invita al vicio. De las tres películas guarras pretenciosas que me colaron en mis años de EGB, dos tenían que ser francesas. Obviamente.

No, señores: fue el Reino Unido de la Gran Bretaña, Territorios de Ultramar y Los Monos de Gibraltar Incluyendo a Su Líder Intelectual el Príncipe Carlos.

La censura en ese conjunto de países / nacionalidades / paraísos fiscales siempre había sido muy dura. Ahí está el caso ya comentado en uno de los artículos menos leídos de ente bloj de ‘The Devils’ de Ken Russell. Pero la cosa se puso francamente dura a mediados de los 80. Algunos lectores ya habrán adivinado que voy a hablar brevemente de los Video Nasties. Algunos lectores tienen conocimientos de cine de terror que me llenan de amor y ganas de no tomar cereales Kellogg.
¡Con imagen de la carátula de 'La Invasión de los Zombis Atómicos'!¡Señores con papilla en la cara!¡Paco Rabal!¡El Parque de Atracciones!
El asunto este trató de que el comité censor ya establecido no sólo se limitó a cortar películas como siempre. Es que directamente las prohibió y convirtió su tenencia en delito. Como si alguien traficara con animales en peligro, drogas (que tampoco habría que prohibir, pero ese es otro tema) o con sesiones de dj de Kiko Rivera. Todo fue instigado por una señora llamada Mary Whitehouse que llevaba varios años auto erigida, una vez más, como la guardiana de la moral del país. Fue ella la que empezó a echar la culpa de actos violentos (¿ES QUE NADIE PIENSA EN LOS NIÑOS!) a las películas, afirmaciones que fueron acogidas como niño en calzoncillos a la puerta de un seminario (porque en un post sobre la censura es mi misión meter burradas que cabreen a bienpensantes) por los periódicos sensacionalistas de la época. Ese curioso invento inglés que lleva años generando diversión. Desde noticias falsas hasta la creación del concepto de la Page Three Girl, lo cual ofreció al mundo algo que nadie creía posible: que en el Reino Unido no todas las mujeres parecían caballos con caries. Sin Samantha Fox o María Whittaker mi infancia y la de muchos otros habría sido una etapa un poco más triste.
Nothing’s gonna stop me now from jerking off
Además, en ente bloj le tenemos mucho aprecio a María no sólo por lo que algún avezado lector habrá ya intuido (que era la chica del 'Barbarian' de los 8 bits), sino por haber aparecido en el mejor vídeo de Genesis, que ya puse una vez pero, qué cojones: así acompañáis con algo de música sórdida la lectura:

Benny Hill, Maria y el inmortal Phil Collins en el mismo producto audiovisual. Que le digan a Richard Gere que ESTO es el verdadero nirvana

Pero ya me estoy desviando. Que esto en principio iba a ser un post de tres párrafos sobre una noticia aparecida esta semana en la red. Llegamos los últimos, pero con fotos de chicas ochenteras. Continuemos:

A partir de la locura incitada por Mary Whitehouse, la policía empezó a prohibir e incautarse de (expresión que siempre me ha parecido rarísima) una serie de películas de terror y algunas otras que cayeron en la lista porque andaban por ahí, estaban en la misma distribuidora o se llamaban ‘La casa de putas más divertida de Texas’ y eso era sospechoso: En Texas nada puede ser divertido. Excepto su movimiento de independencia secesionista. Que os juro que existe.

Todo ello, con su análisis de cada una de las películas, está bien documentado en numerosos libros que pueden comprarse por Amazon, pero yo recomiendo especialmente el DVD “Video Nasties: The Definitive Guide”, porque además de un informativo documental, lleva comentarios de cada tráiler de cada película prohibida por gente que admiro tanto como el bigotón de Kim Newman, quizá mi crítico de cine fantástico favorito del mundo.

Así que no me meteré ahora con la trilogía lovecraftiana de Lucio Fulci, las cositas de andar por casa comiendo fetos de Joe D’Amato o Island of Death (quizá una de las más gorrinas y depravadas de todas ellas y que, por lo tanto, sobre la cual ahora mismo van a investigar cinco o seis lectores habituales). Todo esto viene a cuento porque poca gente sabe que la censura siguió varios años en el país. Y que todavía, a pesar de que ya muchas películas salen sin cortes a disposición del público, sigue siendo una institución anormalmente poderosa en un lugar civilizado a pesar de tener un príncipe que apoya la homeopatía.

