Post fresquito (y épico) veraniego: Por qué todos debemos HAMAR a Juan Pardo Parte 1: Orígenes

El título es largo de narices, pero no me diréis que no deja las cosas claras.
Sí, seres del averno, este verano comienza con menos calor del que cabría esperar (quicir, no me siento reptar porque mis miembros se están convirtiendo en gelatina), y me parece que es un buen momento para ir glosando, poco a poco y resumida, la historia de ese onvre de bien y músico de mejón que siempre ha sido Juan Pardo. Puede que alguna ameba estelar no se haya enterado todavía de que Juan Pardo es uno de los grandes artittas de este país. Productor, intérprete, compositor, intenso, barbudo y fucker. Solo un ente cósmico como Julio Iglesias pudo disputarle el puesto y vencer en buena lid, eso sí, con algo menos de sordidez. Pero no mucha.
Como ahora se llevan tanto las sagas y tragarse series como churros en Netflix para dejar mal a los amigos que aún van por capítulo dos, vamos a comenzar a hablar de lo que todo héroe necesita: un origen. En este apartado, por tanto, no hablaremos de los éxitos de Juan Pardo en solitario, sino de su paso por jrandes grupos de la música patria de los años 60, y de alguna vicisitud más.

Juan Pardo nació en 1942, en Palma de Mallorca. De padre gaditano y militar de la Armada y madre gallega, su origen se resume en un pisto multicultural que haría sonrojar a los políticos daneses en busca de nuevos guetos en los que destruir los derechos de los inmigrantes, o a un nacionalista supremacista de cualquier parte de España, la propia España incluida. La diversidad crea joyas artísticas y, para muestra, un botón.

Con pocos años, la familia Pardo se traslada a Ferrol, donde el pequeño Juan pasará su infancia y adolescencia, y como sabemos que el galleguismo imprime carácter, desde entonces su ADN remix mutó hacia el hamor por Galicia, cosa que, desde este blog, hemos de aplaudir con toda la fuerza de nuestro coxis. Por causa del trabajo de su padre, la familia Pardo vuelve a trasladarse, esta vez, a Madrid. Una vez establecido en la capital, Juan intenta entrar en la Armada, como su padre, pero una enfermedad ocular se lo impide. Su destino estaba marcado y, como hombre creativo en medio de un Madrid moderno y lleno de oportunidades, decidió que sería músico a toda costa.

En un primer momento estuvo en un grupo llamado Los Vándalos, pero aquello duró poco. En 1962 se unió a otro grupo llamado los Teleko, donde militaba su primo José Ramón. En una entrevista realizada al premoh en cuestión, descubrimos una faceta de Juan Pardo que nos lleva a ver que, ya desde el origen, se trataba de un ente nacido para la vicisitud. Resulta que los Teleko nunca habían llegado a grabar un disco, pero se prodigaban en bastantes festivales, siendo auténticos pioneros de la modernidad en el rock español. Una vez Juan Pardo entra como cantante, todos van a probar suerte a los estudios de Philips. Allí les advirtieron que el tempo de sus canciones se ralentizaba conforme las mismas avanzaban. El grupo estuvo ensayando largo tiempo con nuestro héroe haciendo de solista a saco, imaginamos que tan instenso como siempre. Sin embargo, cuando los componentes de Teleko se vieron listos para volver a Philips, su sorpresa fue mayúscula al descubrir que nadie contaba ya con ellos. Por las declaraciones de José Ramón Pardo, imagino que la situación tuvo que ser más o menos así:

