agosto 2018

Creo que este es el título más 'de blog' de la historia de ente bloj. Pero es que ir a contracorriente siempre me ha parecido divertido, y ahora que ya no hay blogs es más divertido usarlos para lo que se crearon.

El caso es que no es la primera vez que os cuento lo que hice en mis vacaciones, pero es algo que ha estado ausente en los últimos años por un motivo claro: he pasado dos años en barbecho por aquello de gastarme un dineral en cierta película y por haber ido antes a sitios nada sórdidos. Como también he hecho este año. Que he ido a una isla de Noruega. Pocas cosas suenan más aburridas que esa, con la posible excepción del término “Maratón de comedias finlandesas”. Pero en todas partes cuecen habas, y varios descubrimientos sórdidos me dejaron más contento que un gitano en una Lan Party.

Tenía que hacerlo. Sabéis que TENÍA que hacerlo.

Porque parte de mi verano ha consistido en acojonarme por cómo se está yendo al carajo el mundo del humor y tal desgana ha desembocado en ganas de dejar de escribir y centrarme en podcasts en los que no tengo que soltar chascarrillos. Otra parte la he dedicado a lo de siempre: no parar de hacer chorradas con poco futuro incluso cuando estoy de supuesto asueto. De eso hablaré más adelante. Y luego las escribiré, sintiéndome raro por haber hablado solo delante del ordenador.

Definitivamente, si la calidad de mis chascarrillos es ÉSTA, mejor me retiro de una puñetera vez.

Pero, antes, os voy a contar que he estado en las Islas Lofoten, Noruega, Círculo Polar, Globo Terráqueo Ahí Donde Hasta Las Focas Usan Estufa. Lo del frío es relevante, porque ya sabéis que no puedo evitar ir por el campo y no quedarme en pelotas hasta estando en esos sitios en los que el sol sólo se pone en verano cosa de tres horas.
¿Véis la caravana del fondo? Salieron huyendo al ver a un loco en pezones allí en medio.
¿Qué es una isla noruega? Sencillo. Un sitio en el que, tras tres días seguidos lloviendo, te es revelada mágicamente la realidad tras la existencia de la novela negra escandinava y el black metal. Es que aquí en los días chungos, o te pones a matar a tus vecinos o a quemar iglesias. Porque ya hemos convenido que ver comedias escandinavas NO es una opción. De hecho, en la tele ven Modern Family y panel shows ingleses subtitulados. Y debates. Muchos debates. Que allí la política les interesa. No olvidemos que lo de vivir forrados gracias a cagar petróleo lo tienen muy presente, y se ve que no quieren que les jodan los políticos. De hecho, se ve que les interesan mucho los temas sociales porque una de las pocas veces que miré twitter, el enlace promocionado era éste:

Que ni idea de lo que va, pero para mí que es el Risitas hablando sobre ecología y política energética. Como se ve, saben que los memes españoles son mejores que los de 'Hitler se entera...' y merecen hasta gastar dinero en twitter. Quizá debido a que la mitad del país pasa el verano en Canarias o Torrevieja, posiblemente huyendo de sus irrefrenables ganas de hacer un Varg Vikernes y/o construirse una cabaña con herramientas de Ikea en mitad del fiordo para no volver a relacionarse con la humanidad.

Y, con esto, ya he nombrado a la famosa tienda y el famoso gilipollas. Ahora sólo me quedan las albóndigas y la ballena.

Las albóndigas: muy ricas. La ballena: sabe a higadillos con regusto a atún. ¡Pues pa’ eso no hagáis crímenes ecológicos, panda de capullos! ¡Que no está tan rica! Una vez superado estos escollos, sigamos con lo importante. Como ésto:

Esto es un escaparate de una tienda de moda en Lofoten. Efectivamente: han descubierto el Yonkarra-chic y lo han mezclado con su gloriosa tradición de patillas setenteras que tanta VEYESA nos dio en las portadas de discos escandinavos de aquellos años. ¿Que no sabéis de qué tipo de cosas hablo? ABBA era la cumbre de la elegancia sueca si nos centramos en:
Suecos. Suenan a Schlager. Mi amigo comprueba silenciosamente el suicidio.

Suecos también. Suenan a rock fucsia.

Noruega. No sé a lo que suena. Mi amigo contempla el vacío del universo. 
Eso sí: el taxi para el aeropuerto iba con Metallica a un volumen moderado y muy adecuado, que para eso están en el norte de Europa. Una utopía de urbanismo y de comprender cuáles son los verdaderos valores. Como comer cortezas de pescado, con todo lo malo de las cortezas y todo lo repugnante del pescado seco. O como tener caramelos de la marca adecuada:
“Te dejarán el pelo blanco. Y caca. También de darán caca.”
Pero claro, yo fui allí a ver paisajes. Y de eso tienen. Sitio para construir, como que no. Porque en esas islas lo que hay es montañas. Muchas montañas. Montañas muy altas. De esas a las que sólo puedes decirles “ A ver, señor accidente geográfico: deje de fardar”.

Algunas son tan grandes que parecían el retrete de Odín. No se me ocurre mejor cumplido.

Así que debería ser un sitio muy turístico, porque a bonito le ganan pocos lugares más en la tierra y, al contrario que muchos otros, no tienes que ir con chaleco antibalas, seguro de viaje por si te raptan o, lo que es mucho peor, un cargamento de fortasec. Sin embargo, tampoco hay mucha gente. Eso no quiere decir que la economía de las islas no estén orientadas a los visitantes, claro. Pero todavía no está masificado por un simple motivo:

Cervezas a 10 euros y copas de vino a 9.

Porque todos sabemos que unas buenas vacaciones para un alto porcentaje de la población incluyen intoxicación etílica. Si unimos este inconveniente con los precios así en general para caprichos como alimentarse de cosas que no hayas encontrado en la basura de un restaurante, el resultado es que los turistas que rondaban la zona, en su mayoría no eran precisamente jóvenes. Ni casi diría que cuarentones. De hecho, diría que la media de edad era indasec.

Sobre todo en los cruceros, como pude comprobar cuando, estando en un barco vestido de teletubbie...
Los primeros y últimos 5 minutos de mi vida con una caña
… paramos un rato a la espera de acoger a gente que venía de un gran crucero que se metió en el fiordo. Las hordas Corega tomaron al asalto el frágil esquife mientras hacían fotos sin parar a las águilas que se paseaban por los acantilados y yo pensaba que para ligar mejor me iba a Alcorcón.

Todo ello mientras empezaba a llover otra vez, claro. Porque si se planean unas vacaciones en las Lofoten, más te vale apuntar tres o cuatro días de más en los que estarás viendo caer el chaparrón. Porque tampoco es que tengan la vida cultural más estimulante del mundo. Eso sí: hay un museo la mar de bonito en el que me encontré esta maravilla que te hace perder la fé en la humanidad:

Sí: son bolas de navidad nazis. Y ésto es un dibujo de Hitler:
En-can-ta-dor
Aunque básicamente era de lo mejor que podía ofrecer el lugar para los momentos de lluvia. Menos mal que en la casa en la que estábamos había una gran selección musical con discos de Iron Maiden y ABBA, que todos sabemos que son dos caras de la misma moneda. Me gustaría elaborar esta afirmación que parece un poco gilipollas:

Lo es.

Pero es que creo que debo ir acortando esta crónica de viajes. En resumen: muy bonito todo, muy caro, muy lluvioso y muy todo el día tomando regaliz salado porque ya hemos quedado que allí arriba les pasa algo en las papilas gustativas. Yo quería usar esta actualización del blog para promocionar otras cosas que he estado haciendo en vacaciones en lugar de descansar, pero la intro se me ha ido de madre.