El caso es que, aparte de los Video Nasties, había una lista de películas cuya exhibición en salas no estaba prohibida, pero sí su posesión. Este segundo aspecto del asunto es menos conocido, y duró muchos años, avivado por un par de escándalos apoyados una vez más por los periódicos sensacionalistas. Uno a raíz de un asesinato supuestamente inspirado por ‘Halloween 4’ y otro por ‘Muñeco diabólico 3’, y curiosamente ninguno de los cuales fue debido a que ambos títulos sean la desvergüenza y desidia hecha cine. A lo largo de los 90, se creó en el Reino Unido un mercado subterráneo de tráfico de películas prohibidas, con su importación ilegal por la frontera (si ya es jodido meterse en el culo bolas de coca, imagináos VHS) y sus clubs y fanzines alternativos.

Finalmente, todo esta locura llegó a su fin en los 2000, cuando la llamada ‘Section 3’ se abolió (títulos que destruían si la policía los encontraba en tu poder, pero por los que no te metían en juicios como con los Video Nasties) y la censura se relajó hasta el punto de que yo tengo una preciosa edición de ‘El Más Allá’ de Fulci de origen británico. Pero el cuerpo censor sigue activo, las clasificaciones allí no son recomendaciones como en España, sino prohibiciones, y anda causando daño por otros motivos. Y a eso es a lo que vamos y la excusa para que me haya tirado varios párrafos hablando de la historia audiovisual angloescocesagalesayotrosterritorios. Pero antes, una comparativa:

En España tenemos un bonito comité de calificación moral. Que durante años era una chorrada a la que nadie hacía caso. Tras la aprobación de la explotación del cine X a principios de los 80 y la sustitución de las “Prohibida a” por unas más acertadas ‘No recomendada a’, hemos vivido unas plácidas décadas en las que quien quisiera ver ‘Nekromantik 2’ podía hacerlo sin problema en ediciones en vídeo. El porqué nadie querría tragarse semejante coñazo es otra cosa, pero cada cual con sus depravaciones fílmicas. Lo malo es que recientemente se nos han puesto gallitos quienes sean que ganen su salario con esta tontada y nos prohibieron 'Saw VI' en salas. La cosa quedó en nada, pero también se han obcecado en cascarle una X a ‘A Serbian Film’ para evitar indirectamente que se distribuya en este país. Y nuestro querido gobierno del PP ha colado una poca conocida ley audiovisual que parece redactada por un deficiente mental con parálisis cerebral. Esto es, por el propio Rajoy mismamente. En ella, se prohiben los contenidos pornográfico o “de violencia gratuita” en televisión. Quién decide lo que es “violencia gratuita” y lo que no es otro tema, porque las leyes se hacen vagas, tontas y de derechas a propósito. Pero desde luego, yo no soy el más indicado. Es el motivo por el que yo mismo iba a estrenar en Canal+ Xtra ‘The Abc’s of Death’ y cuando vi el episodio de gente empalada mientras se la machacaba con sexo pederasta decidí que prefería mantener mi puesto de trabajo y tal.

Pero al menos, en este país te plantan la X gratis. Puedes tener los cojones, como cierto distribuidor, de mandar la mencionada ‘A Serbian Film’ a calificar tanto a Madrid como a Parchelona por si en alguno de los dos sitios cuela. Pero en el Reino Unido la broma sale cara. Allí te cobran. Y es obligatorio.

En un arranque de economía modelo ‘el estado se lava las manos’, lo que debería ser un servicio público (aunque sea porque hay que pasar por el trámite por cojones) más bien huele a servicio público. Esto es, no es una organización gubernamental, y el sueldo de los censores (y, me atrevería a decir, los beneficios), salen de una tasa que se cobra a los distribuidores y productores. Lo cual podría ser buena idea si no fuera porque cada vez existen, gracias a la crisis en la producción cinematográficas, más películas que llegan con el presupuesto más justo que las mallas de una concursante de ‘MHYV’. El cine de guerrilla no puede permitirse dar, atención, 100 libras de entrada y 7,9 libras por minuto. Eso significa que una peli de 100 minutos acaba saliendo por 890 libras, o lo que viene a ser en europeo, 1.263 euros.

