julio 2016

Uno de los grandes placeres malvados de ver cine malo es tragarse películas vergonzosas en las que participan grandes estrellas. Es parte de lo que ha elevado a los altares costrosos a cosas como ‘Ishtar’, una comedia sólo regulera, pero cuya fama mierdera está engrandecida por su reparto, o ‘The Spirit’, aunque Samuel L. Jackson sigue un poco el credo de Robert De Niro este siglo de aceptar cualquier papel, aunque venga escrito en una servilleta de bar. En serio. De sus últimos papeles a protagonizar una adaptación de ‘Teo descubre las ubres’ hay sólo un paso.

Lo malo es que, con el tiempo, algunos fiascos clásicos van olvidándose a medida que los actores involucrados empiezan a desaparecer del imaginario colectivo. ‘Xanadú’ era mala por aburrida y hortera, pero también por ver a Gene Kelly despidiéndose del cine en patines, rodeado de neones al ritmo de la ELO.

Lo cual, ahora que lo pienso, es un final de carrera maravilloso.

Pero no nos desviemos: el caso es que si ahora os digo que uno de los grandes truños de la historia del cine es famoso por haber sido la última película de Ronald Colman, se creará un silencio similar al que se produce tras un pedo en un velatorio o cuando alguien pregunta en las oficinas de Telecinco cuál es el significado del último tweet de Íñigo Errejón.

Ya nadie sabe quién era Colman. Algunos recordarán quién era Peter Lorre....
Lorre, ponderando formas de suicidio tras leer su escena.
Otra gente más maravillosa sabrá de quién hablo si digo “Hedy Lamarr”, posiblemente la mujer que creó el concepto de “molar más que nadie”. Eso sí: Vincent Price sigue vivo en la memoria de los aficionados al cine de género y, gracias a dios, creo que los Hermanos Marx continúan siendo tan icónicos como para que las nuevas generaciones los recuerden a pesar de que sólo aparecieran en una película en color.

Ésta película en color. “La historia del mundo”. En la cual también se dejan ver todos los anteriormente nombrados y gente muy perdida como Dennis Hopper antes de drogarse salvajemente, Virginia Mayo, César Romero (El Joker del Batman bueno), Sir Cedric Hardwicke, John Carradine o Agnes Moorehead. Vamos: quitando al joven que más tarde haría grandes hitos como  ‘Easy Rider’ o ‘Super Mario Bros’, un festival de viejas glorias. Todas se pusieron en ridículo por un motivo claro:

El dinero.

Todos (menos Price y Colman, que eran los protagonistas) se vendieron por la promesa de currar apenas un día a razón de 25.000 dólares por cabeza. Lo cual en 2016 no da ni para rodar ‘Cine Basura: la película’, pero en 1957 era el equivalente a pagar la residencia de ancianos en Malibú durante un lustro o, en términos que todos podáis entender, unos 200.000 euros. Como cuenta Marie Windsor, que hacía de Josefina: “Mi agente me dijo que que trabajaría sólo uno o dos días, y que la mayor parte del resto de los intérpretes estaban también contratados para periodos de tiempo igualmente limitados. Entonces empecé a preguntarme qué clase de producción troceada sería
La clase de producción que hace muchos contrapicados para no tener que gastar dinero en decorados o extras.
El responsable de la jugada fue un tipo que venía de los documentales llamado Irwin Allen, el cual aplicó a su casting una lógica muy Uwe Boll: el que esté libre ese día. Sea quien sea. Aunque John Carradine tenga que hacer de faraón. Aunque sea Hedy Lamarr (artículo sobre ella pendiente, porque su jrandeza de ser tan ¡¡¡¡ÉPICA!!!! como persona se salía de la Vía Láctea y entraba en el dominio Borg, por lo que merece mayor estudio), la cual, con 43 años interpretaba a la adolescente Juana de Arco porque los cojones de Allen.

Y es que pocas cosas le gustaban más a Irwin Allen que reunir un reparto brutal, tal y como hizo al afianzar su dominio sobre los productes multiestelares de catástrofes con clásicos del cine espectáculo como ‘El Coloso en Llamas’ o clásicos del cine-colonoscopia como ‘El Enjambre’ (quizá otra gran olvidada que podría aparecer en esta irregular serie de artículos)
Buenas noches, Príncipes de Maine, Reyes de caspa con visiones de abejas gigantes.
‘La historia de la humanidad’ fue su humilde en intenciones ópera prima. ¿Hago una peli sobre dos personas hablando en un bar? ¡No! ¡Voy a contarlo TODO! A esto le digo yo no saber acotar nivel tu abuelo hablando de la mili. La idea era adaptar un best seller de un historiador y periodista llamado Hendrik Willem Van Loon. Hasta ahí, si quitamos lo de 'loco' en el apellido, todo bien. Pretencioso y osado, pero bien. Que aquí siempre hemos defendido ir a por todas y, ya que te la vas a meter, que la hostia sea épica.
Concepto también conocido como 'El Paradigma Rick Wakeman'.
Pero de lo que nunca se habla en las críticas que se encuentran por internet es que esta historia del mundo de Van Loon… era un libro infantil. Lo cual puede explicar el tono abiertamente ridículo de una película que se publicitó como “¡Nunca ha habido una empresa tan vasta! ¡Más de lo que hayan visto nunca sus ojos!”. Sin embargo, el didactismo imberbe no puede ser la excusa para explicar la cantidad de pedos históricos que mete una cinta precisamente sobre la historia. Algo que nos lo explicó el propio Vincent Price: “Durante el rodaje sabíamos que la película iba cuesta a abajo. El guión era malo para empezar, y empeoró con los cambios diarios. Recuerdo a un aturdido visitante que le preguntó a Ronnie Colman: “¿No está esta película basada en un libro?”, y él respondió con esa dicción suya hermosa y suave: “Sí, pero están usando sólo las notas de la funda”.

¿Es tan mala la película? Para los hermanos Medved, sí, porque la incluyeron en su obra “Las 50 peores películas de la historia” de 1979, algo así como el preludio al libro fundacional sobre el cine-colonoscopia de los mismos autores “The Golden Turkey Awards” (1980), del que ya hemos hablado por aquí en otras ocasiones. Para que pongáis la importancia de esta gente en perspectiva, fueron los que de verdad popularizaron ‘Plan 9 From Outer Space’. Merecen nuestro respeto, adoración y puesta de culo en pompa para cuando Michael Medved quiera meternos su anti evolutiva y ultra conservadora polla.