Por ejemplo, seguir alimentando mi canal de Youtube, ahora con vídeos grabados con un amigo en Algeciras en el que hacemos un Battle Royale de películas, enfrentándolas entre sí hasta que sólo quede una. Ya he subido la de los 80 y en breve llegará la de los 90:



También he iniciado junto a Natalia Van Humbeeck y Norberto Ramos un podcast sobre rock progresivo, porque el mundo necesita más locos evangelizando sobre un género musical que a la mayoría de la población le da grima. Lo hacemos con una mezcla de hablar de cosas más para iniciados con una actitud global didáctica para los no iniciados. Vamos: como echarle fanta a una cruzcampo: una abominación a los ojos de Yavé. Espero que os guste:


A partir de ahora, queda decidir si seguir escribiendo antes de que empiecen a llamarme racista, machista, homófobo, transfobo (ha pasado este verano), facha o perroflauta (ambos este verano, el mismo día) o esperar a que directamente me digan ‘pollavieja’. Porque lo otro no, pero ya tengo una edad y la verdad es la verdad: Si el indasec no es para mí, el simtrón puede hacer acto de presencia en cualquier momento y acabar en un destino peor que Magaluf: en un crucero por los fiordos.

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La ECAM. Un lugar que te forma como persona en el mismo sentido que una academia militar, un viaje en barco sin biodramina (pronto, el relato sobre ese hecho en ente bloj) o nacer en un polígono de Vigo en los 80: no es que te curta. Es que sales de ello renacido como Jean Grey después de una ahogadilla.

Es un pozo de experiencias que, en lo positivo, me ha dado para mucha anécdota en estas páginas y, en lo más positivo, me hizo no querer dedicarme al cine. Porque me gustan las películas, pero no tanto el mundo del cine. Ángel Codón y yo tenemos, de hecho, un proyecto de guión que queremos titular “Cine Español: La Película” con un objetivo claro: que nunca nos llamen para nada relacionado con el audiovisual español.

Pero de lo que quiero hablar (que esto es V&S y, como si de un capítulo de Los Simpsons se tratara, no hay artículo sin una larga introducción que no tiene que ver con el resto del texto) es sobre conversaciones que tuve cuando llegué a ese lugar. Ya podéis imaginar que no casaba exactamente con lo que se estilaba por ahí. Sobre todo en las disciplinas que muchos suelen llamar erróneamente ‘más creativas’ y que yo conozco como ‘más diletantes’. No sólo defendía cierto tipo de cine comercial (lo cual me hermana con los problemas que tuvo un sordidazo como Ronald Emmerich en su escuela de cine), sino que además tenía opiniones no precisamente sancionadas por la intelligentsia cultureta de los 90 (que era como se llamaba entonces a los hipsters, en lugar de lo que pasa hoy, que a los hipsters se les conoce como ‘miralgilipollasese’). No: no era por rebeldía. Era porque yo siempre he sido un fistro incluso antes de que existiera la palabra. No me llaméis ‘outsider’. Llamadme: ‘madera de colleja’.

Aunque siempre he sabido más o menos vivir en democracia, en la época en la que nos conocimos Vicisitud y yo era un poco más bestia y me daba mucho más igual lo que pensara la gente de mí. Así que soltaba boutades que ojalá pudiera decir hoy en día, era en la que tienes que medir cada palabra que dices, escribes o meas en la arena de la playa. Una de mis opiniones que atraía más miradas raras era que no estaba en contra de las pelis dobladas. Eso en una escuela de cine es el equivalente a decir en un bar de modernos que Rosalía te parece un bluf.

Que lo es, pero ese es otro tema.

Recientemente, James Rhodes, uno de mis candidatos favoritos a Persono del Año como creo haber comentado en mi pasado artículo sobre Ringo Starr, comentó en Twat-ter que no entendía muy bien cómo es que se doblaban las pelis y a la gente les gustaba eso. Ello dio paso a un Cuñarnado de discusiones, obviamente. Porque esto es twitter.

En la discusión subsiguiente se posicionaron muy a favor de ‘por favor vivamos en paz’ dos amigos míos traductores y tuitstars, Bóinez y JJ Yborra (persona a la que conozco desde que era casi un bebé y OH MIERDA QUÉ VIEJO SOY). Por supuesto, a ambos se les puede acusar de mirar por su trabajo. Pero estoy de acuerdo con ellos.

A pesar de que yo veo todo en VOS.

Pero entiendo a quien ve doblada una película si no se conoce el idioma original. Se puede perder inmersión. Se puede perder información de imagen. El ritmo puede variar. Personalmente, cuando hay una película en un Idioma del Infierno (™) como el alemán o el holandés (madre mía, qué puto espanto sonoro, que mezcla lo peor del alemán y lo peor del klingon), siempre prefiero verla doblada. O con cine oriental. No voy a pillar los matices de las interpretaciones porque no tengo ni puñetera idea de cuáles son. Un actor japonés puede declamar con la emotividad del imbécil de Ben Stein y yo pensar que es tan expresivo y sutil en la forma de decir sus frases como Meryl Streep. Por no hablar de que los juegos de palabras finlandeses tienen que ser hilarantes. Pero la inmediatez de escuchar uno dicho por el actor adecuado y con el tono adecuado no es la misma que leerlo.

Pero vamos, que yo veo todo en VOS.

Lo repito porque ya no estoy en la ECAM, no tengo 23 años y me da pereza que venga alguien a comentarme sin leer bien el texto todas las virtudes de ver el cine en versión original. Creedme: las he escuchado todas. Y algunas hasta tienen base.

Así que os voy a hacer un breve top de películas que, en mi humilde opinión, mejoran si se ven dobladas.

Sí, cojones: he dicho que mejoran. Mejoran la experiencia para un español medio. No quiere decir que sean así mejores películas. Ésto no se trata tampoco de la típica lista de un clon español de Watch Mojo diciendo qué actores con soberbia voz en castellano suenan ridículos en versión original. No voy a hablar de Bogart ni de Morgan Freeman o Darth Vader. Sólo de comedias, el género cinematográfico, vital y cósmico supremo. Porque, al fin y al cabo, son el tipo de películas que se ve más afectadas por el doblaje y la adaptación. A veces, notas que muchos chistes se pierden en la traducción si sabes el idioma de origen. A veces, los traductores localizan como auténticos maestros. A veces se vuelven completamente locos. Vivan estos último 'a veces'.

5.- El príncipe de Zamunda

… Aunque podría haber sido ‘Esta casa es una ruina’. Porque no veáis la decepción que me llevé al saber que había un doble nuevo en el Blu Ray de este peliculón poco reconocido de los 80 (¿Sabíais que era una especie de remake de una peli de Cary Grant? ¿Recordáis que está producida por Spielberg? Quizá no, porque internet está lleno de gente recién salidas de, sí, escuelas de cine, haciendo Video-Ensayos sobre por qué 'Ciudadano Kane' es en realidad una mierda - pronto en vuestro YouTube cuando se acerque el estreno de 'The Other Side of the Wind').

… Aunque podría haber sido ‘Despedida de soltero’, porque pocas cosas me hacen reír más que la forma que el doblador de Hanks en ésta al decir  ‘La paprika’ o el grito de ‘¡Putillaaaas!’ del amigo mecánico. En general, todo en esta peli es sobresaliente. Una obra maestra de la comedia tan grande que hasta se nombra en esa cosa incomprendida que es ‘CineBasura: La peli’.

… Aunque podría haber sido ‘George de la Jungla’, porque nada supera el impacto del espectacular narrador en español de ese cachondeo siempre infravalorado.

Vamos: que quiero decir que éste es el apartado que podéis rellenar vosotros mismos. Son las películas que visteis con la edad adecuada para enamoraros de las pequeñas inflexiones magistrarles de ciertos doblajes. No se trata de que sean mejores que las originales. Por dios: en 'George de la Jungla' está la voz de John Cleese. Pero hay que dejar testimonio en esta breve lista de un hecho innegable: que hay doblajes a los que le tienes cariño y que, bien por nostalgia, bien por pericia del actor, te hacen más gracia que el original. Nadie dice que sea mejor Juan Fernández que Eddie Murphy. Pero yo me río mucho más con su ‘¡Sí! ¡Sí! ¡Que te jodan a ti también!’ y su ‘¡Chocolate Sexy!’ que cuando la veo en versión original. ¿Es una depravación? Por supuesto. Y las depravaciones alegres e idiosincráticas son algo que siempre hemos defendido en ente bloj.