- Buenas, venimos a grabar, que ya hemos ensayado los temas.
- Pero, ¿no lo habíais dejado?
- ¿Cómorl?
- Sí, el cantante vino a vernos hace tiempo y nos dijo que lo habíais dejado, pero que él sí quería seguir cantando, que contáramos con él.
- What the f…
Esa cara más o menos se les debió de quedar a los pobres Teleko mientras Juan Pardo se subía veinte puntos de mierdismo ilustrado en su hoja de personaje. Sin embargo, Juan Pardo tenía otro objetivo. Los Pekenikes era otro grupo de gran petadismo en los años sesenta, innovadores, preocupados por la polifonía y el rock. Pardo pensó que podría ser un buen cantante, y los Pekenikes  andaban buscando uno. Así que el bueno de Juan se presentó, pero el productor dijo que aquel chico no tenía carisma ni buena voz, que a los Pekenikes les convenía más llamar de nuevo a Antonio Morales (Junior, su anterior vocalista), y que aquel chaval delgaducho de nariz aguileña jamás sería cantante ni llegaría a nada. Imaginad en qué nivel específico del infierno debe estar semejante ser, os dejo elegir. Finalmente, Juan Pardo decide irse a Fontana, donde podrá grabar un disco en solitario: Juan Pardo y su conjunto (1963). En un principio –para que veáis que no todo es maldad- el “conjunto” que iba a acompañar a nuestro héroe era Teleko, pero la compañía se puso farruca y fueron Los Relámpagos quienes acompañaron a Juan en su primera aventura en solitario. Y esta es, amigos, la historia de cómo Juan Pardo se abría paso en el mundo de la música mientras los Teleko, prometedora banda pionera en el rock español, jamás pudo ver cumplido su sueño de poder grabar un mísero chingle.
¡Continuamos para bingo! El disco de Juan Pardo y su conjunto resulta muy revelador, porque en él vemos una faceta desconocida de nuestro artista favorito, que es lo mismo que decir su obsesión durante un buen puñado de años. Juan Pardo no aspiraba solo a ser músico. Quería ser el mejor. Comenzaría por Madrid, de ahí saltaría a Galicia y, desde Galicia… ¡El mundo! En efecto, el afán del joven Pardo era meter cabeza en el mercado internacional. Sus miras estaban puestas en lo más alto, y sus influencias anglosajonas le llevaban a emular a sus ídolos americanos o ingleses. Por ese motivo espero que os choque poco (porque CHOCA) escuchar al autor de Bravo por la música interpretando una versión de un tema de Jerry Lewis con voz engolada a lo Elvis. Que lo disfruten vuesas mercedes:
 
Por aquellas mismas calendas, Junior también probaba suerte con un disco en solitario que, al igual que el de Juan, no cuajó en absoluto más allá de Valdemorillos de Abajo o cosa así. Cómo sería la cosa, que el disco no se debió escuchar ni en Coruña. Lástima. Entre 1963 y 1964, y visto que el pobre no se había comido un colín en solitario, grabó tres sencillos con los Pekenikes, hasta que en ese mismo año 64, ocurrió el milagro. Juan Pardo decidió que lo que mejor le iba a su carrera era hacer un Pedro Sánchez, a saber, montar su particular Liga de los Onvres Extraordinarios y, de esta forma, hacerse el jefe del cotarro. Se trataba de un viaje lento, lleno de vicisitudes y problemas; pero ya sabéis que el camino del bien nunca es el camino fácil. Así pues, Juan se unió a Junior, Fernando Arbex y Manuel González, hermanísimo del ínclito…
¡Agustín González!
¡Bigotón!
Los cuatro jóvenes tenían un grupo que mezclaba la influencia anglosajona con la castiza, pero les faltaba un nombre fresco y pegadizo para vender en su propio país. Según cuenta Manuel González, hay múltiples versiones de quién inventó el nombre, pero el caso es que los cuatro amigos decidieron hacer cada uno una lista con lo primero que se les pasara por la cabeza. Cuando tenían bastante claro que iban a ser Las Ovejas Negras, una joven entró con su propia lista y en ella aparecía EL nombre, el sello de uno de los conjuntos más revolucionarios de la España de los sesenta. Los Beatles españoles con pinta de mod y capita a lo Mariano José de Larra iban a pasar a la historia como LOS BRINCOS.
El primer LP de los Brincos fue un éxito rotundo. Pero no penséis que sus capas castizas les apartaban del deseo de exportar su música. Os recuerdo que esa es una constante en la mente del primer Juan Pardo. De esta forma, el tema “Baila la Pulga”, muy marchoso y juvenil, no abría el disco con su versión en español, sino en inglés:
 
El otro gran éxito de aquel LP fue, sin duda alguna, “Flamenco”. Y la pongo más que nada porque sirve de guía  para quienes deseen escuhar el disco entero. Para que no os perdáis, Junior es el que canta y Juan el que pone voz de ir borracho de cazalla a las seis de la mañana en el metro.