Lo cual me lleva a otra revelación: como un libro de historia para niños no da para trama, los creadores decidieron inventarse algo que lo parece, pero no lo es. Sería el truco conocido técnicamente como ‘la trama Pringel’: parece una trama, sabe similar a una trama, pero en realidad son cajas de cartón prensadas y con sal. El libreto resultante, por lo tanto, más que un guión era una amenaza. El punto de partida es que dos estrellas están hablando de que el ser humano es tonto, peligroso y vota al PP. Sí: un inicio plagiado de ‘Qué bello es vivir’ y de ‘El hombre que podía hacer milagros’. Pero si copiar a Capra y H. G. Welles está bien, mucho mejor es decir que la humanidad está a punto de inventar una bomba que destruirá toda la civilización. Efectivamente: como la Solarita de ‘Plan 9’. Así que hay que decidir si dejar que el ser humano se destruya. No es exactamente lo que les pasaba a los extraterrestres gays de Ed Wood (a ellos les preocupaba que de paso destruyeran el universo), pero está lo suficientemente cerca como para que os deis cuenta de lo aberrante del punto de partida de la película.

¿Acaso a continuación deciden desde las estrellas resucitar a tres muertos para luchar contra el ser humano? No. Crean un tribunal celestial con Vincent Price como el diablo para reclamar que palme todo el mundo ya y se vayan al infierno porque en el cielo hay problemas de espacio (chiste que REALMENTE hacen unos ángeles en la peli) y Ronald Colman como abogado de la humanidad. Lo que viene después sigue un patrón tan edwoodiano que haría decir al famoso galán del bigotín: “Allen, te estás pasando”:
Sólo con un +10 de carisma y +5 de Corman puede Vincent salir con un tridente de disfraz de 'Diablesa putilla' y seguir siendo lo mejor de la película.
Ambos actores se dedican a enseñar imágenes de archivo o sacadas de otras películas de Warner y, en contraplano en escenarios que darían vergüenza a la obra fin de curso de un centro de educación especial, comentar la jugada con la misma falta pasión que los locutores de fútbol de TVE.

En lugar de hacer como Mel Brooks en su obra maestra y, al mismo tiempo, fracaso de taquilla, ‘La loca historia del mundo’ y centrarse en un puñado de épocas muy concretas, aquí van a toda leche pasando de tópico en tópico. Lo que sea para meter el mayor número de actores poniendo cara de ‘qué cojones hago yo aquí’. Vincent Price, como siempre, es quien parece salir con más dignidad de la jugada, básicamente porque ya se había acostrumbrado a actuar frente a bichos de plástico invisibles que demostraban mayor presencia de pantalla que John Carradine esperando a pillar su cheque e irse al bar de Moe a practicar su deporte favorito: el coma etílico.
Vincent: me quedan tres frases para terminar. ¿Nos olvidamos la peli con una copa de bourbon o pedimos directamente que nos lo metan en vena?
De hecho, su personaje es quien tiene que demostrar que la humanidad no merece vivir. Y, claro, Price molaba tanto que al final de la cinta acabas con la sensación de que, efectivamente, la humanidad merece desaparecer. O al menos la mitad de Ingletarra que votó por el Brexit. Y la mitad de Austria que votó el del partido xenófobo. Y la mitad encantada de votar a gente como Trump. Por no hablar de España, que… vale sí: ti pa ti ni pa mí: obliteremos a media humanidad. Salomónico.

El desfile de estrellas en retirada incluía el mayor punto de venta de cara a la taquilla: la reunión de los Hermanos Marx, ocho años después de ‘Amor en conserva’. Aquello fue un desastroso final para la carrera del mejor grupo de humoristas de la historia. Sí: Groucho Marx se follaría a cualquier Monty Python y ellos pedirían más tirando pastillas de jabón al suelo con alegre abandono. Sin embargo, ese lamentable proyecto no fue más que un vehículo para Harpo Marx en el que echaron una mano los hermanos con poco más que cameos extendidos. Lo mejor que salió del desaguisado fue que, en un casting, el circuncidado pene de Groucho fue quien descubrió a Marilyn Monroe, la mujer que ha concentrado más pajas por segundo a nivel mundial en la historia de la humanidad. Y CON MOTIVO:
If I told you you had a beautiful body, would you hold it against me?
Por lo tanto, sería la oportunidad de una despedida en una superproducción más honrosa y… ¡en color! La historia de la humanidad iba a hacer historia del cine.

Así qué Irwin Allen decidió que salieran en sketches separados.

Es como contratar a U2 y dejar que Adam Clayton se haga un solo de bajo y se marche para dejar paso a The Edge haciendo siempre el mismo tipo de acorde en solitario durante tres minutos en lugar de hacer el mismo tipo de acorde acompañado durante noventa minutos como es habitual en un setlist de los irlandeses.

Pero lo peor de todo, lo criminal, lo lamentable, lo Messi del asunto es que Chico sale sólo en un puto plano. No suelta ningún chiste. Y encima hace de tonto, diciéndole a Colón que la tierra es plana. Cosa que, como todos sabemos, es uno de esos mitos que a menudo me gusta desbancar en ente bloj. Lo cual viene a demostrar la fiabilidad de la investigación histórica de los guionistas.

Harpo hace de Newton y la manzana, momento NO histórico que despachan con algo así como ‘Esto podría o podría no haber ocurrido’. ¡Guionistas gallegos! Podrían llegar a presidentes del PP. En una pirueta digna de una tortuga ninja borracha, Allen se las arregló para meter ese objeto cuya presencia en cuadro evocaba sentimientos de horror insondable en los espectadores de las obras maestras de los Marx: el puto arpa. Sí. Eso que no tenía nada que ver en tono con el caos de las películas, que rompía el ritmo y que suscitaba deseos de usar las cuerdas para estrangular al querubín. Al menos, Harpo la utiliza para hacer un chiste (malo) de pelar la manzana usando el instrumento. El arpa, digo. Si hubiera sido lo otro, la peli se habría convertido en una obra maestra.
Momento en el que Harpo de la pilla entre las cuerdas del La y el Si.