4.- Top Secret

Cuando salió en DVD esta grandísima magna incomparable mayestática polladejohnhólmica película, la ví, como no podía ser menos, en VOS. Y, de repente, descubrí una película menos graciosa de lo que recordaba. De hecho, investigué y me di cuenta de que se trata de una cinta de éxito principalmente en España: en otros países es algo así como la gran parodia desconocida de los ZAZ.

Casualmente, por la época en la que la volví a ver apareció un gran reportaje al respecto en la revista británica Empire, en la que analizaban el fracaso de la cinta, por qué era tan desconocida en el Reino Unido y, de paso, te enterabas de que ‘Tour Eiffel’ (Déjà Vu en el original porque viva la falta de respeto al texto fuente) era el mismo actor que el mayordomo de ‘Downton Abbey’
Mind blown, sir
Personalmente, achaco la calidad de película referente que se ha ganado en España a que la versión doblada es para ponerle un piso en Torrevieja (Alicante) a traductor y dobladores. Porque nadie puede negar la jrandeza de frases con más sabor a chorizo que a hamburguesa como:

Souvenirs, novedades, artículos de coña.
Lo siento, pero me habéis confundido con otro. Yo soy Julito Iglesias.
La cosa tiene bemoles: Un día más y habría terminado mi túnel
Ni hablar: a toda mi clase nos obligaron a ir al Gran Cañón a estudiar la impotencia senil de los escorpiones
Imagínate que estás saboreando una riquísima paella y de pronto (...) una cucaracha espachurrada en el arroz
¿Y trabajar en domingo? ¡Qué huevones!
Hace un año, yo estaba aprendiendo a tocar la zambomba en el conservatorio superior de música...

Nadie con corazón, dos dedos de frente y secuelas por varios ictus puede negar que ‘tocar la zambomba’ es una expresión inherentemente hilarante si está bien usada. Concretamente, si se usa en cualquier contexto. Sobre todo, velatorios.

Por supuesto que se pierden muchos chistes y juegos de palabras. Es el destino de mucha comedia extranjera. Sin ir más lejos, aquel en el que ‘Déjà Vu’ le dice a Val Kilmer “¿No nos conocemos, monsieur?” Un chascarrillo tan flojo que al traductor hasta se le pasó cambiar. Quizá no sabía francés. Pero la clave es que aquí lo alteraron todo por LA FIESTA. Un pasarse por el ojal el texto original (parezco una rima de José María Cano) sólo comparable a los momentos en los que 'El Príncipe de Bel Air' sacaba a colación a Pitita Ridruejo y el Betis.

¿Queréis ver los chistes originales que no os harán ni la mitad de gracia pero os harán sentiros satisfechos por todas las clases de inglés que recibísteis? Pues adelante. Disfrutad. Sonreíd con las referencias a Mel Torme si eso es lo que os pone mientras pensáis en lo que os vais a descojonar con las referencias a la américa profunda de una peli de los Coen. Vivid felices con esos diálogos: no van a desaparecer. Los tenéis en el segundo canal de audio. Pero sin este doblaje, no existirían momentos cumbres de la historia, no ya de la comedia, no ya del cine, no ya del arte, sino de la historia de la humanidad y todo lo que hemos conseguido como civilización como éste:


3.- Kung Fu Sion

Recientemente estuve hablando con una amiga sobre ‘Cuerpo de Élite’. Ella razonó que la peli no le interesaba porque los chistes regionales son casposos. Tuve que concederle eso, pero según volvía a casa pensé:

No. Los chistes regionales son la polla. ¿Son viejos? Sí. Pero ahora que todo en este mundo gira en torno a odiar al de fuera y tenerle inquina a quien hable de tal o cual manera, creo que es el mejor momento para hacer chistes chorras de este tipo. Porque ayudan a hermanar con una gran verdad:

Que TODOS somos ridículos. Procedamos de donde procedamos. Tengamos el dinero que tengamos. Profesemos o no religiones. Todos hemos tenido ese momento de cagarla debido a nuestra herencia infantil o, mucho peor, a vestirnos con trajes tradicionales en la función de fin de curso del colegio.

Yo me vestí de traje canario. Inventé la apropiación cultural antes de que existiera.

Ahora, que toda muestra identitaria tradicional se ha de tratar con un respeto hasta hace poco sólo dedicado al Arca del Alianza y la Piedra Negra, es bueno recordar que, en el fondo, son todo tópicos que merecen el mismo respeto que un chiste de gangosos. Recordad la Teoría de La Vicisitud Andaluza: Cualquier muestra de orgullo nacional que, trasladado a Andalucía, de mucha risa, es una gilipollez.

Por lo tanto, no pude dejar de aplaudir cuando Columbia España, enfrentados con el marrón de distribuir una película china sin estrellas que continuaba un éxito anterior freak que nunca se había estrenado en España (Shaolin Soccer. que para muchos fue la primera película que vimos descargada alegalmente), decidieron tirar por la calle de enmedio.

Si por ‘la calle de enmedio’ consideramos un camino rural pedragoso lleno de ventas con expositores de CDs amarillentos en que une Almería con Ferrol. Porque su solución para llamar la atención, usando la supuesta coartada de la variedad de dialectos que aparecen en la peli, fue… usar acentos locos españoles. Algunos curiosamente suficientemente logrados, sobre todo el andaluz de dos de los personajes principales. Pero esto no iba de fidelidad como el de Penélope Cross en ‘La niña de tus ojos’ (excelente, hoygan), sino del CACHONDEO. Obviamente, la mayoría de los puristas te dirán que lo que se hizo con esta peli fue una carnicería.

Están equivocados. Lo que se hizo fue un monumento al tipo de desvergüenza que yo aprecio: la que nos hacer descojonarnos. Podría ver la película en VOS. Pero qué queréis que os diga: ¿por qué perderme acentos gallegos en una peli china? ¿Es que no véis que eso es magia y fantasía?

2.- Austin Powers 2: La espía que me achuchó

Perdidos en la nube de sus imitaciones de Chiquito y sus programas posteriores, no nos damos cuenta de la jrandeza de Florentino Fernández. En primer lugar, hay que honrar a este señor por un motivo claro: que sea el Florentino más importante de España y no EL OTRO.

En segundo lugar, porque en un panorama con el enano pelirrojo diabólico poniéndose en ridículo con estrellas americanas y el formato de El Intermedio más quemao que Darkman en Qatar en julio a pleno sol, el recuerdo de ‘El Informal’ es algo que atesorar. Sí: era chorra. Pero es que los tiempos pre-11M, pre twitter y pre turra del egoísmo en todo lo político y social eran mucho más ridículos e inocentes. No todo tenía que ser sarcasmo con mensaje, y un ‘Si la cosa va mal, voy a Sacedón’ o ‘Tras su paso por la Berlinale y su triunfo en la Seminci, El Guerrero Rojo...’ eran maravillas del entretenimiento.

Pero, sobre todo, los doblajes de El Informal forjaron a toda una generación de futuros creadores de memes. Y en eso, Florentino era tan bueno que pudo perfectamente pasar al gremio profesional del tema con total fluidez. Lo mejor es que, de paso, arregló una saga muy popular pero que nunca fue realmente buena.

‘Austin Powers: Misterioso agente internacional’ pasó por España con apenas 68.500 espectadores. En EEUU le fue un poco mejor, aunque no mucho. Sin embargo, se convirtió allí en un fenómeno de videoclub (oportunidad que, a propósito, ya no tienen las películas). En España no. Era una peli no muy conocida cuando llegó la secuela. Que llamó a salas a más de 900.000 espectadores. Ese salto no es normal en una continuación. Lo que había pasado era… Florentino


Pero no sólo el Doctor Maligno quedó en el subconsciente colectivo de las imitaciones para cualquier situación social al mismo nivel que el doblaje de Robert De Niro en ‘Una terapia peligrosa’ cuando quieres hacerte el gracioso imitando a José Mota imitando a De Niro. Gordo Cabrón era básicamente Jesús Gil. A nadie le pareció molestar que un gordo cabrón tuviera la voz de un gordo cabrón.
Joder: si hasta inventó a el Trumpismo

Todo redondeado por pequeños toques de genialidad que solían ser bastante fieles a la película original y sabían separarse cuando era necesario. Posiblemente es el mejor doblaje de comedia de la historia. En una película en la que sale Heather Graham y nombran a Alan Parsons. ¿Cómo no me va a gustar?
¿O es Proyecto Hombres G?