De nada:

  
En 1965 aparecía el segundo disco de Los Brincos, llamado Los Brincos II (Chúpate esa, Led Zeppelin). Siguiendo con la misma tónica del anterior, este álbum incluye varios temazos siderales que son “Un sorbito de champagne”, “Mejor”  y, por supuesto, “Borracho”. También había temas en inglés, pero estos son los más divertidos. En 1966, Juan y Junior deciden marcharse de Los Brincos y montarse un dúo. Porque Juan Pardo dentro de un grupo estaba bien, pero tenía que ir acotando para alcanzar el triunfo total en solitario. En este caso, Juan y Junior no se calentaron mucho los cascos y decidieron dejar sus nombres tal cual, siendo perfectamente reconocibles para cualquier fan que quisiera ir en busca de sus nuevas creaciones.

Al parecer ha habido muchas preguntas sobre la separación de los Brincos en plena cresta de la ola. Juan Pardo lo achaca a diversas presiones impuestas por la compañía discográfica, aunque seguramente hubo algún problema más. Se dice que hubo problemas con la canción “Borracho”, concebida para la película “Más bonita que ninguna” –en la que aparece el propio Juan Pardo-. Dejo esta versión por el frikismo y porque pocas cosas pueden igualar a Gracita Morales diciendo: “Mira que eres pesado, Alvarado”.
Recién separado el grupo, Juan Pardo tuvo varias discusiones con Arbex, pues este último fichó a otros dos componentes, continuando con el nombre de los Brincos. Si el grupo era de cuatro y se iban dos, Pardo pensaba que no podían llamarse igual. El caso es que las protestas de Juan no llegaron a ningún sitio y los Brincos siguieron triunfando, primero con el disco Contrabando, donde aparece la preciosa canción “Lola”; y con su siguiente LP, donde los Brincos decidieron dar el salto al PROGRESIVO. Mundo, demonio, carne es una cosa raruna medio en inglés medio en español, con ruiditos y piezas más clásicas. Es decir, Juan Pardo trajo genialidad a los Brincos, pero el grupo era capaz de crear sus propias sordideces sin ayuda de nadie. Mirad si se hicieron modernos, que tuvieron que cambiar su portada por temas de censura.
¿Dónde andarían las capitas?
Después de sacar varios sencillos desde 1967, en el año 69 aparece un disco, llamado Juan y Junior, por supuesto. Dentro de este discazo destaca “To Girls”, porque el mercado anglosajón seguía estando fijo en la mente de estos chicos como un chicle en el zapato de un ejecutivo; y la grandiosa, magnificente, cúspide del pop de todos los tiempos, “Anduriña”. Para los que no sepáis mucho de Juan y Junior, os dejo un vídeo que suplirá vuestras carencias y donde, además, podréis ver a Joaquín Prat y Laurita Valenzuela, cosa que nunca está de más. En él se pueden observar el futuro estilo de Juan Pardo: La cara de transportado en las baladas, el gesto flipado, el baile de la lagartija epiléptica y la mirada intensita. Juan y Junior lo tenían todo para triunfar.
 Incluso una imitación de Martes y Trece.
El grupo tuvo tanto éxito que incluso llegó a escribir la canción “Yo soy así” para la película debut de Ana Belén, “Zampo y yo” (1965). Para aquellos a los que no les suene, es una cosa extraña sobre una niña que se hace amiga de un payaso, o algo así. Que yo me informo mucho para estos artículos.
Aquí todos flotan, Ana Belén...
Pero no fue aquella la única incursión de nuestro héroe en el cine, ni mucho menos. Durante estos años, Juan Pardo apareció en las consabidas Películas de Cantante ™, tan bien cultivadas por Marisol, Manolo Escobar o Joan Manuel Serrat. De ellas, aparte de “Más bonita que ninguna”, destaca “A 45 revoluciones por minuto”, dirigida por Pedro Lazaga. Además de Juan Pardo, aparecían grupos como Los Ángeles o Fórmula V. La cantante Ivana era la protagonista y José María Íñigo estaba ahí por lo que todos sabemos ya.
¡Segundo Bigotón!
He de reconocer que solo he visto el final, pero os lo voy a resumir porque merece la pena. En menos de diez minutos el grupo de Juan Pardo sufre un accidente de coche, su novia que ha llegado a ser famosa va a buscarle al hospital, pero él ha desaparecido, se muestra rencoroso y amargado con la novia, se mete en un bar de borrachos y compone una canción para Fórmula V, canta en un bar delante de gente, se reencuentra con la novia, quiere dejar la música, la novia se le declara, ambos se reconcilian y todos alcanzan el éxito con sus cancionzacas.
 Que tenga alguien cojones de decirme que este final no es mejor que el de La la leiro, porque si no te fijas en la magnificencia de Juan Pardo cantando espatarrado en un banco, es que no tienes alma. Ese mismo año de 1968 se estrenaba la película “Solos los dos”, protagonizada por Marisol y Sebastián Palomo Linares, en un alarde de vergüenza atemporal intentando mezclar el ye-yé con el toreo. Los años sesenta españoles en estado puro se condensan durante todo el metraje con sus fiestas poperas, las imágenes de Marisol esquiando montadas con otras Palomo Linares toreando, y una especie de historia de amor demencial entre un tipo que no actuaba y una actriz moderna, hermosa y que cantaba fenomenal. La banda sonora y las canciones del flin fueron compuestas por Juan Pardo. De las que he visto, voy a destacar “Yo no quiero ser torero”, quizá el alegato antitaurino más ye-yé de la historia. Grandiosa canción paródica,con una Marisol guapísima de verdad y un Palomo Linares que podría haber sido una barra de chope para sumar algún punto extra de carisma.
La tercera joya de este 1968 es “Días del viejo color”. Un coñazo soberano que no va de nada, que tiene una historia de amor que le podría haber pasado a tu vecina la del quinto, una trama de tráfico de drogas que no le interesa a NADIE y que dura lo que un suspiro del protagonista, y una falsa apariencia de sensualidad que da más vergüenza que otra cosa. Todo ello rematado con un chiste tránsfobo al final. ¡Qué duros fueron los sesenta, pardiez! La aparición de Juan Pardo en semejante despropósito es un simple cameo inserto en una escena tan absurda como toda la película en sí. Y es que ese era el reclamo del film. Meter a muchas estrellas patrias a lo largo del metraje y mucha música psicodélica, a ver si picaban los jovenzuelos y pagaban los dineros de la entrada. De esta forma, Fernando Arbex canta con un zapato puesto en la cabeza, Luis Eduardo Aute canta canciones contra los burgueses en francés en la terraza de un bar de Torremolinos, y Massiel se queda privada escuchando un megáfono distorsionado que más parece un gato destripado retorciéndose en la acera.
Massiel, abducida por un megáfono.
Pero la magnificencia de 1968 no podría cerrarse sin la Maggggna Ovra que Juan Pardo creó para probarse a sí mismo que toda persona tiene tendencia a la lobotomía auditiva, solo hay que encontrar las tonadas adecuadas para descubrirlo. Ejemplos de ello serían la musiquita del Mercadona, el anuncio de Carglass, y, cómo no, la melodía del primer anuncio de Danone, compuesto por nuestro querido Juan Pardo:

¿Y qué pasaba mientras con Juan y Junior? Como ya hemos dicho, en 1969 sacaron su disco a la luz, y en 1970 se estrenaba en salas “Juan y Junior en un mundo diferente”. Esta película es la más curiosa por diversos factores: En primer lugar, la película se rodó en Galicia, lo cual es garantía de sordidez y de la vicisitud de ver tocar a Juan y Junior en un montaje que mezcla capiteles románicos con MOÑECOS portando dulzainas. En segundo lugar, el guion provoca admiración suma de la que solo puede ir acompañada de Omeprazol, pues esta es una de las pocas Películas de Cantante™ que incluye una trama de ciencia-ficción. La historia trata de que unos extraterrestres se hacen pasar por Juan y Junior para conquistar la Tierra. Analizando el asunto, vemos que los extraterrestres tienen un poco de cacao mental, porque si para conquistar a la humanidad suplantas a unos cantantes, bueno… vale. Si ya te vas a la España de Franco, concretamente a Galicia, y la tomas como centro de operaciones, la cosa no termina de cuadrar. Pero que encima tu objetivo sea dominar el mundo sin ser Lola Flores, Yulio Iglesias o Raphael, es una muestra de lo poco preparados que iban los pobrecitos aliens. De hecho, yo no hubiera tratado de detenerlos, que siguieran adelante con el plan. Puede que, con el tiempo, se dieran cuenta y buscaran un objetivo mucho más valioso.
¡Rendíos, terrícolas!
El tercer factor que ensalza esta película a la categoría de mito es el misterio que la rodea. Al parecer, no existe constancia de ninguna copia de la misma. En TVE se volvieron locos buscándola hace unos años, y Juan Pardo afirma que no la tiene ni por asomo. Se sabe que en 2014 un ser humano preguntó por ella en la filmoneca nacional, y que al parecer se puede proyectar, aunque no distribuir, por lo que aún hay esperanza.