Vamos, que si ‘Cine Basura: la peli’ fuera británica, además de incorporar más chistes de caca y unas diez veces la palabra ‘wanker’ (mi palabrota inglesa favorita), habría tenido que alimentar solo con bocatas de chope a todo el equipo.
En su lugar, servíamos partes de los actores que iban acabando el rodaje.
Así que aquí entra una nueva propuesta a onvre del año: Charlie Lyne. Este documentalista (creo, porque a veces la IMDB se lía) y crítico ha visto que esto es intolerable en un panorama fílmico en el que para el cine de guerrilla ya no basta con extorsionar a amigos. Ahora además has de empeñarte a deber favores a todo el equipo que han trabajado gratis porque gracias a la piratería amortizar una peli de bajo presupuesto es una quimera tan fantástica como conseguir que la izquierda española entienda que el independentismo está en contra de su propia ideología.

Lyne se ha leído los requerimientos del comité calificador (o más bien, censor) y ha encontrado cómo llamar la atención sobre el problema y vengarse. Resulta que están obligados a verse la peli entera. Fotograma a fotograma. Por lo tanto, en un ataque de trolismo que haría que le contratara ipso facto como comentarista oficial de todas las apariciones de artículos de V&S en Menéame, ha abierto un Kickstarter para crear una película con una pared con pintura secándose. Cuanto más dinero saque, más larga será la película y más sufrirá el censor. A día de hoy, una de esas personas que guarda la moral de todos los británicos tendrá que tragarse 12 horas y 13 minutos de pintura secándose.
Aun así, más entretenida que la última de Reygadas
¿Servirá esto para que dejen de joder a la producción independiente británica? No sé. No hago películas allí (y, según quien vea el resultado final de ‘Cine Basura’, quizá diga que no llamarían ‘película’ a lo que he hecho aquí). Por lo tanto, hay quien diría que tampoco debería importarme.

Pero estaría equivocado. Me importa y he escrito uno de los posts con menos gracietas de la historia del blog por tres motivos: El primero es que admiro todo esfuerzo por ayudar a la producción de películas independientes. El cine de bajo presupuesto nos da joyas ocultas y, al mismo tiempo, el cine colonoscopia que tanto disfruto. El segundo es que no puedo evitar obtener placer cuando se llama la atención sobre la existencia de algo tan subjetivo, tonto e inútil como las clasificaciones morales, que llevan, por ampliar el público potencial, a la producción de películas aguadas como una ‘Los Juegos del Hambre’ en los que la protagonista no sufre ningún dilema moral, no mata a nadie a no ser que sea en defensa propia y la muerte no se ve con toda su crudeza. O, peor todavía, comedias en las que no se puede decir un buen JODER para que no se resienta la taquilla.

Pero el motivo más importante es el tercero. Y es que a mí no me gustan las bromas. De hecho, las odio. Me cabreo con los programas de radio con llamadas telefónicas tomando el pelo. PERO un buen troleo… eso es otra cosa. Tocar los cojones a una institución que se lo merece con sentido del humor es algo que aplaudo, aunque el pobre desgraciado que tenga que tragarse las posibles 13 horas de ‘película’ sea un encanto de persona. Que posiblemente no lo sea a no ser que realmente odie su trabajo y no tenga otra opción para pagar la hipoteca. Porque hay que pertenecer a un grupo muy determinado de capullos para participar de una organización que quiere imponer su criterio moral sobre un país libre prohibiendo a una parte de la población ver ciertas películas y, encima, extorsionar por hacerlo.
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Plantar un árbol. Escribir un libro. Tener un hijo. Estas son por tradición las tres cosas que ha de hacer una persona para tener una vida plena. El por qué no está en la lista bañarse en una piscina de baked beans o escucharse toda la discografía de José Luis Perales es algo que no entiendo. Pero vayamos por partes:

Ya planté un árbol en el instituto. Supongo que la discriminación hacia los geranios, las zanahorias o los cardos borriqueros a la hora de continuar el ciclo vital de la tierra viene de cierto misticismo que emana de las plantas grandes. O será algo fálico. Yo qué sé. El caso es que: CHECK

No he escrito un libro. Sí que he hecho un par de capítulos de uno sobre videojuegos que está al salir. Pero lo he sustituido por hacer una peli. Creo que vale. Los tiempos avanzan. CHECK

Tener un hijo. Eso no puedo. Porque para tener un hijo hay que follar. Y por ahí estoy vendido. Así que necesito un nuevo objetivo vital. Por ejemplo, ayudar a organizar un festival de cine.