1.- Las aventuras de Ford Fairlane

Meter a famosos a doblar es una costumbre más fea que sacarse mocos en la cena con los padres de tu novia y, aluego, limpiarte en la permanente de su abuela mientras hablas sobre las bondades de la revolución bolchevique. A veces, estos fichajes dan resultados hilarantes, aunque más en el sentido de ‘ay, lo que me río de la vicisitud’ que los que trato en esta lista.

Momentos para el recuerdo del doblaje en Espppaña.

Lo normal, sin embargo, es que más que risa, den cabreo. Sobre todo si no es en una peli de animación, como pasó con la debacle de Dani ‘A mi lado Mario Casas sabe vocalizar’ Martín en el papel de Jack Black en ‘School of Rock’, una cinta que es un 23% mejor porque se nombra el ‘Fragile’ de Yes.

Pero hubo una ocasión en la que meter a un cantante a doblar una película fue una decisión de genios:



Sí: no es voz de doblaje ni de lejos. No va en boca ni por casualidad. Pero es parte de la magia de la versión española de la obra cumbre de Renny Harlin, un finlandés de dos metros que se fue a probar suerte en EEUU y vivía casi de homeless (a pesar de haber rodado ya una peli allí) cuando New Line lo llamó para ‘Pesadilla en Elm Street 4’ y lo volvió a avisar para que se presentara en el rodaje a pesar de que en todas las entrevistas previas llevaba el mismo jersey y daba la OLOR (fact).

Así que Harlin pasó a las ligas mayores gracias al éxito de su ridícula entrega de Freddy y llamó la atención de Joel Silver, el megaproductor de acción de los 80, el cual le contrató para la secuela de ‘La Jungla de Cristal’ (que no está nada mal) y la presentación como estrella de cine del polémico (esto es: chistes machistas y homófobos a tutiplén) cómico Andrew Dice Clay. ¿El resultado en taquilla? Digamos que al año siguiente estaba haciendo un homenaje a ‘Calles de fuego’ en modo serie b dirigido por Albert Pyun. Así fue la hostia. Nivel ‘me han dado un anti oscar’ de odio.

En España se encontraron, una vez más, con una película de producción solvente protagonizada por un tío al que no conocía nadie. Así que se la jugaron y llamaron a Pablo Carbonell para doblarlo porque ¿por qué no? ¿Hubiera valido también Ramoncín? No lo dudemos. Y además ya tenía experiencia amplia como actor en películas que dan mucha risa sin ser comedias. Pero nos quedamos con el gaditano de apellido aceitoso.

Y todos ganamos.

Esta película tiene varios puntos en común con ‘Top Secret’. El primero es que es bastante más de culto en España que en la propia EEUU. El segundo es que, una vez más, se echó mano de la ‘traducción creativa testicular’. Os invito a que veáis la peli en dual y, cada vez que algo os parezca raro, cambiéis al original. Así descubriréis que, como si cobraran por palabra, los responsables (blebleblés) del doblaje se dedicaban a meter frases extra llenas de morcillas cada vez que podían. Las cuales hicieron la película mucho más memorable. Una cinta que todavía ronda el 24 sobre 100 en Metascore. Pero ponedle a mucha gente que la descubrió en la época momentos como éste con Ed O’Neill con bigotón y veréis cómo se les ilumina la cara:

“Menosmola. Booty Time: Tócame las bolas”. ARTE.


Éstas son mis cinco películas. Vosotros tendréis las vuestras. Buscando ideas para este post he encontrado amor por muchos otros doblajes: Vicisitud es fan del de ‘La jungla de cristal’ y, claro, ‘El resplandor’ porque Verónica Forqué la convierte en una gran comedia. Marlow defiende Los Simpsons en español. Mi ayudante de trabajo tiene amol por ‘El baile de los vampiros’. El nombrado JJ Yborra, por lo bien que está hecho el de ‘Guardianes de la galaxia’. Cava Baja se ve ‘El jovencito Frankenstein’ doblada. Y así todos.

Porque está bien defender la VO en general, sobre todo si conoces el idioma o si es italiano (TODO es mejor en italiano, desde las películas a la música pasando por los Salmos Responsoriales y las declaraciones de guerra). Pero también hay que saber disfrutar de un buen doblaje hecho con arte y, sobre todo, dejar de ser diletante con el tema. Porque nunca has convencido a nadie diciéndole ‘cateto’ en twitter.

Bueno: nunca has convencido a nadie en twitter y punto en boca. Calladito. Chitón. Desátame o cierra el pico. Que te caneo, eh. Ju su hai pindo wong (subtítulo: se me calle).
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Aquí Paco Fox: he estado de vacaciones haciendo lo que más me gusta: mear a la interperie y quitarme la camiseta. En este caso, en pleno Círculo Polar Ártico, porque lo de mi temperatura corporal es muy raro, preocupante y, por qué no decirlo, subnormal. Que, ahora que me he enterado que es un vocablo que puede hacer que te suspendan la cuenta de Twitter, la voy a usar mucho más. Mucho más que las diez veces al día habituales, quiero decir.

Pero aquí tenemos a Lady Di, a la que quizá recordéis por su post sobre vicisitudes festivaleras, colaborando con esta crónica de sus aventuras por ese lugar… esa tierra… esa Valencia.

Hola muchachitos, aquí una que acaba de volver de su periplo vacacional por las costas del Levante esppppppañol. Del caloret faller, vamos. Y como estoy depre por volver a la rutina os voy a contar mis vivencias durante estas dos semanas. Así que preparáos un vasito de agua de Valencia y vayamos entrando en situación:


Francisco, Valenciano de pro. Y con PELAZO.

Vale, si nos preguntan por Valencia lo primero que se nos viene a la mente son las paellas, petardos y playas superpobladas (además de las tramas de corrupción, pero esto no suele ser un blog político, aquí se habla más de VALORS). Pero Valencia es mucho más. Y mucho mejor.

¡Cómo no me va a fascinar una Comunidad Autónoma que tiene dos de los sitios más grandes que existen en el mundo!: Benidorm y Marina D'Or, ciudad de vacaciones ¿dígame?.
El mejor nombre de hotel EVER. En Benidorm, of course.

Llevo toda la vida veraneando en Alicante y alrededores, así que el sentimiento de pertenencia que tengo a este sitio es demasiado fuerte. Quiero a la costa levantina como a un hijo deforme: con sus defectos y con sus virtudes. Algunos me llamaréis hortera (que lo soy), pero soy una hortera orgullosa. Aquí he visto este verano todas estas cosas:

Colchonetas gigantes. El año pasado se pusieron de moda las colchonetas de flamencos "gracias" a las influencers de Instagram. Bien, en las playas levantinas el tamaño SÍ importa, y si tienes suerte, puedes encontrarte con ESTO:
Si me dejan subir una nevera con cervezas, me tienen hecha
Como os podréis imaginar, esto no te dejan meterlo en el agua así a lo loco. Esto lo alquilas y hay un señor de bastante buen ver que va arrastrando esta aberración a lo largo de toda la orilla de la playa, donde sólo cubre un par de palmos el agua y donde puede hacer pesca de arrastre de todo lo que pille por medio: niños, matrimonios u otras colchonetas de un tamaño inferior. Ya sabéis, siempre hay un pez más grande. En este caso, un flamenco. La verdad es que viendo la foto otra vez me entra la duda de si es un flamenco o un cisne que se ha quemado, se le han caído todas las plumas y va en carne viva, vamos, como yo si no me pongo FPS 50+.