Lo curioso del tema es que, husmeando por internet, he visto que algún ser inerte ha colgado los clips musicales de la cinta en youtube pero, ¿cómo lo ha hecho? ¿De dónde los ha sacado? Es una pena no poder verla en su totalidad, aunque solo sea por curiosidad, pero internet es oscuro y alberga horrores. Ya aparecerá el resto para todos vayamos corriendo en masa para gozar de las andanzas de los extreterrestres popeiros. O para que yo pueda verla y vosotros no tengais que hacerlo, que es lo que va a pasar.

Como se puede ver, la carrera de Juan y Junior iba viento en popa. Pero, de nuevo, se rompió el amor y el dúo, con un solo disco en el mercado, vivió su propia tragedia. Al parecer, un día cualquiera en el estudio de grabación, Juan decidió corregir unas grabaciones de Junior él mismo cuando el segundo no estaba presente. Según Wikipedia, aquel fue el inicio de las desavenencias entre los dos amigos, quienes, Rocío Dúrcal aparte, acabaron separados y sin volver a grabar juntos never more. Lástima again.
Bueno, o no tan lástima. Juan Pardo se planteó por aquel entonces dejar de cantar y dedicarse exclusivamente a la producción de artistas como Fórmula V. Pero algo le llamaba. Aún podía resurgir de sus cenizas, como el Fénix de Ferrol. Y lo haría, vaya si lo haría. Mientras tanto, los sacrosantos críticos musicales de la época se relamían de gusto sentados en un sillón orejero. Mientras acariciaban un gato blanco, no paraban de repetir que Junior iba a ser una estrella y que por fin se vería que Juan Pardo no valía ni media peseta. Aquella medianía andante no tendría carrera en el mundo de la música. 

Y ya habéis imaginado en qué sala VIP del infierno se encuentran esos personos.

¡Más aventuras de Juan Pardo en el próximo capítulo!

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Grandioso artículo!! Enhorabuena y gracias!!

Ohhh!
He empezado a leer sin muchas expectativas, pero ahora espero con ansía el próximo capítulo.
Juan Pardo rules

post fresquito que sabremos apreciar los que hemos viajado mucho por carretera en los ochenta y hemos sido amenizados por este barbudo fucker, aunque el plato fuerte será el post de la segunda parte de los setenta, absolutamente increíble y con impresionantes documentos audiovisuales a su disposición

Ni los guionistas de TWD te dejan con tan mal cuerpo al final de una temporada. ¡Exigimos la segunda parte para ayer!

¡Increíble! ¡Fabuloso! :D

Quiero lanzar un mensaje y una disculpa: el mensaje es que acabo de saber que mi grupo favorito, Electric Light Orchestra, forma parte del género del rock progresivo. La disculpa es para todos los fans del progresivo a los que haya podido ofender sin saber que yo soy uno de ellos.

"Mientras acariciaban un gato blanco, no paraban de repetir que Junior iba a ser una estrella y que por fin se vería que Juan Pardo no valía ni media peseta".

Mentira. Esto no fue así ni por asomo.
Acariciaban un bulldog francés.

¡Hey!
No sé si has tratado a otro JRANDE, y te lo propongo para futuros post si no lo has hecho. Me refiero a José Celestino Casal Álvarez, asturiano de pro, y viajero del tiempo. Su video del festival de Benidorm es como si un señor de los años 90 con sus hombreras locomía se trasladara a la españa profunda de los 50, con botijos y abuelas desdentadas con pañuelo.
Ahí lo dejo.

Selen ser considerados como pioneros del pop prog. Esto es, llevar adelante el tema de influencias de la música clásica al pop de los Beatles. Es uno de esos grupos que, según lo talibán que es alguien del prog, se le considera o no. Yo digo sí: a la mayoría de los proggers que conozco le gusta. Y que no me digan esos fundamentalistas que cosas como Tightrope no son prog, que me descojono. Lo que pasa es que más bien se trata de combinar dos o tres temas prog con pop de calidad, y eso confunde.

Pues me ha convencío Vd: he empezado a hamar a Juan Pardo.

Magnifico articulo de Cava Baja, y que conste que no sabía nada de este señor.

Interesante observación de Garibaldi sobre ELO: creo que los grupos que vendían mucho singles a veces evitan la etiqueta prog, caso de Queen, tambien, que me parece muy prog, o 10CC.

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