Ahí es donde me uno al grupo principal de creadores de la Cutre Con, en la que entro como co-organizador y, más importante, co-financiador este año. Vamos, que voy a perder más dinero aparte de lo ya gastado en la película de Cine Basura. Y de la hipoteca del piso. Y de mi afición a comprar bebidas chungas en supermercados chinos.

¿Por qué este año? La respuesta es sencilla: AMBICIÓN. Lo de esta edición no va a ser normal. El salto cualitativo con respecto a la anterior es brutal. Nivel Brigada Brutal con Capa del Holocausto y quedarnos con vuestras almas. ¿Cuáles son las novedades?

Pues, de entrada, viene gente. De Los Ángeles. El primero que anunciamos es una figura mítica. Este tío:
Si después de ver esta foto, no quieres venir a la Cutre Con, al menos te replantearás tu heterosexualidad. O tu homosexualidad. Quién sabe.
El jran Matt Hannon, conocido por su familia, la cual curiosamente no reniega de él, como Mathew Karedas. Os voy a explicar quién es este señor y por qué su presencia es más importante que haber invitado al mismísimo Tommy Wisseau.

Karedas y un negro fumado protagonizaron en 1991 ‘Samurai Cop’. Esta bazofia de bajo presupuesto está en el top 10 de las pelis de mierda más divertidas de la historia. Allí arriba con 'The Room', 'Troll 2', 'Plan 9 from Outer Space' o el vídeo porno casero que rodaste con tu novia para erotizaros hasta daros cuenta de que la flacidez de las can-nes no da tan bien en cámara como creíais.

Secuencias de acción maravillosas, Robert Z’Dar, humor cutre, el prota con una peluca de mujer, todo rodado a primera toma y los mejores planos de reacción nunca vistos en el cine:


Cuando se puso hace unas ediciones de la Cutre Con fue un éxito rotundo. Y, como la gente es maravillosa y el ser humano está de todas maneras condenado a la extinción, la película ha generado un culto global. Tanto que comenzó la búsqueda de su protagonista. En algún punto de la década pasada, se corrió el rumor de que Matt Hannon había muerto. El caso es que, en una jugada que ni Íker Jiménez, él lo quiso así. Karedas quería dejar atrás la vergüenza de su lamentable paso por el cine y aprovechó que una persona con su alias palmó para, simplemente, no desmentirlo.

Claro que la fama de la película seguía creciendo. Y un buen día, Karedas apareció en Youtube aclarando que estaba vivo. A partir de ahí, comenzó la cuenta atrás más importante desde aquella que marcaba cuándo Natalie Portman sería ya mayor de edad. La cuenta atrás para ‘Samurai Cop 2’.
Pelo de ONVRE. Seguro que huele a Varón Dandy. Sin echárselo,
Karedas había estado trabajando como entrenador deportivo en Los Ángeles con bastante éxito y hasta había sido guardaespaldas de Stallone. Viviendo su vida placentera, comiendo sus yerbajos (por aquello de ser vegano) y haciendo sus abdominales. Pero tenía que volver del retiro por un motivo:

EL CACHONDEO.

Por lo tanto, se prestó a hacer la secuela. Para la que volvieron a llamar a su compañero de reparto y, atención, a Tommy Wisseau:

Así que, una vez rodada la segunda parte más esperada del año, sólo un festival del mundo tenía que hacer la premiere y traer a su protagonista: La Cutre Con. Pero lo importante es que los grandes proyectos, como el sexo oral, requieren que, cuando te pones, ya mejor lo haces bien y hasta el fondo. Y tras llegar al acuerdo (gracias a las hábiles negociaciones de Pedro J. Mérida) para proyectarla legalmente en un cine del centro (eso cuesta dinero), sólo faltaba que la presentara el propio protagonista. Puede que los que no hayáis visto la primera parte no seáis fans. Pero en cuanto os la traguéis (porque será una sesión doble con ambas películas), sólo querréis alabar y orar ante esta estrella de la caspa.