Mercado negro de Funkos en los paseos marítimos. Sí, los mercadillos tienen que actualizarse si quieren seguir haciendo negocio. Ya no basta con vender pulseritas, anillos o collares con una hoja de marihuana como colgante. Hay que ampliar horizontes empresariales, y el mundo de las figuras de acción es un target que da mucha pasta. Y gracias a esto te encuentras cosas así:
Avengers: Age of CUTRON

Pero ojo, que este pack se vendía a 20€. Y vaya que si se vendió: yo iba a por el Thor moreno que veis, al que bautizamos “gypsy-Thor”, y cuando fui a comprármelo al día siguiente de haber hecho esta foto este pack (porque soy así de triste)  ya no estaba. Había uno mejor: con BATMAN. Ahí, con dos coj… Y si os fijáis en el cartón de la foto, también te puede tocar Superman. El crossover definitivo está aquí.

Señores de Funko si leen esto (que seguro que sí): Necesario que se cree el Cuerpo de Policía de Funkos (TM), just sayin'.


Invasión Fortnite. No sólo se saca negocio con los Funkos invent. Aprovechando la tirada de este MMO en el que he resultado ser algo más que nefasta (el estrés que me produce este juego roza los límites medidos por la medicina), nuestros tenderos de confianza colocan en una posición destacada entre su mercancía todo tipo de merchandising: camisetas, bolsos, gorras, riñoneras (LOVE), toallas... Me da pena que mis souvenirs preferidos con frases como "estuve en Cullera y me acordé de ti" impresas sobre un plato se releguen a un segundo puesto. A lo mejor me estoy haciendo vieja.
Ya sabéis dónde encontrar camisetas de Fortnite
Nombres de chiringuitos que son magia pura. Aquí poco os tengo que decir, una imagen vale más que mil palabras:
Ole, ole y ole
En sitios como este además te pueden pasar varias experiencias religiosas: que pidas un mojito y te traiga una caipirinha, que llegues mientras suena música de los '80 y de repente llegue el "DJ" y comience la sesión de bachata o que veas entre las hamacas apiladas alguna parejita (o trío) jugando al teto. Si no sabéis lo que es el teto, preguntad cuando salgáis por la noche. De nada.

Áreas de descanso donde puedes hacer una operación a corazón abierto. Si eres mínimamente escrupuloso olvídate de hacer pis en las áreas de descanso de la A-3 (carretera de Valencia, carretera del amor):

Himno generacional

Además de la oferta gastronómica que te ofrecen estos oasis de carretera, como son los bocadillos de calamares recién pescados en Albacete, ensaladilla rusa de color verde o carajillos para poder continuar tu camino sintiéndote Ortega Cano, puedes encontrarte unos hongos que te llevarás puestos (¿ves? para que luego digas que no ligas) o paisajes de naturaleza muerta como este:
No pongo foto de la taza del váter porque no soy una desalmada
Espectáculos en los garitos de playa y en el hotel. No por estar el último es menos importante. Tienes que permanecer atento y no dejarte llevar por la emoción de ver actuar a tu grupo/músico favorito en tu lugar de vacaciones. Probablemente se trate de una imitación. Y mala.
Casi cuela. Casi
Además de los espectáculos musicales, la diosa fortuna puede sonreírte un poquito más y regalarte (bueno, regalarte no, tienes que pagar una pasta) la oportunidad de conocer a tus ídolos. Si trabajan en Telecinco, claro. No te van a traer a José Saramago, so zote.
Si esto no es cumplir un sueño, yo ya no sé qué queréis en esta vida
Si lo que quieres es descansar en tus vacaciones, un consejito te doy: no vayas a un hotel. Vete a un apartamento (y líbrate de cocinar). A lo largo de todo el día van a deleitarte con aqua-gym, bingo a la hora de la siesta, discoteca para niños y, lo mejor de todo, el espectáculo nocturno. Cada noche la temática cambia: "La La Land", "Frozen", "Moulin Rouge" o "Fiesta 80's". Si no encuentras el espectáculo que te va como anillo al dedo y gozas como este señor, es que estás muerto por dentro.

Os presento a mi futuro marido

Os dejo, que creo que sigo con el bikini puesto y me lo tengo que quitar.

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Después de dos capítulos, terminamos ya con la importantísima saga épica que cuentas las gestas de Juan Pardo, de cara a mejorar vuestras conversaciones sobre música de auténtica calidad, provocando lo que cualquier friki desea en muchos momentos de su vida: que lo miren mal aunque tenga razón.

Puede que después de dos episodios, aún no sepáis por qué nuestro Pardiño merece ser hamado por cualquier sórdido que se precia de tener un mínimo de sentimientos. Si ese es el caso, no os preocupéis, aún tenéis una oportunidad con este capítulo final.

Si recordáis los episodios 1 y 2, habíamos terminado los años setenta con Juan Pardo en plena cresta de la ola, produciendo y componiendo como un loco y consiguiendo buenas ventas y altos puestos en las listas de éxitos. Pero en la siguientes décadas, nuestro héroe de Ferrol va a llegar por fin a lo más alto, para descender, subir, volver a bajar y sorprendernos a todos. Recorramos rápidamente la carretera secundaria que es el tercer capítulo de la historia de Juan Pardo.

1980 es, sin duda, un año en el que el mierdismo ilustrado vuelve a la vida de Pardo y nos enseña que fusilar tus propios éxitos también puede ser una opción. En primer lugar, compone el tema “Twist del colegio” para el grupo Parchís, donde se recrea en una retórica digna de Mecano para meter todo el rato las mismas estrofas y las mismas rimas. Después de la serie de Don Quijote, los niños de Essspaña se merecían un chorradismo adaptado a su edad.

En segundo lugar, ¿recordáis la canción “Natural”, del maravilloso disco del mismo nombre? Como ya os comenté que se olvidó con cierta rapidez, ¿qué mejor que reciclarla para servir de reclamo de un anuncio de una conocida marca de refrescos? Dicho y hecho, de Cat Stevens al Trinaranjus de piña. ¿Qué puede salir mal?

Por último, en este año Juan saca un nuevo disco con un nuevo sello discográfico. Hispavox, la productora donde una vez le dijeron que jamás sería cantante, acoge esta vez a Pardo con los brazos abiertos y lanza el LP Juan, mucho más Juan. Porque ya la portada nos indica que ser un intenso no es una filosofía, ni una religión, sino un modo de vida.

En este disco, heredero directo de Hotel Tobazo y Amor mío, Juan ya casi ha ultimado su metamorfosis. Para ello, se cortará el pelo y comenzará a trabajar el estilo camiseta blanca y americana que tanto bien hizo a los artistas cuarentones de los ochenta. En cuanto a su música, las marcas de la casa que ya serán constantes en toda su producción serán:
1. La balada coñazo.
2. La balada intensa.
3. La pachanguita pardeira.
4. El casticismo zarzuelero.
5. La perfecta cabecera de serie de Televisión Española.
6. La épica coplera.

Obviamente, estos estilos pueden combinarse, cambiar o estar sujetos a la genial locura de nuestro protagonista, pero así nos hacemos una idea general.

De este disco merece la pena el single “No me hables”, ejemplo claro de pachanguita pardeira con toques de ranchera, y que lo devolvió a las listas de éxitos una vez más.

Pero la verdadera incursión de Juan Pardo en nuestras miserables vidas no tardaría en llegar. En 1982, aparece un disco anodino, que repite las mismas fórmulas que el anterior, pero que contiene el chingle definitivo, el temazo sideral por antonomasia, el hard-ñoñismo hecho canción que ha marcado a generaciones enteras de tiernos infantes de por vida.

Sí, calamares insulsos del espacio, 1982 contempló la llegada de…
BRAVO POR LA MÚSICA
¿Cómo pudo ser creada semejante Ovra Maestra del Hamor universal? En realidad es fácil, haces una melodía con una base del “I have a dream” de ABBA que tira de espaldas, le añades un coro infantil –igual que “I have a dream”- pero, como eres un genio de la vicisitud, la MEJORAS exponencialmente metiéndole una intro con casiotone y un VOCODER.