Groucho, que tenía una tara genética que le impedía no ser la hostia, es el que sale más airoso de la situación, en una escena en la que un puritano compra a los indígenas Manhattan. Básicamente porque se saltan el tono semi serio/con leves chascarrillos de la película y lo colocan con sus gafas y su puro a hacer chistes anacrónicos junto a su mujer (la india jamona del vídeo) e incluso romper la cuarta pared. No es que sea graciosa la escena, válgame peich. Pero vale la pena echarle un vistazo:


Una vez visto esto, ya no es necesario tragarse la película. Ni siquiera recomendable desde un punto de vista médico. El desastre se acelera cuando llega el siglo XX, bien porque el libro estaba escrito en los años 20, bien porque se les acabaron los cameos. El caso es que todo acaba con el juicio casi ganado por parte del diablo, cuando Colman saca el as en la manga de la humanidad para demostrar su bondad:

La Biblia.

Sí: ese libro que incluye pasajes tan representativos de lo pacífico que es el hombre como:

- ¡Bromas!: Dios matando a un señor por hacer una marcha atrás. ¡Porque la masturbación merece la muerte! (Génesis 38: 8-10)
- ¡Perdón!: Dios matando a todos los primogénitos porque la solución dialogada como que no (Éxodo 12: 29-30)
- ¡Buen rollo!: La tribu de Judá masacrando a los que vivían en Jerusalén y prendiéndole fuego porque el genocidio es necesario. (Jueces 1:8)
- ¡Multiculturalismo!: Un ángel regañando a los israelitas por no destrozar los altares y mezclarse amablemente con los que estaban por su tierra porque… sus cojones (Jueces 2:1)
- ¡Risas y jolgorio!: La masacre de los 69 hijos de Guideón porque el ser humano es pacífico hasta que contrata asesinos a sueldo (Jueces 9: 1-5)

Y así podría seguir un par de posts, con bonitos ejemplos de este libro que sólo habla de paz, amor, fantasía, piruletas y homicidios masivos. Pero este artículo no va de ese tipo de crímenes. Ni de otros. Porque, seamos sinceros, ¿es esta película tan mala como para considerarse un crimen contra la humanidad? Quizá por darle sólo dos líneas a Peter Lorre y desperdiciarlo como Nerón con pinta de borracho. Pero no exageremos: la peli es infantil, tonta, aburrida, sin trama, pobre, caradura y a menudo falsa. Pero en peores plazas hemos toreado los aficionados al cine colonoscopia.
- Pues mira: Nintendo va a meterse a producir películas, yo haré del malo y la canción será de Roxette. Va a ser la hostia.

Por lo tanto, ¿merece ser rescatada del olvido para que las generaciones nuevas que sólo conocen ‘The Room’ o ‘Campo de Batalla: La tierra’ la compartan con sus amistades o enemistades? No. Idiota y mala es. Pero no es divertida. El caso es que, a pesar de toda la incompetencia, en el Hollywood clásico (de cuyo ocaso es un firme exponente esta cosa), las películas se hacían menos alocadamente ridículas que en el cine independiente o en ciertas superproducciones más recientes. Así que está bien, ahí quietecita en sus versiones full screen del EMule y su DVD sólo disponible por petición directa a Warner sin extras ni nada.

Por su parte, Irwin Allen no se mostró derrotado por el fracaso. Siguió adelante hasta conseguir muchas hazañas. Series de éxito y la afirmación del cine de catástrofes que culminó con el festival de risas involuntarias y, una vez más, estrellas poniéndose en ridículo de ‘El enjambre’. Pero eso es otra historia que quizá sea contada… no sé… ¿el año que viene? Qué queréis que os diga: los artículos de esta saga de ‘Clásicos olvidados’ son muy ingratos de escribir. ¡Los esfuerzos que hago por vosotros!

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Como siempre, verano: tiempo de ideas para artículos que descarto en otras épocas en las que la gente no está haciendo el vago y acomete tareas más útiles con su vida como leer internet en el trabajo. O leer en general. O ya ni eso. Porque esto de deglutir artículos extensos se acabó hace ya unos años. La edad de oro de los blogs apenas duró poco más de un lustro. Así que más que ‘Edad’ sería ‘Etapa corta’ más que ‘de oro’ sería ‘de plástico del bueno’, que diría Almodóvar.

La supuesta revolución blog iba a traer libertad a la red y contenidos maravillosos del país de las golosinas y las piruletas. Pero la realidad se impuso: de eso no se vive, se requiere mucho compromiso para poder alimentar la página y conseguir visitas sin ser de una empresa gorda se hacía complicado. No era país para mavericks. Muchos abandonaron porque preferían tener vida y porque, con la bajada de links entre blogs hermanos (que era el alimento esencial de visitas al principio y lo que propulsó a Vicisitud y Sordidez), mejor era moverse a facebook definitivamente para expresarse o exabruptar a lo loco. Otros para ser absorbidos por medios más grandes (con o sin cobrar) o directamente intentar dejar de contar sus miserias para probar a ser periodistas reputados. Y no: los 'blogs' de los medios grandes medios no cuentan, porque son columnas de opinión. Aquí celebramos a los verdaderos independientes.

Luego llegó la revolución videoblogger y a casi todos los que escribían en los 2000 les pilló viejunos. Finalmente, la lectura en la red se quedó en lo que decidiera Menéame y clickbaits de webs más o menos gordas con artículos de listas de fotos en los que el texto es menos importante que Rajoy en una reunión del G8. Esos posts de “No creerás cómo lucen los niños de las series de los 90 hoy: el #8 me dejó turulato”, que cada vez que veo en facebook me entran ganas de sacarme los lacrimales por vía rectal con un pincho moruno candente.