Ese primer día de inauguración, el jueves 28 de enero, además de los dos Samurai Cop, se emitirá “Turbo Kid”, una de mis películas favoritas de este año y con cuyos directores estuve de cachondeo el pasado Sitges. Se trata de seguir la corriente iniciada el año pasado de proyectar alguna película buena pero que se adecue al espíritu del festival y que se disfrute mejor con un cine lleno de freaks que en tu casa o con dos amigos en una sala medio vacía. “Turbo Kid” es un homenaje al cine chungo ochentero post apocalíptico con el gore más divertido que he visto desde el primer Peter Jackson. Hecha con tres pesetas, pero mucho HAMOR. Y con Michael Ironside, que ya da tirada de +10 de carisma.

A partir de ahí, serán tres días más de proyecciones. Algunas de pago como éstas por ir de legales. Y porque hay otro invitado cojonudo que anunciaremos más adelantes y al que también hay que pagarle el avión desde los EEUU y los bocatas de tortilla. Sólo diré que está relacionado con mi productora favorita de todos los tiempos. Por supuesto, seguiremos teniendo las sesiones de siempre: Cine Basura en Directo con una película que responde a la temática de esta edición (Policías Casposos), que hemos pillado… ¡sin verla! Lo mismo hasta no es tan mala. Ya nos encargaremos Oso y yo de hacerla divertida. También estará el habitual maratón del sábado gratuito en el Distrito de Arganzuela con una selección de mierda de la buena. Y más sorpresas que podréis ir descubriendo en la web del festival y en el foro de Feckbook: https://www.facebook.com/events/1050463205016242/

Así que reservaos el último fin de semana de enero. De hecho, venid a Madrid los que no seáis de aquí. La programación vale la pena. Los invitados son la leche. Y yo estoy dispuesto a firmar el pecho de todo el que me lo pida. La Cutre Con es YA el mejor festival de cine chungo del mundo. Ya mi vida tiene más sentido. Bueno, no mucho. En el fondo lo hago como por el mismo motivo que Karedas: el cachondeo.
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¿Acaso hay gente más pesada que esos que ponen en facebook fotos de gente leyendo el móvil en el metro como ejemplo de la alienación de la sociedad? Sí: los escépticos que relativizan absolutamente toda creencia. Sobre todo los ateos. De estas tres cosas, sólo se me pueden aplicar las dos últimas. Porque no seáis gilipollas: el smartphone, también conocido como ‘teléfono inteligente’ y ‘Su puta madre me he quedado sin batería a las 3 de la tarde’, es un gran invento. Antes, quedar con la gente era un suplicio. Buscar algo por las callejuelas del centro de Cádiz, una odisea. O peor todavía: si ibas al peluquero y se te había olvidado el libro de la Dragonlance, tenías que leer el Diez Minutos o, si tenías peor suerte, el Hola (mucho menos sórdido y, por lo tanto, más aburrido). ¿Qué sería de mí hoy en día en la consulta del médico sin mi lector en el móvil de la Retro Gamer? Tendría que leer La Razón y mi escaso coeficiente intelectual bajaría automáticamente 5 puntos más tirada de locura x2 con dado de 20 caras.

Pero no me quiero desviar del tema. Hoy voy a hablar otra vez de la búsqueda constante del dato popular que en realidad es un bulo. De cuento de viejas. O de viejos. O de espectadores de Íker Jiménez.

Vamos a ello:

La acupuntura no sólo no sirve para nada: es que tampoco es un reputado remedio milenario

Si pinchar con agujas por todo el cuerpo fuera beneficioso para la salud, la gente viajaría al desierto de Almería a tirarse en plancha sobre campos de cátus y así aliviar sus problemas de espalda derivados de practicar complicadas posturas sexuales con más de 20 años. En soledad.
Sería más divertido hacer lo mismo con fichas de dominó
Pero Paca”- dirán algunos - “La acupuntura trata de poner agujas en partes determinadas y muy estudiadas del cuerpo, no al azar

Pues no. Los meta análisis (que son como los análisis, pero con nombre de libro ciberpunk) han demostrado que da igual que te las clave un supuesto experto o un banderillero jugando a las tres en raya con un mono ciego. A veces incluso se han usado agujas falsas que no llegaban a clavarse con pacientes asegurando luego éstos que se encontraban mejor. Los resultados positivos (casualmente provenientes de estudios realizados en oriente) no son más que producto de estudios de mierda, interesados o directamente incapaces de controlar el efecto placebo. Como los fans de la acupuntura son más pesados que los de The Wire, se han realizado una cantidad absurda de estudios al respecto. Tras alrededor de 3000, es el momento de concluir que lo mejor que puedes hacer con agujas es un tatuaje en forma de Luke Skywalker en tu pubis, con la polla como espada láser.