Por supuesto, además de los elementos antes mencionados, hay que añadir otras dos marcas de la casa Pardo: cantar creyéndotelo mucho, pero mucho mucho; y acompañarte de bailarines, actores o cualquier tipo de atrezzo para aportar CALIDADE a tu espectáculo. Porque otra nueva seña de identidad en lo físico de Pardiño es su amor por las performances y los elementos obvios de apoyo a las letras de sus canciones.

¿Necesitas un robot para el inicio del tema? ¡Listo! ¿Quieres niños corifeos? ¡Hecho! Estos elementos son los básicos de cualquier vídeo de “Bravo por la música” que podáis buscar en los interneses. Como eso ya nos lo sabemos, a pesar de que sea muy bello y divertido, pondré dos versiones. En la primera, Juan presentaba su single en primicia primiciosa. Como aún no estaba grabado, canta en acústico, con guitarritas y unos pocos niños. Escuchada solo con guitarra, os aseguro que el parecido a ABBA da hasta miedo, y el aplomo con el que sonríe tras echar la bronca a los niños porque cantan a destiempo es digno de admirar.

Pero como sé que lo que a vosotros os gusta es el robot y el play back descarado, os voy a dejar una versión en la que hay androide, niños y ¡bengalas! Porque nunca se debe escatimar en cualquier elemento que ponga en peligro la integridad física de tus ayudantes en pro del molonismo más extremo.

Ahora sí, por fin Juan Pardo es el Juan Pardo que todos conocemos, hamamos y azmiramos hasta el regüeldo. Los primeros años de la década de los ochenta no podían ir mejor para nuestro artista favorito. Por eso fue que, un buen día, nuestro onvre recibió una llamada de las altas esferas.

Resulta que Adolfo Suárez, además de ponerse de acuerdo con el resto de líderes políticos, sacar adelante una constitución y ser presidente en la nueva democracia, era admirador de Pardiño. Y qué casualidad que a Juan le molaba el rollito centro-democrático-social de Suárez. Así las cosas, el político le encargó a Pardo que compusiera una canción para las elecciones. Mucha gente piensa que Juan Pardo compuso la famosa canción de “Vota CDS, vota libertad”.

Años después, cuando un sagaz periodista le preguntó a nuestro artitta por el asunto, este corroboró la información. En efecto, había compuesto una canción para el CDS. Cuál no sería la sorpresa del periodista cuando, al ponerle la famosa tonadilla, Pardo puso cara de admiración y dijo que esa no era, que él no había compuesto eso jamás. ¿Dónde andaba entonces la canción de Juampa?

Pues no lo sabe, y ni siquiera la recuerda como para tararearla. Así que aquí tenéis un auténtico misterio de la Transición y la respuesta de por qué el PSOE ganó aquellas elecciones. Cuando os salga un listezas a deciros teorías sobre el Rey y el 23-F, le soltáis esto y lo dejáis moñeco. De nada.

Como el Fénix de Ferrol se sentía imparable, recién entrado en los cuarenta y recién divorciado, 1983 es el año en que va directamente a por todas con un nuevo disco, esta vez DOBLE. Caballo de batalla tiene todos los elementos pardísticos para petarlo en las listas de éxitos, y ya os digo yo que lo consigue con creces.

Para empezar, el chingle que da título al disco tiene también múltiples vídeos y actuaciones televisivas. En la mayor parte de las mismas, Juan se acompaña de bailarines vestidos de caballo, o incluso de caballos reales. Pero seamos sinceros, un tema que maneja una metáfora tan poco sutil como la de los caballos, las yeguas y el cabalgar, merece otra cosa más allá de lo performático que ya conocemos todos. El vídeo realizado en casa de Juan Pardo en 1984 es mucho mejor.

Juan Pardo en su estudio de grabación casero, con una piscina decorada con una clave de Sol, va vestido con algo que se parece a un chándal sin mangas a lo Marc Lenders, cadenita de oro y esclava incluidas. Con los cascos puestos en un intento de que no se note el play back que se está marcando, le da indicaciones al técnico de sonido, que no se entera, por lo que tiene hacerle señas como si pidiera la cuenta en el bar de la esquina. Una vez rematado todo ello, qué mejor que tomarse un buen lingotazo entre estrofa y estrofa porque sí, porque tú lo vales, y hacer unos cuantos gestos sublimados como seguro que harías en el estudio de tu casa con el bronceado de la ría puesto por montera. Os aseguro que este vídeo es oro puro.

En Caballo de batalla, además, hay otras canciones muy destacables. “Quién soy yo” y, sobre todo, “Ahora que no estás”, aportan ejemplos de intensidad coplera y perfecta cabecera de serie de Televisión Española. “Cazador” nos da un plus de mierdismo fusilando los mejores recursos de “Quijote-Sancho” junto con la épica zarzuelera. Por último, el disco cuenta con dos canciones compuestas para ser cantadas a dúo con ni más ni menos que la mejor voz del siglo XX, la Chipionera universal, la Más Grande. Rocío Jurado se come a Pardo tanto en “¿Por qué me habrás besado?” como en “Amar tan bien”, pero de aquella colaboración surgió una amistad que traería muchas alegrías al mundo unos años después.

1984, en cuanto a discos, es un pelín anodino. Finalmente, Juan se reconcilió con Fernando Arbex –el de Los Brincos- y ambos se largaron a Londres a grabar Un sorbito de champán, donde Pardo agarraba con fuerza el fusil para aplicarlo a esta misma canción. Además, hay dos temas que serán recurrentes en su gira de conciertos, como “Ninna”, la historia de una niña de circo que soñaba con ser domadora; y “Qué peligro tiene”, una pachanguita pardeira que solía ir acompañada de su propia performance coreográfica.

Una vez que Juan Pardo se ha convertido definitivamente en un galán de la música melódica, solo le queda ofrecer actuaciones como churros y aparecer mucho en televisión. Este último objetivo lo cumplen ampliamente dos programas de los que colgaré el enlace por su duración, pero de los que hablaré un poquejo.

El especial Juan Pardo de 1984 es un derroche de genialidad donde Juan protagoniza, por un lado, una serie de videoclips de algunos de sus más conocidos chingles, y, por otro, sale a la calle con su micrófono en mano cual reportero de España Directo y se lía a preguntarle cosas a la gente que pasa por allí. Niños, ancianitas con prisa, jóvenes quinquilleros, mujeres jóvenes en edad de merecer y mujeres maduras que no dudan en decirle: “Tú estás perfecto en todo”. La música del galán melódico llega a todos los rincones y estratos de la sociedad. Cierto que algunas preguntas, como “¿Te han castigado alguna vez?”, no acaban de tener sentido, salvo por las respuestas; pero este especial resulta maravilloso por cuatro motivos básicos:
Juan Pardo... ¡Patina!
Juan Pardo... ¡Cabalga!
Juan Pardo... ¡Viaja en el tiempo!
Juan Pardo... ¡Camina entre dinosaurios!
Eso sumado a la horroentrevista con Los Pecos –ojo al diálogo de besugos que se marcan a costa del pobre rubio- eleva este especial a página de letras doradas de la historia de la televisión.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/musica-en-el-archivo-de-rtve/especial-juan-pardo-22-7-1984/3570508/

En 1985, aprovechando el tirón, se edita Pardo por la música, doble disco con un concierto en directo, que será televisado –aunque con mucha menos duración- por TVE. Bravo por Juan Pardo es un concierto grabado en Madrid donde Juan aparece con unos ropajes cuasi neorrománticos y tiene bailarines, teléfonos, vocoders, copas de champán con purpurina que no duda en arrojar sobre la melena de Paloma San Basilio, un número en que un bailarín sale disfrazado de él a bailar y que recuerda de forma demasiado sórdida al videoclip de “I’ve got my mind set on you” de George Harrison –Harrison PLAGIÓ a Juan pardo-, a Massiel tomándose unos copazos, y a la siempre genial Mari Trini volteando servilletas para animar a ese público revenío, siendo el único personaje con cordura que sabe lo que procede en un espectáculo de semejantes características.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/programas-y-concursos-en-el-archivo-de-rtve/bravo-juan-pardo-1985/3390225/

Ese mismo año, Pardo no podía parar de crear y decide sacar un nuevo single épico que potencia los VALORES de la sociedad, puesto que fue escrito en homenaje a las personas deficientes mentales. “Ciudadanos del mundo (abrid los brazos)” es un auténtico himno, y no aparece en ningún disco, lo mismo que ya hizo Pardo con La charanga.