Pensando en estas cosas a raíz de una visita como orador a un simposio de la UPO en Zevilla (porque a veces me ven como alguien respetable, a pesar de haber publicado vídeos sobre mi colonoscopia), me acordé del gran olvidado. Del hermano tonto y con taras endogámicas de tu ordenador. Del Cuba Gooding Jr de los programas: Internet Explorer. Hacía años que no abría los favoritos de ese navegador en el curro. Y me encontré una inmensa lista de blogs, casi todos ya abandonados con honrosas excepciones como cosas personales estilo ‘El Libro de Conjuros de Tita Hellen’, ‘Frikis Inside’, ‘El Blog de Punisher’, ‘Películas de culto’ o ‘La Realidad Estupefaciente’ y algunos más colaborativos como ‘La Abadía de Berzano’, que continúa con buena periodicidad. El resto era como visitar un cementerio. Algunos cadáveres estaban descompuestos, esto es, casi todo lo que se escribía en La Coctelera o Wordpress, como ‘The Devil Rules the World’, mi blog favorito de esa época, o ‘Las Penas del Agente Smith’, que hoy se ha perdido para la posteridad gracias a que nadie se da cuenta de que lo virtual es efímero en cuanto se le pone entre ceja y ceja a quien provee el espacio. Otros estaban recientemente fallecidos. Y alguno sigue bailando zombi como en el vídeo de Thriller (y sí: me refiero a nosotros mismos).

En 2008, Wally Week (uno de los escritores de internet más inteligentes de la época, el cual me dejó acojonado por su rapidez mental cuando lo conocí) escribió ya sobre ‘El adiós Blogger’. Cuando estas páginas empezaban a cerrar (recordemos: la cosa apenas tuvo su apogeo entre 2005 y 2010), siempre quedaba el artículo de ‘Esto se acabó’. Pero, con el tiempo, ese fenómeno también se dejó de producir y yo ya había limpiado de mis favoritos las webs que se habían despedido. Lo fascinante era comprobar qué fue lo último que escribieron. Cuál fue la última aportación del autor al mundo de la red. El artículo que obliteró las ganas de continuar o que demostraba el poco deseo de continuar con la empresa.

Así que aprovecho el verano para hacer un paseo por estas páginas, seleccionar algunas por aquello de que la extensión quede manejable, echar de menos aquellas que directamente ya aparecían como enlaces rotos (¡Cómo se nota el vacío dejado por ‘Pruebas de estupidez’ de nuestro antiguo colaborador fijo Milgrom!)  y analizar… ¡El último post!

Bigotón Watch: Pedro Infante Jr

Sí. Como voy por orden alfabético, empiezo por uno propio. Antes de que facebook devorara a muchos blogs cuyos contenidos eran básicamente cosas de un párrafo (¿os acordáis de la moda de grupos absurdos como lo de ‘Señoras que’ al que todos nos apuntábamos?), nosotros hicimos dos blogs paralelos que se alimentaban como un foro por aportaciones de los lectores.

Bigotón Watch aparece en esta visita nostálgica más triste que jugar a Pokemon Go en Auschwitz. Por un error con mi anterior móvil Nexus, borré todas las fotos. Así que lo último que se ve es una imagen vacía en donde debería estar el bigotón de Pedro Lifante Jr., un actor mejicano. Descansen ambos en paz: Pedro y el blog.

Con opinión de todo: Power Balance 


Esta página le dio alegría a la blogosfera durante los 2000. Portrait, su autor, fue el creador del binomio semántico ‘potorrismo’ - ‘picotismo’. Dos términos antitéticos con los cuales el autor defendía la alegría potórrica de vivir, tomárselo todo a cachondeo y pasárselo bien frente al haterismo y el estar enfadado o troleando sin parar.

El último post, con la normal característica de haber sido publicado dos meses después del anterior, tiene todo lo típico del internet abandonado: un youtube incrustado que no funciona y una foto que no se carga. Se trataba de un ataque a una chorrada magufa de la época (2010) llamada ‘Power Balance’, una pulsera que te daba fuerza, poderes mágicos y la capacidad de eructar arcoíris mientras te da fuerzas para follar tres veces seguidas sin sacarla. Portrait se despidió denunciando la pseudociencia, y eso es algo que respeto. Quizá vio que el mundo estaba condenado a ser gobernado por los idiotas y decidió dejar el picoto mundo de internet y emigrar a una isla desierta a vivir el potorrismo en todo su meollo.

Con series y a lo loco: Hasta siempre, Nancy Botwin. Pensamientos sobre el final de Weeds desde el corazón. 


Curiosamente, este blog de una ex compañera de trabajo con la que sigo teniendo contacto se despidió… despidiendo una serie. La moda de la ficción televisiva llegó cuando los blogs eran el equivalente del Spectrum+2: seguían siendo importantes y muchos chavales se apuntaron al carro de que es más fácil ser un experto en series que en cine porque, al fin y al cabo, hay menos series que películas y no se les pide tener conocimientos anteriores a ‘Los Sopranos’ para aparentar ser la polla en lo suyo. Pero the writing was on the wall, y estaban ya en su recta final antes de quedar como espacios para nostálgicos.

Así que Pilar Toro, una de las autoras, se lanzó a las teclas un buen día de septiembre de 2012 para mostrar sus impresiones sobre una serie que siempre me ha dado igual, pero que como habla de ¡porros, porros! respetamos en ente bloj. Y ahí se quedó.

Cosas de Frikis: Curso CdF de cómo comportarse con las mujeres (II) 

Sorprendentemente, este blog eligió abandonar… ¡en noviembre de 2015! Antes de este último post, la página de había convertido básicamente en el equivalente a un muro de facebook, con una foto y un comentario al respecto. Es encomiable que aguantaran tanto, pero esta última imagen funcionaría igualmente bien como viral en cualquier red social. Claro que abandonar la blogosfera con una historia de neverfuckerismo me parece como abandonar un barco que se hunde vestido de lagarterana y con la polla fuera. Esto es, como debe ser. La foto que ilustraba el título de cómo (en este caso, cómo NO) comportarse con las mujeres era:
Héroe de la desesperación de no follarás en la vida

Cultureta Watch: Berebere Sound Studio

Víctima del mismo borrado masivo de fotos que ‘Bigotón Watch’, la segunda y última página del abortado imperio mediático de Vicisitud y Sordidez abandonó cachondeándose de una peli… ¡que se estrena este julio! La reseña venía de un blog cultureta que, curiosamente, sigue en activo. Era hilarante. Pero no tanto como el hecho de que yo llamé ‘vacua’ a ‘Berberian Sound Studio’ en la introducción, dejando claro lo mala que me había parecido la película.

Por eso me alié hace unos meses con la productora de ‘Cine Basura’ a través de Canal+ Xtra y la hemos traído a España para estrenarla a la vez que la siguente película de su director, “The Duke of Burgundy”. Porque hay una diferencia entre el Paco Fox que escribe aquí y el que trabaja en cosas de pelis. De hecho, una compañera de Cero le dijo el otro día a un lector del blog que yo era muy serio. Cosas veredes...