Pero lo más sorprendente es cuando usan el argumento de antigüedad para justificar la práctica. Ese que dice que si algo es viejo, ha de ser bueno. Esto es, que si un conocimiento lleva siglos rondando, ha de resultar correcto. La misma lógica que nos dicta que el mejor polvo de tu vida ha de ser con Esperanza Aguirre porque lleva decenios de experiencia de joder a la gente. Posiblemente no sea así. O a lo mejor es una feladora brutal y te puede dejar más seco que el Kalahari. Ambas afirmaciones son sendos non sequitur: una cosa no lleva a la otra. Excepto lo que he dicho de Espe. Eso ha llevado NECESARIAMENTE a que tengáis pesadillas.
Así chupaba, así así / Así chupaba que yo la ví
El caso es que hasta los antiguos chinos, que no eran muy sabios en ciencia, pero tampoco idiotas, trataban esta práctica como una gilipollez. Desde el siglo X ya estaba en declive y en 1822 el Emperador dijo que ya estaba bien de gastar dinero en tontadas y la prohibió en la Academia Imperial de Medicina, porque perdías tiempo necesario para estudiar el MIR o jugar al mus en la cafetería.

Hasta el partido Comunista se descojonaba de esto de clavar agujas. Pero claro: las cosas se pusieron jodidas para el Amado Líder Mahou Tse Tung a nivel de popularidad y en los 60 revivió la medicina tradicional por aquello de ampliar el espíritu nacionalista. Algo así como lo de inventarse que Colón era catalán. Y Cervantes también. No, en serio. Hay sendos documentales que tratan la hipótesis. Y sin reírse.

Mao no era gilipollas, y le daba más a los médicos occidentales por aquello de no querer morirse. Pero en las zonas rurales había pocos doctores, por lo que el presidente pensó que promocionando remedios antiguos con materiales y materia prima fácil de conseguir mataba dos pájaros de un tiro y, de paso, a media población.

Luego la cosa se hizo popular en occidente por amantes de todo lo supuestamente milenario a partir un artículo en el New York Times de un periodista que usó el muy científico razonamiento de ‘pues a mi me lo hicieron en China y me funcionó’. El resto es historia. Historia de capullos que te hacen pagar una pasta por pincharte y que incluso dicen que lo suyo sustituye a la anestesia. Lo tendré en cuenta para mi próxima colonoscopia, en la que me dedicaré a jugar con las agujas usándolas como dardos en las caras de los médicos que me están haciendo un daño indescriptible.

Las zanahorias no mejoran la vista

Las zanahoria crudas están la mar de ricas. Hervidas me saben más bien a agua caliente. En zumo mejoran cualquier cosa. Y las puedes usar como dildo. Todo son ventajas. Pero entre ellas no está que te conviertas en Legolas y veas con ojos de elfo cómo se llevan a los hobbits a Isengard.

Lo que siempre nos han contado es que las zanahorias tienen mucha vitamina A. Lo cual es cierto. Pero hartarse a meter en tu cuerpo vitamina extra, en general, no sirve para nada. Sólo para mearla luego. Sí que es verdad que la falta de dicho compuesto (sea por mala alimentación o razones genéticas) puede provocar ciertas enfermedades oculares como la nictalopia. Pero con tal de comer bien y variado, ningún suplemento de vitaminas va a convertirte en superhéroe. Para eso necesitas una araña radioactiva, joder. Que eso lo sabe todo el mundo.

Los vikingos no llevaban cuernos

Éste mito es tan famoso que había pensado no incluirlo. Pero es posible que por ahí ande todavía un despistado que lo desconozca. No en vano, incluso recientes películas como ‘Pathfinder’ cumplen dos objetivos: seguir perpetuando esta falsa creencia y demostrar que un póster cojonudo no garantiza una peli decente.
Que alguien detenga Marcus Nispel. Y de paso a Jonathan Liebesman. Y que los torturen con acupuntura a base de espadas de Toledo si deciden hacer otra peli.
Una teoría propone que los vikingos partían a sus pillajes con cascos planos y volvían con los cuernos. Esta teoría no sólo es falsa, sino que es probablemente el peor chiste jamás escrito en este blog.