En el videoclip, vemos como Juan Pardo se embebe de espíritu gallego posado sobre unas verdes cumbres vestido de blanco. Mientras hace gestos sublimados y se mola como nunca hasta ese momento, Gandalf va recorriendo Galicia para acabar otorgándole a Pardo la Llama de Anor. Como el pobrecillo ha debido hacerse el Camino de Santiago desde Roncesvalles y sin águilas, viene matadito perdido, así que Pardo recoge el testigo mítico-olímpico y suelta una paloma blanca de forma un pelín desastrosa.

Y como Juan Pardo se anticipa a los años, las edades y lo que le echen, también se anticipó al propio Vicisitud y Sordidez, porque durante toda la retransmisión del vídeo, vemos cómo el fúrbo, motor y eje de la cultura esssssspañola, se impone a la cordura y los valores haciendo que algún desalmado programador vaya poniendo los rótulos con los resultados de la semana. Y sí, mutantes del océano, el Zaragoza metió dos goles.

El Cádiz, cero.

CALIDADE.

Tras este soberano empacho de éxito, más de un crítico pensaba que Juan Pardo estaba muerto y enterrado. Una vez llegado a la más alta cumbre del éxito, resultaba casi imposible repetir las heroicidades que Juan Pardo había realizado durante cinco años que ya duraba la década. Y, como siempre, nuestro Fénix ferrolano nos sorprendió con uno de sus mejores discos.

En el anexo a los discos con valores ya hablé de 'Qué tienes en la cama', que destaca sobre todo por el contexto en el que apareció. Sobre la rumbilla que da título al disco, en palabras del propio Juan Pardo en un especial de la TVG: “Todo el mundo piensa que es una canción de corte pícaro, y en realidad no tiene nada que ver. Narra el encuentro con uno mismo, el balance del día cuando uno se despide física y psíquicamente. Hacer el recuento de lo que piensas que tienes contigo mismo cuando estás en la cama”. Por supuesto, no seré yo quien desmerezca las palabras del propio autor de una obra.
Juan Pardo, haciendo un balance reflexivo sobre su día
Además de con Los Chunguitos, el disco cuenta con un dueto con Mari Trini, la canción “El último romántico” -otra perfecta cabecera para serie de Televisión Española- y la inconmensurable La Puerta.

Ya hablamos de la canción en sí, que aúna en once minutos todos los elementos melódicos del pardismo ilustrado; pero, ¿se podrían tener los santos carallos de interpretar semejante muestra de poderío en televisión?

Espero que hayáis entendido que se trata de una pregunta retórica. POR SUPUESTO que hay una actuación. Yo tengo un problema, porque me da síndrome de Stendhal cada vez que lo veo y termino llorando de la risa y la admiración al no poder asimilar tales cotas de grandeza. Hace ya unos años Paco Fox se hizo fan de la canción y, por supuesto, del vídeo, así que, como él tiene un mayor control sobre sus juanetes, os lo va a glosar mucho mejor que yo.


A ello.... ¡JEIPI GOES PROG! Por supuesto que tenía que loaros esta ovra mágica, magna y, como diría José Bono, magggturbatoria. Porque en toda épica prog hay un poco de onanismo. Y en toda creación artística así en general.


La lógica nos dicta que, dado que estamos hablando de un tema de casi 12 minutazos que haría llorar a Rick Wakeman de envidia, Jeipi metería en él un cóctel (sí: molotov) de toda su discografía que aquí culmina. Pero si algo he aprendido tras leer esta serie de artículos es que nadie puede dar nada por sentado en lo que se refiere a este jrande de Esppppaña.

Abre fuego con un astuto ataque Balada Intensa invocando la mejor tradición italiana de cantar haciendo fuerzas para pasar aquello que el déficit de fibra deja en los intestinos. Pero, de repente, nos pilla a todos con los calzoncillos bajados y se marca un grito que huele a laca y aorterismo que haría que Rob Halford quisiera follarse a Jeipi MÁS. Porque todos querríamos habernos follado a Jeipi. Es el equivalente gallego a El Hombre Más Interesante del Mundo pero sin anunciar cerveza de mierda.
Sí, chicas: desde que me operaron de la próstata, ya sale directamente de vejiga a botella.
Con el agudo en falsete, la orquesta se viene arriba y... para abajo otra vez. Porque Juan sabe que los clímax hay que posponerlos. Joder: qué bien tiene que follar este hombre.

La parte lenta calmada sirve de puente para lo que todos estábais esperando. SÍ: la parte recitada. Que no es la primera vez que aparece en su discografía, pero nunca con tanta actitud de fucker. Es tan jrande y erótica que hace que desde ese momento en la historia de la música no tenga sentido ninguna canción recitada. A tomar por saco todo el rap y los últimos discos de Sabina. Porque no me digáis que eso que hace ahora es cantar.

A continuación, sube a un nivel de 'a ver si se me hacen nódulos en la garganta como a un profesor de primaria' y, como esto es un sin parar de emociones, llega la parte instrumental de cuerdas con un baile en el vídeo en plan 'El Lago de los Urogallos' que si no te emociona, es que tienes ojos.

Jeipi se viene otra vez arriba citando de nuevo al Eclesiastés (O a The Byrds, que molan más) con el adagio de 'Para cada cosa hay un momento": Hay un tiempo de morir y hay un tiempo de amar. En el caso de Pardo, siempre es tiempo de amar. Porque no lo olvidemos que, incluso hoy, no hay nada como un madurito gallego:
Sensualidad con sabor a licor café.
A continuación, cuando todos esperamos que hagan acto de aparición La Pachanguita Pardeira o El Casticismo Zarzuelero, la canción se da un quiebro y evoca a 'Érase una vez el Espacio'. Los vientos se ponen juguetones, la letra habla de galaxias y, por supuesto, comprobamos que Juan ha recurrido a mi aspecto favorito de su ovra: La Sintonía de TVE. Corta, eso sí. Porque hay que dar paso a la otra sección de esta suite. Y es que todos sabemos que meter una sóla parte recitada en una canción es de cobardes. JP zampa un nuevo ruego susurrado bajabragas que al menos a mí, me ha dejado azorado cuando me ha pedido que "Por favor, dame una noche". ¡Y tres, si me las pides así!

¿Qué viene tras ese ruego de fiesta nocturna? ¿El pachangueo por fin? No. Lo habéis adivinado:

Otra parte recitada. Pero esta vez es mucho mejor. Esta vez es una declaración de intenciones. Esta vez parece...  'Madre soy cristiano homosexual'.
José Ángel: PRESENTE.
"Quiero hablaros con el corazón, buena gente", nos dice Jeipi. Y nos habla. Nos exhorta a acabar con el egoísmo y HAMAR. Pues joder, sí. De esto va ente bloj desde que nació en 2016. JP nos representa. Tanto se emociona en su alegato para construir un mundo mejor con crescendo de orquesta de fondo que en eso del 9:05 de la canción se le olvida que está recitando y lanza un grito desgarrador ya cantado que, qué queréis que os diga: es el motivo por el que yo escucho música. Y escribo aquí. Y vivo, así en general. Aunque no hayáis dado play al vídeo, os conmino a que vayáis a ese punto. Me emocioné y descojoné al mismo tiempo y esos son dos de las tres mejores sensaciones que hay en la vida juntas. Si hubiera estado tocándome, habría hecho pleno.

La canción se calma otra vez tras el clímax, y, cuando tú estás a punto de apagar el ordenador y fumarte un pitillo postcoital, la cosa... mejora. Sí. Tras el clímax orquestal, por fin viene lo que redondea de verdad el temazo:

La parte rítmica que suena a himno del CDS que no compuso JP.

Con coristas y todo.