Enetemec: Entre camellos y palmeras / Big Culo Day 2011

A este gran señor lo tengo ahora más presente por twitter gracias a su épica barba que por lo que leía en su blog. Se trata de un curioso ejemplo de cómo la intención de renovarse no siempre llevó a mantener la producción. El último post de Enemetec anunciaba el cambio a otro alojamiento con la esperanza de mayores actualizaciones. Algo parecido a lo que hicimos Vicisitud y yo hace un dos o tres años al renovar el diseño de la página. Sin embargo, no pudo ser. Por algún motivo, el señor @NtmeC decidió abandonar su bitácora (odiaba esa palabra, pero al final la he tenido que utilizar porque realmente tiene ya tiene más solera al aplicarse a internet que a las travesías marítimas del siglo XIX). ¿Y cómo nos dejó? Con una foto de un culo.

SÍ SEÑOR.

Lo malo es que es otra víctima de los borrados de imágenes de blogs abandonados. Así que, tras tanto texto, me quedo sin la alegría de ver un culo. Quizá le diga por twitter que vuelva a subir la imagen para que sea un último hurra de blog realmente digno y perfecto.

Final Girl: Well, That’s That 


¡Un 'adios blogger'! Curiosamente, en uno de los pocos en inglés que seguía. Era una web con bastantes seguidores y artículos enlazados el aI IMDB (que mi reseña de Tunka no lo esté es una vergüenza… puto anglocentrismo…) Por lo tanto, la chica tuvo que explicarse. Simplemente, ya no le apasionaba tanto el cine de terror, que era de lo que se trataba. De pasarle a Vicisitud y Sordidez sería algo así como “Ya estamos cansados de la gente rara, las pelis de mierdas y reírnos de la caca y de los neocons. Nos metemos a hipsters contertulios de derechas

Por algún motivo, no lo veo probable.

Grupo NT: Leer a Chesterton en Sevilla.

Empezaré por decir que no he leído a Chesterton. De hecho, no sé qué cojones escribió Chesterton. Supongo que, siendo de entre el XIX y el XX, tendría bigotón, y con esto me vale. Lo importante es que el último post era un resumen de todo lo que caracterizaba a ese extraño blog: idiosincrasia de gente joven con ganas de demostrar lo que aprendieron en la universidad. Ardor que pronto pasa y, quizá, diera paso a 'Dejemos la blogosfera con un título como ‘Leer a Chesterton en Sevilla’. Que los arqueólogos de internet lleguen a este pueblo abandonado y no tengan ni idea de en qué coño de mundo se han metido. Extrañamente apropiado como imagen de lo que era la libertad de contenidos en el mundo blog antes de que cualquier artículo tuviera que ser una lista de las peores portadas de discos de la historia.
Pues sí: tenía bigotón

Halon disparado: Autónomos: anumerismo y cuñadeces (actualizado)

El Camarada Bakunin es, como Supersantiego, una de esas personas que he descubierto gracias a la blogosfera y que más he admirado por su claridad de discurso. Gente brillante a la que todavía se puede seguir en twitter. Halon Disparado sufrío cambio de host y una creciente disminución de actualizaciones hasta parar en noviembre del año pasado. Eso podría significar que podría regresar como el Rey Arturo de la intelectualidad de la red. Espero que sí.

El último post, al igual que el el caso de ‘Con opionión de todo’, ha tratado de denunciar gilipolleces. En esta ocasión, no eran magufadas, sino un cuadro con planteamiento tonto sobre los autónomos que se estaba compartiendo por la red. Una labor tan importante representa al mismo tiempo la importancia que jugaban espacios como éste y la necesidad de que continúen más allá de los muros de facebook y artículos no remunerados que enriquecen a editores que no hacen nada en The Huffington Post.

Lecturas reCOMICdadas: Nuestro proyecto en facebook 


Otra historia que supongo que ha sido habitual: al igual que Bigotón Watch, esta web de reseñas llevada por el mítico Gamba, el cual escribió un artículo sobre vicisitudes médicas en este blog, se mudó a facebook. Ese fue el anuncio de su último post en 2012. Claro, que esas cosas tampoco tienen por ser eternas aunque resulten más cómodas, y la página de la red social quedó estancada un año más tarde. El Gamba nunca ha sido muy constante en sus empresas. Ahora ya no escribe de tebeos. Es pastelero. Incluso bueno. No lo pongo para hacerle la pelota y que me invite a algo este verano en Algeciras.

Bueno, sí.

1001 Vídeos: Podcast de 1001 canciones #4: Selección de canciones de la saga 007 

Un blog que me dio muchas alegrías y que optó por una salida muy inteligente: actualizar sólo anunciando su podcast. ¿Seguirían más allá del capítulo 4 y dejarían de anunciarlo en el blog? No tengo ni idea. No escucho podcasts en español. Ni siquiera aquellos en los que yo participo. SOBRE TODO aquellos en los que yo participo.

Poder Friki: Extrapolar  


Adoraba ‘Poder Friki’. Enrique Dueñas ponía PASIÓN en sus textos. Al final fue perdiendo interés y su último artículo fue una recopilación de vídeos de finales de videojuegos. Sin texto ni nada. Y sin explicar el título. ¿Dejadez suprema o performance para abandonar crípticamente la escritura dejando claves como si fuera un libro de Dan Brown? Pues ni idea. Se lo preguntaré la próxima vez que queda con él para echar una partida a los magníficos juegos de cartas que ha creado “London After Midnight” y “Explorers of the Lost Valley”.

Ponzonha: Tres meses en mi nuevo trabajo 

Éste era un blog de libro. Esto es, personal y en el que el autor escribía lo que le salía de las canicas. Por lo tanto, su despedida de la blogosfera fue una actualización igualmente personal en la que decía que era feliz. Parece el epílogo de un telefilme, en el que el protagonista, tras vivir vicisitudes en las que le acusaron un delito que no había cometido / fue acosado por una psicópata / tuvo una enfermedad / descubrió el sentido de la familia (elegid el que proceda según la TVM alemana que hayáis visto esta tarde en TVE), cuenta al espectador su felicidad encontrada en una nueva vida. Un bonito final abierto a secuela.