La hipótesis más aceptada, sin embargo, es que son un invento de un diseñador de la primera representación de ‘El Anillo de los Nibelungos” (el equivalente decimonónico a ir al cine a ver ‘El Señor de los Anillos’, con toda la influencia cultural que ello supone) al que la cosa le pareció que molaba lo que no está escrito. Y TENÍA RAZÓN. Con cuernos todo acojona más. Que se lo digan a Juan José Padilla.
Metal Gear Solid 8: Asesinando cosas con cuernos

La píldora no hace engordar

Por algún motivo, la píldora anticonceptiva acojona a las mujeres. Y ese motivo es leer las contraindicaciones. Lo mejor para mantener una salud mental decente es no leer los folletos de los medicamentos. Sólo sirven para cagarte vivo y que llegues a creer que un paracetamol puede provocarte la muerte inmediata.
Uno de los grandes inventos de la humanidad. No las pastillas, sino que te recuerden qué día no te la has tomado.

El caso es que, aparte de temas relacionados con el colesterol y mil efectos secundarios más que desconozco, una de las causas más populares para tenerle miedo a la píldora es la más tonta: que engorda. Como si fueran lacasitos recubiertos de caramelo, empanados y rebozados. Pero ahí está la ciencia para desbancar las verdaderas preocupaciones de pacientes de todo el mundo. Nadie dice que las primeras anti baby que se desarrollaron causaran ese síntoma. Sin embargo, hoy en día no tiene sentido. En un meta análisis 49 estudios que comparaban la píldora con placebo, ninguno dio como resultado que causaran aumento de peso a no ser, y esto es muy importante, que lo combinaras con una dieta a base de chocolatinas y fabada con tocino.

El mismo estudio arrojó el sorprendente resultado de que, atención, comer pollas tampoco engorda. Lo dejo dicho ahí, como casualmente.

No te ahogas en las arenas movedizas

Lo hemos visto mil veces. Una especie de pasta viscosa muy parecida a lo que llaman puré de verduras en el comedor de mi trabajo e igualmente mortal. El héroe, ya sea El Señor de las Bestias o Indiana Jones, da un mal paso y empieza a hundirse. Sólo le salvarán de ser tragados un par de hurones o, lo que es más aterrador, la rápida respuesta de Shia LaBeouf.
A lo mismo si me tiro un pedo salgo propulsado
Pues no es exactamente así. A ver: hundirte te hundes. Pero no acabas desapareciendo bajo la arena, el barro o lo que sea que el director de arte que nunca ha visto unas arenas movedizas decida que mola más. Los humanos no somos suficientemente densos. Excepto si eres un ponente en una conferencia de la librería La Central.

Siento mucho este último chiste tras el previo fracaso de los cuernos de vikingos. No volverá a ocurrir. Hoy.

Vamos, que incluso cagándola mucho y moviéndonos como Michael J. Fox en una rave, lo máximo que vamos a hundirnos es a nivel de la cadera. Para escapar, sólo hay que mover lentamente las piernas para que entre más agua e incrementar la viscosidad. El mito de la peligrosidad probablemente venga del hecho que mientras estás realizando tan delicada y compleja operación, puede venir un bonito depredador que te las haga pasar putas o que te entren ganas de cagar y no puedas llegar a tiempo al baño. Sea como fuere, ‘Lawrence de Arabia’, aun con este error científico, sigue siendo la puta hostia. Y ‘El Señor de las Bestias’ pues también. ¡Y qué cojones! ¡A mí me gusta ‘Indiana Jones y el Reino de la Cagalera de Cristal’! Comparadla con ‘La búsqueda 2’ del mismo año, que es casi lo mismo y decidme cuál es mejor. La respuesta está clara: Ninguna.