Y todos estamos de rodillas alabando a Pardo sobre una alfombra haciendo genuflexiones en dirección a Palma de Mallorca, que es mejor que La Meca aunque esté también llena de turistas molestos. Yo estoy agotado de tanta emoción. Así que os dejo otra vez con Cava Baja:


A partir de 1987, comienza el declive de nuestro héroe de forma definitiva. A pesar de todo, no creáis que estaba acabado ni mucho menos, pero en estos discos hay poco destacable. En cuanto a la estética, digamos que las pintas de Juan Pardo a partir de este año se van a volver atemporales, es decir, va a ir siempre con el traje y la corbata, y solo puedes saber el año en el que canta por la ropa que llevan los bailarines.
Galán melódico
Mírame de frente (1987) ofrece más de lo mismo, pero acercándose a los noventa, hecho que hace bajar la calidad de cualquier producto musical un veinticinco por ciento, más o menos. De este disco solo destaco la canción “Xuntos”, que Juan decidió dar al PP para su campaña electoral, porque todos en este blog sabemos que el PP es el partido que apoya la auténtica cultura. En 1989, Gallo de pelea no aporta nada nuevo, y la metáfora de los gallos aplicada a los gilipollas esféricos de la sociedad resulta bastante más débil que la de los caballos y el folgar.

Si bien Juan Pardo va sacando discos cada vez más flojetes, no se resistió a despedir la década sin demostrarnos que aún le quedaba cuerda para rato, porque pudo sacarse de las barbas todo un discazo adorado por los actuales fans de Paquita Salas. Sí, gambones del desierto, En el punto de partida fue la joya que Juan Pardo le regaló a su amiga Rocío Jurado.
Guerrilleros (recién duchados) del HAMOR
La década de los noventa se inaugura con el disco Uno está solo, que tiene dos grandiosos conceptos en medio de una obra flojita en general. Para empezar, la letra de la canción que da título al disco es el descojone sumo. En medio de una atmósfera entre la épica coplera y la balada intensa, Juan Pardo decide que es un buen momento para que los adultos tengamos nuestra particular versión de la típica canción de los números que todo niño aprende alguna vez. El resultado, aplicado a las relaciones amorosas, es el siguiente:

“Uno está solo. Dos es mejor. Y tres es la medida en la que nunca se habla de amor. Cuatro se cruzan buscando ser dos. Cinco, seis o siete, es baloncesto, fútbol o rugby, pero no es amor”.
¡Ni amor ni carallos!
Aparte de que los números del final no cuadran ni aunque Bárcenas te haga las cuentas, podemos comprobar que ni la orgía ni el poliamor entraban en los esquemas de Juan Pardo. Un galán siempre es un galán.

En la canción “Galicia” se observan los restos de las últimas actuaciones performáticas de Pardo, con una niña, una anciana, un canto flipado a lo ancestral y mucha gaita, mucha muiñeira y mucho coro con traje regional. El galleguismo no flojeará precisamente en los últimos discos del cantante.

Los coros del disco los realiza una amiga conocida. Amaya Saizar entra en contacto con Juan Pardo, y será en este 1990 cuando el gallegazo cósmico la haga brillar en el disco Tengamos la guerra en paz. Además de esto, otra rubia, pero distinta, lo entrevista con sórdidos resultados. Solo una periodista de raza como Encarna Sánchez lograría generar en su plató el milagro de que un Junior bastante avejentado cantase de nuevo “Anduriña” junto a su amigo, pero sin participar en modo alguno en la entrevista. Una auténtica aparición en el sentido estricto de la palabra.

Me compré unas alas (1991), La niña y el mar (1993) y Año nuevo (1995) dan claras muestras de decadencia suma a las que hay que añadir el concepto de chispún noventero, que genera unos arreglos bastante aburridos. De ellos solo destaco la canción “Anduriña es golondrina”, tema en el que Pardo nos cuenta cómo escribió uno de sus mayores hits, que provocó que el mismísimo Pablo Picasso le regalara un cuadro con una golondrina en honor a una de sus canciones favoritas. A día de hoy, por cierto, la pintura se ha perdido, al igual que la canción del CDS y la película de los aliens. Imagino que a nadie se le ha ocurrido preguntar en la Universidad Rey Juan Carlos, ya puestos.

En 1997 vuelve al galleguismo más extremo con Alma Galega, disco doble donde Juan no duda en versionarse a sí mismo acompañado de unos cuantos amigüitos de todas las épocas. Además de que podemos ver que la chaqueta amarilla de "Bravo por la música" se ha convertido en el abrigo del Capitán Pescanova, reconozco que una canción que me gustó mucho en su momento fue “Rias Baixas”. El hecho de incluir a sórdidos como los Gwendal, o a Serrat cantando “Anduriña”, elevan este disco por encima del nivel del erial en que se estaba convirtiendo la década.

En 1999, Juan Pardo aún no ha dicho su última palabra, y nos sorprende con Pasión por la vida, disco que le regalamos a mi madre en su momento y que acabé dejando en mi cuarto en vista de que ella no lo usaba, porque tiene dos canciones que me encantan desde que las escuché por primera vez: "Canto para ti", single máximo de la ovra; y "Sevilla en procesión", que comienza con guitarreos flamencos y un quejío, pero mete rápidamente los sintetizadores y todas las rarezas que a Pardo le da la gana, para transformar una canción que debería haber sido rancia en una joyita oculta casi al final de su carrera.



Y como Juan ya se había versionado a sí mismo sin mostrar signos de decadencia, en 2001 aparece Trigeneración, para ver si a la tercera iba la vencida: Los Brincos, Juan y Junior, sus diversas etapas en solitario, todo ello vergonzosamente modernizado. Para mí este disco da más pereza que otra cosa, y las versiones moennas dosmileras resultan tan lamentables que ni siquiera son divertidas. ¿Se había acabado, acaso, la jrandeza de Juan Pardo?

Pues en realidad no. Lua Chea (2004) es su último disco y lo cierto es que sigue sin aportar nada especial, pero al menos no es un desastre. En mi opinión es una obra compacta y digna para terminar su carrera, una despedida consciente y más que decente después de años de hacernos soñar con sus locurotes. ¡Disfrutad de la pachanguita pardeira crepuscular!

¿Y qué hace ahora Juan Pardo? ¿A qué dedica el tiempo libre? Al parecer, vive muy tranquilito componiendo para otros. Su hija Lys y su yerno (de él, calamarcillos) se dedican a cantar el repertorio de Padre e insuflarle una nueva vida. Hace no mucho decidió emular a Frank Sinatra –como si le hiciera falta compararse con él- y grabó con Lys una versión de “Something stupid like I love you”.

En mayo de 2017 tuvieron que operarle del corazón, pero la cosa salió bien y, además de seguir componiendo, recordemos que Juan Pardo es un genio que no puede parar de crear, y se encuentra inmerso en el arte de la pintura, con un estilo donde mezcla fotos con elementos surrealistas, que yo prefiero llamar “ecléctico” y puede que otras personas llamen “Ecce Homo de Borja”. De hecho,  hay una página de feck-buck donde se pueden ver los cuadros que va pintando, ¡e incluso se le pueden hacer encargos! ¡Ya tenéis regalo para vuestro próximo NO-cumpleaños!
Retrato de Cecilia, por Juan Pardo
Total, que desde que se retiró definitivamente, los juanpardistas –nombre verídico con el que se autodenominan sus fans fatales- intentan que el hombre vuelva a ponerse ante las cámaras, pero ya no cuela. Juan Pardo sabe lo que hace, y digno es respetar que haya decidido seguir el camino de las artes plásticas y que ya no cante más. Además, que os digo una cosa, creo que algo que hemos demostrado es que Juan Pardo ha hecho siempre lo que le ha dado la realísima gana, como para que vengamos nosotros o quien sea a decirle que vuelva. Desde aquí, yo solo puedo decir que espero que este repaso por frikadas tan poco comunes os haya gustado tanto como a mí, que os haya podido probar que Juan Pardo es un ser verdaderamente HAMABLE, y enviaros un mensaje con toda la fuerza de mis trompas de falopio:

¡Juanpardistas del mundo, abrid los brazos!


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