The Quatermass Experiment: El detective loco de Eduardo Mendoza  


Películas, literatura e incluso prog hicieron de éste uno de mis blogs de cabecera. Claro que no sólo porque comentara discos de Wakeman, sino porque… ¡Se llamaba Quatermass! La tercera parte de la saga de la Hammer sigue siendo mi clásico de ciencia ficción favorito. Mío y de Carpenter.

Pero no nos desviemos hacia territorios de Nigel Kneale, que eso es cosa más bien de la sabiduría de nuestro Marlow. La despedida de Quatermass fue quizá la más anticlimática de todo este artículo. Nada lo indicaba. Una alabanza a la obra de un autor muy querido, a la que habían precedidos artículos sobre series, Harryhausen, música… y zás. Se acabó. Cockblock. Quizá fue devorado por langostas de Marte. Quizá haya evitado el fin del mundo en Stonehenge. Quien sabe.

Unwatchable: Stay Tuned 


Acabo con el otro en inglés (también seguía numerosas páginas de reseñas de cine cutre, pero pocas eran blogs y el mejor de ellos, Video Junkies, sigue activo). Otro coitus interruptus del copón: el blog cubría en una cuenta atrás las 100 peores películas según el bottom 100 de la IMDB. De repente, parón en el 19, un artículo anunciando un comunidado importante… y ahí se quedó. Como 'La brújula dorada', 'Las crónicas de Narnia' o la legislatura de Calvo Sotelo. Truncado de repente. Siempre quise saber qué opinaba de ‘Manos the hands of fate’.

Pues que es una mierda insoportable. Qué iba a opinar. Que estoy tonto.


Así acaba un post conceptualmente curioso, pero que luego no resulta tan interesante. Como toda la filmografía de Charlie Kaufman. ¿Será éste el último post del blog, quedando así la despedida de Vicisitud y Sordidez como un ejercicio metalingüístico? ¿A que molaría?

Pues no. Porque tengo otro post de verano (esto es, que no leerá nadie por cubrir algo poco popular y apenas tener chistes) que escribí ANTES que éste. Si hay que despedirse, habrá que inventarse otra cosa. Como poner una foto de un culo. Eso es una jrandísima idea. Nos iremos sin pantalones y todo bananos:

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Aquí Paco Fox: Vuelve Cava Baja, que metódica e inmisericordemente se está convirtiendo en la gran mina de música sórdida de ente bloj. Hoy con una música que todos amáis aunque no lo reconozcáis en discotecas hipsters y otros funerales:

Siempre me han llamado la atención algunas cosas del verano. Por ejemplo, que nos asombremos del calor que hace, que nos sintamos sucios y apestosos al comenzar a sudar cinco minutos después de habernos duchado, o que no haya puestos de horchata gourmet en todos los gastrobares y tascas del país.

Sí, amiguitos, el verano es sorprendente, pero también maravilloso. Una de las cosas buenas que tiene (aparte de las vacaciones, qué duda cabe), es que nuestros oídos se relajan en cualquier ambiente chiringuiteiro en el que nos encontremos. Las discotecas, las orquestas que amenizan las fiestas de barrios y pueblos, o las terracitas to guapas, nos inyectan cual jaco una serie de musicastras que, tal vez con otro clima, no aceptaríamos ni de lejos. El calor es como el jaggermeister: nos hace bajar la guardia, y nos mata las neuronas, para qué negallo.

Es por esto que nos hace falta renovar nuestras trilladas listas de spotify con las melodías adecuadas, y qué mejor que hacerlo con uno de los géneros sórdidos por antonomasia. Vayamos juntos de la mano para descubrir el italo disco.
Antes de comenzar esta lista, tengo un par de cosas que decir sobre el italo disco itself, pues la ardua labor de investigación que me han proporcionado youtube y la wikipedia me han llevado a varias conclusiones que determinan por qué estamos ante un género sórdido:

1. El italo disco es ÉPICO. Vale que para las pistas de baile muchos de los temas duraran unos doce o quince minutos; pero las versiones para radio, en la mayor parte de los casos, están en la media de los cinco minutos, rebasando la ya consabida barrera de lo comercial. Muchos de los temas más conocidos se quedan en los dos o tres minutos, pero en una canción de italo disco estándar, ese tiempo es para la introducción, que suele ser un derroche de organillos y efectos muy moennos y sorprendentes. En la práctica, la razón es muy sencilla, el DJ tenía tiempo de enlazar un tema con otro y hacer una remezcla coherente para que no decayese la fiesta (gracias Vic). Pero la teoría de que el italo disco desafía las normas desde su más puro concepto, es algo digno de respeto.

2. El italo disco es DEMOCRACIA. Cualquiera puede cantarlo: hombres o mujeres solistas, parejas de hombre y mujer, parejas de hombres, parejas de mujeres, tríos, grupos nuemerosos… incluso drag queens. El italo disco no tiene prejuicios, y toda persona que viva la horterez en los más hondo de su ser puede practicarlo. El único requisito que se precisa es la chabacanería y la desvergüenza, valores que son la base y el pilar sobre los que se asienta ente blog, y que nos inspiró la ínclita Encarna Sánchez, ese ente.

3. El italo disco NO TIENE FRONTERAS. Holandeses, alemanes, ingleses, estadounidenses, españoles y, por supuesto, italianos, se han asociado para crear los mejores temazos del italo disco. Además, ayuda a difundir el idioma mundial. Se suele cantar en inglés, con palabras que remiten a otras culturas o dichas en otros idiomas: Valentino mon amour, Paradise mi amor, Bye bye bambina, Polynesia o Chinatown, son solo algunos de los mejores títulos de canciones. Los nombres de los artittas no se quedan atrás, y gente como Buckinham Palace, Joe Yellow, Ken Lazslo o Linda Jo Rizzo nos dan una idea de hasta qué punto el deseo de destacar y de buscar un nombre con gancho y sentido de la universalidad dan al italo disco un aura de horterismo que va más allá del ridículo, llegando a cotas de auténtica jrandeza.