La madre Teresa de Calcuta era un mal bicho

En ente blog ya hemos hablado de los libros con los mejores títulos de la historia en este artículo. Uno que suele incluirse así de coña entre ‘Cómo cagar en el bosque’ y ‘El gran libro de historias equinas lesbianas’ es ‘La posición del misionero: La Madre Teresa en teoría y práctica’. Pero lo que la gente no suele saber es que es un volumen escrito por uno de los tíos más admirados por los autores de esta web: Christopher Hitchens. Un señor que, cuando estaba vivo, era capaz de ganar CUALQUIER discusión. Y, curiosamente, muerto TAMBIÉN. Cuando Hitch hablaba, la gente no sólo se callaba y se batía en retirada: es que además descubrían el estado de sus pólipos intestinales de lo hondo que metían la cabeza en su propio culo.

En este libro, se destapaba la realidad sobre una de las personas más reverenciadas del siglo XX. La Madre Teresa era y sigue siendo el personaje que primero viene a la cabeza cuando alguien ha de justificar una pequeña maldad: “Sí: he robado gominolas, pero es que no puedo ser La Madre Teresa”. “Puñeta, no he pagado nunca la licencia de WinRar, pero es que eso no lo haría ni la Madre Teresa”.

You get my point.

Pues no. El incono por antonomasia de la bondad era una señora mezquina. Muchos pensaréis que esto lo dijo Hitchens porque era un ateo del diablo con una vendetta contra la iglesia. A ellos les digo lo mismo que a los que criticaban los hechos presentados en algunos documentales y libros de Michael Moore: si fueran mentira, ya le habrían metido un puro brutal por calumnias. Y con este libro no ha habido nunca juicios de por medio. Ni siquiera ha sido rebatido. Y, para animar las cosas, hasta se publicó en 2013 un estudio revisado (peer-reviewed) de la Universidad de Montreal confirmándolo todo. El texto está en francés y hay que pagar para descargarlo, pero la nota de prensa al respecto dejaba las cosas claras.

A la señora le molaba el tema del sufrimiento. Más que a Ilsa, Loba de las SS viendo una película de Bela Tarr mientras Rajoy le dice cosas tiernas al oído. Mucho. Por lo tanto, sus ‘hospitales’, de los que abrió porrocientos, no eran tal cosa. Eran cementerios de elefantes. Lugares a los que la gente iba a morir. Sin cuidados paliativos, médicos ni higiene y, lo que es peor para mí, con retretes comunales insalubres. Y no precisamente por falta de dinero. El pobre Rayit de turno iba a buscar un médico y se encontraba a una enana arrugada de blanco que le decía “Hay algo hermoso en ver a los pobres aceptar su carga, sufrirla como la Pasión de Cristo. El mundo gana mucho de su sufrimiento
Sufre mamón / devuélveme a mi chica / o te retorcerás infralimentado y sin morfina en una sala comunal de Calcuta

Naturalmente, se refería a los pobres, porque para cuando le tocó a ella estar agonizante, bien que aceptó sus buenos tratamientos médicos primermundistas en Estados Unidos. Vamos, algo así como tu cuñado neoliberal de turno, que aboga por la importancia de los sueldos de 600 euros al mes mientras que para él se guarda su nómina de 5.000 napos.

Por otra parte, nuestra heroína aceptaba dinero a espuertas de dictadores como los Duvalier (de los que dijo que “Amaban a los pobres” - supongo que lo demostraban permitiendo violaciones constantes), pero luego no soltaba un duro para ayudar a víctimas de desastres naturales en India o gente muriendo de hambre. ¿Qué hacía con el dinero? En principio, para crear misiones cuyas cuentas reales se desconocen. Pero ¿para qué más? ¿Para sus viajes en primera? ¿Para abrir más centros de muerte? ¿Para propagar sus ideas antiabortistas? Pues para eso habrá que leerse el estudio. ¡Mucho más emocionante que descubrir de quiénes son hijos los protas de ‘El despertar de la fuerza!

Así que la Madre Teresa, con su Premio Nobel, es el mayor éxito de relaciones públicas desde que toda prensa española se dedicó a convencer a la sociedad de que Albert Rivera es el cuñado perfecto, que es un renovador y que NO es un neocon. Otro mito a destruir en un posterior artículo en este mismo blog.


Y por ahora lo voy a dejar ahí. Ahora, voy a irme al fisioterapeuta a que me quite los dolores de espalda sin clavarme agujas. Cuidado: no a un quiropráctico. Que eso es otra cosa. De la que hablaré en la próxima secuela de esta serie de artículos. Que, siguiendo el ritmo de escritura mío de la escuela George RR Martin, quizá sea dentro de un año.

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