Una vez aclarado esto, pasamos ya al listado. Al final, reduciendo mucho, me han salido dieciocho temas. En serio, no puedo reducirlo. Hay cosas demasiado valiosas para que no las comparta con vosotros, oh, lectores a los que me debo. Puede que algunos penséis: “Es un detallazo por tu parte, pero no hacía falta, de verdad, con una cosita sencilla que no me hiciera querer saltarme los empastes mordiendo un dildo en medio de un ataque de epilepsia nerviosa me bastaba”. Y puede que sea así, pero… ¿quién dice que no a la diversión?

18- Day Dream. Baby Baby.

Comenzamos este desquiciante ranking con un grupo que proviene de Esssssssssspaña!!! Un tipo y dos chavalas (una morena y una rubia, hijas del pueblo de que cuyo nombre no queremos acordarnos), nos ayudan a reconocer los rasgos fundamentales del italo disco: intro larga con remezclas y ruidos, gritos, partes cantadas, etc.; una parte intermedia también larga en la que demostrar el virtuosismo casiotónico y el uso de “Uhs”, “Ahs”, “A-hás” y “Ohs” que tan bien define a este género cuando no hay idiomas suficientes para expresar tanta molonez.

17- Closed. Living in your eyes.

Una pareja hombre-mujer típica del género. Ella es mona, él tiene pinta de sieso y lleva gabardina. Ambos cantan y bailan mezclando el “paso de Carlton Banks” con lo que yo llamo el “salero sandunguero”. Ahora entenderéis que Martes y 13 no se burlaban de los bailes de su época, sino que los mostraban fielmente y a la perfección.


16- Bad Boys Blue. I want to hear your heartbeat.

Un trío de onvres con cantante de color crean un videoclip moenno y conceptual con unas camisetas de diseño imposible y una señora que sostiene un pez de corchopán hasta que se le cansan los brazos. Luego salen caminando por un decorado de calle ruinosa con graffitis. Porque se puede hacer italo disco siendo simbolista y llevando abrigos raídos de mendigo. La democracia universal en estado puro.

15- Gary Low. La colegiala.

Primer tema más o menos conocido de la lista. Una oda a la pederastia que, en el mejor de los casos relacionaríamos con Nabokov, pero que creo que no da ni para la Tierna y dulce historia de amor de Ismael Serrano, que ya es decir. 

14- Fancy. Slice me nice.

Dos factores: el primero, Fancy es un cantante alemán que gracias al italo disco se convirtió en un ser muy respetado, que sigue actuando a día de hoy y cuya mirada da exactamente el mismo miedo que antaño. El segundo, que tu primer single y éxito lleve una rima tan vergonzante como “slice me nice”, y que eso sea de lo poco que se entiende en la canción, porque el resto es susurrado con voz a lo Günter, no deja de dar calidad sin límites. El videoclip se desarrolla en un descampado ruinoso de peli de Joe D'Amato, con una chica ligera de ropa y otra que, aparentemente, es la chófer de la primera, pero más bien nos recuerda a Ilsa, la loba de las SS. Gente que camina sin sentido, una chica que salta en un plano absurdo, o que se esconde jugando al cucú-tras en una ventana. Por cierto, otra característica de estos vídeos: los planos repetidos hasta la náusea. Si aún no os habéis medicado con lo que llevamos de lista, id empezando por la biodramina, que os vendrá bien.

13- Divine. You think you’re a man.

Sí, sí, no se os está yendo (más) la olla de lo que pensabais. Divine, la drag queen musa de John Waters, tiene una canción de italo disco. Cantada con las tripas y desde la punta de los talones (que también se conoce como voz ronca de cazalla), la definición de una diva como Divine solo puede hacerse comparándola con otra gran diva de la canción: no sabe cantar, no sabe bailar, pero no se la pierdan. Por otra parte, la importancia histórico-artística de esta ovra es sólo comparable con la publicación de 'Werther' o el día en el que Miguel Ángel se negó, siguiendo las enseñanzas de Günther, a ponerle pantalones a los frescos de la Capilla Sixtina: se trata del primer single producido por Stock/Aitken/Waterman que entró en las listas de éxito británicas.

12- Mike Mareen. Agent of liberty.

Con su par de cojones, su organillo casiotone, gafazas y vozarrón susurrante, Mike Mareen comienza su canción con una supuesta llamada telefónica al Agente de la libertad, que parece que va a salvar el mundo con una chica que aporrea un tambor, su melenaza y su BIGOTÓN. Regocijémonos en este genio del italo disco y gurú de la estética. Porque mucha risita, y mucho jiji jajá, pero ese señor de cadenas de oro colganderas se ha quedado sin genitales de fornicar, y lo sabemos. Respeto al agente de la libertad.

11- Fun fun. Baila Bolero.

En 1986, Belén Esteban y Marisita Palacios, que sacaba todo sobresaliente en octavo de EGB, decidieron formar un grupo de música con las coreografías que hacían en clase de gimnasia. El resultado es este desquicie entre la chica que pone cara de simpática graciosa, y la que parece que va de sensual, ambas tapadas hasta el cuello con camisetas anchas y mallitas. El problema de raccord con el micrófono no es culpa suya. La letra de semejante bodrio, puede que tampoco. El ritmillo lobotómico que se te cuela entre los oídos, es otra historia.

10- Albert One. Turbo Diesel.

Hasta ahora, parecía que el italo disco estaba únicamente representado por onvres virilres de pelo en pecho, que lucían bigotones y pelazos, o que iban de sensibles con gabardina. Albert One desafía todas las convenciones del género, primero, por su físico, pues se trata de un hombretón más bien fuertote; segundo, por su voz, que no susurra y es incluso buena. Tercero, por la propia canción. ¿Y si hago un temazo diciendo marcas de coches separadas por el ruido de un claxon? ¡Dicho y hecho! Luego ponemos a unas chatis con cara de pasotas y drogadas que no se muevan en todo el videoclip, y listo. 

9- Baby’s Gang (bang). Challenger.

Vale, ya hemos visto solistas, dúos, tríos… ¿Y si el italo disco comenzara a pensar a lo grande? Para ese menester surgieron las Baby’s Gang, un grupo de chorrocientas munheres que cantan como los coros que les hacían a Parchís en los días pares y llevan unos chándal de colorines que quitan el hipo. Cuando el italo disco piensa a lo grande, en realidad piensa en una fiesta de pijamas.

8- Ryan Paris. Dolce Vita.

Uno de los más famosos éxitos del italo disco provenía de la voz de Ryan Paris. Letra en inglés con palabreja italiana de reminiscencias fílmicas, y videoclip rodado en París. La universalidad elevada a la enésima potencia, con el concepto de Fellini revoloteando en el ambiente, aunque Ryan no se parezca a Alain Delon y lleve un chaleco de camarero que nos hace pensar que grabó el vídeo en los descansos que le daban mientras atendía la terraza. Elegancia y glamour sórdidos hasta decir basta.

7- Den Harrow. Catch the fox.

Agarrarse la huevada, que vienen curvas. Una gruta, antorchas encendidas, una verja de hierro, unas señoras vestidas con la ropa que Ruggero Deodato mandó a la beneficencia después de rodar 'Los hermanos Bárbaros', un foco, un arco, un cantante vestido con pieles, y al final… un plató de televisión y una diana. Nosotros no podemos entenderlo, pero era cuestión de tiempo que el italo disco se entendiera con la espada (más bien arco olímpico) y brujería (más bien cómo-has-tenido-cojones-de-mezclar-este-despropósito). El resultado no podía ser otra cosa que… un homenaje a Paco Fox, pero sin cazarlo ni hacerle pupitarl, aunque me da que la puntería de Den tampoco es que sea muy allá.

6- Baltimora. Tarzan Boy.

Un cantante irlandés se juntó con unos italianos sórdidos para perpetrar una de las más famosas canciones del horterismo bailable de todos los tiempos. En este caso, fueron lo bastante listos como para justificar los “Oh-oh” como el grito del famoso hombre criado en la selva. No nos engañemos, ni siquiera Pil pudo llegar a  la altura de una canción que me acompañó casi en bucle en mis viajes por Asturias, y que es de escucha y baile obligatorios en cualquier fiesta que haga. 

5- Tom Hooker. Looking for love.

Si hace ya unos pocos números escuchamos un tema sobre un señor que se siente atraído por una colegiala, el concepto de este tema y del videoclip que lo acompaña me han dejado los cables cruzados de por vida.

Por partes.

El videoclip se desarrolla en una calle decorada con neones y máquinas de humo. En dicha calle, unos fornidos marineros y unos militares con fajos de billetes se codean con señoritas prespitutas, que entregan su dinero al proxeneta, que es un hombre de color, travestido y con una peluca rubia.
A este barrio llega en coche el bueno de Tom, como indica la canción, “looking for love”. El problema es que del coche se bajan él y ¡dos chicas adolescentes! ¿Quiénes son? Parece que se tratan de SU HIJA y UNA AMIGA. La idea se me escapa, vale que el señor busque amor en donde se lo puedan dar, pero ¿qué pasa? ¿Que tenías que dejar a las niñas en la fiesta de pijamas de las Baby’s Gang y te has parado a hacer tiempo?

Mientras Tom canta “All day, I’m never satified. All night, I’ll never get enough”, el proxeneta de la peluca coge a su hija y la prepara para el acto de la prespitación: le pone un vestido de lentejuelas, le carda el pelo y se la entrega a un militar fortachón. Tom, aparte de cantar, no le hace ni puto caso a su hija. Hasta que en un momento dado, el director del  vídeo le dice que por qué no van terminando ya, que las luces de los neones salen muy caras, y ahí es cuando Tommy deja de buscar amor y poner ojitos a cámara para rescatar a su hija y salir corriendo. ¿Y la amiga? Bien, gracias. 
Italo disco y denuncia social.

4- Topo y Roby. Under the ice.

Si el italo disco es un género musical que se asocia al glamour, los bailes cutrongos, la estética hortera, la espada y brujería y la denuncia social, ¿por qué no asociarlo también a la ciencia-ficción? En este videoclip rodado con media lira, una señora con el pelo mal colocado da vueltas haciendo flotar una capita plateada alrededor de un robot. Los dos se dicen cosas sin mucho sentido en un plató negro con máquina de humo. “Si a Kate Bush le funciona, a nosotros también”. Depende: si por “funcionar” entiendes “Todos desearán la muerte a nuestro paso y buscarán el psiquiátrico más cercano”, entonces, ¡enhorabuena!

3- Sabrina. Boys, boys, boys.

En el italo disco, la mayor parte de las mujeres mostraban una sensualidad descafeinada, o directamente, hacían honor al tópico de la mujer fuerte. Si bien algunas cantantes como Ssssssspagna ya decían “I’m an easy lady”, ninguna se atrevió a llegar tan lejos como Sabrina. Poco importaban sus bizqueos a cámara y sus rasgos duros: nunca hay bikini pequeño si la dicha es buena. Y así, con sus aldabas en ristre, Sabrina nos enseñó que el italo disco femenino podía ser más que una fiesta de pijamas o una declaración de intenciones. Una de las mayores estrellas del jamelguismo de todos los tiempos había llegado, y a más de uno le partió el corazón y la bragueta. Y hubo gran regocijo.

2- Premio múltiple para Radiorama: Aliens, Vampires y Yeti.

Ya puestos a tocar todos los géneros minoritarios y underground, solo nos faltaba el misterio. Iker Jiménez y Enrique de Vicente se deben poner estos temazos en las fiestas de final de temporada de Cuarto Milenio. Radiorama recuerdan a ratos a Amistades peligrosas, pero sus temáticas son mucho más arriesgadas. Si cantas “I see the Aliens. What you gonna do?” con un coro épico de fondo, ¿quién no te va a tomar en serio? Si decides poner voces de ultratumba y preguntar “Why, the look into your eyes, King of the terror?”, ¿quién no te va a escuchar en las discotecas de moda? Si, para rematar, haces una canción de amor en la que sale el Yeti porque sí ¿Quién no va a decidir admirarte de por vida? Yo, desde luego, no seré una excepción.


1- Righeira. Vamos a la playa.

¡Y por fin, la mejor de las mejores! En este caso, el italo disco se encuadra dentro de la distopía chunga. Cómo una canción que se toma con humor negro una realidad postapocalíptica tras la caída de una bomba nuclear es algo que solo se explica porque 1. El tema es tan pegadizo que a la gente le importaba un carajo de qué trataba y 2. Los Righeira son unos genios de la sordidez y debéis aplaudirles con la parte interior de los glúteos. Por cierto, el baile Carlton-paralizado me ha chiflado toda la vida.

¡Buen y sórdido verano, calamardos!

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